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ÍNDICE / No. 2186 • 23 DE SEPTIEMBRE DE 2018

Foto de portada: Miguel Dimayuga

CASO AYOTZINAPA

6

Si AMLO no cumple “volveremos a movilizarnos” /Gloria Leticia Díaz

9

Incomprensible que Peña Nieto se aferre a la “verdad histórica”: Ángela Buitrago /Rafael Croda

12

Donde ya debería imperar la justicia gobierna el narco /Ezequiel Flores Contreras

JUSTICIA

16 Un olor a muerte impregna los dos últimos sexenios /Marcela Turati

21 El modelo penal acusatorio, a la deriva en un mar de impunidad /Jorge Carrasco Araizaga

LA TRANSICIÓN

24 Jorge Alcocer busca “humanizar” ese monstruo llamado sector salud /Rodrigo Vera

28 Germán Martínez ofrece una “intervención a fondo” al IMSS /José Gil Olmos

CISA / Co mu ni ca ción e Información, SA de CV

CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN: José Palomec, Estela Franco Arroyo, Salvador Corro Ortiz, Rafael Rodríguez Castañeda, Julio Scherer Ibarra

semanario de información y análisis

DIRECTOR FUNDADOR: Julio Scherer García † SUBDIRECTOR FUNDADOR: Vicente Leñero Otero †

DIRECTOR: Rafael Rodríguez Castañeda

SUBDIRECTOR EDITORIAL: Salvador Corro SUBDIRECTOR DE ADMINISTRACIÓN: Alejandro Rivera

ASISTENTE DE LA DIRECCIÓN: Luis Ángel Cruz

ASISTENTE DE LA SUBDIRECCIÓN EDITORIAL: Flor Hernández

ASISTENTE DE LA SUBDIRECCIÓN DE ADMINISTRACIÓN: Laura Ávila

COORDINADORA DE FINANZAS DE REDACCIÓN: Beatriz González

COORDINADORA DE RECURSOS HUMANOS: Luz María Pineda

EDICIÓN Y CORRECCIÓN: Alejandro Pérez, coordinador; Cuauhtémoc Arista, Jaime Contreras, Tomás Domínguez, Hugo Martínez

30

Ante la Secretaría del Bienestar, el abismo de la desigualdad social /Mathieu Tourliere

33

Puebla: Morena teme que los paquetes electorales estén alterados /Jenaro Villamil

ESTADOS

36

Ernesto Canales: El sistema anticorrupción, una farsa /Luciano Campos Garza

ENSAYO

40

Ayotzinapa: la esperanza está en la verdad /Mario Patrón Sánchez

ANÁLISIS

42

Tres sexenios de dilapidar el dinero público /Jesús Cantú

43

Nombrar la soga /Rocha

44

Las contradicciones de una Constitución Moral /Javier Sicilia

45

Fake news y “posverdad” /Ernesto Villanueva

47

TIEMPO FUERA: El chivo expiatorio /Fabrizio Mejía Madrid

REPORTEROS: Carlos Acosta, Jorge Carrasco, Jesusa Cervantes, Juan Carlos Cruz, Patricia Dávila, Gloria Leticia Díaz, Álvaro Delgado, José Gil Olmos, Santiago Igartúa, Arturo Rodríguez, Mathieu Tourliere, Rodrigo Vera, Rosalia Vergara, Jenaro Villamil CORRESPONSALES: Campeche, Rosa Santana; Colima: Pedro Zamora; Chiapas, Isaín Mandujano; Guanajuato: Verónica Espinosa; Guerrero, Ezequiel Flores Contreras; Jalisco, Gloria Reza, Michoacán, Francisco Castellanos; Nuevo León, Luciano Campos; Oaxaca, Pedro Matías; Puebla, María Gabriela Hernández; Tabasco, Armando Guzmán; Veracruz, Noé Zavaleta INTERNACIONAL: Homero Campa, coordinador; Corresponsales: Madrid: Alejandro Gutiérrez; París: Anne Marie Mergier; Washington: J. Jesús Esquivel

CULTURA: Armando Ponce, editor; Judith Amador Tello, Isabel Leñero, Niza Rivera Medina, Colum- ba Vértiz de la Fuente, reporteras; Colaboradores: Javier Betancourt, Blanca González Rosas, Estela Leñero Franco, Samuel Máynez Champion, Jorge Munguía Espitia, José Emilio Pacheco , Alberto Pa- redes, Raquel Tibol , Florence Toussaint; cultura@proceso.com.mx

ESPECTÁCULOS: Roberto Ponce, coordinador. espectaculos@proceso.com.mx

DEPORTES: Raúl Ochoa, Beatriz Pereyra

FOTOGRAFÍA: Marco Antonio Cruz, coordinador; Fotógrafos: Germán Canseco, Miguel Dimayuga, Benjamín Flores, Octavio Gómez, Eduardo Miranda, Alejandro Saldívar; asistente, Aurora Trejo; auxiliares, Violeta Melo, Raúl Pérez

AUXILIAR DE REDACCIÓN: Ángel Sánchez

ANÁLISIS: Colaboradores: John M. Ackerman, Ariel Dorfman, Sabina Berman, Jesús Cantú, Denise Dresser, Marta Lamas, Olga Pellicer, Javier Sicilia, Enrique Semo, Héctor Tajonar, Ernesto Villanueva; cartonistas: Gallut, Helguera, Hernández, Naranjo , Rocha

CENTRO DE DOCUMENTACIÓN: Rogelio Flores, coordinador; Juan Carlos Baltazar, Lidia García,

CORRECCIÓN TIPOGRÁFICA: Jorge Gonlez Ramírez, coordinador; Serafín Díaz, Daniel González, Patricia Posadas

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INTERNACIONAL

48

FILIPINAS: Manila padece una “limpia” de adictos /Adrián Foncillas

52

ITALIA: Matteo Salvini, el aglutinador de la xenofobia /Irene Savio

55

MEDIO ORIENTE: Consideran a España cómplice del genocidio en Yemen /Témoris Grecko

LIBROS

58

En la lucha feminista, conceptualizar es politizar /Marta Lamas

CULTURA

60

Soto Millán y su coral “43” por Ayotzinapa /Roberto Ponce

PÁGINAS DE CRÍTICA

64

Estro Armónico /Samuel Máynez Champion

ARTE: Más que un recuerdo del terremoto de 2017 /Blanca González Rosas

MÚSICA: Macbeth vuelve /Raúl Díaz

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TEATRO: Fenrir: el dios lobo /Estela Leñero Franco

CINE: Tour de Cine Francés /Javier Betancourt

TELEVISIÓN: Kara para ask o Amor y dinero /Florence Toussaint

LIBROS: Mujeres /Jorge Munguía Espitia

ESPECTÁCULOS

69

68: El Grito, restaurado; Olimpia, nuevo filme /Columba Vértiz de la Fuente

DEPORTES

74

Un descuido pone en peligro la identidad deportiva

del IPN /Raúl Ochoa

77

Tras 50 años seguimos con 9 medallas olímpicas, lamenta Queta Basilio /Samuel Estrada

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PALABRA DE LECTOR

82

MONO SAPIENS / De Naturae Corruptibilis /Helguera y Hernández

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1709 / 2 de agosto de 2009

Germán Canseco

Si AMLO no cumple

“volveremos

a movilizarnos”

GLORIA LETICIA DÍAZ

D esesperación, coraje, impo- tencia y un dolor que no cesa son algunos de los sentimien- tos que atormentan a padres y madres de los 43 estudian- tes de la Normal Rural Isidro

Burgos de Ayotzinapa en el cuarto año de su búsqueda incansable por conocer la verdad sobre lo ocurrido la noche del 26 y 27 de septiembre de 2014 en Iguala. Avivados por el empecinamiento inal- terable de Enrique Peña Nieto de sostener su “verdad histórica” y utilizar la fuerza del Estado para combatir una sentencia que

ordena rehacer la investigación, esos senti- mientos se ven también acompañados por la esperanza de que la administración de Andrés Manuel López Obrador cumpla su promesa de crear una comisión para el es- clarecimiento del caso Ayotzinapa. “Esperanza sí, cheque en blanco no”, di- cen en entrevista con Proceso padres y ma- dres de los jóvenes desaparecidos que el miércoles 26 se reunirán con el presidente electo en el Museo de Memoria y Tolerancia. Estanislao Mendoza, padre de Miguel Ángel Mendoza; Cristina Bautista, madre de Benjamín Ascencio, y los padres de Cé- sar Manuel González, Mario César Gonzá- lez e Hilda Hernández, fueron abordados

por la reportera el miércoles 19, horas an- tes de que se integraran a una marcha de los damnificados por el sismo del año pasado. La movilización y la solidaridad con organizaciones civiles y otros colectivos de víctimas de la “guerra contra el narco- tráfico” han sido para los padres y madres de los 43 estudiantes mecanismos que mantienen viva su exigencia de conocer la verdad sobre el destino de sus hijos. “Hay esperanza que debe ser corrobo- rada con actos concretos de justicia”, dice Santiago Aguirre Espinosa, subdirector del Centro de Derechos Humanos Miguel Agus- tín Pro Juárez (Centro Prodh), a la reportera.

Miguel Dimayuga

CASO AYOTZINAPA

Incansables en su búsqueda, los padres de 43 norma-

listas de Ayotzinapa desaparecidos hace cuatro años muestran su indignación por la falta de resultados, pero sobre todo les duele la necedad de la adminis- tración de Enrique Peña Nieto montada en su “verdad

histórica”

presionando hasta que los muchachos aparezcan, di- cen a Proceso. Con respecto a Andrés Manuel López Obrador, sentencian: “El cheque en blanco no está fir- mado. La confianza se va a ir dando según se vayan dando las cosas”.

Con todo, no desfallecen. “Seguiremos

El cuarto aniversario de la desapari- ción forzada ocurre en momentos en que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se apresta a debatir sobre la crea- ción de la Comisión de Investigación para la Verdad y la Justicia (Caso Iguala), como lo ordenó y ratificó, el jueves 20, el Primer Tribunal Colegiado del Décimo Noveno Circuito con sede en Reynosa, al recha- zar la posición de la Procuraduría General de la República (PGR) de la “imposibilidad material y jurídica” para operarla. Una vez emitida la sentencia el 30 de mayo, el gobierno de Peña Nieto interpuso alrededor de 200 recursos a través de una decena de dependencias. A su vez, milita- res, marinos y policías federales presen-

Mario González e Hilda Hernández. En espera de justicia

tes en la noche trágica o que detuvieron a presuntos involucrados en las agresiones –los cuales denunciaron torturas– hicie- ron lo propio (Proceso 2181 y 2182).

A la inusitada embestida, Peña Nieto

remató con un spot, en el contexto de su úl- timo informe de gobierno, en el que insis- tió en la “versión histórica”, lo que “vino a confirmar eso que de alguna manera siem- pre supimos pero que se trataba de disi- mular diciendo que la investigación aún estaba abierta y que había apertura para seguir las recomendaciones internaciona- les”, destaca Aguirre Espinosa.

El abogado puntualiza que la apuesta

de las familias es que se ejecute en sus tér- minos la sentencia del Tribunal Colegiado,

la cual dispone “contrapesos que aseguran

que la PGR no reincida en las irregularida- des que se han acreditado a lo largo de es- tos años, y que incorpora una virtud muy relevante, que es profundizar la asisten- cia técnica internacional; es más, no sólo se considera plausible, sino recomendable que se vuelva a un esquema similar al de GIEI (Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes)”. Con el antecedente de un cuarto año

intenso de informes de organismos inter- nacionales, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la Ofici- na del Alto Comisionado de Naciones Uni- das para los Derechos Humanos (ONU-DH)

y documentos preliminares de la Comi-

sión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) –en los que los familiares expusie- ron irregularidades y omisiones en la in- vestigación, tortura a imputados y hasta la

presentación de personas con identidades

falsas, como es el caso de Érick Uriel San- doval Rodríguez, alias La Rana–, los padres de los 43 normalistas desaparecidos llegan

a un aniversario más estando golpeados

Miguel Dimayuga

Miguel Dimayuga

la, cuando irrumpieron en un acto de cam- paña de López Obrador. “La exigencia es la misma: la presenta- ción con vida de nuestros hijos. Sabemos que ellos (el próximo gobierno) no son los culpables, pero tenemos que seguir presio- nando, y esperemos que Andrés Manuel cumpla su palabra –como nos dijo en Igua- la, donde pasaron los hechos– de crear la comisión, de que va a hablar con la Comi- sión Interamericana y va a hablar con el Alto Comisionado de ONU para que atraiga el caso Ayotzinapa.”

“Lo importante es llegar a la verdad”

Cristina Bautista. “Seguiremos presionando”

por la pérdida de una de sus compañeras, Minerva Bello, madre de Everardo Rodrí- guez, quien murió en mayo pasado a causa de un cáncer que se aceleró por el desgaste físico y emocional. “Han sido cuatro años de pasar ham- bres, enfermedades, depresiones; de aban- donar todo: familia, trabajo, por buscar a nuestros hijos, y lo que hemos encontrado son dificultades y mentiras del gobierno”, refiere Estanislao Mendoza. Pequeño y regordete, muestra sus pren- das y dice no avergonzarse de que la ropa que porta haya sido obsequiada por orga- nizaciones o ciudadanos solidarios, pues, dice, ellos “saben que por buscar a nues- tros hijos no podemos trabajar”. Originario de Mártir de Cuilapan, muni- cipio ubicado a 20 kilómetros de la normal de Ayotzinapa, lamenta que hasta el último momento Peña Nieto insistiera en su “ne- cedad” de decir que los jóvenes fueron in- cinerados en Cocula, porque “abrió más la herida”. “Más coraje nos dio”, afirma. Estanislao, quien antes de la tragedia trabajaba en cultivos de autoconsumo, no oculta sus expectativas luego de dos en- cuentros con Alejandro Encinas, quien será responsable de la Subsecretaría de Derechos Humanos en la administración de López Obrador. También dice tener “esperanzas de que regrese al GIEI para que sigan las investiga- ciones. Vamos a ver a qué se compromete (López Obrador) el 26 de septiembre. Si no cumple, tendremos que movilizarnos otra vez para que lo haga”. Cristina Bautista, quien se ha distin- guido por iniciar sus discursos en náhuatl, coincide con Estanislao: el cambio de ad- ministración no modifica la demanda, tal como le expresaron el 25 de mayo en Igua-

Oriunda del pueblo montañoso de Alpu- yecancingo, municipio de Ahuacotzingo, Cristina ha recorrido buena parte del te- rritorio nacional y ha visitado Argentina, Colombia y Estados Unidos para difundir la tragedia de Ayotzinapa. Considera que López Obrador tie- ne una ardua tarea para esclarecer el caso Ayotzinapa: “Esperemos que le de- jen cumplir su compromiso, porque sa- bemos que el gobierno del PRI no lo va a dejar trabajar como él quiere. Por lo que a nosotros respecta, estaremos presionan- do, pues para nosotros es importante lle- gar a la verdad y que se castigue a quienes construyeron su ‘verdad histórica’”. Cristina es una de las madres más ac- tivas del colectivo. Con frecuencia es ora- dora en mítines y foros; también se da tiempo para visita a su hija menor, que estudia en Cuernavaca. Y cuando tiene cuatro días libres se va a su pueblo a ver a su hija mayor, con la que se queda dos días.

Estanislao Mendoza. Cuatro años de dolor

“Cuando voy a mi pueblo ella me pre- gunta qué nos dicen, cuándo nos van a en- tregar a los muchachos. Lo más difícil para mí es dar la misma respuesta: ‘No sé. Me dicen que ya no regrese, que ya pasó mu- cho tiempo, que mi hijo ya ha de estar di- funtito, que corro peligro’. “Nunca me imaginé estar en (la Cui- dad de) México. Siento que el gobierno me obligó a dejarlo todo y a salir a hablar. Con cada mentira que nos dicen siento coraje, y tanto coraje me obliga a hablar para de- cirle al gobierno y al pueblo que sepan que aquí estamos.” Mario González y su esposa Hilda Her- nández siempre están juntos en las mo- vilizaciones de los familiares de los 43 normalistas. Originarios de Huamantla, Tlaxcala, el matrimonio dejó su casa para dedicarse de lleno a la búsqueda de los jó- venes. Al principio sus familiares se en- cargaron de la manutención de sus dos hijas; ahora son ellas quienes respaldan a sus padres y les dan aliento. También cuentan con la solidaridad de organizaciones sociales y de los estudian- tes de la normal rural Isidro Burgos. Hil- da advierte que antes de la desaparición de los estudiantes desconocía la magni- tud del problema de los desaparecidos y de los feminicidios. “Es impactante ver tanta impunidad que vives tú también. Después de cuatro años de tanta mentira, da cora- je, pues ves que los gobernantes no hacen nada para investigar”, dice. Lo peor, agrega Mario, es que “ten- gamos que mendigar justicia”. Y añade:

“Esperamos que en el gobierno entran- te sí haya justicia para todas las víctimas; lo anhelo con todo el corazón. Sentimos también su dolor. Con respecto a los 43 muchachitos de Ayotzinapa, tenemos que conocer su paradero”. Para el padre del normalista César Ma- nuel González la expectativa se basa en la creación de una Comisión de la Verdad, según prometió Andrés Manuel López Obrador en su campaña; más tarde, cuan- do los padres de los estudiantes desapare- cidos irrumpieron en un acto proselitista en Iguala, él aclaró que sería una Comi- sión de Investigación. En nombre de sus compañeros, Mario insiste en que mantendrán su exigencia de que “se lleve a cabo la sentencia (del Tribu- nal Colegiado) con puntos y comas, como lo resolvieron los tres magistrados. Es nuestra petición para el gobierno entrante”. Confía también en que se solucione el caso Ayotzinapa. Ojalá sea el primero en resolverse y se convierta en un partea- guas, dice. Y advierte: “El cheque en blanco no está firmado. La confianza se va a ir dando se- gún se vayan dando las cosas. Para nosotros lo importante es que veamos una voluntad política real para dar con los muchachos”.

Germán Canseco

CASO AYOTZINAPA

El mes pasado, en su último informe de gobierno, Enri- que Peña Nieto repitió la “verdad histórica” de la PGR en torno a los 43 normalistas de Ayotzinapa desa- parecidos hace cuatro años: que fueron cremados en el basurero de Cocula. Pero la exfiscal colombiana Ángela María Buitrago –quien formó parte del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes que in- vestigó el caso– lo desmiente: el presidente “dice algo que, desde el punto de vista de la investigación y las pruebas, no ocurrió” y sus afirmaciones “son, por lo menos, apresuradas y contradictorias”.

RAFAEL CRODA

B OGOTÁ.- La abogada y exfis-

cal colombiana Ángela María

Buitrago está tan sorprendi-

da como amplios sectores de

mexicanos por las afirma-

ciones del presidente Enri-

que Peña Nieto en el sentido de que los 43 normalistas de Ayotzinapa que desapare- cieron hace cuatro años en Iguala fueron incinerados en el basurero de Cocula. “No lo entiendo. Él dice algo que, desde el punto de vista de la investigación y las pruebas, no ocurrió”, afirma Buitrago sobre las declaraciones del presidente respecto a lo ocurrido aquella noche en Iguala. Y no lo entiende porque ella fue in- tegrante del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que inves- tigó durante un año la desaparición de los estudiantes y cuyas indagaciones desa- creditaron la “verdad histórica” que aho- ra repite Peña Nieto: que una organización criminal incineró a los 43 normalistas en el basurero de Cocula. “Hay elementos para decir que eso no ocurrió, muchos más que para decir que sí ocurrió. Entonces, ¿para qué me meto yo a decir con esa seguridad algo que no está respaldado por las evidencias?”, plantea la exfiscal colombiana. En entrevista, Buitrago sostiene que las afirmaciones de Peña Nieto “son, por lo menos, apresuradas y contradictorias”. Las contradice el material probatorio, sostie- ne. Y asegura que nadie puede llegar a una conclusión como la que formuló el presi- dente “porque en la investigación y en los informes que él dijo que leyó, está claro que eso no pudo haber sucedido”. Para la exintegrante del GIEI es “in- comprensible” la insistencia de Peña Nie- to en aferrarse a la “verdad histórica” que lanzó la Procuraduría General de la Repú- blica (PGR) en enero de 2015, apenas cua- tro meses después de la desaparición de los normalistas, y la cual fue para los pa- dres de los estudiantes un intento de dar “carpetazo” al asunto.

.

Incomprensible

que Peña Nieto se aferre a

la “verdad histórica”: Ángela Buitrago

Octavio Gómez

El pasado 29 de agosto, en un mensaje con motivo de su Sexto Informe de Gobier- no, Peña Nieto afirmó que la PGR encon- tró “evidencias claras y contundentes” de que los 43 jóvenes normalistas desapare- cidos la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014 en Iguala fueron “incinerados por un grupo delincuencial (Guerreros Uni- dos) que operaba en el estado Guerrero”. Días antes había dicho en una entre- vista con Televisa que incluso en conver- saciones y mensajes interceptados por autoridades estadunidenses a los jefes de Guerreros Unidos en Chicago el 27 de sep- tiembre de 2014 y días después “se confir- ma qué hicieron con los estudiantes” pues esos delincuentes –según Peña Nieto– dije- ron: “Los quemamos en el basurero”. Buitrago refuta al mandatario y recuer- da que en los mensajes interceptados en Estados Unidos los delincuentes “nunca dicen que (los normalistas) fueron quema- dos” y “lo único que preguntaban es quién tenía a los muchachos, quién se los llevo y dónde están”. La doctora en derecho señala que las transcripciones de esas grabaciones, que las autoridades de Estados Unidos en- tregaron a la PGR, fueron mostradas a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en marzo pasado y ella las conoció. “Salvo que haya otras interceptaciones que no han sido mostradas a la CIDH, es evidente que en las conversaciones que yo conocí, y que en su mayoría son de cono- cimiento público, ninguno de los de Gue- rreros Unidos que hablaban sabía dónde estaban los muchachos”, asegura. Dice que “entonces no se puede con- cluir que ellos sabían algo del paradero de los estudiantes y mucho menos que al- guien había dado la orden de incinerarlos en el basurero de Cocula”. La CIDH, que fue la convocante del GIEI y que da seguimiento a las investiga- ciones del caso Ayotzinapa, fue informada

Cocula. El basurero distractor

además por el gobierno mexicano de que las comunicaciones interceptadas en Chi- cago “confirmaron algo que ya sabíamos

nosotros, que los muchachos fueron sepa- rados en dos grupos”, señala Buitrago. “Sabemos que un grupo de estudian- tes fue llevado a Huitzuco, que está en una dirección contraria al basurero de Cocula,

y que la policía de Huitzuco está compro-

metida”, asegura. Además, agrega, todos los peritajes que se hicieron en el basurero de Cocula indi- can “que no se puede afirmar ninguna ac- tividad de quema de 43 cuerpos”. Aclara que “nadie dice que allí no haya habido quema de cuerpos, lo que se está diciendo es que hubo quema que no coin- cide con la fecha de los hechos de los mu- chachos y que había restos humanos que no son de los muchachos”.

El Equipo Argentino de Antropología Forense, que realizó peritajes en el basure- ro de Cocula, también contradijo las afir- maciones de Peña Nieto al afirmar que en

18 meses de recolección y examen de evi-

dencia física proveniente de ese sitio “no

se encontraron elementos científicos ob- jetivos que sustenten la incineración de

43 cuerpos en la noche del 26 al 27 de sep-

. tiembre de 2014”.

De acuerdo con Buitrago, hay muchos

elementos probatorios que son “totalmen-

te contrarios a la afirmación del presidente

de que ‘ahí se quemaron los muchachos’”.

Además, señala, “me parece que no hay

necesidad de decir algo que todavía tiene

tantas inconsistencias desde el punto de

vista investigativo”.

Doble victimización

Buitrago viajará a México la semana que

empieza para participar en los actos con- memorativos a cuatro años de la desapa- rición de los 43 normalistas de Ayotzinapa

y en una reunión con el futuro subsecre-

tario de Derechos Humanos de la Secre-

taría de Gobernación, Alejandro Encinas, quien anunció que se reabrirá el caso. Encinas dijo que el gobierno de An- drés Manuel López Obrador, que iniciará el próximo 1 de diciembre, retomará las líneas de investigación del GIEI, que estuvo un año en México indagando el paradero de los es- tudiantes y la identidad de sus agresores, aunque su labor a menudo fue obstaculiza- da por el gobierno de Peña Nieto. Los cinco integrantes del GIEI –Buitra- go, la exfiscal guatemalteca Claudia Paz, el abogado colombiano Alejandro Valencia, el abogado chileno Francisco Cox y el mé- dico y psicólogo español Carlos Martín Be- ristain– participarán este miércoles 26 en un encuentro entre López Obrador y fami- liares de los 43 normalistas desaparecidos. Buitrago dice que los expertos del GIEI están “en la mejor disposición de colaborar con el próximo gobierno mexicano en lo que nos solicite para desarrollar una inves- tigación tan compleja y dura como ésta”. Considera que la decisión de López Obrador de reabrir el caso Ayotzinapa para buscar la verdad y la justicia que se les ha negado a los familiares de las víctimas du- rante cuatro años “es un tema de sanidad social”. La abogada penalista y especialista en ciencias criminológicas considera que si este tipo de crímenes atroces no se re- suelve, “la misma impunidad puede gene- rar prácticas similares”. Afirma que “la negación y la impuni- dad acaban generando más violencia, y por eso es sano ir hasta la médula en la in- vestigación de estos casos”. Llegar a la verdad, dice, permite a los paí- ses diseñar políticas preventivas y de control para salvaguardar derechos fundamentales. “No son sólo 43 los que han despareci- do en México. La desaparición de personas, tanto en México como en Colombia, es un fenómeno muy serio que genera alarma en nuestras sociedades”, asegura. En los últimos dos sexenios, en México han desaparecido unas 49 mil 500 personas, una cada dos horas en promedio, según el Registro Nacional de Datos de Personas Ex- traviadas o Desaparecidas. En Colombia, el Centro Nacional de Memoria Histórica con- tabiliza 80 mil 514 desaparecidos en los últi- mos 60 años, casi cuatro por día. Buitrago dice que esa tragedia que viven los dos países sólo va a encontrar solución si se detectan y solucionan los factores que la provocan. Y por eso, agrega, es tan impor- tante llegar a la verdad del caso Ayotzinapa. Recuerda que la investigación de la PGR fue tan deficiente desde el principio, que el mismo gobierno mexicano acep- tó que la CIDH creara un grupo de exper- tos que coadyuvara en las indagaciones, aun después de que el procurador gene- ral, Jesús Murillo Karam, lanzara la “ver- dad histórica”.

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Según esta tesis, los normalistas fue- ron confundidos con integrantes de Los

Rojos, un grupo rival de Guerreros Unidos,

y por eso fueron asesinados e incinerados

en el basurero de Cocula. “Pero en el gobierno sabían que había cosas que no coincidían, que había ele- mentos que no se habían investigado. Por ejemplo, la participación de la policía de Huitzuco en estos hechos y la posibilidad de que un grupo de estudiantes haya sido trasladado a Huitzuco. Esto ya es contun- dente en la investigación: los grupos fueron separados”, indica Buitrago. Dice que por eso es imposible concluir lo que concluyó Peña Nieto: que todos los estudiantes “fueron al mismo lado”, es de- cir, al basurero de Cocula. Señala que las evidencias que contra- dicen las afirmaciones del presidente no sólo son parte de la investigación del GIEI, sino que fueron la base del fallo del Primer Tribunal Colegiado del Decimonoveno Circuito, con base en Reynosa, Tamauli- pas, que desacredita la investigación de la PGR y ordena crear una Comisión de la Verdad para esclarecer el caso Ayotzinapa. La exfiscal colombiana recuerda que el tribunal federal determinó que los ele- mentos probatorios que llevaron a la PGR a proclamar la “verdad histórica” son inexis- tentes, ya que los testimonios de los acu- sados se obtuvieron bajo tortura y violando derechos fundamentales. “Jurídicamente, los elementos en que

se basó la ‘verdad histórica’ han sido erra- dicados del proceso (del caso Ayotzinapa)

y no hay posibilidad de que nadie, por esas

declaraciones, acepte que esos hechos pu- dieron haber sucedido así”, asegura. Dice que, por eso, después de las de- claraciones de Peña Nieto sobre la incine- ración de los 43 normalistas en el basurero de Cocula ella queda “con un sinsabor”. “Y el sinsabor es que, si no hay ele- mentos nuevos que te confirmen esa teo- ría (de la incineración de los 43), pues la teoría no puede estarse pregonando. Yo me pregunto: ¿en qué basa (Peña Nieto) su afirmación? Y la respuesta es: no sé”, in- dica Buitrago. La integrante del GIEI considera que la declaración del presidente es “revictimi- zante” para los padres de los estudiantes desaparecidos. “Cuando tú le dices a alguien que tiene un ser desaparecido algo que le remueve el dolor y que es de esa magnitud, tienes que tener la certeza absoluta de que es así, por- que lastimas y revives ese episodio cuan- do ya los padres han tratado de superarlo”, asegura. Los padres, dice, “están anhelando que se investigue realmente y que se llegue a la verdad, y si se vuelve a la misma histo- ria de hace cuatro años, pues es lógico que ellos digan: ‘¿Por qué nos devolvimos?’.”

Donde ya debería imperar la justicia

gobierna

el narco

El miércoles 26 se cumplen cuatro años de la agresión a los normalistas de Ayotzinapa y de la desaparición de 43 de sus compañeros en Iguala, Guerrero, y el caso si- gue impune. Más todavía: la región sigue en manos de Guerreros Unidos, el grupo criminal implicado en ese ataque que marcó al gobierno de Enrique Peña Nieto. In- cluso siguen intactas las propiedades del expresidente de Iguala José Luis Abarca y su esposa, presos por su presunta implicación en el caso.

EZEQUIEL FLORES CONTRERAS

C HILPANCINGO, GRO.- Iguala, la ciudad donde hace cuatro años fueron agredidos por las

. autoridades municipales los

estudiantes de la normal ru-

ral Isidro Burgos y desapare-

cieron 43 de sus compañeros, es conside-

rada por el gobierno federal como la cuna

de Guerreros Unidos.

Ese inhóspito entorno, marcado por

la incesante violencia que generan los

integrantes de ese grupo criminal, mar- có al gobierno de Enrique Peña Nieto y lo arrastró a una explosiva crisis política y social, pues exhibió la impunidad con la que operan los sicarios y sus nexos con algunas autoridades estatales y munici- pales, de acuerdo con un documento ofi- cial consultado por Proceso.

El caso de los estudiantes de Ayotzi- napa es uno de los más oprobiosos de la

saliente administración peñanietista y ha tenido una amplia repercusión inter- nacional. La captura en junio de 2016 de Víctor Hugo Benítez Palacios, uno de los integrantes de Guerreros Unidos, provocó una división en esta banda criminal; un año antes de su captura fue detenido en la Ciudad de México su primo Alejandro Palacios Benítez, quien está relacionado con las investigaciones por la desapari- ción de los 43 normalistas de Ayotzinapa el 26 y 27 de septiembre de 2014 y por la de ocho jóvenes en el municipio de Cocu- la el 1 de julio de 2013. Actualmente una facción de Guerre- ros Unidos la controla la familia Benítez Palacios, afincada en la cabecera muni- cipal de Iguala y en Teloloapan. A sus se- guidores se les identifica como Los Tilos o Los Peques. La otra, la controla el gru- po Gente Nueva y su líder es un expoli-

Oscar Alvarado / Procesofoto

mashable.com

cía municipal identificado como El Muñe- co, replegado en el municipio de Huitzuco, Tepecoacuilco y en la zona del Alto Balsas, según los reportes oficiales. Los hermanos de Víctor Hugo –Osiel, Reynaldo, Salvador y Mateo– continúan operando al amparo de las autoridades de los tres niveles y del Ejército. Son ellos los que convirtieron la histórica ciudad de la zona norte en un cementerio clandestino y centro de acopio de drogas que se distri- buyen en la ciudad de Chicago, Illinois, en Estados Unidos, según refieren los infor- mes consultados por el corresponsal. La impunidad es tal en Iguala que los principales negocios del exalcalde perre- dista José Luis Abarca Velázquez y su espo- sa María de los Ángeles Pineda Villa –quie- nes desde noviembre de 2014 están presos y enfrentan procesos por crimen organizado, enriquecimiento ilícito, secuestro y homi- cidio– siguen funcionando con normalidad. Los tres años de gestión de Héctor As- tudillo Flores en Guerrero han estado per- meados por las masacres, secuestros y desaparición de personas en Iguala y el res- to de la entidad. La administración del priis- ta Astudillo Flores es similar a la del pe- rredista Ángel Aguirre Rivero, quien era el gobernador cuando ocurrió la agresión a los normalistas de Ayotzinapa y la desaparición de 43 de sus compañeros.

