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Introducción

Mi pregunta
¿Quiénes son las victimas de la Violencia domestica?

Hipótesis
Todas las personas que sienten una agresión tanto física como psicológica dentro y
fuera de un hogar

Bosquejo

La violencia doméstica es aquella que tiene lugar en el ámbito familiar, no solo entre las
cuatro paredes de una casa. El término "familiar" habrá de entenderse también en
sentido amplio. Normalmente se considera que la violencia doméstica se da entre
adultos de una edad similar o de descendientes a ascendientes. La violencia hacia los
niños suele denominarse abuso de menores. Este tipo de violencia (doméstica) puede ser
ejercida por una persona hacia su cónyuge o hijos, por un hijo hacia sus progenitores o
entre hermanos (fenómeno asociado generalmente a las adicciones). Puede denominarse
así también a la existente en parejas homosexuales (entre dos hombres o entre dos
mujeres), etc.

Los términos "violencia familiar" o "violencia intrafamiliar", con una importante


presencia en Sudamérica, se vienen utilizando desde 1988 y 1993 respectivamente
debido a lo común que resulta la aparición de esta violencia en el ámbito familiar;
además de que las leyes que penan la violencia contra la mujer suelen considerar como
requisito que ésta sea esposa o mantenga con el sujeto activo una relación de análoga
afectividad.

Técnica de investigación utilizada

Observación Directa y la Indirecta: Es directa cuando el investigador se pone en


contacto personalmente con el hecho o fenómeno que trata de investigar.
Es indirecta cuando el investigador entra en conocimiento del hecho o fenómeno
observando a través de las observaciones realizadas anteriormente por otra persona. Tal
ocurre cuando nos valemos de libros, revistas, informes, grabaciones, fotografías, etc.,
relacionadas con lo que estamos investigando, los cuales han sido conseguidos o
elaborados por personas que observaron antes lo mismo que nosotros.
Marco teórico

La violencia doméstica, violencia familiar o violencia intrafamiliar comprende todos


aquellos actos violentos, desde el empleo de la fuerza física hasta el matonaje, acoso o
la intimidación, que se producen en el seno de un hogar y que perpetra al menos un
miembro de la familia contra otro u otros.

Practeamiento del problema

Hasta ahora habíamos creído que esta era la única forma de


violencia. Sin embargo, la psicología moderna nos ha dado una nueva
visión del ser humano y de sus necesidades psicológicas. Ahora
sabemos que hay otro tipo de violencia que también hace daño a las
personas: la violencia psicológica o verbal.

Destruir la autoestima de una persona sistemáticamente mediante


críticas, desprecios, abandono o insultos; también son formas de
violencia. No cabe duda de que a veces los golpes al espíritu son
mucho más dañinos que los golpes al cuerpo y dejan heridas más
profundas. Las víctimas de este tipo de violencia por lo general
continúan sufriendo calladamente y por eso no reciben la ayuda que
tanto necesitan. Una persona golpeada en su cuerpo puede mostrar
las heridas y recibir ayuda. Sin embargo, la que es golpeada
sistemáticamente en su psiquis, en su espíritu, no tiene heridas
físicas que mostrar al mundo para poder pedir ayuda. Como este tipo
de abuso o violencia doméstica ocurre mayormente en la privacidad
del hogar, generalmente pasa desapercibido, a veces durante muchos
años. Por añadidura, generalmente la violencia verbal o psicológica
precede a la física.

Cuando a la mujer se le coacciona para que aborte (lo cual constituye


violencia también contra una criatura inocente que no ha nacido),
utilice peligrosos anticonceptivos y abortivos o se practique la dañina
esterilización; todos estos también constituyen actos de violencia.

Objetivo

Analizar las causa de la violencia domestica y sus elementos


referenciales en la sociedad con la finalidad de solucionar o buscar
soluciones a la violencia domestica

Justificación

La violencia domestica es un problema que afecta tanto emocional


como físicamente este problema no se puede dejar por una lado.
Debemos ser concientes que existe y poder ayudar a las personas
que sufren de esto.

Desarrollo del tema


Primero hay una raíz cultural histórica. Durante mucho tiempo
nuestra sociedad ha sido muy machista, el hombre ha creído que
tiene el derecho primario a controlar, a disciplinar con severidad,
incluso a abusar de la vida de la mujer y de los hijos. Eso ha sucedido
bajo la apariencia del rol económico del hombre, proveedor de la
alimentación.

