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Situación de la poesía

(por otros medios)


a la luz del surrealismo
Situación de la poesía
(por otros medios)
a la luz del surrealismo

Julio Monteverde Servando Rocha

José Manuel Rojo Jesús García Rodríguez

Manuel Crespo Noé Ortega

Lurdes Martínez Paul Hammond

Javier Gálvez Vicente Gutiérrez

Antonio Ramírez Eugenio Castro

Grupo Surrealista de Madrid


Federación de Estudios Libertarios y Anarquistas
L i b r e r í a A s o c i a t i v a Tr a f i c a n t e s d e S u e ñ o s
Colectivo La Felguera

Madrid 2006
ÍNDICE

Introducción 9

La llama bajo los escombros


Consecuencias del uso de la poesía
Julio Monteverde 15

Edita:
La poesía abierta y sus enemigos
Ediciones de la Torre Magnética
José Manuel Rojo 33
Librería Asociativa Traficantes de Sueños
Colaboran:
Federación de Estudios Libertarios y Anarquistas Por los alrededores
Colectivo de Trabajadores Culturales La Felguera Manuel Crespo 55

Diseño y maquetación: Julio Monteverde


Ilustración de cubierta: Eugenio Castro (fotografía realizada en el cementerio Ecos de la experiencia arruinada
londinense de Hightgate, en las proximidades de la tumba de Karl Marx) Lurdes Martínez 69
Copyright de los textos: sus autores
Copyright de las fotografías: sus autores
El lenguaje velado
Todos los derechos reservados
Impreso por: Gráficas Lizarra Javier Gálvez 85
ISBN 10: 84-96453-18-9
ISBN13: 978-84-96453-18-9 Límites de lo poético
Depósito legal: xxxxxxxxxxxx 95
Antonio Ramírez
Madrid 2006

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La acción directa y las palabras cautivas
Servando Rocha 107 INTRODUCCIÓN*

El mito y la poesía como creadores de la realidad


Jesús García Rodriguez 125

La piel reinventada. Defensa del tactilismo


Noé Ortega 145 La oportunidad de estas Jornadas que denominamos Situación
de la poesía (por otros medios) a la luz del surrealismo,1 surge de
Crónica de sucesos un debate interno que tuvo en la primavera de 2005 su penúl-
Paul Hammond 161 timo capítulo. Se trataba de una Encuesta sobre la poesía en la
que se reflexionaba sobre toda su problemática, la cual va más
Notas sobre el erotismo unitario allá de lo que la disuelve en el espectáculo integrado y de lo
Vicente Gutiérrez 173 que también la fija a la sola escritura poemática, expresión que,
entre nosotros, unos rechazan y otros no, pero sobre la que unos
Branca de Neve. Persistencia del nuevo espíritu y otros coincidimos en que es insuficiente (mas también impres-
Eugenio Castro 193 cindible) para dar cuenta de la experiencia de la poesía.
Recordemos dos de esas respuestas fragmentadas, en las
que se esboza el sentido que destinamos al enunciado «la poesía
por otros medios».

La poesía no es únicamente el poema escrito, sino todo aquello


referido a la vida cotidiana capaz de instaurar en su flujo monocorde
un sobresalto por el cual es posible considerar la existencia como
sorprendente y extraña, como un don singular que debemos apurar
hasta el fondo. La poesía, entendida como poiesis, creación de mundo
y sensibilización de lo que nos rodea, proporciona una vivencia
inmediata, no intelectual sino anímica, desorientadora y, por eso
mismo, amplia. (Manuel Crespo).

1. Nos referimos a las que se celebraron en la sede de la FELLA (Federación de


Estudios Libertarios y Anarquistas), en Barcelona, desde el día 12 de mayo hasta el
día 3 de junio de 2006. El presente documento incluye todas las intervenciones que
allí tuvieron lugar, excepto la de Deborah Fernández, que no nos fue provista.

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INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN

La poesía es el proceso que lleva a la auto-consciencia de la libertad Es una necesidad absoluta que el drama poético no se disocie del
inalienable a todo ser humano, la libertad que es núcleo de todo ser drama revolucionario, a fin de que sus potencialidades sean cosa
humano, que se manifiesta en ese momento en que se siente libre de todos, siendo la potencia de la pasión por sí sola capaz de llevar
no como proyecto o deseo, sino como realidad concreta y vivida, por las conciencias a reconocerse en la voluptuosidad del vivir, lo que
mucho que las circunstancias evidentes lo nieguen. Así pues, la poesía solamente se consigue en una correspondencia sin reservas.2
nos planta en la cara la consciencia de nuestra libertad intrínseca al
hecho de existir, pero a la vez nos hace ver cuánto acallamos esta Reconocemos en esta actitud pasional y refractaria hacia todo lo
libertad, cuánto nos amoldamos a las circunstancias que nos invitan a
que quiere someter la vida a sus regímenes particulares, uno de
acallarla. (Antonio Ramírez).
los principios de acción e intervención surrealista. Insurgencia
del deseo de aquellos hombres que se rebelan, incluso por pre-
Enlazan estas manifestaciones, hoy, con una concepción surrea-
sencia de ánimo, contra las condiciones materiales y psicológicas
lista de la poesía, que es histórica, como actividad del espíritu, y,
que inoculan en el cuerpo social la idea de «fatalidad social»,
en este dominio, como energía revolucionaria, pues interviene
paralizando así toda posibilidad de tener un vuelo imaginario
en todo el campo de lo sensible con aspiración de transformarlo.
propio. Desbordamiento del deseo de estas aguas estancadas,
Concepción que siempre ha supuesto un desafío a la compla-
arrastrando una promesa de «libidinización» de la vida, de la
cencia de todos los formalismos y culturalismos que petrifican
vida práctica y de la vida mental. Aquí empieza a definirse «la
una y otra; una concepción poética que ha sido penetrada por
poesía por otros medios», al inducir, con el alumbramiento de
la vida, y una actividad de espíritu que intensifica la vida. No
esa luz negra, alentada por esa criatura luciferina, una profunda
en vano la vida es, para los surrealistas, el solo lugar de la poe-
sía, y ahí no se distinguen, más que por sus propios modos de transformación de los hábitos del pensamiento que pueda, por
manifestación, los hallazgos experimentales de los encuentros penetración, abundar en la transformación radical de las con-
experienciales. Dicho de otra manera, la operación de gran ductas normalizadas. Esta transformación sólo puede tomar
envergadura sobre el lenguaje -sobre todos los lenguajes- que la dirección de un asalto a los cielos de todo el campo de lo
realiza desde su fundación el surrealismo, entra en coalescencia sensible, a la vez que se hacen añicos los relojes que marcan
con los azares de una vida hasta conformar un panorama que el tiempo de su detención; la ruptura, por lo tanto, de lo que qui-
hay que afrontar con la conciencia de su terribilità, pues ante siera petrificar la vida y estratificar la poesía en una linealidad
él se es conminado a mirar, como dijo Vincent Bounure «cara a histórica invariable, ciñendo sus potencialidades a los requisitos
cara a Eros» (lo que sin duda es menos protector que hacerlo a de cualquier jerarquía. Pues no cabe, para los surrealistas, más
la realidad). Precipitarse en los brazos de Eros supone abrazar que establecer con ella una relación que se anime de una suble-
vación interna que tenga el grado de reflexividad necesario
la vida como drama de amor, con todas sus consecuencias, entre
como para insuflarle un impulso libertario que propicie, como
ellas la de la transformación revolucionaria de un sistema social,
paso inmediato, su desencadenamiento del dictado de los amos
porque el drama de amor es inseparable del drama de la propia
y, en todo momento, una fidelidad a la insubordinación.
existencia, ya que el drama de un solo hombre compromete al
2. Respuesta colectiva a la Encuesta, articulada por varios grupos surrealistas y
mundo entero. En términos parecidos se expresaba el Grupo destinada a componer el nº 3 del Boletín Surrealista Internacional, que nunca llegó
surrealista de París hace doce años: a salir, Le surréalisme et le devenir révolutionnaire, París, 1994.

10 11
INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN

Entre paréntesis: Hemos hecho uso en varias ocasiones de «que desapareció simple y llanamente de nuestro horizonte (…)
la palabra revolución y ello podría resultar excesivo teniendo una mutilación que nos priva de todos los medios por los cuales,
en cuenta que atravesamos un periodo de la historia en el que desde lo más hondo de nuestra soledad, podríamos ciegamente
nada indica siquiera su pre-situación. No se olvide, en cualquier recobrar el mundo».4 Se querría, así, oponer mediante «la poe-
caso, que la revolución es, ante todo, un estado de espíritu, una sía por otros medios» -que sólo puede existir como ceremonia
latencia que fraterniza con «la poesía por otros medios» en su de los sentidos- una fuerte resistencia al envilecimiento de las
afán emancipador. En el estado actual de cosas, ésta última se actuales relaciones con el mundo y con el mundo sensible, del
hace depositaria de un espíritu revolucionario al ejercer la crítica que la vida diaria representa su esfera más depauperada. Se tra-
radical permanente del clima socio-político e intelectual de su taría, en consecuencia, de no perder la perspectiva de «reapa-
época, conduciendo su energía mediante una imaginación que sionar la vida», «precisamente porque justifica todas las formas
de insumisión sensible, pasadas o venideras, como otras tantas
se alza contra las formas establecidas de vida y pensamiento.
respuestas inventadas a la única pregunta válida que es saber
La conciencia de esta crítica y ese alzamiento confieren a la
cómo vivir».5
concepción surrealista de «la poesía por otros medios» uno de sus
Aquí se encuentra el verdadero propósito de Situación de
principios revolucionarios, pero sin confundir la singularidad de
la poesía por otros medios a la luz del surrealismo, ahora ya sin
sus acciones ni de sus manifestaciones, conservando su irrenun-
paréntesis; y las distintas intervenciones en las que tomará
ciable no dependencia a ideología política o programa filosófico cuerpo serán, a la vez que un fundamento teórico, el reflejo de
alguno que quisiera apropiarse de la acción y del pensamiento su proyección experimental y vivida.6
revolucionarios. A su vez, por ese principio cobra significación
concreta «la poesía por otros medios», ya que se encarna en las
distintas ceremonias, imprevistas o construidas, individuales y Grupo surrealista de Madrid
colectivas, de los hombres que se quieran sus destinatarios. Abril-mayo, 2006
Estas ceremonias, por simple coherencia, son aquellas con
las que se aspira a señalar la existencia de un imaginario eman-
cipado del que parece haber fijado, circunstancialmente si se
quiere, pero con terrible arraigo, la cultura de la simulación, que
tiende a modelar el mundo a semejanza de los instrumentos
que la hacen posible; instrumentos high tech (no es inofensivo 4. Annie Le Brunn, op. cit., pág. 17-18
5. Annie Le Brunn, op. cit., pag. 27
el modismo empleado) que inducen una «interiorización de la 6. No debería considerarse la tentativa que aquí emprendemos como exhaustiva
técnica»3 que tiende a colonizar todo el aparato afectivo del ser de lo que enuncia este título. Con toda seguridad, otras instancias podrían haber
tenido cabida en ella. Pero no se trata, en ningún momento, de componer ni una
humano, infestándolo con sus radiaciones telemáticas, ciberné- antología, ni un diccionario, ni una enciclopedia, ni un manifiesto. Lo perentorio
ticas, virtuales en último término. Pensemos, si no, en el sueño, de esta reflexión reside en abordar, desde una perspectiva que conjugue la expe-
rimentación y la teoría surrealista, la vitalidad de una aventura (la poesía) en sus
3. Annie Le Brun: Del exceso de realidad, pág. 22, Fondo de Cultura Económica, representaciones concretas, las cuales se convierten, en el caso del Grupo surrealista
México, 2004 de Madrid, en algunas de sus mayores constantes.

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LA LLAMA BAJO LOS ESCOMBROS
Consecuencias del uso de la poesía
Julio Monteverde

Se sabe que uno de los peligros frecuentes del trabajo de des-


escombro, por ejemplo el de un edificio en ruinas tras un terre-
moto, suele ser los incendios que, en forma de meros rescoldos,
duermen bajo las ruinas y que, al ser éstas removidas, pueden
elevarse de improviso y violentamente, alimentados por el oxí-
geno nuevo. Es mi propósito con esta intervención poner de
manifiesto el sentido último de la poesía como promotora de
un cambio sensible y verificable en la vida. Y sobre todo y por
encima de cualquier consideración posterior, que esta culmina-
ción debe tener como propósito modificarla en el sentido de la
liberación del hombre. Considero este proceso como uno de los
baluartes con los que el ser humano continúa contando para
sacudirse la dominación, portador de un poder, a mi juicio,
perfectamente verificable y mensurable más allá de las bellas
palabras.
Pero en primer lugar, y sentando una base imprescindi-
ble, debo apresurarme a definir que, para mí, la poesía no es
sino una forma de estar en el mundo. Es un modo de compor-
tamiento humano mental, físico y relacional que sólo existe
manifestándose. De esta forma, la poesía no está separada en
ningún momento de la existencia, no existe nunca más allá de
ella. Esta inmanencia absoluta viene a concretarse en sus dife-
rentes manifestaciones, ya sean éstas escritas, pensadas, intui-
das o actuadas. Y su concreción, aquello en lo que se desarrolla,
JULIO MONTEVERDE LA LLAMA BAJO LOS ESCOMBROS

es en la búsqueda de la libertad finalizada en el principio de importante de esta conmoción es que parece ponernos siempre
placer. Allí donde el hombre se libera en la libertad alcanzando en el camino adecuado (o en todo caso en un camino más ade-
el placer que desea (placer que se puede concretar en el humor, cuado); frente a una nueva ruta o pasillo de comunicación hacia
en la belleza, en el lirismo, en el amor, en el conocimiento, en la un estado ausente pero que se entiende ya a la mano.
revuelta, etc.) allí reside, para mí, la poesía. Y el intermediario Esta conmoción, una vez ha sido experimentada, plantea el
entre estos dos polos, el camino que lleva de uno a otro, no es subsiguiente efecto, secundario pero potentísimo, de crear una
sino la imaginación. Por tanto, la poesía es también una lucha, verdadera impaciencia con la realidad, una incomodidad con
un proceso activo de tránsito hacia un estado ausente pero, de las circunstancias cotidianas sobre las que el individuo intenta
una forma u otra, ya intuido como posible. En todo caso, este crear su vida. Tira de él hacia el futuro en base a una condi-
placer deseado del que hablo nunca debe ser entendido como ción que se ha podido vislumbrar como posible. La poesía se
un placer tópicamente burgués cuyo único fin sea el deleite, o ofrece siempre como la siguiente fase, se la tome en cuenta o
como un placer espectacular cuya culminación sea el embru- no. Y aquellos que usan la poesía por todos los medios, conocen
tecimiento directo e instantáneo. La comprensión del horror, bien como este uso permite el cuestionamiento del presente y la
por ejemplo, y las consecuencias que esta comprensión pueden puesta en futuro de la propia vida. Ya que la poesía es también la
tener en la vida del que la experimenta, de su aceptación y de comadrona de toda vida antigua embarazada de una nueva.
Aquí reside el poder utópico de la poesía, que al hacerse
la nueva relación con el mundo que de ello se deriva, también
patente se hace insalvable. Cosa muy distinta es que se pre-
entran, a mi juicio, en este principio de placer.
tenda no haber entendido, no haber escuchado, o más directa-
De esta definición se extrae por tanto que la poesía puede
mente, en el caso de algunos individuos, se pretenda usar ese
darse en cualquier parte y de mil modos diferentes, ya que su
mismo poder para glorificar un presente mezquino. En esta
existencia no está restringida a una serie de condicionantes pre-
maniobra lo que se intenta es congelar la multiplicación de la
vios, sino que puede utilizar cualquier condición previa, siem-
poesía a través de una operación en la que el presente es satu-
pre y cuando la subvierta para sus fines. rado, congelado y petrificado. Se apela así a la experiencia, pero
a la experiencia pasada, no a la futura; a lo vivido, no a lo vivible.
Dicho esto, me parece adecuado empezar a abordar las conse- Esta es la poesía de aquellos que están contentos con el estado
cuencias del uso de la poesía entendida como modo de compor- actual de las cosas, de su vida y la de los demás, o que si bien
tamiento señalando que uno de los principales efectos del paso no están contentos tratan de redimir un pasado generalmente
por la poesía, aún de la más convencional, aún de la meramente mezquino a través de la sublimación literaria. Pero la poesía se
escrita, es el deslumbramiento al que se somete el individuo. vuelve impracticable cuando se muestra incapaz de ofrecer esa
Esa luz violenta frente a la que éste se siente golpeado y des- invitación al futuro, es el resto, la literatura. La acción poética
plazado de su centro. El cegamiento puede ser todo lo pasajero deja al descubierto la miseria del mundo. Igualmente, demues-
que se quiera, pero cuando pasa, el conocimiento y la vida ya tra las posibilidades de libertad que el hombre posee. La poe-
no son lo mismo. La verdadera poesía nunca pasa en balde, y lo sía presiente un estado mejor del ser humano, más alto. Pues

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JULIO MONTEVERDE LA LLAMA BAJO LOS ESCOMBROS

es mirando a través del ojo de la cerradura de la poesía que se ocasiones se hace en su sentido de materialización de los poe-
puede ver un futuro para el hombre. mas en la vida, sino finalmente como realización de ella misma
sin ninguna mediación. Lo actos poéticos, como tales, tienen un
Así la poesía, cuando denuncia al futuro al poner el dedo sobre poder mucho mayor que la poesía escrita al basarse en la inme-
el problema del presente, modificándolo y ofreciendo un esce- diatez de la experiencia. Igualmente, crean en el individuo una
nario en el horizonte, invita siempre a la repetición de estados sed mucho mayor de repetición y de ampliación, precisamente
análogos a los que se han sentido al practicarla (ya sea escrita por esa inmediatez fulgurante de la que hablo.
o por otros medios, ya sea conscientemente o no). Se trata no Pero entonces, si lógicamente son preferibles los actos a las
sólo de que la poesía se plante en el presente para cambiarlo, palabras ¿cuál es el papel, si es que tiene alguno, de la poesía
facilitando la experiencia más intensa de lo que se vive, sino escrita? ¿Cuál es su función y lo que me permite no excluirla de
que se vuelca siempre en crear más, en multiplicar unos estados las fuerzas disponibles para promover un cambio determinado
que parecen coincidir de forma explícita con una intuición de de la realidad individual y social del ser humano? Sobre esto
verdad necesaria. Es así, y no de otra forma, que la poesía debe debo empezar por poner de manifiesto, aún a riesgo desviarme
ser entendida como una fuerza subversiva. demasiado, que existe una tragedia de gran envergadura en
el lenguaje (es decir, del dominio en el que se centra la poesía
Llegados a este punto considero necesario hablar, aunque sea
escrita), una tragedia que en mi opinión, dadas las condiciones
concisamente, de las relaciones entre la poesía escrita y la poesía
actuales de la vida humana sobre la tierra, no puede eliminarse
por otros medios. Si accedo a establecer esta separación es en
alegremente de un plumazo.
aras de evitar una posible ambigüedad o falta de concreción que
Esta tragedia tiene dos vertientes, ambas de capital impor-
pueda debilitar o dispersar el mensaje final. Como ya he especi-
tancia a mi juicio. La primera es que el lenguaje es uno de los
ficado con anterioridad, no considero que exista una verdadera
medios de relación, con seguridad el más importante, del que
diferencia de principio entre poesía escrita y poesía realizada.
Ambas son manifestaciones de un modo de comportamiento el hombre dispone para relacionarse con lo que existe dentro
que aspira a liberar al ser humano ya sea individual como colec- y fuera de él. Pero, como tal, no tiene como fin último la expe-
tivamente. Sin embargo, la historia de la poesía como tal, hasta riencia directa. Tal y como decían Blanchot y Pizarnik, cada
nuestros días, presenta una inflación severa entre unas mani- uno a su manera, las palabras crean la ausencia, y es en el reino
festaciones y otras, siempre en beneficio de la poesía escrita, de la ausencia sobre el que se desarrollan. La palabra “árbol”
de la que la poesía por otros medios habitualmente se ha consi- sustituye al árbol, haciendo la existencia final del árbol prácti-
derado, cuando se ha considerado, como dependiente. Lo que camente incomprensible para el entendimiento. El lenguaje se
quiero decir es que si voy a utilizar esta clasificación, y voy a muestra de esta forma incapaz de captar lo inmediato, pero su
adentrarme en ella, es únicamente con la idea de, en la medida necesidad es irreparable para la vida del ser humano, el único
de mis posibilidades, superarla. animal verdaderamente ausente de sí mismo, no-inmediato,
Es fácil comprobar así que existe una fractura entre la poesía animal no-animal, incapaz de estar en el mundo de la misma
escrita y la poesía realizada, entendida esta última no como en forma que lo están los demás animales ya que vive en las pala-

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JULIO MONTEVERDE LA LLAMA BAJO LOS ESCOMBROS

bras y por mediación de ellas. Por tanto, si el lenguaje es una verificables para el ser humano. A partir de este punto se me
traición, pero a la vez se ha vuelto indispensable para el ser permitirá que avance acompañando mi exposición de una serie
humano, considero que abandonarlo a su suerte es un lujo que de ejemplos sacados de mi vida concreta o la de mis amigos,
no nos podemos permitir. Mucho más cuando éste se ha con- con los que espero, con el límite debido a la intimidad, ejempli-
vertido, merced a sus mismas cualidades paradójicas, en uno de ficar de forma específica todos los fenómenos, y algunos más,
los mayores instrumentos de la dominación. expuestos con anterioridad.
Para comenzar con esta tarea se me concederá en primer
Y aquí aparece la segunda vertiente de esta gran trage-
lugar que plantee un concepto que hasta este momento he
dia del lenguaje. La de su uso fraudulento por el poder y los
estado evitando con el objetivo de situarlo debidamente y en su
medios que degradan el lenguaje y la capacidad de enunciación verdadera significación. Este es el de lo maravilloso como cate-
del individuo y la colectividad, conflicto de sobra conocido y goría de fenómenos. Creo entender que, por su importancia,
complejo y que se me permitirá que no me adentre en él ya proporciona un excelente punto de partida.
que podría apartarme de lo que quiero decir hoy quizá de forma Decía Louis Aragon, el Aragon surrealista de El campesino
irremediable. de París, que «la realidad es lo aparentemente exento de contra-
La poesía escrita como manifestación de un modo de com- dicción», y que «lo maravilloso es la contradicción que aparece en
portamiento tiende a centrar sus consecuencias en la liberación lo real».1 Así, lo maravilloso es aquello que dentro de la realidad,
de las formas de conocimiento que el ser humano utiliza para y sin salirse de ella, cuestiona con su aparición las mismas leyes de
entender el mundo, y de esta forma es como puede llegar a ser la realidad, agrandándola y haciéndola más extensa y profunda
promotora de un comportamiento liberador. Podría argüirse por su mera manifestación.
aquí que en realidad se trata de un rodeo innecesario que debe-
ría ser eliminado para dar paso a una acción más directa, pero Hace algunos años me disponía a viajar a Londres. Por aquella
en mi opinión, no está nada claro que esta acción sea posible época yo acaba de terminar una relación sentimental con una per-
en todos los momentos y para todos los seres humanos sin una sona que se había mudado poco después a esa ciudad. Yo poseía la
apertura previa del conocimiento. En todo caso considero que,
dirección de esa persona, pero decidí no llevarla conmigo. No tenía
a la luz de lo dicho anteriormente, la poesía escrita, nacida con
ninguna gana de volver a verla, y el falso olvido de esta dirección
las mismas cualidades que la poesía por otros medios, en el
me permitiría, en caso de que esta persona u otra me reprochara
marco de unas exigencias determinadas en las que las diferen-
no haber arreglado un encuentro, tener una excusa más o menos
cias con otras manifestaciones de la poesía son finalmente supe-
decente con la que salvar la cara. Se comprenderá la hipersensi-
radas, continúa teniendo un papel necesario (aunque en ningún
bilidad que yo poseía hacia este hipotético encuentro. Pues bien,
momento suficiente) dentro de la lucha por la emancipación del
el primer día de mi estancia en esa ciudad, cuyas dimensiones y
ser humano, junto a todos los demás medios existentes o por
complejidad no escapan a nadie, me encontré de forma azarosa
existir.
con la persona que compartía casa con aquella otra a la que yo no
quería ver.
Pero habíamos dicho que pretendíamos mostrar cómo la poesía
puede manifestarse en la vida cotidiana y provocar unos efectos 1. Louis Aragon: El campesino de París, Bruguera, Barcelona, 1979.

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JULIO MONTEVERDE LA LLAMA BAJO LOS ESCOMBROS

El término maravilloso define un tipo concreto de fenómenos en el otro cuando el hombre renuncia a contentarse con su mera
que el ser humano experimenta en la realidad, ensanchándola aparición. Es así como lo maravilloso y la poesía se multiplican
al quebrar sus reglas aparentes, y que se mezclan con su subjeti- creando encadenamientos que pueden resultar conmovedores.
vidad cuando éste siente que en ellos se haya algo de verdadera Entraríamos ya de lleno, pues, en la superación misma de las
importancia para su vida. El ser humano los recoge y les da sen- diferencias con las que he tratado de definirlos inicialmente en
tido, pero lo maravilloso posee siempre un componente indeter- su aparición.
minado que escapa a la simple voluntad del hombre, y que por
ello mismo le permite poner en cuestión la relación entre lo que Durante el fin de semana del 20 al 22 de enero de 2005 algunos
le rodea y lo que le habita, desembocando siempre en una más amigos surrealistas no reuníamos en Madrid. Muchos de nosotros
intensa y profunda concepción de la realidad. aún no nos habíamos visto en persona, y nuestro primer encuen-
De esta forma lo maravilloso está íntimamente relacionado
tro estuvo marcado por una confusión de identidades que permitió
con la poesía desde el momento en que todo el proceso de libe-
a Antonio Ramírez decirme que, por algunos momentos, yo, o al
ración, sobre el que se basa el trabajo poético, puede encontrar
menos la imagen de mi cuerpo, había vivido en su cabeza con la
un término adecuado cuando ésta promueve esos estados en los
identidad de Javier Gálvez. No le dimos más importancia a este
que la existencia se sirve a sí misma por la simple y directa apa-
rición de los mismos. En este caso, si el encuentro azaroso es lo hecho y rápidamente lo olvidamos. Al final de esta reunión, Antonio
maravilloso; cuando alguien, por ejemplo, se aventura en la ciu- planteó la posibilidad de crear un juego-deriva que consistiría en
dad de forma activa para, por decirlo de forma sencilla, ponerse realizar un vagabundeo previamente dirigido al convenirse algu-
a tiro de eso que denominamos maravilloso, cuando camina a nas órdenes de obligado cumplimiento para el mismo. Las órdenes
la deriva con la intención de que “algo pase”, entonces entra- deberían ser del tipo: «si aparece un coche rojo, deberá cambiar
mos ya en el territorio de la poesía, en la puesta en juego de las el sentido de la marcha», «si encuentra un edificio en ruinas el
cualidades humanas con vistas a una reapropiación del mundo grupo se separa», etc. Esta propuesta despertó en mí el recuerdo de
basada en la libertad de darse a sí mismo una vida de acuerdo un poema que había escrito tiempo atrás y que incluía una serie
con sus deseos, sean estos conocidos o por conocer. de órdenes muy parecidas. Antonio podía haber leído el poema,
Pues lo maravilloso en su aparición no evita, sino todo lo aunque de hecho me confió no recordarlo. Pero el caso es que no
contrario, que se pueda salir en su busca, y en último término fue hasta varios días más tarde cuando caímos en la cuenta de
ser encontrado. Además, la apertura que la poesía produce en que el poema parecía decir más de lo que en un primer momento
la realización de estos encuentros permite la creación de una ambos pensábamos, acordándonos de la confusión de identidades
especie de radar para la captación de lo maravilloso, que si no se que había marcado nuestro primer encuentro en persona. El poema
vuelve frecuente (las condiciones actuales de la sociedad en la era el siguiente:
que vivimos lo ponen cada vez más difícil) al menos sí permite
establecer con él unas relaciones de familiaridad más o menos Extraño. Creo que tendré que irme de mi cuerpo para que me abandones.
intensas. No me refiero acabar con mi alma, a apagar la pequeña lucecita de la
conciencia que se estudia en las escuelas, sino simple y llanamente a
Además, la poesía y lo maravilloso, al ser extendidos con-
cambiar de cuerpo. Este de ahora actúa por defecto ante ti, se conoce
juntamente en la vida, se contagian, logran transmutarse el uno demasiado bien el camino: «Cuando salga usted de aquí, encontrará algo

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JULIO MONTEVERDE LA LLAMA BAJO LOS ESCOMBROS

que le recordará un triste episodio de su infancia, siga por esa calle y entre sí mismos significan, en su contenido manifiesto, encontramos
en el primer establecimiento que exhiba algo rojo en el escaparate. Allí que en ellos se dan también una serie de invitaciones evidentes
escuchará usted una canción. Recuérdela. Tres años más tarde volverá a
si se toma la decisión de proyectarlas, en la medida de nuestras
escucharla. La persona que en ese momento esté a su derecha será el amor
de su vida. Y usted morirá por él». posibilidades, en el futuro.

De esta forma, este poema, que parecía delimitar en el futuro nues- Hace aproximadamente año y medio soñé que, al serme ofrecido
tro primer encuentro, al haberse convertido por sí mismo en una un contrato, yo lo firmaba usando la palabra Berlín. El sueño
experiencia de lo maravilloso se planteó como la primera piedra me intrigó verdaderamente, llegando a tomar la decisión de que si
sobre la que nos decidíamos a realizar esta acción-deriva que se algún día me encontraba en la necesidad de usar un seudónimo
esbozó en un primer momento. Tan sólo la lejanía geográfica y los escogería sin dudar la palabra Berlín como apellido. Dos días más
problemas derivados de la vida laboral y mezquina han pospuesto tarde, deambulando por el Rastro madrileño, me encontré de frente
esta realización. No obstante, lo que está claro es que esta acción, con una persona que llevaba una camiseta en la que se podía leer
cuando se materialice, tendrá consecuencias en la vida individual en grandes letras naranjas la palabra Berlín. En ese momento me
y colectiva de cada uno de nosotros. atravesó la convicción de que algo importante para mi vida estaba
a punto de serme revelado. Me abalancé sobre los puestos que
Es así como la poesía y lo maravilloso pueden engarzarse, mul- flanqueaban las calles y en el primero de ellos, prácticamente al
tiplicarse y mezclarse, siempre que la poesía se plantee como primer vistazo, encontré una foto que me pareció de una belleza
fin la liberación de la vida práctica en el futuro. Es así como manifiesta. En ella aparecía una escena de lo que puede aventu-
la poesía se acercaría a cumplir el viejo mandato de Rimbaud rarse como una película muda en la que una sibila2 rodeada de
cuando afirmaba que: «la poesía ya no marcará el ritmo de la acólitas observa una bola de cristal, con la intención evidente de ver
acción, sino que estará por delante». el futuro. Pocas semanas después una persona muy querida para
mi, a la cuál había puesto al tanto de forma exclusiva de mi sueño
No obstante, es posible que sobre este punto se me plantee la sobre Berlín, me invitaba a acompañarla a un viaje a Lisboa. Las
objeción relativa a la escasez de este tipo de fenómenos, de su obligaciones laborales, y sobre todo, mi ruinosa situación financiera
singularidad. Conviene remarcar sobre esto que, si bien es cierto, hicieron imposible este viaje. No obstante, esta persona sí que viajó
si este carácter esporádico, agravado por la realidad social del a Lisboa, sola. Allí conoció, de forma totalmente imprevista ya que
ser humano, representa su gran maldición, esta no debe hacer- se trataba de un completo extraño que la abordó en la terraza de
nos desfallecer ya que el hombre dispone de una reserva de lo un café, a una persona con la que llegaría a tener en el futuro una
maravilloso profunda y perfectamente accesible para todos, por larga relación sentimental. Esta última persona, aquella que en
ejemplo, en el mundo de los sueños. Si entendemos los sueños cierto modo apareció para sustituirme allí donde yo no había hecho
como parte de la realidad, y si superamos las explicaciones exce- acto de presencia, era natural y tenía su residencia en Berlín.
sivamente productivistas de algunos psicoanalistas empeñados 2. Sólo muy recientemente se me ha hecho saber que en realidad se trata de
en poner a los sueños a trabajar, y los observamos en lo que en Isadora Duncan.

24 25
JULIO MONTEVERDE

La realización de los sueños es una de las grandes tareas que los


hombres de todas las edades se han propuesto. No es por casua-
lidad que el hombre llame sueños a sus deseos (mi sueño dorado
es… nosotros soñamos con un mundo que…). La poesía hace
posible que estos sueños, sobre los que nadie duda ya de que
poseen una significación evidente para el individuo, puedan
ser traspuestos a la vida concreta, volcándolos y obligándoles
en cierta manera a descargar sus sentidos manifiestos u ocultos
sobre ella.

