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El botín de las acciones

de la Anses

- La pelea por las acciones de la Anses tras la renuncia del


administrador del FGS
- EL FMI EXIGE LIQUIDAR EL ANSES Y VENDER LAS ACCIONES DEL FONDO DE
GARANTÍA DE SUSTENTABILIDAD

- Al casino con la plata del abuelo

- El Gobierno planea vender el Fondo de Garantía


Sustentable de Anses para aprobar las metas fiscales del
FMI
- Arcor y Clarín: negocios con “plata de los jubilados”
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El botín de las acciones de la Anses
ALFREDO ZAIAT - JUNIO, 2016

El Estado tiene acciones en 46 compañías a través del FGS de la Anses. Los privados con el socio estatal
contabilizaron ganancias crecientes, aumentaron inversiones, distribuyeron más dividendos e incrementaron la
valorización de mercado de sus empresas. El macrismo quiere vender esos activos.

Las empresas privadas donde el Estado participa a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la
Anses contabilizaron ganancias crecientes, aumentaron sus inversiones en la economía local,incrementaron la
distribución de dividendos entre sus accionistas y mejoraron sustancialmente la valorización de mercado del
capital en más del 400 por ciento promedio. El muy buen resultado económico de esas 46 compañías desde
2012 revela que el Estado no fue un socio que perjudicó el ritmo de negocios de los privados, sino que lo
potenció y les permitió ganar mucho dinero. Pese a este saldo positivo para sus finanzas, los grupos privados de
control han estado presionando para capturar esas acciones desde el mismo momento en que el Estado las
recuperó de manos de las AFJP (ver nota aparte). El gobierno de Mauricio Macri respondió a ese pedido con el
proyecto de ley de blanqueo de capitales, amplia moratoria impositiva, aduanera y previsional y de reforma
jubilatoria. Si se aprueba en el Congreso, en uno de los artículos satisface esa demanda del poder económico:
habilita la venta de las acciones de empresas privadas del FGS. El esquema financiero para saldar la deuda con
jubilados por juicios con sentencias, en curso y a quienes no iniciaron una causa sólo cierra con la liquidación de
activos del FGS. Se abre de ese modo un fabuloso negocio por más de 93 mil millones de pesos, monto de la
valorización de esos paquetes de acciones a marzo de este año.

El Estado ha actuado como un socio estratégico en cada compañía privada orientando su participación en el
directorio con una perspectiva de desarrollo económico. Ya sea por dogmatismo ideológico, por el deseo de
ocultar maniobras contables o financieras nocivas para accionistas minoritarios o por resistir la intervención
estatal en la orientación de inversiones, los grupos de control de las compañías rechazan la presencia estatal en
su capital accionario. La venta de las acciones del FGS tiene como interesados a grandes fondos de inversión
extranjeros y a los propios grupos de control. El titular del FGS, Luis María Blaquier (Grupo Ledesma, ex director
del Grupo Clarín y ex ejecutivo de Goldman Sachs) estuvo hace menos de un mes en Nueva York reunido con
fondos de inversión para convocarlos a comprar esas acciones.

La economista Julia Strada integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) acercó un ilustrativo
informe sobre la participación del Estado en las empresas privadas del FGS. Entre 2012 y 2014, las ventas totales
de esas firmas aumentaron en 70 por ciento, al subir de 174.943 a 296.867 millones de pesos, mientras que la
participación del resultado neto en relación a las ventas casi se duplicó en ese lapso, al pasar del 5 al 9 por
ciento. En tanto, la inversión bruta avanzó en 90 por ciento, subiendo de 14.605 a 27.738 millones de pesos.
Este aumento de las inversiones fue de la mano de un incremento de los dividendos distribuidos. Este dato
refleja que la política de promoción de inversiones alentada por el Estado ha sido consistente con una
rentabilidad creciente para los accionistas: las utilidades repartidas subieron de 2127 a 4093 millones de pesos
de 2012 a 2014.

El resultado económico positivo que muestra la presencia estatal en esas empresas no implicó que no haya
habido tensiones y que los grupos de control quisieran evitar. Los incomoda que directores estatales conozcan
movimientos internos de la empresa o que exijan mayor compromiso inversor. Representantes del Estado
cuestionaron propuestas de honorarios para directores por encima de los aumentos promedio de salarios o de
los valores del mercado; rechazaron planes de Ofertas Públicas de Acciones cuando perjudicaban al accionista
minoritario (casos Solvay, Socotherm, Distribuidora de Gas Cuyana); exigieron el cumplimiento de la Ley de
Servicios de Comunicación Audiovisual en la Asamblea del Grupo Clarín; observaron operaciones con sociedades
relacionadas alejadas de las condiciones de mercado (Quickfood, Metrovías). El caso Siderar fue emblemático: la
inversión para la instalación de un nuevo horno de colada continua se realizó por la insistencia de Axel Kicillof
como director de la empresa en representación del Estado. Fue una inversión por 290 millones de dólares para
ampliar la capacidad productiva a 2,5 millones de toneladas por año, que implicaron 2,5 millones de horas
hombre en el proyecto y sus servicios auxiliares y 260 mil horas de ingeniería dedicadas.

Otras situaciones similares se registraron en Aluar, cuando directores estatales promovieron y acompañaron la
capitalización de resultados acumulados por 300 millones de pesos. En La Anónima (cadena de supermercados
de la familia Braun, del actual secretario de Comercio), con la capitalización de 450 millones de pesos de
resultados para aumentar el capital social a 500 millones. En Ferrosur Roca negociaron la mejora de patrimonio
mediante aportes de capital del accionista privado manteniendo la participación accionaria del Estado y
evitando un sobreendeudamiento. Así el grupo controlante (Loma Negra) realizó dos aportes de capital por un
total de 100 millones de pesos en 2014.