Otra causa es la cultura actual. La gente se tira de los pelos. ¿Por qué
pasa esto? El modelo presente de nuestra sociedad está reforzando el
uso de la fuerza para resolver los problemas. Por eso el abusador usa
la fuerza física, para mantener el poder y el control sobre la mujer,
porque ha aprendido que la violencia es efectiva para obtener ese fin
de control y como ellos no han sufrido las consecuencias, las mujeres
se han callado.

La violencia doméstica ocurre en todos los niveles de la sociedad, no


solamente en las familias pobres. En las familias ricas sucede lo
mismo. Lo que pasa es que una mujer a quien le dieron una paliza, si
tiene dinero, se va tranquilamente a una clínica privada y aquí no ha
pasado nada. Las que son pobres tienen que ir al hospital y allí los
médicos dicen: "A esta mujer la han golpeado" y la policía se encarga
de eso.

Entre blancos, negros, amarillos, católicos, judíos, protestantes y


evangélicos; entre todos, existe la violencia doméstica. Pero no por
ser protestantes o católicos, sino, por no ser como deben ser.

Otra causa de este problema son los medios de comunicación. En la


televisión la violencia es glorificada, los estereotipos que nos
presentan son de violencia sexual. Cuando un marido por la fuerza
tiene relaciones sexuales con su esposa, eso se llama violencia
sexual, porque la mujer también tiene derecho a decir que no. Si a
una mujer, se le insulta, se le pega, se le dice barbaridades, no se le
habla y solamente se le utiliza para tener relaciones sexuales con
ella; ¿Cómo va a querer estar con su marido? Tiene el derecho a decir
que no, todo el derecho del mundo.

En muchos casos, también la violencia doméstica está íntimamente


relacionada con el alcohol y las drogas. ¿Qué sucede cuando una
persona consume drogas o se emborracha? En esta parte del cerebro
tenemos los centros vitales, comunes con los animales y allí está el
centro de la agresividad o del instinto agresivo. Todos los hombres y
las mujeres lo tenemos. Pero en la persona normal, esos centros se
comunican con la parte consciente del hombre, lo cual diferencia al
hombre del animal.

Cuando uno toma alcohol o usa cualquier droga, estos centros


quedan como un barco sin timón. Y ¿Qué le pasa a un barco sin
timón? Pues se estrella contra las rocas. Sobre todo la agresividad, el
instinto sexual, quedan sin control. Entonces viene el golpear a la
mujer y a los hijos bajo el efecto del alcohol y el abusar de la mujer
sexualmente. El 50 % de los casos (que se conocen) de abuso sexual
entre los hijos, es entre personas alcohólicas o adictas, porque surge
el animal que hay dentro de nosotros mismos.

A pesar de la llamada "liberación femenina" (que en realidad muchas


veces ha llevado a la mujer a mayor esclavitud), todavía hay hombres
que consideran a esposa e hijos como objetos de su propiedad. Por
eso se creen con el derecho a descargar sobre ellos su frustración o
malhumor maltratándolos a su antojo.

Como los hijos imitan a padres, se da con frecuencia que quienes en


la niñez fueron testigos de abusos físicos entre sus padres, repiten la
misma conducta cuando llegan al estado adulto. Aprendieron que los
problemas y conflictos se afrontan con la fuerza bruta.

Ese aprendizaje negativo se arraiga tanto que muchas veces pasa de


generación en generación. Si a esto se añade la "glorificación" de la
violencia en los medios de comunicación, podemos entender el por
qué muchos seres humanos recurren a la violencia, a veces con una
frialdad que asusta más que el mismo acto violento.

La experiencia enseña que muchos de los abusadores familiares


parecen "mosquitas muertas"; pasan por personas educadas y
suaves, pero en el fondo son individuos celosos con una pobre
imagen de sí mismos y que viven en un mundo irreal. Si a esas
personas les da por tomarse unos tragos de más, cosa frecuente, la
explosión violenta será mucho mayor.

Actualmente, el problema de la violencia doméstica contra la mujer


es tan serio que es comparable con el problema del SIDA. De 2 a 4
millones de mujeres anualmente son agredidas por su compañero,
esposo, novio, o amante. Entre el 15 y el 25 % de esas mujeres están
embarazadas; lo cual hace más grave aún el problema.

Las estadísticas nacionales muestran que la esposa golpeada resulta


con más daños y necesita más ayuda y tratamiento médico que las
afectadas por violación, accidentes de autos y asaltos, en conjunto.
Las mujeres maltratadas constituyen el 20 % de las mujeres que
acuden a los servicios de emergencia con heridas.

La violencia doméstica no siempre resulta fácil de definir o reconocer.


