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Noriega Hernández Juan Manuel.

Temas Selectos de Física.

Trabajo final: Ensayo sobre “Caos, fractales y cosas raras” de Eliezer Braun.

En el mundo físico que nos rodea existen una gran cantidad de fenómenos, todos ellos con
características muy peculiares y en apariencia separados o distintos uno del otro. Uno difícilmente
llega a imaginarse que los principios que rigen, por ejemplo, la forma en que está codificada la
información genética en una molécula de ADN tengan relación alguna con la Torre Eiffel o con las
fluctuaciones de las acciones en la bolsa de valores. No obstante, Eliezer Braun, nos dice que estos
fenómenos, y muchos otros están relacionados mediante dos principios que subyacen detrás de
ellos: el comportamiento caótico y las estructuras fractales.

El libro aborda bajo el filtro de estas dos teorías una cantidad bastante significativa de fenómenos
de muy diversa índole y explica desde esta perspectiva la naturaleza de ciertos sucesos que se
consideran atípicos o “raros” cuando se tratan los mismos fenómenos bajo la mirada de otras
teorías. A lo largo del texto no se cuentan muchos detalles sobre los fenómenos estudiados, todos
los temas tratados se abordan de manera bastante superficial, esto debido a la naturaleza del
texto, centrado en la divulgación científica.

El libro comienza a manera de introducción mencionando cómo uno de los más fervientes
propósitos de muchos científicos es el de poder crear modelos con el fin de realizar predicciones
sobre su campo de estudio. En muchas ocasiones dicho ímpetu ha dado frutos, pero en muchos
otros no; tal es el caso del estudio de la turbulencia en fluidos, el comportamiento de la bolsa de
valores, el clima, entre otros.

Para recurrir a la explicación de fenómenos como los mencionados en el párrafo anterior se


necesita reconocer las limitaciones de las herramientas teóricas y tecnológicas que
convencionalmente se habían utilizado para su estudio. Bajo este enfoque el autor del libro dedica
un capítulo a la geometría euclidiana y en él expone cómo las figuras “perfectas” que contempla
esta rama de la matemática en el mundo físico resultan prácticamente inexistentes.

Un ejemplo bastante sencillo de las limitaciones de la geometría euclidiana es expuesto en el


libro cuando el autor demuestra que la longitud de una costa o de la frontera entre dos países
nunca puede ser un número fijo L sino que es dependiente del tamaño del patrón utilizado para
medirla. Esto se debe a que conforme se cambia el patrón de medida a unidades más pequeñas
aparecen a lo largo de la costa o frontera pequeñas irregularidades que el patrón anterior no
podía medir por lo que la longitud de la distancia medida aumenta. Por lo anterior se puede
afirmar, quizás en contra de la intuición, que la longitud de una costa o de una frontera tiende a
infinito y no a un número real L a medida que el patrón utilizado para medirla se hace más y más
pequeño.

Si se imagina que se mira una costa desde diferentes alturas se podrá apreciar que a medida que
se mira más y más de cerca van apareciendo irregularidades que antes no eran visibles, es decir
que lo que a cierta altura parecía una línea regular es en realidad bastante irregular, a su vez esas
irregularidades pueden desde cierta distancia parecer líneas bien definidas pero a una distancia
menor se podrá apreciar que están a su vez compuestas por irregularidades más pequeñas. De
manera que la misma costa vista desde diferentes distancias puede lucir de manera muy parecida,
a éste fenómeno se le conoce como autosimilitud y es una propiedad de los fractales.

Los objetos fractales constituyen una línea de investigación iniciada por Benoit Mandelbrot en la
segunda mitad del siglo XX. Son objetos que al cambiárseles la escala con que son observados
conservan la misma estructura. Mandelbrot propuso que la mayoría de los objetos observados en
la naturaleza son fractales, además propuso una nueva forma de medir su dimensión que es
independiente de la escala utilizada para medirla.

