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Desarrollo histórico de la radio en México.

La radio en México: primeras décadas, años 20 y 30.

http://radioprensaytelevision.blogspot.mx/2011/05/historia-de-la-radio-en-mexico.html
En México, como dice Barquera, la radio inició en 1921 en Córdoba durante una visita del presidente Álvaro
Obregón. Se festejaba el centenario de la firma de los tratados de Córdoba, en los cuales se oficializaba la
independencia de México. Poco antes, según señala Cristina Romo, los hermanos Pedro y Adolfo Gómez
Fernández crearon un programa musical que se emitió por primera vez el 27 de septiembre de 1921 y que
siguió al aire hasta enero de 1922; trece días después, desde Monterrey, se comenzó a difundir diariamente el
programa de Constantino de Tárnava.

Ese mismo año, los hermanos Gómez fundaron la primera estación de radio que sólo duraría 4 meses. En ese
tiempo, la radio no estaba regulada, tenía pocos receptores y mucha menos retroalimentación. Pero un grupo
de jóvenes, principalmente del DF, comenzó a impulsar a la radio. Fue así como comenzó el auge de éste
medio. En febrero de 1923 salió la emisora experimental I-J y el 19 de marzo la JH, la cual después fue
adquirida por la Secretaría de Guerra y Marina y fue considerada la primera emisora formal y oficial del país.

Según Cristina Romo, la Liga Central Mexicana de Radio, consolidada en 1922 bajo el nombre de Liga de
Radio Mexicana, presentó al presidente de México un proyecto para reglamentar la radio. En junio se organizó
la primera Feria de la Radio donde se expusieron equipos de recepción y transmisión y se anunció que la
CYB, inaugurada por el director de Telégrafos Nacionales, saldría al aire el 15 de septiembre.

En 1924 sucedieron dos cosas relevantes: a México se le asignaron las siglas CYA a CZZ y entró en
funciones la radiodifusora de la Secretaría de Educación Pública. Ésta fue inaugurada con la protesta de
Plutarco Elías Calles al tomar posesión como Presidente de la República. La radio estaba teniendo un gran
éxito y fueron muchísimas las solicitudes de concesiones por parte de empresas nacionales y extranjeras. Tan
importante fue ésta industria que el gobierno tuvo que crear el Departamento de Radio en la Secretaría de
Comunicaciones y Transportes.

En 1924, Plutarco Elías Calles utilizó la emisora de El Universal Ilustrado (La Casa de la Radio), para su
campaña política, con lo que comenzaba a usarse la radio como medio de difusión política.

El 6 de mayo de 1925 el Diario Oficial de la Federación publicó la Ley de Comunicaciones Eléctricas la cuál
prohibía que las trasmisiones atentaran contra el Estado y la seguridad.

A finales de la década, la XEB era la estación líder por su alta potencia y emisión de programas musicales y
radioteatros. Y en 1929 Inició el primer servicio de noticias continuas por parte de la emisora Radio Mundial
(XEN), originalmente CYS. También éste año surgió la XEW, fundada por Emilio Azcárraga Vidaurreta, cosa
que comenzó la dinastía Azcárraga, que salió al aire el 18 de septiembre de 1930, iniciando así la etapa del
radioespectáculo en México.

1930

Lo que caracteriza a ésta radiodifusora fue que pensada con un objetivo económico. La radio se volvió un
elemento cotidiano de información, entretenimiento y cultura. Por primera vez se incluyó publicidad en la
programación. En 1934, la XEW fue tomada por el partido Comunista de México, quién la uso para trasmitir su
mensaje y hacerse oír. La XEW se ligó a la NBC norteamericana y estableció una programación bien
estructurada para todos los estratos sociales y para todas las edades. Esta estación favoreció el surgimiento
de actores y actrices, con la creación de las famosas radionovelas; además de un gran desarrollo de la
música popular. A partir de la XEW se marcó una época en la que aumentar capital se volvió una prioridad
para los radiodifusores.

En 1931 el Partido Nacional Revolucionario lanzó al aire la XEFO, que más tarde sería vendida a Francisco
Aguirre, para difundir la doctrina del partido (cubrió incluso la campaña de Lázaro Cárdenas), combinándola
con la emisión de distintos programas y ganando así mucho auditorio. Fue entonces cuando se crearon
formas para controlar la radio de México desde el centro del país, a pesar de la oposición de los estados del
resto de la República. Para esto, la XEW instaló emisoras por todo el país y años después, en 1941 se crearía
RPM (Radio Programas de México), una cadena que agrupaba gran cantidad de estaciones y que era
propiedad de Emilio Azcárraga.

Este mismo año, el régimen de concesiones sustituyó al de permisos. Para entonces yá existían 31
estaciones en el país y se estableció un servicio para trasmitir por telégrafo. De éste modo, los anunciantes
podían enviar los anuncios que querían que fueran incluidos en la programación radiofónica.