Stock vs. Flujo


Como publicita el gobierno y es replicado por opositores, el proyecto de ley “salda una deuda” con jubilados, sin
precisar si esa cancelación es sustentable en términos financieros y previsionales. Tampoco despeja si por esa
vía pone en riesgo la solvencia del sistema de reparto. No es un misterio que pagar una deuda y comprometerse
luego a un desembolso actualizado con el monto obtenido por liquidación de activos fijos determinará la
insolvencia futura. Cualquier que sabe un poco de cuestiones financieras advierte que el Fondo de Garantía de
Sustentabilidad de la Anses (el stock) no debería utilizarse para pagar deudas más haberes reajustados (el flujo)
porque esa caja terminará vacía.

El FGS suma 720 mil millones de pesos y las actuales autoridades, conducidas por Blaquier proyectan que
alcanzará los 897,7 millones de pesos a fines de diciembre. Para cancelar los juicios previsionales y el reajuste de
los haberes está previsto en el proyecto oficial utilizar recursos provenientes del blanqueo de capitales y de
activos del FGS.

El rubro del FGS que obsesiona al macrismo es el integrado por los paquetes accionarios de empresas privadas.
Este activo totaliza 93.345 millones de pesos a fines de marzo, monto que se ha valorizado desde entonces por
el alza de las cotizaciones bursátiles. Son 46 las empresas que conforman la cartera de acciones del FGS, pero
sólo diez equivalen al 77,8 por ciento del total. Este lote esta conformado por bancos Macro, Galicia, Francés y
Patagonia, Telecom, Siderar, Molinos, Consultatio, Transportadora de Gas del Sur y el Grupo Clarín. El FGS
también tiene el 21,5 por ciento de Mirgor, cuyo dueño es Nicolás Caputo, amigo, asesor, ex socio y deudor del
presidente Mauricio Macri.

La venta de esos paquetes accionarios sería fácil de liquidar porque existen fondos de inversión extranjeros y los
propios grupos de control interesados en comprarlos. Este botín suma más de 70 mil millones de pesos.

Si es por conseguir recursos sin necesidad de vender esos activos, los actuales administradores del FGS han
estimado que en el presente ejercicio los ingresos totales estimados por capital e intereses serán 151.000
millones de pesos, y de esa suma 63 mil millones en intereses son de disposición inmediata. No habría
necesidad entonces de vender las acciones. Pero el objetivo oficial no es exclusivamente conseguir fondos para
saldar la cuenta con un sector de los jubilados, sino desarticular una importante herramienta de intervención
del sector público en la economía a través del FGS, ofrecer un fabuloso negocio al mercado financiero y cumplir
con la exigencia de grupos económicos que no quieren al Estado como socio.

El camino a la privatización
La reforma previsional del macrismo avanza en el desfinanciamiento del sistema jubilatorio, en el deterioro de
su solvencia, en la licuación del fondo de garantía de los haberes, beneficia a sólo una minoría del total de los
jubilados, no frena la litigiosidad y con la pensión universal a la vejez transforma un derecho en una cobertura
asistencial. Convoca además a una comisión para la revisión global del régimen en un lapso de tres años que, de
consolidarse la estrategia del oficialismo de desmantelamiento del sistema de reparto y solidaridad
intergeneracional, tiene el objetivo aún no explicitado de la privatización parcial o total de las jubilaciones.

A mayo de 2015 quedaban pendientes 268.355 causas por reajustes de haberes. Hoy no superarían los 250 mil.
En 2015 se cancelaron unos 40 mil juicios con un desembolso de 12.500 millones de pesos. Cada uno sumó en
promedio unos 375 mil pesos en retroactivo. Para este año en el Presupuesto Nacional está asignado un monto
similar que alcanzaría para saldar otros 35 mil casos. La cancelación de los juicios y la extensión del reajuste al
resto de los jubilados por encima de la mínima alcanzan a sólo una minoría del total del sistema. La reparación
no es a todos los jubilados, sino a la cúpula de la pirámide de ingresos del régimen previsional.

En 2003 el porcentaje de jubilados que cobraba la mínima era del 30 por ciento, el haber medio lo percibía el 55
por ciento del total y la cobertura previsional alcanzaba al 70 por ciento de las personas con edad de jubilarse.
Luego de las dos moratorias, el 75 por ciento pasó a cobrar la jubilación mínima, el haber medio alcanzó a poco
más del 7 por ciento y la cobertura superó el 95 por ciento. De ese modo el sistema de protección social pasó de
ser un instrumento de “contención social focalizado” de los noventa orientado por las políticas del Banco
Mundial, a un esquema integrado por políticas de inclusión y ampliación de derechos sociales y económicos. Las
transformaciones en la protección social implicaron un cambio de paradigma respecto del criterio privatista (de
los fondos previsionales) y asistencial de los noventa. El avance en materia de protección de los sectores
postergados significó la mudanza de un esquema de privilegios a uno de derechos garantizados y de una
sociedad de beneficencia a una de derechos sociales.

La pensión universal para la vejez sería una continuación de la ampliación de esos derechos, pero el macrismo
influido por el sentido construido en la sociedad respecto a que “la moratoria entregó jubilaciones a quienes no
hicieron aportes”, la ha convertido en una dádiva, que es como piensa el neoliberalismo la protección social, al
fijar el monto de la pensión en el 80 por ciento de la jubilación mínima. Esas personas ya no son sujetos de
derecho a la jubilación, sino beneficiarios de una medida de “contención social focalizada” por no contar con los
aportes suficientes para jubilarse.

