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Los riesgos.

En los foros se suele explicar que hay tres inseguridades mayores que se
corren a la hora de querer ingresar. Las dos primeras son los virus informáticos y el
robo de la IP (número que identifica a la computadora desde la cual se está operando).
“Hay que tener cuidado desde qué equipo uno vaya a ingresar porque se puede tomar tu
IP y utilizarla para cometer ilícitos, como terminar formando parte de una red de tráfico
de pedofilia”, advierte Martínez Fazzalari. Y el tercer peligro es el FBI. Cristian
Borghello, integrante de ESET, empresa dedicada a la investigación de soluciones de
seguridad informática, agrega a PERFIL que “estas redes son monitorizadas por las
fuerzas del orden de varios países”. En el mismo sentido, Fazzalari afirma: “Estoy
seguro de que el FBI y equipos de inteligencia tienen los equipos para rastrear todo esto.
El tema de la seguridad nacional es, para los países de Europa y Estados Unidos, la
prioridad. Sobre esta base rastrean todo lo que pueden, y la deep web es una
herramienta más para este fin”. El especialista repite una y otra vez que hay que
terminar con el mito de la deep web, que “es una herramienta y que como toda
herramienta depende del uso que se le dé”. Pero “gran parte del contenido que existe
está asociado con ilícitos”, cuenta Fazzalari. Esto sucede gracias al anonimato. Una de
las claves de este “paraíso para las actividades ilegales” es que los programas a través
de los cuales se puede ingresar a la web profunda permiten ocultar la identidad de sus
usuarios. Cientos son los relatos que aparecen en los foros sobre las malas experiencias
que pasaron muchos al navegar por estas páginas. Un cibernauta que ingresó y prefiere
mantener su identidad oculta le confiesa a PERFIL: “De la noche a la mañana, me
enteré que existía la pedofilia en mil distintas categorías y grupos defendiéndola. Me
enteré que existían páginas dedicadas al canibalismo, a la necrofilia, a la
automutilación, a los videos de asesinatos.