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LA OLIGARQUÍA

EN

NICARAGUA
N
321.5
C397 Centro para la Promoción, la Investigación y
el Desarrollo Rural y Social
La oligarquía en Nicaragua / CIPRES. —
2da. ed. -- Managua : CIPRES, 2006
364 p.

ISBN: 99924-915-3-1

1. OLIGARQUIA-NICARAGUA-ENSAYOS
2. NICARAGUA-HISTORIA 3. NICARAGUA-
POLITICA Y GOBIERNO

Diseño de portada: Yalí Núñez

Revisión y corrección: Gloria Cardenal

Ilustración de portada: Mario Montenegro (pintura al óleo)

Autor: Orlando Núñez S.

©: CIPRES
2,500 ejemplares
Dic. 2006
E~mail: direccion@dpres.org.ni
“La oligarquía botó a Somoza con ayuda de
ustedes los sandinistas,
y los botó a ustedes con ayuda nuestra;
no ganamos, ni ustedes, ni nosotros los
Contras, ganó la oligarquía”
Comandante Israel Galeano (Franklin),
Comandante de la Resistencia Nicaragüense.
Agradecimientos

Quiero agradecer sinceramente a un grupo de


compañeras y compañeros que me ayudaron a
revisar conceptos, precisar bibliografía, dilucidar
apreciaciones históricas y mejorar la edición del
documento final, entre ellos, a Sylviane Foumier,
Michelle Dospital, Gloria Cardenal, Oscar René
Vargas, Francés Kinloch, Michel Gobat, Aldo
Díaz y Reyna Poveda. Cualquier error o
inconsistencia del libro y de su contenido es de mi
entera responsabilidad.
LA OLIGARQUÍA EN NICARAGUA
Orlando Núñez Soto

INDICE

Prefacio a la Segunda Edición.............................................9

Introducción......................................................................... 11

PRIMERA PARTE........................................................ 27

LA OLIGARQUÍA EN NICARAGUA....................... 29

¿Qué entendemos por Oligarquía?.................................... 29

El carácter oligárquico y burgués de la clase dominante....76

El liberalismo y la lucha por el capitalismo nacional........ 107

El sandinismo y la lucha por la liberación nacional.......... 123

La alianza entre la oligarquía conservadora y el


Frente Sandinista................................................................ 130

SEGUNDA PARTE......................................................163

EL ÚLTIMO GOLPE DE LA OLIGARQUÍA


CONTRA LA SOBERANÍA NACIONAL.................165

El neoliberalismo y el fin del capitalismo nacional.........165

La restauración conservadora y la recolonización


de Nicaragua......................................................................172
La privatización del fisco y la socialización de la
pobreza...............................................................................214

TERCERA PARTE..................................................... 241

LA CRISIS POLÍTICA DE LA OLIGARQUÍA


NICARAGÜENSE...................................................... 243

La oposición al neoliberalismo........................................244

La política de alianzas del FSLN.................................... 252

Contra la marginación, la discriminación y la


domesticación.................................................................... 300

Anexo................................................................................. 347

Bibliografía de referencia................................................. 359


Prefacio a la Segunda Edición

La primera edición de La Oligarquía en Nicaragua


apareció el primero de octubre del año 2006, un
mes antes de las elecciones presidenciales y
parlamentarias que dieron el triunfo al Frente
Sandinista y a su candidato a Presidente el
comandante Daniel Ortega.

La primera edición tuvo un tiraje de 5,000


ejemplares, los que se agotaron durante el primer
mes. Hoy, primer día del mes de enero del año
2007, ofrecemos una segunda edición revisada, la
que consta de 2,500 ejemplares.

La p rim era edición fue consum ida casi


enteramente por estudiantes universitarios y por la
clase política en su conjunto, tanto a nivel central
como en los departamentos del país.

Respecto a la primera edición, esta segunda


e d ic ió n no su frió cam b io s su sta n tiv o s ,
limitándonos a una corrección de prueba - la cual
no pudimos hacer en la primera edición - que
permite una impresión más limpia en su forma y
una lectura más fácil de su contenido.

Respecto a una de las tesis principales del libro,


además de introducir el concepto ae oligarquía en
el análisis de clase, como fue mi afirmación de
haber observado una brecha creciente en cuanto a
los intereses de clase entre los liberales (burguesía
nacional) y los neoliberales (corporaciones
transnacionales), creo que dicha tesis sigue
manifestándose en Nicaragua. Brecha que ha
servido de base para un acercamiento entre ruerzas
liberales y el Frente Sandinista, fuerzas liberales
cada vez más hostiles contra los grupos
neoliberales y cada vez más hostilizadas por el
gobierno de los Estados Unidos.

En todo caso, el cambio más significativo al


interior de la sociedad nicaragüense, ha sido el
regreso al poder por parte del Frente Sandinista en
condiciones de mayor legitimidad, así como la
derrota de la oligarquía conservadora, la que
profundiza así su pérdida de influencia en los
poderes del Estado y en la opinión pública en su
conjunto. A nivel internacional, se aprecia la
profundización de la crisis de ocupación militar
del gobierno norteamericano en Irak, así como el
desplazamiento de los republicanos por los
demócratas en ambas cámaras del gobierno.

La victoria del Frente Sandinista y la derrota de las


fuerzas vinculadas al liderazgo político de la
o lig arq u ía conservadora, ju n to al apoyo
generalizadamente recibido del norte y del sur, de
arriba y de abajo, hacia el nuevo gobierno, crean un
ambiente propicio para un giro histórico que tiene
como punto de partida los marcos de la democracia
representativa, a la vez que sienta las condiciones
para el avance de las fuerzas progresistas y
populares en la nación y en la región.
Introducción

“La oligarquía botó a Somoza con ayuda de


ustedes los sandinistas,
y los botó a ustedes con ayuda nuestra;
no ganamos, ni ustedes, ni nosotros los Contras,
ganó la oligarquía ”
Comandante Israel Galeano (Franklin),
Comandante de la Resistencia Nicaragüense

Estas palabras son de un finquero, comandante en


jefe de las fuerzas contrarrevolucionarias que
adversaron al régimen sandinista durante la
revolución de los años 80. Fueron pronunciadas
durante el desarme de los comandantes de la
llamada Contra, poco después de la derrota
electoral del FSLN en el año de 1990.

¿Por qué el comandante Franklin utiliza el término


de oligarquía y no el de burguesía?

¿P or qué 16 años d esp u és las fu erzas


contrarrevolucionarias de la Asociación de la
R esisten cia N icarag ü en se Israel G aleano
(ARNIG), liderada por la hermana de Franklin,
Elia María Galeano; Yátama, la principal fuerza
contrarrevolucionaria de la Costa Caribe; y el

11
“La Oligarquía en Nicaragua ”

principal partido de la Resistencia Nicaragüense


(PRN) han cambiado de posición y pertenecen hoy
a una amplia alianza encabezada por el FSLN?
¿Por qué otras fuerzas políticas, representantes de
lo que puede considerarse el capitalismo nacional,
tales como los líderes de la Unión Nacional
Opositora (UNO) o de la iglesia católica,
recalcitrantes adversarios del Frente Sandinista
durante la revolución, aceptaron un entendimiento
con el Frente Sandinista alrededor de un discurso
antioligárquico y antiinjerencista?, discurso al
cual se han unido los dirigentes de las principales
fuerzas liberales, incluyendo ex-somocistas y ex­
guardias nacionales.

¿Por qué las fuerzas de la reacción conservadora


nicaragüense y del gobierno de los Estados
Unidos, se han opuesto tan visceralmente a las
alianzas emprendidas por el Frente Sandinista
durante los últimos quince años, adversándolas
por considerarlas ilegítimas?

¿Por qué algunos líderes del Frente Sandinista,


hoy militando en otros partidos, se han hecho eco
de tales posturas, hasta confundir su discurso con
el discurso de las fuerzas más conservadoras del
país y de los Estados Unidos? Pero quizás lo más
insólito es la influencia culposa y el grado de
afectación psicológica que para la militancia
12
Introducción

sandinista tiene la opinión o dictado de la


oligarquía conservadora, a tal punto que a pesar
del poder alcanzado por el Frente Sandinista en la
sociedad nicaragüense, la descalificación y
difamación ejercida contra quienes reivindican a
dicha organización logran detener el potencial
emancipatorio de la fuerza política sandinista.

¿Por qué hasta ahora el análisis político no ha


reparado en la arrodadora hegemonía que ejerce la
élite conservadora y oligárquica en Nicaragua, o
se aborda como si fuera cosa del pasado?

Son estos hechos e interrogantes los que me


motivaron a escribir estas notas sobre la historia
política contemporánea de Nicaragua, esperando
que las mismas puedan enriquecer el debate y la
interpretación de lo que pasa en este país. La
hipótesis que me sirvió de referencia, más que
t r u^~a o económica, es cultural, asentada en la
dialéctica del prestigio y el reconocimiento
público, la marginación y la discriminación social,
versión vernácula de aquella vieja tesis sobre el
amo y el esclavo.

Para quienes no vivieron esta historia o no están


tan familiarizados con el contexto político
nicaragüense, paso a señalarles algunos hechos.

13
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Previamente habría que adelantar, aunque sea


brevemente, una definición del concepto de
oligarquía. La oligarquía es el poder ejercido
secularmente por un grupo de familias asumidas
como aristócratas y pertenecientes a la clase
dominante, corresponde a un conjunto de
ricachones y notables que a través del prestigio
social, el poder político, los recursos económicos
y la influencia cultural detentan, mantienen y
reproducen los privilegios del linaje a lo largo de
centurias, hasta lograr perfilar y connotar a la
sociedad de una mentalidad jerárquica, donde los
complejos de superioridad e inferioridad modulan
el comportamiento social. Su influencia tiene una
connotación racista y clasista y lo que más los
irrita es el poder o liderazgo popular alcanzado por
líderes sin color reconocido, sin apellido, sin clase,
sin educación, sin derechos adquiridos. El
reco n ocim iento h istó ricam en te reclam ado
proviene del valor que conceden al abolengo y
vínculo colonial o imperial. El prototipo de una
familia perteneciente a la oligarquía en Nicaragua
sería la familia Chamorro.

Durante los últimos años de la dictadura somocista


y de la lucha guerrillera antidictatorial, el FSLN se
alió con la oligarquía nicaragüense, es decir, con la
élite política conservadora, para derrotar al ejército

14
Introducción

liberal somocista, brazo armado, este último, de la


clase empresarial en su conjunto. En esta ocasión
la oligarquía conservadora se insurreccionó contra
los liberales, como ya lo había hecho muchas veces
en su historia. Si no fuera por los acontecimientos
posteriores a la insurrección, esta revolución no se
diferenciaría en nada de las llamadas revoluciones
que conservadores o liberales se hacían
mutuamente a lo largo de la historia nicaragüense
del siglo XIX y XX.

Un año después, la alianza sandino-conservadora


nacida de la insurrección contra Somoza se rompe
y gran parte de la clase empresarial se suma a los
despojos de la Guardia Somocista, la que, junto a
los liberales recién derrotados, demanda y recibe
el apoyo norteamericano, hasta lograr levantar a
una p arte sig n ific a tiv a del cam pesinado
nicaragüense y de las comunidades indígenas de la
Costa Caribe, convirtiendo la guerra de agresión
del imperio norteamericano en una guerra civil
que desgastó profundam ente a la jo v en
R e v o lu c ió n P o p u la r S a n d in is ta . La
c o n tra rre v o lu c ió n term in ó d esarm án d o se
m ilitarm ente, pero las fuerzas sandinistas
perdieron la Presidencia de la República a través
de elecciones generales y con ello otras áreas del
poder.

15
"La Oligarquía en Nicaragua ”

Posteriormente, Nicaragua fue escenario de las


políticas neoliberales apuntaladas por las
empresas transnacionales, en una ofensiva tan
poderosa que en pocos años desplazaron a la
incipiente y nunca consolidada burguesía nacional
y destrozaron las oportunidades de bienestar de los
pequeños y medianos productores del campo y la
ciudad.

En estos últimos dieciséis años de gobiernos


neoliberales asistimos a una restauración de las
fuerzas conservadoras de la oligarquía, aliadas
hasta el servilismo más inverosímil con el
injerencismo norteamericano en el despojo
económico y político de la nación. Gran parte de
los líderes sandinistas, provenientes de la
oligarquía conservadora, vinculados familiar o
ideológicamente a la élite cultural nicaragüense,
se salieron del Frente Sandinista y regresaron a sus
posiciones políticas anteriores. Por supuesto que
no todos los líderes que se salieron del Frente
Sandinista provienen de tal genealogía, pero sí los
más connotados.

Mientras tanto la revolución retrocede y vuelve a


acompañar a la nación en sus viejas e inconclusas
tareas, a saber, la soberanía nacional y la lucha
d e m o c rá tic a c o n tra el in je re n c is m o

16
Introducción

norteamericano y contra la oligarquía entreguista


local. Soberanía que al igual que en los últimos
doscientos años viabiliza sus posibilidades a
través de los esfuerzos conjuntos de la nación
latinoamericana. Cada triunfo de un gobierno de
izquierda en América Latina debilita la hegemonía
n o rte a m e ric a n a y a ce rc a la in te g ra c ió n
latinoamericana.

Mi primera sospecha es que así como nunca


sopesamos suficientemente el arraigo que tenía el
som ocism o en la población nicaragüense,
tampoco hemos reparado en la influencia
ideológica que tiene en el pensamiento y en la vida
nacional la cultura tradicional de la oligarquía
conservadora, dueña ancestral de los valores que
desde hace quinientos años han decidido sobre la
legitimidad o ilegitimidad de un ciudadano, una
mujer o un hombre, una raza o una etnia, una
religión o un partido político. La verdad es que
trastocar un régimen político es difícil, pero se
puede hacer a corto plazo; en cambio, es mucho
más difícil cambiar el sistema económico, lo que
tampoco se puede hacer tan rápido; sin embargo,
no hay nada más difícil y tardado que cambiar la
h eg em o n ía id e o ló g ic o -c u ltu ra l. El p o d er
ideo ló g ico está alojado en los aparatos
civilizatorios, es más difícil de percibir y mucho

17
“La Oligarquía en Nicaragua ”

más duro de sustituir, pues se encuentra


incrustrado en la mente y complejo emocional de
las personas. El poder político instaura a la clase
gobernante, el poder económico establece a la
clase dominante, pero es el poder cultural quien
erige a la clase dirigente, hegemonizando el
pensamiento y el comportamiento de la población
en su conjunto.

La oligarquía alude a un poder político


corporativo de un grupo-élite de familias de
abolengo, ejercido directamente a favor de sus
intereses e indirectamente en aras del sistema de
dominación en su conjunto. Combina y articula
los siguientes rasgos: a) un estamento social
hereditario con prestigio social e ínfulas
aristocráticas, b) una élite cultural con influencia
hegemónica sustentada y reivindicada por sus
privilegios de alcurnia, c) una red de negocios
familiares con capacidad para concentrar la
riqueza de un país, d) una clase política
gobernante y/o con influencia sostenida en la
orientación política y económica de una nación.
Hoy en día y en térm inos estrictam ente
económicos, la oligarquía corresponde al núcleo
burgués del gran capital, aunque su poder no se
limita ni se desprende totalmente de esa
condición.

18
Introducción

En relación a cualquier otro grupo gobernante, su


fuerza y distintivo radica en la cultura jerárquica,
discriminatoria y servil, asentada y legitimada a
través de un sistema de prohibiciones, culpas y
castigos en todo el tejido social imperante.
Efectivamente, el poder más fírme y eficaz de la
sumisión está en la aceptación, admiración,
embelesamiento y devoto sueño del marginado al
contemplar gratificado la imagen y apariencia
divina del aristócrata y de sus pompas o
costumbres.

Toda esta situación muestra simultáneamente


tanto la crisis política de la oligarquía como su
resentida y envenenada beligerancia contra
quienes aparecen como los responsables de lo que
ellos llaman la noche oscura, cuando comenzaron
a perder todos sus ancestrales privilegios. Al igual
que h izo Som oza a n tes de m a rc h a rse ,
bombardeando y destruyendo gran parte de la
nación, la oligarquía conservadora ha sumido a
Nicaragua en la peor de las crisis económicas,
sociales y financieras de su historia, revolcándose
de furia contra quienes aparecen encamando la
irreverencia jamás emprendida por subordinado
alguno: el Frente Sandinista de Liberación
Nacional (FSLN). Furia, odio y veneno que se
hacen extensivos y se empalman con aquellos

19
“La Oligarquía en Nicaragua ”

intelectuales postmodemos que se pasan el día


cuestionando los megarelatos que desde la
revolución francesa hasta el socialismo del siglo
XX apostaron a la emancipación, pero se cuidan
de sugerir siquiera el daño que el gran megarelato
de la dominación oligárquica conservadora le ha
hecho a Nicaragua. Y es aquí donde coinciden los
más conservadores críticos al Frente Sandinista y
los más amargados intelectuales disidentes de la
revolución.

En cu an to a los d isid e n te s san d in ista s


provenientes de familias aristocráticas, vinculadas
al linaje o al saber, ello se explicaría por la inercia
conservadora de su viejo linaje o simpatía con la
causa conservadora, una vez pasada la común
tarea antidictatorial y después que fueron
desplazados del poder revolucionario que los
mantenía al interior del Frente Sandinista; algunos
de estos compañeros, padecieron como todos los
sa n d in ista s la d e rro ta e le c to ra l (1 9 9 0 ),
posteriormente padecieron dos derrotas más, una
al interior del FSLN y otra en las elecciones de
1996 cuando la opción electoral que formaron sólo
arrastró el 1% del electorado. No sería justo omitir,
sin embargo, que existen otros líderes sandinistas
que aduciendo los mismos señalamientos contra el
fortalecimiento del Frente Sandinista a través de

20
Introducción

su política de alianzas, lo hagan por naturales


pugnan Je poder o por una legítima vocación
izquierdista que exige mayor radicalismo y
consecuencia a la dirección del FSLN; sin
embargo, en política lo que cuentan son los
programas, los hechos públicos que modulan la
correlación de fuerzas en una batalla entre la
izquierda y la derecha, y no las motivaciones
personales.

La élite cultural de viejos ancestros recupera


nuevos adeptos en la intelectualidad postmodema
y proclive al discurso neoliberal, incluso quienes
p r o v i e n e n de la i z q u i e r d a t e r m in a n
reconciliándose con el sistema imperante. No es
por casualidad entonces que connotados
izquierdistas se hayan reñigiado en los aparatos
ideológicos y hayan encontrado al fin un discurso
que al mismo tiempo que cuestiona todo ismo
emancipatorio acepta implícitamente el real-ismo
dom inante, lo que de paso les perm ite
compatibilizar su resentimiento frente a una
reciente y subversiva historia que no se atrevieron
a vivir, o que la viven arrepentidamente, con una
vergonzante y no declarada vocación elitista a
través de una erudición prendida en las alas de la
pretendida superioridad filosófica de la nueva
jerga importada.

21
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Mi segunda sospecha tiene que ver con la lenta


pero perceptible metamorfosis de los liberales
frente a la ofensiva neoliberal, defensora de las
empresas transnacionales, lo que empuja a los
empresarios nacionales de vocación liberal a
buscar refugio y alianza en el nacionalismo de
izquierda. De ahí que a medida que la oligarquía
conservadora estrecha sus lazos con el capital
extranjero, los liberales, defensores del capital
nacional, lo hagan con los izquierdistas, en
nuestro caso con el Frente Sandinista. No es por
casualidad, entonces, que sean las alianzas entre
el Frente Sandinista y las fuerzas liberales lo que
más haya enfurecido a la embajada de los
Estados Unidos en nuestro país y a la agonizante
a u n q u e to d a v ía in s e p u lta o lig a rq u ía
conservadora. En el caso de los comandantes de
tropas y líderes locales de la Resistencia
Nicaragüenses que adversaron a la revolución
durante los años 80 y que ahora trabajan con el
Frente Sandinista, su reacción es más lógica,
pues como dice la comandante “Chaparra”,
hermana del comandante Franklin, “nosotros
pusimos los muertos y la oligarquía puso los
m inistros, ahora estam os m uriéndonos de
hambre, pues los liberales nos abandonaron en
todos estos 16 años”

22
Introducción

Mi tercera sospecha está relacionada con las


posiciones de la iglesia católica. Por un lado,
existe una ofensiva sin precedente de las iglesias
evangélicas norteamericanas por penetrar a los
fieles de América Latina en general y de Nicaragua
en particular. Por otro lado, se percibe en los
últimos años una renovada opción por los pobres
por parte de la doctrina católica. Esto podría, entre
otras cosas, explicar el acercamiento entre la
iglesia católica nicaragüense y el FSLN. No podría
d ejar de m encionar un hecho p articu lar
nicaragüense, como es el desprecio que la
oligarquía conservadora en el poder siente por el
origen humilde e ilegítimo adjudicado al principal
exponente de la iglesia católica, el Cardenal
Miguel Obando y Bravo, tanto por su fenotipo y
ascendencia, como por el propio acercamiento a
liberales y sandinistas, lo que no se le perdona y
más bien retroalimenta la tendencia señalada. No
debiera de extrañar entonces el esfuerzo de
incidencia que hizo la oligarquía ante el Vaticano
para sustituir a Monseñor Obando por otros
aspirantes pertenecientes a familias de linaje como
los sacerdotes de apellido Mántica y Montealegre.

Esto mostraría que la religión y ascendencia de la


iglesia católica, más que el poder providencial y
tutelar por excelencia, no es más que un

23
“La e parquía en Nicaragua”

instrumento de dominación como cualquier otro,


ejercido por la oligarquía dominante, destinado a
ser sustituido si es necesario cuando el nivel de
insubordinación atenta contra sus intereses.

La primera sacudida histórica de la oligarquía


conservadora nicaragüense proviene de la
o fe n siv a del lib e ra lis m o d e c im o n ó n ic o ,
posteriormente de la dictadura liberal somocista y
finalmente de parte del Frente Sandinista. Todo
pareciera indicar, sin embargo, que la llegada del
neoliberalismo, por un lado, y el potencial
emancipatorio que comienza a aflorar en la
autoestima de los marginados, marcará su ocaso
definitivo. Hoy en día, la oligarquía libera su
última batalla, la de la opinión pública y el sentido
común, a través del control de los medios de
c o m u n ic a c ió n que to d a v ía le q u e d a n ,
particularmente del diario La Prensa y del Canal 2
de televisión.

La vieja contradicción entre criollos e indígenas


del mundo postcolonial parece remozarse y apurar
las tareas inconclusas, mezclada con todas las
contradicciones arrastradas por el capitalismo
globalizado y salvaje del siglo XXL

Sólo me queda aclarar en esta introducción que los


señalamientos vertidos tienen que ver con

24
Introducción

categorías sociales o posiciones políticas, más que


con personas; al igual que pasó durante la lucha
contra el somocismo, en la actualidad existen
com pañeros em p aren tad o s con el lin aje
autollamado aristocrático nicaragüense que han
mantenido o mantienen posiciones mucho más
revolucionarias que otras personas nacidas
incluso en el seno del pueblo. Para quienes piensan
que el tema del linaje aristocrático está fuera de
agenda de la vida política nicaragüense quiero
decirles que antes de las elecciones presidenciales
en Nicaragua (2006) el diario La Prensa publicó
un reportaje titulado Lazos de Sangre (sic) donde
el Presidente Bolaños señala que en su árbol
genealógico (que consta de 5,000 nombres) no
aparece la familia del ex-Presidente Alemán,
aunque sí reclaman su parentesco con la familia
Chamorro; a su vez, la familia Alemán - y el
mismo ex-Presidente Alem án -, adoptados
recientemente como parte del linaje Cardenal,
reaccionaron ofendidos al señalárseles el
parentesco con Bolaños.

25
PRIMERA PARTE
LA OLIGARQUÍA EN NICARAGUA

En esta primera parte nos abocamos a explicar el


concepto de oligarquía, el recorrido de las élites de
poder a lo largo de la historia política
nicaragüense, la relación de las fam ilias
oligárquicas con los principales partidos políticos
que han gobernado Nicaragua en su vida
republicana, así como la relación especial de la
oligarquía conservadora con la Revolución
Sandinista: durante la insurrección, como aliada
del Frente Sandinista, y posteriormente, en tamo
que adversario político.

¿Qué entendemos por oligarquía?

La oligarquía está ligada al linaje familiar, a


privilegios heredados, a formas aristocráticas de
vida, al prestigio y al reconocimiento social de una
estirpe, al control adiministrativo de ejércitos,
iglesias o gobiernos, a riqueza concentrada en una
red familiar, a grupos de poder que intermedian la
relación con la m etrópolis, a form as de
discriminación y domesticación social.

29
"La Oligarquía en Nicaragua ”

Todos los p a íse s la tin o a m e ric a n o s han


experimentado la presencia de la oligarquía, es
decir, de una élite corporativa cuya cohesión de
linaje y monopolio de la supremacía en todos los
aspectos, ha marcado una excesiva diferenciación
social, una insoportable discriminación racial y
una desvergonzada subordinación politico­
económica a la metrópolis, retardando así la
creación de un proyecto nacional y el desarrollo
del bienestar social. En el caso de Nicaragua, este
fenómeno ha mantenido ciertas especificidades
hasta nuestros días, sin que apenas hayamos
re p a rad o en sus cau sas y p e rsiste n c ia ,
correspondiéndole a la oligarquía conservadora el
papel preponderante.

Cuando hablamos de oligarquía nos referimos a un


grupo reducido de familias (alrededor de una
docena), que tradicionalmente han controlado el
poder político, económico y cultural en un país,
utilizando el parentesco, la endogamia, la herencia
y la autoridad del prestigio como mecanismo de
cohesión y sostenibilidad de sus privilegios. Se
trata, pues, de una élite criolla de pretensiones
aristocráticas, resabios racistas y actitudes
discriminatorias contra las familias, individuos,
clases, colores de piel, etnias, subalternos en todos
los sentidos de la subordinación, la explotación y

30
“La Oligarquía en Nicaragua ”

el vasallaje. Es la versión tragicómica de la


aristocracia colonial o la internación de las
relaciones del colonialismo, convertida hoy en
añoranza del pasado colonial, del poder y de los
símbolos que otrora le garantizaron su prestigio y
privilegios.

¿Qué relación existe históricamente hablando


entre aristocracia y oligarquía? En Grecia, el
equivalente al concepto de aristocracia nos remite
al gobierno ejercido por un sector social en base a
privilegios concedidos por la sociedad y
gen eralm en te hered ad o s. E sta d istin c ió n
concedida a personas que sobresalen por alguna
circunstancia y extendida a su familia, proviene
generalmente de acciones militares destacadas en
campaña y reconocidas por los demás. En caso de
ser nombrados para cargos gubernamentales les
crea la oportunidad de acceder a grandes
extensiones de tierra y convierte a estos
aristócratas en familias enriquecidas. Nace y se
reproduce una distinción de nacim iento,
concedida a los “bien nacidos”, es decir, a los
nacidos al interior de familias con bienes
adquiridos por sus padres. Emergen los diferentes
linajes aristocráticos, diferentes a cualquier otra
red de parentesco que desde siempre ha servido
para id e n tific a r a fam ilias am pliadas o
comunidades locales.

31
“La Oligarquía en Nicaragua

En Roma se llama patricios a los aristócratas o


nobles y se contraponen a los plebeyos o gente del
pueblo. Con el tiempo asistimos a la rebelión y al
enriquecimiento de algunos plebeyos, los que por
su riqueza también podrán acceder al estatus de
patricio, apareciendo así la distinción o nobleza del
dinero, es decir, personas que sobresalen por la
posesión de un flujo monetario y que ai acceder al
gobierno conforman una plutocracia o gobierno de
los ricos. Las contradicciones de intereses
económicos entre patricios y plebeyos, causa de
conflictos, imposiciones y reclamos, genera por un
lado la oligarquía o poder del grupo de nobles, y por
otro lado, la democracia o poder de la gente sin
privilegios de ninguna clase. Políticamente aparece
el partido de la oligarquía o grupo de nobles
amparados de poder, y el partido de la democracia o
plebeyos sin poder alguno, particularmente
pescadores, artesanos o comerciantes.

Posteriormente, durante la Edad Media europea,


aparecen privilegios concedidos por el rey para
ocupar cargos administrativos y nace así la
nobleza de toga, conformándose la aristocracia o
poder de la nobleza en su conjunto, aunque
subordinada al rey. Junto a esta aristocracia
encontramos igualmente la aristocracia del saber,
es decir, reconocimiento en base a una supremacía
intelectual.

32
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Durante la Revolución Francesa y a raíz del


desarrollo de la burguesía y de la existencia de
trabajadores libres, los privilegios de la nobleza
convertida en aristocracia o poder de los nobles,
son vistos como derechos parasitarios y sus
representantes políticos o gobierno de aristócratas,
entre los que se encontraban además el clero y la
realeza, son considerados como opresores y
enemigos del pueblo.

¿Cómo se traslada de Europa hacia América todo


este tinglado de dominación? Habría que recordar
que mientras la Europa nórdica llevaba a cabo su
reforma protestante, los españoles estaban en
plena contrarreforma católica e inquisitorial
cuando llegaron a nuestro continente. Mientras en
Europa aparecían las guerras campesinas que
preludian la emancipación del campesinado servil,
los españoles están instaurando una colonización
esclavista y servil en América. Los aires liberales
de la revolución democrático-burguesa europea
son emprendidos en América por criollos
embebidos en toda una serie de privilegios que
limitan la democracia prácticamente a un
ejercicio elitista y excluyente, donde sólo votan
una minoría de hombres que tienen propiedades y
son probados archicatólicos.

33
"La Oligarquía en Nicaragua ”

Los Estados-naciones ensayados en América


nacen como apéndices de las metrópolis europeas
y norteamericanas y las sociedades se mantienen,
después de la independencia, como sociedades
postcoloniales, en manos de una oligarquía o
gobierno de grupos familiares amparados de
privilegios heredados. En estas condiciones, la
rev o lu ció n lib eral será perm anentem en te
bloqueada por el imperio de turno, así como por
las oligarquías conservadoras o entreguistas, tal
como lo veremos en el caso de Nicaragua en los
próximos capítulos.

Es así, entonces, que la oligarquía latinoamericana


proviene del vástago tropical de los conquistadores
peninsulares que recibieron reconocimientos
reales por servicios a la Corona española.
Asimismo, se trata de familias españolas radicadas
en América, criollos o descendientes de europeos
nacidos y naturalizados en América.

Aquellas familias, autonombradas de abolengo y


alcurnia, diferenciadas de los plebeyos o
m a rg in a d o s, han g o b e rn a d o y d irig id o
ideológicamente el subcontinente latinoamericano
desde la Colonia hasta nuestros días. Su principal
rasgo es funcionar como guardianes políticos o
ideológicos del poder dominante. Pueden o no

34
“La Oligarquía en Nicaragua ”

pertenecer económicamente a la clase empresarial,


aunque por lo general están más vinculadas a grupos
terratenientes o rentistas (ganaderos, comerciantes o
banqueros), comportándose en la vida civil como
aristócratas encargados de que los marginados o
discriminados acepten su dominación.

En última instancia y al igual que la iglesia


católica, el poder de la oligarquía, o gobierno
aristócrata, para mantener la orientación del
sistema y sus propios intereses materiales, reside
en su influencia ideológica sobre las masas, en
aras de su domesticación; por lo tanto, su debilidad
radica en la desobediencia de las mismas. Al igual
que la religión y sus aparatos eclesiásticos, tiene la
laica facultad de atravesar diversos períodos
históricos, precisamente por ser en última
instancia un poder de las clases dominantes de
tumo y de las metrópolis extemas para mantener la
sumisión de las masas. Incluso en aquellos
períodos o regiones donde el capitalismo y las
ideas liberales avanzan y logran establecer una
democracia-burguesa, la oligarquía es capaz de
amoldar y ajustar una democracia sumisa.

Algunos pensadores opinan que es la religión y el


sentido providencial y tutelar de la iglesia católica
la que condiciona la identidad de un Estado o

35
"La Oligarquía en Nicaragua ”

gobierno oligárquico; sin embargo, parece más


plausible pensar que mínimamente existe una
in flu e n c ia m u tu a , sin o es que su ce d e
completamente al revés y son las condiciones
sociales sobre las que se levantan los regímenes
oligárquicos, las que hacen que sus gobernantes
tengan o usufructúen una visión providencial que
convenga a sus intereses. No parece ser Dios y la
religión quienes crean la mentalidad de la
dominación, mucho menos de la dominación
oligárquica, sino todo lo contrario, es el poder de
las castas aristocráticas y de los gobiernos
oligárquicos lo que crea una determinada imagen
de Dios acorde a sus necesidades sociales. Invocar
a la providencia no es más que un recurso
imaginado y utilizado por el amo para lograr la
transmutación espiritual con la cual se facilite la
sumisión del esclavo, el resto no es más que la
reproducción histórica del poder y de su necesaria
socialización. No es por casualidad que todos los
poderes del mundo apelan a la providencia para
ejercer su aristocrática discriminación. Al menos
hasta que el capitalismo y su revolución
protestante susurró a la burguesía las ventajas de
secularizar sus invocaciones a través de una divina
terrenalización del mercado, el dinero y el capital,
tal como brillantemente lo expusieron los
Calvinos y Luteros que los países post-coloniales
apenas comienzan a generar.

36
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Si por alguna circunstancia los jerarcas de la


iglesia católica, sea ésta medieval, encomendera,
mercantilista o agroexportadora, no sirven más a
los propósitos de la oligarquía, inmediatamente
los otrora sacrosantos curas serán satanizados de
comunistas o sandinistas, según convenga a la
circunstancia histórica de la dominación. Pero a lo
que nunca renunciará la oligarquía es a tutelar o
incapacitar por cualquier medio la libertad de los
marginados y discriminados de siempre. Es por
ello que en estos países encontramos siempre un
celo por parte de las élites aristocráticas para
ampararse, no solamente de los centros de
educación, sino también de los medios de
com unicación, m odernos herederos de los
púlpitos eclesiásticos de antaño.

En tanto que instrumento o voluntad de poder de la


élite gobernante, dominante y dirigente, la
oligarquía puede encamarse tanto en los cargos
militares, religiosos, político-administrativos, como
en la gestión de los recursos económicos del sistema
de explotación en cada momento de su evolución.

La peligrosidad histórica de la oligarquía,


particularmente en momentos de crisis de
hegemonía, estriba en su voluntad e ingenio para
desencadenar golpes de estado, guerras civiles e

37
“La Oligarquía en Nicaragua ”

intervenciones militares extranjeras, hechos que


han impedido o dificultado el avance social de los
países que padecen su autoridad.

En síntesis, podemos decir que la oligarquía nace


para designar a un gobierno-poder convertido en
instrumento de la élite corporativa y conformado
por un grupo de aristócratas, situación impuesta en
base a privilegios de diferente naturaleza según las
circunstancias. Su diferencia con el Estado
burgués es que este último expresa la síntesis de
las contradicciones del sistema, como diría Marx,
subyacentes al interior de la sociedad; en cambio
el poder oligárquico funciona como un mero
instrumento de una voluntad de poder, dado el
grado de sumisión del resto de la población. Lo
más que puede llegar a representar un gobierno
oligárquico son los intereses generales de la clase
dominante, siendo en última instancia el comité de
gestión de la élite.

En otras palabras, si el Estado es una combinación


de fuerza y astucia, como decía Maquiavelo, o de
espada y evangelio como lo aplicaron los
conquistadores y misioneros españoles en
América, o de dictadura más hegemonía como lo
señaló Gramsci, entonces, la dom inad'*' de la

38
“La Oligarquía en Nicaragua ”

oligarquía se expresa como gobierno de


aristócratas, cumpliendo una doble función: desde
el gobierno o desde la sociedad política aplican la
ñierza para garantizar la subordinación del
pueblo, y desde la sociedad civil instauran todo un
andamiaje cultural de tutelaje y domesticación
para garantizar la sumisión total de la población.
Dicho de otra manera, la oligarquía se expresa y se
desdobla como poder político y como poder
social, ejercido en ambos casos en base a
privilegios reconocidos y ejercidos.

Ahora bien, no siempre la aristocracia está


amparada del gobierno o poder político, pero
siempre está amparada de la hegemonía o poder
moral e intelectual. De ahí la importancia que tiene
en los regímenes oligárquicos la élite intelectual o
moral, actuando desde la iglesia (aparato
re lig io so ), desde los centros c u ltu ra le s,
académicos o educativos, y desde los medios de
comunicación.

Permítanme sintetizar a través de un esquema


conceptual los rasgos predom inantes que
caracterizan la identidad histórica y estructural del
concepto y de la realidad de la oligarquía en las
sociedades postcoloniales.

39
‘‘La Oligarquía en Nicaragua ”

Oligarquía postcolonial

Linaje
Grupo familiar
Privilegios heredados
aristocrático
Red de negocios

Poder político • Administración del Estado


e influencia — • Cargos militares y religiosos
social
• Dominación moral e intelectual

• Renta en trabajo (aristocracia


esclavista)
Grupos
Renta en especie (tributo en
oligopólicos
producto)
• Renta en dinero (intereses
bancarios)

• Subordinación externa
Posición política ®Mimetismo colonial e imperial
entreguista '
• intermediaria del mercado
mundial

40
“La Oligarquía en Nicaragua "

La oligarquía es un grupo familiar que por diversas


circuí. "nncias goza de privilegios reconocidos y
heredados, lo que le permite entrar a una red de
negocios entre ellos. Usualmente, este grupo de
familias de abolengo o alcurnia se ampara del
poder político, ocupando altos cargos en el
gobierno o las fuerzas armadas, en la jerarquía
eclesiástica o en los aparatos culturales y
académicos del país. Situación que le permite
monopolizar la hegemonía o dirección moral e
intelectual de la sociedad.

Además de referirse a un clan familiar que detenta


- en base a privilegios - la supremacía social de un
país determinado, encontramos desde el punto de
vista económico una constante en las diferentes
oligarquías que se han sucedido a lo largo de la
historia. Nos referimos a la renta como ingreso
principal, es decir, un grupo pequeño y
todopoderoso que obtiene o accede a la riqueza a
través de la renta en trabajo (esclavitud o
encomienda), la renta en especie (mediería o
tributos), o la renta financiera (intereses bancarios
o impuestos). Por eso es que las oligarquías
aparecen como grupos parasitarios a los ojos de
quienes viven del capital-dinero o del trabajo, tales
como la burguesía o los trabajadores. La renta es
un privilegio concedido por quienes detentan el
poder, sea éste el rey o el Estado.

41
“La Oligarquía en Nicaragua ”

La realeza o grupo de grandes nobles disfrutaba de


una renta por el simple hecho de un privilegio
creado y aceptado por la sociedad, legitimado en
aquel entonces por ser de origen divino. Los
adelantados conquistadores o encomenderos
coloniales recibían una renta en trabajo debido a
un privilegio o gracia concedida por la C o u n a
española. Los terratenientes perciben una renta de
la tierra por poseer el monopolio de la tierra
heredada o concedida por alguna autoridad, sin
necesidad de invertir capital en la tierra y sin
necesidad de trabajarla. Igualmente se habla de
oligarquía financiera hoy en día, para referirse a un
grupo de familias que monopolizan la banca y
viven de los intereses financieros, es decir, del
monopolio del capital-dinero o de la especulación.

Desde el punto de vista económico, esta casta o


segmento social pertenece a la clase poseedora de
la riqueza y es la encargada de aplicar la
explotación de tumo. Es una élite que representa a
su clase y al resto de clases dominantes, si las
hubiera, y se erige representante del pueblo en su
c o n ju n to , p o r m é to d o s d ic ta to r ia le s o
democráticos, según el nivel de asimilación de la
dominación por parte de los dominados. Pero en
tanto que oligarquía de un poder postcolonial y
subordinado al imperio, en última instancia,
representa al poder extemo del imperio.

42
“La Oligarquía en Nicaragua ”

En los últimos siglos los títulos de nobleza han


venido perdiendo legitimidad, por lo que la vieja
aristocracia busca otras fuentes de poder: riqueza,
jerarquía y discriminación, refugiándose en última
instancia en la aristocracia del linaje, en la
aristocracia de la diferenciación cívica y moral, y
en la aristocracia del saber. Políticamente es
conservadora y adversa las transformaciones
liberales empujadas por el capitalismo. Algunas
veces evoluciona como burguesía, aunque guarda
ínfulas aristocráticas de diferenciación social. Se
subordina al mercado mundial, lo que le permite
recibir el apoyo de la metrópolis, unas veces para
enfrentar conflictos internos, otras veces para
suicidarse como clase nacional.

H istóricam ente, la oligarquía nicaragüense


proviene del drama colonial donde un grupo de
co n q u istad o res españoles surgidos de la
reconquista castellana de finales del siglo XV,
trajeron consigo el complejo de la hidalguía,
legitimada en una supuesta pureza de sangre que
los diferenciaba limpiamente de los infieles judíos
y árabes allá, y de los indígenas aquí. Complejo
que se reprodujo entre nosotros a capa, espada,
evangelio y esclavitud sobre los indígenas y sus
descendientes, a fin de que su hidalguía pudiera
sobrevivir sin mancharse las manos con el trabajo.
En América Latina los grupos oligárquicos

43
“La Oligarquía en Nicaragua ”

nacieron viendo hacia el pasado aristocrático y


conservador, luchando contra la injerencia liberal
y reproduciendo los valores más atrasados:
despóticos hacia dentro y serviles hacia fuera.
Siendo la dependencia y subordinación al
mercado mundial el principal factor material que
impidió desde el comienzo su transformación en
una burguesía capaz de gestionar un capitalismo
nacional.

El fenómeno racial o étnico ha jugado un papel


muy im portante en la escala de valores,
legitimidad, prestigio o jerarquización de la
ciudadanía, fenotipos o arquetipos que han sido
usufructuados por las élites dom inantes,
particularmente por la oligarquía para distinguir y
evidenciar su poder. El poder de la oligarquía ha
sido dibujado y uniformado a punta de fuerza,
riqueza y valores. Aunque todos los rasgos del
poder se apoyan unos a otros, cada uno guarda su
peso y escalafón en el concierto de la jerarquía. En
algunos momentos lo que cuenta es la fuerza
bruta, en otras circunstancias la riqueza define la
relación de poder, en otros casos es la propia
legitimidad de unos valores encamados en
determinadas categorías. Sin embargo, todos estos
instrumentos realizan el recorrido bajo el brazo de
los jinetes de la raza y la etnicidad. En el caso de
América Latina, la raza (fenotipo teñido de

44
"La Oligarquía en Nicaragua”

significados) y la etnicidad (cultura relacionada


con su propio tipo), han estado encamados en
identidades sociales diferenciadas por pelo, color
y tamaño, conocidos como criollos, mestizos e
indígenas (en ese orden). El pelo rubio, castaño,
chirizo o murruco, el color blanco, cobrizo o
negro, el tamaño alto, chaparro o requeneto.

La historia del poder entre las poblaciones de


América Latina podría reconocerse por los
diferentes colores de un arcoiris de prejuicios
amasados a sangre y fuego. La lucha por el poder
se inicia a través de la emancipación de los
criollos o descendientes de españoles, a
comienzos del siglo XIX. Criollos que a su vez se
convirtieron en amos de mestizos, indígenas,
negros, mulatos o zambos, embrujados estos
últimos por valores imbuidos en la servidumbre
que los enajenaba: los mestizos provienen de la
mezcla de criollos con indígenas o con negros
provenientes de las A ntillas, los m ulatos
provienen de la mezcla de negros con blancos, los
zambos provienen de la mezcla de negros con
indios. Andando el tiempo, les tocó a los mestizos
emanciparse de los criollos, manteniendo ambos,
criollos y mestizos, la dominación sobre los
indígenas. A su vez, en esta pirámide de colores,
los de abajo siempre cooperaron para lograr la
emancipación de sus próximos amos, luchando y

45
“La Oligarquía en Nicaragua”

exponiendo la vida en las batallas contra los amos


de sus amos. Los indígenas y los mestizos lucharon
bajo la dirección de los criollos para emanciparse
todos de los españoles; en otro momento, los
indígenas lucharon bajo la dirección de los
mestizos a fin de que ambos se emanciparan de los
criollos.

Los valores culturales y sus respectivos privilegios,


antaño provenientes del color, hoy convertidos en
creencias y conductas, se independizan del color y
garantizan las riendas del poder a través de un
orden establecido y sancionado por una jerarquía
cultural reconocida. Comienza la fusión de los
rasgos y las ponderaciones cambian de estatus y
medidas: encontramos blancos criollos, pero
em pobrecidos y sin ningún poder, dando
nacimiento al hidalgo (hijo de algo), añoranza senil
de ancestros sin descendencia patrimonial;
e n c o n tra m o s , a sim ism o , ric o s m e stiz o s
empoderados por las armas y enriquecidos al
amparo del gobierno, pero despreciados por
criollos de abolengo; igualmente, encontramos
indígenas sobresalientes en muchos campos, pero
con un complejo de culpa que les amarga el
corazón; por otro lado, encontramos negros
embebidos de complejos de inferioridad, algunas
veces disfrazados de complejos de superioridad. Y
es que la emancipación tiene sus códigos, siendo la

46
“La Oligarquía en Nicaragua ”

regla de oro que la emancipación tiene que


rechazar la relación de dominación en su conjunto,
tanto la emancipación del esclavo como la
emancipación del amo. Que el esclavo quiera
emanciparse pareciera normal porque padece la
es^avitud, pero la emancipación del amo de una
con ;ción que lo favorece es más difícil porque no
la padece, sino que más bien la goza a su manera y
desde su punto de vista.

Ateniéndonos a los parámetros de la política


criolla nicaragüense, toda esta red de poder y
contra-poder adquiere ciudadanía política.
Históricamente, los criollos se dividieron en dos:
los que querían ser como los españoles, pero sin
independizarse de España, es decir, reinar a este
lado del mar y gozar de la realeza peninsular; y los
otros criollos que forzaron la independencia de
España y buscaron, además, cómo independizarse
del régimen político monárquico, a la usanza
republicana de los revolucionarios europeos.
Posteriormente y desde entonces, unos tomaron la
ruta conservadora y otros tomaron la ruta liberal,
los primeros intentando mantener la legitimidad
del abolengo y del color, apoyados por hábitos
entronizados en ]a cabeza de los dominados, los
segundos ingresando al mundo del mestizaje y de
la democracia liberal de la riqueza y el poder.

47
“La Oligarquía en Nicaragua "

A medida que el imperio español desaparecía y el


nuevo imperio norteamericano golpeaba las
puertas de la incipiente soberanía, criollos y
mestizos, conservadores y liberales, ambos
empoderados localmente, se comenzaron a
disputar la simi tía norteamericana de su
resucitada servidum re. A tal punto que, como ha
dicho uno de los embajadores de los Estados
Unidos en Nicaragua, el dominio nace de un
matrimonio entre injerencistas y serviles. El común
denominador, sin embargo, de la subordinación
material a la metrópolis ha sido lo que se conoce
como el modelo agroexportador, responsable del
vacío de la industrialización y del mercado interno.
Todo el esfuerzo de imitar la racionalidad político-
ideológica de la revolución francesa o del
liberalismo democrático de las instituciones
norteamericanas, no ha sido más que una caricatura
desmentida por los hábitos dictatoriales y
autoritarios de las élites latinoamericanas.

Este fenómeno social ha recorrido, con mayor o


menor énfasis, toda América Latina. En ciertos
países la burguesía industrial se ha desarrollado
más, en otros países todavía larva sin poder
desarrollarse, manteniéndose a la sombra de la
hegemonía de la cultura oligárquica. Mientras
menos desarrollado económicamente es un país,
menos arraigo económico tiene la oligarquía,

48
“La Olípgrquía en Nicaragua ”

ocupándose más de resguardar el poder ideológico


y político. Por eso es que en nuestro país, las
expresiones más visibles del carácter oligárquico de
las clases dominantes son las posiciones políticas,
portadas por una ideología cultivada por los
intelectuales de idiosincrasia oligárquica: poetas,
historiadores, novelistas, ensayistas, escritores
vernáculos, tradicionales o postmodemos. Al
respecto permítaseme introducir una digresión:
existe una expresión histórica, estructural o
económicamente objetiva de la oligarquía (grupo
de parentesco que m onopoliza el poder
económico), pero existe la posición política o
ideológica que expresa el pensamiento y los valores
de aquel grupo. Normalmente, dicha posición es
enarbolada por el propio grupo de familias
pertenecientes a la autollamada élite de poder, sin
embargo, la misma se encama también en otros
sectores sociales, independientemente que tengan o
no el mismo estatus socioeconómico que las
fam ilias dom inantes. Recordem os que las
posiciones ideológicas pueden ser encamadas en
quienes económicamente distan mucho de
pertenecer a las clases que generan dicha ideología.
En Nicaragua hubo y hay muchos somocistas de
origen campesino u obrero, conservadores de clase
media, m arastas de origen cristiano o sacerdotal,
indios y mestizos que se desviven por los blancos, o
mujeres que defienden el machismo visceral de sus

49
“La Oligarquía en Nicaragua ”

compañeros de infortunio. La ideología, una vez


generada por intereses económicos, puede vivir y
reproducirse aún en el alma de quienes padecen la
relación de dominación, situación en que la actitud
del esclavo facilita tanto la esclavitud, como lo hace
la fuerza y posicionamiento objetivos del amo.

Es así, entonces, que la oligarquía, como cualquier


sector dominante, gobernante o hegemónico, ejerce
su supremacía y rango jerárquico reconocido,
gracias a una ideología reproducida en el alma y
cerebro de la población en su conjunto. De ahí la
importancia que han tenido los intelectuales en
la producción y reproducción del sistema
oligárquico, adoptándoselos, reconociéndoselos y
conformándoselos como parte integrante de la
oligarquía, aunque no detenten otro poder que el
ideológico, poder que se ejerce y reproduce con el
mismo código de parentesco, reconocimiento,
fuente de privilegio y prestigio que acompaña a las
familias ricas de la oligarquía. A su vez, el rango de
abolengo y alcurnia ha servido para que los valores
intelectuales, culturales y artísticos, sean
encumbrados y colocados en el pináculo, más por
su linaje familiar que por su propio valor científico,
ético o estético.

C ada oligarquía latinoam ericana tiene su


particularidad. Unas han logrado mantenerse a

50
"La Oligarquía en Nicaragua ”

través del control directo del poder político o


militar, otras lo delegan y se ocupan de la gestión
del poder económico, otras sobreviven a través de
la influencia cultural, tanto m oral como
intelectual. Su primera sacudida proviene de la
ofensiva del liberalismo decimonónico, ha sido
desafiada permanentemente por las fuerzas
populares de cada generación, pero todo pareciera
indicar, sin. embargo, que la llegada del
neoliberalismo, por un lado, y de la emancipación
social, por otro lado, marcará su ocaso definitivo.

En términos generales, la decadencia de la


oligarquía conservadora comienza a lo largo del
siglo XX, fenómeno que alcanza a la oligarquía
nicaragüense, aunque con su propia especificidad y
don de sobrevivencia. Efectivamente, la historia de
la oligarquía conservadora nicaragüense es a la vez
una historia de decadencia y sobrevivencia: a)
primero bajo la ofensiva de las fuerzas liberales
locales (Zelaya 1893-1911 y Somoza 1934-1979),
b) posteriormente enfrentando la insurgencia de las
fuerzas populares (Sandino 1927-1934 y el FSLN
desde 1979 en adelante), c) sucumbiendo
finalmente ante la desnacionalización neoliberal
que la deja sin autoridad alguna frente a todas las
fuerzas internas: políticas, religiosas y económicas
(desde 1990 hasta nuesfros días). Paradójicamente,
sin embargo, la oligarquía conservadora ha podido

51
“La Oligarquía en Nicaragua ”

sobrevivir precisam ente filtrándose en las


redes políticas, económicas e ideológicas de los
proyectos hegemónicos que - aunque estructural e
históricamente debilitan su hegemonía - no logran
desplazarla completamente; de ahí la sobrevivencia
del concepto, un viejo y renovado concepto que
sigue teniendo heurística vida.

La oligarquía hereda el proyecto colonial de la


Corona española y hoy convive con el imperio
norteamericano y la cultura occidental, usufructuó
la ideología religiosa de la iglesia católica y casi
podríamos decir que hereda la estrategia de la
culpa como mecanismo de dominación, sobrevivió
a la revolución liberal y logró gobernar con toda
clase de regím enes liberales, se mantuvo
subordinada a la dinastía liberal somocista,
perdiendo desde entonces el monopolio político-
militar y económico que antes tuvo; se alia con el
Frente Sandinista y pierde el monopolio social;
finalmente, decide entregarse progresivamente al
neoliberalismo y termina perdiendo, hoy en día, su
secular influencia en la iglesia católica, en las
masas y en gran parte de la burguesía local.

La importancia de la ideología, en tanto que


instrumento de dominación, explica el lugar
preponderante que la oligarquía le ha concedido a
los aparatos ideológicos de Estado, como son la

52
“La Oligarquía en Nicaragua ”

familia, la iglesia, los colegios, los medios de


comunicación, para copar el andamiaje axiológico
de la opinión pública. Este hecho no es privativo
de la oligarquía, sino de cualquier clase
dominante, sin embargo, y a diferencia de la
burguesía, la necesidad de mantener privilegios a
partir del prestigio social, hace que para la
oligarquía la educación no sea solamente un apoyo
para alim entar ideológicam ente el sistema
imperante, sino un instrumento a través del cual se
reproduce también el prestigio del linaje.