Es un castigo doble para los trabajadores que durante la etapa activa fueron informales o desempleados. Ellos
no fueron culpables de no haber realizado los aportes porque esa responsabilidad era del empleador, y si
estuvieron desocupados fueron víctimas de políticas económicas que no impulsaron la creación de empleo.
Ahora reciben un segundo castigo cuando el oficialismo propone como pensión universal el equivalente al 80
por ciento del haber mínimo. Las mujeres en esas mismas condiciones reciben un tercer castigo: le elevan la
edad de 60 a 65 años para alcanzarla.

El desfinanciamiento del sistema previsional comenzó con el fallo de la Corte impulsado por su presidente
Ricardo Lorenzetti, en los últimos días del anterior gobierno, que dispuso la devolución del dinero de la
coparticipación (el 15 por ciento del total) afectado al pago de las jubilaciones a las provincias de Santa Fe,
Córdoba y San Luis. Fue la primera parada del tren para debilitar el régimen previsional de reparto y de
solidaridad intergeneracional. La extensión de esa misma medida al resto de las jurisdicciones en los próximos
tres años, sin definir cómo se cubrirá ese faltante de recursos, debilitará las finanzas del régimen jubilatorio. La
segunda parada en ese tránsito es el proyecto de ley de pago de juicios a jubilados y reajuste de haberes con
recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses.

Ambas medidas orienta hacia la insolvencia del sistema en los próximos años en coincidencia con los tres que se
impone como plazo la comisión encargada de proponer un nuevo régimen previsional. La conclusión es
previsible: privatización parcial o total de las jubilaciones. Oportunidad para que el ministro Alfonso Prat Gay
también le pida perdón a las AFJP.

FUENTE: http://rinacional.com.ar/sitio/botin-las-acciones-la-anses/

La pelea por las acciones de la Anses tras la renuncia del


administrador del FGS
El bajo precio de los papeles como los de Transener atrae a muchos compradores, pero temen una ola de
denuncias.

Télam

LPO 08/08/2018

El Gobierno todavía no encontró reemplazante para el puesto de administrador del Fondo de Garantía de
Sustentabilidad (FGS) y parece estar lejos de encontrarlo.

La semana pasada renunció el ex titular Juan Martín Monge Varela junto al gerente de operaciones Pablo
Pereyra Iraola y el gerente de inversiones Andrés Lubary, alegando que "se habían comprometido a una gestión
de sólo doce meses dado que tienen que manejar algunos proyectos personales", según sostienen en la Anses.

Sin embargo, fuentes cercanas al organismo aseguran que el verdadero motivo radica en la negativa de querer
vender las acciones del fondo soberano -tal como pidió el FMI en el último acuerdo-, por miedo a quedar
involucrados en futuras causas judiciales.

"Si hoy vendes una acción del FGS terminas en Comodoro Py", aseguró a este medio una fuente cercana a la
Anses.

Sucede que las pocas ventas realizadas por el fondo soberano han sido muy traumáticas. La primera de ellas,
donde la Anses le vende el 11,85% de capital accionario que tenía en Petrobras a Pampa Energía, terminó con
una serie de allanamientos a cargo del juez Claudio Bonadío y hasta un reclamo por maniobras fraudulentas por
parte de la justicia brasileña.

Tras esa operación, Pampa estaba obligada por ley a lanzar una oferta pública de adquisición (OPA) para los
accionistas minoritarios. El precio ofertado en la OPA se realizó "bajo la par", es decir que el valor de cotización
fue menor que el valor nominal de la acción.

Luego de concretada la operación a unos $10,37 por acción, estas llegaron a superar los $18 ocasionando un
perjuicio al Estado por $18.900 millones de pesos, de acuerdo a la denuncia realizada por la diputada Victoria
Donda.
Hoy en día el panorama se presenta aún más confuso, con el desplome de las acciones de las principales
compañías que cotizan en bolsa a raíz del escándalo de la causa de los cuadernos y la desesperación de
inversores extranjeros de huir de la exposición al "riesgo argentino". Los papeles se encuentran muy baratos, y
cualquier suba allanaría el camino a una catarata de denuncias.

A esto se agrega que tras una reforma impulsada por el propio Macri, los funcionarios tienen que responder con
su propio patrimonio ante posibles causas judiciales e incluso tienen que pagar sus abogados.

Paralelamente, desde la Anses observan continuas operaciones de diversos actores del mercado para acelerar la
venta de los activos de empresas privadas en poder del Estado. Entre ellas se destaca el conocido caso de
Transener que se intentó volver a privatizar cuando la empresa alcanzó un valor de mercado de 400 millones de
dólares y desató una polémica con el radicalismo. Hoy la empresa vale solamente 150 millones, lo que despertó
el apetito de diversos grupos económicos, dentro de los que se destaca Perez Companc.

"Es imprescindible que el Gobierno aclare lo que está pasando con el FGS. Dada su posición dominante en
muchas de las compañías que operan en bolsa, cualquier maniobra de venta podría afectar seriamente los
mercados que de por sí ya están muy débiles", reclama un operador financiero.

FUENTE: https://www.lapoliticaonline.com/nota/114477-la-pelea-por-las-
acciones-de-la-anses-tras-la-renuncia-del-administrador-del-fgs/

Economia Social Economías Regionales NOTICIA NUEVA!!!

EL FMI EXIGE LIQUIDAR EL ANSES Y VENDER LAS ACCIONES


DEL FONDO DE GARANTÍA DE SUSTENTABILIDAD

1 JULIO, 2018 LUIS VAZQUEZ ANSES, CAMBIEMOS, FMI, FONDO DE GARANTÍA DE


SUSTENTABILIDAD,JUBILADOS, SENADO

ASÍ LO EXPRESA EL TEXTO DEL ACUERDO QUE EL GOBIERNO ARGENTINO FIRMÓ CON EL ORGANISMO
MULTILATERAL DE CRÉDITO. PARA ACOMETER CON EL VACIAMIENTO DE LOS FONDOS PARA EL PAGO A LOS
JUBILADOS, CAMBIEMOS REQUIERE DE LA APROBACIÓN DEL SENADO.

