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2017 América Crítica. Vol.

1, n° 2, dicembre 2017

CIUDAD, MARGINALIDAD Y VIOLENCIA EN MAÑANA, LAS RATAS


DE JOSÉ B. ADOLPH: ENTRE REALISMO Y CIENCIA-FICCIÓN

RODJA BERNARDONI
Università di Pisa

CITY, MARGINALIZATION AND VIOLENCE IN JOSÉ B. ADOLPH'S


MAÑANA, LAS RATAS: BETWEEN REALISM AND CIENCE-FICTION.
ABSTRACT:
This paper aims to investigate the novel ruvian literary system, Adolph succeed in creat-
Mañana, las ratas by the peruvian-german au- ing a text that, by representig the exclusionist
thor José Bernardo Adolph. Our intention is to dynamics and the conflicts between center and
analyze the book to point out how through margin within the urban society of the 70’s, un-
cience-fiction, a literary genre considered for masks the true nature of Power and of its strate-
many decades a marginal expression of the pe- gies.

KEYWORDS: JOSÉ B. ADOLPH, CIENCE-FICTIÓN, REALISM, EXCLUSION, DYSTOPIA

This work is licensed under the Creative Commons © Rodja Bernardoni


Ciudad, marginalidad y violencia en Mañana, las ratas de José B. Adolph: entre realismo y
ciencia-ficción.
2017 ⎸América Crítica. Vol. 1, n° 2, dicembre 2017: 167-182.
DOI: 10.13125/américacrítica/3023
168 RODJA BERNARDONI

La literatura es desde siempre unos de


los instrumentos privilegiados para aus-
En Vidas desperdiciadas, Zygmunt Bau-
cultar, representar y reflexionar sobre es-
man sostiene que una de las consecuen-
tos fenómenos. A través de ella, las barre-
cias del sistema capitalista y de su difu-
ras entre el centro y el margen, entre so-
sión global es la producción de “«resi-
ciedad oficial y sub-mundos urbanos se
duos humanos» o, para ser más exactos,
hacen más porosas y las voces silencia-
seres humanos residuales” (Bauman
das de los excluidos consiguen alguna
2005, 16). Estos son los individuos, conti-
vez tomar cuerpo y visibilidad (Cornejo
núa el filósofo, que, por ser considerados
Polar 2003).
no aptos o incapaces a integrarse a la so-
El caso del Perú es un ejemplo muy in-
ciedad de consumo, quedan excluidos de
teresante. Hacia el final de la primera
todo proyecto de modernización. La me-
mitad del siglo pasado, el país sufrió un
trópoli contemporánea, desde este punto
rápido y caótico proceso de transforma-
de vista, es el lugar donde tales dinámi-
ción que afecta de forma radical sus
cas se hacen más evidentes. En el espacio
equilibrios sociales y económicos: la cri-
físico de la ciudad, los seres humanos re-
sis de la economía rural del latifundio y
siduales son marginados y empujados
la secular condición de segregación de
fuera de los límites extremos de la civitas,
las mayorías indígenas en la zona andina
hacia el no-lugar donde el Poder, sobre
y los amagos de un frágil y engañoso de-
todo en países en los que siguen vigentes
sarrollo económico en la costa desenca-
los patrones y las estructuras del pensa-
denan masivas olas de migraciones. Mi-
miento colonial, puede ocultar y segre-
les de personas por más de una década
gar todo lo que contradice sus sueños de
confluyen hacia las zonas urbanas y so-
perfección e infalibilidad. Guetos, fave-
bre todo hacia Lima, originando una
las, barriadas, pueblos jóvenes; nombres
arrolladora explosión demográfica. La
distintos que apuntan a realidades cuyos
avalancha de migrantes que llega a la ca-
rasgos distintivos son el degrado, la vio-
pital peruana acaba por colonizar cada
lencia, la anomía y donde el hombre,
espacio disponible en la urbe, y desbor-
despojado de toda su humanidad, es re-
dar hacia las zonas externas, donde aca-
ducido a opaca y amenazante otredad.
ban surgiendo aquellos asentamientos