En términos generales podríamos designarla como el uso deliberado
de la fuerza para controlar o manipular a la pareja o a la prole.

Se trata del abuso psicológico, sexual o físico habitual. Sucede entre


personas relacionadas afectivamente, como son marido y mujer o
adultos contra los menores que viven en un mismo hogar.

La violencia doméstica no es solamente el abuso físico, los golpes, o


las heridas. Son aún más terribles la violencia psicológica y la sexual
por el trauma que causan, que la violencia física, que todo el mundo
puede ver. Hay violencia cuando se ataca la integridad emocional o
espiritual de una persona.

Pero siempre la violencia física, la más evidente, es precedida por un


patrón de abuso psicológico, que es usado sistemáticamente para
degradar a la víctima, para erosionar y aplastar la auto-estima de la
mujer.

La violencia psicológica se detecta con mayor dificultad. Quien ha


sufrido violencia física tiene huellas visibles y puede lograr ayuda más
fácilmente. Sin embargo, a la víctima que lleva cicatrices en la psiquis
o alma le resulta más difícil obtener compasión y ayuda. También lo
dificulta, por ejemplo, la habilidad manipuladora de su esposo que
presenta a su esposa como exagerada en sus quejas.

A la violencia física precede, a veces, años de violencia psicológica.


La violencia psicológica es, despreciar a la mujer, insultarla de tal
manera, que llega un momento en que esa mujer maltratada
psicológicamente, ya cree que esos golpes se los merece. Y qué difícil
es convencer a una mujer de que vaya a pedir auxilio cuando cree
que no lo necesita.

Hay mujeres que se avergüenzan por lo que les sucede y que hasta
se creen merecedoras de los abusos. Por eso prefieren mantenerlos
en secreto y así esa situación puede prolongarse durante años. Los
que maltratan a sus víctimas lo hacen de acuerdo a un patrón de
abuso psicológico.

Igual que en el caso del alcohólico, el que golpea a una mujer o la


maltrata psicológica o sexualmente, lo primero que hará es negarlo.
Negación es decir: "No, es que yo le pego con razón". No hay ninguna
razón para golpear a una mujer, ni a nadie. Pero lo niegan. Dicen: "Yo
no la he golpeado, yo no le hecho nada, sólo tocarla".

Otra forma de abuso psicológico es el aislamiento. He conocido casos


en que le hacen el vacío a la mujer, ni le hablan, ni la miran y
entonces ella se va creyendo que se merece ese trato.

La intimidación es también un abuso. "Si dices algo te mato." Muchas


mujeres no se atreven a hablar, por las amenazas que sus maridos o
sus compañeros lanzan contra ellas.

Otra forma dentro de ese patrón de abuso psicológico es echarle la


culpa a la víctima, la mujer. Desde que se inventaron las excusas y
eso viene desde Adán y Eva, uno le echa la culpa al otro.

Manifestaciones de violencia psicológica:

a) Abuso verbal: Rebajar, insultar, ridiculizar, humillar, utilizar


juegos mentales e ironías para confundir, etc.

b) Intimidación: Asustar con miradas, gestos o gritos. Arrojar objetos


o destrozar la propiedad.

c) Amenazas: De herir, matar, suicidarse, llevarse a los niños.

d) Abuso económico: Control abusivo de finanzas, recompensas o


castigos monetarios, impedirle trabajar aunque sea necesario para el
sostén de la familia, etc.

e) Abuso sexual: Imposición del uso de anticonceptivos, presiones


para abortar, menosprecio sexual, imposición de relaciones sexuales
contra la propia voluntad o contrarias a la naturaleza.

f) Aislamiento: Control abusivo de la vida del otro, mediante


vigilancia de sus actos y movimientos, escucha de sus
conversaciones, impedimento de cultivar amistades, etc.

g) Desprecio: Tratar al otro como inferior, tomar las decisiones


importantes sin consultar al otro.

Síntomas para reconocerse víctima de violencia


doméstica:

a) ¿Has llorado hasta dormirte por haber sido golpeada o insultada


por tu esposo?

b) ¿Has ocultado heridas o hematomas quedándote en casa, o


poniéndote lentes oscuras?
c) ¿Te has dicho a ti misma: "Esta situación va a mejorar, debo tener
paciencia"? No te engañes. Con esa actitud sumisa alientas al
abusador a que continúe igual o peor.

Violencia doméstica y divorcio:

Existe una violencia frecuente en las familias de divorciados: Utilizar a


los hijos como campo de batalla para dirimir sus odios, resentimientos
o incapacidad de dialogar como adultos. Se abusa de los hijos cuando
uno de los padres les habla mal del otro o cuando les obligan a llevar
mensajes de frustración y culpabilidad entre sus padres. Con eso
todos se hacen daño, pero el más afectado suele ser el mensajero.