Facciones en lucha

Desde antes de la masacre y desaparición de los 43 normalistas, Proceso ha documen- tado las pugnas intestinas de Guerreros Unidos por el control de la estructura crimi-

nal en Iguala, así como los nexos de sus in- tegrantes con autoridades de los tres nive- les y de oficiales del Ejército con el narco. En la confrontación de Los Tilos con Gente Nueva se menciona al excoman- dante de la Policía Ministerial estatal Humberto Velázquez Delgado, El Guacho, a quien los padres de los normalistas con- sideran un personaje central para aclarar la relación entre criminales y autoridades. Al Guacho no se le ve desde el 28 de ju- nio de 2016, cuando organizó una confe- rencia de prensa en el centro de Iguala pa- ra rechazar sus presuntos vínculos con la delincuencia organizada. Las autoridades federales nunca in- vestigaron por qué el exalcalde priis- ta igualteco Esteban Albarrán mantuvo a Ulises Velázquez –otro hermano del Gua- cho– como subdirector de la Policía Auxi- liar municipal de 2015 a 2016, cuando so- licitó licencia para incorporarse como senador en sustitución de su padrino, Re- né Juárez Cisneros, quien hoy es integran- te de la LXIV Legislatura federal. Hace un año Proceso publicó el repor- taje Caso Ayotzinapa: Un sospechoso al que nadie busca, en el cual informó que los pa- dres de los normalistas desaparecidos so- licitaron a la Oficina de Investigación del Caso Iguala, a cargo de Alfredo Higuera Bernal, unas 140 diligencias con base en indicios extraídos de la indagatoria PGR/

SDHPDSC/O1/2015

En el escrito, los peticionarios deman- daron investigar al excomandante Hum- berto Velázquez; incluso solicitaron una “orden de presentación y localización” por su presunto involucramiento con Guerre- ros Unidos (Proceso 2069). Personal de la Unidad Especializada en Investigación de Delitos en Materia de Se- cuestro (UEIDMS) –que atrajo la investiga- ción del caso Ayotzinapa el 3 de diciembre

.

CASO AYOTZINAPA

de 2016– tomó la declaración ministerial de Ernesto Pineda Vega, recluido por secuestro en el penal de Acapulco, para que hablara de la estructura de Guerreros Unidos. A partir de 2007 y durante siete años, según relató Pineda Vega, entregó un mí- nimo de 9 mil pesos mensuales “al coman- dante de la Policía Ministerial Humberto Velázquez Delgado o a su hermano Ulises Velázquez, quienes me manifestaban que iban de parte de la señora María de los Án- geles Pineda Villa”, esposa del defenestra- do alcalde José Luis Abarca Velázquez. Según el testimonio de la UEIDMS, los hermanos Humberto y Ulises Delgado le decían a Pineda Vega que el dinero “era para la organización criminal Guerreros Unidos, a la cual pertenece desde enton- ces María de los Ángeles Pineda Villa”. En los 400 tomos del expediente del caso Ayotzinapa hay un documento de la Dirección de Seguridad Pública Municipal de Iguala con los nombres de 165 policías que operaron desde las 20:00 horas del 26 de septiembre de 2014 a las 8:00 horas del día siguiente. La lista incluye al entonces coman- dante de la Policía Ministerial estatal, Uli- ses Velázquez Delgado, así como a otros dos familiares: Omar Velázquez Nájera y Jonathan Uriel Velázquez Ruiz, quienes estaban asignados a un área denominada “recuperación de vehículos”. Hasta ahora ni la Fiscalía General de Guerrero ni la PGR han llamado a declarar a ninguno de los mencionados para que expliquen el papel que jugaron en las ho- ras trágicas en las que desaparecieron los 43 normalistas.

Propiedades de dudoso origen

En 2014 la PGR informó que su Unidad Es- pecializada en Análisis Financiero asegu-

Los Abarca-Pineda. Un matrimonio de cuidado

CASO AYOTZINAPA

ró de forma precautoria al menos 90 pro- piedades del exalcalde Abarca y su esposa, dueños de las empresas Asociación Yozy & Apos y Abarpin, para triangular la compra de los inmuebles. La primera firma se dedi- ca a la renta de locales comerciales; la se- gunda, a la compraventa de terrenos y a la construcción. El gobierno federal informó que, según la Unidad Especializada, 31 casas y depar- tamentos, nueve empresas y 13 joyerías propiedad de los Abarca se encuentran en Iguala, Acapulco, Zihuatanejo, Chilpan- cingo y Taxco. En Morelos, añadió, detectó seis casas, dos más en Tlaxcala y 10 en la Ciudad de México, de las cuales dos se ubican en la delegación Cuajimalpa. Los negocios más conocidos del ma- trimonio Abarca-Pineda en Iguala son el Centro Joyero y la plaza comercial Gale- rías Tamarindos, que en septiembre de 2015 seguían operando (Proceso 2030) pe- se a la insistencia de los padres de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa y sus aboga- dos de que esos negocios fueran embar- gados ante la presunción de que son pro- ducto de lavado de dinero. La plaza Galerías Tamarindos, la pro- piedad más importante del exalcalde Abar- ca, valuada en más de 300 millones de pe- sos, está en la parte oriental del Periférico, frente a las instalaciones del cuartel del 27 Batallón de Infantería; el predio donde se asienta fue donado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Según reportes periodísticos, la Sede- na cedió el terreno de 70 mil metros cua- drados al ayuntamiento de Iguala a condi- ción de que fuera utilizado para construir “vías de acceso y áreas recreativas”. El exsenador perredista Lázaro Mazón Alonso y el exdiputado local priista Rubén Figueroa Smutny, amigos de Abarca que tienen intereses políticos en la zona norte, fueron quienes gestionaron la donación. El centro comercial comenzó a edifi- carse en 2008. El entonces gobernador Ze- ferino Torreblanca Galindo, postulado por el PRD, así como políticos de otros parti- dos y mandos del 27 Batallón de Infante- ría, asistieron al acto de colocación de la primera piedra. La plaza incluye 42 establecimien- tos comerciales, incluidas una Comercial Mexicana, un complejo de Cinépolis, así como tiendas de todo tipo y restauran- tes de comida rápida. Roselia Abarca Ve- lázquez, hermana del exalcalde igualteco, es la administradora; también es directora de la escuela privada Centro de Estudios Benemérito de las Américas, otro negocio de la familia. Hasta ahora ningún funcionario ha in- formado sobre el resto de las propieda- des y negocios de los Abarca Pineda, por lo que se desconoce su situación legal.

Abarca y Pineda,

a un paso de la libertad

PATRICIA DÁVILA

P resos desde noviembre de 2014 acusados por la Procuradurá Ge- neral de la República (PGR) de ha- ber ordenado la detención de los

43 estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos, José Luis Abarca y su es- posa, María de los Ángeles Pineda Villa, podrían quedar en libertad gracias a la sentencia sobre el caso Ayotzinapa emi- tida por el Primer Tribunal Colegiado de Tamaulipas el pasado 4 de junio. El fallo determinó que las declaracio- nes de cuatro integrantes del grupo de- lictivo Guerreros Unidos, en las cuales se sustentó “la verdad histórica” del enton- ces titular de la PGR, Jesús Murillo Ka- ram, fueron obtenidas a base de tortu- ras; incluso uno de ellos ya obtuvo su libertad. En entrevistas por separado, Luis Ar- güelles Meraz, abogado del matrimonio Abarca-Pineda, y la exmagistrada Olga Sánchez Cordero, quien está emplaza- da para ser la secretaria de Gobernación en el gabinete de Andrés Manuel López Obrador, están de acuerdo con la resolu- ción del tribunal, pues coinciden en que la tortura se volvió una práctica cotidia- na en el país. La resolución, que comprende la or- den de reponer el poceso y crear la Co-

misión de la Verdad y la Justicia, faculta a los familiares de las víctimas y a la Comi- sión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) para intervenir en la investiga- ción que deberá de llevar un nuevo Mis- terio Público. La PGR argumentó que por mandato constitucional sólo a ella le co- rresponde la investigación de los delitos.

. Además, la resolución ordena al pre-

En respuesta, el gobierno de Peña

sidente Enrique Peña Nieto destinar re-

cursos a los fines mencionados y san-

cionar a los funcionarios responsables

de las violaciones cometidas durante la

investigación.

Nieto movió a todo el aparato de Estado en contra del fallo y el pasado 18 de ju- nio logró que el magistrado Sabino Pérez García, titular del Tercer Tribunal Unitario del Décimo Noveno Circuito Judicial, lo declarara improcedente. Ahora, el caso está en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Los cuatro detenidos que involu- craron al matrimonio Abarca-Pineda son

Marco Antonio Ríos Berber, alias El Cua- si o La Pompi; Martín Alejandro Macedo Barrera, El Becerro; el policía municipal Honorio Antúnez Osorio, El Patachín, y Luis Alberto José Gaspar, El Tongo. El problema es que, según la resolu- ción del Primer Tribunal, ellos declararon bajo tortura. Incluso, nueve días después del fallo, El Tongo fue liberado porque es- ta era la única carpeta de investigación en su contra. De acuerdo con Murillo Karam, la no- che en que desaparecieron los normalis- tas éstos se encontraban en Iguala para “botear” y conseguir dinero para la mani- festación del 2 de octubre. Según él, los cuatro detenidos decla- raron que el entonces alcalde de Iguala, José Luis Abarca, ordenó el ataque con- tra el grupo de estudiantes con el fin de impedir que sabotearan el informe de ac- tividades que ese día rendía su esposa como presidenta del DIF municipal, pues en julio de 2013 los normalistas “ya ha- bían atacado la Presidencia Municipal”. “Los cuatro testigos también llevaron a la PGR a la detención del líder de Gue- rreros Unidos, Sidronio Casarrubias Sal- gado. Él, junto con El Cuasi, El Becerro, El Patachín y El Tongo, declararon que este cártel recibía de Abarca hasta 3 mi- llones de pesos de manera regular, y al menos 600 mil pesos eran utilizados para comprar policías municipales.” El 5 de julio, a un mes de la liberación de El Tongo, Óscar García Vega, juez Se- gundo de Distrito de Procesos Penales Federales en el Estado de México, consi- deró que los dos testimonios de Casarru- bias tampoco tienen ningún valor probato- rio, por las condiciones en las que fueron obtenidos. Sin embargo, Casarrubias no quedará en libertad, puesto que tiene un caso abierto por delincuencia organizada.

La “mentira histórica”

Argüelles Meraz, abogado de los Abar- ca, explica:

“Según PGR, los testigos manifiestan que vieron que el señor Abarca participa- ba, incluso que aportaba dinero a Gue- rreros Unidos. Por ello, en el momento en que el Tribunal Colegiado de Tamau- lipas resuelve que la confesión obtenida de ellos es una prueba ilegal, producto de

la tortura, nosotros ofrecemos esa senten- cia (como descargo de Abarca y Pineda), porque lógicamente la acusación se queda sin ningún basamento de prueba. “Así aconteció con los cuatro seño- res que se ampararon. Incluso El Tongo obtuvo la libertad y los otros tres están li- bres por esa causa penal, aunque siguen detenidos porque tienen que dar trámite a otras que les imputan. Mis defendidos, gracias a Dios, quedarían libres por todas las causas, porque son los mismos testi- gos para todas.” En el caso 100/2014, que se lleva en el Juzgado Primero de Distrito de Procesos Penales de Matamoros, Tamaulipas, Abar- ca enfrenta cargos de delincuencia organi- zada, secuestro y homicidio calificado. El exalcalde de Iguala se amparó y el Tribu- nal Unitario confirmó la resolución de am- paro 409/205 a su favor. La causa 123, también de Matamoros, es por desaparición forzada de personas y tentativa de homicidio, pero la PGR no ob- tuvo orden de detención, así que quedó por el lado de Pineda Villa por cohecho. Por ello en mayo de 2015 solicitaron un ampa- ro, que fue concedido en abril de 2017. En la 66/2015 (antes 1/015) por delin- cuencia organizada en contra de la pareja, el Tercer Tribunal Unitario del Décimo No- veno Circuito de Reynosa protegió a Pi- neda en el juicio de amparo 165/2015 y mantuvo la acusación contra Abarca; en la 103/2014 contra ambos por delincuencia organizada y en contra de Abarca –como alcalde– por operaciones con recursos de procedencia ilícita, se obtuvo el amparo. En la 103/2014 en contra de los dos, su defensa interpuso un recurso de ape- lación hasta llegar al juicio de amparo 1801/2015 ante el Primer Tribunal Colegia- do en Materia Penal del Segundo Circui- to del Estado de México, en beneficio de ambos. El único caso que, en opinión de Ar- güelles Meraz, “queda un poco vivo”, es el 217/2014, radicado en Iguala, por los mis- mos cargos de la causa penal 100 de Ma- tamoros, lo que quiere decir que Abarca es juzgado por los mismos hechos en la materia federal y en la local”. –¿Después del fallo del tribunal de Ta- maulipas promovió el recurso para obtener la libertad del matrimonio? –se le pregun- ta al litigante. –De entrada le dijimos al juez que co- noce, ya sea de la causa o del amparo, que si las pruebas en contra del matrimo- nio fueron declaradas ilegales, por lo tanto debe de resolver el caso conforme a eso. Después se puede presentar una promo- ción para que tome en cuenta los inciden- tes por desaparición de pruebas, como en el caso de los videos del C4. –¿Los casi 130 detenidos por el caso Iguala pueden quedar libres?

–¡Todos! Desconozco el resto de los expedientes, pero para armar la famo- sa “verdad histórica” la PGR se fue con los mismos cuatro testigos. Al comen- tar con abogados de los otros detenidos, creo que examinan la famosa sentencia del Tribunal Colegiado para el efecto de aprovechar esa resolución, que califican de histórica. Después de la sentencia del Tribunal de Tamaulipas, la PGR se inconformó de inmediato ante la SCJN, argumentó im- posibilidad “real, jurídica y material” para cumplir con el fallo y se quejó por consi- derar que el resolutivo invade la facultad constitucional del Ministerio Público de encabezar la investigación de los delitos. El 9 de julio se conoció que el presi- dente de la SCJN, Luis María Aguilar Mo- rales, notificó a la PGR en fecha no pre- cisa que este máximo tribunal carece de competencia para conocer las quejas que interpuso; al cotrario, le aclaró que só- lo podrá intervenir en caso de que incurra en desacato al mandato. Dio tres días a la PGR y al presidente de la República para fundamentar al Tribunal Colegiado de Ta- maulipas si existe una imposibilidad jurídi- ca para el cumplimiento del fallo. Así lo hicieron: Enrique Peña Nieto, la PGR, la Cámara de Diputados, la Co- misión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), las secretarías de Gobernación, Defensa, Marina, Salud y de Hacienda, así como la Policía Federal (PF), presentaron al tribunal 43 recuros de apelación en con- tra de la sentencia. El 12 de julio, el Primer Tribunal Cole- giado del Décimo Noveno Circuito de Ta- maulipas los desechó por “notoriamente improcedentes”, con lo que quedó firme la sentencia emitida el 4 de junio pasado.

Una “resolución valiente”

Entrevistada por Proceso en torno a la re- solución del Tribunal de Tamaulipas que ordena reponer el proceso sobre el ca- so Ayotzinapa, la exministra Olga Sán- chez Cordero señala: “Está muy bien argu- mentada, explicitando que han obtenido la confesión de algunos detenidos procesa- dos bajo tortura, lo cual es gravísimo; des- graciadamente es una práctica muy co- mún en nuestro país”. Añade: “La resolución determina que se forme una Comisión de la Verdad. Efec- tivamente, nuestro marco normativo no contempla esta figura jurídica y por eso ha sido muy criticada. En lo personal consi- dero que, si bien no hay un marco norma- tivo interno, sí lo hay en las resoluciones de la Corte y de la Comisión Interamerica- na de Derechos Humanos. Por lo que esti- mo que, si se considera que se excedieron en su creación, no obsta para que sea una sentencia justa socialmente”.

Photo by Ulises Ruiz

Un olor a muerte

impregna los dos últimos sexenios

MARCELA TURATI

L a noticia se abrió paso en el mundo a mediados de este mes. “Polémica por una ‘morgue ro- dante’ en México: El camión dio vueltas durante tres días por dos municipios de Jalisco con

800 cadáveres en su interior”. La nota, pu-

blicada en Argentina con la leyenda “cosa

de locos”, aunque exagera en el número de cuerpos –erró por 500–, bien hubie-

ra sido creíble, porque da cuenta de la realidad. A la noticia del llamado “tráiler de la muerte” habilitado como morgue, porque

157 cadáveres no cabían en las instalacio-

nes del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF), le siguieron nuevas ver- dades que llegaron a ser peores: “Existe un segundo ‘tráiler de la muerte’ rentado para 80 cuerpos”. Luego: “Señalan que el tráiler tenía 273 cadáveres y no 157”. Al fi- nal la cifra quedó en 322 cuerpos. Las imágenes del interior de uno de los contenedores pronto aparecieron: se ve a una persona caminando entre bolsas ne- gras, como las usadas para la basura, que contenían los cuerpos. A partir del escán- dalo, el gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval, cesó al director del IJCF, Luis Oc- tavio Cotero, el martes 18; y un día después, al fiscal estatal, Raúl Sánchez Jiménez.

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Desde que se supo la noticia comen- zaron las protestas de los colectivos que buscan a familiares desaparecidos y de organizaciones de defensa de los dere- chos humanos, por el mal trabajo en la identificación de cuerpos y por el trato in- digno a los cadáveres. “Este caso, junto con otros que se han conocido en el pasado en otros lugares, ilustra la falta de capacidad, y en oca- siones de voluntad de las autoridades en distintas partes del país para cumplir con los mínimos estándares de dignidad y respeto hacia los cuerpos de las perso- nas fallecidas, cualesquiera que sean las circunstancias en las que murieran”, in- dicó en un comunicado la oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos. La noticia de las morgues móviles saltó dos días después de que unos ma- riachis asesinos activaran sus armas en Garibaldi, la plaza de la música vernácula en la Ciudad de México, y mataran a seis personas. Con todo y muertos tirados en la calle la fiesta no se detuvo. En el país la muerte está normalizada. Esa misma semana –la segunda de este mes–, la fiscalía de Veracruz había anunciado el hallazgo de una fosa con 174 cráneos, en algún lugar del centro del estado, que el gobierno no quiso revelar pero que tanto familias que buscan a pa-

rientes desaparecidos como periodistas ubicaron como Arbolillo, donde ya en 2017 se habían descubierto otras fosas. La crisis de los cadáveres ocurrió en un lapso de dos semanas. Sin embargo, el problema está extendido en el país y co- menzó a gestarse desde hace dos sexenios:

desde que la llamada “guerra antidrogas” inaugurada por Felipe Calderón encendió la violencia en el país y la cual fue prolon- gada por Enrique Peña Nieto, al grado de que 2017 fue el más violento de los últimos 21 años en México, con más de 25 mil ase- sinatos, según cifras del Instituto Nacio- nal de Estadística y Geografía. La violencia no retrocede: el pasado julio obtuvo el récord del mes más mor- tífero, con 2 mil 599 homicidios. Y en los dos sexenios suman 38 mil las personas desaparecidas.

Saturación de morgues

Según un documento oficial al que este semanario tuvo acceso, hasta 2017 en las morgues mexicanas –sin contar las de Campeche, Coahuila, Jalisco, Nayarit, Si- naloa y Sonora– había 14 mil 332 cadáve- res sin identificar. Según ese documento, las entidades donde es más evidente que la capacidad de las instalaciones forenses es insufi- ciente son Baja California, Chihuahua, el

Eduardo Miranda

El escándalo mayúsculo fue este mes el de los “tráileres de la muerte”: vehículos que hacían deambular por diver- sas rutas de Jalisco 322 cuerpos de desconocidos. Tanto, que opacó el previo, el del hallazgo de varias narcofosas en Veracruz con centenares más de cadáveres. Pero esa acumulación masiva de restos humanos no identificados viene de lejos, desde que Felipe Calderón declaró una gue- rra contra el narcotráfico que provocó, entre otras cosas, la matanza de 72 migrantes en San Fernando, una fosa encontrada un año después en el mismo lugar; 35 cuerpos hallados en La Barca, Jalisco; 49 mutilados en Cadereyta, Nuevo León…

Estado de México, Guerrero, Nuevo León y Tamaulipas. La crisis por el sobrecupo de los cadáveres no identificados ya se ha- bía manifestado en reportes de prensa en distintas ocasiones. En noviembre del año pasado, por ejemplo, los empleados del Servicio Médico Forense de Acapulco hicieron un paro de la- bores para protestar porque no aguantaban el hedor de 600 cadáveres no identificados que estaban ahí almacenados. La de Chil- pancingo es otra morgue saturada. En notas periodísticas se ha informa- do de quejas porque los empleados no se dan abasto y porque está rebasada la ca- pacidad de las instalaciones forenses de Coatzacoalcos (2016), Tenosique (2017), Tijuana (2018), Guadalajara (2018), Ciudad Juárez (desde 2009 en repetidas ocasio- nes), Xalapa y Veracruz. El subprocurador de Derechos Huma- nos de la Secretaría de Gobernación, Rafael Adrián Avante Juárez, había dado una cifra más alta en abril. Dijo que 35 mil personas desconocidas estaban en las morgues del país. Pero nunca volvió a hablar del tema ni hizo público de dónde sacó ese dato. Y las organizaciones de derechos hu- manos y colectivos de búsqueda señalan que hay un gran número de casos sin registrar. Jalisco, por ejemplo, a partir del descu- brimiento de los “tráileres de la muerte” tuvo que transparentar sus datos: según familias que entraron a la morgue local, son 444 los cuerpos en calidad de desco- nocidos, de los cuales 322 estaban en los tractocamiones y el resto, en gavetas. Según datos de la fiscalía estatal, sólo 60 cuerpos tienen ficha para su identificación.

Una investigación del periodista Darwin Franco, del portal Zona Docs, indica que du- rante el gobierno de Sandoval se han co- metido 4 mil 850 homicidios dolosos; han desaparecido 4 mil 805 personas, se han lo- calizado 119 fosas clandestinas, de las que se exhumaron 256 cuerpos y el gobierno tiene bajo su resguardo 2 mil 949 restos hu- manos; algunos son ceniza, otros están en las instalaciones del IJCF, otros en cámaras frigoríficas, unos fueron inhumados y otros “prestados” a escuelas de medicina. Jalisco iba a construir un panteón fo- rense, pero las obras están suspendidas. Aunque el gobernador indicó que nin- guna de las víctimas ha sido reconocida por sus familiares, Analy S. Nuño, jalis- ciense que tiene un primo desaparecido, publicó en Twitter que desde el 24 de agos-

to su familia espera resultados de ADN de

dos cuerpos que tienen características similares al de su pariente, pero la fis- calía estatal se excusa pues dice que no puede entregarlos porque “tiene mucho

trabajo”, además de que dilató la toma de muestras y cometió errores al hacerlo. “No sigan mintiendo y pasándose

la bolita. No han hecho su trabajo y no

les importa hacerlo”, expresó Nuño con enojo.

Panteones forenses

A la mitad de este sexenio, en la Procu-

raduría General de la República (PGR) se

prendieron las alarmas: se hizo evidente que serían necesarios “panteones foren- ses” para atender la demanda generada por la violencia. El doctor Eduardo González Mata, di- rector del Centro Médico Forense Federal

JUSTICIA

y quien estaba a cargo del proyecto para solucionar el sobrecupo en las cámaras de refrigeración, fue sustituido después de que Raúl Cervantes dejó de ser procu- rador general. Su sucesor, Anselmo Apo- daca, siguió administrando los cuerpos acumulados. Desde ese momento, incluso los do- cumentos que se habían redactado sobre el proyecto, desaparecieron. Cuando esta reportera solicitó por la vía de la Ley de Transparencia esa información, la PGR dijo que era inexistente. En una entrevista del 21 de febrero de 2017 con El Universal, González Mata ha- bía declarado: “Es un fenómeno que se tiene en todos los servicios médicos fo- renses del país, y ya los rebasó la cantidad de cadáveres que es posible tener bajo resguardo y conservación (…) Necesita- mos la creación de un panteón forense, de un depósito de cadáveres en tránsito forense”. El cementerio proyectado iba a tener cupo para 2 mil cuerpos. Como no se ha construido, las insta- laciones del Centro Médico Forense Fe- deral de la PGR, así como el Instituto de Ciencias Forenses (Incifo) en la Ciudad de México, se han convertido en bodega de restos de víctimas no identificadas que murieron en matanzas o fueron ex- humados de fosas clandestinas de otros estados.

Semefo de Tamaulipas. La llegada de 72 cuerpos

José Luis de la Cruz

José Luis de la Cruz

En 2018, nuevo récord de asesinatos

MATHIEU TOURLIERE

L as autoridades reportaron 21 mil 857 víctimas de asesinato en el país entre enero y agosto pasados, 20% más que en el periodo correspondiente de

2017, hasta ahora considerado el más san- griento de la historia reciente del país. Cuando ceda la presidencia a Andrés Manuel López Obrador, el próximo 1 de diciembre, Enrique Peña Nieto dejará un país en el que diariamente 90 personas se suman a las más de 238 mil víctimas de homicidio doloso registradas en México desde finales de 2006, cuando el entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa lanzó al Ejército y las fuerzas federales a una “guerra contra el narcotráfico”. Los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNP) muestran el deterioro generalizado del país: 32 municipios de 19 estados su- frieron más de 100 asesinatos en los prime- ros ocho meses del año; en siete estados hubo más de mil homicidios durante este periodo, y en la mitad de las entidades federativas se perpetran más de dos homi- cidios dolosos por día. En los últimos 12 años las administra- ciones de Calderón y Peña Nieto cuadrupli- caron su gasto en las funciones de justicia, seguridad nacional y asuntos de orden público y de seguridad interior, que pasó de 82 mil 917 millones de pesos en 2006 a

Panteón Estatal Forense en Villas del Sol

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261 mil 341 millones de pesos este año, de acuerdo con el anexo estadístico del Sexto Informe de Gobierno del priista. Es decir que desde el lanzamiento de la “guerra contra el narcotráfico” la seguridad absorbió 2 billones 432 mil 856 millones de pesos del erario. Con estos recursos Cal- derón y Peña Nieto inflaron los aparatos de seguridad: las fuerzas de las secretarías de la Defensa Nacional (Sedena) y de Marina (Semar) crecieron de 244 mil 238 militares en 2006 a 269 mil 738 actualmente; el nú- mero de policías federales se triplicó –de 11 mil 756 a 37 mil 331 en 2018– y la Pro- curaduría General de la República (PGR) incrementó su personal de 21 mil 755 a 26 mil 190 agentes. Desde 2007 las fuerzas de seguridad detuvieron en promedio a 29 mil personas al año por delitos de narcotráfico, erra- dicaron un total de 328 mil hectáreas de cultivos ilícitos y capturaron o eliminaron a líderes de grupos criminales, de los cuales el gobierno de Peña Nieto lo hizo con 109 de los 122 “objetivos prioritarios” identifica- dos al principio del sexenio. En lugar de frenar la violencia, ésta se desbordó y erosionó la confianza de los mexicanos en las instituciones de seguri- dad: seis de cada 10 mexicanos consideran que estas dependencias son corruptas, de acuerdo con el Índice de Paz México 2018, que publicó el viernes 21 el Instituto para la Economía y la Paz.

A los más de 238 mil homicidios re- gistrados desde 2007 –de acuerdo con un cálculo basado en las cifras del Inegi y el SESNSP– se suman más de 37 mil perso- nas desaparecidas. El Índice de Paz México 2018 estimó que, tan sólo en 2017, la violencia tuvo un impacto económico de 4 billones 72 mil millones de pesos, equivalente a 21% del Producto Interior Bruto (PIB) o una suma ocho veces mayor que la inversión pública en salud y siete veces superior a la inver- sión gubernamental en educación el año pasado.

Desbordamiento

En los últimos meses, Guanajuato se convirtió en la entidad más violenta del país: las autoridades registraron 2 mil 135 víctimas de homicidio doloso entre enero y agosto, un promedio de 8.8 por día, y un incremento de 139% respecto del mismo periodo del año pasado. De acuerdo con las estadísticas de las procuradurías locales, Guanajuato incluso rebasó a Baja California, Guerrero y Chi- huahua en materia de asesinatos, y 25 de los 37 municipios que conforman el estado sufrieron incrementos superiores a 100% en homicidios dolosos desde los primeros ocho meses del año pasado y el mismo lapso de 2018. En Valle de Santiago, por ejemplo, las autoridades abrieron seis carpetas de investigación por homicidio doloso entre enero y agosto de 2017, y en el mismo pe- riodo pero de este año ya abrieron 65, lo que representa un incremento de 983%. En Irapuato pasaron de 35 el año pasado a 211 en 2018. Tan sólo el jueves pasado se cometie- ron en la entidad 21 asesinatos, entre ellos los de seis jóvenes que jugaban baraja afuera de una tienda de abarrotes. Las autoridades guanajuatenses atri- buyen la propagación de la violencia a la llegada del Cártel de Jalisco Nueva Gene- ración (CJNG) a la entidad y a la lucha de

Según la solicitud de información 1700100001118, hasta el semestre pasa- do había 374 restos humanos y material genético en espera de que les hicieran las pruebas que faltan para ser identificados, o que su información genética coincidiera con la de alguna persona en busca de un familiar. La mayoría de los cuerpos correspon- den a los exhumados por el Convenio Fo- rense firmado en 2012 por el entonces procurador Jesús Murillo Karam con el Equi- po Argentino de Antropología Forense y or- ganizaciones de migrantes de México y Centroamérica, en el que la PGR se compro-

grupos criminales por el jugoso negocio del robo y trasiego de hidrocarburos de Pemex, delito que el año pasado le costó a la petro- lera más de 30 mil millones de pesos. En cuanto a Baja California, reportó 2 mil 37 asesinatos en los primeros ocho me- ses del año –40% más que el año pasado–; en Guerrero se registraron mil 707 víctimas de homicidio doloso; en el Estado de Méxi- co, mil 674, y en Chihuahua, mil 582, según los datos oficiales. Esta semana el país dio un paso más en el horror, cuando se difundió que, ante la saturación de las instalaciones del Instituto de Ciencias Forenses, el gobierno de Jalis- co contrató tráileres refrigerantes para al- macenar y mover centenares de cadáveres no identificados. En ese estado, las autoridades regis- traron mil 468 víctimas de homicidio en lo que va de 2018 –un incremento de 42% respecto de 2017–, la mayoría de las cuales provenía de Guadalajara, San Pedro Tla- quepaque, Tlajomulco, Zapopan y Tonalá. Por municipios, Tijuana encabeza la lista de los más aquejados por la violen- cia: ahí se abrieron 2 mil 92 carpetas de investigación por homicidio doloso entre septiembre de 2017 y agosto pasado: un

promedio de seis por día. En total, 12 de cada 10 mil tijuanenses fueron asesinados en 12 meses. Siguen Ciudad Juárez, Acapulco, Can- cún, Culiacán y Guadalajara, donde se perpetró al menos un asesinato cada día entre septiembre de 2017 y agosto pasa- do. En Juárez se abrieron 969 carpetas de investigación de ese tipo; en Cancún, 444, y en Guadalajara, 395, todo lo cual represen- ta más de 80% respecto del año anterior. De acuerdo con una revisión exhaus- tiva de la base de datos del SESNSP, en

82 municipios de más de 20 mil habitantes

la tasa de homicidio doloso fue de 50 por

cada 100 mil habitantes en el último año. De éstos, 15 se encontraban en Guerrero,

11 en Guanajuato, siete en Chihuahua, seis

en Michoacán y cinco en Colima.

El fracaso

De acuerdo con el Índice de Paz México 2018, “ganar la guerra contra las drogas no es un objetivo de política viable para cons- truir la paz” en el país. Según el documento, a la par de que el gobierno federal continuó con la militari- zación del combate contra el narcotráfico,

JUSTICIA

los grupos criminales de la delincuencia se apoderaron de nuevas actividades ilegales, como el tráfico de seres humanos, el robo de combustible de Pemex, la extracción ilícita de recursos naturales, las extorsiones y los secuestros, entre otros. En un estudio anexo, el politólogo Gui- llermo Trejo, profesor en la Universidad estadunidense de Notre Dame, Indiana, sostuvo que en el marco de la guerra contra el narcotráfico “el crimen organizado ha pasado de cooptar a agentes estatales a apoderarse de trozos del Estado mismo”. De acuerdo con el académico, los grupos criminales se apoderaron de “mu- nicipios enteros”, es decir, acapararon sus recursos públicos y los puestos clave en gobiernos municipales, como “las direc- ciones del catastro, la asignación de obras públicas, la regulación de actividades co- merciales y las policías municipales”. Concluye: “Probablemente en México llegó el momento de voltear hacia esquemas más audaces de justicia extraordinaria, en los cuales la cooperación internacional es de vital importancia para hacerse de instrumen- tos institucionales para ponerle fin a este largo ciclo de violencia criminal que está acabando con generaciones enteras”.