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improvisados que, poco a poco, anillo las críticas a la realidad peruana se hacen
tras anillo, van cercando la ciudad ofi- más contundentes y más políticamente
cial. Nacen las primeras barriadas. La na- orientadas hacia el marxismo y los idea-
rrativa peruana de aquellos años no tar- les revolucionarios. De hecho, en poco
da en enfrentarse a la nueva realidad ur- menos de una década, las contradiccio-
bana. Un primer intento de representar nes y las tensiones que venían incubán-
los procesos desencadenados por estas dose desde la primera mitad del siglo,
transformaciones se registra con la publi- estallan en una duradera crisis política:
cación de las obras de los escritores de la entre 1958 y 1963 se producen los mayo-
llamada generación del 50. En los cuen- res alzamientos indígenas del siglo XX°,
tos y en las novelas de Enrique Congra- en 1965 se desatan las guerrillas del MIR
ins Martín, Julio Ramón Ribeyro y Carlos (Movimiento Izquierda Revolucionaria)
Eduardo Zavaleta encuentran cabida y y del ELN (Ejército de Liberación Nacio-
son tematizados fenómenos como la tu- nal), en 1968 se realiza un golpe contra el
gurización de los espacios, la lumpeniza- presidente Fernando Belaúnde Terry que
ción de la población de migrantes, la an- lleva al poder el general Juan Velasco Al-
dinización de la capital, las tensiones y varado, que después haber intentado in-
las desilusiones generadas por el fallido troducir algunas reformas de carácter
intento de modernizar el país (Gutiérrez progresista, es a su vez derrocado, en
1988). En pocos años otros narradores se 1975, por el ala más conservadora del
suman, con resultados deslumbrantes, a ejército liderada por el general Morales
la tarea inaugurada por estos autores. Bermúdez. A finales de los 70, en plena
Entre los años 60 y 70 aparecen obras Guerra Fría, con el colapso del gobierno
como Lima la horribile (1964) de Salazar de los militares y la vuelta a la democra-
Bondy, La ciudad y los perros (1963) y Con- cia, la situación alcanza el punto de rup-
versación en la catedral (1969) de Mario tura: en 1980, con el inicio de la insurgen-
Vargas Llosa, El zorro de arriba y el zorro cia de Sendero Luminoso, se inaugura
de abajo (1971) de Arguedas y también los uno de los más sombríos periodos de la
primeros textos de los integrantes del historía del Perú que hasta 1992 sumirá
grupo literario Narración; Los inocentes el país en la violencia y en el caos.
(1961) y En octubre no hay milagros (1965) Entre las producciones narrativas
de Oswaldo Reynoso y Los hijos del orden que en esos años continúan a ocuparse
(1971) de Luís Urteaga Cabrera. Debido de la representación de Lima y de sus
al exacerbarse de las condiciones sociales millones de habitantes (Cornejo Polar
y políticas del país, en todas estas obras 2008), encontramos un texto de extremo

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interés que, a pesar de colocarse al borde miatin o Fahrenheit 451 de Bradbury, su


del sistema literario peruano oficial, do- evidente y prepotente relación con un re-
minado por las varias declinaciones del ferente histórico y social concreto y reco-
realismo, se revela una de las obras más nocible lo asimila a las narraciones de
lúcidas y eficaces en representar y refle- matriz documentalista y politizada de
xionar sobre la situación que acabamos los autores que en los años en que se
de esbozar; se trata de la novela de cien- compuso la novela se proponían retratar
cia-ficción, Mañana, las ratas, escrita en y analizar el Perú y sus transformacio-
1977 y publicada en 1984, del escritor de nes.
origen alemán José B. Adolph. Sin aden- La novela se desarrolla en Perú en
trarnos en el análisis de las causas socio- 2034; los estados-naciones han desapare-
económicas (Cornejo Polar 1984) y cultu- cido y en su lugar las grandes corpora-
rales (Stagnaro 2012; Kurlat Ares 2012; ciones transnacionales norteamericanas,
De Vivanco 2010; Salvo 2004) de la escasa reunidas en un Directorio Supremo, go-
fortuna y difusión de este tipo de litera- biernan parte del mundo, en competición
tura en el Perú del siglo pasado, nos limi- con el bloque del Imperio Asiático. En
taremos aquí a estudiar la forma en que, este nuevo mundo, donde a la política se
en el contexto de la narrativa urbana de han sustituido las lógicas de mercado,
la época, Adolph consigue de forma pa- los nuevos dominadores ejercen un con-
radojal utilizar la estructura y los temas trol capilar sobre los individuos a través
de la novela de anticipación, uno de los de la la gestión del sexo, de los varios
sub-géneros más conocidos de la ciencia- placeres y de toda actividad que fomente
ficción, para elaborar una representación el individualismo y la atomización social
literaria firmemente anclada a la realidad (Honores 2008). Perú, como casi todos los
de la sociedad y de las dinámicas políti- otros países, ha dejado de existir como
cas y antropológicas que sacudían el tal y ha pasado a formar parte de unos
Perú y la Lima de finales de los 70 (Stag- de los Directorios Regionales que rigen
naro 2012, 148). De hecho Mañana, las ra- Sudamérica por cuenta del Directorio Su-
tas, como mucha de la producción litera- premo. La acción principal de la novela
ria de Adolph, se resiste a ser encasillada arranca en Lima, capital de Sudamérica
dentro categorías fijas; si bien el texto se Oeste, el 18 enero de 2034, aniversario de
entronca, por su dimensión científico-fic- la fundación de la ciudad. El protagonis-
cional, en la tradición de la grandes no- ta Tony Tréveris, funcionario de la em-
velas distópicas como 1984 de Orwell, presa Stimudrinks, tiene que recibir el
Un mundo feliz de Huxley, Nosotros de Za- emisario del Directorio Supremo, Linda