Yendo más lejos en el tema que estamos tratando, aún es


posible comprobar que lo maravilloso puede extenderse en el
tiempo y el espacio, multiplicado por la poesía, creando zonas
de influencia que pueden dilatarse a lo largo de una vida. Son
esas complicadas estructuras que representan la conjunción de
múltiples factores y encadenamientos que pueden llegar a pasar
de ser una aparición más o menos episódica de un hecho deter-
minado a constituirse en un hecho estructural de la vida de una
persona. Se me permitirá que no entre aquí a detallar alguno
de estos ejemplos por su complejidad y profundidad. Tan sólo ...una foto que me pareció de una belleza manifiesta...
apuntaré que quién quiera hacerse una idea clara sobre el parti-
cular puede leer el texto titulado H de Eugenio Castro, editado
originalmente en el número 11/12 de la revista Salamandra.

Por otra parte, resulta más que pertinente señalar cómo este
tipo de encadenamientos y sucesiones tienen una especial
querencia por manifestarse en relación con todo lo que con-
cierne a la experiencia del amor. Nada debe extrañarnos sobre
esto, naturalmente. El amor, sobre todo en las primeras fases,
en los deslumbramientos más absolutos, provoca un descen-
tramiento total del individuo. El cerebro deja de funcionar de
la forma en que estaba acostumbrado y parece aventurarse
por caminos nuevos, abriendo ventanas y derribando puertas
a patadas. Esta dislocación de la manera de pensar, esta con-

26
JULIO MONTEVERDE LA LLAMA BAJO LOS ESCOMBROS

moción, permite el encuentro de toda una serie de dinámicas rían, usando las letras con las que está construida cada palabra
hasta el momento sepultadas por la vida corriente, por sus rit- en su lengua original, crear una frase que coincidiera, en español,
mos repetidos y su previsible monotonía. El amor, que mezcla y siempre según el criterio del jugador, con su significado explícito
como ninguna otra cosa todas las posibilidades más elevadas en la lengua original. Los resultados de este juego, algunos de ellos
de acción del ser humano, y que las lleva a su culminación al bastante sorprendentes, incluían, entre otras, definiciones como las
ser una mezcla perfecta del fenómeno de lo maravilloso y de la siguientes:
poesía, tiene su forma particular de comportamiento poético La palabra larme, que en francés significa lágrima, pudo ser
en el erotismo, que no es, como habitualmente se conoce en reconstruida como: lento afluente del río melancolía.
nuestros días, un estadio anterior de la pornografía, una por- La palabra Police, policía en inglés y en francés, fue recons-
nografía no-realizada, sino que es exactamente lo contrario de truida como: Peligrosa organización de ladrones internacionales.
la pornografía. Supongo que la importancia efectiva del amor Pero fue sin duda en la última sección del juego donde se dieron
en la vida cotidiana de cada uno de los seres humanos de este los resultados más insólitos. En esta parte se trataba de crear una
planeta no necesita que yo la describa o la objetive en palabras frase sin saber de antemano el significado de la misma. Para ello se
innecesarias. La poesía no es sólo una actividad del espíritu, escogieron palabras de idiomas menos frecuentados, como el japo-
sino que también puede ser una actividad del cuerpo. nés o el alemán. Así, la palabra alemana schrei fue definida por
tres jugadores, que como digo desconocían su significado, como:
Otra de las actividades en las que nos es posible encontrar el sonido Chabacano reinante; sonido crudo: hay refugios inefa-
comportamiento poético y sus consecuencias, esta vez ya com- bles; o sonoro chirrido que hace reír. La palabra Schrei significa
pletamente volcadas en lo colectivo, es el juego. Es aquí donde grito en alemán.
la colectividad puede encontrar esa forma de liberarse en el pla-
cer directo que la propia experiencia lúdica tiene y que, realizada La situación creada por el juego al ser jugado, cuando toma
de manera concreta, puede calificarse como un fin en sí mismo las características poéticas, tiene como consecuencia directa y
al mostrarse capaz de vincular a los individuos en la creación de soberana ser una manifestación de la libertad que se desarrolla
un espacio de libertad que permite la huida de la miseria habi- en sí misma. Y al ser una actividad colectiva, que tiene como
tual del mundo y que, por esta sola cualidad, merece ya la pena fin la experiencia, supone uno de los medios más directos para
ser experimentado. alcanzar aquella máxima fulgurante, no siempre bien entendida
y mucho menos practicada, que hablaba de que la poesía debe
En el mes de junio de 2005 la lectura de un libro de Raymond ser hecha por todos, no por uno.
Queneau sobre algunos escritores clasificados superficialmente
como locos,3 nos permitió crear un juego que se concretó de la La dinámica del juego nos lleva directamente a la de las accio-
siguiente manera: Sobre la base de unas palabras determinadas, nes poéticas realizadas no tanto ya como experiencia lúdica
elegidas de idiomas diferentes al castellano, los jugadores debe- sino como intervención directa en la realidad, y también, en
3. Raymond Queneau: En los confines de las tinieblas. Los locos literarios,
cierto modo, como fiesta que rompe con el discurrir de las vidas
Asociación española de neuropsiquiatria, Madrid, 2004. cotidianas. Las acciones poéticas, llevadas a cabo colectiva-

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JULIO MONTEVERDE LA LLAMA BAJO LOS ESCOMBROS

mente o no, pueden tomar los elementos que deseen de todos a la acción directa y política, sino que la complementa y la pro-
las comportamientos citados con anterioridad (el azar, el juego, mueve. Quizá alguien haya caído en la cuenta de que, en mi
la materialización de los sueños, el amor…) para fundirse, en exposición, más de una vez he hecho alusión a que los condi-
sus versiones más perfectas, con la concepción social del indi- cionantes sociales (el dinero, las obligaciones laborales) habían
viduo y el cambio de la vida, así como con el concepto ya más retrasado o malogrado la culminación de algunas de estas
directamente político de la agitación. experiencias. Para ser honestos, este hecho, constatado repe-
tidamente en mi vida y sorteado en ella de diferentes mane-
Durante el año 1994 el Grupo surrealista de Madrid realizó un ras, todas precarias, no ha hecho sino reafirmarme más si cabe,
intenso trabajo de creación y puesta en práctica de una serie de junto a todos los motivos que ya conocemos, en la convicción de
acciones poéticas callejeras entre las que se encontraban el “embe- que la sociedad debe ser cambiada total y radicalmente, en que
llecimiento” de las estatuas de los Jardines de Sabatini, cerca del la vida debe ser tomada por asalto para ser devuelta a la misma
Palacio Real de Madrid; la inscripción en las paredes de algunas vida, y que este cambio puede tomar cualquier camino válido
calles de la ciudad de una serie de constelaciones imaginarias tales
con tal de que este lleve lo suficientemente lejos.
como la Constelación del sexo de mi mujer y la Constelación del
péptido azul; o la indicación de una procesión de fantasmas que
Desde dónde nos encontramos, una vasta extensión, similar a
entraban en un edificio ruinoso dejando la marca de sus zapatos
un desierto, se despliega frente a nuestros ojos. El pasado y el
en el suelo; creando así un vacío en la experiencia cotidiana de
futuro se dan cita en ella, marcando el territorio con sus grandes
los viandantes, cuestionando la percepción acostumbrada de su
entorno y forzándoles, en todo caso, a imaginar otro escenario.4 órbitas negras. No es cuestión de discutir su existencia, sino de
atravesarla para llegar al otro lado. Si hemos llegado hasta aquí,
Se comprenderá pues que lo que estas acciones perseguían, podemos llegar a cualquier sitio.
y en mi opinión consiguieron, era crear un cortocircuito en
la experiencia cotidiana del hombre común, que le invitara a
plantearse ciertas preguntas, induciéndole a ser él mismo el que
tuviera que darles solución.

Este ejemplo me acerca al final de mi intervención y no quiero


dejar pasar la oportunidad de recalcar que todas estas mani-
festaciones del comportamiento poético de las que he hablado
no son excluyentes, ni mucho menos, de la acción directa en
todos los planos, ya sean políticos, económicos o sociales. No
existe dicotomía en esto. La acción poética no se opone nunca
4. Para una visión más completa, teórica y práctica, de estas acciones, ver el texto
Los días en rojo, incluido en el libro Los días en rojo. Textos y declaraciones colectivas
del Grupo surrealista de Madrid, Pepitas de calabaza editores, Logroño, 2005.

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LA POESÍA ABIERTA Y SUS ENEMIGOS
José Manuel Rojo

En primer lugar y antes de cualquier otra consideración, ten-


dríamos que hacer notar que el corazón que mueve y funda esta
charla, es decir, la teoría y la práctica de la poesía por otros medios,
ya ha estado presente en las intervenciones que me han prece-
dido, y en las que me seguirán. Pero, a riesgo de ser repetitivo,
tal vez es necesario recordar o resumir qué es eso de poesía por
otros medios, o poesía abierta, como he titulado a mi interven-
ción haciendo un guiño evidente al texto La creación abierta y
sus enemigos, del situacionista Asger Jorn. A su vez, al conside-
rar estas ideas y fenómenos sensibles podemos empezar tam-
bién a discutir por qué les damos valor, y sobre todo por qué
nos empeñamos en darle un valor de uso contra la dominación.
E inmediatamente después intentaremos ver también por qué
esa poesía así considerada tiene enemigos, cuales son estos y
hasta donde llega su poder de neutralización y recuperación.
Jorn explicaba en su texto citado que el objetivo de los
situacionistas era «confirmar el derecho para todos los indivi-
duos de realizarse según sus deseos en una creación y un con-
sumo autónomos». Eso es también la poesía abierta tal y como
la entendemos: la realización del deseo en una vida autónoma
en la que la creatividad, la imaginación, lo que se suele llamar
inspiración, sean un elemento fundamental a la misma altura
que la solidaridad y la cooperación entre iguales, o la asunción
de la libertad. Decimos pues poesía abierta, porque está abierta
JOSÉ MANUEL ROJO LA POESÍA ABIERTA Y SUS ENEMIGOS

a todos y todos pueden vivirla y hacerla: cuando se sueña, aun- de la vida cotidiana sometida a la economía, donde toda sensa-
que no en todos los sueños, sino en aquellos que más tarde per- ción tiene un precio y todo afecto un coste, y donde nada deja
duran en el estado de vigilia y se incorporan a la conciencia y a ninguna huella existencial que no sea la necesidad compulsiva
la memoria como otros tantos momentos fundamentales de la de consumir otra nueva mercancía. Por eso se puede pensar que
existencia; en ciertos encuentros o coincidencias que se dan en una poética de la vida cotidiana experimental es tan necesaria
la vida cotidiana y que, siendo inexplicables según el criterio como la crítica de la misma, es igualmente crítica radical de esa
de la lógica causal, alcanzan un poder de turbación, de conmo- vida cotidiana, y comienzo quizás de su abolición, al permitir la
ción, que los pone por encima de la trivialidad habitual de ese afloración y puesta en práctica de alternativas vitales y psicoló-
tipo de sucesos, apenas curiosos, que engloba el concepto de gicas distintas y opuestas a las actuales.
“casualidad”; en el amor, en el juego, y también en la revuelta: Y experiencia radical colectiva, porque la poesía por otros
si se ha hablado en efecto de la poesía del disturbio y del sabo- medios no se encierra en una experiencia de la subjetividad,
taje, es porque la alteración del orden dominante y de la paz ya que, al chocar con los limites objetivos de la realidad de des-
social puede poner en cuestión la realidad oficial introduciendo igualdad y alienación tal y como está históricamente construida,
lo imposible, la sorpresa y la apertura visionaria sobre el futuro casi no le queda más remedio, para seguir existiendo, que dar a
que son propias de la iluminación poética. luz un proyecto colectivo que se proponga subvertir esos límites
Poesía abierta, por tanto y como se puede deducir de los para poner en su lugar otras bases sociales y otras formas de
ejemplos anteriores, que no necesita la forma literaria ni nin- vida que faciliten la emergencia de la poesía, o al menos que no
guna disciplina artística para existir. Es más, los movimientos la nieguen, o que no la manipulen hasta hacerla irreconocible
que como el surrealismo o la IS han hablado de esta poesía por y vacía, como sucede hoy con la reificación espectacular de lo
otros medios, daban por hecho que las cualidades que tradicio- imaginario. Debord lo explicaba muy bien en su Informe sobre
nalmente han definido el proceso de la creación artística, como la construcción de situaciones:
el uso de la imaginación, el don de lo visionario, la invención de
formas e ideas que antes no existían, el entusiasmo y la fuerza Con la explotación del hombre deben morir las pasiones, las
emocional que se desprenden del crear, que estas cualidades compensaciones y los hábitos que eran sus productos. Hay que
definir nuevos deseos en relación con las posibilidades de hoy, hay
podían y debían aplicarse al resto de la vida para cambiarla, al que encontrar los primeros elementos de una construcción superior
igual que había que transformar las estructuras sociales, políti- del medio, y nuevas condiciones de comportamiento.
cas y económicas represoras.
Es aquí, en esta intransigencia insobornable ante la realidad Se trataría de un medio social y de unas condiciones que harían
que existe supuestamente para siempre, como si fuera un cas- posible la vida poética, que harían posible, por ejemplo, lo que
tigo divino o una ley natural, donde reside el núcleo radical de la exigía el grupo surrealista L´Ekart de Lyon durante los años 60:
experiencia y práctica de la poesía, tanto en el plano individual que «toda persona tiene el derecho de soñar a la luz del día,
como en el colectivo. durante el trabajo, en la fábrica o en la oficina, desnudo o ves-
Experiencia radical individual, porque por su propia pleni- tido», lo que por fuerza implica una organización de la noche y
tud desinteresada y gratuita, se enfrenta al vacío programado del día, del ocio y del trabajo, que por su mera proposición utó-

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JOSÉ MANUEL ROJO LA POESÍA ABIERTA Y SUS ENEMIGOS

pica pone patas arriba y en evidencia el orden dominante rea- cuenta de ello, es el hombre quien encuentra los azares que se
lista y natural que padecemos a pesar de su patético fracaso. merece revelándose a sí mismo y al mundo que lo rodea. En
Ahora bien, si las implicaciones prácticas radicales de la poe- el segundo caso, cuyo ejemplo típico sería el proyecto situacio-
sía abierta quedan claras, nos enfrentamos al problema de cómo nista, el objetivo sigue siendo garantizar el triunfo de la poesía
realizarlas, por qué medios y con qué estrategias. Desde luego, en la vida cotidiana y en la fundación de una nueva sociedad,
estas han sido, son y serán muchas y muy distintas, desde «el pero el método se basaría más bien en el cálculo racional y la
largo, inmenso y razonado desajuste de todos los sentidos» experimentación rigurosa (y casi científica) de los medios psico-
de Rimbaud, al método paranoico-crítico propuesto por Dalí. lógicos, afectivos, estéticos, creativos, económicos y técnicos de
Por esta razón, cualquier simplificación sería reductora y hasta los que se dispone para lograr ese objetivo.
contraproducente, pero, aun aceptando este riesgo, merece tal Seguramente estas posiciones nunca se han dado como
vez la pena, por una necesidad de clarificación, detenerse en químicamente puras, afortunadamente por cierto, ni se puede
la siguiente definición de poesía que daba Vaneigem: «la orga- decretar una separación tan tajante entre los medios de acceso
nización de la espontaneidad creativa en la medida en que la a la poesía de surrealistas y situacionistas, si tenemos en cuenta
prolonga en el mundo», donde se pueden encontrar las dos posi- que también el surrealismo puso en marcha una serie de inves-
bilidades o caminos más incisivos que ha seguido la poesía, según tigaciones sobre los fenómenos irracionales y sus formas de
se ponga el acento en la espontaneidad o en la organización. conocimiento que no carecían de rigor experimental, al igual
En el primer caso, como se ha dado entre los románticos o
que muchas derivas letristas y situacionistas estaban empapa-
los surrealistas, la poesía abierta se confía sobre todo al azar y a
das en la gracia que a veces concede el azar, lo reconocieran o
lo imprevisible, no porque se crea a ciegas en la diosa fortuna
no.1 Por eso es una cuestión de difícil decidir dónde termina la
o algo parecido, sino porque es por ese juego de los azares que
espontaneidad y dónde empieza la organización, como pode-
pueden llegar a manifestarse y liberarse los deseos más ocultos
mos ver en el siguiente ejemplo: para propiciar una experien-
y reprimidos del hombre, que ve confirmado su mundo interior
cia poética, André Breton dejaba cada noche abierta de par en
más secreto en la realidad exterior aparentemente más insig-
nificante: un objeto perdido encontrado en el suelo, muerto y 1. En realidad, es dentro del propio surrealismo donde efectivamente se esboza-
ron ambas posiciones, que algunos mandarines gustan de presentar abusivamente
desechado para la economía, pero que nosotros deseamos res- como antagónicas. Será el surrealista belga Paul Nougé quien en 1929 se plantee
catar vaya uno a saber por qué, dándole una utilidad y un des- el siguiente dilema: «o bien nos entregamos al juego del azar y del destino, del
que podemos esperar prodigios bastante razonablemente, o bien no renunciamos
tino inesperados; una canción que se oye al pasar por debajo de a lo que tenemos por lo esencial del espíritu: un cierto poder de acción deliberada»
una casa y que nos hace pararnos porque despierta en nosotros (Conferencia de Charleroi). Nougé se decantará por la segunda opción, y es cono-
cida la influencia en este aspecto de los surrealistas belgas de Les Lévres Nues sobre
recuerdos, dolores o anhelos inciertos pero muy importantes; Debord y sus camaradas letristas. Y sin embargo, el «juego del azar» y el «poder de
una piedra de formas llamativas que nos devuelve al placer acción deliberada» no parecen contradecirse sino conjugarse en la actividad experi-
mental y delirante de surrealistas como Ghérasim Luca, que construía objetos para
del juego infantil; una pintada callejera que coincide con un ofrecérselos después a personas «rigurosamente elegidas por la naturaleza simbólica
pensamiento que nos obsesionaba... De esta forma, la poesía de esos objetos», con el fin de «introducir el inconsciente colectivo activo en las rela-
ciones diurnas y directas de los hombres, relaciones que, por medio de un trabajo
y el propio ser humano no quedan a merced de los caprichos de interpretación elemental, se mostrarán tan subversivas, extrañas y reveladoras
del azar, sino que, aun inconscientemente, aun sin darse plena como las del sueño» (El vampiro pasivo, 1945).

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JOSÉ MANUEL ROJO LA POESÍA ABIERTA Y SUS ENEMIGOS

par la puerta de la habitación que ocupaba en un hotel, «con la y anestesiar el horror que nos rodea, desviando y debilitando
esperanza de despertarme un día al lado de una compañera que las energías airadas que tienen que concentrarse en la guerra
yo no hubiese escogido» (La confesión desdeñosa). Por su parte, social.2
Debord recomendaba en el texto ya citado «estudiar, teniendo Sea como fuere, estas críticas son muy serias y nos obligan
en cuenta los conocimientos y los medios materiales de los que a replantearnos toda la cuestión de la poesía por otros medios.
disponemos, la organización del lugar, la elección de los parti- Si las ignoramos, si se prefiere desdeñar olímpicamente el con-
cipantes y la provocación de los acontecimientos convenientes texto social, económico y cultural en el que vivimos, resultará
al ambiente deseado». Es claro que Breton también sigue un que el primer enemigo de la poesía abierta viene de nosotros
“método” a su manera, aunque sólo sea porque deja la puerta mismos, pues se puede caer en la tentación de sobrevalorar
abierta todas las noches; y que en la reunión de Debord, por afectiva e ideológicamente unos momentos poéticos que, en
mucho que se estudie y organice, habrá irremediablemente un las condiciones actuales de un mundo en descomposición, se
factor azaroso o imprevisible, aunque sólo sea por las simpatías experimentan cada vez menos y con más dificultad, haciendo
y antipatías que inevitablemente se darán entre los integran- de ellos una ilusoria tabla de salvación a la que agarrarse para
tes de la fiesta, reacciones pasionales ingobernables que ningún justificar una vida de miseria moral, aburrimiento y explotación
cálculo puede pretender armonizar por completo. como otra cualquiera. Se debería entonces reconocer como paso
Pero la cuestión que más interesa es otra. El problema es previo que la poesía se vive la inmensa mayoría de las veces
discutir si estas, o cualquier otra forma de experimentación de
como una ausencia: quiero decir, que se experimenta en con-
la poesía, pueden ser viables hoy, y si esa poesía conserva su
tadas ocasiones, y que en cambio hay que detectar y desdeñar
dimensión radical, subversiva y utópica. No es desde luego fácil
la saturación de sucedáneos de la poesía con que nos bombar-
dar una respuesta.
dea el espectáculo. Por esto, y a pesar de su luz cegadora, en
En primer lugar, todo quiere llevarnos a pensar (y ya sólo
ningún caso se puede separar tales experiencias del resto de la
por eso podemos poner en cuarentena tal pensamiento) que la
existencia, haciendo de ellas los momentos fuertes efímeros que
poesía por otros medios ha sufrido tal adulteración a manos de
consolarían del tiempo muerto perenne de la supervivencia
la industria del ocio programado y del lavado de cerebro de los
cotidiana, estrategia doblemente errada en cuanto que supon-
medios de comunicación, que su aparición es ya imposible en
dría ignorar que no hay experiencia de la poesía, con todo su
la sociedad industrial del espectáculo y de la vida puesta a tra-
bajar. Todavía peor: que las experiencias poéticas, en el caso de vértigo y su gravedad, si no existe un estado de espíritu poético
haberlas, acaban apuntalando esta sociedad, al descubrir nuevos 2. Puede que el precio a pagar por tal especialización sea el empobrecimiento
irremisible de aquellos que se oponen en cuerpo y alma a la dominación, lo que, en
placeres o nuevas sensaciones que terminan irremisiblemente nuestra opinión, no hace sino fortalecer a esta. Quien en nombre de la lucha contra
siendo transformadas en nuevas mercancías y nuevas modas. el miserabilismo dominante niegue las solicitaciones que fluyen desde los reinos de
lo sensible, del placer y de lo imaginario, se niega a sí mismo, o es efectivamente
Hay también quien, desde una crítica revolucionaria rigurosa miserable. En todo caso, la crítica que consciente y voluntariamente se disocia de
pero a nuestro juicio equívoca, reconoce que la experiencia poé- lo sensible se equivoca, porque, como alerta Annie le Brun, es esa escisión fatal la
que explicaría «la poca amplitud verdadera de una crítica que, desconfiada de toda
tica puede darse todavía hoy, pero la juzga contraproducente perspectiva imaginaria, ayudó en mucho a cerrar el horizonte, quizá sin quererlo»
porque su consecuencia indeseable sería endulzar la realidad (Del exceso de realidad, Fondo de Cultura Económica, México DF, 2004, pág. 20).

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JOSÉ MANUEL ROJO LA POESÍA ABIERTA Y SUS ENEMIGOS

que en cierto modo la antecede, y desde luego la desea, busca judicial, hay que adornarlo de otras virtudes e ilusiones para
y encuentra. Es a ese estado poético, a su disposición afectiva, hacerlo deseable, de tal manera que, con el paso del tiempo,
sensible y onírica, al que hay que apelar, fortalecer y propagar cuantas más cualidades ha absorbido el fetiche industrial, más
por la tierra toda, pues es en la eterna convergencia amorosa de vacío se ha quedado el ser humano que tenía que comprarlo.
su frente frío y de su frente cálido donde tarde o temprano se Este proceso ha llegado a su clímax en los últimos 30 ó 40 años,
condensan las tempestades de la poesía abierta, y los relámpa- y todavía no se ha detenido, no puede hacerlo. Hoy ya no se
gos decisivos que iluminan una vida. Queda sin responder si la consumen tanto objetos como ilusiones, roles de personalidad,
relación dialéctica entre ese estado de espíritu y las experiencias sueños, deseos en los que el soporte material del producto (que
puede seguir existiendo o no) es lo de menos. Para que esto sea
poéticas fulminantes que estallan a veces en su cielo borras-
posible, todo nuestro mundo interior, incluso sus zonas oscuras
coso, esos momentos análogos a la iluminación mística pero sin
más secretas, es laminado para dejar paso a las ficciones y qui-
su teología y su fe, podría desembocar en un estado superior
meras de la publicidad. Como decía un directivo de una televi-
en el que todo momento vivido fuera el momento de la ilumi- sión francesa:
nación profana. Desde luego, cuando Louis Aragon afirmaba
que «mis días son para la poesía. Convenceos, vosotros que os Para ayudar a vender un producto, el cerebro del telespectador
reís, de que llevo una vida poética», no lo hacía por su habitual tiene que estar disponible. Nuestras emisiones tienen por vocación
gusto por la provocación, sino porque había atisbado la posibi- hacerlo disponible, es decir, divertirlo, sosegarlo para prepararlo
lidad de hacer realidad semejante desafío. «Una vida poética, entre dos anuncios. Lo que vendemos es tiempo de cerebro humano
disponible.3
profundizad en la expresión, os lo ruego», continuaba Aragon
en El campesino de París, insinuando quizás que la verdad de
O en otras palabras, cerebro humano vaciado, limpiado y este-
esa vida poética total pasa por su profundidad, y por lo tanto
rilizado de su propia imaginación y de sus propios deseos, listo
por su peligrosa complejidad y por su tragedia. Ejemplos como
para ser invadido por los sospechosos encantamientos del con-
los de Nerval, Strindberg, Rimbaud, Vaché, Cravan, Nadja o
sumismo. Así como los bosques y selvas son desbrozados por
Leonora Carrington, son otros tantos testimonios de que una
la excavadora para sobre ellos edificar el desierto industrial de
vida semejante ha sido vivida realmente, al menos durante un
la vida artificializada, así la selva oscura del inconsciente y el
tiempo determinado, así como de los peligros que tal intensidad bosque impenetrable de lo imaginario tienen que ser podados
existencial entraña, siquiera porque se ha dado en una sociedad para que sobre ellos se levanten los castillos en el aire y de car-
en la que todo conspira para impedir su eclosión. tón piedra de la economía productivista y de la seudomaravilla
Dicho esto, es necesario identificar más de cerca a los ene- tecnológica.4
migos de la poesía por otros medios, que es lo mismo que los
3. Patrick Le Lay, citado en Grupo Marcuse: De la miseria humana en el medio
enemigos de la libertad y de la autonomía social. publicitario, Melusina, Barcelona, 2006, pág. 44.
Como sabemos, la mercantilización de la vida practicada 4. Un buen ejemplo de que esta analogía no es caprichosa sino, muy al contrario,
completamente operativa para la dominación, es la anécdota siguiente: en los EE.UU,
por el capitalismo ha llegado ya muy lejos, hasta la privatiza- y seguramente también en otras partes, los niños que salían de los cines después de
ción de los códigos genéticos y de las subjetividades humanas. ver una película documental que relataba las aventuras de un grupo de pingüinos
en la Antártida (El viaje del emperador, de Luc Jacques), no se acababan de creer
Como lo que produce el capitalismo es casi siempre inútil y per- que aquellos animales tan maravillosos fueran reales, en vez de ser las apabullantes

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JOSÉ MANUEL ROJO LA POESÍA ABIERTA Y SUS ENEMIGOS

Pero no contento con desbastar nuestro mundo interior, el timientos, pasiones y momentos de placer, entonces, es que el
capitalismo quiere rentabilizar también lo que todavía sobre- encierro en el mundo de la economía es total, tanto psicológico
vive o es imposible de desarraigar. Por eso el inconsciente, la como físico como imaginario.
imaginación y los deseos y obsesiones de cada individuo son Si esto es así, ¿qué poesía por otros medios puede existir,
puestas a trabajar en el marco laboral y productivo de lo que se sea la que se basa en la espontaneidad o la que apuesta por la
ha dado en llamar producción inmaterial, sin entrar a discutir organización? ¿Dónde y cómo?
ahora si tal mutación económica es general, o sólo se circuns- ¿Cómo hablar, por ejemplo, del azar, del encuentro mara-
cribe al mundo occidental que se beneficiaría de la subcontra- villoso que permite al inconsciente aflorar a la realidad exterior
tación de la producción industrial “clásica” al Tercer Mundo. reconciliándose con ella, cuando el inconsciente es la primera
Así, ya sabemos con qué facilidad nuestros deseos y sueños se dimensión del individuo que es apelada por las sirenas del con-
convierten en mercancías, y para ello hay todo un ejército de sumo? Como dice un afamado publicista, «se debe dar prioridad
especialistas en psicología, sociología o movimientos sociales,
al inconsciente, sin dejar de adular a continuación a los niveles
como los llamados (y exterminables) cool-hunters, que espían
conscientes para sugerirles la ilusión de las libertades de elec-
cada nueva tendencia que sale de las calles, sea en la música, la
ción».5 Por otro lado, una forma casi tradicional para que se die-
forma de vestir, los experimentos de vida comunitaria, incluso
la contestación social, para utilizarlos en la publicidad o como ran esos azares poéticos era el paseo por la ciudad sin rumbo fijo
inspiración para fabricar nuevas mercancías que renueven el que tanto practicaron (y practicamos) los surrealistas, lo que luego
ciclo eterno de novedad-deseo-compra-aburrimiento-frustra- los situacionistas sistematizaron y desarrollaron como deriva,
ción-novedad-deseo-compra-etc. Y en el plano del trabajo, se ¿Pero qué deriva se puede hacer por la ciudad-mercancía, donde
exige a los trabajadores que sean creativos, que aporten suge- «todos sus puntos de fuga han sido dispuestos de tal forma que
rencias imaginativas, que se impliquen emocionalmente, y no conducen invariablemente a unos grandes almacenes»6?
sólo en los departamentos de marketing sino hasta para repartir Y ya que hablamos de la ciudad, la IS proponía construir
pizzas. De tal manera que todo en la vida remite a lo mismo, a espacios y ambientes urbanos, arquitecturas imaginativas o sor-
la mercancía y a su rentabilidad, pues cuando me insisten para prendentes para aumentar las posibilidades de una vida apa-
que acepte que los únicos sueños posibles son los que me vende sionante; como recordaremos, Constant construyó maquetas
la publicidad, y se me obliga a que aplique en el trabajo mis sen- de ciudades sobre pilares con varios niveles interconectados
animaciones digitales a las que están acostumbrados. Lo que aquí está en juego es «que ofrecerán la posibilidad de crear una variación infinita
el acondicionamiento de la infancia en la fantasía tecnológica, de tal manera que de ambientes, facilitando la deriva de los habitantes y sus fre-
fuera de los píxeles de su realidad artificial, no haya maravilloso posible; y en justa
correspondencia, su fin último es asegurar la artificialización total e irreversible del cuentes encuentros fortuitos» (Otra ciudad para otra vida). Y
mundo a la que tal industria del entretenimiento se debe y prepara con todo su celo Gilles Ivain soñaba con una ciudad dividida en barrios que se
y virtuosismo. Por lo demás, de esta forma queda también genéticamente modifi-
cado el sentido de las relaciones entre lo imaginario y la realidad, por el que, desde acondicionarían para encarnar distintos sentimientos poéticos,
tiempos inmemoriales, la fabulación humana se alimentaba de lo real para dar a luz como el Barrio Siniestro, que «será de acceso complicado, poco
sus monstruos y criaturas, y a su vez tal fabulación volvía a la naturaleza para redo-
blar sus encantos y sus misterios, haciéndola aún más apasionante, como sucedía 5. Bernard Cathelat, citado por el Grupo Marcuse, op. cit., pág. 113
en la inmensa mayoría de los mitos cosmogónicos, los Libros de Maravillas de la 6. Luis Navarro, La percepción del entorno como obra de arte revolucionaria, en Todavía
Antigüedad clásica, o los Bestiarios y las crónicas de viajes del medievo. no han ardido todas, Traficantes de Sueños-La Torre Magnética, Madrid, 1998. pág 44.

