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Christian Wolff y la Psicología de la


Ilustración alemana
Javier Molina
Círculo Latinoamericano de Fenomenología (Clafen)
Pontificia Universidad Católica del Perú

Recibido: 30 de mayo del 2010 /Aprobado: 10 de agosto del 2010

En el presente artículo se desarrollan algunas reflexiones acerca del filósofo


Christian Wolff y sus contribuciones para determinar la Psicología como
disciplina perteneciente a las ciencias, así como precisar las características de la
esencia y naturaleza del alma humana. Se podrá observar la estrecha vinculación
aún existente entre la idea de esta disciplina y la metafísica, incluso de la
teología. Pese a ello no debe dejar de considerarse los aportes de Wolff al
desarrollo de lo que posteriormente devendría en Psicología empírica, como parte
integrada a esa disciplina. Wolff debe ser visto como un pionero, en Alemania,
tanto de la Psicología empírica como de la teoría del conocimiento, disciplina que
de igual forma encontrará su reconocimiento y autonomía posteriormente.
facultades del alma / memoria / fuerza / representación

Christian Wolff and Psychology in the period of German Enlightment


In this essay I discuss Christian Wolff´s contributions to foster the concept of
Psychology as a science proper, and review as well his views on the essence and
nature of the human soul. It can be shown that there is a still current close
relationship between the idea of the psychological discipline and metaphysics, and
theology. However, it should be acknowledged Wolff´s influence on the
development of empirical Psychology, as an essential component of the discipline.
Hence, Wolff may be viewed as a pioneer of empirical Psychology in Germany and
the theory of knowledge which eventually would reach autonomy and professional
acknowledgement.
faculties of the soul / memory / force / representation

Correo electrónico: javiermolinau@gmail.com

Persona 13, enero-diciembre del 2010, ISSN 1560-6139, pp. 125-136


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Molina

Christian Wolff (Breslau, 1679-1754) sistemáticos: Confucio, Descartes y él.


es una figura representativa en el desa- Cabe mencionar un aspecto relevante
rrollo del pensamiento ilustrado propio que pertenece a su devenir intelectual:
del siglo XVIII. Diversas razones no Wolff vivió una época de tensiones in-
realzan su aporte como él lo amerita. telectuales y religiosas. Nombrado pro-
En primer lugar, ya en vida su pensa- fesor de matemáticas en la Universidad
miento fue catalogado con la expresión de Halle en 1706 a propuesta de
“la filosofía Leibniz-Wolffiana” [Leib- Leibniz, Wolff tiene que confrontarse
niz-Wolffische Philosophie]. Y en se- con tendencias fuertemente dogmáticas
gundo lugar, porque se ha acostumbra- del protestantismo –el ‘pietismo’ era
do a considerar a Immanuel Kant, autor una de ellas– que no toleraron un escri-
que lo sucede en una generación o algo to de Wolff titulado “Discurso acerca
más, como el filósofo por excelencia de la filosofía práctica de los chinos”
de la Ilustración alemana. [“Rede über die praktische Philosophie
der Chinesen” (1721)], obligándolo a
A Wolff se le ubica en el interior del
abandonar Halle y permanecer algunos
pensamiento ilustrado, no obstante que
años como profesor en la Universidad
en sus escritos aparecen ciertas tenden-
de Marburgo, hasta que puede volver a
cias que no son características de este
Halle en 1740, gracias a Federico II,
periodo. Por ejemplo, su vastísima
quien sucedió a Federico Guillermo I
obra, escrita en latín y alemán, no fue
en el trono de Prusia.
acompañada de una forma expresiva
propia de la Ilustración alemana, la lla- El espíritu sistemático de Wolff se
mada ‘filosofía popular’: Wolff man- expresa en su filosofía. Para precisar el
aporte de Wolff a la Psicología habría
tiene en la exposición de sus ideas un
que ubicar esa disciplina en el conjun-
espíritu riguroso, propio del método
to del sistema wolffiano. Wolff define
matemático.
la Filosofía como “la ciencia de todo lo
Otro aspecto relevante de la obra de posible, de modo que el objeto de la fi-
Wolff, y que lo distancia de las carac- losofía tiene que ser hecho de todas las
terísticas propias de su tiempo, es que cosas, existan o no”. Así, filosofía es la
en él prevalece con vigor la influencia ciencia de todo lo que es o deviene, a lo
del pensamiento escolástico, sea por cual puede dársele un fundamento.
sus estudios de santo Tomás de Aquino,
Wolff clasifica las ciencias partien-
o por su asimilación de la filosofía
do de una división previa de la Filoso-
escolástica moderna.
fía en Filosofía teórica y Filosofía prác-
Una característica propia del autor tica, estableciendo cuatro grupos de
fue su espíritu sistemático. Él mismo se ciencias: ciencias teórico-racionales,
consideró heredero de una tradición de ciencias práctico-racionales, ciencias