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King que llega para inspeccionar y eva- la capacidad de conseguir desfamiliari-


luar el trabajo de la sucursal del Sur. A zar y reestructurar nuestra percepción
pesar de los progresos científicos y tec- del presente para que podamos volver a
nológicos alcanzados, en el futuro imagi- contemplarlo sin aquellos fantasmas y
nado por Adolph, las clases dominantes estereotipos que nos impedían de abar-
del país no han conseguido resolver carlo en toda su complejidad y profundi-
aquellas criticidades de las que, por los dad (Jameson 1982, 151). Esta idea des-
mismos años de la publicación de la no- cribe de forma cabal lo que acontece en
vela, José Matos Mar hablaba en su intro- Mañana, las ratas donde la convulsa reali-
ducción al libro Desborde popular y crisis dad de Perú de fines de los setenta se
del Estado: traslada a un lejano futuro. En la ficción
novelesca, Adolph lleva a sus extremas
El nuevo rostro que pugna por emerger de
la actual confusión de la vida nacional nos consecuencias los males de su tiempo;
obliga a meditar muy seriamente sobre Lima es una megalópolis de más de vein-
nuestro futuro destino, tomar conciencia te millones de habitantes y las barriadas
de su significado y encontrar las estrate- han invadido toda la ciudad; Miraflores
gias que la historia nos enseña en función
y San Isidro se han transformado en zo-
de lo que somos y podemos como sociedad
de múltiples legados. ¿Construimos nues- nas marginales; el centro de Lima, vacia-
tro destino o aceptamos un futuro incierto? do de los símbolos del poder político
El Perú, sociedad del Tercer Mundo, puede (Adolph 1984, 18) es un páramo desola-
y debe encontrar la manera de liberarse de do, frente al cual el protagonista no pue-
su condición internacional subordinada.
de no experimentar angustia y desalien-
Abrir su propio camino al socialismo. Re-
cogiendo selectivamente lo positivo que ha to:
surgido en las últimas décadas y apren-
Siempre le producía el mismo shock de
diendo de la historia, es posible encontrar
melancolía rabiosa el cruce de lo que, en su
el camino de construcción innovadora que,
niñez, todavía insistía en considerarse el
a través de una autocrítica fecunda, nos
centro de Lima. Curiosamente ahora lo era
permita forjar. una sociedad de bienestar
más que antes geográficamente hablando .
común, pluralista, justa y solidaria. Pensar
Ya alrededor del año 2000, cuando Tony te-
y actuar con estrategia audaz y firme.
nía once años, lo que en tiempos se había
Construir una unidad nacional que supere
llamado el cuadrado o el damero de Piza-
los fracasos de la República Criolla y abra
rro, la Lima de los fundadores era un tur-
las puertas al Perú del año dos mil (Matos
bio hacinamiento del cual solamente po-
Mar 1986, 20).
dían recorrerse sin mucho problema las
avenidas anchas (Adolph 1984, 17).
Unos de los principales rasgos de la
ciencia–ficción es, como escribe Jameson, En esta ciudad-gueto, las clases altas

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viven encerradas en mansiones-fortale- nial aparece evidente también en la con-


