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¿Qué significa ser docente de preescolar?

Esta es una pregunta que deberíamos estar respondiendo desde antes de empezar
a dar clases, la mayoría de nosotras como docentes entramos a esta profesión por
la idea de transmitir conocimientos a otros, pero no entendemos cual es el fondo de
esta.

Para poder explicar esta gran pregunta retomaremos a algunos de los autores que
conocimos durante el curso “ser docente en preescolar”.

Una maestra de preescolar debe de tener las capacidades para ser docente es algo
más que dar clases; es ser solidario, amigo, responsable, perseverante,
comprensivo, debe sembrar sentimientos en nuestros niños, guiar, inculcar valores,
pero sobretodo ser comprometido con la educación y saber individualizar las
necesidades de nuestros niños y niñas, enseñarles respeto y compañerismo, así
como igualdad. Cuando decidimos ser maestras es porque tenemos la vocación el
amor por enseñar irnos formando día a día por todas las experiencias y
motivaciones vividas, pero más por aprender cada día de los pequeños ya que ellos
siempre hacen cosas nuevas y diferentes y los niños de la actualidad están muy
evolucionados siempre hay que buscar e investigar cosas y actividades nuevas para
estar al nivel de los niños, como lo dice Paulo Freire en su libro “ Cartas a quien
pretende enseñar”:

“En el fondo, el discurso sintético, o simplificado, pero bastante


comunicante, podría hacerse en forma ampliada así: mi intención en
este texto es mostrar que la tarea del docente, que también es
aprendiz, es placentera y a la vez exigente. Exige seriedad,
preparación científica, preparación física, emocional, afectiva. Es una
tarea que requiere, de quien se compromete con ella, un gusto
especial por querer bien, no sólo a los otros sino al propio proceso que
ella implica. Es imposible enseñar sin ese coraje de querer bien, sin la
valentía de los que insisten mil veces antes de desistir. Es imposible
enseñar sin la capacidad forjada, inventada, bien cuidada de amar.”
(Freire, pag. 26)

En este párrafo de Freiré van implícitas muchas cosa que podemos desglosar de
esta noble profesión, estos siempre están en continúa capacitación lo que les
permite renovar su conocimiento y poder aplicar mejores técnicas para transmitir el
aprendizaje, pero en alguna casos hay quienes tienen todo ese conocimiento, lo
pueden adquirir fácilmente y transmitirlo de la mejor manera, pero en el momento
de estar frente a los niños no tienen ese tacto para dejarles ese conocimiento, esa
huella en ellos que hace que este conocimiento se guarde en ellos con un valor más
grande, para esto los que somos docentes debemos amar lo que hacemos, creer
en lo que estamos haciendo y que esto siempre va a repercutir en alguien más,
puede ser sólo en un individuo o en una sociedad en general.

De la misma manera el ser profesor también necesita a alguien que se


atreva a sentir todo esto dentro de su actividad, pero también que
pueda ser capaz de luchar por lo que necesita, quiere, por sus
derechos y enseñar a futuras generaciones a conseguir por medio de
la lucha lo que merecen. De la misma forma debemos proteger nuestro
quehacer docente por lo que es, no dejarse someter por lo que dicen
personas ajenas a nuestro trabajo que es. Parte de esto también nos
lo comenta Jose Bernardo Carrasco en su libro “Enseñar hoy didáctica
básica para profesores” el profesor que este bien preparado, con la
experiencia necesaria que le ayudara a controlar y dominar el tema y
a sus alumnos, mantener una clase activa e interesante para ellos,
respetar y ser respetado, en pocas palabras como diría este autor:
“guiar, dirigir, orientar y en suma gobernar a un grupo de alumnos que
se esfuerzan por aprender en la clase” (Carrasco, pag. 203)
Somos todo eso que ayudara a cumplir los objetivos de una sociedad, ya que en
otros países somos respetados como deberia ser aquí en nuestro país, valorar a los
docentes, ya que ellos están formando a cualquier persona que pretenda realizar
alguna actividad o trabajo siempre habrá aprendido de un profesor, pero eso
tambien el mismo docente lo debe reconocer, estamos tan sometidos en esta
sociedad que hemos llegado añ grado de entender que sólo estamos para cuidar,
sin y entender lo valiosa que como ya comente es nuestra profesión. Talvez esto
pueda sonar un poco exagerado, pero quien en su profesión no cree que es lo mejor
que hace? Y más teniendo en cuenta que de lo que bien se aprende de un docente
en preescolar, son las bases y el comienzo de una vida escolar que el docente
marcará en los pequeños, motricidad, valores, conocimiento científico o por los
menos los inicios de este, el amor y relacion con los otros, capacidades para ver
más alla, sorprenderse lo pequeño que es la vida, enseñar a amarla y amar los
errores que se tengan y salir adelante de estos con la frente en alto y la justificación
de que algo se aprendió con cada error para no volver a cometerlo.

