Está en la página 1de 1

Gabriel Tortella, “Cataluña en España. Historia y mito”, Ed. Gadir, Madrid, 2016, pág. 57 y ss.

:
“Las guerras europeas, en especial la de Flandes, absorbía más recursos de los que Castilla y las
Indias podían allegar. El proyecto del conde-duque de Olivares de equilibrar las contribuciones
militares de los reinos españoles (la Unión de Armas) halló fuerte resistencia en Aragón y
Portugal, provocando finalmente la secesión de este reino y de Cataluña en el malhadado año
de 1640… Flandes y Portugal se dieron por perdidos, pero Cataluña, desengañada ante el trato
recibido de Francia, acabó reintegrándose tras la rendición de Barcelona de 1652. Como dice
Lynch (1969, II, p. 107), “carecía de los recursos necesarios para la independencia y no quería
ser satélite de Francia; los mejores términos a su alcance eran los que ofrecía España”.

Si para España la secesión de Cataluña fue catastrófica, para Cataluña el balance fue aún peor…
Sufrió la pérdida del Rosellón y gran parte de la Cerdaña (la llamada Cataluña norte)… Francia
en poco tiempo acabó con los fueros de la recién anexionada Cataluña norte y, por supuesto,
reprimió el uso de la lengua catalana como en España jamás se ha hecho, ni si quiera en
tiempos de Franco. Sin embargo, en la Cataluña española se recuerda como un héroe al
canónigo Pau Claris, principal artífice de la sumisión de Cataluña a Francia, y de la prolongación
de una guerra que devastó y desmembró al Principado. Por otra parte, Felipe IV no buscó
venganza por la traición de Cataluña […]: perdonó a los cabecillas de la rebelión, respetó los
fueros catalanes, y no aumentó la llevadera presión fiscal. Todo ello no es óbice para que un
historiador nacionalista tan respetable como Antoni Simón, aun reconociendo la benevolencia
del rey, se esfuerce (con poco éxito) en buscar pruebas de una represión más inclemente y
rigurosa”. // Y así se sigue contando una vergonzosa historia de Cataluña. Pero bueno, ellos
sabrán qué enseñan en las escuelas y qué acaba pensando la gente…
Nota 33 del libro: "Es de señalar que las negociaciones entre Clarís y el enviado
francés, Bernard Duplessis-Besançon [cuando el primero quiso poner Cataluña a
disposición de Francia, proclamando a Luis XIII Conde de Barcelona], se llevaron en
castellano, porque era el único idioma que ambos conocían". Cf. Torres (2006), p.
130. // V.G., ya teníamos a gente del tipo Rufián hace cuatro siglos, "decidiendo cosas"
para Catalunye, y así seguimos. Me salgo del sofá y me voy corriendo al WC, que me
meo de la risa!

También podría gustarte