La segunda teoría abordada por el autor del libro es la del caos. El autor la expone con una
ecuación no lineal que modela de forma hipotética la población de una especie animal en un
ecosistema a lo largo de un periodo de tiempo. La ecuación propuesta tiene la forma 𝑦 = 𝑞𝑥(1 −
𝑥), donde y representa la población de la especie del año a calcular, x representa la población del
año anterior al año a calcular y q representa los factores de crecimiento de la especie. Esto
significa que para obtener los valores de la población en n años la ecuación ha de iterarse en varias
ocasiones lo cual provoca un comportamiento bastante interesante de los resultados. El autor
demuestra como para valores pequeños del factor q, después de varias iteraciones, sin importar
cual haya sido el valor inicial de la población ésta alcanza un valor final estable e invariable a través
de cierto número de iteraciones. A medida que la magnitud de q aumenta ocurre que en vez de
un valor final aparecen dos, estos corresponden a dos cifras que se alternan año con año, por lo
que la frecuencia de cada valor es de1/2, esto quiere decir que cada resultado tiene un periodo de
2 años. A medida que q aumenta más aparecen no dos, sino cuatro valores que se alternan con
una frecuencia cada uno de 4 años. Después aparecen 8 valores finales, y después sucede algo
“inesperado”: dejan de aparecer valores finales y la función conduce a valores distintos sin
importar el número de iteraciones que se realicen. Es en este momento cuando se dice que los
resultados de la ecuación se comportan de forma caótica.

Es importante mencionar que toda vez que se desea predecir el comportamiento de un sistema
con precisión, han de introducirse en su análisis las mediciones realizadas sobre el sistema,
desafortunadamente las mediciones, por muy precisas que sean, siempre contienen un nivel de
incertidumbre. Cuando un fenómeno se comporta de forma caótica, pequeños cambios en los
datos acerca de las condiciones iniciales del sistema pueden conducir a resultados muy distintos
en el comportamiento final del sistema. Con esto en mente se puede decir que un modelo acerca
del fenómeno o sistema es válido si los resultados del comportamiento final de éste tienen un
grado de incertidumbre igual al de los datos medidos que se introdujeron al modelo. Si por el
contrario ocurre que el nivel de incertidumbre de los datos de entrada se ve ampliado por el
modelo, entonces lo más seguro es que el modelo no resulte muy útil.
Tras haber explicado esto el autor refiere que el caos tiene propiedades de autosimilitud, lo
ejemplifica con un par de gráficas ampliadas a distintas escalas, y a través de esta aseveración que
el caos y los objetos fractales están íntimamente relacionados.

Posteriormente ejemplifica como la secuencia de Fibonacci es también una estructura


autosimilar, al igual que la ley de potencias en la cual dos cantidades son mutuamente
dependientes de forma directa o inversamente proporcional.

El capítulo XV titulado: “La similitud en la música. Cómo usó Bach las leyes de potencias de las que
nunca oyó hablar.” El autor afirma que de forma intuitiva los grandes compositores han
compuesto su música a través de la ley de potencias utilizando el espectro rosa, preferido por su
balance entre predictibilidad y azar, dando una sensación de equilibrio. El autor asegura que esto
se debe a que el espectro café es demasiado impredecible y azaroso, por lo tanto resulta
desagradable, mientras que el espectro blanco es demasiado predecible. Según el autor la forma
en que se aplica la ley de las potencias a los espectros café, rosa y blanco es: 1/f2, 1/f, y f0
respectivamente, donde f es la frecuencia en hertz correspondiente a la nota precedente.

En lo particular me hubiera resultado mucho más interesante si se hubiera abordado la


autosimilitud en la música desde el punto de vista del análisis schenkeriano, pues mediante éste
análisis hay quienes afirman que la estructura de toda obra musical en el contexto tonal tiene una
macro-estructura con una relación armónica de tónica-> subdominante-> dominante->tónica, y a
la vez esta estructura se repite en estructuras más pequeñas como en frases y motivos dentro de
la misma pieza, visto desde esta perspectiva resultaría interesante estudiar si es posible encontrar
propiedades fractales en la estructura armónica de la música tonal o quizás en la estructura
melódica de las obras no tonales.