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JOSÉ MANUEL ROJO LA POESÍA ABIERTA Y SUS ENEMIGOS

iluminado por la noche, y horrorosamente decorado con silbi- esa visita le había obligado a enfrentarse con una experiencia
dos estridentes, timbres de alarma, esculturas monstruosas…» inédita, y quizás a empezar a pensar y sentir de forma distinta
(Formulario para un nuevo urbanismo). Aparte de las legítimas a la que había sido educado. Lo malo es que seguramente, hoy
prevenciones que podemos tener ante unos proyectos que nece- en día, y a pesar de la buena voluntad de sus organizadores,
sitarían, para hacerse realidad, de la misma desmesura tecno- algo similar se entendería (y vendería) como una experiencia
lógica e industrial, del mismo despilfarro energético que están superficial, otra más, propia del ocio dirigido.
matando al planeta, el problema evidente es que estos lugares Se podrían poner más ejemplos de la descomposición de
ya se han construido, y no en beneficio de ninguna liberación lo imaginario, pero me conformo con uno solo que me parece
psíquica o de lo maravilloso, sino de la economía y sus procesos especialmente significativo y lamentable. Me refiero a la des-
de embrutecimiento: nos referimos obviamente a los parques trucción sistemática de los lugares naturales o humanos donde
temáticos, las grandes superficies comerciales, los hiperhoteles ciertos mitos se han encarnado, mitos que todavía pueden ins-
de Las Vegas, que utilizan también un decorado determinado (el pirar y revivir la imaginación, porque, hay que decirlo las veces
Egipto de las pirámides, o la saga de La Guerra de las Galaxias) que sean necesarias, la experiencia poética no es solipsista, no
para hacer más atractivo el vacío existencial que esconden en se reduce ni mucho menos al mundo interior del individuo,
sus monstruosas tripas. sino que tiene que relacionarse inexcusablemente con lo que le
Por su lado, algunas exposiciones surrealistas estaban pen- rodea, y en especial con la naturaleza, o morir. Y de eso se trata,
sadas para ir más allá del arte e influir en los procesos men- de que muera, para que el espíritu humano tenga que vegetar
tales y la imaginación de los espectadores. Por ejemplo, en la en el coma asistido de las fantasías del espectáculo y de la tecno-
Exposición Internacional de 1938 el visitante era introducido ciencia. Por eso, por ejemplo, surgen proyectos infames como
por un pasillo donde se enfrentaba a unos maniquíes transfor- el de convertir la sierra norte de Madrid en un inmenso parque
mados por los surrealistas en seres de sueño o pesadilla, según temático dedicado a El señor de los anillos, de tal forma que
se mire; y al llegar a la sala central que estaba casi a oscuras, «durante el recorrido por los distintos pueblos, los artesanos de
se encontraba con que el techo estaba forrado de amenazantes la zona hacen espadas, hacen miel de Rivendel, venden leche o
sacos de carbón, mientras que un penetrante olor a café recién trenzan las cabelleras como los elfos».7 Así se reconvierte a los
tostado invadía su olfato. Y en la de 1947, ese visitante hipoté- últimos campesinos en figurantes de televisión, pero no importa,
tico tenía que ascender por una escalera cuyos peldaños eran los porque como dice el alcalde de Buitrago de Lozoya, «una marca
libros que el surrealismo consideraba más inspiradores (obras de comercial lo es todo, la gente compra la etiqueta». Tiene razón.
Lautreámont, Sade, Apollinaire o Fourier), y, antes de entrar Y ya están pensando en que cada pueblo se convierta en una
en la sala propiamente dicha, aceptar una ducha de agua que región de la obra de Tolkien, aunque sólo falta una cosa: nadie
simbolizaba el paso a otros estados de la percepción. Lo que se quiere representar a los orcos. No importa: para eso están los
buscaba con estas estrategias era provocar el enigma y la sor- inmigrantes... Más allá del humor, para comprender la estupi-
presa, incluso el malestar y el choque emocional, y se puede dez de este proyecto, hay que aclarar que la sierra norte o sierra
pensar lo que uno quiera acerca de este método, pero lo cierto 7. Así especula Agustín Ferrer, alcalde de Buitrago de Lozoya, citado por Susana
es que nadie salía indiferente; que, maravillado o indignado, Hidalgo, La versión serrana de “El señor de los anillos”, EL PAÍS 27-9-2005.

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JOSÉ MANUEL ROJO LA POESÍA ABIERTA Y SUS ENEMIGOS

pobre es uno de los últimos reductos naturales y humanos de ser construido, para que desaparezca otra pieza más del engra-
Madrid que han medio escapado relativamente a la invasión de naje imaginario que une la poesía con la revuelta.
los adosados y de las carreteras, y que además esa zona conserva Esta parece ser la situación de la poesía en la actualidad.
los restos más importantes de arquitectura medieval y popular ¿Está todo perdido entonces? Por supuesto que no. No, ni en
de la provincia. Quiero decir, que todavía hay allí algunos ele- el plano de los elementos que configuran la experiencia poética,
mentos naturales, históricos, artísticos, populares, que pueden ni en el del individuo o el grupo que sigue deseando acceder a
hacer soñar, y que son testimonio de otras formas de vida preca- ella.
pitalistas: por eso es intolerable que sobrevivan, aun desfigura- Para empezar, el proyecto de laminación del inconsciente
dos por la presión cada vez mayor de la ciudad tentacular. Ya no y de lo imaginario es eso, un proceso, que no ha terminado ni
les basta con hacer hoteles rurales, recalificar terrenos forestales quizás puede terminar jamás, a no ser con la ayuda de la inge-
y organizar visitas en autobús, porque es necesario falsificarlo niería genética, e incluso esto habría que verlo. Quedan zonas
todo confundiendo las memorias y los afectos. No es otra cosa de sombra casi irreductibles, en las que el mercado no puede
la que se está haciendo en las ciudades monumentales, donde la entrar. Sin duda el inconsciente está contaminado, como siem-
verdadera huella de la historia se está sustituyendo por su simu- pre lo estuvo: siempre ha arrastrado las excrecencias ideológicas
lacro de plástico y maquillaje, para más alegría del turista que de cada época, sean la superstición religiosa, la moral burguesa
sólo desea encontrar lo que la agencia de viajes le ha prometido, o la mentalidad patriarcal. No todo lo que llega de la boca de
y nada más. sombra del sueño es válido, al contrario, hay que desgajarlo de
Otro ejemplo puede ser todavía más comprensible. Como sus impurezas para ver qué es liberador y capaz de hacernos
sin duda sabéis, en Casas Viejas, quieren levantar un hotel de vivir lo maravilloso, y qué no. Hoy sucede algo parecido, aun-
lujo llamado “Libertaria”, o “Utopía”, justo donde en 1933 se que aumentado por las nuevas técnicas de acondicionamiento.
dieron los acontecimientos que todos conocemos, y un espacio Pero podemos cuando menos plantearnos lo siguiente: que si es
cultural para «interpretar lúdicamente» lo que ellos llaman «la verdad que la publicidad contamina y malforma el inconsciente,
última revuelta anarquista del mundo», en una muestra más de no lo hace ni del todo ni en todo momento; que siguen allí den-
que su degradación moral es sólo comparable a su insultante tro, latiendo y obsesionándonos, las experiencias decisivas que
ignorancia. Como es lógico, inmediatamente ha habido una deciden la vida de una persona y de las que nace la experiencia
reacción de la CNT y del movimiento libertario para denunciar de la poesía que intenta dar respuesta y solución a esas obsesio-
e impedir semejante locura, pero, más allá de que se construya nes. Por ejemplo, a pesar de lo que diga la publicidad, o precisa-
o no el hotel, lo que nos interesa es el carácter ejemplar de esta mente por ello mismo, porque la publicidad miente siempre y
operación especulativa. Porque no hablamos de especulación falsifica todo lo que toca, casi nadie, fuera de unos pocos enfer-
con los terrenos, sino con los símbolos, la memoria, la leyenda mos e imbéciles irrecuperables, sueña con mercancías, sino con
y hasta el mito de unas luchas que podemos legítimamente lla- aquellos que se fueron ya para siempre, o con aquellos que no
mar heroicas, y que, a pesar de todo, y sin caer en idolatrías quieren acudir a donde nuestro deseo les convoca, o que aún no
estúpidas, pueden seguir inspirando las luchas de hoy, por muy han llegado y por eso todavía no reconocemos sus rasgos entre
modestas que estas sean en comparación. Por eso ese hotel debe la bruma del tiempo futuro que los protege; y por la misma

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JOSÉ MANUEL ROJO LA POESÍA ABIERTA Y SUS ENEMIGOS

razón, nadie o casi nadie se acuerda de la mercancía cuando ver- que decoran, transforman y hasta levantan edificios a la altura
daderamente ama, o se sume en el duelo. de sus sueños, como el cartero Cheval en Francia, que durante
Lo mismo se puede decir de otros aspectos. Quizás ya no se toda su vida construyó su “Palacio Ideal” pleno de fantasía con
puede derivar con el entusiasmo ingenuo de hace 50 años, por- materiales de desecho, o el afroamericano Tyree Guyton y su
que efectivamente la ciudad es otra muy distinta; pero el paseo familia, que durante estos años, en la ciudad de Detroit:
por la ciudad puede servir para redescubrir lo que queda de ella
Han convertido casas abandonadas en maravillosos ensamblajes
debajo de la mortaja económica, y cuáles son sus signos de vida.
utilizando como materiales elementales las partes rotas de una
Y esta vida existe, a poco que la mirada no sea la del consu- sociedad en quiebra, los trozos sueltos desechados por una civilización
midor: más aún, la mirada poética puede y debe erigirse en en decadencia: viejos juguetes, bicicletas, zapatos, una cabina de
un escudo que desvíe las invectivas de la publicidad, trans- teléfono, neumáticos desgastados, latas, un casco de fútbol, muñecas,
mutando sus odiosas imágenes y consignas en insospechada ratoneras, indicadores de calles, jaulas, juegos de cartas.9
materia prima para la revelación de la poesía, en un doble
proceso de crítica de su carga publicitaria y de desvelamiento No importa, por cierto, que ocasionalmente la publicidad utilice
de su posible valor oracular.8 Por otro lado, si ya no es concebi- a estas personas para sus bochornosas campañas.10 No importa
ble ni oportuno construir las ciudades utópicas situacionistas, tampoco que algunos de ellos puedan caer bajo las fauces de la
sin embargo hay por ahí hombres y mujeres que no se confor- cultura convirtiéndose en monumentos nacionales y reclamos
man con que sus casas reflejen el rostro de la economía en vez turísticos, lo que le ha pasado al propio Palacio de Cheval. En el
del suyo propio, pues todo lo que rodea al ser humano debe sitio menos pensado, en la aldea remota o la ciudad dormitorio,
estar animado por su deseo. Me estoy refiriendo a esos arquitec- ahora mismo hay una persona que no se resigna al aburrimiento
tos improvisados, sin estudios ni cultura la mayoría de las veces, y a la dictadura del confort prefabricado, y está adornando su
8. En este sentido, la actividad surrealista de los años 20 del siglo pasado cons- casa guiándose únicamente por lo primero que le pasa por su
tituye un precedente que no carece de ambigüedad. Aragon o Robert Desnos no cabeza. A veces no hay mejor regla que esta.
desdeñaron utilizar conocidos personajes publicitarios para la construcción de sus
mitologías personales, aunque es verdad que las alucinantes aventuras que Desnos De la misma manera, la saturación de las ficciones del espec-
hacía vivir al Bebe Cadum o a Bibendum Michelin ya eran en sí mismas una formi- táculo y sus cuentos de hadas tampoco sofocan por completo el
dable descontaminación de la función económica de estos personajes, trasladados
ahora a un universo improductivo en el que sólo regían las leyes del sueño y del sentimiento y la necesidad de lo maravilloso, aunque sólo sea
erotismo. Se podría explorar también en qué medida esa entrada de la publicidad porque la iluminación profana ante el misterio existe, y existe al
en el mito supone una reflexión, o al menos una intuición, por parte de los surrea-
listas sobre la función religiosa y milagrera que la mercancía, y por tanto la publi- menos desde el Paleolítico, cuando los neardenthales y los pri-
cidad, tiene en el imaginario de la sociedad capitalista. Pero lo cierto es que hoy en meros homo sapiens coleccionaban piedras brillantes o conchas
día sería muy difícil mantener tal actitud carente de escrúpulos, imponiéndose un
mayor rigor crítico en la utilización poética del detritus publicitario, teniendo en curiosas, objetos inútiles desde cualquier punto de vista menos
cuenta siempre que el fin último de tal operación mental es ayudar a la abolición
total del mismo. En relación con este debate, y como una muestra de acción colec-
el poético. Porque ha habido una historia de lo maravilloso y
tiva surrealista en este terreno, se puede consultar el juego experimental que Noé 9. Grupo Surrealista de Chicago, Para Tyree Guyton, 1992.
Ortega y Vicente Gutiérrez realizaron subvirtiendo el sentido de las frases de algu- 10. Un ejemplo de esta estrategia de recuperación es la reciente (y grotesca) cam-
nos anuncios callejeros, que descompusieron para construir con sus palabras frases paña de anuncios televisivos de un refresco, aunque sin duda tanto la obra como el
poéticas liberadas de su pecado original económico (El principio de una visión, en personaje que lo construía tenían tristemente una altura poética mucho menor que
Salamandra 15-16. 2005). en otros casos, por tratarse de la edificación de una repugnante iglesia.

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JOSÉ MANUEL ROJO LA POESÍA ABIERTA Y SUS ENEMIGOS

de la poesía por otros medios, en todas las épocas, y una histo- de tan notable aventura, lo que debe interesarnos es que curtidos
ria de cómo los seres humanos han resistido a las embestidas militantes de la guerra social se atrevieran también a mirar cara a
del poder que intentaba negar esos fenómenos por medio del cara al misterio, considerando que sin esa toma de conciencia de
desdén racionalista, o apropiándoselo para fortalecer el dogma su «autonomía creadora», no había revolución completa.
religioso. En esa lucha reconocemos a los herejes y a los visio- Es en esta historia de la resistencia de lo maravilloso frente
narios, y en esa lucha se entiende, por ejemplo, que aparecieran a cualquier forma de usurpación y liquidación, donde podemos
corrientes anarquistas espiritistas, en la Cataluña de finales del encontrar la inspiración necesaria para enfrentarnos, en nuestra
siglo XIX y primera mitad del XX, que pretendían una auto- época, al correspondiente lavado de cerebro que nos ha tocado
nomía y una emancipación total de la dominación, también en vivir, partiendo siempre de la base de que la poesía no es un
don del que se dispone gratuitamente, sino algo a reconquistar
el plano espiritual, como se puede leer en el último número de
porque casi se ha perdido, como tantas otras cosas. En efecto,
Solidaridad Obrera.11 Independientemente de lo que se piense
como dice el Grupo Marcuse en el excelente estudio crítico de
11. Como explica Gerard Horta, «las clases subalternas catalanas, obreros y menes-
trales, construyen su emancipación desde la militancia espiritista, entre otras. En
la publicidad que ya hemos citado, «el capitalismo es sin sueño,
los centros espiritistas se celebran sesiones mediúmnicas, pero también se aprende sin utopía, sin esperanza. No promete ninguna superación
a leer y escribir. Como clase, dejan de ser un apéndice pasivo de la burguesía y de la
Iglesia, tomando conciencia de su autonomía creadora» (El espíritu libre de Gerard
hacia un lugar diferente, sino sólo su propia intensificación.
Horta, entrevista con Mateo Rello, Solidaridad Obrera nº 327, mayo 2006). No hace Organiza un mundo cerrado sobre el aquí y ahora del mercado,
falta insistir en las perspectivas que este movimiento de masas, revolucionario y un mundo unidimensional en el sentido de que está privado
espiritista, puede tener a la luz del surrealismo, si tenemos en cuenta que el espi-
ritismo y la mediumnidad, liberados des su ganga trascendestalista y relgiosa, fue- de todo ideal que lo trascienda, y sin sueños no hay revuelta».
ron antecedentes tanto del psicoanálisis como de la teoría y práctica de la escritura E insisten: «en este desierto prospera la miseria humana, a la
automática surrealista, y por tanto del descubrimiento de las potencialidades del
ser humano. Hay que releer por ejemplo El mensaje automático de Breton, donde vez física y psíquica, social y moral. Los imaginarios tienden a
se traza la historia de esta genealogía haciendo justicia a pioneros como Helene atrofiarse, las relaciones se deshumanizan, las solidaridades se
Smith o Victorien Sardou, y se dice que «la originalidad del surrealismo consiste en
haber proclamado la igualdad absoluta de todos los seres humanos normales ante el descomponen, las competencias personales declinan, la auto-
mensaje subliminal, y en haber sostenido constantemente que dicho mensaje cons- nomía desaparece, las mentes y los cuerpos se estandarizan».
tituye un patrimonio común: que debe a toda costa cesar de ser considerado en lo
inmediato el atributo de algunos y que depende de cada individuo reclamar en él su Ahora bien, nada se puede esperar de hombres y mujeres que
parte. Todos los hombres, digo, todas las mujeres merecen convencerse de la posibi- ya no son capaces de soñar por sí mismos: una imaginación y
lidad absoluta para ellos de usar a voluntad este lenguaje que no tiene nada de sobre-
natural y que es el vehículo mismo, para todos y cada uno, de la revelación». Hay que había algo misterioso en estas actividades, con su fachada de misas negras, ritos
que imaginar qué hubiera pasado si estas propuestas, que datan de 1933, hubieran masónicos, con su liturgia y todo, o con la adivinación del pasado, el presente y el
entrado en contacto ígneo con el ambiente espiritista y anarcosindicalista catalán, y futuro, con las mesas de tres patas que se mueven sin tocarlas y se comunicaban con
cómo habría evolucionado este si la revolución de julio de 1936 no se hubiera malo- el más allá» (Facción española surrealista de Tenerife, Tusquets Editores, Barcelona
grado. ¿Del surrealismo restringido a la poesía abierta generalizada? Tan sólo pode- 1975, pág 49). Es curioso que anarquistas y socialistas se interesaran justamente
mos apuntar otro dato no menos significativo: según cuenta Domingo Pérez Minik, por lo que algunos surrealistas disidentes como Paul Nougé primero, y los situacio-
los juegos y las actividades surrealistas practicadas en 1935 por el grupo tinerfeño nistas después, iban a denunciar como prueba del anquilosamiento del surrealismo:
de La Gaceta del Arte «tuvieron una indiscutible resonancia (…) llegada de forma su supuesta caída libre en las «supersticiones sórdidas» (Nougé) y el «idealismo
más o menos pintoresca a los grupos más cultivados del proletariado, en Santa Cruz místico» (Debord). Gracias a trabajos como el de Gerard Horta, podemos entender
de Tenerife afiliado a la CNT y sus posiciones radicalmente ácratas, y en el Valle de mejor qué era lo que apreciaba ese proletariado, y por qué, en tales “supersticio-
la Orotava al pueblo de la UGT con su mentalidad socialista. Este pueblo apreciaba nes” y en tal “idealismo” que, para los surrealistas, no tenía nada de sobrenatural.

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JOSÉ MANUEL ROJO LA POESÍA ABIERTA Y SUS ENEMIGOS

una sensibilidad criadas y acondicionadas en el espectáculo, y mercado, empezando por la creatividad sepultada por los pasa-
sólo en él, están condenadas a reproducirlo y no a negarlo ni, tiempos tecnológicos y siguiendo por la imaginación entregada
menos aún, a superarlo.12 El desierto no se combate con más a la adormidera de la mercancía, o viceversa. Porque aquí y allá
desierto, ni tampoco desde su pantalla de piedra ciega. Sólo el hay algunos hombres y mujeres que no se dan por vencidos, y
oasis del estado de espíritu poético, y las fuentes subterráneas que resuelven resistir. Han decidido que esa parte de sus vidas
del mito y del sueño que todavía lo irrigan, salvaguardan, para que espolea la sed insaciable de infinito es fundamental, y que
tiempos mejores, las claves de su derrota y el posible retorno de bajo ningún concepto renunciarán a ella ni se van a conformar
la estación de las grandes lluvias. con los sucedáneos de la economía. No tienen demasiadas
Y es aquí, en este combate contra ese doble desierto mate- esperanzas, no siempre son tan decididos, pero cada pedazo de
rial y espiritual, donde la poesía por otros medios tiene su actual poesía que arrancan a esta época infame es otro motivo para
campo de acción, su razón y su urgencia: ayudar a resistir la no desistir por completo. Y no me estoy refiriendo a los surrea-
invasión de la mitología económica, contribuir a desacreditar la listas, ni a ninguna élite vanguardista. En realidad me refiero a
vaciedad de las mercancías culturales y de la industria del ocio, todos nosotros, a casi todos al menos, porque en el espasmo del
salvar en lo posible lo que queda de experiencia poética enten- amor o en el sobresalto del sueño, ahí empezamos a romper el
dida como una ética no capitalista,13 emprender el combate por acondicionamiento, ahí se redescubre lo poético.
la reapropiación de las facultades humanas secuestradas por el El problema es que muchos no han comprendido exacta-
12. Es evidente que la apisonadora capitalista no deja ningún espacio de libertad mente lo que les sucede, o no le dan importancia, o prestan
o aventura espiritual a su paso, ninguna disponibilidad que acierte milagrosamente oídos a lo que les dice el poder: «no te distraigas con tus enso-
a conjurar la opacidad mental del imperio de la mercancía. Por eso mismo, nada
más absurdo y peligroso que las fantasías nihilistas del colectivo Tiqqun, según las ñaciones, mejor ven a matar el tiempo con los entretenimientos
cuales el Bloom u hombre sin atributos contemporáneo, desposeído de identidad,
experiencia, sensibilidad e imaginación, está predestinado a superar el vacío que el
que te ofrecemos y que no te queda más remedio que consumir,
biopoder y el espectáculo le han prefabricado y que le constituye: «Precisamente lo desees o no». Pero lo que quiere la poesía por otros medios es
porque es el hombre del nihilismo consumado, su destino consiste en operar la
salida del nihilismo o perecer» (Teoría del Bloom, Melusina 2005, pág. 98). A partir precisamente que nadie escuche esas patrañas. Por esta razón,
de una inaudita mezcolanza contra natura de los argumentos de la Encyclopédie su programa revolucionario es actualmente muy distinto al de
des Nuisances y de Paolo Virno, aderezada con la consabida jerga prositu, Tiqqun
recicla la monserga finalmente progresista del cuanto peor mejor, porque la Historia otros tiempos. No se trata tanto de celebrar sus prodigios como
tiene que tener un sentido (o sinsentido) que lleve a alguna parte, por lo que el cuando Antonin Artaud nos convocaba a abandonar «las caver-
mismo proceso que destruye al individuo sentará las bases objetivas para la eman-
cipación del no-individuo, etcétera, etcétera. En fin. Que se nos permita dudar de nas del ser» para asistir al nacimiento de la bestia maravillosa, o
que semejante huída hacia delante por las pendientes de la descomposición pueda
tener un final feliz. El Bloom, en tanto que Bloom absolutamente vacío como lo
planificar su victoria como hacía el estado mayor situacionista
quiere Tiqqun («el Bloom no es NADA, pero esta NADA es la nada de la soberanía, el dirigido por Debord, sino de buscar por el basurero existencial
vacío de la potencia pura», op. cit. pág 118), está en efecto condenado a perecer en
su nihilismo sin salida. Aquí sí que no hay «inversión de perspectiva» revolucionaria y material del mundo descompuesto sus fragmentos desmem-
posible que le salve: para no recurrir a ninguna jerga al uso, digamos simple y llana- brados, para unirlos con los que todavía conservamos, para
mente que de donde no hay, no se puede sacar.
13. Esta expresión no es mía, sino de un colectivo anarquista argentino que al ponerla de nuevo armada y en pie de guerra contra la domina-
interesarse recientemente por nuestra actividad, definía así lo que modestamente ción. Porque de la misma manera que hay quien se juramenta
el Grupo Surrealista de Madrid intenta pensar, sentir y hacer. No puedo sino estar
completamente de acuerdo con tal definición. para redescubrir, por ejemplo, la agricultura tradicional y el

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JOSÉ MANUEL ROJO

artesanado preindustrial, y otros redescubren en la vieja ciudad


el viejo sabotaje, y todos se empeñan en reinventar relaciones
sociales lo más inmunes posibles a la dictadura económica, de
la misma manera y por idéntica razón es legítimo y necesario POR LOS ALREDEDORES
reencantar la experiencia sensible contra la desposesión de la Manuel Crespo
condición humana que se manifiesta también en su imaginario
atrofiado, devolviendo el pulso al estado de espíritu poético para
que bombee su sangre negra al mismo ritmo que la sangre roja
del mundo.
Que esta lucha es también central y no periférica en la gue- La mirada es quizás la facultad humana más apta para agrandar
rra de la libertad, lo demuestra el hecho de que muchos de los la realidad y abrir todas sus posibilidades, aquellas concebidas
que han decidido declarar a esta sociedad enemiga del género por la imaginación: la loca de la casa. Pero la mirada está en
humano y de la vida en general, y actuar en consecuencia, deci- crisis. A medida que aumenta la oferta de imágenes sin sustan-
den también tomar las armas milagrosas de la poesía. Por eso cia ni gravedad, sobre todo en las pantallas, empequeñece el
me gustaría terminar esta charla con las palabras siguientes, que ángulo de lo perceptible y su hondura, hasta llegar a la planicie
pertenecen a un comunicado aparecido en marzo de este año en característica de lo visible actual.
varias páginas anarquistas de Internet, y publicado después en Ya es escasa la relación de la pupila con lo vital, pues muchas
el primer número del fanzine Zumbidos. Se titula Pegarle fuego a sensaciones nos llegan como espectadores al sillón que ha sido
la realidad entera, y dice así: asignado a cada cual, generalmente con la aprobación entu-
siasta o cuando menos con la pasividad del público. Parece que
La poesía, tal y como entendemos –vivida– ahora que la hegemonía nada distinto pueda pasarnos. Tal vez esa vida en diferido haga
del mercado ha colonizado por completo nuestros anhelos y nuestro que también suela despreciarse la relación con un entorno natu-
movimiento, ahora que el régimen democrático-espectacular retrata
e informa de un mundo virtual hermoso pero que aniquila la vida
ral cuya apariencia no se corresponda con los catálogos de las
en su versión real, no es ni mucho menos un divertimiento o un lujo agencias de turismo. O no resulta atractivo o hay que visitarlo
“pequeño-burgués”, sino una necesidad del mismo calibre que lo es aprisa, durante el miserable margen que el trabajo concede al
el respirar o el compartir vivencias con espíritus afines. La poesía es al descanso. Es casi imposible fascinarse con nuestros alrededores
mismo tiempo palanca y resultado (causa y efecto) de una politización cotidianos. Vamos tan apurados de tiempo, que no los vemos.
radical de la vida. Amar, pensar, luchar: pegarle fuego a la realidad
entera; está todo por hacer. Cuando los acontecimientos desfilan frenéticamente y tene-
mos la obligación de atenderlos y las horas pertenecen a una
La causa de la poesía ha sido entendida y sigue abierta, y la del empresa que exige creatividad, es normal que el agotamiento
hombre con ella. fuerce a pensar que ya no hay nada que ver, salvo la tele.
Al modo de algunos adolescentes con su cuerpo, la relación
con las imágenes es bulímica. Se devoran y se evacuan con asco,
dejando en la retina un enervante vacío.

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MANUEL CRESPO POR LOS ALREDEDORES

Esa apatía gusta a una sociedad que acepta lo dado como Este mirar recupera el instinto. Un instinto primario rela-
lo mejor posible. No en vano, se ha implantado en la mente un cionado con el hambre y quizás con la exclamación de toda pri-
discurso pesimista según el cual habitamos una era terminal. mera vez. Es la poesía primigenia que hace mundo.
Tenemos los ojos bien abiertos a los desastres provocados por la En mi caso, son familiares esos instantes álgidos en los que
tecnología y por un planeta vengativo, y completamente cerra- las cosas resplandecen. Pero no creo que esos momentos sean
dos para la contemplación amorosa, que propicia esos encuen- fruto de una inspiración especial o de una facilidad superior a la
tros singulares que nos llegan a diario y que tienen un poder del resto de la gente para la visión y el sobresalto, sino que los
convulsivo. Encuentros que adquieren de súbito una significa- sé patrimonio común a todos. Todos hemos maravillado. Basta
ción especial. Es la magia cotidiana de la que habló Breton. evocar nuestra niñez, a la que sólo interesa la facilidad momen-
No obstante, si alguna de las actividades humanas mantiene tánea, extremada, que todas las cosas ofrecen, citando las pala-
su fuerza original y atesora en ella el principio de libertad, es la de bras de Breton en el primer manifiesto del surrealismo.
deambular sin rumbo ni destino, cediendo al capricho y a las pro- «Si aún tengo gusto por algo/es por la tierra y las piedras»,
mesas, afortunadas o aciagas, que los hallazgos deparan. Quien se lee en el poema de Rimbaud Fiestas del hambre. El recado
alguna vez se ha aventurado por callejones, o entre la maleza y de estos versos del vidente es claro: frente a lo virtual e insulso
hay que palpar lo inmediato y sensual, asegurarse de que esto
los desperdicios de un descampado, tan sólo porque invocaba
existe, agarrarse a alguna certeza no uniformada aún. Retomar,
de ese modo la niñez y los solemnes juegos de entonces; quie-
aunque parezca modesto, el cauce de lo elemental.
nes van por el campo o pisan la arena de la playa en invierno
Creo que la narración sucinta de algunas vivencias servirá
siguiendo huellas que no llevan a ningún destino y se distraen
para dar mayor claridad a lo anteriormente expuesto. Lo que
con los racimos de moluscos, las piedras o lo abandonado en los
contaré a continuación es el resultado de una búsqueda delibe-
vertederos, han sentido el placer de adueñarse de sus horas sin
rada de una manera distinta de conocimiento sensible. Es una
preocuparse por su utilidad. indagación destinada a percibir los intercambios misteriosos
Pasear es un acto voluntario, una acción libre. Y por esa entre lo material y lo mental (Breton), cayendo en las profundi-
acción afirmativa se puede decir que no existen lugares maravi- dades del inconsciente.
llosos, sino miradas maravilladas. Siempre que el ojo elige hay La razón cesa, y una lógica opaca se encarga de conectar lo
una posibilidad de encantarse, pues se da una apertura, una encontrado con una cadencia que es la de los sueños, donde todo
polisemia en lo visible. Esa elección singulariza el objeto, lo dis- lo que nos acaece es aceptado por la psique, con independencia
tingue entre las demás cosas. Lo elegido se separa de la masa de su verosimilitud en la vida diurna. Entonces, la costumbre
informe mostrando una potencia latente capaz de conmover. El se retira ante el mundo recreado, y nos transformamos al ser
deseo que propicia tal selección confiere a lo seleccionado una asaltados por unos fenómenos antes ordinarios, que son ahora
dignidad que ayuda a la apertura de sus aspectos más recóndi- vías para la emergencia de formas inacabadas que nosotros mis-
tos, aquellos que desvelan facetas inéditas de su ser y también mos hemos concebido y que el deseo o el temor concreta. Es el
del ser del contemplador. momento en que la existencia se sacude la pátina miserable.
Lo real se siente entonces misterioso y en constante proceso
de transformación. *

56 57
MANUEL CRESPO

Me adentro en el macizo del Garraf. Es un paisaje árido, defi-


nido por el horizonte, por pinos retorcidos y plantas aromáticas,
pitas, lentiscos y palmitos aferrados a las grietas de las rocas.
En un claro, controlando la cornisa marítima, hay, colocada
a propósito en medio de un cúmulo de piedras, una rama muy
parecida a una cornamenta. Cerca, hay una botella de licor y
latas de cervezas vacías. ¿Qué ceremonia puede haberse cele-
brado?
Las pitas suelen estar heridas, picoteadas por los gorriones
o las pequeñas rapaces, quizás mordisqueadas por animales.
Algunas huellas guardan tan curiosas semejanzas con insectos
que me sugieren que la hoja inicia su metamorfosis en animal.
Descubro una vereda pedregosa. Se interna en el zarzal.
Veo, a alguna distancia, los restos de una vieja torre de vigía.
Los tabiques son gráciles. No fueron construidos con cemento
sino que aprovechan las aristas de las piedras para sostenerse. Su
ubicación es sólo hasta cierto punto estratégica, parece más un
refugio que una atalaya. Entro, y sentado imagino el transcurso
de horas lentas, gastadas en la contemplación y el duermevela; ...en el techo de una construcción del puerto...
las ensoñaciones diurnas y las conversaciones ya intrascenden-
tes interrumpidas, alguna vez, por la horrible sorpresa de un
velamen enemigo y la angustia de saber, como siempre, que de
la correcta emisión e interpretación de unas señales depende el
futuro colectivo.

Paseo por el pueblo de Garraf. Es una aldea blanca, un lugar


de veraneo para las familias que, por herencia, disfrutan de las
casetas de madera, pintadas de blanco y verde, que dan a una
cala en forma de hoz.
En el techo de una construcción del puerto hallo una cuerda
tirada. Me sorprende su similitud con el perfil de una sala-
mandra, parecido que llega incluso a la imitación de la postura
del animal en la portada de la revista del Grupo surrealista de
Madrid.