AP photo /Guillermo Arias

JUSTICIA

metió a exhumar e identificar a las víctimas de la matanza de los 72 migrantes de San Fernando,Tamaulipas, de 2010; las fosas ha- lladas en 2011 en el mismo municipio y los

49 cuerpos mutilados hallados en la carre-

tera en Cadereyta, Nuevo León, en 2012, los

cuales se presume son de migrantes. Esa morgue federal tiene cuerpos de otros casos que por tantos exhumados ganaron notoriedad. “Ahí llevan los cuerpos exhumados de

los estados que se declaran incompeten- tes para trabajar, para identificarlos, y que piden ayuda a la PGR”, explicó una perso- na que labora en esa coordinación y quien pidió el anonimato. En las gavetas están 135 cuerpos ex- humados a partir de la búsqueda de los

43 estudiantes de Ayotzinapa, que dio pie

a que familias que tenían a familiares

desaparecidos fundaran la organización Los Otros Desaparecidos, que organizó

brigadas que peinaron los cerros de Igua-

la y Cocula para ubicar lugares donde hu-

biera cuerpos. En el Incifo, dependiente del Tribunal Superior de Justicia, se encuentran 184 provenientes de San Fernando, Tamauli- pas, del rancho El Huizache, donde ocu- rrió la masacre de los 72, o de El Arenal, donde se encontraron los cuerpos de los pasajeros de autobuses. Además siguen en espera de identifi- cación 35 cuerpos hallados en 2013 en La Barca, Jalisco, que –según el funcionario en- trevistado– quedaron “destrozados cuando fueron exhumados con maquinaria ‘mano de chango’, porque no pensaban que esta- ban tan a flor de tierra. Además son de mu- chas temporalidades post mortem”. Llama la atención una sección del in- forme que presenta cadáveres de otro tipo

20 2186 / 23 DE SEPTIEMBRE DE 2018

y que carece de exámenes que ayudarían

a identificarlos. A los que les faltan varios de los regis- tros que deberían de habérseles practica- do, sea de medicina forense, odontología, genética, criminalística de campo, foto- grafía y audio y video forenses, son 41. Entre estos se encuentran cuerpos de Acapulco, Tepic, Ayutla, Tecámac e Izta- palapa, pero otros 28 provienen del ejido Maclovio Rojas, lo que significa que fue- ron encontrados en los terrenos donde trabajó Santiago Meza López, El Pozolero, quien hasta 2009 se encargó de disolver cuerpos en ácido, al servicio de un grupo criminal. A pesar de que hace una década

investigaron esos sitios, los restos obteni- dos aún carecen de estudios.

Y mientras las morgues de varios

estados se llenan de personas descono- cidas que –según cada legislación– en un lapso de días o de meses podrían ser enviadas a fosas comunes, y miles de fa- milias siguen buscando a sus parientes desaparecidos, Peña Nieto sigue negando

la violencia homicida y la crisis de dere- chos humanos.

Ya a principios de este año un informe

de Amnistía Internacional indicaba que “(el Estado mexicano) no ha aceptado la gravedad de la crisis. Contrario a ello ha gastado 2 mil millones de dólares en pu- blicidad en lugar de responder a esta gra- ve crisis. Ha buscado maquillar, promover su imagen y no mostrar un compromiso con los derechos humanos”. En su último Informe de Gobierno, al referirse a la violencia, Peña Nieto indicó:

“De ninguna manera es una crisis gene- ralizada”. Mientras tanto los cadáveres en las morgues ya no caben y son condena- dos a deambular en tráileres.

La captura de “El Pozolero”

JORGE CARRASCO ARAIZAGA

C uando el Congreso decidió

cambiar el modelo de justicia

en México, hace una década,

dejó la operación en manos

del presidente, los gobernado-

res y los jueces, quienes dis-

pusieron de miles de millones de pesos y

tuvieron ocho años para capacitarse. Hoy, a dos años de que se iniciara la

“puesta en marcha” del sistema penal acu- satorio en el país, las policías siguen sin in- vestigar, los agentes del Ministerio Público tienen el control absoluto de las indagato- rias y los jueces deben liberar por falta de pruebas, aunque existan delitos.

El resultado es que la impunidad, ya de

por sí casi total, se ha institucionalizado,

asegura María Novoa, coordinadora del Programa de Justicia de México Evalúa, organización dedicada a la evaluación del ejercicio del gobierno en México. Para esconder sus incumplimientos en un sistema en el que no creen y, sobre todo, explicar el aumento de la violencia en el país, abunda, los gobernadores responsabi- lizan al sistema penal acusatorio, al que ta- chan de hipergarantista con los acusados. Lo que quieren es más gente en la cár- cel y en los hechos han entorpecido su fun- cionamiento. Las policías en el país han reducido las detenciones y las procuradu- rías o fiscalías siguen decidiendo a quién procesar, en la lógica del sistema inquisi- torial. Lo mismo que los jueces cuando se trata de resolver un amparo.

A dos años, las cifras oficiales indican

una disminución de las capturas casi de 40%. Además, de cada 10 casos, el Ministe- rio Público sólo manda dos a los juzgados y menos de 1% llega a juicio oral, figura cen- tral en el sistema de justicia adversarial. Novoa ha revisado cómo se ha echado a andar el nuevo sistema. A contracorrien- te, dice, por falta de información de parte de los gobiernos federal y estatales, a pesar de su obligación legal de informar cada seis meses al Congreso sobre lo que han hecho.

Cuando el sistema de justicia acusa- torio entró en vigor, en junio de 2016, el gobierno de Enrique Peña Nieto decidió desaparecer la Secretaría Técnica (Setec) creada para su implementación y pasó esa labor de coordinación a la Secretaría Ejecu- tiva del Sistema Nacional de Seguridad Pú- blica (SESNSP). Dependiente entonces de la Secreta- ría de Gobernación, el sistema de justicia quedó en el área de seguridad. “Ya se habían dejado muchos vacíos en los ocho años de la implementación, y con la decisión de en- viar el tema al SESNSP, le dieron una pers- pectiva de seguridad pública, punitiva, y se perdió la parte de justicia”, dice Novoa en entrevista con Proceso el miércoles 19.

El resultado es que en estos dos años

Miguel Dimayuga Meneses

Hace 10 años México decidió adoptar el sistema de justicia penal acusatorio basado en las audiencias orales, el cual exige una auténtica labor de investigación de las policías y, por ende, resta discrecionalidad al Ministerio Público. Pero a la fecha, explica en entrevista María Novoa, ese sistema no acaba de aplicarse en el país, sea por impreparación de los actores, por trabas burocráticas o porque a los in- tereses creados no les conviene el cambio. El resultado, abunda la especialista, es que los delincuentes siguen sin pisar la cárcel.

El modelo penal acusatorio,

a la deriva

en un mar de impunidad

no se apoyó a la Defensoría Pública, uno de los pilares del sistema, ni a los poderes ju- diciales locales, asegura la autora de cinco evaluaciones sobre el funcionamiento del mismo. La más reciente, dada a conocer el mes pasado, señala que de los 9 mil 22 millones de pesos invertidos hasta ahora por los go- biernos federal y estatales, sólo 6.4% (577 millones) ha sido para “implementación y desarrollo del sistema de justicia penal”. Casi todo fue para policías, procuradu- rías o fiscalías, y otra parte para las unida- des de medidas cautelares y “asesores de víctimas”. Pero hay más dinero todavía. Novoa dice que en los últimos cinco años el go-

bierno de Estados Unidos ha entregado 100 millones de dólares mediante la Iniciativa Mérida. La USAID, la agencia estadunidense de ayuda para el exterior, ha sido la promo- tora del cambio del sistema de justicia en México, como lo ha hecho en otros países de América Latina. Para el próximo año están autorizados otros 50 millones de dólares, pero también se espera una auditoría financiera luego de que una revisión técnica puso en duda los resultados de la reforma.

A la deriva

Maestra en políticas públicas por la Univer- sidad Simón Bolívar y especialista en plani-

ficación del desarrollo por la Universidad Central de Venezuela, Novoa ha trabajado en diversos proyectos de modernización y reforma judicial en distintos países para el Banco Mundial, el Programa de las Nacio- nes Unidas para el Desarrollo, la USAID y la Unión Europea. Desde 2016, cuando el gobierno de Peña Nieto decidió desaparecer a la Setec, el sis- tema “ha estado a la deriva”. Incluso desde antes, hace unos cuatro años, cuando se fue perdiendo el control de la implementa- ción, afirma. Novoa asegura que en México no ha existido una definición clara ni integral del nuevo sistema de justicia. “Lo que tenemos son acciones dispersas, sin ninguna medi- ción y evaluación, a pesar de la gran canti- dad de recursos que se han entregado”. –¿Hay boicot de los poderes ejecutivos al nuevo sistema de justicia? –Algo hay de eso. Al no tener políticas efectivas para la seguridad pública, usan el aparato de justicia para solventar el proble- ma. En su populismo penal, buscan tener a más personas en prisión para dar la per- cepción de que hay más seguridad, lo cual es completamente falso. –¿Estamos ante una contrarreforma silenciosa por la vía de los hechos? –se le pregunta –En el caso de los poderes judiciales, el federal y los locales, se están dando reso-

Cidac

Margarito Pérez Retana

Novoa. “Acciones dispersas”

luciones que son contrarias a los principios del sistema. Están otorgando la prisión pre- ventiva como una medida generalizada y no como una excepción, que es uno de los principios del sistema. La idea es que el pro- ceso se lleve en libertad. De cada 10 casos, en siete se está dictando prisión preventiva. “Además, con sus resoluciones, los poderes judiciales están estableciendo formalismos innecesarios hasta en las no- tificaciones, como en el sistema tradicional. Esto va contra el sistema y se está generali- zando a niveles federal y local. Es el caso de las audiencias, que son el método en el que se basa la operación del sistema a través de la oralidad, casi 50% se están difiriendo. Lo mismo a nivel federal. Novoa dice que los casos se tienen que resolver con la menor cantidad de audien- cias posibles. Explica que en el estándar in- ternacional, se deben tener máximo cuatro audiencias, incluido el juicio. En México se están necesitando hasta 10, lo cual va con- tra el principio de la rapidez. Todavía eso no es un gran problema, dice. “La alarma es que todo se está que- dando en las procuradurías. A los jueces sólo les están llegando uno de cada dos ca- sos. La mitad. Y eso, de lo que llega”. Dice que ante su débil capacidad de in- vestigación criminal, el Ministerio Público prefiere negociar un procedimiento abre- viado porque no tiene las pruebas para acu-

sar a alguien y llevarlo hasta el juicio. Sabe que ahí puede perder. Es lo que ahora está pasando. Pero aclara: aún no podemos ase- gurar que es excesivo. Los casos que llegan al juicio oral son menos de 1%. Eso está por debajo de la me- dia internacional, que es de entre 3 y 4%, dice la especialista. A escala federal los nú- meros tendrían que ser más altos por tra- tarse de delitos más complejos, pero casi nada está llegando a los tribunales federa- les, afirma con base en las cifras del propio Poder Judicial de la Federación, “el único que está cumpliendo con los informes semestrales”. Novoa abunda y recurre a la figura de “la tubería procesal” para explicar lo que está pasando con la aplicación de la justicia en México: de cada 10 casos que llegan al Ministerio Público, cinco se quedan “acu- mulados” y no pasa nada. De los cinco que siguen, tres se van a archivo temporal y tampoco se resuelven. Explica que el sistema prevé el archivo temporal para generar una línea de inves- tigación que puede resolver varios casos a la vez. “Pero aquí no está pasando nada y los casos están prescribiendo. Por eso de- cimos que se está institucionalizando la impunidad”. Al Poder Judicial llegan dos casos. Uno va a procedimiento abreviado y sólo uno a juicio. Los que se está resolviendo son dos de 10, en los que se sabe quién o quiénes son los responsables y si hay sanción o no, lo cual depende de que se haya podido de- mostrar la culpabilidad. –¿Qué de distinto está haciendo el Ministerio Público respecto al sistema anterior? –Nada. Las estructuras de los minis- terios públicos no han cambiado. Por eso se quedan las investigaciones. Ahí está la debilidad de todo el sistema. Pero no sólo ahí. También en la policía, que está muy debilitada y no está haciendo labores de in- vestigación, como se le facultó para la ope-

Tlaquitenango. Juicio contra el alcalde Enrique Alonso

22 2186 / 23 DE SEPTIEMBRE DE 2018

ración de este sistema. El Ministerio Público sigue investigando, cuando ya no debería sino dedicarse a la conducción legal de la investigación. “Las policías tampoco han hecho nada distinto”. Dice la experta: “El Código de Procedimientos dice que la policía debe hacer la investigación. Y deberían iniciarla los policías. Pero no se ha tomado la deci- sión política de empoderar al policía en el proceso. –Pareciera que después de 10 años Méxi- co no ha tomado en serio la reforma penal. –En lo absoluto. Debió ser una defi- nición de una política de Estado, inde- pendiente de los cambios de gobierno, sostenida en el tiempo. En muchos de los estados de la República se han visto mar- chas y contramarchas del proceso. Una autoridad lo impulsa y la que le sigue da marcha atrás. Lo mismo ha pasado a nivel federal. Fue una reforma que en el fondo las instituciones no querían.

Puertas giratorias

–Quienes buscan la contrarreforma dicen que el nuevo sistema es de “puertas girato- rias”, que permite salir a los detenidos. –Tenemos identificadas dos puertas giratorias en el proceso. Pero no están en donde dicen, sino al inicio del proceso. Y no se puede atribuir al sistema. “Una es cuando el policía detiene. Lo que se ha visto es que el número de carpe- tas con detenido ha caído de forma siste- mática en los últimos años. Se ha caído casi a la mitad. La policía ha dejado de hacer detenciones porque en el nuevo sistema puede tener responsabilidades administra- tivas y hasta de tipo penal. Aparte de vicios, como ‘negociar’ para soltar a los detenidos, tiene bajas capacidades y condiciones. “La segunda puerta se abre cuando una vez que el policía se decide a detener y se inicia el proceso, el Ministerio Público, sin ningún control jurisdiccional se erige en juez, porque puede decir que no recibe a los detenidos si llegan en malas condiciones y le pide al policía que se lo lleve porque el juez de control le puede declarar ilegal la detención”. –Pero no todos llegan golpeados. –No es necesario. Muchas veces no pueden justificar el número de horas de la detención antes de presentarlo ante el Mi- nisterio Público. “Ahora, al amparo del artículo 140 del Código Nacional de Procedimientos Pena- les, el Ministerio Público prefiere dejarlo en libertad cuando ve que no tiene los elemen- tos para una prisión preventiva. En teoría, ya con una carpeta de investigación abierta, debería continuar la investigación. El pro- blema es que no se está haciendo y los ca- sos hasta ahí llegan. Está ocurriendo hasta en 70% de los casos.”

Miguel Dimayuga

Desterrar la corrupción, el burocratismo y el despil- farro de recursos en la Secretaría de Salud serán las primeras medidas que, según Jorge Alcocer Varela, to- mará como próximo titular de esa dependencia. Para ello, dice, aprovechará los multimillonarios recursos ahorrados, así como un incremento presupuestal en el ramo para resolver los graves problemas de salud de los mexicanos, que están ligados generalmente a la pobreza.

Jorge Alcocer busca “humanizar”

ese monstruo

llamado sector salud

J. Raúl Pérez

Secretaría de Salud. Limpia en ciernes

pre ha sido de las entidades con mayo- res rezagos. Está a la cabeza. Por ejem- plo, ahí las enfermedades infecciosas transmisibles siguen afectando mucho a la población. También podría mencio- nar a Chiapas, Oaxaca,Veracruz, Puebla, el Estado de México y Tabasco.

RODRIGO VERA

B asado en la “austeridad repu- blicana”, Jorge Alcocer Varela, quien ocupará la Secretaría de Salud en la administra- ción de Andrés Manuel López Obrador, intentará dar cober-

tura médica a toda la población, así como construir nuevos y modernos hospitales, reestructurar el Seguro Popular, revivir la desfalleciente industria farmacéutica mexicana, impulsar la medicina preventi- va, incorporar al DIF al sector salud y me- jorar los servicios para las mujeres que quieran interrumpir sus embarazos. También, dice en entrevista con Proce- so, se podrá mejorar el combate a las prin- cipales enfermedades que aquejan a la población, como la diabetes, la obesidad, el cáncer y las enfermedades mentales y cardiovasculares. Alcocer recibe al reportero en una ofi- cina provisional que le prestó la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, en la co- lonia Del Valle, y comenta:

“Nuestra Constitución estipula clara- mente el derecho a la salud. Pero el proble- ma es que no se ha podido cumplir de for- ma completa con ese derecho; una cuarta parte de los mexicanos no tiene medica- mentos ni insumos ni hospitales dónde atenderse. Al sector salud le corresponde resolver ese problema.” –¿Qué objetivo se trazó usted para resolverlo? –Vamos a otorgar medicamentos gra- tuitos y atención médica a toda la pobla- ción. Ese es nuestro compromiso central, pues todavía hay varias zonas del país asoladas por la pobreza y la pobreza ex- trema que requieren mucha atención de nuestra parte. –¿Qué estados tienen mayores rezagos? –Esto es cambiante. Pero Guerrero siem-

A desterrar la corrupción

Con estadísticas y documentos sobre su escritorio, Alcocer detalla su proyecto administrativo, que comenzará por des- terrar la extendida corrupción en la Se- cretaría de Salud: “Estoy considerando desterrar la corrupción y el exceso de los gastos en la Secretaría de Salud. Ha ha- bido fraudes y fugas de dinero. Todo está claramente identificado gracias, en parte, a la Secretaría de la Función Pública.

“Le pongo un ejemplo: tan sólo en 2016, más de 16 mil millones de pesos tuvieron irregularidades en la Secretaría de Salud, y ahí tuvieron que ver varias de sus instancias, ya que casi 6 mil millones fueron en el otorgamiento de gasto a los estados, y 5 mil millones al Seguro Popular. En las áreas de compras y contrataciones también se dan muchas fugas.” Indica que seguirá las recomendacio- nes de algunos organismos internaciona- les que piden quitar la pesada carga buro- crática en el sistema de salud mexicano.

El informe Estudios de la OCDE sobre los Sis-

temas de Salud: México, 2016 menciona que 10% del presupuesto a la salud se destina al “gasto administrativo”, el más alto de los países miembros de esa organización. También señala que, presupuestalmen-

te, “el gasto público total en salud en México es bajo. México gasta menos de su Produc- to Interno Bruto en financiar públicamente

la atención de salud (3.2% del PIB) que cual-

quier otro país de la OCDE”. De ahí que, con- cluye, “los recursos escasos de México no se están usando efectivamente”, pues van a parar a la burocracia y a la corrupción. De ahí que Alcocer proyecte combatir

la corrupción, adelgazar las estructuras

y tratar de conseguir que el presupuesto

para la salud alcance 6% del PIB, cifra que incluso es inferior al 8% recomendado por la OCDE. Comenta: “Es necesario aumentar el presupuesto para la salud. En eso no hay ninguna discusión. Los aumentos presu- puestales han sido insuficientes. Por ejem- plo, en 2013 se destinaron 187 mil 498 mi- llones de pesos. En este 2018 ya fueron 217 mil 606 millones. Eso no basta. Ya veremos cómo viene el presupuesto para el año próximo. Hace falta que estos recursos pa- sen del actual 3.2 % a 6% del PIB”. Con apoyo del Legislativo, indica, tra- tará de que los porcentajes vayan aumen- tando anualmente a lo largo del sexenio de López Obrador. “Calculamos que, en el pri-

LA TRANSICIÓN

mer año, necesitaremos un incremento de

13% en el presupuesto destinado a la salud,

y ya después un incremento anual de 8%”.

Y en el plano de la atención médica, su meta es lograr que ésta sea “oportuna, segura, efectiva y eficiente”, dice, pues se necesita atender oportunamente a los pa- cientes de los lugares más apartados con servicios y medicamentos efectivos que realmente los curen de sus enfermedades. Para ello emprenderá –agrega– el “res- cate” de los hospitales que actualmente es- tán abandonados o inconclusos, y además la construcción de una moderna y eficiente infraestructura hospitalaria en todo el país.

El controvertido Seguro Popular

Médico cirujano egresado de la UNAM, Jor- ge Alcocer se especializó en medicina inter- na, reumatología e inmunología clínica en el Instituto Nacional de la Nutrición. Tam- bién hizo un posgrado en inmunología en la Universidad de Londres y obtuvo un docto- rado en ciencias médicas en la UNAM. Fue presidente de la Sociedad Mexi- cana de Reumatología y es miembro de otras instituciones científicas. Ha sido profesor en la UNAM y en otras universi- dades, también ha colaborado como autor en libros y publicaciones científicas. Obtu- vo varios premios y reconocimientos, en- tre ellos el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2015. Últimamente se desempeñaba como investigador en el Instituto Nacio- nal de Nutrición Salvador Zubirán. –¿Y qué proyectos tiene para el contro- vertido Seguro Popular? –Ya hablé sobre su uso irregular y la pér- dida de sus recursos. La Secretaría de Salud seguirá dándoselos, pero ahora de forma ordenada. El Seguro Popular no desapare- cerá, pero sí se va a reestructurar totalmen- te. En primer lugar, porque su desarrollo ha sido muy heterogéneo; en unos estados funciona y en otros no. “En segundo lugar, no ha incluido la calidad que se requiere en la salud, ni tampoco ha sido equitativo. Y aparte, en lugar de proveer de servicios al paciente,

se los limita, ya que, si usted tiene una pa- rotiditis, pues no se le atiende porque esa enfermedad, como algunas otras, no es- tán incluidas en el paquete del Seguro Po- pular. Esto no es ético. Tiene que cambiar. “Mire, el Seguro Popular se lleva el 62% del presupuesto destinado a los pro- gramas de salud. De manera que cuenta con suficientes recursos, esa es su forta- leza, pero esos recursos deben destinarse

a lo médico, a lo curativo. El Seguro Popu-

lar fue un buen intento, pero ya no cumple con los objetivos que se trazó, fue asaltado en el camino por la burocracia. “Aparte, vamos a fortalecer la medicina preventiva, pues la mayor parte de la gen- te se preocupa por su salud hasta que ya la

Foto de radiolvey.com

Miguel Dimayuga

LA TRANSICIÓN

perdió. Debemos enseñarle a desterrar los malos hábitos, como el sedentarismo, el consumo de alimentos no saludables, el ta- baquismo, el exceso de alcohol y de drogas. “También fortaleceremos la atención primaria, que debe centrarse en el indi- viduo, en el ser humano que viene a pe- dirnos nuestro consejo y nuestra ayuda. El médico, por su parte, debe recuperar ese humanismo ya perdido debido en parte a las nuevas tecnologías. Algunos médicos ya no ven al individuo como paciente, si- no como cliente.” Alcocer adelanta que mejorará la com- pra consolidada de medicamentos, en México y el extranjero, entre ellos los bio- tecnológicos. En este rubro planea impul- sar a la industria farmacéutica mexicana. “Hace dos décadas, nuestra industria farmacéutica aún tenía una importante participación en la producción nacional. Pero hoy está hundida. La vamos a impul- sar porque, entre otras cosas, la necesitare- mos para producir vacunas”, dice. –Usted ha señalado que, además, pla- nea integrar al DIF la Secretaría de Salud, ¿cuáles son las razones? –El DIF tiene una estructura muy nota- ble encaminada a la rehabilitación y al bien- estar familiar. Lo mismo acciones médicas que planeamos integrar a nuestra Subsecre- taría de Desarrollo. Todavía no puedo anun- ciar cuáles serán. Estamos analizándolo. –Llama también la atención su proyec- to de apoyar a las mujeres que abortan, un tema muy polémico. –Sí. A la Secretaría de Salud le corres- ponde asegurarles todas las facilidades médicas y hospitalarias para interrum- pir sus embarazos. No queremos que acu- dan a lugares clandestinos y en malas con- diciones sanitarias, exponiendo sus vidas. Nosotros les ofreceremos un lugar seguro,

Seguro Popular. Barril sin fondo

sin riesgos y de primera calidad. Claro, tam- bién respetamos a quienes se oponen a es- tas prácticas por principios religiosos… Pe- ro ahí estarán nuestras instalaciones… si las usan o no las usan, ya es otra cosa.

Primordial, el combate a la diabetes

Y ya en el terreno de las enfermedades que aquejan a la población, el próximo secreta- rio de Salud ve un panorama muy comple- jo, pues menciona que “a las enfermedades ligadas a la pobreza se suman ahora las lla- madas enfermedades de la modernidad, que tienen que ver con el consumo de ali- mentos chatarra, la urbanización y el dete- rioro ambiental”. Aminorar el grave problema de la dia- betes, que ya la padece 15.9% de los adul- tos, será uno de los principales retos de su administración. Lo mismo el problema de las enfermedades mentales, sobre las que comenta preocupado:

Abasto de medicinas. Reto pendiente

“Entre 30 y 40% de nuestra población ya está batallando con su salud mental.

No me refiero a las enfermedades siquiá- tricas, cuyo porcentaje es muy bajo, sino

a las enfermedades mentales producto

de la ansiedad, la depresión y los tiempos violentos que vive México.” Sobre el cáncer, dice: “Debemos reco- nocer que el problema del cáncer nos ha rebasado, siendo que puede curarse uno de cada tres pacientes con cáncer, siem- pre y cuando tenga un diagnóstico y un tratamiento temprano”. Señala que las enfermedades cardio- vasculares, así como el reemplazo de ar- ticulaciones grandes –de cadera y rodilla

principalmente–, son otros de los grandes retos para el sector salud. Lo mismo, dice, “las enfermedades

que están emergiendo por el cambio cli- mático, las cuales nos llevan a estar muy atentos en lo epidemiológico. Cuidar el medio ambiente es muy importante para

la salud. Por ejemplo, el agua potable, que

fue uno de los grandes hitos del progreso, ahora está a punto de perderse y hasta se prevén guerras por el agua”. Alcocer se encoje de hombros y men- ciona otro de los graves problemas al que todavía no le ve la salida; el embarazo de

niñas y adolescentes. Según las cifras ofi- ciales, en 2016 hubo 399 mil 140 embara- zos en ese sector de la población. Dice Alcocer:

“Es un problema preocupante. Hay que evaluarlo para ver en qué estamos fa- llando. Ya tenemos una serie de guías de

la Organización Mundial de la Salud para

hacerle frente. Vamos a revisarlo.” Y concluye:

“Nos proponemos dar buena aten- ción desde la salud materna infantil hasta la vejez, pues al adulto mayor se le duplicarán los apoyos. Atenderemos a los dos extremos de la vida humana… Entre uno y otro sigue habiendo muchas precariedades.”

Miguel Dimayuga

Germán Martínez ofrece una

“intervención a fondo”

al IMSS

JOSÉ GIL OLMOS

P ara millones de mexicanos acudir al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es un suplicio más que un alivio. Hay escasez de camas, de equipo, de médicos, enfermeras y me-

dicamentos. Diariamente la institución ofrece 490 mil consultas –17 millones 850 mil al año–, pero es la que tiene más que- jas ante la Comisión Nacional de los Dere- chos Humanos por deficiencias en la aten- ción. De las 69 que ese organismo emitió el año pasado por violaciones a los derechos humanos, 17 fueron contra el instituto. Mientras revisa el estado financiero y las condiciones en las que se encuentra el IMSS, el senador Germán Martínez Cáza- res habla de aplicar medidas que, adelanta, serán de fondo: atacar la corrupción, revi- sar el uso del Seguro Popular –que algunos gobernadores convirtieron en su “caja chi- ca”–, trabajar con la Secretaría de Hacienda para identificar las anomalías en el regis- tro del salario de los trabajadores, revisar los contratos de compra de medicamentos y “humanizar” el trato a los pacientes.

Y rechaza que el instituto se va- ya a privatizar: “Nada que privatice al IMSS; categórica y absolutamente lo di- go. Lo que haremos es todo lo necesario que haga eficiente la atención a los de- rechohabientes. No privatizar. Sí hacerlo eficiente”. La tarea no es fácil, admite en entre- vista el exlíder nacional del PAN y ahora colaborador del presidente electo, y cuen- ta que Andrés Manuel López Obrador lo invitó a sumarse a su equipo, pese a las críticas que hubo en Morena y en las fi- las panistas. Sobre su escritorio –en las oficinas del Senado, donde trabaja mientras espera asumir la dirección del IMSS el 1 de diciem- bre– hay una pila de documentos que dan cuenta de la situación del instituto próxi- mo a cumplir 75 años. “No está enfermo, pero hay que hacer- le una intervención de fondo”, dice Martí- nez respecto al instituto que diariamen- te practica 4 mil operaciones, efectúa 250 mil trámites, atiende 60 mil urgencias y mil 200 partos y que registra de 300 a 500 muertes por enfermedades diversas. Indica que los dos meses que faltan

para la llegada del próximo gobierno le servirán para revisar las condiciones en las que se encuentra la institución que durante el gobierno de Enrique Peña Nieto bajó la atención a pacientes en casi 30% y redujo 10% el número de médicos, enfer- meras y camas. En primer lugar reconoce la buena dis- posición del actual director, Tuffic Miguel Ortega, para entregar la información de- tallada de todas las áreas e indica que ya se reunió con el secretario de Salud, José Narro, y con el próximo titular de esa de- pendencia, Jorge Alcocer, para analizar las medidas que se tomarán para mejorar el servicio del IMSS. –¿Qué diagnóstico tiene?, ¿hay una si- tuación financiera crítica? –La situación financiera la quiero revi- sar con cuidado. Hasta donde he visto hay una reducción del gasto; lo que hace falta revisar y tiene que ser objeto de estudio es si esa reducción del gasto redujo la cali- dad de los servicios. “No puede haber reducción del gasto que sacrifique la calidad de los servicios porque si no, se generan otras opciones de aseguramiento no contributivo.”

Miguel Dimayuga

A punto de cumplir 75 años, el Instituto Mexicano del Seguro Social da muestras de estar seriamen- te erosionado: lo aquejan las carencias (de camas, equipo, personal) y está invadido por la corrupción. En entrevista, el futuro director del IMSS, Germán Martínez, hace ese diagnóstico y ofrece dar la bata- lla anticorrupción para que el organismo –que no se privatizará, afirma– garantice “el acceso a la salud de todos los mexicanos”.

–¿Ya tiene un aproximado de cuánto necesita el instituto? –Más de lo que se gasta, que son mil 600 millones de pesos diarios. Se necesita

mucho más, porque se incluye a Prospe- ra, Bienestar y el régimen de jubilaciones

y pensiones que administra. El IMSS no lo

puede gobernar una sola persona, lo tiene que hacer un equipo y en eso estamos se- leccionando a los mejores. En la parte ad- ministrativa estará el diputado Pedro Cen- teno; en la parte médica, el doctor Víctor Borja, y estarán otros miembros capacita- dos. No vamos a llegar a aprender. Explica que además de las tareas de salud, el IMSS también es un organismo que contribuye al gasto de seguridad so- cial mediante la recaudación. Indica que debe colectar entre 1.5 y dos pesos de ca- da 10 que recauda el Estado mexicano, pe- ro debe hacerlo mejor para evitar reducir

los gastos que vayan a sacrificar la calidad de los servicios. Precisa que el IMSS ofrece sus servicios de manera ordinaria a derechohabientes y

a población abierta mediante los progra-

mas de Coplamar y Oportunidades. “Vamos a poner énfasis, atención y cuidado a la población abierta que el año próximo cumpla 40 años; se trata del se- guro social para la población más pobre, para los marginados, para los que no son derechohabientes y a quienes desecha la iniciativa privada, que no son trabajado- res formales. A ese IMSS le voy a poner cuidado, atención y emoción cívica. “Es a los más necesitados a los que es- te IMSS necesita atender y ahí debemos cuidar que el gasto del país en salud para la población abierta sea bien utilizado. Por eso debemos revisar al Seguro Popular.” –¿Por qué revisar el Seguro Popular? –Porque en algunos casos (lo subrayo sin señalar cuáles son, porque los tiene que decir el secretario de Salud) el Seguro Popular ha sido la caja chica, el derroche de algunos gobernadores que se aprove- charon de la descentralización del gasto.

“Además de eso, el presidente (elec- to) López Obrador encontró un cemente- rio de hospitales y de clínicas vacías. Eso es una vergüenza, es criminal. No hay otro calificativo para decir que haya más de 50 hospitales sin hacerse y que detrás de és- tos hay contratos de compadrazgos, ca- prichos de gobernadores que los hicieron en lugares donde no se necesitan y con moches.” Por eso insiste en que el Seguro Popu- lar debe estar a revisión y realizar audito- rías, aunque aclara que no le corresponde decir si debe desaparecer.