El texto del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipa la voluntad del Gobierno de vender
acciones en posesión del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses, para financiar el sistema
previsional, detonado tras la sanción de la ley de reparación histórica que impuso Mario Quintana. Para hacerlo,
Macri necesitará la aprobación del Congreso.

“Vamos a amortizar activos de los fondos de pensión que se encuentran actualmente en posesión del gobierno
como un medio para ayudar a financiar el pago de pensiones, incluyendo aquellas en la Ley de Reparación
Histórica”, se puede leer en el memorándum de entendimiento técnico con el FMI.
“La Anses tiene la habilitación del Congreso para administrar mediante el FGS la composición de la cartera de
activos cuyos intereses se utilizan para asistir al organismo a enfrentar el pago de haberes de jubilados y
pensionados cada mes. Así, puede vender ciertas acciones para comprar otras, preservando el capital. Lo que no
puede hacer es reducir el capital del FGS, para eso necesita un permiso explícito del Congreso”, publicó la
Política On Line.

Y añadía “Precisamente, eso es lo que significa ‘amortizar activos’: vender capital accionario, títulos de deuda
pública o desprenderse de plazos fijos. Y para ello es necesario el visto bueno del Congreso de la Nación de
acuerdo al artículo octavo de la Ley de Reparación Histórica (…). Pero la venta de acciones en poder del FGS no
sólo enfrenta cuestionamientos políticos y legales. También está en debate la conveniencia de liquidar acciones
en el actual contexto de alta volatilidad. En el FGS hay acciones por unos 7.500 millones de dólares
aproximadamente, pero comenzar a venderlas mientras el mercado doméstico atraviesa un momento de
depresión -que se agrava cuando se le cuantifica en dólares- implica malvender el capital de la Anses. Con el
actual déficit serían necesarios 1.500 millones de dólares.

“En el memorándum con el FMI queda bastante claro que la venta es en rigor una liquidación del capital: “Por el
momento, el valor de los activos de los fondos de pensiones incautados en 2008 se distribuirá a lo largo del
tiempo como ingresos para compensar parcialmente el gasto futuro en pensiones”, sostiene el texto que
firmaron Nicolás Dujovne y Federico Sturzenegger con el board del FMI.

FUENTE: http://www.polosproductivosreg.com.ar/2018/07/01/fmi-exige-liquidar-anses-vender-las-
acciones-del-fondo-garantia-sustentabilidad/

Al casino con la plata del abuelo


Por ADRIÁN MURANO | 16 de junio de 2018

El acuerdo con el FMI prevé liquidar los activos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS). La
subordinación del interés público a los negocios privados, la institucionalización del saqueo y la virtual
privatización del Banco Central.

Publicada originalmente en Revista Zoom

El gobierno se dispone a liquidar el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses. El plan no es nuevo:
la maniobra fue habilitada por la ley ómnibus que en 2016 posibilitó el “blanqueo” impositivo. La novedad es
que el desguace fue ratificado por escrito en el memorando de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

“Vamos a amortizar activos de los fondos de pensión que se encuentran actualmente en posesión del gobierno
como un medio para ayudar a financiar el pago de pensiones, incluyendo aquellas en la Ley de Reparación
Histórica”, reza la carta de intención.
“Las autoridades y el staff del FMI acordaron una misión de asistencia técnica del FMI para fines de 2018 que
recopilará la información necesaria y asesorará a las autoridades sobre el registro correcto de la operación de
nacionalización y los cambios subsiguientes en el sistema de pensiones que sean consistentes con principios
estadísticos sólidos como los incorporados en las Manual de Estadísticas Públicas. Si las recomendaciones de la
misión llevan a cambios en la medición del resultado presupuestario no se aplicarán medidas de política
adicionales para los fines del programa respaldado por el FMI”, precisa el documento.

En criollo: en el memorando con el prestamista, el Gobierno se compromete a liquidar el FGS para hacer frente
al programa de reparación histórica a los jubilados. Esto implicará que el Ejecutivo se desprenderá no sólo de los
títulos públicos que heredó de las AFJP sino también de las acciones de empresas privadas que aún tiene en sus
manos.

A los empresarios amigos de Macri le gusta esto.

El proceso de venta de activos y saqueo de los recursos del FGS (como su nombre lo indica, creado para ser un
reaseguro del delicado sistema previsional) lleva más de un año, y ya generaron media docena de causas
judiciales.

Por una denuncia del legislador nacional Rodolfo Tailhade, por ejemplo, el juez Claudio Bonadio lleva la
demanda por la venta de bonos de la empresa EPEC, que le entregaban una tasa del 12,5% al Estado, para la
suscripción de deuda de la provincia de Córdoba por U$S 150 millones a diez años, a un interés anual del 7,25%.
Por ese caso se denunció una pérdida de U$S 75 millones para el organismo.

La diputada Victoria Donda, por su parte, denunció la venta del 11,8% de las acciones que el FGS tenía en
Petrobras. Se las entregó a Pampa Energía, de Marcelo Mindlin, a $ 10,37 cada una y tan sólo algunos días
después el precio bursátil se disparó a cerca de los $ 18. El caso también está en manos de Bonadio.

La Unidad Fiscal de la Seguridad Social (UFISES) inició una demanda por presuntos negociados entre el FGS,
Petrobras y Pampa Energía, que por conexidad se unió también al expediente originado por Tailhade.

El titular de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas, Luis Rodríguez, denunció posibles negociaciones


incompatibles, defraudación contra la administración pública y violación de los deberes de funcionarios públicos
vinculados al fondo. El expediente está en manos del juez federal Claudio Casanello.

