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Racismo: Historia, Causas,

Características y Consecuencias
El racismo es el acto en el que una persona discrimina a otra por su
color de piel y por todos los rasgos morfológicos que se le vinculen.

Estas características asociadas a la morfología pueden ser tan simples


como la forma de la nariz, la estatura, la forma de la cabeza e incluso el
color de los ojos. El racismo también tiende a emparentar los criterios de
raza con el de la etnicidad y la nacionalidad, razón por la cual suele estar
acompañado de xenofobia y chauvinismo nacionalista

Hay amplia documentación historiográfica en la que se puede demostrar


que el racismo es de muy vieja data, por lo que es una de las formas de
discriminación más antiguas que existen.

Las justificaciones que han tenido los racistas han obedecido a


motivaciones que se centran en criterios etnocéntricos, ideológicos,
pseudocientíficos, religiosos y folclóricos. La suma de todas estas causas
conforma la estructura del discurso racista, así como de sus argumentos
y alegatos.

De las características presentes en el racismo, la que más resalta es la


absoluta aversión por una raza específica que es vista como dañina o
ajena a los intereses del discriminador.

Existe, desde luego, un componente de prejuicios y sesgos cognitivos en


los cuales el racista asegura que está en una posición superior y que,
por ende, tiene el derecho a someter o eliminar a las razas inferiores.
Estos preceptos, en su momento, recibieron una fuerte acogida y
dejaron lamentables consecuencias.

También puedes ver los 18 tipos de racismo que existen en el mundo y


los 9 casos de racismo histórico más impactantes.

Breve reseña histórica del racismo


La discriminación de un ser humano por otro no es nueva; todo lo
contrario, es muy antigua, y por distintas razones.

Hay abundantes pruebas de que, en la Antigüedad, el antisemitismo era


algo común en los asirios, que los egipcios subyugaban a las etnias del
África Subsahariana y que incluso el mismísimo Aristóteles justificó en
su Política la esclavitud, la xenofobia y el machismo. También se sabe
que en la Edad Media hubo odios de este tipo.

Sin embargo, el desprecio hacia un grupo racial diferente, tal y como


se conoce actualmente, no adquirió su forma final hasta la Edad de los
Descubrimientos, es decir a partir del siglo XVI.

Para ese entonces, se creyó que los indios y los negros no sólo no eran
personas, sino que incluso estaban por debajo de los animales. Por este
motivo básico, se les sometió a la esclavitud durante la colonización
europea, la cual sobrevivió en años posteriores como régimen de
segregación racial.

El racismo fue más grave en unos países que en otros. Así lo


atestiguó Alexander von Humboldt cuando en su viaje a Cuba constató
que los negros eran mejor tratados en los virreinatos de la Corona
española que en las colonias inglesas, francesas y holandesas, e incluso
que en los Estados Unidos.

No obstante, Humboldt recalcó que no había una discriminación buena y


que, después de todo, la esclavitud debía ser abolida y erradicada.

De este modo, el racismo sirvió por siglos como una herramienta para
promover una división social que se estructuraba por castas. El grupo
dominante, con frecuencia, era la raza blanca, al menos en lo que
concierne a la discriminación racial perpetrada en el mundo occidental.

En otras latitudes se siguieron parámetros parecidos en los que el


dominado era un ser inferior o, en su defecto, un ciudadano de segunda
que no tenía acceso a los derechos de los ciudadanos.

No es hasta los siglos XIX y XX cuando el racismo llega a sus últimas


consecuencias. En estos siglos se tocaron los extremos del genocidio o
de sistemas de apartheid, en los cuales los negros eran ciudadanos
libres, pero con garantías legales inexistentes o muy reducidas.

Las luchas contra los mismos dieron como resultado su abolición y el


establecimiento de un nuevo orden en el que se implantó la libertad, el
respeto y la igualdad entre los hombres.

Causas

Etnocéntricas
La discriminación racial por etnocentrismo tiene como premisa que los
hombres que no están en la etnia de “nosotros” pertenece a la etnia de
“ellos”, principalmente si su linaje es dudoso o está mezclado con otras
razas.

Por ejemplo, en la América española, los blancos peninsulares llamaban


blancos criollos y blancos de orilla a aquellos blancos que, teniendo
ascendencia europea, habían nacido en América y que tenían una
posición social inferior a los nacidos en el Viejo Continente.

Ideológicas

Se basa en preceptos ideológicos planteados con la filosofía. Por


ejemplo, durante el fascismo alemán, Alfred Rosenberg, considerado el
pensador de Hitler, escribió un tratado en el que afirmó que la “raza
aria” era superior a la judía.

En el lado opuesto del globo, Watsuji Tetsuro argumentó en su


libro Fudo que el ambiente natural de Japón tenía rasgos únicos, razón
por la que los japoneses eran seres especiales con cualidades que no
tenían chinos ni coreanos.

Pseudocientíficas

Llegó a llamársele “racismo científico” cuando estuvo de moda entre los


siglos XIX y XX. Se valió de pseudociencias como la frenología para
tergiversar conceptos de biología evolutiva, a fin de construir modelos
de pensamiento en los que se fomentara la eugenesia y la “limpieza
racial”.

Se pensaba que sólo los blancos tenían derecho a la supremacía y se


tenían evidencias supuestamente “científicas” para demostrar este punto
de vista.