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teórico-empíricas y ciencias práctico- b. Lógica, que estudia el empleo co-


empíricas: rrecto del conocimiento humano.
1. Las ciencias teórico-racionales, La exposición de este sistema filo-
también agrupadas bajo el nombre sófico y de las ciencias las realizó
de metafísica, son: Wolff en obras escritas primero en ale-
a. Ontología o filosofía primera. mán, de modo más breve, y obras en
latín, que llegaron estas a 23 en su con-
b. Cosmología o filosofía natural,
junto. Sus pensamientos acerca de la
cuyo objeto principal es el mun-
Psicología, escritos en alemán, están
do físico.
incluidos en su obra Pensamientos ra-
c. Psicología racional, cuyo objeto cionales acerca de Dios, el mundo y el
principal es el estudio del alma alma del hombre, así como sobre todas
humana, pudiendo ser estudiada las cosas en general.1 La edición latina
de modo empírico o racional. incluye dos tomos al tema: Psycholo-
d. Teología natural, que tiene como gia empirica, editada en Frankfort, en
objeto a Dios. 1732; y Psycologia rationalis, editada
2. Pertenecen a las ciencias práctico- también en Frankfort, pero en 1734.2
racionales: La obra escrita en alemán, la Me-
a. Filosofía práctica. tafísica alemana (MA), se ocupa de la
psicología en tres partes: una primera
b. Derecho natural.
bastante breve y al inicio de la obra, ti-
c. Ética, cuyo objeto es el estudio
del ser humano como esencia
individual.
1 Vernünftige Gedancken von Gott, der Welt und
d. Política, estudia al ser humano die Seele des Menschen, auch allen Dingen über-
como ciudadano. haupt, editada en 1720, su quinta edición apare-
ció en 1732, también titulada abreviadamente,
e. Economía, estudia al ser huma- Metafísica alemana (MA) (Deutsche Metaphy-
no como miembro familiar. sik). Esta obra ha sido traducida al español y edi-
tada en Madrid el año 2000 por la editorial Akal
3. El grupo de las ciencias teórico-
“Clásicos del pensamiento”, edición a cargo de
empíricas abarca: Agustín González Ruiz.
a. Psicología empírica. 2 Existe una edición completa moderna realizada
por la editorial Georg Olms, de la ciudad de
b. Teleología o teología empírica. Hildesheim, Alemania, a cargo de Jean Ecole, H.
W.; Arndt, Ch. A.; Corr, J. E.; Hoffmannn y
c. Física dogmática.
Thomann, M., que incluye una primera parte con
4. Como ciencias práctico-empíricas se los textos alemanes, una segunda con los textos
latinos y una tercera, que comprende una serie
incluyen:
complementaria, compuesta de materiales (estu-
a. Tecnología o física experimental. dios e investigaciones) y documentos.

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tulada “De cómo sabemos que somos y En el parágrafo 268 de su MA lee-


