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LA APERTURA DE LOS MERCADOS DE BIENES Y FINANCIEROS

1. EN UNA ECONOMÍA ABIERTA

En realidad, la mayoría de las economías, y en particular la mayoría de las economías

europeas, son muy abiertas: comercian tanto con bienes como con activos con el resto del mundo

(y también, en realidad principalmente, entre sí).

La apertura tiene tres dimensiones:

1. La apertura de los mercados de bienes: la posibilidad de los consumidores y de las

empresas de elegir entre los bienes interiores y los extranjeros.

2. La apertura de los mercados financieros: la posibilidad de los inversores financieros de

elegir entre los activos interiores y los extranjeros.

3. La apertura de los mercados de factores: la posibilidad de las empresas de elegir el lugar en

el que quieren producir y la posibilidad de los trabajadores de elegir el lugar en el que quieren

trabajar.

La UE, integrada por 28 estados miembros, es el mayor mercado común que ha habido nunca

entre países soberanos.

Dentro de la UE, los bienes, los servicios y los factores pueden circular libremente sin

aranceles o impedimentos. Desde el Acuerdo de Schengen firmado en 1995, los ciudadanos de

cualquier estado miembro pueden circular libremente en el seno de la UE.


Sin embargo, en casi todos los demás países la elección entre los bienes interiores y los bienes

extranjeros no está exenta de restricciones: incluso los países más comprometidos con el libre

comercio tienen aranceles —impuestos sobre los bienes importados— y contingentes —

restricciones sobre la cantidad de bienes que pueden importarse— al menos sobre algunos bienes

extranjeros. Al mismo tiempo, en la mayoría de los países los aranceles medios son bajos y están

disminuyendo.

En los mercados financieros, la apertura es mucho mayor que en los mercados de bienes. La

mayoría de los mercados financieros del mundo están estrechamente integrados, aunque algunos

países aún prohíben la libre circulación de activos financieros. Por ejemplo, China prohíbe a sus

ciudadanos comprar activos financieros extranjeros.

Los mercados de trabajo también están cada vez más integrados. Las compañías

multinacionales tienen plantas en muchos países y trasladan sus actividades por todo el mundo

para beneficiarse de los costes de producción más bajos. Una gran parte del debate sobre la

adhesión de los países de Europa central y oriental a la UE giró en torno al grado en que eso

induciría a las empresas europeas a trasladarse a otros países. Y la inmigración procedente de los

países de bajos salarios es una cuestión política candente en Francia, Alemania e Italia.

2. LA APERTURA DE LOS MERCADOS DE BIENES

Comencemos viendo cuánto vende y compra una economía abierta, como Reino Unido, al

resto del mundo. De esa forma podremos analizar mejor la elección entre los bienes interiores y

los bienes extranjeros y el papel del precio relativo de los bienes interiores expresado en bienes

extranjeros, es decir, el tipo de cambio real.


Las exportaciones y las importaciones en La Figura 1 representa la evolución de las

exportaciones y de las importaciones de Reino Unido desde 1960 en porcentaje del PIB (las

«exportaciones de Reino Unido» son las exportaciones procedentes de Reino Unido, y las

«importaciones de Reino Unido» significan las importaciones a Reino Unido). La figura sugiere

dos grandes conclusiones:

• La economía de Reino Unido se ha abierto cada vez más con el paso del tiempo. Las

exportaciones y las importaciones, que en 1960 representaban alrededor del 20 % del PIB,

actualmente representan en torno al 30 % (29 % en el caso de las exportaciones y 32 en el de las

importaciones). En otras palabras, Reino Unido comercia mucho más (en relación con su PIB)

con el resto del mundo de lo que comerciaba hace solo cincuenta años. Obsérvese el gran

aumento que experimentaron tanto las exportaciones como las importaciones a principios de los

años 70, momento en el que Reino Unido entró en la Unión Europea.