Hay que tener tolerancia y mucha ser innovadora estar comprometida con su labor,
ya que los pequeños son inquietos les encanta descubrir cosas nuevas indagar y
buscar respuestas hay que ser maestras progresistas dejar de ser conservadoras y
tradicionalistas que el niño aprenda jugando indagando porque eso es lo que más
se les queda grabado y de donde aprenden mas también hay que ser uno mismo
saber qué tipo de maestra quieres ser, no tratar de copiar a las demás ver cuáles
son las necesidades y capacidades de los chicos ya que todos los niños son
diferentes así como son diferentes en cada ciclo escolar por nos olvidamos de eso
que muchas veces.

Para el PEP nosotros también somos sus guías, quienes apoyaran al niño y somos
responsables de lo que ellos aprendan:
“La acción de la educadora es un factor clave porque establece el
ambiente, plantea las situaciones didácticas y busca motivos diversos
para despertar el interés de los alumnos e involucrarlos en actividades
que les permitan avanzar en el desarrollo de sus competencias.” (PEP.
2011. Pág.: 12)

Para mi punto de vista no es tanto enseñarles nosotras a ellos sino todo lo contrario
aprender de ellos porque ellos te enseñan a ver el mundo de diferente manera sus
grandes preocupaciones de ellos es que su amigo no quiera jugar con él. Yo por
ejemplo no soy titular de grupo soy asistente y sé que no soy la que hace las
actividades pedagógicas con los pequeños pero apoyo a la maestra en aplicarlas
pero eso no quita que yo aprenda y les enseñe porque de manera indirecta estoy la
mayor parte del día con ellos en sus clases especiales veo cómo van creciendo y
como van evolucionando casi como van siendo auto suficientes y eso a mí me llena
de orgullo y de mucha satisfacción ya que me doy cuenta que todo por lo que he
luchado ha tenido sus logros y los veo reflejados en mis pequeños ya que les
comparto esos conocimientos que tengo.

Estoy consciente que en mi trabajo en estos momentos no soy la titular de grupo


porque somos tres maestras por grupo, pero para mí no significa mucho porque en
lo que yo puedo aportar lo hago siempre para beneficio de mis niños siempre he
tratado de ser innovadora en mis actividades y de recibirlos de diferente manera
para que ellos vean diferentes aspectos también míos, siempre he hecho las cosas
de la mejor manera y no me cuesta trabajo porque es algo que disfruto mucho.

Y como dice Freire primero tengo que investigar para poder enseñar porque no hay
enseñanza sin investigación. Un profesor debe conocer a sus alumnos, saber el
porqué de su comportamiento, parte de su vida familiar, sus gustos y forma de
relacionarse con sus compañeros y las demás personas, esto a un profesor le
servirá para ir acomodando sus actividades con los alumnos y saber manejar
diferentes temas con el mayor respeto y flexibilidad posible, la investigación siempre
estará ligada al quehacer de un docente, pero está a veces no es apoyada por no
ofrecer algo más concreto.

Cada una de las maestras organiza el tiempo, espacio y su propia relación con el
niño en función de los objetivos educativos que desea lograr. La educadora es un
modelo significativo que junto con sus padres son relevantes en sus vidas, lo cual
contribuyen a forjar una imagen adulta la cual va a incidir en su desarrollo.