58
POR LOS ALREDEDORES

Raras exigencias me impulsan hasta la playa. Decido


rápido. Alrededor, las cosas fulguran y no quiero perderme
nada. En el asfalto hay dibujada una flecha de dirección. Me
obligo a seguirla. Un perro viene a saludarme. Me acuclillo ante
él. Olisquea mi mano tendida. Se establece una simpatía entre
ambos. Da una vuelta por los porches de las casas. Se va. A
unos pasos, en medio de la playa solitaria, encuentro un perro
de plástico encima en un pequeño pedestal.
Llego a una zona abandonada, llena de pintadas groseras
o intraducibles, turbios garabatos, latas, cenizas de hogueras,
papeles, malas hierbas. Una inscripción borrosa, Bahía de cochi-
nos, que era el rótulo de un bar, ha permanecido para calificar el
improvisado vertedero.
Anochece. Rayos dorados iluminan a una pareja de anima-
les semejantes a ballenas que están dibujados en un tabique.
Aproximan sus labios. De una de ellas sale un signo de interro-
...se establece una simpatía entre ambos...
gación; la otra responde decidida: sí

Suelo también merodear por los alrededores de mi casa. En las


cuatro paredes de una pequeña edificación de ladrillo próxima
a mi domicilio, un cuarto de luz o algo así, han escrito la frase:
El agua. Puede que sea la misma persona que se ha dedicado
a pintar con spray: más luz, menos muerte, en distintos pun-
tos del asfalto del Paseo Marítimo. Muy cerca del cubil al que
antes me refería, fotografío un ventanal del que su antiguo pro-
pietario se ha desprendido, dejándolo junto al contenedor de
basuras. Está intacto. Sus hojas se abren hacia adentro y por la
abertura sobresale la maleza. Me parece un sugerente poema
visual, una invitación a asomarse al interior.
Exploro un descampado. Doy con lo que queda de una
pista de tenis: algunas de sus líneas, ahora cortadas aquí y allá,
podrían ser señales de indicación, y nuevas especies híbridas
las plantas en las que se han enroscado pedazos de tela verde.

61
POR LOS ALREDEDORES

Siento un sobresalto al ver que los postes que tibaban la red han
desarrollado inconfundibles los sexos masculino y femenino.

Estoy en Perìgueux, en la Dordoña francesa. Me adentro por


el casco antiguo. Los pasos resuenan en las paredes. En el yeso
de un tabique hay grabado un corazón, casi borrado por otros
trazos furiosos. Unos pasos más adelante, en una vieja puerta
de madera de apariencia no muy sólida, se halla escrito en tiza:
Oui, oui, inscripción que interpreto como un aliento a continuar
con mi estrategia para aumentar la realidad.

Decido participar en el juego de las constelaciones. Consiste en


calcar el perfil de uno de estos grupos estelares en un mapa de
la ciudad. El dibujo marca un recorrido. Se supone que en los
puntos donde hay una estrella debe esperarse que suceda algo.
De un libro de astronomía elijo Los peces del sur. Pronto me doy
cuenta de que la ubicación de la constelación en un callejero
no es azarosa, siempre está de una forma u otra guiada, lo que
me parece insatisfactorio. Abandono la idea de jugar durante
....una pareja de animales semejantes a ballenas...
unos días. Una tarde encuentro un sobre. Inmediatamente sé
que la dirección que figura en el remitente es el punto inicial
del paseo. Escribo una nota: «Amigos, gracias por participar en
el juego de las constelaciones. La vuestra es Los peces del sur».
Quiero dejarla en el buzón de los impulsores de mi aventura.
Toco varios timbres sin resultado. Finalmente me atrevo a tocar
el del piso que figura en el sobre. Estoy preparado para respon-
der “correo comercial”, pero me abren la puerta sin preguntar,
como si me estuvieran esperando. Y, por otro lado, ¿hay algún
sentido en que el azar disponga que los puntos marcados por las
estrellas se correspondan con hallazgos redondos? La cúpula de
una pérgola, un tragaluz, un montículo en medio de una ram-
bla. ¿Cómo no conectarlos con astros caídos?
A veces estos hechos inesperados, a los que por fin definiré
como poéticos, suceden en compañía o son el resultado de un

63
POR LOS ALREDEDORES

encadenamiento de sucesos que pueden relacionarse con otras


personas, aunque hayan ocurrido en soledad.

Quiero mostrar a un amigo una vieja estación de ferrocarril


abandonada. Me parece muy sugerente su estado ruinoso. Es
una mañana cualquiera de un día laborable. Estamos absoluta-
mente solos. Para llegar a la estación cruzamos un paso subte-
rráneo. De unos altavoces disimulados en las paredes sale una
melodía sentimental interpretada por una orquesta descono-
cida. Cuando salimos al exterior, comprobamos que el edificio
está cerrado y que dentro no parece haber nadie. No puedo
evitar relacionar esa música con la composición iraní escuchada
unos años atrás por José Manuel Rojo en un subterráneo de
Madrid, que tuvo el poder de detenerlo en seco y que había
sido ya prefigurada en un objeto creado por él cuyo título era
precisamente La canción subterránea. Esos acontecimientos
están publicados en el número 8-9 de la revista Salamandra, el
primero que llegó a mis manos.

Eugenio Castro y yo andamos por una calle cercana a mi domi-


cilio. De repente se detiene en seco ante un edificio de aparta-
mentos que, en sus palabras, «le parece estar como en sombra».
Señala una terraza que no es igual a la de otros edificios cir-
cundantes, pues sus paredes sobresalen tomando una forma
picuda. Y su color terroso también lo distingue de esos otros. El
caso es que, sin él saberlo, estaba señalando el lugar en el que
durante una época, junto a un compañero, desarrollamos cier-
tas experiencias poéticas de inusual intensidad que culminaron
...en una vieja puerta de madera de apariencia no muy sólida... con el descubrimiento de la revista Salamandra antes citada y
del Grupo Surrealista de Madrid. Esta publicación ahí la leía-
mos con dedicación.

Estoy en la playa con una amiga. Es otoño. Vemos que la marea


ha devuelto a la orilla dos bolas de un material extraño, parecido
al corcho. Ambas tienen el mismo tamaño, pero una es blanca y

65
POR LOS ALREDEDORES

la otra negra. ¿Somos ella y yo? Esta misma amiga es quien me


hizo reparar en una imagen insólita. Se trababa de un carro de
supermercado colocado sobre el techo de una cabina telefónica.
La asociación me parece tan sorprendente que estoy seguro de
que, si en el tiempo en que el Conde de Lautréaumont redac-
taba Los cantos de Maldoror, hubieran existido los supermerca-
dos y el teléfono, el encuentro visto por nosotros habría figurado
sin duda como una de las famosas definiciones de la belleza con-
tenida en sus páginas, junto a la del paraguas y la máquina de
coser sobre una mesa de disección.

Este invierno sucedían en el seno del Grupo surrealista de


Madrid los hechos, narrados también en este libro, motivados
por el visionado de la película Branca de Neve, que yo no vi por
no haber podido viajar a Madrid en esa ocasión. Recibo en casa
numerosos correos electrónicos cruzados entre los miembros
del grupo, que narran los azares vividos en modo tan exaltado
y urgente que no logro discernir con claridad su importancia.
...una invitación a asomarse al interior...
Hablan de láminas negras, de un paisaje nevado o de un edificio
que se derrumba y del que sólo queda en pie la blanca efigie
de un cisne. Estoy en el balcón. De pronto, dos garzas blancas
vuelan majestuosamente en círculo ante mis ojos.

Queda por saber el motivo por el que estos presagios son impor-
tantes en una biografía sentimental, en este caso la mía. Se
podrá objetar, no sin un punto de razón, que en sí poco tienen de
extraordinarios. Efectivamente, lo son sólo porque deseo que lo
sean, porque quiebran las certezas absolutas y las definiciones
tajantes a las que la modernidad me tiene habituado. Todo con-
siste en que la realidad se vuelva irreconocible sin que pierda
nada de su sustancia. Lo que he tratado de transmitir en este
texto es la necesidad de vivir fascinado y la obligación moral de
construir la propia existencia en base a los anhelos individua-
les de cada cual. De lanzarse a los márgenes del camino, volar
hasta el abismo o excavar hacia el sol.

67
ECOS DE LA EXPERIENCIA ARRUINADA
Lurdes Martínez

Hace tiempo que nos hemos convertido en testigos atónitos


e impotentes de la disolución de las significaciones esenciales
de lo real en favor de sucedáneos, meras réplicas avivadas por
la presencia alienígena de los presupuestos capitalistas. En el
transcurso de esta devastación implacable, se ha visto grave-
mente amenazada nuestra cultura material y espiritual: el
entorno natural, la ciudad histórica, las antiguas creencias y las
costumbres. Todo ha sufrido el mortífero ahuecamiento de su
condición más íntima, indispensable para el libre trasiego de la
mercancía, que es protagonista del escenario de la economía
escindida.
Y esta destrucción del entorno natural y humano a que me
refiero, donde se ancla la experiencia y encuentra inspiración la
dimensión psíquica y afectiva del ser humano, ha dado paso a
la más absoluta uniformización de los lugares de vida y de las
formas de relación.
Si la ciudad ha sido siempre espacio humano forjado con las
alegrías y tragedias de quienes la habitaron, lugar donde resue-
nan los ecos de su heterogénea historia, adentrarnos en la nueva
ciudad de la mercancía es darnos de bruces con una realidad
opuesta. Y es que una nueva entidad urbana ha surgido del
desmoronamiento de la ciudad histórica, formada por idénticas
áreas residenciales que se encadenan constituyendo el sistema
carcelario de conurbación que ordena y aprisiona el territorio
LURDES MARTÍNEZ ECOS DE LA EXPRIENCIA ARRUINADA

e inmoviliza la vida que reside en su seno. Este nuevo modelo sión, el pálpito y la sensualidad de la vida social pierden fuerza y
de desarrollo urbanístico responde al proyecto totalitario del con ella el riesgo del encuentro, el desafío de la mirada directa, el
poder de disolver la realidad, la conciencia y la memoria de la roce del juego en la calle, la carnalidad del abrazo… La entrega,
vieja urbe e impedir que sus habitantes conserven el contacto la descarga de afectividad que modelaban la vida de antaño,
con todo aquello que pudiera testimoniar valores de otras épo- son arcaísmos que sólo conservan unos pocos (los viejos nos
cas e inspirar sus vidas. Una operación de saqueo que se ceba los traen del pasado, la población inmigrante de otros lugares).
especialmente con los centros históricos de las viejas ciudades, Son restos, ruinas del pasado y como tales generan desasosiego
destinada a despojar su esencia y sanear su profundidad abiga- y se viven como una amenaza. A veces estas ruinas de nuevo
rrada y peligrosa para que, una vez dotados de un nuevo rostro cuño irrumpen en nuestra cotidianidad, asaltan nuestro pre-
impecable, quede expedito el camino que conduce al consumo sente y, como apariciones, nos sobresaltan con su presencia. No
sin trabas. hace mucho fui testigo de una escena que tuvo lugar en plena
La nueva ciudad no sólo carece de capas sucesivas de acon- calle, en la que una pareja de jóvenes que paseaba a un bebé
tecimientos sedimentados a lo largo del tiempo que pudieran y a dos perros era abordada por un hombre anciano, acompa-
influir en el ánimo de sus moradores; también está desprovista ñado también de su perro y que, deseando conversar, se dirigió
de miradas adecuadas que la vivan, pues el capital humano con a ellos diciendo: «Qué felices debéis de estar, con un niño y dos
perros...». Ante esta cándida manifestación de calor humano, los
que cuenta para la construcción de su devenir histórico son los
jóvenes huyeron despavoridos, sin contestar, como si hubieran
habitantes de esa utopía negativa, indiferentes –e impoten-
visto al fantasma, entrado en años, que toda ruina posee (he de
tes– ante la desaparición de la vieja urbe. Huyen de esta por-
decir que la escena sucedió muy próxima a un lugar en ruinas).
que la imaginan, en su delirio aséptico, insalubre y abarrotada
Poco después de este hecho, leí en un periódico una noticia que
de miasmas del pasado. Cobijados y guarecidos de los peligros
no pude dejar de poner en relación con lo descrito: el personal
de la vida en sus coches y casas, aislados e inmovilizados ante médico y asistencial de cierto hospital madrileño se dejaba inva-
el teclado y la pantalla, ¿podemos confiar en que los aconteci- dir por un pavor similar, esta vez teñido de odio racial, cuando
mientos de su vida merezcan ser grabados en las piedras de la un grupo de gitanos, ante la amarga noticia de que un familiar
ciudad? Si la ciudad es y debe ser un «proyecto humano como había fallecido allí dentro, penetró violentamente en el centro
terreno histórico», es difícil imaginar que en esta nueva ciudad sanitario con la pretensión de sustraer el cadáver para velarlo
desvitalizada pueda ocurrir algo interesante. en el seno de su comunidad. En ambos casos se manifiesta la
A un espacio adocenado corresponde entonces una expe- reacción hostil ante la extrañeza que provocan –atrincherados
riencia anestesiada: el aire de la ciudad ya no nos hace libres. como estamos en la seguridad de nuestro aislamiento, confor-
La sociedad tecnológica que conecta desde el aislamiento ha tablemente cobijados– comportamientos que se consideran
originado el desarraigo y la disgregación sociales o, más exacta- ya anticuados. En el primer caso se trata de la repulsa a toda
mente, incita a una cohesión perversa que se sirve de la mercan- comunicación si no está mediada y a todo contacto con el otro
cía como lazo común, pues no son las relaciones las que crean y con lo desconocido, especialmente cuando puede contagiar
calor social, sino las cosas a cuyo calor nos reunimos. Así, la ten- con su aliento envejecido. En el segundo, se hace evidente el

70 71
LURDES MARTÍNEZ ECOS DE LA EXPRIENCIA ARRUINADA

brutal choque entre dos formas diferentes de enfrentar el des- presente embotado. A esta cualidad –que podríamos deno-
amparo más absoluto, esto es, la muerte: la eficacia aséptica de minar insurgente– se añade otra en el plano sensible e indi-
la modernidad técnica, que ignora la muerte, porque también sociable de aquella, que es la de configurarse en microclimas
rechaza la vida y encara aquélla como un paso más del protocolo bajo cuya influencia es posible alcanzar un estado de ánimo que
sanitario, donde todo debe inspirar normalidad y contención, y predispone a la vivencia de la poesía –o al menos es así como
el desgarro arcaico de una cultura que asume la muerte como conmueven mi afectividad–. No es tanto que sean intrínseca-
parte de la vida y la integra en un ritual de duelo. mente poéticos –aunque a algunos nos parece que sí– cuanto
Como estos restos intangibles del pasado, formas de vida ya que poseen la facultad de transportar a una experiencia encar-
en desuso, también son escombros que deja a su paso el «viento nada en el pálpito de ciertos estados de turbación que se produ-
del progreso» aquellos lugares de la vieja ciudad acosada que cen en el transcurrir cotidiano, que alumbran la opacidad de la
aún resisten milagrosamente la amenaza de la piqueta. Me vida en curso destemplando el orden dado y nos adentran en lo
refiero a ciertas calles y rincones, tiendas o bares: restos del desconocido ampliando la percepción de lo real.
campo de batalla de una destrucción infligida a sangre y fuego, A menudo me dejo asaltar (o me asaltan ellos, sin más) por
vestigios, diseminados aquí y allá, de un mundo que se empeña esos desechos de alta concentración vital: me dejo ir hacia esos
en permanecer a toda costa.1 Son lugares que cuesta transitar lugares en los que el tiempo se asoma –y en los que es difícil
pues producen desconfianza y extrañeza o simplemente pasan evitar pensar que no se dieran las formas de vida de las que
desapercibidos por su absoluta pobreza, pues no hablo de aque- hablo–, que poseen un aura del que carece lo “nuevo”,2 y que
llos que han sido maquillados para el ocio o el reclamo turís- si me atraen en la ciudad en que vivo, su canto de sirena se
tico, sino de ciertos agujeros negros que se hallan totalmente eleva cuando visito otros lugares no tan habituales.
en los márgenes pues no consienten cumplir norma alguna que Paseando por el casco viejo de Palma de Mallorca fui a dar
los incluya en el circuito productivo, espacios que son refugio con uno de esos establecimientos antiguos que utilizan como
de una población apartada por las exigencias de la economía y reclamo de lo que se puede adquirir en su interior –en una
que remiten a otro tiempo y a otra vida. Unos y otros –estos arcaica operación de magia– una reproducción, a mayor escala
lugares, aquellas formas de convivir– en su inactualidad e y en la vía pública, del objeto en cuestión –cuando estos aún
inutilidad revelan valores nuevos y se cargan de propiedades conservaban su valor de uso. En este caso se trataba de una
insospechadas. Como lugares privilegiados que son de nuestra óptica, cuya llamada publicitaria en el exterior, unos gran-
memoria social y psíquica, la conmoción o choque que produce des anteojos, difícilmente se correspondía con lo expuesto en
su presencia en la vida actual nos enfrenta al sinsentido de un el escaparate: una mezcla abigarrada e insólita de gafas y de
1. Junto a los lugares de la vieja ciudad, todos los restos de una economía caduca: maquetas de aviones. A este hallazgo siguió, el mismo día o el
campos cultivados en medio del paisaje postindustrial; fábricas abandonadas, anti-
guos almacenes y talleres ya en desuso (me refiero aquí a las construcciones del 2. Un aura, es cierto, ya señalado por muchos. Personalmente los lugares, las
antiguo paisaje industrial desechadas por el recambio económico, que se hallan en cosas anticuadas –o viejas, usadas– siempre me han generado ensoñaciones: me
estado de plena decadencia y que componen una poética de la desolación que tanto pregunto por cuántas manos habrán pasado, qué gente los ha habitado y qué suce-
nos inspira, y no a ese otro sentido de “arqueología industrial” que se asocia al sos han transcurrido allí, hasta el punto de que en un tiempo me imponía que todo
turismo y al maquillaje urbano); vestigios de naturaleza indómita, islas del tesoro en lo que me rodeara –mis objetos personales, los de mi casa– fuera usado, sintiendo
el océano de la conurbación; anticuados objetos que han perdido su utilidad… un rechazo inexplicable hacia lo no manoseado.

72 73
ECOS DE LA EXPRIENCIA ARRUINADA

posterior, el encuentro totalmente fortuito con un amigo muy


querido, también de visita en la ciudad. Tiempo después este
amigo envió a mi dirección unas fotografías tomadas en Palma
de Mallorca, ciudad que él frecuentaba entonces por razones
amorosas, de esa misma óptica y de otras tiendas similares.
Desde luego la coincidencia no hacía sino mostrar una sensi-
bilidad común, y no excepcional, hacia ese tipo de lugares y su
poética de lo inútil. Pero además, y eso me resultaba más suge-
rente, reafirmaba mi impresión sobre el poder de convocar que
aún reside en ellos y de ese estado visionario que se alcanza bajo
su influencia: en la calle del León, esta vez en Madrid y tam-
bién en el casco antiguo, el anuncio de una óptica anticuada nos
dirige a un escaparate ubicado en una de las paredes del portal
de una casa de vecinos (un hábito comercial bastante frecuente
antes y que ahora es residual), que exhibe ¡artilugios ortopédi-
cos para los pies! y un cártel en el mismo escaparate nos invita a
visitar una tienda de calzado situada a unos metros de distancia
cuyo sugerente nombre es El pie de oro.
En la misma calle del León, una de sus aceras condensa los
pasos de un vía crucis laico. La enigmática presencia de una
diosa Minerva diminuta y exquisitamente modelada –clon de
otra grandiosa que preside la ciudad desde la azotea del bello
edificio que alberga el Círculo de Bellas Artes–, encaramada
en el primer piso de una casa de viviendas, entre dos balco-
nes, extiende su halo de misterio por una calle que exhibe sus
restos: las siluetas de dos bustos femeninos donde se destaca
claramente el peinado, dibujados en el cristal de una amplia
.... gafas y maquetas de aviones...
ventana en el primer piso de un edificio situado al inicio o al
final de la calle, dependiendo de la dirección del paseo, son el
anuncio de una antigua peluquería que ya no está en funciona-
miento y cuyo acceso –es un misterio– no consigo adivinar;
más adelante, la fachada posterior de un cine, encajonada entre
dos edificios de viviendas, cuyas pequeñas dimensiones parece

75
LURDES MARTÍNEZ

contradecir su nombre –Monumental Cinema– tiene indicada


la salida de urgencia, cerrada a cal y canto por una persiana, y
sobre ella, a una cierta distancia, se alza un mirador solitario al
que es imposible saber cómo acceder; varios establecimientos
de venta de pescado ya cerrados –extraña concentración en
una calle de escasa longitud– conservan sus rótulos y traen el
exótico olor del mar a una ciudad continental. Uno de ellos se
anuncia con su antiguo nombre, “Pescadería Los Ferreros”, a
pesar de que en su interior se haya instalado hoy una tienda de
zapatos de baile.
Lugares condensados, condensación de lugares. Paseo
por Lisboa y percibo que su atmósfera está formada por la
concentración de los efluvios de estos lugares que transmiten
la sensación de que allí se vive fuera del tiempo o, mejor, en
un tiempo distinto.3 Una cualidad que se hace explícita en la
película de Alain Tanner titulada En la ciudad blanca y que
transcurre en Lisboa. En el bar de la pensión donde se hospeda
el protagonista (un marino que decide abandonarse a los desig-
nios de la ciudad), un reloj marca la hora al revés, siguiendo sus
agujas los números de la esfera dispuestos en dirección contra-
ria. Entre desconcertado y divertido, le comenta a la empleada
del hostal tal circunstancia, a lo que ella responde que el reloj
funciona correctamente y que es el mundo el que marcha al
revés. Es eso precisamente lo que experimento al caminar por
Lisboa, que allí se vive el tiempo real y que fuera de ella está el
tiempo del simulacro.
En la última visita a la ciudad, atraídos por lo que parecían
dos columnas art decó que flanqueaban la entrada a un lugar un
El pie de oro
tanto desastrado y desangelado situado a espaldas de una de las
3. No sólo Lisboa, sino todo Portugal, especialmente antes de la uniformiza-
ción de la Unión Europea, como advertimos en el libro de Miguel Pérez Corrales,
Disparos del Archibrazo, una inmersión en la ruina local y vital de este país, que
reúne una selección de ”fotografías realizadas por el autor a lo largo de diecisiete
años de espaciadas deambulaciones solitarias por la tierra portuguesa... trazando el
mapa de belleza afirmativa de un país simultáneamente masacrado por la barbarie
del Progreso contemporáneo”. Ediciones Insoladas, Islas Canarias, 2004.

76
LURDES MARTÍNEZ ECOS DE LA EXPRIENCIA ARRUINADA

grandes avenidas de la ciudad, descubrimos de forma azarosa 50.000 metros cuadrados) estará dedicado en su mayor parte
lo que queda del Parque Mayer, antiguo lugar de ocio conocido a equipamientos culturales (teatros, estudios para la formación
como el Broadway lisboeta y por donde pasaba la vida cultural de actores) y el resto lo ocuparán comercios, servicios, viviendas
y nocturna de la ciudad. En la actualidad continúa funcionando y un gigantesco estacionamiento subterráneo.
un teatro de variedades y un par de restaurantes, pero el lugar Ese tiempo vivido en Lisboa reapareció poco después en
es un descampado en el que se mantienen todavía en pie y en Madrid, no muy lejos de la calle del León, en un hostal llamado
un estado avanzado de abandono los edificios que formaban Lisboa que encuentro en un paseo por el centro de la ciudad y
el complejo y que albergaban cines, teatros y otros locales de en cuyo vestíbulo me adentro. Tiene la atmósfera de los luga-
entretenimiento. Perdida su utilidad, una visita nocturna lo res de la ciudad portuguesa y el largo pasillo que comunica la
convirtió en uno de esos lugares en los extremos, donde experi- puerta de entrada con la recepción, se me antoja un pasadizo
que comunicara con Lisboa. Detrás del mostrador de la recep-
menté el tiempo lleno de tiempo de los sueños o del enamora-
ción un reloj marca la hora a la que quizá unos amantes hayan
miento.
fijado un encuentro amoroso.
¿Por qué esa peculiar percepción del tiempo en Lisboa?
Tiempo lleno de tiempo, tiempo marcado por relojes de
Hay allí todavía una gran densidad de lugares que conservan
lugares vividos. En la ciudad francesa de Perìgueux, en un
las huellas que deja el tiempo en las cosas. Se advierte que la barrio de la periferia, entramos una mañana de un día de dia-
obsesión por el recambio constante de lo viejo no es omnipre- rio a resguardarnos de la lluvia en un bar a medio llenar de lo
sente y que persiste una complacencia, un gusto por las cosas que parecían ser clientes habituales. Al entrar sentimos una
gastadas, pulidas muchas veces, que tienen un fulgor muy cierta desconfianza que quizá indicaba que aquel lugar no era
distinto al brillo impúdico de las cosas nuevas. Los lugares y frecuentado habitualmente por extraños, pero esta sensación
locales más dispares muestran el mobiliario y la decoración de pronto se disipó ante el trato amable de las personas que aten-
cuando fueron inaugurados y las áreas nuevas de la ciudad son dían la barra, antiguos rockers que conservaban la estética de su
todavía islas en el océano de lo vivido. Lo que pudiera parecer juventud en vestidos y peinados. El bar estaba ubicado en una
una apreciación esteticista se desvanece, pues bajo esta capa zona económicamente deprimida, probablemente afectada por
de vejez abrillantada aparece una sensibilidad social vertebrada alguna de las reconversiones industriales tan frecuentes en las
por lo común.4 Una vida no obstante llamada a desaparecer. Si últimas décadas, lo que tal vez explicaba que una buena parte
el incendio “fortuito” del Chiado lisboeta dio paso a la moder- de los parroquianos pareciesen desempleados. Fuera esto cierto
nización del consumo, el proyecto de renovación del Parque o no, lo que sí se advertía era una atmósfera templada por el
Mayer proyectado por el arquitecto Frank Gehry, se presenta vigor de unos lazos sociales que no eran los de la inconsistencia
como emblema de la modernidad cultural: el nuevo espacio (de de la vida actual. La sensación de tiempo suspendido aparecía
de nuevo. Nos llama la atención la decoración de las paredes del
4. Una disposición con consecuencias inmediatas en la vida real, como fue el
hecho de que durante la ola de calor que asoló Europa durante el verano de 2003, local: estaban llenas, en un horror vacui, por una multitud de
en algunas de las ciudades europeas que aún mantienen el mismo calor social que relojes de los años 50 y 60.
Lisboa, y en la misma Lisboa, muchas personas, sobre todo ancianos, fueron salva-
das de una muerte inevitable por la solidaridad que mostraron sus vecinos, algo que
Un nuevo encuentro con esa experiencia arruinada ocu-
no sucedió en otras ciudades de latitudes más norteñas. rrió con ocasión de la visita a una exposición de fotografías de

78 79
LURDES MARTÍNEZ ECOS DE LA EXPRIENCIA ARRUINADA

Joan Colom en la que se mostraban imágenes tomadas en el donde se silencian los extremos vitales y se nivelan en el confort
barrio chino de Barcelona, o barrio del Raval, durante los años de una existencia fácil y protegida.
50. Otra vez las imágenes me encaraban con una vida todavía Si estas imágenes adquieren la cualidad de ruinas es porque
encantada, cuyo desenvolvimiento testimoniaba una concien- ilustran unas formas de vida desmoronadas y son símbolo de una
cia y una sensibilidad modeladas por lo común. El mismo Joan devastación: se refieren a una existencia pervertida por la diná-
Colom afirmaba que era en el Raval el único lugar donde aún mica de la sociedad de consumo, que ha conseguido corromper
encontraba al ser humano, y se dejaba seducir por una vida las antiguas relaciones entre las personas tornándolas en sim-
tejida con el diálogo, la reciprocidad y el humor, que tenía lugar ples relaciones entre cosas. De ahí que aquellos contactos exu-
en ese teatro social cuyo escenario era la calle. Tanto las foto- berantes entre hombres y mujeres sean ahora un estorbo para
grafías como la filmación que Colom robó en el barrio chino, las formas de vida del capital, que se inspiran en el desarraigo y
que también pude ver en la exposición, mostraban calles rebo- el aislamiento. Se trata de desculturizar en las antiguas formas
santes de gente: mujeres tendiendo ropa, jóvenes charlando de existir y reculturizar en los nuevos preceptos con el fin de
-paseando, en las verbenas, en plena ceremonia del cortejo o que la mercancía no encuentre impedimentos para colarse en
del desamor-, ancianos reunidos al calor de un banco callejero, todos los rincones. Aquella vida y sus manifestaciones pasan
niños jugando…Todas ellas documentos de una vida ya pericli- entonces a formar parte de una «arqueología de las costum-
tada, pero plena. No desearía caer aquí en la exaltación acrítica bres» –que ahora se exhibe en museos y galerías de arte–, una
de una vida cruda por extrema. Hablo de experiencia integral, nueva rama de esta ciencia inaugurada por la devastación del
de una vida forjada por las relaciones humanas, pero sé que capital. Si el pasado se ha hecho trizas, las fotografías semejan
estas no eran únicamente de igualdad. No olvido que la pobreza fragmentos que necesitaran de nuestra empatía imaginativa
y el dolor engendran abatimiento y mezquindad, también vio- para completar y reconstruir ese pasado remoto, con el mismo
lencia y explotación del ser humano.5 Tampoco es mi intención esfuerzo que empleamos ante unas ruinas celtas o griegas...
reclamarme de manera folklórica de una tradición tantas veces Entre aquel pasado y nuestro presente se abre un abismo tal
castrante. Pero lo que sí quiero resaltar es que aquella vida que lo que parecía cercano y habitual –modales, expresiones y
–la que intuimos en las fotografías o imaginamos al entrar en gestos que vimos de pequeños o nuestros viejos nos han rela-
espacios construidos con sus historias– se mostraba en su ple- tado– hoy causa una aguda extrañeza y rechazo, por su distan-
nitud, y aquí caben la angustia y la desesperación pero también cia y anacronía.6
los enigmas y maravillas que toda vida encierra, a pesar de las 6. Esa vida anticuada de la que insisto en hablar y que reflejan las imágenes de
Joan Colom, era además la del proletariado, una clase social cuyo modo de vida
carencias materiales. Ahora la abundancia del consumo se ha ha sido visto por algunos –intelectuales y artistas revolucionarios– a través del
asentado –entiéndase, en el primer mundo– pero la vida nos prisma de la utopía .Y el reflejo que ese prisma devolvía era una vida liberadora en
sí misma –por la verdad que contenía–, germinada por la semilla de la revolución y
quiere ser arrebatada. Y frente a la experiencia total, la socie- llamada a desempeñar un papel esperanzador en los procesos de transformación de
dad de mercado nos incita a una vida adormecida y sin riesgos la sociedad. Desearía matizar que personalmente no comparto esta visión idealista,
cargada de tintes románticos, de las bondades de la vida popular. Reivindico lo que
5. No obvio el contexto social en que fueron tomadas las imágenes de Colom, que se ha perdido en el camino de un progreso que abandona en la cuneta la veracidad
era el de la pobreza y la humillación de la España de posguerra, ni que muchas de de las cosas, pero la verdadera vida ha estado y está por construirse. No obstante,
las fotografías de la exposición retrataban el submundo de la prostitución. partiendo de estas consideraciones, ¿sería una osadía sugerir que las imágenes que