En 1933, la ley estableció que el Estado tiene tiempo de trasmisión gratuita en emisoras comerciales. Las
emisoras debían ceder 10% del tiempo disponible para publicidad y 5% de sus ganancias para pagar su cuota
de impuestos. El Estado mexicano comenzó a formar cada vez parte más activa de la radiodifusión y en 1936
expidió el Reglamento para Estaciones Radiodifusoras Comerciales, Científicas, Culturales yd e Aficionados.
Un mecanismo instituido en 1937, el Departamento Autónomo de Prensa y Publicidad (DAPP), buscaba
encargarse de dirigir y administrar las radiodifusoras del Ejecutivo y supervisar la publicidad, pero funcionó
sólo durante un año. Durante éste tiempo, el DAPP inauguró dos estaciones, XEDP y XEXA, se hizo cargo de
“La Hora Nacional”, producida por el gobierno y que más tarde pasaría a manos de la Secretaría de
Gobernación y finalmente del Instituto Mexicano de la Radio, que sigue transmitiéndola hasta el día de hoy.

El 14 de junio de 1937 se inició con algo muy importante para la historia de la radio: la radiodifusión
universitaria por medio de la estación creada por la UNAM, la XEXX. Por su parte, el gobierno de Jalisco
inauguró la XEJB, que sería la primera en su tipo fuera del centro. Éste mismo año se creó la Asociación
Mexicana de Estaciones Radiodifusoras (AMER), cuyo objetivo sería defender los intereses comunes de los
radiodifusores. Para 1940, el interés de los radiodifusores había cambiado. Ahora se enfocaban en difundir
sus ideas. El presidente Lázaro Cárdenas, viendo lo importante que se había vuelto la radio, busca aumentar
la participación del Estado en ella.

Por otro lado, la radio comercial crecía más y más y estaba agrupada en la Asociación Mexicana de
Estaciones Radiodifusoras (AMERC) que para 1941 sería la Cámara Nacional de la Industria, con Azcárraga
como presidente. Esto consolidó la fuerza de los concesionarios. En ésta década, la Cámara Industrial de
Radio adquiriría una gran influencia sobre el gobierno.

El 30 de septiembre de 1946 se celebró en la Ciudad de México el Primero Congreso Interamericano de


Radiodifusores que dio lugar a la AIR (Asociación Interamericana de Radiodifusión), que defendía los
intereses de la radio comercial. Para cuando se celebró el Segundo Congreso, las radiodifusoras de México
aprobaron las 12 bases de la AIR, que pedían: que la radiodifusión no fuera servicio público, que se respetara
la libertad de expresión, que el Estado sólo controlara la cuestión técnica, no a la censura, que el Estado
estuviera limitado como radiodifusor, que las concesiones fueran por tiempo indefinido, que se gozara de
beneficios fiscales y que no se permitiera que el Estado realizara propaganda comercial.

Todo lo anterior quedó incluido en la Ley Federal de la Radio y la Televisión que se publicó en enero de 1960
que, además señaló que sólo las estaciones concesionadas podían trasmitir anuncios comerciales. Estos
cambios provocaron que las cadenas comenzaran a enfocarse más en ofrecer al anunciante opciones más
atractivas. Con la reciente aparición de la televisión, la radio ya era madura y se creía lo suficientemente
fuerte para enfrentarla, sin embargo, pronto se daría cuenta que no era cosa tan fácil. La televisión comenzó a
ganarle terreno a la radio y ésta comenzó a enfocarse en la música grabada. En 1961, la Cámara Nacional de
la Industria de la Radiodifusión consiguió reducir a 1.25% el impuesto. Actualmente el impuesto ya no aparece
y Hacienda no explica por qué.

Para 1960, la FM aún no había logrado consolidarse. Los anunciantes mostraban poco interés debido al
escaso número de oyentes de Frecuencia Modulada. Esto hizo que se formara la asociación de radiodifusores
de Frecuencia Modulada que buscaba popularizar a la Frecuencia Modulada abaratando el precio de los
receptores. En ésta fecha también fue que la Cámara Nacional de la Industria de la Radiodifusión

Algo notorio de ésta década fue el surgimiento de la XEYT, la primera radio de carácter comunitario, en 1965.
Ésta estación pertenecía a la comunidad Teocelo. Fue seguida por la XEJN, de Veracruz, que tenía función
alfabetizadora. Antes existía la XEUNT de funciones también alfabetizadoras. En 1968, volvió al aire la
radiodifusora de la SEP, que había cesado funciones desde la década de los 30.

En 1977 se fundó la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía que se encargaba de vigilar la
normatividad de estos tres medios. Esto es una señal de que el gobierno se interesaba cada vez más. Para
1979, el gobierno compra tres estaciones comerciales, (XEMP, XERMP y XEB). Para operarlas se funda en
Grupo RTC-Radio. Estas tres emisoras serían las bases del Instituto Mexicano de la Radio (IMER), un
organismo público descentralizado, con personalidad jurídica y patrimonio propios. que fue creado en 1983.
Ese mismo año, el Instituto Nacional Indigenista instaló la XEZV, ("La voz de la montaña"). A la XEZV
siguieron "La voz de la Sierra Tarahumara", "La voz de los mayas", "La voz de los purépechas" y "La voz de la
frontera sur".