zas, protegidas por soldados, bajo la per- ducta de las élites locales, que en la nove-
manente amenaza de motines y atenta- la reproducen de forma exasperada los
dos organizados por la secta de los Cató- viejos patrones de dominación del que
licos Ortodoxos y las “ratas”, categoría habla Aníbal Quijano en Colonialidad del
sub-humana que en el nuevo orden ha poder, eurocentrismo y América Latina,
desplazado el antiguo léxico de la exclu- identificándose acríticamente con el pro-
sión y en la que se subsumen todos aque- yecto hipercapitalista del Directorio Su-
llos individuos residuales a los que se re- premo, del que presumen formar parte,
fería la cita de Bauman. Como nos expli- pero, al mismo tiempo, quedando atra-
ca el protagonista: “[…] las familias vora- pados en la perpetua repetición de los
ces que acabamos por llamar «ratas», mecanismos de una sociedad precapita-
porque reaccionaban en forma tan pare- lista y subalterna (Quijano 2000, 235). Re-
cida al ser humano, servían para hacer presentante de la ideología dominante y
experimentos, se reproducían velozmen- al mismo tiempo miembro de la sociedad
te y transmitían todas las enfermedades” local, Tony Tréveris encarna todas la
(Adolph 1984, 47). Sin embargo en el contradicciones de su mundo; producto
Perú del nuevo orden económico y so- perfecto del sistema educativo central del
cial, como el mismo Tréveris confiesa en Norte y de Europa, el personaje demues-
cierto momento, sobreviven trazos de la tra por gran parte de la novela una ciega
herencia racista procedente del pasado e inquebrantable fe en los dictámenes y
colonial: los criterios según los cuales se en las acciones del Directorio Supremo,
definen las ratas no se deben únicamente para él insustituible e inderrocable
a los mecanismos de exclusión clasistas (Adolph 1984, 29):
impuestos por el hipercapitalismo de las
–Habiendo libertad –dijo– todo lo demás
corporaciones sino, tal como en el pre- se resuelve solo. Esa es la gran lección que
sente, a las discriminaciones que desde nos dió el siglo veinte, y, en general toda la
siempre acompañan el discurso hegemó- historia. La política, nos dice la historia, es
nico en Perú (Manrique 2002): “[…] las un asunto demasiado serio para abando-
nárselo a los políticos. En este nuevo mile-
abominaciones que la mala suerte impo-
nio, amigo, triunfan el internacionalismo,
nía al Tercer Mundo Los cholos, los ne- la comprensión, la tolerancia, la libertad.
gros, los indios, los zambos, los asiáticos, No hay dogmas, no hay ideologías no hay
todos se habían transformado, con senci- cadenas mentales ni fanatismos. Eso es lo
llez abrumadora en ratas” (Adolph 1984, que quieren destruir los reaccionarios, sean
católicos, ultras o marxistas asiáticos
70). La persistencia de la herencia colo-
(Adolph 1984, 36).

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Sin embargo, más allá de las ideas que reacciona intentando demostrar a su
profesa, Trevéris ha sido modelado , huésped la inutilidad de la aplicación de
como los otros integrantes del directorio instrumentos tan avanzados en la lucha
regional y como la sociedad peruana del contra seres tan primitivos e impredeci-
presente, por los condicionamientos de bles como “las ratas”:
su entorno y de su estamento; a lo largo
No hay verdadera lógica ni comportamien-
de la narración, Tony muestra, al referir- tos realmente racionales en el Tercer Mun-
se con insistencia a la Lima de su infan- do. Eso sólo lo descubrí viviendo entre us-
cia y de los cuentos de sus padres, las tedes. Cuando hay cierto nivel, o mejor di-
marcas de la misma nostalgia de la que cho, cierto subnivel de existencia humana
masificada, las multitudes revierten a com-
hablaba Salazar Bondy en Lima la horrible
portamientos prehumanos. No es un sim-
(Stagnaro 2012, 155); una nostalgia que ple chiste que los llamemos ratas. Se com-
alimentándose de las representaciones li- portan como esas ratas de laboratorio a las
brescas e idealizadas del pasado de la ca- que se sometía a experimentos de hacina-
pital para reforzar el mito de la hegemo- miento y estreches, y que reaccionaban psi-
cóticamente, mordiéndose a sí mismas y a
nía y de la superioridad de las clases do-
las demás (Adolph 1984, 90).
minantes, conduce a negar, ocultándolos,
los aspectos más problemáticos e inquie- Para Rolena Adorno en el sujeto colo-
tantes de la realidad. Esta actitud, que nial: “La exigencia de definir el carácter
Tony comparte con otros personaje de la del otro es el auto-reconocimiento por el
narrativa de aquellos años como por sujeto de la necesidad de fijar sus pro-
ejemplo los parroquianos del club de La pios límites” (Adorno 1988, 66). De la
piel de un indio no cuesta caro de Ribeyro o misma forma, como acabamos de ver,
el Varguitas de La tía Julia y el escribidor Tony Trevéris, incapaz de concebir su
de Vargas Llosa, aparece de forma evi- mundo y su lugar en él sin los esquemas
dente en varios momentos de la novela; y los estereotipos del pensamiento colo-
uno de los más significativos es el del nial, intenta reafirmar la validez de su
diálogo entre Linda King y el protagonis- sistema de valores a través de aquel esca-
ta sobre el porqué se hayan dejado de moteo discursivo típico de la retórica co-
utilizar los ordenadores para controlar y lonialista que, congelando al otro en una
anticipar las acciones de las ratas. En esta alteridad animalizada y amenazadora, le
secuencia Tony increpado por las pre- permite autorepresentarse como único
guntas de Linda no consigue encontrar portaestandarte de los valores de la civi-
una justificación racional al operado del lización y de la racionalidad. Pero, como
directorio, y de forma casi pavloviana veremos, detrás de esas fantasías de do-

