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1.

Heridas abiertas: en este tipo de heridas se observa la separación de los


tejidos blandos. Tienden a infectarse fácilmente. Se debe medir la gravedad
teniendo en cuenta la profundidad, la localización y la extensión de las
heridas para decidir si acudir o no al médico.

2. Heridas cerradas: son aquellas en las que aparentemente no hay lesión,


sin embargo, la hemorragia se acumula debajo de la piel, en cavidades o
vísceras. Aunque aparentemente no ha sucedido nada, las lesiones internas
pueden ser de gravedad. Ocurre generalmente cuando la persona herida
manifiesta mucho dolor, aunque la herida no parezca tan importante. En este
caso, se recomienda acudir a un centro asistencial para ser atendido por un
médico inmediatamente.

3. Heridas simples: son heridas que afectan la piel, sin ocasionar daño en
órganos importantes: rasguños, heridas pequeñas y arañazos. Estas pueden
ser curadas en casa con ayuda de un botiquín.
4. Heridas complicadas: son heridas extensas y profundas con hemorragia
abundante; generalmente hay lesiones en músculos, tendones, nervios, vasos
sanguíneos, órganos internos y puede o no existir perforación visceral.

Cómo tratar las heridas que no son de gravedad en casa.

1. Contusiones ("golpes"): es de utilidad aplicar frío y calor a estas lesiones.


Por regla general, tener presente que en las primeras 24 horas se debe
aplicar frío (vasoconstricción, que frena el hematoma y reduce la hinchazón
y el dolor), y luego aplicar calor, ya que ayuda a reabsorber el hematoma.
Para evitar secuelas dolorosas, se recomienda reposo y analgésicos en
casos de fuertes golpes.

2. Escoriaciones ("raspones"): es importante estar atentos porque en algunos


casos el "raspón" puede ser la puerta de entrada de una infección, o tétanos.
Se debe limpiar la herida haciendo correr sobre la escoriación abundante
líquido estéril (solución fisiológica) si lo tenemos o agua limpia y jabón,
aunque sea molesto y duela un poco. Si no es muy sangrante, puede dejarse
al aire, colocando alguna pomada antibiótica. Si, por otro lado, la herida
sangra profusamente o se la ve profunda, debemos cubrirla preferentemente
con un apósito grueso que, a diferencia de la gasa seca, no se pega. De
continuar el sangrado, la asistencia profesional es necesaria.

En todos los hogares es necesaria e imprescindible la existencia de un


sencillo botiquín.

Guardado en un lugar seguro, fuera del alcance de los niños, pero de fácil
acceso, puede ayudarnos en momentos en los que alguien sufra un
accidente casero, como una quemadura, un corte, una herida, a sanarlo
hasta que, en caso de necesidad, llega la asistencia médica.

El objetivo fundamental de la persona que presta los primeros auxilios es detener la pérdida
de sangre del accidentado lo más rápidamente posible.

La gravedad de las hemorragias está en estrecha relación con el volumen de sangre perdida
por los vasos sanguíneo; a mayor volumen de sangre perdido, mayor riesgo para el
mantenimiento de la vida. De esta forma, las hemorragias pueden ser desde leves hasta muy
graves.

Según el tipo de vaso lesionado, las hemorragias son arteriales, venosas o capilares; y según
el lugar a donde va la sangre que se pierde, las hemorragias son externas, internas o
exteriorizadas, es decir, se producen en el interior del organismo pero fluyen al exterior a
través de un orificio natural del cuerpo como los oídos, la nariz, la boca, el ano o los
genitales.

Ante toda hemorragia debería:


Las hemorragias o sangrados por heridas pequeñas suelen detenerse en breves minutos al
efectuar una presión sobre el punto sangrante con un trapo o un pañuelo, que debe estar lo
más limpio posible.

Las heridas o cortes más profundos que afectan a las venas producen una sangre oscura que
rezuma lenta y constantemente. La hemorragia puede detenerse habitualmente presionando
con suavidad sobre la herida con un trapo o pañuelo limpios y aplicando después una venda
limpia. Con frecuencia será necesario coser o suturar estas heridas por lo que será preciso
consultar con un médico tras los primeros auxilios.

La hemorragia de una arteria puede ser un problema grave e incluso producir la muerte en
unos minutos si no se controla el sangrado, por lo que unos primeros auxilios de urgencia
adecuados resultan esenciales. Este tipo de hemorragia hace palpitar y chorrear la sangre
cada vez que late el pulso. La sangre suele ser de color rojo brillante y sale a borbotones
intermitentes.

Para detener la hemorragia de una arteria, hay que ejercer una presión enérgica sobre el
punto sangrante y mantenerla hasta que el enfermo reciba un tratamiento médico apropiado.
Presione con un trapo limpio o utilice la mano si no hay ninguna otra cosa disponible.
Ponga una venda en la herida si es posible. Si la sangre empapa las vendas presione más
fuerte hasta que se detenga la hemorragia. No retire las vendas empapadas porque arrastrará
el coágulo en formación, pero si es necesario coloque otra encima.

Si con la compresión directa sobre la herida no se consigue detener la hemorragia, se puede


intentar comprimir la arteria que lleva la sangre hasta la herida, especialmente en las
hemorragias de las extremidades.