Aunque no es un trabajo bien remunerado, la satisfacción que te llevas de mirar a


los niños y que ellos te den un abrazo, un beso, te hagan tarjetas, eso te llena el
corazón y sabes que estás haciendo un buen trabajo, te llena de alegría y placer.
Además de estar pendiente de sus necesidades. Si algún niño esta triste o enojado
es nuestro deber saber el por qué esta así y si se puede solucionar, y si está feliz
hacer todo lo posible para que esa sonrisa sea duradera. Pero también de un buen
docente en preescolar depende que se gane lo necesario por su trabajo, Freire lo
mencionaba por eso se ha nombrado de distintas maneras a esta profesión, porque
no se le quiere reconocer el valor que tiene y lo que merece ganar y las prestaciones
que debe tener al considerarse como una profesional, en muchos lugares solo se le
ocupa para cuidar a los niños sin prestar atención a lo preparada que esta y que
podría ofrecer más a los niños, en el lugar en que me encuentro trabajando esta
supervisado por la sep, pero no estamos vistas como maestras o no todas, algunas
están denominadas como asistentes, puericultistas, técnicos, secretarias etc, a
pesar de que ya tienen la licenciatura u otros estudios que podrían hacer valen más
su trabajo, esto se maneja así por los sueldos que se pagan en esta institución, no
son bajos a comparación de otros lugares, pero podrían ser mayores en relación a
otros trabajadores del mismo lugar en los que si les cuentan la licenciatura o
estudios.
“La práctica educativa, por el contrario, es algo muy serio. Tratamos
con gente, con niños, adolescentes o adultos. Participamos en su
formación. Los ayudamos o los perjudicamos en esta búsqueda.
Estamos intrínsecamente conectados con ellos en su proceso de
conocimiento. Podemos contribuir a su fracaso con nuestra
incompetencia, mala preparación o irresponsabilidad. Pero también
podemos contribuir con nuestra responsabilidad, con nuestra
preparación científica y nuestro gusto por la enseñanza, con nuestra
seriedad y nuestro testimonio de lucha contra las injusticias, a que los
educandos se vayan transformando en presencias notables en el
mundo.” (Freire. Pág. 67)

Enseñar a nuevas generaciones a no quedarse callados con las cosas que pasan
en la actualidad y que atentan contra el pueblo también es función de un docente,
desde pequeños los niños deben aprender a valorar lo que tienen y a ganarse lo
que han de recibir y esto en conjunto con los padres de familia se podrá hacer, pero
es nuestro trabajo empezar a sembrar esa semillita de lucha, de no cerrar la boca
ante nada ni nadie en nuestros niños, hacer que la vida que tenemos valga la pena
y amar vivir, como lo menciono Edgar Morín, enseñar a amar el vivir con todo lo que
esto implique, lo bueno, lo malo y aprender de esto.

Un aspecto importante en la función de un maestro es de la misma forma que ama


y respeta su profesión debe respetar a las personas con las que convive, unir
fuerzas con estas y hacer que sea más fuerte este lazo que las une al compartir la
profesión, apoyarse en lo que se necesite y de alguna manera sentirse con el
derecho de reclamar cualquier acto o falta en su actuar que esté afectando su
trabajo, el aprendizaje y principalmente a los niños, ya se mencionó que de nosotros
depende lo que ellos aprendan y el que será de ellos si nosotros les transmitimos
cosas buenas o malas, por lo tanto debemos de ser respetuosos con todo lo que
implique nuestro trabajo.
Hay que comprometerse como maestros a que si vamos a elegir una carrera como
esta es porque de verdad tenemos amor y vocación por ella, de nosotros dependen
tantos aprendizajes que esta responsabilidad debe tomarse en serio, me ha tocado
ver a maestras que solo eligen la profesión por que no tuvieron otra opción o varios
de sus familiares son maestros y por no perder la tradición o como sucede
comúnmente en mi trabajo y me puedo unir un poco a esta situación ya que entran
por alguna recomendación y es más fácil entrar al Cendi que a otra área, puedo
decir con orgullo que soy pedagoga y que mi mayor interés es mejorar la calidad de
mi trabajo y de lo que aprendan mis alumnos, la licenciatura en educación
preescolar que estoy cursando y que debo aclarar para nada me la piden en el
trabajo la curso y terminare por esta pasión por hacer bien las cosas por mí y mis
alumnos actuales y generaciones futuras, por dejar una huella en ellos y en mi país,
ese granito de arena que me permitirá hacer poco o mucho.
Bibliografía

Freire, Paulo. Cartas a quien pretende enseñar, Editorial S. XXI, 2ª


edición 2010.

Morín, Edgar. Enseñar a vivir. Nueva edición

Carrasco, José Bernardo. Enseñar hoy, didáctica básica para


profesores. Editorial síntesis, España.

Sep, Programa de educación preescolar 2011