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UNIVERSIDAD DEL VALLE DE MEXICO

LEGISLACIÓN LABORAL

TRABAJO FERROCARRILERO

1. GENERALIDADES

Quien haya tenido oportunidad de leer cualquier relato, histórico o literario sobre la Revolución
Mexicana no podrá menos de recordar, al mencionarse el trabajo de los ferrocarrileros, la
importancia de su actividad en el transporte de las tropas federales o revolucionarias. Las
Memorias de Pancho Villa, ese libro prodigioso de Martín Luis Guzmán refleja, como pocos, el
sabor revolucionario del, entonces, fundamental medio de transporte. Los "corridos", expresión
musical del movimiento armado, herencia de los antiguos romances, tienen por ello muchas
veces, como tema central, a los ferrocarriles y a sus trabajadores.

La ley no podía ser ajena a esa tradición y, en cierta manera, sólo por respeto a ella, incluye un
capítulo especial a propósito del trabajo ferrocarrilero que, de otra manera, no tendría mayor
justificación. Como señala De la Cueva, se trata de un derecho que vive en los contratos
colectivos de trabajo, en las resoluciones de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje y en la
jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (El nuevo derecho. . . , p. 471).

En realidad las disposiciones de la ley, a este propósito, además de ser escasas, resultan
innecesarias. Quizá facilitan la interpretación de ciertas conductas como inconvenientes, pero a
la misma conclusión podría llegarse con apoyo en una interpretación cuidadosa del art. 47. Ello
acentúa el sabor tradicionalista de este capítulo que viene a sugerir lo mismo que la
contemplación en los museos, de las viejas locomotoras utilizadas en la Revolución.

2. EL REQUISITO DE LA NACIONALIDAD MEXICANA

El art. 246 expresa que: "Los trabajadores ferrocarrileros deberán ser mexicanos." No exige, en
cambio, que lo sean por nacimiento, por no estar incluida esa actividad en el art. 32
constitucional.

No parece que tenga plena justificación la disposición anterior. De la Cueva, en apoyo del
precepto, nos dice que se debe a que: "los ferrocarriles son un servicio público de la más alta
trascendencia, un patrimonio del pueblo; además —agrega de la Cueva— el art. 32 de la
Constitución, en su párrafo primero dice que: "los mexicanos serán preferidos a los extranjeros,
en igualdad de circunstancias, en todos los empleos del Gobierno", igualdad y aún supremacía,
que se da en la preparación de nuestros técnicos y universitarios" (p. 472). El argumento parece
poco sólido, porque los trabajadores ferrocarrileros no son empleados del Gobierno. La segunda
afirmación, de cierto sabor chovinista, es excesivamente general y por lo mismo, irrelevante. De
todas maneras, manifiesta una política social de preferencia que no requiere de justificación
alguna.

3. LAS CONDICIONES DE TRABAJO

La ley es parca al referirse a la especialidad de las condiciones de trabajo de los ferrocarrileros.


Por lo que hace a las jornadas menciona que se ajustarán a las necesidades del servicio y que
podrán principiar en cualquier hora del día o de la noche (art. 252) y en cuanto al salario acepta
que se fijen salarios distintos para trabajo igual, si éste se presta en líneas o ramales de diversa
importancia (art. 253). Ya hemos expresado antes nuestra opinión sobre la anticonstitucionalidad
de éste y otros preceptos análogos.

4. OBLIGACIONES DE LOS TRABAJADORES

Se expresan, como es frecuente en la ley, como prohibiciones, esto es, obligaciones de no hacer.
A este propósito en el art. 254 se dispone: "Queda prohibido a los trabajadores:

"I. El consumo de bebidas embriagantes, y su tráfico durante el desempeño de sus labores, por
cuenta ajena a la empresa;

"II. El consumo de narcóticos o drogas enervantes, salvo que exista prescripción médica. Antes
de iniciar el servicio el trabajador deberá poner el hecho en conocimiento del patrón y presentarle
la prescripción suscrita por el médico.

"III. El tráfico de drogas enervantes."

Es obvio que no se requería de una disposición especial a este propósito ya que las conductas
consideradas encajan claramente en los supuestos del art. 135 o, en todo caso, en las conductas
previstas en el art. 47.