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minio, se esconde una realidad bien dis- la administración del Perú y de la capital:
tinta; el Directorio Supremo y su emi-
El Directorio Supremo deseaba saber cuál
sario Linda King, están profundamente es su poder real y si se puede llegar a un
contrariados por la gestión del poder lo- acuerdo con ellos. La respuesta que les lle-
cal. Ignorando las directivas centrales vo coincide exactamente con el análisis si-
dictadas por los ordenadores, solo para tuacional que nos habían dado las compu-
tadoras de California. El régimen, aquí en
poder preservar la integridad de su enso-
Sudamérica Oeste y probablemente en
ñación social, los representantes del di- otras regiones, se ha dejado aislar demasia-
rectorio de Sudamérica Oeste, se han re- do de la realidad. Su ceguera, su indiferen-
velado elementos disfuncionales e inefi- te prepotencia, su desvinculación con la so-
cientes del mecanismo de transmisión y ciedad que dice administrar alcanzan un
factor superior al noventa por ciento. Y en
de administración del Poder:
cuanto a un arreglo con los Cat-Ox, la res-
Si supiera…, pensó Linda, mirándolo res- puesta es igualmente positiva. No es nues-
pirar bajo el reflejo de esa luna abandona- tro ideal ni muchos menos, per lo que nos
da ya, tras unos años de inútil esfuerzo por interesa fundamentalmente no es enamo-
establecer en ella colonias permanentes: si rarnos de quienes administran el Tercer
supiera que ya hay quienes piensan en Mundo, sino que se mantenga la relación
mandarlo todo al tacho, en abandonar el de fuerzas internacional yl el sistema a ni-
tercer mundo a su estúpida suerte, inclusi- vel mundial (Adolph 1984, 140).
ve en acabar con todo vía bombas N, Na-
palm, láser o una combinación de todo eso
El despertar a la realidad de su condi-
y algo más. Si supiera que ya hay quienes, ción de objeto del discurso colonial e im-
hasta en le Directorio Supremo o en los si- perialista del Directorio marca para
lenciosos pasillos de los gigantes tecnotró- Tony Tréveris el fin de su mundo y de to-
nicos del hemisferio norte, sueñan con una
das sus convicciones; despojado de sus
incalculable Sodoma y Gomorra, con una
multiplicación al infinito de ese baño de
ilusiones el protagonista tiene que acep-
fuego que ayer desencadenamos sobre tar la verdad que emerge de los escom-
unas cuantas manzanas del valle de Lima bros de su antigua vida y reconocer que
(Adolph 1984, 75). todos ellos, no han sido más que ratas,
Frente a la debilidad y a la ineptitud mordiéndose la una con la otra en una
de sus asociados sudamericanos, el Di- experimentación llevada a cabo por el
rectorio Supremo ha decidido decretar la Directorio Supremo y sus ordenadores:
destitución de su sucursal regional y, una Yo, Tony Tréveris, un hombre de mi tiem-
vez averiguada su verdadera fuerza, pac- po y de mi clase –ahora que ya no hay cla-
tar con los Cat-Ox y con su líder, el Car- ses, muchacho–, nací creyendo y, como
suele suceder, me he encontrado con que
denal Negro, para que sean cooptados en
tenía arena entre mis dedos. Mi gente me

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ha traicionado, y mis enemigos no son, gional pierden relevancia y desaparecen,


