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La actitud voluntaria con los estilos de virtud y la felicidad

Según Aristóteles en la Ética a Nicómaco “la felicidad consiste en unir sabiamente la virtud,
contemplación y los bienes exteriores” que conlleva la acción de elegir por cuenta propia
una actitud frente a la búsqueda de la felicidad, se puede llegar a esta cuestionándonos a
nosotros mismos algo tan sencillo como ¿por qué hago esto?, o ¿con qué fin realizo esto?,
con actitudes que pueden ser voluntarias, como lo es trabajar, según Aristóteles luego de
cuestionarnos estas interrogantes llegaremos a una última respuesta, la cual consiste en ser
felices. Las acciones que dice Aristóteles que tomamos deben ser realizada buscando el
bien, ya que “una acción es correcta en la medida que nos hace feliz, y este es el auténtico
bien”, y correctamente señala que la felicidad es buscada por todos como una naturaleza
propia, por lo mismo es subjetivo para cada uno.

Por lo tanto, la ética de Aristóteles son acciones buenas, correctas que llevan como fin
último la felicidad, es por eso por lo que nombra en reiteradas ocasiones la virtud, la cual
define como la práctica y búsqueda de excelencia, es el conocimiento apropiado y llevado
a la conciencia, es decir, el conocimiento por nuestra propia existencia y así mismo
perfeccionar nuestra existencia es ir en busca de la felicidad. La virtud es razonar, y ese es
el bien supremo, es la actividad opcional intelectual que solo el hombre puede realizar,
Aristóteles señala que el hombre tiene la capacidad de diferenciar lo positivo y lo negativo
de las acciones voluntarias que vamos tomando, podemos decidir qué pensar y cómo actuar
como tal. Aristóteles menciona que una persona consciente es una persona virtuosa, lo que
es equivalente a una persona feliz.

La virtud como idea a la felicidad tiene como objetivo disponer el actuar del bien, pero no
solo cuenta la idea que nos hacemos del mismo bien, Aristóteles hace un llamado a obrar
esa idea, ya que luego de adquirir la virtud como parte de cierta educación (porque no
nacemos virtuosos, no es algo innato) como una actitud voluntaria, tenemos que
interactuar con nuestro entorno o nuestra sociedad, él lo menciona como la polis, es por
esto que contradice a Sócrates mencionando que “no basta con conocer qué es el bien. Si
queremos ser justos y buenos tendremos que practicar la bondad y la justicia creando un
hábito”, la felicidad debe ser algo constante en nuestras vidas por eso la menciona como
un hábito, volviendo a la idea anterior Aristóteles alude a la vida como una praxis, es decir,
está llena de diversas actividades y la virtud es el resultado de éstas, pero deben estar
relacionadas con la prudencia en armonía, solo así seremos completamente virtuosos.

Aristóteles creía que solo se alcanzaba la virtud en el diálogo comunitario, su ética al camino
de lo correcto y a la felicidad va en vías al comunitarismo, es decir, le mencionaba a los
demás que no deben pensar en el yo sino que en el nosotros, por eso le anunciaba al resto
el primer valor universal, él decía “actúa de tal manera que lo que pienses en ti mismo sea
también pensado en los demás”, en caso particular lo interpretamos como que las actitudes
que tomamos y consideramos correctas para nosotres que nos van a ayudar a alcanzar la
felicidad, en parte también deben ser pensada en los demás y en su felicidad, si no
buscamos el bien propio y el de nuestro propio entorno, entonces viviré en desgracia.

Como mencionó Aristóteles, debemos practicar la justicia como una actitud voluntaria que
nos convierta en virtuosos, por eso separa las virtudes en la virtud ética, profundizando a
lo moral y la virtud dianoética como lo intelectual. La primera alude a la decisión correcta
que debemos tomar, al término medio que se halla entre dos extremos de exceso y
defecto, ya que si solo existen estos extremos no hay virtud, por lo tanto, se busca el
equilibrio. La segunda alude a la razón que también forma parte de la virtud, aquí
reflexionamos sobre la vida ética y estas se aprenden por medio de la educación, el arte,
la prudencia, la sabiduría, entre otros que menciona en el texto II, lo mencionamos
adicionalmente como reflexión, ya que al leer el texto I dice que “el hombre que es
verdaderamente bueno y ‘cuadriformemente intachable’, se mantendrá en un justo
medio”, por lo tanto se debe tener en conocimiento ambos tipos de virtudes. . A modo de
sintetizar esta reflexión, todas las actitudes voluntarias son guiadas por la virtud que nos
indica el término medio correcto para lograr el fin último, la felicidad. Por otro lado, al
reflexionar en el texto X que no se necesita nada para ser feliz, Aristóteles señala en la
misma virtud dianoética mencionada en el texto II quizás de manera contradictoria que
“aunque los bienes externos no sean felicidad, si son importantes en cierta medida”
independiente a la felicidad carecer de ellos podría afectar a nuestro bienestar.
En conclusión, la voluntariedad nos lleva a un fin aspirando a la felicidad y para encontrarla
hay que pensar y obrar el bien lo que es igual a vivir bien por lo tanto a ser feliz, Aristóteles
decía que “nuestra meta final es la felicidad” y que para lograrla se debe tomar a la virtud
como camino a ella, para ello debemos intentar desarrollar cada una de las virtudes, la cual
aumenta la fuerza propia y nos acerca más a la felicidad pero lo ideal es que no solo la
veamos como algo individualista, sino que también como algo comunitario, en la antigua
Grecia nació la democracia, en sus orígenes estaba buscaba la igualdad para todo el entorno
por eso Aristóteles alude al bien propio y el de los demás, se menciona también que estas
virtudes se encuentran en el justo término medio, entre el exceso y defecto de todas las
actitudes posibles, sin justicia no hay felicidad. La felicidad no es un estado, sino que una
actividad o praxis y razonamiento, si un hombre consigue la felicidad por la razón puede ser
posible que esa felicidad sea más perdurable.