Combatir la corrupción

Martínez destaca la importancia del IMSS

y su papel fundamental para la salud del

país. No obstante, admite que requiere de

mayores recursos, hacer eficiente el gasto

y combatir la corrupción. Y reconoce que

desde hace décadas se han hecho públi- cos los casos de corrupción por tráfico de órganos, venta de plazas, desvío de recur- sos y contratos para la compra de medi- camentos e instrumental médico a cam- bio de dinero. Recientemente el portal Animal Político

hizo una investigación que reveló la exis- tencia de una red de simulación de con- tratos del IMSS mediante los cuales se hi- cieron 248 transacciones por un total de 674 millones de pesos con seis empresas propiedad de una misma familia, la cual simuló competir en licitaciones y regalaba viajes a funcionarios a cambio de favores. Ante esto, Martínez asegura que ya se piensa en procedimientos de compras consolidadas de medicamentos junto con otros organismos, como el ISSSTE. “El IMSS compra 65% de los medica- mentos de todo el sector salud y no va

a rehuir el combate a la corrupción. Pe-

ro una parte también está en los estados,

que no le entran totalmente a las compras consolidadas que deben ser evaluadas a precios internacionales. No puede ser que

LA TRANSICIÓN

los medicamentos que compran Colom- bia, Perú o Brasil sean baratos y nosotros paguemos un sobrecosto incomprensible. Este es un signo de alarma”, asevera. Sostiene que desde ahora su equipo ya revisa los procesos de compra que se darán para diciembre y está atento a que se hagan con apego a los mecanismos de transparencia, con testigos sociales, acompañamientos preventivos y todas las medidas de seguridad que la ley exige para que haya calidad, transparencia, ho- nestidad y libre competencia. Aclara que evitarán que estas acciones de vigilancia atoren o provoquen un de- sabasto en medicamentos, pues hay una distribución muy compleja y una logística que hay que cuidar desde la dirección del IMSS y desde el gobierno. “Cuidaremos el contenido de las com- pras de medicinas y de equipamiento: que los precios sean competitivos y también la calidad. Le daremos preferencia a la in- dustria nacional. Pero, insisto, veremos los precios internacionales, revisaré las compras consolidadas, no dejaremos que nos vendan a sobreprecios.” –¿Es difícil atacar la corrupción? –Sí, es difícil porque los proveedores quieren mayores rendimientos, porque hay una cultura de hacer las cosas por fuera de los procedimientos legales y por- que a veces el IMSS o el gobierno en gene- ral complican trámites que deberían ser sencillos. “Creo que en el próximo gobierno se debe combatir la corrupción, sea de quien sea; esa es la instrucción de López Obra- dor. En esa tarea tengo experiencia, tengo la voluntad, la instrucción del presidente

Martínez. Rechazo a la privatización

(electo), del (próximo) secretario de Sa- lud y no voy a dudar en eso.” Además advierte que hay otra co- rrupción, la que se da por omisión: la simulación fiscal. “Son las cuotas obrero-patronales que deben pagarse justamente. Voy a revisar si el mismo salario que se de- clara en el SAT es el que se declara en

el IMSS, porque esto al final perjudica a

los trabajadores y a sus utilidades. “No puede haber una diferencia muy grande entre los salarios declara- dos en el SAT y los que declaran en el IMSS. Esa es también corrupción, aun-

que sea una simulación fiscal.” –Ahí se va a topar con grandes

empresas…

–Veo a las grandes empresas con in- tención de contribuir a cambio de bue-

nos servicios para sus trabajadores y

a cambio de rutinas de rendición de

cuentas del IMSS. La grandeza del ins- tituto es la participación tripartita entre

el gobierno, los trabajadores y los em-

presarios. Creo que para una empre- sa es bueno que haya trabajadores con una buena y expedita cobertura de sa- lud y de seguridad social. Según el próximo responsable de dirigir al IMSS, se puede convencer a los empresarios de que es mejor pa- gar sus cuotas y declaren lo que ga- nan sus empleados, porque en todo caso hay una atribución tributaria económico-coactiva para hacer cum- plir la ley. “El IMSS es un órgano fiscal autó- nomo y, por lo tanto, hace contribuir a

todos. Yo estoy dispuesto a elevar la re- caudación a cambio de que se evalúe la calidad de los servicios del IMSS. Eso es

lo justo. Yo no me voy poner del lado de

nadie”, apunta Martínez. –¿Encuentra al IMSS enfermo?

–No, pero sí requiere algunos palia- tivos: no aspirinas, pero sí alguna in- tervención fuerte para que responda al acceso universal de los mexicanos a las salud, a los más pobres y margi- nados. Pero el IMSS no está en urgen- cias, no está en cuidados intensivos, con una buena nutrición contributiva

y extirpar la corrupción, puede ganar

un campeonato. –¿Cómo se imagina al IMSS en los próximos años? –Como el motor a la igualdad del acceso a la salud de todos los mexica- nos, el barco que lleve la pauta del ac- ceso de salud de calidad, que cumpla la promesa de que a los más pobres se les darán consulta y medicina gratuitas. Hay que darle una remozada a la ima- gen, pero el águila del IMSS debe seguir siendo una institución querida y reco- nocida por todos.

Ante la Secretaría del Bienestar,

el abismo

de la desigualdad social

De acuerdo con la plataforma electoral de Andrés Manuel López Obrador, uno de los ejes de su política social será la Secretaría del Bienestar, que manejará los principales programas de desarrollo. A decir de María Luisa Albores, quien encabezará la dependen- cia, se realizará una reingeniería de la actual Sede- sol a fin de que los recursos se utilicen eficazmente, sin condicionamientos políticos, y se canalicen de preferencia a los productores del campo, así como a las zonas indígenas.

Claudio Vargas / Procesofoto

Alejandro Saldívar

MATHIEU TOURLIERE

M aría Luisa Albores Gonzá- lez, quien en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador encabezará la Se- cretaría del Bienestar –el nuevo nombre de la Secre-

taría de Desarrollo Social (Sedesol)–, afir- ma que no detendrá las investigaciones sobre los desvíos multimillonarios opera- dos durante la gestión de Rosario Robles Berlanga, quien será su antecesora. “Es completamente injusto que el dine- ro destinado a la gente con mayor pobreza de este país sea utilizado de manera elec- toral y política”, puntualiza la ingeniera agrónoma y próxima encargada de comba- tir la pobreza y al rezago social en México. En entrevista, Albores González denun- cia que el modelo económico neoliberal llevó al “despojo” de territorios y al empo- brecimiento de los más vulnerables, de- plora que algunos políticos hayan “lucrado con la pobreza” y promete que, mediante la “inclusión productiva”, la próxima ad- ministración abandonará el “enfoque asis- tencialista” en materia de política social. Por otra parte, afirma que su equipo lle- vará a cabo una “reingeniería” de los pro- gramas sociales –de la que no ofrece deta-

lles pero promete que será efectiva– y dice que todavía no cuenta con un diagnóstico preciso de lo que no está funcionando. También enfatiza que la Secretaría del Bienestar entregará un apoyo de mil 264 pe- sos al mes a las personas mayores de 68 años –65 para los adultos mayores indígenas– y la misma suma a las personas con discapaci- dad que estén en situación de pobreza. –¿Es suficiente un ingreso de mil 264 pesos? –se le pregunta. –Nunca va a ser suficiente, pero es lo que se puede dar de acuerdo al presupuesto. Añade que el programa de pensión pa- ra adultos mayores, lanzado por López Obrador durante su gestión al frente del gobierno capitalino, “apoyó mucho”. En cuanto a las causas del empobreci- miento, señala: “Tiene que ver con la des- igualdad. El 80% de la riqueza de este país lo tiene 10% más rico. Hablamos de un país donde viven 53.4 millones de pobres, cerca de la mitad del país vive en situación de pobreza. ¿Y qué favoreció la desigual- dad? El modelo neoliberal, que tiene rela- ción también con el despojo de tierras”. Cuando plantea que la próxima admi- nistración fusionará Liconsa y Diconsa, re- nombrará la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) como Insti- tuto Nacional de los Pueblos Indígenas, y plantea que su visión de bienestar abarca la alimentación, la salud, la educación, la infraestructura, la seguridad social y el in- greso; es decir, los mismos ejes en los que se ha enfocado la política de desarrollo so- cial hasta ahora, se le pregunta cuál será la diferencia entre las políticas que ella apli- cará y las que ya existen. –La primera es que ya no sólo nos que- daremos en programas sociales. Añade que la dependencia contará con una Subsecretaría del Bienestar –que se encargará de los programas– y la Sub- secretaría de Inclusión Productiva y Desa- rrollo Rural Territorial, que planificará pro- yectos no en el nivel individual sino para ejidos y comunidades. Asevera que el proyecto Sembrando Vi- da generará 1 millón de puestos de trabajo a través de la reforestación de 1 millón de hectáreas: “Empezaremos en 2019 con 200 mil empleos”. En tanto, asienta, “seguiremos traba- jando con los programas sociales, que es- tán sujetos a una reingeniería y a una bue- na revisión, para hacerlos funcionar mejor, con mejores mecanismos (…) Prospera tendrá una reingeniería y cuando la tenga- mos más armada la comentaremos, pero pueden tener certeza las familias que reci- birán el dinero”.

“Bancarrota”

Albores nació en Ocosingo, Chiapas, ha- ce 42 años y es egresada de la Universi-

LA TRANSICIÓN

dad de Chapingo. Al plantearle si está de acuerdo con la afirmación de López Obra- dor de que el origen de la violencia que

sufre el país está en el modelo neoliberal, responde:

“Sí. Desafortunadamente, en los luga- res con las tierras de mayor riqueza tene- mos estos focos rojos. Y tiene que ver con

el despojo: el sistema neoliberal tenía muy

claro que viviera menos gente en el cam- po (…) Muchas instituciones se prestaron

a esto: visitadores agrarios se prestaron a

llegar al ejido y reclutar en nombre de em- presas para que los campesinos entrega- ran sus tierras “En algunos territorios donde hay pro- blemas socioambientales se va marcando más la violencia, y también por el narco… No hemos querido ver la riqueza de iden- tidad que tenemos en nuestro país y quisi- mos adaptarnos a un sistema que no nos ha llevado a nada bueno. La mitad de la pobla- ción está en situación de pobreza y eso tie-

ne que ver con la violencia y los territorios.” La semana pasada López Obrador re- pitió que recibirá de Peña Nieto un país “en bancarrota”, lo cual implicará que no podrá cumplir “con todo lo que se está demandando”. En su Estudio Económico de México 2017, la OCDE señaló que “el gasto social es muy bajo para eliminar la pobreza y hacer que la sociedad sea más incluyente”. Entre los miembros del organismo internacional, México es el que invierte la menor parte de sus riquezas en lo social: apenas 7.5% de su Producto Interno Bruto (PIB), contra 21% en

el promedio de la organización.

Si bien indica que el futuro presidente tiene “una sensibilidad con el tema indí- gena y el tema de pobreza”, Albores Gon- zález no presenta un panorama claro so- bre los fondos que se asignarán al gasto social en la próxima administración.

Albores. Investigación sin freno

Carmen Rodríguez Vazquez

Sostiene que la Secretaría del Bienes- tar tendrá un presupuesto superior a los

106 mil millones de pesos que se le asigna- ron este año a la Sedesol, en un caso simi- lar al de las secretarías de Educación Públi- ca y de Salud, pero no detalla de cuánto será

el incremento.

“Habrá que ver cómo se gestiona y cómo se utiliza el dinero. En algunas cosas el mis- mo presupuesto te puede alcanzar”, añade. De acuerdo con datos del Consejo Na- cional de Evaluación de la Política de De- sarrollo Social (Coneval), cuatro de cada 10 trabajadores mexicanos reciben un salario que no les alcanza para comprar la canas-

ta básica, cuyo precio se incrementó a raíz

del gasolinazo del gobierno de Peña Nieto. “¿Qué planteamos? –explica Albores González–. La propuesta de inclusión pro- ductiva, que Diconsa y Liconsa hagan un sistema de suficiencia alimentaria y se fu- sionen, y que contemplen mucho la pro- ducción desde el territorio; que se empiece

a fortalecer a las campesinas y los campe-

sinos a través de la venta de sus productos”.

Lucro con la pobreza

En el sexenio que finaliza se sucedieron al

frente de la Sedesol Rosario Robles Berlan- ga, José Antonio Meade Kuribreña –quien utilizó la dependencia como una platafor- ma de promoción personal para alcanzar

la nominación presidencial por el PRI–, el

mexiquense Luis Enrique Miranda Nava

–amigo y operador político de Peña Nieto–

y el priista oaxaqueño Eviel Pérez Magaña.

–¿Hubo un uso político de la Sedesol? –Sí, y lo hemos visto durante la cam- paña, en las comunidades. Fueron utiliza- dos los programas, se decía que si llegaba Andrés Manuel al poder iba a desaparecer Prospera o Adultos Mayores. Hubo casos identificados desde antes, como la infla- ción en 1 millón 400 del padrón de chiapa- necos indígenas adultos mayores, que in- cluso salió en Proceso. Imagínate que se cobre todo eso tan sólo un mes, es muchí- simo dinero. “Creo que algunos programas tienen buena estructura operativa, pero ésta se

utilizó de manera electoral, a nivel de te- rritorio. ¿Cómo desmantelas eso? Hacien- do una reingeniería y también arropando

a esta gente en situación de pobreza, si

por miedo o algo se vieron cooptados.” –Se han forjado muchos cacicazgos lo- cales con base en los apoyos de la Sedesol. ¿Cómo van a lidiar con ellos? –El licenciado (López Obrador) ha si- do muy claro en esto: el apoyo llegará di- rectamente a las personas y no se acep- tarán negociaciones con organizaciones que se imponen y tienen una cuota. Esto no se puede permitir, porque lo que han hecho estos líderes fue lucrar con la po- breza. Han vivido de ella.

Promete que, a diferencia de lo que ocurrió en el sexenio de Peña Nieto, los delegados de la Secretaría de Bienestar en las entidades federativas no tendrán per- files de operadores electorales.

“Los tenemos excluidos”

“Cuando se revisa un mapa del país, re- sulta que las regiones más ricas en biodi- versidad, en flora, fauna, agua, subsuelo y suelo son las regiones con mayor pobre- za y en gran medida zonas indígenas. Al- go no estamos haciendo bien. Son terri- torios ricos. A quienes han fungido como guardianes de este territorio los tenemos excluidos y los tenemos abandonados (…) hay que preguntarles qué quieren ellos”, señala Albores González.

–¿Está de acuerdo con el modelo de desarrollo basado en proyectos mineros, extractivistas, que se aplicó sobre todo en territorios indígenas? –No estoy de acuerdo, porque no se ha hecho bien: estos megaproyectos no han incluido a la gente. Tenemos 68 pueblos originarios, más el pueblo afro, distribui- dos en el país y no se les ha hecho una con- sulta previa, libre e informada al respecto, como lo establece el Convenio 169 de la Or- ganización Internacional del Trabajo. “Cuando revisamos proyectos relacio- nados con la minería a cielo abierto nos damos cuenta… que dejaron territorios llenos de despojos, porque al final de cuen- tas deterioraron el ambiente, acabaron el agua. Quiero recordar también que de 2012

a 2018 han fructificado muchos movimien-

tos con reclamos socioambientales por conflictos del territorio.” Al pedirle su opinión sobre los mode- los que implantaron el Ejército Zapatis- ta de Liberación Nacional en Chiapas y la comunidad purépecha de Cherán, en Mi- choacán, donde los comunitarios consti- tuyeron un autogobierno y expulsaron a

los partidos políticos, contesta:

–Creo en el modelo de economía social

y solidaria, que está centrado en la perso-

na y en la reproducción de la vida, del ám- bito comunitario… Se puede fortalecer la economía a través de generar economías locales, a través del modelo de economía social y solidaria en la vida práctica. “No creo en que te puedas quedar so- lo en tu ideología, tienes que ser prácti- co (…) Respeto mucho a los otros mode- los. Conozco la experiencia de Cherán, ¡es hermosa! Y el modelo zapatista… tiene la parte ideológica, y esto es muy bueno, pe- ro también te tienes que meter al hacer y a la práctica; no puedes vivir en la pobreza.”

–Todo Chiapas sufre pobreza, no sólo las zonas controladas por el EZLN. –Sí, es el estado en mayor pobreza:

ocho de cada 10 pobladores están en la po- breza, es una realidad.

JENARO VILLAMIL

E n un hecho calificado como “histórico” por la propia ma- gistrada presidenta Janine Madeline Otálora Malassis, la Sala Superior del Tribu- nal Electoral del Poder Judi-

cial de la Federación (TEPJF) decidió por unanimidad un recuento total y nuevo cómputo de los votos en los 26 distritos de Puebla para la elección a gobernador, al documentar un “número de irregula- ridades tal que no permite tener certe- za” sobre los resultados de los comicios del pasado 1 de julio en el estado. La diferencia entre Martha Érika Alonso, la esposa del ex gobernador Rafael Moreno Valle, y el candidato de Morena, Barbosa Huerta, fue de 122 mil 36 votos, es decir, 4.04% de la votación, y los siete magistrados del TEPJF deci- dieron que era procedente el recuento total. El recuento en las 7 mil 174 casillas se iniciará el 24 de septiembre y “pue- de prolongarse durante una semana”, admite la magistrada Otálora Malassis, en entrevista con Proceso sobre los al- cances de esta decisión, que abren la posibilidad de anular los comicios para gobernador. Barbosa Huerta celebró la “decisión histórica” del TEPJF, pero aclaró que “no tenemos confianza en lo que se vaya a encontrar”, ya que “todo el material que va a ser abierto y contado ha esta-

Puebla

Morena teme

que los paquetes electorales

estén alterados

Una ola de denuncias por irregularidades inundó los medios y los tribunales electorales durante la jornada electoral del pasado 1 de julio, durante el conteo de los votos y después de que las autoridades electora- les de Puebla dieron como ganadora a la candidata de la coalición Por Puebla al Frente, Martha Érika Alonso. Aunque en principio se desecharon las quejas del mo- renista Miguel Barbosa, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación encontró una gran cantidad de irregularidades que vulneraron la certeza de los co- micios y ordenó un recuento total de los votos.

LA TRANSICIÓN

do en manos de quienes han manipulado la elección”. El exsenador afirmó ante medios de comunicación que “el recuento no ga- rantiza toda la limpieza de la elección” porque “los pillos electorales fueron los mismos: el Instituto Electoral del Estado y los consejos distritales”. El aspirante morenista indicó en su comunicado del 19 de septiembre que “la manipulación sobre el material elec- toral del Instituto Electoral del Estado y sus direcciones, así como de los conse- jos distritales electorales y los consejos municipales electorales, ha sido perma- nente, antes, durante y después de la jor- nada electoral, sosteniendo de nuestra parte que la certeza en los resultados y la cadena de custodia en el material está perdida”. No mencionó nada sobre el juicio que interpuso para anular la elección, pero Santiago Nieto Castillo, extitular de la Fis- calía Especializada para la Atención a los Delitos Electorales (FEPADE) y asesor de Morena en el caso de Puebla, comentó a este semanario que la decisión del TEPJF “es una buena señal”. “El problema es que, si lo que vimos en el hotel donde alteraron las actas es- taba avanzado, los paquetes electora- les deben estar alterados”, afirmó Nieto Castillo. Sobre la violación del proceso de cus- todia y la anulación de los comicios a go- bernador, la magistrada presidenta del TEPJF aclara que “corren por pistas sepa- radas” y que, efectivamente, el recuento no significa automáticamente una anu- lación o una valoración sobre las dudas frente a la cadena de custodia de los pa- quetes electorales. “El proceso de la anulación de la elec- ción sigue en el Tribunal Electoral de Pue- bla y tienen hasta el 10 de octubre para resolver sobre este tema. El caso de la im- pugnación por la presunta violación de la cadena de custodia de los paquetes elec- torales aún está en el Tribunal de Puebla. El recuento total y estos dos temas corren por ‘pistas separadas’”, aclara. Sin embargo, Otálora Malassis recuer- da que hay un antecedente en el caso de Apizaco, Tlaxcala, donde en 2015 se anu- laron las elecciones municipales al acre- ditarse que se violó la cadena de custodia de los paquetes electorales. –¿Cuál es el objetivo principal de un recuento total en el caso de la elección de Puebla? –se le pregunta a la presidenta del TEPJF. –Lo fundamental es que tanto los ciu- dadanos como los actores políticos tengan la certeza de que sus votos fueron conta- dos y se contaron bien. El valor más im- portante es la certeza. Cada partido va a tener un representante en cada una de las

Víctor Hugo Rojas / Procesofoto

LA TRANSICIÓN

60 mesas de conteo de los votos y podrán

observar qué sucederá en este proceso. –¿Por qué se decidió un recuento total? –Porque las inconsistencias que tene- mos en nuestros expedientes son tan gra- ves que ameritaban un nuevo recuento.

La magistrada Otálora Malassis ejem- plifica esas irregularidades: en los distri- tos 8 y 9, correspondientes a Huejotzingo

y a la capital de Puebla, la diferencia entre

el primero y el segundo lugar fue menor de 1%. En Huejotzingo fue de 0.17% y en la capital de 0.23%.

En Huauchinango de Degollado el acta

señala que el recuento se llevará a cabo en

50 casillas y luego se afirmó que se llevó a

cabo en 65, además de que los anexos son ilegibles. En el distrito 3 de Zacatlán “sim- plemente en el expediente no obra acta alguna”. En los distritos 4 y 6 el acta remite a un anexo en el que se señalan las casillas re- contadas, pero este anexo “no obra en el expediente”. En el distrito 15 se crearon dos gru- pos de trabajo para hacer el recuento, “pero no se especifica en qué casillas se realizó, ya que se supone que están en un listado anexo que tampoco obra en el expediente”. “Por eso –abunda la magistrada–, a

partir de todas estas inconsistencias de- cidimos que el caso amerita de manera evidentemente excepcional, lo enfatizo, ordenar el recuento de todos los distritos electorales de Puebla.” En la sesión del 19 de septiembre, don- de se decidió el recuento total, la ma- gistrada presidenta citó una tesis de la

Suprema Corte de Justicia de la Nación so- bre el valor de la certeza en materia electo- ral y argumentó:

“Esto significa que la preparación, la realización y calificación de las eleccio- nes deben revestir una total convicción, generar una situación de absoluta con- fianza por parte de los actores políticos y sociales, a efectos de que no queden va- cíos interpretativos y dudas, para que, fi- nalmente, los votos emitidos produzcan un resultado convincente por ser veraz. “La forma en cómo se asentaron los da- tos relativos a la votación no puede, en el caso de Puebla, generar convicción ni ab- soluta confianza entre los actores políticos

y sociales de los resultados de la elección

para gobernador y tampoco de manera al- guna para la sociedad.”

La ponencia del magistrado Vargas

El autor de la ponencia que ordenó el re- cuento total fue el magistrado José Luis Vargas Valdez, considerado como el más cercano al PRI. En su resolución afirmó que “estamos en presencia de un caso sui

Alonso. Cuestionada elección

géneris, derivado de la inconsistencia en

la actuación de los 26 consejos distrita- les, lo que justifica un análisis directo, a

mi modo de ver, de las irregularidades en

función de los principios constitucionales que debe observar toda elección”.

Mencionó tres tipos de inconsistencias:

primero, en 13 distritos el total de casillas cuya votación se ordenó recontar no coin- cide con las que finalmente fueron recon- tadas; segundo, en nueve distritos no se especificaron las casillas recontadas ni sus resultados; tercero, en seis distritos electo- rales no se asentaron los resultados de las casillas que fueron objeto del recuento. “Esto demuestra que las actas de cómputo contienen inconsistencias que

no permiten tener certeza de los resulta-

dos”, indicó el magistrado. Recordó que la ley electoral de Puebla

establece los supuestos en que las auto- ridades jurisdiccionales deben ordenar el nuevo escrutinio y cómputo de la vo- tación recibida. Aclaró: “Si bien es cierto que en la legislación estatal no se prevé expresamente un supuesto que ordene el recuento de votación por irregularidades

en la actuación de las autoridades acon-

tecidas durante los cómputos… el legisla- dor regula los supuestos ordinarios y no extraordinarios. “Esto es así porque sería ilógico exi- gir a los congresos prever todas aque- llas circunstancias e hipótesis irregulares

que puedan presentarse y que se haga de- pender de cuestiones de hecho, máxime cuando sean imputable a las autoridades.” En entrevista con Televisa, el magis- trado Vargas Valdez negó que su sentencia respondiera a las presiones del presiden-

te electo, Andrés Manuel López Obrador:

“Somos ajenos a estas cuestiones. ¿Cuál es el poderoso? Todavía está Peña Nieto en funciones, aún no entran al poder los nuevos partidos”. El magistrado Felipe Alfredo Fuentes Barrera coincidió con el argumento del magistrado Vargas y afirmó que “no se sabe con exactitud cuál fue la totalidad de actas recontadas. Algunas de estas ac- tas están incompletas o no constan en el expediente”. Fuentes Barrera planteó que en el re- cuento, el cual se iniciará esta semana, “deben seguirse todos los protocolos de se- guridad necesarios a efecto de garantizar y proteger la integridad de los paquetes elec- torales; la pertinencia del recuento total de la votación recibida en la totalidad de las casillas radica precisamente en lo que se busca, que es garantizar la certeza en el re- sultado de la elección”.

El estudio de la Ibero

Antes de la resolución del TEPJF, el doctor Miguel Santiago Reyes Hernández, acadé- mico de la Universidad Iberoamericana del estado, documentó que las autoridades electorales de la entidad pasaron por alto nueve errores de cada 10 casos tomados en la muestra de su estudio Inconsistencias gra- ves en la elección a gobernador en Puebla. En el estudio se analizaron 898 casi- llas; 12.1% de ellas se seleccionaron por la importancia de sus irregularidades. Se halló que en todas existe una diferencia de más de 20% entre el número de quie- nes votaron para gobernador y los que lo hicieron para presidente de la República. “El 1 de julio pasado dejaron atrás el robo de urnas físico y la manipulación de los representantes de casilla, para abrir paso a los delincuentes cibernéticos, quie- nes afectan directamente en una decisión que debiera ser de la ciudadanía pobla- na”, afirmó el investigador Reyes Hernán- dez en la conferencia de presentación de los resultados. El estudio decidió tomar la informa- ción de la página oficial del Instituto Elec- toral del Estado y, luego de auditar ante notario público, se hallaron irregulari- dades como las siguientes: no existe un listado nominal único y se detectó una di- ferencia de 19 mil 808 personas entre la información del INE y la del IEE; hubo una diferencia de 64 mil 118 votos totales para presidente de la República y para gober- nador; y se registraron errores en 92.1% de las actas investigadas. En su conferencia de prensa el acadé- mico señaló que al comparar las actas con errores y el conteo distrital oficial las ci- fras tampoco son compatibles; por lo tan- to, asienta, “el fraude está en el conteo oficial”.

ESTADOS

Víctor Hugo Valdivia / Procesofoto

Ernesto Canales:

El sistema anticorrupción,

una farsa

LUCIANO CAMPOS GARZA información clave para someter a juicio al priista, que es retratado aquí casi como un

cleptómano. Luego de reconocer que no será él quien lleve a prisión a Medina, señala que la Operación Tornado, que dio origen a la macroinvestigación contra decenas de funcionarios del anterior sexenio nuevo- leonés, estuvo bien integrada, pero no tu- vo funcionamiento óptimo debido a que la Fiscalía Anticorrupción carecía de peritos que dieran seguimiento a las indagatorias. Al relatar la trama de corrupción que hubo en el sexenio pasado en el estado, también hace un señalamiento inquietan- te al exdirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa, que habría otorgado una millonaria obra a constructores allegados al exgober- nador, favor por el que recibió, a cambio, la concesión de decenas de taxis en Nue- vo León. Canales actualmente se desempeña co- mo subprocurador anticorrupción de tran- sición y sabe que la publicación de este libro le puede costar el trabajo, pues al hacer las revelaciones sobre las investigaciones pue- de ser cuestionado sobre su imparcialidad. “Voy a seguir (en la Subprocuraduría) si me dejan. A lo mejor con la publicación

supuesta independencia que busca obtener sólo sirve para someter al titular del puesto a los partidos políticos, que son los que lo designan por medio de sus diputados. En ¿Cómo nos arreglamos? Testimonio del primer fiscal anticorrupción en México (Gri-

jalbo, 2018), su primer libro, Canales San- tos no se guardó nada; desde Nuevo León, donde ocupó el puesto poco más de dos años, denuncia cómo el Sistema Nacional Anticorrupción, contrario a su propósito, se ha convertido en un “salvoconducto” para los funcionarios deshonestos. En su obra, de próxima aparición, el ahora designado subprocurador de transi- ción en la entidad señala cómo su esfuer- zo para procesar a Rodrigo Medina fue sa- boteado desde el interior del gobierno de Jaime Rodríguez Calderón, que no pudo conseguir que los funcionarios del primer nivel entregaran a la Fiscalía investigadora

M ONTERREY, NL.- Ernesto Ca-

nales, exfiscal anticorrup-

ción de Nuevo León, de-

nuncia en un libro que el

sistema nacional en la ma-

teria es una farsa, pues la

del libro ya piensan que tengo algún im- pedimento para hacerlo, del tipo de con- flicto de intereses, no sé”, señala.

Esperanza y frustración

Canales Santos ocupa actualmente la Uni- dad de Transición de la Subprocuraduría Anticorrupción de Nuevo León. Su trabajo es desahogar los expedientes que quedan de funcionarios que fueron vinculados en su gestión. Ahora que ha sido sustituido por un nuevo fiscal anticorrupción, designado por el Congreso local, sólo espera sacar ade- lante el trabajo antes de entregar el puesto. En el libro explica que en sus orígenes profesionales era un abogado que se des- empeñaba en la iniciativa privada y traba- jaba como activista en el organismo Rena- ce, que fundó para combatir las injusticias del sistema penal. En 2015, cuando Jaime Rodríguez ga- nó la gubernatura de Nuevo León, fue invi- tado por Fernando Elizondo a formar par- te del primer gobierno independiente en la historia partidista de México. Aunque inicialmente le ofrecieron la Procuraduría estatal, finalmente aceptó asumir el pues- to de subprocurador anticorrupción.

Octavio Gómez

Está por comenzar a circular el libro ¿Cómo nos arreglamos?, escrito por quien fuera fiscal anticorrup- ción de Nuevo León –el primero en el país–, Ernesto Canales. En la obra y en entrevista con Proceso, el exfuncionario narra todas las trabas que se le pusie- ron a su trabajo en aquel estado y cómo se le impidió fincarle cargos al exgobernador Rodrigo Medina, pese a que había descubierto toda la trama de corrupción armada por el político priista y su padre. Y abunda en el sinsentido de un Sistema Nacional Anticorrupción que, sostiene, sólo servirá de “salvoconducto” para funcionarios deshonestos.

En su libro señala que aceptó porque quería poner en práctica los juicios orales y el recientemente creado sistema de justicia penal acusatorio, que él había impulsado. Sin embargo, al entrar al servicio pú- blico la realidad le mostró su rostro más decepcionante. Entendió que el Sistema Nacional Anticorrupción, que avanzó por los escándalos en los que se involucró el presidente Enrique Peña Nieto, resultó ser un fiasco y un contrasentido, pues duran- te los cinco años que duró su instrumen- tación no se llevó a cabo ninguna acción para combatir el delito. Escribe Canales: “La creación del Sis- tema Nacional Anticorrupción fue un sal- voconducto para que continuara la impu- nidad. Esta ironía llegó a niveles épicos, pues los expertos centraron la discusión en quién debería designar al fiscal y no se percataron de que la solución era otorgar- le independencia a éste. “No es posible documentar la manipu- lación de la cúpula del poder, pero el hecho es que cinco años después de haber sido creado, el Sistema Nacional Anticorrup- ción no ha tenido ninguna consecuencia significativa en la lucha anticorrupción a nivel nacional. Todo lo contrario, el color de la casa presidencial fue un preludio del que sería todo el sexenio de Peña Nieto en este tema: ¡Se fue en blanco!” En Nuevo León, ya instalado como el zar anticorrupción, Canales enfrentaba una enorme presión social y mediática, pues El Bronco había prometido en campa- ña encarcelar a Medina y a sus funciona- rios corruptos. Hubo varias reuniones en las que pi- dió a los funcionarios de primer nivel del gobierno estatal que le proporcionaran in- formación sobre las gestiones del sexenio de Medina. Pero ni el mandatario pudo

contra la indiferencia de sus subordina- dos. El subprocurador señala que fue en- gañado por el secretario de Obras Públi- cas, Humberto Torres Padilla, y por el de Finanzas y Tesorería, Carlos Garza. Sobre la oficina encargada de crear in- fraestructura dice Canales: “¿Qué tanto estaba encubriendo este secretario o qué tanto no apreciaba la labor de la fiscalía? Aunque el gobernador lo ordenara y el se- cretario asintiera en las reuniones, después nos enfrentábamos con su desinterés”. Sobre la Tesorería, precisa: “ Aunque es de ayuda, la confianza no puede rom- per todas las barreras e inercias, como, por ejemplo, las de la Tesorería que nunca nos facilitó, ni dosificadas, sus armas de in- vestigación fiscal y financiera, por temor, decían, a represalias de Hacienda federal”. De cualquier manera, Canales dio a co- nocer el 3 de junio de 2016 la Operación Tornado, con la que se pretendía procesar a decenas de funcionarios que, en esa pri- mera etapa, eran acusados de desviar unos 3 mil 600 millones de pesos del erario. El pez gordo era el gobernador Medi- na de la Cruz. Y junto a él, como artífice del entramado de la corrupción, era seña- lado su padre, Humberto Medina Ainslie, quien, se sabía en la localidad, era el en- cargado de asignar toda la obra pública del gobierno de su hijo. Relata Canales en el libro: “La corrup- ción corría por camino doble: uno domi- nado por el equipo de Medina y el otro por su padre. Era verdad lo que se decía en la calle: las personas encargadas de las áreas de compras y finanzas obedecían en los hechos al padre del gobernador y no a los titulares de las dependencias”. Considera uno de sus grandes éxitos haber encerrado en el penal de Topo Chi- co a Rodrigo Medina, aunque fuera unas

ESTADOS

horas, el 26 de enero de 2017, al vincular- lo por los delitos de peculado y daño al era- rio, pues con ello le demostró a la ciudada- nía que los corruptos de más alto nivel sí pueden pisar la cárcel. Sin embargo, luego de que fuera liberado por un amparo ama- ñado, los esfuerzos posteriores para proce- sarlo fueron tortuosos y decepcionantes, al grado de que provocaron que estuviera a punto de renunciar al puesto. Además del bloqueo en el gabinete del Bronco, el subprocurador anticorrupción se enfrentó con un laberinto burocrático que terminó por derrotarlo. Como ejemplo se- ñala, de nuevo, al tesorero Garza Ibarra, al que no menciona en todo el libro por su nombre. “Nunca conseguimos que ejerciera su facultad de auditoría para investigar a los contratistas señalados. La Tesorería llegó al extremo de no aprobar fondos para que la fiscalía contratara expertos recolecto- res de estos datos de fuentes públicas. Lo peor era que tampoco se negaban definiti- vamente. Me traían como al tonto del pue- blo”, reconoce.

