Está en la página 1de 2

PORTANTIERO – Procyon, 1961

7
arte, “forma peculiar de reflejo y apropiación de lo real”

8
autocrítica: contenidos más que formas. Sociologismo, subjetivismo.

41
realismo (Cita y no dice a quién): intento de “aprehensión consciente de tendencias
reales en la profundidad de la esencia de la realidad”

45
diferenciarlo de “realismo como tendencia artístico cultural, enfrentado a otras
tendencias, nutrido sucesivamente con los aportes totales de cada etapa del
conocimiento humano”

46
crítica a Lukacs, por proponer prolongación del realismo decimonónico

“esencia dinámica del realismo”

59
realismo como tendencia es realismo socialista

(largas páginas analizando el peronismo, Viñas y Guido)

107
Boedo fue el primer impacto en nuestra narrativa de la revolución contemporánea.”
Auge del movimiento obrero, Revolución Rusa.

112
análisis del realismo desde el 80 en adelante, con foco en Boedo. También Florida.

124
Después del treinta (título)

125
“Esta literatura de izquierda (la prolongación boedista) no pudo evadirse como corriente
cultural, de las vejas limitaciones. Continuó en ella la abstracción ideológica, el
costumbrismo, el populismo. Y se agregó -sobre todo en la novelística ciudadana- la
vocación discursiva y analítica, tan presente en Max Dickman, en Verbitzky, en Robert
Plá.”

“limitaciones del punto de vista pequeño-burgués, que se consuela con un vago


reformismo”

126
“falta de atracción social ejercida por el proletariado”
127-8
“esas novelas de la izquierda durante la ´década infame´, continuaron siendo el cuerpo
vivo de nuestra literatura. Mucho mejor orientadas que los trabajo de los intuicionistas,
ellas pagaron el duro precio de pretender el camino de la integración con el pueblo, en
momentos de atonía general de la sociedad argentina.”

“Es necesario superar los lastres de nuestra literatura de izquierda tradicional mediante
una integración concreta del intelectual con el devenir histórico, para que se borre la
abstracción ideológica.”

129
“No hay, es claro, recetas posibles, porque el realismo no quiere funda una nueva
preceptiva, sino iluminar esas nuevas realidades que están naciendo ya en la pasión y en
la inteligencia del hombre. (…) Sólo a través del realismo, la izquerda -dede Boedo
hasta ´los comprometidos´- superará el desgarramiento de su separación del pueblo.
Porque el realismo obliga al intelectual a una lección; lo libra de la ambigüedad, lo
inserta en la historia. Fuera de él, en esta Argentina en la que han caducado las
soluciones intermedias, sólo queda el conformismo o la soledad”