La dinámica de la violencia doméstica

En toda violencia doméstica existe como un ciclo, un círculo, que


pasa por tres fases importantes. Todo ello produce el síndrome o los
síntomas del abandono. Como ya he dicho, es algo aprendido.

La primera fase de ese ciclo es el abuso psicológico, se van creando


tensiones entre el esposo y la esposa, esas tensiones van en
aumento. Empiezan por insultos y desprecios y eso va creciendo, se
gritan y llega un momento (eso no llega de la noche a la mañana); en
que viene una explosión de rabia y la mujer es golpeada. La primera
fase es abuso psicológico que termina en una explosión de abuso
físico: heridas y golpes.

La segunda parte de ese ciclo se llama el período de reconciliación. El


hombre al principio se da cuenta de lo que ha hecho y entonces se
vuelve un poco más amable y hasta le lleva flores a la mujer. Se
disculpa, hace todo lo que puede para convencerla de que la ama
verdaderamente, sobre todo si ella amenaza con separarse. Esta
conducta "cariñosa" completa la victimización.

¿Por qué? La tercera fase es un período de ambivalencia. La mujer no


sabe qué hacer. Se dice a sí misma: "Sí, me golpeó, pero por otra
parte es cariñoso, me ha traído flores..." Pasa un tiempo y da la
vuelta el círculo a la primera fase. Empiezan las tensiones, crecen
otra vez y ya el espacio entre la golpeadura primera y la segunda es
más corto. Vuelve otra vez el ciclo.

El hombre que golpea a su mujer, sobre todo si lo hace varias veces,


si no se pone en tratamiento no se va a curar. No espere nadie que se
cure. Si ella permanece junto a él, el ciclo va a comenzar otra vez y
las golpizas van a ser cada vez más repetidas. La motivación en la
mujer, que al principio tuvo ese deseo de separarse o de pedir auxilio,
cada vez va a disminuir más. Va creciendo su falta de esperanza, ya
no tiene fuerzas para protestar. Se vuelve pasiva y "sumisa", no con
la sumisión del Evangelio, sino esclava.
La personalidad del abusador

"La separación o la amenaza que sienten los maltratadores sobre su


estructura familiar aumenta su peligrosidad en un 75%, hasta el
punto de llevar a cabo la amenaza de muerte, afirma el psiquiatra
español José María Sémelas. Los maltratadores —continúa— suelen
provenir de hogares violentos, en los que han visto maltratar, y en los
que les han maltratado, generalmente. Estas personas suelen
padecer trastornos psicológicos y, muchos de ellos, utilizar
sustancias, como el alcohol, que ayudan a potenciar su agresividad.
Tienen un perfil determinado de inmadurez, dependencia afectiva,
inseguridad…; son emocionalmente inestables, impacientes e
impulsivos. Los maltratadores trasladan habitualmente la agresividad
que han acumulado en otros ámbitos hacia sus mujeres. Además,
consideran a la mujer como algo de su propiedad. Dentro de su
patología, está el arrepentimiento frecuente, y la mujer malinterpreta
este arrepentimiento, que sólo es temporal, hasta el próximo golpe."

El abusador tiende a ser una persona aislada, no se relaciona mucho


con otros, es celoso hasta de su propia sombra, tiene baja
autoestima. Esta es una característica que siempre tiene, una
autoestima a raíz del suelo, que le ocasiona frustración y la
frustración trae violencia. Además, tiene una expectativas rígidas de
su rol sexual como hombre. Este es el típico macho. Y el machismo lo
que está tapando, es un complejo de inferioridad, la baja autoestima.
Por eso trata de aparentar lo que no es.

Después de una década de investigaciones, dos profesores de


psicología (el Dr. John Gottman y el Dr. Neil Jacobson), han llegado a
la conclusión de que los hombres abusivos caen en una de dos
categorías: el "pit bull" o perro y el "cobra" o serpiente. A
continuación, las características individuales de cada uno.

"Pit bull ":

• Solamente es violento con las personas que ama.


• Es celoso y tiene miedo de que lo abandonen.
• Priva a su esposa o novia de su independencia.
• Pronto a la ira, a vigilar y a atacar públicamente a su
compañera.
• Su cuerpo reacciona violentamente durante una discusión.
• Tiene algún potencial para la rehabilitación.
• Probablemente no ha sido acusado de ningún crimen.
• Posiblemente tuvo un padre abusivo.

