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LAS MUJERES EN EL MINISTERIO

VEAMOS QUE ES MINISTERIO: Ministerio Cristiano - Servicio a través del Amor


El ministerio Cristiano es el servicio a Dios y al hombre como un cristiano obediente. Un
sirviente cristiano ministra a Dios y al hombre a través de sus actos de amor. Debido a
que Dios nos amó, nosotros también debemos amarnos los unos a los otros (1a de Juan
4:11).

Ya que es del conocimiento de todos que las mujeres constituyen más de la mitad de la
iglesia del Señor Jesucristo, es importante que entendamos el rol que Dios tiene para
ellas dentro del cuerpo de cristo. En la mayoría de iglesias las mujeres son vistas como
trabajadoras de valor, pues ellas con frecuencia hacen la mayoría de las cosas en apoyo.

Pero no todos están de acuerdo con los roles para las mujeres. Las mujeres con
frecuencia están restringidas para trabajar en ciertas áreas áreas del ministerio que tienen
que ver con el liderazgo y la prédica dentro de la iglesia.

Muchas veces nos han enseñado lo que no debemos hacer, ahora quiero enseñarle lo
que si debemos hacer para el reino de Dios.

DESDE EL INICIO

Dios es el creador, él nos creó por lo tanto es nuestra autoridad. Para comenzar, vamos a
considerar las escrituras desde sus primeras páginas que hablan acerca de las mujeres.
Las mujeres al igual que los hombres, son creados a la imagen de Dios:

“y creo Dios creo al hombre a su imagen, a su imagen de Dios lo creo; varón y


hembra lo creo”(Génesis 1:27).

Por supuesto que sabemos que Dios creo a Adán antes que a Eva, sin embargo, esto no
prueba que los hombres son superiores a las mujeres, la mujer fue creado para ser la
ayuda idónea de su esposo

Que tenía en mente dios al crear a la mujer?

“Y dijo Dios: no es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”.
(Génisis 2:18)

De nuevo esto no prueba su inferioridad sino que revela su rol dela mujer en el
matrimonio. El Espíritu Santo se nos ha dado como ayuda, pero Él no es inferior a
nosotros. Al contrario Él es superior a nosotros! Ahora esto prueba entonces que la mujer
que creo Dios es para ayudar a su esposo, .finalmente podemos notar desde las páginas
iniciales de génesis que la primera mujer fue creada de la carne del primer hombre. Ella
fue tomada de él, señalando de que a él le falta algo sin ella y que originalmente los dos
eran uno. Unidos por la unión sexual, un medio que no solo servirá para la procreación
sino también para la expresión del amor y el disfrute de un placer mutuo, razón para la
cual uno depende del otro. Sabe que Eva significa dadora de vida.

Todas las cosas acerca de estas lecciones de la creación, están en contra de la idea de
que un sexo sea superior al otro, o que otro tenga más dominio que el otro. Y solo porque
Dios ha diseñado diferentes roles para la mujer en el matrimonio y el ministerio. Esto no
tiene que ver con su grado de igualdad con los hombres en cristo.

“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque
todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”(Gálatas 3:28)

LAS MUJERES EN EL MINISTERIO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Tomando en cuenta todas las verdades anteriores, consideramos ahora algunas de las
mujeres que Dios usó para lograr su divino propósito en el antiguo testamento. Muchas
mujeres se levantaron en este tiempo probando que Dios puede escoger, llamar y usar a
quien Él desee, y las mujeres que han sido equipadas por Dios, son capases de hacer la
tarea a la cual Él las ha llamado.

Antes queremos recordar que cada gran hombre del antiguo testamento nació de una
mujer y fue criado por ella. No habría existido un Moisés sin una mujer llamada Jocabed
Ex 6:20, no hubiera existido ninguno de esos grandes hombres de la biblia sin esas
madres que los criaron con amor y responsabilidad. A la mujeres se les ha dado la gran
responsabilidad y ministerio digno de alabanza de criar a los hijos en el Señor. Jocabed
no solo fue madre de Moisés y de Aarón sino también de maría que era profeta y líder de
adoración (Ex 15:20, Miqueas 6:4).

“Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de servidumbre te redimí; y


envié delante de ti a Moisés, a Araron y a María”

UNA MUJER ES JUEZ SOBRE ISRAEL

Otra mujer a la cual Dios levantó como líder de Israel fue Débora, que vivió durante los
tiempos de los jueces de Israel. Ella también era profeta y fue una juez de Israel con la
misma igualdad que Gedeón o Jefté o Sansón mientras vivieron.

“Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de


Lapidot;”(Jueces 4:4)

Como la mayoría de las mujeres a las que Dios llama al liderazgo, Débora aparentemente
enfrentó por lo menos a un hombre que tenía la dificultad de recibir la palabra de Dios a
través de una mujer. Su nombre era Barac y debido a que el estaba inseguro de las
instrucciones proféticas de Débora para ir a la guerra en contra de un capitán cananeo
llamado sisara. una mujer llamada jael es recordada en las escrituras co. Una mujer
llamada jael es recordada en las escrituras como la dama que clavo una estaca a sisara
mientras descansaba (jueces 4).la historia termina con Barac cantando a dúo con Débora.

UNA MUJER PROFETISA

Una mujer también conocida en el A.T. como profetisa es Ulda. Dios la uso para darle
sabiduría e instrucciones a un rey que estaba en problemas llamado Josías.

“Entonces fueron el sacerdote Hilcias y ahicam, Acbor, Safan y Asaias, a la


profetisa Hulda, mujer de Salum hijo de Ticva, hijo de Harhas, guarda de las
vestiduras la cual moraba en Jerusalén en la segunda parte de la cuidad y hablaron
con ella. Les dijo: así a dicho Jehová el Dios de Israel: Decid al varón que os envió a
mí:..”(2Reyes 22:14)

Porque Dios llamo a estas mujeres como profetas? Porque no llamo a hombres?

Lo que si debemos aprender de esto es que debemos ser cuidadosos de no encasilla a


Dios cuando se trata de quien Él ha llamado a su ministerio. Aunque Dios normalmente
hombres para las tareas del liderazgo en el A.T. algunas veces Él escogió mujeres.

MUJERES EN EL MINISTERO DEL NUEVO TESTAMENTO

Como dato interesante, encontramos también una mujer que


fue llamada por dios como profetisa en el N.T. Cuando Jesús
tenía recién unos días de nacido, Ana lo reconoció y comenzó
a proclamar que Él era el Mesías: (Lucas 2:36-38)

Jesús vino a honrar y restaurar a la mujer como tal. Fueron las


mujeres las que acompañaron, apoyaron y sirvieron en el
ministerio de Jesús. Ellas permanecieron fieles hasta su
crucifixión y muerte, las primeras que vieron la tumba vacía, las
primeras en recibir el aviso de la resurrección de Cristo y las primeras en ver al Cristo
Resucitado, también fueron ellas las primeras en dar aviso a los discípulos de la
resurrección del Señor.

En el periodo de persecución de la iglesia primitiva Pablo encarcelaba y mataba a los


cristianos, dentro de ellos iban muchas mujeres, que murieron fieles a Dios (Hechos 8:3)
Fueron muchas las mujeres que colaboraron con Pablo en su apostolado. Y fueron ellas
las que contribuyeron grandemente en la expansión del evangelio en la iglesia primitiva.

En el cuadro de los héroes de la Fe: aparecen 2 mujeres, ¿Por qué el Espíritu Santo permitió
dejarlas como ejemplo? (Hebreos 1) menciona a:

Sara, verso 11 (recibió fuerza para concebir)

Rahab, verso 31 (por su fe no pereció con los desobedientes)

Las mujeres, verso 35 (recibieron a sus muertos resucitados)


El Nuevo Testamento nos habla de mujeres que ministraban en la era de la Iglesia
primitiva cuando las reuniones se hacían en casas. Tabita (Dorcas) es llamada discípulo y
tenía un ministerio de ayudar (Hechos 9:36). Felipe tenía cuatro hijas vírgenes que
profetizaban (Hechos 21:8,9). En (Romanos 16), Pablo saludó a muchas personas en el
ministerio, y un número grande de ellas eran mujeres. Febe,diaconisa líder en la iglesia de
Cencrea, fue altamente recomendada por Pablo a la iglesia de Roma (Romanos 16:1,2).