Fue hasta 1985 que la FM superó a la AM en radioescuchas, principalmente por la calidad de sonido que
ofrece. Esto reunió a un grupo de oyentes que anteponían la calidad a la cantidad. Un año después se
hicieron las primeras trasmisiones de radio por satélite por parte de la organización Radio Centro y el grupo
ACIR.

El presidente Miguel de la Madrid impulsó las nuevas tecnologías. El 23 de marzo del 83 creo el Instituto
Mexicano de la Radio (IMER), que era un organismo encargado de llevar a cabo las actividades radiofónicas
del Estado. En 1990 se acordó incorporar el sistema estereofónico a AM y para escuchar FM comienzan a
usarse subportadoras multiplex con nivel comercial.

En 1991 nació Multiradio, el primer sistema por subscripción del que se reciben emisiones de radio con
calidad digital en casa mediante una antena y un decodificador. Funcionaba sólo en el D.F. pero en 1992 y
1993 se extendió a Monterrey y Guadalajara respectivamente.

Comenzó a desarrollarse la tecnología Digital Audio Broadcasting o Radiodifusión Sonora Digita (DBA) que
tiene alta calidad de sonido, una señal resistente a distorsiones y desvanecimientos, un mejor ancho de banda
y opera por antenas terrestres y vía satélite. Además podía usar receptores tanto fijos como móviles. En 1960
ésta tecnología ya se usaba en Europa. Sin embargo, en México, la CIRT aún no decidía si apoyarla o no.

Entre el 2002 y el 2005, se hicieron muchos traspasos de concesión. Para el 2007, los precios de las
estaciones registraban hasta 30% de sobrevaluación. Hasta la fecha, la radio captura solamente el 11.8% del
total de la publicidad.

Bibliografía:

MEJÍA BARQUERA, Fernando, Historia mínima de la radio mexicana, en Foro Mexicano de Historia de los
Medios, Fundación Manuel Buendía, México,
http://www.mexicanadecomunicacion.com.mx/fmb/foromex/historiarad.htm , (vi: 15 de marzo 2011)

VIDAL BONIFAZ, Francisco, Los dueños del cuarto poder, Planeta, México, 2008, 200 pp.

MEJÍA Barquera, Fernando, La Industria de la Radio y la Televisión y la Política del Estado Mexicano (1920-
1960), Fundación Manuel Buendía, México.

ROMO, Cristina (1993). Esbozo histórico, en: Ondas, canales y mensajes. Un Perfil de la Radio en México.
Pp. 13-23

Orígenes de la radiodifusión en México

En 1921, pioneros de la radio empiezan con experimentos y transmisiones. A veces con apoyo
gubernamental, a veces alguna dependencia del poder Ejecutivo, a veces por particulares. Se empieza a dar
a conocer esta industria en el país y se siguen haciendo experimentos.

Primeras transmisiones

En agosto de 1921, el Gral. Álvaro Obregón, presidente, va a Veracruz a firmar los Tratados de Córdoba para
oficializar la Independencia de México. Durante la duración de las celebraciones para conmemorarlo, se
hicieron fiestas, obras de teatro, desfiles, etc. y por primera vez en el país, transmisiones radiofónicas.

El 27 de septiembre de 1921 se puso a funcionar un TRANSMISIOR de 20 watts de potencia. Tenían el


patrocinio de Pedro Barra Villela, un empresario. Pusieron su equipo en la planta baja del Teatro Ideal de la
Ciudad de México con su equipo marca De Forest. El programa fue de 2 canciones. Se transmitió todos los
sábados y domingos desde el 27 de septiembre de 1921 hasta enero de 1922.
El 27 de octubre de 1921, el Ingeniero Constantino de Tárnava JR empezó con las transmisiones de la
emisora a la que llamó TND: Tárnava Notre Dame. En el programa de inauguración participaron “la soprano
María Ytirria, los pianistas Carlos Pérez Maldonado, el tenor Aubrey Saint John Clerke y el declamador
Audoxio Villarreal.

Carácter “mixto” del inicio de la radio en México

En los años 1920’s, una parte muy importante que permitió la radiodifusión privada en el país fueron las
garantías de propiedad privada en la Constitución de 1917. Además, el Estado quería modernizar la estructura
social y económica del país desarrollando garantías para que los particulares se interesaran en la
radiodifusión. El sector privado y el sector público trabajaron en conjunto para compartir responsabilidades
pero cumpliendo funciones diferentes.

Primera radio comercial

El 8 de mayo de 1923, Azcárraga Vidaurreta había emitido señales de prueba desde su local un transmisor de
50 watts de potencia. Por el éxito que tuvieron las transmisiones, Azcárraga y El Universal decidieron operar
juntos la estación. Empezó a transmitir la estación conocida como CYL. El 18 de septiembre de 1923 la
emisora estrenó una planta transmisora de 500 watts de potencia. Transmitió con regularidad hasta 1928.