Cuestionar a un régimen político despótico o


autoritario es bien tolerado en las culturas
democráticas, atentar contra el sistema económico es
menos permitido, aunque se ha vuelto posible desde
la revolución francesa y sobre todo desde la
revolución msa, pero atentar contra la sacrosanta
civilización represiva y sus representantes es
prácticamente intolerable. Es por ello que los
privilegios y el don de dominación de la oligarquía
conservadora han sido prácticamente intocables
desde la Colonia. Somoza la subordinó políticamente
y comenzó a competir económicamente con ella, lo
que causó su caída, pero jamás atentó contra el
estatus de legitimación de sus códigos, más bien
intentó mimetizarse, como le pasó a mucha gente del
Frente Sandinista, particularmente a intelectuales y
dirigentes provenientes de la pequeña burguesía.

53
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Circunstancia que se explica en parte por la


participación de familias de la oligarquía
conservadora, como aliadas y como parte
constitutiva en la insurrección y en la misma
revolución, hecho que permitió la oxigenación de la
oligarquía conservadora y retardó el potencial de
cuestionam iento por parte de las fuerzas
revolucionarias de latente contenido histórico
antioligárquico.

En Nicaragua, bien entrado el siglo XX, se


comienza a cuestionar a la burguesía antes que a la
oligarquía; incluso los intelectuales provenientes
de la oligarquía conservadora, adueñados de la
interpretación histórica del país, fueron los
primeros en oponerse, en forma reaccionaria y
antihistórica por supuesto, a las primeras
incursiones liberales del capitalismo nacional y al
giro empresarial-burgués y democrático de
algunos segmentos de la Clase dominante.

A pesar de que el prestigio social del linaje no haya


sido puesto en entredicho, ni en la dictadura
somocista, ni durante la revolución sandinista (en
la prim era porque com partía el sistem a
económico, en la segunda porque se compartían
los valores civilizatorios), es evidente que la
o lig a rq u ía ha v e n id o p e rd ie n d o p o d e r
aceleradamente. Y da la casualidad que gran parte

54
“La Oligarquía en Nicaragua ”

del poder y de la influencia, tremendamente


disminuidos de la oligarquía conservadora, se ha
venido trasladando al Frente Sandinista de
Liberación Nacional (FSLN) o a organizaciones
afínes. Efectivamente, la oligarquía ha perdido
influencia en el Ejército Nacional, la Policía
Nacional, los poderes del Estado (legislativo,
judicial y electoral), los gobiernos municipales, la
iglesia católica y evangélica, las universidades
públicas, las organizaciones sociales, los medios
de comunicación, los obreros y campesinos, las
comunidades étnicas, las asociaciones gremiales,
sindicales y profesionales, la mitad de los
electores, la opinión pública, los organismos de la
sociedad civil. Concomitantemente, junto al ocaso
de su hegemonía, se ha debilitado la hegemonía
del gobierno de los Estados Unidos y de sus
principales fuerzas, lo que coincide con el
expandido fenómeno de autodeterminación e
integración nacional y regional que recorre
América Latina en los inicios del siglo XXL

El linaje, la educación y el fenómeno


de las dos iglesias

Antiguamente, tanto en Europa como en América


Latina y en Nicaragua en particular, la educación
estaba exclusivamente en manos de la iglesia
católica, posteriormente accedieron también a tal

55
“La Oligarquía en Nicaragua ”

servicio las iglesias evangélicas. Educar era


sinónimo de evangelizar y los alumnos se
confundían con los fieles. Sin embargo, siempre
existió una educación diferenciada para los
príncipes o élites, otra para las clases medias y otra
para el pueblo trabajador.

Este esquema se ha repetido, aunque el contenido


haya cambiado de acuerdo a las necesidades
históricas y los intereses del momento. En esto
también existe una cierta diferencia entre la
educación requerida por la burguesía y la
educación requerida por la oligarquía y sus
familias aristocráticas. Para la burguesía lo que
cuenta es la socialización de los valores
imperantes, como la propiedad privada, el
mercado y el funcionamiento del capital, función
laica que dejan en manos del Estado. Distinto es el
caso de la oligarquía que necesita apoyo especial,
no tanto a favor del funcionamiento del capital en
su conjunto, sino en función de la reproducción del
linaje, el privilegio, el estilo y el prestigio
aristocrático requerido para distinguirse de los
demás.

Es así que en América Latina en general y en


Nicaragua en particular, siempre existió una
especie de división del trabajo de socialización
entre dos tipos de iglesias. Una iglesia parroquial a

56
"La Oligarquía en Nicaragua ”

cargo del clero diocesano, encargada de la


evangelización de los pobres, y otra iglesia que yo
llamaría la iglesia académica y aristocrática a
cargo de ciertas órdenes religiosas encargadas de
la educación de la élite. En esta última labor se han
destacado los jesuítas y los salesianos para los
varones y, las monjas teresianas o de la Asunción,
para las mujeres.

En algunos casos, la función de las dos iglesias es


llevada por una misma orden religiosa, quien tiene
un colegio para los ricos y otro para los pobres.
Tomemos uno de los mejores ejemplos como es el
caso de los jesuítas.

Los jesuítas son una congregación nacida en el


siglo XVI en España y dedicada a la educación de
las élites aristocráticas, papel que han reproducido
en todas partes del mundo donde se han
establecido. Llegaron a América con la Conquista
y la Colonización española. Junto a los indígenas
de Paraguay fueron actores y mentores de una de
las m e jo re s e x p e rie n c ia s a so c ia tiv a s y
autogestionarias conocidas en nuestra América. A
lo largo de la colonización y de la vida republicana
se fueron estableciendo y dedicando a la
educación primaria, secundaria y posteriormente
universitaria, como muchas otras congregaciones
religiosas.

57
‘La Oligarquía en Nicaragua ”

A fines del siglo XIX fueron expulsados de varios


países, entre ellos de Nicaragua, por parte de los
gobiernos liberales o anticlericales de entonces,
debido a diferentes razones. En el caso de
Nicaragua se dice que uno de los motivos por los
cuales fueron expulsados fue porque estaban
involucrados en la rebelión de las comunidades
indígenas de Matagalpa. La verdad es que los
jesuítas siempre se han caracterizado por estar
presentes en la vida nacional, a veces apoyando a
la derecha, otras veces apoyando a movimientos
más progresistas, incluso revolucionarios, pero en
todo caso manteniendo su función de educar y
reproducir a las élites del poder.

Es conocido que los hijos de las familias notables,


es decir, familias muy interesadas en hacerse
notar, han sido educados desde la primaria hasta la
educación superior en escuelas, colegios y
universidades a cargo de los jesuítas. Junto a estas
escuelas, colegios o universidades para gente con
ingresos mayores, existían programas de becas o
colegios adjuntos o separados dedicados a educar
a los hijos de la gente pobre.

En el caso de las escuelas, colegios o universidades


para los hijos de las familias ricas, se vive un
ambiente donde la jerarquía es parte de los valores
que respiran los estudiantes, independientemente de

58
“La Oligarquía en Nicaragua ”

la voluntad de los propios jesuítas. Todo niño aprende


que tener es poder y que quien más tiene más puede,
lo que se nota en los apellidos, el atuendo o los bienes
en general, relacionados con la propiedad o los
cargos de las familias poderosas del país. Muy
conocido es el caso del colegio Centroamérica o de la
Universidad Centroamericana, radicados en
Managua, donde estudiaban y estudian los sectores
sociales más pudientes del país, algunos de ellos
provenientes de las familias de la aristocracia
conservadora.

En estos centros religiosos de educación o centros


educativos de la iglesia académica, se han educado
los principales dirigentes políticos y económicos,
así como notables de mayor prestigio del país.
Ambiente en donde se tejen redes de amistad,
parentesco c vínculos sociales que sirven de base
para facilitar la agrupación de fuerzas políticas,
económicas o académicas ligadas al linaje o poder
de la oligarquía. Se encuentran casos en que los
hijos de la élite económica ingresan a las filas de la
Compañía de Jesús, ocupan cargos en los centros
académicos y gozan de una gran influencia
política, fortaleciéndose así en forma mucho más
orgánica la relación entre los emblemas políticos,
económicos y culturales del parentesco social.

Es conocido que entre las actividades recreativas


de estos colegios se estilan fiestas para

59
“La Oligarquía eu Nicaragua’’

adolescentes donde se juntan los varones que


estudian en el Colegio de los jesuitas y las mujeres
que estudian en el colegio del Teresiano o de la
Asunción, lo que facilita el apareamiento entre
familias de linajes similares.

Lo que cuenta en esta breve historia es que el linaje


se reproduce, no solamente a través de la sangre, sino
a través de la educación formal y de los intersticios
del poder de la clase dirigente, apareciendo este
fenómeno como estratégico para la reproducción de
los mecanismos ideológicos y culturales de la
supremacía social y económica que la oligarquía
necesita para sobrevivir y crecer. Recordemos que
uno de los instrumentos de jerarquización es el saber,
rasgo de la élite intelectual de cualquier categoría
social. Es así que iglesias parroquiales, órdenes
religiosas dedicadas a la educación y aparatos
ideológicos públicos o privados, aparecen como
espacios codiciados para alimentar la orientación
moral o intelectual destinada a élites y comunes.

Repito una vez más que en este pequeño ensayo lo


que cuentan son las categorías sociales y el código
institucional, más que las personas y su identidad
cotidiana que como todos sabemos no se agotan en
su identidad de clase o casta. Bien sabemos que los
vicios o virtudes personales no necesariamente
corresponden a la posición política que libremente
se ostenta.

60
“La Oligarquía en Nicaragua ”

La Prensa, la opinión pública y el sentido común

A medida que la religión y sus iglesias se toman


insuficientes o que las sociedades se hacen muy
grandes, los medios de comunicación comienzan a
complementar o sustituir la función socializadora
de aquellas. El surgimiento de oligarquías
financieras combina el negocio de los bancos con
el negocio de los medios de comunicación,
particularmente la prensa y televisión.

En la lucha por la hegemonía, es decir, en la


disputa por la dirección intelectual y moral de una
sociedad, juegan un gran papel los medios de
comunicación escritos, radiales y telemáticos en
general, a tal punto que se dice que el mejor
partido político que tiene la oligarquía es el control
de la opinión pública a través de medios rectores
de la vida nacional. Efectivamente, un periódico
tiene todas las condiciones de funcionar como
partido político, tal como lo ha sido la iglesia
católica. En Nicaragua, dicho papel le ha
correspondido al diario La Prensa, la que, dicho
sea de paso, siempre ha pertenecido a un par de
familias, entre ellas la familia Chamorro.

El diario La Prensa tiene, como cualquier


periódico, un proyecto propio que divulga a diario,
incluso lo hace en forma más constante que la

61
‘‘La Oligarquía en Nicaragua

propia iglesia y que los mismos partidos políticos.


Se mantiene en gran parte de los anuncios de
aquellos grupos para los cuales trabaja. Y en la
lucha político-ideológica sostiene una estrategia
axiológica determinada, alrededor de la coyuntura
política del momento, a través de la cual promueve
y defiende las posiciones políticas de la oligarquía
o del gobierno de los grupos económicos más
poderosos.

Ciertamente que todo periódico perteneciente a


cualquier sector dominante hace este trabajo, sin
embargo, en el caso de un periódico que está al
servicio de la oligarquía, el mismo funciona
alrededor de la lógica de la jerarquía y la
discriminación, del prestigio social y de la
legitim idad im perantes, para defender sus
intereses, lo que implica cultivar una visión del
mundo para las élites, un tratamiento para la
población en general y un mecanismo especial
para tratar a los adversarios.

Veamos a través de un esquema cual es esta estrategia.

OLIGARQUÍA DISCRIMINADO
• P riv ile g io s • M a rg in a d o
• L e g itim a c ió n • ¡le g itim a c ió n
• R e c o n o c im ie n to • D e sp re c io
• P re s tig io S o c ial • D e s c a lific a c ió n
• H e g e m o n ía • S u m isió n

62
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Todo sector dominante tiene un polo sobre el cual


ejerce su dominación. El gobierno lo ejerce sobre
los gobernados, las dictaduras sobre una población
temerosa, la iglesia sobre los fieles, la burguesía
lleva a cabo la explotación sobre los obreros, los
terratenientes sobre el campesinado, el hombre
sobre la mujer y los hijos, etc. En el caso de la
oligarquía, el sector que se encuentra en el polo
opuesto es el discriminado en general, el don
nadie, el desconocido, el común, el marginado y
obligado a aceptar e interiorizar la jerarquía de la
justicia, es decir, la injusticia. Era usual en las
familias aristocráticas de antaño incluir a los
esclavos como parte de la familia, igual que hoy en
día se hace con las empleadas, llamadas sirvientas,
que duermen en la casa de las familias que las
contratan y que se consideran como apéndice de la
familia.

El objetivo principal de la oligarquía es mantener


sus privilegios sociales, para lo cual tiene que
haber un sector dentro de la sociedad que no goza
de privilegios y además se mantiene discriminado
frente a aquellos privilegios. Los privilegios de la
oligarquía necesitan legitimarse, para lo cual
necesitan rechazar a cualquier otro sector que
pudiera pretender los mismos privilegios. Es así
que las familias de la oligarquía se labran un
reconocimiento y una credibilidad especial en

63
“La Oligarquía en Nicaragua ”

tanto que segmento superior en la escala de valores


de la sociedad, a la vez que el resto de la población
es ignorada y despreciada totalmente ante los ojos
y estima de los demás. Llega un momento en que
por el hecho de pertenecer a una de las familias de
la oligarquía, se tiene adscrito junto al apellido un
prestigio social que lo protege y lo vuelve impune
e inmune, inversamente a lo que le pasa a un
miembro de la población marginada, para quien la
sospecha corona su descalificación. Por este
camino, la ideología o el proyecto de las élites
dominantes serán la ideología o el proyecto
dominante en la sociedad, ante los cuales la
población m arginada debe subordinarse y
someterse.

El secreto de la oligarquía gira alrededor de una


longeva y bien tejida estrategia. El mecanismo
consiste en crear un estereotipo, un estigma o una
idiosincracia de molde social, alrededor de un
binom io de su p erio rid a d e in fe rio rid ad ,
concediendo al primero una identidad o estatus de
superioridad y privilegio, y al segundo un
complejo de inferioridad y marginación. La
discriminación y la amenaza de la humillación es
el instrumento moral utilizado por la clase
dirigente para dom esticar y m antener la
marginación y sumisión del oprimido. Esta
situación, una vez legitimada y aceptada como

64
"La Oligarquía en Nicaragua ”

opinión pública o sentido común, se reproduce


automáticamente por el hábito cotidiano y la
socialización. Una vez creado el estereotipo, éste
se activa y se pone en marcha permanentemente,
creando la cultura y conducta requerida por el
poder. Código habitual que sirve además para
acom plejar al m arginado, estigm atizar al
desobediente, satanizar al rebelde y culpabilizar al
transgresor, por el simple hecho de provenir de una
de las escalas inferiores de la cadena jerárquica.

El estereotipo se esculpe bajo el valor creado y


concedido a ciertas razas o apellidos, hábitos
cotidianos, lenguaje, estatus económico, social y
político, ostentación de los símbolos y códigos que
defínen la jerarquía y relación de dominación-
sumisión. El aristócrata intuye que su superioridad
proviene del refinamiento exclusivo y no del lujo
externo y generalizado del burgués, cultiva su
distinción y evita que aquella se democratice,
como pertenecer a un club social, llevar un raro y
escaso apellido, tener un título aunque sea
antojadizo, como es el caso de los abogados, que
se autollaman doctores aunque la universidad no
les haya otorgado el doctorado. Si un miembro de
una familia considerada distinguida - por los usos
y costumbres del lugar - carece de riqueza, se
apegará con mayor ahínco a otra fuente de
prestigio como la aristocracia del saber, o de los
v a lo re s m o ra le s que s u p u e s ta m e n te le
corresponden por su apellido.
65
“La Oligarquía en Nicaragua ’’

Es interesante saber que en Nicaragua la cadena


comienza con el aristócrata, quien incluso se
siente diferente al burgués y diferente al oligarca,
sobre todo cuando no tiene . :queza o no tiene
poder; sucede usualmente con familias de viejo
linaje o con intelectuales que comparten el
desprecio hacia la masa común y hacia aquellos
otros intelectuales que cuestionan la jerarquía
establecida.

Para la oligarquía es muy importante mantener y


sancionar los escalones que se encuentran por
debajo de la escala de valores construida por la
cultura aristocrática. Más abajo está el burro de
plata que tiene dinero, pero no clase; el hijo de casa
que no es hijo de los señores, pero sí de la casa; el
bastardo o gente sin apellido; el medio pelo o
persona creída y con medianos recursos; el
mengalo o persona con alguna presencia social,
pero que no pertenece a familia aristocrática
alguna; el colado o persona que se introduce a
espacios importantes donde no pertenece por su
linaje; el cola de vaca o persona arrastrada por otra
más importante, etc.

El humor popular y los usos aceptados lo dicen


mejor que nosotros: si va corriendo un blanco, la
gente dice: ahí va un atleta; si va corriendo un

66
"La Oligarquía en Nicaragua ”

negro, la gente dice: ahí va un ladrón. Si una


liberada es rica, se dice: es moderna; si es pobre,
se dice: es una puta. Si un niño es hijo de
matrimonio se le considera hijo legítimo, si no lo
es, se le considera ilegítimo o bastardo. Si es de
fe 'ilia reconocida por la élite dirigente, se le
lian, a de buena familia, si no lo es, se le considera
de familia desconocida. Si un aristócrata es
homosexual, se le dice gay, si es marginado, se le
dice maricón. En el campo de la política estos
estereotipos se prolongan, mezclando viejos y
nuevos valores: si el que cuestiona y patea es de
derecha, se le llama patriota, revolucionario o
demócrata; si es de izquierda, se le llama
bandolero, terrorista o caudillo sin legitimidad.
Identificarse con la metrópolis es sinónimo de
moderno o civilizado, reproducir tus raíces te sitúa
en la barbarie o el atraso; si un negro, indígena o
mestizo se aparea con un blanco, se dice que está
mejorando la raza. Y así hasta llenar las páginas de
un diccionario que todavía no hemos escrito.
Ciertam ente que en todas las identidades
culturales pasa algo parecido; lo particular, sin
embargo, en el caso de la oligarquía es la
connotación racial o de parentesco que adquirió
desde la época colonial, unido al poder y la riqueza
que la misma ha usufructuado en todos estos 500
años, así como al monopolio de los aparatos
ideológicos.

67
“La Oligarquía en Nicaragua ”

La cultura de la élite se adorna de arrogancia y


prepotencia, segura de su superioridad, cultivando
en el marginado una cultura servil y sobre la cual
hay que tomar distancia. Los sirvientes y
sirvientas alojadas en las haciendas o casas de las
fam ilias que recl man el abolengo, son
uniformados para eviu r que se confundan con el
patrón o la patrona. Están inhibidos de mirar de
frente a los ojos de su amo, sobre todo si es del
sexo opuesto. Casi siempre y bajo el complejo de
superioridad yace un complejo de inferioridad que
se alimenta de los infinitos eslabones de la cadena,
hacia arriba y hacia abajo. Siempre alguien será
considerado de una casta superior. Igualmente,
bajo el complejo de inferioridad existe una
inclinación de imponerse sobre el que se encuentra
en un escalón considerado más bajo. Esos
complejos son fuente de solapado resentimiento y
odio, que la oligarquía sacia contra aquellos
seleccionados por el estereotipo del desobediente
y rebelde, mientras que el discriminado sacia con
sus hermanos, su mujer o su adversario político;
desatándose en los enfrentamientos armados todo
el odio acumulado y mal saciado en la vida
cotidiana.

El marginado es educado desde la infancia para


reproducir la psicología del oprimido y aceptar la
discriminación en todas sus manifestaciones.

68
“La OH arquía en Nicaragua ”

Desde niño o niña percibe que existen ritos para


los grandes y ritos para los desarraigados.
Bautizos fastuosos y bautizos humildes, lo mismo
pasa con los matrimonios, velatorios o entierros.
En la ciudad de Granada por ejemplo, cuando se
muere alguien de familia notable o reconocida, la
gente expresa: “se murió un grande” al ver pasar el
lujoso coche fúnebre halado por caballos bien
galardonados.

En toda esta mentalidad subyace y se privilegia la


discriminación del color o la etnia, siendo ello
muy notorio y usual en relación a los negros e
indígenas de la Costa Caribe, a quienes se les
considera ciudadanos de tercera categoría,
percepción de la cual se apropian incluso los
mestizos del resto del país, lo que los consuela de
su discriminada situación frente a los blancos y
ricos de su propia región.

La verdad es que toda la población nicaragüense


conoce desde muy temprana edad a un dios
blanco, de ojos azules y cabello rubio o castaño, a
una virgen blanquísima y a unos ángeles rosados.
Lo mismo pasa con el color de las muñecas, los
artistas de cine, las mujeres de los concursos de
belleza. Se sabe que la mayoría de los nicas son
indígenas, mestizos o negros, pero de eso no se
habla y si se hace, nadie se siente explícitamente

69
“La Oligarquía en Nicaragua

aludido, salvo indirectamente por los refranes


populares: “no hay peor cosa que poner a un indio
a repartir chicha”, “ese es un indio patas rajadas”;
por lo general los apodos suelen ser alusivos al
color, rasgos de pobreza extrema, marginación o
discriminación: “cara de contil”, “quirina”,
“chintano”, “patizambo”, “mocoso”, “caitudo”.

El discrim inado guarda internam ente una


personalidad inhibida, oculta, vergonzosa y
culpabilizada, que contribuye a cultivarle una
plataforma inconsciente de miedo; se sabe objeto
de desprecio y odio, sospecha y condena, sin delito
ni juicio. Percibe todas las injusticias que lo
rodean, pero prefiere callar por vergüenza, o temor
al castigo de desobediencia. La discriminación la
convierte en envidia silenciosa, exteriorizada
frente a su propia familia, raza o clase. Si es macho
y se encuentra en el último escalón de los valores
de la jerarquía imperante, se desquita con su mujer
que siempre estará en peores condiciones. En ella
descarga su resentimiento e impotencia reprimida.
Cuando se emborracha suele alardear con sus
amigos los logros soñados de su padecido
complejo de inferioridad, expresión del más
vanidoso de los machismos. “Yo soy hijo de
fulano de tal”, grita en medio de la calle; “yo tengo
reales y compro lo que compran los ricos”, “mis
hijos estudian en el colegio tal”, “mi hija se casó
con fulano de tal”.

70
"La Oligarquía en Nicaragua ”

En los pueblos rurales, los marginados que entran


a los barrios centrales caminan en el centro de la
calle, por temor a pasar por las aceras de las
familias acomodadas. Son temerosos de las
autoridades, particularmente si entran en disputa o
conflicto con personas de conocido o famoso
apellido. En las ciudades existe toda una jerarquía
en escuelas, colegios o universidades que
domestican la percepción del mundo. Los “niños
bien” van al colegio en bus o son llevados en carro
por sus padres o choferes, los niños pobres no van
a la escuela, o van a pie.

Pues bien, este poder civilizatorio, con toda su


parafemalia de símbolos, valores, creencias,
hábitos, usos y costumbres, visión del mundo,
ideologías, ideas aceptadas como naturales,
códigos de conducta, carácter y personalidad,
m anías, prejuicios, tem ores, expectativas,
idiosincrasia, religiosidad, complejos, jerarquías,
normas, tradiciones, estereotipos, etc., es lo que
hace todopoderosa a una élite aceptada como
guardiana de todo ese andamiaje civilizatorio. Y es
por ello que se explica que una élite que ha
perdido el poder político y se encuentra en trance
de ser desplazada del poder económico, sobreviva
gracias a ese reservorio de legitimidad con el que
arbitra y enjuicia lo que es bueno y lo que es malo

71
"La Oligarquía en Nicaragua ”

en una sociedad determinada. De ahí la


importancia que la élite dirigente concede a los
aparatos ideológicos, particularmente a los
medios de comunicación (familia, iglesia, ciencia,
cultura, tradición, medios de comunicación). No
es pues casualidad que sea el diario La Prensa el
verdadero partido de la oligarquía conservadora
de Nicaragua, mantenido desde hace 80 años en
manos de una misma familia.

En este sentido, la ideología funciona efectivamente


como enm ascaram iento de las verdaderas
identidades, tanto de la oligarquía como de los
marginados y condenados desde su nacimiento.
Igualmente, el monopolio que hoy detentan los
grandes medios de comunicación hace difícil para
los sectores populares emanciparse de este flagelo,
sobre todo cuando el mismo usufructúa quinientos
años de marginación y domesticación ideológica,
introyectada racial y étnicamente en la mayor parte
de la población.

La ventaja de este mecanismo es que se va creando


en la población un complejo de inferioridad que lo
lleva a la aceptación de las mayores injusticias
sociales, sin que tenga la más mínima defensa para
objetarlas, pues ello lo llevaría a una sensación de
transgresión y de culpa que lo hunde más en la
impotencia.

72
"La Oligarquía en Nicaragua "

Este sistema desarrolla y refuerza a su vez la


estrategia de división y polarización en el seno del
pueblo. Una vez en marcha, la estratificación
misma se encarga de imponer la conducta del
escalonamiento social, única forma de acceder a
los privilegios envitrinados para todo el que aspire
a ellos, o quiera surgir del fango en que se
encuentra. La división social entre ricos y pobres,
explotados y explotadores, dom inantes y
dominados, privilegiados y marginados, etc., se
trastoca en una infinita red donde cada individuo se
diferencia entre rasgos superiores y rasgos
inferiores cuasi-naturales, aceitados con una
potente carga de resignación, ilusiones encantadas,
cursilería, arrogancia o creencia ciega.

Por lo general, la gente humilde se esfuerza


miméticamente al menos por identificarse con los
valores establecidos por la jerarquía y el poder,
asumiendo ridicula y tragicómicamente la ideología
de la élite dominante, incluido sus propias
vendettas. Es así que durante siglos la oligarquía
estableció su propia clasificación entre patricios y
plebeyos, blancos y negros, amos y esclavos,
encomenderos e indios, con pantalones largos o
chingos, con peluca o desnudos, aristócratas y
mengalos, timbucos y calandracas, legitimistas y
demócratas, liberales o conservadores, hasta la
imaginación, enviando a la gente a odiarse y

73
“La Oligarquía en Nicaragua ”

matarse, reivindicando el color o la suerte de los


amos, impidiendo a toda costa otras clasificaciones
de carácter social y por lo tanto reversibles o
populares, como ricos y pobres, dominantes y
d o m in a d o s, e x p lo ta d o re s y e x p lo ta d o s,
privilegiados y marginados, etc. Con el tiempo, la
alegría o el odio del amo, llegó a ser el código para
la alegría o el odio del esclavo. La gente se
acostumbró a desahogar la agresividad que le
generaba su calamidad, ofendiendo y desquitándose
con el hermano o con la mujer, con el adversario
político o con el creyente de otra religión,
polarizados hasta la saciedad por cortinas verticales
que lo alinean con la élite dominante escogida.

En síntesis, podemos decir que el linaje del poder


genera poder, de la misma manera que el poder del
linaje es una de las más poderosas fuentes de
dominación, vasallaje y domesticación.

Este fenómeno que pasa en Nicaragua, también


pasa en América Latina, pero aquí aparece más
pronunciado por algunos hechos que enfatizan sus
particularidades, a saber: un mayor peso de las
élites conservadoras en la vida nacional, una
mayor debilidad de la burguesía agroindustrial,
una mayor presencia del imperialismo y del
injerencismo norteamericanos, así como una gran
exacerbación de las contradicciones sociales,

74
"La Oligarquía en Nicaragua ”

políticas, económicas y culturales, generada por la


Revolución Popular Sandinista. El oligarca y el
imperio logran desatar un odio y una agresividad
muy intensa contra líderes populares que
aparezcan disputando la hegemonía, opinión o
clientela de las masas, sobre todo si se trata de
alguien que no merece igualarlos en poder. Para la
oligarquía no hay líderes populares, sólo caudillos
censurables, salvo si pertenecen a su estirpe.

En el caso de Nicaragua y situándonos en el campo


político, el diario La Prensa se ha encargado de
desprestigiar, descalificar y culpabilizar a los
adversarios políticos, tanto que bien podríamos
decir que ha sido este diario el heredero de la
función ideológica que antaño únicamente
competía a las iglesias. El sandinismo, en tanto
corriente ideológica que ha osado disputar la
hegemonía a la oligarquía y a los partidos
tradicionales, liberal y conservador, ha probado lo
que es la ofensiva ideológica de este diario. Los
san d in istas n aciero n con el estig m a de
bolcheviques en tiempos del General Sandino,
luego fueron calificad o s com o sandino-
comunistas en tiempos de la dictadura somocista,
posteriormente han sido señalados por el diario La
Prensa como turbas, piñateros, terroristas,
g u e rre rista s, a n tid e m ó crata s, p a c tista s y
populistas con el fin de descalificar y desprestigiar

75
‘La Oligarquía en Nicaragua ”

cualquier acción difícil de condenar, tal como la


alfabetización, la reforma agraria o las victorias
electorales sandinistas.

El carácter oligárquico y burgués


de la clase dominante

En la Edad Media europea la aristocracia era una


forma de dirección de pequeños feudos o reinos, y
los aristócratas eran el grupo de nobles, cleros y
cortesanos que ejercían el gobierno y la
supremacía en tanto que clase dominante.
Compartían con el rey, el gobierno y los
privilegios. Con la revolución francesa, la nobleza
perdió el poder, pero no la pretensión aristocrática.
A partir de entonces y con la llegada del
capitalismo y de la burguesía, se acaban los
gobiernos aristocráticos, pero no la distinción de la
riqueza, el linaje y otras pretensiones por parte de
ciertas familias. En América Latina, la aristocracia
e s p a ñ o la p ro lo n g a a q u e lla p r e te n s ió n ,
combinándola con los privilegios de conquista y
concesiones coloniales por parte del rey de España
y articulándola con la racista discriminación hecha
por los conquistadores y colonizadores con las
poblaciones indígenas y mestizas.

La burguesía es una clase encargada de gestionar


el capital en las naciones capitalistas. En principio,

76
“La Oligarquía en Nicaragua "

el régimen político que caracteriza a las élites


aristocráticas en los países constituidos, es un
régimen oligárquico, mientras que a la burguesía
le corresponde la democracia burguesa como
régimen de gobierno.

En el caso de Nicaragua, una sociedad postcolonial y


en lucha desde su independencia por constituirse
como Estado-nación, las élites criollas, - organizadas
como partidos liberales y conservadores - luchan
primero por alcanzar una hegemonía nacional, cosa
que se les hace difícil precisamente por el carácter
dependiente y provinciano de su desarrollo
económico.

Estos grupos nacen a veces como familias


gobernantes y se enriquecen o acceden a los
medios de producción precisamente al amparo del
gobierno, o de los cargos eclesiásticos o militares
de los jefes de familia.

A la clase dominante nicaragüense, le toma casi un


siglo - desde la independencia hasta mediados del
siglo XX - integrar su territorio en 1821 ocupado
por los ingleses y norteamericanos en diferentes
formas (ocupación territorial, protectorados,
enclaves, tratados a perpetuidad, etc.). Sin
embargo, económicamente se mantienen (hasta
nuestros días) subordinados completamente a un

77
“La Oligarquía en Nicaragua ”

mercado mundial controlado por las metrópolis de


las cuales dependen política y culturalmente. Un
siglo durante el cual Nicaragua, cada vez más lejos
de Europa y cada vez más cerca de los Estados
Unidos, fue ocupada varias veces por tropas de los
marines norteamericanos y en esas ocasiones, las
rentas, empresas y bienes públicos fueron
endeudados y embargados por los banqueros
norteamericanos.

Es esta situación la que confiere un carácter


oligárquico, más que burgués, a la clase
dominante nicaragüense, dificultando hasta
nuestros días las tareas económicas de la
industrialización y el desarrollo de un mercado
interno sobre los cuales asentar su soberanía
económica.

Esta oligarquía, más conservadora que liberal,


vivió girando sus ojos hacia la Madre Patria -
como le llamaban a España - y hacia sus viejas y
tradicionales costumbres medievales y católicas,
entre las que se contaba la apariencia aristocrática
que garantizaba sus privilegios. El capitalismo y el
liberalismo les vino más bien del extranjero por la
vía del comercio exterior.

De ahí que el carácter inconcluso de su libei Uismo


haya sido empujado por las fuerzas populares,

78
“La Oligarquía en Nicaragua "

como es el caso de la lucha por la soberanía


nacional por parte de las fuerzas sandinistas, tanto
en el primer movimiento sandinista, el de Sandino
a comienzos del siglo XX, como en el segundo
movimiento sandinista, el del Frente Sandinista a
finales del mismo siglo.

Capitalismo, Estado-nación y clase dominante

Los p royectos n acio n ales nacen con el


capitalismo, de tal manera que ahí donde el
capitalismo y la burguesía que lo impulsa no se
han desarrollado, aparecen muchas dificultades
para construir un proyecto nacional, tal es el caso
de Nicaragua, desde su independencia hasta
nuestros días.

Todo Estado se define como una fuerza social


soberana, cohesionada como ideología y
organizada e institucionalizada como gobierno
para defender los intereses del sistema, proyecto o
clase que lo dirige, sin afectar la gobemabilidad o
equilibrio social entre todos los intereses
existentes. Así fue con las ciudades-Estados de la
antigüedad, así ha sido con la formación de los
Estados nacionales, así es actualmente con la
ofensiva de los Estados regionales o mundiales.
La soberanía o poder aceptado por todos los
ciudadanos o súbditos del Estado, se establece

79
“La Oligarquía en Nicaragua ”

frente a otros Estados, como frente a cualquier


fuerza local al interior de las sociedades en
cuestión.

El Estado-Nación nace en Europa y en América


Latina a través de la integración territorial y
poblacional de diferentes poderes locales,
feudales en Europa, provincianos en América
Latina. En el caso de Europa, la fuerza social
organizada que permitió la formación del Estado
nacional fue la burguesía, en tanto que agente del
desarrollo capitalista. En el caso de las colonias
latinoamericanas, debe hablarse de una fuerza
combinada de intereses metropolitanos de los
antiguos países colonialistas o del imperio
norteamericano, por un lado, y de los intereses
locales de grupos criollos o herederos de los
conquistadores y colonizadores, por otro lado.

En otras palabras, mientras los Estados europeos


alcanzaron la soberanía, tanto frente al exterior
como frente al interior de las sociedades locales, en
América Latina la soberanía siempre se mantuvo
larvada, y a caballo entre una autonomía local pero
subordinada al régimen colonial o imperial, y una
incipiente soberanía nacional salpicada de poderes
locales. Aquí, burguesía y capitalismo no pudieron
desarrollarse y apoyarse mutuamente. Es así que la
clase dominante se mantuvo entre las posibilidades

80
“La Oligarquía en Nicaragua ”

y privilegios del antiguo régimen colonial o


semic ^ onial, y las precarias oportunidades de un
in c ip ie n te m ercado c a p ita lis ta n a cio n a l,
subordinados ambos al mercado mundial, donde la
h e g e m o n ía p e rte n e c ía a las b u rg u e sía s
m etropolitanas que controlaron siempre el
m ercado m undial. Soberanía subordinada,
mercado subordinado, Estado subordinado, son
productos de un capitalism o subordinado,
generando al mismo tiempo a una burguesía
subordinada o dependiente.

El carácter oligárquico de nuestra clase dominante


nace pues tanto de su situación de clase
dependiente, como de su situación de casta
perteneciente a un régimen precapitalista, en tanto
que hacendados coloniales o exportadores de
materias primas para el mercado metropolitano.
Durante mucho tiempo la economía de Nicaragua
estuvo bastante desarticulada, parcelada y apenas
agrupada en comunidades rurales dispersas,
salpicada de algunas haciendas ganaderas, centros
mineros o plantaciones agrícolas. Sin energía
eléctrica, oficinas de gobierno, escuelas o centros
de salud, pero sobre todo sin medios de
comunicación: carreteras o ferrocarriles, radio,
prensa o televisión, teléfono o telégrafo.

La parcelada soberanía nacional produjo una clase


dominante desmembrada, compuesta por grupos

81
"La Oligarquía en Nicaragua ”

aristocráticos y rentistas, cuya hegemonía se


limitaba al control de un pedazo del territorio. Esta
falta de hegemonía nacional generó a lo largo de la
historia conflictos arm ados interm inables,
esfuerzos dictatoriales de un grupo para
imponerse sobre el resto, pactos entre 'os
principales grupos locales, intervenciones
militares demandadas por uno de los grupos para
completar precisamente el poder que no tenían
para imponerse sobre sus contrincantes.

Los grupos oligárquicos, libero-conservadores y


sobre todo conservadores, han tenido que convivir
con la presión popular. En dicho sentido, muchos
cambios encabezados por las élites de las familias
gobernantes fueron precedidos por levantamientos o
resistencias armadas por parte de los sectores
populares. Desde los primeros actos independentistas,
llevados a cabo por un mestizo llamado Cleto
Ordóñez en 1811, la resistencia sandinista a la
ocupación norteamericana en el período 1912-32,
hasta la lucha del Frente Sandinista contra la dictadura
somocista en el período 1963-1979.

A partir de la ruptura colonial (1821), Nicaragua ha


foijado su vida política en medio de ementas
vicisitudes y sin poder desprenderse de intereses
extemos. Se independizó de España, vinculada al
Im p e rio M e x ic a n o y a la F e d e ra c ió n

82
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Centroam ericana, liderada esta últim a por


Guatemala, hasta que se independizó totalmente
(1938). Poco tiempo después de la recién estrenada
independencia política de España, Nicaragua tiene
que batallar para arrancarle a Inglaterra los últimos
vestigios de la Europa Colonial, así como hacerle
frente a la nueva presencia, tanto territorial como
política y económica de los Estados Unidos de
Norteamérica.

La primera guerra civil arrancó en 1824. A partir


de entonces surgen las primeras intervenciones
norteamericanas, las primeras dictaduras y los
primeros pactos. Finalmente, Nicaragua alcanza
su independencia como estado soberano en 1838,
fecha en que se promulga la primera Constitución
del país y el primer acuerdo, precisamente entre
m onárquicos y republicanos; los prim eros
sustentados ideológicamente por la tradición
colonial y los valores del catolicismo inquisitorial,
los segundos por las ideas liberales recién llegadas
desde Europa. Los monárquicos eran identificados
como granadinos, conservadores y católicos,
defensores de los intereses de la oligarquía
terrateniente y comercial. Los republicanos se
id en tificab an com o leoneses, liberales e
intelectuales, defensores de los intereses de los
productores y bajo la mentoría positivista de las
llamadas profesiones liberales.

83
“La Oligarquía en Nicaragua”

La incapacidad de las clases dom inantes


nicaragüenses de cohesionar a la población
nicaragüense impedía la formación del Estado-
nación. Esta incapacidad surgía de la presencia de
fuerzas extranjeras en el país y de la debilidad
económica de los principales grupos oligárquicos
nicaragüenses para imponerse sobre el resto de la
sociedad. A su vez, la debilidad y las pugnas
internas entre tales grupos facilitaban las
intervenciones extranjeras. Es así que a mediados
del siglo XIX, se fomenta la llegada de empresas
e sta d o u n id e n se s y de fu e rz a s m ilita re s
mercenarias provenientes de los Estados Unidos,
aduciendo la necesidad del naciente Estado para
protegerse de los gobiernos europeos.

En la década de 1850, una empresa estadounidense


llamada American Atlantic and Pacific Ship Canal
Company, cuyo dueño era el norteamericano
C ornelius V anderbilt, logró la concesión
monopólica para construir un canal por Nicaragua;
posteriormente, y bajo el nombre de Compañía
Accesoria del Tránsito, Vanderbilt prefirió que se
le concediera el monopolio para trasladar
pasajeros entre New York y San Francisco de
California. En 1855, un filibustero llamado
William Walter arribó a Nicaragua a solicitud de
uno de los grupos liberales, se proclamó Presidente
de la República, estableció la esclavitud, y

84
“La Oligarquía en Nicaragua ”

pretendió entre otras cosas convertir a Nicaragua


en un Estado más de la Unión Americana.
Finalmente, las dos fuerzas políticas tradicionales
nicaragüenses, legitim istas y democráticos,
firmaron el llamado Pacto Providencial para
combatir la ocupación, recibieron el apoyo del
resto de países centroamericanos y juntos
derrotaron y expulsaron a los mercenarios
estadounidenses. William Walker huyó del país,
dejando la ciudad de Granada en llamas y fue
ejecutado posteriormente en 1860 en Honduras.

En esta ocasión la oligarquía libero-conservadora


conoció en carne propia lo que era el racismo
metropolitano. Después de fusilar a los mismos
funcionarios que lo habían invitado, el filibustero
les hizo saber que en Nicaragua y Centroamérica
no deberían quedar más que esclavistas blancos y
esclavos negros, así como de sus planes de liquidar
totalmente a todos los mestizos o descendientes
tanto de españoles como de indios, pues
ensuciaban el orden necesario de las razas
necesarias.

A partir de entonces y desde el punto de vista


político, dos partidos, conservadores y liberales,
se relevan periódicamente en el poder, sin lograr
una verdadera hegemonía. El síndrome de la
intervención solicitada por cada uno de los

85
“La Oligarquía en Nicaragua "

partidos será la tónica de la vida política nacional


hasta nuestros días. A finales del siglo XIX,
concretamente entre 1858 y 1893, gobernaron los
conservadores, un grupo oligárquico que gozaba
de hegemonía en la ciudad de Granada y su
democracia se limitaba a un grupo de personas, al
estilo de las ciudades-Estado de la Grecia Antigua.
En este período, concretamente en 1874, de
250,000 habitantes menos de 1,000 personas
podían ejercer el voto para elegir al Presidente de
la República, cargo que recayó en el señor Pedro
J o a q u ín C h am o rro A lfa ro , uno de los
representantes de la oligarquía granadina, durante
el período conocido como el de los 30 años de la
república conservadora. En este período se inicia
el cultivo del café y la modernización de la
infraestructura del país, bajo una ofensiva contra
los campesinos de las comunidades indígenas para
quitarle sus tierras y obligarlos a trabajar en las
nacientes fincas cafetaleras. En 1881 se llevó a
cabo el levantamiento de la comunidad indígena
de Matagalpa, situada al norte del país, comunidad
que fue aplastada y sometida de nuevo a la
servidumbre por el gobierno conservador.

Esta historia, estas fuerzas y este destino aparecerán


muchas veces en la vida nacional: debilidad frente a
las fuerzas o intereses extranjeros, incapacidad para
crear una hegemonía nacional aceptada por todos,

86
“La Oligarquía en Nicaragua ”

una identidad nacional limitada a la capital o a las


principales cabeceras departamentales del país,
particularmente a Granada y León.

El carácter oligárquico y burgués


de la clase dominante

La oligarquía es quizás uno de los conceptos más


difíciles de aprehender, debido a la falta de una
etimología históricamente homogénea y a que en
dicho concepto se cruzan criterios y niveles socio­
económicos, político-ideológicos y culturales, así
como orígenes coloniales y postcoloniales de
mucha particularidad. Se hace, pues, necesario
esbozar la diferencia existente entre el concepto de
oligarquía y el de burguesía.

En teoría, la burguesía es una clase social, es decir,


una abstracción conceptual que expresa a miles de
empresarios anónimos, sin origen ni continuidad
familiar, cuyo poder y legitimación histórica se
desprende de su capacidad de acumulación
capitalista; son pues, agentes sociales, económicos,
políticos y culturales del capital nacional o
transnacional. A su vez, el gobierno burgués es un
aparato encargado de establecer un orden o dictar
una normativa para el buen desarrollo del sistema
capitalista en la sociedad en que se ejerce. Incluso
puede darse el caso en que el gobierno de una

87
“La Oligarquía en Nicaragua ”

sociedad capitalista o burguesa regule el


desempeño público en contra de los intereses de
algunos capitalistas o grupos de capitalistas
privados, pero a favor del capital en su conjunto,
cosa que no pasa en el caso de la oligarquía, que
siempre gobierna pare 'i misma.

Si la burguesía se define e identifica como clase, la


oligarquía lo hace como casta, estamento o élite
aristocrática ejerciendo y asumiendo directamente
la gestión de todo el poder existente. La burguesía
se dedica a las inversiones, la oligarquía gasta en
ostentar su prestigio social y se concentra en los
cargos públicos (civiles o militares), o en los
espacios ideológicos (culturales o religiosos). La
burguesía vela o debe velar por el mercado interno,
la oligarquía es más entreguista y se conforma con
las migajas acordadas por la metrópolis, ayer por
la metrópolis española, hoy por la dominación
imperial de los Estados Unidos. La burguesía es
más laica, la oligarquía más religiosa. La
burguesía gobierna a través de las leyes, el
mercado y el dinero, la oligarquía lo hace a través
de los valores, los privilegios y los monopolios
prebendarios que le concede el linaje corporativo.
La burguesía gira alrededor de la racionalidad
económica, la oligarquía es más tradicional y
arcaica, racista y discriminante. La burguesía suele
ocuparse más del mercado interno y de la
“La Oligarquía en Nicaragua ”

industrialización del país, la oligarquía se pliega al


mercado mundial y a las actividades terciarias.
Para la burguesía lo que cuenta es el capital: cnanto
tienes, cuanto vales, independientemente de
cualquier otra consideración o privilegio. El valor
por excelencia es el capital, en tanto que relación
social de producción o apropiación de plusvalía.
En cambio, para ser considerado de la oligarquía o
de una élite familiar tienes que ser aceptado o
reconocido como tal, precisamente para poder
ejercer sus privilegios: mejor si tienes dinero, pero
no basta tenerlo; mejor si tienes ingresos, pero no
de cualquier forma que pueda manchar el honor
dentro del cual parasita. La burguesía aspira a la
democracia del mercado, la oligarquía prefiere
regímenes aristocráticos.

La burguesía es una clase, por lo tanto, un


concepto o síntesis de múltiples manifestaciones
empíricas, a diferencia de la oligarquía que es un
grupo empírico, concreto, observable con nombre
y apellido. Desde el punto de vista económico, la
riqueza de la burguesía está ligada a las
inversiones materiales directas (agrícolas o
industriales) que se rigen por la lógica del costo-
beneficio, mientras que la oligarquía es más
proclive a las rentas y a los privilegios de origen
(títulos de nobleza, encomienda, mercedes o
concesiones latifundiarias, redes financieras y

89
“La Oligarquía en Nicaragua ”

especulativas, rentas estatales). En cuanto a las


relaciones externas, la burguesía suele ser más
nacionalista y autónoma, por estar más ligada al
mercado interno. Finalmente, en relación a la
naturaleza del poder detentado o preferido, la
burguesía suele delegar el poder político a
funcionarios estatales, el poder económico a los
gerentes, el poder ideológico a instituciones
públicas; por su parte, la oligarquía nace con una
tradición de gestionar directamente el poder,
desde la nobleza, los caudillos de abolengo, los
grandes hacendados, los jerarcas religiosos y los
intelectuales o líderes de la sociedad civil. Ahora
bien, tomando en cuenta que ambas pertenecen a
los sectores d om inantes, en la re a lid ad
encontram os muchos traslapes, siendo los
privilegios de abolengo u otro estatus social auto-
reconocido e indoctrinado a la sociedad, lo que en
última instancia distingue a las élites familiares
llamadas aristocráticas.

La oligarquía corresponde a un grupo determinado


y limitado de aristócratas o minorías con nombre y
apellido, que gobiernan un país en base a
privilegios heredados, pregonados y fomentados
(apellido, raza, riqueza, religión, puestos públicos
o estatus académico); por lo general, estos
privilegios, tanto sociales como económicos,
políticos o culturales, le confieren una renta

90
“La Oligarquía en Nicaragua ”

deteraiinada, pudiendo ser ésta latifundiaria,


comercial o bancaria. La fuente de riqueza de una
oligarquía proviene de un encadenamiento
testamentario, donde el patrimonio se reproduce y
acumula de generación en generación. Su fuente
de poder depende fundamentalmente de una
legitimidad o de un consenso social, alimentado
por los valores ancestralmente cultivados por ellos
mismos, del control de los aparatos de poder
(económico, político, ideológico, religioso o
c u ltu ra l) que a q u e lla le g itim id a d y
reconocimiento les permite, así como de la alianza
con los poderes coloniales o imperiales a los
cuales está vinculada.

Dicho de otra manera, la oligarquía es un grupo


minoritario, donde las cabezas de familia se
cuentan con los dedos de la mano y que pueden
alcanzar perfectamente en un gran salón; mientras
que la clase burguesa, no alcanza ni siquiera en
todos los estadios de un país. De ahí el carácter
patriarcal, personal y visible del poder de la
oligarquía, diferente al de la clase que sólo aparece
como categoría, visibilizada a través de sus
representaciones institucionales, programas o
medidas que expresan sus intereses. Quizás por
ello, la oligarquía confiere tanta importancia a los
sím bolos: escudos, estandartes, blasones,
insignias, apellidos, anillos, hábitos físicos y

91
“La Oligarquía en Nicaragua ”

m o rales, fig u racio n es ra c iale s, gestos y


protocolos, jerga o significantes específicos, ritos
sociales y culturales, matrimonios emparentados,
amén de otras muestras amaestradas para el
prestigio y la distinción.

Muchas veces, la cuestión económica esconde los


rasgos culturales y viceversa. Por ejemplo,
anteriormente se hablaba de oligarquía para
referirse al conjunto de familias de origen colonial
que tenían el monopolio de las minas o de los
latifundios; mientras que hoy en día se habla de
oligarquía financiera, para referirse a un grupo de
familias que poseen el monopolio de los
principales bancos de un país. En este caso, donde
se prioriza el aspecto económico de la definición,
existe una gran diferencia en cuanto al papel
desempeñado en relación a la sociedad en su
conjunto. El terrateniente es más atrasado que el
banquero. El banquero está mucho más cercano a
una práctica y mentalidad capitalista y moderna
que el latifundista, aunque en ambos casos, son
categorías parasitarias desde el punto de vista de la
racionalidad económica capitalista.

Por otro lado, se habla de oligarquía para referirse


a un grupo de familias que gobiernan y dominan
un país en base al monopolio del poder y de los
valores culturales más atrasados. Así, existe un

92
“La Oligarquía en Nicaragua "

bloque de familias que independientemente de su


fortuna guardan el abolengo que los vincula a las
familias gobernantes y dirigentes de un país,
ocupan por varias generaciones los cargos
presidenciales, mandos del ejército, jerarquías de
la iglesia católica o estatus de intelectuales
destacados en la vida nacional de un país. En este
caso, donde la definición prioriza lo político,
ideológico o cultural, existe por supuesto una gran
diferencia económica entre unos y otros, pero
todos gozan de la concepción oligárquica del
mundo. Visión deí mundo que se extiende a través
de una jerarquía que llega hasta el hijo de casa que
se identifica con el señor y con la casta dominante,
gobernante y dirigente. R ecordem os que
antiguamente la familia incluía a los esclavos o
siervos.

Igualmente, el carácter dependiente y subordinado


que tanto la oligarquía como el resto de empresarios
burgueses acusa, tiende a borrar o confundir sus
diferencias. Sin embargo, aún en este rasgo, existe
una diferencia. Mientras que para la oligarquía la
dependencia de la metrópolis corresponde a una
posición ideológico-cultural de carácter emocional
y deseada, en tanto se cree perteneciente al linaje de
sus antepasados coloniales, y posteriormente a la
forma de vida de la metrópolis imperial; para la
burguesía la dependencia de la metrópolis es una

93
“La Oligarquía en Nicaragua ”

situación más objetiva, no necesariamente


ventajosa, y frente a la cual se siente impotente para
desembarazarse.

De ahí que sea necesario combinar todos los


criterios y explicitar de qué estamos hablando
cuando hablamos de las clases dominantes,
gobernantes o dirigentes en Nicaragua, sobre todo
si utilizamos el concepto de oligarquía o el de
burguesía.

Ahora bien, mientras más atrasado, agrario,


precapitalista o poco industrializado sea un país,
como es el caso de los países latinoamericanos, más
cercanos están los sectores dominantes a una cultura
oligárquica y menos a una realidad burguesa. En los
países desarrollados, como los países europeos o
como Estados Unidos y Japón, el viejo concepto de
oligarquía fue perdiendo actualidad, reutilizándose
en algunos casos para las familias de los magnates
financieros. En cambio, entre nosotros, el concepto
es mucho más utilizado, pues los grupos poderosos
se apropian del gobierno y de la riqueza, sin que
medie ni la democracia ni el mercado, manteniendo
la práctica del nepotismo o protección y favores que
desde el gobierno conceden a sus familiares. No es
por casualidad entonces, que para denominar a los
grupos dominantes latinoamericanos se utilice más
el término de oligarquía nacional que el de
burguesía nacional.

94
“La Oligarquía en Nicaragua ”

En efecto, el esfuerzo de la burguesía nicaragüense


- igual que el resto de las b u rg u esías
latinoamericanas - ha sido infructuoso para lograr
el desarrollo capitalista (industrialización y
mercado interno), precisamente porque estas
naciones y sus incipientes burguesías nacieron
subordinadas al mercado mundial; es decir,
producían estacionalmente lo que los países
colonialistas e imperialistas requerían en cada
momento. Todavía hoy en día, países como
México o Brasil, a pesar del gran tamaño de su
economía, mantienen una brecha entre ricos y
pobres verdaderamente escandalosa, la pobreza de
más de la mitad de la población limita con el
hambre, el sector rural parece todavía vivir en el
siglo antepasado, el peso de la exportación de
materias primas es aún mayoritario. Estos sectores
dominantes de la agroexportación nunca se
preocuparon del empleo y el ingreso salarial con el
fin de aumentar la capacidad de compra de la
población y potenciar así el mercado interno, pues
el grueso de la producción siempre ha estado
orientada hacia afuera, de ahí la alta tasa de
explotación y sobreexplotación (salario por debajo
de la sobrevivencia) de nuestras poblaciones.