realmente, enemigos. No hay nadie en el englobadas por una serie de nuevas dico-
mundo, excepto yo corriendo por unas ca-
tomías que se generan a partir del descu-
llejas oscuras de la mano de una mujer, y
comienzo a creer que soy un fantasma en- brimiento de la persistencia, al interior
tre fantasmas. Estuve demasiado ocupado un mundo supuestamente unificado bajo
para soñar y, apenas surge una posibilidad el estandarte del hiperliberismo, de rela-
de hacerlo, descubro que todo es un in- ciones de dependencia entre Norte y Sur,
menso sueño o que todo es una fría reali-
que no pueden no recordar las agresivas
dad blanca sin matices de ninguna clase,
que viene a ser, en el fondo, exactamente lo políticas imperialistas norteamericanas
mismo (Adolph 1984, 149). en América Latina de aquellos años; 'ra-
tas' y élites locales son perfectamente
El Directorio Regional lejos de formar
equivalentes a los ojos del verdadero Po-
parte del Poder, como pensaba el prota-
der, cuyo único objetivo es el deseo de
gonista, no es sino un engranaje más de
perpetuarse y reforzarse. Cada día más
un nuevo y más perfecto orden colonial,
aislados de la realidad, los dirigentes re-
cuyos reales intereses y objetivos sobre-
gionales no han podido entender que de-
pasan los de sus afiliados menores.
trás de las continuas insurrecciones de
Como sostiene Lucero de Vivanco, subra-
ratas se escondía el progresivo emerger y
yando como a partir de la relación que se
formarse de una nueva sociedad (Adol-
establece en la novela entre las fechas del
ph 1984, 76), demostrando de hecho ser
18 enero de 2034 y la del 18 enero de
incapaces de controlar su propio mundo
1535, fundación de Lima:
y salvaguardar los equilibrios requeridos
[…] parece que la novela estuviera que- y auspiciados por el sistema central. Los
riendo describir una temporalidad circular Cat-Ox, evolución futurista de la Iglesia,
viciosa, además de históricamente densa:
demuestran, en cambio, poder controlar
un apocalipsis que se expresa como el fra-
caso de un sistema que prolonga el mundo las masas y obtener consenso: dos ele-
colonial, consumando de paso la derrota mentos que los convierten en interlocuto-
del Estado-nacional, pero que intenta res privilegiados para el Directorio Su-
reinstaurar, mutatis mutandis, el mismo or- premo:
den que busca suplantar (De Vivanco 2010,
11-12). – Bien – comenzó el Cardenal–. Comenza-
remos con algunas estadísticas. Por ejem-
En este eterno retorno de la colonia, plo, ésta: Lima, en este 19 de enero de 2034,
las relaciones dominado/dominador, cen- tiene en realidad no menos de 20 millones
tro/margen sobre las cuales se fundaba la de habitantes, y no los 15 que ustedes
creen o dicen creer. De eso 20 o más, solo
sociedad gobernada por el Directorio Re-
unos 19 millones son los que ustedes lla-

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man con demoniaca soberbia - y discúl- reptante implantación del reino de Lucifer
penme-, ratas. A esas ratas el Directorio sobre las mentes, los corazones, los cuer-
Regional y lo que éste representa, les han pos y, ah, dolor, hasta de las almas de los
dado la espalda, así como en tiempos de hombres. Pues bien. No he venido aquí a
nuestro Señor Jesucristo los escribas y los darles una clase de historia, sino a afirmar
fariseos y los mercaderes habían dado la que las huestes de Dios están ya dispuestas
espalda al pueblo de Israel, con la conse- a emprender la batalla definitiva contra el
cuencia de que ellos mismos se colocaron Mal que se ha adueñado del mundo. Y a
en la posición más apropiada para recibir preguntar a ustedes, en nombre de Dios,
una patada en el trasero (Adolph 1984, qué van a hacer al respecto (Adolph 1984,
104). 105).

Como durante la Conquista y la Colo- La inacción de las clases dominantes y


nia, cuya presencia en el texto, como diji- su fracaso antes las crisis estructurales de
mos, desarrolla un papel central en la es- la sociedad peruana (Manrique 2002, 41-
tructuración del significado de la acción 60), así como en la realidad, abren las
novelesca, el Poder real encuentra en la puertas al establecimiento de una teocra-
Iglesia y en la Religión dos valiosos alia- cia fanática y autoritaria, que desde cier-
dos en la preservación del orden estable- to punto de vista guarda numerosos pa-
cido. “[…] o las ratas los devoran a todos recidos con el proyecto político y social
ustedes, o nosotros las controlamos y las que de ahí a pocos años hubiera intenta-
guiamos hacia el reino de Dios” (Adolph do poner en marcha Sendero Luminoso.
1984, 133), concluye el Cardenal Negro; y Como admite la enviada del Directorio,
el establecimiento del “Reino de Dios” Linda King: “– Míralos, Tony. Esa gente
será exactamente la forma de control que aceptará cualquier fanatismo radical,
el imperio aceptará que Los Cat-Ox im- cualquier promesa demagógica. Viven en
pongan, con tal de mantener su dominio el infierno y el purgatorio sería, para
sobre los territorios de Lima y del Perú: ellos, el más utópico de los paraísos”
(Adolph 1984, 412). Se podría decir, en-
Hemos pasado el tiempo, previsto en los
textos, de la muerte de las Naciones, y el tonces, parafraseando el título de uno de
enorme Templo que es la Tierra, que nos los más famosos caprichos de Goya, que
fue entregada, en fideicomiso y no en pro- para Adolph el sueño del poder genera
piedad, por el Dios de la Ira y del Amor, ha monstruos; la barbarie y el fanatismo que
sido víctima de la última, de la más despia-
emergen de la utopía corporativa del Di-
dada y completa de las profanaciones. No,
como se pensaba, por medio del horrendo rectorio se revelan en última instancia
holocausto de una guerra nuclear o de una efectos secundarios de la dominación ca-
guerra químico-bacteriológica, al menos no pitalista y de sus aporías, a diferencia de
a nivel planetario, pero sí a través de la