80 81
LURDES MARTÍNEZ ECOS DE LA EXPRIENCIA ARRUINADA

Y si es cierto que estas formas de vida y las imágenes que tidos y los humillados, aquellos que perdieron en favor de los
las documentan han quedado anticuadas y arrinconadas por vencedores de la historia. Estos, que han sido los protagonistas
las exigencias de la economía y su modernización tecnológica, del gran relato histórico, forjado y utilizado por ellos para trans-
también lo es que –y precisamente por ello–se recargan de una mitir su historia y su cultura –producto de sus rapiñas– han
cualidad reveladora, pues bajo su luz la pseudo-vida que nos silenciado la historia de los vencidos. Es entonces, y siguiendo
ha tocado soportar adquiere un perfil grotesco y un contenido a Benjamin, mediante el recuerdo y la memoria, que partici-
insustancial. Su propia inactualidad e inutilidad las convierten pamos y tomamos conciencia del sufrimiento de esas víctimas,
en islas de un archipiélago que se eleva sobre la mediocridad y que esa parte oculta del pasado, que pugna por hacer valer
de una existencia carente de relieve y se ancla en la profundi- sus derechos, practica una suerte de revancha contra un pre-
dad de su memoria. Pero además, esa vida documentada en las sente cuya ideología «refuerza los intereses de los vencedores de
imágenes de Colom, inspiró una disposición particular en mi hoy y facilita la reproducción de los males de ayer», rescatando
espíritu capaz de consentir, en palabras de Christian Ferrer, «el así su humillación de aquel pasado oculto. ¿No muestran las
cruce a otros tiempos», de convertirse en «conejera que conduce fotografías de Colom una historia acallada de desheredados y
a pliegues de la imaginación». desposeídos? En una suerte de iluminación, la visión del reloj
Visité la exposición de fotografía en varias ocasiones expe- me hacía consciente de que el recuerdo de un pasado doliente
rimentando siempre una difusa sensación respecto al tiempo al que me enfrentaban las imágenes (siempre inacabado, cons-
-un tiempo evidentemente marcado por la potencia visual de tantemente abierto), que ahora reclamaba su lugar, se realizaba
las imágenes-, impresión que se hacía más intensa al entrar en en el presente y pasaba a la historia.
la sala oscura y silenciosa donde se proyectaba la película que ¿Y no son esas ruinas locales y vitales una venganza
Colom rodó en el barrio chino de Barcelona, –barrio al que, he que se toma el pasado sobre un presente que nos repugna?
de decir, me une una especial relación afectiva–. En una de las Desafiantes, nos imponen el recuerdo mediante su presencia y
visitas (que hice después de haber leído las tesis de la historia resisten gallardas a este tiempo que prolonga la dominación de
de Walter Benjamin sobre su particular concepción del tiempo ayer. Frente a un mundo que exalta la pureza de la mercancía,
y del pasado) pude ver algo en lo que no había reparado antes: la constante regeneración de cuerpos y objetos en el mercado,
un gran reloj de época que presidía el vestíbulo de la sala de la fugacidad del presente y la amnesia perpetua, estas ruinas
exhiben con valentía la riqueza del pasado vivido, el pecado de
exposiciones y que estaba parado en las siete menos cuarto: la
su caída en desuso, un despojamiento indigente y la abigarrada
hora de despertarse, que ahora se convertía en la del desper-
comunidad que concurre en torno suyo. Desde su profundidad
tar de Benjamin, la hora de la toma de conciencia. Pues para
resuena el eco de una historia que se quiere acallar. Preservan
Benjamin hay una parte del pasado que irrumpe, asaltando el
del olvido e incitan a la ensoñación, por ello son proscritas de
presente y que se hace presente mediante el recuerdo. Es la
una civilización que silencia la memoria que habla a través de
parte inédita o desconocida del pasado, esto es, la de los some-
ellas y se afana en aquietar las convulsiones de una imagina-
nos ocupan son ruinas por partida doble, pues narran una doble derrota? En los
documentos de Joan Colom el cataclismo de un proyecto revolucionario de vida
ción no diseñada por ella misma. Se diría que esas ruinas son
aplastado por la guerra civil y el franquismo, constituye un hecho consumado. los mojones de un pasado siempre por construir, una especie

82 83
LURDES MARTÍNEZ

de proyectos inacabados que claman por su realización en otro


tiempo (Bertold Brecht), pero cuya reconstrucción no debe reali-
zarse de una manera arqueológica sino en función de un cambio
del presente (Walter Benjamin), forjando así una «arqueología EL LENGUAJE VELADO
del porvenir». No hay pues melancolía en este proyecto, sino Javier Gálvez
una reactualización constante del pasado, una revisitación con-
tinua del mismo que lo hace presente.
Es quizá a partir de estos puntos neurálgicos –espacios de
iluminaciones profanas– que se pueda construir un imaginario
I
insurgente. Son reductos de una vida real, de una experiencia
apegada a lo inmediato opuesta a la fantasmagoría de la socie- La poesía por otros medios: la poesía ya no sólo debe ser hecha
dad capitalista e inspiradora de la experiencia poética. Porque por todos, sino que cualquier medio para experimentarla puede
es de lo que se mancha con nuestra carne y nuestra sangre desde ser válido. Y la importancia radica precisamente en eso: en la
donde hay que partir para experimentar la poesía, poniendo en experiencia de la poesía, y no en su expresión (verbal o visual),
práctica lo que hemos llamado en otro lugar materialismo poé- que en este caso limitaría su valor a dar testimonio de un hecho
tico. No digo que lo poético deba o pueda únicamente forjarse concreto.1 La habilidad del poeta escritor habría perdido su
bajo el influjo de esas ruinas del pasado constantemente actuali- insolente superioridad. Hablar de la poesía como experiencia,
zadas, pues a pesar del acondicionamiento constante e implaca- significa hablar de la poesía en lo cotidiano, liberarla del capa-
ble al que se nos somete, estamos ya impregnando con nuestra razón pulcro en el que vive como una sonámbula. La poesía
afectividad –ingobernable, asombrada y apasionante– y nues- es un lujo al alcance de todos. Y aquí entra en juego el pensa-
tros acontecimientos vitales todo el espacio y tiempo presentes. miento analógico o simbólico, que a modo de cedazo del pensa-
Reclamo únicamente esa propiedad mediúmnica presente en miento permite desplazarnos por el discurrir diario cribando los
dichos lugares o formas de vida, espacios privilegiados desde los aspectos miserables y miserabilistas de la vida cotidiana, para
que hacer presente una vivencia de lo real y por ello, de la poe-
alumbrar los espejos subversivos de una mirada devuelta a su
sía por otros medios.
insaciable apetito de ver.
Podríamos hablar en este sentido de una física de la poe-
sía, de una experiencia material y sensual de la poesía, pues al
perder parte de su carácter abstracto e intelectual, adquiere de
súbito las cualidades de la materia, de cualquier materia: puede
ser rugosa como la corteza de algunos árboles, ácida como un
1. Lautréamont lo formuló de este modo: Todos harán la poesía (La poésie sera
faite par tous). Habría sido necesario que alguien proclamase, además: Todos vivirán
la experiencia. Bernard Nöel, prefacio a Georges Bataillle: Lo Arcangélico y otros
poemas, Madrid, Visor, 1982. Traducción de Pilar Ruiz Va.

84
JAVIER GÁLVEZ EL LENGUAJE VELADO

sorbo apresurado de zumo de limón, rojiza como la estela del sol libro, por ejemplo), se compone fundamentalmente de un vigo-
sobre el mar en un atardecer cualquiera... roso elemento subversivo, que implica, además y en determina-
Pero esta poesía por otros medios no es un medio estético o das circunstancias, una relativa dosis de riesgo en su aplicación
un método de contemplación. La poesía ya no ritmará la acción, práctica –me refiero a las pintadas callejeras–. Dejando al
irá por delante. Artaud lo expresa de otro modo: «Si nuestra margen una taxonomía poco eficaz e innecesaria, y es claro que
vida carece de azufre, es decir, de una magia constante, es por- esta forma universal y primigenia de comunicación sirve tanto
que preferimos contemplar nuestros propios actos y perdernos a los reaccionarios como a los revolucionarios (y a toda clase
en consideraciones acerca de las formas imaginadas de esos de estúpidos), hay un tipo de pintadas-frases muy particular:
actos, y no que ellos nos impulsen» (los subrayados son míos). aquél que se caracteriza no por su deseo (al menos manifiesto)
La poesía, por tanto, implica un movimiento en acto, un com- de incitar a la revuelta contra, sino aquél que pretende socavar
promiso político en la dirección de subvertir un orden y estado nuestra mirada, no para dejarnos ciegos, sino para dejar lustrosa
de cosas que hacen del hombre un homúnculo convencido de su nuestra retina.
servidumbre.
*
Hay un elemento fundamental que diferencia esta experien-
Son aquellas frases que involuntariamente nos sorprenden
cia de la poesía de cualquier convención poética: no tiene preten- sin ánimo de lucro, a diferencia de los innumerables letreros
siones, las jerarquías estéticas o artísticas han quedado abolidas, comerciales, señuelos a veces exquisitos, otras veces incluso sor-
y por encima de cualquier prestigio social artificialmente consti- prendentes, que nos persiguen a diario con inagotable avidez
tuido, lo que fluye es una excitación desapegada de toda rutina. (para combatir semejante logorrea nada mejor que hacerlo a la
Bien puede ser el encuentro con una persona , con un objeto, manera en que lo propone Jose Manuel Rojo en su excelente
con un elemento cotidiano y concreto el que provoca esa excita- artículo Tal es la poesía esta mañana, aparecido en el número
ción interior que nos apremia a seguir buscando y uniendo cabos seis de la revista Salamandra).
para, finalmente, desenlazar lo que de manera oscura sólo había-
mos presentido. Aquí no hay nada de raro ni de elucubración *
metafísica o mística, sólo lo real maravilloso que puede palparse, Poco importa que estas frases sean originales o no de la mano
olerse, oírse y verse a plena oscuridad en la luz amarga por la que que las plasma, es indiferente que declaren su anonimato o lle-
cotidianamente deambulamos orgullosos, negándonos a aceptar ven alguna rúbrica (por lo general, tan anónima como la falta de
que la vida se renueve cada veinticuatro horas. firma en las primeras). La comunicación, una vez superado el
nivel mínimo de comprensión de las palabras usadas, alcanza su
II estrato más profundo, que no es otro que el que se alcanza por
El pez sólo se salva en el relámpago medio del asombro por el asombro, aquél que nos sitúa en el
(César Dávila Andrade) límite de nosotros mismos, que nos hace dudar de nuestra propia
credibilidad. Más allá de algunos muros está nada o está todo.
Todo lenguaje -y voy a referirme en exclusiva al lenguaje
escrito- expresado fuera de sus límites institucionalizados (el *

86 87
JAVIER GÁLVEZ

Resulta conmovedor que en la era de las telecomunicaciones y


la inmediatez telemática haya personas capaces de comunicarse
–¡y de qué forma tan apasionada!– escribiéndose, a plena luz,
sobre los muros que limitan una calle cualquiera. Por ejemplo,
en la calle Miguel Servet, en Madrid, fui testigo (y segura-
mente, no el único) de una insólita e inédita historia de amor.
Primero apareció escrita la siguiente frase: «Joel, te quiero»,
escrito en grandes letras rojas. A los pocos días hubo respuesta;
en el mismo muro, justo al lado de la primera declaración estaba
escrito: «Bianca, yo te amo», también con imponentes letras
rojas, como si la potencia acústica de estos ecos silenciosos estu-
viera en función del tamaño de la letra.
Estas frases fueron borradas por los servicios de limpieza.
Pero pasados unos meses, los amantes de la calle Miguel Servet
reaparecieron, y con la sangre purificada; esta vez el color de la
declaración ya no era rojo, sino verde: «Joel te sigo queriendo»
¿Será preciso recordar que Miguel Servet fue quemado en la
...una insólita e inédita historia de amor...
hoguera por hereje; que fue él quien descubrió el papel funda-
mental que desempeña la circulación pulmonar en la purifica-
ción de la sangre?

*
Estas frases, en muchos casos extrañas, siempre fulgurantes,
condenadas a desaparecer más tarde o temprano de las superfi-
cies en que figuran, sólo se salvan en su inmediatez y en su inuti-
lidad, fundamento, éste último, de la poesía y lo maravilloso. Si
la palabra, de algún modo, es uno de los principios del hombre,
esta poesía por otros modos, este lenguaje, no ya desprendido
de su función básica de comunicación, sino enfrentado resuel-
tamente al lenguaje avasallador que sustenta al capitalismo,
nos pone en contacto directo con el lenguaje vivo de los mitos,
lenguaje que tiende a relacionar todos los seres y todas las cosas
del mundo, no para adornarlo o mistificarlo, sino para desentra-
ñarlo. Este lenguaje proteico y escurridizo nos está invitando a

88
EL LENGUAJE VELADO

saltar del otro lado del muro de la realidad para poder completar
nuestra visión y comprensión del mundo.

III
Desde hace ya bastantes años he ejercido la sencilla y gratuita
actividad del paseo, siempre con la certeza de dejarme extraviar.
En varios de estos paseos me he topado con la presencia enig-
mática de algunos comercios (en desuso o cerrados, o en plena
actividad) cuyos letreros que les dan nombre han sufrido la pér-
dida de alguna de sus letras, provocando a su vez una pérdida
de referencia o de identidad de ese mismo establecimiento.
Si una de las funciones utilitarias del lenguaje es la de iden-
tificar un objeto, hacerlo inteligible, en este caso asistimos a un
inconsciente y azaroso uso subversivo. El lenguaje de la servi-
dumbre con el que opera la publicidad, lenguaje que es cons-
tantemente sometido a una reducción de palabras y sentido,
que impide el libre movimiento del pensamiento, lenguaje a la
medida del hombre reducido a un simple consumidor de obje-
tos, ha encontrado en sí mismo un cansancio tan agotador que
parece estimular su propio y lento derrumbe.
Y de nuevo ante nosotros el lenguaje como juego, de la
nueva posibilidad de llevar a cabo «experimentos mágicos con
las palabras». Todo empieza con un balbuceo, un querer decir:
ausencia de significado y presencia rotunda de un significante
que resplandece a semejanza de una víctima ofrecida en sacrifi-
cio. Estas palabras desarticuladas han perdido su referente, han
quedado a la intemperie del sentido obligando a quien las per-
cibe a reinventarlas. No cabe la menor duda: «los misterios de
...y conocerás... la formación de las palabras, que nunca imaginé, estaban ahora
desnudos ante mí».
He aquí una dialéctica o alquimia del lenguaje cuya reso-
lución constituye uno de los secretos del pensamiento poético:
Anz es la expresión encarnada de la angustia; el camino men-
tal que hay que recorrer desde la n hasta la z es de la misma

91
EL LENGUAJE VELADO

índole que el que debe recorrer el trapecista de un trapecio al


otro: es ese mínimo instante de tensión el que atraviesa raudo
el movimiento de la poesía. Momento de pérdida si el balbuceo
se ahoga en sí mismo, o revelación de un peldaño más de la
escalera de lo posible.
Ese posible puede estar propiciado por el exraño entretejido
de lenguas diferentes: as na as es la transcripción fonética de
la expresión en lengua checa de “y conocerás”: ¿advertencia
o invitación? Si damos vuelta al espejo –azogue promisorio o
disolvente fatídico– leemos samsa: el absurdo cotidiano nos
abre un resquicio por donde perdernos en un vértigo cuyo final
no deja de sernos inescrutable.
Estos letreros que han tenido la bondad de ser un reclamo
de los objetos de consumo han devenido en víctimas propicia-
torias de un reencantamiento de la ciudad: su automutilación
no es en vano, introduce el tiempo de la espera. Y de nuevo el
movimiento dialéctico acentúa su persistencia. En ese intervalo
se pone en juego la posibilidad de una certidumbre: ¿estaremos
asistiendo al pronunciamiento de un oráculo?, ¿sería posible,
aunque temerariamente, intuir el final de la mercancía como
símbolo de afirmación del ser humano tal como es entendido en
la sociedad del beneficio personal o corporativo?, ¿podríamos
afirmar, con Maurice Blanchot, que «todo lo que decimos no
tiende sino a ocultar la única afirmación: que todo debe des-
aparecer...»?

...la expresión encarnada de la angustia...

93
LÍMITES DE LO POÉTICO
Antonío Ramírez

Si una verdadera vivencia de la realidad, en lo que conlleva


tanto de pertenencia como de transformación, es una de las
metas que fundamenta el surrealismo, buena parte de este
proceso de profundización se realiza a través del hilo que nos
conecta directamente con el mundo y sus fenómenos: la poesía.
No obstante, el surrealismo nunca ha ofrecido recetas infalibles
en las que apoyarse teóricamente ni métodos prácticos definiti-
vos con los que acceder a lo poético, por tanto, la poesía es para
el surrealista un territorio siempre virgen que habrá de ir descu-
briendo a base de experimentarlo como algo vivo y cambiante.
La pasividad propia de la contemplación de la obra de arte, por
mucho que se suela ubicar lo poético en ciertos poemas y obras
artísticas, no serán sino, en el mejor de los casos, los impulsores
de un estado de espíritu abierto a encontrar lo verdaderamente
poético en la propia vida. No obstante, muchas van a ser las difi-
cultades a la hora de experimentar la poesía, sobre todo debido
a las trabas que iremos encontrando en una vida inmersa en un
estado generalizado de alienación. Así, nosotros mismos repre-
sentaremos nuestro principal problema, como agentes de un
sistema sutilmente totalitario que ha logrado que le hagamos el
trabajo sucio escindiéndonos, casi de forma voluntaria, del pen-
samiento poético en favor de la hegemonía de un pensamiento
al servicio de un racionalismo reduccionista y estéril.
ANTONIO RAMÍREZ LÍMITES DE LO POÉTICO

La cuestión, evidentemente, no es ignorar la vida cotidiana tante profundización en esa libertad que se intuye en el núcleo
tal y como es, ni dejarla de lado a cambio de un refugio mental de lo poético.
anclado en el idealismo o las meras fantasías de que la vida irá Pese a la alienación que nos envuelve, una fuerte intuición
por sí misma hacia algo mejor. Por supuesto, no se trata tam- puede decirnos que todo está por saber, sentir y realizar, pero
poco de ser “realistas”, tal y como suelen vendernos los ideólo- lo cierto es que solemos vivir la vida de otra manera, como algo
gos pragmáticos con una actitud que no es más que resignación. cerrado y siempre mediatizado. Por ello, la poesía no es una
Si la poesía, según la entiende el surrealismo, surge básica- experiencia alegre en sí misma, no al menos en el sentido ino-
mente de la ruptura activa con ciertos modos de ser o entender cuo que se le suele dar a estos conceptos en nuestra sociedad,
el mundo, de la radical negación de a una situación alienante o sino que normalmente resulta traumática y perturbadora. Con
de dominación, nunca se presentaría en una existencia al mar- su llegad,a un abismo se abre ante nosotros allí donde antes
gen de los vaivenes de la vida y protegida tanto de sus terrores solo había ideas y actitudes preconcebidas que nos mantenían
como de sus placeres. Siendo la experiencia poética el proceso dormidos, un abismo que momentáneamente se llena de una
que lleva a la auto-cosciencia de la libertad, que es núcleo de vida desconocida que exige prevalecer mediante la acción y el
todo ser humano y que se manifiesta no ya como proyecto o riesgo, hacerse permanente a través de la intervención en las
deseo sino realizándose, solo tendrá lugar en una realidad vivida condiciones concretas que niegan una libertad que ahora sabe-
con todos sus riesgos. Por ello, nuestra relación con la experien- mos quiere emerger. Así pues, la poesía nos planta en la cara la
cia poética difícilmente será lineal e inmediata, ya que siempre consciencia de nuestra libertad intrínseca al hecho de existir, y
estará ligada estrechamente a las circunstancias de nuestra pro- a la vez nos hace ver cuanto la acallamos, cuanto nos amolda-
pia existencia y sobre todo en la medida que logremos negar mos a las circunstancias que nos invitan a ignorarla. Por lo cual,
aquello que pone trabas a su manifestación. Es evidente que nada más lejano del acomodo o la tranquilidad que las emocio-
en estas condiciones nada debe ser supuesto a priori para el nes que surgen de la experiencia poética. Es algo más cercano
surrealista, como si la poesía actuara dentro del previsible a la nerviosa emoción del que va a viajar a sitios lejanos o des-
mecanismo de causa/efecto manejado por la ciencia. De nada conocidos y sabe que tiene que dejar atrás todo su equipaje, es
sirve hacer previsiones en una búsqueda donde sólo cuenta la un dejarse llevar hacia el riesgo, hacia lo desconocido por vivir y
devoradora necesidad de intervenir radicalmente en la realidad, experimentar. Sin condiciones ni excusas.
siempre a la espera de encontrar el rastro de lo poético. Sólo de Por lo demás, es un hecho que este estado de libertad al
esta manera y en la medida en que avancemos en ese proceso, que aspira el surrealista solo puede ser intermitente, perma-
nos introduciremos en ciertos estados de felicidad y exaltación nentemente incompleto e insatisfactorio. Sería mentira afirmar
inseparables de toda experiencia poética que nos servirán como que las intensas y fulminantes vivencias poéticas sean el pan de
avisos del camino que debemos seguir. Pero lógicamente habla- cada día para el surrealista... de hecho su vida será una cons-
mos de una felicidad salvaje que nada tiene de equiparable a la tante dialéctica entre estos esporádicos (aunque infinitamente
felicidad burguesa basada en las burdas comodidades del bien- significativos) momentos cumbre y la dolorosa ausencia de todo
estar. Nos referimos a un estado del espíritu que se alimenta rastro de poesía. Así, a cada paso conquistado suele sucederle un
permanentemente del riesgo y el descubrimiento, de la expec- recrudecimiento de las condiciones que niegan lo poético, como

96 97
ANTONIO RAMÍREZ LÍMITES DE LO POÉTICO

si el sistema siempre encontrara la forma de cerrar los resquicios cayendo en un romanticismo de la tristeza que confundimos
que vamos abriendo a través de sus complejas construcciones. con un sentimiento de profundidad frente a la existencia, como
Es por ello que, en el caso de que logremos adentrarnos en lo si la mera consciencia de un vacío fuera suficiente para llenarlo.
poético, no podremos evitar el experimentarlo como la muestra Pero si la poesía es inseparable de la experiencia y la acción, no
de una realidad provisionalmente liberada donde todo parece puede ser sustituida por un lamento frente a las circunstancias
tener otra significación, pero fatalmente temporal. Una de las que la niegan. Si no nos movemos en contra de estas circuns-
consecuencias de esto puede ser que dotemos a esta experiencia tancias estaremos simplemente alejándonos cada vez más de
de un sentido que podríamos definir como mítico, poderosa- su realización.
mente simbólico, pero que no conseguimos integrar debida-
mente en nuestra vida normal con el fin de transformarla. Con Si bien el surrealismo ha puesto su empeño en dotar las expe-
ello se termina convirtiendo en un emblema de lo extraordinario, riencias poéticas de una realidad palpable, eso no impide que
casi en un sentido mágico, frente a una vida corriente que parece a fuerza de vivirlas como algo extraordinario, algunos puedan
terminar confundiéndolas con algo casi sobrenatural, es decir,
perder substancia al lado de estos momentos portentosos.
como un fenómeno que se rige por leyes que no son naturales o
Con cada experiencia poética podemos tener la sensación de
enteramente de este mundo. Si caemos en esa percepción erró-
haber cruzado unos límites, pero hay que decir que estos lími-
nea, la noción de que la poesía es forzada por nosotros mismos
tes no existen como tales de una forma concreta y permanente.
se puede terminar perdiendo para establecerse la sensación de
Este territorio nuevo que se abre ante nosotros va unido indi- que se nos “dona” de forma gratuita, casi como una especie
visiblemente a los acontecimientos en que nos involucramos y de milagro que poco tiene que ver con nuestras acciones. De
siempre será consecuencia de una serie de acciones, incluyendo esta manera, el mecanismo por el que surge la poesía termina
los hechos que incumben a los estratos más intangibles de resultando demasiado ajeno a lo humano. Es verdad que pode-
nuestra vida como puedan ser la imaginación o el sueño y que mos tener la sensación de que dependiera de multitud de facto-
el surrealismo ha definido como plenamente reales. Es decir, res incontrolables, entre los que normalmente identificaremos
nosotros mismos portaremos de alguna manera esos límites, el azar (fenómeno al que hemos terminado por rendir cierto
forzándolos con nuestras vivencias o fortificándolos con nuestra culto), pero en nuestra mano está forzar el aspecto más obje-
inmovilidad. tivo del azar, aquel que tiene relación con nuestros deseos y lo
Por lo demás, una vez se cruza de vuelta esta frontera, vol- resortes de lo real que con ellos ponemos en funcionamiento.
viendo una vez más a lo rutinario y conocido, puede instalarse De otra manera se establecería una separación con la realidad
una intensa nostalgia de lo poético en aquel que ha querido y de lo poético y los caminos que nos llevan a él, y aquello que
sabido encontrar alguna vez su rastro. Esta nostalgia puede lle- debería sentirse como algo propio se convierte en un misterio
var a renovar el empeño de encontrar este rastro por todos los oscuro e insondable. Por ello, la poesía puede convertirse, en
medios o, por el contrario, hacer caer en meros simulacros que cierta manera, en la poesía del misterio, un culto a fenómenos
se toman por la vía del fraude a los demás y a nosotros mismos. que parecen fuera de nuestro entendimiento, pero que por
De esta manera no es extraño terminar confundiendo este sen- alguna razón tocan lo más interno de nuestro ser. No obstante,
timiento de añoranza y vaciedad con la propia vivencia poética, si efectivamente existe el misterio de la experiencia poética este

98 99
ANTONIO RAMÍREZ LÍMITES DE LO POÉTICO

quedará irremediablemente envuelto en el misterio de la propia Sea como fuere, otra figura crucial en el movimiento surrea-
realidad en su conjunto, el cual no ha dejado de ser explorado lista, Paul Eluard, formuló a su vez otra frase que en mi opi-
por el surrealismo de distintas formas. Pero, lejos de abrazar el nión desarrolla y en cierta manera explica la anterior (aunque
oscurantismo propio de la religión y de igual manera despre- en principio parezca más ambigua todavía). Eluard declaró, con
ciando el burdo reduccionismo del pensamiento científico, lo una lucidez impecable, que existen otros mundos, pero están en
ha hecho a través de experiencias que se explican a sí mismas este. Lo cual creo que refleja a la perfección la certeza de que esa
mediante el principio de placer y la felicidad más salvaje deri- vida ensanchada y luminosa de poeticidad que el surrealismo
vada del riesgo. Ha afrontado el misterio viviéndolo y siendo reclama para el ser humano la debemos buscar aquí mismo,
parte de sus maravillas. Se ha sumergido en el subconsciente en entre las ruinas que a veces es lo presente. Así pues, si es posible
busca de belleza y ha respondido a la angustia existencial con hablar de realidades dentro de otras realidades, podemos llegar
el culto de la imaginación y el amor, siendo así el misterio para a la conclusión de que, de la misma manera que existe lo poé-
el surrealismo una fuente más de belleza y aventura, una razón tico, también existen zonas donde lo real es, de alguna manera,
más para seguir la búsqueda de la libertad. más débil, como si pudiéramos pensar en una categorización
Por otro lado, irónicamente, dentro del mismo surrealismo
de lo real según su grado de substancia. Y lo irónico es que nor-
se ha podido inducir hasta cierto punto una visión de lo poé-
malmente solemos vivir dentro de esas zonas grises donde la
tico como algo exterior a la realidad “normal”. André Breton
realidad es precaria, solo iluminadas por esos momentos en los
acaba el primer manifiesto surrealista con la afirmación de que
que el sueño, el amor, la belleza, el juego, nos dejan ver zonas
la vida está en otra parte. Ésta es quizás una de las frases más
más luminosas. Así pues, éste es uno de los tesoros extraídos
célebres acuñadas por este movimiento, pero también una de
por el surrealismo en su permanente búsqueda en lo real: que
las que más han llevado a confusión a aquellos que desearían
si efectivamente hay una trascendencia ésta no nos llevará a
ver la poesía como una esfera extra-mundana. Esta fórmula, es
verdad, podría interpretarse si se quiere como la promesa de lo extramundano o sobrenatural, sino precisamente a lo que es
que una verdadera vida, sembrada de poesía y libertad, está más real, a esa realidad plena de sí misma en la que debemos
esperándonos en alguna otra parte. No obstante, pensar algo así intervenir para vivir la libertad.
solo puede llevarnos al error de que la poesía es algo así como Por lo tanto, la poesía es un modo, entre otros, de quebrar la
un refugio o un paraíso oculto al que podremos acudir cada vez capacidad que el espectáculo tiene de crear situaciones cerradas
que lo cotidiano nos agobia y asusta. Una actitud que sería muy de significado y en los que caemos sin remedio. Evidentemente,
similar a la adoptada por los gnósticos de los inicios del cris- estas situaciones tienen substancia, en el sentido de que son rea-
tianismo con su desprecio por la realidad tangible a favor de les y tienen consecuencias palpables en nosotros y en nuestras
un paraíso oculto e inaccesible a la materia. Es evidente que vidas, pero por otro lado son absolutamente artificiales, ajenas
Breton no buscaba esta interpretación tan antagonista a todos por completo a nuestros deseos y donde somos casi meros obje-
los principios del surrealismo, pero siempre habrá quién busque tos. Son realidades impuestas por intereses que nos convierten
tres pies al gato a la hora de justificar una actitud de evasión en engranajes de una maquinaria que no comprendemos y que
frente a la realidad. terminamos por identificar como la realidad total. Es, en ése

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ANTONIO RAMÍREZ LÍMITES DE LO POÉTICO

preciso momento, cuando la poesía se convierte en una pode- agota, nos moldea a través de unos valores miserables y nos
rosa herramienta con la que abrir una brecha y conducirnos convierte en siervos de una causa que nunca será la nuestra. De
fuera de unos límites que están dentro de nosotros mismos. esta manera, el tiempo transcurrido en el trabajo puede consi-
derarse como irreal, en el sentido de que es un tiempo arrojado
Así pues, hasta este momento hemos hablado de la experiencia a la nada y el sinsentido del capitalismo en estado puro. Es, en
poética de un modo demasiado teórico. Ha llegado el momento cierta manera, aceptar morir en vida por unas horas en nombre
de referirnos a cuestiones más prácticas. Pero quisiera aclarar de algo inútil y tenebroso, por mucho que lo barnicemos con
que, pese a todo lo que hasta ahora se ha dicho, no deberíamos palabras como responsabilidad, porvenir o supervivencia.
Así pues, dejando a un lado las posibles opciones políticas o
pensar en la poesía como algo meramente útil, como una simple
los distintas corrientes teóricas respecto al problema del trabajo,
herramienta con la que liberarnos. Solo el estado actual de cosas
la verdad es que es posible introducir en el trabajo un compo-
hace que lo experimentemos de esa manera. Pues poesía no es
nente discordante con el que, al menos, diluir sus efectos más
más que una palabra que designa un modo de estar en el mundo,
dañinos y revelar su verdadero rostro. En otras palabras, ¿por
no un aspecto separado de la vida que afecta sobre ésta. qué no plantearnos sabotear nuestro trabajo? Considerando
He defendido la poesía como un acto de libertad, o como un aquí el sabotaje como una vía para experimentar la poesía, pues
acto que desvela nuestra potencial libertad en un mundo que para nada sirve hablar de utilidad o del rendimiento político de
parece haberse puesto de acuerdo para negarla. De ello se des- una acción que resultará incompresible para nuestros enemi-
prende la idea de poesía como una experiencia que afecta con- gos o que será intraducible en términos de cualquier tipo. Una
juntamente a nuestro ser y a nuestro conocimiento. Por tanto, acción de este tipo, quizás imprevisible incluso para nosotros
es una forma elevada de gnosis, un vaso comunicante con cono- mismos hasta el momento de decidirnos a actuar, iluminará de
cimientos vivos respecto al mundo y las circunstancias que nos golpe con la vida un tiempo donde estábamos muertos. ¿Acaso
rodean. De esta manera, introducir lo poético en una situación no hay verdadera poesía en el hecho de destruir aquello que
dada de dominación siempre supondrá un acto de subversión: se supone debe ser nuestro mayor orgullo? En este caso nos
por él somos libres por momentos, a la vez que desvelamos los referimos a un sabotaje que necesariamente debe ser anónimo,
mecanismos que nos dominan. Así pues, voy ahora a detallar pero de resultados contundentes, y que sólo tendrá un sentido
someramente algunos posibles modos de acción dentro de nues- pleno para nosotros mismos. Para los demás será destrucción
tra vida cotidiana, acciones que tienen lugar en ámbitos de alie- sin sentido, para nosotros significará haber cruzado una línea
nación pero que desembocan en lo poético. Por supuesto son sólo que nos conduce al éxtasis de la liberación. Donde antes había
ejemplos que no tienen porqué ser válidos para todo el mundo, sumisión ahora habrá la felicidad que sigue tras romper las
cada cual ha de buscar el modo de intervenir en su propia vida. cadenas con algo más que palabras. Sin duda llegarán los “rea-
listas” que nos hablarán de lo efímero y absurdo de este tipo de
De entre todas la quimeras del demiurgo espectacular, quizás acciones, pero el hecho de que no dejemos de trabajar, por la
sea el trabajo la más compleja y eficaz de sus construcciones irremediable razón de que hay que subsistir, no debe frenarnos
ideológicas. El trabajo nos condiciona en todos los niveles, nos si logramos materializar el desprecio por la ideología que rodea