La economía nicaragüense careció de una


burguesía nacional, es decir, de una clase
económica encargada de industrializar el país y

95
“La Oligarquía en Nicaragua ”

crear el mercado interno. Aún nuestros empresarios


más modernos no pasaron de ser exportadores de
productos primarios e importadores de productos
industriales, socios menores de enclaves o
empresas norteamericanas incrustradas en nuestro
territorio con derechos absolutos. Producto de tal
situ a ció n , n u e stro s secto res económ ico s
dominantes siempre se habituaron a los ingresos
parasitarios, las rentas semifeudales, la coima
gubernam ental, la herencia fam iliar o el
atesoramiento testamentario, la habilitación
reiterada por parte de la banca privada o pública, la
cercanía al gobierno para traficar influencias, las
operaciones fraudulentas, etc., sin que hasta ahora
hayan podido lograr desarrollar un modelo de
acumulación sostenida.

R esidían y coincidían en estas fam ilias


nicaragüenses oligárquicas todos los poderes
existentes. Eran dueños de grandes latifundios
g a n ad e ro s, casas c o m e rc ia le s lo c a le s e
internacionales, plantaciones de productos
primarios de exportación, etc. Mientras más
vulnerables eran económ icam ente, más se
aferraban y explotaban su vinculación a los cargos
públicos. Ha sido evidente la preocupación de
estas familias para visibilizar su imagen como
abanderados de los valores más conservadores y
retrógrados, enorgullecerse del pedigree o viejo

96
"La Oligarquía en Nicaragua "

tronco familiar de sus antepasados, exhibir


aquellos artículos de consumo suntuario que los
asocie con su linaje, el atuendo y las reliquias de
sus antepasados, como garantía de importancia y
superioridad. Un rasgo simbólico, esgrimido
como magnífica o carta de presentación en el
orden jerárquico imperante de las encumbradas
familias nicaragüenses, es la pertenencia a un
árbol genealógico que las remonte a sus orígenes
criollos, únicos ascendientes que reconocen por
provenir de España o de Europa en general,
alejados lo más posible de la indigenidad o
mestizaje, considerados como signos naturales de
inferioridad. Incluso los empresarios menos
aristócratas suelen estampar en las paredes de sus
negocios una placa para denotar el carácter añejo
de los mismos.

Desde el punto de vista político y hasta el siglo


XIX, los grupos dominantes nicaragüenses se
hacían cargo directamente de los partidos
políticos, de los grupos armados de entonces y de
los cargos presidenciales. Durante todo este
tiempo nunca lograron una organización nacional
que gestionara bajo un solo mando los destinos del
país. El poder de estas familias o sectores estuvo
más bien parcelado o situado en regiones y
subgrupos familiares, disputado conflictivamente
a través de intrigas gubernamentales, diplomáticas

97
“La Oligarquía en Nicaragua ”

y militares. Los caudillos que gobernaban e.


lo hacían como quien gobierna una
pensando sinceramente que la población
equivalente multiplicado de los peones c
propia finca, y que los funcionarios de su gob
tenían que mantener la misma lealtad qi
exigían a sus mandadores o capataces.

Como sabemos, una clase, una casta social (


grupo dominante, no se definen estrictam
alrededor de la situación económica del grupo
le confiere el nombre a dicha clase (oligarqui
burguesía), sino de su posición y de su visión
m undo alred ed o r de las cuales gira
comportamiento. Cuando se habla de socieda.
oligárquicas o burguesas, el análisis de la luc
social tiene que referirse a posiciones políticas
clase, y a visiones del mundo dominantes en
conjunto de la sociedad. Esto complica aún más
tratamiento del tema, puesto que una posici<
política o una visión del mundo pueden s
compartidas incluso por los sectores subordinado
visiones que pueden ser culturalmente aristocratice
o cultural mente burguesas. Por lo general u
esclavo piensa como su amo, un siervo piensa com
su señor, un obrero piensa como su patrór
Igualmente, un productor o un empresario puedei
pensar y sentirse identificados como un miembro de
la oligarquía, o como un miembro de la burguesía.

98
“La Oligarquía en Nicaragua ”

En otras palabras y parafraseando a Marx, la


ideología dominante en Nicaragua ha sido siempre
la ideología de la oligarquía dominante.

En el caso de la oligarquía, el elitismo cultural


tiene un peso muy importante, tomando en cuenta
el papel de la hegemonía (dirección moral e
intelectual que necesita toda clase dominante para
ejercer su dominación). Una hegemonía que tiene
dos tareas, una hacia fuera y otra hacia adentro.
Hacia fuera, la oligarquía necesita traducir y
legitimar la visión y supremacía dominantes del
imperio, relación en la cual la oligarquía se
comporta en forma subordinada y servil; hacia
adentro, la oligarquía necesita ejercer su
dominación y educar en forma estratificada y
discriminante. El vínculo hacia afuera alimenta la
relación con el mercado mundial, las empresas
transnacionales o el gobierno norteamericano; el
vínculo hacia adentro alimenta la relación con el
pueblo, a través de la opinión pública y la conducta
sum isa de la población. Y dado que la
subordinación cultural de un pueblo tiene que ver
con valores y pautas de legitim ación o
reconocimiento, la variable cultural o la posición
política adquiere mucha relevancia.

En la historia política de Nicaragua, las familias de


la oligarquía se dividieron en dos: un grupo de

99
“La Oligarquía en Nicaragua ”

familias radicadas en León, con mayor vocación


liberal y otro grupo de familias radicadas en
Granada, con mayor vocación conservadora. Las
élites conservadoras de Granada reivindican más
el carácter aristocrático por el reclamado linaje
proveniente de sus ancestros españoles. Las élites
liberales son más discontinuas y su linaje proviene
más de su riqueza heredada y apelan menos al
apellido que los conservadores.

La ausencia de un proyecto económico nacional,


condicionó la forma de gobierno en Nicaragua.
Siendo así que las intervenciones militares, las
dictaduras y los golpes de Estado, han sido más
frecuentes que los períodos democráticos. A su
vez, los períodos democráticos fueron conducidos
por regímenes elitistas, donde las mismas familias
se turnaban para gobernar el país.

Históricamente, estas familias siempre recurrieron a


dos grandes aliados que funcionaban como recursos
extraordinarios de poder, pero a la vez como
amenazas a su evolución y desarrollo, a saber:
fuerzas mercenarias extranjeras (españolas,
inglesas, mesoamericanas o estadounidenses) por
un lado, y el populacho por el otro lado. Cuando una
de las familias era desplazada del gobierno, armaba
a sus peones o forzaba levas en su territorio a fin de
combatir a la familia que la había despojado de uno

100
“La Oligarquía en Nicaragua ”

de los principales recursos patrimoniales. Si la


fuerza _:a insuficiente, recurrían a la intervención de
los marines y del gobierno norteamericanos,
ofreciendo los recursos nacionales a cambio de los
favores para desplazar a sus adversarios políticos.

Incorporar el apoyo popular para luchar contra un


gobierno adversario hace aparecer muchas veces a
los conservadores como progresistas, o incluso
como revolucionarios, lo que no es más que pura
apariencia. Algunas veces, incluso, la élite
conservadora no solamente se opuso a la burguesía,
sino también a la intervención de los Estados
Unidos, por lo que podría pensarse que jugaban un
papel progresista, pero viéndolo bien, su oposición
se enarbolaba desde un punto de vista reaccionario.
A veces porque comulgaban más con España que
con los Estados Unidos, otras veces porque los
valores y modas de la burguesía o de los gringos
chocaban con los valores y costumbres ancestrales
y tradicionales de las familias dominantes. Es
paradigmático el caso de los llamados Caballeros
Católicos, un grupo granadino que en los años
veinte resentía la presencia de los misioneros y
banqueros norteamericanos en Nicaragua porque
“contagiaban las costumbres y tradiciones”,
particularmente en el caso de modas que
degeneraban el papel de la mujer en la vida
cotidiana.

101
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Sin embargo, cuando las contradicciones o


conflictos ponían en peligro la definición del
sistema imperante, la oligarquía conservadora
siempre estuvo junto a los gringos. Así fue cuando
la diplomacia del gobierno de los Estados Unidos
desplazó a Zelaya del Estado (1909), cuando los
marines norteamericanos combatieron a Sandino
(1927-1932), o cuando el gobierno de los Estados
Unidos arremetió contra la Revolución Sandinista
(1980-1990).

Estos caballeros coquetearon fuertemente con el


fascismo europeo, especialmente con los Camisas
Pardas de la falange franquista y con el nazismo de
Hitler. La simpatía con los nazis se mantuvo hasta
bien entrada la segunda mitad del siglo XX, en
gran parte por la reivindicación hitleriana de la
pureza de sangre. A finales de este siglo todavía se
encontraban hijos de familias conservadoras que
guardaban reliquias nazis de la segunda guerra
mundial en sus cuartos de estudio.

Podemos decir que la oligarquía conservadora


gobernó Nicaragua desde hace más de 170 años
hasta nuestros días, con excepción de algunos
momentos de su historia: un período liberal (1893-
1909) en el que fue desplazada totalmente, un
período liberal-somocista (1934-1979) en el que
estuvo subordinada, y un período sandinista

102
“La Oligarquía en Nicaragua ”

(1979-1990) en la que disputó de varias maneras


su hegemonía. Las familias del grupo oligárquico-
conservador siempre estuvieron subordinadas
política, económ ica y culturalm ente a las
metrópolis y sus clases dominantes, rasgo que
todavía mantienen actualmente los que profesan la
ideología del Partido Conservador.

Quizás la familia Chamorro sea el mejor prototipo


de una familia perteneciente a la oligarquía.
Recién independizada Nicaragua del reino de
España, aparece la familia Chamorro en la escena
política nacional. Nicaragua se separa en 1821 del
reino español junto al resto de provincias
centroamericanas, manteniéndose unida a la
federación centroamericana hasta 1838 en que
adquiere su independencia definitiva. Pues bien,
en 1836 aparece el señor Frutos Chamorro como
diputado a la Asamblea estatal, senador entre 1839
y 1842, Supremo Delegado de la Confederación
Centroamericana en 1843, Prefecto y Gobernador
militar del departamento de Oriente (Granada) en
1844, Ministro de Hacienda en 1845, Comandante
General de Anuas en 1851. Luego, en 1853
aparece como Supremo Director de Nicaragua
(máximo cargo del gobierno), nombrándose
primer Presidente de Nicaragua hasta 1855. Fmtos
Chamorro era hijo ilegítimo de Pedro José
Chamorro Arguello, quien lo reconoció por no

103
“La Oligarquía en Nicaragua ”

tener otro hijo adulto a quien heredar el linaje, lo


que muestra lo infundado y ridículo de apelar a la
pureza del linaje por parte de la oligarquía
conservadora.

Entre 1875 y 1879, aparece otro Chamorro, Pedro


Joaquín Chamorro Alfaro (hermano de padre de
Frutos Chamorro) ocupando el cargo de Presidente
de la República de Nicaragua.

Entre 1917 y 1920, aparece otro Chamorro,


Emiliano Chamorro, como Presidente de la
República. Igual que Frutos Chamorro, Emiliano
era hijo ilegítimo, posteriormente reconocido por la
familia Chamorro. Emiliano Chamorro había sido
Ministro Plenipotenciario en Washington, ocasión
en la que firmó el famoso tratado Chamorro Bryan,
por el cual se le otorgaba al gobierno
norteamericano la concesión absoluta para
construir un canal interoceánico por Nicaragua.

Entre 1921 y 1923, aparece otro Chamorro, Diego


Manuel Chamorro, como Presidente de Nicaragua.
Diego Manuel Chamorro, era hijo de Pedro
Joaquín Chamorro Alfaro, tío a su vez de Emiliano
Chamorro.

Durante el gobierno de Diego Manuel Chamorro,


puede apreciarse claramente el nepotismo como

104
“La Oligarquía en Nicaragua ”

política de gobierno, rasgo muy marcado en el caso


de la oligarquía conservadora. Veamos a
continuación la cadena del linaje imponiéndose en
el gobierno: Salvador Chamorro, Presidente del
Congreso de la República; Gustavo A. Arguello
(cuñado del Presidente), Ministro de Hacienda;
Agustín Chamorro, Consejero Financiero; Miguel
Vigil (yerno del presidente), Secretario de la
Presidencia; Filadelfo Chamorro, Comandante de
la fortaleza principal de la capital; Leandro
Chamorro, Comandante de la fortaleza del puerto
de Corinto, el más importante del país; Carlos
Chamorro, Comandante militar de la zona del
Norte; Dionisio Chamorro, Administrador de
Aduana; Octavio Chamorro, diputado; Clarence
Bernheim (yerno del Presidente), cirujano militar;
Agustín Bolaños Chamorro, Cónsul de Nicaragua
en Nueva Orleáns; Femando Chamorro, Cónsul en
San Francisco; Pedro Joaquín Chamorro, Cónsul
en Londres; Carlos Chamorro de Benard, Cónsul
en El Salvador; Em iliano Cham orro (ex-
Presidente), Ministro de Nicaragua en Washington;
Octaviano César (cuñado del Presidente), Ministro
de Nicaragua en Washington; Diego M. Chamorro
(h), Agregado a la Legación en Washington.

Entre 1925 y 1926, vuelve otro Chamorro, Emiliano


Chamorro (ex-Presidente de la República),
perpetrando un golpe militar al Presidente de

105
“La Oligarquía en Nicaragua "

entonces (Carlos Solórzano). Este episodio muestra


lo infundado del respeto de esta familia a la
institucionalidad del país que tanto le gusta
pregonar.

Entre 1979 y 1980, aparece la viuda del doctor


Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, la señora
Violeta Barrios de Chamorro, como miembro de la
Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional,
cogobernando junto al Comandante de la
Revolución Daniel Ortega Saavedra.

Entre 1990 y 1996, aparece de nuevo doña Violeta


Barrios de Chamorro, como Presidenta de la
República. En este período, aparece prácticamente
toda la familia Chamorro ampliada en los
principales puestos públicos del país, nepotismo
que se ha prolongado en los gobiernos sucesivos
hasta nuestros días.

A pesar de todo lo dicho y de los últimos vínculos


matrimoniales, las principales familias de la
oligarquía, igual que el partido conservador, vienen
perdiendo paulatinamente el poder desde 1893. Hoy
en día, tal como lo veremos posteriormente, la
oligarquía asiste a una crisis sin precedente en la
historia política de Nicaragua, en parte por la ruptura
de todas las alianzas emprendidas hasta ahora:
alianzas con el somocismo, alianzas con el

106
“La Oligarquía en Nicaragua”

sandinismo, alianzas con los liberales, alianzas con la


iglesia católica, y en parte por el desmantelamiento
del Estado-N ación a m anos del im perio
norteamericano y de sus gigantescas compañías,
hecho que desenmascara completamente los
pn endidos valores nacionales de la oligarquía
conservadora, y dificulta el mantenimiento de su
hegemonía aún sobre la propia burguesía local.

Los próximos capítulos se dedican a una exposición


sintética de la historia política de la oligarquía a lo
largo del siglo XX.

El liberalismo y la lucha
por el capitalismo nacional

Las clases gobernantes nicaragüenses nacen


peleadas y confiadas a la vez en su relación con los
Estados Unidos. En el caso de los conservadores
porque miraban reaccionariamente hacia España;
en el caso de los liberales porque fueron
desplazados varias veces del poder por la alianza
e n tre los c o n se rv a d o re s y los m a rin e s
norteamericanos, hasta que por fin deciden, unos y
otros, entregarse completamente a la tutela
norteamericana. Cada día más el capitalismo
nacional se vuelve una tarea difícil para un país
postcolonial, a pesar de los diferentes intentos por
parte de las fuerzas liberales.

107
“La Oligarquía en Nicaragua ”

El capitalismo nacional nace en Nicaragua por el


esfuerzo de tres personajes, a saber: a) el Presidente
liberal José Santos Zelaya, responsable de
completar la integración territorial. Zelaya
desconoce la soberanía inglesa sobre una de las
regiones del país y ' responsable asimismo de
implementar una serie de medidas de carácter
liberal, b) Sandino, encargado de defender e
impulsar la soberanía nacional, insurreccionándose
contra la ocupación militar norteamericana y
contra el bloque oligárquico-burgués integrado por
conservadores y liberales, c) Somoza, realizando
esfuerzos por industrializar el país y construir el
mercado interno. Con este último se marca el
tránsito definitivo de una economía precapitalista a
una economía capitalista, así como la mayor
evolución de una élite oligárquica gobernante a una
burguesía gobernante, tránsito que no evita el otro
rasgo que apuntamos como característica de
nuestra burguesía, es decir su carácter dependiente
y subordinado a la metrópolis.

Las contradicciones y conflictos al interior de los


sectores dominantes muestran algunas diferencias
que ayudan a caracterizar los rasgos oligárquicos o
burgueses de cada uno de los grupos, tanto
conservadores como liberales, no porque haya un
corte radical donde los conservadores sean los
oligarcas y los liberales los burgueses, sino porque

108
"La Oligarquía en Nicaragua ”

a través del discurso y de las medidas de ambos


partidos, se infiere la orientación oligárquica o
burguesa de cada uno de ellos.

A finales del siglo XIX, concretamente a partir del


auge de la producción cafetalera, Nicaragua
intenta em prender su revolución liberal,
escenificada y sim bolizada aquí como el
desplazamiento de los grupos oligárquicos
(comerciantes y terratenientes). Esta revolución
liberal comienza incluso al interior de la clase
política conservadora que gobernaba el país
(1863-1893), hecho simbolizado cuando uno de
sus Presidentes de orientación liberal expulsó a los
jesuítas de Nicaragua. Aunque se dice que aquella
expulsión fue debido al apoyo de los jesuítas a las
reivindicaciones de las comunidades indígenas de
M atagalpaen 1871.

La revolución liberal de Zelaya se lleva a cabo a


partir de 1893 a manos de un aristócrata ilustrado y
estudiado en el extranjero, llamado José Santos
Zelaya, pero que siendo Presidente se empezó a
comportar como un reformador liberal interesado
en sentar las bases del desarrollo capitalista,
gobernando a favor de una burguesía naciente y
nacionalista. En su primer año de gobierno,
decretó la separación del Estado y la iglesia, se
e lim in aro n los diezm os y p rim icias, se

109
“La Oligarquía en Nicaragua ”

confiscaron las tierras de la iglesia católica, se


instituyó la libertad de cultos, la educación
gratuita, el matrimonio civil y el divorcio, se llevó
a cabo una significativa privatización de las tierras
indígenas, se decretaron leyes contra los
campesinos, a quienes se les obligaba a trabajar en
una hacienda o a enrolarse en el ejército. Se le
concedieron facilidades fiscales y aduaneras a los
em p resarios privados, se arrendaron los
monopolios públicos (el aguardiente, el tabaco y
la pólvora), así como los servicios públicos, entre
ellos el agua, el teléfono, la energía eléctrica, el
ferrocarril y los bancos, todo ello concedido a
empresas privadas, tanto nacionales como
extranjeras. También hubo incentivos a los
artesanos, propiciándoseles educación técnica y
facilidades para el asociacionismo mutualista.

El sistema bancario sirvió como cohesionador


económico de las nuevas actividades agrícolas,
manufactureras, industriales y comerciales. En el
sistema financiero se articulaban por bloques de
negocios miles de productores y comerciantes. El
desarrollo del capitalismo y por lo tanto de una
burguesía nacional parecía asegurado.

Por otro lado, Zelaya incorporó la región de la


Mosquitia, un protectorado ubicado en la Costa
Caribe, que funcionaba como un reino local

110
“La Oligarquía en Nicaragua ’’

apadrinado por la Corona británica. Asimismo,


intentó independizarse de la tutela estadounidense,
buscando préstamos con países europeos para
construir el famoso canal interoceánico, lo que fue
suficiente para que el gobierno del norte,
apoyándose y apoyando a los conservadores le
fomentara un levantamiento armado, y finalmente
le notificara que hiciera efectiva su renuncia, la
que firmó en 1909. Así termina el primer esfuerzo
de una burguesía naciente que pretendía instaurar
un Estado-nación independiente en Nicaragua.

La ocupación militar norteamericana, entre 1912 y


1932, apoyada fundamentalmente por conservadores
y liberales entreguistas, genera un gran paréntesis en
la dominación local de las familias oligárquicas
nicaragüenses. En este período pareciera haber
desaparecido la soberanía local. Los gringos se
hacen cargo totalmente de las rentas públicas, la
política económica, las principales empresas
nacionales, la administración del poder militar y
político. A este período suele denominarse la
Segunda República Conservadora, época en la cual
el gobierno y los capitalistas norteamericanos se
quedaron con las rentas estatales, beneficiando con
algunas migajas a los miembros de la oligarquía
conservadora, con la cual estuvieron aliados
totalmente.

111
"La Oligarquía en Nicaragua ”

En esa ocasión, las fuerzas norteamericanas se


quedaron completamente con el mandado y se
adueñaron de todos los recursos posibles (minas,
terrenos, ferrocarriles, aduanas, banca nacional,
servicios del orden, etc.). La oligarquía
conservadora mostró uno de sus rasgos tradicionales
más característicos, como es el entreguismo a los
intereses norteamericanos, logrando recuperar a
liberales connotados - como José María Moneada -,
a las filas y aparatos del conservadurismo, así como
a las filas del entreguismo extranjero, impidiendo o
dificultando su posibilidad para transitar hacia una
verdadera burguesía nacional, así como las ansias de
liberación y de justicia social del pueblo
nicaragüense en su conjunto.

En el siglo XX, el desarrollo del café y


posteriormente del algodón, expande la dinámica
regional más allá de Granada y León, sedes
tradicionales de la oligarquía nicaragüense. El
café que había nacido en los alrededores de la
región de Managua y Carazo, se desarrolló en los
departamentos de Jinotega, Matagalpa y la región
de las Segovias en el norte del país. El cultivo del
algodón a su vez se instala en los departamentos de
Chinandega, León, Masaya y Granada.

112
“La Oligarquía en Nicaragua ’’

La dictadura militar sornocista 1934-1979

En 1927 el Secretario de Estado norteamericano


Henry Stimson llega a Nicaragua y logra detener la
guerra civil entre liberales y conservadores,
firmando el famoso pacto del “Espino Negro”
entre Stimson y el líder del movimiento liberal
José María Moneada. Uno de los Secretarios del
General Moneada en esa época es precisamente
Anastasio Somoza García, quien desde 1926
aparece significativamente en la escena política
nicaragüense. Somoza logra casarse con una
señora de la aristocracia leonesa, doña Salvadora
Debayle Sacasa, gracias a cuya familia consigue
un cargo administrativo en aquella ciudad.

En 1933, los yankis se retiran de Nicaragua y el


liberal José María Moneada es electo Presidente
de Nicaragua. La naciente burguesía nicaragüense
había sido destruida, en tanto que burguesía
nacional, por la intervención norteamericana, en
contubernio con la oligarquía conservadora.

Posteriormente y bajo el gobierno de Juan Bautista


Sacasa, aparece Anastasio Somoza García como
Jefe del nuevo ejército de Nicaragua, instalado y
formado por el gobierno de los Estados Unidos.
Somoza asesina a Sandino y se convierte en el
dictador de un Estado napoleónico y neocolonial,

113
“La Oligarquía en Nicaragua ”

al servicio del desarrollo de un capitalismo semi-


nacional, aunque dependiente políticamente de
los Estados Unidos. Después de asesinar a
Sandino y a sus partidarios se dedica a crear las
condiciones para estabilizar el país y superar los
conflictos tradicionales entre conservadores y
liberales, con lo cual prepara el camino para
convertirse en el Presidente de Nicaragua.
Durante la segunda guerra mundial, el gobierno de
Som oza se declara aliado del gobierno
estadounidense y le declara la guerra a la
Alemania de Hitler, logrando con ello no
solamente congraciarse con los gringos, sino
confiscar las propiedades de los alemanes en
Nicaragua e iniciar fácilmente su fortuna. Actitud
catalogada como progresista en su época, sobre
todo si la comparamos con la posición de la
oligarquía conservadora, quienes prefirieron
alinearse explícitamente al eje Franco-Hitler-
Mussolini.

Anastasio Somoza no proviene ni pertenece, pues,


a ninguna de las familias de la oligarquía, aunque
logró ser asumido por la familia de su esposa. Su
desempeño como estadista corresponderá a la
modernidad liberal, continuando así la orientación
que inició la Revolución Liberal de José Santos
Zelaya. En esta época, el concepto de oligarquía,
tradicionalmente compuesta por liberales y

114
“La Oligarquía en Nicaragua ”

conservadores, aparece más achacable a los


conservadores, en parte porque ellos mismos
reivindican mucho más la distinción aristocrática
del apellido y la tradición.

Somoza subordina a la oligarquía conservadora,


entregándoles prácticamente una especie de renta
política, consistente en un 40% de los puestos
públicos, esforzándose luego por integrar a la
pequeña, mediana y gran burguesía a un esquema
de capitalismo nacional.

Con Anastasio Somoza García, puede decirse que


nace el Estado nacional nicaragüense. Se terminan
los conflictos armados entre grupos o caudillos
locales, instaurándose un único ejército nacional,
apoyado y apoyando al gobierno de los Estados
Unidos.' Se implementa un discurso burgués de paz,
progreso y unidad de la nación. Se crea un partido
político, el Partido Liberal Nacionalista (PLN),
alrededor de un programa liberal, con sede en todos
los departamentos del país, ciertamente vinculado al
dictador, pero que ha logrado sobrevivir hasta
nuestros días. Se desarrolla una burocracia nacional,
leal al dictador, pero con la fuerza suficiente para
hacer funcionar un Estado al servicio del modelo
capitalista agroexportador. El dictador Somoza se
ocupa de conseguir suficiente legitimidad o
hegemonía, para alternarla eficientemente con la

115
“La Oligarquía en Nicaragua ”

represión de la Guardia Nacional. Se instaura una


democracia electoral con el voto directo y universal
para hombres y mujeres. Se establece una efectiva
política de alianzas con las familias conservadoras,
la clase obrera, las mujeres, los partidos políticos
nacientes, aunque con una férrea hegemonía del
dictador y del Estado. Se mantiene una política de
amistad y apoyo frente a los Estados Unidos que le
confiere suficiente estabilidad en sus fronteras,
logrando derogar el tratado Chamorro-Bryan. A lo
largo de la época somocista, se estructura una
estrategia económica en la que se prioriza la
agroexportación, la agroindustrialización, la
sustitución de las importaciones industriales ligeras,
la racionalización de las instituciones y de sus
aparatos técnicos y administrativos, entre las que se
encuentran las políticas de crédito, el fomento a la
producción agroindustrial, la legislación laboral, el
desarrollo de la infraestructura económica y social,
incluso una modalidad de reforma agraria, etc., lo
que permite el despegue económico del capitalismo
nacional.

A raíz del asesinato de Sandino ocurrido en


febrero de 1934 y hasta el 19 de julio de 1979, año
en que triunfa la R evolución Sandinista,
Nicaragua vive una dictadura militar que dura 45
años, apadrinada por el gobierno de Estados
Unidos, la que, junto a los esfuerzos militares por

116
“La Oligarquía en Nicaragua "

resistirla y erradicarla, marcará la cultura política


nacional. C on la d in astía som ocista, el
im perialism o norteam ericano fortalece su
hegemonía en la región del Caribe. Desde
Nicaragua se invade la Guatemala de Jacobo
Arbenz en 1954 y la Bahía de Cochinos en Cuba
durante 1961.

Bajo el somocismo florece el capitalismo y con ello


las posibilidades de una burguesía nacional. El
florecimiento de los empresarios fuera de la
oligarquía conservadora debilitará el monopolio
económico de la élite tradicional y su influencia en la
vida política nacional. Fenómeno que no logra
desarrollarse plenamente debido al carácter
extensivo, sobreexplotador y dependiente del
capitalismo nicaragüense. El acuerdo tácito entre la
dictadura liberal somocista y la oligarquía
conservadora mantuvo una división del poder, donde
la represión estaba a cargo del ejército somocista y la
hegem onía a cargo de la intelectualidad
conservadora, esta última supuestamente defensora
de los valores democráticos.

Las actividades económicas de los nuevos


empresarios vinculados a la producción de café,
algodón, carne, azúcar, la banca, el comercio de
exportación e importación, y la transformación
industrial, etc., estarán connotadas por un

117
“La Oligarquía en Nicaragua "

intercambio desigual en el comercio internacional,


una dependencia de las materias primas, una
desfavorable fluctuación de los precios y de la
demanda en el mercado internacional, lo que
abortó permanentemente un posible proceso de
acumulación nacional.

Los rasgos principales de este capitalismo


periférico fueron el mercado externo para las
materias primas, el carácter estacional de sus
actividades y la preponderancia del campesinado
para alimentar a la población en su conjunto. El
hecho de que un grupo de empresarios tenga su
mercado fiiera de las fronteras nacionales lo
vuelve dependiente de las m etrópolis del
capitalismo mundial y le impide desarrollar el
mercado interno, pues todos los esfuerzos estarán
encaminados a satisfacer las demandas del
mercado mundial y no las del mercado local. De
ahí que a nuestros empresarios nunca les perturbó
la suerte de la clase trabajadora a quien
sobreexplotaron inmisericordemente, pues no
eran ellos quienes les comprarían sus productos de
exportación. Estos empresarios gozaron de la
ventaja comparativa que les permitía el carácter
tropical del producto exportable y los bajos
salarios de sus trabajadores: entre aquellos estaba
la familia Somoza, quien se metió a todos los
negocios posibles, tales como la agroincE ‘na de
la carne, la leche, la pesca, los textiles, otros.

118
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Por otro lado y tal como lo hemos arriba señalado,


los productos agropecuarios de exportación tenían
un carácter estacional, de manera que la fuerza de
trabajo siempre estuvo sometida a un régimen
mixto y ambiguo de proletario durante la época de
cosecha y de campesino el resto del tiempo, rasgo
que a su vez debilitaba la capacidad adquisitiva de
la clase trabajadora, tanto porque tenía que hacerse
cargo de su propia reproducción, como por lo
limitado en el tiempo y en el monto de su salario
percibido. En otras palabras, el pacto social entre
una burguesía nacional y la clase trabajadora
resultaba incompleto frente a la estacionalidad del
empleo agroexportador y frente a las dificultades
para proletarizar permanentemente al campesinado
nicaragüense.

A lo largo de estos años, la familia Somoza


(Anastasio Somoza García, Anastasio Somoza
Debayle, Luis Somoza Debayle, Anastasio
Somoza Portocarrero), no solamente controla el
ejército, el Partido Liberal, el gobierno y demás
poderes del Estado, sino que se convierte en la
familia más rica y poderosa del país. El Partido
Conservador, partido de la oligarquía, se resigna y
pacta con los Somoza, aceptando el 40% de los
cargos en las instituciones públicas; sin embargo,
tal situación no satisfizo totalmente a la oligarquía
conservadora, quien resentía una competencia

119
“La Oligarquía en Nicaragua

económica desleal por parte de alguien que


además de ser liberal, no pertenecía a la
aristocracia granadina.

Anastasio Somoza García proviene de una familia


de clase media, es trabajador manual a domicilio,
pero logra realizar estudios contables en Estados
Unidos y hablar inglés. Posteriormente se casa con
una mujer de la aristocracia leonesa, doña Salvadora
Debayle, aunque con algunas dificultades por no
pertenecer a una familia considerada de apellido
importante.

Una vez nombrado Director de la Guardia


Nacional se hace rico y se convierte en uno de los
más connotados dictadores latinoamericanos, sus
hijos heredarán el poder político-militar y la
riqueza de la familia Somoza; desde el poder
fomenta el nacimiento de una amplia burguesía
nacional, a través del apadrinamiento de la
economía agroexportadora, como corresponde a
un Estado capitalista. La familia Somoza fue una
familia burguesa. Todos hablarán de una dinastía
somocista, pero nadie dirá que perteneciese a la
oligarquía. La oligarquía conservadora adversó a
Somoza, no solamente por su forma dictatorial de
g o b e rn a r, sin o p o rq u e r e p re s e n ta b a la
m o d e rn iz ac ió n del c ap italism o nacio n al.
Efectivamente, el cuestionamiento antisomocista

120
“La Oligarquía en Nicaragua ”

de la oligarquía muestra una visión precapitalista


y premodema del Estado y de la economía. Si en
algún momento, el anticapitalismo es enarbolado,
antes de la aparición del Frente Sandinista, ello se
hizo desde una p osición reaccio n aria y
sem ico lo n ial por parte de la olig arq u ía
conservadora.

La diferencia entre la oligarquía y la burguesía


puede percibirse por el comportamiento de la
oligarquía conservadora en relación a la familia
Somoza. La im portancia de los orígenes
ancestrales, como requisito de notable identidad,
puede notarse en la negativa de la oligarquía
nicaragüense para aceptar a otras familias que,
aunque ricas, no tenían la trayectoria que las
pudiera remontar al paraíso de su antigüedad
aristocrática. Tan fuerte es el patrim onio
simbólico del apellido, el abolengo o la alcurnia en
estas familias, que incluso toda una dinastía de
gobierno como la de los Somoza, casados con
mujeres consideradas como familias aristócratas
(Debayle, Portocarrero, Urcuyo), y a pesar de ser
la familia Somoza tan adinerada y tan poderosa
política y militarmente en Nicaragua, con una
descendencia educada en colegios y academias
norteamericanas de gran prestigio internacional,
estrechamente vinculados a la jerarquía católica,
etc., siempre fue considerada por las familias de

121
“La Oligarquía en Nicaragua ”

la oligarquía como compuesta por plebeyos,


“mengalos”, nuevos ricos, burros de plata, en todo
caso, recién llegados y sin prestigio ni abolengo
alguno. Una práctica muy usual para resguardar
sus privilegios virtuales era la prerrogativa de
estos grupos para permitir o no la entrada de los
ricos a los “clubes sociales”, los desfiles de
caballos arrastrando cada uno su pedigree, las
tarimas en las fiestas patronales, las carreras de
cinta, las elecciones de reinas en los carnavales, la
organización de las fiestas públicas, etc. Muchos
ricos liberales, entre ellos los Somoza, se quejaban
de que las familias creídas aristocráticas no los
dejaban entrar al círculo de lo que se consideraba
como el de las familias “High life” . La
selectividad de los socios que pertenecen a los
clubes sociales y la dificultad de ser admitido para
aquellos ricos sin distinción de abolengo, es uno
de los indicadores que u tilizan algunos
historiadores para detectar a la oligarquía.

Esta férrea defensa de las estratificaciones se


mantiene hasta nuestros días y se cuela en la vida
cotidiana. Las familias reputadas de la élite cuidan
celosamente todo parecido con la “chusma” o el
“populacho”, señalando como “igualados” o
“colados” a quienes se atrevan a parecerse a ellos,
avergonzándose de ellos y avergonzándolos así de
su inferioridad. Pero lo que más resienten es que

122
“La Oligarquía en Nicaragua ”

alguien que no es considerado como de la


aristocracia tenga poder independiente, sea
p o lític o , m ilitar, re lig io so o in te lectu al,
desatándose en tal caso la ira contra el que le pisa
sus talones, como pasó con Somoza y luego con
los sandinistas.

Antes de la ofensiva antisomocista, Nicaragua era


uno de los países más estables y con una de las
mayores tasas de crecimiento económico del
continente. La debilidad del régimen somocista no
estuvo en el campo económico, sino en el campo
político. Por un lado, aprovecha el Estado para el
enriquecimiento personal y el de su familia, lo que
lo hace cada vez más antipático al bolsillo del resto
de la burguesía y de la oligarquía; por otro lado,
aprieta cada vez más autoritariamente el control de
la sociedad en su conjunto para mantener su poder
y su riqueza.

El sandinismo y la lucha
por la liberación nacional

El drama del capitalismo nacional y de Nicaragua


como Estado-nación es haber adolecido de una
burguesía nacional que tuviera: a) la fuerza
suficiente para subordinar económicamente al
resto de la sociedad, b) la autonomía necesaria para
independizarse de su posición subordinada en el

123
‘‘La Oligarquía en Nicaragua”

mercado mundial, y, por ende, c) la capacidad para


establecer un verdadero pacto social con la
población trabajadora y consumidora, a la cual
sólo le ha recetado demagogia y empobrecimiento.

La historia contemporánea de Nicaragua ha sido la


historia de tres grandes fuerzas: en primer lugar, la
oligarquía conservadora, la que apenas sobrevive
en nuestros días; en segundo lugar, una larvada
burguesía liberal que tuvo su mejor época durante
la dictadura somocista, y en tercer lugar, un
proyecto nacionalista de orientación popular,
iniciado a principios del siglo XX, con la lucha
antiimperialista del general Sandino, y continuado
a finales del mismo siglo por una revolución
emprendida por el Frente Sandinista de Liberación
Nacional.

El primer movimiento sandinista, el de Sandino,


termina con su asesinato, el entronamiento de
Anastasio Somoza García y la devastación de lo
que fue el Ejército Defensor de la Soberanía
N acional (EDSN). Sandino fue desterrado
entonces de la vida pública y de la memoria de las
nuevas generaciones.

Anastasio Somoza García había comenzado su vida


como empleado de compañías estadounidenses o
controladas por el gobierno de los Estados Unidos, a

124
"La Oligarquía en Nicaragua ”

raíz de la ocupación militar de Nicaragua, en la


primera década del siglo XX. Posteriormente se
convirtió en un fiel militar al servicio del gobierno
de Washington, en momentos en que el gobierno
estadounidense, presionado por el patriotismo del
general Sandino, decidió retirar sus tropas de
Nicaragua y establecer en su lugar una Guardia
Nacional. A la cabeza de este ejército nacional, el
gobierno estadounidense nombra a Anastasio
Somoza García como el Jefe Director de la Guardia
Nacional. El éxito de la familia Somoza nace, pues,
vinculado al control del ejército nacional y a la
lealtad con los intereses del gobierno de los Estados
Unidos.

Sandino o el nacimiento del primer


movimiento sandinista 1927-1934

Entre 1927 y 1934, un general de origen liberal


llamado Augusto César Sandino levanta la
bandera de la liberación nacional y de la justicia
social, combate a las fuerzas militares de
ocupación y a las élites liberoconservadoras, e
inicia el prim er movimiento sandinista en
Nicaragua. En sus escritos y manifiestos, Sandino
llama oligarquía a los grupos gobernantes,
vendepatrias, minorías opresoras, explotadoras y
racistas de los campesinos, es decir, inclinándose
por una denominación más social que partidaria,

125
“La Oligarquía en Nicaragua ”

como suele pasar en períodos revolucionarios.


Recordemos que durante la Revolución Francesa,
las fuerzas populares señalaban a la aristocracia
como los opresores y enemigos del pueblo.

El mismo Sandino se considera un liberal, pero


ataca a los liberales de com portam iento
oligárquico, es decir, vendepatrias. Ya hemos
señalado, sin embargo, que las élites culturales
conservadoras apoyaron a Sandino por su rechazo
a las costumbres de los misioneros protestantes, o
a la perniciosa influencia del modo de vida
americano en las mujeres de la aristocracia. No
obstante, Sandino se enfrenta abiertamente a la
oligarquía, en su expresión política vendepatria y
en su versión cultural aristocrática.

Con Sandino nace una tercera fuerza, diferente a la


de liberales y conservadores, librando una batalla
desigual contra la oligarquía y el imperialismo
estadounidense. Sandino incorpora a su manera el
patriotismo y la dignidad nacional de Benjamín
Zeledón, la bandera social de los anarcosindicalistas
mexicanos, de quienes toma la bandera rojinegra,
las ideas clasistas del salvadoreño Farabundo Martí,
la espiritualidad de las doctrinas de la Comunidad
Universal de los espiritualistas indohispanos de la
época, la reivindicación de los indígenas o mestizos,
así como la doctrina bolivariana de la integración
latinoamericana.

126
"La Oligarquía en Nicaragua ”

Se inicia en Nicaragua la cultura de la liberación


nacional, el antiimperialismo, la guerra de guerrillas
aplicada a las montañas centroamericanas, la
justicia social, la incorporación de los indígenas a la
lucha por la emancipación, el papel de la clase
obrr ra y campesina, la importancia del campo para
la ludia y para el desarrollo del país, la cultura
política y la necesidad de crear un Frente
Antioligárquico y Antiinjerencista, incluso en
alianza con los empresarios nacionales patriotas, la
integración latinoamericana como única forma
e x ito s a p a ra e n fre n ta r al im p e ria lism o
norteamericano y avanzar hacia la soberanía, en fin,
el desarrollo vinculado al bienestar social.

Desde su primer manifiesto, el Manifiesto de San


Albino, afloran posiciones que denotan con
precisión la posición popular, antioligarca y
antiimperialista de Sandino: “me siento orgulloso
de que en mis venas corra sangre indígena”, “los
oligarcas me llamarán plebeyo”, “vendepatrias”,
“im perialistas norteam ericanos, banda de
cocainómanos” “sólo los campesinos y los obreros
llegarán hasta el fin”.

El FSLN y el segundo movimiento sandinista

Treinta años después nace el segundo movimiento


sandinista, esta vez encabezado por el Frente
Sandinista de Liberación Nacionala (FSLN),

127
“La Oligarquía en Nicaragua ”

continuando la lucha por la liberación nacional


que había iniciado Sandino. En 1960 y al calor del
triunfo revolucionario cubano (1959) se forma un
nuevo frente guerrillero en las montañas
segovianas donde combatió Sandino. Esta vez, la
liberación nacional nacía amarrada a la liberación
social. Al inicio los guerrilleros provenían de la
clase media urbana y la estrategia giraba alrededor
de la tesis del foco guerrillero asentado en la
montaña, en alianza con el campesinado.

La dictadura somocista estaba muy consolidada y


la oposición era apenas existente en Nicaragua.
Somoza gobernaba con pleno apoyo del gobierno
norteamericano y subordinaba plenamente a las
fuerzas conservadoras.

A la altura de los años 60 o un poco antes,


comienzan dos fuerzas a cuestionar cada una por
su lado la hegemonía de la dictadura somocista, a
saber: conservadores y sandinistas. En 1956 un
disidente liberal llamado Rigoberto López Pérez
mata de un tiro al dictador Anastasio Somoza
García, vengando así lo que éste había hecho con
el general Sandino, provocando el incremento de
la represión de la dictadura, la que se apresta a
buscar a su heredero en los hijos del viejo dictador.
La dictadura somocista continúa, primero en el
traje cívico de Luis Som oza D ebayle y
posteriormente en las botas militares de Anastasio
Somoza Debayle.

128
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Después de la segunda guerra mundial, la familia


Somoza incursiona agresivamente en los negocios
ag ro in d u stria le s y ag ro ex p o rtad o res m ás
importantes del país, amenazando incluso el
monopolio de la producción azucarera, controlado
hasta entonces por la familia Pellas, originaria de
Granada. Era la época en que los Estados Unidos
bloqueaban el comercio del azúcar de la Cuba
revolucionaria y redistribuían la cuota cubana
entre sus aliados centroamericanos, e iniciaban el
plan de reactivación burguesa latinoamericana
con la Alianza para el Progreso, cuyo propósito
era sofocar la insurgencia latinoamericana.

Entre 1960 y 1970, la crisis económica generada


por el intercambio comercial presiona a la
oligarquía conservadora para cuestionar la
hegemonía liberal somocista, en la política y en la
economía. La oligarquía se empeña en derrocar a
Somoza, sin mucho éxito, incluso involucrando
personalmente a sus principales líderes en
levantamientos armados. Nace así una oposición
permanente contra la dictadura somocista, cuyo
principal líder fue un periódico-partido llamado
La Prensa, a la cabeza del cual se encontraban
algunas familias conservadoras, como la familia
de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

En 1972, sobrevino un gran terremoto en


Managua, capital de la república. Como todo

129
“La Oligarquía en Nicaragua ”

desastre natural en las sociedades capitalistas, el


mismo se convirtió en un negocio más y en una
oportunidad de enriquecimiento. Los negocios de
la reconstrucción se convirtieron en la manzana de
la discordia entre Somoza y los empresarios no
somocistas, gran parte de ellos pertenecientes a la
oligarquía, los que decidieron arreciar la lucha
contra la dictadura y contra lo que ellos
consideraban “una competencia desleal por parte
de la familia Somoza”.

La alianza entre la oligarquía conservadora


y el Frente Sandinista

Durante todo el tiempo que duró la dictadura


somocista, la alianza liberoconservadora mantuvo
el control y la hegemonía de la vida política
nicaragüense. A raíz del terremoto de 1972
comienza a resquebrajarse dicha alianza. Los
empresarios más interesados y los profesionales
más decididos se vieron arrastrados a compartir la
oposición al somocismo con el FSLN, dentro de
un proceso en que ambos querían ponerle fin a la
dictadura somocista.

En la década del 70, la burguesía naciente alejada


del liberalism o som ocista y la oligarquía
tradicional de origen conservador comienzan a
organizarse gremial y políticamente, ambos

130
“La Oligarquía en Nicaragua ”

resentidos económica y políticamente, buscando


como recuperar la hegemonía perdida. Igual
empuje organizativo desarrollaron las fuerzas
populares, encabezadas por un nuevo movimiento
sandinista, esta vez llamado Frente Sandinista de
Liberación Nacional (el FSLN), quienes desde
1960 y bajo el entusiasmo de la revolución cubana,
le declararon la guerra a la dictadura somocista. El
chantaje y la represión por parte del somocismo no
se hicieron esperar. El FSLN y la oligarquía
tuvieron que juntar esfuerzos, aliarse y encabezar
un proyecto de unidad nacional para lograr la
derrota del dictador.

En dicho contexto, pueden reconocerse tres factores


y sujetos que contribuyeron enormemente al
desencadenamiento de los sucesos revolucionarios
contra la dictadura somocista: a) el descontento de
la gran burguesía y de la oligarquía conservadora,
b) la conciencia y movilización de un gran
movimiento cristiano, y c) el ambiente guerrillero
que recorría el continente latinoamericano; todo
ello fundido en la figura de Sandino y
crecientemente encamado en la movilización
militar del Frente Sandinista.

La revolución sandinista fue una revolución contra


la dictadura liberal somocista, así como contra
aquellas fuerzas del imperio que la apoyaban y

131
“La Oligarquía en Nicaragua ”

sostenían. Cada uno de los bloques participantes,


tanto la oligarquía conservadora como el FSLN,
tenían sus propias razones y sus propias
m otivaciones. El hecho de que la lucha
democrática contra la dictadura militar se
enrumbara bajo una alianza entre la oligarquía
conservadora y el FSLN, fortalecerá por un lado
las posibilidades para quitar a Somoza, pero
debilitará y pospondrá, por otro lado, el contenido
antioligárquico de la Revolución Sandinista.

Cuando se estudia de cerca el proceso insurreccional


se percibe inmediatamente la participación
estratégica que tuvo económicamente la clase
empresarial nicaragüense - gran parte de la cual era
de extracción conservadora -, en alianza por
supuesto con una de las comentes sandinistas y
revolucionarias más proclives a la creación de un
Frente. Es muy difícil imaginarse los preparativos
y recursos de la insurrección urbana sin la
participación de la clase capitalista de origen
conservador, tanto en su expresión económica como
en su expresión cultural: el dinero, las fincas de
entrenamiento, las casas de seguridad, sus hijos y
parientes enrolados en las filas del sandinismo, el
trabajo de los grupos cristianos nacidos de los
colegios religiosos, las imágenes públicas que
legitimaban el antisomocismo, las alianzas con los
gobiernos socialdemócratas del continente, la huelga

132
"La Oligarquía en Nicaragua ”

general encabezada por el paro empresarial, el


apadrinamiento y los esfuerzos del gobierno de
Estados Unidos para sacar a Somoza sin alterar el
somocismo y sus aparatos de represión. El llamado
“grupo de los doce” es quizás el mejor ejemplo de la
bisagra que unió a la élite conservadora con el Frente
Sandinista; en este grupo estaba lo más conspicuo de
las familias de abolengo, así como las posiciones
políticas y la situación económica más cercana a los
grupos más pudientes e influyentes del país. Si no
hubiese sido por los acontecimientos posteriores,
producto del poder militar en manos de dirigentes de
base con una concepción popular, los sucesos
insurreccionales no hubieran sido más que el ariete
de una revolución democrático-burguesa en su más
clásico escenario.

El contenido oligárquico de la lucha antisomocista


corre paralelo al carácter popular de la Revolución
Sandinista, rasgo y contradicción que avanza a
medida que se desarrollan los acontecimientos.
Muchos miembros destacados de la oligarquía se
metieron a la revolución y participaron en todos los
campos de la lucha: militar, político, diplomático,
cultural, etc., llegando incluso a ser dirigentes de la
revolución triunfante. En la derrota de la dictadura
somocista, también participó el gobierno de los
Estados Unidos, abanderado entonces de los
derechos humanos y preocupado porque las

133
“La Oligarquía en Nicaragua "

contradicciones y conflictos generados por el


somocismo, pudiesen desembocar en una revolución
y en una segunda Cuba, como lo decían en la época;
el presidente Cárter y los gobiernos aledaños
(México, Costa Rica, Panamá y Venezuela) cortaron
toda ayuda militar, económica y diplomática al
gobierno de Somoza, con el fin de forzarlo a
abandonar el poder y evitar el triunfo revolucionario,
quien se vio acorralado y aceptó abandonar el poder.
La marcha de la familia Somoza desmoralizó a la
Guardia Nacional, lo que unido a la indecisión de la
oposición democrático-burguesa y a la tardanza del
propio gobierno norteamericano para forzar la salida
de Somoza, permitió que las fuerzas guerrilleras del
FSLN y la gente insurreccionada dieran al traste con
todos los aparatos militares de la dictadura
somocista.

Uno de los sucesos que más influyó en galvanizar


a todas las fuerzas fue el asesinato en 1978 del
líder de la oposición y director del diario La
Prensa, el conservador Pedro Joaquín Chamorro,
apellido que a su vez simboliza todo el recorrido
d irig ente y gobernante de la oligarqu ía
conservadora. Este asesinato y su condena
nacional e internacional imprimen una gran
permisibilidad política a la población en su
conjunto, lo que es aprovechado por el Frente
S a n d in ista p ara in c re m e n ta r la au d acia
revolucionaria en la insurrección final.

134
“La Oligarquía en Nicaragua ’’

Mención especial merece en la alianza entre la


oligarquía conservadora y el FSLN, el papel de los
grupos religiosos, particularmente cristianos. En
aquella época una parte de la iglesia vivía bajo la
influencia del Concilio Vaticano II y del Congreso
de Medellín. Destacados sacerdotes como Camilo
Torres en Colombia se habían incorporado a la
guerrilla. Aparece un cristianismo revolucionario
sistematizado bajo el nombre de Teología de la
Liberación que tuvo una gran influencia sobre
diferentes órdenes religiosas y sobre gran parte del
cristianismo progresista que existía en Nicaragua.

La opción por los pobres aparece nuevamente en la


agenda de la iglesia católica y el marxismo penetra
el pensamiento de los más revolucionarios
c ristia n o s de e n to n ces. Es así que las
organizaciones de base de este movimiento
revolucionario se traslapan con los guerrilleros
sandinistas que provienen del guevarismo
revolucionario y socialista. En esta confluencia
tienen un papel destacado las órdenes religiosas
donde se educan los hijos de la oligarquía
nicaragüense, vínculo que facilita la alianza entre
la oligarquía conservadora y el Frente Sandinista.
Sabemos que además del matrimonio o del poder
político y económico, el linaje, los privilegios y la
discriminación se producen y reproducen a través
de la educación y la divulgación. En el caso de

135
“La Oligarquía en Nicaragua "

Nicaragua y de la Revolución Sandinista, la


educación de las élites estuvo a cargo de ciertas
órdenes religiosas, particularmente de los jesuitas.

Durante el proceso revolucionario nicaragüense


los jesuitas estuvieron involucrados en la lucha
insurreccional, incluso directam ente, pues
algunos de ellos pertenecían a las familias
conservadoras y antisomocistas del país, además,
gran parte de la congregación tenía una posición
muy progresista y hasta revolucionaria. La verdad
es que la Com pañía de Jesús, como se
autodenominan los jesuitas, tiene la costumbre de
nombrar a sus autoridades de acuerdo a las
afinidades ideológicas de los gobiernos de tumo
en cada país; lo que explica que en el mismo
momento que aquí eran revolucionarios, en otros
países eran reaccionarios, aunque seguían siendo
hermanos en la Compañía.

Otras órdenes establecidas en Nicaragua también


tuvieron una participación significativa en la
divulgación y legitim ación de las ideas
revolucionarias antisomocistas de entonces. Para
esa misma época toda América Latina vivía bajo la
influencia de la llamada Teología de la Liberación,
posición cristiana a favor de la lucha popular
contra las dictaduras, la justicia social y la
liberación nacional.

136
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Es así que durante el triunfo revolucionario


sandinista, los jesuítas gozaron de una gran
influencia en todo el proceso a través de los
cuadros de la revolución educados por ellos en sus
colegios, o a través de los mismos jesuítas, quienes
en ambos casos llegaron a ocupar cargos de mucha
importancia, tanto en los ministerios de Estado
com o en las fu e rz a s a rm a d a s , en las
organizaciones sociales, el servicio exterior y al
interior del propio partido. Era común ver a
personalidades de la revolución que eran jesuitas,
personas de linaje conservador y dirigentes de la
revolución a la vez.

En este particular, la Revolución Sandinista se


caracterizó por una convivencia orgánica con
líderes religiosos y con la Teología de la Liberación
imperante en América Latina, cobijada por una
famosa consigna que decía: “entre cristianismo y
revolución, no hay contradicción”. Y efectivamente,
para ese entonces y en lo que concierne a los
religiosos que comulgaban con la Teología de la
Liberación no había contradicción; situación muy
disunta con la jerarquía de la iglesia católica
tradicional, quien se caracterizó por combatir
fuertemente a la joven Revolución Sandinista.

