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1.

AFECTIVIDAD

Aun cuando el término se presta a controversia. lo utilizamos aquí en lo que tiene de expresión
sumaria de la vida emocional del individuo, traducida fundamentalmente en sentimientos y
emociones que constituyen luego lo que llamamos afecto propiamente tal y ánimo. Sentimiento se
define como una emoción positiva o negativa hacia determinada experiencia; puede considerárselo
también como la expresión subjetiva de una emoción, el “cómo" se vive tal emoción. El concepto
de emoción, por otra parte, entraña un estado de efervescencia debido, en buena medida, a cambios
que ocurren en respuesta a determinados eventos; las emociones tienden a perpetuar o a abolir el
impacto del evento causal. Animo es el estado emocional prevalente, íntimamente subjetivo, que
domina y colorea la experiencia total del sujeto en un momento dado. Afecto es la expresión
pretendidamente objetiva del ánimo, a través de producciones verbales o conductuales,
supuestamente en consonancia con el estado emocional subyacente. Dicho en términos más
sencillos, ánimo es cómo se ve el sujeto a sí mismo, cómo siente su propia experiencia; afecto es
cómo lo ven o sienten los demás, el observador clínico entre ellos. El ánimo puede resultar inasible;
el afecto puede ser distorsionador y engañoso en la percepción de personas que no son el paciente
mismo. En todo caso, la vida afectiva (o afectividad) abarca y engloba esta complicada gama de
experiencias y su expresión concomitante.

2 . CORRELATOS

Ningún área de la psicopatología con la probable excepción de la memoria y la inteligencia ha


sido más exhaustivamente estudiada que la de la afectividad. Los enfoques cubren la gama entera de
metodologías y planteamientos doctrinarios. Si tomamos la depresión como ejemplo prototípico de
síntoma afectivo, los correlatos más significativos se dan tanto en el campo psicológico como en el
biológico. En el primero se han estudiado los orígenes del fenómeno afectivo a la luz de postulados
psicoanalíticos clásicos, tales como hostilidad retrovertida. pérdida o distorsión de la autoestima,
respuesta a constelaciones experienciales tan variadas como pérdida, culpa y vergüenza,
discrepancia entre expectativas y logros, inmanejabilidad de conflictos subconscientes, dependencia
excesiva, con la consiguiente vulnerabilidad al estrés, obsesividad. En el plano de la psicología
experimental, la depresión ha sido asociada con la noción de "desesperanza aprendida", según la
cual se deprime aquel cuyos esfuerzos por lograr un objetivo o completar una tarca se frustran
sistemáticamente. Este concepto se complementa con el originado en el postulado conceptual que
caracteriza a la depresión como el resultado de un déficit de agentes reforzadores positivos.
Otro síntoma emocional prevalente es el de ansiedad. Sus correlatos psicológicos tienen que ver
con experiencias generadoras de miedo real o imaginado, severos conflictos mayoritariamente
aquellos entre instintos primarios y principios éticos, problemas en el proceso forjador de
decisiones, en el cambio frecuente de normas reguladoras de ambiente y conducta. Ansiedad es un
concepto central en la teoría psicoanalítica, tanto como elemento generador de multitud de síntomas
psíquicos y somáticos, cuanto como promotor del despliegue de variados mecanismos de defensa.
Finalmente, se acepta también que existen ciertos correlatos socioculturales de la ansiedad, tales
como el bagaje de valores transmitidos dentro de la sociedad, la influencia de instituciones
religiosas o educacionales, la estructura legal, la distribución de los medios y recursos naturales, etc.
El psicopatólogo debe estar alerta a la multiplicidad de factores patogénicos en juego para la
producción de síntomas afectivos.
Los correlatos biológicos de depresión y ansiedad no son pocos. En el caso de la depresión, los
avances en bioquímica, neurofisiología y psicoendocrinología han documentado significativamente
hechos tales como el incremento del cortisol sérico, excreción urinaria de 17-
hidroxicorticosteroides. retención anormal de sodio, cambios en patrones electroencefalográficos.
defecto de aminas biogenas (catecolaminas e indolaminas) en el espacio intersináptico, estimulación
perturbada de membrana postsináptica y subsecuentemente lenta movilización de enzimas,
alteraciones en la proporción de iones metálicos, perturbaciones del eje hipotálamo- hipofisario, etc.
En la ansiedad, los correlatos biológicos demuestran una clara hiperexcitabilidad generalizada del
sistema nervioso autónomo, con las consiguientes manifestaciones somáticas de la más variada
índole. Experimentalmente se ha demostrado el exceso de ácido láctico. el fenómeno anticipatorio
generado por estímulos displacenteros, variados grados de contractilidad muscular, el efecto de
estimulantes tipo cafeína en la descarga de determinados neurotransmisores. Aun como hipótesis,
pero con abundante respaldo heurístico, se ha especulado con respecto al rol regulador, y
ansiogénico, de neurorreguladores tales como el ácido gammaaminobutírico (GABA) y
norepinefrina en determinadas áreas de la célula neuronal o del SNC, tales como el sistema límbico,
locus coeruleus, etc.

