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El género narrativo procede de la épica clásica, en la cual se emplea indefectiblemente la

prosa y se desarrolla una historia con cualidades que obedezcan a la intención del autor.
Un texto narrativo se caracteriza por contar una historia, un relato de hechos y sucesos
ficticios para el entretenimiento de un lector.
En lo que respecta a la estructura interna en el género narrativo, el desorden cronológico
es uno de los rasgos más característicos en la organización y desarrollo del relato en las novelas
del siglo XX.
De esta forma, existe la posibilidad de que las estructuras correspondientes al género
narrativo se encuentren vinculadas con convenciones literarias que realcen las decisiones del
autor. Por lo tanto, es a través de la organización de los hechos que se producen impactos en
público lector de una variedad de novelas.
Los recursos relacionados con la estructura narrativa que subrayan las intenciones del
autor por medio de sus decisiones y los efectos en el lector como resultado de la particular
organización de los hechos, se evidencian mediante el análisis de las obras Crónica de una
muerte anunciada, de Gabriel García Márquez, y ¿Quién mató a Palomino Molero?, de Mario
Vargas Llosa.
La primera obra es Crónica de una muerte anunciada, como se mencionó anteriormente,
escrita por Gabriel García Márquez, y publicada en 1981. La segunda obra es ¿Quién mató a
Palomino Molero?, escrita por Mario Vargas Llosa en 1986. Ambas novelas encuadran dentro
del Boom Latinoamericano, cuyo movimiento literario se encuentra caracterizado por las
diversas técnicas narrativas que afectan la organización de sus hechos en cuanto a su estructura.
Tales como el recurso de la circularidad en ciertos casos, el tiempo no cronológico y la frecuente
intervención de las polifonías.
En lo que respecta a la estructura externa, en Crónica de una muerte anunciada el autor
decide organizar la historia en cinco partes separadas por un gran espacio en blanco. En
consecuencia, se origina confusión en el lector, dado que el desorden de los hechos demanda
mayor esfuerzo por parte del público lector para comprender la trama.
La estructura circular, es aquella en la que el relato empieza y culmina en el mismo punto,
permitiendo así una variedad de interpretaciones por parte del lector. Ello se evidencia al
principio de la novela: “El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5:30 de la
mañana (…)” (García Márquez, 1981, p.9). Así pues, se atrapa la atención del lector desde el
principio de la trama cuyo final, previamente ya se conoce. A partir de ello, el lector tiene la
capacidad de hacer uso de la inferencia para suponer hechos verosímiles que podrían
presentarse en el pasado. Por lo tanto, la estructura circular posibilita distintas apreciaciones y
deducciones que posteriormente no son aclaradas ni refutadas a causa de la variedad de hechos
oníricos en la obra que solamente promueven el surgimiento de mayores interrogantes.
El tiempo no cronológico en Crónica de una muerte anunciada, es debido a que en la
novela se emplean recursos tales como la entrevista, la cual desordena el tiempo por medio de
recurrentes polifonías que intervienen en la organización de los hechos. Nótese en: “Cuando
volví a este pueblo olvidado tratando de recomponer con tantas astillas dispersas el espejo roto
de la memoria” (García Márquez, 1981, p. 12-13). Entonces, el autor intenta reproducir los
mecanismos de la memoria humana que no funciona de manera lineal, sino caprichosa. Por
último, la novela es la mezcla de lo que el narrador recuerda, lo que descubre y lo que los otros
le responde.
Con respecto a la estructura externa de ¿Quién mató a Palomino Molero?, los hechos
están organizados en 8 capítulos.
Dicha obra presenta una estructura con alteraciones del orden cronológico de los sucesos
en el relato, puesto que se evidencian saltos en el tiempo. En algunas partes de la obra se
presentan distintos tipos de anacronías, como analepsis de tipo Flashback. Así se observa en:
“¿Ocurrió así? ¿Pasó así? ¿Cumplió su promesa? ¿Fue a darle serenatas a su casa en la Base
Aérea de Piura? ¿Terminó usted enamorándose de él? (…) Buscó en su memoria la vez que había
estado enamorado. ¿Fue de Meche, la querida de Josefina, esa trigueñita de cuerpo escultural
a la que nunca se atrevió a declararse?” (Vargas Llosa, 1986, p. 115). Es decir que, se narran
acontecimientos anteriores al presente de la acción e incluso anteriores al inicio de la historia,
originando desviaciones de la trama central de la novela y el surgimiento de dudas en el lector
con respecto a posibles hechos futuros.
De la misma manera, pueden distinguirse anacronías de tipo flash forward, que realizan
revelaciones inesperadas a lo largo de la obra. Como por ejemplo: “Intuyó todos los
movimientos que haría y que, en efecto, hizo el teniente (…) desgarraba el sobre y, con dos
dedos, extraía de él un papelito blanco casi transparente” (Vargas Llosa, 1986, p. 150). Así pues,
se proyecta hacia el futuro de forma breve y nos revela lo que va a ocurrir en el despacho de los
detectives después de encontrar el sobre del Coronel Mindreau en el suelo. Finalmente, esta
anacronía de tipo flash forward ocasiona sentimientos de sorpresa en el lector y a su vez
mayores dudas y confusiones a causa de los inesperados saltos en el tiempo.
La reiterada manifestación de polifonías en ¿Quién mató a Palomino Molero? influye
grandemente en la generación de las alteraciones del orden cronológico. Nótese en: “Él quiso
dejarla aquí y yo le dije llévatela, llévatela –la oyó salmodiar, con su boca en la que apenas
sobrevivía uno que otro diente-. No mamacita, en la Base no tendré tiempo (…) No, no, hijito,
llévatela” (Vargas Llosa, 1986, p.21). La diversidad de voces que aparecen en un mismo
momento, promueven la perturbación de los hechos, haciendo casi imperceptible un orden
cronológico a comparación del inicio de la obra.
Después de realizar el estudio detenido de las dos obras, se va a establecer la conexión
entre ellas exponiendo sus aspectos en común.
En primer lugar, ambas formas de organizar la estructura narrativa como decisión del
autor presentan elementos en común, como las alteraciones presentes en un orden no
cronológico. García Márquez acude a una estructura circular que permite la aparición de
diversas suposiciones en el lector durante el transcurso de la novela. Vargas Llosa por su lado,
también provoca el surgimiento de dudas en el lector con una estructura desordenada, como
producto de las desviaciones del relato, sin mencionar la frecuente mención de hechos a largo
plazo por parte del público lector.
En segundo lugar, “Crónica de una muerte anunciada” emplea el recurso de la entrevista
como un agente para desordenar el tiempo y contribuir con la estructura circular establecida
por el autor. Asimismo, “¿Quién mató a Palomino Molero?” utiliza saltos en el tiempo, tales
como retrospecciones y prospecciones que de alguna manera también cooperan con su
estructura cronológica acompañada de alteraciones.
En tercer lugar, ambas novelas exponen polifonías durante el transcurso de la obra que
colaboran con sus estructuras narrativas caracterizadas por la perturbación de sus hechos.
En conclusión, después de este estudio comparativo de “Crónica de una muerte
anunciada” y “¿Quién mató a Palomino Molero?”, y para responder a la consigna que
cuestionaba si la estructura narrativa de la novela es un importante elemento de la obra,
pudiendo ser un intento de poner en relieve la importancia de la creación del autor. Ello se
cumple en ambas novelas, dado que sus formas de estructura narrativa presentan recursos que
producen el mismo efecto en su público lector, resaltando así las decisiones de sus autores con
respecto a la organización de los hechos.