Ahora bien con respecto a lo que dice Pablo: “no permito a la mujer enseñar, ni ejercer
dominio sobre el hombre, sino estar en silencio”. (1ª. Timoteo 2:11-15:c)

Por las citas vistas con anterioridad, es evidente que Pablo reconocía el ministerio de la
mujer. Sin embargo había ciertos problemas que eran muy obvios respecto a las mujeres
de Éfeso. Tenían la costumbre de ponerse ropa indecente y adornos ostentosos

(1 Timoteo 2:9). Pablo escribió: las viudas más jóvenes “aprenden a ser ociosas… y no
solamente ociosas, sino también chismosas y entremetidas, hablando lo que no debieran”
(1 Timoteo 5:13). En su segunda carta a Timoteo, Pablo le advertía contra las personas,
que manipulaban a las “mujeres débiles” “que se dejan llevar de toda clase de pasiones”
(2 Timoteo 3:6.) Si leemos el pasaje entero de 1 Timoteo 2:9-15 es muy probable que
Pablo estaba aconsejando a Timoteo, a cómo tratar con las enseñanzas y prácticas
erróneas que involucraban a las mujeres de la iglesia en Éfeso. Era evidente que tal
situación, ya estaba saliéndose del control y por eso le escribe a Timoteo, al
respecto: “no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre”. Pero
sabemos por otros pasajes, de las mismas cartas de Pablo, que tal exclusión no era
normal en el ministerio de Pablo.
LA MUJER Y SU SEÑOR

Si el tema es “la mujer cristiana en el hogar” entonces tenemos que empezar por nosotras
mismas, porque nuestro hogar será un reflejo de lo que somos en realidad.

Es necesario establecer lo que la mujer es, o debe de ser, antes de hablar acerca de lo
que hace, porque lo que hacemos procede de lo que somos. De ahí la importancia de
tener bien claro lo que somos y, sobre todo, como creyentes, quiénes somos en Cristo.
Somos mujeres redimidas para ser libres y completas, mujeres en el sentido más pleno de
la palabra. Hemos sido perdonadas y cambiadas por el Espíritu Santo, y seguimos siendo
transformadas a la imagen de nuestro Señor Jesucristo.

Ahora bien ¿cómo mantener y fomentar esa relación con el Señor? Lo sabemos todas de
memoria ¿verdad? Debemos cuidar esa devoción a Dios cada día de nuestra vida
¿cómo?:

1. Debemos leer la Biblia cada día.

2. Debemos orar y estar en comunión con el Señor cada día.

No me cansaré de insistir en este tema, si no tienes un tiempo a solas con tu Señor


diariamente, tu vida espiritual va a decaer y flaquear. No estoy hablando ahora de si oras
con tu esposo o con tus hijos, estoy hablando de ti misma a solas con tu Señor. Debemos
derramar nuestro corazón al Señor, quizás hay cosas o tentaciones que ni siquiera
puedes compartir con tu esposo, pero sí con el Señor. Debemos buscar esa devoción a
Dios y ser conscientes de su presencia en nuestra vida.

Cualidades de la mujer de Proverbios es: que teme a Jehová, ese temor viene de su
relación con Él y del conocimiento de su Palabra. En el v. 26 dice que “Abre su boca con
sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua”, ¿cómo puede ser esto? Porque el
principio de la sabiduría es el temor a Jehová, y ¿cómo puede tener la ley de clemencia
en su lengua?, porque la lee, indaga en la Palabra de Dios y la memoriza y la guarda en
su corazón. Para ello se necesita disciplina, tiempo y constancia.

LA MUJER Y SU ESPOSO

La prioridad de la mujer después del Señor es su marido y no sus hijos. Dios ha hecho del
matrimonio la relación que más une (Génesis 2:24) “Por tanto, dejará el hombre a su
padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Dios hizo a la mujer
con el propósito de ser “ayuda idónea para él” (Génesis 2:18). La Biblia deja claro que
este propósito divino en la creación de la mujer en ninguna manera la hace a ella ser un
ser inferior. La mujer cristiana debe ser una ayuda a su marido físicamente,
emocionalmente, mentalmente y espiritualmente. Ella es el complemento del hombre. Ella
debe ser su ánimo y la que le conforta. Cuidado porque la mujer puede hacer o deshacer
al hombre: “La mujer virtuosa es corona de su marido; más la mala, como carcoma
en sus huesos” (Proverbios 12:4).