"Cobra":

• Es muy probable que sea agresivo con todo el mundo.


• No depende emocionalmente de otra persona, pero insiste en
que su compañera debe hacer lo que él quiere siempre.
• Es más propenso a amenazar con cuchillos o revólveres.
• Se calma internamente, según se vuelve agresivo.
• Es difícil tratarlo con terapia psicológica.
• Posiblemente haya sido acusado de algún crimen.
• Abusa de las drogas o del alcohol.

La violencia doméstica afecta a los niños

Algunas características de las niñas y de los niños que provienen de


hogares donde ocurre la violencia doméstica:

• Viven con la esperanza de que la situación de violencia mejore


o termine. A la misma vez, están desesperados porque no ven
una salida.
• Desarrollan una baja autoestima. Esto se atribuye a un
concepto pobre o débil de sí mismos.
• Muestran sentimientos de miedo, ansiedad, inseguridad e
incertidumbre.
• Desarrollan problemas de autocontrol; se conducen
exageradamente.
• Manifiestan dificultad para concentrarse.
• Se vuelven dependientes económica y emocionalmente, lo que
los pone en alto riesgo de volverse adictos al alcohol y/o a las
drogas.
• Tienden a estar sexualmente activos y en muchas ocasiones
abandonan el hogar.
• En muchos casos, tienen un bajo rendimiento escolar.
• Tienen un bajo concepto de sus fronteras personales y en
ocasiones, violan las fronteras personales de otros.
• Aprenden patrones de conducta violentos. Copian el de víctima
(pasivo) o el de agresor (matan animales o agreden a otras
niñas o niños menores que ellos).
• Los niños de hogares donde existe la violencia doméstica,
piensan con frecuencia en suicidarse y\o mutilarse o hacerse
daño. Son frecuentes los intentos suicidas.

Los signos que hay que observar

En el noviazgo

Últimamente son frecuentes las noticias de mujeres heridas o


golpeadas, inclusive muertas, por sus esposos. Las que han buscado
ayuda han reconocido que desde la época de sus noviazgos aparecían
detalles que al pasarlos por alto no les permitieron darse cuenta de lo
que vendría después.
Cuando uno se enamora suele ver todo "color de rosa". La figura de la
otra persona aparece ante nuestros ojos como perfecta. Si le vemos
algún pequeño defecto, corremos inmediatamente a buscar una
justificación o lo vemos como un asunto pasajero.

El excesivo control de nuestros actos

Si él, por ejemplo, llama constantemente al trabajo o a la casa para


saber qué está haciendo ella, se toma como un signo de amor y de
preocupación hacia la mujer amada. Si se enoja porque llegamos 10
minutos tarde a la cita, lo atribuimos a un exceso de responsabilidad
y puntualidad.

Muchas veces no es hasta que se ha establecido el matrimonio que


comenzamos a darnos cuenta quién es realmente la persona que
tenemos al lado y nuestra primera sensación es la de habernos
casado con un extraño al que hay que dar cuenta de todo, cumplir
horarios severamente estrictos y que socava poco a poco nuestra
capacidad de decidir y autoestima.

Algunas frases comunes a las que generalmente no prestamos


atención son: ¿a dónde vas?, ¿con quién?, ¿por qué?, ¿vas con esa
ropa tan provocativa?, ¿a qué hora regresas?, ¿lo saben tus padres?
¿esa amiga yo la conozco?, ¿dónde vive? Y otras que nos parecen
puro interés amatorio pero que luego se convierten en motivos de
gran ansiedad por si casualidad la hora que dijimos se va a extender
o si hubo improvisaciones de último momento que luego él no va a
comprender y les va a otorgar otros significados.

El afecto para ellos no es compartible

La primera etapa pudiera decirse que transcurre fundamentalmente


en ese tipo de control posesivo. Es importante observar cómo
reaccionan ante el amor que podemos sentir hacia otras personas. A
ellos les molesta en demasía el cariño hacia familiares, amigos e
hijos. Los celos de este tipo prácticamente aparecen en todos los
hombres violentos. Es por eso que el nacimiento de los hijos
desemboca muchas veces en episodios violentos. Ellos sienten que ya
no tienen todo el cariño, que el bebé se lleva la mayor parte, que
están desatendidos y por lo general, son incapaces de manejar
adecuadamente la situación.

Desean todo nuestro tiempo, pensamientos y devociones para estar


seguros de nuestro afecto. Por lo general son personas con baja
autoestima que necesitan constantemente una reafirmación de
nuestros sentimientos.

¿Conociste bien a su familia de origen?