2. TEORIAS

 Teoría tomista: Aristóteles notó ya que en la pasión hay una valoración positiva o negativa
del objeto y que ésta no es puramente intelectual, pues también en los animales se da; sin
embargo no se ocupó de determinar el origen de ese juicio.

 Teorías psicológicas.- Psicoanálisis, en este estudio, se introducen en el estudio de la


emoción las ideas fisiológicas y psicológicas de la modernidad. La hipótesis de Freud
conecta la tesis fisiológica cartesiana —la emoción es la percepción de los cambios
fisiológicos y movimientos corporales— con la tesis de Hume sobre el papel decisivo que
el placer desempeña en la formación del psiquismo, pero lo hace de una forma
completamente nueva. Freud acepta —siguiendo a Hume— que la emoción no es un evento
mental o first impression, sino una imprensión secundaria o reflective impression.

 El conductismo: Esta teoría psicológica de la emoción fue elaborada por los conductistas.
El precursor es W. James (1890), quien critica las entidades psíquicas de las emociones
cartesianas. En su opinión, las emociones son un puro resultado de algunos cambios
fisiológicos; por eso, sostiene, que estamos tristes porque lloramos, y no al revés, es decir,
no lloramos porque estemos tristes.

 Teorías fenomenológicas: Otro modo de explicar la emoción procede de la teorías


fenomenológicas. Antes de comenzar a hablar de esta importante corriente, es necesario
establecer qué entendemos aquí como teoría fenomenológica. Con este término no nos
referimos sólo a las tesis de la fenomenología de Husserl y de sus seguidores, sino también
a todas aquellas teorías que consideran la afectividad como un fenómeno de conciencia. En
si la afectividad es las más antigua de todas las funciones mentales.(1)

3. TRASTORNOS DE LA AFECTIVIDAD

Desde un punto de vista estrictamente clínico, los síntomas afectivos más prominentes pueden
clasificarse en dos grandes grupos:

3.1. GENERALES:
 Depresión: Reacción emocional a la frustración crónica o a eventos que representan
pérdidas emocionales de diversa índole. Se caracteriza por sentimientos de tristeza,
desaliento, desesperanza, minusvalía personal, pesimismo, tendencias autopunitivas, pér-
dida de repercusión afectiva ante eventos favorables, enlentecimiento psicomotor
generalizado. Resulta fenomenológicamente difícil separar conceptualmente varios de estos
componentes, aunque, si se habla con criterio estricto, sólo los tres primeros caracterizarían
esta perturbación del ánimo. Como variantes de la depresión podrían citarse el estupor
(incapacidad momentánea de experimentar sentimientos), la disforia (condición más o
menos persistente de incomodidad, especialmente en situaciones de trato interpersonal,
insatisfacción crónica, rumiaciones negativas referidas al individuo mismo).
La depresión, cuya severidad puede variar desde la forma reactiva menor hasta el cuadro
morboso de los desórdenes endógenos, es un fenómeno clínico ubicuo y proteiforme, que
acompaña incluso a numerosos cuadros somáticos. Tiene la peculiar característica de
aglutinar una serie de síntomas pertenecientes a otras esferas psíquicas en un proceso
catatímico que, cuando es intenso, paraliza prácticamente el funcionamiento psicológico del
individuo o lo conduce al desarrollo de conductas autodestructivas.
 Euforia: Definida como elación y excitabilidad extremas, ánimo exultante, a veces conta-
giosa, pero frágil “seudofelicidad”, las más de las veces inapropiadamente motivada. Al
igual que la depresión, se traduce en una serie de fenómenos en diversas parcelas
psicológicas y genera en sus formas extremas conductas desorbitadas, actividad física
excesiva, pérdida del control de actividades rítmicas, superficialidad excesiva y atención
fluctuante. Rasgo característico de los cuadros maníacos y maniformes, la euforia tiene
también gradaciones o niveles de intensidad, algunos de los cuales, en ocasiones, no llegan
a adquirir dimensión clínica.
 Ansiedad o angustia: Estado afectivo displacentero, con multitud de concomitantes fisio-
lógicos (especialmente en áreas del sistema nervioso vegetativo) que dan lugar a tensión,
aprensión, temor y excitabilidad neuromuscular exacerbada. La ansiedad puede originarse
en la expectativa mas no la certeza de que algo-generalmente algo malo va a ocurrir en
cualquier momento. Tal respuesta es, como su agente generador, vaga, difusa pero plena de
aflicción y significación trascendental para la vida subjetiva. Decir que el miedo es
“angustia con objeto" resulta ser una distinción que, si bien puede tener alguna implicación
terapéutica, no establece claras diferencias sintomatológicas. El miedo, llevado a extremos
mórbidos de concreción e intensidad, genera el síntoma fóbico. A su vez, pánico es un
grado severo de ansiedad, con alto potencial desorganizador de la función psíquica.
La mayoría de los autores coincide en que el rasgo distintivo de la ansiedad es su expresión
somática más o menos definida, que va más allá de la mera aprensión subjetiva. En la
certera frase de Delgado, “tomando en consideración los factores extremos, la angustia
puede surgir tanto por falla de oxígeno en los tejidos, cuanto por grietas de la metafísica”,
cubriendo así el todo de la experiencia humana. Finalmente, otro factor clínico de
importancia está dado por la ocurrencia simultánea en muchísimos casos de ansiedad y
depresión, con la consiguiente mayor complejidad sindrómica.
 Violencia: Muchos psicopatólogos pueden objetar la inclusión de este síntoma entre los
trastornos afectivos generales; de hecho la violencia con sus escasamente adecuados sinóni-
mos, tales como cólera, ira, furia incluye una complicada maraña de emociones y estados
afectivos, pero se lo ubica aquí por su definida expresividad pática. Consiste en la
propensión a estallidos de cólera, generalmente desproporcionados al estímulo causal,
intermitente o esporádico, de duración variada, acompañados de grados a veces
incontrolables de agitación y helero destructividad. Al igual que con la ansiedad, los
factores causales pueden ser tanto psicógenos como orgánicos, estos últimos identificados
con más frecuencia.

3.2. ESPECIFICOS
 Labilidad: Esta patología se caracteriza por cambios repentinos del afecto combinados con
la incapacidad para contenerse emocionalmente. Es propia de las demencias y cuadros
pseudobulbares. En este último síndrome se pueden dar ataques incontrolables de risa o
llanto, más frecuentemente los segundos. Efusiones que se diferencian de la emotividad, se
desencadenan con una causa inadecuada, de lo cual se percatan los mismos sujetos que la
sufren. Es síntoma de desorden provocado por lesión orgánica del cerebro, pero también en
psicosis o neurosis
 Ambivalencia: Estado de tener simultáneamente, en conflicto sentimientos hacia una
persona u objeto. Escrito de otra forma, la ambivalencia es la experiencia de tener
pensamientos y/o emociones de ambas valencias positiva y negativa hacia alguien o algo.
La ambivalencia es experimentada psicológicamente como desagradable cuando los
aspectos positivos y negativos de un tema están ambos presentes en la mente de una
persona al mismo tiempo. El estado puede conducir a evasión o dilación, o a intentos
deliberados por resolver la ambivalencia. Cuando la situación no requiera una decisión a ser
tomada, la gente experimenta menos incomodidad incluso sintiendo ambivalencia.
 Apatía: Falta de motivación, ausencia de «ganas para hacer cualquier cosa» e indiferencia
hacia la estimulación externa recibida que se atribuye a estados depresivos. Es un
término psicológico para un estado de indiferencia, en el que un individuo no responde a
aspectos de la vida emocional, social o física.
 Cambio o inversión de los afectos: Alteración afectiva que se puede producir en las
psicosis esquizofrénicas. En el cambio de afecto se produce una modificación de los
sentimientos del sujeto ante determinadas personas, generalmente familiares. El cambio
puede llegar hasta la inversión de afectos, en este caso los seres más queridos se convierten
en odiados y blanco de las agresiones del paciente.(2)

4. LA DESCRIPCIÓN DE SPINOZA

Según Baruch de Spinoza, las afecciones fundamentales son tres:

1. Alegría
2. Tristeza
3. Deseo

Trató de que esas partes fueran puramente corporales, de que estuvieran al nivel del apetito, es
decir, no acompañadas por la conciencia. Las emociones, estrictamente hablando, suponen una idea
del objeto; el amor, por ejemplo, es un modo de la conciencia que incluye una idea del objeto
amado.