Según la mujer virtuosa de Proverbios 31 “el corazón de su marido está en ella


confiado” v.11, “Le da ella bien y no mal todos los días de su vida” v.12, “su marido
también la alaba” v.28.

Vemos aquí una mujer que ama a su marido, que le es fiel, que busca su bien, le hace
sentir importante. Ahora bien cómo se pone todo esto en práctica:

1. Respetándole y bendiciéndole.

2. No le critiques ni le ridiculices.

3. Sé agradecida.

4. Dile lo que admiras de él y dile que le amas. Estamos muy equivocadas cuando
pensamos que los hombres no necesitan oír que les queremos.

5. Pon atención a los pequeños detalles, algún regalo inesperado, alguna cena
sorpresa etc.

6. Arréglate para él, no descuides tu aspecto físico.

7. Busca tiempo para estar a solas con él. Cuando vienen los niños intenta pasar
tiempo con él en intimidad. Hemos de invertir tiempo en nuestra pareja a lo largo de la
vida, en todas las etapas del matrimonio, desde el principio. Si nos volcamos en nuestros
hijos como lo más importante de nuestra casa, lo pasaremos mal cuando llegue el tiempo
del nido vacío, por eso debemos lograr una unidad y acoplamiento para poder disfrutar de
la convivencia en la madurez. Tenemos toda una vida para trabajar la relación, para
disfrutar de nuestra pareja a lo largo del matrimonio hasta que los dos seamos viejecitos.
Una de las imágenes más hermosas para mí es ver a una pareja de ancianos paseando
cogidos de la mano.

8. Y por último y no por eso lo menos importante, porque justamente para mí es lo más
importante, ora por él y con él. Leamos “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol
sobre vuestro enojo”. (Efesios 4:26) Mirad, yo siempre pongo este ejemplo, si hay
alguna discusión o pelea, que las hay entre la pareja, seamos sinceras, ¿cómo se
solucionan? Aplicando el versículo que acabamos de leer, pero

¿cómo, si estamos enfadados?.....................................................................................

Yo sé que es difícil empezar si no tienes esa costumbre, pero sería bueno que lo
hablaras con tu pareja y buscarais un tiempo de leer la Biblia y orar juntos cada día y
oramos a Dios por los asuntos o problemas familiares. Sería muy bueno tener un
directorio de teléfonos de los hermanos que es muy práctico, orar por ellos de manera
regular y así no se nos olvida nadie. Estamos construyendo nuestro hogar sobre la roca,
que es Cristo y su Palabra.
Me gustaría también mencionar el tema de la “sumisión”, leemos en Efesios 5:22:”Las
casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor” “Casadas, estad sujetas a
vuestros maridos, como conviene en el Señor” (Colosenses 3:18); “Asimismo vosotras,
mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la
palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas” (1ª Pedro 3:1).

Sé que es un tema complicado, pero hay que ponerlo en práctica. También pienso que
muchas veces se ha malinterpretado y muchos hombres han sido machistas o déspotas
con sus mujeres usando este principio como excusa. Quiero dejar claro que sumisión no
es subyugación. Es un asunto que tiene que ver con los diferentes roles dados por Dios al
hombre y a la mujer. El hombre es nuestra cabeza como Cristo es la cabeza de la iglesia,
y por lo tanto, este asunto de la sumisión tiene que darse cuando hay una situación difícil,
donde después de hablar y orar los dos juntos, aun así no se llega a un acuerdo, y por lo
tanto, la mujer por obediencia al Señor se somete voluntariamente a la decisión de su
marido.

LA MUJER Y SUS HIJOS

¿Qué son los hijos? Salmo 127:3 “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de
estima, el fruto del vientre”. Los hijos son una bendición, no los conviertas en una
molestia. Oigo muchas veces comentarios de madres sobre sus hijos tales como:” Ya me
tiene harta, si no hubiera nacido”, “¿Y ahora qué hago con él? Me ha destrozado mi vida y
mi futuro”, “¡Qué asco de vacaciones, ahora tengo que cargar con él y aguantarlo todo el
verano!”. Creo que sobran las explicaciones.