Únicamente en casos muy especiales (cuando otros métodos no sean eficaces, la


hemorragia continúe y pueda significar la pérdida de vida) se puede aplicar la técnica del
torniquete. Si se toma la decisión de poner un torniquete es recomendable aflojarlo cada
pocos minutos y se debe apuntar en donde se pueda, incluso con la propia sangre, la hora a
la que fue puesto.

Se debe tumbar a la persona, preferiblemente con la cabeza más abajo que el cuerpo. Esto
asegurará que llegue suficiente oxígeno al cerebro. Si es posible, coloque la zona de la
herida más alta que el resto del cuerpo de forma que la presión, y por tanto la hemorragia se
reduzcan.

No intente limpiar la herida. Una hemorragia arterial siempre debe ser tratada por un
médico.

 Controlar los signos vitales.


 Controlar y detener la hemorragia utilizando:La compresión directa con la mano o
un dedo sobre el foco sangrante. La compresión de la arteria que da sangre a la
herida sangrante.
¿Qué hacer si alguien sufre una hemorragia por la nariz?

La hemorragia nasal o epistaxis se produce cuando se rompe uno de los pequeños vasos
sanguíneos de la membrana mucosa de la nariz, por diferentes causas.

Para detener la hemorragia hay que realizar una presión directamente sobre el orificio nasal
sangrante y contra el tabique nasal durante 5 a 10 minutos. La cabeza se inclinará hacia
delante para evitar la deglución o aspiración de la sangre o los coágulos. El paciente debe
respirar por la boca.

Si la hemorragia continúa, es necesario acudir a un servicio de urgencias. Si una persona


sufre hemorragias nasales repetidas e intensas, debería acudir a su médico para consultar el
problema.

¿Qué hacer si alguien se está asfixiando?

La obstrucción de la vía aérea impide que el aire y, por tanto, el oxígeno que contiene
llegue a los pulmones. Suele ser de aparición brusca y en la mayoría de los casos causada
por la entrada de un cuerpo extraño en las vías respiratorias.

Este problema es mucho más frecuente en niños pequeños ya que suelen introducirse en la
boca todo tipo de objetos. En los adultos, la mayoría de las veces la obstrucción está
provocada por los alimentos aunque puede ser producida por otros objetos como prótesis
dentales, etc.

La obstrucción de la vía aérea puede ser incompleta o completa. En el caso de una


obstrucción incompleta la persona suele mostrarse agitada, con tos importante.
Normalmente la tos provoca la expulsión del cuerpo extraño quedando todo en un susto. No
deberemos dar golpes en la espalda del individuo ya que podríamos provocar que el cuerpo
extraño penetrara más profundamente y se instaurara una obstrucción completa.

Por el contrario, cuando las vías respiratorias están completamente obstruidas por un
cuerpo extraño, el aire de los pulmones no podrá salir por lo que la persona no podrá toser
ni hablar, ni respirar. La persona se muestra agitada y angustiada, hace muchos ademanes y,
característicamente, se lleva las manos a la garganta.

La mejor forma de abordar este problema es utilizar la maniobra de Heimlich, que se


realiza de la siguiente forma: Póngase de pie detrás de la víctima, coloque los brazos
alrededor de su cintura y doble el cuerpo de la persona hacia delante.

Si es usted mismo quien se ha atragantado, coloque un puño cerrado sobre su ombligo y la


otra mano encima. Empuje a continuación con la primera mano hacia el estómago. Repítalo
hasta que el objeto atrapado en la garganta sea expulsado por la boca.

 Apriete el puño y póngalo por su borde interno justo cuatro dedos por encima del
ombligo del sujeto.
 Cójase el puño con fuerza con la otra mano.
 Realice una fuerte presión hacia adentro y hacia arriba.
 Afloje la presión, sin perder la posición de las manos y repita la maniobra hasta que
el objeto atrapado en la garganta sea expulsado por la boca.

Shock y desmayo. ¿Qué son?

Un shock y un desmayo se producen como resultado de la falta o disminución del aporte


sanguíneo a los tejidos a los que no llega suficiente oxigenación. Cuando el cerebro no
recibe un aporte adecuado de oxígeno se produce una sensación de debilidad,
desorientación y mareo.

Cuando esto ocurre, la persona:

 El shock puede producirse tras un accidente en el que se ha perdido excesiva sangre.


 Tras una infección grave con pérdida de líquidos.
 Tras una quemadura grave.
 Tras otros procesos que produzcan pérdida de líquidos o de sangre.
 Cuando el flujo sanguíneo es demasiado lento, la presión sanguínea baja y circula
muy poco oxígeno por el cuerpo.

¿Qué hacer si alguien sufre un shock o se desmaya?

En primer lugar y siempre que sea posible, hemos de tratar la causa desencadenante:

 Controle los signos vitales, trate las lesiones si es posible y tranquilice a la personas.
 La persona debe tumbarse boca arriba, preferiblemente con los pies en alto, para
asegurar que llegue suficiente sangre al cerebro.
 Asegúrese de que la persona esté abrigada, cómoda y cubierta por una manta, si es
posible.
 No le dé nada de beber puesto que corre el riesgo de asfixiarse.
 Si la persona vomita o sangra por la boca, debe ponerse de lado para evitar
asfixiarse.
 Llame a una ambulancia y evacúe a la víctima con urgencia. Una persona con un
shock siempre debe ser vista por un médico.