Tabla 1

La evolución de las exportaciones y de las


importaciones de Reino Unido
33
31
29
27
Porcenataje

25
23
21
19
17
15
1987
1960
1963
1966
1969
1972
1975
1978
1981
1984

1990
1993
1996
1999
2002
2005
2008
2011
2014
2017
Año

Exportaciones Importaciones

Fuente: Banco Mundial

Elaboración: Equipo de trabajo

• Aunque las importaciones y las exportaciones han seguido en líneas generales la misma

tendencia ascendente, también han divergido durante largos periodos, generando durante mucho

tiempo superávit o déficit comerciales. Destacan tres episodios:

• El gran superávit de principios de los años ochenta. El cociente entre el superávit comercial

y el PIB alcanzó el 3,1 % en 1981.

• El gran déficit comercial registrado a finales de los años ochenta. El cociente entre el déficit

comercial y el PIB alcanzó el 3,6 % en 1989 y después se redujo a menos del 1 % a principios de

los años noventa.


• Los grandes y crecientes déficit comerciales registrados desde mediados de los años

noventa. El cociente entre el déficit comercial y el PIB alcanzó el 3,4 % en 2005 y se mantuvo en

un nivel relativamente alto durante los años siguientes.

Tabla 2

Evolución de las exportaciones y de las


importaciones de Perú
35

30

25
Porcentaje

20

15

10

0
1987
1960
1963
1966
1969
1972
1975
1978
1981
1984

1990
1993
1996
1999
2002
2005
2008
2011
2014
2017

Año

Exportaciones Importaciones

Fuente: Banco Mundial

Elaboración: Equipo de trabajo

Comprender las causas y las consecuencias de estos desequilibrios comerciales

(especialmente el caso del déficit comercial) es hoy una cuestión fundamental en

macroeconomía.

Si se tiene en cuenta todo lo que se habla de la globalización en los medios de comunicación,

tal vez parezca pequeño un volumen de comercio (medido por medio de la media de los
cocientes entre las exportaciones o las importaciones y el PIB) del orden del 30 % del PIB. Sin

embargo, el volumen de comercio no es necesariamente un buen indicador del grado de apertura.

Muchas empresas están expuestas a la competencia extranjera, pero al ser competitivas y

mantener sus precios en un nivel suficientemente bajo, pueden conservar su cuota del mercado

interior y limitar las importaciones. Eso sugiere que la proporción de la producción agregada

formada por bienes comerciables —bienes que compiten con los bienes extranjeros en los

mercados interiores o en los mercados extranjeros— podría ser un índice de la apertura mejor

que la tasa de exportaciones o la de importaciones.

Es cierto que Reino Unido, donde las exportaciones representan alrededor del 26 % del PIB,

tiene uno de los cocientes entre las exportaciones y el PIB más bajos de los países ricos de todo

el mundo. Estados Unidos se encuentra en el extremo inferior de la lista de cocientes, con un 12

%, seguido de Japón con un 18 %. En Europa, la mayoría de las mayores economías tienen unos

cocientes del orden de los 50 %, incluidas Alemania, Suiza, Dinamarca, Finlandia, Noruega y

Suecia. En este panorama, Reino Unido destaca por tener el menor cociente dentro de Europa.

Por último, los países europeos más pequeños tienen los cocientes más altos (89 % en Bélgica,

79 en Irlanda y 75 en Países Bajos). El cociente entre las exportaciones y el PIB del 89 % de

Bélgica plantea una rara posibilidad: ¿pueden ser las exportaciones de un país mayores que su

PIB? En otras palabras, ¿puede tener un país un cociente mayor que 1? La respuesta es

afirmativa. La razón se expone en el recuadro titulado « ¿Pueden ser las exportaciones mayores

que el PIB?»

¿Indican estas cifras que Reino Unido tiene más barreras comerciales, por ejemplo, que

Alemania o Bélgica? No. Los principales factores que explican estas diferencias son la geografía

y el tamaño. La distancia con respecto a otros mercados explica en buena medida el bajo
cociente japonés. El tamaño también es importante: cuanto menor sea el país, más ha de

especializarse en la producción y la exportación de unos cuantos productos y recurrir a importar

los demás. Bélgica difícilmente puede producir la variedad de productos que produce Alemania,

un país que es aproximadamente siete veces mayor.

2.1.1. LA ELECCIÓN ENTRE LOS BIENES INTERIORES Y LOS BIENES

EXTRANJEROS

¿En qué sentido nos obliga la apertura del mercado de bienes a revisar la forma de examinar

su equilibrio?