La derrota

La creación del Sistema Nacional Antico- rrupción dio pie en Nuevo León a que los diputados de la pasada Legislatura local apuraran la creación del Sistema Estatal Anticorrupción (SEA) que, según señala, fue un fraude, pues pretendía darle auto- nomía al quitarle al gobernador la facultad

de nombrar al fiscal general y a los titula- res del combate a los delitos de corrupción

y electorales.

Sin embargo, esta iniciativa, que fue respaldada de buena fe pero con ingenui- dad por organismos privados, permitió

que fueran los legisladores locales del PRI

y del PAN quienes eligieran al comité se-

Medina. Impune

ESTADOS

leccionador, que fue el que filtró los nom- bres de los elegidos. De esta manera fue nombrado fiscal general Gustavo Guerrero, que había sido presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado en tiempos de Rodrigo Medina. “Por si quedara cualquier duda acerca de las intenciones de los diputados, éstos designan al exmagistrado Gustavo Gue- rrero como fiscal general del estado, quien ha controlado el Poder Judicial local como presidente del Tribunal Superior de Justi- cia por varios periodos.

“Es quien decidió el nombramiento de su actual presidente. Con esta forma- ción definida ahora por el PRI, como par- tido mayoritario, ¿qué posibilidades rea- les hay de que los jueces y el fiscal vayan a actuar con independencia del interés par- tidista de proteger a Medina y socios?”, se queja Canales. Lo mismo pasó con el nombrado fiscal anticorrupción, Javier Garza y Garza, que lo sustituyó. Este funcionario es hermano de Alejandro, que fue procurador de Justi- cia en el sexenio de Medina.

A esto se agrega que el defensor de Medina es su exprocurador, Javier Flores quien, según Canales Santos, tenía “estre- chas relaciones” con los fiscales que per- seguían al priista vinculado, pues había si- do su jefe, una condición que revelaba un claro conflicto de interés. Con los cambios provocados por el SEA y la llegada de un nuevo fiscal, los agentes ministeriales que llevaban casos de funcionarios corruptos fueron removi- dos, lo que significa que los entrantes em- pezarán de cero. Además, Garza y Garza determinó aplicar una “tregua electoral” durante las campañas pasadas, lo que in- movilizó los expedientes. Antes de que Canales saliera, hubo numerosas audiencias que fueron poster- gadas “por los motivos más absurdos”, pa- ra esperar que entrara Garza al relevo. Mientras observa cómo se consume su tiempo como efímero fiscal anticorrup- ción en Nuevo León, Canales deja a sus lectores una serie de preguntas que Medi- na de la Cruz no ha respondido:

“¿De quién es el departamento en San- ta Fe que habita?, ¿de qué cuenta banca- ria salen los pagos por el arrendamiento?, ¿quién le paga y cuánto a sus abogados Zínser, Flores y demás?, ¿cómo paga el avión privado cuando viaja a Monterrey para asistir a audiencias y entrevistas en la fiscalía y aterriza en Saltillo para que no se entere la prensa? “¿Quién le paga a sus empleados do- mésticos, los mantenimientos de casas y el rancho?, ¿quién cubre las cuotas de las tarjetas de crédito?, ¿qué saldos tiene en sus cuentas bancarias?, ¿con qué dinero viaja al extranjero?, ¿quién paga las cole- giaturas de sus hijos?” En su relato, el todavía funcionario re- vira a Ochoa Reza. Al hacer referencia al Grupo Allende, que controlaba la construc- ción de obra pública en Nuevo León, en su- puesto contubernio con el padre de Me- dina, Canales señala que a este grupo de empresarios la Comisión Federal de Elec- tricidad le dio un contrato de millones de dólares para construir el gasoducto Texas- Monterrey. La obra fue otorgada pese a que la firma contratada carecía de anteceden- tes, experiencia y dimensiones. Y señala Canales: “Más o menos al mis- mo tiempo, el gobierno de Medina otorgó permisos al líder nacional del PRI, Enrique Ochoa, en aquel entonces director general de la CFE, por 60 taxis. ¿Por qué la CFE otor- ga la concesión del gasoducto a un grupo nuevo, relativamente pequeño y sin expe- riencia? (…) ¿Hubo sobreprecio en la coti- zación de este gasoducto? ¿Se canalizaron recursos federales a Medina mediante este contrato? ¿Será un repago por servicios del exgobernador o un depósito a ser devuel- to? ¿Es intercambio por lo de los taxis? ¿Sa- bremos las respuestas?”

Germán Canseco

Ayotzinapa:

la esperanza está en la verdad

MARIO PATRÓN SÁNCHEZ*

E ste miércoles 26 se cumple un aniversario más de la desaparición forzada de 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, hechos en lo que también fueron

privadas de la vida seis personas –tres de ellas norma- listas– y donde fueron lesionadas varias decenas más,

algunas con secuelas hasta hoy.

A lo largo de 48 meses no ha habido un momento en que las fa-

milias de los normalistas hayan dejado de exigir justicia y verdad. Esta exigencia se ha seguido escuchando en México y el extranjero a lo largo de todo este tiempo. La presencia pública de esta dolorosa e irresuelta desaparición

forzada se puede explicar por la dimensión numérica de las vícti- mas, por su juventud o por su pertenencia a un sector vulnerabili- zado de la sociedad. Pero sin duda hay otros dos factores que han contribuido a que Ayotzinapa permanezca como una herida abier- ta en el corazón de la nación.

El primero es que Ayotzinapa evidenció la profundidad de la cri-

sis de violencia y violaciones a los derechos humanos que enfrenta el país. La magnitud –en tiempo y geografía– de los ataques, el con- trol territorial de los perpetradores, el papel activo en la desapari- ción de varias fuerzas de seguridad y las omisiones no explicadas de otras, y la complicidad entre autoridades y criminales, fueron condiciones que quedaron expuestas a la vista de todos. Ayotzinapa mostró las condiciones estructurales que han per- mitido que la colusión entre el crimen organizado y las autoridades se extienda a amplias parcelas de la vida pública, mucho más allá de la esfera municipal. El segundo factor es, sin duda, la persistencia y la fortaleza de las madres y de los padres. Protagonistas involuntarias de un mo- mento histórico, estas familias se sobrepusieron al permanente dolor de la ausencia, para recorrer con pasos firmes senderos en Iguala, pasillos en Palacio Nacional, calles de la Ciudad de México, decenas de plazas públicas de toda la República e incluso espacios solidarios en otros países. Como lo han hecho decenas de miles de familiares en búsqueda de sus seres queridos a lo largo de todo el país, padres y madres de los normalistas han desnudado las falen-

cias del aparato de justicia y de la atención victimal, consiguiendo que la intervención de las instancias internacionales haya jugado un papel decisivo en el caso. Cada una de las acciones emprendidas por las madres y los pa- dres ha tenido un solo objetivo: alcanzar la verdad. Pero la admi- nistración federal saliente no sólo no ha querido responder a esa interpelación, sino que ha obstaculizado una y otra vez el camino hacia la verdad. A cuatro años, ese es el balance.

Si la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014 condensó los fac-

tores que inciden en la crisis que padece México, la respuesta del Estado mostró un aparato de justicia fallido y una acendrada indo- lencia institucional.

A pesar de la dimensión de los hechos, el gobierno federal tardó

más de una semana en pronunciarse al respecto. Cuando intervi- no, lo hizo para confeccionar la llamada “verdad histórica” e inten- tar cerrar el caso. Así se construyó, con base en pretendidas confesiones de un

conjunto de detenidos, una versión oficial: que los normalistas ha- brían viajado a Iguala para irrumpir en un acto político municipal, que policías de Iguala y Cocula los habrían entregado a integrantes del crimen organizado, y que éstos los habrían privado de la vida, incinerado y dispersado sus restos en el río San Juan. En este escenario, las familias lograron que la Comisión Intera- mericana de Derechos Humanos (CIDH) formara un Grupo Inter- disciplinario de Expertos Independientes (GIEI), con la misión de supervisar en tiempo real la investigación y la búsqueda y de hacer recomendaciones sobre temas estructurales. La intervención del GIEI fue decisiva para demostrar científica- mente que la versión de la pira en el basurero de Cocula es mate- rialmente imposible. En su primer informe, además, el GIEI evidenció que los estu- diantes fueron monitoreados en todo momento a través del C4 y que su intención no fue boicotear el evento político, encontró mo- mentos y eventos delictivos no reconocidos en la versión oficial, describió una escalada en la violencia durante los ataques y con- cluyó que éstos se dirigieron a impedir que los autobuses tomados

por los estudiantes en Iguala salieran de la ciudad, señaló su preo- cupación por la fragmentación de la investigación, trató la falta de búsqueda inmediata y de uso de inteligencia y recogió la palabra de las familias. Seguramente por ello, en su segundo periodo, el GIEI enfrentó una sucia campaña de difamación, lo mismo que constantes obs- táculos para alcanzar su cometido. De todas maneras, en su infor- me final, el grupo documentó nuevos escenarios no investigados y la renuencia de la PGR a profundizar líneas de investigación distin- tas a la hipótesis oficial, además de sus omisiones y retrasos en las pesquisas sobre trasiego internacional de drogas. El GIEI también expuso graves irregularidades en el levanta- miento y procesamiento de la evidencia supuestamente recogida en el río San Juan. Luego de la salida del GIEI, el monitoreo de la indagatoria no concluyó. El Mecanismo Especial de Seguimiento de la CIDH ha desempeñado un papel fundamental en la revisión del caso. Por su parte, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) realizó contribuciones esenciales para entender lo ocurrido. Final- mente la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, con la presentación del infor- me Doble injusticia. Informe sobre violaciones de derechos humanos en la investigación del caso Ayotzinapa, encontró fuertes evidencias de que se cometió tortura contra al menos 34 personas detenidas –algunas de ellas, clave en la construcción de la teoría oficial– y señaló la po- sible ejecución arbitraria de otra más. Esta decidida confluencia de un organismo nacional autóno- mo de derechos humanos, de un organismo del sistema interame- ricano y de un organismo del sistema universal, no sólo evidenció cómo la mentira se situó en el centro de la respuesta institucional al caso Ayotzinapa, sino que también mostró que el gobierno federal se quedó solo en su tozuda defensa de la “verdad histórica”. Pero faltaba una evaluación final: frente a las críticas interna- cionales, la administración saliente sostuvo siempre que la última palabra provendría de los tribunales nacionales. Pues bien, duran- te este 2018 esa palabra fue enunciada y fue reprobatoria respecto de la hipótesis oficial.

Un esperanzador contrapeso judicial

En mayo de 2018, al resolver juicios de amparo promovidos por per- sonas imputadas en el caso y tras realizar un análisis riguroso, los magistrados del Primer Tribunal Colegiado de Circuito del Décimo Noveno Circuito encontraron indicios sobre el uso de tortura, ade- más de notar la existencia de otras irregularidades, como deten- ciones arbitrarias e ilegales, demora en la puesta a disposición de autoridad competente y la omisión de investigar la tortura. A partir de una valiente propuesta del magistrado Mauricio Fer- nández de la Mora, el Tribunal determinó que la investigación no había sido independiente ni imparcial ni eficaz y decidió otorgar la protección de la justicia no sólo a los quejosos, sino extender ese manto hacia las propias víctimas del delito con una fórmula inno- vadora pero legal: ordenó la creación de una Comisión de Investiga- ción para la Verdad y la Justicia (Caso Iguala), estableciendo que en ella participaría el Ministerio Público pero también, para fungir como contrapeso, los familiares de las víctimas con sus representantes y la propia CNDH. El Tribunal también ordenó profundizar la asistencia técnica internacional, enfatizando la pertinencia de regresar al GIEI. Lamentablemente el gobierno federal ha empleado su resto en emprender una ofensiva inusitada contra la resolución del Tribunal –de suyo inatacable–, interponiendo más de 200 recursos, escritos e impugnaciones de diversa índole contra esta sentencia, al tiempo que el titular del Ejecutivo estimaba pertinente emplear el tiempo aire del Estado mexicano para reafirmar, en la difusión de su últi- mo informe de gobierno, su compromiso personal con la insoste-

ENSAYO

nible “verdad histórica”: el presidente expresó su convicción sobre la solvencia de la hipótesis oficial y enfatizó que su gobierno había permitido el escrutinio internacional de la indagatoria; no dijo, sin embargo, que precisamente ese escrutinio internacional concluyó que la explicación por él defendida carece de sustento científico. En tanto las familias esperan que la Suprema Corte de Justi- cia de la Nación analice la innovadora sentencia dictada en el caso y mientras que ya se vislumbra el deslinde público respecto de la “verdad histórica” de actores vinculados a los hechos o a la inves- tigación –el caso de Osorio Chong en el Senado–, la inminente al- ternancia abre una oportunidad para el esclarecimiento pleno del caso. Para ensanchar esta oportunidad, en el marco del cuarto ani- versario de los hechos las familias se encontrarán con el presiden- te electo en una reunión decisiva para la ruta de justicia que podría iniciarse. Los signos del compromiso de la administración entrante con la resolución del caso son hasta ahora alentadores. La designación de Alejandro Encinas para dar seguimiento al tema es en sí misma esperanzadora, pues no sólo desde su visión política, sino también desde su historia de vida, cuenta con las credenciales idóneas para entender la trascendencia de alcanzar la verdad. Empero, como en tantos otros casos de desapariciones, la ex- periencia de interacción entre las familias y el Estado mexicano ha sido desastrosa y ha abonado a la sabia desconfianza. Por ello, los padres y las madres de los normalistas están expectantes y ávidos de verificar si lo que hasta hoy son compromisos y declaraciones, se convierten con celeridad en actos de gobierno capaces de verda- deramente desafiar los pactos de impunidad que se entrelazan con la dolorosa historia reciente de nuestro país. Para las familias no hay duda, la concreción de las palabras en actos pasa por la implementación de la sentencia del Tribunal Co- legiado que ordena reponer la investigación con controles externos, particularmente con asistencia técnica internacional. Ayotzinapa puede ser una oportunidad para el nuevo gobier- no. Si el caso es resuelto con justicia y verdad a través de la opera- ción de un mecanismo de investigación innovador, se demostrará que es posible revertir la impunidad. Ese poderoso mensaje podría generar, sin duda, una imparable sinergia respecto de las propues- tas que se han lanzado al nuevo gobierno sobre la adopción de una robusta política de Estado contra la impunidad y, especialmente, de medidas emergentes para erradicar y esclarecer las desapariciones. Hoy en el debate público sobre la necesidad de profundizar la asis- tencia técnica internacional en el ámbito de la justicia, volver a la experiencia del GIEI es ineludible. Por eso, esclarecer el paradero de los normalistas es mucho más que dar cauce a un caso individual. En México hay al menos 37 mil personas a quienes algún fami- liar espera y busca, en medio de esa zozobra inconmensurable que genera la desaparición. Como los padres y las madres de los nor- malistas, se trata de hombres y mujeres que no descansarán hasta saber el paradero de las y los suyos, en un testimonio de amor y de dignidad que –como se ha dicho– es un manantial que alimenta la reserva moral de México. Se trata de víctimas a las que durante mu- chos años hemos volteado la espalda como sociedad y a las que el gobierno saliente les falló. La nueva administración no puede ignorar este dolor en los es- fuerzos orientados a la transformación del país y debe entender la especificidad y la urgencia de sus demandas. Ellas y ellos ya han dado mucho al país con su ejemplo; más que pedirles que aho- ra den algo más, corresponde al gobierno entrante poner sobre la mesa lo que las víctimas llevan años demandando: justicia, verdad, un trato digno. Es hora de estar a la altura de los padres y las madres que movie- ron a México este sexenio. Por eso la esperanza está en la verdad.

*Director del Centro Prodh

Jesús Cantú

Tres sexenios de dilapidar el dinero público

E n el presente sexenio la deuda pública creció más rápido que la econo- mía. En consecuencia, el pago del servicio de esa deuda se encuentra en un máxi- mo histórico, pues representa 2.9% del producto interno bruto (PIB), inferior a la inversión del gobierno federal en obra pú- blica. Según Luis Foncerrada, director ge- neral del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, pasó de 6.3 billones de pesos al inicio de la administración peña- nietista a un estimado de 11.3 billones al cierre de este año. Lo más grave es que esa deuda se uti- lizó para financiar el gasto corriente y el pago de intereses, pues la inversión pú- blica apenas alcanza 3.3% del PIB, según Foncerrada. Mientras el diario Reforma, en su edición del miércoles 19, señala que mientras en el sexenio de Felipe Cal- derón se invirtió en obra pública 4.3% del PIB, en el de Peña Nieto (al cierre de 2017) era de 2.6; mientras el costo financiero de la deuda era en el pasado sexenio de 1.9% y en el actual, de 2.4. De acuerdo con estas cifras, en el pre- sente sexenio un mínimo porcentaje de los 5 billones de pesos en los que creció la deuda pública se dedicó a la inversión pública, lo que se refleja muy claramente en el decremento de la misma y su con- secuente impacto en los bajos índices de crecimiento de la economía nacional. Sin embargo, esta práctica no es ex- clusiva del actual gobierno, pues un rá- pido repaso a los dos sexenios panistas (los más beneficiados por la bonanza pe- trolera nacional, por la combinación de una alta producción y los precios récord

42 2186 / 23 DE SEPTIEMBRE DE 2018

del barril de la mezcla mexicana) muestra que éstos pudieron moderar el crecimien- to de la deuda, precisamente por la renta petrolera, pero los excedentes también los dedicaron principalmente a financiar el gasto corriente. El periódico digital Sin Embargo publi- có el 30 de mayo de 2016 una información en la que señala: “De 2000 a 2012 el país obtuvo del crudo de Petróleos Mexicanos (Pemex) 7 billones 753 mil millones de pe- sos (ingresos totales por la venta de crudo). Sin embargo, la gran oportunidad que re- presentó la captura de ese monto extraor- dinario se esfumó, debido al despilfarro, la falta de rendición de cuentas y el hecho de que México nunca ha tenido una política energética integral o porque se ha mane- jado dentro de una política de privatiza- ción de los recursos naturales, explicaron especialistas”. En el mismo reportaje se apunta que el entonces gobernador del Banco de Mé- xico, Guillermo Ortiz Martínez, señaló que el gobierno de Fox obtuvo un ingreso extraordinario (refiriéndose a que no se había presupuestado porque se preveían precios por barril más bajos) por la exporta- ción de crudo de alrededor de 180 mil millo- nes de pesos en promedio por año; es decir, poco más de 1 billón de pesos en el sexenio. Ortiz Martínez cuestionó que esos recursos “se habían destinado a financiar el gasto de la administración y no a mejorar la compe- titividad nacional”. En el sexenio de Calderón, de acuer- do con la evolución de los precios del barril de petróleo, los excedentes petro- leros deben haber sido incluso un poco

mayores, por lo que en los dos sexenios panistas se deben alcanzar aproximada- mente 2.5 billones de pesos de ingresos extraordinarios. Así, si se consideran los excedentes pe- troleros en esas dos administraciones y la deuda pública contraída en el sexenio pe- ñanietista, la suma alcanza alrededor de 7.5 billones de pesos, que en su mayoría se han destinado a financiar el gasto corriente, mientras un pequeñísimo porcentaje se ha destinado a inversión y a incrementar las reservas del Banco de México. Con la llegada de la alternancia a la Presidencia de la República, también arribó la época de la bonanza petrolera, que les permitió a los gobiernos de Fox

y Calderón financiar sin problemas su

operación; cuando ésta llegó a su fin, al inicio del presente sexenio, éste tuvo la posibilidad de recurrir al endeudamiento porque este mismo era muy manejable en esos momentos, al representar apro- ximadamente 34% del PIB, mientras que en este momento se encuentra en 48%, aproximadamente. Sin embargo, al haber destinado casi

la totalidad de esos recursos al gasto co-

rriente y al pago de intereses de la deuda, se impactaron negativamente las finan- zas públicas y se restringieron mucho los márgenes de maniobra para incrementar los ingresos públicos, ya que el magro cre- cimiento del PIB limita el endeudamiento, mientras la disminución en la extracción de petróleo y la refinación de gasolinas convierte cualquier aumento en los pre- cios de los hidrocarburos en un factor

negativo.

Los tres gobiernos del nuevo milenio tuvieron los recursos económicos sufi- cientes para impulsar el crecimiento de la economía mexicana, los dos primeros por los altos precios del barril de petróleo (que llegó a un máximo histórico para la mezcla mexicana, el 14 de julio de 2008, con 132.71 dólares por barril); y el últi- mo, por la buena salud de las finanzas públicas que le permitieron recurrir al endeudamiento. Lamentablemente esos recursos no se dedicaron a la inversión en la mis- ma industria petrolera, el desarrollo de la infraestructura nacional o a la imple- mentación de políticas públicas que com- batieran los ancestrales problemas es- tructurales (desigualdad socioeconómica, mala calidad de la educación, bajos sala- rios, la mitad de la población en pobreza, entre otros) que hubiesen impulsado el crecimiento de la economía mexicana. Estos recursos se destinaron al gasto corriente, y una cita de un documento del investigador de la Universidad Autóno- ma Metropolitana Roberto Gutiérrez Ro- dríguez, que hacen en el reportaje de Sin Embargo, refleja claramente el despilfarro que se hizo de los mismos: “Al inicio de su sexenio (el foxista), en el corporativo de Pemex trabajaban cerca de 24 mil perso- nas, mientras que, con Calderón, la cifra estaba en 48 mil personas; es decir, se du- plicó la burocracia. Gente en el escritorio, no en actividades productivas”. Los despilfarros de tres sexenios con altos ingresos públicos dejaron las finan- zas públicas federales en peores condicio- nes que al inicio del milenio.

ANÁLISIS

Rocha

Nombrar la soga

Javier Sicilia

Las contradicciones de una Constitución Moral

L os antiguos griegos, mucho más sabios que nosotros, hablaban del justo medio como aquello que nos permite una vida buena. El Oráculo de Delfos lo sintetiza: “Nada con exceso”. Por ello las virtudes –los valores, una palabra contaminada por el mercado y asocia- da con el precio–, que son la base de la moral o de la ética, se encuentran en el justo medio entre dos abismos. Son, dice Comte-Sponville, “una cumbre en- tre dos vicios”. Por ejemplo, la valentía se encuentra a mitad de la cobardía y

cae en un contrasentido sino que genera preocupación. Las virtudes son tan viejas como la larga tradición del mundo griego y del judaísmo –las dos raíces de Occidente–, cuyo tronco, el cristianismo, las ha preser- vado en un conjunto de principios éticos conocidos como El Decálogo: un faro que a lo largo de siglos ilumina nuestras oscu- ridades. Esos principios, cuya base está en las virtudes, imitan al amor, que contiene a todas las virtudes y que nace de la libertad. De allí la frase de San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”, porque quien ama es gene-

les digan, pero no imiten su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pe- sadas y difíciles de llevar, y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con un dedo quieren moverlas” (Mateo 23, 2-4). Las atrocidades de Pol Pot –formado en el budismo y el personalismo cristia- no– nacieron de una institucionalización de la moral que manda y obliga no desde el interior de la persona, sino desde el aparato del poder. Si hemos de creer a los griegos, las vir- tudes están dadas como luz y potencia de

la temeridad. Ser valiente implica tener

roso, es paciente, es valeroso… y en conse-

lo

humano. Son, desde Aristóteles, la dis-

un poco de una y un poco de la otra, en-

cuencia no roba, no mata, no traiciona…

posición adquirida que hay en los seres

contrarse a mitad de lo que puede con-

Por lo mismo, una Constitución Moral,

humanos de hacer el bien. No se mandan

vertirnos en pusilánimes o en salvajes.

además de despreciar el corazón de la lar-

ni

se norman. Se enseñan con el ejemplo

La dignidad se encuentra a mitad de la

ga tradición de Occidente y la disposición

y

se cultivan mediante el esfuerzo. No

complacencia y el egoísmo; la dulzura, entre la cólera y la apatía.

propia de lo humano –dice Aristóteles al referirse a las virtudes– de hacer el bien,

existe, como lo supondría una Constitu- ción Moral o una institucionalización de

Las virtudes, vistas así, no son una

la reduce y la encierra en una cuestión de

la

ética, un Bien en sí que bastaría cono-

materia teórica –la teoría puede servir

orden jurídico peligrosa que, lo sabemos

cer, mandar y aplicar –si así fuera, desde

para comprenderlas, pero no para vi-

por la misma historia, puede conducir a

que se formuló El Decálogo y se instituyó

virlas–; las virtudes se enseñan con el

las inquisiciones, las hogueras, los cam-

la

Iglesia imperial y luego el Estado, su ga-

ejemplo y se expresan en una praxis que se sostiene mediante un trabajo interior que nos obliga a mantenernos en ese justo medio. Las virtudes, en este sentido, no se mandatan, se viven, son una manera de ser, dice Aristóteles. Es lo que somos en potencia como humanos y lo que hemos llegado a ser mediante el esfuerzo. Es la manera de ser y de actuar humanamente, de actuar bien. Por ello cuando López Obrador quie- re hacer una Constitución Moral, no sólo

pos de reeducación y la doble moral, como sucedió recientemente con la nada virtuosa alianza de los diputados de Mo- rena con el Partido Verde para obtener la mayoría en el Congreso. Cuando una institución de poder se vuelve garante de la moral –la historia de la institución clerical lo muestra con creces–, la moral se corrompe, se hace farisaica en el sentido del Evangelio: “En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Hagan todo lo que

rante en Occidente, el mundo y México no tendrían los índices de inmoralidad y cri- men en el que están hundidos. El Bien se hace con las virtudes que son un esfuerzo para comportarnos bien y hacer nuestra vida y la vida social buenas, y se define por el mismo esfuerzo. Hay, por lo mismo, que encarnarlas, y para ello necesitan no sólo del ejemplo y del esfuerzo personal, sino, como lo dije en otra columna (Vio- lencia, moral y suelo, Proceso 2174), de un suelo con límites.

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Una sociedad, como la nuestra, basada en la explotación del deseo mediante el consumo de mercancías cada vez más diversas, absurdas y cos- tosas, no genera un suelo donde las virtudes, que resume el “Nada con ex- ceso” de Delfos, pueden encarnar. Un suelo así de fangoso y pervertido por la desmesura no se sana con consti- tuciones morales que, como sucede cuando se quiere normar e imponer la moral, agravan el problema. Se resuel- ve poniendo límites a la explotación del deseo de la economía de mercado. Esa es hoy la tarea fundamental de la vida política de un gobierno: devolver- le a la sociedad el sentido de lo polí- tico –entendido como bien común– y construir así las condiciones donde las virtudes, basadas en la contención misma del deseo, puedan encarnar y florecer. Su tarea, por lo tanto, no es normar las conductas mediante cons- tituciones morales, sino crear las con- diciones, el suelo, para que las virtu- des, esa manera de ser de lo humano, sean ponerle un límite a la expansiva lógica de la economía y sus horrendas desmesuras. Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, detener la guerra, liberar a las autodefensas de Mireles y a todos los presos políticos, hacer justicia a las víctimas de la vio- lencia, juzgar a gobernadores y funcio- narios criminales y refundar el INE.

Ernesto Villanueva

ANÁLISIS

“Fake news” y “posverdad”

L as fake news –o eufemísticamente la “posverdad”– han adquirido carta de naturalización con renovado impulso por la socialización de internet, de sus redes sociales y de sus buscadores, como Goo- gle, entre otros. Se trata de mentiras disfrazadas de verdades que circulan en las redes sociales para desinformar y generar percepciones erróneas sobre lo que es cierto o no. Desde muchos años atrás he sido un ferviente defensor de la libertad de expresión hasta el límite que establecen las disposiciones constitucionales y convencionales. Esa pre- disposición a la libertad de expresión no deja de lado mi defensa de los derechos le- gítimos de terceros, particularmente cuan- do no hay excepciones jurídicas que justi- fiquen una intrusión en esa zona de la vida privada lato sensu. Por lo demás, debe quedar claro que la libertad de expresión no es un dere- cho absoluto, pero puede ser un derecho preferente, siempre y cuando se trate de información de interés público; es decir, que permita ampliar el ejercicio de todo tipo de derechos o de cumplir con obliga- ciones legales, lo que hoy se sintetiza con el vocablo “derecho a saber” o derecho a la información, si se le quiere agregar un universo mayor del origen de informacio- nes y opiniones. Lo anterior, empero, no protege de ninguna forma el derecho al insulto, a la mentira disfrazada como ver- dad o a la mezcla de verdad con mentira, donde la mentira es el fondo y la verdad es la forma. En su más reciente obra, El ciudadano digital (México, Océano, 2018), el recono- cido jurista Ulrich Richter Morales incur- siona en este tema de frontera y pone de

relieve cómo los derechos de la personali- dad (vida privada, honor y propia imagen) habían tenido hasta ahora un margen distinto para su ejercicio, según el tipo de medio. Si se trata de medios tradiciona- les o digitales plenamente identificados con dirección en México, la reivindicación de estos derechos es muy amplia. Si es el caso de Google u otras empresas tras- nacionales digitales, había sido práctica- mente imposible defender esas prerroga- tivas porque han hecho un gran esfuerzo por no obedecer las jurisdicciones inter- nas de los países donde hacen negocios (y piden que cualquiera que se sienta afectado vaya a Santa Bárbara, California,

y ahí inicie un proceso legal), por cierto

muy cuantiosos; es decir, ejercen todos los derechos a cambio de una responsa- bilidad testimonial en distintos rubros, incluido el tema de la protección de los derechos de las personas. Se había vivido en la razón de la sin- razón hasta que Richter Morales decidió con gran tino jurídico lograr una reso- lución judicial que, por aproximaciones sucesivas, irá cambiando este entorno. Es importante decir que no se busca, en

modo alguno, que en internet haya ma- yores protecciones a los derechos de ter- ceros, sino los mismos que se aplican a los medios convencionales. No más, pero tampoco menos. En el capítulo V de su obra, Richter Morales se hace las siguientes pregun- tas: “¿Cómo iniciar una demanda contra una empresa tan poderosa, cuyas oficinas centrales se encuentran en Estados Uni- dos de América? ¿Cómo argumentar que

la información que se presenta en la web

–en Google– es falsa, cuando la gran ma-

yoría de las personas en el mundo la con-

sideran verdadera? ¿Cómo exigir que una página de internet sea bloqueada o elimi- nada de un motor de búsqueda en clara confrontación con el derecho de libertad de expresión? En este último respecto:

¿cuáles son los límites del derecho a la libertad de expresión ante la fake news?

Y finalmente, ¿cómo exigir justicia y que

no quede impune la conducta de hacer un blog, por un lado, y la de divulgarlo

y seguir permitiendo su visualización u

observación, por el otro?”. En El ciudadano digital Richter Morales da cuenta a detalle de cómo logró lo que no se había podido hacer en México: dar atribuciones a la justicia mexicana para conocer de violaciones a los derechos de

la personalidad en las grandes empresas como Google, ante cuyos intereses incluso

el propio INAI ha claudicado.

Generoso, Richter comparte con el lec- tor la estrategia seguida para conseguir lo que parecía imposible. Al igual que los chefs que tienen sus secretos de cocina, los abogados no acostumbran divulgar con puntos y comas cómo diseñan sus estrategias y sólo se ven los resultados y algunos aspectos, pero nada más. El autor revela con datos cómo Goo- gle viola su propio sistema de autorregu- lación por lo que se refiere a la violación de los derechos de la personalidad, dejan- do en claro que ese sistema sólo es una herramienta de relaciones públicas, pero sin ánimo de ajustar lo que dice con lo que hace. Peor aún, esas normas “éticas” fueron emitidas voluntariamente por la propia empresa y las ha hecho públicas y supuestamente exigibles por todos. La obra incluye al final un aspecto fundamental: la resolución judicial ina- tacable donde se establece que la justicia mexicana puede conocer de violaciones de derechos de la personalidad. Es im- portante porque hay indicios claros de que el despacho externo que Google ha contratado para defenderse de los claros agravios cometidos en contra del jurista Ulrich Richter no le ha dicho la verdad a su cliente y señala mintiendo con todo desparpajo que el asunto se encuentra subjudice; es decir, en proceso y este pun- to es totalmente falso, como lo podrá ver cualquiera en este volumen precursor en este rubro, que mucho abona a la defensa de los derechos de los mexicanos afecta- dos un día sí y otro también por Google. Hay, pues, una luz al final del túnel.

@evillanuevamx

ernestovillanueva@hushmail.com

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T omamos el término de la Biblia.