Liga Central Mexicana de Radio

El 6 de marzo de 1923 la Liga Mexicana de Radio se fusionó con el Centro de Ingenieros y el Club Central
Mexicano de Radio y formaron la Liga Central Mexicana de Radio. Fue “la segunda organización constituida
por los radiodifusores mexicanos”.

Identificaciones para emisoras

El 6 de julio de 1924, El Universal informó que la Conferencia Internacional de Telecomunicaciones que había
sido en Berna, Suiza, había asignado a los diferentes países las siglas que debían usar para identificar a las
estaciones que prestaban el servicio de radiodifusión. A México le asignaron las siglas CYA a CZZ. El
Universal-La Casa de Radio se convierte en CYL…

CIACE

En 1924 se celebró en el país la reunión constitutiva de la Comisión Interamericana de Comunicaciones


Eléctricas (CIACE), bajo el patrocinio del gobierno del Gral. Álvaro Obregón. Esta reunión fue muy importante
porque se vio con claridad “la actitud opositora del régimen obregonista a los intentos imperialistas por
mantener un dominio directo sobre las comunicaciones eléctricas en América Latina”. Los acuerdos que se
tomaron en la CIACE formaron la base política “sobre la que se apoyó la elaboración de la Ley de
Comunicaciones Eléctricas”.

Ley de Comunicaciones eléctricas

El 26 de abril de 1926, el gobierno del general Plutarco Elías Calles expidió la Ley de Comunicaciones
Eléctricas, que reglamentaba las diferentes actividades de éstas, incluyendo la radiodifusión. Incluía artículos
como que las transmisiones radiofónicas “no deben atentar contra la seguridad del Estado” ni atacar de
ninguna forma “al gobierno constituido”.

Nuevas identificaciones para la radio

En 1929, La Conferencia Internacional de Telecomunicaciones, que se celebró en Washington, determinó


ciertos indicativos de llamada para las estaciones que brindaban ese tipo de servicios. México había
mandado representantes a la conferencia, y le fueron asignadas las siglas XAA a XPZ.

La Secretaria de Comunicaciones y Obras Públicas (SCOP) distribuyó los indicativos de la siguiente manera:
“XA, servicios de radiocomunicación para aeronaves; XB, servicios generales; y XF, telegráficos; XC,
servicios marítimos; y XE, radiodifusión”. Debido a esto, las radiodifusoras cambiaron de nuevo sus indicativos
de llamada.
https://historiadelaradio.wordpress.com/1920-1929/

El México de 1920 fue tan impredecible como el Popocatépetl. Durante varios meses, el volcán esparció
resquemores y espanto por ambos lados de la cordillera. Es muy probable que esto ocurriera cuando la voz
de Paolo Tosti, manaba toscamente de los audífonos de los radiorreceptores.

Los hermanos Adolfo Enrique y Pedro Gómez Fernández habían podido efectuar aquel sencillo primer
programa mexicano de radio trasmitido desde una cabina adaptada en una añosa taquilla ubicada en los
bajos del desaparecido Teatro Ideal de la calle de Dolores número 5, próximo a la Alameda, en la Ciudad de
México.

La "emisora del doctor Gómez", como se la conoció entre sus contemporáneos, tuvo corta vida. Apagó sus
bobinas al iniciar 1922. Salió del aire cuando el disciplinado médico militar Adolfo Enrique Gómez Fernández y
su familia tuvieron que emigrar, por razones de orden suprema, a Saltillo, Coahuila, en febrero de ese año.

Intocado hasta entonces, el aún transparente aire citadino, repentinamente se vio cruzado en todas
direcciones por voces, música y pájaros de acero. Fue así como un miembro del Estado Mayor del presidente
Obregón trepó el 28 de septiembre de 1921, al asiento extra del avión Farman del Grupo Folk de
radioexperimentación del Ejército Mexicano, del que Fernando G. Proal era el piloto. El pájaro metálico
sobrevoló aquella mañana los aires de Balbuena para permitir que desde tierra el presidente de la República y
los operadores del radiorreceptor de Pachuca escucharan con claridad meridiana el diálogo que desde el aire
sostenían aquellos osados aeronautas.

Otro episodio similar tuvo lugar al siguiente día cuando un fonógrafo, colocado frente al trasmisor de Pachuca,
ejecutó la popular canción La Adelita. Una semana después, se ha dicho quizá con cierta ligereza, la
radiodifusión cundió por el norte del país. La noche del domingo 9 de octubre de 1921, el trasmisor Tárnava
Notre Dame (TND) habría dado por terminada la primera emisión de su discutible existencia. El programa
habría durado noventa minutos. El técnico y locutor bilingüe de esa noche habría sido el mismísimo ingeniero
Constantino de Tárnava, a quien en 1971 la CNIR rindió honores por su trabajo en los campos de la
radiofonía.

Asentado lo anterior es legítimo aseverar que no fue en el noreste, sino en el noroeste del país donde la radio
se encendió en tercer término. El 21 de octubre de 1921 el diario Excélsior consignó: "En los últimos días y
con la asistencia del señor J. P Maher, representante de la Radio Telephone Company, se han efectuado en
presencia del gobernador del estado, y otros funcionarios, pruebas decisivas respecto a la eficacia del
teléfono inalámbrico que se ha instalado en esta ciudad, con aparatos comprados por el gobierno local.

