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EL FUTURO DE LA ADMINISTRACION

Este libro te invita a cuestionar creencias que los gerentes tienen arraigadas sobre
la administración y los principios administrativos de hace ya más de 100 años
basados en Planificar- Organizar- Ejecutar-Controlar y yo le agregaría Comunicar y
Liderar esto último más complejo todavía y muchas técnicas y estrategias usadas
para lograr motivar a las personas a trabajar en base a los objetivos que quiere
lograr la empresa. Cuando hablo de cuestionar estos principios lo hace a tal punto
de que hizo que me diera cuenta de la total verdad de que a diferencia de otras
ciencias que han avanzado rápidamente en el transcurso de estos 100 años, al
contrario en la ciencia administrativa todavía hablamos de jerarquías, organigramas,
descripciones rígidas de puestos y cargos, evaluaciones de personal hechas solo
por jefes o supervisores, planificación estratégica, normas políticas y
procedimientos, etc. lo cual hace que de cierta manera no se le permita dar un poco
de rienda suelta a la imaginación de los trabajadores de más abajo sino que solo
unos pocos que son los directivos tomen decisiones que la mayoría de las veces las
repuestas las tienen los que ejercen la parte operativa.
Cuestiona todo esto a tal punto que nos ayuda a ver, escuchar y pensar que estos
principios van incluso contra la naturaleza humana y nuestras necesidades básicas
como lo son la variedad en nuestra vida, la necesidad de trabajar por un bien mayor
a simplemente el dinero, de aportar ideas, aportar nuestro saber, nuestra
imaginación, nuestra pasión, de sentir compromiso por causas que nos interesan y
no simplemente hacer una tarea por el deber de la obediencia de la jerarquía “Los
autoritarios no pueden imponer compromisos, solo obediencia”.
Muchas empresas no se reinventan a la velocidad que lo exigen las necesidades
del mundo y por ello fracasan ya que las decisiones y las ideas vienen solo de unos
pocos. Todavía en la actualidad en pocas empresas se usa la evaluación por
ejemplo de 360º donde las personas son evaluadas por sus pares, ni tampoco sus
trabajadores funcionan como grupos o células de trabajo donde sean remunerados
como grupo por los resultados conseguidos o sobre beneficios de la empresa.
Las empresas deben incorporar la innovación a sus misiones, visiones, valores,
objetivos, descripciones de cargos, competencias y dar por supuesto cabida a ello
en sus procesos, no solo dejarlo en papel, ni que tampoco solo unos pocos jefes
decidan sobre cuales ideas serán tomadas o no. En Google por ejemplo los propios
trabajadores discuten las ideas nuevas entre ellos en portales internos y luego de
un previo análisis pasan a consultarlo con los propios consumidores, que mejor
manera de generar nuevos productos, en vez de que pasen solo por la opinión de
unos pocos gerentes.
Las empresas a veces se fijan tanto en reducir costos que se olvidan de que muchos
valores importantes no se pueden cuantificar ya que hablamos de cosas inherentes
al ser humano a lo cual no se le puede poner precio.
Concluyendo, Gary Hamel nos incita a ser más “atrevidos”, a ser capaces de romper
los esquemas, a estar dispuestos a aceptar el cambio, a evolucionar no sólo física
sino también mentalmente, a proponer nuevas ideas que con el tiempo podrían
cambiar y mejorar la concepción de lo que hoy conocemos como administración.
Para terminar, podría decir que estoy de acuerdo con lo que Gary Hamel nos quiere
dar a entender en su libro. Nuestra civilización ha avanzado mucho en estos últimos
años, y las teorías administrativas antiguas si bien han sido extremadamente útiles,
no han evolucionado y no son lo suficientemente adecuadas para suplir las
necesidades que tenemos en la actualidad. Es necesario implementar en el
mercado un nuevo modelo administrativo lo bastante conveniente para que pueda
adaptarse no sólo a las presentes, sino también a las futuras empresas,
ofreciéndoles factibilidad en los negocios y bienestar tanto para los altos gerentes,
como para el resto de los trabajadores.