102 103
ANTONIO RAMÍREZ LÍMITES DE LO POÉTICO

el trabajo. A partir de ese momento ya tenemos un pie en tierra adquirían a veces un carácter verdaderamente perturbador.
de nadie, puede que no hayamos cruzado del todo el límite, Algunas de esas frases eran:
pero lo importante es que desde ese punto avistamos algunas
partes de la realidad que antes quedaban ocultas.1 CUIDADO: ESTE OBJETO LE HARÁ CREER QUE ES FELIZ.
ESTE ARTÍCULO SE DESINTEGRARÁ EN LOS PRÓXIMOS 5 MINUTOS.
Por supuesto, además del trabajo, existen otros ámbitos donde USTED PARTICIPA EN UN EXPERIMENTO. GRACIAS POR SU COLA-
BORACIÓN.
nos rendimos ante los ofrecimientos del miserabilismo y acep-
tamos substituir la verdadera vida por un simulacro. El con- ARTÍCULO RESERVADO PARA EL HOMBRE ARAÑA.
GRACIAS POR SOMETERSE A NUESTROS DESEOS.
sumismo ha sido otra de las más poderosas herramientas de
NO SE LO PIENSE, DIOS TAMBIÉN LO COMPRARÍa...
dominación desarrolladas por parte del sistema. El culto feti-
chista no sólo a la mercancía, sino al mismo hecho de adquirirla
Estas etiquetas, lejos de querer tener una intención de con-
en un ritual nos promete dar sentido a la vida, se ha erigido como
cienciación hacia las injusticias de la industrialización en el ter-
un cáncer existencial donde la realidad es engullida en el vacío. cer mundo y otras causas sociales típicas, pretendían abrir una
En este sentido, los centros comerciales son como templos de momentánea brecha en la normal relación entre el consumidor
este culto moderno, verdaderos campos voluntarios de interna- y el objeto a consumir, sembrar, por minúscula que fuera, una
miento donde perder nuestro tiempo, por lo cual también en semilla de incertidumbre sobre lo que estaba haciendo. Al mar-
ellos la poesía puede y debe irrumpir como una fuerza arrolla- gen de que lo consiguiéramos o no, pronto descubrimos que la
dora. acción tenía otras consecuencias más imprevisibles e interesantes
Existen algunas formas de subvertir el hecho estúpido del que nos incumbían directamente a nosotros mismos. De pronto,
consumo. Una vez puestas en marcha surgirán ante nosotros el centro comercial se convirtió en un lugar abierto a la deriva,
aspectos inéditos de la realidad latente en esos lugares y que la fuente de una diversión no dirigida por los intereses del con-
quizás hasta ése momento no podíamos ni imaginar. Como sumo y que de hecho contradecía sus reglas. La situación alie-
ejemplo expondré una acción que junto a mi compañera María nante de recorrer los pasillos del departamento de juguetes se
realicé en uno de los centros comerciales más importantes de convirtió en el juego ligeramente perverso de decidir cual sería
la ciudad donde habitamos2. Esta acción, realmente simple de la caja de muñecas donde colocar una etiqueta donde se leía:
llevar a cabo, consistía en colocar etiquetas en los objetos pues- «Este artículo le producirá esas cosquillitas que tanto le gus-
tos a la venta. Estas etiquetas, de una apariencia muy correcta, tan». Por un rato fuimos radiantemente felices en un lugar que
contenían frases absurdas y misteriosas que en ése contexto nunca hubiéramos relacionado con la felicidad.
Por otro lado, esta acción, que pretendía subvertir el meca-
1. Esta propuesta fue plasmada más detalladamente en el folleto titulado No tra-
bajo luego existo. Una apología del satanismo laboral, repartido en las manifestacio-
nismo propio del lugar donde vamos a adquirir nuestros obje-
nes sindicales del 1 de mayo de 2005. tos de consumo, también puede complementarse con otra
2, Veáse el texto Extrañamiento en el centro comercial de María Santana y Antonio
Ramírez, publicado en Salamandra. Intervención surrealista, imaginación insurgente,
algo más radical y arriesgada: nos referimos al robo. Hace un
crítica de la vida cotdiana 15/16, Madrid, 2005. tiempo, con la intención de exponer los resultados de una serie

104 105
ANTONIO RAMÍREZ

de experimentos, propuse a mis compañeros del Grupo surrea-


lista de Madrid el concepto del objeto robado, en el sentido de
un objeto liberado de su valor de cambio a través de un acto tan
violento con las reglas del consumo como es el robo.3 Sustraer
un objeto, al margen de toda consideración dentro de la lógica
LAS ACCIÓN DIRECTA Y LAS PALABRAS CAUTIVAS
Servando Rocha
del consumo (por su valor económico, belleza, usos prácticos,
etc...) puede suponer un potencial acto poético, una experien-
cia mágica mediante la cual transformar un objeto destinado a
la alienación en algo nuevo e imprevisible. Aquí, de la misma
manera que en el caso arriba comentado del trabajo se trata de
I
un sabotaje de los modos de comportamiento que se esperan de
Los surrealistas apuntaban muy alto al afirmar que el surrea-
nosotros en situaciones impuestas por el sistema. Y también en
lismo es un estado del espíritu que se sitúa más allá de las cosas,
este caso es interesante observar los sentimientos que surgen
por encima de la economía política y en las antípodas de cual-
como consecuencia de nuestros actos al cometer un acto consi-
quier discurso pretendidamente revolucionario que no contem-
derado delictivo. Pero en el fondo será un delito que se escapará
ple el juego, el hermoso desorden y la realización de la poesía.
de las normales previsiones estadísticas que se usan para expli-
Pero era (es) aún más: es una moral de la rebelión (Bataille).
car las acciones contra el orden establecido. Así pues, nuestras
Este anuncio supone una seria advertencia para el modo de
razones se escaparán a nuestros enemigos y serán tomadas como
algo demencial, inubicables según el pensamiento programado, funcionamiento y la dinámica del mundo, porque plantea una
pero que para nosotros supondrán el debilitar aun más esos brecha en éste -único posible e imposible campo de operacio-
límites que nos separan de lo poético. nes-, cuando los surrealistas hacen una llamada clara contra
todo orden y en defensa de la poesía en el sentido dado por
Para finalizar, quisiera que de estas palabras se desprenda, ante éstos. Un llamamiento que es, en definitiva, un clamor por un
todo, la percepción de lo poético como una fuerza inseparable intervencionismo total en todos los aspectos de la vida. Esta
de nuestra vida. Es evidente que en las circunstancias actuales diferencia excedía la interpretación genuinamente marxista y,
esta fuerza ha sido reducida al mínimo, ya sea a través de la por lo tanto, economicista, acerca de cuestiones como la lucha
represión proveniente del exterior, ya sea mediante la propia de clases y, más profundamente, la alienación. No se trataría
alienación que ha terminado por separarnos de la parte de noso- de negar la urgencia y actualidad de la lucha de clases, sino de
tros mismos más sensible o lo poético. En nuestra mano está, lanzar la pregunta de cómo trasladar esa idea de alienación al
por tanto, romper estos límites impuestos a la poesía y buscar mundo moderno, en la crítica de la mercancía y su fetichiza-
la manera de reactivar esta fuerza que nos lance a redescubrir ción, el extrañamiento del ser humano y la superación del arte
nuestra verdadera relación con el mundo. o, mejor dicho, la realización del arte.
3. El objeto robado, publicado en Salamandra. Intervención surrealista, imagina-
La crítica a la vida cotidiana, que al menos en su expre-
ción insurgente, crítica de la vida cotdiana 15/16, Madrid, 2005. sión teórica y que empapó a las vanguardias de los años cin-

106
SERVANDO ROCHA LA ACCIÓN DIRECTA Y LAS PALABRAS CAUTIVAS

cuenta y sesenta se expresase en la Crítica a la vida cotidiana de supremo horror de los campos de concentración sería imposible
Lefebvre, surgió, como sabemos, en un contexto determinado: escribir un poema, la pregunta hoy puede ser otra bien pare-
la gran decepción vital que para buena parte de la izquierda cida: ¿cómo se circunscribe un proyecto revolucionario entre las
(sobre todo para los malditos excluidos del bolchevismo) supuso bombas de Irak, las torturas de Abu Grahib o la represión en
la victoria de los aliados contra el fascismo y el nazismo en la las ciudades del llamado “mundo libre”? ¿Acaso no reiniciamos
Segunda Guerra Mundial. Decepción no tanto por haber aplas- nuestras vidas en medio de la lectura de noticias que son decep-
tado al totalitarismo sino porque las esperanzas de un mundo ciones? Cuando hoy una cosa parece ser su contraria porque
más pleno, más vital, más emancipador, quedaron postergadas, se muestra, porque se cuenta, la recuperación de poder arranca
desde la recomposición del individuo como tal y su posición res-
aniquiladas bajo el peso de la propaganda liberal y de la empresa
pecto del otro. En algunos casos romper, en otros confundirse y
común de la reconstrucción. Nunca antes el proyecto socialista,
siempre cuestionar, bajo propósito de perseguir esos momentos
sobre todo aquel que creció entre las utopías de Fourier y la
de belleza, aún y a pesar de esta gigantesca destrucción, porque
furia de Lautréamont, había estado tan aniquilado. La razón de
en cualquier lugar y momento existe la posibilidad de que el len-
este derrumbe y resurgimiento radicó, básicamente, en cuanto
guaje haga su trabajo de otro modo, bajo el reino de otras armas.
a la calidad de la vida tras la hecatombe y no tanto en términos
materiales sino vitales. Hablamos de un mayúsculo empobreci- II
miento vital que afectaba de lleno a la percepción que tenía el No obstante, la crueldad del mismo capitalismo o neocapitalismo
ser humano en cuanto a su supuesto proyecto de vida (o, colec- avanzado (es decir, el poder global de las empresas) también ha
tivamente, a una empresa común en el terreno revolucionario) ido creando todo el material sensible necesario para que el pro-
y tocaba de muerte cualquier llamada al optimismo. yecto revolucionario se pueda expresar: y éste nace, al igual que
El pensamiento revolucionario, en ese momento, tanto inte- tras la Segunda Guerra Mundial, con la contemplación de las
lectual como físicamente, arranca desde o de entre las ruinas. ruinas, la decrepitud (o su reflejo en su teórico opuesto: la juven-
Aquella generación, habiendo vivido en primera persona el tud como valor de mercado), la polución, la enfermedad. Todos
horror de la guerra y la devastación, optó por no representar el estos hijos de un mismo padre son también poéticamente recu-
papel de víctima de la barbarie. Al contrario, en los años veni- perables, no sólo para nosotros, sino también para la publicidad
deros la crítica se dirigirá, sobre todo, a la responsabilidad que o el marketing. Las ruinas no sólo podrían entonces aplicarse a la
la izquierda tendrá en un mundo en descomposición. Y todo imagen propia de una ciudad devastada por las llamadas “bom-
ello a pesar del progresivo resurgir de la economía. A diferen- bas inteligentes”, sino también la de un supermercado rebosante
cia de otros grupos y organizaciones de la escena europea, la de mercancías o un gigantesco centro comercial. Ruinas de un
transformación radical de las condiciones existentes da un salto mundo que se soñó libre, pero que jamás se sintió como tal, y
cualitativo y se expresa desde el juego, la investigación, la psi- que se ilustran perfectamente con la decadencia de los rostros
cogeografía… es decir, la poesía sin el poema. ¿Y hoy? ¿Qué exhibidos en las vallas publicitarias.
sucede hoy cuando la poesía parece ser un proyecto sólo apto Nunca antes las condiciones habían sido tan duras para
para osados y aventureros? Si Adorno afirmaba que tras el este propósito, y ello por dos motivos. En primer lugar porque

108 109
SERVANDO ROCHA LA ACCIÓN DIRECTA Y LAS PALABRAS CAUTIVAS

el fenómeno de la recuperación cuenta hoy con instrumentos ¿Pero, a algún sitio iréis, verdad?
más potentes para desarticular cualquier discurso disidente Nosotros, simplemente vamos
(desde las primeras protestas antiglobalización al llamado blo- La acción directa exige la realización de nuestros deseos sin media-
que negro, desde las ultimas formas de cultura genuinamente ción. Su diálogo parte del amor por el juego y la aventura y sólo
urbana como el graffiti y su acceso a los museos, hasta el resur-
entiende un único programa: el de la subversión mediante la
gimiento típicamente posmoderno de cierta cultura pop). Y, en
adscripción al único partido posible, el «partido del diablo» que
segundo lugar, porque hoy hablar es difícil, resulta complicado
dirían los situacionistas.
acertar con las palabras y las acciones adecuadas.
¿Está el lenguaje cautivo? Las palabras y el discurso revolu-
La única alternativa posible es el gesto que excede los límites de
cionario se han mediatizado tanto y de tal forma que hoy todo
la mercancía, que fomenta el sano egoísmo y que no persigue
parece ser anti. Pero lo anti no deja de ser otra expresión más
su intercambio por dinero o rentabilidad. Un gesto que sigue
de su teórico contrario: pro. Lo anti produce el mismo efecto
siendo muchas veces anónimo y clandestino o secreto y que,
en ocasiones, hace resucitar la idea que a mi, personalmente, que un diálogo entre sordos o de su exceso: hablar por hablar.
me atrajo primeramente de los situacionistas y surrealistas: la Ambas formas recuerdan a la disyuntiva, el problema nunca
idea de un proyecto tan potente como amante del lado salvaje superado, que trazó las vanguardias artísticas: el antiarte como
(aquel capaz de congeniar las bombas de Emile Henry con el otra forma de arte. Y lo mismo con la antifilosofía, que no deja
ser en permanente guerra de Rimbaud), la imagen de un grupo de ser la aceptación implícita de su oponente: la filosofía. Ese
actualizado de conspiradores, de una sociedad secreta…. es discurso anti o alternativo –que encuentra su expresión en los
entonces cuando debemos defender a ultranza el egoísmo. Un variados y coloridos foros sociales– es un lenguaje cerrado que
egoísmo individualista que encarnó perfectamente Max Stirner, no excede los límites de cualquier debate televisivo en donde
un anarquista que fue mentor para buen parte de dadaístas o progres de distinto calado (unidos todos por su fosilización
surrealistas, cuando afirmó: «Yo me he colocado detrás de las actual) hablan o dicen hablar por nosotros. Nuestra voz, por lo
cosas y me he descubierto espíritu; igualmente más tarde me tanto, parece estar, es decir, la democracia funciona. El capita-
encuentro detrás de los pensamientos y me descubro su creador lismo se mantiene a costa de una ilusión nunca consolidada, de
y su poseedor». una esperanza que se esconde en lo alto de una montaña y que,
una vez alcanzada, se vislumbra otra cima aún mayor. Y ello es
III así porque sin que los proletarios, los desclasados o la chusma
Igual que el escándalo por el escándalo proclamado por Dadá, tengan su sueño, el capitalismo no funciona. No obstante, esto
el placer por el placer impone su propia dinámica y encuentra es así siempre y cuando los sueños nunca se cumplan, porque
su mejor medio de expresión y su hábitat en la acción directa. rara vez sucede. Bajo esta energía agotada, estéril, no surgen los
La acción directa es sinónimo de inmediatez. No negocia, sim- antagonismos, porque ese lenguaje es casi inexistente.
plemente hace. Es tan espontánea como el diálogo de la pelí-
cula ¡Salvaje!: IV
¿Hacia donde iréis ahora? Hay interrupciones cotidianas. Su multiplicación hasta copar
Nosotros no vamos hacia ningún lado los días, las horas y los segundos constituirían, ya de por sí,

110 111
SERVANDO ROCHA LA ACCIÓN DIRECTA Y LAS PALABRAS CAUTIVAS

un momento revolucionario. La acción directa busca incansa- V


blemente interrumpir. Es más, nosotros buscamos la suma de La acción directa no precisa grandes organizaciones y puede
momentos revolucionarios, la suma interminable de interrupcio- ser realizada mediante la unión puntual de distintas personas
nes, porque entendemos que no puede haber libertad mientras unidas por lazos de cierta confianza y empatía. Se dice que las
no exista plenitud. Por eso es que la realización de la poesía se últimas palabras del revolucionario Durruti antes de morir fue-
sitúa fuera del mundo del arte, toda vez que lo excede, lo rebosa ron las de “demasiados comités…”. En este sentido, la acción
hasta convertirlo en lo que se ha llamado «la obra de arte total». directa no precisa una gran logística y se mueve, y esto es impor-
No fluye en el campo del arte y la cultura porque éste no es tante, por sus aspectos cualitativos y no cuantitativos. Lo cuan-
su fin y porque dentro de estos sería denominado «arte experi- titativo entra dentro del campo de lo accesorio, lo incontrolable.
mental». Y estamos, lógicamente, en contra de ello, porque lo La acción directa es siempre lúdica, aunque no necesariamente
artístico no nos interesa más que un tipo u otro de comida, por- festiva. Lúdica porque experimentamos nuestros sueños, aun-
que “experimental” es aquello cuyo resultado final es, a priori, que estos sean privados.
desconocido, y porque, aún y a pesar de que ese llamado arte La capacidad de decirlo todo debería suponer también la
experimental no sea tal puesto que es la reproducción caduca
capacidad de hacerlo todo, igual que todo lo que es imagina-
de miles de intervenciones ya hechas en el pasado basadas en la
ble pudiera ser posible. No hay diálogo posible sino monólogo
repetición de modos que son conservación, nosotros nos dirigimos
constante y reiterado cuando comprendemos que el lenguaje
hacia un fin concreto, pensado, aunque no vivido: la idea de la
excede de lo que son las meras palabras. El contexto (de decir,
revolución. El fin del arte no sólo ha llegado con la imagen de
un mundo en el que la libertad está -casi- aniquilada) es el deco-
las decenas de personas que hoy mismo abarrotan la sala en la
rado de ese dominio. En éste y sobre éste difícilmente podría
que se exhibe La Mona Lisa, sino también por el hecho de que
extenderse un proyecto revolucionario de altura. El poder vive
aún hoy siga el mundo posmoderno (que carece de presente
y donde sólo reina el pasado y la neurosis) considerando a los de esa ilusión, de la ilusión de ser libre en un mundo donde todo
dadaístas por sus bellos collages. está controlado. No lo olvidemos: «el poder no crea nada, recu-
Y resulta un ejercicio de estilo, un modo de vida que tiene pera» (I.S. #8) y mantiene su status quo mediante la reiteración
su público y sus compradores ese arte experimental. Su forma hasta el infinito de un sinfín de gestos, prácticas y relaciones
de mostrarse al mundo no puede ser más cómplice. Es previ- que hablan por sí solas su propio lenguaje.
sible, lo mismo que muchas formas políticas que se niegan a
arriesgarse. ¿Y qué hacen los revolucionarios? el abandono de
lo previsible como táctica política y el rechazo a todo programa VI
cerrado, el elemento sorpresa en el ataque y el cuestionamiento En esa búsqueda por interrumpir e investigar las posibilidades
absoluto de todo porque están contra todo. «Se acaba la fun- urbanas de un pequeño estallido, de una iluminación temporal
ción. El público se levanta para recoger sus abrigos y volver a (que busca, no obstante, la permanencia tras su comunicación y
casa. Cuando se giran, ya no hay abrigos… ni casa», ésta es la realización) un equipo del Colectivo de Trabajadores Culturales
definición de una cierta forma de nihilismo activo y anárquico La Felguera realizamos una acción que, por sus notables conse-
absolutamente saludable. cuencias, tuvo que ser suficientemente narrada en un comuni-

112 113
SERVANDO ROCHA

cado emitido dos días después y titulado Las puertas secretas, la


deriva y el estado de sitio en Lavapiés.

Acabo de asomarme a la ventana y la calle está cortada, policías


antidisturbios vigilan la deriva por el subsuelo de Madrid, hay
decenas de personas frente a mi portal, los vecinos están asomados y
no saben qué pasa, pero lo mejor es que ni la policía sabe qué pasa.1

La acción debía expresarse por sí misma en el cartel de la


convocatoria, el cual tenía una gran importancia. Sobre un papel
kraft podía leerse la fecha de 13/10/2005, junto al título Deriva
por el subsuelo oculto de Madrid. Gratuita, no guiada, con alta
probabilidad de perderte para siempre. Seguidamente se acom-
pañaba un gran plano de la zona centro de Madrid en donde se
indicaban dos direcciones (el número 15 de la C/Lavapiés y
el número 8 de la C/del Olmo, ambas en el conocido barrio
de Lavapies). Estas direcciones fueron seleccionadas al azar
por los miembros del Comité de Madrid de La Felguera que,
únicamente, buscaban dos lugares que se encontrasen vacíos
y en notorio desuso. No obstante, el azar mágico hizo que una
de las direcciones (el número 15 de la C/Lavapiés) hubiera sido
en otro tiempo una célebre casa okupada que fuera desalojada.
Las instrucciones sobre la acción rezaban lo siguiente: «A las
23h del día señalado, y en las direcciones marcadas, existirán
puertas (durante siglos mantenidas ocultas en secreto) que se
abrirán para el acceso de todos los visitantes. Para poder forzar ...una noticia publicada en el periódico 20 Minutos...
su apertura debes pulsar en el dispositivo colocado en las puer-
tas la siguiente combinación: 3578.»

Ayer por la noche la gente pululaba desorientada por las calles de


Lavapiés buscando puertas secretas, algunos habían leído en el
periódico, al ir al curro soñolientos por las mañanas, que el subsuelo de
Madrid se abriría a las 23 h para ellos. Muchos anhelan la anunciada
posibilidad de perderse para siempre. Otros simplemente pasaban por
allí. La ingenuidad de los que apretaban el código o gritaban “ábrete
1. Email al libro de visitas (tan sólo 58 minutos después de haber expirado la hora
de la acción del día 13 de octubre de 2005).

114
SERVANDO ROCHA LA ACCIÓN DIRECTA Y LAS PALABRAS CAUTIVAS

sésamo” sólo fue superada por la de la policía, que tomó las calles y lo firmaba: La Felguera, el Comité de urbanismo de Madrid,
se presentó puntual a la cita con sus achiperres de espeleólogo. Una Provotariado Industries y el Sindicato de Artes Gráficas.
chica hizo la siguiente lectura: “¿Pensábais que iba en serio? entonces
sois gilipollas”.2
A medida que pasaban los días la expectación fue creciendo
y, muy pronto, mucha gente que habita en la ciudad de Madrid,
Conseguisteis sacar a la calle a un grupo de gente que iba buscando en sus barrios más combativos, hablaba acerca de que “algo iba
cosas imposibles (¿catacumbas bajo los bloques, entre los túneles y las a pasar” el día 13 de octubre. Algunos hablaban de una deriva,
obras? ¿Como en La torre de los siete jorobados?). Especularon sobre si
otros de una okupación y otros tantos pensaban que (acertada-
los verdaderos «situacionistas» eran los policías, que en realidad iban
disfrazados, se rieron, hablaron, muchos se conocían de vista, a otros mente) se trataba de una acción poética en torno a los motivos
les sirvió para decir “ hey, somos vecinos...” A mi me encantó. Todo el que ya hemos señalado. Aún así, el mismo día 13 de octubre en
mundo quiere jugar, pero no saben cómo. ¡Hagan juego, señores!”.3 las primeras horas de su mañana, los madrileños se levantaban
con una noticia publicada en el periódico 20 Minutos (página
El claro contenido poético de esta acción se reafirmaba en el 4), de distribución masiva y gratuita en las salidas de la red de
motivo subyacente a esta convocatoria, el cuál no era otro que metro de la ciudad, que anunciaba un «paseo por el suelo oculto
el afirmar que existe otro tipo de ciudad distinta de la ciudad- de la capital», así como señalaba que iba a llevarse a cabo una
dormitorio-cárcel-fábrica-ocio dirigido, así como poner “sobre «exploración de las catacumbas». Este hecho resultó impor-
la mesa” de la gente rebelde de Madrid que la ciudad puede tante, toda vez que por primera vez se introduce la palabra
ser también objeto de juego mediante un activismo lúdico y “catacumbas”. Tal y como mucha gente conoce, buena parte
valiente. El texto que se añadió en el cartel afirmaba que: del centro de Madrid se encuentra levantada sobre una extensa
red de catacumbas y pasadizos.
La ciudad como campo de batalla es el resultado de la suma de fuerzas
del capitalismo y la posmodernidad triunfante. Diariamente somete a
sus habitantes a miles de señales que invitan a la derrota en el intento Para mí, el acontecimiento de Lavapiés fue un momento que da
por construir la poesía. Bajo esta sinergia y este lenguaje de dominación de pensar sobre el funcionamiento del ser humano. Me hubiera
cualquier forma de vida se convierte en simulacro y espectáculo. No gustado que no hubierais desvelado vuestro nombre. De esta forma
habrá revolución ni posibilidad de emancipación y/o construcción de todos podríamos conservar nuestras teorías sobre lo pasado, unos
un proyecto opositor sin que destruyamos la ciudad. pensarían en los medios de comunicación, transmisión de arte, flujos
de sentimientos... otros filosofarían sobre la vida y los actos de la
juventud que se ha cansado de cambiar el mundo. Los más sesudos
El citado texto concluía con un guiño y llamamiento a una arqui- se callarían buscando explicaciones en su interior sobre sí mismos y la
tectura antagónica, al urbanismo acaso unitario mediante la realidad que les rodea, interiorismo. Otros, como yo, solo nos dimos
frase Join the anarchitectura army!. Finalmente, el cartel/acción cuenta que era un buen momento para disfrutar de nuestros amigos,
se reconocía en tributo al recientemente fallecido Constant y que nunca olvidaré, gracias por venir, Carol, Diego, Figue, Moli,
Moro, Juan...4
(1921-2005), añadiendo su frase: «Los temas de mis obras
han sido siempre políticos». Constant fue miembro fundador
Ante la notable cantidad de emails recibidos, La Felguera (a
del grupo COBRA y de la Internacional Situacionista. El cartel
pesar de las objeciones planteadas por algunos de sus miembros,
2. Email al libro de visitas recibido al día siguiente de la acción.
3. Email al libro de visitas recibido varios días después de la acción. 4. Email al libro de visitas al día siguiente de la acción.

116 117
LA ACCIÓN DIRECTA Y LAS PALABRAS CAUTIVAS

en especial Pierre Loeb y Antonio Pérez) redactó un manifiesto


bajo el título Anexo: instrucciones que fue colocado en ambas
puertas el día de la acción. El texto, fundamental y sumamente
clarificador, decía lo siguiente:

La ciudad-fábrica se ha impuesto a modo de un plano geo-estratégico,


mediante el cuál queda anulada cualquier posibilidad de que, bajo
el hormigón y la ley, se pueda esconde OTRA CIUDAD. La ciudad es
un gran mercado en donde el ocio (dirigido) no deja de ser la banal
aspiración para sus habitantes. Un DESAHOGO que AHOGA y nos hunde
aún más en la alienación. La rebelión es hoy expuesta en un museo,
en planes culturales determinados por quienes GOBIERNAN LA CIUDAD
y en expresiones de rebeldía que NOS ABURREN. Nos hemos vuelto
demasiado PREVISIBLES porque, al fin y al cabo, en la ciudad hemos
construido la idea falsa de que la felicidad pueda ser posible. Los
símbolos, mensajes y gestos se pierden y EL ORDEN IMPERA. Hoy una
deriva hubiera sido lo previsible. Un paseo aleatorio con el que satisfacer
un cierto deseo. El subsuelo oculto de esta ciudad sigue permaneciendo
invisible y nosotros tan sólo hemos querido abrir la posibilidad
de su descubrimiento. Aunque su realización hoy sea irrealizable
también la utopía es irrealizable. Tanto más para aspirar a ésta.
Subestimaste la posibilidad de que una acción como ésta pudiera
hacer coincidir a individuos distintos, con intereses distintos. Nosotros
hemos puesto en contacto esa fuerza. Periodistas, artistas y activistas
de toda índole estos días nos han escrito pidiendo una explicación
y, sobre todo, pedían saber el final de la acción, que iba a suceder
entonces, el conocimiento EXACTO de ello. Vivimos bajo expectativas,
esperando que los demás nos ofrezcan algo nuevo. Se equivocaron.
¿Qué esperabas? ¿buscabas un guía que dirigiera lo que ibas a hacer en
...redactó un manifiesto bajo el título Anexo: instrucciones... torno a las 23 horas de este jueves? Se equivocaron. Las posibilidades
de la REALIZACIÓN DEL PLACER son ilimitadas pero primero DEBEMOS
ROMPER CON AQUELLO QUE ENTENDEMOS POR HACER POLÍTICA. Conocen
nuestros movimientos. Somos aburridos, pronosticables, obvios.
Hemos edificado una cuasi religión. La guerra de guerrillas exige
sorpresa porque el adversario es más fuerte. Nosotros valoramos
la fortaleza desde un punto de vista cualitativo. Y, en este sentido,
debemos adelantarnos, buscar la SORPRESA porque el enemigo
RECUPERA. Hoy, de nuevo, tenemos que proclamar LA MUERTE DE LOS
ISMOS, la superación de la política mediante su completa REALIZACIÓN.
¡GURÚS! Buscad otro séquito. ¡SACERDOTES! Buscad otra iglesia.

119
SERVANDO ROCHA

¡POPES! Buscad otra audiencia. ¡público! Dejad de ser OBSERVADORES y


ser AQUELLOS QUE HACEN”.
La Felguera, octubre 2005

La relación minuto a minuto de los hechos habla por sí sola:

22h: un miembro del Comité de LF de Madrid en compañía


de otro del Comité de Berlín se dirigen primero hacia la C/ del
Olmo nº8 y, seguidamente, al número 15 de la C/Lavapiés. Una
vez en estos lugares y utilizando cola fijan en las deterioradas
puertas de los abandonados inmuebles una puerta simulada de
papel en color plata y oro de unos dos metros de largo por uno
de ancho. Sobre ésta colocan un cartel en el que aparecen dis-
tintos dígitos del uno al nueve con la frase: «Por favor, pulsad
la combinación» y otro que simulaba el pomo de una puerta y
que decía: «Tras introducir la contraseña, abra con cuidado».
Después de permanecer en ambos lugares varios minutos, char-
lar con algunas personas y vecinos que comentaban positiva-
mente la acción y unírsenos un grupo de amigos, nos dirigímos
en dirección a la plaza de Lavapiés.
22.30h: un coche de policía se detiene justo ante el número
8 de la C/ del Olmo, bajándose de éste dos agentes.
22.35h: varios antidisturbios, ante la sorpresa de los vian-
dantes y en compañía de, como mínimo, un policía de paisano,
son vistos bajando la C/Lavapiés en clara actitud de parecer
estar buscando a alguien o algo.
22.45h: varias decenas de personas se encuentran ya con- ...una puerta simulada de papel en color plata y oro...
centradas frente al número 15 de la C/Lavapiés.
23.30h: al regresar a nuestras casas, tras salir del bar en el
que estábamos, pasamos ante el número 15 de la C/Lavapiés,
en donde un grupo de cinco antidisturbios “custodia” la puerta.
La policía ha arrancado las “puertas”, carteles e instrucciones
que habíamos fijado. A unos metros de los antidisturbios, un

120
SERVANDO ROCHA

grupo de personas están protestando y, al dirigirnos a uno de capacidad para «poner en contacto esa fuerza», la de grupos de
éstos y preguntarle qué sucede, señala que «ha sido flipante personas, muchos desconocidos entre sí, que soñaron con lo
(...)» afirmando que «han aparecido unos tios muy raros. Era irrealizable de la utopía y que portando sacos de dormir y lin-
la policía del subsuelo. Nunca los habíamos visto antes». Los ternas vivieron una noche que, aunque oscura, sirvió de anhelo
vecinos están sorprendidos y desconcertados acerca de qué está y juego, de belleza y poesía.
protegiendo la policía exactamente o de cuál es su misión.
23.45h: la calle del Olmo se encuentra literalmente cortada
al tráfico por la policía. A ambos lados hay cruzados coches de
policía y de paisano. Decenas de personas se mantienen firme-
mente agrupadas llenando una buena parte de la calle frente al
número 8. La desvencijada está “protegida” por antidisturbios,
mientras vemos a varios policías de paisano peinando los alre-
dedores.
24h: la policía y la gente se han ido y la calle esta vacía.