En Levítico se habla de él, del chivo, en- viado al desierto como purificación y de otro, presentado por Aarón, el hermano

e intérprete de Moisés, que se sacrifica

en el altar. Desde luego, lo que común- mente entendemos por chivo expiatorio

es la inocencia de la víctima, la polariza- ción contra ella y la finalidad colectiva de matarla. Pero el término, más allá de cómo fue sacado por la prensa –el presi- dente electo aceptó llamar así a la actual secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles–, implica el método de la perse- cución, los perseguidores, el sacrificado

y lo que de ello nace en la comunidad

asesina. En 1982 el filósofo René Girard pu- blicó El chivo expiatorio con una idea es- calofriante: “Es un crimen matar a la víctima, pero ésta no sería sagrada si no la hubieran asesinado”. Hay, en efecto, un lazo entre la violencia y lo sagrado cuando se separa algo del resto para restaurar el orden del mundo. Es lo que implica todo sacrificio. La crítica de Gi- rard a nuestra sociedad contemporánea es que tendemos a pensarnos como ale- jados de lo sagrado mientras que, por el contrario, la idea del ritual, lo mágico y el sacrificio se han hecho interiores a nuestra cultura. Basta ver un estadio de futbol, los rituales entre parejas, amigos, compañeros de escuela, las creencias en un enemigo externo que debe ser sacri- ficado, el alma de la que dotamos a los objetos, para entenderlo. En los cambios de régimen, en la política democrática,

encarcelar a alguien, denostarlo en el tribunal de la opinión pública, es un acto tan parecido a señalar el mal y tra- tar de expulsarlo. No hemos dejado de ser brujos, sólo que ahora, en lugar de oráculos, usamos las estadísticas. La narrativa que Girard trata de ha- cer aparecer en los mitos hindúes, is- landeses, mexicas, griegos y cristianos, es tan terrible como repetitiva: existe una crisis de indefinición, ya nada pue- de separarse del caos, todo es igual de malvado y funesto; entonces se ubica a alguien cuyo asesinato restaure el or- den perdido; se forma un círculo anóni- mo que lo ejecuta y que guardará el se- creto. De ese crimen saldrá una versión, la de los perseguidores, que fundan una regla o explican un mundo nuevo. La mecánica de la persecución es la mis- ma en Teotihuacán, Tebas, Jerusalén o Salem. Todo mito –dice Girard– contie- ne en el centro del círculo ese crimen de una víctima sagrada de la que sólo se hablará a partir de lo que resultó de su muerte. Así, la víctima responsable de la enfermedad lo será también de la curación; el delincuente encarnará, tras su muerte, el orden. Girard toma el mito de Edipo. Nos hemos ido quedando con el uso que Freud hizo de él como fuente de nues- tra modernidad trágica: el inconsciente que nos determina sin que lo sepamos. El creador del psicoanálisis agregó a Hamlet a su ecuación, como la concien- cia culpable que no nos deja ser libres. Así, todos tuvimos deseos sexuales por

TIEMPO FUERA

El chivo expiatorio

nuestras madres y asesinos para con los padres. Girard, desde Sófocles, propone otra lectura: Edipo es un chivo expiatorio para aliviar una epidemia de peste en Tebas. Tiene todos los elementos de la víctima propiciatoria: es cojo, es un rey y su muer- te, según el oráculo, terminará con la abo- minación que desató la epidemia, es decir, haber matado a su padre y casado con su madre. A Edipo se le sacan los ojos –en el mito es él quien lo hace– y se le exilia, sus restos prohibidos. La sociedad que surge de sus perseguidores tiene al incesto y el pa- rricidio como tabúes, no en sí mismos, sino como fórmula para evitar otra epidemia de peste. El orden ha retornado. Hay un capítulo dedicado al origen del cosmos en Teotihuacán. Girard hace espe- cial énfasis en el carácter político que tiene. El mito es el de dos dioses que son arroja- dos a una hoguera para “iluminar” el mun- do, es decir, para crear el sol y la luna. El primero tiene pústulas sifilíticas y, sin titu- bear, se inmola. El segundo, duda tres veces y, por ello, da origen a la luna, que no es tan resplandeciente. El contenido político es que, además de ser presionados dentro de un círculo cuyo centro es una fogata, el re- lato mítico, la versión de los perseguidores, es que ambos lo hacen voluntariamente. El contenido político es la servidumbre del autosacrificio. El pustuloso es humilde y, sin modelo, se avienta al fuego. El otro sólo responde a que alguien más lo hizo antes. Lo que los nahuas estaban enseñando era la obediencia autoimpuesta con un objetivo cósmico: que continúen separadas la luz y las tinieblas. En el mito, es preferible el au-

FABRIZIO MEJÍA MADRID

tosacrificio a seguir la orden de sacrificarse. Pero, por supuesto, Girard lee en el silencio que el relato de los asesinos ha dejado: los demás dioses, anónimos, recompensan a los chivos expiatorios divinizándolos. La comunidad de los linchadores funda la de los fieles. Tanto en el mito de Edipo como en el de Teotihuacán, no hay realmente culpables:

no saben lo que hacen o lo hacen convenci- dos de su paso a la divinidad. Jesucristo, por su parte, deja en claro la violencia de la que viene el nuevo orden. La Pasión no es otra cosa que la narración del linchamiento de una víctima. “Perdónalos, Señor, no saben lo que hacen”, es justo la frase que toda vícti- ma dirigirá a sus linchadores, desde las bru- jas quemadas sobre las que se reglamentará

el infanticidio y la zoofilia hasta los judíos de

los campos de exterminio de los que surgen las leyes raciales de procreación. Los victimarios son siempre anónimos

y son muchos. En español, una multitud es

la que se congrega en una plaza; una turba es la que ejerce la violencia de la persecu- ción. En inglés son “crowd” y “mob”. Varían en la intención de asesinar, en el “móvil”. En sus diferencias reside la noción de “es- cándalo”. La palabra viene del griego “skan- dalon”, que es tropezar o cojear. Por exten- sión lo hemos usado para describir lo que obstaculiza con un doble juego: nos recha-

za pero nos atrae. Ese “escándalo” es la per- fecta descripción de la atracción que ejerce sobre nosotros el obstáculo que le ponemos

a quien transgrede el orden de las cosas. Con eso en mente, hay que volvernos a pensar como sociedades de lo sagrado. Se

me vienen a la memoria, por ejemplo, el hecho de que los argentinos decían “Mén- dez”, en lugar del apellido real de uno de los causantes de sus desgracias, Menem. O el hecho de que Salinas de Gortari sea, también, El Innombrable. Impronunciables que, en otras ocasiones, son extranjeros:

El Chino en el Perú de Fujimori y Vladimiro Montesinos, El Francés para José Córdoba Montoya. La elección de la víctima la se- para del resto que busca, con su exclu- sión, con su señalamiento, terminar con una epidemia donde lo principal no es la corrupción cínica y descarada de todos es- tos personajes, incluyendo a la secretaria de Desarrollo Social, sino una cosa más inquietante: la indistinción. La idea oscu- ra detrás de que “todos los políticos son iguales” se vive como el caos sin luz de los teotihuacanos. En el esquema de Girard, sólo el sacrificio de la víctima podría traer sosiego al ánimo escandalizado. Pero el mensaje del 1 de julio y los 30 millones de votantes fue otro, distinto por completo a la persecución. Hay ánimo de justicia pero también de regenerar un orden perdido. Aquel que se perdió cuan- do la ley misma se convirtió en víctima:

violentada y divinizada por sus mismos agresores. No debe haber persecución porque, en verdad, los rituales no resuel- ven nada, salvo repetirse en los Díaz Se- rranos, las Quinas, las Maestras de cada sexenio. Como escribió Girard: “Los perse- guidores no creen en la muerte definiti- va de la víctima que los congrega. Están condenados a la destrucción como única forma de ponerse de acuerdo”.

AP photo / Bullit Marquez

Manila padece

una“limpia”

de adictos

ADRIÁN FONCILLAS bresalto los acontecimientos: unos motoci- clistas embozados lo acribillaron, siguieron

calle arriba y mataron a otro presunto nar- comenudista. Un recorrido entre ambos cuerpos, separados por unos 50 metros, descubre a los vecinos con cervezas y sen- tados en sillas de plástico sacadas al fresco. Uno de ellos resume la noche con rigor de notario: dos traficantes menos en el barrio. “Al principio de la campaña teníamos decenas de muertos algunas noches. No nos daba tiempo de cubrirlos todos. Llegá- bamos, tomábamos algunos datos e íba- mos al siguiente”, cuenta un reportero.

Código 00

central de la policía. Corren hacia las ca- mionetas que esperan en la puerta con el motor encendido y se pierden a toda ve- locidad por las calles de la capital filipina. El cuerpo de Rolando Almogela, Tano,

drogadicto y narcomenudista ocasional, sigue sobre el asfalto casi una hora des- pués de que fue víctima de un tiroteo. Jun- to a él, un papel donde se lee: “Muchos más morirán si no dejan las drogas”. Los agentes, apáticos, toman fotogra- fías y enumeran con señalizaciones ama- rillas los casquillos: 1, 2, 3… 16. Los niños se toman selfies más allá del cordón poli- cial mientras los adultos comentan sin so-

Son días difíciles para los drogadictos y narcomenudistas en Filipinas desde que Rodrigo Duterte asumió la Presidencia, en 2016. La policía ha matado a más de 4 mil 500 sospechosos, según cuentas oficiales. Pero hay otras 23 mil 500 muertes en cir-

M ANILA.- Dos muertos a ti-

ros en la calle Tramo. Ha-

cia las 22:00 horas el aviso

le llega a la quincena de

periodistas de guardia en

la sala aledaña a la sede

cunstancias “no aclaradas” o por delitos relacionados con las drogas. El balance es de 33 muertos diarios. La policía sostiene que sólo dispara a quienes se resisten al arresto, los partidos de oposición denuncian que se cometen crímenes contra la humanidad y las orga- nizaciones de derechos humanos hablan de asesinatos realizados por vigilantes y escuadrones de la muerte que actúan al amparo del Estado. La connivencia del Estado y la policía con los enmascarados que siembran las calles de cadáveres es una denuncia recurrente. Liezle, cuñada de Tano, busca justicia pe- ro se niega a acudir a la policía. “¿Cómo po- demos esperar que resuelvan su asesinato los mismos que lo cometieron?”, pregunta. Tano era lo que se conoce como un “có- digo 00”: un adicto o narcomenudista que no se ha entregado voluntariamente en una comisaría para someterse a un proce- so de desintoxicación.

AP photo / Bullit Marquez

INTERNACIONAL

/FILIPINAS

A partir de la llegada de Rodrigo Duterte a la Presiden- cia de Filipinas en 2016, en los barrios más pobres de la capital de ese país se cuentan por decenas de miles las ejecuciones de presuntos drogadictos o supuestos nar- comenudistas a manos de la policía o de “escuadrones de la muerte” que actúan con impunidad. Nada raro en una nación cuyo mandatario dijo que sería feliz si pu- diera aniquilar a los 4 millones de drogadictos filipinos y que prometió llenar de cadáveres la bahía de Manila.

El debate se simplifica en una guerra de siglas: DUI (muerte bajo investigación) para unos, EJK (ejecuciones extrajudicia- les), para otros. El altísimo número de tiroteos decla- rados y las escasísimas muertes de poli- cías certifican a los delincuentes filipinos como los de peor puntería del mundo. Se denuncia no sólo la masacre sino su im- punidad. Amnistía Internacional tituló “Si eres pobre, estás muerto” su más reciente informe sobre Filipinas. No hay noticias de grandes capos dete- nidos. La droga incautada en relación con los muertos es irrisoria. Un caso puede ilus- trar el fenómeno: la noche del 17 de agos- to de 2017 se saldó con 32 “sospechosos” muertos y 100 gramos de metanfetaminas decomisados.Tres gramos por muerto. Sin embargo, en los clubes más elitis- tas de Manila no faltan la mariguana ni la

Duterte (derecha). Amenazas de aniquilación

cocaína. El castigo de la guerra contra la droga se ha cebado en arrabales de pobre- za dolorosa como Nabotas o Caloocan, en los suburbios de Manila. Las casuchas de madera y lámina en una zona conocida como Market Tres fue- ron reconstruidas por los lugareños des- pués de que un incendio las arrasara meses atrás. Insalubres, sin agua corriente, exaltan el aprovechamiento de espacios con literas y bolsas de plástico a modo de paredes. El paisaje remite al paso de un tsunami. Tron- cos y pedruscos se mezclan en el lodazal. Niños semidesnudos juegan entre ga- llinas y perros desnutridos. Los hombres se asean en la calle con cubetas. Y en ese ambiente abundan las sonrisas por esa capacidad tan asiática de mirar hacia ade- lante y sin lamentos, porque la supervi- vencia diaria reclama toda la energía. En las puertas se lee “Dios está contigo” y otros mensajes de aliento escritos con gis. María de Parine perdió a dos hijos en una semana. Se disculpó con Danilo por dejarlo ahí, besó su frente y salió de las instalaciones forenses. No pudo hacer más porque aún no había resuelto cómo pagar el entierro de Aljon, su otro hijo. Pasaron los tres meses reglamentarios y Danilo fue a la fosa común junto con los cuerpos no reclamados. Aljon tenía 23 años cuando murió, en septiembre de 2016. Acababa de salir del hospital por un problema del corazón cuando tres enmascarados entraron en su casa y lo golpearon, desoyendo las súpli- cas maternas. Se lo llevaron con la prome- sa de devolverlo. Fue encontrado esa mis- ma noche, muerto de dos balazos. Danilo tenía 33 años. Reparaba las tu- berías en casa de un amigo cuando fue abordado por un grupo de enmascarados. Su cuerpo apareció en el río con 20 balazos. “Danilo consumía pero Aljon nunca lo hizo. Trabajaba duro, ayudaba en casa

AP photo / Bullit Marquez

AP photo / Aaron Favila

y me prometía que jugaría en la NBA pa- ra sacarnos de la pobreza. Alguien dio un chivatazo equivocado”, sospecha María. La planta procesadora de pescados es la única oferta laboral de la zona. María cobra entre 180 y 320 pesos por trabajar 16 horas diarias cortándolos a cuchillo; su marido gana unos 140 pesos por descar- garlos. Los hijos se empleaban ahí en lo que cayera. Los 12 mil 500 pesos que cues- ta un funeral son una bomba para esas economías familiares con problemas pa- ra llenar de arroz el cuenco. El único recuerdo que guarda María de Aljon es la ampliación de la foto del carnet de identidad que le dio el párroco para que no usara la del funeral. La fotografía, muy pixelada y descolorida, cuelga de la pared más noble de su cuchitril. No tiene ninguna de Danilo, pero María dice recordarlo clara- mente porque se parecía mucho a ella.

Los costos de la impunidad

En arrabales como este apuntaló su victo- ria Duterte. Rosita Opiasa, líder social en Market Tres, recuerda los estragos del ubicuo sha- bu o droga de los pobres. Una dosis, fuma- da sobre papel de aluminio, apenas cuesta 180 pesos. Sirve para huir de la árida coti- dianidad y aguantar los trabajos extenuan- tes. También puede desquiciar cualquier cabeza si se usa repetidamente, generar comportamientos antisociales y empujar al crimen. La llegada al poder de Duterte fue in- terpretada por los traficantes como un de- safío y se esforzaron en hacerse más visi- bles. Bastaron un año y unos 60 muertos para que asimilaran la derrota. Opiasa muestra orgullosa el tatua- je que la identifica como miembro de la

Barrios marginales. Fuente de víctimas

misma organización elitista que Duterte. Vende camisetas con la imagen del pre- sidente y le profesa una devoción que no ha mitigado ni siquiera el reciente asesi- nato de su hijo, a manos de escuadrones de la muerte. Los lugareños de Caloocan sostienen que se ha acabado la impunidad de los traficantes, pero lamentan la factura. Son constantes las redadas nocturnas de en- mascarados y una motocicleta sin ma- trícula basta para desatar el pánico. Pro- tegerse en las casas es inútil, porque los tablones no frenan a los pistoleros. “He perdido ya la cuenta de las ve- ces que han venido este año. Quizás una veintena. La última fue anoche. Hubo otro muerto. Cuando escuchamos disparos nos metemos en casa y esperamos que acabe”, dice Jocelyn Bellarmino. El ciclo comprende una semana con varios muertos, seguida por dos o tres de calma para los entierros. Jocelyn perdió a su pareja, Vicente, en

Los padres de Kian. Injusticia manifiesta

una redada antidroga. Fue sepultado co- mo es costumbre: recibió una inyección de formaldehído para que aguantara se- manas sin descomponerse, mientras la familia organizaba sorteos y partidas de cartas entre amigos para pagar el entierro. Jocelyn rehízo su vida con Macario y disfrutó de unos meses de relativa felici- dad. Pero éste fue asesinado por enmas- carados y su compañera sacó de nuevo el bingo. Una foto, una gorra, un reloj ensan- grentado y el informe de la autopsia es to- do lo que guarda de él. Opiasa sólo recuerda a un político en Market Tres. Llegó, se paró en la carrete- ra sin atreverse a entrar y prometió ayuda para reconstruir las viviendas tras el in- cendio. No regresó y el dinero nunca llegó. Ese secular olvido de las clases bajas por la política ortodoxa fue el caldo de cul- tivo perfecto en Filipinas para el discur- so populista de Duterte. Sus promesas de acabar con la corrupción y las drogas en un año calaron en una sociedad hastiada de políticos remilgados e incompetentes. Duterte proclamó que sería feliz si pu- diera masacrar a los 4 millones de droga- dictos filipinos, prometió llenar la bahía de Manila de cadáveres, aconsejó abrir fu- nerarias y concedió inmunidad a los poli- cías que dispararan a los adictos. Así ganó las elecciones y conserva un apoyo masi- vo. Su índice de aprobación popular alcan- zó 88% en junio pasado, según la encuesta de Pulse Asia Research. Consultas anteriores revelan que la sociedad y Duterte están de acuerdo en la prevalencia del fin sobre los medios:

75% de los filipinos está convencido de que existen las EJK y 90% apoya la guerra contra la droga. “Ahora camino tranquilo por las ca- lles. Quienes critican a Duterte nunca han vivido en Manila. Antes los traficantes se movían con total impunidad por la ciu- dad”, señala Álex Mendoza, el encalleci- do decano de los periodistas de nota roja.

Nada puede con la popularidad de Du- terte. Ni sus bromas sobre una activista occidental violada y asesinada en la cár- cel ni sus confesiones de haber asesinado con sus propias manos ni siquiera haber tildado de idiota a Dios o de hijo de puta al Papa, en el país más fervorosamente cató- lico de Asia. En una dinámica parecida a la de Donald Trump, emerge con más fuerza tras cada escándalo. Los críticos de Duterte vieron el pasa- do año en el caso de Kian Loyd delos San- tos el inicio del fin de idilio popular. El jo- ven de 17 años no era más que un número registrado en la campaña policial que co- bró 90 vidas en una semana en Manila, hasta que las cámaras de video desmin- tieron la versión oficial. No murió en un tiroteo tras oponerse a su detención, sino que fue conducido por agentes a un callejón y acribillado mien- tras imploraba que lo dejaran regresar a casa para estudiar. Kian no parecía uno de esos haraganes drogadictos que Duterte ha prometido eliminar y pronto se convir- tió en el rostro que cualquier amontona- miento de cadáveres necesita para tocar las fibras sensibles de la sociedad. Su muerte catalizó la indignación en una ciudadanía adormecida y condescen- diente. Su recuerdo aún aglutina hoy a los contrarios a Duterte, pero el “efecto Kian” se ha desvanecido en el grueso de la sociedad. Tampoco el coro condenatorio global le ha hecho mella a Duterte. Ha acusado a las activistas de derechos humanos de am- parar a los magnates de la droga e insulta- do sin piedad a todo gobierno u organiza- ción que critique su briosa lucha contra las drogas. Esta semana llamó “idiotas” a los miembros de la Comisión Europea. Sólo ha recibido el aplauso de Trump. Descartada por quimérica una derro- ta electoral de Duterte, sus críticos de- positan sus esperanzas en la Corte Penal Internacional (CPI). Familiares de ocho víctimas han pedido recientemente al tri- bunal de La Haya que juzgue a Duterte por crímenes contra la humanidad. Su inter- vención, alegan, “salvaría a miles de ser masacrados”. Es la segunda denuncia contra Duterte que recibe la CPI. El presidente primero animó al tribu- nal a procesarlo y dijo mostrarse listo pa- ra “pudrirse en la cárcel”. Después sacó a Filipinas de la CPI y amenazó al fiscal con arrestarlo tan pronto aterrizara en Manila. Los expertos se entretienen estos días discutiendo si la CPI conserva su jurisdic- ción en Filipinas. Son debates demasiado sesudos para Duterte y que en ningún ca- so afectan su misión vital. El pasado julio, en su discurso a la na- ción, prometió que la guerra contra las drogas seguirá “tan implacable y espeluz- nante como el primer día”.

Matteo Salvini,

el aglutina

de la xenofobia

Desde sus inicios en la política, a finales del siglo pa- sado, Matteo Salvini ha venido consolidando su visión nacionalista y radicalmente xenófoba de Europa, una que –en el imaginario del italiano– debe oponerse a la inmigración, que él asocia con extremismo islámico y clandestinaje. Y con ese propósito ha ido tejiendo alianzas con los líderes de la ultraderecha del viejo continente, desde Marine Le Pen hasta Viktor Orbán, sin desdeñar el apoyo del estadunidense Steve Ban- non, antigua mano derecha de Trump.

IRENE SAVIO

R OMA.- “¿Quiénes son mis

amigos en Europa? (La ul- traderechista jefa del Fren-

Nacional.) Marine Le Pen

también (líder del Parti-

te

y

do por la Libertad) Geert

Wilders”, decía Matteo Salvini, dirigen- te del soberanista y xenófobo partido de la Liga. Era febrero de este año, días de campaña electoral, y los “amigos” en la Unión Europea (UE) no le sobraban al hoy vicepresidente y ministro de Interior de Italia. Más bien lo contrario. En ese entonces, la Liga, aún golpea- da por los escándalos de corrupción de la época del fundador Umberto Bossi, se pre- paraba para las elecciones generales de la mano de Silvio Berlusconi, con el cual el partido de Salvini concurría en coalición pese a la pertenencia distinta de ambos a las grandes familias europeas. La Liga, orientada al grupo Europa de las Naciones y de las Libertades. Forza Italia, al Partido Popular Europeo.

Siete meses después, archivada la alianza con Berlusconi y pactada –tras haber obtenido 17% de los votos– una coalición de gobierno con la formación contestataria Movimiento Cinco Estre- llas (M5S), Salvini planifica ahora su ex- pansión por Europa y los amigos ya no le faltan. El pasado 28 de agosto Salvini se en- contró con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, quien estaba envuelto en una pugna sin precedente con la Comi- sión Europea por haber violado los dere- chos fundamentales europeos y el estado de derecho, algo que le ha valido la ame- naza de la aplicación del llamado artícu- lo 7, que implicaría retirar a Budapest sus derechos de voto en la UE. Unas sancio- nes que, anteriormente, sólo la Eurocá- mara había aplicado contra Polonia. En este clima, Salvini y Orbán discu- tieron reducir el peso de Bruselas, blin- dar las fronteras europeas, apoyarse mutuamente con “toda la ayuda posi-

dor

ble”, como llegó a decir Orbán, quien tam- bién calificó a su colega de “héroe” por sus políticas antiinmigrantes. Todo ello sin que el húngaro se sintiese incómodo por la pertenencia de Salvini a un grupo euro- peo distinto al suyo. “Soy una persona fiel, pero queremos cambiar muchas cosas: la Comisión y el Parlamento Europeo. (Necesitamos) dos entidades que se pronuncien para defen- der fronteras con mano dura”, dijo Orbán, cuya formación últimamente ha provo- cado tensiones dentro de este grupo eu- ropeo que comparte con la Unión Demó- crata Cristiana, de Angela Merkel; Forza Italia, de Berlusconi; y el Partido Popular de España. “Veremos el tema de las alianzas des- pués de las elecciones (europeas de mayo de 2019)”, añadió el húngaro, sin descar- tar posibles cambios en la configuración europea de su partido. Y todo ello pese a que hasta ese momento Salvini y Orbán apenas se conocían, al tiempo que el se-

INTERNACIONAL /ITALIA

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gundo mantenía una añosa amistad con Berlusconi. “Le pedí a Berlusconi si podía reunir- me con Salvini y él me respondió: ¡Claro!”, fue el comentario de Orbán, al margen de su encuentro con el líder de la Liga, en el que ambos esquivaron el hecho de que el actual socio de gobierno de Salvini, el M5S, ha criticado varias veces la negativa de Hungría de aceptar las cuotas de inmi- grantes establecidas por Bruselas. Luego Salvini apuntó hacia Suecia. El jueves 13, mediante un comunicado en papel oficial de su ministerio –algo fuera del protocolo habitual–, saludó a Jimmie Akesson, líder de Demócratas Suecos, for- mación política antiinmigración y con he- rencia neonazi, que en las elecciones del domingo 16 obtuvo 17.8% de los sufragios y se convirtió en la tercera formación más votada del país. “Después de las elecciones espero reunirme con él y encontrarlo entonces ocupando nuevas y prestigiosas funcio-

nes institucionales”, afirmó Salvini. “Aho- ra también en Suecia dicen ‘no’ a esta Eu- ropa de burócratas y especuladores, ‘no’ a los clandestinos, ‘no’ al extremismo islá- mico”, volvió a escribir el domingo al salu- dar los resultados electorales de Akesson.

“El Movimiento”

Quizá por esta habilidad en olfatear el éxi- to político que se cuece en el descontento y en las tormentas que están por venir, Sal- vini acabó también cautivando la atención de otro personaje tan controvertido como él: Steve Bannon, antigua mano derecha de Donald Trump, ideólogo de la nueva extre- ma derecha estadunidense y especialista en estrategias de comunicación. Bannon, de gira por Europa para pro- mover sus ideas para desintegrar a la UE, no tardó mucho en incluir a Salvini en sus proyectos; el viernes 7 culminó esa iniciati- va logrando la adhesión del ministro italia- no a The Movement (El Movimiento), grupo

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con sede en Bruselas fundado para agluti- nar a los partidos populistas de derecha de Europa. El objetivo: poner en marcha “una red europea de derecha populista de cara a las elecciones europeas de (mayo de) 2019”, manifestó el abogado belga Mischael Mo- drikamen, director ejecutivo del grupo y quien participó en la reunión. “Se trata de un primer aval de importancia a nues- tro movimiento, al que le seguirán otros”, añadió. La adhesión de Salvini “está con- firmada”, ratificó asimismo a esta perio- dista una portavoz del italiano. La idea es que The Movement ofrezca a sus afiliados “los componentes básicos para ganar” las elecciones al Parlamento europeo, aclaró Bannon. Algo que inclui- rá herramientas y analistas especializa-

Orbán. Visiones compartidas

Inmigrantes. Objetivo propagandístico

dos en sondeos, análisis de datos y capta- ción de votos, para dar respuestas rápidas a noticias de calado y declaraciones de opositores políticos. En esta línea Bannon reveló que al en- cuentro también acudió Jeff Kwatinetz, su exsocio de Hollywood y un especialista en gestión de talentos. Un personaje, Bannon, que también comparte con Salvini otro ‘nuevo’ ami- go en común: el cardenal Raymond Bur- ke, quien –con otros miembros conserva- dores de la Iglesia católica– en los últimos meses se ha convertido en uno de los prin- cipales opositores al papa Francisco, en- tre otras cosas por las fuertes críticas del pontífice argentino a las políticas contra los migrantes. Prueba fue, en junio, un en- cuentro de Salvini con el purpurado, tras el cual el político –entonces todavía inmerso en las negociaciones para formar gobier- no– dijo que era la Iglesia “que le pedía se- guir adelante”. En unos 10 días, desde el encuentro con Orbán hasta su guiño a la ultradere- cha sueca, Salvini cosechó así tres “ami- gos nuevos”, todos opositores de la idea de Europa federal, supranacional y multiét- nica que promueven los líderes progre- sistas europeos, entre ellos el presidente francés Emmanuel Macron. Un crisol de alianzas nuevas, a las que se añaden otras más consolidadas, co- mo aquella con Marine Le Pen, con la cual existe una prologada relación al menos desde 2014, desde que Salvini se consoli- dó como líder de la entonces Liga Norte (la formación perdió la palabra ‘norte’ por voluntad de Salvini en el otoño de 2017). Y que también se suma a las amistades ex- traeuropeas de la Liga, entre ellas con la Rusia de Vladimir Putin y con los Estados Unidos de Donald Trump. De ahí quizá la posibilidad, filtrada

en agosto por el gobierno italiano, de que Trump acepte comprar parte de la deuda pública italiana en 2019, cuando el país de- berá emitir 400 mil millones de euros en tí- tulos de Estado. Un plan destinado a limi- tar los daños provocados por los inversores que en los últimos meses se han ido de Ita- lia a causa de la inestabilidad política y la incertidumbre acerca de sus medidas eco- nómicas y el debate que puedan provocar en Bruselas el próximo otoño. No son pocos los observadores que dentro y fuera de Italia tampoco descar- tan que próximamente Salvini se acerque también a otras fuerzas europeas ultrana- cionalistas y claramente hostiles a la in- migración. Entre ellas la alemana Alter- nativa para Alemania; el austriaco Partido de la Libertad, de Heinz-Christian Stra- che; el polaco Partido de Ley y Justicia, de Jarosław Kaczynski; e incluso el holandés Partido por la Libertad, de Geert Wilders.

Milanés

Salvini vivió su juventud e inició su ca- rrera política en la capital financiera de Italia: Milán, ciudad en la que nació el 9 de marzo de 1973, en plena época de los “años de plomo”, cuando los grupos de ex- trema izquierda y extrema derecha se dis- paraban en las calles. “Soy un defensor de la milanesidad. ¿Qué es eso? Dar prioridad a los milane- ses”, decía en sus inicios políticos. En los ochenta frecuentó el liceo Man- zoni, en pleno centro de Milán, para lue- go emprender la carrera de historia en la Universidad Estatal, la que nunca termi- nó. En 1990, el joven Salvini, de 17 años, se afilió a la Liga Norte, cuando el Muro de Berlín ya había caído y una prologada cri- sis de corrupción había destruido a la De- mocracia Cristiana, la cual había goberna- do Italia casi ininterrumpidamente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. En 1993, pasó a integrar el equipo de la Liga en el ayuntamiento de Milán, en un momento de recambio generacional de la clase política. Una década después, en 2004, ocupaba por primera vez una banca en la Eurocámara, elegido como diputado gracias a la Liga Norte para la región del noroeste de Italia. La verdadera oportunidad para Salvini llegó, sin embargo, con los problemas de salud y escándalos de corrupción que en- volvieron al viejo fundador de la Liga Nor- te, Umberto Bossi, quien finalmente dimi- tió en 2012. En 2013 Salvini fue nombrado jefe de la Liga. Así empezó el inicio del fin de la vie- ja guardia de la formación y de sus ideas secesionistas, que Salvini hizo virar hacia un mensaje de calado nacionalista, eu- roescéptico y radicalmente xenófobo.

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INTERNACIONAL /MEDIO ORIENTE

Consideran a España

cómplice

del genocidio en Yemen

De la mano de su príncipe heredero, Mohamed bin Sal- mán, Arabia Saudita desató en 2015 una guerra criminal contra Yemen, donde ha atacado objetivos civiles –ma- tanzas de niños incluidas– y ha provocado lo que la ONU describió como “la peor crisis humanitaria del mundo”. Uno de los proveedores de armas de Saudiarabia es Espa- ña, que en aquel año, gobernada por Mariano Rajoy, firmó un contrato para la venta de misiles guiados por láser. El actual gobierno español, el de Pedro Sánchez, intentó anular dicho contrato… pero los intereses económicos pesaron más y lo mantuvo. Eso hace que, de acuerdo con Amnistía Internacional, la nación ibérica sea “cómplice” de un genocidio.

TÉMORIS GRECKO

Rajoy y MBS. Negocios

E n su intento de escapar de los enfrentamientos en Yemen, 22 niños y cuatro mujeres fue- ron interceptados por un avión saudita de combate que los aniquiló con un misil de alta

precisión guiado por láser. Esto ocurrió el 23 de agosto. Recordar la fecha precisa es importante porque, en el bombardeo de información, este incidente puede ser confundido con otro que tuvo lugar dos semanas antes, el 9 de agosto: los profesores de una de las pocas escuelas que aún funcionan llevaban a un grupo de alumnos de primaria a un ce- menterio, a pasar el día: ya no hay luga- res verdes donde puedan jugar, excepto los camposantos. Cuarenta menores y 11 adultos fueron masacrados por la fuerza aérea de Arabia Saudita, que atacó el auto- bús que los transportaba. También con un misil láser, infalible. El jueves 6, el alto mando de la coali- ción militar que dirigen los sauditas ad- mitió que en ambos casos “podría haber daños colaterales y bajas civiles”, declaró su vocero oficial, el coronel Turki al Maliki, quien reafirmó el compromiso de aplicar

AP photo / Hani Mohammed

Yemen. Funeral de los niños masacrados

“los más altos estándares de selección de objetivos y los principios de la ley huma- nitaria internacional”. Y los británicos aplaudieron este ejem- plo “casi sin paralelo de admitir errores y se- ñalar cuáles fueron”, en palabras de Alistair Burt, ministro para Medio Oriente. Es la postura de uno de los países que más venden a los sauditas armas que son empleadas contra civiles en Yemen, y a los que, en un informe de la ONU publicado el 28 de agosto –en el que se denuncian crí- menes de guerra–, se les pide que suspen- dan ese comercio mortal.