"En el curso de las pruebas se consiguió no solo ponerse al habla con Ciudad Juárez, sino escuchar
conversaciones y piezas de música , que estaban tocando en Los Ángeles y en la isla Catalina, en la Alta
California, a más de 3 mil kilómetros de esta ciudad."

Proliferan las antenas

Ese mismo año, y desde la capital del país, salió al aire, la emisora X-1 del señor Jorge Peredo. En los meses
por venir un fenómeno curioso empezó a delatar, en los más diversos puntos de la capital y del país, la
presencia de radio-trasmisores y radiorreceptores. Incontables esqueletos de estructuras a base de madera o
metal y alambre, mucho alambre, brotaron a manera de coronas esperpénticas, sobre las azoteas de
incontables casas y edificios.

La radioafición iba en aumento al concluir 1922. Era tanto el entusiasmo que ni siquiera menguó cuando el 1o.
de diciembre, casi al concluir el año, los capitalinos escenificaron la primera gran guerra por el agua de su
historia. Ocasión que dio oportunidad al jefe del ejecutivo, general Álvaro Obregón, de dar muestra, una vez
más, de su ingeniosa crueldad. En la alborada de 1923 la posesión de un radiorreceptor de válvula o de
galena era todo un signo de distinción. Tanto que día tras día iba en ascenso el número de viviendas que
destinaban un cuarto o un amplio rincón a tan estridente huésped.

Esto era lo que decía, el aviso 2447, publicado en la página X del Directorio general de la República
Mexicana, que acompañó a la edición de El Universal del 1 de enero de ese año:
"Radiotelefonía inalámbrica. El gran invento del siglo XX. Puede usted oír todas las noches en su casa
conciertos de los Estados Unidos. Francisco P. Cabrera. República y Francisco l. Madero. Apartado número
339."

Todo, incluido el cinematógrafo, otra maravilla de la técnica de la época, experimentó un fuerte impacto al
aparecer el nuevo ingenio tecnológico. Aunque pudo por aquellas horas, el cine registró, por medio de la
publicidad, la aparición del radioteléfono.

Con el paso de los días su presencia fue cada vez más notoria. La Secretaría de Relaciones Exteriores no
tardó en contar con equipo de radiocomunicación. El ingeniero Salvador F. Domenzáin instaló un trasmisor
con el que esa Secretaría entró en contacto de inmediato con las plantas trasmisoras de Fort Worth, Texas y
varias otras que irradiaban desde el territorio nacional.

El éxito de las trasmisiones practicadas durante más de año y medio, hizo que los diarios capitalinos volvieran
la vista con interés hacia los trastos radiofónicos. Poco a poco El Universal descubrió sus ventajas y no tardó
en hacer uso de un radiorreceptor para incrementar sus fuentes de información. En su edición del 2 de enero
de 1923 hizo notar a sus lectores que contaba con un aparato receptor que hacía posible obtener
informaciones exclusivas.

Fascinados por haber logrado descifrar algunas de las claves del aire, los mexicanos prosiguieron en su tarea
de encontrar nuevas aplicaciones para los aparatos de la nueva época. Así, el 19 de febrero, apoyados en el
teléfono, los redactores del vespertino El Mundo divulgaron en exclusiva, veinte minutos después de
concluida, la reseña de la corrida de toros celebrada en la ciudad de Toluca. Eran los días, además, en que el
dueño de la Casa del Radio, señor Raul Azcárraga, hacía pruebas con una planta de 50 watts introducida al
país de contrabando, auxiliado por los señores Gustavo Obregón y Jorge Marrón -locutores y técnicos de la
emisora-Don Raúl Azcárraga, con mucha visión pero con magra suerte, intuía que el aparato con el que
experimentaba indudablemente un enorme futuro.

Nuevas emisoras

El 4 de marzo, la Escuela de Ingenieros inscribió su nombre en la nómina de los precursores de la moderna


radio de México. Ese día puso en el aire la señal de su trasmisor y su locutor lanzó a las ondas un telefonema
aéreo. En dicho mensaje se habló de México; de su clima, de su producción vegetal, de su portentosa riqueza
mineral y petrolera, de su agricultura y de sus industrias.

Una de las publicaciones de la capital que más temprano contó con un trasmisor en sus instalaciones fue el
semanario El Universal Ilustrado. El 8 de mayo de 1923 a las 20 horas salió al aire, con una onda de
trasmisión de 375 metros, la emisora de 50 watts que patrocinaban La Casa del Radio y dicha revista.

En presencia de Carlos Noriega Hope y Raúl Azcárraga, director y gerente, respectivamente, de la revista
literaria de El Universal y de La Casa del Radio, tuvo lugar la trasmisión de un selecto programa radiofónico
en el que tomaron parte destacados artistas de la época. La emisión contó con la señalada participación del
guitarrista Andrés Segovia, del gran compositor mexicano Manuel M. Ponce y del pianista Manuel Barajas,
quienes bondadosamente se prestaron para desempeñar varios números de concierto.