Otra denuncia de la UFISES cuestiona la colocación de fondos en un fideicomiso de la financiera Axis, fundada
por el ex ministro de Finanzas y flamante titular del Banco Central, Luis Caputo. El 80% de los $ 450 millones
transferidos se destinaron a la compra de Lebacs, que el FGS bien podría haber adquirido sin pagar la comisión a
la compañía creada por un funcionario. Esa causa transita, con el típico andar cansino que los jueces federales le
otorgan a los expedientes que involucran a funcionarios en funciones, en el juzgado de Luis Rodríguez.

La tercerización de las colocaciones financieras -con el consiguiente pago de comisiones a los colocadores- se
convirtió en una práctica habitual durante la gestión cambiemita de la Anses, que conduce Emilio Basavilbaso.

Según detectó y difundió el periodista Ari Lijalad, la Anses colocó millones de pesos en Fondos Comunes de
Inversión (FCI) con tres tipos de maniobras: compra de Lebacs, inversiones en fondos donde ANSES representa
casi todo el capital y la colocación de dinero de ANSES en fondos que luego invierten en empresas de allegados a
Macri, como su “hermano de la vida”, Nicolás Caputo, y Marcelo Mindlin.

El desvío de los recursos del FGS hacia la especulación financiera se inició apenas el PRO tomó posesión de una
de las cajas más voluminosas del país. Y como es usual, la maniobra incluyó beneficios adicionales personales
para funcionarios del Gobierno. En este caso, el beneficiado fue Luis Caputo: en lugar de que la ANSES comprara
las Lebacs en forma directa, Caputo hizo que el FGS invirtiera en el fondo Axis, fundado por él y donde, según su
última declaración jurada, conserva varios millones invertidos.
Según reveló Lijalad, las inversiones de ANSES en Axis aparecen por primera vez en el acta 133, de julio de 2016.
Puso, de un saque, 292 millones de pesos en el fondo Axis Ahorro Plus. Al mes siguiente, según el acta 134,
rescató 236 millones pero puso 427 millones más. “Le quedaron un total de 498 millones en el fondo Axis
Ahorro Plus”, concluyó el periodista.

Según informó Axis a la Comisión Nacional de Valores (CNV), el 99,9% de ese fondo luego se invertía en Lebacs.
O sea: ANSES gastaba millones en comisiones para que el fondo fundado por Caputo hiciera algo que el
organismo podía hacer por sí mismo.

El caso fue denunciado por el fiscal Gabriel De Vedia, que estaba a cargo de la Unidad Fiscal de Investigaciones
de Delitos de Seguridad Social (UFISES). Luego de la denuncia, el Gobierno quiso primero eliminar la UFISES y
luego, hace unos días, ordenó el desplazamiento del fiscal De Vedia.

En paralelo a la persecución de los denunciantes, Mauricio Macri decidió premiar a los denunciados. El viernes,
Luis Caputo fue designado al frente del Banco Central en lugar de Federico Sturzenegger, quien ofició de fusible
por el incendio cambiario que lleva más de dos meses quemando reservas y “credibilidad” gubernamental. De
hecho, el propio ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, admitió que la designación de Caputo busca recerear
“confianza” en los mercados. A propósito: con el pase de su colega, Dujovne absorbió el ministerio de Finanzas.
Macri decidió consolidar a Dujovne justo después de que se supiera que el ministro esquivó el pago de
impuestos inmobiliarios durante más de una décadas. La honestidad fiscal, está claro, no es un mérito para el
presidente.

Especulador experto y miembro dilecto de la elite financiera internacional, la llegada de Caputo implica la virtual
privatización del Banco Central. Será el propio sector financiero, ahora, quién controlará al organismo que lo
debiera controlar. Y la misión de Caputo será garantizar el pago a los acreedores, entre los que se cuentan su
propio fondo de inversión y otros muy cercanos. Un ejemplo: junto a Caputo llegará al Central Gustavo
Cañonero, ex Deutsche Bank en NYC que desembarcó en Argentina en el Grupo SBS. Su firma se asoció con
Templeton para vender fondos de inversión. Templeton, vale recordarlo, fue quien compró casi toda la emisión
que hizo Caputo durante la “corrida” de abril.

Zorros al frente del gallinero.

¿Qué puede salir mal?


2 de febrero de 2017- En "CEOcracia"

FUENTE: http://www.nuestrasvoces.com.ar/entendiendo-las-noticias/al-
casino-con-la-plata-del-abuelo/

LA PLATA DE LOS JUBILADOS

El Gobierno planea vender el Fondo de Garantía Sustentable


de Anses para aprobar las metas fiscales del FMI
Ante la evaluación que tendrá la Argentina con los auditores del FMI en Septiembre, Macri planea financiar la
“reparación histórica” de 2019 y parte de 2020, con los fondos del Fondo de Garantía Sustentable de Anses.
LUNES 16 DE JULIO DE 2018

Como parte de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional, el Gobierno de Mauricio Macri deberá
aprobar la evaluación que realizaran los auditores del FMI que comanda el italiano Ricardo Caldarelli en
septiembre. Para ello, el Gobierno planea impulsar una medida pensada originalmente para un próximo
mandato de Macri: Financiar los fondos corrientes con la venta de acciones del Fondo de Garantía Sustentable.

En concreto, el Gobierno planea financiar el gasto previsional de 2019 con la "amortización de activos de los
fondos de pensión que se encuentren actualmente en posesión del Gobierno". Esos fondos son el Fondo de
Garantía de Sustentabilidad (FGS) en poder de la ANSES, formado esencialmente con las acciones que
ingresaron al Estado durante el Gobierno de Cristina de Kirchner a partir de la reestatización de las AFJP. Es
decir, la “pesada herencia”.