Los hijos son herencia de Dios, son una bendición aunque nos den muchos problemas.
Deben ser muy preciosos e importantes para ti, y por lo tanto si eso es así entonces:

1. Edúcalos y disciplínalos según nos enseña la Palabra de Dios. Ser madre es algo
maravilloso. No hay gozo como el de tener a un bebé en brazos que ha salido de tus
entrañas, darle el pecho, cuidarle etc. Es un gozo educarle en los caminos del Señor, ver
cómo va aprendiendo y como va razonando. Disfrutamos en el parque con nuestros hijos
cuando juegan con otros niños. Cuando cumplen años y la casa se nos llena de niños.

2. Pasa tiempo con ellos. Nosotras las que seamos madres, necesitamos pasar todo el
tiempo posible con nuestros hijos antes de que tengan 7 años cuando sus caracteres ya
están formados. Son años preciosos para poner el fundamento de sus vidas antes de que
el mundo los invada. Por supuesto cada etapa de nuestros hijos es importante y tiene sus
necesidades concretas, que tenemos que ser conscientes a la hora de tratarlos. No es lo
mismo una disciplina o castigo a los tres años que a los 16 años.

3. Es muy importante controlar lo que hacen y lo que ven. Muchas veces si estamos
muy ocupadas los ponemos delante del televisor para que no nos molesten, pero no
sabemos ni lo que ven ni lo que escuchan. Hoy día quizás sea el ordenador, pasan mucho
tiempo frente a él y no sabemos dónde se meten y lo que hacen
4. Sé ejemplo. No nos podemos imaginar el impacto que deja el buen o mal ejemplo en
los hijos. Se puede hablar mucho y dialogar, pero si el ejemplo no concuerda con lo que
confesamos, veremos como nuestro hogar se convierte en ruinas. ¡Qué triste es ver a
padres que saben mucho de la Escritura, saben mucho de cómo actuar, pero su vida y su
ejemplo es la peor influencia para los demás miembros de la familia! ¡Qué Dios nos libre
de ser así!

5. Déjalos marchar. Debemos instruir a nuestros hijos y equiparlos de modo que cuando
hayan crecido puedan dejar nuestros hogares para llevar vidas productivas y piadosas
propias. Sabéis del síndrome del nido vacío, que mencioné anteriormente, y los
problemas que esto ha acarreado a muchas mujeres, pero no vivimos para nuestros hijos,
vivimos para glorificar a Dios

6. Por último, lo más importante. Enséñales lo más importante para sus vidas. La Biblia
nos enseña claramnte que los padres son los responsables de la educación espiritual de
sus hijos (Efesios 6:4; Deuteronomio 6:6-7):”Y vosotros, padres, no provoquéis a ira
a vuestros hijos, sino en criadlos disciplina y amonestación del Señor” “Y estas
palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos,
y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y
cuando te levantes”. Lee la Palabra de Dios con ellos, ora con ellos, ora por sus
necesidades, cuando tienen exámenes, cuando se han enfado con algún amigo/a, cuando
tienen miedos o temores por algo. Consuélales con la Palabra de Dios y muéstrales la
maravilla del evangelio y del amor de Dios por ellos. El hogar debe ser el lugar donde la fe
puede nacer y ser alimentada, donde la genuina fe puede pasarse de una generación a
otra. Cuando leemos biografías de grandes hombres o mujeres de Dios, vemos la
influencia que tuvieron sus madres sobre ellos, enseñándoles la Palabra y orando con
ellos y por ellos diariamente. Acordaros de Timoteo como su madre Eunice y su abuela
Loida le enseñaron las Sagradas Escrituras desde la niñez: “Trayendo a la memoria la fe
no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y
estoy seguro que en ti también” “Pero persiste tú en lo que has aprendido y te
persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las
Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es
en Cristo Jesús” (2º Timoteo 1:5; 3:14-15).

LA MUJER Y SU CASA

La Palabra de Dios nos habla de que las mujeres deben ser “cuidadosas de su casa” (Tito
2:4-5), pero en el original se puede traducir como “amadoras del hogar”. La mujer no solo
vive en una casa con su familia, la mujer “hace hogar”. Podemos tener la idea de que las
cosas de la casa no tienen nada que ver con la fe, pero es en el marco hogareño donde
ocurren las relaciones verdaderamente espirituales en la vida. La influencia más duradera
en la vida de las futuras generaciones procede del hogar y de las madres. En Proverbios
dice que la mujer sabia edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba
(Proverbios 14:1).