Varias melodías de moda interpretó en su tumo la célebre cantante Celia Montalván. Enseguida, el sumo
sacerdote de la poesía estridentista, Manuel Maples Arce, leyó ante los micrófonos las líneas de su TSH, el
poema de la radiofonía. Por último, los señores Raúl Azcárraga Vidaurreta y Carlos Noriega Hope,
respectivamente, hicieron uso de la palabra. Siete meses en el aire permaneció esa estación. Su lugar lo
ocupó enseguida una planta más potente.

El mismo diario aprovechó las ventajas que le brindaba su sociedad con La Casa del Radio. La planta del
Ilustrado hizo llegar a más de siete mil radioyentes, por primera vez en la historia del periodismo mexicano y
hasta sus propios hogares, un compendio de las novedades que les ofrecería en su edición del 12 de mayo.

Durante la Feria Nacional del Radio celebrada el 16 de junio de 1923, en el Palacio de Minería, se advirtió de
inmediato que la palabra radio había permeado diversos campos de la vida cultural y económica de la capital.
Prueba de ello era que la empleaban por igual los patrocinadores de la muestra, los embotelladores de aguas
minerales, fabricantes de aparatos de trasmisión y recepción, autos y cigarrillos.
Un fenómeno social

La influencia de la radio en la sociedad alcanzó su clímax en 1923, año en el que se avecinaba el relevo en la
presidencia de México. En ese momento, las palabras y siglas electrodo, audión, TSH y otras del mismo cuño
adueñaron del ambiente junto con las que designaban a los diferentes tipos de antena en uso.

El espectro de una sociedad de masas rondaba ya todos los ámbitos de la vida mexicana. Las páginas de los
diarios empezaron a promover deportes tales como el pugilismo y anuncios de ungüentos y remedios
elaborados para los hombres del mundo deportivo.

Primogénita de la publicidad, la radio se transformó en breve, en medio promotor por excelencia de las más
diversas mercancías. El primer aviso comercial de la radio mexicana fue, sin embargo, obra del
agradecimiento. Jorge Marrón, el doctor IQ, y el empresario Raúl Azcárraga, quienes en ocasiones solían
trasmitir ataviados a la usanza charra, trasmitían una noche en que los dueños de una casa de chufas de la
avenida Salamanca les enviaron, deseándoles éxito en sus pruebas, un par de botellas de fresca y espumosa
sidra y otro tanto de litros de exquisito helado.

Sorprendidos, Azcárraga y Marrón agradecieron, por medio de su micrófono, el envío de sus obsequiosos
escuchas y gustosos repitieron ante el mismo la marca de las sidras recibidas. Diez años después aquel gesto
habría sido tachado de locura o de herejía, solía comentar, entre risas, don Jorge Marrón.

El aparato radiofónico llegó a tierras de San Luis Potosí semanas más tarde. El 11 de septiembre de 1923.
Desde su casa en la capital potosina, el radioexperimentador Francisco P. Cabrera puso en los oídos de los
radioadictos del país su primer gran programa destinado a divulgar entre los potosinos las maravillas de la
radiotelefonía.

En dicha audición tomó parte el notable compositor Manuel M. Ponce. La emisión de Cabrera fue captada en
las poblaciones potosinas y en las ciudades de Tampico, Guadalajara, Monterrey, Saltillo y Mérida.

Tres días más tarde, el 14 de septiembre, con motivo de la primera emisión de la planta de El Buen Tono S.
A., los técnicos de la JH ajustaron las partes del flamante emisor que esa cigarrera acababa de recibir de
manos de don Raúl Azcárraga; y en punto de las 19:10 horas del 14 de septiembre pusieron en vilo a los
radioescuchas citadinos cuando en torno a diferentes puntos de la urbe las multitudes se agolparon para
seguir, puñetazo a puñetazo, los pormenores de la pelea histórica entre el pugilista estadounidense Jack
Dempsey y el boxeador argentino Luis Ángel Firpo, el "Toro de las Pampas".

José Domingo Ramírez, Guillermo Garza Ramos, José de la Herrán Pau y José María Velasco fueron los
autores de esta histórica trasmisión indirecta desde la orilla del cuadrilátero montado en el Polo Graund de
Nueva York.

Aquello sucedió así: el cronista de la emisora WQD narraba al micrófono, los pormenores del combate. Estos
eran captados, en la ciudad de Pachuca por el radioexperimentador hidalguense José María Velasco -hijo del
pintor del mismo nombre- quien simultáneamente y por la vía telefónica traducía a los técnicos de la CYB lo
poco que escuchaba a través de la estática.

Y éstos, de inmediato, valiéndose de la taquigrafía, tomaban nota de sus palabras. Seguido de lo cual ponían
a la vista de don José Domingo Ramírez una versión legible de lo que escuchaban por el auricular.

Ramírez lo hacía llegar con acalorado énfasis hasta los azorados escuchas de la denominada pelea del siglo.