A través de los jesuitas y concretamente a través de


sus colegios, las fam ilias conservadoras

137
'La Oligarquía en Nicaragua

nicaragüenses se han apoyado para resguardar el


linaje, pues el hecho de estudiar en los mismos
colegios, conocerse entre ellos, identificarse
com o los herederos de la élite, ocupar
posteriormente los primeros lugares en el
escalafón social, político, económico y cultural
del país, facilita enormemente la socialización y la
reproducción del linaje.

Vale la pena destacar el aporte de los intelectuales


y artistas de la época para sazonar el ambiente
antisomocista, los que en su gran mayoría
estuvieron al lado del sandinismo, aunque no
n e c e sa ria m e n te m o tiv ad o s p o r in te re se s
anticapitalistas. En este campo los cantautores
estaban henchidos de un espíritu cristiano,
apiadado de los pobres y particularmente de los
campesinos y sectores marginados de la ciudad.

El 19 de julio de 1979, el Frente Sandinista de


Liberación Nacional toma el poder y expresa su
voluntad unitaria, negociando una Junta de
Gobierno de Reconstrucción Nacional, donde
aparecía, como representante de la oligarquía, doña
Violeta Barrios de Chamorro, esposa del líder de la
oposición democrática, el doctor Pedro Joaquín
Chamorro, asesinado por la mafia cubana exiliada
en Nicaragua y amarrada económicamente con la
dictadura somocista.

138
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Con la Revolución Sandinista se incorpora de


cuerpo entero el pueblo trabajador, decidido a
participar en los asuntos nacionales y a defender
sus propios intereses, asestando un golpe casi
definitivo al pacto social liberoconservador,
fuerzas llamadas en esa época las “paralelas
históricas”. La clase gobernante en su conjunto se
queda sin ejército y sin aparato de Estado, los
liberales quedan desorganizados y perseguidos,
teniendo que refugiarse en los países aledaños.
Los conservadores, aunque aliados del Frente
Sandinista y en gran parte formando parte
orgánica de dicho Frente, no controlan las fuerzas
armadas y pierden la orientación del sistema en su
conjunto. El bloque libero-conservador en su
conjunto pierde la hegemonía política, el
capitalismo nacional acusa su mayor crisis, siendo
rescatado por el infaltable gran garrote del
gobierno estadounidense, quien castiga sin cuartel
a la naciente Revolución Sandinista. En esta
década el gobierno sandinista es bloqueado y
desconectado financiera y comercialmente por los
organism os intern acio n ales de influencia
estadounidense; los esfuerzos de gobernabilidad
son boicoteados por una rabiosa oposición interna
instigada por los aparatos estadounidenses de
contrainsurgencia; la infraestructura física y
social del país es bombardeada y destruida, 25,000
contrarrevolucionarios -además de centenares de

139
“La Oligarquía en Nicaragua ”

m ercenarios extranjeros- son financiados,


armados y entrenados en bases militares situadas
en territorio estadounidense y centroamericano (el
ejército somocista tenía apenas 16.000 miembros
entre alistados y personal administrativo); la mitad
del presupuesto de la revolución tuvo que ser
destinado a la defensa de la revolución,
convirtiendo la economía en una economía de
guerra.

A pesar de las condiciones de la época, el gobierno


revolucionario logra llevar a cabo un proceso
de justicia social sin precedente en la historia
de Nicaragua: se reduce el analfabetism o
a los m ejores n iv eles latin o a m erica n o s;
disminuyen significativamente las enfermedades
infectocontagiosas; la mayoría de la población
accede a la salud, la educación primaria,
secundaria y universitaria; se distribuye la mayor
parte de las tierras del latifundio entre las empresas
del Estado y en el campesinado nicaragüense; se
activa la sindicalización obrera, la gremialización
de los pequeños productores y la asociatividad de
los consumidores; el grueso del crédito nacional se
entrega a los productores m arginados; se
multiplican los partidos políticos; se entregan más
de 300,000 fusiles a la población para defender la
revolución de las agresión estadounidense; en fin,
el pueblo se organiza directamente como nunca lo
había hecho en toda su historia.

140
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Ciertamente, durante el proceso revolucionario de


los añuó 80 el gran capital perdió la hegemonía del
proceso político en su conjunto, pero tal situación
quedó atenuada por el hecho de que muchos de sus
miembros quedaron situados personalmente en la
gestión directa del poder económico. Recordemos
que el modelo económico de la Revolución
¿andinista fue bastante estatista y lo que se llamó
Área Propiedad del Pueblo (APP) adquirió un peso
fundamental en la economía, modelo que fue
dirigido y administrado en gran parte por cuadros
de origen conservador que habían luchado en
todos los campos contra la dictadura y el
liberalismo somocista.

En cierto modo, la mezcolanza de intereses entre


los revolucionarios antisomocistas-descendientes
de familias conservadoras- y los revolucionarios
anticapitalistas de origen popular, sirvió para
legitimar a ambos. Hacia fuera, el gobierno
sandinista se esforzaba en presentar sus mejores
caras en el campo de batalla de la legitimación;
hacia adentro, el liderazgo militar obtenido en la
lucha por aquellos fam iliares y parientes
provenientes de la oligarquía conservadora los
legitimaba como revolucionarios, y servía para
que los sectores más radicales aceptaran la
hegemonía de los mismos en base a la autoridad
que se habían ganado en el combate. La imagen
141
“La Oligarquía en Nicaragua ”

originada en la ética del combate y en la moral


cristiana de su vida cotidiana, tuvieron mayor peso
que las posiciones políticas, a la hora de juzgar el
desempeño histórico de los líderes de origen
conservador.

Efectivamente, durante la Revolución Sandinista


abundaron las caras de buen apellido provenientes
del cuerpo tradicional y conservador que hasta
ahora había aplicado las normas de la legitimidad
social nicaragüense. Desde los miembros de la
Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional
hasta los altos cargos del Ejército y la Policía, los
apellidos aristocráticos eran inconfundibles: en la
Dirección Nacional del Frente Sandinista de
Liberación Nacional, en la Asamblea Sandinista
(máximo órgano del Frente Sandinista), en el
Consejo de Estado (máximo órgano parlamentario
en los primeros años de la revolución), los
Secretarios Políticos a cargo de las cabeceras
departamentales, los ministros de gobiernos
regionales y de Estado, los viceministros y
directores ministeriales y entes autónomos, los
magistrados de todos los poderes del Estado, los
embajadores y personal del M inisterio del
Exterior, los responsables de los medios de
comunicación y propaganda del Frente Sandinista
y del Estado, los diputados en la Asamblea
Nacional, etc.

142
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Entre estos cargos sobresalen dos ministerios


vinculados a la ideología y los valores sociales,
como son el Ministerio de Educación y el
M inisterio de Cultura, en manos de dos
sacerdotes, uno jesuíta y otro trapense, ambos de
linaje conservador.

Lo mismo pasó al interior de las empresas


confiscadas al somocismo y administradas por el
Estado, las que fueron puestas en manos de líderes
revolucionarios antisomocistas pertenecientes a
las familias conservadoras de abolengo y alcurnia
aristocrática. En parte porque eran personas
preparadas en universidades nacionales y
extranjeras, en parte porque algunos habían
trabajado en esas mismas empresas antes de que
las mismas fueran confiscadas por la revolución,
en parte porque estos tecnócratas habían sido
destacados cuadros en la lucha contra la
dictadura, sobre todo los que pertenecían a la
tendencia menos radical del Frente Sandinista.

Por supuesto que hubo críticas de parte de


militantes izquierdistas, pero no fueron tomadas en
cuenta, pues lo que importaba era legitimar la
revolución ante sus adversarios de la derecha
nacional e internacional, principalmente las
organizaciones de la Empresa Privada, el diario La
Prensa, la jerarquía de la iglesia católica y los

143
“La Oligarquía en Nicaragua ”

aparatos ideológicos del gobierno norteamericano.


La revolución tenía que mostrar que era católica,
occidental, democrática y que sus dirigentes eran
de buena familia y confiables para la cultura
occidental.

Desde el punto de vista económico se mantuvo el


m o d elo a g ro e x p o rta d o r d e p en d ie n te , las
confiscaciones de la reforma agraria se hicieron
con criterio político, es decir, se confiscaba por ser
liberal, no por ser terrateniente, respetándose al
mismo tiempo la gran propiedad de las familias
conservadoras, al menos en un primer momento,
hasta que la situación de descapitalización se hizo
insoportable; la producción se puso en manos de
las empresas de gran escala, atendiendo al
campesino con criterios políticos y sociales, sin
pensar que el mismo pudiera ser un sujeto de
desarrollo para la nueva economía.

Para muchos cuadros de la revolución, la forma de


vida cómoda y poco frugal no les parecía nada
anormal, pues era lo que conocían, antes de
haberse metido a la lucha guerrillera y a la
revolución. A muchos de ellos, la gente los veía
como dirigentes revolucionarios, pero también
como personas pertenecientes a la clase dirigente
de siempre, por sus apellidos, su color, su forma de
vida, sus relaciones de parentesco, su forma
cotidiana de pensar.

144
“La Oligarquía en Nicaragua ”

En los años ochenta, la sociedad se escindió de


nuevo, esta vez, entre sandinistas y el resto de la
nación. El proyecto de unidad nacional se rompió
en pedazos. La economía se convirtió en una
economía de guerra. Rota la unidad nacional, la
revolución no tuvo la base social suficiente para
emprender un proyecto nacional, ni de carácter
capitalista ni de carácter socialista. Nicaragua
seguía siendo un país campesino, con una
urbanización sin industrialización, con pocos
recursos para enfrentar la ofensiva militar apoyada
por el gobierno norteamericano. Durante la década
del ochenta, la vieja historia se repetía, esta vez
con nuevos actores. Una vez derrotado el
liberalismo somocista en 1979, la vieja oligarquía
conservadora renovó sus esperanzas de continuar
su vieja historia de dominación conservadora. A
pesar de que muchos de sus hijos todavía se
mantenían al interior del proceso revolucionario,
la vieja oligarquía conservadora se separa del
sandinismo revolucionario y se suma a los
derrotados liberales somocistas, amparados todos
ellos por el gobierno norteamericano, para
adversar al enemigo común: la Revolución
Sandinista.

En el nuevo enfrentamiento contra la Revolución


Sandinista, el aspecto ideológico o la connotación
del proyecto, tuvo un peso fundamental, por encima

145
"La Oligarquía en Nicaragua ”

de la inserción económica de cada uno de los


participantes. En las filas de la contrarrevolución
había campesinos influenciados por la iglesia
católica y por las tradicionales c1ases dominantes,
obreros y sindicalistas, algunos de ellos
pertenecientes a las filas del partido comunista,
pobladores influenciados por los valores
democráticos de la burguesía, empresarios
económicamente beneficiados por las medidas
económicas implementadas por la revolución, pero
con una vocación pronorteamericana muy decidida,
sacerdotes y exguardias de origen humilde, todos
ellos adversando encarnizadamente a la naciente
Revolución Sandinista. De la misma manera, hubo
campesinos, obreros, empresarios y sectores
religiosos que se alinearon ideológicamente con la
Revolución Sandinista, lo que por supuesto generó
una serie de contradicciones en el mismo seno del
pueblo.

Durante el enfrentamiento de la revolución y la


contrarrevolución, esta última liderada por los más
connotados representantes de la oligarquía
conservadora, los valores decidieron gran parte de
la lucha. La influencia de las élites empresariales,
políticas y culturales estaba intacta y los medios de
comunicación seguían orientando la opinión
pública de la mayoría de los nicaragüenses. Ahí
comenzó un magno y maniqueísta proyecto de

146
“La Oligarquía en Nicaragua ”

polarización entre los buenos y los malos: por un


lado los sandinistas, acusados de guerreristas,
comunistas, ateos, totalitarios e irreverentes con
los valores tradicionales, abusadores de la
propiedad y el mercado, y por otro lado estaban los
pa1adines de la libertad, aplaudidos como
demócratas, verdaderos cristianos, amigos de los
Estados Unidos, defensores de la propiedad, el
mercado y la religión tradicional. La oligarquía
hizo gala en todo ese tiempo de la mayor habilidad
para denunciar, descalificar, difamar, mentir,
tergiversar, culpabilizar, al mismo tiempo que
provocaba, exigía, destruía la infraestructura,
asesinaba, desestabilizaba, poniendo a prueba la
paciencia y tolerancia de la joven revolución.

La influencia del somocismo había calado muy


hondo en las estructuras socioeconómicas, políticas
y culturales de la sociedad nicaragüense, al menos
lo su fic ie n te com o p ara a p ala n c ar una
contrarrevolución contra el régimen sandinista. A
medida que la confrontación con los Estados
Unidos arreciaba y el proceso revolucionario
adquiría una orientación socialista, la oligarquía
rompió su alianza con el Frente Sandinista,
recuperó los despojos de la Guardia Nacional de
Somoza y, con ayuda del gobierno norteamericano,
levantó a segmentos significativos del campesinado
y de las comunidades indígenas de la Costa Caribe,

147
“La Oligarquía en Nicaragua ”

logrando encabezar a todas las fuerzas políticas


contrarrevolucionarias, incluyendo a los liberales,
para arrinconar y desgastar al Frente Sandinista y al
gobierno revolucionario.

Una muestra del poder de influencia de la oligarquía


conservadora en la mentalidad y comportamiento
tradicional del pueblo nicaragüense ocurrió durante
la campaña electoral de 1989. La candidata por la
derecha, doña Violeta Barrios viuda de Chamorro,
no tenía ningún control político sobre los poderes
del Estado, ni sobre el ejército o la policía, ni sobre
la mayoría de los medios de comunicación, ni
mucho menos sobre la inmensa mayoría de las
organizaciones de masas. No obstante aquella
situación, doña Violeta utilizó toda la cultura sumisa
de una población respetuosa y temerosa de los
valores tradicionales, ganando fácilmente las
elecciones generales y desplazando así a la
revolución del poder institucional.

¡Todos contra la revolución!, fue la consigna de las


clases dominantes desplazadas del poder, dentro
de un proyecto donde conservadores, liberales y
demás partidos aglutinados en una coalición
llamada Unión Nacional Opositora (UNO), cada
uno desde su propia óptica, se esperanzaban por
recuperar su propio poder. En los años siguientes,
cada cual tuvo su propia oportunidad, por un lado,

148
"La Oligarquía en Nicaragua”

la oligarquía conservadora y el liberalismo


somocista y por otro lado, partidos pequeños que
se alinearon con los conservadores, liberales v con
el propio Frente Sandinista.

Con el triunfo de doña Violeta Barrios de


Chamorro, las fuerzas conservadoras retoman el
poder y la influencia en la sociedad nicaragüense,
subordinándose más que nunca al gran capital y al
im perialism o norteam ericano. Producto del
armisticio y de la victoria electoral de la derecha,
la guerra de agresión norteamericana terminó, los
soldados de las fuerzas armadas de la revolución y
de la contrarrevolución fueron licenciados y
desarmados.

La oligarquía conservadora se aprestaba a


restaurar el orden insurreccionado

En todo este tiempo, la oligarquía conservadora


cosechó su mejor jomada. En primer lugar,
Somoza abandonó el poder bajo la fuerza militar
del FSLN y la oligarquía conservadora pudo
cogobemar con el Frente Sandinista, formando
parte de la Junta de Gobierno de Reconstrucción
Nacional y de todo el gabinete. En segundo lugar,
con ayuda de la Guardia Nacional somocista y el
apoyo norteamericano, la oligarquía organizó la

149
“La Oligarquía en Nicaragua ”

contrarrevolución y desplazó al Frente Sandinista


del poder en 1990. En tercer lugar, muchos de los
líderes sandinistas de ascendencia o vinculación
oligárquico-conservadora saquearon al Estado y le
echaron la culpa al propio Frente Sandinista,
partido al cual pertenecieron. Este fenómeno se
conoció como la “piñata” o abusos cometidos por
miembros o ahijados de las familias de la
oligarquía (viejos negociantes, profesionales e
intelectuales) en el período de transición febrero a
abril de 1990, así como por otros sandinistas de
origen no oligárquico, la mayoría de los cuales
están actualmente fuera del Frente Sandinista. En
cuarto lugar, después de haber usado a la
Contrarrevolución contra el sandinismo, la
oligarquía se dedicó inmediatamente a desarmar y
desconocer a la leva plebeya de campesinos e
indígenas que previamente había levantado para
armar su tropa contrarrevolucionaria. En quinto
lugar, la oligarquía usó a las fuerzas liberales para
ejercer su gobierno contrarrevolucionario y
despojar al pueblo nicaragüense de las conquistas
de la revolución; posteriormente desconocieron a
las propias fuerzas liberales, descabezando al
Partido Liberal y encarcelando a su principal
dirigente, decididos esta vez a dotarse de una
organización partidaria que desde hace mucho
tiempo habían perdido y hasta ahora no habían
podido recuperar.

150
"La 0¡igcm¡uía en Nicaragua”

La inmensa mayoría de la gente que pertenecía tanto


al Frente Sandinista, como a la Contrarrevolución y
al Partido Liberal Constitucionalista, salió
empobrecida de los procesos en los cuales participó,
aunque con la culpa y el estigma de la apropiación
ilícita de alguna parcela o lote, que la ideología
oligárquico-conservadora introyectó en la opinión
pública nicaragüense.

Después de la derrota electoral del FSLN, y a pesar


de que el FSLN había entregado el gobierno
pacíficamente, lo que presagiaba un destino de
paz y reconciliación, los nuevos gobernantes
- conservadores y liberales - se dedicaron a la tarea
excluyente de querer extirpar el sandinismo,
envenenando de nuevo el ambiente político de la
sociedad nicaragüense, estigmatizando, satanizando
y polarizando a la sociedad entre sandinistas y no
sandinistas. La guerra continuaba por otros medios,
no menos encarnizados y agresivos, culpabilizando
y castigando las débiles estructuras psíquico-
mentales del pueblo nicaragüense. El terrorismo
ideológico se enmascaró de moral pública,
arremetiendo contra todo vestigio de origen o
afiliación sandinista, negando hasta el más mínimo
de los derechos humanos y ciudadanos a los nuevos
marginados.

Comenzó la restauración, el arrepentimiento y el


regreso a casa de los viejos militantes y

151
"La Oligarquía en Nicaragua "

revolucionarios antisomocistas provenientes de


las viejas familias de la oligarquía conservadora.
Hubo casos en que viejos compañeros de batalla
mantuvieron el mismo cargo de embajador, militar
o funcionario gubernamental, esta vez con la venia
de los nuevos gobernantes conservadores a
quienes estaban ligados por el linaje.

Con la pérdida del poder por parte del Frente


Sandinista, las cosas cambiaron. Muchos sandinistas
se han alejado de nuevo del proceso social. Su
relación es más estrecha con los nuevos gobiernos y
las nuevas fuerzas que con los organismos de masas
que hasta hoy se han mantenido sobreviviendo
frente a un neoliberalismo agresivo, ni que decir de
su tirante relación con el propio Frente Sandinista, al
que acusan de los vicios de los cuales ellos mismos
frieron acusados antes de salirse del Frente
Sandinista. El linaje se retiró de los campos de
batalla y volvió, esta vez arrepentido de los viejos
colores, llevando consigo los trofeos tangibles e
intangibles de su estancia en el poder y de sus
habilidades para cruzar la frontera de la transición
hacia los nuevos tiempos.

Termina así la alianza entre el Frente Sandinista y


la oligarquía conservadora. El liberalism o
somocista desapareció como clase gobernante y
fue sustituido por una oligarquía financiera, aliada

152
“La Oligarquía en Nicaragua ”

al gran capital transnacional, particularmente


norteamericano. Igual que en los viejos tiempos, el
gobierno norteamericano se apropió de los bienes
nacionales, tanto privados como públicos.

Asistimos a lo que podríamos llamar la tercera


república conservadora. Hecho que ñie observado
lúcidamente por los líderes de la contrarrevolución,
quizás con mayor conciencia y claridad que el
propio Frente Sandinista, quizás porque el Frente
Sandinista estaba en parte en manos de dirigentes
pertenecientes a jóvenes provenientes de la élilte
conservadora, en parte porque no se tuvo mucha
conciencia del linaje y la tradición aristocrática u
oligárquica que tenían algunos de los dirigentes
revolucionarios antisomocistas.

En todo el tiempo transcurrido entre 1979 y 2006,


las familias conservadoras regresan y se afianzan
en el poder. Doña Violeta Barrios de Chamorro,
miembro de la Junta Revolucionaria y emparentada
con la principal red familiar del linaje vinculado a
la oligarquía (Pellas-Chamorro-Cardenal-Cuadra-
Benard-Lacayo-Hollman-Cruz-Carrión-Arguello-
Sacasa-Mántica y otros menos aludidos), asienta a
su familia en el poder. Sus hijos y nietos fueron
embajadores en Costa Rica, México y Taiwán, sus
yernos han sido candidatos a la presidencia
(Antonio Lacayo del PRONAL y Edmundo Jarquín

153
“La Oligarquía en Nicaragua ”

del MRS), uno de sus hijos fue candidato a Alcalde


de Managua, otro de sus hijos fue director del
periódico del Frente Sandinista, el resto de
hermanos, primos, sobrinos, cuñados y demás
parientes han estado prácticamente en todos los
espacios y cargos de relevancia en el país, tanto en
el ámbito militar, económico, político y cultural.

Liberales, conservadores y sandinistas

¿Cuál fue la relación entre estas tres fuerzas,


antes, durante y después de la revolución?

En la década de 1950 y particularmente a partir del


auge algodonero, asistimos en Nicaragua a cuatro
fenómenos que caracterizarán y explicarán los
hechos posteriores, a saber: a) el desarrollo, la
modernización y la cooperación empresarial entre
las familias más poderosas del país, b) la
competencia económica entre los principales
grupos económicos, c) el desprendimiento y
formación de nuevas agrupaciones gremiales,
culturales y políticas, d) la aparición de destacados
intelectuales, artistas y tecnócratas progresistas,
surgidos de las clases medias.

Según la investigación de Jaime Wheelock


Román, publicada en el libro Imperialismo y
Dictadura (véase bibliografía de referencia),

154
"La Oligarquía en Nicaragua ”

existían tres grupos económicos principales; el


primero operaba en todo el país y en todas las
actividades (grupo de la familia Somoza); un
segundo grupo (grupo BANIC) con cierto
pensamiento progresista y liberal; un tercer grupo
más vinculado al pensamiento conservador (grupo
BANAMER). Algunas familias aparecen en todos
los grupos.

El grupo más poderoso y el más compacto era el de


la familia Somoza, aunque con algunos vínculos
con los otros grupos. La familia Somoza estaba
prácticamente en todos los negocios rentables
existentes, principalmente en la agroindustria en
expansión.

En el grupo aglutinado alrededor del Banco


Nicaragüense (BANIC) se encuentran las cabezas
principales de las familias más ricas y tradicionales
del país: Ramiro y Alfredo Sacasa Guerrero, J.
Ignacio González, Eduardo Montealegre Callejas,
José Álvarez, Róger Lacayo Terán, Carlos Reyes
Montealegre, Armando Reyes, Xavier Chamorro
Cardenal, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal,
Alfonso Lovo Cordero, Alfonso Callejas Deshon.

En el grupo agrupado alrededor del Banco de


América (BANAMER) encontramos las siguientes
cabezas de familias: F. Alfredo Pellas Chamorro,

155
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Manuel Ignacio Lacayo, Adolfo Benard, Miguel y


Carlos Gómez, Duillo Baltodano, Carlos Hollman,
Julio Martínez, Julio Chamorro, Ernesto Fernández
Hollman, Enrique Pereira, Julio Villa, Felipe
Mántica. En este grupo aparece el diario La Prensa,
cuyo director era el doctor Pedro Joaquín
Chamorro Cardenal.

Como sabemos, antes de la revolución, la familia


Somoza, líder del Partido Liberal Nacionalista
(PLN), gobernaba el país en forma dictatorial,
teniendo como subordinado al Partido Conservador.

Del Partido Liberal Nacionalista, se desprende el


Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y el
Partido Liberal Independiente (PLI), entre los más
destacados , molestos con Somoza por su forma
excluyente de gobernar, donde la mayoría de los
notables y ricos liberales no tenían ninguna
oportunidad.

Desprendiéndose del Partido Conservador y al


final de la dictadura somocista aparece una
o rganización llam ada U nión D em ocrática
Nicaragüense (UDEL), liderada por Pedro Joaquín
Chamorro Cardenal, quien no estaba totalmente de
acuerdo con la alianza subordinada del Partido
Conservador con la dictadura somocista. El
ejecutivo de UDEL era en ese momento el señor

156
"La Oligarquía en Nicaragua ”

Edmundo Jarquín. El planteamiento político de


UDEL era lo que entonces se denominaba un
somocismo sin Somoza.

Asimismo, encontramos - poco antes de la caída de


la dictadura somocista - otra agrupación llamada
Movimiento Democrático Nicaragüense (MDN),
liderada por Alfonso Robelo Callejas.

Las contradicciones económicas y sociales


avanzaron hacia los conflictos políticos, y lo que
no pudo resolver la corporación capitalista por el
equilibrio existente, ni la inexistente democracia
burguesa o el reformismo socialdemócrata,
terminó resolviéndose por las anuas.

La batalla contra la dictadura somocista tendría que


darse necesariamente entre una renovada oposición
conservadora, un liberalismo refonnista y un
sandinismo revolucionario, todos ellos batallando
contra el liberalismo somocista. En última
instancia, la confrontación mantuvo la inercia
tradicional entre conservadores y liberales, por un
lado, y la aparición de una tercera fuerza, esta vez
encabezada por líderes de clase media y aglutinados
por el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

El resto es de sobra conocido, la oposición


democrática se agotó, el director del diario La

157
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Prensa y principal opositor al régimen somocista,


Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, fue asesinado
por la dictadura somocista, lo que desencadenó
una legitimidad opositora, la cual fue aprovechada
por el Frente Sandinista para desencadenar la
insurrección popular. Los líderes de UDEL se
acercaron al grupo sandinista más proclive a las
alianzas y a la conformación de un Frente de
Unidad Nacional, llamado Tendencia Tercerista,
para diferenciarse de la llamada Tendencia Guerra
Popular Prolongada, proclive a la estrategia del
Foco Guerrillero, y de la llamada Tendencia
Proletaria, proclive al trabajo urbano y la alianza
con los movimientos cristianos.

A medida que los acontecimientos se radicalizaban,


la competencia económica y social se acompañó de
una competencia política y de unas alianzas políticas
y militares. Lo que estaba en juego era quien
orientaba y quien hegemonizaba la lucha contra la
dictadura somocista: los militares que conspiraban al
interior de los propios aparatos de la dictadura, los
liberales reformistas desprendidos de la dictadura y
del Partido Liberal somocista, el Partido Conservador
aliado de Somoza, las nuevas agrupaciones políticas
conservadoras (UDEL) o liberales (MDN), uno de
los diferentes grupos del Frente Sandinista o de la
unidad de todos ellos, la diplomacia del gobierno
norteamericano a la vieja usanza.

158
“La Oligarquía en Nicaragua "

El Frente Sandinista logró llevar las contradicciones


a un nivel en que tenían que dirimirse en el terreno
militar, particularmente la visión tercerista o
insurreccional del sandinismo. Los hijos de las
familias conservadoras, flor y nata del linaje
distinguido de la oligarquía nacional, participaron
en el momento antisomocista de la revolución y del
Frente Sandinista, se mantuvieron durante todo el
gobierno de la Revolución Sandinista en los años
80, para después abandonarla y regresar a sus
posiciones reaccionarias, aliados de nuevo con la
embajada de los Estados Unidos. Como hemos
dicho anteriormente, el Grupo de los Doce,
funcionó como bisagra entre el Frente Sandinista,
las familias conservadoras y la élite cultural y
religiosa de carácter progresista (pensamiento
liberal, opción cristiana por los pobres, reformistas
de toda clasef

Una investigación publicada en 1990 y realizada


por Carlos Vilas (ver bibliografía de referencia)
nos recuerda el control que durante la revolución
tuvieron los hijos de la oligarquía conservadora.

Entre las familias más connotadas que participaron


en la revolución antisomocista, ocupando puestos
de responsabilidad en la guerrilla, la dirección del
Frente Sandinista, los altos cargos del gobierno, las
fuerzas arm adas, el servicio exterior, las

159
“La Oligarquía en Nicaragua ”

organizaciones de masas, etc., podemos nombrar


los siguientes: Joaquín Cuadra Chamorro, Joaquín
Cuadra Lacayo, Osvaldo Lacayo Gabuardi,
Roberto Arguello Hurtado, René Vivas Benard,
Luis Carrión Montoya, Arturo Cruz Porras,
Ernesto Cardenal Martínez, Femando Cardenal
Martínez, Ernesto Castillo Martínez, Alejando
Martínez Urtecho, Richard Lugo Kautz, Alfredo
César, Carlos Femando Chamorro Barrios, otros.

La red familiar Chamorro-Cardenal-Cuadra-


Barrios-Pellas-Benard-Hollman-Lacayo-Carrión-
Cruz-Mántica, sobresale en todo el recorrido hasta
nuestros días, todos ellos ligados a lo que hemos
venido considerando com o la o ligarqu ía
conservadora y que finalmente, hasta el día de hoy
(2006), se quedaron con el poder, en alianza con el
neoliberalismo. Se mantuvieron y hasta se
beneficiaron en el gobierno sandinista (1979-
1990), se lucraron del gobierno de doña Violeta
Barrios de Chamorro (1990-1996), obtuvieron
sendos privilegios durante el gobierno de Amoldo
Alemán (1997-2001), aumentaron sus riquezas y
se articularon con las empresas transnacionales
durante el gobierno conservador de Enrique
Bolaños (2002-2006).

Después de treinta años, los restos del liberalismo


somocista mantuvieron una breve alianza con los

160
“La Oligarquía en Nicaragua ”

conservadores para desplazar al sandinismo,


mientras que durante el gobierno conservador del
Presidente Bolados se mantuvieron en la oposición;
el Frente Sandinista lleva 16 años en la oposición
(1990-2006); los liberales no somocistas y otros
grupos reformistas que participaron en la revolución
y que acompañaron a la oligarquía conservadora en
la restauración contrarrevolucionaria, fueron
desplazados finalmente por los conservadores y
terminaron aliándose con el Frente Sandinista en los
últimos años. La coalición que se formó para botar
al Frente Sandinista (Unión Nacional Opositora
-UNO) y particularmente sus líderes, en gran parte
de clase media y dispersos en más de 20 partidos,
han quedado excluidos del poder, acercándose
progresivamente a la coalición liderada por el
FSLN.

Hoy en día, la red familiar de la oligarquía


conservadora mencionada anteriormente, participa
en la contienda electoral apoyando a la Alianza
Liberal Nicaragüense y Partido Conservador
(ALN-PC), a la cabeza de la cual está el banquero
Eduardo Montealegre. Asimismo, esta misma red
familiar apoya al Movimiento de Renovación
Sandinista (MRS), encabezada por el Licenciado
Edmundo Jarquín, yerno del doctor Pedro Joaquín
Chamorro y de doña Violeta Barrios de Chamorro,
ex-funcionario del Banco Interamericano de

161
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Desarrollo (BID) donde laboró los últimos 10 años.


En esta agrupación están además como jefes de
campaña y diputados algunos miembros de las
familias más conocidas de la red familiar aludida,
entre los cuales sobresalen los apellidos Cardenal,
Chamorro, Cardón, Lacayo, Cuadra, otros; todos
ellos disidentes del Frente Sandinista.

162
SEGUNDA PARTE
EL ÚLTIMO GOLPE DE LA OLIGARQUÍA
CONTRA LA SOBERANÍA NACIONAL

La expresión actual del poder oligárquico está en


la oligarquía financiera, aliada al capital
transnacional y al gobierno de los Estados Unidos.
Su doctrina es el neoliberalismo y su proyecto es la
privatización del Estado nacional. No es de
extrañar entonces que haya sido la oligarquía
conservadora quien facilitara las condiciones
internas para que el neoliberalismo infligiera otra
estocada al capitalismo nacional.

El neoliberalismo y el fin
del capitalismo nacional

La ofensiva del neoliberalismo comienza con la


demota del bloque socialista soviético y el
sofocamiento directo por parte del imperio
norteamericano de los movimientos guerrilleros
latinoamericanos. Continúa con la intervención de
los organism os financieros internacionales
controlados por el gobierno estadounidense, sobre
los países latinoamericanos y tercermundistas. Se
orienta una política de ajuste estructural, el

165
“La Oligarquía en Nicaragua

desmantelamiento arancelario, la privatización de


las empresas del Estado, el recorte de los gastos
sociales, el levantamiento de todas las censuras
para las empresas capitalistas, tratados comerciales
favorables a las empresas norteamericanas,
regulación de todas las economías para favorecer el
monopolio de las corporaciones internacionales,
sobrepeso tributario a los empresarios nacionales,
así como a los pequeños y medianos productores,
control militar del territorio latinoamericano.

Con la llegada del neoliberalismo a Latinoamérica


el capitalismo nacional parece llegar a su fin. El
neoliberalismo es la radicalización progresiva del
liberalismo en la época de la globalización. Si el
liberalismo fue la doctrina de las burguesías
nacionales, el neoliberalismo es la doctrina de las
burguesías transnacionales. Desde el punto de
vista de las soberanías nacionales y del estado-
nación, se impone una globalización que sólo le
reconoce soberanía al imperialismo, es decir, a las
grandes corporaciones y a los Estados regionales,
tales como la Unión Europea o el proyecto
estadounidense de libre comercio en América
Latina (ALCA). El capitalismo neoliberal no
reconoce fronteras nacionales ni está interesado en
fomentar capitalismos nacionales ni en conformar
burguesías o estados nacionales.

166
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

En Nicaragua, la ofensiva neoliberal comienza


con la restauración de la oligarquía conservadora a
finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI,
primero reemplazando a Somoza en alianza con
los sandinistas (1979), después desplazando a los
sandinistas en alianza con los liberales (1990),
finalmente, desplazando a los liberales en el año
2001 .

Efectivamente, con el fin de la dinastía somocista


en las postrimerías de los años 70 muere el
principal esfuerzo del capitalismo nacional; a
partir de entonces, habrá capitalistas locales, pero
no capitalismo nacional. A raíz de la revolución
sandinista, la historia de las intervenciones se
repite, las fuerzas contrarrevolucionarias,
liberales y conservadoras, decidieron auxiliarse
con el gobierno norteamericano para combatir al
gobierno sandinista. Nicaragua estuvo enfrascada
en una guerra civil y en una guerra de agresión que
desbarató la economía nacional y produjo miles de
m uertos de am bos lados. La guerra de
intervención norteamericana estuvo apoyada por
los gobiernos centroamericanos.

El armisticio de esta ementa guerra sólo fue


posible por el acuerdo de las fuerzas en conflicto y
el apoyo de los gobiernos de la región

167
“La Oligarquía en Nicaragua "

mesoamericana. Bajo la presión del agotamiento,


los mandos de la Contrarrevolución y el Ejército
Popular Sandinista se decidieron a entablar
negociaciones que desembocaron en los acuerdos
de Sapoá, para ponerle fin al conflicto militar. Los
gobiernos centroam ericanos, así como los
gobiernos de México y Colombia, entre otros,
presionaron al gobierno norteamericano, a través
de los acuerdos de Esquipulas, para ponerle fin a la
guerra civil en Nicaragua. Finalmente, el gobierno
triunfante de todas las fuerzas de oposición
agrupadas en la Unión Nacional Opositora
(UNO), así como el gobierno saliente del Frente
Sandinista, firmaron el llamado Protocolo de
Transición, por medio del cual acuerdan un
proyecto de cohabitación.

La ofensiva neoliberal y la mundialización de las


economías llegaron a Nicaragua durante la
restauración conservadora de los años 90,
desbaratando a los principales empresarios locales
y obligándolos a sumarse a la cola de las
corporaciones. Día a día conocimos de embargos y
subastas de haciendas, empresas industriales,
com erciales y b an cad as pertenecientes a
empresarios nicaragüenses, así como fusiones o
ventas de acciones de empresarios locales a
empresas regionales, algunas veces quedándose

168
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

los empresarios locales con algunas acciones. La


rigidez de las medidas neoliberales, la agresividad
de las empresas transnacionales (europeas,
asiáticas y estadounidenses) y la voracidad de los
grupos bancarios que operan en Nicaragua,
profundizan la exclusión de los empresarios
productivos, así como de los pequeños y medianos
productores.

Efectivamente, los restos de la base económica de la


oligarquía nicaragüense son el segmento de los
banqueros, enriquecidos con el saqueo de los fondos
estatales y la especulación económica, concentrados
más en las rentas bancarias que en el desarrollo
industrial, por lo que es más propio hablar de
oligarquía financiera que de burguesía financiera.
Algunos de los socios de estas cadenas bancarias
pertenecen a familias de la élite conservadora. Otra
buena parte de las familias de la oligarquía
tradicional ha quedado vinculada a las planillas
estatales del gobierno conservador de don Enrique
Bolaños, otros buscan empleos en las empresas
transnacionales, mientras las corporaciones
extranjeras se posesionan de lo que queda de la
economía.

El golpe de gracia al capitalismo nacional lo


constituyó el tratado comercial que el gobierno

169
"La Oligarquía en Nicaragua ”

norteamericano obligó a firmar al presidente de la


república y que elimina todas las censuras -que
anteriormente frenaban la sobreexplotación de las
corporaciones trasnacionales- para expoliar los
recursos naturales y hum anos del pueblo
nicaragüense, protegiendo al mismo tiempo a la
economía norteamericana y a sus grandes
empresas. Nos referimos al tratado comercial
entre Estados Unidos y Centroamérica conocido
como CAFTA (por sus siglas en inglés).

El grado de abstracción y la complejidad de los


mecanismos especulativos del capital comercial y
financiero, unidos a la imagen decente y pura de
los herederos del otrora gran capital, han ocultado
el verdadero rostro del saqueo y de la corrupción
oligárquica en Nicaragua. A pesar de todo, la
ofensiva neoliberal y restauradora de las grandes
corporaciones extranjeras, apoyadas internamente
por lo que ha quedado de la oligarquía nacional, no
ha logrado invisibilizar ni esquivar el alma
corrupta que aqueja a la senil y decadente
oligarquía conservadora nicaragüense.

Frente a semejante crisis de identidad y de


hegemonía, el proyecto histórico de la burguesía
nicaragüense se aleja cada día más. La fracción
conservadora en el poder, en tanto que subordinada

170
El último golpe de Ia oligarquía contra la soberanía Nacional

a las fuerzas económicas y políticas del imperio


norteamericano, no cuenta con un proyecto
económico propio, limitándose sumisamente a
aplicar las políticas económicas fondomonetaristas,
acelerando así la quiebra y desplazamiento de los
negocios locales.

Internamente, la oligarquía tiene un presidente,


pero no tiene ni ejército, ni policía, ni influencia en
el parlamento, ni alcaldías y resiente el poder de
una oposición libero-sandinista cada vez más
consciente del renovado carácter vendepatria del
presidente conservador.

En la actualidad y desde el punto de vista político


la oligarquía muestra un gran debilitamiento
ideológico y una falta de credibilidad ante la
nación, desgastada como está por la corrupción y
por la entrega del patrimonio nacional a las
metrópolis. La contradicción, tropiezos y torpezas
del gobierno oligárquico conservador no pueden
ser peores: envió tropas nicaragüenses a Irak a
defender la interv en ció n norteam erican a,
retirándose poco después porque el ejército
imperial no quiso cargar con los gastos, acusa a los
líderes liberales por una corrupción que le rebota
inmediatamente sobre el expediente de sus
funcionarios corruptos.

171
"La Oligarquía en Nicaragua ”

La restauración conservadora y la
recolonización de Nicaragua

En los capítulos anteriores hemos señalado que la


oligarquía conservadora ha dificultado el desarrollo
de una burguesía liberal, así como el mercado
interno y la industrialización del país; entre otras
cosas, por su subordinación al mercado externo,
particularmente al mercado norteamericano.
Igualm ente señalam os que la olig arq u ía
conservadora ha sido devota de una herencia
colonial que creíamos desfasada. Aquel rasgo
ancestral de la oligarquía conservadora se ha
rejuvenecido a raíz de la llegada del neoliberalismo
y la globalización del capital. Es por eso que
podemos hablar de una restauración conservadora y
de una virtual recolonización de las economías
periféricas como la de Nicaragua. Efectivamente,
con la restauración conservadora en 1990, la
economía nicaragüense entra en una etapa de
recolonización disfrazada de desarrollo nacional,
cuyas consecuencias se notan abiertamente después
de 16 años de gobiernos neoliberales.

Desde que se hizo evidente que a través del


comercio internacional los países ricos se
enriquecen en la misma medida que los países
pobres se empobrecen, se les ocurrió a los
ideólogos estadounidenses indoctrinar al mundo

172
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

entero hasta persuadirlos de que todos los países


del tercer mundo podrían llegar a ser como ellos,
siempre y cuando cumplieran una serie de reglas.

La primera regla, indicaba que el Estado debía


retirarse completamente de la vida económica
productiva, incluso desentenderse de sus
compromisos sociales con la población, dejando
que el mercado se hiciera cargo de la suerte de todo
mundo. El resultado fue que todos aquellos países
que cumplieron la orden y se ocuparon de
desmantelar el Estado, se han sumido en la mayor
de las miserias, tanto los países socialistas, como los
países capitalistas. En cambio, países como China o
Vietnam en el campo socialista o países como
Chile, Corea o Taiwán en el campo capitalista, que
mantuvieron una fuerte presencia del Estado en la
economía, han logrado éxitos sin precedente en el
desarrollo económico.

La segunda regla, señalaba que junto al retiro de los


subsidios a nuestros productores debíamos
abandonar la protección arancelaria a nuestros
productos, no importando si los Estados Unidos
seguían subsidiando y protegiendo arancelariamente
a sus productores. El desastroso resultado de esta
política de “tigre suelto contra burro amarrado”, ha
sido la quiebra de la mayoría de los empresarios
nacionales y el empobrecimiento de los pequeños y
medianos productores.

173
“La Oligarquía en Nicaragua ”

La tercera regla, impone conceder todo el apoyo


posible al capital extranjero o, lo que es lo mismo,
a las empresas transnacionales, aduciendo que son
las que producen con más eficiencia, rendimiento
y competitividad. En el caso de Nicaragua, esta
política incluía eliminar todo tipo de impuestos a
dichas empresas, al menos por un término de 20
años, aunque ganas no les ha faltado a estos
gobiernos neoliberales para decidir que dicho
período fuera definitivo. El resultado lógico ha
sido que después de 16 años de tan generosa
política, tenemos la estructura tributaria más
regresiva, donde los ricos extranjeros no pagan
nada, mientras la población local tiene que cargar
con todos los impuestos.

La cuarta regla, orienta que todos los esfuerzos se


concentren en el mercado externo, desestimulando
el mercado interno. Esto quiere decir que hay que
producir lo que los Estados Unidos necesitan, no
importando si es rentable o no para el país.
Despreocuparse del mercado interno significa no
producir lo que el país necesita, no tomar en cuenta
ni la ocupación ni el salario, puesto que los
campesinos y obreros no son los que van a comprar
los productos de exportación que previamente el
imperio ha orientado producir. Sin embargo, es el
mercado interno quien consume el azúcar
nicaragüense que el imperio no deja entrar a los

174
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

Estados Unidos, aunque dicha azúcar es vendida


internamente tres veces más cara que a como se
vende en el mercado externo. Otro detalle en el que
no reparan quienes desprecian el mercado intemo
es que éste sigue siendo tan codiciado por los
norteamericanos que vienen a vender toda su
comida chatarra, incluyendo el maíz amarillo y
una tortilla “más-seca” de sus grandes empresas
como MASECA.

La última regla que el gobierno está sugiriendo es


que Nicaragua desestimule la producción de
alimentos por parte de las familias campesinas,
pues según dicen resulta mucho mejor comprar
alimentos a los Estados Unidos. Política que ya
está en marcha con mucho éxito para las empresas
exportadoras estadounidenses. En el último año
del gobierno conservador (2006) Nicaragua
importó 350 millones de dólares en alimentos que
antes producíamos internamente de acuerdo a los
datos del Ministerio de Economía.

La restauración conservadora y la ofensiva


neoliberal que coincide con un régim en
contrarrevolucionario han tenido entre otros
impactos, la quiebra de la burguesía productiva de
carácter agroexportador. En este caso los intereses
de la vieja oligarquía nacional coinciden
paradójicamente con los intereses modernos del

175
“La Oligarquía en Nicaragua "

capital transnacional. El liberalismo es desplazado


por el neoliberalismo, la burguesía nacional por la
burguesía transnacional.

El colapso de la burguesía agroexportadora

Una de las m anifestaciones del final del


capitalismo nacional es precisamente el fin de la
burguesía nacional; en el caso de Nicaragua nos
referimos a la burguesía agroexportadora. Una
burguesía que nace con la revolución liberal a
finales del siglo XIX, arrecia su presencia con la
dictadura somocista y sobrevive gracias a las
alianzas con la revolución sandinista.

Hasta hace poco era un dogma económico creer que


el crecimiento y la exportación al mercado mundial
eran suficiente receta para sacar del subdesarrollo
a los países pobres. En concordancia con
este postulado, la doctrina económica elaborada
en los centros metropolitanos, conminaba a
seguir exportando contra viento y marea,
independientemente de los desastrosos resultados
para las economías periféricas. Fue así que durante
500 años, grandes riquezas en oro, banano, madera,
algodón, café, entre otros, fueron trasladadas a los
países europeos y norteamericanos. Sin embargo, el
empobrecimiento de las economías periféricas se
profundizaba, al mismo tiempo que los países del
norte se enriquecían.

176
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

Semejante evidencia comienza a ser manifiesta


para un número cada vez mayor de organizaciones
y especialistas en la materia. Una muestra la expone
elocuentemente un organismo norteamericano
llamado Food First cuando afirma: "La agricultura
orientada hacia la exportación ha contribuido a
generar más hambre y pobreza global, y ha
enajenado a millones de personas de la tierra, el
agua y las semillas. La producción para la
exportación se ha promovido a costa de la
seguridad alimentaria doméstica y ha llevado a una
mayor concentración del sistema alimentario".

A diferencia de los países ricos, para quienes la


exportación no ha sido más que un medio para
fortalecer su mercado interno, la economía de los
países subordinados al m ercado m undial,
orientada hacia el mercado externo, ha debilitado
su mercado interno.

Decir que mientras más se produce y más se


exporta más perdemos, parece una contradicción y
hasta un disparate para quienes le creen más a la
lógica económica que a la realidad. Por supuesto
que estamos hablando del crecimiento y de la
exportación realmente existente. La premisa es
muy sencilla. Si un empresario o un país producen
a un costo de 100 dólares y venden a un precio de
mercado de 70 dólares, nadie podrá dudar que por

177
“La Oligarquía en Nicaragua ”

cada unidad de producto exportado, se pierden 30


dólares, y su crecimiento será perverso, pues
mientras más produzca y exporte, más se
empobrecerá. Esta aritmética la saben muy bien
los empresarios locales, al sufrir en carne propia
un negativo balance en el que los precios de
m ercado de los principales productos de
exportación quedan por debajo de los costos de los
mismos.

Veamos a continuación algunos ejemplos reales


extraídos de la historia económica contemporánea
y que han sido sistematizados en los estudios
realizados por el centro de investigación CIPRES
(ver referencia bibliográfica).

El café, principal producto de exportación, tiene


un costo de producción de 80 dólares por quintal,
sin embargo, en algunos años su precio de
mercado no pasó de 60 dólares el quintal. Esto
quiere decir simplemente que por cada quintal de
café producido y exportado Nicaragua pierde 20
dólares. En esas condiciones los cafetales
comienzan a ser abandonados por los quebrados
empresarios y gran parte de los mismos son
asumidos por los campesinos, obligados a vender
incluso a 30 dólares el quintal.

El azúcar tiene un costo de 14 dólares por quintal.


En diferentes ocasiones su precio en el mercado

178
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

mundial gira alrededor de 10 dólares. Eso quiere


decir que por cada quintal de azúcar producido y
exportado Nicaragua pierde 4 dólares. Esta
diferencia tiene que ser compensada con el
subsidio interno, por parte de los consumidores
nicaragüenses a quienes se les vende el mismo
quintal a un precio de 30 dólares, para compensar
el diferencial negativo de precio en el mercado
internacional. En los últimos tres años han
quebrado algunos ingenios de azúcar.

El área de tabaco que en años recientes alcanzaba


un promedio anual de 5,400 manzanas, hoy en día
apenas se siembra un poco más de 1,000
manzanas, debido a la caída de los precios
internacionales. En los buenos años, el quintal de
tabaco se pagaba a más de 300 dólares, hoy los
empresarios locales tienen que venderlo a 140
dólares por quintal, lo que implica que los
productores mantienen su solvencia cerca del
punto de equilibrio, quedando en el camino
muchos empresarios nacionales quebrados. El
resultado no se ha hecho esperar y de las 35
fábricas de tabaco que existían en el área
tabacalera de Nicaragua (Estelí), hoy sólo quedan
5, incidiendo ello en un mayor desempleo.

En el caso de las oleaginosas, la situación no puede


ser peor. Conocemos el expediente del algodón, del

179
“La Oligarquía en Nicaragua ”

cual llegó a sembrarse alrededor de 250,000


manzanas. Hoy en día no queda más que
depredación de suelos y agua e intoxicación de las
familias rurales. La casi desaparición del cultivo
del algodón ocurrió en Nicaragua y en toda
Centroamérica, no obstante, la oligarquía culpa a la
revolución sandinista de una quiebra empresarial
que corresponde a la pérdida de rentabilidad
internacional del producto.

En lo que respecta al ajonjolí, otro de los productos


de exportación nicaragüense, su producción ha
venido disminuyendo estrepitosamente, pasando
de 60,000 manzanas a finales de la década de los
ochenta, a 20,000 manzanas en los últimos años, y
a 5,000 manzanas en las recientes cosechas. El
costo promedio de ajonjolí es de 25 dólares el
quintal, mientras que el precio de mercado durante
el último ciclo apenas llegó a los 7 dólares por
quintal, y además no habían compradores, por lo
que los productores almacenaban gran parte del
ajonjolí en sus bodegas.

La soya ha perdido prácticamente su demanda,


tanto en el mercado nacional como en el mercado
externo. De tal manera que de 25,000 manzanas de
soya sembradas en los últimos años, hoy en día
apenas se llega a las 2,000 manzanas. Junto con la
soya han quebrado las fábricas de aceite ubicadas

180
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

en el occidente del país, de tal manera que


Nicammia depende prácticamente del mercado
exterior para su consumo de aceite.

El banano ha bajado su producción y su


exportación en más del 50% en las últimas décadas,
cultivándose actualmente 2.8 mil manzanas, con
un precio de mercado que apenas alcanza su punto
de equilibrio y su precio al productor bajó de $4
dólares a $3.50 cada caja. Algo parecido podemos
decir del camarón cuyo costo gira alrededor de 2.50
dólares por libra, mientras que su precio bajó en los
últimos años de más de 4 dólares a menos de 3
dólares la libra, llegando incluso algunos años a
cotizarse alrededor de 1 dólar la libra, lo que
ocasionó la quiebra de muchos productores
camaroneros.

Para otros productos, como la carne y la leche, cuyo


consumo en el mercado interno compensa el
deterioro internacional de los precios, el excedente
y la ganancia se ha trasladado a las grandes
empresas transnacionales que controlan el negocio.

Los minerales siempre han estado en manos de


compañías extranjeras; la única diferencia es que
ahora pagan menos impuestos, gracias a los
incentivos fiscales que el neoliberalismo impone a
los Estados nacionales latinoamericanos.

181
“La Oligarquía en Nicaragua ”

En cuanto a la producción y exportación de madera,


la situación es bastante parecida a la de los
productos anteriores. Durante el último quinquenio,
la venta al exterior de especies forestales bajó, tanto
en volumen como en valores, en un 50%. A ello hay
que agregar que año con año Nicaragua pierde cerca
de 100,000 manzanas de su área forestal.

En las últimas décadas se nota un traspaso de la


producción exportable de manos del empresario a
manos del campesino, a quien se conmina a dejar
de producir alimentos para el mercado interno y a
cubrir las cuotas de agroexportación. En el caso de
los empresarios, cuya lógica es de costo-beneficio,
la caída de los precios por debajo de los costos o al
punto de equilibrio, habida cuenta del sobrecargo
en un 25% de intereses por préstamos de
habilitación, ha significado la hipoteca, el embargo
y la subasta de sus empresas. Cabe señalar que el
aumento de los costos no se debe al precio de la
mano de obra, sino todo lo contrario, pues el nivel
de remuneración de los trabajadores rurales
nicaragüenses es de los más bajos del mundo.

En síntesis, el área de producción agroexportadora


ha descendido alrededor del 50%, pasando de
170,000 a 82,000 manzanas en los últimos años,
área que en gran parte era sembrada por la
burguesía agroexportadora.

182
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

El balance del comercio exterior sigue siendo


desastroso. Se ha duplicado el valor de las
importaciones, mientras las exportaciones brutas
apenas progresan. En el año 2005 Nicaragua
exportó 800 millones de dólares, pero importó más
de 2,000 millones de dólares, alcanzando un
déficit comercial cercano a los 1,200 millones de
dólares. La deuda externa sobrepasa los 6,000
millones de dólares, a pesar de las últimas
condonaciones que hiciera el ex/bloque socialista,
por 5,000 millones de dólares. La deuda interna
alcanza los 3,000 millones de dólares, la mayor
parte de la cual no es más que una transferencia del
sector público al sector privado (bonos de
indemnización y salvamento bancario), sin contar
la transferencia por privatizaciones subvaluadas y
el desvío de fondos por actos de corrupción y
soborno.