para qué nos sirve este conocimiento”, mos, según la traducción española, edi-
expuesta en 9 parágrafos; una segunda, tada por González Ruiz:
más extensa, titulada “Del alma en ge- Encontramos en el alma la facultad de
neral, de lo que efectivamente percibi- dirigirse, tanto en sus sensaciones como
mos de ella”, expuesta en los parágra- en sus fantasías y en el resto de los pen-
samientos, a uno de entre ellos de tal
fos 191-539; y finalmente una tercera, modo que somos conscientes de ese más
bastante amplia, donde estudia la esen- que del resto, esto es, la facultad de
cia del alma y del espíritu, titulada “De hacer que un pensamiento reciba más
claridad de la que tienen los restantes: a
la esencia del alma y de un espíritu en
esta facultad la solemos llamar atención
general”, expuesta en los parágrafos (p. 122).
727-927.
Siguiendo el pensamiento de Wolff, Cabe preguntarse por los antece-
la psicología empírica trata acerca de lo dentes y las proyecciones de tal pensa-
que conocemos del alma humana por la miento, que desde ya tiene caracteres
experiencia, mientras que la psicología descriptivo-fenomenológicos. Antece-
racional (psychologia rationalis) expli- dentes del empleo del concepto de
ca lo referente a la naturaleza y esencia atención como facultad anímica los en-
del alma, y muestra el fundamento contramos en Leibniz.
(Grund) de lo que se observa. A través En sus Nuevos ensayos sobre el en-
de la psicología racional se logran ver- tendimiento humano, Libro II, cap.
dades importantes, incluidas no solo las XIX, leemos:
reglas de la lógica y del entendimiento, Cuando se reflexiona sobre ideas que se
sino también las reglas de la moral, sir- nos han presentado por sí mismas, y por
viendo para la buena dirección de la vo- así decirlo, se las clasifica en la memo-
ria, es la atención […]. Tenemos aten-
luntad de los seres humanos, y para evi- ción por aquellos objetos que distingui-
tar el mal (Wolff, 1978, § 13).3 mos y preferimos respecto a los demás
(1977, p. 186 ss.).
Entre los conceptos y temas estu-
diados por Wolff en su psicología em-
La atención como una facultad acti-
pírica aparece el concepto de atención
va de nuestro entendimiento también
(Aufmerksamkeit).
aparecerá posteriormente en Kant
(1917, p. 131): “La aspiración de hacer
3 “Die Seele ist das Wesen, welches in uns dencket, consciente las representaciones de uno
oder die Seele ist ein Geist, der einen Verstand es, o la atención (attentio), o el abste-
und Willen hat” [El alma es una esencia, la cual nerse de una representación de la que
piensa con nosotros, o el alma es un espíritu, que
tiene entendimiento y voluntad] (traducción del yo soy consciente (abstractio)” (tra-
autor). Citado en: Meissner (1970, p. 541). ducción del autor).

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Siguiendo la exposición de Wolff sino para hallar los fundamentos


de su doctrina acerca del alma (1996), (Grund) suficientes a estas disciplinas.
hecha esta vez en su obra Ausführliche Así podemos alcanzar el conocimiento
Nachricht von seinen eigenen Schriften no solo de las facultades inferiores del
die er in deutscher Sprache von den conocer y del desear, sino también las
verschiedenen Theilen der Welt- facultades superiores de ambas, esta-
Weissheit herausgegeben ans Licht bleciendo lo que corresponde a cada
gestellt [Informe detallado de sus pro- una de ellas y lo que cada una de ellas
pios escritos que editó en lengua ale- posee de fundamento para el estudio de
mana dando a luz diversas partes del la esencia y de la naturaleza del alma.
saber] (traducción del autor), publicado Respecto a la relación alma-cuerpo
en 1733, en su parágrafo 90 establece se establece, siguiendo el planteamien-
tres temas principales que pertenecen a to de Wolff, una relación no unitaria, si
su doctrina del alma, que son la facul- se mantiene el criterio de hablar de una
tad de conocer, la facultad de desear o parte superior y una parte inferior del
de querer y la relación (Gemeinschaft) alma; se requiere igualmente separar la
entre alma y cuerpo. facultad de conocer de la de desear, y
Wolff mismo precisa en el parágra- ser tratadas de modo particular.
fo anotado que estima de mucha impor- Wolff aborda la cuestión de por qué
tancia diferenciar en el alma humana aparece este o aquel pensamiento, por
una parte superior y una inferior, hecho qué este o aquel deseo. Se plantea si es
tenido en cuenta ya por los antiguos,4 posible aclarar de modo aceptable de
mencionando entre autores modernos dónde surgen los cambios anímicos, tal
que conservan tal distinción, al carte- como en la física se estudian cambios
siano Louis de la Forge, en su Tractatu que suceden en la naturaleza.
de mente humana.5 Wolff considera En tiempos de Wolff existían diver-
que esta distinción es útil no solo para sas teorías que respondían de modo
el estudio de la lógica y de la moral, más o menos sistemático a las cuestio-
nes planteadas por Wolff. Particular-
mente, en lo que se refiere a la relación
alma-cuerpo se daba, por un lado, la
4 La referencia de los antiguos hecha por Wolff se teoría del influjo físico (systema influ-
remitiría particularmente a Platón, quien al res-
pecto hace alusiones directas.
xus physici), cuyo origen se remonta a
5 Louis de la Forge, médico que vivió en el siglo Aristóteles, quien presuponía que el
XVII, amigo y defensor de Descartes, tomando alma tenía una fuerza sobre el cuerpo
las ideas de este separa lo corpóreo de lo espiri-
que podía generar movimiento, según
tual (causas principales y causas ocasionales). La
obra de De la Forge citada por Wolff fue publi- sus ideas y deseos, y del mismo modo
cada en 1669. el cuerpo podía influir sobre el alma;