Podemos mencionar las definiciones de los afectos, según Spinoza.

 El deseo es la esencia misma del hombre en cuanto es concebida como determinada a obrar
algo por una afección cualquiera dada por ella.
 La alegría es la transición del hombre de una menor a una mayor perfección.
 La tristeza es la transición del hombre de una mayor a una menor perfección.
 La admiración es la imaginación de alguna cosa en la cual el alma permanece absorta,
porque esta imaginación singular no tiene conexión con las demás.
 El desprecio es la imaginación de alguna cosa que toca tan poco al alma, que el alma
misma, por la presencia de la cosa, es movida a imaginar lo que en la cosa misma no existe,
más bien que lo que en ella existe.
 El amor es una alegría acompañada por la idea de una causa externa.
 El odio es una tristeza acompañada por la idea de una causa externa.
 La propensión es una alegría acompañada por la idea de alguna cosa que es, por accidente,
causa de alegría.
 La aversión es una tristeza acompañada por la idea de alguna cosa que es, por accidente,
causa de tristeza.
 La indignación es el odio hacia alguien que ha hecho mal a otro.
 La sobreestimación es estimar a alguien, por amor, en más de lo justo.
 El menosprecio es estimar a alguien, por odio, en menos de lo justo.
 La envidia es el odio en cuanto afecta al hombre de tal manera que se entristece con la
felicidad de otro, y, por el contrario, se goza en el mal de otro.
 La misericordia es el amor, en cuanto afecta al hombre de tal manera que se goza en el bien
de otro, y, por el contrario, se entristece con el mal de otro.
 La satisfacción de sí mismo es una alegría nacida de que el hombre se considera a sí mismo
y considera su propia potencia de obrar.
 La humildad es una tristeza nacida de que el hombre considera su propia impotencia o
flaqueza.
 El arrepentimiento es una tristeza acompañada por la idea de algo que creemos haber hecho
por un libre decreto del alma.

5. LOS NIVELES DE DAMASIO

Antonio Damasio propone una especie de árbol del cual van emergiendo los niveles sucesivos que
llevan hasta los sentimientos:

1. Respuestas inmunes, reflejos básicos, regulación metabólica


2. Comportamientos de dolor y placer
3. Instintos y motivaciones
4. Emociones de fondo, primarias y sociales.

Respecto de las emociones sociales, incluye la simpatía, la turbación, la vergüenza, la culpabilidad,


el orgullo, los celos, la envidia, la gratitud, la admiración, la indignación y el desdén.

 La hipótesis de Damasio

Considerando los diversos tipos de emoción, se puede ofrecer una hipótesis de trabajo sobre las
emociones propiamente dichas en forma de definición:

1. Una emoción propiamente dicha, como la felicidad, la tristeza, vergüenza o simpatía, es un


conjunto complejo de respuestas químicas y neuronales que forman un patrón distintivo.
2. Las respuestas son producidas por el cerebro normal cuando éste detecta un estímulo
emocionalmente competente, esto es, el objeto o acontecimiento cuya presencia, real o en
rememoración mental, desencadena la emoción. Las respuestas son automáticas.
3. El cerebro está preparado por la evolución para responder a determinados estímulos
emocionalmente competentes con repertorios específicos de acción. Sin embargo, la lista
de tales estímulos no se halla confinada a los repertorios que prescribe la evolución.
Incluye muchos otros aprendidos en toda una vida de experiencia.
4. El resultado inmediato de estas respuestas es un cambio temporal en el estado del propio
cuerpo, y en el estado de las estructuras cerebrales que cartografían el cuerpo y sostienen el
pensamiento.
5. El resultado último de las respuestas, directa o indirectamente, es situar al organismo en
circunstancias propicias para la supervivencia y el bienestar.
BIBLIOGRAFIA
1. maripaz80. Psicologia afectiva [Internet]. Educación presentado en; 12:17:04 UTC [citado 24
de abril de 2018]. Disponible en: https://es.slideshare.net/maripaz80/psicologia-afectiva

2. Inversión de afectos [Internet]. [citado 24 de abril de 2018]. Disponible en:


https://psiquiatria.com//inversion-de-afectos/

3. Vidal A. Psiquiatria. Buenos Aires. Ed:Medico Panamericana S.A;1986.

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