Si bien no hay un número actualizado de lo que la administración pública podría obtener, según ámbito.com el
número final oscila entre los 3.000 y 4.000 millones de dólares el próximo año; dinero más que suficiente para
garantizar entre 2019 y 2010 (los años de duración del acuerdo con el FMI), el financiamiento para la
"reparación histórica".

La estrategia primaria que tiene en mente el Gobierno es la de ofrecer primero las acciones en operaciones de
"recompra". Las empresas interesadas son la mayoría de ellas bancos y compañías de infraestructura, que ven
en la compra de las acciones una forma para poder despegarse de funcionarios públicos en sus empresas.

FUENTE: https://www.primereando.com.ar/actualidad/el-gobierno-planea-vender-el-
fondo-de-garantia-sustentable-de-anses-para-aprobar-las-metas-fiscales-del-
fmi_a5b4cef357e33450d89d56358

Relacionado:

17 millones de pesos menos para los jubilados - 1 de abril de 2017

Reinstauración neoliberal de la economía argentina: la hoja de ruta del FMI - 24 de junio de 2017

Arcor y Clarín: negocios con "plata de los jubilados"


CEOCRACIA - INVESTIGACIONES
Arcor y Clarín: negocios con “plata de los jubilados”

Por ARI LIJALAD | 2 de febrero de 2017

Luis María Blaquier fue hasta fines del año pasado el director del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la
ANSES y favoreció al Grupo Clarín y Arcor, empresas de las que había sido director. Ahora un fiscal lo acusa de
aprobar deuda de las empresas irregularmente. Uno de los firmantes de la medida fue el ahora ministro Caputo.

El Grupo Clarín volvió a hacer negocios con “la plata de los jubilados”, eufemismo creado por el propio
multimedio. Se trata del dinero del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES, que fue manejado
hasta fines de 2016 por Luis María Blaquier, ex miembro de los directorios de Cablevisión y Arcor a los que
supuestamente renunció antes de asumir. Una denuncia penal, sin embargo, revela que siguió ligado a ambas
empresas mientras destinó dinero del FGS hacia esas firmas.

La denuncia la formalizó esta mañana el fiscal federal Gabriel De Vedia, que esta a cargo de la Unidad Fiscal para
a Investigación de Delitos relativos a la Seguridad Social (UFISES). La intervención de este fiscal se debe a que si
se cometieron desfalcos con los fondos de la ANSES esto puede poner en riesgo las prestaciones de seguridad
social. El FGS es, como su nombre lo indica, un resguardo para jubilaciones, pensiones y otras políticas sociales.

Luego de una investigación preliminar, De Vedia denunció a Blaquier por el delito de negociaciones
incompatibles con el ejercicio de funciones públicas en concurso ideal de incumplimiento de deberes de
funcionario público. En criollo, por destinar dinero público para invertir en empresas donde mantiene relaciones
e intereses económicos: Cablevisión y Arcor. Y no sólo eso: inversiones con calificaciones riesgosas que hacen
peligrar los fondos de seguridad social.

El gran negocio argentino


El FGS ya tiene entre sus activos el 9% del Grupo Clarín, producto de la estatización de las AFJP. De hecho, el
holding encabezado por Héctor Magnetto ocupa el séptimo lugar entre las inversiones del fondo, con un 4%
sobre el total. Pero esta nueva maniobra desnuda nuevos negociados.

Tanto en Cablevisión con en Arcor, se trata de la suscripción de Obligaciones Negociables (ON) que son,
básicamente, deuda que emite una empresa para financiarse. Las inversiones en deuda de Cablevisión y Arcor
se aprobaron, formalmente, el mismo día, pero ambas fueron realizadas tiempo antes. Las aprobó el Comité
Ejecutivo del FGS, según consta en su acta N 136, el 26 de agosto de 2016. Ese comité lo integran -ad honorem-
el director Ejecutivo de ANSES Basavilbaso, el Secretario de Finanzas Luis Caputo (ahora Ministro) y el Secretario
de Política Económica Pedro Lacoste. También es parte del comité el Subdirector de Operación del FGS, cargo
que ostentaba el propio Blaquier y que le daba a su vez el rol de Secretario Ejecutivo de ese órgano. Las
decisiones se toman por mayoría y si hay empate el director ejecutivo tiene doble voto. Pero no hizo falta. Los
aportes a Cablevisión y Arcor se definieron ese día por unanimidad. El punto 3 del día era la aprobación de la
suscripción de ON de Cablevisión por 10 millones de dólares hecha el 8 de junio, dos meses y medio antes. La
deuda que compró el FGS, explicó Blaquier al comité, quedó bajo ley de Nueva York, a una tasa fija a ser
determinada al momento de la suscripción y a 5 años.

Lo que no contó Blaquier, por lo que ahora fue denunciado, es su vínculo con Cablevisión que surge de la
investigación preliminar desde la UFISES, para la cuál el fiscal De Vedia le pidió colaboración a la Procuraduría de
Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC). De la revisión del Directorio del Grupo Clarín,
controlante de Cablevisión, surgen ratos reveladores.