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por otro lado, la teoría de la causa oca- Respecto a la posición de Descartes,


sional (systema caussarum occasiona- Wolff establece sus diferencias. Ante
lium), que encontrará diversas corrien- todo habría que precisar que Descartes
tes, incluida la de los cartesianos, con- se halla en una posición dentro las que
sideraba la acción de Dios como causa se suman al systema caussarum occa-
del movimiento de los cuerpos, y, por sionalium. Sería rebasar los márgenes
último, la teoría de la armonía preesta- del presente artículo demostrar este su-
blecida (systema harmoniae praestabi- puesto.7 Al respecto, hay en MA algu-
litae) expuesta por Leibniz, que presu- nos argumentos. Así, en el § 764, titu-
ponía la idea de un orden como expli- lado “Se rechaza” leemos:
cación del movimiento de los cuerpos Si Dios, a través de su fuerza inmediata,
(Leibniz, 1875, § 345).6 produce los movimientos de los cuerpos
y los pensamientos del alma, y se priva
En la MA Wolff expone diversos ar-
al cuerpo y al alma de su fuerza, enton-
gumentos que permiten una salida para ces permanecen sin diferenciarse sufi-
responder una cuestión que se halla sin cientemente las acciones del cuerpo y
una solución definitiva. En términos del alma de la acción de Dios, ni la natu-
raleza del mundo y el alma de Dios; y
generales, podemos considerar que esta como es milagro lo que no se funda-
problemática se ubica dentro de cues-
tiones no solo metafísicas, sino igual-
mente pertenecientes a la Teología.
7 Al respecto véase Walch (1968, tomo II, p. 817):
Las posiciones más definidas se dan “Que Descartes haya rechazado este systema, y
en Descartes y en Leibniz. Todo hace que haya aceptado el systema influxus physici, no
puede ser comprobado con criterios de verdad”
pensar que Wolff no acepta la solución (traducción del autor). Una referencia explícita la
inconclusa formulada por Descartes y encontramos en MA § 763: “Dado que Descartes
discrepa tenuemente con la teoría leib- deja escapar toda esperanza de que se pueda
explicar esto [cómo cuerpo y alma pueden comu-
niziana de la armonía preestablecida.
nicarse entre sí] de un modo inteligible, pensó
Finalmente, cabe preguntarse dónde se que en casos semejantes, donde la esencia y la
halla la posición propia de Wolff. naturaleza de las cosas no bastan ya para explicar
algo, se podía sin problema buscar la causa inme-
diata en la voluntad de Dios”. Otra distancia de
Wolff respecto a Descartes y los cartesianos apa-
rece en MA § 193, titulada: “Advertencia para
evitar malentendidos”: “Que nadie vaya a pensar
6 “Je puis demontrer ces Lois de plusieurs manie- que busco la esencia del alma en el hecho de que
res, mais il faut tousjours supposer quelque chose seamos conscientes de nosotros mismos y de
qui n’est pas d’une necessité absolument geome- otras cosas fuera de nosotros y que pretendo afir-
trique. De sorte que ces belles loix sont une preu- mar con los cartesianos que en el alma no podría
ve merveilleuse d’un être intelligent et libre, con- haber nada de lo que ella no fuera consciente:
tre le systeme de la necessité absolue et brute de pues más adelante se mostrará lo contrario”
Straton ou de Spinosa (p. 319). (Wolff, 2000, p. 105).