Esta exigencia es apoyada por cuatro grandes organizaciones internacionales de la sociedad civil, Amnistía Internacional, Greenpeace, FundiPau y Oxfam Intermón, que impulsan “Armas Bajo Control”, una campaña que intenta terminar con el envío de armamento a países y grupos que violan sistemáticamente los derechos humanos. En el último lustro Estados Unidos proveyó 61% del armamento que compra Arabia Saudita; Gran Bretaña, 23%; Fran- cia, 3.6%; España, 2.4%, y Alemania, 1.8%. Aunque España ocupa el cuarto lugar de este grupo, en estos días se ha colocado

en el centro de la polémica porque el go- bierno socialista de Pedro Sánchez anun- ció la anulación de un contrato de venta al ejército saudita de 400 misiles con guía lá- ser… y una semana después, el jueves 13, reculó porque, según el ministro de Exte- riores, Josep Borrell, se trata de un conve- nio firmado por el gobierno anterior, el del derechista Mariano Rajoy, en 2015, “y no hay ninguna razón para no honrarlo”. Pese a que los sauditas habían admi- tido su equivocación una semana antes, y de que esas bombas están matando ni- ños, Borrell pareció no enterarse de lo que está vendiendo: se trata de “armamento de precisión”, dijo en entrevista con la ra- dio española Onda Cero, ya que es guiado por láser y por lo tanto “no produce efec- tos colaterales, en el sentido de que da en el blanco que se quiere con una precisión extraordinaria”. De esta forma Madrid se está hacien- do cómplice de crímenes de guerra, advir- tió Amnistía Internacional en voz de su director de asuntos globales, Steve Cock- burn, el domingo 16. “No hay excusa posi- ble para España ni para ningún otro país que continúe armando a la coalición di- rigida por Arabia Saudita”, continuó. Si concreta la venta, “enviará un inequívo- co mensaje de que el gobierno español se preocupa más de proteger sus intereses económicos que de las vidas de los civi- les en Yemen”.

Alta precisión

La exactitud del lenguaje es algo muy im- portante en los organismos internaciona- les. Los términos se usan bajo definiciones legisladas y estrictas. Por eso tiene gran peso político y legal –como sustento de procesos ante tribunales internacionales– el informe de un grupo ad hoc de expertos de la ONU, en el que se usa el concepto de “crímenes de guerra” para describir lo que ocurre en Yemen. En visitas a diversos puntos del país, los investigadores documentaron masa- cres, asesinatos, violación y tortura a es- cala masiva. “A pesar de la severidad de la situación, seguimos observando un com- pleto desprecio por la gente”, dijo Charles Garraway, uno de los autores del docu- mento de 41 páginas. El presidente del grupo, Kamel Jendoubi, añadió que “hay poca evidencia de algún intento de las partes de minimizar las bajas civiles”. Todos los bandos son acusados por este panel internacional de haber cometido crí- menes de guerra. Pero la causa del mayor número de muertes entre la población, precisa la denuncia, son los ataques aéreos de la coalición saudita, que se dirigen con- tra áreas residenciales, mercados, bodas, funerales, centros de detención, lugares de culto religioso e instalaciones médicas.

AP photo / Paul White

Esa alianza militar está encabezada por Arabia Saudita y también tiene una parti- cipación importante de tropas de los Emi- ratos Árabes Unidos, ambos países devotos de la secta musulmana sunita. Cuenta con el apoyo militar, diplomático y de inteli- gencia, además, de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, en su guerra contra los rebeldes hutíes, que pertenecen a la secta chiita y –según denuncian sus enemigos– tienen el respaldo de Irán, país que les pro- vee armamento. Londres se felicita porque es gracias a la presión que está ejerciendo sobre Riad, ase- gura, que la coalición admite públicamente haber cometido errores, y que ha instituido una entidad de monitoreo que investiga to- dos los incidentes con bajas civiles. Sin embargo, un análisis de Human Rights Watch revela que de los 75 casos que han sido reportados, apenas han re- conocido que se rompieron las reglas de combate en dos, y sólo en otros 10 acepta- ron que hubo civiles muertos, a cuyas fa- milias debían indemnizar.

Un grupo independiente de monito- reo, Yemen Data Project, documentó 55 ataques contra vehículos y autobuses ci- viles entre enero y julio de 2018, con lo que concluyó que el del 9 de agosto forma par- te de un patrón. También hizo un análisis de 18 mil ataques aéreos llevados a cabo de mar- zo de 2015 a abril de 2016 y encontró que sólo 36% de los objetivos alcanzados era militar; 31% eran civiles o infraestructu- ra civil, y del resto no se podía establecer su carácter. En Yemen las bombas con guía láser, del tipo que, según Borrell, no afectarán a la población civil, son utilizadas con fre- cuencia contra no combatientes. La de los

40 niños muertos en el autobús es una

versión de la bomba Mk-82, llamada GBU-

12 Paveway II y elaborada por Lockheed

Martin (una de las compañías fabricantes de armamento más importantes de Esta- dos Unidos), según Bellingcat, un portal de investigación periodística. Artefactos similares fueron emplea- dos en el ataque del 23 de abril contra una boda, con 33 muertos y 14 heridos, y con- tra un funeral el 8 de octubre de 2016, en el

que tres misiles destruyeron todo un edi- ficio, matando a 140 personas e hiriendo a más de 500. La alta precisión de este último emba- te fue ejemplar: dos cohetes golpearon pri- mero, se dejó pasar un rato y, cuando los servicios de emergencia estaban tratando de ayudar a los heridos, cayó el tercero. Esta táctica, diseñada para provocar el mayor daño humano posible, es cono- cida como “ataque de triple toque”, es de uso cotidiano por la coalición saudita y ha sido utilizada por otros ejércitos, como el de Israel en la guerra contra Gaza en 2014.

INTERNACIONAL /MEDIO ORIENTE

Las apuestas de MBS

Arabia Saudita inició su ofensiva contra los hutíes en Yemen en 2015, después de que murió el viejo rey Abdalá y lo reemplazó Salmán, bajo cuyo mandato ha crecido el poder del príncipe heredero y hombre fuer- te saudita, su hijo: Mohamed bin Salmán. MBS, como es conocido, tenía enton- ces 29 años, carecía de toda experiencia di- plomática o administrativa, pero se lanzó a una lucha palaciega para someter a todos sus rivales, y a una campaña para incre- mentar la influencia del reino en la zona –enfrentando a su rival, Irán– y el mundo. Combinando novatez y ambición, el príncipe ha cometido errores que han ori- ginado o agravado conflictos en Catar, Si- ria, Irak y Líbano, con grandes pérdidas de vidas. El peor de sus errores, sin embargo, es la intervención en Yemen, donde provocó lo que la ONU ha descrito como “la peor crisis humanitaria del mundo en este momento”. En esta fase de la guerra, las milicias hutíes dominan las principales ciudades de Yemen, incluido el puerto de Hudaydah, contra el que los sauditas lanzaron una ofensiva en junio, sin que hayan logrado conquistarlo. Durante dos años se ha manejado la ci- fra de 10 mil muertos como la estadística oficial del conflicto, después de que la dio un funcionario de la ONU en agosto de 2016. Sin embargo, los observadores señalan la incongruencia de que, mientras la guerra se recrudece, el número no se actualiza. El Armed Conflict Location & Event Data Project, un portal de análisis y ma- peo de conflictos, estableció que la tasa de mortalidad es de 50 mil personas entre enero de 2016 y julio de 2018 (todavía no han terminado de procesar los datos de los primeros nueve meses del conflicto). Se trata, sin embargo, exclusivamente de gente muerta durante los combates, lo que deja fuera a miles más que han pe- recido por otras causas provocadas por la guerra, como una extendida epidemia de cólera, desnutrición, falta de atención mé- dica, etcétera. Según Save the Children, al menos 130 niños mueren diariamente por hambre y enfermedades.

El detalle Navantia

Estos datos macabros no desaniman a los grandes países vendedores de armas, ni siquiera los que sostienen discursos humanitarios. Con MBS y sus aspiraciones de diri- gir una gran potencia, Arabia Saudita se ha convertido en una mina de petrodóla- res para los comerciantes de arsenales: de 2013 a 2017 incrementó sus compras de ar- mas en 225% respecto al quinquenio an-

terior, con un gasto militar de 69 mil 400 millones de dólares. Medido por habitante, es el tercero del mundo, después de los de Estados Unidos y Rusia. Para España, Arabia Saudita es el ter- cer mayor cliente de armamento (sólo por detrás de la Unión Europea y la OTAN), con 14% de los 4 mil 347 millones de euros que vendió en 2017, casi el doble que en 2015. Según la legislación española, aproba- da en 2007, está prohibido exportar mate- rial bélico si hay riesgo de que se emplee en violaciones de derechos humanos, de que salga del país de destino o de que se revenda a terceros. El anuncio de la anulación del contrato de venta de los misiles, sin embargo, tra- jo amenazas de represalias en otras áreas. Los trabajadores de los astilleros ga- ditanos de Navantia, una sociedad públi- ca española dedicada a la construcción de material naval civil y militar, convocaron a movilizaciones de protesta. Si no les da- ban los cohetes, advirtieron los sauditas, también cancelarían la compra de cin- co corbetas pedidas a esa empresa, con lo que se perderían 6 mil empleos. Ahora, el gobierno socialista garanti- zó que el ejército saudita reciba los cin- co buques de guerra y los 400 misiles que, según el ministro español, no ponen en peligro a civiles. En redes sociales se lo merendaron. “Claro, porque una bomba con 87 kilos de tritonal o minol da al ‘malo’ en la frente y no tiene onda expansiva. To mu normal”, tuiteó Aitor Pescador, historiador de la Uni- versidad de Navarra. “Se le puede invitar a Borrell a ponerse a un metro de una bom- ba-láser. Fijo que da en el blanco, la onda expansiva, ya tal”.

Sánchez. Titubeos

En la lucha feminista,

conceptualizar es politizar

La confrontación entre las feministas estadunidenses –im- pulsoras del movimiento #MeToo– y sus pares francesas llevó a nuestra colaboradora Marta Lamas a reflexionar sobre el tema y a escribir un sólido volumen titulado Acoso. ¿Denun- cia legítima o victimización? En el prólogo la autora alude al ¡basta ya!, ese grito indignado de las mujeres para denunciar las prácticas machistas agresivas o discriminatorias. Con la autorización de la autora Proceso reproduce fragmentos del tercer capítulo del libro, puesto en circulación por el Fondo de Cultura Económica en su colección Tezontle.

MARTA LAMAS

D esde hace varias décadas, la denuncia y el combate a la violencia contra las mujeres se ha convertido en la gran batalla de la mayoría de las feministas, las mexicanas incluidas. La existencia de una violencia

especial, dirigida a las mujeres, ha monopolizado la reflexión

y el activismo feministas. Un triunfo que hay que reconocer-

le al feminismo es el de haber hecho visible la naturalización

social que había en relación a esa violencia contra las mujeres.

A medida que las feministas empezaron a denunciar los casos

de mujeres violadas, mujeres golpeadas, mujeres asesinadas,

y esos casos se empezaron a contabilizar, surgió ante los ojos

de la sociedad la magnitud de un problema que se padecía de manera individual. Celia Amorós nombra a este proceso “pa- sar de la anécdota a la categoría”, y deriva de ahí la idea de que “conceptualizar es politizar” (2009:3). Esta filósofa explica que la conceptualización se produce cuando se activa un mecanismo crítico, como el que, al registrar los casos, visualizó la magnitud de dicha violencia. En América Latina, las feministas que asistimos al Primer

Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, en 1981 en Bogotá, decidimos establecer un día de lucha para visibilizar esa violencia de la que no se hablaba, y para la cual no había po- líticas públicas. Así designamos el 25 de noviembre como Día mundial de lucha contra la violencia hacia las mujeres, y años después la ONU retomaría esa fecha y la haría oficial. Esta lucha ha tenido gran visibilidad política y social, y ha contado con un fuerte apoyo de todas las posiciones políticas, de todos los go- biernos y de todas las Iglesias. Ninguna otra causa feminista ha logrado más leyes, recursos y propaganda que la lucha contra la

58 2186 / 23 DE SEPTIEMBRE DE 2018

violencia hacia las mujeres. Esta lucha se ha enfocado no solo en los brutales feminicidos, sino también en las distintas expresio- nes de la violencia intrafamiliar (también llamada doméstica) e institucional, en la violación y el acoso sexual, y más reciente- mente, en el comercio sexual y la trata. Por todo ello, como bien señala Elisabeth Badinter, hay que “rendir homenaje al feminismo actual que le dio a la violación su verdadero significado, que se movilizó ampliamente para sa- car a las víctimas de su soledad y de su silencio” (2003a:30). Tam- bién hay que alabar a las feministas que investigan asesinatos de mujeres, se arriesgan a denunciarlos –y a “contarlos” como señaló Amorós– y así logran que se reconozca el feminicidio como una trágica y espeluznante realidad social. Y finalmente hay que estar profundamente agradecidas con los grupos de ac- tivistas que, de manera comprometida y valiente, se dedican a acompañar a las mujeres víctimas de violencia en la búsqueda de justicia, protección y reparación del daño. Pero simultánea- mente a todos estos reconocimientos es preciso llevar a cabo una crítica sobre las consecuencias negativas que han produ- cido las creencias mujeristas y victimistas en el abordaje al pro- blema de la violencia. Recordemos que después de esa necesaria visibilización va- rios grupos feministas exigieron una mayor atención a la violen- cia dirigida específicamente contra las mujeres, y se sumaron a la corriente radical que elimina la distinción entre la “victimiza- ción derivada de un delito” y la “victimización social”. Las femi- nistas radicales denuncian que existen multitud de conductas socialmente admitidas y jurídicamente no prohibidas que pre- suponen la desigualdad entre hombres y mujeres, tal como lo

Eduardo Miranda

fue el acoso laboral, y califica de “victimización social” la adju- dicación de lugares, tareas y comportamientos “femeninos” que supuestamente conllevan la subordinación social de las muje- res. Esta victimización social está respaldada por toda una gama de rituales, costumbres y símbolos, que postulan la superioridad social de los varones y que reproducen el sexismo (Meloy y Mi- ller 2011). Las feministas denuncian la existencia de esa victimi- zación social fundamentada en el abuso y la prepotencia social patriarcal inscrita en leyes acordes con este código normativo social. Al principio esto generó rechazo, pues desde un punto de vista jurídico no se puede hablar de “víctimas” cuando la con- ducta que crea la victimización no es un delito. En muchos usos y costumbres que “victimizan” a las mujeres, los “victimizado- res” actúan cumpliendo las normas del mandato cultural que les corresponde, sin violar ley alguna (Meloy y Miller 2011). Por eso, muchas situaciones de injusticia social son consecuencia de la permisividad misma de la sociedad ante determinadas conduc- tas tradicionales (usos y costumbres), que atentan contra dere- chos humanos básicos. Sin embargo, desde tal perspectiva las feministas no suelen visualizar el conjunto de ventajas, gratifi- caciones y privilegios que se derivan de la misma posición feme- nina, y tampoco consideran si los varones padecen algún tipo de victimización social derivada del mismo código social. Esta ceguera genera una perspectiva para la cual todas las mujeres tienen categóricamente la condición de “víctimas” potenciales y todos los hombres de perpetradores o victimarios. A lo largo del tiempo el término víctima ha venido a cobrar significados adicionales al ori- ginal, que es el de una persona (o animal) que se sacrifica a los dioses, y en la actualidad se ha pasado a nombrar como víctima a la persona que resulta perjudicada por cualquier acción o suceso. En 1987 la Asamblea General de la ONU en su Declaración sobre los principios básicos de justicia para víctimas del crimen y el abuso de po- der, definió a las víctimas como: “personas que, individual o colectivamente, han sufrido daño, incluyendo daño físico o mental, sufrimiento emocional, pérdida económica o menoscabo sustancial de sus derechos fundamentales, a

LIBROS

través de actos u omisiones que violan la ley, incluidas aque- llas que prescriben el abuso de poder”. Hoy en día el concepto víctima se usa de manera indiscriminada para nombrar a cual- quier persona que sufra un daño, una pérdida o una dificultad derivada de una multitud de causas: un delito, un accidente, una enfermedad, una violación a sus derechos humanos, un desastre natural, etc. Así tenemos que hay víctimas del cán- cer, víctimas del racismo, víctimas de un huracán, víctimas de un secuestro o víctimas de las circunstancias. La “victimología” surge como una respuesta de política pública para garantizar los derechos de las víctimas, que incluyen su defensa, la repa- ración del daño, la protección de la identidad y el tratamien- to terapéutico especializado (Elias 1986). Con la victimología, la persona víctima (o el grupo al que pertenece esa persona) adquiere visibilidad de que está siendo objeto de persecución, violencia o discriminación. En el discurso feminista hegemó- nico, el de las dominance feminists, se concibe la condición de víctima como parte integral de la condición femenina. Y al ha- berse “feminizado” simbólicamente el concepto de víctima, a los hombres les cuesta mucho trabajo asumirse como víctimas, incluso siendo agredidos o maltratados. Hoy existe una perspectiva muy crítica respecto del abuso de la posición de víctima. “Ser víctima otorga prestigio, exige escucha, promete y fomenta reconocimiento, activa un potente generador de identidad, de derecho, de autoestima. Inmu- niza contra cualquier crítica, garantiza la ino- cencia más allá de toda duda razonable. ¿Cómo podría la víctima ser culpable, o responsable de algo?” (Giglioli 2017:11). Ya Elisabeth Badinter había planteado la existencia de la creencia de que, por su condición de víctima, una perso- na dice forzosamente la verdad (2003a:51). Sin duda hay muchas mujeres que son víctimas,

y sin duda hay riesgos que mayoritariamente

afrontan las mujeres. Pero también es cierto que, aunque su número es mucho menor, hay

mujeres victimarias, y hombres víctimas. Por

lo tanto, es necesario reconocer que el discurso

social sobre la victimización femenina dificul- ta visualizar el panorama completo.

Soto Millán

y su coral “43” por Ayotzinapa

Provocadas “por los gobiernos abusivos de la globalización”, injusticias como la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa hace 4 años, motivan “un homenaje al arte de luchar por la equidad y el amor” en obras musicales de Eduardo Soto Millán. Autor de Corazón sur sobre el movimiento zapatista y La verdad sólo es una en torno al del 68, estrena el próximo 26 en Xalapa su coral 43 –“para que cambiemos este inmen- so dolor”–, en el marco de las Jornadas Académicas de la Universidad Veracruzana De Tlatelolco a Ayotzinapa, un paso adelante y tres atrás.

ROBERTO PONCE

U n cántico de homena- je, denuncia y esperan- za para los estudiantes de Ayotzinapa, justo al cum- plirse cuatro años de su desaparición, estrenará el

compositor Eduardo Soto Millán (Ciudad de México, 1956) abriendo las Jornadas Académicas “De Tlatelolco a Ayotzinapa:

Un paso adelante y tres atrás” en el Mu- seo de Antropología de Xalapa, Veracruz. “De plano me fue imposible hallar otro título –expresa Soto Millán– y nombré a esta obra 43 como tributo a los chicos y chicas de aquella noche tan dolorosa en Iguala; a manera de denuncia, mi traba- jo pertenece al ciclo musical que inicié en 1994 con el movimiento zapatista, y que he trazado a la fecha desde esta posición al honor de quienes luchan por México. Es el grito silencioso que todos llevamos dentro ante las injusticias y la violencia

cada día mayores, provocadas por los go- biernos abusivos de la globalización.” 43, añade el compilador de los dos to- mos Diccionario de Compositores Mexicanos de Música de Concierto (FCE/SACM) y otro- ra crítico musical de Proceso, “es una obra para ensamble de voces blancas”. Será dirigida el miércoles 26 de sep- tiembre por Noel Josafat García Melo, al frente de la Camerata Coral de la Facul- tad de Música de la Universidad Veracru- zana (UV), tras inaugurar a las 11:00 horas el miércoles 26 de septiembre dichas Jor- nadas Académicas (que proseguirán has- ta el 15 de octubre) la rectora de la UV, Sara Ladrón de Guevara, y el munícipe xalape- ño Hipólito Rodríguez Herrero. Se pregunta a Soto Millán la razón de que 43 sea “para voces blancas”. –Significa que no son voces imposta- das, no son operísticas –responde de buen talante el egresado de la Escuela Nacio- nal de Música (UNAM)–: 43 es una obra hablada y coral para voces como la tuya

y la mía… Mira, escribo música para no deprimirme por acontecimientos funes- tos como los de Iguala. –¿Cómo le nació 43? –Debo remontarme al movimiento za- patista en Chiapas en 1994, porque aquel momento a mí, como individuo, como mexicano, verdaderamente me sacudió. Hizo que volteara hacia dentro y viese la realidad de todos nosotros en México, así compuse Corazón sur para percusio- nes, y de ahí a la fecha me inspiran suce- sos de dureza social, incluso el título de mi última obra que estrenaré en octubre so- bre el 68 es así: La verdad sólo es una. “Mi posición como compositor es ha- cer discursos musicales, obras que consti- tuyen de muchas maneras una especie de denuncia y un homenaje al arte de luchar por la equidad y el amor. Me duelen pro- fundo los muertos en México. Con cada suceso grande, duro o de agresión míni- ma a la vuelta de la esquina y en nues- tros hogares, me preocupo; lo que vivimos

Miguel Dimayuga

hace que desde entonces me cuide para no deprimirme, porque realmente no es- toy bien…” –¿43 es sólo para ocho cantantes? –43 es una obra para al menos ocho voces, pero es abierta. Pueden ser ocho o más voces blancas, hasta un coro monu- mental. De estas ocho o más voces, el en- samble lo tengo construido verticalmente en tres partes. Digamos que es una es- pecie de continuum, un discurso que sur- ge y se va generando, implementando, creciendo… “Hay voces que van diciendo a lo largo de la obra cada uno de los nombres de los 43 chicos desaparecidos. Y otras voces ha- cen un conteo del número uno al núme- ro 43. Unas más hacen un canto breve que constituye la esperanza al final de la obra, para que en nuestro país cambiemos este inmenso dolor. Todo va medido, especifi- cado para todas las voces con la notación de cuánto debe durar su expresividad vo- cal en la obra 43.

“Me volví alguien… no quiero decir- te consciente porque siempre te ente-

ras de todo, por supuesto, pero no sabes cómo me movió el movimiento zapatista,

y desde entonces cada suceso de violen-

cia, cada desaparición o cada turbulen- cia social penetra tremendamente mi ser. Los nombres de los 43 chicos comencé a evocarlos y fue un caso lamentablemente emblemático en este tipo de violaciones en México. Yo sentí tanto dolor que decidí crear esta clase de música. No puedo, en serio, hacer ya otra clase de música.” El proceso de creación en Soto Millán ha sido intenso, por los temas que tras- cienden los trazos en su pentagrama. Así

compuso El cielo inmenso que cuida a la selva (1995) y Tloque-Nahuaque (1996). “O sea, ¿qué hacer como ser humano

y cómo decir lo que quiero plasmar en mi

discurso sonoro 43? El impacto que ansia- ba lograr en quien me escuchase me pro- vocó desvelos, máxime cuando no tuve la oportunidad de acercarme a los padres de

CULTURA

los estudiantes desaparecidos para escri- bir la obra.” En el ensayo de Claudia Berdejo Pérez, profesora de la Universidad de Guadala- jara, “Testimonios artísticos por Ayotzi- napa” (Reflexiones sobre Ayotzinapa, 2017), apunta que “desde el Movimiento Zapa- tista del EZLN o el Movimiento estudian- til del 02 de octubre de 1968, ningún otro acontecimiento afectó de tal manera a la comunidad de las artes como lo hizo esta tragedia de Ayotzinapa”. En cuanto a la música popular eso aplica al tema, pues se produjeron can- ciones como la de Michelle Solano, de La Serenísima, con Armando Chacha y Veró- nica Ituarte (“Grito de guerra”); o el álbum De vuelta a casa. Ayotzinapa somos todos con Lila Downs (“Patria Madrina”), Dr. Krápu- la (“Desaparecidos”), Café Tacvba (“1 2 3”), Saúl Hernández (“Fuerte”), y Julieta Vene- gas (“Una respuesta”). Incluso, sinfónicas como las de Xalapa y la Nacional, la Filar- mónica de la Ciudad de México, la de Baja

California, o el Coro de Bellas Artes de- dicaron conciertos a Ayotzinapa. –Pero, ¿no le extraña que en el ámbi- to de los compositores que saben escri- bir música en pentagrama, partituras al respecto brillen por su ausencia? –Con más frecuencia en el rock y géneros aledaños se oye música de contenido social y así aconteció con Ayotzinapa. En la música entre comi- llas “clásica” o “de concierto” no se da tanto esta liga, son raros los músicos digamos “serios” que nos acercamos

a sucesos que afectan la sociedad y a

nuestro país. Cuando surgen son a me- nudo por encargo, en proyectos extra sociales. Ignoro si soy el único en el pa- norama de la música de concierto que se haya preocupado por hacer una par- titura a los muchachos de Ayotzinapa. El coral 43 abrirá las Jornadas Acadé- micas De Tlatelolco a Ayotzinapa, un paso

adelante tres atrás junto con El cerco, de

Juan Pablo Medina (D.F., julio 1 de 1968), interpretación ésta de Alexis Martell al piano y Roberto Barrera al fagot. 43 repetirá

el viernes 28 en el Instituto de Investigacio-

nes Históricas de la UV, y Tryno Maldonado disertará en torno a Ayotzinapa, rostro de los desaparecidos el 29 de septiembre.

Sólo Veracruz es bello

Luchadora social y catedrática de Literatu- ra Hispanoamericana, Ester (sic) Hernán- dez Palacios (Xalapa, 1952) fue la promotora cultural, escritora y ensayista quien no dudó en organizar el medio centenar de ac- tividades para las Jornadas Académicas “De Tlatelolco a Ayotzinapa…”, a petición de la rectora Sara Ladrón de Guevara:

“Le pedimos venir acá a Xalapa a Eduardo Soto Millán, porque me pareció muy importante que en nuestra univer- sidad presentara su obra coral 43, pues- to que la UV posee una tradición musical grandiosa junto con el Conservatorio de las Rosas de Morelia, Michoacán, somos dos universidades que ofrecen la mejor educación musical en el país después de la Ciudad de México, ¿verdad? Tenemos una Orquesta Sinfónica que lleva casi no- venta años y una cantidad enorme de me- lómanos en Veracruz.” Autora de México 2010, diario de una madre mutilada (Premio Bellas Artes de Testimonio “Carlos Montemayor” 2011), El cromosoma de Beatriz (2016) –libro infantil sobre el Síndrome de Down– y la antolo- gía Rincones Románticos de la poeta vera- cruzana María Enriqueta Camarillo y Roa de Pereyra (FCE/UNAM, 2017), en su larga trayectoria Hernández Palacios destaca hoy el ser coordinadora en la UV del pro- grama Tendiendo Puentes Para la Paz:

“Estas Jornadas Académicas las orga- nizamos acá en Xalapa para recordar el 68, en el pensamiento de que a nuestros estudiantes, maestras y la sociedad xala- peña y veracruzana no se les olvide lo que pasó en el México de 1968. ¡Pero cómo pa- sar por alto Ayotzinapa, no podíamos! Sin duda el movimiento estudiantil y la terri- ble masacre de Tlatelolco se relacionan con la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa de varias formas.” De ahí el título De Tlatelolco a Ayotzinapa, un paso adelante y tres atrás, conmemora- ción de los 50 años de la masacre de Tlate- lolco y cuatro de la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal “Raúl Isidro Bur- gos” de Ayotzinapa “que analizarán los pe- riodistas Paula Mónaco y John Gibler”:

“Resulta que la colección de fotogra- fías que sacó Nacho López sobre el 68 la tenemos nosotros en nuestro acervo y vamos a exponerla. La muestra Ayotzinapa y su eco universitario mundial presentará a su vez una selección de carteles de eventos académicos realizados en torno al tema por Estados Unidos, Europa y América La- tina. Asimismo, estudiantes y académicos provenientes del ITESO de Guadalajara, de la Universidad de Guadalajara, de la Uni- versidad Pedagógica Nacional y de El Co- legio de México hablarán sobre cómo el impacto de los hechos de Iguala en sus res- pectivas instituciones y acerca de las pu- blicaciones que se efectuaron al respecto. Dos padres de alumnos, Hermenegildo Or- tega y Jorge Alejandro Ríos, estarán pre- sentes y darán su punto de vista. Ayotzinapa se hará presente en me- sas con estudiantes de lo que significa ser estudiante en el México violento cuando desaparecen jóvenes “sean estudiantes

o no”; qué significa escribir “en nuestro país y en Veracruz” durante “Ayotzinapa visto por alumnos de la UV”. Un grupo de alumnos y alumnas provenientes de zo- nas conflictivas del país (Ciudad Juárez, Culiacán, Morelia y Chilpancingo) habla- rán sobre su vida cotidiana y aprendiza- je, leyendo textos suyos de corte literario y periodístico. Para el ciclo de cine, va la película que patrocinó Guillermo del Toro, Ayotzinapa, el paso de la tortuga. Desde que México fue enterándose del caso, Ester Hernández Palacios se abocó a exigir con los padres de los mu- chachos guerrerenses y la Red de Es- critores, Artistas y Académicos por la Justicia y la Equidad, el esclarecimien- to de los hechos más el castigo para los responsables. Participó en el libro 43. Una vida detrás de cada nombre (UV, 2015), donde retrata a uno de los estu- diantes (www.proyectodiez.mx) así:

Benjamín Asencio Bautista nació en Alpoyecancingo, una de las cuatro rancherías más importantes entre las 35 pertenecientes al municipio de Ahuaco- tzingo, que en náhuatl significa “encino amarillo” y que en el pasado fue conoci- do como Buenos Aires… antes de que lle- gara el narcotráfico. (…) En la lista de los 43 desaparecidos (Benjamín) ocupa el nú- mero ocho. Su signo es Aries, como el mío, por lo que debe tener una voluntad fé- rrea y una gran energía para llevar a cabo lo que se propone (…) La ficha de Benja- mín que la PGJ ha colgado en la Red, jun- to a la de los demás desaparecidos, está hecha con tanto descuido que en el rubro del sexo dice “femenino”. Para Ester Hernández Palacios, quien estudió Literatura Española en la UV, maestría en Lingüística por la Universi- dad de Toulouse-Mirail y doctorado en Letras Modernas en la Universidad Ibe- roamericana, “la situación que vive aho- ra México puede quedar condensada en la desaparición de los 43 de Ayotzinapa”. Porque aunque la mascare de la Plaza de las Tres Culturas –el 2 de octubre– y los hechos en Iguala –entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre– son eventos distantes (“el de 1968 es de un sue- ño que no fue pero pudo haber sido y se dio con el despertar del estudiantado mexica- no”), en el caso de Ayotzinapa, refiere Her- nández Palacios, “los estudiantes también creían que podían incidir en un cambio del mundo”, pues ellos “tuvieron una visión crítica y la esperanza de poder participar para finalmente construir un país justo”. Para rubricar:

“Su ideal es consonante con el que motivó a los estudiantes del 68, no que- remos vivir en un país donde Tlatelolcos y Ayotzinapas queden impunes”.

Estro Armónico

Inteligencia arti cial

SAMUEL MÁYNEZ CHAMPION

M ucha polémica sigue suscitando

la suplantación de las actividades

humanas por máquinas cada día

más sofisticadas y eficientes e, inclusive, no sobra asentar que las visiones apocalípticas del control absoluto de la vida planetaria por las computadoras rondan en el imaginario colectivo produciendo perplejidades y temo- res. Mas, ¿podríamos negar que los portentos mecánicos se han abierto camino con una ve- locidad pasmosa y que ya son comprobables sus virtudes en demérito de nuestra capacidad para pensar, calcular y prever? ¿Cómo lidiamos con la idea de que sea un artilugio electrónico aquel que se encargue de hacer diagnósticos médicos más certeros, pre- visiones meteorológicas menos falibles y tomar el control literal de nuestras existencias, ya sea piloteando un avión, conduciendo un automó- vil, o simplemente dirigiendo nuestros pasos a través de rutas elaboradas con colaboración satelital?