Hubo dos bajas en el directorio del grupo comandado por Magnetto. Uno Saturnino Lorenzo Herrero Mitjans,
histórico lobbista del holding que falleció el 21 de noviembre de 2015 y fue reemplazado por Horacio Eduardo
Quirós. El segundo Luis María Blaquier, cuyo lugar lo ocupó su hermano, Gonzalo Blaquier. Según señala la
denuncia del fiscal De Vedia, “los nuevos directores representan a los mismos accionistas que dispusieron la
designación de sus antecesores”. O sea, no hubo cambio en el paquete accionario sino cambio de nombres.
Pero hay más. Luis María Blaquier fue Director Titular del Grupo Clarín representando al accionista GS Unidos
LLC, sociedad radicada en la guarida fiscal que opera en Delaware, Estados Unidos. Lo mismo su hermano
Gonzalo. En la denuncia del fiscal De Vedia consta que “hasta el año 2012, las participaciones de GS Unidos LLC
en Grupo Clarin SA habrían pertenecido al banco de inversión estadounidense Goldman Sachs donde, conforme
es de público conocimiento, Luis María Blaquier se desempeñó durante más de 13 años y fue director ejecutivo.
A partir de entonces, GS Unidos LLC se encuentra bajo control indirecto de Ralph Booth, fundador y socio
ejecutivo del fondo Fontinalis Partners”. Hasta aquí nada sospechoso, salvo que el propio Luis María Blaquier es
socio del fondo Fontinalis Partners que controla GS Unidos LLC, que a su vez es accionista del Grupo Clarín. En
síntesis, según la denuncia, mientras era funcionario era socio de un fondo que controlaba parte del Grupo
Clarín. Y así, con un pie de cada lado del mostrador, destinó dinero del FGS para financiar a Cablevisión, donde
tiene intereses.

A principios de diciembre de 2016, Blaquier renunció a su puesto en el FGS. Adujo motivos personales, y algunos
medios publicaron que su salida estuvo vinculada al memorándum que firmó el gobierno con Qatar. Pero lo
concreto es que en esos días hubo un nuevo movimiento vinculado a esta causa. El 30 de diciembre la empresa
Blue Media Investment Inc le informó al Grupo Clarín que había comprado el 74,5% del capital social de GS
Unidos LLC. Esto fue pura formalidad, ya que los controlantes de Blue Media Invesment Inc no son otros que los
accionistas del Grupo Clarín a través de trusts que tienen en Estados Unidos, identificados con sus iniciales:
ELHN New York Trust (Ernestina Laura Herrera de Noble), HHM Media New York Trust (Héctor Horacio
Magnetto), LRP New York Trust (Lucio Rafael Pagliaro) y José Antonio Aranda, que según informaron lo hizo en
nombre propio. El monto de la operación fueron 219.590.143 dólares. O sea, la empresa donde Blaquier tenía
intereses mientras era funcionario fue comprada por los mismos beneficiarios del dinero del FGS.

Plata Dulce
Arcor, multinacional argentina que produce mayoritariamente golosinas, tiene buena sintonía con el gobierno
de Macri y comanda la poderosa Unión Industrial Argentina (UIA). La fluida relación con el gobierno tiene
muchos gestos. El 2 de agosto, por ejemplo, Macri afirmó: “El ejemplo de Arcor es el que necesitamos en
Córdoba y el resto del país“. Fue durante la inauguración de una nueva planta fabril de la empresa en Arroyito. A
los pocos días, el FGS aprobó la inversión de dinero público en deuda de la empresa.
El caso de Arcor fue el el punto 12 del acta 136. Se trató de la suscripción de ON por 12 millones de dólares
hecha el 21 de junio de 2016, o sea, más de dos meses antes. Blaquier también tomó la palabra e informó que
Arcor lanzó esa emisión de deuda a tasa fija, con vencimiento a 7 o 10 años, bajo ley argentina. Lo que no dijo
Blaquier fue su relación con Arcor. Según consta en la denuncia del fiscal De Vedia, Blaquier integró el directorio
del grupo comandado Luis Pagani. “En tal carácter -dice la denuncia- Luis María Blaquier participó de la reunión
de directorio mediante la cual se resolvió convocar a la asamblea de accionistas a efectos de que solicitara a la
CNV para prorrogar el programa de obligaciones negociables autorizado mediante resolución 16.439 del 25 de
octubre de 2010, en función de lo cuál, el 30 de octubre de 2015, dicho organismo autorizó el programa en cuyo
marco fue realizada la emisión suscripta por el FGS”. En criollo, Blaquier participó del diseño del plan financiero
de Arcor y luego destinó dinero del FGS en la empresa según los intereses de es plan.

Ese dinero Arcor preveía destinarlo para, entre otras cosas, financiar proyectos productivos en el país. Queda
flotando la incógnita de si fue con ese dinero que financió la fábrica que Macri le inauguró días antes.

Mala nota
En en las operaciones de toma de deuda de Cablevisión y Arcor hay, según denuncia el fiscal De Vedia, dos
cuestiones: una, la incompatibildiad de Blaquier; la segunda, que tenían bajas calificaciones de riesgo.

Uno de los ítems de cualquier emisión de deuda es la nota que ponen las calificadoras de riesgo. Según la
Comisión Nacional de Valores (CNV), “las sociedades calificadoras de riesgo (SCR) son sociedades anónimas
formadas por especialistas que dan una opinión técnica independiente sobre la capacidad de repago en tiempo
y forma (es decir, en las condiciones pactadas) de los distintos valores negociables (obligaciones negociables
y/u otros títulos de deuda) colocados y negociados en los mercados”. Lo cierto es que también se trata de
empresas cuestionadas por manipulaciones en las calificaciones, especialmente en materia financiera, que
quedaron al descubierto en la crisis desatada en 2008-2009. La incógnita que gira en torno a ellas es quién
califica a las calificadoras. A nivel mundial conforman un oligopolio que, en Argentina, tiene registradas a
Standard & Poor´s, Fitch, Evaluadora Latinoamericana y Moody´s Latin America.