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menta en la esencia y la naturaleza del En la temática propuesta por Wolff


alma y el cuerpo [§§ 633 y 759], serían se halla implícita la relación de lo sim-
entonces necesarios milagros continuos
para que el cuerpo se comunicara con el ple y de lo compuesto como una rela-
alma (2000, p. 248). ción explicativa de la realidad anímica.
Fuente importante para la concepción
En los parágrafos siguientes (§§ 765 wolffiana del alma como ‘simple’
ss.) Wolff precisa sus matices con la constituye Leibniz, quien en “Mona-
teoría de Leibniz. Cabe señalar que se dología” establece que las mónadas
observan más elementos comunes que son sustancias simples, contenidas en
diferencias. Sin embargo, se deben men- un compuesto, siendo este un agregado
cionar algunos de los elementos propios de cosas simples.9
que se desprenden del planteamiento
Precisiones de Wolff acerca de la
wolffiano. En MA (§ 762 s.) señala que
naturaleza del alma humana se encuen-
si bien la acción del alma sobre el cuer-
tran en Wolff (1983).10 En el parágrafo
po y del cuerpo sobre el alma no se
79 de esta leemos:
puede explicar inteligiblemente, es ne-
En el alma se da de modo triple:
cesario buscarle una razón suficiente,
1) Una representación de las cosas pre-
para aceptarla o para rechazarla. sentes, que actúan en nuestros órga-
En MA § 742, titulado “El alma es nos sensoriales;
2) Una representación de las mismas
un ser simple”, señala Wolff una carac- cosas ausentes, que nosotros tuvi-
terística que acompaña sus reflexiones mos en parte, o que nosotros no la
acerca de la naturaleza del alma:
Así pues, como un cuerpo, según su
9 Leibniz (1946) en su “Monadología” establece el
esencia y naturaleza, ni puede pensar [§§
mismo punto de partida wolffiano para el desa-
738 y 739], ni se le puede comunicar a él
rrollo de su teoría, § 1: “La mónada, de que ha-
o a la materia una facultad para pensar [§
blaremos aquí, no es otra cosa que una sustancia
741], no puede el alma ser nada corpóreo
simple, que entra a formar los compuestos; sim-
ni estar compuesta de materia [§ 192]. Y
ple, es decir, sin partes”; y el siguiente parágrafo:
como a partir de las demostraciones de
“Es necesario que haya sustancias simples, pues-
los fundamentos indicados resulta en ge-
to que hay compuestas; pues lo compuesto no es
neral evidente que los pensamientos no
otra cosa que un montón o aggregatum de sus-
pueden ser propios de ninguna cosa com-
tancias simples” (p. 59). Acerca de la relación en-
puesta, tiene el alma que ser una cosa
tre los conceptos de mónada y alma, véase la pá-
simple (2000, p. 243).8
gina 83 ss).
10 Esta obra, cuya cuarta edición apareció en 1740,
8 En el § 75, titulado “A qué se llama cosa simple”, se traduce como “Anotaciones acerca de los pen-
precisa Wolff: “Del mismo modo que se llama samientos racionales sobre Dios, el mundo y el
cosa compuesta a lo que tiene partes, se llamará alma del hombre, también de las cosas en general,
cosa simple, por el contrario, a lo que no tiene para mejor entendimiento y uso de ellos” (traduc-
partes” (p. 77). En el siguiente parágrafo (76) pre- ción del autor). Contiene precisiones a la MA,
cisa Wolff que las cosas compuestas se originan probablemente para aclarar o refutar críticas a
de las simples. esta.