Ninguno de los postulados del “racismo científico” tiene veracidad, por lo


que carece de fundamento. No hay evidencias que los respalde. Por
tanto, ese concepto está desechado y superado, sin ninguna vigencia en
la ciencia de la actualidad.

Religiosas

Aquí se usan criterios religiosos para cimentar el racismo. Alfred


Rosenberg, mencionado arriba, sugirió que al cristianismo se le debía
borrar toda faceta de judaísmo o de aspectos raciales semitas, pues
Jesucristo era ario, alemán y, por consiguiente, europeo.

El mormonismo tampoco se queda atrás. En su libro sagrado, se expone


que Dios estipula que los hombres buenos son blancos, mientras que los
malos son los negros, que son fruto de un castigo divino.

Folclóricas

Esta causa es rara, pero existe y hay constancia de ello. Se centra, pues,
en el racismo que se vale de la cultura popular.

Esto pasa mucho con la etnia de los dogones en Mali, quienes por
tradición oral creen fervientemente que un niño nacido blanco es una
manifestación de espíritus malignos, y por ello, debe morir. Si vive, es
objeto de escarnio entre los suyos, sin saber que tal blancura se debe a
una condición genética llamada albinismo.

Características
En base a lo anterior, se puede decir que el racismo reúne estas cuatro
características esenciales:

Actitud prejuiciosa

El grupo racial odiado es por definición malo sin dar razones concretas y
demostrables del por qué. Simplemente se asume que hay razas
“superiores” e “inferiores”, sin aceptar más explicaciones que las dadas
por una doctrina determinada.

Conducta agresiva

Se emplea la violencia verbal, psicológica o física contra el grupo racial


discriminado. Puede haber acoso y maltrato.

Fijación por la raza

Indistintamente de su credo religioso o militancia política, la raza


“inferior” lo es por sus rasgos físicos relacionados con su color de piel.
Para un supremacista blanco, un negro es un ser inferior sin importar si
es cristiano, musulmán, judío, republicano o demócrata.

Discurso del odio

Los mensajes del racismo están cargados de un fuerte desprecio por las
razas discriminadas, a las que se enseña a odiar, menospreciar y, en lo
posible, eliminar. Se intenta que estas ideas tengan influencia en la
política pública, las leyes y el sistema escolar.

Consecuencias
El racismo ha tenido efectos perniciosos que se han visto a lo largo de la
historia. Entre los más peligrosos se encuentran:

Genocidios

La “limpieza racial” ha sido perpetrada en matanzas como las ocurridas


en el Holocausto, la Masacre de Nanking y el Genocidio de Ruanda.

Apartheid
Un ejemplo es el de Sudáfrica, en el que a los negros se les negaron sus
libertades plenas. En los Estados Unidos hubo un régimen muy similar
en el que ni siquiera podía haber matrimonios interraciales.

Esclavitud

Práctica muy habitual durante la época de la colonización europea y que


perduró hasta bien entrado el siglo XIX.

División y desigualdad social

El ejemplo más práctico está en el sistema de castas impuesto por la


Corona española en sus dominios americanos, en el que las castas
superiores tenían mejores condiciones socioeconómicas que las castas
inferiores.

Algunos intentos para acabar con el racismo


También son numerosas las fuerzas que se opusieron de lleno al racismo
y a los abusos que se cometieron en su nombre. Muchas han sido las
luchas en las que se promovió la abolición de injusticias que se llevaban
a cabo a nivel institucional.

En países como Sudáfrica, los movimientos por los derechos humanos


consiguieron notables triunfos, mas no sin hacer cuantiosos sacrificios.
Lo mismo ha ocurrido en Norteamérica y en la India.

El proceso para desarmar el racismo ha sido lento, pero fructífero. Sin


embargo, éste ha tenido que lidiar con nuevas formas de este flagelo. El
racismo se ha disfrazado con medios más sutiles que se entremezclan
con otros medios de discriminación.

Pueblos como los latinoamericanos han hecho esfuerzos épicos para


reducir el racismo a su mínima expresión. En Asia, por su parte, este
problema no ha sido lo suficientemente denunciado en el mundo.
Referencias

1. Allen, Theodore (1994). The Invention of the White Race (2


vols.). Londres: Verso.
2. Barkan, Elazar (1992). The Retreat of Scientific Racism :
Changing Concepts of Race in Britain and the United States
between the World Wars. Nueva York: Cambridge University
Press.
3. Barker, Chris (2004). The SAGE Dictionary of Cultural Studies.
California: SAGE Publications.
4. Daniels, Jessie (1997). White Lies: Race, Class, Gender and
Sexuality in White Supremacist Discourse. Nueva York:
Routledge.
5. Ehrenreich, Eric (2007). The Nazi Ancestral Proof: Genealogy,
Racial Science, and the Final Solution. Bloomington: Indiana
University Press.
6. Isaac, Benjamin (1995). The Invention of Racism in Classical
Antiquity. Princeton: Princeton University Press.
7. Lévi-Strauss, Claude (1952). Race and History. París: UNESCO.
8. Poliakov, Leon (1996). The Aryan Myth: A History of Racist and
Nationalistic Ideas In Europe. Nueva York: Barnes & Noble
Books.

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