Es muy importante conocer a la familia del futuro esposo y cómo
transcurrió su infancia. Los hombres violentos en su mayoría
proceden de hogares donde eran comunes las discusiones, insultos,
desvalorizaciones, roturas de objetos, golpes, etc. No todas las
personas que tuvieron un hogar así son violentas, pero existen
muchas posibilidades de que repitan el modelo familiar cuando
establezcan sus propias familias.

La violencia no siempre tiene que ver con los golpes. Las


descalificaciones, desvalorizaciones e insultos son síntomas que
indican la presencia del fenómeno. Frases comunes son: "Así no se
hace eso", "Déjame a mí que tú no sabes", "Eres muy lenta", "Cállate,
no seas tarada", "¿qué decís?, si de esto tú no sabes", etc. etc.

El dinero, otro aspecto de la violencia

Otras formas de violencia tienen que ver con lo económico. En estos


casos, el hombre mantiene el control del dinero, supervisa en qué
cosa se gastó algo por mínimo que sea y la mujer tiene que pedir, a
veces, hasta para compras muy pequeñas, como leche, bizcochos,
etc.

Cualquier tipo de manifestación de violencia puede convertirse en


otra. A medida que avanza la relación, de los insultos se puede pasar
a romper objetos, de eso a los golpes y si no hay una detención del
problema se puede llegar hasta la muerte.

¿Sabes lo que es el verdadero amor?

Algunas personas lo confunden con los celos, el control, el abuso, el


maltrato, las exigencias excesivas y los gritos. El amor no debe doler.
El amor implica confianza, protección, respeto a los gustos del otro,
comunicación, caricias, ayudas al crecimiento emocional y espiritual.
Consiste en compartir la vida con alegría, dialogar sobre las
diferencias y preferencias, y respetar la integridad física, moral y
espiritual de la persona amada.

Lo que puedes hacer si estás siendo maltratada

Comienza por saber que no estás sola. Muchas mujeres han solicitado
ayuda y han encontrado el camino hacia una nueva vida para sí
mismas y para sus hijos.

Reza para obtener las fuerzas y la sabiduría que necesitarás para


cambiar esta situación o, si no hay esperanza de cambios, para
escapar de ella.
Habla con alguien de confianza: un familiar, una amiga, un sacerdote,
un pastor, un diácono o una religiosa. Aunque te resulte difícil hablar
de problemas familiares íntimos, confía en esa persona contándole
toda la verdad. Si es necesario, busca ayuda profesional, la de un
consejero o psicólogo. Si tu esposo y tú están dispuestos a reconocer
sus errores y a cooperar, quizás haya esperanza para tu matrimonio.
Lo mejor es que los dos juntos busquen ayuda.

Si él se niega a buscar esa ayuda y tienes que permanecer en la


misma situación por el momento, haz un plan de seguridad que
puedas utilizar en caso de presentarse otro episodio de abuso. Se te
sugiere esconder una llave del auto en un lugar fuera de la casa,
mantener una pequeña cantidad de dinero en un lugar seguro, buscar
un lugar adónde ir en caso de una emergencia. Cuando sospeches
que podría ocurrir un episodio de violencia física, sal de la casa
inmediatamente y no regreses hasta que tengas la certeza de que ha
pasado.

Si tu esposo o novio amenaza con matarte,


los pasos que debes tomar son los siguientes:

1) Mantén en un lugar seguro una copia de todos tus documentos


importantes: licencia de matrimonio, cuenta bancaria, certificados de
nacimiento de los niños y tuyo, etc.

2) Haz una copia de la llave de la casa y del auto y dásela a una


persona de plena confianza.

3) Ten en manos de una vecina tu pasaporte, tarjeta de crédito, y


algunas ropas, sábanas, toallas y otros utensilios de higiene personal.

4) Si planeas huir, no lo digas a tus hijos, pues podrían revelarle tus


planes a tu esposo o novio.

5) Debes sobreponerte al miedo de que "él" te va a encontrar y a


castigar donde quiera que te encuentres.

6) Busca un refugio donde puedas quedarte y recibir ayuda.

7) Una vez que hayas salido de la casa, no le llames para pedirle algo,
pues así podrá conocer tu domicilio.

8) Obtén una orden de restricción que le impida acercarse a ti.


Distribuye copias entre tus amistades y familiares.

9) No confíes en que la policía te protegerá todo el tiempo. Manténte


alerta.
10) Si él se ha ido de la casa y decides quedarte en el hogar, cambia
el número de teléfono y la cerradura de las puertas. Si es necesario,
pon obstáculos frente a la puerta de entrada y ante las ventanas.