Nuestro hogar debería ser:


1. Un hogar placentero. Un hogar placentero debería estar lleno de alegría y hermosura,
la hermosura de la santidad. Nuestro hogar debe reflejar la bondad y la gloria de Dios.
Hay casas que por fuera son hermosas, pero están llenas de personas infelices ¿es tu
hogar un lugar agradable para la familia? ¿hay un ambiente de paz? ¿o por el contrario
hay peleas, reproches, críticas, irritabilidad etc.? Debemos comprender que las mujeres
ejercemos un gran impacto sobre nuestros hogares para bien o para mal (Proverbios
15:16-17; 21:19):”Mejor es lo poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay
turbación. Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado
donde hay odio” “Mejor es morar en tierra desierta que con la mujer rencillosa e iracunda”.
2. Un hogar limpio y ordenado. Un hogar limpio y ordenado desde luego contribuye a
una vida agradable. Nos encanta ver la ropa planchada y colgada en el armario. Pero un
hogar limpio en exceso de meticulosidad no es placentero. Si entras y parece que no
puedes pisar o tocar nada, está bien lejos de ser un lugar relajante y en el que se pueda
disfrutar. Los hogares no son museos, sino que son para disfrutarlos. No hagas de la
limpieza una tortura para la familia.

A las mujeres nos encantan las plantas y las flores. Disfrutamos cuando vemos la mesa
bien puesta, y cuando vemos a nuestra familia o amigos comer con gusto lo que hemos
cocinado. Nos encanta conversar y sentarnos con alguna amiga o amigas con una buena
taza de café.

3. Un hogar hospitalario. En 1ª Timoteo 5:10:”… que tenga testimonio de buenas obras;


si ha criado hijos; si ha practicado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha
socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra”, las viudas lavaron los pies de
los santos. Eso es hospitalidad, “buena acogida y recibimiento que se hace a los
extranjeros o visitantes”, en otras palabras tener tu casa abierta y dispuesta a recibir a
quien lo necesite.

CONCLUSIÓN

Tenemos que ser mujeres sabias que edificamos nuestras casas (Proverbios 14:1). El
ministerio de la mujer ha de centrarse en primer lugar en su hogar. Todo el pasaje de
Proverbios 31:10-31, nos habla del equilibrio en la vida de la mujer. Dios nos ha hecho
maravillosas, polifacéticas, prácticas, soñadoras, hábiles etc. Estos versículos forman un
poema acróstico. La primera letra de cada versículo corresponde a las letras del alfabeto
hebreo.

¡Mujer virtuosa! Contemplemos la personalidad de esta mujer. Es activa, voluntariosa,


habilidosa y artista, generosa, caritativa, previsora, emprendedora, cuidadosa de su
aspecto, sabia y misericordiosa. Pero la cualidad más maravillosa que tiene es que teme
a Jehová, y ese es el principio de la sabiduría. Esta mujer virtuosa tiene todo un abanico
de cualidades.

No quiero que nos deprimamos al ver que no tenemos las mismas cualidades que esta
mujer. El Señor te ha creado como eres y eso no lo podemos cambiar, pero sí podemos
poner los cimientos de nuestro carácter que es el temor a Jehová.
A los ojos de Dios, nuestro carácter, nuestra estatura espiritual, es mucho más importante
que las grandes cosas que podamos hacer. El carácter cristiano es humilde, manso, justo,
misericordioso y limpio de corazón. El carácter básico de la mujer es entrega, sacrificio,
ternura, comprensión y compasión.

Ahora bien, y para acabar ¿cómo se forma un carácter cristiano en la mujer? Buscando a
Dios cada día, y obedeciéndole. No hay recetas mágicas, ni hay nada nuevo que se haya
descubierto en el mundo cristiano, sigue siendo como siempre ha sido. Orad y velad, leer
las Escrituras, aprenderlas, derramar vuestro corazón al Señor cada día y esa es la
escuela mejor (la de las rodillas) para que el Señor obre y siga obrando en nuestras vidas.