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tuvimos justamente así, como se nos mos pensamientos, que culminan en


aparece ahora; una representación. La memoria sería
3) En algunos casos un recuerdo, de
que nosotros la misma cosa [perci- una facultad que tiene que ver con una
bida] antes, [ahora] la sentimos co- actualización de representaciones. No-
mo presente. sotros conservamos bien algo, cuando
De ahí tenemos nosotros en el alma tres lo podemos representar de modo seme-
facultades a diferenciar:
1) La facultad de representar las cosas jante o reconocer de modo semejante
presentes, que actúan en nuestros nuevamente con facilidad. De ese mo-
órganos sensoriales: la que [es] la do, Wolff no mantiene la posición tra-
facultad de sentir (facultas dicional, que de modo metafórico en-
sentiendi).
2) La facultad de representar cosas au- tendía la memoria como un receptácu-
sentes: la que [es] la facultad de lo de representaciones pasadas, al que
imaginar (facultas imaginandi); acudíamos, según nuestra necesidad.
3) La facultad de recordar, que noso-
tros nos representamos de modo se- En el § 744 y ss. Wolff señala que el
mejante lo ya pasado a ésta [repre- alma posee una fuerza (vis), la cual no
sentación actual] como presente, ya debe confundirse con las meras faculta-
que actúan en nuestros órganos de
des. El alma siempre actúa de algún
los sentidos, llamada memoria (tra-
ducción del autor).11 modo, y sus pensamientos no son uní-
Cabe precisar los elementos propios vocos. Así, pueden ser sensaciones,
que permiten considerar la contribu- imaginaciones, conceptos claros, silo-
ción de Wolff a las denominadas facul- gismos, deseos, actos volitivos, etcétera,
tades anímicas. Según la clasificación de acuerdo con estos distintos cambios
de Wolff, este diferencia la facultad de aparecen diversas facultades, como mo-
la memoria de la del rememorar (besin- dos diferenciados de esos cambios.
nen). En el primer caso, siguiendo el Wolff diferencia ‘fuerza’ de lo que son
pensamiento de Wolff, la memoria nos facultades, de lo que son potencias, po-
remite a una representación, por la cual tencialidades entendidas como mera
facultad, como posibilidad de hacer
reconocemos algo que hemos vivido.
algo: lo posible es traído en todo tiempo
En el rememorar, en cambio, vincula-
por una fuerza a la realidad. Así ocurre
en al alma humana; ella requiere solo
una facultad a través de la cual ocurran
11 Esta facultad es fácil de reconocer cuando, por todas la facultades mencionadas.12
ejemplo, recordamos algún peligro que hayamos
afrontado, y este recuerdo tiene efectos sobre
nuestros órganos sensoriales (gritamos, tembla-
mos, alteramos nuestra respiración, etcétera). 12 En el MA § 746 Wolff ilustra sus ideas de la si-
Este pasaje constituye anotaciones que publicó el guiente manera: “Por ejemplo, en la llama de una
mismo Wolff comentando el parágrafo 249 ss. de vela no hay más que una fuerza, a saber, la fuer-
su MA. za motriz mediante la que la llama posee su mo-

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En el parágrafo 753 de la MA (p. de su cuerpo. A esa facultad Wolff la


245), Wolff establece un importante ubicó dentro de las ‘fuerzas’ aní-
planteamiento. Titula el parágrafo “El micas.13
alma tiene la facultad de representarse Wolff establece la diferencia entre
el mundo”: fuerza (vis) y facultad o capacidad
He señalado ya anteriormente que las (Vermögen). Mientras que la facultad o
sensaciones se rigen por los cambios capacidad se constituye en mera posi-
que acaecen en los órganos de los senti- bilidad de hacer algo o de dejar de ha-
dos [§ 219], y nos representan los cuer-
pos del mundo que afectan nuestros sen- cer algo, la fuerza se manifiesta en un
tidos [§§ 217 y 220]. Pero estos cuerpos constante esfuerzo por penetrar la rea-
son una parte del mundo [§ 606]. Así lidad. No es la ‘fuerza’ por tanto poten-
que el alma se representa una parte del cia o posibilidad, sino inuolui(ret) ten-
mundo, o tanto del mundo como permi-
te la posición de su cuerpo en este: con- dentiam ad actum (Meissner, 1970, p.
siguientemente, como las acciones del 333). Las facultades del alma, por
alma proceden de su fuerza [§ 744], el ejemplo, no se manifiestan siempre: así
alma posee una facultad de representar- nosotros no oímos ni vemos siempre,
se el mundo según la posición de su
cuerpo en el mismo. son disposiciones anímicas posibles.
De ese modo, Wolff le atribuye a la
En el parágrafo citado, si nos dete- fuerza del alma humana un rol unitario
nemos en la frase donde Wolff afirma y diferenciado del de sus facultades, las
“el alma se representa una parte del que se relacionan en general con los
mundo, o tanto del mundo como per- sentidos (1997, § 223, p. 112).
mite la posición de su cuerpo en el Siguiendo el pensamiento de Wolff,
mismo”, se puede observar que Wolff el alma es fuente de cambios, en la me-
atribuye al alma humana una facultad dida en que ella actúa con una ‘fuerza’,
que no está en representar los objetos siendo como es, esencia independiente.
del mundo, sino que el alma se los re- De ese modo ‘fuerza’ es vista por Wolff
presenta según lo permita la posición como fuente activa de cambio.14