11) Cambia tu rutina diaria, la hora en que entras y sales.

12) Inventa una palabra clave que utilizarás con tus vecinos y
familiares, para que recojan a tus hijos en la escuela.

13) Si vives en EE.UU. y te encuentras en peligro, llama al número de


emergencia 9ll. Enseña a tus hijos a hacerlo también.

14) Explícales a tus hijos que si su padre o padrastro llega al hogar y


comienza a discutir violentamente contigo, no intervengan. Deben ir
a casa del vecino a pedir ayuda.

15) Pídele a una amiga que te acompañe si tienes que salir.

16) No creas en las promesas amorosas del abusador, si ya las ha


roto otras veces. En realidad él no tiene intenciones de cumplirlas y
sólo quiere recuperar el control sobre ti.

17) Si tratas de aplacar al abusador complaciéndole, él siempre


encontrará una excusa para tornarse violento nuevamente.

18) Si tienes una discusión con alguien que abusa de ti, no la


conviertas en una pelea, eso le agradaría. Trata de llamar a los
vecinos o a cualquiera que esté pasando por la calle para que avise a
la policía.

19) No protejas al abusador: Llama a la policía, llévalo a juicio, y no


retires las acusaciones contra él.

20) Mantén un récord de las veces que has tenido que llamar a la
policía; díselo a tus amistades, a tu familia y al pastor o párroco de tu
iglesia.

Cuídate de caer en estos errores

Las mujeres que han sido heridas son muy vulnerables, porque tienen
baja autoestima y una gran necesidad de ser aceptadas y amadas.
Buscando ayuda y aceptación a veces caen en el error de unirse a
grupos de feministas radicales, que las llevan a cometer errores aún
más graves como el aborto.

Debes saber que el aborto provocado es el asesinato deliberado de


un diminuto ser humano, que tiene tanto derecho a la vida y a la
felicidad como tú. Entre los l8 y los 2l días de concebido, su
corazoncito comienza a latir y a bombear sangre, que quizás ni
siquiera sea del mismo tipo que la tuya. Su rápido desarrollo prenatal
permite que a las diez semanas ya tenga huellas digitales y a las l2
semanas, ya se puede apreciar su forma humana. Parece un diminuto
Pulgarcito; todos sus órganos y los sistemas de su organismo ya
están funcionando.

También tienes que saber que el aborto provocado puede matarte o


dejarte estéril y quizás no podrás tener otro hijo cuando lo desees.
Abundan las complicaciones debidas al aborto. Por añadidura, si eres
creyente sabes que Dios condena la matanza de seres humanos
inocentes. Si además eres católica debes saber que el aborto conlleva
pena de excomunión "latae sententiae".

Aunque no sufras complicaciones físicas inmediatas debido al aborto,


seguramente tendrás que sufrir el Síndrome postaborto en algún
momento de tu vida. A veces cuando las mujeres abortan, al principio
sienten alivio porque creen que han resuelto un problema. Sin
embargo, pasados unos meses o a veces hasta años, sufren
amargamente por esa decisión que tomaron en un momento de
desesperación. Ninguna mujer puede privar a su hijo del derecho a
nacer sin sufrir las consecuencias.

Conviene también saber que algunos anticonceptivos, como ciertas


píldoras, el dispositivo intrauterino (el DIU) y el Norplant, por ejemplo,
son en realidad métodos abortivos. No sólo pueden provocar un
aborto en las primeras etapas del embarazo, sino que además
pueden ser dañinos para tu salud. No hagas de tu hijo por nacer otra
víctima de la violencia ni dañes tu cuerpo con artefactos y fármacos
anticonceptivos o abortivos.

Los anticonceptivos y el aborto simplemente le facilitan a tu novio o


esposo utilizarte como objeto sexual para satisfacer sus deseos, a
costa de tu salud física, emocional y espiritual, y sin tener que
aceptar ninguna responsabilidad. La mejor alternativa para las
mujeres solteras es la abstinencia sexual y para las casadas la
planificación natural de la familia cuando existen motivos serios para
no desear tener hijos. Los modernos métodos de planificar la familia
de manera natural no sólo preservan la integridad física y espiritual
de la mujer, sino que exigen el respeto y la colaboración del hombre.