Un instrumento político

Al finalizar 1923 el país contaba ya con cinco radiodifusoras que en diferentes noches de la semana
irradiaban atractivos programas. Varias de aquellas emisoras salieron definitivamente del aire por la represión
derivada de la sublevación delahuertista. En ese lapso desapareció, junto con el periódico que la patrocinaba,
la radio de El mundo, de Martín Luis Guzmán. Ese diario y sus animadores estaban en favor del bando
delahuertista, que al final resultó derrotado considerándosele equivocado.

Vencidos los golpistas, Plutarco Elías Calles reanudó su campaña electoral y para tal efecto eligió un medio
novedoso: la telefonía sin hilos. La emisora de El Universal y La Casa del Radio le facilitaron sus micrófonos.
De manera casi simultánea, el Partido Liberal Constitucionalista, inauguró también una planta radiofónica
difusora de los principios que animaban al candidato Calles.
En tanto esto ocurría, en Berna, Suiza, se adoptaron y distribuyeron las siglas de llamada para todas las
emisoras del mundo. A México, país que no estuvo representado en el curso de esa reunión, le fueron
otorgadas las siglas CYA a CZZ, y por todo el Distrito Federal las plantas de telefonía sin hilos brotaron como
hongos.

La gran emisora del año de 1924 fue la que instalaron los ingenieros Jorge Grajales y Francisco Javier
Staboly para la Secretaría de Educación Pública. Concebida por el licenciado José Vasconcelos, quien desde
el principio de su gestión vio en ella a un apoyo de enorme importancia para llevar adelante los programas
educativos que reclamaba el país, la CYE fue inaugurada el día 30 de noviembre de 1924.

Dicha emisora llevó a los hogares de cientos de mexicanos los pormenores de la ceremonia de protesta como
presidente de la República del general Plutarco Elías Calles, acto que tuvo lugar en un escenario concebido
también por el genio de José Vasconcelos: el desaparecido Estadio Nacional de la colonia Roma. Días más
tarde, cuando la escritora María Luisa Ross se hizo cargo de la emisora de la SEP, la estación cambió de
siglas. En lo sucesivo se la conocería como la CZE.

Al ver y escuchar tanta maravilla, poetas y prosistas de esos días cantaron, ya no a la mujer ni a su entorno,
sino a los frutos de la técnica. Los estridentistas primero y Enrique González Martínez y Francisco Monterde
más tarde, tomaron por musa a la urbe, el automóvil, el avión y la radio. A esta última le cantaron Germán Lizt
Arzubide, Manuel Maples Arce, Arqueles Vela, Francisco Monterde y Enrique González Martínez. Unos desde
las volanderas hojas y manifiestos del movimiento estridentista, otros desde las páginas de la revista literaria
Antena.

Y en la edición número 4 de la misma, correspondiente a agosto de 1924, Salvador Novo dejó para la
posteridad su célebre Radioconferencia sobre el radio, texto en prosa donde puso de relieve que en lo
sucesivo los niños, además de biberón, reclamarían audífonos para escuchar a sus mayores. En los meses
subsecuentes la radio mexicana llegó a otros puntos del país. En ese lapso llegó a Oaxaca y a Tampico. El
diario El Mundo de ese puerto contó también con una difusora y otro tanto ocurrió con el cotidiano El
Dictamen del Puerto de Veracruz, donde la SEP contó igualmente con otro emisor. Y la empresa General
Electric inauguró también una emisora memorable, la XEN.

El 26 de abril de 1926, el gobierno del general Plutarco Elías Calles definió las bases legales sobre las que en
lo sucesivo operarían los sistemas telegráfico, radiotelegráfico y telefónico del país. En esa fecha expidió la
Ley de Comunicaciones Eléctricas, ordenamiento legal mediante el cual la nación mexicana amplió a los aires
los alcances del artículo 27 constitucional, donde la nación tiene dominio imprescriptible e inalienable.

Días de sangre

Eran días de sangre. Así que al sonar las 14 horas con 25 minutos del martes 17 de julio de 1928 mucha fue
la sorpresa para los radioescuchas que a esa hora seguían la programación de la emisora CZE, misma que
luego de interrumpir la interpretación de una pieza musical dio paso a una voz entrecortada que
repentinamente se adueñó de las ondas para informar: "amigos del aire: con profunda pena comunicamos a
ustedes que hace cinco minutos fue asesinado el general Álvaro Obregón, presidente electo de los Estados
Unidos Mexicanos para el periodo 1928-1932. Un caricaturista cuyo nombre se desconoce le vació la carga
de su pistola durante un banquete servido en su honor en el restaurante La Bombilla, de la lejana población
de San Ángel, al sur de la capital".

Fue la primera vez en que la radio ganó a la prensa citadina la primicia de una noticia tan importante, lo que
no impidió que los periódicos de ese día vendieran toneladas de ejemplares de sus diversas ediciones.

Semanas más tarde, cuando el proceso del homicida tuvo lugar, los micrófonos de la CZE llevaron a los
escuchas, los pormenores del candente proceso judicial.