vimiento. A esta cierta fuerza le damos diversos 13 MA § 754: “también ha de provenir de esta fuer-
nombres según lo diferente que sea su efecto. za, mediante la que se representa el mundo” (p.
Pues cuando se ve que la vela ilumina, se le atri- 245).
buye una fuerza lumínica. Se percibe en cambio 14 MA § 115: “Al principio de los cambios se lo
que su llama calienta, entonces se dice que posee llama fuerza; según lo cual, en cada una de las
una fuerza calorífica. Del mismo modo, por el cosas existentes por sí misma se halla una fuerza
encender se establece una fuerza incendiaria, por similar a la cual no se encuentra ninguna en las
el quemar, una fuerza quemante, por el abrasar cosas que existen por virtud de otras”. Federico
una abrasante, etcétera” (p. 243 ss). Kaulbach (1976) ejemplifica del siguiente modo

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Antecedentes al planteamiento de La obra de Leibniz incluye un trata-


Wolff los encontramos en Leibniz. En do de 1695 titulado “Nuevo sistema de
una carta de junio de 1694 a Huyghens la naturaleza y de la comunicación de
leemos: las substancias, así como de la unión
Il est vray que j’eu tire cette consequen- que hay entre el alma y el cuerpo”,
ce qu’il y a dans la nature quelche autre donde se lee:
chose que ce que la Geometrie y peut
determiner. Et parmy plusieurs raisons Encontraba, pues, que su naturaleza [de
dont je me sers pour prouver qu’outre la unidad en la materia] consiste en la
l’etendue et ses variatios, qui sont de fuerza, y que de esto se sigue algo ana-
choses purement Geometriques, il faut lógico con el sentimiento y el apetito, y
reconnoistre quelche chose de superieur que, por lo tanto, era necesario conce-
qui es la force (1971, p. 184, cursivas birlas a imitación de la noción que tene-
del autor). mos de las almas. Pero como el alma no
debe emplearse para dar razón del deta-
lle de la economía del cuerpo del ani-
El planteamiento de Leibniz condu-
mal, juzgaba de igual modo que no era
ce a encontrar un fundamento a la rea- necesario emplear esas formas para ex-
lidad del movimiento, más allá de una plicar los problemas particulares de la
explicación geométrica o de las cien- naturaleza, aunque son necesarias para
establecer verdaderos principios gene-
cias físicas. Éstas operan, según
rales. Aristóteles las llama entelequias
Leibniz, en un terreno relacional, no primas. Yo las llamo, quizá en forma
logrando hallar el fundamento (Grund) más inteligente, fuerzas primitivas, las
de carácter absoluto al movimiento de cuales no sólo contienen el acto o com-
plemento de la posibilidad, sino tam-
los cuerpos. El concepto de ‘fuerza’,
bién una actividad original (Leibniz,
aquí empleado, análogo al utilizado por 1946, p. 11).
la física, tiene más un carácter ontoló-
gico, metafísico, queriendo Leibniz Características del pensamiento de
darle el rango de principio de razón Leibniz respecto a un concepto metafí-
suficiente.15 sico de ‘fuerza’ tiene muchas de las ca-
racterísticas que hemos apreciado en el
pensamiento de Wolff, y que hicieron
en el artículo citado, el pensamiento de Wolff:
“En la medida que me siento, tengo una ‘capaci-
de este un representante del siglo
dad’ de levantarme, en el sentido de que es ‘posi- XVIII, es decir del siglo de la Ilustra-
ble’ para mí erguirme. Pero en la medida en que ción, como expresión de la continuidad
yo realmente quiero levantarme, y detengo lo que
está contra mi voluntad, se manifiesta en mí una
‘fuerza’ de levantarme. En el levantarse real no
cambia solo mi estado móvil, sino yo entro desde
mis estados presentes y cambio ‘mis limitacio- et relatif, je croy que si le mouvement, ou plustost
nes’” (p. 1181, traducción del autor). la force mouvante des corps, et quelque chose de
15 En la misma carta dirigida a Huyghens se lee: reel, comme il semble qu’on doit reconnoistre, il
“Quant à la difference entre le mouvement absolu faudra bien qu’elle ait un subjectum”.