En los últimos 16 años (1990-2006), centenares de


miles de personas se han marchado hacia la ciudad
donde no encuentran empleo, pues la urbanización
existente no se acompaña de industrialización,
sino de marginación, miseria y delincuencia. El
subempleo ronda el 40% de la PEA y los salarios
se mantienen congelados nominalmente desde
1990, habiendo disminuido realmente en un tercio
el poder de compra de los trabajadores, los que se
encuentran en su gran mayoría en el nivel de

183
"La Oligarquía en Nicaragua ”

pobreza. Al cabo de este período se registra más de


un millón de nicaragüenses que han migrado hacia
el extranjero.

Un plan de desarrollo basado en clusters o


campos de concentración de carácter económico

A pesar de esta situación padecida por la burguesía


agroexportadora, el gobierno del presidente Bolaños,
representante de la oligarquía, ha logrado ofrecer y
convencer a la clase política - que representa a los
grandes empresarios - sobre la bondad de un plan de
desarrollo a favor de Nicaragua.

El discurso de la oligarquía conservadora afirma las


bondades del capitalismo transnacional y ofrece un
plan de desarrollo basado en clusters o
aglomeraciones económicas territoriales, pretendiendo
imitar los clusters industriales de los países del norte,
sin embargo, para los países del sur los clusters más
bien aparecen como campos de concentración de
carácter económico.

Un campo de concentración puede tener carácter


militar o carácter económico. Un campo de
concentración militar es un segmento territorial
donde la gente está obligada a permanecer bajo
amenaza o fuerza militar. Un campo de concentración
económico es igualmente un segmento territorial

184
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

donde los esclavos, peones semi-asalariados o


pequeños productores, están obligados a permanecer
o comportarse de tal manera, bajo amenaza de perder
la vida o la comida, el empleo o la posibilidad de
vender sus productos. En ninguno de ellos se
garantiza más dignidad y derecho que un pedazo de
pan o de tortilla para sobrevivir. Las plantaciones
coloniales, los enclaves y las maquilas realmente
existentes, bien podrían ser ejemplos evidentes, por
su funcionamiento y resultado, de campos de
concentración económicos que efectivamente
concentran riqueza privada, pero no han sido factores
de desarrollo nacional.

El Plan Nacional de Desarrollo (PND) presentado


por el gobierno a inicios del siglo XXI mantiene la
posición tradicional de la economía neoclásica, al
suponer que la industria urbana tendrá la
capacidad de absorber a los desempleados del
campo, lo que justificaría concentrar todo el apoyo
del Estado en las empresas industriales, las que a
su vez continuarían invadiendo el campo con
mercaderías más baratas que las producidas por
los propios campesinos. En el marco de las
relaciones internacionales, el supuesto afirma que
el crecim iento económ ico de los países
empobrecidos, se logrará con la llegada de
empresas extranjeras dedicadas a la exportación
de materias primas. En conclusión, nos seguimos

185
“La Oligarquía en Nicaragua ”

moviendo en el credo de que la empresa privada,


es decir, las empresas industriales y por extensión
los países industrializados, son el motor de la
economía, capaces de generar empico, riqueza y
bienestar para los desempleados; sin embargo,
hasta ahora, aquellas empresas y aquellos países
enriquecidos hasta la saciedad, no han hecho más
que quebrar economías campesinas y economías
nacionales, generando cada vez más desempleo y
pobreza en el mundo entero.

Después de mucho tiempo de haber apostado y


experimentado tal modelo, deberíamos preguntarnos
si realmente estas empresas han sido, a lo largo de
nuestra historia, factores de desarrollo en la
agricultura, el comercio o la industria. Pregunta que
se vuelve oportuna en estos momentos en que el
gobierno nos promete de nuevo, el mismo desarrollo
o bienestar que nunca hemos tenido, hoy a través de
los clusters o conglomerados económicos,
encabezados por grandes consorcios extranjeros.

La historia económica de Centroamérica ha estado


atravesada por una dinámica externa donde las
empresas extranjeras se han enriquecido, pero
donde se han retrasado las posibilidades de nuestro
desarrollo interno. Primero fueron las plantaciones,
después vinieron los enclaves y las maquilas, ahora
vienen los clusters, todos ellos destinados a

186
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

funcionar como campos de concentración agrícola,


comerciales o industriales. Fue así que se
establecieron las plantaciones de cochinilla, añil,
cacao, etc., con mano de obra esclava o sometida a
régimen de servidumbre. Todos estos productos
llei -ron los bolsillos de los comerciantes europeos,
mientras que a Centroamérica le quedaron apenas
las cifras de crecimiento y exportación, como
prueba ilusa de un desarrollo lleno de pobreza y
dependencia, que duró los primeros dos siglos de
nuestra vida nacional.

Después llegaron los enclaves o empresas


territoriales norteamericanas estableciéndose en
la región, pero sin someterse a las leyes de la
región. La posesión de las tierras o de los
yacimientos mineros se hacía por concesiones que
nuestros gobiernos entregaban a las empresas
extranjeras, junto con una serie de exenciones. En
los enclaves, la mano de obra era remunerada por
un salario equivalente a una paupérrima canasta
que apenas permitía la sobrevivencia de los
trabajadores del enclave. A finales del siglo XIX y
comienzos del siglo XX, los enclaves de banano,
plata, caucho o madera, extrajeron nuestros
recursos naturales hasta el agotamiento del
yacimiento, el suelo, la biodiversidad y la gente.
Al final del negocio, los enclaves se marcharon,
desmantelando hasta la línea férrea por donde

187
“La Oligarquía en Nicaragua ”

sacaban su producción exportable. Al igual que en


el caso de las plantaciones, el desarrollo
centroamericano sólo se reflejó en las cifras de
exportación que aquellos productos generaron a
las empresas extranjeras.

En todo el siglo XX, ei único crecimiento


exportador que tuvo algún efecto multiplicador
sobre las economías nacionales del istmo, fueron
las actividades económ icas en manos de
empresarios y pequeños productores nacionales,
particularmente vinculados al café, el algodón o la
carne, hoy en día en una crisis casi terminal, debido
al deterioro de los ténninos de intercambio de
nuestros productos con respecto a los productos de
las metrópolis. En la mayoría de los casos y
momentos, la agroexportación no ha logrado
retener ni siquiera la mano de obra nacional, la que
hoy en día se encuentra en una estampida
migratoria, sin precedente.

A finales del siglo recién pasado y ante la crisis de


la agroexportación nacional, nuestros gobiernos
nos ofrecen de nuevo el desarrollo económico a
través de las inversiones extranjeras. Fue así que
llegaron las maquilas asiáticas. Estas maquilas
textileras funcionan como enclaves industriales y
comerciales, con la diferencia que ahora importan
la materia prima fuera del istmo centroamericano,

188
El último golpe de Ia oligarquía contra la soberanía Nacional

la que una vez procesada se va al exterior y algunas


veces hasta regresa, pero a un precio mucho
mayor. Otra diferencia es que los enclaves
im portaban gran parte de la canasta que
consumían sus empleados, en cambio las maquilas
se abastecen de sus transnacionales hermanas, que
ya se encuentran radicadas en el país (Pizza Hut,
M cDonald's y compañía). Por lo demás todo sigue
igual,

Para quienes no vivieron la época de las


plantaciones o de los enclaves y crean que es muy
exagerado hablar de campos de concentración
económicos, los invito a darse una vuelta por las
maquiladoras asiáticas para ver a miles de mujeres
ganando 2 dólares (30 córdobas) diario, lo que
apenas les ajusta para pagar tres tiempos de
comida y el pasaje de ida y vuelta a su hogar,
trabajando en condiciones de hacinamiento y
humillación, para poder llevar un mendrugo de
pan a sus hijos. ¡Peor es que no tengan empleo,
dicen los negociadores del CAFTA! ¡Peor es que
no coman! decían los antiguos esclavistas de las
viejas plantaciones.

Finalmente llegamos a los clusters (conglomerados,


aglomerados o complejos territoriales), una
reedición de las plantaciones, los enclaves y las
maquilas. Al igual que aquellos, los clusters se

189
"La Oligarquía en Nicaragua”

limitan a un segmento del territorio nacional y están


encabezados por grandes empresas extranjeras, por
lo general dedicadas al procesam iento y
com ercialización. Los clusters usufructúan
flexiblemente los recursos del entorno: pueden
trabajar con materia prima importada o comprada en
el territorio nacional, gozan de exenciones
impositivas igual que las formas anteriores,
contratan mano de obra asalariada y establecen
contratos de compra-venta con los productores del
entorno. Para los gobernantes nacionales y sus
administradores de políticas económicas, los
clusters, al igual que los enclaves, siguen siendo el
sujeto económico principal al cual apostar para el
desarrollo económico nacional. La gran diferencia es
que los clusters recibirán todo el apoyo del estado
nacional para organizarse, incluyendo los insumos
requeridos en el segmento territorial local, la
infraestructura física y social, capacitación de la
mano de obra utilizada, marco jurídico favorable a la
importación y exportación de sus productos,
levantam iento de todas las censuras que
anteriormente encontraba el capital: censuras
jurídicas, censuras morales, censuras sociales,
censuras laborales, censuras ecológicas o
m edioam bientales, censuras fitosanitarias.
Asimismo, gozarán de todas las prerrogativas de una
empresa nacional, de una empresa transnacional y de
una empresa que no tiene patria ni compromiso
alguno con nadie más que con la codicia y el
beneficio del negocio.

190
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

El cluster es, entonces, al igual que la plantación, el


enclave o la maquila, un campo de concentración
de riqueza: agrícola, industrial, comercial,
territorial, que succionará, además, los recursos
que la administración pública podría destinar a
otros territorios o grupos poblacionales, pues como
lo dice el plan de desarrollo del gobierno
nicaragüense, donde no haya posibilidades de
negocio para las empresas, el Estado no deberá
gastar ni un solo centavo. Como en todo campo de
concentración, esta vez de tipo económico, los
clusters contarán con una mano de obra cautiva y
desheredada, sin ciudadanía si son migrantes, sin
derechos sociales ni libertad sindical si su Estado
ha firmado tratados de regulación comercial, sin
protección sexual o de género si son mujeres u
homosexuales, sin esperanza de un ingreso que
supere la cuota mínima para poder llegar vivo al
día siguiente a su trabajo; en el caso de los
productores que le vendan sus productos a la
unidad rectora del cluster (la empresa extranjera)
para que ésta los procese y los exporte, quedarían
subordinados al monopsonio de la corporación, sin
ninguna protección, pues ésta perturbaría la
competitividad de los nuevos enclaves.

La grande y desventajosa diferencia entre el


cluster y sus homólogos anteriores es que la oferta
o demagogia del supuesto es tan grande que sus

191
"La Oligarquía en Nicaragua ”

mentores proponen que el país abandone


totalmente la producción campesina de alimentos,
bajo la promesa de que con el empleo de los
clusters habrá trabajo e ingreso para todos, con lo
que podrán comprar alimentos que el resto de
clusters transnacionales estará vendiendo en cada
rincón del país. Hasta ahora, sin embargo, las
cifras no calzan con la publicidad, al menos en
Nicaragua. En los últimos 16 años años, las
maquilas asiáticas establecidas en Nicaragua han
absorbido 60,000 empleos, mientras 1,000,000 de
desempleados y desempleadas han tenido que
abandonar el campo y la ciudad, dirigiéndose
principalmente hacia las actividades exportadoras
de los empresarios nacionales costarricenses.

El regreso a los enclaves del Caribe

A finales del siglo XIX, particularmente durante el


período de la república oligárquica conservadora
(1863-1893), se comenzaron a instalar en Nicaragua
los llamados enclaves o protectorados económicos
que el capital norteamericano establecía en
Centroamérica. Se inició en la Costa Caribe de
Nicaragua, lo que se denominó la economía de
enclave. Se llama enclave al establecimiento de una
empresa extranjera en un pedazo del territorio
nacional, entregado como concesión mediante un
contrato entre el gobierno nacional y la compañía en

192
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

cuestión para la explotación de un determinado


producto. En el enclave y en el territorio ocupado
por el enclave, rigen leyes especiales surgidas de las
cláusulas del contrato, en todo caso diferentes a las
que rigen en el territorio nacional para las empresas
locales. Los enclaves enriquecen a la compañía
extranjera, pero no tienen ningún efecto
multiplicador sobre el desarrollo nacional, sino todo
lo contrario, y, a mediano y largo plazo, resultan ser
desastrosos para el desarrollo y bienestar de la
sociedad donde parasitan.

Los enclaves más importantes en la zona del


Caribe de Nicaragua, fueron los enclaves de
caucho y tuno, maderas preciosas, bananos y
minería. Las concesiones y privilegios fiscales del
Estado nicaragüense se justificaban, igual que
ahora, aduciendo la importancia de las inversiones
para la exportación y el empleo generado, factores
que prometían un seguro desarrollo económico
nacional. Efectivamente, las inversiones de las
compañías extranjeras provenientes de los
Estados Unidos de América no se hicieron esperar,
exportaron muchas divisas y generaron mucho
empleo. Pero recordemos que una plantación llena
de peones o trabajadores semiserviles puede hacer
crecer la plantación, aumentar las exportaciones,
generar empleo, al mismo tiempo que se degradan
los recursos naturales y la vida social de los
trabajadores.

193
"La Oligarquía en Nicaragua

El desarrollo de los ferrocarriles y posteriormente


de la electricidad y del automóvil en Estados
Unidos, requería del caucho, materia prima que se
encontraba en abundancia en la Costa Caribe de
N icaragua. A sim ism o, la construcción de
viviendas en los Estados Unidos requería de
maderas preciosas, entre ellas la caoba y el cedro,
que también existían en la región atlántica
nicaragüense. Lo mismo puede decirse de la
demanda de bananos para el consumo de la
población norteamericana o de algunos minerales
como el oro muy solicitados por el capital
estadounidense.

Por lo general las com pañías extranjeras


utilizaban dos formas para extraer el producto:
mano de obra asalariada o contratos con pequeños
productores a quienes les compraban el producto.
Las compañías extranjeras de estos enclaves
llegaron a ser, hasta los años cincuenta, las
empresas que más mano de obra contrataron. En
las primeras décadas del siglo XX, los enclaves
madereros llegaron a contratar hasta 3,000 obreros
asalariados. Los enclaves bananeros llegaron a
contratar hasta 2,500. Otro tanto podría decirse de
los enclaves mineros. En el caso de los enclaves de
caucho, hubo compañías que contrataron hasta
5,000 trabajadores.

194
El último golye de la oligarquía contra la soberanía Nacional

Otras veces, las compañías extranjeras utilizaban


el sistema de financiar y brindar asistencia técnica
a pequeños productores para que se ocuparan de
producir el producto que luego la compañía les
compraba. Es así que en el enclave había
centenares y hasta miles de pequeños productores
que se dedicaban a recolectar caucho, producir
banano o extraer oro para ser vendido a las
compañías.

Estos enclaves se hacían cargo de construir la


infraestructura necesaria para establecerse.
Construían caminos, líneas férreas, aeropuertos,
viviendas, sistema de transporte fluvial para sus
productos y para la población trabajadora, escuelas,
luz eléctrica, comisariatos que importaban bienes
de Estados Unidos y los vendían a los empleados y
trabajadores de la compañía.

Otra característica de los enclaves es que pasado


un cierto tiempo y agotado el producto o la
demanda en el mercado, la compañía abandonaba
el territorio y la infraestructura. Las montañas
quedaban pelonas, completamente despaladas, las
minas agotadas, los campos llenos de plagas y
enfermedades, como fue el caso de la sigatoka o
enfermedad de Panamá que ataca el banano.
Aquellos territorios parecen ahora cementerios o

195
“La Oligarquía en Nicaragua ”

parajes fantasmales con chatarras tiradas por los


caminos enmontados. La población nativa regresó
a la agricultura de subsistencia, con hábitos
añorados y esperando el regreso de la compañía
extranjera.

Durante el período de ocupación militar yanki, de


1927 a 1932, en gran parte del territorio nacional
los enclaves fueron atacados por las tropas del
general Sandino, lo que incomodaba al capital
norteam ericano. Varios enclaves m ineros,
bananeros y madereros fueron asediados o
destruidos por el Ejército Defensor de la
Soberanía Nacional (EDSN).

Recientemente, las maquilas, los clusters y los


tratados comerciales están facilitando el regreso
de los enclaves. Debiéramos de preguntamos qué
semejanzas y diferencias existen entre los viejos
enclaves del Caribe, los Clusters propuestos por el
plan de desarrollo y las maquilas:

a) Hoy en día, después de la firma del tratado


comercial con Estados Unidos, conocido como
DR-CAFTA, los privilegios otorgados por el
gobierno nacional a las empresas extranjeras
funcionan para todos los extranjeros y en todo el
territorio nacional, mientras que los viejos
enclaves estaban limitados a un territorio y a la
compañía que firmaba.

196
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

b) Hoy como antes, la empresa extranjera sale más


favorecida que el productor nacional. Al igual que
en los viejos tiempos, estas nuevas compañías
tienen el derecho de repatriar sus utilidades, traer
los insumos y productos de consumo que
necesiten, con ventajas que no tiene ningún
empresario o productor nacional. Una gran
diferencia es que los viejos enclaves pagaban algo
de impuestos, mientras que en la actualidad las
empresas extranjeras que operan en las zonas
francas están totalmente exoneradas de todos los
impuestos, que en cambio se cobran a los
productores nacionales.

c) Abandono de las leyes nacionales e internacionales.


Los convenios internacionales firmados por el
gobierno nicaragüense, al igual que durante la época
de los enclaves, están por encima de las leyes
nacionales y son de obligatorio cumplimiento para el
gobierno. Además, los convenios actuales desconocen
normas o logros que los países en desarrollo, habían
alcanzado al interior de la Organización Mundial del
Comercio (OMC).

d) Otra de las diferencias entre los enclaves de ayer y


los clusters de hoy es que ahora se le facilita a la
compañía extranjera su instalación y funcionamiento.
El gobierno subsidia la construcción de la

197
“La Oligarquía en Nicaragua ”

infraestructura física y social, mientras que antes lo


hacía la compañía extranjera. Nuestro gobierno
nacional está encargado de planificar y organizar el
acopio local, mientras que antes le correspondía al
enclave. Nuestro gobierno permite que las
compañías extranjeras puedan ser financiadas con
dinero de los bancos que operan en Nicaragua, no
teniendo la compañía extranjera que financiarse con
su propio dinero, como hacían los antiguos enclaves.

e) Otra gran diferencia entre los enclaves de ayer y


los tratados comerciales de hoy es que las
compañías extranjeras que operan como maquilas
no tienen que utilizar la materia prima nacional,
pues la pueden importar del extranjero, tal como lo
hacen las maquilas asiáticas. Anteriormente, las
com pañías que operaban en los enclaves
trabajaban con la materia prima nacional (caucho,
madera, minerales, bananos).

f) Los enclaves se dedicaban a producir para


exportar, hoy en día, en cambio, las transnacionales
del neoliberalismo controlan el consumo interno.
Los llamados clusters que no son más que grandes
empresas que compran el producto al productor
local y que además se han metido a controlar
productos para comercializarlos internam ele, con
el peligro de que cuando decidan retirarse habrá
quebrado nuestro patrimonio alimentario.

198
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

g) Cuando se acaba el negocio se marchan. Al igual


que en el pasado, cuando se acaba el negocio, por
cualquier razón, la compañía se marcha, tal como
pasó con el caucho cuando entraron los países
asiáticos al mercado mundial, o como está pasando
ahora con la entrada de China al mercado de textiles,
lo que podría paralizar de un plumazo la actividad
de las maquilas, como ocurrió recientemente a las
maquilas textileras guatemaltecas.

La economía política de los tratados


comerciales

La economía política de los tratados comerciales


se sintetiza en lo que se conoció como Tratado
Comercial de Libre Comercio entre Estados
Unidos, Centroamérica y República Dominicana,
por sus siglas en inglés (DR-CAFTA). Nosotros le
llamaremos simplemente Tratado Comercial con
los Estados Unidos (TC-US A)

El TC-USA es una expresión más del modelo


neoliberal elaborado para los países sub­
desarrollados, a saber: la apertura comercial
unilateral y la privatización del Estado, a favor de
los intereses del gran capital comercial y
financiero, particularmente de la inversión
extranjera, tal como lo dicen sus mentores.

199
“La Oligarquía en Nicaragua”

En Nicaragua esta apertura y esta privatización


comenzaron desde 1990 con los gobiernos
neoliberales de Chamorro y Alemán. Los
aranceles para la importación de mercancías ya
fueron desmantelados y bajados del 50% al 5%
(promedio ponderado) en estos quince años. La
privatización de las empresas del Estado está casi
finalizada y ha iniciado la privatización de los
servicios públicos, uno de los negocios más
apetecidos por las empresas transnacionales.

La propuesta del TLC-USA es fomentar los


beneficios al capital extranjero, levantando las
censuras tradicionales que frenaban o amortiguaban
las desastrosas consecuencias del salvajismo
capitalista (censura laboral, censura ambiental,
censura moral, censuras legales, etc.), eliminando la
competencia nacional y extra-norteamericana a
favor de las empresas gringas, facilitando así la
destrucción de la economía local y la quiebra de los
productores nacionales (grandes, medianos y
pequeños) y limitando las posibilidades de
exportación hacia Estados Unidos (cuotas o
prohibiciones para el grueso de nuestras
exportaciones).

Ahora bien, si el TC-USA no es más que la


profundización del modelo aperturista y privatizador
y llevando este modelo más de quince años de vida,

200
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

se puede aún antes de su implementación, realizar un


primer 1 "'anee de sus estragos sobre la estructura
económica de Nicaragua.

Desde el punto de vista de los nuevos sujetos


hegemónicos (gran capital comercial y financiero,
fundamentalmente extranjero), el resultado se
expresa por la multiplicación de un conjunto de
ramas industriales actuando con carácter oligopólico
e importando insumos, bienes de capital y tecnología.
Se trata de un aparato comercial dependiente de la
oscilación internacional de unos precios cada vez
más desfavorables. Modelo que conlleva una mayor
fuga de capitales y un deterioro creciente de los
términos de intercambio. Todo lo anterior genera un
balance comercial progresivamente deficitario, un
Estado cada vez más dependiente de la deuda extema
y de la deuda intema, una mayor carga tributaria
sobre los hombros de la ciudadanía de menos
ingresos y una terciarización -artificialmente
sostenida- de la economía o del crecimiento
económico.

Las afirmaciones del gobierno sobre la bondad del


TC-USA para los productores, consumidores y
trabajadores, pueden corroborarse y medirse a
través de las cifras oficiales del gobierno durante
los primeros quince años del modelo. La burguesía
productiva nacional se encuentra prácticamente en

201
“La Oligarquía en Nicaragua ”

bancarrota, los consumidores siguen comprando


los bienes importados cada vez más caros, el
desempleo y la migración siguen creciendo, la
pobreza y la brecha social son cada vez más
evidentes y profundas.

De tal manera que esta situación ha cambiado


completamente la fisonomía de los sujetos
económicos en Nicaragua. La hegemonía del
capital está en manos de la burguesía transnacional,
por lo tanto, el Estado y sus leyes funcionan de
acuerdo a los intereses de este sector de la
burguesía. La preocupación de los empresarios
nacionales gira alrededor de los negocios de
importación, exportación y del capital financiero,
sin importar lo que pasa con la producción
nacional. Los medianos y pequeños productores
vinculados a la exportación comienzan a sustituir a
los empresarios de antaño, pero siguen vinculados
a la exportación de materias primas y recurriendo a
la explotación o autoexplotación de mano de obra
barata. Los campesinos siguen migrando hacia la
ciudad y, los trabajadores con más calificación e
iniciativa, siguen migrando hacia el exterior. Las
campesinas más jóvenes, expulsadas del campo,
venden su juventud y pierden su dignidad a manos
de los grandes capitales extranjeros de las zonas
francas, verdaderos enclaves, sin ningún efecto
multiplicador sobre el resto de la economía.

202
El último golpe de la oligarquía contra ¡a soberanía Nacional

La historia, los enclaves y la nación sólo han


cambiado de producto. La república bananera se ha
convertido en república maquilera. Una clase
media empobrecida gasta hasta el último centavo
de las remesas familiares en los establecimientos
de bisutería importada o en las esquinas de los
semáforos, donde adquieren las mercancías
extranjeras que son distribuidas por estas modernas
pulperías, desvinculadas totalm ente de la
producción nacional.

¿Y la clase política? Soslayando estos problemas,


creyendo que la democracia representativa es el
principal problema de Nicaragua, acusándose
entre ellos de los males del país, mientras los
funcionarios de la embajada norteamericana
deciden cómo utilizarla para sus intereses, cómo
echarlos a pelear y así distraerlos del desolador
presente, que no se percibe ni en los estantes de los
centros comerciales, ni en los pasillos de las
oficinas públicas, ni en los centros que organizan
el pensamiento de la sociedad civil.

Para quienes necesiten variables de control, o


tomar distancia de sus propias posiciones
políticas, quizás pueda servirles saber que todo
este panorama tiene la misma estructura y la
misma tendencia en el resto de las economías
centroamericanas. Y aún cuando estos países

203
“La Oligarquía en Nicaragua "

difieran políticamente en su pasado cercano,


coinciden en haber implementado las mismas
políticas económicas neoliberales en los últimos
quince años.

El significado del Tratado Comercial con los


Estados Unidos (TC-USA)

1. El llamado TLC-USA no es de libre


comercio, sino todo lo contrario, pues las
transacciones comerciales estarán reguladas
por leyes de obligatorio cumplimiento,
despidiendo así la vieja y famosa libre
competencia del mercado. No hay libre
circulación de mercancías ni de trabajadores
centroamericanos a Estados Unidos, sólo de
estadounidenses a Centroamérica. La
igualdad del tratado comercial es como la
que existe entre un tigre suelto y un burro
amarrado. A cambio de este modelo
comercial, se propone un verdadero libre
comercio, que permita enviar todo el queso,
toda la carne, todo el azúcar y toda la mano
de obra que produce Nicaragua, igual que
los Estados Unidos envía toda su Coca Cola
y todos sus teléfonos celulares.

2. El TC-USA no pudo ser discutido por los


diputados para enmendarlo, pues el

204
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

gobierno norteamericano decidió que tiene


que aceptarse o rechazarse en su totalidad.
En caso de ser rechazado, el país corre el
riesgo de ser bloqueado comercial y
financieram ente, incluso acusado de
enemigo de los Estados Unidos y hasta de
sospechoso de terrorista. La consulta que
hizo el gobierno nicaragüense no fue más
que un plan de publicidad pagado con los
impuestos de la población, para convencer
a la población de la conveniencia de dejarse
vencer por la competencia comercial. El
TLC no es más que la culminación de una
apertura comercial unilateral que empezó
con las medidas fondomonetaristas, cuyos
estragos ya se conocen en términos de
pobreza, desempleo y corrupción de los
gobernantes, al vender bajo “coima” las
empresas estatales.

3. El TC-USA tiene como objetivo explícito


destruir la economía campesina y la
soberanía alimentaria, tal como está
sucediendo en toda América Latina, donde
productos agropecuarios que antes se
producían localmente (leche y derivados,
maíz, arroz, carne, huevos, frutas, verduras
y otros), hoy son importados a menor

205
“La Oligarquía en Nicaragua ”

precio, pero comprados por la población a


mayores precios, quebrando y desplazando
la producción interna de alimentos de
nuestros países. Méxi 'o por ejemplo,
después del tratado comercial con Estados
Unidos está comprando más frijoles a los
mismos Estados Unidos. Nicaragua que
siem pre ha dispuesto de alim entos
producidos por su campesinado, ahora
gasta más de 350 millones de dólares en
comprar los mismos alimentos que antes se
producían localmente (gasto equivalente
al 40% de las exportaciones en el 2006). Y
en cuanto a los productos industriales que
supuestamente favorecerán a nuestros
consumidores, ya se demostró en quince
años de apertura comercial que es una
solemne mentira, pues la gente sufre en
carne propia el alza permanente de los
precios de todos los productos importados.

4. El TC-USA permite que Estados Unidos


pueda introducir todos los productos
agropecuarios e industriales que quiera.
Nicaragua, en cambio, está sujeta a
pequeñísimas cuotas de una cantidad de
productos que nos permiten exportar y a

206
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

fuertes restricciones fítosanitarias o a


incontrolables obstáculos por concepto de
bioterrorismo. Por ejemplo, al fínnar el TC-
USA, a Nicaragua se le pennite exportar a
los Estados Unidos 132,000 quintales
adicionales de azúcar en relación a la cuota
que existía anteriormente (3% de toda su
oferta exportable); en queso se le permitirá
exportar a los Estados Unidos 15,620
quintales adicionales (4% de toda su oferta
exportable) y en carne se permitirá exportar
a Estados Unidos 154,000 quintales
adicionales (24% de toda su oferta
exportable). Resulta inútil, entonces,
producir para exportar, bajar los costos, bajar
los precios, aumentar la calidad, aumentar la
productividad del trabajo y del capital, ser
más competitivos en el mercado mundial,
atenerse a la ley de oferta y demanda,
desgravar unilateralmente, etc. cuando, de
hecho, Estados Unidos regula el comercio,
subsidia a sus productores, cierra sus
fronteras, aumenta sus aranceles, impone
cuotas y exigencias extraeconómicas, y al
final estos países pueden ser multados
cuando los productos, igual que los
migrantes, sean tildados de bioterrorismo.

207
“La Oligarquía en Nicaragua ”

5. El TC-USA terminará de desmantelar el


sistema arancelario nicaragüense, pues la
desgravación arancelaria entre 1990 y 2004
fue casi total, bajando del 45% al 5% de
promedio, con el consiguiente daño a nuestras
recaudaciones f 'cales, la desprotección del
productor y el du.mantelamiento de nuestra
economía.

Reducción de los Aranceles a las importaciones


en Nicaragua (1990-2004)

1990 2004
% %

Sector Agrícola 31,7 7,1


Alimentos 51,2 9,0
Manufactura 63,7 5,6
Bebidas 144,6 10,6
Tabaco 183,0 6,4
Vestuario 105,7 9,9
Calzado 95,1 8,4
Muebles 113,0 9,6
Farmacia 38,7 0,1

208
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

De lo anterior se desprende que el capital


nacional y la pequeña industria tienen que
d e s p e d ir s e p a ra s ie m p re de ]a
industrialización, pues jamás podrá competir
con un imperio que sobreprotege a sus
productores, mientras Nicaragua desprotege
totalmente a los suyos (empresarios,
productores, cam pesinos y pequeña
industria), les aumenta los impuestos, les
corta el crédito, los priva de infraestructura
económica y les niega los servicios sociales.
¡Qué farsa la de los negociadores al decir que
el gallo pinto, por ejemplo, será protegido con
impuestos y límites a la importación, si ya los
aranceles a todos esos productos son
insignificantes, si ya el maíz amarillo gringo
está quebrando a los sorgueros locales, si el
maíz blanco, antes de que se permita entrar
libre del ridículo 10% de impuesto, ya está
entrando hecho harina desde Centro América
o M éx ico a tra v é s de e m p re sa s
transnacionales radicadas en esos países.

6. El TC-USA enriquecerá más, no solamente


a las corporaciones norteamericanas, sino a
una élite de grandes productores,
comerciantes y banqueros nicaragüenses,
que hasta ahora han sido los más
favorecidos en las negociaciones y quienes
han tenido mayor incidencia en las

209
"La Oligarquía en Nicaragua ”

consideraciones de los diputados liberales


para aprobar el tratado. Por ejemplo, la
pequeña cuota de 132,000 quintales más de
azúcar que comprará Estados Unidos,
apenas servirá para aumentar las ganancias
de la fam ilia Pellas, m ientras los
consumidores nicaragüenses seguirán
comprando internamente azúcar carísima
en relación al precio del mercado mundial;
sería deseable al menos que la ganancia
producto del aumento de la cuota se
distribuyera entre todos los nicaragüenses.
Entre los sectores más favorecidos están las
empresas de zonas francas, quienes
actualmente no pagan ningún impuesto.
Con el TC-USAlos empresarios extranjeros
podrán importar, libre de impuesto, más
telas de sus propios países (Corea o
Taiwán), para luego m aquilarlas y
exportarlas, libres de impuesto, a los
Estados Unidos. No es cierto, además, que
podrán dar trabajo a los 750.000 hombres y
mujeres campesinas que han comenzado a
ser expulsados del campo. Si comparamos
esta cifra con los 60,000 empleos que las
zonas francas han creado en quince años,
tendríamos que esperar eternamente,
suponiendo, además, que nuestra población
no siga creciendo ni demandando nuevos
empleos cada año.

210
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

7. El TC-USA establecerá para siempre la


propiedad intelectual para patentar y tener
el monopolio de venta de cualquier
p ro d u c to de n u e s tr a n a tu ra le z a ,
impidiéndole a los nicaragüenses utilizar
libremente las semillas o cualquier otro
producto generado por la biodiversidad del
territorio nacional. Esto, además, condena
al país a tener que pagar y consumir las
sem illas genéticam ente m anipuladas
(transgénicas) cultivadas en los Estados
Unidos y perjudiciales para el suelo y la
salud humana. El tratado implica que el
Estado nicaragüense no podrá interponerse
en los negocios de una coiporación, bajo
riesgo de ser demandado y multado, no
importando si dicha corporación está
contaminando y destruyendo el medio
ambiente.

8. El TC-USA impedirá que los laboratorios de


Nicaragua elaboren y vendan medicamentos
g e n érico s, cuyos co m p o n en tes se
encuentran disponibles en el mercado para
su combinación, obligando al Estado
nicaragüense a proteger y consumir a
mayores precios, las marcas patentadas por
las corporaciones transnacionales. En

211
"La Oligarquía en Nicaragua ”

consecuencia, nuestros pobladores tendrán


que comprar los mismos medicamentos
consumidos anteriormente, pero a precios
exorbitantes.

9. El TC-USA no es el garante de la inversión


extranjera, pues la misma siempre ha
venido a Nicaragua, desde hace quinientos
años. Tampoco la inversión extranjera ha
garantizado el bienestar de la mayoría de
los nicaragüenses. El capital extranjero de
las maquilas que viene a Nicaragua, lo
hace por el bajo costo de la mano de obra
nicaragüense. Por ejemplo, en los Estados
Unidos una mujer gana 8 dólares la hora
por el mismo trabajo que realizan las
mujeres maquileras en otras partes del
mundo, sin embargo, en México ganan 2
dólares, en Costa Rica ganan 1.50 dólares,
en China ganan 0.80 centavos de dólar,
m ientras que en N icarag u a ganan
actualmente 0.30 centavos de dólar la hora.

10. El TC-USA destruirá más empleos que los


que genera, al igual que lo están haciendo
ya las empresas extranjeras. Los empleos
generados por las maquilas en 15 años
(alrededor de 60,000), son insignificantes

212
El último solide de la oUgan/uía contra la soberanía Nacional

comparados con los 100,000 nuevos


jóvenes que ingresan cada año al mercado
de trabajo; en cambio, las medidas
neoliberales han expulsado del campo y
enviado al exterior a más de un millón de
nicaragüenses. Por ejemplo, por cada
empleo que genera la empresa MASECA
en Centroamérica, introduciendo, sin
im p u esto , h a rin a de m aíz b lan co
importado de USA para fabricar o
maquilar tortillas, manda al desempleo a
miles de productores campesinos y
tortilleras de las ciudades.

El desempleo afectará no sólo a los sectores


m a rg in a d o s , sin o ta m b ié n a los
profesionales en general. Las empresas y
ciudadanos norteamericanos tendrán mucho
más derechos para establecerse en
Nicaragua, en el campo de los servicios de
telecomunicaciones, servicios financieros
(banca, seguro, bolsa, asesoría), distribución
y ventas, computación, audiovisuales,
energía, transporte y construcción, servicios
de consultoría (ingeniería, arquitectura,
contabilidad y otros), publicidad, servicios
digitales, medioambiente, etc. Recordemos
que una de las cláusulas, obliga al Estado a

213
“La Oligarquía en Nicaragua ”

conceder el mismo tratamiento a las


empresas e instituciones norteamericanas,
que a las nacionales.

La privatización del fisco y la


socialización de la pobreza

Pareciera que el objetivo del neoliberalismo fuese


despojar a la sociedad nicaragüense de lo que un
día quiso ser el Estado nacional, es decir, un
Estado al servicio de los empresarios, productores,
trabajadores y pobladores nacionales.

La privatización de las empresas públicas, los


servicios públicos, incluyendo la Policía
Nacional, no parece tener límites, pues ahora el
gobierno conservador al servicio del imperio se ha
encargado de privatizar el fisco, es decir, eliminar
los impuestos a la empresa privada transnacional y
trasladarle gran parte de los ingresos que recauda
del resto de la población.

La privatización del fisco

Efectivamente, una vez que saquearon las


montañas, los minerales, la biodiversidad y el agua,
sobreexplotando la mano de obra, rebajando los
salarios al nivel más bajo del mundo, se dedicaron a
desm antelar la protección aduanera, están

214
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

despoblando el campo y la ciudad de su mano de


obra más dinámica, llevándolos al exilio económico
y sometiéndolos a una migración inmisericorde. Y
cuando se creía que ya no podrían hacer más daño a
la economía nacional y al nivel de vida del pueblo
nicaragüense, aparecen privatizando el fisco,
desgravando a los ricos y a las empresas
transnacionales y haciendo descansar la carga
impositiva sobre los pobres.

Si alguien se pregunta, ¿quién paga los impuestos


en Nicaragua? La respuesta es sorprendente, al
constatar que los ricos casi no pagan nada,
mientras que los pobres lo pagan todo.

Sabíamos que el Estado es un acuerdo social


organizado y gestionado por un gobierno, cuya
autoridad se ejerce sobre un territorio y una
población determinada. Sabíamos que los Estados
nacieron para proteger a los individuos y al grupo
social que los constituye, tanto frente a
particulares como frente a otros Estados.
Sabíamos que el Estado-nación, es el Estado
organizado alrededor de una identidad nacional,
es decir, aglutinado alrededor de un mercado
geográficamente determinado, una o varias etnias,
una o varias lenguas, una o varias culturas, un
proyecto de país, etc., pero sobre todo dirigido por
una clase o grupo hegemónico, quien usufructúa
fundamentalmente un patrimonio económico.

215
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Lo que no sabíamos es que sería el capitalismo


mundial, quien se propondría y se encargaría de
desmantelar los Estados nacionales de los países
del tercer mundo. Hoy en día los Estados-
Naciones están siendo desplazados por los estados
regionales o mundiales, en la medida en que se
establecen mercados regionales o mundiales, y
sobre todo en la medida en que una clase o grupo
hegemónico transnacional conduce a favor de sus
intereses los negocios del mundo entero. El
desm antelam iento de nuestros Estados ha
comenzado privatizando el patrimonio nacional,
reduciendo al mínimo los gastos sociales y
dispensando obligaciones fiscales a las empresas
extranjeras.

El ejército nacional se está convirtiendo en un


ejército al servicio del Estado mundial. Prueba de
ello es el envío de tropas nicaragüenses a Irak por
imposición del estado mundial norteamericano.
La policía también está siendo privatizada, a tal
punto que existen más policías particulares,
agentes de seguridad, celadores o guardianes
(8,000) que policías nacionales (7,000).

La situación del fisco es igualmente contradictoria.


La tributación nicaragüense es una de las más
regresivas del mundo, lo que significa que la gente
que tiene menos paga más, y viceversa, la gente que
tiene más paga menos. Generalmente, uno de los
indicadores de la regresividad tributaria es la

216
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

relación entre los impuestos indirectos que pagan los


consumidores y los impuestos directos o impuestos
sobre la renta que se pagan proporcionalmente a los
ingresos. De acuerdo a las cifras oficiales, el
impuesto sobre la renta que pagan los empresarios
apenas alcanza el 10%, mientras que los impuestos
indirectos sobrepasan el 90%.

El Impuesto al Valor Agregado (IVA) o consumo


en general es de aproximadamente el 39%, el
Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) el 29%, el
Derecho Arancelario a la Importación (DAI) el
10%, el impuesto sobre la renta (IR) es de apenas el
17%, siendo el resto de impuestos (Otros) el 5%.

Tipo de impuesto %
IVA 39
ISC 29
DAI 10
IR 17
Otros 5
Total 100

Regresividad Tributaria
Sectores %
Ricos 7
Pobres 93
Total 100

217
"La Oligarquía en Nicaragua ”

Sin embargo, el 17% percibido por concepto de


impuesto sobre la renta (IR), no proviene
solam ente de los adinerados, como suele
suponerse, pues según la propia Dirección
General de Ingresos (DGI), la categoría de
asalariados, a quienes también se les cobra
impuesto sobre la renta, aportan el 60% de dicho
impuesto, lo que implica que los ricos apenas
pagan el 7% en concepto de renta; de tal manera
que al resto de la gente, cuya mayoría es gente
pobre, le toca pagar el 93% de los impuestos en
Nicaragua.

Entonces, si los pobres son quienes más impuestos


pagan y además producen la mayor parte de la
riqueza nacional, el Plan Nacional de Desarrollo
debería pensar seriamente en invertir en ellos la
mayor parte de los impuestos que recauda gracias
a estos heroicos sujetos económicos dignos del
premio Nobel de la nobleza contra la ingratitud.
Sin embargo, pasa todo lo contrario, estos
gobiernos construyen casas presidenciales y
autopistas de cuatro carriles, lo cual es sin duda de
utilidad, pero se olvidan de los caminos de
penetración en el campo, medicinas en los
hospitales o salarios a los maestros, las enfermeras
o los policías.

218
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

Quizás algún experto en ingeniería fiscal o en


economía política tributaria, nos señale que un
análisis más fino o detallado de las cuentas
nacionales, nos arrojaría fracciones impositivas
que estando fuera del IR (tales como IVA, ISC,
DAI, Otros) son pagadas por la gente adinerada.
Ciertamente, también los ricos compran comida o
toman cerveza, pagando por ello parte de tales
impuestos, sin embargo, habría que decir, en
primer lugar, que su peso porcentual es
insignificante en el total de los egresos tributarios,
y en segundo lugar, que tales erogaciones son
mucho más insignificantes, en relación a las
exenciones y evasiones que los gobiernos han
permitido en estos últimos años a las grandes
empresas.

Veamos algunos ejemplos. El promedio de las tasas


arancelarias que Nicaragua tenía en 1990,
equivalente al 50%, fue rebajado al 5% por los
sucesivos gobiernos liberales en beneficio de
corporaciones extranjeras y grandes comerciantes
nacionales. Por otro lado, las empresas maquiladoras,
que son las empresas más grandes existentes en
Nicaragua, están exentas completamente de todo tipo
de impuesto, en aras de fomentar la inversión
extranjera, en tanto que todas las mujeres que
trabajan en esas mismas empresas pagan sus
impuestos. Por su lado, la ley de incentivos fiscales a

219
"La Oligarquía en Nicaragua ”

industrias tales como la de turismo o las


hidroeléctricas beneficia selectivamente a las grandes
empresas y no a los pequeños productores. Y para
colmo, en la última ley de reforma tributaria, mientras
con los bancos se tienen consideraciones especiales
por su aporte al desarrollo y a las empresas turísticas
se les exonera del Impuesto de Bienes Inmuebles
(IBI), a los asalariados y pobladores en general se les
aumenta la carga tributaria. Y así sucesivamente,
como para elaborar monografías sobre la carnicería
infligida por nuestra tributación al pueblo en general.
En otras palabras, mientras los pobres pagan todos los
impuestos que les corresponde, los ricos apenas
pagan la mitad de lo que tendrían que pagar. De tal
manera, que si alguien hiciera cálculos más rigurosos,
seguramente que la brecha tributaria entre ricos y
pobres, aparecería mucho más pronunciada.

De seguir así las cosas, llegará un día en que


nuestro Estado quede reducido a un grupo de
policías para proteger a los ricos de la delincuencia
o de las manifestaciones de protesta por parte de
los pobres, todo ello pagado estrictamente con los
impuestos de la gente empobrecida.

Las empresas extranjeras le arrebatan al país


100 millones de dólares anuales de impuestos

A diferencia de las em presas nacionales,


productores locales y población en general, las

220
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

empresas extranjeras dejan de pagar al menos 100


millones de dólares en impuestos, principalmente
las empresas usuarias de las zonas francas, lo que
significa el 15% de nuestras exportaciones (2005).

Las empresas de las zonas francas exportan cerca


de USA $ 700 millones de dólares anuales, por lo
cual no pagan nada de impuesto, ni por importar
sus bienes, ni por exportar lo que producen, ni por
impuesto sobre la renta, tampoco pagan el
impuesto al valor agregado, ni el impuesto
selectivo de consumo, ni siquiera los impuestos
municipales. Si a la exención de impuestos
concedida a las zonas francas le agregamos las
exenciones al resto de empresas extranjeras,
Nicaragua deja de percibir alrededor de 100
millones de dólares anuales, en concepto de
exención de impuestos a las empresas extranjeras.
Todo ello, en base a la susodicha contribución al
desarrollo nacional y al bienestar de los y las
nicaragüenses. En realidad, lo que Nicaragua está
haciendo es premiándolas por ser las empresas que
pagan los salarios más onerosos del mundo.

A continuación, se presenta un listado de las


exenciones concedidas a partir del año de 1991,
por el Estado nicaragüense a las empresas de zonas
francas industriales de exportación, según el
decreto No. 46-91.

221
“La Oligarquía en Nicaragua

1) Exención del 100% del pago del impuesto


sobre la renta. Esta exención no incluye las
o b lig a c io n es re la tiv a s al p erso n al
nicaragüense que trabaja en estas empresas
2) Exención del pago del impuesto sobre
en aje n a ció n de b ien es in m u eb les,
incluyendo el impuesto sobre las ganancias
de capital.
3) Exención del pago de impuestos por
constitución, transformación, fusión y
reforma de la sociedad, incluyendo
impuesto de timbres.
4) Exención de todos los impuestos y
derechos de aduana y de consumo conexo
con las importaciones, aplicables a la
introducción al país de materias primas,
materiales, equipos, maquinaria, matrices,
partes o repuestos, muestras, moldes y
accesorios.
5) Exención de impuestos de aduana sobre
equipos de transporte, ya sean vehículos de
carga, pasajeros o de servicio.
6) Exención total de impuestos indirectos, de
venta o selectivos de consumo.
7) Exención total de impuestos municipales
8) E xención total de im puestos a la
exportación sobre productos elaborados en
la Zona Franca.

222
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

La evasión y exoneración fiscal en Nicaragua


supera los 400 millones de dólares

La Secretaría Técnica de la Presidencia de la


República de Nicaragua, contrató los servicios de
un especialista extranjero para que se pronunciara
sobre la naturaleza de nuestra tributación, siendo
los resultados muy parecidos a lo que los
especialistas nacionales le han venido diciendo al
gobierno y a la Asamblea Nacional, sobre la
irresponsabilidad de las autoridades de seguir
cargando al fisco con gastos tributarios para
subsidiar a las empresas transnacionales, a costa del
bolsillo de los contribuyentes nacionales. Para
decirlo con palabras del consultor Artana: “Las
exoneraciones actualmente vigentes en Nicaragua,
resultan en aportes del Estado alfinanciamiento de
los proyectos más importantes (entre 7% y 60% de
la inversión). El caso extremo es el de los proyectos
de Turismo: en este caso el Estado actúa como una
suerte de “socio tonto ”, ya que termina aportando
más de la mitad del costo de la inversión por la vía
de menos impuestos, mientras que la totalidad de
los beneficios son retenidos por los inversores
privados

Según la misma consultoría, la evasión y las


exenciones fiscales en Nicaragua ascendieron en
el año 2004 casi 8,000 millones de córdobas (un

223
“La Oligarquía en Nicaragua ”

poco más de 400 millones de dólares). Para


quienes argumenten que la exención fiscal del
IGV a los productos de la canasta básica beneficia
a los más pobres, la misma consultoría “considera
que sólo el 22% del gasto realizado en el país en
esos productos favorece al 40% más pobre de la
sociedad y el 60% se filtra al 40% más rico”.

Ocho mil millones de córdobas significan el 40%


de la tributación total del país, el 30% del
presupuesto general de la república y el 10% del
Producto Interno Bruto (PIB). Y aún así las
empresas trasnacionales siguen presionando al
gobierno y a los diputados para que se aprueben
leyes que permitan financiar a las grandes
corporaciones con dinero del fisco, como es el
caso de la Ley de Bonos de Inversión Turística
(BIT), que permite que el 70% de la inversión de
una empresa pueda ser financiada con dinero del
fisco, bajo el cuento de que ello aumentará la
inversión, el empleo y por tanto, el bienestar de los
nicaragüenses. Según el mismo Director de
In g resos del gobierno de B olaños, esta
exoneración de impuestos significará para el fisco
un gasto tributario de 80 millones de córdobas, los
que serán recolectados por la cadena de hoteles
Marriot para redimir los bonos por valor de 30
millones de dólares, que previamente esa misma
cadena habría emitido a su favor.

224
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

El endeudamiento interno

A medida que la comunidad internacional le


condona las deudas a Nicaragua, el gobierno
nicaragüense aumenta estrepitosamente la deuda
interna. Hoy en día, 5,000 millones de córdobas, es
decir, el 20% del Presupuesto General de la
República, se dedica a pagar deudas provenientes
de bonos de indemnización a los empresarios
confiscados por la Revolución Popular Sandinista,
así como de los Certificados Negociables de
Inversión (CEÑIS) surgidos a partir del rescate
bancario a favor de la clase financiera nacional e
internacional.

Efectivamente, a raíz del gobierno de origen


conservador de doña Violeta Barrios de Chamorro
se decidió indemnizar todos los somocistas que
habían sido confiscados por la Revolución
Sandinista. El mecanismo fue muy sencillo, pues
resulta que gran parte de aquellos empresarios
habían conseguido la nacionalidad norteamericana,
por lo que el gobierno nicaragüense tuvo que
enfrentar, aunque de buena gana, la presión del
gobierno norteamericano para que se hiciera
justicia a sus conciudadanos. De esta manera, el
gobierno nicaragüense tuvo que endeudarse por
cerca de 200 millones de dólares con estos antiguos
terratenientes, que en su mayor parte habían

225
“La Oligarquía en Nicaragua ”

perdido por hipoteca las empresas que luego el


gobierno sandinista confiscó. En ese mismo
gobierno, se le perdonó al gobierno norteamericano
una deuda de 17,000 millones de dólares en
concepto de indemnización por la destrucción
militar que el ejército norteamericano había
causado a Nicaragua, según resolución de la Corte
Internacional de Justicia de La Haya en 1986.

Posteriormente, bajo el gobierno neoliberal de


Amoldo Alemán y en parte debido a los bajos
precios del café en el mercado internacional, un
conjunto de bancos nicaragüenses, algunos con
capital extranjero, quebraron y amenazaron con
estafar a los cuenta-habientes nicaragüenses.
Aquella cartera fue infravalorada por funcionarios
pertenecientes a las mismas familias conservadoras
y posteriormente subastada a precios ridículos. Es
así que el gobierno decide rescatar a los banqueros,
a cambio de quebrar los bancos, pasando su cartera
a engrosar el patrimonio de otros bancos vinculados
con la oligarquía conservadora.

Precisamente, uno de los bancos que más se


benefició de esta estafa que asciende a más de 500
m illo n es de dó lares, fueron los bancos
pertenecientes a la oligarquía conservadora,
particularmente el Banco de Centroamérica
(BANCENTRO) cuyo presidente es precisamente

226
El último golpe de la oligarquía conti ci la soberanía Nacional

el director del diario La Prensa, don Jaime


Chamorro. En el camino quedaron muchas
empresas hipotecadas, embargadas, subastadas o
vendidas a precio de ocasión, lo que ha generado
un gran resentimiento entre los empresarios
prt luctivos que perdieron sus empresas. Esta
misma historia sucedió durante la ocupación
estadounidense entre 1912 y 1932, donde empresas
pertenecientes a la oligarquía conservadora y a
empresarios norteamericanos se enriquecieron a
costa de las rentas públicas.

En todas estas ocasiones, el fisco tuvo que


endeudarse con los m ism os em presarios
bancarios, pues sus potenciales ingresos estaban al
mismo tiempo siendo saqueados por una política
de exoneraciones fiscales sin precedente en
Nicaragua.

Bajo estos mismos gobiernos, se aprobaron leyes


que permitían a los empresarios que estuvieron
fiiera de Nicaragua durante la década de la
revolución Sandinista, ingresar sin impuestos
todos los bienes de su patrimonio real o inventado.

La socialización de la pobreza

Fiel a su tradición de priorizar los intereses de la


metrópolis, la oligarquía conservadora mantiene

227
“La Oligarquía en Nicaragua ”

un discurso neoliberal que en síntesis dice así: ¡el


desarrollo es el crecimiento producido por la
inversión del capital extranjero y su objetivo es
generar empleo y divisas en base a las
exportaciones! Para el discurso neoliberal ya no
cuenta el capital 'acional, ni la burguesía
nacional, ni el mercan o nacional, ni la población
nacional. La pobreza se socializa cada día más:
trabajadores, indígenas, mujeres, niños, población
del campo y población de la ciudad, clase media y
empresarios productivos.

La verdad es que el modelo de desarrollo


neoliberal se ha convertido en el gran fraude de los
últimos tiempos para nuestros países. Siendo tan
evidente su fracaso, que ahora empiezan a ponerle
apellidos al otrora exitoso nombre, para hacerlo
más atractivo: desarrollo sostenible, desarrollo
con enfoque de género, desarrollo con rostro
humano, desarrollo de la nueva era, en fin,
adjetivos que no logran lavarle la cara al mismo
modelo de desarrollo que hasta ahora no ha
significado otra cosa que el crecim iento,
enriquecimiento y desarrollo de las empresas
capitalistas.