Desde un punto de vista de “orden público” los hechos no


fueron sino la histriónica obsesión por parte del Ministerio del
Interior y la policía en imaginarse la existencia de peligros y
amenazas que, en el presente caso, no existieron más que en
las mentes de los funcionarios de la brigada de información.
En modo alguno existió ánimo de cometer delito alguno, aun-
que llegados a este punto y bajo el designio de un tiempo que
nos condena bajo el pretexto del crimen mental, todo parece
indicar que éstos son ya los derroteros que vivimos/viviremos.
Este es el clima que existe hoy en Madrid, en donde cualquier
iniciativa disidente es tratada con una fuerza y voracidad des-
proporcionada e injustificada. No obstante, otra lección puede
extraerse: la capacidad de provocar una interrupción, afectar a
ese execrable “orden público” con las armas y acciones adecua-
das. Los hechos acaecidos en la noche del 13 de octubre en el
barrio de Lavapiés demuestran, igualmente y tal y como anun-
ciamos acertadamente en el cartel-texto Anexo: intrucciones, la

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EL MITO Y LA POESÍA COMO CREADORES
DE LA REALIDAD
Jesús García Rodríguez

El título de la presente intervención alude al mito y a la poe-


sía. Espero que disculpen que, en la misma, y en esta ocasión,
hable con mayor énfasis y extensión del mito, y que, por una
vez, deje a la poesía en un discreto segundo plano. En cierto
modo, esto es también de justicia. Hace ya casi diez años, allá
por 1997 si no recuerdo mal, el Grupo Surrealista de Madrid
realizó otra serie de charlas en la sede de CNT en Barcelona. En
ellas, recopiladas luego en el libro Todavía no han ardido todas:
La experiencia poética como crítica del miserabilismo,1 se incluía
el texto mío que leí aquí en Barcelona, y que hablaba con mayor
extensión de El pensamiento poético como insurrección del pensa-
miento.2 Me extendí entonces hablando de poesía, cosa que me
agrada pues siempre he disfrutado desde mi más remota puber-
tad escribiendo y leyendo poesía, y ahora me extenderé más en
el asunto del mito, que ocupa ahora también gran parte de mi
tiempo como persona interesada por las religiones. El presente
texto habla también, y de manera muy esencial, de revolución,
algo para mi inseparable de la poesía y del mito, e inseparable
también del surrealismo a lo largo de su ya longeva historia. Por
tanto, mito y poesía como creadores de realidad, y la revolución
como esa realidad posible creada, son el objeto de la presente
intervención.
1. Todavía no han ardido todas: La experiencia poética como crítica del miserabi-
lismo, VV.AA., Ediciones de la Torre Magnética y Librería asociativa Traficantes
de Sueños, Madrid, 1998.
2
Ibidem.
JESÚS GARCÍA RODRÍGUEZ EL MITO Y LA POESÍA COMO CREADORES DE LA REALIDAD

Por otra parte, el título de este ciclo de jornadas es Situación debido a su inaccesibilidad. Dejemos su análisis a ontólogos y
de la poesía (por otros medios) a la luz del surrealismo. En el metafísicos de prestigio, aunque da la impresión de que es esa
presente caso, haré uso de la teoría como otro de esos “otros una labor similar a la de querer vaciar el Océano Atlántico con
medios” de la poesía, es decir: utilizaré la teoría –o el ensayo, si una cucharilla de té. Nos interesan en todo momento las ideas
ustedes prefieren otro nombre– como uno de los infinitos que sobre la supuesta realidad, que es lo que en la práctica tenemos,
la poesía tiene para manifestarse. Y dicho esto, paso al asunto es decir, el entramado mental, construido de manera colectiva a
que me ocupa. lo largo de un determinado tiempo, y en el que un grupo deter-
La idea de la revolución es sin duda una concepción mítica, minado se pone de acuerdo en considerar el trasfondo de sus
y también una concepción poética, pues se incluyen en ella actos y sus vidas, obrando como si (als ob) los hechos fuesen en
potentes ansias libidinales o eróticas, intentos de encantamiento realidad así. De este modo, millones de ciudadanos de nuestro
de la realidad y actuaciones de creación sobre la realidad misma. planeta actúan diariamente como si la vida fuera en realidad
Sobre esto creo que estaremos de acuerdo, y parece que todo el trabajar ocho horas (a veces más), dormir ocho horas (a veces
mundo está de acuerdo. Pero en lo que no parecemos estar todos menos), y dedicar ocho horas a un ocio más que programado y
tan de acuerdo es en que también la concepción inmovilista o venal, como si la vida fuera trabajar hasta haber recogido una
continuista es también una concepción mítica, con las mismas jubilación suficiente, casarse, tener hijos y nietos, acumular
características de arbitrariedad, subjetivismo y narratividad de una serie de riquezas, de honores y de cargos, o, básicamente,
todo mito. Pasemos a desgranar algunas de estas ideas míticas acumular una serie de bienes a través del trabajo hasta que
embutidas en el corazón mismo de la mentalidad pragmática y llega el momento de la muerte, o el de la jubilación –conside-
utilitaria del “hombre común”, al parecer tan alejado y ajeno a rada como paso previo o preparación para ella–. Pero en otros
toda idea poética o mítica, o a todo lo que pudiera tener cierto momentos y en otros lugares los seres humanos vivían de otra
regusto a ello: manera porque participaban de otras concepciones míticas: la
civilización maya, la cultura de Polinesia, el Egipto esclavista,
1. El capitalismo como mito. el kibbutz israelita, y tantas otras formas de sociedad humana.
2. La ciencia como mito.
3. La técnica como mito.
4. El progreso como mito. Sin embargo, asistimos en lo que podemos llamar nuestro sis-
5. El cristianismo como mito. tema socio-político, a un completo desprestigio del mito, consi-
6. La “realidad” como mito. derado como lo otro o lo radicalmente opuesto al pensamiento
racional o al discurso verdadero, modo eufemístico de aludir al
Como podemos ver, la totalidad de estos elementos coadyuva a discurso oficial. El mito es lo absurdo, lo irracional, lo desca-
la construcción de un entramado mítico al que la mayoría de los bellado, lo ajeno a la ración funcional. Ya veremos que esto es
ciudadanos del mundo occidental –que incluye ya gran parte en parte cierto, cuando hable más tarde de la verdad o false-
de Oriente– llaman “la realidad”. Lo que la realidad sea en sí dad del mito. Pero lo que puede decirse de tal mito polinesio o
misma es algo que carece de todo interés para nuestro propósito, yanomami puede decirse, con igual justicia, del mito del capita-

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JESÚS GARCÍA RODRÍGUEZ EL MITO Y LA POESÍA COMO CREADORES DE LA REALIDAD

lismo, del mito de la tecnología o de cualquier otro mito al uso terial e inexistente por sí mismo como es el dinero. El dinero,
de nuestro sistema imperante. Lo cierto es que ese desprestigio obviamente, carece de toda realidad per se, es un mero simu-
del mito se convierte en una justificación para instaurar nuevos lacro sobre el que depositamos cierto valor concreto, un valor
mitos, mucho más oscuros, globales y totalitarios que los ante- tan subjetivo y variable como toda idea humana. El dinero –el
riores. Pasaré ahora a desgranar algunos de esos mitos modernos capital– no tiene, por tanto, mayor consistencia real que el dios
que se nos imponen como verdades probadas e irrefutables, o Moctezuma, la virginidad ante parto y post parto de María, los
como discursos verdaderos, para posteriormente detenerme en dioses Júpiter o Apolo o una novela de Julio Verne. Pero, del
el otro asunto del mito y la poesía como creadores de realidad. mismo modo que en torno al dios Moctezuma o en torno a un
judío crucificado o en torno a miles de dioses olímpicos puede
El capitalismo es sin duda un sistema económico, apuntalado organizarse una sociedad entera, también puede hacerlo en
por la democracia parlamentaria, que es su contrapartida en lo torno a algo tan irreal como el capital y el dinero. Lo importante
político. Pero es también un mito, un conjunto de representa- es cómo esos seres imaginarios o míticos influyen en nuestros
ciones sobre la realidad que son compartidas por la mayoría de actos, los determinan y predeterminan, los configuran y pre-
los individuos de una sociedad. El mito del capitalismo, mito nuncian. El mito supone esencialmente que los seres míticos
reelaborado a lo largo de siglos, y creado a partir de retazos de interactúan con los humanos, que la vida mítica y la humana
mitos feudales anteriores y que fue incorporando sucesivos ava- se entrecruzan y entrelazan constantemente. Pero ese hecho no
tares coyunturales, se apoya sobre dos pilares fundamentales: la anula en absoluto su naturaleza mítica, es decir, total o parcial-
propiedad privada y el capital. Estas son, podemos decirlo así, mente imaginaria.
las deidades supremas del panteón mítico, a las que acompañas En ciertas culturas de creencias y mitología chamánicas
otras deidades secundarias: libertad de mercado, iniciativa de la suele existir una substancia que constituye un puente o inter-
empresa, rivalidad entre productores, producción en masa, etc. mediario entre hombres y dioses, o de intermediario entre el
Al tratarse, obviamente, de mitos laicos, la pleitesía y reverencia mundo humano y una felicidad que sólo puede calificarse de
que se rinde a estas deidades permanece fuera de la esfera de lo divina. Dicha substancia, generalmente psicotrópica, aunque
sagrado; lo cual no es obstáculo para que, en la práctica, se sacri- a veces simplemente es alcohol barato consumido con el sufi-
fique a animales, plantas, parajes y paisajes y a seres humanos y ciente exceso, suele hipostatizarse, es decir, parece cobrar una
comunidades en su nombre, o que su presencia determine casi existencia y personalidad propia, y se convierte en una deidad
todos los actos de la vida diaria de sus fieles seguidores laicos. por sí misma. Sucede con el peyote en determinadas comuni-
Que el capitalismo no sea más que una construcción mental, dades de Méjico, sucede con la ayahuasca en tribus amazóni-
mítica, parece repugnar a la razón de algunos, pero es una clara cas, sucedía con el soma en la religión védica o el haoma en la
evidencia. Determinado número de individuos que comparten avéstica, etc.
o compartimos, voluntaria o involuntariamente, esa concep- Dentro del orden mítico del capitalismo, esa substancia se
ción mítica, creen que “la realidad” –eso otro siempre incog- denomina capital, o más familiarmente, simplemente dinero.
noscible y siempre incontrolable– es o se reduce, básicamente, Esta entidad hipostatizada, intermediaria entre el mundo de
a ciertos movimientos, gestos y oscilaciones de algo tan inma- los humanos y las sublimes felicidades y placeres del Olimpo

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JESÚS GARCÍA RODRÍGUEZ EL MITO Y LA POESÍA COMO CREADORES DE LA REALIDAD

laico, permite al fiel acceder, según se dice, a extraordinarios devoción que la mayoría de nosotros, creyentes del capitalismo,
estados de conciencia, a prodigiosos poderes psíquicos –segu- sentimos hacia esa divinidad ambigua. Pues el dinero es capaz
ridad en sí mismo, fortaleza, templanza, capacidad inconmen- de los más portentosos milagros, corroborados una y otra vez en
surable de seducir a mujeres y a hombres– y a innumerables la práctica: curar enfermos de enfermedades consideradas casi
poderes de otro orden. El ser humano con dinero, se dice, es incurables, conducirnos a paraísos reales o artificiales de toda
poderoso, atractivo, y –conforme a las concepciones míticas del índole, tanto en el plano geográfico como intrapsíquico, permi-
protestantismo– bueno, y ese poder, esa atracción y esa bon- tir que la mujer joven y lozana sienta una repentina atracción
dad y provienen de su alianza con ese personaje mítico esencial por el hombre maduro o casi senil, o conseguir que la justicia
que es el dinero. Todos sabemos, en el orden objetivo, que el caiga a favor de aquel a quien todos los indicios apuntaban
dinero, como tal, no tiene valor ni existencia real alguna. Es como culpable manifiesto de algún delito o crimen. Todos estos
conocido el chascarrillo que, enunciado en forma de pregunta prodigios obra el dinero con su singular argucia de divinidad
viene a indicar algo así como: ¿De qué le sirve a uno un maletín astuta y escurridiza, divinidad cuya residencia terrena la mayo-
con diez millones de dólares en billetes en medio del desierto y ría de los fieles sitúa en bancos y cajas de ahorro.
sin agua? Sin embargo, todos sabemos también que, dentro del El intento de humanizar o de acercar a lo humano el dios
entramado mítico que es nuestra realidad, el dinero cumple con del dinero se hace presente en el elaborado diseño artístico de
una o con varias funciones claras y tajantes. Del mismo modo, monedas y billetes, que suelen mostrar siempre alguna figura
dentro de numerosas tradiciones míticas mejicanas, tanto humana o alguna maravillosa y exquisita figura alegórica de
actuales –mayeros, por ejemplo– como pretéritas –mayas, rasgos humanoides. Pero el dinero, como deidad suprema y
por ejemplo– existía el nahual o nagual, espíritu de un animal compleja, tiene dos caras, una creadora y favorable y otra des-
que iba vinculado desde el nacimiento a un ser humano, que
tructiva y oscura, como Shiva o Kali en el hinduismo, como
se encargaba de protegerle y guiarle y en el que, en determina-
Apolo o Zeus entre los griegos, como Odín entre los germanos,
das circunstancias, podía convertirse. En la vida diaria de estos
como Varuna entre los védicos, como Yahvé entre los judíos y
pueblos, dicha concepción tenía o tiene su sentido y determina
los cristianos, o como Shango o Changó entre los yorubas. Es
o determinaba sus actos, y así por ejemplo el chamán, conver-
por una parte, el benefactor supremo dentro del orden mítico
tido en nagual –un tigre, un águila o un prosaico cochino– era
capaz de comprender la enfermedad de los miembros de la del capitalismo, pero es también, en ocasiones, su elemento
sociedad, y curarla; o bien, a veces, un hombre dejaba de matar más destructivo, sembrador de discordia y moralmente des-
a un animal montaraz, cuando salía de caza, por haber descu- preciable. Identificado simultáneamente con la gloria y con el
bierto en su mirada que se trataba de una persona conocida, excremento, muestra indistintamente su cara benévola o su cara
quizá un pariente, que se había tornado en su nagual. maléfica a sus fieles, que le temen y veneran por igual. En su
Tan irracional como estas ideas o representaciones míticas faceta de divinidad protectora suele ir asociado a otra semidivi-
deben parecernos deberían parecerles a miembros de otras nidad, la compasión o la generosidad; en su faceta más siniestra,
sociedades nuestro culto mítico y laico al dinero y a sus rami- se presenta acompañado indefectiblemente por otra subdeidad
ficaciones. Pero, por otra parte, no es extraña esa incondicional o deidad menor, la ambición o la avaricia.

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JESÚS GARCÍA RODRÍGUEZ EL MITO Y LA POESÍA COMO CREADORES DE LA REALIDAD

La otra representación mítica esencial del capitalismo es la El edén y el átomo: mitologías comparadas, el artículo mío publi-
propiedad privada. Por cuestiones de falta de espacio, me limi- cado en el último número 15/16 de la revista Salamandra, y del
taré a indicar sólo unas cosas, y pasaré con brevedad sobre este que, en cierto modo, esta intervención de ahora es una amplia-
asunto. La idea de la propiedad privada, que ha de respetarse ción, o un vástago. En ese artículo quise indicar que los relatos
por encima de casi todo, es una representación muy antigua, cosmogónicos o sobre el origen –teoría del big-bang–, los rela-
pero no por ello ubicua ni presente en todas las culturas. En tos mesiánicos –sobre la historia humana como progreso– y
numerosas culturas amerindias, y polinesias, a la nada malévola los relatos antropogónicos o de origen de la propia tribu o de la
pregunta de un occidental «¿De quién es esta casa?», es posible humanidad entera –la teoría de la evolución de las especies–
que un indígena le conteste, plácidamente «Nada es de nadie, que la ciencia nos propone no dejan de ser relatos míticos, en
nadie posee nada. Todo es de los dioses. Ellos lo construyen y tanto en cuanto hablan de hechos que se encuentran fuera de
ellos se lo llevan». Puesto que todo es de los dioses –los dioses toda experiencia humana y por tanto, de toda comprobación o
son los verdaderos propietarios–, los seres humanos son, a lo experimentación científica. Al tratarse de hechos muy alejados
máximo, locatarios o arrendatarios de los bienes terrenos, a los en el tiempo y en el espacio, sólo puede haber de ellos un saber
que vincula un alquiler temporal, o una propiedad en arriendo
o una narración mítica, narración que en el caso de la ciencia
por un cierto periodo. En otras culturas –la mongola, la ger-
es apuntalada por toda una serie de metarrelatos que ayudan a
mana, incluso la romana antigua–, la propiedad continuaba
imponer como un discurso verdadero lo que no son sino, como ya
siendo de las personas incluso después de su muerte, a menos
he indicado, relatos míticos sobre el origen, etc. Por otra parte,
a título honorífico, a no ser que, directamente, se enterrara a
ya indiqué en ese mismo artículo que las narraciones míticas de
gran parte de sus posesiones con el difunto, como era el caso
la ciencia actual están teñidas y contaminadas completamente,
de los faraones en Egipto. Nuestra cultura, más modesta, con-
como no podía ser de otra manera, de las narraciones míticas
sidera que la propiedad privada es de uno hasta la muerte,
mientras no se aliene de alguna manera, y posteriormente pasa del judaísmo bíblico y del cristianismo nuevotestamentario. En
a los herederos legalmente designados. Creo que huelga indicar dicho artículo ya manifesté también que el supuesto proceso de
que, como es natural, los títulos de propiedad tienen la misma perfeccionamiento del ser humano y sus condiciones gracias a la
realidad ontológica que el dinero, es decir, ninguna: se trata de técnica y a la tecnología, es decir, la idea del progreso humano
papeles a los que un grupo de personas convienen en asignar un o del progreso de la historia en una gradación meliorativa, y la
valor, y siguen conveniendo posteriormente, y actúan como si idea misma del tiempo como historia, tan característica de las
(als ob) dichos títulos tuvieran un valor real. Por ello todos aque- ideologías occidentales, es un relato mítico que hunde sus raíces
llos que participan del mundo mítico del capitalismo actúan en en los mitos cristianos sobre la Creación, el pecado original, el
la realidad como si esos títulos de propiedad fueran reales, como advenimiento del Mesías, y el Apocalipsis o Juicio Final, que
si las cosas fuesen en realidad propiedad de este o de aquel, es tienen lugar en una sucesión lineal y que dan lugar a la idea
decir, como si sus concepciones míticas fuesen reales, principio del tiempo histórico propio de nuestra civilización, opuesto a
básico y constatable de toda sociedad humana. concepciones míticas distintas tales como la del tiempo radial
Con respecto a la ciencia como relato mítico, creo haber de los mayas, o la del tiempo circular de hindúes, mazdeístas o
hablado con más profundidad, o al menos con cierto detalle, en griegos presocráticos.

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JESÚS GARCÍA RODRÍGUEZ EL MITO Y LA POESÍA COMO CREADORES DE LA REALIDAD

Sólo añadiré algo a dicho artículo en referencia al mito mitos cristianos y judeocristianos preexistentes, y a dotarles de
de la tecnología, o, más concretamente, al relato mítico de la una apariencia de discurso verdadero, y oponerle así de manera
tecnología como salvadora del ser humano. Este tipo de mito capciosa, en un plano de verdad distinto, al discurso mítico, al
moderno, mito soteriológico que encuentra una formulación que se considera desprovisto de toda verdad. Pero lo cierto es
poética conocida en el mito de Prometeo de los griegos, pero que se esos relatos que se crean y proponen para denigrar al
que aparece en mundos míticos de otros ámbitos, como entre mito no son sino relatos míticos, con lo cual lo que se hace no es
los wichis o matacos de la actual Argentina, donde la risa del ni más ni menos que, como suele decirse, escupir sobre la pro-
hornero crea el fuego, o en muchos otros mitos etiológicos de pia cara, o utilizar un cuchillo mellado para afilar otro cuchillo
origen del fuego de numerosos pueblos humanos (indios len- mellado.
gua del Chaco, guaraníes, etc.) alcanza dimensiones despro- Por que lo cierto, y aquí me permito un pequeño excurso
porcionadas en nuestro mundo actual. Este mito, enunciado de naturaleza lógica, es que el relato mítico está al margen de
de manera simplista y algo tosca, viene a decir que la tecno- toda modalidad veridictoria, es decir, no es ni verdad ni no ver-
logía salvará al ser humano –¿de qué hay que salvarla?– y dad, aunque el mito juegue siempre con ambos conceptos con
especial astucia, como en un truco de prestidigitación. Podría
le llevará, tarde o temprano, a un estado supremo de beatitud
decirse de él, como muy bien observó mi admirado Manuel
y bienestar permanentes –sobre cómo sea dicho estado abun-
Gutiérrez Estévez, lo que Wittgenstein afirmaba de los juegos
dan los textos de ciencia-ficción–. Este relato mítico, de nuevo
de lenguaje: «Tienes que considerar que el juego de lenguaje es,
apuntalado por los metarrelatos de la ciencia y de parte de la
por decirlo así, algo imprevisible. Quiero decir: no está fundamen-
filosofía occidentales, ha resultado ser el trasfondo ideal para el
tado. No es racional (o irracional). Está ahí, como nuestra vida».3
afán expansionista del capitalismo moderno, que se encarga de
Sucede con ellos con los sueños: no son ni verdad ni falsedad,
vender a diestro y siniestro esa tecnología salvadora, amparán- simplemente son, forman parte de la vida. Los mitos no son ni
dose en ese mito que deja entrever, obviamente, que quien no verdad ni no verdad, ni eso importa en absoluto, pues lo real-
se apunta al tren de la tecnología quedará relegado a estadios mente importante en ellos es que, y cito de nuevo a Gutiérrez
regresivos y prehumanos anteriores a la historia, o que quedará Estévez, «los mitos –por sus dimensiones cosmológicas, socio-
excluido definitivamente del curso de esa misma historia, es lógicas, éticas o cognitivas–, organizan, explican y reproducen
decir, y conforme a esa misma línea mítica, excluido de los lími- la experiencia personal y colectiva. Es, en este sentido, en el que
tes espaciales y temporales del mundo tal y como lo conocemos. son convertidos en un habla “verdadera”, por cuanto se pos-
Todos conocemos ya las posibles consecuencias catastróficas de tula una relación biunívoca y cerrada entre los mitos y la acción
los “efectos colaterales” de esta narración mítica: extinción de social».4 O dicho con palabras de otro antropólogo, G.H. Gossen,
especies, problemas y perturbaciones graves en los ecosiste- 3. Ludwig Wittgenstein, en Über Gewissheit, párrafo 559. Edición de G.E.M.
mas, destrucción progresiva de zonas verdes, etc. El mito que Anscombe y G.H. von Wright. Nueva revisión conjuntamente con R.Rhees,
Frankfurt am Main, Shurkamp Verlag. La cita la recojo del esclarecedor artículo de
propone la salvación parece ser precisamente, si no actuamos a Manuel Gutiérrez Estévez, que es autor también de la traducción de la misma: M.
tiempo, aquel que nos condene para siempre. Gutiérrez Estévez: Representaciones míticas y Juegos de lenguaje, publicado en Indiana
(Ibero-Amerikanisches Institut, Berlin), 2004.
En definitiva, en el artículo quise dejar claro que la ciencia 4. Manuel Gutierrez Estévez: Diferencias contra la mitología, publicado en Motivos
coadyuva con sus metarrelatos de orden mítico a cimentar los de la antropología americanista. F. C. E. , México, 2001 (pp. 327-365).

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JESÚS GARCÍA RODRÍGUEZ EL MITO Y LA POESÍA COMO CREADORES DE LA REALIDAD

«la mitología proporciona la pauta para la actuación histórica en Y llegamos al delicado asunto de la revolución, posible o
el presente».5 Es decir, que lo importante en ellos es cómo organi- imposible, entendida también como un conglomerado mítico
zan la realidad, cómo la crean al configurarla, al margen del asunto lleno de potencial de aplicación para el futuro –pues en el pre-
intrascendente de su verdad o su falsedad. Esto es aplicable tanto sente no se da, al menos de manera generalizada–, y del papel
a los mitos tarahumaras o inuit como a nuestros modernos mitos que la poesía podría jugar en todo ello. Pero antes de tratar tan
occidentales, a los que me estoy refiriendo ahora, entre los que peliagudo asunto, creo conveniente hacer algunas observacio-
se encuentra, naturalmente, todos los mitos del pensamiento nes sobre eso que llamamos “realidad”.
utópico revolucionario, y también los que proporciona la poesía: Sobre o acerca de la realidad, lo que sea la realidad, sólo pue-
desde su origen mítico proporcionan pautas para su actualización den hacerse relatos míticos, pues la realidad en sí misma no es
en la realidad presente, y para transformar radicalmente dicha nada precisamente por serlo todo, es decir, es incognoscible e
“realidad”, que no es, al fin y al cabo, sino otro producto de com- indefinida per se; necesita, para ser entendida y aprehendida
plejas y centenarias elaboraciones míticas. e interpretada, pasar por el tamiz del mito; el mito, por tanto,
Con respecto a la naturaleza mítica de las narraciones cen- no tiene sentido ni deja de tenerlo, sino que es, en realidad, el
trales de la doctrina de la religión cristiana, poco se puede decir presupuesto, o la conditio sine qua non, o el marco dentro del
sin incurrir en repeticiones y obviedades. Hay un libro quizá cual puede darse cualquier sentido. Es, por decirlo así, las reglas
poco conocido de Alan Watts, Mito y ritual en el cristianismo, del juego, sin las cuales el juego no puede llevarse a cabo, o no
que se detiene a analizar este asunto de manera muy accesible puede recibir el nombre de juego. La realidad sin narratología
y con especial detalle.6 Los relatos míticos sobre la creación del mítica previa no puede recibir el nombre de verdadera realidad,
mundo y de Adán y de Eva, el pecado original, el carácter de o al menos de verdadera realidad inteligible.
elegido del pueblo de Israel y, por extensión ulterior, de toda Con lo que llegamos a esta conclusión: la realidad –lo que la
la cristiandad, la virginidad de María, la llegada del Mesías y realidad quiera que sea– es en el fondo una cuestión de fe: uno
su papel en esta tierra, las narraciones del Apocalipsis, etc., cree o aprende, o es obligado a creer que algo es real, y aprende
constituyen un cuerpo mítico conocido, de una u otra manera a vivir conforme a esa creencia; y es también una cuestión de
y en una u otra versión más o menos completa, por la inmensa poesía. Exige un paso previo, el paso de la fe: creo que la rea-
mayoría de los occidentales, y que por tanto influye en la con- lidad es esto o aquello, en última instancia: creo en este mito o
figuración de su “realidad”, tanto política, económica y social, en aquel. Y es la poesía la que crea esos mitos, es decir: la que
como personal e individual, pues estos mitos impregnan institu- proporciona objetos para esa fe, conforme a los cuales vivimos
ciones, prácticas y convenciones sociales, desde el matrimonio e interactuamos. En nuestras manos y en nuestra capacidad de
y la constitución de la familia monógama a la monarquía o la intelección está la decisión de optar por mitos destructores y
democracia,7 pasando por los ritos funerarios, la constitución de generadores de gran desigualdad y disarmonía, o en otros mitos
hospitales o las ideas sobre justicia social. que quizá no lo sean tanto, o de optar por hacer más humanos
5. G.H. Gossen: Vida y muerte de Miguel Kashlán: héroe chamula, en Arbor nº 515- y acogedores los mitos preexistentes. Y sólo mientras exista y
16, pp.125-144, 1988.
6. Alan Watts: Mito y ritual en el cristianismo, Editorial Kairós, Junio 1998. se cultive esa capacidad de creación de mitos, que es esencial
7. Compárese la formulación legal «todos somos iguales ante la ley» con la for- a toda poesía y a todo pensamiento revolucionario, será facti-
mulación religiosa: «todos somos iguales ante Dios».

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JESÚS GARCÍA RODRÍGUEZ EL MITO Y LA POESÍA COMO CREADORES DE LA REALIDAD

ble tener esa posibilidad de optar. De lo contrario, estaremos que considera que política y poética son realidades separadas,
condenados a recorrer y transitar, durante centurias, el mismo la poesía será siempre una actividad al margen, estigmatizada
sombrío, árido y poco halagüeño paisaje mítico miserabilista de antemano por ser improductiva, y completamente inútil a
que vivimos, día a día, en la actualidad. efectos sociales. Para esta misma mentalidad, y en el colmo del
Y tratamos ahora el peliagudo antagonismo entre política y miserabilismo, “revolución” es justo lo opuesto a “realidad”:
poética, poesía y revolución: ¿son posibles una y la otra, o una “revolución” es un conjunto de ideas más o menos poéticas e
sin la otra? Para muchos, ambas realidades, política y poética, idealizadas sin punto de apoyo alguno posible en la realidad
son irreconciliables, son compartimentos estancos sin posibi- tangible. Cuando lo cierto es que ambas, “revolución” y “reali-
lidad alguna de síntesis. Ello forma parte (también, cómo no) dad”, son concepciones míticas. Lo único que diferencia a una
de una cierta representación mítica que afirma que la poesía es de la otra es el número de personas que comparten y viven con-
asunto banal, un pasatiempo o divertimento artístico de indivi- forme a ese mito, minoritario en el primer caso, abrumadora
duos aislados, mientras que la política trata de asuntos serios, mayoría en el segundo. Es precisamente este tomar conciencia
comunitarios, decisivos y trascendentales de la vida diaria. Pero de la naturaleza mítica de las bases de nuestro sistema lo que
cabe otra manera de pensar: aquella que afirma que la poesía, constituye el paso previo para su transformación conforme a
como la política, es parte de la vida, de la vida común y comu- otro tipo de concepciones míticas diferentes.
nitaria, una parte tan esencial como la otra, si no más, un asunto Y para aquel que piensa en que una interacción entre ambas
de vida o muerte, como lo es cada segundo que vivimos en este es posible, la revolución no es lo radicalmente opuesto a la reali-
nuestro universo. Para el que hace prevalecer la política sobre dad, sino realidad en y por sí misma, y la poesía es precisamente
la poesía, la vida es ante todo tradición, orden y progreso, como la llave para un cambio social, al proponer mitos diversos que
en la bandera de Brasil: un entramado que hay que organizar sólo necesitan de un gran número de personas que los compar-
conforme a unas instituciones dadas de antemano; pero para el tan para pasar de “mitos” a “realidades”, es decir, y conforme
que hace prevalecer la poesía sobre la política, la vida es otra al miserabilismo imperante, pasar de “poesía” a “política”. Es
cosa: una aventura que sólo se vive una vez, y que carece de en el punto en el que los contornos de la poesía y de la política
reglas predeterminadas, como el famoso papel en blanco del se difuminan completamente cuando surge, como una espon-
que hablan, precisamente, los poetas. No existe un orden tánea y masiva ráfaga luminosa, la revolución. Y esa difumi-
anterior, sino que la realidad se crea por primera vez en este nación completa sólo puede producirse si nos desligamos o si
mismo momento: la historia es, más que una orgía perma- salimos de los límites del universo mítico heredado, pesimista,
nente –como titula el célebre escritor peruano neoliberal–, obscurantista e inmovilista como es, y mostramos esa extraña y
una cosmogonía permanente. Si la política es la ciencia o el arte poco habitual mezcla de valor y de inteligencia necesarios para
o la disciplina de organizar la vida de los ciudadanos, desde mi adentrarnos en esas otras realidades dentro de la realidad.
punto de vista la poesía puede jugar ahí un papel fundamental, Soy por tanto de la convicción de que el pensamiento poé-
suministrando el material para crear nuevos mitos, para crear tico, o la poesía, puede proporcionar las herramientas para un
nuevos relatos y narraciones que pueden convertirse posterior- cambio en la realidad, para crear una realidad nueva. Es la poe-
mente en auténticas y tangibles realidades sociales. Para aquel sía la que elabora ese mito que da origen a toda revolución, ese

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JESÚS GARCÍA RODRÍGUEZ

mito que, como todos, y como ya indiqué en las palabras de ese


gran antropólogo vivo, Manuel Gutiérrez Estévez, «organizan,
explican y reproducen la experiencia personal y colectiva».8 Es
decir, que creo en la poesía como elaboradora, dadora y madre LA PIEL REINVENTADA
del caudal mítico necesario para un cambio a gran escala. Que esa
Elogio del tactilismo
cambio se produzca o no depende de nuestra capacidad de crear,
Noé Ortega
y de nuestro valor para enfrentarnos a lo ya creado.

Una de las características principales de la sociedad actual es,


sin duda, la preponderancia de lo audiovisual. Nos encontra-
mos en un momento de inflación de imágenes sin precedentes.
Sin embargo, es una trampa entrar en el juego que impone el
sistema: el de la aberración que supone otorgarle a lo visual una
importancia tan desmesurada con respecto al resto de facetas
que conforman lo sensorial. Desde luego, lo visual ha tenido
siempre, en circunstancias normales, una relevancia mayor al
del resto de los sentidos. Pero en la actualidad, parece claro que
la diferencia se ha hecho abismal, hasta el punto de llevar el
resto de los sentidos a un estado de atrofia que se me antoja sin
precedentes. Atrofia que, por supuesto, se interrumpe ilusoria-
mente cuando es necesario, es decir, en fechas señaladas donde
la pituitaria debe trabajar al máximo para decidir qué perfume
comprar, o las papilas gustativas deben estar a la altura de las
expectativas para apreciar la indiscutible calidad del menú más
caro, o el oído debe apreciar la excelencia del violín, o la piel
debe asombrarse ante el tacto del más caro abrigo de visón. Es
decir, cuando al sistema del consumismo le interesa, y sólo en
esas circunstancias.1 Fuera de ahí, prosigue el monopolio inten-
1. Podríamos mencionar aquí el fenómeno de las pantallas táctiles. Es curioso
cómo se aprovecha mercantilmente esta característica, cuando en realidad la expe-
riencia táctil es reducida a su mínima expresión. Todo el protagonismo lo sigue
teniendo la imagen. Existe sólo una presión mecánica, ya que toda la sensación
táctil es un rápido contacto con una lámina de cristal frío e impersonal, contacto
8. Ver nota 4. cuyo fin es en última instancia seleccionar imágenes.