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lo que acontece, por ejemplo, en algunas no se acaban ahí; las doctrinas del Direc-
novelas publicadas en los mismos años torio Supremo, analizadas de cerca, reve-
como La Guerra de la fin del Mundo (1982) lan de hecho destellos y tonos que hacen
o Historia de Mayta (1984) de Vargas Llo- pensar en una visión del mundo de ca-
sa, donde en cambio éstas son el produc- rácter teológico y religioso. En el final de
to del primitivismo y de la irracionalidad la novela Tony Tréveris descubre que
achacados a los sectores marginales. En todo el mundo, inclusive los territorios
su esencia profunda los modelos de do- del Imperio asiático, está bajo el control
minación del Directorio y de los Cat-Ox, de los ordenadores a quienes los líderes
estriban, como confiesa el Cardenal Ne- mundiales, que ahora viven en una esta-
gro, sobre un mismo principio: ción orbital, han traspasados todos su
poderes por miedo a la falibilidad huma-
El ocio es nuestro negocio: ¿no ha notado
ustedes que todas las instituciones de la na. Frente a esta revelación el protagonis-
historia, religiosas, cívicas, militares, políti- ta no puede no pensar en las implicacio-
cas, coinciden en por lo menos una cosa: nes filosóficas y religiosa que un tal acto
en el rechazo del ocio? También coinciden conlleva:
en creer en su obligación de perpetuarse,
pero el combate al ocio es fundamental. El Era el súmmum del poder pero, al mismo
ser humano debe ser obligado, siempre a tiempo su negación. El cenit del poder se
estar ocupado. Antes era con la esclavitud, dijo, y en ese preciso momento el hombre
el trabajo. Luego, por razones que no es el abdica. ¿Es el hombre el Padre , y las com-
caso detallar ahora, fue la organización del putadoras el Hijo? ¿Son ya las computado-
creciente tiempo libre. Trabajo, hobby, vo- ras, como insinuó alguien el siglo pasado,
luntariado social, actividad políticas, sexo, la forma más alta de vida inteligente en la
espectáculo... Todo, Tréveris, todo sirve tierra? ¿Los padres superados por sus cria-
para llenar el tiempo. El relajamiento del turas? ¿Parricidio? ¿O todo esto no era sino
poder sobre los hombre y –eso lo sabían Je- especulación barata y aterrorizada, como
sucristo, Marx, Freud, Mao, Ngoro y los sa- las de los salvajes que adoraban al rayo y
bían los predicadores y los pornógrafos co- al trueno? (Adolph 1984, 171)
merciales, los seminaristas y los soldados,
las madres y los ejecutivos– destruye la La compulsiva búsqueda de nuevos
convivencia socializada (Adolph 1984, medios para consolidar y perpetuar la
130). utopía del Directorio, se resuelve en la
Pero los parecidos entre las dos orga- creación de una metafísica del poder que
nizaciones imaginadas por Adolph, en transforma los ordenadores, inicialmente
los mismo años en que algunas de las simples instrumentos de administración,
más feroces dictaduras de la historia en- en objetos casi divinos; frente a las an-
sangrentaban el continente americano, gustias y a las incertidumbre proceden-

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tes de la gestión de un mundo que ya no naro (Stagnaro 2012, 159), el antagonis-


entienden y no consiguen controlar, los mo entre dos sujetos que se conciben
miembros del Directorio Supremo re- como expresión de instancias absolutas
nuncian a su poder y a su libre albedrío solo puede resolverse con la aniquilación
para someterse de forma casi mística a la de uno de los dos: con un final sorpresi-
voluntad y los planes de las máquinas, vo, la novela se cierra con la imagen de
como explica el presidente del directorio: un misil con el símbolo de los Cat-Ox
“[…] las computadoras – dijo Simmons – que está a de punto de destruir la esta-
Hermosas y útiles máquinas, más sabias ción orbital y cancelar el entero Directo-
y racionales que doce o quince personas rio Supremo. José Adolph nos deja así
sometidas a sus hígados, vesículas, cora- vislumbrar una última y quizás definiti-
zones y neurosis, Tréveris” (Adolph va verdad: los ordenadores, concebidos
1984, 168). La sociedad hipertecnológica, para suplir a la limitaciones del ser hu-
pragmática y desideologizada que al co- mano, acaban por interiorizar las pautas
mienzo de la novela, nos venía presenta- discriminatorias del pensamiento de sus
da a través de la mirada entusiasta del creadores y decretar que toda la humani-
protagonista como el mayor logro de la dad sin distinción alguna es marginal; en
racionalidad occidental, revela finalmen- un juego de cajas chinas se cumple circu-
te padecer los mismos males de su colo- larmente lo que, quizás, se anunciaba en
nia sudamericana y no ser más que una el título de la novela, todos los seres hu-
versión complementar de la utopía me- manos se encuentran convertidos en ra-
siánico-milenarista que los Cat-Ox quie- tas en el mañana que el autor imagina.
ren imponer. El proyecto final que las La momentánea victoria de los Cat-Ox
computadoras han ordenado poner en solo sirve de catalizador para esta trans-
marcha para salvaguardar su mundo, formación; como sostiene el mitólogo ita-
evidente referencia al éxodo del antiguo liano Furio Jesi aunque la revuelta com-
testamento, es una prueba fehaciente de porte la suspensión del tiempo histórico,
la identidad entre las dos visiones: pocos esta no es más que un intervalo aislado,
elegidos guiados por Tony tendrán que después del cual el dispositivo normali-
viajar a Plutón, nueva tierra prometida, y zador de la sociedad vuelve a funcionar,
fundar una colonia en el subsuelo para revelando como todas las oposiciones
que en un futuro próximo, todos los bien/mal, vida/muerte, libertad/opresión
miembros de las élites mundiales y los son en realidad oposiciones colaborati-
ordenadores puedan abandonar la Tie- vas (Jesi 2014). Para Adolph, en la histo-
rra. Pero, como sugiere Giancarlo Stag- ria de occidente no existen ni un verda-