El tan mentado desarrollo se ha reducido a frases


publicitarias del presidente Bolados y sus
ministros. En Nicaragua, toda obra que inaugura el

228
El último golpe de la oligarquía contra h soberanía Nacional

presidente es una obra perteneciente a una empresa


capitalista extranjera, en la que los entusiasmados
discursos aparecen plagados de todos los
beneficios que tal inversión significará para la
población nicaragüense. Nunca el presidente habla
del gran negocio que dicha inversión significará
para el empresario extranjero, siendo la única
promesa que el presidente podría cumplir. Juzgue
usted querido lector o lectora, si las ganancias que
durante todos estos siglos han amasado las
empresas capitalistas, desde el oro que se llevaron
los españoles, hasta las repatriaciones de las Zonas
Francas, han tenido algún impacto en el desarrollo
nacional.

La única respuesta de la clase política a los desmanes


del neoliberalismo, es culpar de lo que pasa en
Nicaragua al FSLN porque no ha dejado gobernar al
señor Bolaños. Habría que preguntarle al señor
presidente cómo estaría el desempeño de su
gobierno si tuviera 25.000 guerrilleros opositores,
destruyéndole puentes y puertos, incursionando
permanentemente desde sus bases militares ubicadas
en países vecinos, desestabilizándole cada minuto de
su administración, estando además embargado y
boicoteado comercial y financieramente, y,
finalmente si estuviera, en guerra con el país más
poderoso de la tierra, tal como le pasó al gobierno
sandinista.

229
“La Oligarquía en Nicaragua”

La única verdad es que 16 años de gobiernos


neoliberales pusieron en marcha el mayor plan de
recolonización de nuestro país, orientado por los
organismos internacionales (BM, FMI, BID). El
gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro
entregó más de la mitad del territorio nacional
(600,000 kilómetros cuadrados) en concesiones a
empresas extranjeras para prospección de recursos
naturales. Sim ultáneam ente com enzaron a
privatizar las empresas públicas y los servicios de
energía, comunicación, agua, educación y salud,
entregando dichos monopolios públicos a las
empresas extranjeras.

Le eliminaron los impuestos a las empresas


extranjeras, mientras se los aumentan a las empresas,
productores y pobladores nacionales. A medida que
la comunidad internacional nos condonaba la deuda
extema, estos gobiernos neoliberales contrajeron la
mayor deuda intema conocida en Nicaragua, a favor
de los banqueros de la oligarquía conservadora.
Endeudamiento que sirvió además para quebrar toda
competencia bancaria (cerrando bancos nacionales y
quebrando bancos privados) a favor de los bancos
pertenecientes a la oligarquía.

A continuación y a manera de ilustración


presentamos un listado de temáticas que muestran
la situación de la economía y de la sociedad

230
El último so l pe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

nicaragüense después de 16 años de gobiernos


neoliberales. Todos los datos fueron extraídos de
cifras oficiales del gobierno de Nicaragua.

Energía y comunicación: El gobierno sandinista


dejó una estructura energética donde el 20%
provenía del petróleo y 80% de fuentes
alternativas. Después de 16 años y debido a la
presión de las compañías extranjeras (ESSO,
SHELL, TEXACO), la situación es ahora
completamente al revés: 20% proviene de fuentes
alternativas y 80% proviene del petróleo; el precio
del petróleo ha subido tanto que Nicaragua
consume ahora 25% menos, situación que impacta
negativamente en la producción. La crisis de la
energía se convirtió en el símbolo del fracaso de la
privatización neoliberal, mostrando a su vez el
latrocinio de las modernas empresas extranjeras.
Las principales ciudades nicaragüenses que antes
tenían electricidad y agua se encuentran hoy sin
energía y sumergidos en un ambiente de
desamparo estatal y social. La energía y las
comunicaciones se han privatizado a compañías
extranjeras (UNION FENOSA y ENITEL),
destartalando las instalaciones, encareciendo el
producto y aumentando las tarifas de electricidad,
gas y alumbrado.

231
"La Oligarquía en Nicaragua ”

E d u c a c ió n : L os g o b ie rn o s n e o lib e ra le s
privatizaron la educación primaria, secundaria y
universitaria, bajo la figura de la autonomía
escolar. Más de un millón de niños y jóvenes están
fuera del sistema escolar. El analfabetismo en la
ciudad ronda el 35% y, de acuerdo a cifras
oficiales, en el campo supera el 50%; el gobierno
sandinista lo había bajado a 12% en la década de
los ochenta. Las escuelas son semipúblicas y hoy
se parecen más a una pulpería que a una escuela,
pues están mercantil izando todo para poder
sobrevivir (pago de matrícula, pago de exámenes,
rifas, otros). Hoy en día la mayoría de las
universidades son privadas y cuestan 30 veces
más. Bajaron los presupuestos para educación y si
el 6% de subsidio a la universidad estatal no lo han
podido eliminar, es porque los chavalos entregan
su lomo año con año para evitarlo.

Salud : Los gobiernos liberales privatizaron la


salud, disminuyeron el presupuesto para medicinas
en una proporción de 10 a 1, metieron un servicio
privado en los hospitales y privatizaron las clínicas
del Seguro Social. En 1989, el gobierno sandinista
destinaba 135 millones de dólares para la salud,
doña Violeta Barrios de Chamorro lo redujo a 70
millones de dólares. El gobierno sandinista
d e d ic a b a 60 m illo n e s de d ó la re s p a ra

232
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

medicamentos, en cambio, la misma presidenta


redujo el mismo rubro a solamente 12 millones de
dólares. Como consecuencia, las enfermedades
infectocontagiosas han regresado al hogar de los
nicaragüenses y son de nuevo causas de una gran
mortalidad infantil. La mitad de los hogares en el
campo viven en condiciones de insalubridad total.
Ahora la gente pobre tiene que llevar consigo todo
lo que su enfermo necesita, pues el hospital o
centro de salud cada día ofrece m enos
medicamentos y materiales para atender a los
pacientes.

Crédito a los productores : Los gobiernos


neoliberales eliminaron el Banco Nacional y por
ende el crédito al campesinado. El crédito a los
medianos y grandes productores ha servido para
que los mismos pierdan sus fincas, embargadas y
subastadas por los bancos privados y vendidas al
capital extranjero. Miles de fincas de café, ganado
y oleaginosas han sido subastadas. Los
campesinos han caído en manos de acreedores
usureros, lo que ha causado la descapitalización
del campesinado por la vía del embargo de sus
bienes, particularmente sus animales. Al mismo
tiempo los gobiernos neoliberales han entregado
más de 7 millones de manzanas de tierra, -de los 17
millones que tiene Nicaragua-, en concesiones

233
“La Oligarquía en Nicaragua ”

mineras a compañías extranjeras, algunas de ellas


a través de personeros de la oligarquía
conservadora, los que días después las negocian
con los empresarios extranjeros (según estudio de
FADCANIC).

Deterioro de las carreteras y escasez de viviendas:


Ninguno de los tres últimos gobiernos pudo
mantener y salvar la carretera Sébaco-Jinotega,
lugar por donde sale la mayor parte del café de
Nicaragua. Concentraron los créditos en la
construcción de la autopista Managua-Granada,
lugar que los españoles decidieron priorizar para
potenciar el turismo de las compañías españolas.
Han abandonado completamente los caminos de
penetración por donde los campesinos sacan sus
cosechas de café, maíz, frijoles, ganado, leche,
queso, etc.

El déficit de vivienda se ha ensanchado como


nunca (500,000). Gran parte de las nuevas parejas
viven hacinadas y en una gran promiscuidad, y, en
el caso del campo, cada día hay más familias
viviendo en condiciones precarias, como casas de
cartón y de plástica, sin protección alguna frente a
la lluvia o la delincuencia.

Soberanía alimentaria y medio ambiente: Los


últimos tres gobiernos han venido desmantelando

234
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

los aranceles (impuestos por importación) lo que


facilita la entrada de mercancías norteamericanas,
particularmente la importación de alimentos.
Nuestra factura de alimentos sobrepasa los 350
millones de dólares por año. De tal manera que
entre la factura de petróleo y la factura alimenticia,
Nicaragua gasta los 900 millones de dólares que
exporta. Con el CAFTA la hemorragia será mucho
peor. Este año ya aumentó la importación de arroz
y maíz (blanco, amarillo y harina de maíz) en 75
millones de dólares. Mientras tanto los grandes
empresarios siguen despalando los bosques,
erosionando las tierras, polucionando las aguas,
intoxicando a los trabajadores.

Deuda pública y déficit externo: A medida que nos


condonan la deuda externa, la deuda interna sigue
creciendo fundamentalmente debido a la emisión
de bonos estatales a los grandes empresarios y
banqueros. En 2005, el 20% (5,000 millones de
córdobas) del Presupuesto General de la República
se dedica al pago de los servicios de la deuda
interna. Las exportaciones han aumentado muy
poco, mientras que las importaciones aumentan
exageradamente. La brecha externa (diferencia
entre importaciones y exportaciones) sobrepasa
los 1,500 millones de dólares, producto de la
política consumista de los gobiernos neoliberales y
el desestímulo a la producción interna.

235
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Corrupción, injerencism o e inseguridad


ciudadana: Nunca en la historia de Nicaragua ha
habido tanta corrupción y tanta impunidad. Gran
parte del dinero de la cooperación se ha ido en
peculado, fraudes, quiebras bancarias, tráfico de
influencias a través de la emisión de bonos a tasas
de interés altísimas. Se le han quitado los impuestos
completamente a las empresas extranjeras, han
ordeñado al fisco y han reducido los gastos
sociales. Las privatizaciones han sido una cantera
de corrupción. En cada período de gobierno se han
robado alrededor de 100 millones de dólares
anuales, es decir, que en los últimos 16 años se han
“privatizado” alrededor de 1,600 millones de
dólares. Las ciudades de Nicaragua se han
convertido en sitios de prostitución, drogadicción,
delincuencia e inseguridad, por la falta de empleo
y esperanza.

Desempleo y pobreza: En estos últimos 16 años ha


aumentado el desempleo y la migración. El 75%
de la fuerza laboral está compuesta de trabajadores
por cuenta propia que no tienen seguro social. El
desempleo y subempleo en el campo y la ciudad
ronda el 50%. El desempleo juvenil es mucho
mayor. Muchos niños trabajan en la calle. La
pobreza supera el 70%. El gobierno conservador
de Don Enrique Bolaños ofreció 500,000 empleos

236
El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional

en cinco años. Al final de su período confiesa


haber generado apenas 270,000 en cinco años. Sin
embargo, cada año aumenta en 100,000 jóvenes el
número de nuevos demandantes de empleo
(500,000 en cinco años). En otras palabras,
generar 500,000 trabajadores en cinco años
apenas hubiera significado mantener el mismo
nivel de desempleo. Su mejor oferta fue los
empleados de la zona franca, los que no pasaron de
20,000 en todo su período, aunque aparece
diciendo que los 60,000 empleados generados
durante 16 años por las zonas francas se le deben a
su período gubernamental. Por otro lado, la
afirm ación gubernam ental de que bajó el
desempleo y por ende subió el empleo, no es más
que un truco estadístico, pues la única fuente de
empleo que hemos tenido en Nicaragua es la
migración hacia el extranjero. El truco consiste en
decir que los 80,000 desempleados que migran
anualmente hacia el extranjero son empleos
generados por el último gobierno neoliberal.

Antes de pasar a la tercera parte de este libro


quisiera referirme al comportamiento de la
oligarquía conservadora en relación a la
reproducción de su linaje, poder y riqueza.

Resulta que el presidente Bolaños, de origen


conservador, alcanzó la presidencia de Nicaragua

237
"La Oligarquía en Nicaragua "

gracias al apoyo de los liberales y gobernó


Nicaragua durante el período 2001 -2006. Una vez
en el gobierno, abandonó a los liberales y se alió
con el gobierno norteamericano para desplazarlos
del poder. No es la primera vez que un
conservador realiza tal hazaña, a comienzos del
siglo pasado también lo había hecho José María
Moneada, pero los liberales no aprendieron la
lección. Una vez en el gobierno, el presidente
Bolaños despidió a los funcionarios liberales y
comenzó a colocar a los miembros de su familia en
todo el gobierno, práctica habitual de nepotismo
utilizada por la oligarquía para ampliar y
reproducir su linaje, así como para acceder a la
renta estatal. Véase a continuación, aunque sea por
pura curiosidad, la red familiar del presidente
Bolaños en los ministerios y entes autónomos del
gobierno.

238
Familiares del presidente Bolaños emplanillados en su gobierno
N o m b r e s y A p e llid o s P a re n te s c o C a rg o S a la rio e n d ó la re s
al m es

El último golpe de la oligarquía contra la soberanía Nacional


A lc a lá B o la ñ o s O rte g a P rim o S e c re ta rio G e n e ra l d e 1N E U S 1 0 .0 0 0
A n a M a ría B o la ñ o s V e g a S o b rin a D e sp e d id a U S 1 0 .0 0 0
J a v ie r B o la ñ o s O rte g a P r i m o 1l e r m a n o F .N A C A L M a s a y a U S 5 ,0 0 0
P a tric k B o la ñ o s D a v is S o b rin o A seso r de A P E N N U S 8 ,0 0 0
M a r th a B c lli d e B o la ñ o s E s p o s a d e P a tii^ k B o la ñ o s D ire c to ra B e c a s P re s id e n c ia U S 6 ,0 0 0
C a rlo s B o la ñ o s J o n n c t S o b rin o D ire c to r P ro c e s u r-ID R C a ra z o U S 8 ,0 0 0
D o m in g o B o la ñ o s V eg a S o b rin o A s is te n te D ire c to r 1N T A U S 5 ,0 0 0
J a n c th M e n d ie ta d e B o la ñ o s E s p o s a d e D o m in g o B o la ñ o s D ire c to ra A s u n to s S o c ia le s U S 1 4 ,0 0 0
P re s id e n c ia
J o s é D o m in g o B o la ñ o s M e n d ie ta S o b rin o -N ie to D ire c to r In fo rm á tic a 1 N T U R U S 4 ,0 0 0
H e n ry M ira n d a H u e c k S o b rin o -P o lític o Je fe O b ra s A lc a ld ía M a s a y a U S 5 ,0 0 0
C e c ilia B o la ñ o s V e g a d e M ira n d a S o b rin a -e s p o s a d e H e n ry M ira n d a D ire c to ra P ro g ra m a s S a lu d U S 5 ,0 0 0
F e m a n d o A b a u n z a N o g u e ra S o b rin o d e e s p o s a d e P d te . B o la ñ o s F is c a l N a c io n a l D G I U S 5 ,0 0 0
F e m a n d o A b a u n z a V ega S o b rin o d e e s p o s a d e P d te . B o la ñ o s D ire c to r S e rv ic io s O ra le s M T I U S 5 .0 0 0
C a rlo s A b a u n z a V eg a S o b r in o d e e s p o s a d e P d te . B o la ñ o s F is c a l D G I U S 5 ,0 0 0
L i n o O q u c l T ifT c r C u ñ a d o d e l P re s id e n te D ire c to r A re a ID R U S 1 0 ,0 0 0
J u a n C a rlo s Iz a g a K h u n P rim o d e M c ry B o la ñ o s In fo rm á tic o d e E N E L U S 5 .0 0 0
M a ria n o V eg a N o g u e ra C u ñ a d o d e D o m in g o B o la ñ o s P re s id e n te E N A B A S U S 1 0 ,0 0 0
C a ro lin a V e g a N o g u e ra P rim a d e M c ry B o la ñ o s O fic ia l P ro to c o lo C a n c ille ría U S 2 ,0 0 0
N o e l S á n c h e z C u a d ra S u e g ro d e B o b y B o la ñ o s S u e ld o fa n ta s m a U S 5 .0 0 0
G u ille rm in a S á n c h e z S o b rin a d e N o e l S á n c h e z A s is te n te P re s id e n c ia M a sa v a U S 2 ,5 0 0
José M anuel S ánchez S o b rin o d e N o e l S á n c h e z D e le g a d o D G I M a n a g u a U S 1 0 ,0 0 0
E d u a rd o S o to M a s is E s p o s o d e M c ry B o la ñ o s M ie m b r o J .D . E N A P U S 1 0 ,0 0 0
E d u a rd o S o to B o la ñ o s H ijo d e M c ry B o la ñ o s A s e s o r d e IN A T E C U S 4 .0 0 0
E ric k S o to B o la ñ o s H ijo d e M e ry B o la ñ o s A s e s o r d e l B a n c o C e n tra l U S 4 ,0 0 0
R a m ó n V in d e l B o la ñ o s S o b rin o d e M e ry B o la ñ o s S u p e rv is o r G e n e ra l A d u a n a s U S 3 ,5 0 0
239

P a o la S o z a d e V in d e l E s p o s a d e R a m ó n V in d e l A s is te n te D e l. P r e s id . M a s a y a U S 2 ,5 0 0
F a m ilia B o la ñ o s L in a je B o la ñ o s E m p le a d o s e n e l E s ta d o S 1 6 3 ,5 0 0 /M e s
TERCERA PARTE
LA CRISIS POLITICA DE LA
OLIGARQUÍA NICARAGÜENSE

Como señalamos al comienzo de este trabajo, la


oligarquía nicaragüense ha resistido la embestida
liberal y popular desde hace más de un siglo, sin
embargo, ha logrado sobrevivir hasta nuestros
días. Convive actualmente con el neoliberalismo y
ha decidido amarrar su suerte a los organismos
financieros internacionales y a las empresas
transnacionales. En pleno siglo XXI y en ocasión
de las elecciones nicaragüenses del año 2006, la
oligarquía libra una de sus últimas batallas,
cabalgando sobre los valores del progreso y la
civilización norteamericanas, descalificando toda
opción que no comulgue con el neoliberalismo de
las grandes metrópolis.

Sometida al imperio norteamericano, la oligarquía


utiliza su hegemonía cultural para postmodemizar
y actualizar los mecanismos y viejos contenidos
de la domesticación.

Ahora bien, el hecho de que hoy en día el viejo y


entreguista proyecto oligárquico se haya

243
“La Oligarquía en Nicaragua ”

fusionado con el neoliberalismo, hace que la crisis


de cada uno los golpee a los dos, de igual manera
que rechazar uno significa rechazar al otro.

El hecho más sobresaliente en el proceso de


oposición al neoliberalismo se expresa en la
contradicción que los empresarios locales,
vinculados usualmente al liberalismo local,
encuentran en las políticas y prácticas del capital
extranjero. Hecho que explica en gran parte la
férrea oposición de las fuerzas políticas liberales al
gobierno conservador y oligárquico del presidente
Bolaños y a sus políticas neoliberales. Se nota,
aunque ambiguamente, mucha más decisión y
oposición en los discursos, declaraciones y
denuncias de los líderes liberales contra la actitud
entreguista de la oligarquía conservadora y frente
al injerencismo norteamericano. Mínimamente
podemos afirmar que hoy por hoy el liberalismo se
encuentra dividido, uno que optó por plegarse a la
o lig a r q u ía c o n s e rv a d o ra y al im p e rio
norteamericano, y otro que se muestra cada vez
más resentido frente a ellos.

La oposición al neoliberalismo

El tratado comercial entre Nicaragua y Estados


Unidos nace de una iniciativa presentada en 1990
por el presidente norteamericano George Bush,

244
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

padre del actual presidente, para establecer un


Área de Libre Comercio en América (ALCA).

De acuerdo a los planes del gobierno


norteamericano, el Área de Libre Comercio en
América (ALCA) tenía que estar lista para el año
2005. Sin embargo, los diferentes gobiernos
sudamericanos, en su mayoría progresistas,
nacionalistas o de izquierda, han rechazado los
términos del tratado comercial ofrecido por los
Estados Unidos. En la misma dirección se han
pronunciado la inm ensa m ayoría de los
movimientos locales, nacionales y regionales de
América Latina.

El principal reparo de los gobiernos sudamericanos


tiene que ver con los subsidios por parte del gobierno
de Estados Unidos a las grandes corporaciones
n o rte a m e ric a n a s . S u b s id io que a b a ra ta
artificialmente las mercancías norteamericanas
destinadas a la exportación, lo que es considerado
fatal y letal para las empobrecidas poblaciones del
Tercer Mundo.

Entre tanto, los gobiernos sudamericanos han


fortalecido su propia opción de establecer áreas
internas de libre comercio, tales como el
MERCOSUR, al cual están integrados Brasil,
Uruguay, Paraguay, Argentina, Chile y, últimamente,
Venezuela.

245
“La Oligarquía en Nicaragua ”

En Nicaragua, los 38 diputados del Frente


Sandinista decidieron rechazar el tratado
comercial, por considerarlo oneroso para la
sociedad en su conjunto y destructivo para los
empresarios y productores en general. El resto de
los diputados, liberales en su mayoría, lo firmaron
sin haberlo leído, ni discutido, puesto que aparte
de la publicidad del gobierno, poca gente tiene
conocimiento del contenido de las 2,670 páginas
que tiene el Tratado.

A raíz de la demanda que el presidente


nicaragüense hiciera al Parlamento Nacional para
ratificar el tratado, las organizaciones civiles y
sociales se pronunciaron en contra del tratado
comercial con los Estados Unidos, por considerarlo
desastroso para el futuro de la economía y de la
sociedad nicaragüense.

Entre los organismos civiles sobresalen la


Coordinadora Civil, la Mesa Agropecuaria y la
Coordinadora Social, quienes aglutinan a la mayor
cantidad de ONGs y asociaciones territoriales del
país, organizaciones que en diferentes ocasiones
se manifestaron contra el TLC-USA en las calles
de las principales ciudades del país.

Igualmente, los estudiantes universitarios, los


gremios y sindicatos del Frente Nacional de los

246
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

Trabajadores (FNT), se lanzaron a las calles de


M anagua, en sendas manifestaciones, para
protestar y rechazar el tratado comercial con los
Estados Unidos.

En ese mismo período las diferentes organizaciones


han desencadenado una campaña de explicación
sobre los efectos negativos del tratado comercial
para la población nicaragüense, a través de videos y
folletos, lo que ha hecho variar la opinión pública,
quien hasta ahora sólo había recibido la publicidad
del gobierno conservador y de las agencias
norteamericanas.

De igual manera, la Unión Nacional de Agricultores


y G anaderos (U N A G ), la A sociación de
Trabajadores del Campo (ATC) y la Federación
Nacional de Cooperativas Agropecuarias y
A groindustriales (FENACOOP), decidieron
rechazar y oponerse al tratado comercial con los
Estados Unidos, por considerar que acabaría con el
campesinado y con los productores de alimentos
del país, situación que empeoraría las difíciles
condiciones en que se encuentra el campo y la
sociedad en su conjunto. La UNAG y la
FENACOOP, aglutinan a la mayor cantidad de
pequeños y medianos productores del campo
nicaragüense, y tienen representación en todos los
municipios y departamentos del país.

247
‘‘La Oligarquía en Nicaragua ”

Por lo tanto, bien podemos afirmar que la mayoría


de la sociedad y del pueblo nicaragüense
rechazaron el tratado comercial con los Estados
Unidos, por considerarlo injusto y asimétrico.
Todos estos sectores proponen un verdadero
comercio libre, justo y equitativo con el mercado
norteamericano y con todos los mercados del
mundo entero.

Una de las acusaciones de la embajada americana,


el gobierno de la oligarquía y el diario La Prensa,
contra quienes se oponían al tratado comercial con
los Estados Unidos era que los opositores al
tratado no tenían alternativa y se oponían
solamente por ser sandinistas y enemigos de los
Estados Unidos. La verdad es que los sectores
sociales estaban muy conscientes de que todos los
países del mundo estaban entrando a una
economía internacional de contratos y que había
que aprovechar cualquier ventaja en las relaciones
comerciales con los Estados Unidos, con el fin de
mejorar nuestra situación económica en el
concierto internacional. Sin embargo, no había
acuerdo en firmar cualquier contrato, mucho
menos si el mismo fuese lesivo a la soberanía
alimentaria, convirtiendo un tratado comercial en
una estrategia económica, en este caso, lesiva para
la soberanía nacional y para un desarrollo
agroindustrial alternativo.

248
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

De acuerdo a la experiencia de estos quince años,


los principales beneficiarios de la apertura
comercial asimétrica han sido los dueños de las
maquilas y de los grandes centros comerciales. En
segundo lugar, los importadores, exportadores y
banqueros, es decir unas pocas empresas que
pueden contarse con los dedos de la mano, cada
vez más extranjeras y cada vez menos nacionales.
Este resultado lo empiezan a notar cada vez más
los empresarios y sus líderes liberales.

Otro de los chantajes del gobierno, el diario La


Prensa y la embajada americana era que si no se
firmaba el tratado, todo se convertiría en un caos.
Las organizaciones sociales respondían en estos
términos: Si no se firma el tratado, tal y como lo
presenta el gobierno norteamericano, se seguiría
comercializando con los Estados Unidos dentro
del acuerdo preferencial de la Cuenca del Caribe
que todavía tenía dos años de vida. Se seguiría
vendiendo café, pues el café es una de las fuentes
de mayor ganancia para los norteamericanos. Se
seguiría vendiendo queso y came a El Salvador
quien hoy por hoy es el mayor comprador de queso
y came a Nicaragua. Se seguiría vendiendo frijoles
al mercado centroamericano y caribeño, que
requiere de una inmensa cantidad de frijol que
Nicaragua puede producir. Se seguiría abriendo e

249
“La Oligarquía en Nicaragua ”

incrementando relaciones comerciales con los


países sudam ericanos en el marco de la
Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA).
Se seguiría vendiendo azúcar al mercado interno
nicaragüense, que es quien más compra y a mejor
precio la mayor parte del azúcar que se produce,
así como gran parte del resto de productos (carne
de pollo, verduras, frutas, maíz, frijol, arroz, sorgo,
productos artesanales y manufacturados). Se
avanzaría en firmar en forma consensuada y en
mejores condiciones otros tratados con el resto del
mundo. Se firmaría el tratado con Canadá, Taiwán,
la Unión Europea, países del Caribe, países
sudamericanos, otros. Se le propondría a Estados
Unidos negociar un tratado diferente al que firmó
el presidente Bolaños y en condiciones favorables
para ambos países.

Nadie piensa que Nicaragua se quedaría aislada,


como tampoco está aislada Costa Rica que al día
de hoy (2006) no ha firmado el tratado, como no
están aislados, sino todo lo contrario, los países
sudamericanos. Aunque Nicaragua no hubiese
firmado, tendría relaciones comerciales libres con
los países de América Central, a quienes les
vendería, como efectivamente le vende, los
productos alimenticios que debido a que ellos
están desmantelando su soberanía alimentaria,
tendrían que comprar.

250
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

En medio de estos debates avanzaba y avanza otra


iniciativa llamada Alternativa Bolivariana de las
Américas (ALBA). La mayoría de los países
latinoamericanos y del Caribe no solamente
rechazaron el ALCA (Área de Libre Comercio
para América), sino que se están integrando entre
ellos, con beneficios mutuos en términos de
desarrollo y bienestar. Estamos hablando de una
iniciativa en marcha, encabezada por Venezuela,
Brasil, Argentina, Uruguay, Cuba y las Islas del
Caribe, a la que ya se han sumado los países
andinos. Estamos hablando de un proyecto cuyas
inversiones se cuentan por decenas de miles de
millones de dólares. Dentro de esta iniciativa
(ALBA) es que Venezuela está ofreciendo un plan
de suministro de petróleo a Centroamérica, en
condiciones que superan los viejos acuerdos entre
México, Venezuela y Centroamérica. Gracias al
ALBA, Nicaragua se está beneficiando a través de
programas de alfabetización, operaciones de la
vista, becas para estudiantes pobres, importación
de insumos agropecuarios, como la urea, a menor
precio que el que existe a nivel del mercado
regional, importación de petróleo a mejor precio
que el que existe a nivel internacional.

La consideración más significativa respecto a la


Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA) es
que la oposición al neoliberalismo no es

251
“La Oligarquía en Nicaragua”

estrictamente contestataria, sino que se acompaña de


la propuesta y de la construcción en marcha de un
proyecto de integración económica latinoamericana.
El proyecto del ALBA es tan provechoso que al
mismo se están incorporando empresarios
nicaragüenses, alcaldías liberales, funcionarios
liberales, líderes de opinión liberales, incluso los
mismos que ayer firmaron y se enamoraron del
tratado comercial con los Estados Unidos.

P arad ó jicam en te, otras fuerzas p o lític a s,


anteriormente ligadas al Frente Sandinista se
oponen a tales proyectos, aduciendo que ello
fortalecería la opción electoral de ese partido. Nos
referimos a las declaraciones y discursos de
algunos líderes, no todos, del Movimiento de
Renovación Sandinista (MRS). Sin importar que
gracias a ello se está alfabetizando a miles de
nicaragüenses, se están enviando a estudiar
medicina o a operarse de la vista, a Cuba y
Venezuela, miles de nicaragüenses, o se están
vendiendo al campesinado y a mejores precios la
urea comprada a Venezuela por la alianza
cooperativa NIC ARAOCOOP.

La política de alianzas del FSLN

El principal instrumento utilizado por el FSLN para


escapar de la polarización y el encajonamiento a
que lo tiene sometido el gobierno norteamericano y

252
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

las fuerzas de la derecha, entre ellas la oligarquía


conservadora y las fuerzas liberales vinculadas a
las élites conservadoras, ha sido una audaz y
ventajosa política de alianzas, donde el Frente
Sandinista guarda la hegemonía de sus principales
banderas: la legitimidad de la organización, la
lucha popular y la defensa de los intereses
populares en contra de las pretensiones
hegemonistas de la élite oligárquica y vendepatria,
por un lado, y la soberanía nacional frente al
injerencimo norteamericano, por otro lado. Política
de alianzas que comienza desde el mismo momento
en que el Frente Sandinista emprende la lucha
insurreccional contra la dictadura somocista, a
finales de la década de los años 70, proponiendo un
proyecto de unidad nacional. Veinticinco años
después (2006) del triunfo revolucionario el FSLN
pone de nuevo en agenda un proyecto de unidad,
partiendo de un discurso de reconciliación que
ponga fin al ambiente de polarización heredado por
la guerra.

Efectivamente, para llevar a cabo la revolución, el


FSLN derrota al somocismo y alcanza el poder
aliándose con la élite más reaccionaria del país, es
decir, con la oligarquía conservadora distanciada
de Somoza. Igual que Fidel Castro en Cuba, el
FSLN recibe el apoyo moral de toda la burguesía
nicaragüense y latinoamericana distanciada de
Somoza. Más aún, durante la insurrección

253
“La Oligarquía en Nicaragua ”

sandinista, el FSLN entra en una componenda con


la embajada norteamericana, el presidente Cárter
y con personeros del mismo régimen somocista;
componenda que a cambio de expulsar al dictador
Somoza, se aceptaba dejar intacta la Guardia
Nacional y toda la institucionalidad somocista.
Menos mal que por esas cosas del destino de las
revoluciones, los representantes de Somoza no
cumplieron el acuerdo y el FSLN aprovechó la
desmoralización de la Guardia Nacional durante
la huida del dictador y pudo tomar la capital,
desencadenando así la revolución sandinista.

No faltaron en aquel entonces intelectuales y líderes


del Frente Sandinista, algunos de los cuales se
separaron y terminaron al lado de la derecha más
recalcitrante, que criticaron todas las alianzas y
acuerdos con la oligarquía conservadora, con el
gobierno norteamericano y con parte de la guardia
somocista. No era fácil ni acostumbrado ver a
empedernidos guerrilleros guevaristas aliarse con
grandes empresarios, notables, curas, intelectuales,
periodistas, enviados norteamericanos incluso. A
mucha gente le parecía todo aquello la expresión de
la claudicación más vergonzante.

Por supuesto que quienes hoy critican al FSLN por


su política de alianzas eran en aquel entonces los
más entusiastas y dialécticos dispensadores de

254
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

aquella amalgama, algunos incluso no lo hacían


por razones tácticas, sino que hasta les pareció el
mejor negocio estratégico para enrumbar la
revolución por la senda capitalista, pues eran parte
de la élite conservadora.

El resto es bien conocido. Junto a Daniel Ortega,


encabeza la Junta de Gobierno de Reconstrucción
Nacional, doña Violeta Barrios de Chamorro y
Alfonso Robelo Callejas (casado con una señora
Cardenal), representantes plenos de la oligarquía
nacional, quienes posteriormente encabezaron la
contrarrevolución y comienzan a poner fin a la
alianza Frente Sandinista-Oligarquía Conservadora.
Desde doña Violeta Chamorro hasta el difunto
Herty Lewites, líder del Movimiento de Renovación
Sandinista (MRS), el desgrane de algunos líderes
del Frente Sandinista expresa uno de los capítulos
menos estudiados de la historia contemporánea de
la lucha política en Nicaragua. Durante las
elecciones del año 2006, el representante y sustituto
a la presidencia por el MRS es un yerno de Pedro
Joaquín Chamorro y doña Violeta Barrios de
Chamorro.

Después de la derrota de 1990, el Frente


Sandinista entró a un proceso de alianzas. En estos
dieciséis años (1990-2006) asistimos a un
fenómeno inédito como es el acercamiento

255
“La Oligarquía en Nicaragua ”

político entre el Frente Sandinista y todas las


fuerzas que anteriormente lo adversaron, con
excepción de la embajada norteamericana y de las
élites económicas, culturales y políticas de la
oligarquía conservadora, quienes inmediatamente
desataron una ofensiva sin precedentes y a la cual
se ha unido un grupo de intelectuales y disidentes
del Frente Sandinista, bajo la común bandera del
llamado Pacto entre sandinistas, liberales, ex-
Contras, ex-somocistas, ex-guardias nacionales y
otros.

Dicho en forma resumida, los amplios acuerdos


emprendidos por el FSLN comienzan con el
gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro,
concretados en el llamado Protocolo de Transición,
lo que permitió la sobrevivencia de la Constitución
Revolucionaria, las Fuerzas Armadas y las
o rg a n iz ac io n e s so ciales de los secto res
revolucionarios. A cambio, el FSLN acepta
participar en la vida política a través de los cánones
democráticos y del mercado, acceder al poder a
través de las elecciones y de la conquista de una
mayoría parlamentaria y municipal. Posteriormente
se firman acuerdos con la contrarrevolución, los
líderes de la Unión Nacional Opositora (UNO), la
iglesia católica, las organizaciones autonómicas del
Caribe y las fuerzas liberales más alejadas de la
oligarquía conservadora, todas ellas bajo el enfoque

256
La crisis política de ¡a oligarquía nicaragüense

de distanciarse de la oligarquía conservadora y de


los dictámenes de la embajada norteamericana, sin
importar las motivaciones que cada una de aquellas
fuerzas tu v iera para d istanciarse de las
tra d ic io n a le s fuerzas de la u ltrad e re ch a
nicaragüense. Al interior de la institucionalidad
estatal y municipal las fuerzas mayoritarias, el
F ren te S a n d in ista y el P a rtid o L ib era l
Constitucionalista (PLC), alcanzaron acuerdos de
gobemabilidad para gestionar las instituciones de
acuerdo al número de votos obtenidos.

Mucha gente se pregunta, cuál es la racionalidad


objetiva de este proceso de convergencia, no
solamente con fuerzas políticas demócrata-
cristianas, sino con sectores liberales provenientes
del somocismo y de la contrarrevolución de los
años 80. Otra pregunta interesante que se hace la
gente es por qué ha sido tan fustigada la política de
alianzas del FSLN, no solamente por la embajada
norteamericana, la oligarquía conservadora, el
capital financiero y el diario La Prensa, sino
también, y quizás con mayor beligerancia, por un
grupo de líderes disidentes del Frente Sandinista,
quines han formado el Movimiento de Renovación
Sandinista (MRS), entre ellos el yerno de Pedro
Joaquín Chamorro, candidato a presidente por este
partido en las elecciones del año 2006.
La primera hipótesis surge de las contradicciones

257
“La Oligarquía en Nicaragua ’’

al interior del liberalismo, particularmente entre


los intereses económicos nacionales y los intereses
económicos de las empresas transnacionales;
contradicciones que se aprecian a lo largo de toda
América Latina

En los últimos años, tanto a nivel latinoamericano


como a nivel nacional, ha nacido y se viene
perfilando un nuevo bloque antioligárquico y
antiinjerencista en el que convergen, por un lado,
fuerzas políticas liberales que expresan los intereses
de la burguesía industrial local y de los pequeños y
medianos productores, arrinconados todos por las
coiporaciones del capital mundial, y por otro lado,
fuerzas políticas de izquierda, que en diversos
países han ganado elecciones con un programa
nacionalista. El caso de Brasil es quizás el caso más
paradigmático de estas alianzas, donde el candidato
de la izquierda, Ignacio da Silva (Lula),
representante del Partido de los Trabajadores (PT),
llevó como candidato a vicepresidente de Brasil al
representante del Partido Liberal, el señor José
Alentar, fórmula que resultó victoriosa, aunque no
alcanzó la mayoría en el parlamento.

Efectivamente, la rigidez de las medidas neoliberales,


la agresividad de las empresas transnacionales
(europeas, asiáticas y estadounidenses) y la
voracidad de los grupos bancarios que operan en

258
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

Nicaragua, profundizan la exclusión de los


empresarios, los pequeños y medianos productores y
resto de la población. Ante esta situación, cabe
preguntarse: ¿existe la posibilidad de que las fuerzas
liberales y sandinistas se enrumben por un proyecto
de defensa de la soberanía nacional contra la
oligarquía y contra el injerencismo norteamericano?
Las fuerzas liberales, han tenido desde la revolución
de Zelaya, a comienzos del siglo pasado, una
posición muy ambigua, por un lado se esfuerzan por
representar los intereses de una incipiente burguesía
nacional y de un proceso modemizador y
democrático, pero por otro lado, sus principales
líderes sucumben a la presión norteamericana que los
chantajea y los corrompe. En medio de esta
ambigüedad hemos tenido en el pasado verdaderas
sorpresas que llevaron el proyecto de la soberanía
nacional más allá de la llamada revolución liberal de
Zelaya, soipresas que fueron encamadas en los
patriotas antiimperialistas de la talla de Benjamín
Zeledón y Augusto César Sandino, ambos salidos de
movimientos liberales.

Por el lado del FSLN, existe todo el potencial para


que un programa de izquierda, en alianza con el
capital nacional productivo (pequeños, medianos y
grandes) permita continuar la lucha social tmncada
por la intervención norteamericana y por la

259
“La Oligarquía en Nicaragua ”

contraiTevolución oligárquica. Se trataría de encamar


un perfil ideológico antioligárquico y antiinjerencista
en las filas del FSLN y en el sandinismo amplio.
Proyecto con un carácter y una agenda
eminentemente popular, al que necesariamente
tendrían que sumarse los productores, empresarios
nacionales y la empobrecida clase media, pues el
p ro y ecto o ligárq uico inclinado al pod er
transnacional está contra ellos. Esto permitiría,
renovar ideológicamente la visión del Frente
Sandinista, cohesionando al mismo Frente y a otros
sectores progresistas alrededor de una mea-fuerza
como la que significó el antisomocismo, encamar
permanentemente esta visión ideológica en las
estructuras electorales, salirle al paso a la iniciativa
de los gringos, quienes en contubernio con la clase
política oligárquica pretenden construir una tercera
vía política que represente los intereses comerciales
n o rteam ericanos, así com o los negocios
especulativos y fraudulentos de los banqueros y
funcionarios. Avanzar en este programa dependería
en parte del comportamiento del capital nacional y
del mismo partido liberal, lo que pasaría por una
política de reconciliación entre todos los sectores que
en términos de sus intereses sociales y económicos
prioricen un programa nacionalista y unitario por
encima de sus diferencias ideológicas.

260
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

Los hechos políticos y el reacomodo


de fuerzas en Nicaragua

Veamos más detalladamente el itinerario de los


hechos políticos que en los últimos 15 años y
desde que el FSLN perdió las elecciones han
modificado el paisaje político en Nicaragua.

1. Después de la derrota electoral de 1990, el


FSLN acepta disputar el poder a través de
las reglas de la democracia representativa, a
cambio de que se mantengan intactas la
Constitución de la República, las fuerzas
armadas y las reformas a la propiedad
durante la revolución y durante el período
de transición. En ese momento el FSLN
tiene intactas sus fuerzas en todos los
espacios de la vida nacional: goza de una
gran influencia en el Ejército Nacional y en
la Policía Nacional, anteriormente llamados
Ejército Popular Sandinista y Policía
Sandinista, las organizaciones sociales
sandinistas son las más fuertes del país, la
representación parlamentaria alcanzaba
alrededor de un 40%, al interior del Frente
Sandinista la unidad no estaba tan
erosionada a pesar de las contradicciones
existentes.

261
“La Oligarquía en Nicaragua ”

2. A partir de entonces y en el período de


gobierno de doña Violeta Barrios de
Chamorro (1990-1996) comienza una
guerra político-ideológica donde los
gringos, el diario La Prensa, la iglesia
católica y todos los partidos políticos sin
excepción se lanzan contra el FSLN. Su
objetivo es desmontar completamente la
revolución sandinista, culpabilizar al Frente
Sandinista y someterlo a un ostracismo
político. Todos los funcionarios mayores y
menores son nombrados de acuerdo a la
filiación partidaria de los partidos ganadores
y aglutinados en la Unión Nacional
Opositora (UNO). En los primeros cinco
años de gobierno la oligarquía conservadora
se acerca a los diputados y dirigentes de lo
que posteriorm ente llegó a ser el
Movimiento de Renovación Sandinista
(MRS) y logra aliarse con ellos, los que
abandonan la bancada sandinista y forman
prácticamente una bancada aparte para
reformar la Constitución heredada por la
revolución. En ese momento el bloque
gobierno-renovadores sandinistas nombra a
todos los altos funcionarios del gobierno:
m a g is tra d o s d el p o d e r e le c to ra l,
magistrados del poder judicial, directores

262
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

de la Contraloría General y de la
Procuraduría General, así como de otros
entes autónomos, quedándose el Frente
Sandinista sin representación parlamentaria
y magistrativa, a pesar de haber obtenido el
40% de los votos.

3. Desde entonces, el Frente Sandinista mide


fuerzas con la derecha para elegir al
presidente, diputados y alcaldes, en
condiciones en que la sociedad se
mantiene con una correlación de fuerzas
de 60% para la derecha y 40% para la
izquierda. Las elecciones comienzan a
desgastar al Frente Sandinista, los gastos
electorales del FSLN en todas las
campañas a partir de 1990 son costeados
con el apoyo de gobiernos amigos y grupos
empresariales vinculados a dicho partido,
la elección para cargos internos y
nacionales erosiona la unidad sandinista,
los Estados Unidos mantienen el veto
contra una posible victoria sandinista.
Líderes sandinistas abandonan el FSLN
y se presentan por su cuenta como candi­
datos a presidente de la República,
diputados y alcaldes, con resultados
totalmente negativos e insignificantes.

263
"La Oligarquía en Nicaragua ”

Los conflictos al interior del sandinismo


estallan apasionadamente y los medios de
comunicación de la derecha hacen bloque
junto con los sandinistas renovados para
descalificar al Frente Sandinista, señalándolo
como un partido ilegítimo. Connotados
líderes y militantes sandinistas provenientes
de familias de la oligarquía conservadora
regresan a su seno familiar, económico e
ideológico. Una vez fuera del poder nacional
y sin haber podido disputar a su favor la
dirección del FSLN, poco interés encuentran
para mantenerse al interior del Frente, donde
tampoco encuentran el ambiente apropiado
para influenciar. Quedarse dentro del Frente
Sandinista era sinónimo de “piñatero”
(ladrón), ortodoxo, atrasado políticamente,
borrego, etc., en cam bio, quienes
abandonaban el Frente Sandinista eran
admitidos como hijos legítimos de la
democracia, la postmodemidad y los nuevos
tiempos, dispensándoles el color y los abusos
cometidos durante la etapa de transición,
incluso durante la revolución.

4. En las elecciones presidenciales siguientes


(1996), una alianza liberal-conservadora
gana abrumadoramente las elecciones

264
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

presidenciales y parlamentarias, arreciando


la ofensiva antisandinista hasta niveles
persecutorios que terminan de descabezar
gremios, sindicatos y otras organizaciones
sandinistas, incidiendo así en un reflujo del
movimiento de masas. Muchos líderes
sandinistas son chantajeados físcalmente y
obligados a abandonar el Frente Sandinista,
lo mismo le pasa a organismos no
gubernamentales afínes al sandinismo.

5. En todo este tiempo el Frente Sandinista y sus


organizaciones sociales comienzan una
agresiva política de alianzas, en primer lugar
con los excombatientes de la Resistencia
Nicaragüense (ex-Contras); en segundo lugar
con algunos partidos de la antigua Unión
Nacional Opositora (UNO) - alianza con la
que Doña Violeta derrotó al Frente Sandinista-
con los cuales fonna el movimiento de la
Convergencia; en tercer lugar con el Partido
Liberal Constitucionalista/PLC para elegir a
los funcionarios estatales; en cuarto lugar, y en
cierto momento, incluso con el presidente
Enrique Bolaños; en quinto lugar con la
iglesia católica, finalmente, con las
organizaciones de la ex-Contra, donde
aparecen ex-guardias nacionales y miembros
del Partido Liberal Nacionalista, al cual

265
“La Oligarquía en Nicaragua ”

perteneció Somoza. La alianza con las


organizaciones de la Contra le permitió al
F re n te S a n d in is ta a v a n z a r en la
despolarización campesina, habida cuenta de
que el FSLN pierde periódicamente las
elecciones en las municipalidades rurales. La
alianza con el PLC le permite recuperar los
espacios político-institucionales a que le
daban derecho los votos obtenidos en las
últimas elecciones, pero que por la división
interna (FSLN-MRS) había perdido. La
alianza con el presidente Enrique Bolaños (los
dos primeros años de su gobierno) le permitió
desaforar, juzgar y encarcelar por corrupción
al e x p re sid e n te A m o ld o A lem án ,
descabezando así el liderazgo del Partido
Liberal Constitucionalista. La alianza con la
Convergencia le permite obtener una rotunda
victoria municipal en las últimas elecciones
(2004), lo que contribuye a despolarizar la
relación entre las dos grandes fuerzas
electorales (liberales y sandinistas) a través del
trabajo conjunto de los Concejos Municipales.
El trabajo de distensión y reconciliación con la
iglesia católica le permite bajar el
antisandinismo en el campo y en la ciudad,
habida cuenta de la gran influencia que tiene
la iglesia católica en la población
nicaragüense.

266
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

6. En las últimas elecciones presidenciales


(2001), el vicepresidente del gobierno
libero-conservador anterior, don Enrique
Bolados Geyer, de origen conservador y
fiel representante de la m entalidad
oligárquica nicaragüense, accede a la
Presidencia de la República. Una vez en la
presidencia, el señor Bolados rompe lazos
con el partido liberal y junto con el Frente
Sandinista logran desaforar, enjuiciar y
encarcelar por corrupción al ex-presidente
del Partido Liberal Constitucionalista
(PLC), Amoldo Alemán Lacayo. A partir
de un cierto momento, el gobierno de los
Estados Unidos envía una misión de alto
nivel y ordena al presidente Enrique
Bolados y al PLC que rompa todo lazo con
el Frente Sandinista, sugiriendo además
aprobar una ley por medio de la cual
ningún sandinista que haya trabajado en la
seguridad del Estado pueda ocupar puestos
en el poder judicial y resto de poderes, lo
que dejaba por fuera a muchos jueces y
profesionales sandinistas del derecho. En
m edio de tales contradiccion es el
presidente Bolados obedece al imperio y
rompe con ambas fuerzas: con los liberales
que lo llevaron al poder y con el Frente
Sandinista. En ese momento y teniendo la

267
“La Oligarquía en Nicaragua ’’

Asamblea Nacional que nombrar a los


magistrados y altos funcionarios del
Estado, sólo quedaban dos alternativas:
mantener la alianza Bolaños-Ortega y
nom brar a los m agistrados y altos
funcionarios, *0 que don Enrique no puede
hacer porque ha roto con los sandinistas y
porque la sociedad exigía poner fin a la
ingobernabilidad y al vacío de poder, o
abrir los espacios para una nueva alianza
entre el Partido Liberal y el Frente
Sandinista, quienes lograron guardar la
mayoría de los votos para aprobar las
designaciones. Los más resentidos con
esta d e cisió n fueron los an tigu o s
disidentes del Frente Sandinista que
tuvieron que ceder su espacio institucional
a los nuevos m agistrados y altos
funcionarios nombrados por el acuerdo
entre el Frente Sandinista y el PLC.

7. El trabajo conjunto de los liberales y


sandinistas al interior del Parlamento, por un
lado, y el conflicto entre el presidente
Enrique Bolaños y el Partido Liberal, a
propósito de la traición del primero con
respecto al segundo, le permite al Frente
Sandinista mantener los acuerdos políticos
con el Partido Liberal y comenzar a

268
La crisis política de 1a oligarquía nicaragüense

neutralizar al menos algunas leyes


neoliberales que estaban siendo aprobadas
por el presidente Bolados (al final de esta
sección incluimos como anexo algunas de
estas leyes). Comienza así la etapa del
llamado Pacto, repudiado por la embajada
norteamericana, las fuerzas conservadoras
de la oligarquía, el diario La Prensa, el gran
capital y el Movimiento de Renovación
Sandinista (MRS). Vale la pena señalar que
en lenguaje político nicaragüense la palabra
“pacto” entre dos fuerzas políticas es
utilizada y acuñada por una tercera fuerza
política a quien no beneficia tal acuerdo.
Desde entonces, el gobierno norteamericano
emprende, infructuosamente, todos los
esfuerzos para que los liberales se distancien
del Frente Sandinista, cosa que ni siquiera
las elecciones presidenciales del año 2006
han logrado. Mientras tanto el Frente
Sandinista continúa con su agresiva política
de alianzas, logrando distensionar las
relaciones con la iglesia católica e
incorporar a su entorno a las organizaciones
contrarrevolucionarias de la Costa Caribe
(Yátama), al Partido Liberal Nacionalista
(PLN) y a una parte del Partido de la
Resistencia Nicaragüense (PRN), todos
ellos habiendo abandonado su opción
so m o cista , p ro -o lig á rq u ic a y pro-
injerencista.

269
“La Oligarquía en Nicaragua ”

8. Toda esta política de alianzas entre


sandinistas y fuerzas liberales en sentido
amplio, ha reacomodado las fuerzas
políticas en el escenario nacional,
c o n fo rm á n d o s e dos te n d e n c ia s o
coaliciones. Existe sin embargo la
debilidad de que las bases liberales y
sandinistas, a pesar de que son mayoría en
la población, no han asimilado el potencial
de esta alianza, ya que la ideología de la
oligarquía conservadora ha impuesto la
visión del “pacto” entre dos caudillos,
avergonzándolos y culpabilizándolos a
través de la estig m atizació n y la
descalificación cotidiana, a la cual se han
sumado los dirigentes del Movimiento de
Renovación Sandinista (MRS).

Este reacomodamiento de fuerzas ha disminuido


el antisandinismo y ha aumentado el aislamiento
del presidente Bolaños y de sus políticas
neoliberales, habiendo perm itido al FSLN
recuperar espacios políticos en la sociedad. Cosa
que podría potenciarse si el Frente y resto de
fuerzas al interior de la coalición deciden llevar la
alianza más allá de la coyuntura.

Efectivamente, en los últimos años asistimos a un


trastocamiento interesante de la correlación de

270
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

fuerzas en Nicaragua. Atreviéndonos incluso a decir


que se perfilan dos coaliciones o alineamientos
político-ideológicos, a los que llamaremos:
coalición oligárquico-imperial y coalición nacional,
organizada esta última en un movimiento que surgió
durante las elecciones de 2006, llamado “Unida,
Nicaragua Triunfa” o propuesta para un gobierno
de reconciliación y unidad nacional.

a) En este año la coalición oligárquico-


imperial estaba compuesta por la oligarquía
conservadora -descendiente de las familias
criollas de la tradición colonial-, la
em bajada de E stados U nidos, los
banqueros, el diario La Prensa y el Consejo
Superior de la Empresa Privada (COSEP).
En relación a los viejos tiempos, la
oligarquía conservadora ha perdido la
dirección del ejército y la policía, el apoyo
de la jerarquía de la iglesia católica,
teniendo que adversar a todo el resto de
fuerzas del país. Tenía la Presidencia de la
República, pero no contaba ni siquiera con
el apoyo de su vicepresidente. Perdió la
h e g e m o n ía so b re las p rin c ip a le s
organizaciones sociales y sobre la mayoría
de los votantes. Su único apoyo fueron los
organismos financieros internacionales y la
embajada de Estados Unidos. A esta

271
“La Oligarquía en Nicaragua ”

coalición se acercaron algunos líderes del


Movimiento de Renovación Sandinista
(MRS): trabajan como asesores del
Presidente de la República, participan
conjuntamente en las marchas emprendidas
por la derecha, tales como el Movimiento
Por Nicaragua, hicieron bloque con la
delegación de la derecha que fue a Miami a
condenar al Frente Sandinista, sus fiscales
electorales en el 2006 han sido entrenados
por el Instituto Republicano Internacional
(1RI), que al mismo tiempo entrena a los
fiscales de la Alianza Liberal-Conservadora
(ALN), de filiación oligárquica y pro-
injerencista.

b) La otra coalición, producto de la política de


alianzas del Frente Sandinista está
conformada por la gestión parlamentaria y
municipal entre los diputados y concejales
del Frente Sandinista y del Partido Liberal
Constitucionalista, los que juntos ganaron el
90% de los votos en las últimas elecciones
presidenciales y municipales; así como por
una alianza más amplia y orgánica entre el
Frente Sandinista y otras fuerzas sociales,
denominada Alianza por la Reconciliación y
la Unidad Nacional, entre las cuales se
encuentran: los partidos y líderes de los

272
La crisis política ele la oligarquía nicaragüense

antiguos partidos de la UNO; la Asociación


de la Resistencia Nicaragüense Israel
Galeano, (Comandante Franklin) (ARNIG);
el Partido Liberal Nacionalista (PLN),
conformado por muchos ex-guardias
nacionales y líderes contrarrevolucionarios
en la década de los años 80; la Asociación de
la Costa Caribe (Yátama), confonnada por
antiguos contrarrevolucionarios de los
grupos étnicos Mískitos y Mayagnas.
También en esta coalición se encuentran
muchos líderes de la jerarquía de la iglesia
católica y de iglesias evangélicas que
anterionnente adversaron encarnizadamente
al Frente Sandinista. Vale la pena señalar que
el candidato a vice-presidente por la Alianza
Unida, Nicaragua Triunfa que encabeza el
comandante Ortega para el período 2007-
2012, es el señor Jaime Morales Carazo,
negociador de la Contrarrevolución durante
el desarme y annisticio que puso fin a la
guerra civil y de agresión norteamericana en
los años 80. El discurso principal de esta
coalición es la lucha contra el capitalismo
salvaje de los banqueros y corruptos, la lucha
contra el injerencismo norteamericano en los
asuntos intemos del país, particularmente a
través de las m edidas neoliberales
fondomonetaristas, además de un programa

273
“La Oligarquía en Nicaragua

encaminado a apoyar y proteger a la


producción nacional (pequeños, medianos y
grandes productores).