Esta última, Moody´s, intervino en la calificación de las obligaciones negociables de Cablevisión y Arcor que
suscribió el FGS. Según consta en la denuncia del fiscal De Vedia, las obligaciones de Cablevisión fueron
calificadas con rating nacional “Baa1.ar” y global “B3”. “De acuerdo con la guía de referencia emitida por ese
agente en el mes de octubre de 2016 – sigue la denuncia- las obligaciones con calificación Baa ‘se consideran de
grado intermedio y están sujetas a un riesgo crediticio moderado, por lo que pueden presentar ciertas
características especulativas’ y el número modificador 1 ‘indica que la obligación se ubica en el rango superior
de su categoría de calificación genérica’. A su vez, en la escala global, las obligaciones con calificación B ‘se
consideran especulativas y están sujetas a un riesgo crediticio alto’ y el modificador 3 ‘indica que se ubica en el
rango inferior de esa categoría de calificación genérica’”. O sea, no sólo Blaquier ordenó poner plata del FGS en
la empresa donde sigue teniendo intereses económicos, sino que además lo hizo a pesar de que, según su
calificación, eran especulativas. Ergo, puso dinero de seguridad social en una inversión de riesgo. En el caso de
Arcor la calificación es un poco mejor, pero en el rating global aún en categorías especulativas como la B1.

Invertir con plata de otros


Hubo al menos otras dos empresas privadas que recibieron aportes del FGS durante la gestión de Blaquier que,
por ahora, no forman parte de la denuncia del fiscal De Vedia. Una, fue Longvie, empresa dedicada a fabricar
hornos y cocinas. Según consta en el acta 134 del FGS, se suscribieron ON de esa empresa por 5.725.000 pesos.
Esto fue el 19 de mayo de 2016. A las pocas semanas, a principios de julio, Longvie despidió 60 trabajadores y
anunció reducción de jornada laboral. Entre los argumentos para estas medidas estuvo la apertura de
importaciones, que repercutió en los productores de electrodomésticos. Conclusión: el FGS suscribió deuda de
una empresa que el propio gobierno perjudica con su política económica. Según su último balance presentado
en la CNV, de enero a septiembre de 2016 Longvie tuvo una ganancia de 53 millones de pesos. Si bien fue
sustancialmente menor al mismo período del 2015, no tuvo pérdidas en incluso creció su facturación. Lo
concreto es que el aporte del FGS supera el 10% de las ganancias de Longvie, que igualmente despidió
trabajadores.

La otra es John Deere, una multinacional de maquinaria agrícola presente en Argentina desde 1894, aunque,
según la propia empresa, recién comenzó a producir en el país en 1958. El 1 de julio de 2016, el FGS suscribió
ON por 4 millones de dólares en John Deere. Esto fue aprobado por el comité ejecutivo del FGS recién en la
reunión del 3 de octubre, tres meses más tarde. A las pocas semanas, el 8 de noviembre, Macri se reunió con
Samuel Romie Allen, CEO global de John Deere. En la charla que tuvieron en la Casa Rosada destacaron las
supuestas bondades de la eliminación y reducción de las retenciones a los principales granos de exportación. El
CEO de John Deere dijo: “Es un honor conocer personalmente al presidente. Tuvimos la oportunidad de
expresarle que continuamos comprometidos con el desarrollo socioeconómico del país”. Lo que no trascendió
es si hablaron del aporte que hizo el FGS a su empresa.

La plata de los jubilados en riesgo


El FGS fue creado por el decreto 897 de 2007, con la firma de Néstor Kirchner. La idea original era un fondo
anticíclico que pusiera al sistema previsional a salvo de vaivenes económicos. En definitiva, que los sectores más
vulnerables no pagaran siempre los platos rotos. Pero fue en 2008, con la ley 26.245 que creó el Sistema
Integrado Previsional Argentino (SIPA) por el cuál se estatizó el sistema jubilatorio que el FGS tomó otra
dimensión ya que recibió todos los fondos administrados por las AFJP. Entre ellos, acciones de empresas que
habían utilizado fondos de jubilaciones privadas para financiarse. Caso conocido, otra vez, es el de Clarín: su
AFJP compró acciones del multimedio a un valor varias veces mayor al real. A partir de ese momento, el FGS
pasó a ser accionista en una importante cantidad de empresas, entre ellas el Banco Macro, Telecom, Siderar,
Consultatio, Mirgor, Banco Galicia, Transener, Banco Patagonia, Petrobras, Aluar, Clarin, Metrovías, Metrogas,
BBVA Banco Frances y Ledesma. Nota al pie, en esta última también tiene vinculación Luis María Blaquier, ya
que es sobrino de Carlos Blaquier, mandamás del emporio al que llegó por la unión con María Elena “Nelly”
Arrieta, apellido de la familia fundadora.

Retomando, en diciembre de 2009 el FGS estaba valuado en 140.853 millones de pesos: en noviembre de 2016
la cifra trepó a 865.248 millones. En el último informe del FGS destacan que su valor “pasó de USD 28.440
millones de dólares que tenía el 5 de diciembre de 2008 a USD 54.610 millones de dólares al 30 de noviembre
de 2016”, un crecimiento del 782,2%. Una codiciada caja de herramientas. En lo que va del año, además de las
inversiones en empresas privadas y proyectos productivos como la central nuclear Atucha II o planes de
vivienda, otorgó 26.335 millones de pesos en préstamos a 21 provincias, principalmente a Buenos Aires y CABA.

Con la asunción de Macri llegó el riesgo para el FGS. Empezó con la sanción de la ley 27.260, denominada bajo el
aufemismo de Programa de Reparación Histórica para Jubilados y Pensionados. Pero el gobierno no sólo
incumplió el objetivo del rimbombante nombre de la ley sino que el Título VI de la norma redefine al FGS y
permite vender sus activos para afrontar el pago de la supuesta reparación. Lo cierto es que, en los pocos meses
de vigencia de la ley, el el FGS ya vendió el su participación en Petrobras Argentina, que era del 12%, y pululan
versiones de venta de los activos en varias empresas que ansían retomar el control de esas acciones. Hace pocos
días, la ANSES tomó deuda del gobierno nacional por 17.000 millones de pesos. Así se va, entre deuda y
empresas privadas, plata de los jubilados.

FUENTE: http://www.nuestrasvoces.com.ar/investigaciones/arcor-clarin-
negocios-plata-los-jubilados/