El autor asevera que muchas otras obras humanas poseen estructuras fractales, tal es el caso de
la torre Eiffel cuyo peso se redujo enormemente a la par en que se aumentó su capacidad de carga
mediante el uso de ramales autosimilares, es decir construidos de ramales más pequeños.

Otro fenómeno abordado desde el punto de vista de los fractales es la estructura de los órganos
del cuerpo humano, el cerebro por ejemplo tiene propiedades fractales, al igual que los pulmones,
el sistema vascular y el respiratorio. Según el autor del libro sólo así se explican ciertas
propiedades que poseen estos sistemas, por ejemplo la capacidad del sistema vascular de
abastecer de sangre a todas las células del cuerpo utilizando sólo el 10% del espacio total del
cuerpo, es también gracias a las propiedades fractales del cuerpo que los pulmones pueden
absorber la cantidad de oxígeno necesaria, pues su capacidad de absorción es proporcional a su
área, el área de los pulmones cubre unos 100m2 en promedio, sólo mediante su estructura fractal
es posible que teniendo ésa área de superficie ocupen el volumen tan reducido que ocupan en el
cuerpo.

El hecho de que los componentes del cuerpo tengan estructuras fractales es también consistente
con su forma de codificarse en el genoma humano. Si los órganos no tuvieran esta estructura sería
imposible contener su información en una molécula tan pequeña, pero debido a su estructura su
codificación dentro de la molécula de ADN es bastante sencilla pues un fractal se construye
iterando una orden un gran número de veces, así la cantidad de información que requiere
contenerse en la molécula se reduce enormemente.

Inmerso en la temática del cuerpo humano expone como podría ser gracias al comportamiento
caótico que el corazón puede recuperar su estabilidad después de sufrir una fibrilación ventricular
y recibir un electroshock, siendo así un factor indispensable para la vida del ser humano.

Bajo la óptica de la teoría del caos el autor del libro, explica que la turbulencia de un líquido es
modelable mediante esta teoría, en la que un fluido se comporta “bien” o de forma laminar bajo
ciertas condiciones pero a medida que cambian sus condiciones por empiezan a aparecer
remolinos e irregularidades que resultan más difíciles de estudiar. Eso nos recuerda a la ecuación
que dio el autor anteriormente para modelar la población de una especie en cierto tiempo, en el
sentido de que bajo ciertas condiciones el comportamiento de la función es sencillo y a medida
que se cambian estos parámetros el comportamiento de la misma función se vuelve caótico.

Hacia el final del libro, el autor trata como la teoría del caos impera también en sistemas que
usualmente se consideran ya resueltos, como es el caso de el movimiento de los planetas en
nuestro sistema solar. Resulta ser que en realidad no es tan simple como uno regularmente lo
cree, esto debido a que la fuerza de gravedad que ejercen los planetas entre sí no es despreciable
como usualmente se plantea. Sino que de hecho tiene efectos bastante sorprendentes, como el
que algunos asteroides en provenientes del cinturón que se encuentra entre Marte y Júpiter
hayan colisionado alguna vez con la tierra. De hecho debido al sistema caótico en el que se
encuentra el sistema solar no es posible conocer como se transformará más allá de unos miles de
años.

En lo particular el libro me pareció muy interesante aunque me pareció bastante más superficial
de lo que esperaba, aunque fue muy satisfactorio tener un poco más de conocimientos de los
cuales si bien aún sé muy poco al menos gracias a este texto ahora sé un poco más.

Fuentes:

-Braun, Eliezer. Caos, Fractales Y Cosas Raras. México: SEP, 2003. Print.