La estrategia de la coalición oligárquica-imperial es


arrastrar y polarizar de nuevo a Nicaragua entre los
demócratas y los éticos, por un lado, y los pactistas,
corruptos y terroristas, por el otro lado. El líder de
esta coalición es el presidente Bolaños, cuyo
discurso principal es la hegemonía del capital
extranjero y de las empresas transnacionales, así
como la necesidad de la intervención de fuerzas
extranjeras para disciplinar a las fuerzas
mayoritarias, pero ilegítimas según su visión. Una
característica de la dominación oligárquica es que
estos grupos de “buenas familias” controlan el
discurso público y la legitimación a través del diario
La Prensa, dosificando a su manera la reputación y
prestigio social de los ciudadanos. Desde la derrota
electoral del FSLN en 1990, asistimos a una
ofensiva de señalamientos, descalificaciones,
difam aciones, acusaciones, satanizaciones,
criminalizaciones, etc., encaminadas a desprestigiar
todo vestigio de izquierda en Nicaragua. Ofensiva
que se monta sobre la derrota del bloque socialista a
nivel mundial y del Frente Sandinista a nivel
nacional. Incluye todos los epítetos que se
esgrimieron durante la guerra fría, las relaciones con
Cuba, Libia e Irak, posteriormente las acusaciones y

274
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

descalificaciones incluyen las relaciones con


Venezuela. En el caso de Nicaragua, la ofensiva
coincide con una política contrarrevolucionaria y
postmodemista, donde los intelectuales juegan un
papel estratégico, comportándose como verdaderos
agentes para avergonzar al sandinismo de todo el
pasado emancipatorio de la modernidad. Entre los
intelectuales y artistas despuntan aquellos
vinculados a las famililas aristocráticas de la
oligarquía conservadora, incluyendo destacados
intelectuales y aparatos ideológicos vinculados a los
jesuítas.

El elitismo cultural aparece de nuevo en un


lenguaje lleno de desencanto y odio para quienes
se quedaban en el FSLN. Estos militantes son
señalados como borregos, ortodoxos, atrasados,
igualándolos con los monos y los simios. La
derecha y el imperialismo dejaron de ser el
enemigo principal a quien anteriormente se
responsabilizaba de la suerte de Nicaragua. Ahora
el enemigo principal era el Frente Sandinista, a
quien había que desaparecer por no tener la
legitimidad y pureza suficiente para ser demócrata
y honrado. Muchos intelectuales se esforzaban por
exhibir su desprendimiento del sandinismo,
haciendo votos de arrepentimiento por lo que
consideraron un error de juventud. El reciente
pasado revolucionario se convirtió en una carga

275
“La Oligarquía en Nicaragua ”

emotiva y culposa y se responsabilizó a la


revolución de la mala suerte y situación de los que
participaron en ella. Era frecuente encontrar
militantes recién aceptados por el reconocimiento
de los medios pertenecientes a las familias de la
oligarquía conservadora decir: “si no fuera por la
revolución, yo tendría otra posición académica y
económica, perdí mi tiempo, fui engañado por los
dirigentes de la revolución”.

La estrategia de la coalición sandinista de


Reconciliación y Unidad Nacional aparecía más
contradictoria, menos cohesionada, más reciente,
más culpabilizada, la que a pesar del apoyo
mayoritario en la población no ha sabido aclarar ni
usufructuar los logros de la agenda parlamentaria
o municipal, reivindica la neutralidad de las
fuerzas armadas, la no intervención extranjera en
los asuntos internos, el apego a la Constitución, la
reivindicación de la democracia representativa y
la orientación nacional y popular de las leyes en la
agenda parlamentaria.

En gran parte, toda esta situación avanza, como


señalamos anteriormente, en medio de una
contradictoria y larvada crisis de hegemonía por la
que atraviesa la derecha y el injerencismo en todas
partes, incluyendo América Latina y Nicaragua. Al
igual que en Latinoamérica, en Nicaragua las

276
Leí crisis política de la oligarquía nicaragüense

clases económicas más vulnerables y dependientes


están siendo arrasadas por las corporaciones
transnacionales. A su vez, los pequeños y
medianos productores, han adquirido y reclaman
mayor presencia en la vida política nacional. Todo
esto ha permitido el repunte de una burguesía
nacionalista que representando los intereses de
todos los sectores productivos, ha emprendido una
alianza política con la izquierda, contra la
oligarquía financiera de origen conservador, contra
los sectores más parasitarios del capital nacional, y
contra el injerencismo norteamericano expresado
en las medidas neoliberales.

La posición de la derecha recalcitrante (oligárquica)


en esta guerra política es de desesperación porque la
izquierda está ganando elecciones y hegemonía, y
también porque la gobemabilidad capitalista se les
está resbalando de las manos. En estas condiciones
ya no quieren Estado, sólo gobiernos sumisos al
im p e rio de los o rg a n ism o s fin a n c ie ro s
internacionales, ya no quieren partidos políticos ni
movimientos sociales, sólo personalidades notables
de la sociedad civil. Si están en la oposición, sólo
quieren referéndum y participación ciudadana para
boicotear a la izquierda en el poder. Enarbolan la
democracia participativa, que es legítima y está a su
vez siendo levantada por las organizaciones
sociales, pero que en boca de la oligarquía se utiliza

277
“La Oligarquía en Nicaragua ”

para desconocer la democracia representativa


cuando no les favorece.

La primera manifestación de la crisis de la


oligarquía es su infructuosa lucha contra las
fuerzas políticas aliadas del Frente Sandinista, es
decir, contra lo que llaman “el pacto”. Resulta que
en el momento más álgido de la campaña contra el
acuerdo entre liberales y sandinistas y teniendo la
oligarquía conservadora la hegemonía de los
medios de comunicación, su partido Alianza por la
República (APRE) pierde estrepitosamente las
elecciones municipales. Efectivamente, a pesar de
toda la campaña emprendida por la embajada
americana, la oligarquía conservadora y los
disidentes sandinistas, contra el pacto libero-
sandinista, en las elecciones municipales del año
2004, la correlación de fuerzas quedó alterada
fuertemente. En primer lugar quedaron los
sandinistas (FSLN), en segundo lugar los liberales
(PLC), y en tercer lugar con apenas 9,5% de los
votos y de las alcaldías los conservadores y otros
grupos políticos. La cohabitación institucional
entre liberales y sandinistas se ha mantenido tanto
en el Parlam ento como en los Concejos
Municipales. El presidente enfrenta un voto de
censura por parte de los partidos mayoritarios, los
poderes del Estado, la iglesia católica y la mayor
parte de las iglesias evangélicas, así como la

278
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

opinión pública, sostenido únicamente por la


embajada norteamericana, el diario La Prensa, la
Empresa Privada, y un grupo de intelectuales que
abandonaron el FSLN.

Los factores que propiciaron el acercamiento entre


liberales y sandinistas, fueron: el debilitamiento
del antisandinismo, en segundo lugar la división de
la derecha entre liberales pro-oligárquicos y
liberales pro-burguesía prebendarla. Además e
independientemente de que los liberales se
mantienen apegados a una cultura occidental
capitalista, votando a favor de muchas leyes
neoliberales, en los últimos años (2004-2006) se
han tomado una serie de acuerdos parlamentarios
que se contraponen a la lógica neoliberal y han
puesto en jaque la hegemonía del presidente
conservador y neoliberal, figura desgastada por las
imposiciones del gobierno estadounidense, así
como por el negativo impacto de estas medidas en
la vida de los sectores nacionales. En otras
palabras, no hay acuerdo en todo y las
contradicciones siguen expresando la diferencia
político-ideológica entre el Frente Sandinista y el
Partido Liberal Constitucionalista.

La legitimidad de los acuerdos descansa en un


amplio consenso, así como en la legalidad e
institucionalidad establecida según las reglas de la

279
“La Oligarquía en Nicaragua ”

democracia representativa. La crítica de estos


acuerdos, encabezada por notables conservadores,
se ha centrado en la forma, evitando evidenciar los
intereses afectados a uno y otro lado del mapa
social nicaragüense, ejemplo de ellos es la
aprobación en el Parlamento Nacional, bajo
mayoría liberosandinista, de un conjunto de leyes a
fav o r de los pequeños p ro d u c to re s, las
cooperativas, los trabajadores asalariados, los
consumidores, los gobiernos municipales, la
participación ciudadana, debilitando así las
pretensiones de la oligarquía conservadora y
neutralizando al mismo tiempo la embestida
n eoliberal de los organism os financieros
controlados por el gobierno de los Estados Unidos.

En todo caso, la crítica a tales acuerdos no ha


tenido la fuerza suficiente como para que el
presidente o sus aliados externos recurran a la
fuerza para impedir tales acuerdos, bajo riesgo de
rom per el pacto social de gobernabilidad
democrática de 1990, precisamente con el cual el
neoliberalismo se ha entronizado en nuestro país.
Véase en el anexo un resumen de leyes aprobadas
por el parlamento a favor de los sectores
nacionalistas o populares, en todo caso, han sido
leyes aprobadas bajo la censura del presidente y de
la embajada norteamericana.

280
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

Esta política de alianzas, expresada en los


acuerd * con todas las fuerzas políticas que
com ienzan a desobedecer a la em bajada
americana y a la oligarquía conservadora, y
finalmente la política de reconciliación ha
golpeado a las élites conservadoras y a las élites
culturales de todas las posiciones políticas. Los
gremios y sindicatos empiezan a ponerse de
acuerdo en torno a sus reivindicaciones
económicas sin que las divisiones partidarias
perturben la lucha, destacándose entre ellos la
Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos
(UNAG), la Asociación de Trabajadores del
Campo (ATC), lo mismo puede decirse de las
asociaciones de maestros agrupados en la
Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua
(ANDEN), la Federación de Trabajadores de la
Salud (FETSALUD), la Unión Nacional de
Empleados (UNE), la Federación de Trabajadores
por Cuenta Propia, las Asociaciones de los
Mercados de Managua, los Movimientos Sociales
Barriales, la Asociación Nacional de Estudiantes
(universitarios y de secundaria) y la mayoría de las
organizaciones de los Concejos de Juventud, los
organismos de la Coordinadora Social, etc. Todas
estas organizaciones simpatizan y han establecido
alianzas con el Frente Sandinista, ninguna tiene
vínculos o simpatías con el Movimiento de
Renovación Sandinista.

281
"La Oligarquía en Nicaragua ”

Lo que más llama la atención es que los disidentes


sandinistas, posteriormente afiliados en un nuevo
partido llamado Movimiento de Renovación
Sandinista (MRS), hagan coro con la embajada
norteamericana, el diario La Prensa y el COSEP en
la campaña de difamación contra el Frente
Sandinista. Se ha llegado a señalar en la actual
campaña electoral (2006) y en boca del candidato
a presidente por el MRS que la pobreza y todos los
problemas de Nicaragua se deben al pacto o
política de alianzas del Frente Sandinista; atrás
quedaron los argumentos que sustentaban tantos
señalamientos contra las medidas neoliberales que
en Nicaragua al igual que en el resto de América
Latina han destrozado todo el tejido social de
solidaridad, las conquistas sociales de los
trabajadores, los servicios públicos del Estado,
etc. Caso insólito de un candidato presidencial que
habiendo estado trabajando 10 años en el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) hasta que lo
jubilaron, conoce perfectamente lo que tales
políticas han provocado no solam ente en
Nicaragua, sino en todo el mundo.

Las críticas al FSLN

A partir de un cierto momento, los voceros de la


coalición oligárquico-imperial, así como varios
compañeros pertenecientes al Movimiento de

282
La crisis política de ¡a oligarquía nicaragüense

Renovación Sandinista (MRS), han arreciado sus


críticas contra la diligencia del Frente Sandinista,
cuestionando la política de alianzas del Frente
Sandinista, particularmente con tres sectores, a saber,
a) Alianza con el Partido Liberal Constitucionalista,
b) Alianza con la iglesia católica, c) Alianza con las
fuerzas contrarrevolucionarias que incluyen a
miembros y agrupaciones de ex-guardias y ex-
somocistas. En gran parte de los compañeros
sandinistas y en gran parte de sus críticas, el discurso
no se diferencia en nada del discurso de la derecha y
del gobierno norteamericano, lo que no desmerece la
crítica, pero amerita asumir el debate entre nosotros.

Hoy, el acercamiento político que tiene el Frente


Sandinista con ciertos sectores de la iglesia
católica es tildado por sectores tardíos del
liberalismo laico y por los aparatos ideológicos de
los jesuítas, como vergonzoso y confesional. El
tiempo y una historia contada a su manera por
algunos intelectuales se han encargado de borrar
aquella fusión entre sacerdotes-m inistros-
militantes que los jesuítas bendecían como
novedosa y nada confesional durante los años 80.

1. En primer lugar se acusa a quienes


participan destacadamente en el Frente
Sandinista de piñateros, corruptos y
terroristas. El juicio encubre un doble

283
“La Oligarquía en Nicaragua "

rasero para medir los señalamientos, pues


los críticos aparecen como gente limpia,
ética y democrática. En esta situación,
basta con salirse del Frente Sandinista para
adquirir una patente democrática, ética y
moderna donde se dispensa todo lo
actuado anteriormente hasta el último día
en que estuvieron en el Frente Sandinista.

2. La principal crítica que se hace es la


alianza con un corrupto comprobado,
como es el ex-presidente Amoldo Alemán,
a pesar de que la alianza se hace con una
fuerza política, independientemente de las
faltas morales de sus líderes. Si tuviera que
mantenerse el criterio moral en las
alianzas, no habría nadie con quien hacer
alianzas, pues los principales líderes que
adversan al FSLN están suficientemente
manchados de corrupción en todos los
niveles. El presidente Bolaños mismo, está
acusado de corrupción. Mientras fue el
vicep resid en te en el gobierno del
expresidente Amoldo Alemán, estuvo
encargado nada más y nada menos que de
la comisión anti-corrupción, permitiendo
que se le pagara doble sueldo a la mayoría
de los actuales funcionarios, incluyendo al
mismo Bolaños. Y el candidato de la

284
La crisis política de la oligan/itia nicaragüense

oligarquía conservadora y de la embajada


norteamericana, el banquero Eduardo
Montealegre está siendo acusado por
fraudes financieros en perjuicio del Estado
nicaragüense, por valor de 500 millones de
dólares, escándalo conocido como la
estafa de los Certificados Negociables de
Inversión (CENIs).

3. Otra crítica que se hace es que el Frente


S a n d in is ta y el P a rtid o L ib e ra l
Constitucionalista se han repartido los cargos
de los poderes del Estado. Se ignora que las
circunstancias obligaron al FSLN a disputar
el poder a través de la participación en las
elecciones (democracia representativa),
convenciéndolo de que los cargos públicos
tenían que ganárselos electoralmente en
proporción al número de votos obtenidos en
la contienda electoral. Y como el FSLN ha
obtenido más de 40% de los votos, parece
lógico que le correspondan al menos un
cuarenta por ciento de los cargos. ¿Cómo
ganar espacios en el gobierno sin ocupar
cargos en el mismo? Sería como ganar la
presidencia y tener que cederla a alguien que
no sea del partido que ganó las elecciones.
Aquí también aparece el doble rasero moral,
pues los funcionarios del presidente Bolaños,

285
"La Oligarquía en Nicaragua ’’

incluyéndolo a él mismo, son del partido


Alianza por la República (APRE). Lo mismo
pasó con el gobierno de doña Violeta de
Chamorro quien puso en el gabinete a todos
los jefes de los partidos políticos de la UNO
que ganaron las elecciones en 1990. Pero de
doña Violeta Barrios de Chamorro nadie
habla mal, pues no se vería bien.

4. Se critica además que lo único que le


interesa al Frente Sandinista son los
intereses del partido. Parece evidente, sin
embargo, que independientemente de que
sea así, desde que se inventaron los partidos
políticos y las reglas de la democracia
burguesa, los partidos se defínen como
o rganizaciones p ara fo rtalecerse y
fortalecer su influencia política en el
E sta d o , p re c is a m e n te p a ra p o d e r
implementar su propio programa. Una cosa
es criticar la democracia representativa,
avanzando en la democracia participativa
y otra cosa es desconocer el espacio ganado
por el Frente Sandinista o de cualquier
partido de izquierda, sólo porque la
coalición oligárquico-imperial quedó en
m inoría absoluta, tildando ahora de
borregos a los electores de este partido
político. Algunos líderes de la disidencia

286
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

del Frente Sandinista levantaron la bandera


de que los partidos políticos tienen que
desaparecer y acto seguido argumentaban
todo lo malo que se puede decir del FSLN,
discurso que dejó de esgrimirse en el
mismo momento en que estos mismos
disidentes conform aron la lista de
diputados en el partido MRS, por supuesto
sin recurrir a elecciones primarias, sino que
fueron nombrados administrativamente.

5. Se critica que la alianza libero-sandinista


partidiriza las instituciones estatales, pues
los partidos que en las elecciones del 2001
ganaron abrumadoramente las elecciones
propusieron y aprobaron una reforma para
que el Parlamento Nacional ratificara los
ministros y embajadores propuestos por el
Presidente de la República, como pasa en
muchos países del mundo. Parece evidente
que es más democrático que 90 diputados
decidan un nombramiento a que lo decida
una sola persona, por muy honorable que
sea quien lo hace. La presión de los medios
de comunicación y de los partidos
políticos que están por la polarización fue
tan grande que la ley tuvo que posponerse
para cuando el actual Presidente de la
República haya dejado de serlo.

287
“La Oligarquía en Nicaragua "

6. Se critica que la política de alianzas del


Frente Sandinista no permite gobernar al
Presidente Bolados, sin embargo, el
Presidente Bolados ha podido enviar
tropas a Irak para apoyar la invasión
norteamericana, aliándose con los liberales
acusados de corrupción. Ha podido
cumplir con las exigencias del Fondo
Monetario Internacional, aliándose con los
lib e ra le s a cu sa d o s de c o rru p c ió n ,
sumiendo en la pobreza a la mayoría de los
nicaragüenses. Ha permitido que las
corporaciones transnacionales arrasen con
el patrimonio público del país, aliándose
con los mismos liberales acusados de
corrupción. Ha nombrado como ministro,
director o diplomático, a cuanto corrupto
ha encontrado en el camino. Ha condenado
a Cuba en los foros internacionales
siguiendo las directrices del Departamento
de Estado norteamericano. Pero de todo
esto y más, la mayoría de los críticos no
dicen nada, aduciendo que todo eso
favorece la gobemabilidad.

7. Se critica que algunos líderes del Frente


S a n d i n i s t a se h a n a c o m o d a d o
económicamente, cosa que es cierto, igual
que se acomodaron económicamente otros

288
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

tantos líderes del MRS que critican al


Frente Sandinista, igual que se ha
acomodado económicamente el que ha
podido, lo que no exime a ninguno de un
acomodamiento ideológico, pero esto
último no parece preocuparle a nadie.
Sería bueno que se discutiera cuál es el
límite material para ser considerado ético
y cuál debe ser la remuneración individual
de un militante sandinista dentro de una
sociedad donde reina el mercado, donde
no hay educación, ni salud para nadie y
donde los partidos políticos que disputan
el poder electoralmente necesitan grandes
sumas de dinero para poder tener alguna
esperanza de ganar cualquier elección. En
todo caso, una política de alianzas -debe
independientemente de la valoración
moral que tengamos de los contendientes-
debe analizarse bajo los criterios de los
objetivos y de los contenidos de dicha
política y de las posiciones políticas que se
enarbolan. En este sentido, uno de los
indicadores que tenemos a la mano son las
leyes aprobadas en el parlamento a fines de
2004, las leyes en que el Frente Sandinista
votó en contra y las leyes en que el Frente
Sandinista votó en alianza con los liberales
o con los conservadores.

289
“La Oligarquía en Nicaragua

8. Se critica que no existe democracia intema al


interior del Frente Sandinista. Es evidente
que el Frente Sandinista es uno de los
partidos de izquierda con mayor vocación
democrática, independientemente de todo lo
autoritario, sectario y verticalista que pueda
seguir siendo; baste señalar que inaugura en
Nicaragua, después de haber derrotado a la
dictadura somocista (la cual añoran muchos
de los funcionarios del Presidente Bolaños y
por lo cual el diario La Prensa llama a la
revolución la “noche oscura”) el traspaso
pacífico de gobierno al entregar el poder
después de haber perdido las elecciones en
1990, 1996, 2001; baste decir que ofreció a
los líderes locales de la Convergencia la
mitad de los candidatos para alcaldes,
vicealcaldes y concejales en la últimas
elecciones, por lo que ahora la Convergencia
comparte autoridades en todas las alcaldías
ganadas por el FSLN y la Convergencia;
baste decir que hoy por hoy la mayoría de las
autoridades intemas y públicas del FSLN
son de extracción popular y pertenecientes a
las organizaciones sociales, como no lo fue
nunca en la historia del FSLN. Baste decir
que el compañero Herty Lewites fue
propuesto como candidato a alcalde de
Managua por el FSLN, a pesar de que

290
La crisis política de ¡a oligarquía nicaragüense

anteriormente había abandonado las filas del


FSLN para intentar ser Alcalde de Managua
por otro partido, ocasión en que fue
derrotado. Luego de ejercer una
administración autónoma como Alcalde de
Managua, regresó al FSLN y lanzó su
candidatura a Presidente de la República por
el FSLN, momento en el cual la Asamblea
Sandinista Nacional decide nombrar para tal
candidatura a Daniel Ortega. En cuanto a las
separaciones de ex-militantes del Frente
Sandinista, entre ellas la de Herty Lewites,
unas voluntarias otras forzadas, puede
considerarse más democrático que el
Congreso del FSLN le imponga una decisión
a un aspirante a candidato presidencial a que
este candidato le imponga una decisión al
Congreso del Frente Sandinista.

9. Se dice que el Frente Sandinista, el PLC y los


demás partidos aliados del FSLN, no
representan a nadie. Sin embargo en las
ú ltim as eleccio n es (p resid e n cia le s,
municipales y regionales) estos partidos
obtuvieron más del 90% de los votos
computados.

10. Se critica que el único contenido de la


coalición libero-sandinista son las aspiraciones

291
“La Oligarquía en Nicaragua "

personales de los participantes y nos proponen


que apoyemos al reciente movimiento de
disidentes sandinista para poder democratizar
al Frente Sandinista. Sin embargo, meses
después de haber com enzado este
movimiento, aparecen dirigentes de dicho
movimiento conformando una alianza
“antipacto” con el presidente del Partido
Conservador y con el banquero Eduardo
Montealegre - candidato presidencial del
gobierno norteamericano -, símbolos de la
oligarquía conservadora. Además, aparecen
estos líderes declarando, junto al resto de
líderes del movimiento, que ningún tema de
discusión social es tan importante como el
asunto del control de las instituciones por los
partidos que ganaron las elecciones. Su lema
parece ser: pactemos, aunque sea con los
gringos, para luchar contra el pacto. Desde la
perspectiva del FSLN, la alianza con los
liberales se hace para fortalecer al FSLN,
como se ha demostrado hasta ahora; sin
embargo, la alianza de algunos compañeros,
- que reniegan del FSLN -, se hace con el
bloque oligárquico-imperial con el objetivo de
aplastar al FSLN, a quien culpan de todos los
males de Nicaragua. La alianza del FSLN con
los liberales no se hace para defender a los
líderes liberales, sino para fortalecer las

292
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

posiciones comunes contra la coalición


oligárquico-imperial.

11. Se critica que el Frente Sandinista establezca


acuerdos y acercamientos con líderes y
partidos de derecha, incluso con algunos que
fueron somocistas, ex guardias nacionales o
contrarrevolucionarios. La verdad es que lo
que hay que ver es cuáles son los términos
de dicho acercamiento. En ningún caso se ha
tratado de que los militantes del Frente
Sandinista se vayan a engrosar las filas de
aquellas organizaciones, sino todo lo
contrario, en todos los casos han sido ellos
quienes llegan a las filas del FSLN o de la
alianza que encabeza el FSLN. Sandino
mismo en su lucha contra los gringos invitó
y logró que varias guarniciones de guardias
nacionales se sumaran al Ejército Defensor
de la Soberanía Nacional (EDSN). El mismo
Frente Sandinista en su lucha contra la
dictadura somocista invitó y logró que
muchos guardias nacionales se sumaran a la
lucha contra el somocismo.

12. Se critica el acercamiento del Frente


Sandinista con miembros de la jerarquía
eclesiástica y con grandes líderes de la
Contrarrevolución como el candidato a

293
“La Oligarquía en Nicaragua ”

vicepresidente por la gran alianza que


lidera el FSLN, quienes tuvieron un
expediente contrarrevolucionario en los
años anteriores, favorable a la intervención
de los Estados Unidos en Nicaragua y
unidos a las fuerzas de la oligarquía
conservadora. Sin embargo, no se trata de
que ahora el Frente Sandinista esté a favor
de las p o lític a s de la o lig a rq u ía
conservadora o de la intervención de los
Estados Unidos en los asuntos internos de
Nicaragua, sino todo lo contrario. Ahora
los líderes más cercanos al proyecto de la
Gran Alianza Sandinista, incluyendo al
liberal y candidato a la Vice-Presidencia de
la República por el Frente Sandinista,
explícita y públicamente han declarado
estar contra el “capitalismo salvaje, la
injerencia norteamericana y los banqueros
corruptos de la oligarquía conservadora”.
Por qué tendría el Frente Sandinista que
rechazar tales compañías, por qué tendría el
Frente Sandinista que desconocer el
antiimperialismo de Sandino solamente
por su afiliación liberal, por qué Cuba o
c u a l q u i e r g o b i e r n o de i z q u i e r d a
latinoamericano tendría que rechazar un
entendimiento con aquellas fuerzas que
están en c ontra del in je re ns is m o

294
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

norteamericano en la región. Por supuesto


que al interior de la gran alianza y al interior
del Frente Sandinista mismo existen
posiciones cercanas al catolicismo que no
son compartidas por sus miembros por
considerarlas totalmente reaccionarias.
Esta situación también existió durante la
lucha contra Somoza y durante el gobierno
revolucionario, donde varios curas estaban
in c lu s o a la c a b e z a d el E sta d o
revolucionario y los que no eran católicos
entendieron en ese entonces que el
acercamiento o la unidad con esos curas
estaba basada en posiciones políticas, en
aquel entonces en contra de la dictadura y
de la guerra de agresión del imperialismo
norteamericano. La diferencia es que en
aquel momento se trataba de curas ligados
a la oligarquía conservadora o a las élites de
abolengo ancestral, mientras que ahora se
trata de curas sin apellido y sin color
apreciado. La misma relación que la
derecha tenía con estos personajes muestra
la esencia del problema: cuando el
Cardenal y otros obispos estaban contra el
Frente Sandinista eran tratados como
santos y puros, ahora que los mismos
personajes están con el Frente Sandinista
son señalados como diablos y malignos.

295
“La Oligarquía en Nicaragua ”

13. Se dice que no se puede hablar de coalición


antioligárquica, porque todos los que tienen
poder (incluyendo a liberales y sandinistas)
son oligárquicos, ya que oligarquía es el
poder de unos pocos. La verdad es que la
cosa no es tan simple: ni la monarquía es
simplemente el poder de uno, ni la
oligarquía es simplemente el poder de
varios. El concepto de oligarquía para la
cultura política latinoamericana, insisto, se
refiere al grupo específico de familias (con
nombre y apellido) vendepatrias que
secularmente han detentado las mayores
fortunas de un país, herederos de la élite
criolla colonial, quienes desde entonces
gobiernan el país desde una posición
racista, clasista y servil (piénsese para el
caso de Nicaragua en la familia Chamorro,
de cuyo seno salieron los primeros
funcionarios públicos después de la
independencia y la última presidenta a
finales del siglo XX). Por otro lado, la
característica principal de la oligarquía,
como de cualquier otro grupo, es su
posición política en relación a un sistema
determinado, en este caso la instauración de
una jerarquía social basada en los valores
más reaccionarios acumulados por el
capitalismo salvaje y dependiente (raza,
apellido, hábitos de patrón hacendado,

296
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

normas familiares patriarcales, patrimonio


de abolengo, costumbres identificadas con
la cultura colonial de la metrópolis española
o norteamericana, pleitesía señorial en
todas las escalas de la vida cotidiana).
Efectivamente, el concepto de oligarquía
remite a una ideología y a una concepción
del mundo, incluso introyectada en los
valores de gran parte del pueblo
latinoamericano, razón por la cual votan por
los señores, por los blancos y por los ricos
educados y de buena conducta, por el “buen
apellido” o por los vínculos con el “buen
apellido” por considerarlos superiores, a
pesar de gobernar en contra del pueblo. Es
más plausible pensar que en la coalición
antioligárquica y antiinjerencista están más
representados los intereses de la burguesía
chapiolla, de los pequeños y medianos
productores, así como de gran parte de los
trabajadores, a que dichos intereses estén
representados en otros grupos oligárquicos.
Al menos, la oligarquía conservadora y la
embajada estadounidense no consideran a
dichos sectores como miembros de su
familia política, más bien se avergüenzan
de ellos y no los consideran legítimos para
gobernar este país, mientras no acepten el
reconocimiento y superioridad de su visión
de nación.

297
"La Oligarquía en Nicaragua ”

14. Se critica a los aliados del FSLN y se les


señala que su pretendida posición
antioligárquica y antiinjerencista es pasajera
y producto del resentimiento, cosa que ya
sabemos porque hemos visto que ahora
muchos m ilitantes y dirigentes que
abandonaron el sandinismo más bien están
orgullosos de ser parte o amigos de la
oligarquía conservadora y de ser bien
recibidos y apoyados financieramente por la
embajada norteam ericana. Cosa que
efectivamente contrasta con las declaraciones
y discursos de dirigentes, diputados,
periodistas, intelectuales, candidatos, etc. de
algunos partidos liberales o de la
contrarrevolución, quienes a diario acusan a
la oligarquía conservadora de vende patria, a
los banqueros de corruptos y a la embajada
norteamericana de injerencista.

15. Finalmente, habría que afirmar que la


polarización que existe en Nicaragua es lo
más parecido a una guerra política, y que los
juicios personales no pueden excluir el
análisis de las posiciones políticas, de las
alianzas políticas o las reglas del juego de la
confrontación principal que existe entre las
dos coaliciones. La premisa de esta guerra,
es que el imperialismo norteamericano ha

298
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

decidido aplastar a todo lo que huela a


sandinismo o a nacionalismo en Nicaragua,
como lo hace con todo lo que huele a
izquierda en América Latina. Por supuesto
que hay gente de toda virtud y de todo vicio
en cualquiera de las organizaciones políticas
o religiosas, pero no por ello tenemos que
caer en una posición maniquea de las cosas,
a la usanza del racismo de la oligarquía
conservadora. Hay líderes que pertenecieron
al partido socialista, al partido comunista, al
Frente Sandinista, incluso que fueron
radicales izquierdistas (maoístas, trotskistas,
etc.) que ahora están explícitamente con la
oligarquía conservadora y el imperialismo,
que tienen un expediente autoritario y
delincuencial como el que más durante la
revolución sandinista, que están manchados
de corrupción manifiesta y comprobada, así
como de abusos en el proceso de transición
conocido como la “p iñata” o que
recientemente han condenado a Cuba y a
Venezuela, sin que por ello tengamos que
pensar que todo el que esté a favor del
sandinismo, el socialismo, el comunismo o
la izquierda sea pura escoria y por lo tanto no
tiene derecho a existir, tampoco se podría
afumar que todo el que está fuera del FSLN
o de la izquierda sea corrupto, pro­

299
“La Oligarquía en Nicaragua ”

oligárquico y proimperialista, o que todo el


que está dentro del FSLN está libre de
pecado.

Contra la marginación, la discriminación


y la domesticación

No puede negarse que en toda América Latina


existe una lucha por la hegemonía y en la que se
enfrentan las viejas posiciones oligárquicas e
injerencistas y las nuevas posiciones contra la
oligarquía terrateniente o financiera. La primera
apoyada por el gobierno norteamericano y la
segunda organizada en una contradictoria coalición
nacional de fuerzas, donde caben los sectores
productivos acosados por el neoliberalismo y las
fuerzas de izquierda que luchan desde la oposición
y con mayor o menor consecuencia contra el
neoliberalismo. Lucha que se libra en los debates
ideológicos, en los medios de comunicación, desde
la organización de viejos y nuevos movimientos
sociales, así como en la arena electoral.

Hasta ahora y salvo en momentos revolucionarios


las clases dom inantes han m antenido un
comportamiento social exitosamente basado en la
marginación, la discriminación y la domesticación
contra la población, lo que les permitía limitar la
conciencia contestataria a ciertos núcleos de la

300
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

población. Hoy en día, la democracia no se agota en


la democracia representativa limitada a las urnas
electorales y a los spots publicitarios de televisión,
sino que recorre todo el andamiaje de la
marginación, la discriminación y la domesticación.
Ahora no está en juego solamente el color de un
partido o la simpatía de un candidato, sino
programas y voluntades diferentes a las que la
oligarquía y el colonialismo han mantenido desde
hace quinientos años. Se cuestiona el sistema, pero
sobre todo se rechazan los mecanismos que han
perm itido la aquiescencia del esclavo, el
subordinado, el indígena, las mujeres, etc., lo que
pone en peligro la forma de dominación y sumisión.
Por ello no es casual que la lucha ideológica se
vuelva encarnizada, pues es tanta la gente que
empieza a participar en el cuestionamiento general
que el peligro de una sublevación inminente hace
temblar a las élites.

Anteriormente, la lucha contra la explotación


obviaba estos asuntos y muchas veces las batallas
se limitaban a las reivindicaciones democráticas
salariales o de tierras. Sin embargo, hoy la lucha
incluye hasta las malas miradas por parte de una
oligarquía que se había creído que su elitismo
aristocrático podía mantener en la sumisión total y
de forma indefinida a las masas indígenas y
mestizas. La contradicción racial amenaza con

301
"La Oligarquía en Nicaragua ”

explotar y crear sorpresas inesperadas como el


triunfo apabullante de los líderes indígenas en las
últimas elecciones presidenciales en Bolivia.

Esta situación ha llegado a Nicaragua y está


connotando la lucha ideológica entre todas las
fuerzas políticas, incluyendo al Frente Sandinista.
Para la oligarquía conservadora y sus aliados
norteamericanos es preocupante ver a la cabeza
del Frente Sandinsta, de sus organismos y
asociaciones, a gente que no se parece en nada a
los dirigentes de los años 80. Si se observa la
Asamblea Sandinista, en ella sólo se ven
mayoritariamente caras morenas y de apellidos
completamente desconocidos, lo mismo pasa
cuando se observa a los funcionarios del partido o
a sus representantes en el Estado, a los secretarios
políticos o a los dirigentes de barrio. En el otro
lado, están los antiguos ministros, embajadores,
diputados, dirigentes en general, los que han
regresado a su casa o a sus posiciones anteriores,
burlándose de que en el Frente Sandinista ya no
hay intelectuales, ni gente de honor o de prestigio.
Eso no quiere decir que en el FSLN no haya
sectarismo o luchas encarnizadas por el poder
como en toda organización, pero lejos están estas
luchas de mostrar la arrogancia y prepotencia de
las élites culturales o de linaje que existían
anteriormente. Pareciera que el destino separara

302
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

por color o apellido quienes se quedaron en el


Frente Sandinista y quienes se fueron.

Por supuesto que quienes dejaron el FSLN utilizan


otro criterio de división, señalando como borregos,
corruptos y antidemocráticos a los que se quedan y
como élite cultural a quienes abandonan el carro.
Cuando la crítica tiene un tinte menos apasionado,
las acusaciones giran más alrededor de posiciones
políticas. A quienes están en el Frente Sandinista se
les acusa de izquierda radical y violenta, mientras
los que se van se autodenominan democráticos o de
izquierda moderada. A los movimientos sociales,
mayoritariamente, por no decir totalmente, del lado
del Frente Sandinista, se les acusa que toda lucha
que emprenden está invalidada de antemano
porque está dirigida por el Frente Sandinista y sólo
está encaminada a perturbar la gobemabilidad de
las instituciones, es decir, se utilizan los mismos
argumentos que siempre utilizó la derecha y la
embajada norteamericana. Cuando las luchas se
aplacan, estas organizaciones son criticadas de
haber abandonado la lucha. La verdad es que la
mayoría de las organizaciones gremiales y
sindicales siguen al lado del Frente Sandinista,
siendo todas ellas criticadas por parte del
M ovimiento de Renovación Sandinista por
obedecer a sus líderes partidarios, principalmente
al Secretario General del Frente Sandinista, el
comandante Daniel Ortega.

303
“La Oligarquía en Nicaragua ”

La crisis política de la oligarquía conservadora

A continuación presentamos una breve síntesis de lo


que consideramos la crisis de la oligarquía
conservadora y por lo tanto de la hegemonía
norteamericana en nuestro país. En las sociedades
capitalistas desarrolladas, los proyectos nacionales
surgieron de la hegemonía de una burguesía
industrial que tuvo la capacidad de establecer un
pacto social con las clases subalternas,
particularmente con la clase trabajadora. La
inversión industrial, el empleo generalizado, el
mercado intemo, la soberanía nacional y la
democracia representativa, constituyeron el alma de
este pacto social. Situación que no se ha podido
repetir en nuestros países, debido fundamentalmente
al carácter oligárquico y dependiente de la clase
dominante, producto a su vez de la pesada herencia
colonial y neocolonial del propio país.

El carácter oligárquico y dependiente de las clases


dominantes nicaragüenses corresponde a una
nación, cuyo Estado nació con una gran
independencia hacia adentro y una gran
dependencia hacia afuera. Situación que hizo
funcionar a los sectores dominantes, más como una
élite al servicio de sus intereses estamentales,
locales y vinculados al poderío colonial o imperial,
que como una clase burguesa al servicio de un

304
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

desarrollo capitalista. Pasaron los años y la clase


dominante no logró integrar y cohesionar
económicamente al país, recurriendo a los valores
más atrasados para imponerse culturalmente sobre
una dispersa masa poblacional de indígenas,
trabajadores domésticos de haciendas señoriales,
campesinos o pequeños productores, y trabajadores
vinculados a los servicios urbanos de la
intermediación con la metrópolis.

La misma soberanía nacional padeció un largo


parto, todavía no concluido. Desde los primeros
años de su independencia hasta nuestros días, el
destino político de Nicaragua ha estado signado
por la ocupación y el injerencismo de gobiernos
extranjeros, particularmente del gobierno de los
Estados Unidos de Norteamérica. Además del
territorio de la Mosquitia, en la Costa Caribe,
ocupado por el gobierno de Inglaterra durante los
primeros siglos de la colonia y de la vida
independiente de Nicaragua, filibusteros apoyados
por el gobierno norteamericano ocuparon el resto
del territorio nicaragüense a mediados del siglo
XIX. En lo sucesivo y hasta el día de hoy, el
gobierno norteamericano no ha dejado de
entrometerse en los asuntos internos de Nicaragua.
No es por casualidad que Nicaragua sea el país
más intervenido militarmente en la historia de las
relaciones de Estados Unidos con América Latina.

305
“La Oligarquía en Nicaragua ”

La debilidad intema de esta clase dominante


nacional, montada sobre un capitalismo larvado,
no solamente ha impedido un proyecto nacional,
sino que ha sumido al país, en una serie de
dictaduras, guerras civiles m ediadas por
intervenciones extranjeras, pactos entre dirigencias
para sofocar los conflictos y acceder a una mínima
gobemabilidad. Las causas y los protagonistas son
bien conocidos: el interés geopolítico de los
Estados Unidos sobre nuestro territorio, el interés
económico de las empresas metropolitanas, la falta
de hegemonía de una clase nacional que siempre
recurrió a la fuerza para disciplinar a la sociedad, lo
que dejaba a cualquier fuerza opositora sin otro
mecanismo de participación que no fuera el
levantamiento armado con apoyo de fuerzas
extranjeras. Hubo momentos, incluso, que para
poder retirar las fuerzas de ocupación militar
extranjera de Nicaragua se tuvo que echar mano de
la solidaridad de los países vecinos, tal como pasó
con la temprana invasión del filibustero yankee
William Walker, así como con la guerra de baja
intensidad orquestada por el gobierno de Estados
Unidos en las postrimerías del siglo recién pasado.

Hoy en día, la situación se hace más difícil, puesto


que a las limitaciones históricas existentes en
Nicaragua para el fortalecimiento de una burguesía
nacional, se agrega la presencia hegemónica de una

306
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

burguesía transnacional que ha logrado subordinar


al propio Estado y a gran parte de la sociedad
nicaragüense. La globalización neoliberal amenaza
con enterrar para siempre la posibilidad de un
capitalismo y de una burguesía nacional. Los
rasgos dependientes y subordinados de la vieja
Oligarquía nacional surgen hoy en día con mayor
fuerza, me refiero a la marginación de los
productores nacionales y la entrega del patrimonio
nacional al capital extranjero transnacional por
parte de las clases gobernantes y dirigentes del país,
particularm ente los sectores conservadores.
Políticas que se acompañan de un discurso donde lo
extranjero o metropolitano aparece magnificado,
mientras que lo autóctono, indígena o campesino,
local o intemo, aparece disminuido y despreciado.

Todo pareciera indicar que asistimos a una crisis


de hegemonía de la clase dirigente tradicional,
particularmente los gmpos de la oligarquía
conservadora, incluso mayor que la que tuvimos
en 1979, durante la insurrección sandinista, pues
en aquel momento quien entró en crisis fue el
aparato gobernante de la dinastía somocista,
quedando incólume la ideología dominante, es
decir, la ideología de la clase dirigente. Hoy en día,
es la hegem onía de la propia oligarquía
conservadora y su encamación en la población la
que se encuentra en entredicho.

307
"La Oligarquía en Nicaragua ”

Hoy en día, la presencia o hegemonía de la


oligarquía no es ni la sombra de antaño. Han
perdido su influencia en el ejército, la policía, el
parlamento, las alcaldías, el poder judicial, las
universidades públicas, el poder electoral, la iglesia
católica, las organizaciones sociales y en gran
parte, las masas electo rales. Sólo guardan algunos
medios de comunicación, alguna influencia en la
sociedad civil y una gran cordialidad con la
embajada norteamericana. Pero quizás lo más duro
para la oligarquía sea el cuestionamiento que
durante 500 años nadie se había atrevido a
enarbolar, rompiendo así el monopolio de la
descalificación política que siempre ella mantuvo y
que a su vez, la mantuvo legitimada. Por primera
vez un presidente liberal y al servicio de la
oligarquía y el imperialismo ha sido desaforado,
enjuiciado y encerrado en su casa como cárcel
mientras se le procesa definitivamente. Por primera
vez un Presidente de Nicaragua perteneciente a la
oligarquía conservadora es rechazado totalmente
por la población. Por primera vez un gran banquero
y candidato a Presidente de la República
perteneciente a las élites empresariales es acusado
de ladrón por toda la clase política y el periodismo
nacional.

Simbólicamente, la crisis de la oligarquía se


expresa en la crisis del gobierno de don Enrique

308
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

Bolaños. Efectivamente, el Presidente Enrique


Bolaños aparece como uno de los presidentes más
impopulares de América Latina, lo que refleja el
agotamiento del modelo liberal y el repudio al
modelo neoliberal. Hasta ahora, los pilares del
modelo liberal eran la democracia política y la ley
del mercado a favor del capital nacional, es decir,
todo lo contrario de lo que hace el modelo
neoliberal, quien opta por la democracia del
mercado y la regulación impositiva a favor de las
ganancias de las empresas transnacionales.

El Presidente Enrique Bolaños llegó a la Presidencia


de la República con los votos del Partido Liberal
Constitucionalista (PLC), con el apoyo de la iglesia
católica y con un discurso de cam paña
antisandinista a imagen y semejanza de los deseos
de la embajada norteamericana en nuestro país. Eran
momentos en que el FSLN estaba completamente
aislado, dentro de una sociedad polarizada a una
razón de sesenta/cuarenta. En aquel momento, el
Presidente tenía a su favor el antisandinismo,
alimentado no solamente por la propaganda de la
derecha, sino por los valores más reaccionarios
acumulados por la sociedad nicaragüense durante
doscientos años. Después de varios años de
gobierno, el Presidente Bolaños se ha quedado más
solo que nunca. Abandonado por la gran mayoría de
la clientela electoral del PLC. Abandonado por el

309
"La Oligarquía en Nicaragua ”

Frente Sandinista quien al comienzo de su período


mantuvo lazos estrechos con él. Abandonado por la
iglesia católica. Abandonado por todos los poderes
del Estado. Abandonado por la mayor cantidad de
representantes de la sociedad civil que al inicio lo
acompañaron. A bandonado incluso por su
vicepresidente. En fin, abandonado por la gran
mayoría de los encuestados.

Nunca un Presidente estuvo tan solo. Ni siquiera


Somoza, llorado en su partida por la Guardia
Nacional, el Partido Liberal Nacionalista y toda
una clientela electoral hoy heredada por el PLC.
¿Quién acompaña al Presidente? En primer lugar
la embajada norteamericana y los organismos
financieros internacionales, pues a simple vista se
observa que el Presidente Bolaños ha jugado un
papel extraordinario para la hegemonía imperial.
Envió tropas a Irak, firmó el tratado comercial con
los Estados Unidos, y ha hecho lo posible por
terminar de privatizar Nicaragua entera. En
segundo lugar, acompaña al Presidente, el diario
La Prensa. En parte por el antisandinismo del
Presidente, en parte por ser este diario el que
representa los valores más reaccionarios de la
oligarquía conservadora. En tercer lugar,
acompañan al Presidente los banqueros y las
empresas transnacionales, por tantos favores
recibidos del Presidente y de sus funcionarios.

310
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

A com pañan finalm ente al presidente los


dirigentes del partido conservador, así como
algunos sectores vinculados anteriormente al
liberalismo y al sandinismo del MRS, algunos por
gobiernistas, otros distanciados orgánicamente de
ambos partidos por diferentes motivos.

En relación al program a económico, este


Presidente conservador ya agotó toda la
demagogia a la cual nos tiene acostumbrados la
oligarquía local, en nombre del neoliberalismo:
más capital extranjero, más inversión, más
empleo, más riqueza para todos. Sin embargo, la
quiebra de los empresarios locales, el desempleo y
la pobreza, son suficiente testimonio para mostrar
el fracaso de tal programa. Lo mismo podemos
decir del programa político, basado en los valores
de la democracia burguesa, que también ha sido
pisoteada por el Presidente, ya que todas sus
actitudes muestran cada vez más su desprecio a la
democracia electoral, puesto que habiendo
perdido la base política y la influencia
institucional, se empeña en gobernar por sus
pistolas marcadas de apellidos dizque superiores.

Al gobierno de los Estados Unidos le pasa algo


parecido. Ha perdido presencia en América Latina
y su injerencismo no es bien visto por la mayoría
de la población latinoamericana. La Cumbre

311
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Iberoamericana, celebrada en España a inicios del


año 2006, condenó al gobierno estadounidense por
cómplice del terrorista Posada Carriles y por
bloquear durante 45 años el libre comercio con
Cuba. La inmensa mayoría de los países que
conforman la Asamblea General de las Naciones
Unidas votaron en la última sesión contra el
gobierno de los Estados Unidos, conminándolo a
que levante el bloqueo contra Cuba. Lo mismo ha
hecho la última conferencia de países miembros
del Movimiento de Países No Alineados (NOAL).
Como hemos señalado reiteradas veces, los países
más grandes de América Latina, como Brasil,
Argentina, Venezuela y Uruguay, le descalabraron
el proyecto del ALCA al gobierno de Estados
Unidos en el último encuentro que tuvieron en la
ciudad del Mar de Plata en Argentina.

En Nicaragua, la oligarquía ha sido muy


entreguista, desnacionalizada y hasta desclasada
de un proyecto burgués. Antaño soñaba con el
imperio español, ahora se aferra al imperio
norteamericano. Cree más en los valores de la
metrópolis que en los valores criollos, mestizos o
indígenas. Suele ser racista y clasista, como los
viejos hidalgos, como los nuevos barones.
Algunos son ricos y muy seguros de sí mismos,
otros sólo tienen la pose o el estatus, y se refugian
en diferentes rangos y jerarquías (intelectual,
artística o religiosa).

312
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

Frente a semejante crisis de identidad y de


hegemonía, el proyecto histórico de la oligarquía se
aleja cada día más. En tanto que subordinada a las
fuerzas económicas y políticas del imperio
estadounidense, no cuenta con un proyecto
económico propio, obligada incluso a contribuir con
la quiebra y desplazamiento de los productores y
em presarios nacionales por parte de las
corporaciones transnacionales. Desde el punto de
vista político, muestra un gran debilitamiento
ideológico y una falta de credibilidad ante la nación,
desgastada como está por la corrupción y por la
entrega del patrimonio nacional a las viejas
metrópolis. La contradicción, tropiezos y torpezas
del grupo oligárquico no pueden ser peores: envía
tropas nicaragüenses como carne de cañón a la
batalla por el petróleo que el imperio norteamericano
mantiene en Irak, retirándolos poco después porque
el ejército invasor no quiso cargar con los gastos;
acusa a los líderes liberales poruña corrupción que le
rebota inmediatamente sobre el expediente de los
principales funcionarios corruptos de origen
oligárquico.

Crisis de hegemonía

Nicaragua vive una crisis de hegemonía, la que se


manifiesta no solamente por el resquebrajamiento
económico de la clase dominante, sino también

313
“La Oligarquía en Nicaragua ”

por el descrédito de la clase política, pero sobre


todo, por la falta de legitimación de la clase
dirigente tradicional. Cuando hablamos de crisis
de hegemonía estamos refiriéndonos a una crisis
que no parece tener solución al interior del sistema
dominante, salvo que se emprenda un proceso de
reformas profundas.

Hasta ahora, hemos asistido a una serie de triunfos


electorales con un discurso antioligárquico y
antiimperialista, o al menos antiinjerencista, tal es el
caso del triunfo de Lula y del Partido de los
Trabajadores en Brasil Chávez en Venezuela,
Kirschner en Argentina, Tabaré Vásquez en Uruguay,
Michelle Bachelet en Chile, Morales en Bolivia. Sin
hablar de los triunfos, menos visibles, en los
gobiernos municipales de todo el continente o el
avance electoral de la izquierda en Colombia, Perú,
México, El Salvador o Nicaragua.

Un componente importante en el trastocamiento de


la correlación de fuerzas ha sido la presencia y
participación de los movimientos sociales, los que
bajo una bandera nacionalista y antineoliberal han
estado defendiendo la n acionalización o
renacionalización de las empresas estatales y la
inclusión de todos los marginados, tal es el caso de
las movilizaciones alrededor del gas y del agua en
Bolivia, o las movilizaciones de los indígenas en

314
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

Perú y Ecuador, lugares donde aquella alianza no ha


podido expresarse, en parte por la hegemonía que
todavía guarda la vieja oligarquía y en parte por la
debilidad de la burguesía industrial.

En el caso de Nicaragua, esta crisis manifiesta


algunas particularidades. En primer lugar, el
gobierno norteamericano y el sector oligárquico no
cuentan con una dictadura militar que les permita
arreglar las cosas a través de un golpe militar. En
segundo lugar, el fracaso y el rechazo a las medidas
neoliberales han creado una coraza de incredulidad
nacional frente a la propaganda oficial. En tercer
lugar, el sistema financiero privado ha tenido un
desempeño desastroso y corrupto a los ojos de la
nación, debido a quiebras y rescates bancarios,
seguidos de un oneroso endeudamiento público. En
cuarto lugar, y esto es quizás lo más significativo
desde el punto de vista político, comienza un
desgaste del discurso tradicional en una parte
significativa de la población. El llamado demagógico
a los valores de contención (intereses de la nación,
progreso, combate a la pobreza, amor a Nicaragua,
etc.) por parte de la clase tradicionalmente dirigente,
encuentra cada vez más displicencia e incredulidad
en la población, puesto que llevan 170 años con el
mismo discurso. La división clásica en el seno del
pueblo, entre conservadores y liberales, entre
somocistas y sandinistas, entre sandinistas y

315
‘‘La Oligarquía en Nicaragua ”

antisandinistas, con la cual la clase dominante


sofocaba el peligro de un cuestionamiento al sistema
por parte de todo el pueblo y de sus organizaciones,
está llegando a su fin, pues la gente se empieza a
alinear de acuerdo a sus problemas particulares (el
desempleo, el incremento a las tarifas y al resto de
precios de la canasta básica, la desaparición de los
servicios sociales del Estado, otros).