Conclusión
La violencia doméstica es aquella que tiene lugar en el ámbito familiar, no solo entre las
cuatro paredes de una casa. El término "familiar" habrá de entenderse también en
sentido amplio. Normalmente se considera que la violencia doméstica se da entre
adultos de una edad similar o de descendientes a ascendientes. La violencia hacia los
niños suele denominarse abuso de menores. Este tipo de violencia (doméstica) puede ser
ejercida por una persona hacia su cónyuge o hijos, por un hijo hacia sus progenitores o
entre hermanos (fenómeno asociado generalmente a las adicciones). Puede denominarse
así también a la existente en parejas homosexuales (entre dos hombres o entre dos
mujeres), etc.

Los términos "violencia familiar" o "violencia intrafamiliar", con una importante


presencia en Sudamérica, se vienen utilizando desde 1988 y1993 respectivamente
debido a lo común que resulta la aparición de esta violencia en el ámbito familiar;
además de que las leyes que penan la violencia contra la mujer suelen considerar como
requisito que ésta sea esposa o mantenga con el sujeto activo una relación de análoga
afectividad.

Sin embargo, en ocasiones este concepto se confunde con otros del campo semántico. El
concepto ha sido denominado de forma extensiva como violencia de género desde 1993.
La expresión violencia de género es la traducción del inglés gender-based
violence o gender violence, expresión difundida a raíz del Congreso sobre la Mujer
celebrado en Pekín en 1995 bajo los auspicios de la ONU. En el inglés se documenta
desde antiguo un uso traslaticio de gender como sinónimo de sex,2 sin duda nacido del
empeño puritano en evitar este vocablo. Con el auge de los estudios feministas, en los
años sesenta del siglo XX se comenzó a utilizar en el mundo anglosajón el
término gender con el sentido de "sexo de un ser humano" desde el punto de vista
específico de las diferencias sociales y culturales, en oposición a las biológicas,
existentes entre hombres y mujeres.3 Sin embargo, en español las palabras tienen
género (y no sexo), mientras que los seres vivos tienen sexo (y nogénero). En español
no existe tradición de uso de la palabra género como sinónimo de sexo. Así pues,
mientras que con la voz sexo se designa una categoría meramente orgánica, biológica,
con el término género se ha venido aludiendo a una categoría sociocultural que implica
diferencias o desigualdades de índole social, económica, política, laboral, etc. En esa
línea se habla de estudios de género, discriminación de género, violencia de género, etc.
Y sobre esa base se ha llegado a veces a extender el uso del término género hasta su
equivalencia con sexo.4

Bibliografía
Libro del psicólogo Jesús Arina titulado "Apuntes de vida y fe". Charla
sobre codependencia de la psicóloga Doris Amaya en el retiro de la
Arquidiócesis de Miami sobre este tema, febrero 11 de 1996. Artículo
titulado "Psicólogo sostiene que violencia genera violencia" publicado
en el Diario Las Américas, marzo 4 de 1998. Artículo titulado "Los
niños: Víctimas olvidadas de la violencia doméstica" por la Fiscal
Estatal de la Florida para el Condado Miami-Dade, EE.UU., Katherine
Fernández Rundle, publicado en el Diario Las Américas, noviembre 3
de 1999.

Libro "Apuntes de vida y fe" del Dr. Jesús Arina, Miami, Florida.

 Mills, Linda G. (2003). Insult to Injury: Rethinking Our Responses to


Intimate Abuse. Princeton University Press. ISBN 0-691-09639-2.
 Vara Horna, Arístides (2006). Mitos y verdades sobre la violencia
familiar: Hacia una delimitación teórica conceptual basada en evidencias.
Lima: EDITORIAL. ADM. Nº 2006-3694.

 Palermo G., (2005), La violenza intrafamiliare tra diritto e mediazione, La città


del sole, Napoli, ISBN: 88-8292-285-5

http://www.mvwcs.com/s_cycledomesticviolence.html

Índice
Introducción
 Mi pregunta
 Hipótesis
 Bosquejo
 Técnica de investigación utilizada
 Marco teórico
 Practeamiento del problema
 Objetivo
 Justificación

Desarrollo
 Manifestaciones de violencia psicológica
 Síntomas para reconocerse víctima de violencia doméstica
 Violencia doméstica y divorcio
 La dinámica de la violencia doméstica
 La personalidad del abusador
 La violencia doméstica afecta a los niños
 Los signos que hay que observar
 En el noviazgo
 El excesivo control de nuestros actos
 El afecto para ellos no es compartible
 ¿Conociste bien a su familia de origen?
 El dinero, otro aspecto de la violencia
 ¿Sabes lo que es el verdadero amor?
 Lo que puedes hacer si estás siendo maltratada
 Si tu esposo o novio amenaza con matarte
 Los pasos que debes tomar son los siguientes
 Cuídate de caer en estos errores

Conclusión

Bibliografía