Hasta ahora, cuando hemos analizado las decisiones de los consumidores en el mercado de

bienes, hemos centrado la atención en su decisión de ahorrar o de consumir. Pero cuando se

abren los mercados de bienes, los consumidores tienen que tomar una decisión más: comprar

bienes interiores o comprar bienes extranjeros. De hecho, han de tomarla todos los compradores

(incluidos las empresas interiores y extranjeras, y los estados). Esta decisión afecta directamente

a la producción interior: si los compradores deciden comprar más bienes interiores, la demanda

de estos bienes aumenta y, por tanto, también la producción interior. Si deciden comprar más

bienes extranjeros, entonces es la producción extranjera es la que aumenta.

2.1.2. ¿PUEDEN SER LAS EXPORTACIONES MAYORES QUE EL PIB?

¿Puede tener un país unas exportaciones mayores que su PIB, es decir, puede tener una tasa de

exportaciones mayor que 1?


Parece que la respuesta debe ser negativa: los países no pueden exportar más de lo que

producen, por lo que la tasa de exportaciones debe ser menor que 1. Pero no es así. La clave de la

respuesta está en darse cuenta de que las exportaciones y las importaciones pueden incluir

exportaciones e importaciones de bienes intermedios.

Las exportaciones pueden ser, pues, superiores al PIB. Es lo que ocurre, de hecho, en algunos

países pequeños que viven principalmente de las actividades portuarias y de importación-

exportación, como Países Bajos, donde en 2008 el cociente entre las exportaciones y el PIB fue

del 75 %. Y aún más en pequeños países como Malasia, en el que el cociente entre las

exportaciones y el PIB fue superior al 100 %. En Singapur, ¡el cociente entre las exportaciones y

el PIB fue de 229 % en 2007!

En la decisión de comprar bienes interiores o extranjeros es fundamental el precio de los bienes

interiores en relación con los bienes extranjeros. Este precio relativo se denomina tipo de cambio

real. Este no puede observarse directamente, por lo que el lector no lo encontrará en los

periódicos. Lo que encontrará son los tipos de cambio nominales, es decir, los precios relativos

de las monedas. Comenzaremos examinando los tipos de cambio nominales y, a continuación,

veremos cómo podemos utilizarlos para calcular los tipos de cambio reales.

3. LA APERTURA DE LOS MERCADOS FINANCIEROS

La apertura de los mercados financieros permite a los inversores financieros tener tanto

activos nacionales como activos extranjeros, diversificar su cartera, especular sobre las

variaciones de los tipos de interés extranjeros en relación con los tipos de interés nacionales,
sobre las variaciones de los tipos de cambio, etc. ¡Y vaya si diversifican y especulan! Dado que

la compraventa de activos extranjeros implica la compraventa de monedas extranjeras —

llamadas a veces divisas— el volumen de transacciones realizadas en los mercados de divisas

nos da una idea de la importancia de las transacciones financieras internacionales. Por ejemplo,

en 2005 el volumen mundial diario registrado de transacciones de divisas fue de 4 billones de

dólares, de los cuales el 37 % —alrededor de 1,6 billones— fueron transacciones en las que

intervinieron euros (y un 86 % transacciones en las que intervinieron dólares en uno de los lados

de la transacción).

El volumen mundial de negociación en divisas promedió 5,1 billones de dólares en abril de

2016.

Por lo que se refiere a un país en su conjunto, la apertura de los mercados financieros tiene

otra importante consecuencia. Permite al país tener superávit comerciales y déficit comerciales.

Recuérdese que un país que incurre en un déficit comercial está comprando al resto del mundo

más de lo que está vendiéndole. Para pagar la diferencia entre lo que compra y lo que vende,

tiene que pedir préstamos al resto del mundo. Pide préstamos haciendo que a los inversores

financieros extranjeros les resulte atractivo aumentar sus tenencias de activos nacionales, es

decir, concederle préstamos.

Referencia
Blanchard, O., Amighini, A., & Giavazzi, F. (2012). Macroeconomía. Madrid, España:
PEARSON EDUCACIÓN, S.A. Recuperado el 17 de Julio de 2018