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CIUDAD, MARGINALIDAD Y VIOLENCIA EN MAÑANA, LAS RATAS DE JOSÉ B. ADOLPH... 179

dero progreso ni una verdadera emanci- mos podido apreciar como en un contra-
pación social, sino una perpetua presen- punteo entre presente y futuro, ficción y
cia de un mismo Logos autoritario que realidad, José B. Adolph consigue utili-
cíclicamente vuelve a renovarse en for- zar, en Mañana, las ratas, la ciencia-fic-
mas y modalidades distintas. Esta es la ción, en un época en que en las narrati-
trágica certeza que emerge del vacío de- vas peruanas parecían encontrar cabidas
jado por el derrumbe de toda posible ilu- de forma casi exclusiva enfoques de ma-
sión con que se concluye Mañana, las ra- triz realista o mágico-realistas, para arti-
tas; hasta cuando el ser humano no deje cular unas de las más sugestivas y clari-
de quedarse encandilado frente al Poder videntes representaciones de una reali-
y a sus símbolos estará condenado a re- dad tan compleja y conflictiva como la de
petir los mismos errores y a quedar atra- la sociedad urbana del final de los años
pado en un eterno ciclo de sumisión y 70 del siglo pasado; una representación
marginación. Abandonados a su destino que además de capturar unos de los mo-
por los dioses digitales, todos los hom- mentos más complicados y violentos de
bres se encuentran a vivir en mundo aún la historia reciente del país funciona tam-
más lóbrego de la Lima de los Cat-ox, un bién como una profunda y pesimista me-
enorme lugar de detención donde como ditación sobre el Poder en todas sus ma-
escribe el filósofo y urbanista Paul Virilio nifestaciones, que dirigiéndose a la con-
en su libro la inseguridad del territorio “La ciencia del lector le insta a mantenerse
expiación es [...] general” (Virilio 1999, dudoso e insumiso frente a todas sus ma-
36). nifestaciones.
En este breve recorrido de la obra he-

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RODJA BERNARDONI
Rodja Bernardoni, se licencia en literaturas hispanoamericanas en la Universidad
de Siena, Italia. En 2005 se especializa en el Master de Traducción literaria de la
misma universidad. En 2010 se doctora en letras modernas en la Universidad de
Pisa con una tesis sobre la violencia y la literatura contemporánea en el Perú. A
partir de 2008 es miembro del CISAI ,Centro Interdepartamental de estudios so-
bre América Indígena, de la Universidad de Siena (confluido a partir de 2015 en
el CISAP, Centro Interdepartamental de estudios sobre América Pluriversal de la
Universidad de Cagliari). Ha sido profesor contratado de Literaturas hispanoa-
mericanas en la Universidad de Siena y desde 2015 es docente de Traducción lite-
raria y ensayística en la Universidad de Pisa. Es traductor y editor de algunos
cuentos y novelas de Luisa Valenzuela y Óscar Colchado Lucio. Es autor de artí-
culos, reseñas y de la monografía El demonio andino. Arguedas en la obra de Vargas
Llosa publicado en 2016 por la Editorial Horizonte.

Rodja Bernardoni

Università di Pisa

rodjabernardoni@gmail.com

Recibido: 31/08/2017
Aceptado: 24/12/2017

This work is licensed under the Creative Commons © Rodja Bernardoni


Ciudad, marginalidad y violencia en Mañana, las ratas de José B. Adolph: entre realismo y
ciencia-ficción.
2017 ⎸América Crítica. Vol. 1, n° 2, dicembre 2017: 167-182.
DOI: 10.13125/américacrítica/3023