5. LA REDUCCIÓN DE PERSONAL

En el art. 251, con una redacción evidentemente defectuosa, se establece un derecho de


preferencia de los trabajadores que hubieren sido separados por reducción de personal o de
puestos, para volver a sus puestos anteriores, si éstos vuelven a crearse.

No constituirá un obstáculo para el ejercicio de ese derecho, la circunstancia de que, con motivo
de la separación, los trabajadores hubieren sido indemnizados. En todo caso será condición que
dichos trabajadores continúen perteneciendo a los sindicatos que celebraron los contratos
colectivos.

Lo que no parece claro en el art. 251 es la expresión "seguirán conservando los derechos que
hayan adquirido antes de su separación para regresar a sus puestos..." No es lógico suponer que
se creen y conserven derechos para regresar a un puesto, antes de salir de él. Ahora bien, es
posible que el legislador se haya querido referir a que al regresar conserven los derechos que
tenían antes de separarse. La culpa del galimatías es del legislador de 1931, autor del ait. 186 de
donde fue tomado textualmente el art. 251.

6. LOS DERECHOS DE ANTIGÜEDAD

Para evitar que un trabajador próximo a obtener la jubilación pactada en algún contrato colectivo,
pueda ser despedido, la ley señala en el art. 249 que la relación de trabajo de quienes se encuen-
tren en el caso, sólo podrán rescindirse por causas particularmente graves que hagan imposible
su continuación, de conformidad con las disposiciones de los contratos colectivos.

No se establece en el precepto señalado una antigüedad mínima para gozar de ese derecho pero
se indica que si los contratos colectivos son omisos, se estará a lo dispuesto en el art. 161 que
otorga el beneficio a los trabajadores con más de veinte años de antigüedad.
Se repite en este artículo la expresión "causas particularmente graves que hagan imposible su
continuación. . . " Ya hemos dicho antes que no parece propio el uso del adjetivo "imposible",
porque denota un obstáculo físico insuperable y evidentemente no es esa la idea. En nuestro
concepto sería mejor utilizar la expresión "inconveniente" que matizado por lo "particularmente
grave" de la situación, resultaría suficiente.

7. LA RESCISIÓN DE LA RELACIÓN DE TRABAJO

Con un sabroso sentido de tradición revolucionaria en el art. 250 se afirma que: "No es causa de
rescisión de las relaciones de trabajo ni de pérdida de los derechos, la circunstancia de que los
trabajadores, por fuerza mayor, queden aislados de sus jefes, si continúan en sus puestos." Dice
De la Cueva que la frase "por fuerza mayor", tenía por objeto garantizar la condición de los
trabajadores que sufrían las consecuencias de los asaltos a los convoyes" (p. 474) y por ello fue
incluida en el art. 179 de la ley anterior. Su conservación, que hoy parece anacrónica se debe,
según De la Cueva, "a la insistencia de los trabajadores, que tal vez pensaron, ante la evidente
injusticia social que nos rodea, que es posible que el pueblo, encerrado dentro de los muros del
sistema oligárquico-burgués que impera en el país, rompa las cadenas y retome a los asaltos a
los ferrocarriles, pero si eso ocurre, el mundo que nazca sabrá resolver los problemas" (p. 474).
¡Hermosa frase! Aun cuando dudamos que un representante sindical de los que sufren los
trabajadores ferrocarrileros desde el desastre del movimiento vallejista haya podido tener esas
inquietudes.

En la segunda parte del art. 250 se prevé que los trabajadores puedan abandonar sus labores
con motivo de la misma fuerza mayor, y se les otorgue el derecho a volver a ellas, pero si se
demuestra que voluntariamente descuidaron o perjudicaron los intereses de la empresa, serán
separados de sus puestos. "Los trabajadores que hayan ocupado los puestos abandonados
tendrán la categoría de interinos, y al ser reinstalados los titulares continuarán trabajando en los
empleos que tenían con anterioridad o en los que queden vacantes", concluye el art. 250.

La ley establece otras dos causas de rescisión, en el art. 255, considerando como tales la
recepción de carga o pasaje fuera de los lugares señalados por la empresa para estos fines y la
negativa a efectuar el viaje contratado o su interrupción, sin causa justificada. En nuestro
concepto se trata de situaciones claras de falta de probidad, de desobediencia y de abandono de
trabajo suficientemente fundadas en el art. 47.

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