En nuestro país, esta crisis de hegemonía se expresa


en primer lugar, por la soledad del Presidente,
símbolo de la oligarquía conservadora, quien ha sido
abandonado por su vicepresidente, por el partido que
lo llevó al poder, por la asamblea de diputados, por el
poder judicial y el poder electoral, por la mayoría de
votantes en las últimas elecciones municipales y la
mayoría absoluta de los encuestados en los sondeos
de opinión pública. Siendo apoyado apenas por un
grupo de funcionarios, así como por los sectores más
conservadores de la clase dirigente tradicional. En
segundo lugar, la crisis de hegemonía se expresa a
través de la crisis institucional, la misma que tiene
sumido al país en un régimen de doble poder, en
cuyos extremos se encuentra el Presidente por un
lado y los partidos mayoritarios por otro lado,
quienes se disputan la opinión pública, sin que hasta
ahora hayan podido llegar a algún lado.

316
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

Ante esta situación, es pertinente preguntarse:


¿existe la posibilidad de que las fuerzas de
orientación liberal y sandinista, independientemente
de su pertenencia a partido alguno, se enrumben por
un proyecto de defensa de la soberanía nacional, al
cual puedan arrastrar a los líderes de la oligarquía
conservadora? ¿Es posible un proyecto de unidad
nacional, donde quepa la izquierda y la derecha
nacionalista? ¿Alrededor de qué intereses de clase
tendría que girar dicho proyecto? ¿Se podrá repetir
en Nicaragua, el triunfo electoral que recorren las
alianzas latinoamericanas entre la burguesía
productiva y los movimientos políticos y sociales de
izquierda?

Hasta el momento esta posibilidad ha estado llena


de tropiezos, puesto que existen una serie de
factores particulares que hacen más engorrosa la
tarea. En primer lugar, Nicaragua es uno de los
países que ha sufrido más intervenciones por parte
del gobierno de los Estados Unidos. En segundo
lugar, Nicaragua acaba de pasar una revolución
popular y antiimperialista que no alcanzó la
hegemonía nacional, pero sí produjo una profunda
polarización y un gran temor al castigo del
gobierno norteamericano. En tercer lugar, la
burguesía nacional es una de las más débiles del
continente y con una cultura muy oligárquica y
dependiente, tal como hemos venido afirmando en
este escrito.

317
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Efectivamente, en el último cuarto del siglo


pasado, la economía agroexportadora nicaragüense
sufrió un colapso sin precedente. El cultivo del
algodón, pilar del modelo agroexportador y
dinamizador de la burguesía productiva, se
desvaneció completamente, debido a la caída total
de los precios internacionales. Algo parecido ha
p a sa d o con el re s to de p ro d u c to s de
agroexportación, como el café, el azúcar, el ajonjolí
o los mariscos, cuyos costos suben a medida que los
p recios in te rn a cio n ale s bajan, exp u esto s
permanentemente a un fuerte deterioro de los
términos de intercambio.

Ciertamente que este escenario es similar en el


resto de Centroamérica, sin embargo, la situación
nicaragüense se agrava por la postración
económica en la cual quedó Nicaragua después del
terremoto de 1972, la guerra insurreccional contra
la dictadura somocista en 1979, la agresión
comercial, financiera y militar del gobierno de los
Estados Unidos, causante de una guerra civil que
duró alrededor de diez años. A esta debacle, habría
que agregar que las medidas neoliberales en
Nicaragua fueron unas de las más radicales, pues
fueron im plem entadas bajo una ofensiva
contrarrevolucionaria, después de la derrota
electoral del FSLN en 1990. El impacto inmediato
de la ofensiva globalizadora y neoliberal ha sido la

318
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

quiebra generalizada y el debilitamiento de la


clase empresarial nicaragüense, lo que ha llevado,
entre otras cosas, a que dichos sectores trasladen
toda su iniciativa hacia la corrupción y hacia la
especulación financiera, con todos los problemas
políticos y económicos que ello conlleva.

Históricamente, los proyectos de unidad nacional o


de pactos sociales al interior de los sectores
dom inantes han tenido en N icaragua dos
contenidos, uno contra la ocupación de fuerzas
extranjeras y otro contra las dictaduras militares. En
ambos casos, fueron proyectos nacionalistas de
gobemabilidad democrática, sin alteración de la
estructura social y económica que generaba la
c o n trad icció n . Y cuando alguno de los
contendientes incursionaba en las transformaciones
sociales, inmediatamente aquellos pactos saltaban
en pedazos.

Veamos a continuación el expediente de cada uno


de los principales actores políticos, liberales,
sandinistas y conservadores, alrededor de un
proyecto nacional.

Por el lado de las fuerzas liberales, éstas han tenido


- desde la revolución de Zelaya a comienzos del
siglo pasado hasta nuestros días - una posición
nacionalista muy ambigua. Por un lado, se

319
“La Oligarquía en Nicaragua ”

esfuerzan por representar los intereses de una


incipiente burguesía nacional y de un proceso
modemizador y democrático; pero por otro lado,
sus principales líderes sucumben a la presión
norteamericana que los chantajea y los corrompe.
En medio de esta ambigüedad hemos tenido en el
pasado verdaderas sorpresas que llevaron el
proyecto de la soberanía nacional más allá de la
llamada revolución liberal de Zelaya, sorpresas que
fueron encamadas en los patriotas antiimperialistas
de la talla de Benjamín Zeledón y Augusto C.
Sandino, ambos salidos de movimientos liberales,
pero que para ser consecuentes tuvieron que
abandonar las filas del liberalismo imperante en la
época.

Por el lado del FSLN, existe un buen expediente de


alianzas políticas que lo acerca a un planteamiento
donde se combinen la defensa del capital nacional
y la defensa de las reivindicaciones populares. Sin
embargo, la brecha social que divide a Nicaragua
entre ricos y pobres es tan grande, que sin una
reforma profunda a la distribución del ingreso se
hace prácticamente imposible incorporar a los
sectores populares a un proyecto de defensa del
capital nacional (pequeño, mediano y grande), lo
que será torpedeado por las élites empresariales y
de clase media.

320
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

Por el lado de las fuerzas conservadoras, las


mismas se han alineado completamente, como en
los viejos tiempos, con los intereses del capital
extranjero y del gobierno norteam ericano.
Situación mucho más contradictoria y compleja
de cara a un proyecto nacionalista, dada la
voluntad del neoliberalismo y de las empresas
transnacionales para quedarse definitivamente en
nuestros países.

No es por casualidad que las fuerzas liberales y


sandinistas por un lado, y el bloque oligárquico-
imperial, por otro lado, hayan polarizado el debate
nacional, expresándose el conflicto a través de una
mutua descalificación sobre la integridad moral
del los líderes respectivos. Hecho que tiene como
antecedente, precisamente la corrupción llevada a
cabo por los ñmcionarios del gobierno de Alemán-
Bolaños, evitando así aproximarnos a una
discusión en términos de fuerzas sociales y
contenidos políticos.

En este contexto, se ha propuesto un diálogo


nacional, el que hasta ahora no ha tenido mucho
éxito, pues no se ha podido sentar a todas las partes
en conflicto. A favor de un diálogo está la necesidad
de superar una crisis institucional y la amenaza
permanente de ingobemabilidad. En su contra está
la polarización de las principales fuerzas

321
“La Oligarquía en Nicaragua "

involucradas, el injerencismo de la embajada de


Estados Unidos, la debilidad política de una
burguesía nacional para defender un proyecto de
nación, la ofensiva de las corporaciones
transnacionales, así como la debilidad económica,
gremial y política del resto de los productores, a
saber: los pequeños y medianos productores, los
trabajadores por cuenta propia, las cooperativas del
campo y la ciudad.

Últimamente, diversas organizaciones sociales


han estado presionando para ser incluidas en el
diálogo nacional con una agenda que vaya más allá
de los problemas políticos institucionales,
acercándose a los temas torales que hay que
resolver, tales como la privatización versus la
nacionalización, la ratificación del tratado
comercial con los Estados Unidos versus la
protección de la producción nacional, un régimen
tributario regresivo versus un régimen tributario
progresivo, en fin, la concentración de la riqueza
versus el problema de la pobreza y la marginación,
entre otros.

En estas condiciones y para los próximos años,


será decisiva la movilización de las masas y la
lucha ideológica de la ciudadanía en general, a fin
de inclinar la balanza hacia el más cercano y
posible escenario nacionalista y popular. De lo

322
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

contrario, la situación de doble poder seguirá


desgastando a la sociedad nicaragüense. Por un
lado, un poder tradicional que a pesar de la pérdida
de su base económico-productiva, no termina de
rendirse gracias a la oxigenación política que le
brinda el gobierno norteamericano, y por otro
lado, otro poder basado en nuevos sectores
emergentes, cuyo desarrollo y consolidación
avanza lentamente en medio de la pobreza y la
marginación.

La batalla por la sociedad civil

Ahora quiero referirme a la posición y a la


respuesta de gran parte de la sociedad civil
organizada, frente a la oligarquía y el injerencismo
respectivamente.

Existen tres grupos organizados de autollamados de


la sociedad civil, a saber: el Movimiento por
Nicaragua (derecha), la Coordinadora Civil (centro)
y la Coordinadora Social (izquierda).

Desde hace varios años existe un empeño por parte


de algunos líderes políticos e intelectuales de
derecha, algunos provenientes de la oligarquía
conservadora, para form ar un movimiento
llamado Movimiento por Nicaragua. No es que
estos líderes no tengan intereses particulares,

323
“La Oligarquía en Nicaragua ”

gremiales, partidarios o de clase, sino que es


mucho más inteligente hablar en nombre de todos
que en nombre de la particularidad a la que se
pertenece.

Este movimiento empezó criticando a los partidos


políticos FSLN y PLC por el delito de haber
llegado a algunos acuerdos institucionales.
Después de pocos meses de formado y de
despotricar contra los partidos políticos, nos dimos
cuenta que el objetivo central del Movimiento por
Nicaragua no es más que una forma velada para
defender los intereses de los banqueros, afectados
por una propuesta de refonnas constitucionales que
al mismo tiempo debilitaba el presidencialismo. La
reacción del gobierno norteamericano no se hizo
esperar y presionó hasta que el Frente Sandinista
decidió posponer la aprobación hasta después de
las elecciones de noviembre 2006. Al igual que en
casos y temas anteriores los disidentes del
Movimiento de Renovación Sandinista (MRS) se
plegaron al cuestionamiento contra las reformas
constitucionales, bajo el mismo argumento de que
eso fortalecería al Frente Sandinista y a sus aliados.

El Movimiento por Nicaragua es apoyado


metodológicamente por el Movimiento Súmate de
que adversó y preparó comunicacionalmente el
golpe de Estado contra Chávez en Venezuela;

324
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

asimismo, este movimiento recibe apoyo financiero


del Instituto Republicano Interamericano (IRI). En
las últimas elecciones (2006) el IRI aparece
financiando y capacitando al Movimiento de
Renovación Sandinista.

En algún momento se esgrimió en círculos de


algunas de las organizaciones de la sociedad civil,
que este Movimiento por Nicaragua estaba
motivado por la lucha contra la corrupción; sin
em bargo, p o sterio rm en te ap areciero n las
declaraciones de algunos de los líderes más
connotados del Movimiento, banquero y candidato
presidencial a la vez, de que el gobierno debiera de
declarar una amnistía para el doctor Alemán, con el
fin de parar las reformas constitucionales surgidas
por el acuerdo libero-sandinista y así aislar al Frente
Sandinista. Asimismo, este movimiento se opuso a
que las autoridades enjuiciaran al Presidente
Bolaños por corrupción y contubernio con Amoldo
Alemán; igualmente, los principales líderes de este
movimiento, ministros del presidente Bolaños,
interpusieron un recurso de amparo contra una ley
aprobada por liberales y sandinistas en que se
disminuían los salarios a los ministros. Por otro
lado, los líderes de este movimiento estuvieron y
fueron cómplices de los actos de corrupción del
gobierno de Alemán, particularmente a través de los
sobresueldos. Son los mismos que ahora aprueban y

325
“La Oligarquía en Nicaragua

apoyan al Presidente conservador para mantener los


so b re su e ld o s, ad u cien d o que ahora son
sobresueldos legales. Igualmente, entre estos líderes
se encuentran algunos que apoyan decididamente al
candidato por la oligarquía conservadora, el señor
Eduardo Montealegre, a pesar del escándalo de
corrupción que recae sobre él. Lo que echa por tierra
las susodichas motivaciones anticorrupción de este
movimiento, en el que se encuentran algunos líderes
del MRS que han dicho públicamente que prefieren
votar por Montealegre a que gane el Frente
Sandinista.

Relacionado con esta estratagema, los líderes del


M ovim iento por N icaragua han decidido
usufructuar para sus intereses ideológicos el recién
renovado concepto de sociedad civil, en tanto que
apelación a formas, funciones o sujetos que
abogan por el consenso social y la gobemabilidad,
o al menos por prácticas de entendimiento y
resolución de conflictos en base a regulaciones
comunes. Lo que no parece inteligente y además se
convierte en un fraude, es el empeño de algunos
líderes en adjudicarse la representatividad de la
sociedad civil, es decir, de la ciudadanía en
general, decidiendo que todo lo que tiene que ver
con el Frente Sandinista está fuera de la sociedad
civil. Dentro de esta misma estrategia, algunos
líderes del Movimiento por Nicaragua, suelen

326
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

revestir su alocución bajo una connotación ética,


apelación que se ha desgastado por su mal uso,
pues hasta ahora sólo ha servido como mecanismo
oral para descalificar a sus adversarios políticos.
El discurso ético se les ha dificultado porque ahora
ya no tienen a la jerarquía eclesiástica de la iglesia
católica para que les bendiga el nombre de los
apellidos éticos o les maldiga el nombre de los
apellidos ilegítimos y perversos.

Lo interesante en relación a la crisis de la oligarquía


conservadora es que públicamente el Movimiento
por Nicaragua desmintió apasionadamente la
acusación que se les hizo de subordinarse a los
dictados de la embajada gringa, negando tres veces
su simpatía injerencista, testimoniando así que el
injerencismo ha llegado a ser una mala palabra en
la cultura política nicaragüense. Su principal
bandera electoral ha sido la lucha contra el
Pacto libero-sandinista, debido a lo cual se han
distanciado incluso del Presidente conservador,
mostrando cierta inconformidad con algunos
acuerdos políticos y parlamentarios de don Enrique
Bolaños con el Frente Sandinista y con el Partido
Liberal Constitucionalista, acusándolo de juntarse
con la “chusma” y excluidos de siempre.

Existe otra organización autorreclamada de la


sociedad civil, como es la Coordinadora Civil,

327
“La Oligarquía en Nicaragua ”

compuesta por intelectuales provenientes del


sandinismo de los años 80, hoy agrupados en ONGs
o en microfínancieras, unos militando aún dentro
del Frente Sandinista, otros militando en otros
partidos, incluyendo la Alianza por la República
(APRE) o la Alianz~ Liberal Nicaragüense- Partido
Conservador (ALN- PC), y otros militando en el
movimiento disidente de Herty Lewites o en el
Movimiento de Renovación Sandinista (MRS). El
tono oficial de la Coordinadora Civil ha sido la
lucha contra el pacto libero-sandinista y la lucha
contra las medidas neoliberales impuestas por el
Fondo Monetario Internacional (FMI).

Esta coordinadora se ha caracterizado por un abierto


y beligerante discurso contra las imposiciones del
Fondo Monetario Internacional y han puesto en
jaque al Parlamento, presionándolo para que se
abstenga de entregar miles de millones de córdobas
a los banqueros, alegando ilegalidad de la deuda
pública intema que el Presidente de la República y
el FMI pretenden imponer y consumar en el
Presupuesto General de la República, exponiéndose
así a represalias de ostracismo mediático por parte
del presidente del diario La Prensa, don Jaime
ChamoiTO, presidente a su vez de la Junta Directiva
del principal banco acreedor del gobierno
(BANCENTRO), uno de los símbolos de la
oligarquía conservadora y del injerencismo
norteamericano en Nicaragua.

328
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

Finalmente, existe una tercera organización


autorreclamada de la Sociedad Civil, como es la
Coordinadora Social, asociación que agrupa al
90% de las organizaciones gremiales, sindicales y
de los movimientos sociales del país. Al igual que
las anteriores, esta organización está por la
incidencia política frente al gobierno, pero también
está por las luchas sociales. La mayoría de sus
participantes está ligada ideológicamente al Frente
Sandinista y mantiene una posición antioligárquica
y antiijerencista.

Junto a otras organizaciones de la sociedad civil, la


Coordinadora Social ha mantenido una lucha
abierta contra el tratado comercial con los Estados
Unidos, así como contra la corrupción. En este
último sentido sus principales reivindicaciones
han girado alrededor de las siguientes exigencias:
1) Disminuir y establecer un techo a los salarios
que tienen los altos funcionarios nicaragüenses
(ministros, magistrados, diputados), cobrándoles,
como manda la ley, el impuesto a todos sus
ingresos, eliminándoles al mismo tiempo todos
sus privilegios y exoneraciones fiscales y
arancelarias. 2) Gravar mínimamente las rentas y
transferencias financieras internacionales, aunque
sea en un porcentaje ridículo. 3) Cobrar un
impuesto mínimo a las Zonas Francas, aunque sea
el equivalente al 1% de sus exportaciones.

329
“La Oligarquía en Nicaragua "

4) Rescatar el dinero que por evasión, exención y


exoneración de impuestos, el fisco deja de percibir
y muchas empresas quedan sin pagar. 5) Rescatar
el dinero robado por corrupción gubernamental o
privada. 6) Aumentar los impuestos a la
importación de artículos suntuarios, eliminando al
mismo tiempo las exoneraciones a quienes hoy no
pagan impuesto alguno por tales artículos.

Individualmente, las organizaciones que conforman


la Coordinadora Social han escenificado las
principales movilizaciones sociales del país, entre
ellas, la huelga de los médicos y enfermeras, la
huelga de los maestros, las movilizaciones
estudiantiles, movilización de los campesinos por
tierra e insumos, movilización de los comerciantes
de los mercados, movilización de los trabajadores
por cuenta propia, movilización de movimientos
barriales. Organismos de esta coordinadora -cuyos
miembros simpatizan con el Frente Sandinista- han
sido los encargados de importar la urea de
Venezuela para favorecer a su base campesina;
asimismo son sus organizaciones quienes se
encargan de organizar el envío de ciegos de
cataratas para ser operados en Cuba y Venezuela, así
como de articular esfuerzos para implementar el
programa de alfabetización con las alcaldías
sandinistas. Todas estas actividades sociales son
cuestionadas por la embajada norteamericana, la

330
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

oligarquía conservadora, el diario La Prensa y el


Movimiento de Renovación Sandinista (MRS).

Entre el miedo y la emancipación

Como hemos dicho, la oligarquía conservadora o


clase dirigente en N icaragua que antaño
controlaba prácticamente todos los poderes, ha
venido perdiendo influencia en el escenario
nacional. Desde los tiempos de la dictadura
somocista y del gobierno sandinista, así como de
la llegada de otras fuerzas emergentes, la
oligarquía viene cediendo terreno en el escenario
político nacional, concretamente en las fuerzas
armadas, en los poderes del Estado, en los partidos
políticos, en la iglesia católica, en los gobiernos
municipales, en los medios de comunicación y en
las organizaciones de masas.

Hoy en día, su principal adversario es el Frente


Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y su
principal instrumento de lucha es la descalificación
y desprestigio de todo lo que suene a Frente
Sandinista. Podemos afirmar que la oligarquía
conservadora retrocede proporcionalmente al
avance del FSLN. Hoy por hoy, a pesar de los
esfuerzos de la derecha y la em bajada
norteamericana, no hay una organización política
que tenga tanta influencia como el FSLN en la vida

331
"La Oligarquía en Nicaragua ”

política nacional, particularmente a partir de una


práctica de acuerdos políticos de convergencia y
neutralización que ha disminuido y neutralizado la
polarización antisandinista.

Efectivamente, el FSLN pudo lograr un acuerdo de


convivencia pacífica con las fuerzas de la
contrarrevolución y el imperialismo, lo que
contribuyó grandemente a la sobrevivencia del
sandinismo después del colapso del bloque socialista
y de la embestida militar de los Estados Unidos;
posteriormente vinieron los acuerdos políticos con
otras organizaciones contrarrevolucionarias como la
Asociación de la Resistencia Nicaragüense
(ARNIG); recientemente, con las organizaciones
indigenistas sublevadas en los años 80 contra el
gobierno revolucionario (Yátama) y últimamente
c o n lo q u e q u e d a b a de la s f u e r z a s
contrarrevolucionarias, incluyendo el Partido de la
Resistencia Nicaragüense, (PRN), la iglesia católica
y otras iglesias evangélicas, líderes de la extinta
Unión Nacional Opositora (UNO), el liberalismo
institucionalizado en los poderes del Estado, etc., etc.

Hoy por hoy, el 70% de la población nicaragüense


vive bajo administración de alcaldías gobernadas
por el FSLN. Asimismo, se muestra superior la
presencia del FSLN en las organizaciones
populares. Ninguna fuerza política tiene tantos

332
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

oligarquía conservadora, el diario La Prensa y el


Movimiento de Renovación Sandinista (MRS).

Entre el miedo y la emancipación

Como hemos dicho, la oligarquía conservadora o


clase dirigente en N icaragua que antaño
controlaba prácticamente todos los poderes, ha
venido perdiendo influencia en el escenario
nacional. Desde los tiempos de la dictadura
somocista y del gobierno sandinista, así como de
la llegada de otras fuerzas emergentes, la
oligarquía viene cediendo terreno en el escenario
político nacional, concretamente en las fuerzas
armadas, en los poderes del Estado, en los partidos
políticos, en la iglesia católica, en los gobiernos
municipales, en los medios de comunicación y en
las organizaciones de masas.

Hoy en día, su principal adversario es el Frente


Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y su
principal instrumento de lucha es la descalificación
y desprestigio de todo lo que suene a Frente
Sandinista. Podemos afirmar que la oligarquía
conservadora retrocede proporcionalmente al
avance del FSLN. Hoy por hoy, a pesar de los
esfuerzos de la derecha y la em bajada
norteamericana, no hay una organización política
que tenga tanta influencia como el FSLN en la vida

331
“La Oligarquía en Nicaragua ”

política nacional, particularmente a partir de una


práctica de acuerdos políticos de convergencia y
neutralización que ha disminuido y neutralizado la
polarización antisandinista.

Efectivamente, el FSLN pudo lograr un acuerdo de


convivencia pacífica con las fuerzas de la
contrarrevolución y el imperialismo, lo que
contribuyó grandemente a la sobrevivencia del
sandinismo después del colapso del bloque socialista
y de la embestida militar de los Estados Unidos;
posteriormente vinieron los acuerdos políticos con
otras organizaciones contrarrevolucionarias como la
Asociación de la Resistencia Nicaragüense
(ARNIG); recientemente, con las organizaciones
indigenistas sublevadas en los años 80 contra el
gobierno revolucionario (Yátama) y últimamente
co n lo q u e q u e d a b a de la s f u e r z a s
contrarrevolucionarias, incluyendo el Partido de la
Resistencia Nicaragüense, (PRN), la iglesia católica
y otras iglesias evangélicas, líderes de la extinta
Unión Nacional Opositora (UNO), el liberalismo
institucionalizado en los poderes del Estado, etc., etc.

Hoy por hoy, el 70% de la población nicaragüense


vive bajo administración de alcaldías gobernadas
por el FSLN. Asimismo, se muestra superior la
presencia del FSLN en las organizaciones
populares. Ninguna fuerza política tiene tantos

332
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

lazos con los principales gremios, sindicatos y


asociaciones de toda índole como el FSLN.
Tampoco es despreciable la presencia del FSLN en
los medios locales y nacionales de comunicación,
así como en las principales universidades y
colegios del país.

El FSLN es una organización tan fuerte que todos


sus adversarios políticos, desde la embajada
n o rteam erican a hasta la vieja disid en cia
sandinista, afirman que sólo uniéndose todas las
restantes fuerzas antisandinistas podrían derrotar
electoralmente al FSLN. Extraño aparecen en este
sentido las declaraciones de líderes del
Movimiento de Renovación Sandinista (MRS)
sobre que prefieren aliarse con los banqueros y la
oligarquía conservadora que aliarse con el Frene
Sandinista, de hecho muchos líderes destacados
del sandinismo disidente militan indistintamente
en el MRS o en la alianza libero-conservadora
(ALN-PC).

A pesar de todo lo dicho hasta ahora sobre la crisis


de la oligarquía, es menester confesar que todavía
guarda, aunque fuertemente erosionado, el
principal instrumento interno de dominación,
como es el monopolio del juicio y credibilidad
sobre lo legítimo o ilegítimo, lo lícito o ilícito, lo
moral o inmoral, lo cívico o sectario, lo

333
“La Oligarquía en Nicaragua ’’

democrático o autoritario, en fin, sobre lo bueno y


lo malo, tanto en la vida cotidiana como en las
co sas p ú b lic a s. Su p rin c ip a l m edio de
comunicación, el diario La Prensa se presenta
como el diario de la Verdad y la Justicia.

A pesar del avance del Frente Sandinista, la


beligerancia personal de los sandinistas en las
cam pañas electo rales es m anifiestam en te
desproporcionada a esta correlación objetiva de
fuerzas. No puede negarse que la oligarquía
conservadora dispone de los principales recursos
económicos financieros y del respaldo político
incondicional de la embajada norteamericana. Sin
embargo, el campo de batalla de la lucha
ideológica está en la comunicación intersubjetiva
y en la eficacia de la oligarquía en el manejo de los
medios de comunicación. F-1 partido ideológico de
la derecha ha sido siempre el diario La Prensa, una
publicación que se ha propuesto con bastante
éxito mantener una gran beligerancia para
enarbolar los valores políticos nicaragüenses y
que -a pesar de que su influencia ha disminuido
grandem ente en el seno de los aparatos
ideológicos de la sociedad nicaragüense, como
son las iglesias y las universidades-, mantiene su
presencia censurante en el imaginario colectivo
del pueblo nicaragüense.

334
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

Claro que existe un apoyo mutuo entre el gran


capital, sobre todo norteamericano, y la oligarquía
conservadora, particularmente a través de la cadena
internacional de noticias CNN. El mismo diario
colapsaría si el gran capital le retirara sus anuncios,
los mismos dirigentes de la oligarquía se morirían
de pena moral si el gobierno norteamericano les
negara la visa. Sin embargo, su principal fuerza y
reserva ideológica son los condicionamientos
psico-sociales incubados en la mente y en el alma
del sentido común nicaragüense. La explicación no
está en la correlación objetiva de fuerzas, sino en la
correlación subjetiva de tales fuerzas. Más que el
dinero en los bancos y los espacios en los medios de
comunicación, la explicación de cierta hegemonía
de la oligarquía conservadora sobre la conducta
axiológica del pueblo está en el sustrato
inconsciente de una población psicológicamente
domesticada y acomplejada por la hegemonía
psíquico-m ental de la derecha oligárquica
nicaragüense durante muchos siglos. Tanto es así
que hasta ahora la hegem onía del sentir
nicaragüense todavía se alimenta de los juicios y
prejuicios elaborados y sintetizados por el diario La
Prensa, autodenominado desde hace 80 años como
el “diario de los Nicaragüenses”.

La práctica política del diario La Prensa se


concentra en justificar todas las acciones

335
“La Oligarquía en Nicaragua

incubadas en Washington o en los pasillos


bancarios del gran capital, así como en descalificar
todas las acciones que vayan contra dichos
intereses. Sus redactores interpretan y traducen a
diario los juicios y prejuicios de los escritores más
reaccionarios de toda América Latina. Para este
diario todos los problemas de nuestra economía se
deben a la desobediencia de los nicaragüenses a
las políticas de los organismos internacionales,
hablan todos los días de la pobreza de Nicaragua, a
pesar de que las finanzas personales del gran
capital que se anuncia en sus páginas son cada día
más boyantes.

A pesar de toda la racionalidad ideológica


existente para desenmascarar esta secular falacia,
existe una autocensura personal por parte de los
adversarios políticos de la oligarquía, no tanto por
miedo a equivocarse, sino por miedo a ser
defenestrados en su estima social desde las
páginas del diario La Prensa y de sus múltiples
repetidoras.

El arbitrio de lo contendiente entre lo bueno y lo


malo, reside, en primer lugar, en el reconocimiento
social a partir del prestigio o desprestigio
administrado por los valores heredados de la
represión psicológica desde la Colonia. Las
principales familias de la oligarquía generan,

336
La crisis política de ¡a oligarquía nicaragüense

sobreviven y reproducen los patrones culturales de


las viejas y aristocratizadas metrópolis: el
extranjero blanco es superior al criollo, el criollo es
superior al mestizo, el mestizo es superior al indio y
al negro, el hombre es superior a la mujer, la ciudad
es superior al campo, la capital es superior al resto
de regiones, el rico es superior al pobre, el
intelectual es superior a los ignorantes, el aristócrata
es superior al marginado. Políticamente, toda
nuestra historia está atravesada por divisiones entre
hijos legítimos o hijos ilegítimos, gente con apellido
o gente sin apellido, aristócratas o plebeyos,
legitimistas o demócratas, demócratas o violentos,
notables o chusma, ilustrados o borregos,
modernos o retrógrados, desarrollistas o populistas,
comunistas o libero-conservadores, terroristas o
notables, amigos o enemigos del imperio
norteamericano.

Secularmente, la domesticación del ciudadano


nicaragüense tiene sus cimientes en la psicología
del marginado, el excluido y el bastardo, acusados
y condenados desde su nacimiento por no tener ni
abolengo, ni alcurnia, ni autoridad que lo defienda,
obligado a padecer la discriminación en un mundo
hostil sin ninguna posibilidad de cambiar unas
reglas del juego aceptadas como naturales. Desde
esa posición el ciudadano busca silenciosamente
un reconocimiento, al menos para justificar su

337
“La Oligarquía en Nicaragua "

pena, vergüenza o culpa. Situación que se


alimenta día a día, tanto por los aparatos
ideológicos de reproducción de aquella cultura,
como por los mismos ciudadanos, acostumbrados
a su propio lugar en la cadena de valores
jerárquicos y discriminatorios.

En este sustrato reside el poder de los mensajes


ideológicos de la oligarquía en general y del diario
La Prensa en particular. El mecanismo es muy
sencillo: se estigmatiza o se crea un apelativo que
sintetiza la identidad del desarraigado, el
desclasado, el descalzo, el penitente, el
culpabilizado, desconocido y sin reconocimiento
social alguno, a quien se le fusila moralmente antes
de haber delinquido. Una vez señalado el apodo
que alberga el defecto o la culpa (negro, chirizo,
chintano, trompudo, turba, puta o mengalo, pata
rajada, hijo ilegítimo, desvergonzada) se procede a
aplicárselo al elegido penitente que ni siquiera
podrá negarlo, mucho menos desvirtuar su
contenido, pues el mismo ha sido reconocido
desde hace mucho tiempo.

Desde la derrota electoral del FSLN en 1990, el


diario La prensa ha encabezado una campaña de
descalificaciones personales y desprestigio
político-m oral en contra de los militantes

338
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

sandinistas, a través de las acusaciones de


piñateros, pactistas, violentos, no demócratas, etc.,
igual que antes la oligarquía lo hizo con Sandino,
tratándolo de bandolero, igual que Somoza lo hizo
con los miembros del Frente Sandinista en los años
70, acusándolos de sandino-com unistas y
terroristas. No importa que la distribución y
transferencia de bienes (“purísima y piñata”)
hayan sido legales, no importa que la revolución
haya mejorado sustancialmente la educación y la
salud de la población entera, no importa que la
defensa contra la invasión militar norteamericana
y las acusaciones al gobierno norteamericano
hayan sido reconocidas por el T ribunal
Internacional de Justicia de La Haya, no importa
que se haya entregado el poder a través de las
elecciones como nunca había sucedido en el último
siglo, no importa que se haya terminado la guerra
fría, no importa que el Frente Sandinista represente
electoralmente el 40% del electorado nicaragüense
desde hace 16 años, no importa que haya ganado
las elecciones municipales limpiamente. Mientras
no se goce de la legitimidad de la oligarquía, el
peso de la ilegitimidad seguirá siendo el gran
fantasma a vencer por aquellos que se quieran
em ancipar de una ilegítim a y jerárq u ica
legitimidad de un orden racista, clasista, machista,
patriarcal y hegemónico.

339
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Y por supuesto, cualquier crítica contra el diario


La Prensa es tildada inmediatamente de un
atentado contra la libertad de expresión, no
importa si este diario arremete calumniosa y
diariamente contra la dignidad personal de sus
adversarios políticos.

Muchos sandinistas resienten fuertemente que les


llamen frentistas o que les llamen danielistas, aún
los más danielistas en privado. El expediente
público está lleno de personas que habiendo
abandonado las filas del FSLN, aún con el mismo
pasado, se les levanta inmediatamente el castigo
psicológico de la descalificación y el desprestigio,
y, de la noche a la mañana, los antiguos piñateros
son transformados en eficientes y honorables
em presarios, los antiguos ortodoxos son
transformados en destacados demócratas, los
antiguos borregos son transformados en brillantes
intelectuales. Por fin, y ante quienes mantienen el
don y el monopolio de la honra y la deshonra,
nuestros compañeros disidentes descansan de la
vergüenza y la culpa que los atormentaba día a día.

Pero bien, una vez diagnosticado el problema, se


puede aspirar a conjurarlo, una vez aceptado el
fantasma que paraliza, hay que pasar a una catarsis
consciente y decidida, basada en la ventilación
pública de las actitudes censuradas o prohibidas.

340
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

Entonces, el primer paso es el reconocimiento del


pecado que nos endilgan, sabiendo que hay un
pecado original, así como hay pecados mortales y
pecados veniales.

Para el diario La Prensa, el pecado original es haber


hecho la revolución, delito que se castiga con el
ostracismo político por parte de la moral oficial, y
sólo puede ser expiado renegando de toda
participación pública, renunciando a todas las
fiestas y a todas las pompas de la revolución. La
penitencia obligada es abandonar las filas del
FSLN, como lo han hecho algunos sandinistas, hoy
adversarios políticos de dicho partido. Al igual que
todos los pecados, no basta con confesarlo y
cumplir con la penitencia, la expiación necesita de
verdadero arrepentimiento; además de abandonar
las filas y abjurar en público de todo compromiso
pasado, presente y futuro con Daniel, el Frente o la
revolución, según los grados de penitencia y
salvación, hay que sumarse al coro de la
descalificación personal contra los antiguos
compañeros del FSLN. Mientras más involucrados
hayan estado en la revolución, más muestras tienen
que dar del arrepentimiento. Quizás por ello es que
los m ás fe rv ie n te s a n tid a n ie lis ta s sean
precisamente quienes en su vida dentro del FSLN
fueron los más abnegados danielistas, hasta que se
ganen de nuevo la confianza y el reconocimiento

341
"La Oligarquía en Nicaragua ”

de sus antiguos ancestros ideológicos. No es por


casualidad que los más izquierdistas, una vez
arrepentidos, sean hoy los más envenenados
reaccionarios y críticos de todo lo que atente con el
regreso de lo reprimido.

Quienes optan por estas actitudes, batallan a diario


contra su propio pasado, mostrando un gran
arrepentimiento, no por los errores cometidos,
sino por la opción comprometida. Muchos de ellos
piensan que sus vidas fueron dilapidadas y que a
pesar de su gran responsabilidad en la dirección de
la revolución, juran no haber tenido nada que ver
con aquel crimen, y hoy se dedican a lavarse las
manos, golpeándose el pecho y rasgándose las
vestiduras de un pasado que los lacera y para el
cual no hay lugar en su memoria.

El miedo es una sensación de amenaza por algo que


te pasó y que puede volver, o la amenaza de un
peligro inminente, aunque desconocido. Y en
Nicaragua hay muchas razones para tener miedo a la
descalificación y al desprestigio. Veinticinco años de
descalificación, acusaciones y amenazas del
gobierno norteamericano, no es poca cosa; una
derrota política como la que aconteció a finales del
siglo pasado, no puede minimizarse; un castigo
como el ejecutado por los destrozos diferenciadores
del mercado, no se resiste fácilmente; pero lo que

342
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

más ablanda es una gran confusión ideológica frente


a un panorama para el cual la izquierda no estaba
preparada, como es tener que batallar electoralmente
en medio de una gran diferenciación social generada
por el mercado, independientemente del positivo o
negativo impacto en su expediente personal.

En los últimos años, las cosas han cambiado un


poco, a raíz de las victorias electorales de la
izquierda en América Latina. Ahora, igual que
antes, la correlación de fuerzas en favor de la
izquierda oxigena a los militantes y simpatizantes
del Frente Sandinista, sin embargo, todavía tal
ventaja no se expresa en recuperación de la
autoestima política y en orgullo entusiasta y abierto.
El goce de las victorias no sale todavía a la
superficie, temen exponerlo por miedo a que les
pueda pasar algo, todavía no se reconoce al miedo
intemo como el causante de la parálisis emocional y
sentimental de nuestros atributos más preciados.

No hay duda que la contienda contra la dictadura


somocista comenzó a girar a favor del sandinismo,
una vez que se empezó a perderle el miedo a la
dictadura. Hoy las cosas son más duras, pues en
aquel entonces se tenía la permisibilidad de la
oligarquía conservadora, la gran aliada contra el
somocismo; hoy sin embargo, es esta antigua
aliada la que carcome el cerebro e intimida el alma,

343
"La Oligarquía en Nicaragua "

estimulando los múltiples y viejos complejos de


inferioridad, la inseguridad personal del marginado
y discriminado a la vez, la falta de comprensión
sobre lo que pasa y sobre el miedo de lo que pueda
pasar si se desobedece al superego, o autoridad
interiorizada con la que hasta ahora la oligarquía
conservadora ha controlado el comportamiento
público y privado. No es por casualidad que los
intelectuales y apologistas del orden establecido
hayan escogido la bandera de la ética y la
transparencia para intentar disciplinar a quienes
diferenciadamente se la aplican. La oligarquía
conservadora -fiel discípula del inquisidor
Torquemada- sabe que no hay peor policía que el
que se lleva en la cabeza, por eso lo alimenta con
los prejuicios y complejos ancestrales.

Como en todas las disyuntivas alimentadas por el


miedo, la solución solamente puede galopar sobre
la montura de la práctica cotidiana, solamente
recuperando el derecho legítimo a escoger nuestra
identidad, solamente ensayando mantener la
frente en alto se puede desafiar el último obstáculo
que impide nuestra definitiva emancipación.
Emprender el salto desde una acción personal,
salir a la calle y reconocer en cada ciudadano un
hermano carcomido por la misma infelicidad,
pregonar el mensaje de la reconciliación entre
nosotros, desobedeciendo a la oligarquía y al

344
La crisis política de la oligarquía nicaragüense

injerencismo norteamericano. No se trata de


provocar o fetichizar nuestra conducta, sino de
ensayar actos personales de visibilización de
nuestra identidad sandinista: la soberanía nacional
y la justicia social, emprendida por todo el que
padezca uno u otro de los flagelos de la
explotación, la marginación, la discriminación o
la domesticación.

Esta vez la revolución política exige un esfuerzo de


emancipación personal, así como, una vez en el
poder, un esfuerzo de reconciliación con todas
aquellas fuerzas que quieran desterrar las viejas
posiciones racistas, discriminatorias y atropellantes
de la oligarquía conservadora y del injerencismo
norteamericano, apelando a la solidaridad nacional
e internacional para logran el bienestar social
mínimo que necesita la mayoría de la población.
No se trata, pues, de continuar la revolución por los
senderos del odio personal contra los que nos
rodean, sino de persuadimos mutuamente sobre
que las cosas que nos unen, son más importantes
que las que nos separan.

345
ANEXO
Leyes aprobadas por la alianza
libero-sandinista

Durante el período del Presidente Bolados se


aprobaron las leyes más oprobiosas contra la
soberanía nacional, la mayor parte de ellas bajo la
presión del Fondo Monetario Internacional (FMI)
y con el concurso de los liberales; aprobación que
apenas enfrentó una oposición por parte del Frente
Sandinista. Para ser honrado, algunas de las
mismas, fueron aprobadas incluso con el
concurso de una bancada sandinista indiferente al
impacto de las mismas sobre la economía
nacional.

A partir del acercamiento político entre liberales y


sandinistas, sin embargo, fueron aprobadas una
serie de leyes que contradecían los designios del
Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que
generó una algarabía en los m edios de
comunicación. La discusión se centró más en la
forma que en el contenido de dichas leyes. A
continuación entregam os un resum en del
contenido de las mismas, sobre todo por el carácter
popular que en mi opinión las mismas tienen. Por

349
‘La Oligarquía en Nicaragua ”

supuesto que una cosa es el papel y otra la


voluntad, capacidad de ejecución y posibilidades
de que se implementen a favor de los sectores más
desfavorecidos de la sociedad nicaragüense. Por
motivos didácticos las clasificaremos de acuerdo
al sector social beneficiado, en este caso, los
pequeños propietarios del campo y la ciudad, los
trabajadores en general, los consumidores, las
municipalidades.

PEQUEÑOS PROPIETARIOS
DEL CAMPO Y LA CIUDAD

Ley General de Cooperativas

a) Esta ley favorece a las cooperativas a través de


la exención de una serie de impuestos, entre
ellos, impuesto de bienes inmuebles, impuesto
sobre la renta, impuesto al valor agregado,
impuestos municipales, derecho arancelario a la
importación, impuesto selectivo del consumo,
timbres fiscales y papel sellado. Esta ley
favorece a centenares de miles de personas.
Hasta ahora, solamente las empresas de zonas
francas han gozado de una política de exención
tan amplia.
b) Establece la obligatoriedad de la educación
cooperativa en los programas académicos de
p rim a ria y se c u n d a ria , así com o la

350
ANEXO

conformación de cooperativas escolares. Hasta


ahora, la cultura cooperativa en Nicaragua ha
s id o c o m p le ta m e n te d e s p r e c ia d a y
desestimulada, a diferencia de otros países
com o C osta R ica, donde el fom ento
cooperativo es una de las prioridades del
gobierno.
c) Participación de los cooperativistas en el
Consejo Nacional de Cooperativas, así como en
el Instituto de Fomento Cooperativo, órganos
establecidos para favorecer la gestión directa de
los asociados en cooperativas.
d) Esta ley tiene cobertura para el campo y la
ciudad, y a la cual pueden acceder todos los
tipos de cooperativas existentes y las que se
formen en adelante.

Ley de Catastro

a) Esta ley crea el Catastro Municipal, como una


dependencia de las alcaldías municipales,
favoreciendo a centenares de miles de
propietarios.
b) Su objetivo es facilitar el registro, el catastro y
la titulación de los pequeños propietarios del
campo y de la ciudad, que tienen en posesión
precaria sus bienes inmuebles, ya que es más
expedito realizar sus gestiones en el municipio
que a nivel central.

351
“La Oligarquía en Nicaragua ”

Ley creadora del Instituto Nicaragüense de la


Propiedad Urbana y Rural

a) El objetivo de esta ley es resolver el problema


de la propiedad en cinco años, particularmente
la titulación de los campesinos, cooperativas,
empresas de trabajadores, pobladores en
general, confiscados, propietarios en litigio,
pretendiendo beneficiar a más de 100.000
campesinos y dueños de lotes urbanos.
b) Esta ley no deroga las leyes existentes sobre la
propiedad, sino que se atiene a ellas para
ejecutar su mandato.
c) Esta ley traslada todas las funciones e
instituciones que giran alrededor de la
propiedad, del ámbito del Poder Ejecutivo a un
instituto autónomo que le rinde cuentas a la
Asamblea Nacional. Recordemos que en los
gobiernos anteriores, el Ejecutivo y sus
dependencias sólo han beneficiado a los
antiguos y nuevos terratenientes.

Esta ley fue pospuesta, debido a la presión de la


oligarquía conservadora, la embajada norteamericana
y todos aquellos sectores que se opusieron al llamado
pacto libero-sandinista.

352
ANEXO

TRABAJADORES EN GENERAL

Ley de derechos laborales adquiridos

a) Esta ley garantiza que los derechos laborales


que establece la Constitución Política, el
Código del Trabajo, los reglamentos y decretos
ministeriales, los convenios colectivos, los
acuerdos individuales y los convenios de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT),
sean irrenunciables.
b) Esta ley establece sanciones para los
funcionarios o empleados públicos que
violenten o impidan su aplicación, facultando a
los sindicatos o federaciones para solicitar la
destitución del funcionario o empleado público
en cuestión.
c) Su objetivo es proteger a los más de 700.000
trabajadores del campo y la ciudad frente a
futuros tratados comerciales con cualquier país
del mundo.

Ley de reforma a la Ley del Instituto


Nicaragüense de Seguridad Social

a) El objetivo de esta ley es evitar que los fondos


del INSS sean saqueados o privatizados,
beneficiando principalmente a los 320.000
asegurados y a los 60.000 pensionados, a

353
"La Oligarquía en Nicaragua "

quienes se les permite trabajar sin perder su


pensión, recuperar la pérdida cambiaría de sus
pensiones, obtener los mismos derechos de
salud que los trabajadores activos.
b) G arantiza a los trabajadores afiliados,
empleadores y pensionados, su participación
en el Consejo Directivo, junto al delegado del
Poder Ejecutivo.
c) Esta ley establece un marco jurídico a las
empresas provisionales, permitiendo además
el establecimiento de nuevos proveedores,
tales como cooperativas o mutuales.

Esta ley fue pospuesta en su implementación


debido a la presión de la oligarquía conservadora,
la embajada norteamericana y los sectores sociales
opuestos al llamado pacto libero-sandinista.

Ley que regula la contratación de los servicios


profesionales y técnicos nicaragüenses, en los
programas y proyectos del sector público, que
se financian con fondos provenientes de
gobiernos y organismos internacionales.

a) Esta ley establece la preferencia para contratar


profesionales y técnicos nacionales, sobre los
extranjeros, asegurando al menos un 90% de
nicaragüenses.
b) El procedimiento de contratación se hará a
través de un comité de licitación pública.

354
ANEXO

Ley contra los megasalarios

Esta ley rebajaba los salarios del Presidente de la


República y el vicepresidente, así como de todos los
ministros, viceministros y directores generales,
equiparándolos al salario de los diputados. Una vez
aprobada, esta ley recibió una serie de amparos de
todos los ministros y fue declarada inconstitucional.
Como todas las leyes, ésta recibió igualmente una
fuerte presión de parte de la oligarquía
conservadora, la embajada norteamericana y los
sectores opuestos al llamado pacto libero-sandinista.

Ley de carrera judicial

a) El objetivo de esta ley es la profesionalización


e independencia de los funcionarios del Poder
Judicial.
b) La ley beneficia a 2,666 empleados del Poder
Judicial, a través de reglas del juego que le
permiten un marco preciso de relaciones
laborales.

Ley de reforma a la Ley de identificación


ciudadana (migrantes)

a) Esta ley favorece a más de 600.000


nicaragüenses residentes en el exterior y que
no poseen cédula de identidad, para que
puedan utilizar otros documentos como
identificación.

355
"La Oligarquía en Nicaragua "

b) Permite a los nicaragüenses en el exterior


realizar trám ites de cedulación en los
consulados.

Ley General de Presupuesto 2005

a) Lo más relevante es el aumento de 60% para los


médicos y el 30% para el resto del personal de
salud, así como el aumento en C$ 700
córdobas para los maestros.
b) Se calcula que más de 50.000 trabajadores de
salud y educación serán favorecidos por estas
leyes.
c) A medio año el Parlamento introdujo una
reforma al Presupuesto General de la República
por medio de la cual se incorporaron 1,700
millones de córdobas producto de subejecución
presupuestaria y de sobrerrecaudación fiscal
que en años anteriores el Presidente Enrique
Bolaños no declaraba y la población sólo se
daba cuenta de su existencia una vez que el
gobierno los había gastado. La asignación de
esta suma benefició fundamentalmente a
educación, salud y transporte público:
incremento salarial a los maestros, médicos y
enfermeras, asignaciones para convenios
colectivos, compra de medicamentos y de
m ateriales escolares, vivienda para los
trabajadores, fondo de jubilación, asignaciones
a los municipios.

356
ANEXO

CONSUMIDORES

Ley de Promoción y Ordenamiento de las


Tarjetas de Crédito

a) Proteger a los tarjeta-habientes, regulando


intereses antojadizos, usureros o no pactados,
eliminando el cobro enmascarado de intereses.
b) Eliminar los cobros excesivos y los contratos
ilegibles.

Ley de Superintendencia de Servicios Públicos

a) Esta ley fusiona las entidades de INAA, INE y


TELCOR, las cuales estarán a cargo de una
superintendencia y de intendencias para cada
una de las entidades, saliendo del ámbito del
Poder Ejecutivo.
b) La ley prevé abrir oficinas en las cabeceras
departamentales para facilitar el servicio a los
425.000 usuarios de agua, los 570.000
usuarios de energía, y los 250.000 usuarios de
los servicios de telefonía fija, así como los de
telefonía móvil

357
“La Oligarquía en Nicaragua "

MUNICIPALIDADES

Ley de reforma al art. 5 de la ley 466, de


Transferencias Presupuestarias a los Municipios
de Nicaragua

a) Se crea una partida en el Presupuesto General


de la República denominada transferencia
municipal, cuyos recursos se calculan en el 6%
de los ingresos tributarios para el año 2005 y
2006, aumentando cada año hasta llegar al
10% en el año 2010.
b) Su objetivo es compensar los ingresos
municipales con las necesidades del gasto; la
mayoría de los cuales recaudan menos de
C$100 percápita.

358
BIBLIOGRAFIA
Bibliografía de referencia

1. Una buena síntesis de la historia de Nicaragua


puede consultarse en el libro editado por Frances
Kinloch, Historia de Nicaragua, Instituto Histórico
le Nicaragua, Managua 2005.

2. Un análisis más detallado sobre la historia del


siglo XX de Nicaragua se encuentra en las obras de
Oscar René Vargas, Historia del siglo XX, tomo I,
II y III, publicado por el Centro de Estudios de la
Realidad Nacional, Managua, Nicaragua, 2001.

3. Acerca de la relación entre los conquistadores


con títulos, aunque sea de hidalgos y su mezcla con
indígenas de fam ilias de caciques, puede
consultarse en: Histoire du Nouveau Monde, Le
Métissages, Carmen Bemamd et Serge Gruzinski,
Fayard, Paris, 1991.

4. Un trabajo pionero para conocer el grado de


concentración de la riqueza por parte del grupo de
familias de mayor abolengo en la década del
somocismo, puede encontrarse en el libro de Jaime
W heelock Román, titulado Imperialismo y
Dictadura, Siglo XXI editores, México, 1979.

361
“La Oligarquía en Nicaragua ”

5. Sobre las é tes fie poder en Centroamérica


puede consultarse el libro Elites, Empresarios y
Estado en Centroamérica, coordinado por Marta
E. Casaúz y Teresa García Gerález, y en el cual se
encuentran varios artículos. Para el caso de
Nicaragua, el trabajo más cercano para relacionar
a las élites familiares nicaragüenses con la
revolución sandinista es el de Carlos Vilas,
titulado, Asuntos de Familias: clases, linajes y
p o lítica en la N icaragua C ontem poránea.
Fundación CEDEAL, Madrid, 1996.

6. Para conocer la relación entre el racismo de las


metrópolis y .s u influencia en los oprimidos y
sumisos, puede consultarse el clásico libro de
Frantz Fanón, Los condenados de la tierra, Fondo
de Cultura Económica, México, 1963.

7. Recientemente se editó un libro que ilustra la


relación entre la ocupación de los Estados Unidos
en Nicaragua y el comportamiento de los grupos
oligárquicos, escrito por Michel Gobat, titulado
Confronting the American Dream, Nicaragua
Under U.S. Imperial Rule, Duke University Press,
Durham and London, 2005.

8. Sobre la vida de Sandino pueden consultarse la


obra de Gregorio Selser, titulada Sandino, General
de Hombres Libres, editado por Aldo Díaz
Lacayo, Editorial ALDIL A, Managua, 2004.

362
BIBLIOGRAFIA

9. La relación de Sandino con los grupos políticos


locales de la clase media aparece en el libro de
M ichelle Dospital, Siempre Más Allá, El
Movimiento Sandinista en Nicaragua, editado por
el Centro Francés de Estudios Mexicanos y
Centroamericanos, y el Instituto Histórico de
Nicaragua, Managua 1996.

10. Sobre la influencia de la religión y de su cultura


providencial sobre las posiciones políticas de los
dirigentes, véase el libro de Andrés Pérez
Baltodano, Entre el Estado Conquistador y el
Estado Nación: Providencialismo, Pensamiento
Político y Estructuras de Poder en el Desarrollo
Histórico de Nicaragua. IHNCA/UCA, 2003.

11. Todas las cifras económicas sobre el sector


agropecuario aparecen en el libro del CIPRES:
Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios,
Soberanía Alimentaria y Desarrollo Agroindustrial
editado por CIPRES, Managua, 2006.

363
La Segunda Edición del libro La Oligarquía en Nicaragua,
se terminó de imprimir en diciembre del 2006, con un
tiraje de 2,500 ejemplares, en los talleres de GRAFITEX
Tel. 2493876 - Managua, Nicaragua