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Christian Wolff y la Psicología de la Ilustración alemana

de un pensamiento, un método y for- racionalismo cercano al de Leibniz, si


mas de entender la investigación psico- bien con algunas restricciones. La dis-
lógica, cuyas huellas podrán percibirse cusión continuará y el aporte de Wolff
en tiempos más recientes.16 se dará particularmente en su espíritu
Wolff aparece como el continuador sistemático, el cual alimentará al idea-
del desarrollo del pensamiento moder- lismo alemán. Dietrich Mahnke ha sub-
no, impulsado por Descartes, Locke, rayado que el ‘sistema de la razón
Leibniz, entre otros, e integra diversos pura’ que bosquejó Kant sin llegar a
aportes para bien de incorporar nuevos culminar en sus escritos inconclusos
temas y disciplinas a la ciencia y a la fi- agrupados bajo el título de Opus postu-
losofía. Wolff contribuye, de manera mum puede ser entendido, siguiendo
particular, en dar nuevos aspectos en el las ideas de Mahnke, como una actua-
interior de la psicología, plantea nue- lización de ideas tomadas de la obra de
vos estudios, delimita su temática y su- Christian Wolff, particularmente su lla-
giere perspectivas metódicas, las que mada Metafísica alemana.
integra bajo el rubro de psicología
empírica. REFERENCIAS
Planteamientos filosóficos y metafí- Campo, M. (1980). Christian Wolff e il
sicos que acompañan a su empresa son razionalismo precritico. Hildes-
abordados igualmente para resolver heim: Georg Olms.
problemas planteados por autores, los
que eran definidos dentro de concep- Kant, I. (1917). Anthropologie in prag-
ciones como las del ‘racionalismo’ o matischer Hinsicht. En Kant’s
del ‘empirismo’. Wolff, con sus plan- gesammelte Schriften, tomo VII.
teamientos metafísicos, afirma más un Editado por la Real Academia Pru-
siana de las Ciencias. Berlín: Georg
Reimer, pp. 117-333.

16 Podemos citar entre autores más recientes que de- Kaulbach, F. (1976). Der Begriff der
sarrollarán planteamientos afines y profundizarán Kraft in der neuzeitlichen Philoso-
en ello a Maine de Biran (1766-1824), quien con- phie: bewegende und bildende
tinuó los estudios referidos al concepto de ‘fuer-
za’ como percepción interna; Schopenhauer
Kraft, tomo IV. En Historisches
(1788-1860), manteniendo las relaciones entre Wörterbuch der Philosophie.
Psicología y Metafísica, estudiando particular- Darmstadt: Wissenschaftliche
mente el rol de la voluntad en los procesos aní-
micos; Bergson (1859-1941), representante de
Buchgesellschaft, pp. 1180-1184.
una filosofía espiritualista, quien en su obra in- Kaulbach, F. (1965). Der philosophis-
corpora elementos comunes a los estudiados aquí,
particularmente en Materia y memoria (1896) y che Begriff der Bewegung. Colonia:
La energía espiritual (1919), entre otros. Böhlau.

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Molina

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mentales. Buenos Aires: Losada.
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Leibniz, G. (1971). Mathematische cken von den Kräfften des menschli-
Schriften, tomo 2. Hildesheim: chen Verstandes und ihrem richti-
Georg Olms. gen Gebrauche in Erkenntnis der
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Meissner, H. (1970). Philosophisches die vernünfftigen Dedancken von
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por Lutz Geldsetzer (Instituto de Fi- Olms.
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