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La política de competencia trata de crear y mantener un sistema de economía de

mercado sin comportamientos desleales o restrictivos en un espacio económico


determinado.

La política de competencia y la de crecimiento están especialmente ligadas a través


de la innovación. La existencia misma de mercados muy concentrados e incluso
estructuras de monopolio facilita el desarrollo de la innovación, y en ese sentido
contribuye al crecimiento.

Además, el tamaño de la empresa también tiene efectos positivos sobre la


innovación, debido a que, al ser los costes de I+D fijos, resulta más sencillo cubrirlos
en las sociedades más grandes.

El éxito de la política de competencia de la UE ha hecho de ella un elemento de


referencia para soluciones a escala global. Ello se debe a la filosofía económica
subyacente al proyecto europeo de integración por los mercados, que
esencialmente es el mismo de la globalización y al que sirve la propia política de
competencia cuyo objetivo último es mejorar la eficiencia del mercado europeo.

A veces, las empresas tratan de limitar la competencia. Para mantener el buen


funcionamiento de los mercados de productos, las autoridades como la Comisión deben
impedir o corregir los comportamientos contrarios a la competencia.

La Comisión supervisa los acuerdos entre las empresas para restringir la competencia,
como cárteles y otros tipo de pactos en los que las partes establecen normas propias y
evitan competir entre sí, los abusos de posición dominante de las empresas más
poderosas que tratan de expulsar a sus competidores del mercado, las fusiones y otros
acuerdos formales entre empresas que desean asociarse de forma temporal o
permanente, los esfuerzos para abrir los mercados a la competencia en sectores como
el transporte, la energía, los servicios postales y las telecomunicaciones: como muchos
de estos sectores solían estar bajo el control de monopolios estatales, es muy
importante garantizar que la liberalización no les dé ventajas injustas, las ayudas
estatales a las empresas que conceden los gobiernos de la UE, y por último, supervisa la
cooperación con las autoridades nacionales de competencia de los países miembros
para lograr que el Derecho de competencia se aplique de la misma manera en toda la
UE.

El objetivo de esta política es garantizar que las empresas compitan entre sí de forma
justa. La competencia fomenta la actividad empresarial y la eficiencia, da al consumidor
más donde elegir y contribuye a bajar los precios y mejorar la calidad.