Para el 30 de noviembre de 1928 México contaba ya con 17 estaciones de radio; en 1930 casi se habían
duplicado, pues eran 32. Y podían ser mas, pero ese año la emisora de La Casa del Radio y el diario El
Universal abandonó el cuadrante.

Radio Mundial
En contraste con lo anterior, el periodista Félix F. Palavicini puso en el aire, el 5 de febrero de 1930, el primer
diario hablado de la historia radiofónica de México. Ese día Radio Mundial trasmitió como parte del mismo, en
emisión extraordinaria, el mensaje presidencial del ingeniero Ortiz Rubio.

Radio Mundial -hoy XEN- había salido al aire cinco años atrás, en 1925. Y don Félix F. Palavicini, quien
siempre había sido un entusiasta de la radio, acababa de adquirirla para dar vida al periodismo radiofónico
nacional. Eso fue Radio Mundial bajo su dirección: el primer periódico radiofónico que conocieron los
nacionales, mismo que funcionaba de forma ininterrumpida al trasmitir únicamente noticias que eran leídas y
releídas una y otra vez. La idea de Palavicini, sin embargo, no alcanzó el éxito que esperaba. Pocos eran
todavía los receptores en uso en el país y Palavicini rápido comprendió que debía arriar su bandera. Meses
más tarde, y al igual que la emisora de Raúl Azcárraga, dejó los aires.

Este doble apagar de trasmisores coincidió con la aparición en el cuadrante de la primera planta radiofónica
de talla nacional: la XEW, de Emilio Azcárraga Vidaurreta.

Igual que la CYL de El Universal y La Casa del Radio, propiedad de su hermano Raúl Azcárraga Vidaurreta, la
XEW salió al aire un 18 de septiembre. La emisora del hermano mayor había empezado a irradiar un día
como ese, pero siete años antes, en 1923.

La radio de los años que reseñamos acuñó los lenguajes sonoros que en el porvenir harían de los nacionales
hombres abismalmente distintos de aquellos que entre 1910 y 1920 dieron vida al México fruto de la
Revolución Mexicana.

https://www.mexicodesconocido.com.mx/voz-jinete-del-aire.html

Primeros experimentadores.
Porfirio Díaz fue parte fundamental de la historia de nuestro país, ya sea por sus hazañas militares; por
conseguir, durante sus más de tres décadas como presidente, mantener la paz que faltaba para el desarrollo
material de México (aunque a costa de las vidas de numerosos disidentes) y abrir las puertas a grandes
capitales foráneos (desatendiendo a grupos sociales, indígenas y obreros); o por ser el detonante del
movimiento social mexicano más importante del siglo XX.

El aún polémico Díaz fue un apasionado de los avances científicos de su época, además de una figura
reconocida mundialmente por conseguir estabilizar a nuestro país. Ante lo anterior, no era raro que varias
personalidades de otras partes del orbe le mandaran obsequios, como uno de los primeros fonógrafos que
recibió de parte del inventor Thomas Alva Edison.

El dictador decidió agradecerle el obsequio a Edison el 15 de agosto de 1909, a través de una carta y un
mensaje grabado en un cilindro de cera. La grabación original, catalogada como la más antigua de la que se
tiene registro en México, está resguardada en la Fonoteca Nacional.

https://www.launion.com.mx/blogs/vida-y-estilo/noticias/74204-el-mensaje-que-le-grabo-porfirio-diaz-a-thomas-
alva-edison.html

Monterrey es distinguido por ser el lugar donde nació la primera estación de radio en México y fue establecida
por el ingeniero Constantino de Tárnava. A pesar de ya existir una vesión de que el Dr. Adolfo Gómez
Fernández fue el primero en transmitir una señal de radio en la ciudad de México el 27 de septiembre de
1921, se reconoce de que fue en Monterrey, el 9 de octubre del mismo año, donde salió al aire la primera
emisión de un programa perfectamente estructurado y con patrocinador, en una difusora que se identificó con
las siglas T.N.D. (Tárnava Notre Dame) El creador de ésta empresa fue don Constantino de Tárnava, científico
de 23 años de edad, egresado como Ingeniero Eléctrico de la Universidad de Notre Dame en Estados Unidos.
Y logró tal hazaña, con un sencillo equipo de apenas 50 watts.

http://laberintodepiedra.blogspot.mx/2015/01/constantino-de-tarnava-y-la-historia-de.html

1922 Álvaro obregón impulsa a todos los interesados a instalar estaciones de radio. Surge la loga nacional de
radio (LNR) que agrupa radioaficionados y radio experimentadores de México.
La radiodifusión mexicana se gesta en años difíciles, triunfa el grupo sonorense, formado por Adolfo de la
Huerta, Obregón y Calles. Sube a la presidencia Álvaro Obregón el 1° de diciembre de 1920.

El gobierno de Obregón se enfrentó a varios problemas, principalmente en materia de política interna, se


encamino a crear una unidad política, disminuyó el poder del ejército.

El gobierno se vio apoyado por obrero y campesinos y conto asimismo con el respaldo de los estados unidos,
que habían reconocido el gobierno de obregón en las reuniones de Bucareli.