¿Y qué podríamos decir acerca de que las computadoras ingresen en el campo de la creación artística? ¿No era éste el santua- rio por antonomasia que fungía como el espa- cio donde podíamos situarnos como reyes de la creación? ¿Estaríamos dispuestos a admi- tir que también ahí tienen el potencial para su- perar con creces nuestra mitificada facultad de Homo Sapiens para producir obras emparenta- das con el infinito y las divinidades? Como se interroga el teórico de la cultu- ra Yuval Noah Harari en su colosal libro Homo Deus: “¿Por qué estamos tan seguros de que los programas de computación no po- drán hacerlo mejor que nosotros en la com- posición musical? ¿No es cierto que acorde

Velázquez. Dos óleos dañados y rescatados

con las ciencias de la vida el arte no es pro- ducto de algún espíritu encantado o de un alma metafísica, sino de meros algoritmos or- gánicos que reconocen pautas matemáticas preestablecidas?”. La respuesta, terrible por su contunden- cia, es que, en realidad, no existe razón alguna por la que los mentados algoritmos 1 orgánicos no sean capaces de dominarnos también en el arte y en un futuro que ya se avizora. Para abundar en tan fascinante y compleja temática, esta columna ha entablado comuni- cación con el Profesor Emérito de la Universi- dad de California en Santa Cruz, David Cope (1941), a quien se reconoce como el pione- ro en la creación de programas de inteligencia artificial para componer música. En su autori- zada opinión, las computadoras ofrecen posi- bilidades increíbles que apenas comienzan a vislumbrarse. Su pasión por el tema inicia hace casi me- dio siglo y desde entonces no le da tregua. Re- cuerda: “Todo esto sucedió por ahí de 1975, cuando todavía me llevaba una cantidad enor- me de esfuerzo para programar y una espe- ra muy dilatada para obtener algún resultado concreto, ya que las tarjetas perforadas sobre las que se recibían las respuestas tenían que convertir sus pequeños orificios en verdade- ras notas sobre un papel o partitura. El primer experimento de entonces [una rudimentaria composición] fue atroz pero, al menos, con él arrancó el imparable proceso que con el tiem- po llegaría a denominarse EMI (Experiments in Musical Intelligence)”. Más adelante, Cope asiste al taller de ve- rano de las Ciencias de la Música Computari- zada en la Universidad de Stanford, y estudia

diversos lenguajes como el llamado LISP, o bien, Lenguaje Estándar para trabajar con la Inteligencia Artificial. Asimismo, comienza a impartir cátedra sobre Música Computariza- da Algorítmica en el Centro de Investigacio- nes de las Artes Digitales de la Universidad de California. A inicios de los 80 recibe el encargo de es- cribir una ópera, pero un severo bloqueo crea- tivo le impide plasmar cualquier melodía; es así que, con desesperación, trata de inspirarse en el desarrollo del programa de creación musical a través de la inteligencia artificial. Eventual- mente, la ópera llega a cristalizar gracias a la ayuda que los maravillosos EMI le aportan en el transcurso de ocho años. Pero, ¿dónde reside la gracia de dicho pro- grama? Cope relata: “Los Experimentos en In- teligencia Musical son un programa analítico que utiliza todos sus recursos para componer nuevos ejemplos musicales en los estilos de las obras contenidas en su base de datos sin duplicar, por supuesto, ninguna de ellas”. Di- cho en otras palabras: El programa analiza las obras que previamente el profesor Cope le su- ministra a la base de datos y con esos aportes la computadora crea nuevas composiciones en un estilo extraído comparativamente al de las obras ya analizadas. Una vez que la citada ópera fue termina- da en un estilo todavía incierto, aunque orien- tado hacia las nuevas tendencias de la música de concierto, Cope pone a trabajar a EMI para componer nuevas obras en el estilo de varios compositores legendarios. Arranca con Jo- hann Sebastian Bach y así lo describe: “Cuan- do empecé a ocuparme de nutrir a EMI con la obra del maestro sajón, fue por la sencilla ra-

Arte

Más que un recuerdo del terremoto de 2017

BLANCA GONZÁLEZ ROSAS

C on 26 pinturas de la artista Teresa Velázquez que se dañaron durante el sismo

del 19 de septiembre de 2017 en la Ciudad de México, la Galería Baga

06 presenta una sugerente muestra que rebasa el concep- to de homenaje, recuerdo o conmemoración. Abierta el pasado mes de abril en el sur de la ciudad ca- pital, la galería organizó en conjunto con la pintora una exhibición que, aun cuando a primera vista se percibe úni- camente como el testimonio de la destrucción que provocó el derrumbe del inmueble en el que se encontraban, deto- na cuestionamientos que inci-

CULTURA

zón de ayudarme a entender de qué se trataba el estilo en la música y para refinar mis propios conocimientos sobre el tema. Después de que le hice escuchar a varios colegas las nuevas obras caí en la cuenta de que si lograba hacer que seres humanos de carne y hueso las eje- cutaran, entonces cabría la posibilidad de que muchos se confundieran creyendo que los pro- ductos de EMI procedían del alma y la creativi- dad humana”. Es interesante anotar que para la creación de la ópera asistida por EMI, Cope dispuso de ejemplos de su propia música, y que la compu- tadora empezó a producir, basada en sus pa- trones compositivos, piezas desconcertantes que sonaban a la que habrían producido otros. No obstante el desconcierto, el compositor re- paró en que habría de admitir que su nueva faceta creativa sería la de un buen ladrón profe- sional, según el adagio de Stravinsky que reza:

“Los buenos compositores piden prestado [en referencia a los materiales melódicos], los grandes roban…”.

Una vez que la experimentación con mú- sica de Bach extiende su curso universitario, surge la necesidad de dar a conocer los re- sultados al público en general. “Fue muy difí- cil al inicio –narra–, pues a ninguna compañía disquera le interesaba producir la música de una computadora. Propuse primero un dis- co al que intitulé Bach by Design 2 y vendrían después muchos otros basados en estilos tan contrastantes como los de Rachmaninoff, Beethoven, Mozart, Chopin, Gershwin y Jo- plin; pero a pesar de eso, las negativas conti- nuaron y fue arduo contar con ejecutantes de verdad”. Eventualmente, la compañía Centaur Re- cords se encarga de producir el primer fono- grama –tocado todavía por el programa de computadora con sonidos electrónicos–, aun- que los críticos fueron implacables. “Las tres primeras críticas fueron muy negativas –repo- ne–, ya que argumentaron que las piezas so- naban muy tiesas, molestándome, sobre todo, porque se ocupaban nada más del aspecto in-

terpretativo y no la manera en que fueron compuestas, que era lo que más relevante del asunto”. Es así que, con negativas y ce- rrazón a cuestas, llega el momen- to decisivo para Cope y sus EMI de romper con los paradigmas del prejuicio, la ignorancia y la hostili- dad de colegas, aficionados y críti- cos. Cuenta con entusiasmo a flor de voz: “Mi amigo el profesor Dou- glas Hofstadter de la Universidad de Oregon convocó al pianista Wi- nifred Kerner para tocar frente una gran audiencia tres obras de Bach. Una verdadera, otra compuesta a la manera de, por el compositor Steve Larson, y la otra creada por EMI. El público tenía que discernir cuál era la genuina… Para sorpresa de to- dos, la gran mayoría se inclinó por la de EMI, argumentando que era la obra que más los conmovía y que ella no podía ser producto de un impostor y, mucho menos, de una máquina…”. Así las cosas, era de esperarse que con esa reacción, la senda creativa de Cope y su cria- tura prosiguiera, llegando entonces la publica- ción de otros discos con desafiantes retos para los conocedores –hay una entera sinfonía de Mozart/Emi, y más de 5 mil corales de Bach/ EMI compuestos en un solo día–, planteándo- se necesariamente la pregunta: ¿Pueden ser

creativas las computadoras?

“Oh, por supuesto, no hay duda de ello. Sí, un millón de veces sí… La creatividad es sencilla, en cambio la conciencia es lo complicado”. Le toca ahora a usted, querido lector, opinar…

Cope asevera:

1 Según el diccionario de la Real Academia Española es: “Un conjunto ordenado y inito de operaciones que permite hallar la solución de un problema”.

2 Se sugiere la audición de una de las obras de este CD. Disponible, junto a otros ejemplos producidos por EMI, en la página: proceso.com.mx

den en valores tanto positivos como negativos del arte en la contemporaneidad. ¿Qué valores convierten a una pintura en obra de arte, y a una pintura en patrimonio? ¿Qué diferencias existen entre un muro con la pintura de su supericie dañada, que es des- prendido y vendido como obra de arte –Gabriel de la Mora, Galería Proyectos Monclova, Proceso 2157)–, y una obra que es concebida como pin- tura, dañada en su estructura

material por un desastre natu- ral, y retirada durante el rescate como un escombro? Excelente como pintora debido a su obsesiva explora- ción de pintar la luz al margen de narrativas igurativas, Tere- sa Velázquez (1962, México) gozó desde 2001 del apoyo ininterrumpido del coleccionis- ta mexicano Félix Palavicini. A su muerte en 2013, Palavicini –quien también coleccionaba obra de otros pintores–, poseía aproximadamente 46 obras de

la artista, de las cuales aproxi- madamente 32 se encontraban en el sexto piso del ediicio de nueve niveles ubicado en Edim- burgo 4, Colonia del Valle. Oscilante entre la ansiedad de recuperar las obras y la frivo- lidad de preocuparse por bienes materiales cuando las pérdidas humanas eran mucho más im- portantes, la artista se incorpo- ró a las brigadas de rescate y, a partir del 21 de septiembre, apoyó en la recuperación de objetos de las víctimas. Bajo la

coordinación de la brigadista Tabatta Salinas se creó el Grupo Archivo y, como señala la misma Salinas en un texto de la exposi- ción, con cada “cosa rescatada y su clasiicación, fuimos cono- ciendo a quienes vivían en los 28 departamentos del ediicio. La mujer que vivía entre juegos de tazas de té de todo el mun- do (que quedaron intactas), la madre e hijo aicionados a un equipo de futbol y su colección de camisetas y balones, el que agrupaba todo de los caballeros

Fabián Cruz

del Zodiaco, el músico salsero con decenas de instrumentos de percusión… y una serie de cua-

dros de Teresa Velázquez. Al igual que el crítico de arte Luis Martín Lozano –quien el

19 de septiembre recomendó a

Velázquez acudir al ediicio–, la brigadista Mónica Ruiz deine al terremoto como una agitación o sacudida: el resguardo de lo cotidiano se movió y con los objetos “empezamos a recons- truir la vida de los inquilinos”. Sin embargo, en lo que a las pinturas se reiere, sólo una ar- tista acudió a rescatar ese pa- trimonio creativo que ya no le pertenecía como objeto. Para los otros artistas coleccionados, la historia de sus pinturas parece haberse reducido a una transac- ción económica. Además de las relexiones teóricas que provoca, la mues-

tra titulada Desastres artificiales:

una exposición efímera –ya que sólo durará hasta el miércoles

26 de septiembre–, presenta

obras de Teresa Velázquez reali- zadas entre 2001 y 2014. Rotas, rasgadas, opacas o abolladas, las piezas no pierden la calidad pictórica que caracteriza a la ar- tista. Convertidas ahora en obje- tos autónomos, los fragmentos constituyen una síntesis de los relejos, oscuridades e ilumina- ciones pictóricas que, a través de árboles, arenas, lunas o char- cos, caracterizan sus narrativas igurativas y abstractas.

Música

“Macbeth” vuelve

RAÚL DÍAZ

D espués de más de diez

años y con una nueva

interesante y atractiva

producción, vuelve a Bellas Artes Macbeth, la muy impor- tante ópera de Giuseppe Verdi que marcara un distanciamiento entre toda una época de forma de interpretar el Bel Canto, y todo lo que vendría después, el verismo entre esto.

Primera versión

Basada en la Macbeth de Shakespeare, la de Verdi con libreto en italiano de Frances- co María Piave se estrenó en el Teatro della Pergola de Florencia el 14 de marzo de 1847, aunque después sufrió varias modiica- ciones debidas al propio Verdi;

la más conocida y utilizada es la de 1865. El dato es importante porque la que se está montando en Bellas Artes es la primera. El actual montaje, más allá de su función en sí, nos ofrece algunos datos que vale la pena mencionar, como el retorno a la ópera del maestro Alejandro Luna, encargado con el acier- to de siempre de la muy buena escenografía e iluminación, y el debut grato de un niño, Mateo Luna. Se da aquí también otro regreso afortunado, el del barí- tono Alfredo Daza, quien tenía 18 años de ausencia. Macbeth marca también el debut en Mé- xico del director italiano Gui- darini, quien cumplió muy bien su cometido, y el de la soprano húngara Csilla Boross, cuya po- tencia de voz será por muchos recordada. Aunque es Macbeth como se nombra la ópera, musicalmen- te es mucho más importante su esposa, Lady Macbeth, quien tiene tres arias sensacionales, mientras que su consorte tiene solo una, y esto cobra particular importancia aquí porque la voz de la Boross es realmente gran- de, lo que la hace destacar por encima de todos; empero, ese enorme tamaño se le convierte,

a mi juicio, en un problema que

no en todo momento logra ma- nejar. Tenemos así que para los pasajes y momentos de bravu- ra, que son los más, su voz es por demás adecuada, pero no le escuché modiicaciones para los otros, es decir, fue siempre un

canto parejo, “arriba” aunque sin modulaciones, sin los cambios

y modiicaciones que cada mo- mento requiere.

Mejor fue el retorno de Daza, quien si bien también se

vio avasallado por la fuerza del vocal personaje, supo manejar en mejor forma sus diferentes partes y consecuentemente ofreció un canto ondulado, ma- tizado que, por su misma va- riación, resultó más grato y se escuchó mejor. Con igual atingencia el bajo italiano Rubén Amoretti y los tenores José Manuel Chú y Or- lando Pineda. De muy buena manera se desempeñó el coro a cargo esta vez de Pablo Varela,

el que se movió y cantó enten-

diendo que no es sólo un cúmulo de voces sino la encarnación de personajes, situaciones o atmós- feras que encuadran el quehacer escénico. La concepción atemporal, aunque manteniendo la atmós- fera mágica y de penumbra de la puesta en escena debida a Lorena Maza, permite al tiem- po apreciar el apego al texto, la libertad creativa en el vestuario de Eolise Kasan y los encua- dres escenográicos que Luna presentó en forma admirable –haciendo pasar del bosque umbroso a la sala del trono con una enorme facilidad y con ve- rosimilitud–. Debe agregarse a esto la coreografía y movimien- tos de otra muy experimentada creadora, Lidya Romero. Volvió y volvió bien Macbeth

a nuestros escenarios.

Teatro

“Fenrir: el dios lobo”

ESTELA LEÑERO FRANCO

F enrir: el dios lobo es una

obra para jóvenes audien-

cias que aborda perso-

najes de la mitología nórdica y recrea las leyendas alrededor

de los dioses y sus luchas fren- te a la destrucción del mundo y la creación de un nuevo orden. El conlicto primordial de la historia es evitar la profe- cía donde Odín será devorado por el dios lobo y se desatará el Ragnarök (el in del mundo). Ferir y Tyr se verán envueltos en esta disyuntiva y los llevará al enfrentamiento. La obra, escrita por Yafté Arias, recoge diferentes versiones de la mitología para enfocarse en situaciones que sean de interés para los jóvenes: el proceso de

individuación y la relación con el padre, la amistad de hermanos que no son de sangre, la lealtad,

la lucha de poder, la diicultad de

tomar decisiones y las conse- cuencias al hacerlo. En esta historia aparece Odín, el padre de todo y tam- bién padre de Tyr y otros per- sonajes mitológicos. La obra inicia con un juego entre Tyr, dios de la Guerra y Fenrir, lo cual establece el eje de la tra- ma. Crecieron juntos y cons- truyeron una fuerte relación. Si bien en los escritos sobre la leyenda, Tyr ejerce las funcio- nes de un padre que logra do- minar la ferocidad de Fenrir; en esta versión, la traducen en una relación como de hermanos. Ellos son los que viven la pre- sión de la profecía, los manda-

tos de la autoridad y la rebelión

o sometimiento ante ésta. Pe-

lean jugando para después ser separados e introducirse en el mundo de los adultos. La puesta en escena, di- rigida con gran sensibilidad y fuerza por Andrea Cruz Melén-

dez, está llena de acciones, de aventuras y retos que vencer. Los personajes de la mitología nórdica se presentan al abrir la obra en las cuatro plataformas del teatro El Granero, ubicadas en los vértices. La semioscuri- dad es invadida por las percu- siones y los sonidos musicales que ellos mismos ejecutan, creando expectativa y misterio. Los personajes, que también se han usado en los videojue- gos, están inmersos dentro de una atmósfera entre real y mági- ca, en un espacio escénico que cuenta con una espada inclina- da de gran tamaño por donde sube y baja Odín, que repre- senta la autoridad. Una red que amenaza constantemente su caída y una iluminación ambari- na, apoyada en ocasiones con el enrarecimiento del ambiente por el humo, crean un ambiente de gran atracción y misterio. Los dioses que habitan Asgard, están caracterizados con maquillaje negro y vestua- rio primitivo. Otros, construidos con máscaras gigantes y mag- níicas, como las de los enanos. Es impresionante la cabeza inmensa del lobo que por su boca engulle a sus contrincan- tes y la manipulación de ésta. Mariana Morado, Omar Es- quinca, David del Águila, Hugo Rocha y Jorge Escandón, son los que interpretan a Odín, Loki, Hela, Balder, Vidar y Hendaran, así como a los enanos inmorta- les. Aunque a veces las actua- ciones son un tanto estridentes y la historia se debilita a mo- mentos, la potencia en la inter- pretación mantiene la atención

Mitología nórdica para jóvenes

del espectador y la empatía hacia los personajes. Andrea Cruz Meléndez utili- za una gran variedad de recur- sos escénicos que invitan a los jóvenes a sumergirse de lleno en este universo mitológico y vivir el teatro desde códigos identiicables para ellos. Fenrir: el dios lobo, es una

experiencia revitalizadora que el trabajo colectivo de la Compa- ñía Teatrapos, conformada por jóvenes creadores, ha logrado transmitir y cuyo resultado es-

cénico es de gran calidad.

Cine

Tour de Cine Francés

JAVIER BETANCOURT

E n Mêle-sur-Sarthe, pe- queño pueblo de Nor- mandía, los ganaderos se

hayan deseperados porque han caído los precios de la carne y de la leche, sienten que el go- bierno no los toma en cuenta y deciden bloquear la carretera; por casualidad, un fotógrafo americano y su asistente pasan por ahí, y Blake Newman (Toby Jones), famoso por su fotogra- fía conceptual de desnudos de multitudes, habla con el alcal- de, Balbuzard (Francois Cluzet), quien ve en esta escandalosa propuesta la oportunidad para que la comunidad se haga escuchar. Ahora sólo se trata convencer a los recios gran- jeros de la Francia profunda a que se despeloten. Dentro del programa del

Tour Francés que circulará en varias ciudades del país por un par de meses, Normandía al desnudo (Normandie nue; Francia, 2017) destaca por su propuesta de comedia social, versión francesa del Full Monty (1997) del inglés Peter Catta- neo; buena oportunidad para comparar el humor británico del francés, no el reinado sino el popular, el de la comedia de situaciones preocupada denun- ciar un estado de cosas.

No se trata de ensayar un Full Monty donde los varones

van a exhibirse al desnudo para reinvindicarse con sus pare- jas, sino el encuere de toda la población adulta, hombres y mujeres desaiando al gobierno de París; la cosa no causaría mayor problema dentro del cliché que presenta a los fran- ceses como gente desenfada

y desinhibida, pero fotógrafo y

alcalde se topan con otra forma de prejuicios, los de la sospe-

cha de unos contra otros, de tener intenciones maliciosas; por ejemplo, el tendero que

presiente que todos quieren ver

a sus esposa, ex Miss Calva-

dos, en todo su esplendor. El alcalde Balbuzard, tan preocupado por trabajar que tuvo que divorciarse, se aplica a convencer a granjeros y agricul- tores, las querellas ancestrales salen a lote, la población no resulta tan homogénea como parecería, unos vecinos pelean por una parcela, otor de plano quiere suicidarse, o el pequeño drama del hijo del difunto fo- tógrafo del pueblo que regresa de la ciudad para desmontar el negocio del padre. No falta la familia que emigró de la gran ciudad en busca de paz y salud, para encontrarse con contami- nación y maledicencia; la hija de ellos, asqueada de la desnudez de sus padres, funge como narradora en off de una parte de la historia. Philippe Le Guay dirige este guión escrito en colaboración con un equipo que no apro- vecha del todo el material de

CULTURA

crítica política y social, pesa el escrúpulo de satirizar el chauvinismo de los que pretende defender, los campesi- nos franceses. El riesgo contrario era caer en lo pintoresco, y cayó. Normandía al desnudo es una comedia disfru- table por su humanis- mo, humor fácil y buen reparto de actores que logran mucho con poco. En el manejo de tanto personaje, falla la técnica coral, Le Guay no transmite la visión que logró con su anterior Molière en bicicleta, historia tejida alrede- dor del Misántropo donde la comedia expone lo oscuro de la naturaleza humana.

Televisión

“Kara para ask” o “Amor y dinero”

FLORENCE TOUSSAINT

C adena Tres conforma

parte de su progra-

mación con series y

telenovelas. Varias han sido encargadas a las compañías nacionales Argos en copro- ducción con Sony, también a Corazón Films. La mayoría se compran a un proveedor que desde hace poco tiempo, al- rededor de 2006, se ha vuelto un importante exportador de melodramas: Turquía. Según planetaestambul.wor- dpress.com, este país es ya el segundo en materia de venta de telenovelas al exterior. Asimismo el éxito de las obras en el inte- rior es notorio, especialmente desde que las zonas urbanas se han occidentalizado, por lo cual las historias de familias acau- daladas que viven en inmensas residencias tipo palacios, son apreciadas por millones de tur- cos. Un ejemplo es el capítulo inal de Amor prohibido, pues obtuvo un share de 73%.

Melodrama turco

El consumo se genera diferenciando los públicos. En virtud de que primero van al mercado interno, luego a otros países musulmanes de la región y inalmente a Europa, Asia y América, los melodramas están diseñados para no transgredir los límites de una cultura en la cual los desnudos, la diversidad sexual, el consumo de drogas no son para exhibirse en una pantalla. Los dramas humanos se detienen en ese umbral. En todo lo demás el melodrama turco sigue el molde clásico desarrollado por los latinoa- mericanos: vínculos amorosos rotos, traiciones, hijos separa- dos de los padres. Actualmente crímenes, violencia, corrupción, maltrato a las mujeres, discri- minación. No se escatiman los asesinatos, la aparición de armas blancas y de pistolas. Amor y dinero, actualmen- te en pantalla, tiene el corte anterior. Agrega un dejo de misterio sobre el personaje femenino principal, después de varios episodios no sa- bemos aún cuál fue el error que la llevó a mezclarse con delincuentes. El protagonista masculino, Omar, es miembro de la policía y ofrece el toque detectivesco a la acción. Ésta transcurre con toda lentitud, en vueltas y vueltas sin poder dar con el culpable. La búsqueda de la hermana desaparecida es lo que alarga la trama y no el enredo amoroso. Si bien los celos, los triángulos, los enga- ños están presentes, el núcleo lo constituye la investigación sobre un hecho cuyos móviles poco a poco van apareciendo. En ese desenvolverse de la historia surge, inevitablemente, el amor expresado de distintas formas, intuido o declarado.

Aunque las telenovelas turcas están dobladas, aún pueden percibirse, con ayuda de los primeros planos, los sentimientos actuados. Sin apuntador, invento mexicano para aumentar la productivi- dad, el acartonamiento de la interpretación mengua, pese a tener diálogos del estereotipo común a los melodramas. Otro rasgo distintivo de estas obras

es el uso extenso de locaciones en exterior. Casas antiguas, calles, parques, bazares y mo- numentos del antiguo imperio otomano, así como el Bósforo, suelen dar marco al relato, ha- ciéndolo atractivo para propios

y extraños.

Libros

Mujeres

JORGE MUNGUÍA ESPITIA

M ircea Cartarescu, junto con Mihail Sebastian, Ana Blandiana, Varu-

jan Vosganian y Norman Manea son los escritores rumanos actuales más leídos. Cartarescu nació en 1956, es poeta, nove-

lista y ensayista. Ha publicado más de 30 libros, traducidos

a 23 idiomas. En 1993 dio

a conocer tres narraciones

agrupadas en Nostalgia, a los que siguió la novela breve Lulu (1994), la colección de relatos Por qué nos gustan las mujeres (2004) y Las bellas extranjeras (2010), entre otros. En 2015 apareció la novela Solenoide, considerada por la crítica como una obra maestra. Además, recibió el Premio de la Feria de Leipzig al Entendimiento Eu-

ropeo, el Premio de Literatura de la Casa de las Culturas en Berlín, el Premio del Estado Austriaco a la Literatura Euro- pea y el Premio Thomas Mann de Literatura. Cartarescu es un conocedor de la literatura latinoamerica- na y estima que algunos de los escritores que lo han inluido son Ernesto Sabato, Augusto Roa Bastos, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez y Jorge Luis Borges. Uno de sus libros más leídos es Por qué nos gus- tan las mujeres (Ed. Funambu- lista; Madrid, 2017; 310 pp.), colección de cuentos integrado por veinte historias que giran en torno a la mujer y narrados a partir de las experiencias del autor. Los diferentes relatos fueron publicados anteriormen- te en le revista Elle. “La negrita” trata sobre el impactante descubrimiento que tiene en la niñez al observar a una mujer y percibir cómo la belleza está más allá de lo físi- co. “Sobre la intimidad” cuenta, desde una perspectiva de ado- lescente, los increíbles encuen- tros amorosos que ha tenido. En “Con las orejas gachas” habla del desloramiento de una com- pañera universitaria y su ulterior postración. “¿Quién soy yo?” re- iere las experiencias que tuvo al realizar un test de personalidad para saber quién era y los insul- sos resultados obtenidos. “Petruza” detalla la amistad amorosa con una compañera de la escuela y la indiferencia con que se tratan en la vida adulta. “Zaraza” es la anécdota de una mujer bellísima deseada por muchos y su inal trágico. En Por que nos gustan las mujeres Cartarescu estima que algunos sujetos son movidos por el deseo, que en un pri- mer momento se centra en el sexo, pero posteriormente in- corporan las emociones y los sentimientos que causan el encuentro. Así cambia la rela- ción y los queridos, además de amarse, se acompañan en las alegrías y dolores. Aunque para otros el gusto por las mujeres es una mera pulsión hormo- nal que busca únicamente una

satisfacción física sin ninguna trascendencia. Los relatos de esta colec- ción están escritos con gran ei- cacia, pero en muchos de ellos se percibe una premura en la resolución de la trama.

Tepoztlán y sus tradiciones

L a creciente modernización

ha afectado a la cultura

de Tepoztlán, Morelos. El

cambio de las actividades agrí-

colas a los servicios, la crecien- te urbanización, el impacto de los medios masivos de comu- nicación, entre otros factores, provoca modiicaciones en las costumbres, tradiciones, usos

y maneras comunes. Las alte-

raciones observadas llevaron

a Carlos Cuéllar a realizar esta

investigación que publica como Tepoztlán. La tradición que nos queda. Tepoztla in tlamantiliztli tlen mocahua. (Ed. Colectivo Altepeyolotl; Mëxico, 2018. 138 pp.). El objetivo del estudio fue conocer aquellas tradiciones que los pobladores consideran en peligro de desaparecer y así realizar un inventario. Este re- gistro permite determinar las que están amenazadas, recu- perar las maneras en que se llevan a cabo, en dónde se rea- lizan y quiénes participan. Todo ello a través de entrevistas y la asistencia a ritos, iestas y danzas.

Así se reconocieron varias tradiciones que el autor agrupó en “Rituales de vida”; que se relacionan con la siembra; en “Caminos rituales”, donde ha-

bla de los senderos que toman los peregrinos; en “Los sonidos

y la música”, sobre las cancio- nes tocadas con instrumentos

prehispánicos para las danzas,

y en “Manos maestras”, para

abordar las artesanías alrede- dor de las iestas. El estudio de Cuellar censa

y muestra la importancia de las

tradiciones tepoztecas e invi- ta a su preservación, “ante el actual contexto de pérdida de valores y de espacios comuni- tarios que vive el pueblo…”.

Filmoteca de la UNAM

ESPECTÁCULOS

68:

“El grito”, restaurado;

“Olimpia”, nuevo filme

COLUMBA VÉRTIZ DE LA FUENTE

E l director de la Filmoteca de

la Universidad Nacional Au-

tónoma de México (UNAM),

Hugo Villa Smythe, realza al

documental El grito (1968), de

Leobardo López Arretche, el

cual ha sido restaurado digitalmente:

“Es uno de los materiales de referencia histórica más importante del movimiento estudiantil de 1968, además es del acervo de esta institución.” El documento fílmico, de 120 minu- tos y en blanco y negro, contiene las imá- genes captadas por un grupo de alumnos del Centro Universitario de Estudios Cine- matográficos (CUEC) de la UNAM, que con el permiso del entonces director de dicha instancia, Manuel González Casanova, se dieron a la tarea de registrar, en 16 milí-

Arcadia es la muestra internacional de cine dedi- cada al movimiento de 1968 que la UNAM abrirá del 25 al 30 de septiembre en varias de sus salas y recintos, y en la Plaza de las Tres Culturas. Se proyectará El grito, documental emblemático de Leobardo López Arretche, totalmente restaurado por la Filmoteca universitaria, y se homenajea- rá a Óscar Menéndez (Dos de octubre, aquí México –en cuyo guión participó José Revueltas– y Úne- te pueblo). Se estrenará también Olimpia, de José Manuel Cravioto, primera película producida por la UNAM sobre el movimiento.

Carlos Enciso

metros, lo ocurrido en el movimiento es- tudiantil en el país, desde que inició en

julio de 1968 hasta la masacre del 2 de oc- tubre, y al final se incluyó la inauguración de los XIX Juegos Olímpicos. Pero termina

el filme con un close up de un adolescente,

de ojos grandes y mirada fuerte, quien con

sus dedos, a la altura de su rostro, muestra

la ‘V’ de la victoria.

El grito contiene textos de la periodis- ta italiana Oriana Fallaci (herida el 2 de oc- tubre en la terraza del edificio Chihuahua)

y del Consejo Nacional de Huelga, leídos

por Magda Vizcaíno y Rolando de Castro. Laboraron en el filme Alfredo Joskowicz, Francisco Bojórquez, Jorge de la Rosa, Raúl Kamffer y Federico Villegas, entre otros. En total fueron 18 cineastas. Hubo proyecciones de El grito en cine- clubs en julio de 1971; incluso, el historia- dor y crítico de cine Emilio García Riera documentó que hubo exhibiciones priva- das a un gran público juvenil y se convirtió “en bandera de sus luchas”, pero su estre- no oficial fue el 23 de junio de 1976 en la Cineteca Nacional, que se hallaba en Chu- rubusco y Calzada de Tlalpan. En tanto, el realizador Alberto Isaac dirigió a un equi-

Villa y Álvarez. Restauración

po para crear la película oficial de los Jue- gos Olímpicos Olimpiada en México, que se mostrará también en este ciclo. Cabe des- tacar que en las dos cintas participaron Paul Leduc y Rafael Castanedo. “El grito relata el movimiento de una manera muy lírica. Esa es una aproxima-

ción interesante. Al principio de la cin- ta, el movimiento se describe muy alegre, claro, con un compromiso serio, y al revi- sarla ahora, ese aspecto me ha resultado muy enriquecedor”, enfatiza a Proceso Vi- lla Smythe, también productor, cinefotó- grafo, asesor y supervisor de producción.

El 68 de Carballido, a la distancia,

en “Conmemorantes”

NIZA RIVERA

L a obra de Emilio Carballido Conme- morantes, a diez de su muerte, será repuesta eta semana sólo en tres fun-

ciones gratuitas, en el marco de los 50 años del movimiento estudiantil de 1968, en el Centro Cultural Universitario (CCU). “Esta obra es más contemporánea hoy que cuando Carballido la escribió”, enfatizó en el texto de presentación el director de la pues- ta, Emilio Méndez (Ciudad de México, 1977):

Se trata de una pieza corta del drama- turgo veracruzano, escrita en 1981, copro- ducida entre Difusión Cultural de la UNAM –a través de su Secretaría de Extensión y Proyectos Digitales– y la Compañía Nacio- nal de Teatro (CNT), con investigación y dra- maturgia de Gabriela Aparicio y Lourdes Guzmán González. Después de las funciones los días 27, 28 y 29 en la Sala Miguel Covarrubias, realiza- rá una gira virtual por distintas sedes de la universidad en México –comenzando el 9 de

octubre en el CCH Sur– y el extranjero, ya que se graba en video.

El papel protagónico recae en la pri- mera actriz y miembro de la CNT, Marta Aura, quien junto a 15 alumnos y egresados del Colegio de Literatura Dramática y Tea- tro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, logran un collage generacional que, curiosamente, no sucede en 1968, sino que lleva al espectador por un viaje de 50 minu- tos que va desde 1969 a la fecha. Méndez refirió a Proceso, presente en uno de los ensayos:

“Nuestro desafío era qué tanto situarla en los ochenta, cuando la escribe Carballi- do, cuando el México en el que vivimos re- clama la actualidad de este texto. Jugamos con los tiempos, tratando de que sean di- versos ejes temporales y creo que lo logra- mos con el vestuario, la música y, bueno, el propio texto parece fluctuar entre épocas, porque el personaje de Aura así lo expre- sa. Han pasado los años y parece que es- tos conmemorantes no suceden en 1969 o 1981, sino el día de hoy. “Tristísimamente, y desde mi perso- nal punto de vista, parece más reverberan- te afuera del teatro que cuando Carballido

la escribió. Hay líneas en escena que son de hoy, pero también pensamos ofrecer una historia adelantada, sí, con una visión críti- ca del pasado, pero también con una postu- ra que ve al futuro.” Explica entonces cómo llegó a ella:

“Fue hace diez años en mi debut docen- te en la Facultad de Filosofía y Letras, estu- diaba teatro mexicano y me encontré con esta pieza, me pareció extraordinaria por- que no está situada en 1968, y su brevedad es sugerente porque en su aparente con- tención tiene una densidad dramática, crí- tica y poética. Escucho a un Carballido que no había escuchado en otras obras que sí suceden en 1968, como Únete Pueblo o La pesadilla. “En ésta siento que Carballido era un poeta de nuestro teatro, nos dio la posibili- dad de nombrar muchas cosas en términos de su oído de dramaturgo-poeta, en ésta en particular hay cadencias de la vida cotidiana que permiten nombrar situaciones doloro- sas, nostálgicas, pero también gozosas”. Y es que la obra ya fue dirigida previa- mente por Méndez hace diez años, en una

Octavio Gómez

El documental forma parte de la pri- mera edición de la Muestra Internacional de Cine Rescatado y Restaurado, titula- da Arcadia, y la cual está dedicada a los movimientos de 1968, que se efectuará del 25 al 30 de septiembre en las salas Ju- lio Bracho, José Revueltas y Carlos Mon- siváis del Centro Cultural Universitario. También en el Cinematógrafo del Cho- po, la Sala Manuel González Casanova del CUEC, el Auditorio de Museo Universita- rio Arte Contemporáneo, el Museo de las Constituciones, el Auditorio Isidro Fabela de la Facultad de Derecho, la Sala Xochi- pilli de la Facultad de Música, y la Plaza de las Tres Culturas de la Unidad Habitacio- nal Nonoalco Tlatelolco. Todas las exhi