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NOÉ ORTEGA LA PIEL REINVENTADA

cionado (¿qué monopolio no lo es?) por un lado, y la atrofia Me gustaría hacer aquí una breve puntualización, y es que
por otro. en el ámbito de reflexión y crítica en el que nos movemos,
Es este motivo el que me hace pensar que quizá, en algu- el concepto de mirada es mucho más amplio que el de vista,
nos casos, estemos ignorando un enorme potencial residente haciendo más referencia a toda una forma de pensar y vivir la
en esos sentidos olvidados. Precisamente por ser los más olvi- realidad que a la mera función receptiva visual. Basta citar, por
dados por el sistema, pueden ser los que más capacidad ten- ejemplo, un extracto de un artículo de Eugenio Castro, para
gan de producir efectos sorprendentes e inesperados. Además, darse cuenta de esto:
puede que sean los menos susceptibles de ser recuperados, y
Ahí (en ese corredor por el que va) el poeta mira y, al mirar, crea, porque
esto da mucho que pensar. Se trate del sentido que se trate, éste
mirar entra en encuentro con lo sobrevenido y no convocado. Pero lo
produce en nosotros una experiencia sensible en un determi- sobrevenido no guarda ninguna relación con lo trascendente, sino que
nado momento; experiencia sensible que, como tal, va ligada está ligado a la inmanencia del ver: sentir, con toda la materialidad
a una realidad causante de los estímulos que constituyen dicha (tactilidad) de este término, el genio de las cosas, las imágenes del
lugar, estableciendo una relación con lo que fluye con la gracia de la
experiencia. Más adelante analizaré la naturaleza de esa reali-
aparición.2
dad, pero adelanto que un elemento en un sueño puede oca-
sionar experiencias sensibles de mayor o menor intensidad. De
En este fragmento se relaciona crucialmente la mirada con
momento, lo que nos interesa es que la experiencia sensible nos el tacto, ampliándola hasta abarcar con ella mucho más de lo
pone en relación con una entidad que ocupa unas coordena- visual, abarcando entre otras cosas la fisicidad de lo que está en
das determinadas, ya sean físicas y temporales en el espacio torno a nosotros. De esta forma, la experiencia se ensancha y se
circundante, o afectivas en un espacio onírico. En el caso de la enriquece en cuanto que se aproxima a lo externo y lo abarca
imagen, al existir un sistema de representación para reprodu- en mayor medida. Experiencia que no tiene como fin la crea-
cirla, se puede dar (y efectivamente se da) la situación de que la ción artística de imágenes, sino la creación en un sentido mucho
experiencia con entidades reales puede quedar paulatinamente más profundo, creación presente en el instante mismo en que el
suplantada por la experiencia con meras representaciones, a espíritu se encuentra en estado de unión con lo otro. Creación
medida que la representación se erige soberana en detrimento derivada también de la transformación inevitable que se pro-
de lo real. Así, la experiencia visual sufre un empobrecimiento duce en el encuentro, ya que, como afirma Octavio Paz, «desde
irremediable. Sin embargo, en el caso del olfato, del gusto, y el principio la concepción surrealista no distingue entre el cono-
ya más en concreto del tacto, esta situación no se produce. No cimiento poético de la realidad y su transformación».3
hay forma (al menos hoy en día) de entablar una experiencia Ya se ha advertido una relación entre vista y tacto.
sensible con una representación de la realidad causante de los Posteriormente profundizaremos en sus relaciones, pero de
estímulos táctiles, puesto que no existe dicho sistema de repre- momento nos centraremos en la experiencia táctil y en sus
sentación. Así, la experiencia táctil conserva irreductiblemente 2. Eugenio Castro, Entre en medio, en Salamandra. Intervención surrealista, ima-
toda su potencia. (La experiencia auditiva requeriría, en mi opi- ginación insurgente, crítica de la vida cotdiana15/16, Madrid, 2005.
3. Octavio Paz, El surrealismo, en La búsqueda del comienzo, Ed. Fundamentos,
nión, un análisis detallado). Espiral Ensayo, Madrid, 1974, p. 32.

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NOÉ ORTEGA LA PIEL REINVENTADA

características insustituibles y valiosísimas. En la experiencia vemos atraídos por un impulso que tiene mucho en común con
táctil, la distancia entre objeto y sujeto forzosamente desapa- las pulsiones internas más eróticas.
rece, se anula, se supera. Se produce un contacto directo entre La ruptura de distancias que supone el tocar constituye de
el sujeto y el objeto de su deseo, evolucionando hacia una expe- por sí una actitud enfrentada al discurrir oficial de las cosas. La
riencia vital inmediata, en bruto. Se pasa de la contemplación sociedad avanza cada vez más hacia un estado permanente de
a la acción. En la experiencia táctil no hay lugar para la pasi- asepsia. Parejo al alejamiento de las realidades y al empobre-
vidad, lo físico cobra protagonismo, la piel despierta, siempre cimiento de la experiencia visual, se produce un alejamiento
hay acción, movimiento, aunque tan sólo sea el movimiento de forzado del sujeto con respecto a la superficie de las cosas
acercamiento necesario para llegar a tocar lo deseado. camuflado bajo una obsesión paradójicamente enfermiza por la
Podríamos establecer en este punto una analogía entre el higiene. El gusto por la pulcritud, por lo frío e impersonal, con-
observador y la figura del voyeur. La experiencia visual, par- duce inevitablemente a un rechazo del contacto con lo que nos
cialmente contemplativa, como ceremonia del deseo, del rodea. Esto es especialmente aplicable si se trata de materia-
preparatorio, del gusto por la demora y la permanencia en la les naturales, materiales por ejemplo orgánicos o minerales en
observación de lo deseado. El tacto representaría entonces la estado natural (por supuesto, no habría problema en acercarse a
sustitución de lo visual por lo material: el momento de la culmi- una piedra preciosa debidamente limpiada de impurezas, puli-
nación, el éxtasis, la ruptura de esa cierta pasividad para verter mentada y cortada con una geometría perfectamente artificial).
el deseo en la piel. Esta tendencia llega hasta el extremo en el uso desaforado y
Hay que tener en cuenta aquí que el placer erótico es emi- obsesivo de fundas, embalajes, precintos y un largo etcétera de
nentemente táctil. Parece claro que conseguir la erotización de envoltorios destinados a preservar los productos y los objetos
la realidad y de la vida pasan por un proceso de intensificación intactos, a modo de profiláctico que nos proteja del contacto
de la experiencia táctil y de sensibilización de la piel, ensalzarla
supuestamente contaminante con la superficie de las cosas.4
como territorio donde se consuma lo erótico. Pero no sólo por
Materiales sintéticos en su mayoría, sustituyen el tacto origi-
esto, que es tan evidente, sino porque toda relación táctil, ya no
nal de los objetos por otro impersonal, con una homogeneidad
con otras personas, sino con cualquier objeto o cosa, tiene un
industrial incorruptible. Este alejamiento no puede producir
componente erótico intrínseco ineludible. La experiencia del
otro efecto que el de un estado de anestesia vital permanente
tacto tiene lugar siempre entre dos pieles, pudiendo ser la piel
paralelo al de asepsia.
sensible o no sensible: orgánica con mayor o menor grado de
Frente a esto, no podemos hacer otra cosa que reivindicar la
sensibilidad (animal, vegetal) o inorgánica (no sé si esto lleva-
experiencia táctil, y con ello algo tan indisociablemente unido
ría a un erotismo de lo inorgánico). La sensualidad es inevita-
a dicha experiencia como es el ensuciarse con lo que es tocado.
ble en una relación física que tiene lugar en la piel. La relación
Este vocablo, ensuciarse, de connotaciones inicialmente nega-
por medio del contacto táctil implica, como hemos dicho, una
tivas, se refiere a lo que probablemente sea más valioso en el
reducción de toda distancia con respecto al objeto, lo que con-
4. Se recomienda leer un interesantísimo texto acerca de esta cuestión: Sobre las
duce a un conocimiento de lo particular en el que se aprecia lo fundas, envoltorios y paquetes, de D.R.Belmonte, publicado en la revista Engranajes
que hay en ello de único y distintivo, de aquello hacia lo que nos nº 2. Revista de ensayo y pensamiento crítico, Sevilla, 2002.

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NOÉ ORTEGA LA PIEL REINVENTADA

contacto de una piel con un elemento exterior: el hecho de que, simo contacto emocional con el mundo externo, antes incluso
al tocarlo, al rozarlo, algo de lo que se toca permanece en nues- de que pudiéramos verlo, olerlo, oírlo o gustarlo».5
tra piel. Llámese suciedad, qué importa. Lo significativo es que Por otro lado, el tacto también es fundamental en el estadio
parte de la materia unida a eso que es tocado se adhiere a la más inmediato de nuestro sentimiento de vulnerabilidad. En
piel, a la vez que nuestra piel produce también cierto efecto en nuestra relación con el mundo se producen experiencias táctiles
lo otro. Esta interacción con lo que no somos nosotros, con lo sumamente básicas que, una vez experimentadas, nos hacen
que se sitúa más allá de nuestra piel y sin embargo nos incita al ser conscientes de lo frágil de nuestra condición frente al medio
contacto, supone una forma de relación con el mundo de una externo. Frente al calor y la sensación de seguridad del vien-
enorme intensidad poética en sus dimensiones más íntimas. tre materno, tenemos la sensación de frío, el temblor extremo.
La experiencia táctil también es crucial en nuestro senti- Frente a la agradable sensación de presión al pisar la arena o
miento de pertenencia al mundo. De todos los sentidos, el tacto tocar una tela agradable, tenemos la presión excesiva y dañina
es el que más definitivamente nos lleva a sentirnos inmersos en que puede ser ocasionada por un impacto o la caída de algún
el medio. Algo tan mecánicamente asumido como la sensación objeto. Y frente al tacto delicadísimo del borde de una hoja de
de gravidez desaparecería de forma casi total en ausencia de menta aterciopelada, tenemos el filo metálico de un cuchillo o la
tacto. Esta situación supondría una percepción de la realidad amenaza punzante de una aguja. Todo esto, como digo, es causa
directa del sentimiento de vulnerabilidad ante lo externo.
como la que pudiera tenerse flotando en una burbuja aislada
Este sentimiento de vulnerabilidad tiene un efecto muy sig-
y ajena al mundo, desde fuera del mundo. Por medio de las
nificativo, y es que una vez que se es consciente de la fragilidad
sensaciones de presión es como sentimos la tierra bajo nuestros
propia, se produce un cambio de actitud frente a la exterioridad,
pies y el contacto con los objetos. Ahí, en la piel, se produce
a la que se pasa a respetar y a valorar en sí misma, estableciendo
un conocimiento inmediato, directo, de lo que está a nuestro una relación de igual a igual, y no de superioridad desconside-
alcance. Un conocimiento que no deja lugar a la duda, como rada e ilusoria. Además, la experiencia sensible cobra entonces
cuando es necesario tocar algo para comprobar si es una visión un valor mucho mayor, tanto porque el objeto de la experiencia
o un espejismo o por el contrario se trata de un elemento posee- ha alcanzado más relevancia, como porque la misma experien-
dor de realidad física. cia sensible se sabe efímera. La fragilidad y el carácter efímero
Así, estar materialmente en el mundo nos lo proporciona en de la experiencia sensible después del conocimiento de la pro-
su nivel más básico el sentido del tacto. Por este motivo, gran pia vulnerabilidad llevan de forma natural a valorarla en una
parte de nuestro sentimiento de seguridad emana directamente medida mucho mayor.
de nuestras sensaciones táctiles. También conviene recordar, en Antes hice referencia a la realidad causante de los estímu-
relación a este sentimiento primario de seguridad, las palabras los táctiles, realidad siempre poseedora de una carga de deseo
de Jan Svankmajer cuando afirma que «desde nuestro naci- que proyectamos sobre ella antes y durante la experiencia del
miento la seguridad emocional ha estado siempre asociada al 5. Jan Svankmajer, Tactilismo, en Cine, humor, sueño, revuelta y tactilismo,
Salamandra. Comunicación surrealista, imaginación insurgente, crítica de la vida
contacto con el cuerpo de nuestras madres. Ese fue el primerí- cotdiana 10, Madrid, 1999.

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NOÉ ORTEGA LA PIEL REINVENTADA

contacto. Hablé también de cómo esa relación piel a piel con la mano sobre un libro bastante curioso. El lomo del libro estaba
lo externo nos lleva a una unión íntima con lo material. Pero formada por un gnomo de madera cuya barba blanca, cortada al estilo
asirio, le llegaba hasta los pies. El grosor del libro era normal y, sin
además de los elementos físicamente existentes de forma obvia, embargo, no impedía de ningún modo volver sus páginas, que eran de
existen otro tipo de elementos o situaciones más sutiles capaces gruesa lana negra. Me apresuré a adquirirlo y, al despertarme, lamenté
de desencadenar experiencias táctiles de una forma mucho más no encontrarlo cerca de mí.6
turbadora y desconcertante. Me refiero fundamentalmente
a las experiencias que tienen lugar en los sueños y en estados Aquí se manifiesta esa nostalgia del objeto soñado que había-
alterados de conciencia. mos comentado, y además, aunque no se dice explícitamente,
El sueño es una experiencia donde predomina lo visual, parece un sueño con claros componentes táctiles: «había puesto
aunque la mayoría de las veces tiende a la sinestesia. También la mano sobre un libro», páginas de gruesa lana negra que se
se producen frecuentemente sensaciones cinestésicas que van volvían sin dificultad…
desde la mera sensación de movimiento hasta un vértigo agudí- Los estados alterados de conciencia, que tienen alguna
simo producido por una precipitación onírica al vacío. En ocasio- semejanza con el del sueño, también pueden constituir una
nes se viven durante el sueño experiencias táctiles sumamente fuente muy rica de experiencias táctiles increíblemente inten-
intensas. Estas experiencias, cuando se producen, multiplican sas y sorprendentes. A modo de ejemplo, trasladaré aquí una
la riqueza de la vivencia del sueño, nos llevan a experimentarlo anécdota aportada por un amigo. Contaba cómo, bajo los efec-
en un plano plenamente perteneciente a lo real, y causan al tos de un alucinógeno, acarició los cabellos de su compañera.
despertar un efecto de desarraigo desolador. Fascinante, pero Al hacerlo, sintió en sus dedos la sensación clarísima de estar
desolador por la añoranza del objeto de la experiencia, perdido tocando el velamen de un navío. Estaba manteniendo contacto
quizá para siempre. Pienso por ejemplo en sueños donde se pro- visual con la acción, pero en sus dedos la sensación de los cabe-
llos se trasladaba a esa otra experiencia táctil, con un nivel de
duce un encuentro con una mujer sobre la que nos sentimos
detalle bastante elevado.
irremediablemente atraídos, con todo nuestro aparato afectivo
En esta experiencia tan enriquecedora se da una circuns-
desbordado, y llegamos a fusionarnos con ella en un abrazo.
tancia muy interesante: el extrañamiento producido por una
Puede que conozcamos a esa mujer en nuestra vida diaria, o
discordancia entre vista y tacto. Cuando lo que recibimos por la
puede que sea un maravilloso collage síntesis de nuestros deseos
mirada no se corresponde con la experiencia táctil, ésta última,
más profundos, pero lo importante aquí es la vivencia plena del
por ser directa, inmediata, crea un estado de confusión y una
abrazo. Al despertar, muchas veces ha sido tal el realismo de la
crisis en la mirada que merece todo nuestro interés. Es una
sensación táctil, que cuesta creer que solamente haya tenido
situación de conflicto en la que la experiencia táctil vence de
lugar durante el sueño.
alguna forma a la visual, a pesar de que la situación sea contraria
André Breton recuerda de la siguiente forma el sueño que le
a todo lo esperable, ya que por el tacto estamos viviendo una
impulsó a la puesta en circulación de objetos surrealistas:
6. André Breton: Introduction au discours sur le peu de réalité, en Oeuvres
Complètes, vol. I., Gallimard/nrf, Paris, 1992, p. 277. Citado en L. Puelles
Así fue como una de estas últimas noches, durante el sueño, en un Romero, El desorden necesario. Filosofía del objeto surrealista, Cendeac, Ad Hoc
mercado al aire libre que tenía lugar junto a Saint-Malo, había puesto Ensayo, Murcia, 2005, p. 159.

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NOÉ ORTEGA LA PIEL REINVENTADA

experiencia directa, en bruto, sin mediaciones ni interme- Teniendo en cuenta esta previsión de la experiencia del tacto,
diarios. propongo la construcción de objetos y situaciones que podría-
Situaciones como la anterior son posibles, pero son difíci- mos denominar de «extrañamiento táctil». Objetos y situacio-
les de experimentar con asiduidad porque escapan en buena nes en los que la vista reduzca la experiencia a algo prefijado,
medida a nuestro control. Sin embargo, mediante una inver- y sin embargo al producirse el contacto con la piel se produzca
sión de la situación se hace posible la creación de situaciones una sensación completamente imprevisible y sorprendente.
dirigidas a crear mediante el tacto un estado de conflicto senso- Como se mencionó arriba, es deseable que efectivamente lo
rial que tiene consecuencias inmediatas en la reactivación vital objetivable sea lo que nos llega mediante la experiencia táctil,
de la persona que lo experimenta. Me refiero a que, en el caso y que sea la mirada otras veces omnipresente y omnipotente la
de la experiencia referida, la mirada percibía la situación física conducida a error, ya que así conseguimos un triple objetivo.
y externamente real, objetivable, a pesar de que la experiencia En primer lugar, se consigue un efecto de extrañamiento tác-
subjetiva fuese otra. La inversión a la que me refiero supone til que sirve para llamar la atención y reactivar un sentido nor-
que lo percibido por el tacto sea lo fidedigno, mientras que la malmente olvidado, produciendo sensaciones inesperadas. En
vista es llevada intencionadamente a engaño. segundo lugar, se produce un desconcierto, al habernos llevado
Es importante detenerse aquí a analizar las relaciones entre la mirada a engaño. Automáticamente se produce también la
tacto y vista. Hay algo fundamental en lo que aún no hemos consecuente reactivación de la mirada que supone haber sido
reparado, y es que la vista proporciona información táctil antes inducido a un estado de alerta sobre la vista. Y en tercer y
de que se produzca el contacto y de que el tacto entre en juego. último lugar, hace que sea posible sistematizar estas experien-
La vista se adelanta al tacto. El hecho crucial es que esta pre- cias para darlas a vivir a otras personas, pudiendo ser realizadas
visión táctil se apoya en la experiencia: la vista identifica un colectivamente en entornos ajenos y desprevenidos donde este
objeto, el material de su superficie es proyectado en nuestro sis- extrañamiento táctil pueda ser potenciado y dado a vivir a otras
tema de referencia, y de ahí se infieren sus propiedades táctiles. personas para producir un quiebro en el discurrir normal de su
Así, la experiencia táctil viene en cierto modo condicionada por vida cotidiana y en sus sensaciones previstas.
la mirada previa. Además de la experiencia previa, esta previ- La idea fundamental de los objetos de extrañamiento tác-
sión se basa también en ciertas características de la superficie til que propongo aquí es que al ser vistos se asocie de forma
que son percibidas por la vista. Según la rugosidad o la granula- automática una sensación táctil, mientras que al tocarlos se pro-
ridad, por ejemplo, la luz se refleja de forma diferente. duzca una sensación diferente a la esperada. Sin embargo, esto
La potenciación de la experiencia táctil pasa por la ruptura técnicamente puede llegar a ser muy difícil de conseguir. Por
de esta previsión a la que habitualmente es sometida. En sus ejemplo, me encantaría poder confeccionar un jersey de apa-
estudios sobre tacto y vista, Jan Svankmajer afirmó que a la riencia similar a un jersey de lana, y sin embargo que estuviera
hora de cultivar el tacto, «la primera condición de esta educa- constituido de un material quizá de micro-hilillos metálicos de
ción me parece ser la necesidad de liberar al Tacto de la depen- forma que al tocarlo resultase duro, de tacto poco agradable
dencia de la Vista».7 para ser puesto, y frío. Para salvar los inconvenientes técnicos,
7. Jan Svankmajer: El tacto y la vista, op. cit., p. VII. creo que se podrían hacer aproximaciones: por ejemplo jugando

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NOÉ ORTEGA LA PIEL REINVENTADA

con la temperatura, se podrían calentar o enfriar objetos comu- nunca miramos el picaporte cuando vamos a abrir una puerta,
nes sin que visualmente se apreciara nada. simplemente apoyamos la mano en él y lo giramos para pasar
A pesar de la dificultad existente, la situación se vuelve más mientras pensamos en cualquier otra cosa durante el breve pro-
favorable precisamente donde más es necesario: en el domi- ceso. Este es el terreno óptimo para realizar una acción: echar
nio de lo colectivo. Es completamente deseable desarrollar en miel en el picaporte, o cola con arena, o enfriarlo. Así, modi-
el ámbito privado experiencias que nos lleven a un enriqueci- ficando el tacto del manillar, un acto mecánico se convertirá
miento de nuestras sensaciones táctiles, desde jugar con materia- automáticamente en sorpresa. La sensación táctil experimen-
les o construir objetos táctiles hasta experimentar ampliamente tada derriba así lo esperado en la persona que recibe el efecto de
en el terreno de las relaciones sexuales. Pero nunca insistiremos la modificación efectuada. Si la acción se realiza en la puerta de
lo suficiente en que es necesario dar el salto a lo colectivo. Es una sucursal bancaria o de las oficinas municipales, ámbitos de
necesario pasar a un marco donde el receptor de la experien- marcado carácter formal, correcto, clínicamente limpio y des-
cia sea un sujeto desprevenido y ajeno a todo esto, para hacer personalizado, entonces los efectos se potencian.
irrumpir mediante acciones ese extrañamiento en el centro de Debido a la brevedad con la que se ha redactado el presente
lo cotidiano y producir un quiebro en el ritmo marcado de su texto, no me ha sido posible desarrollar con la suficiente ampli-
transcurrir.8 En este ámbito, es más fácil provocar experiencias tud una serie de acciones planeadas para desencadenar expe-
de extrañamiento táctil por la gran cantidad de sensaciones que riencias de extrañamiento táctil. Pero existe una larga lista de
vivimos de forma automática sin prestar atención. Es tan abso- experiencias (alguna de ellas realizada) de la que extraigo éstas
luto el condicionamiento que nos fija la experiencia, que ya no a modo de ejemplo:
es necesario engañar a la vista, porque ni siquiera ésta entra en
juego en los actos más rutinarios. –Introducirse en una iglesia con la palma de la mano modifi-
Como forma de ilustrar esto, pensemos en algo tan banal cada táctilmente. Por ejemplo, con la mano cubierta por una
como abrir una puerta. Se trata de un acto de una simpleza tan cataplasma de barro, o con papel de aluminio pegado, o pin-
tura fresca, o lo que se nos ocurra. Se trataría de soportar una
grande que lo tenemos completamente asumido. Prácticamente
misa, preferiblemente infiltrado en las primeras filas, entre los
8. El juego contiene un gran potencial liberador. En cualquier tipo de juego, su ancianitos incondicionales que imagino haciendo los coros para
carácter manual convierte al tacto en el sentido protagonista junto a la mirada,
cuando menos al mismo nivel que ella. Además, en el juego se llega a un estado de seguir al cura. En el momento de unión fraternal universal de
inocencia lúcida, de inocencia no ingenua, de inocencia entregada por completo al dar la mano a la gente de alrededor, comenzaríamos ferviente
juego. La afectividad se involucra totalmente, volcándose sobre el juego con lo con-
creto y olvidándose de toda abstracción. Cuando el juego pasa del ámbito personal pero seriamente (es un fervor contenido) a dar la mano a toda la
al colectivo, se abre un mundo de posibilidades que merecen la exploración más gente alrededor nuestro. Se me ha sugerido también, de forma
apasionada. A modo de ejemplo, me gustaría mencionar aquí el juego táctil reali-
zado por el grupo surrealista Signo Ascendente de Buenos Aires, que precisamente muy acertada y estimulante, realizar esta acción a entornos
fue inspirado y estimulado por la lectura del relato de una experiencia táctil orga- donde cobre aún más fuerza, como una entrevista de trabajo o
nizada por Svankmajer. Un artículo acerca de los resultados del juego, con varias
reflexiones muy valiosas acerca de la experiencia táctil, fue publicado bajo el título una reunión empresarial.
de La piña es bastante hermafrodita en el número 11-12 de la revista Salamandra.
Juegos de este tipo muestran lo fértil que puede llegar a ser la experiencia del tacto,
y abren vías de exploración en varias direcciones a partir del trabajo investigador,
–Pegar cuadraditos de fieltro adhesivo en las teclas de un
profundamente experimentador y siempre estimulante de Jan Svankmajer. cajero automático. Es importante no olvidar que la mayoría de

152 153
LA PIEL REINVENTADA

los cajeros cuentan con pantallas táctiles, encaminadas segura-


mente a atrapar también al tacto en el ritual de hipnotismo que
supone la sucesión de imágenes luminosas, sonidos y pantallas
de confirmación que conducen al ansiado dinero. Si, además de
modificar el tacto de las letras, hacemos lo propio con la panta-
lla, el efecto se potenciará, con el efecto adicional que supone
la modificación visual causada por una capa de cola con arena,
por ejemplo.

–Mezclar objetos de marcado carácter táctil con las golosinas


en una de esas tiendas llenas de cajas de gominolas que cada
uno se sirve a su gusto y luego se pagan al peso. Bolitas de pelo,
excrementos de cabra (tener familiares en un pueblo tiene sus
ventajas), etc. También puede ser una buena idea sacar una
gran bolsa de patatas en un grupo grande de personas, y que
entre las patatas haya plumas de pájaro, o pedazos de cartón, o
cuadrados de metal, o flores.

–Bajar los plomos en medio de una fiesta en un piso abarrotado


....pegar cuadraditos de fieltro adhesivo... de gente. De inmediato, el sentido del tacto se pondrá alerta.
En ese momento, lanzar sal al aire, o acariciar con un plumón el
cuello de la gente. Después, en otro momento, se puede pasar
secretamente a una habitación y pegar azúcar en alguna almo-
hada.

–Entrar en una tienda de ropa, preferiblemente alguna mul-


tinacional de tránsito masivo de individuos consumidores, y
alterar las prendas. Echar laca abundantemente en alguna
suave camiseta para dejarla tiesa, o depositar una bufanda de
alambre de espinos entre las demás, o rociar de pimienta una
blusa. También se podrían clavar imperdibles en el interior de
los pantalones más caros y dejarlos sin cerrar en las posaderas.
No hay que olvidar que contamos con la inestimable ventaja de
disponer de probadores.

155
NOÉ ORTEGA

No obstante, no es mi intención dar importancia a mis acciones


particulares, ni marcar pautas, sino dar impulso e incitar a que
acciones de este tipo sean realizadas por cualquiera en cualquier
lugar, de forma espontánea, entusiasta y apasionada.
Además de objetos y acciones de extrañamiento táctil,
resulta muy estimulante la puesta en circulación de objetos y
collages táctiles que permiten tanto la experimentación indivi-
dual como el contagio colectivo. Experimentar con todo tipo de
texturas, sentarse en una butaca cubierta de huevos, bañarse
con una regadera rellena de sal, elaborar guantes de tacto inve-
rosímil, impregnar unos calzoncillos con la mejor mermelada de
naranja amarga (y «darlo a poner» de alguna forma a un miem-
bro desprevenido de la colectividad) o caminar por la playa con
el cuerpo cubierto de barro son sólo alguna de las cosas que pue-
den hacerse para explotar al máximo la experiencia del tacto.
Pero además de este tipo de objetos y acciones, existen otras cla-
ses que presentan características táctiles de primera magnitud.
Creo que, dentro de los objetos táctiles, podríamos distinguir
una subcategoría: los «objetos cortantes», que tienen la facultad
de cortar o pinchar. Estos objetos son potencialmente causantes
de algo tan interesante como el corte en la piel, que no es otra
cosa que la ruptura de la frontera entre objeto y sujeto. Si en la
experiencia táctil la distancia entre objeto-sujeto forzosamente
desaparece, en el corte el contacto pasa a ser incisión, infiltra-
ción del objeto externo en uno mismo, escisión de lo sensible.
Esto entra directamente en contacto con el sentimiento de vul- Objeto cortante
nerabilidad al que hice referencia más arriba. Es significativa la
reacción que causan estos objetos en el observador. Por ejem-
plo, hace un par de semanas encontré, durante un acto público,
una copa rota en el suelo. Su forma rápidamente me asombró
y la recogí. Cuando llegué donde se encontraba un grupo de
conocidos y se la mostré, los más cercanos a mí se echaron hacia
atrás asustados, por si resultaban cortados. Sería interesante
profundizar en la construcción de objetos así.

156
NOÉ ORTEGA LA PIEL REINVENTADA

En una categoría táctil similar se encontraría todo aquello sus ámbitos de influencia. Quizá así, fomentando el juego con el
susceptible de producirnos una quemadura. En este caso, tam- tacto, podamos rescatar un sentido olvidado y extender a través
bién se produce un dolor en la piel, aunque no se produce la de él asombro, romper lo cotidiano, hacer una llamada de aten-
ruptura, sino que simplemente se daña la piel, llegando incluso ción sobre otra forma de experimentar el mundo. Contribuir
a eliminar la capacidad de sentir en la zona quemada. en la medida de lo posible al advenimiento de ese estado de
Otra clase de objetos táctiles me fue sugerida por Vicente crisis completa en todos los ámbitos que nos lleve a un cambio
Gutiérrez Escudero, participante en este ciclo de charlas, tras la de rumbo hacia la verdadera vida. Es posible; propaguemos el
lectura del primer borrador de este texto. Se trata de los «obje- temblor mediante el tacto.
tos pegajosos». Me contó su una experiencia siguiente. Había
estado realizando tareas con pegamento en su casa. Salió a la No lo olvidemos: la piel ha sido siempre y será el territorio del
calle, llegó al encuentro de una amiga suya, y al tocar su mano escalofrío.
notó que la piel quedaba adherida levemente a la de ella por
acción de los restos de pegamento que quedaban en sus dedos.
La resistencia sentida al ir a despegarse de la piel amada le pare-
ció tan estimulante que lo repitió algunas veces, deleitándose
en la sensación táctil. Experiencias así impulsan a la experimen-
tación con objetos táctiles, en los cuales lo fundamental es que
el contacto objeto-sujeto se prolonga, a veces de forma indefi-
nida, a veces sólo temporalmente, en función de la intensidad
de la unión. Y no sólo el contacto es prolongado, sino que la
misma sensación varía con la textura del pegamento, a veces
muy sugerente.
Todos estos objetos y acciones son un medio de potenciar la
experiencia táctil, abriendo así las puertas a todo el poder libe-
rador que pueda tener y tiene, y contribuyendo por tanto en su
medida a la liberación del ser humano en todas las facetas de la
vida. Ignorada por el sistema, opuesta al discurrir apresurado
de los acontecimientos, al monopolio de la imagen y a la dis-
tancia aséptica que se nos impone con respecto a las cosas, la
experiencia táctil nos lleva en sí misma a una resistencia activa
que se suma a una resistencia mayor fruto de las diferentes acti-
vidades del espíritu. Dada a vivir, esta experiencia es capaz de
introducir un quiebro en el flujo encauzado de la vida cotidiana,
siendo como es ajena a cualquier norma surgida del capital y de

158 159
CRÓNICA DE SUCESOS
Paul Hammond

Corre el año 1991 y vivo en el norte de Londres, donde me gano


la vida como librero. Una noche asisto a una fiesta en casa de
un compañero de trabajo. Estoy libre como el viento. Buscando
el amor. Allí me encuentro con una joven de Barcelona, Ana
Forcada se llama. Ella me pregunta cómo me llamo. “Paul
Hammond”, contesto. “Oh, tengo tu tarjeta”, me dice, mos-
trándome una tarjeta en la que, efectivamente, reza: “Paul
Hammond. Librero’. No es un nombre muy común en mi
ex-país. Por entonces, Ana está en Londres haciendo un curso
intensivo de inglés y ese día de la fiesta ha visitado otra librería
en el centro de la ciudad, un establecimiento muy lejos del mío,
en busca de un volumen que le ha pedido un amigo catalán,
y es allí donde le han dado la tarjeta con el nombre del librero
ausente, otro Paul Hammond que podría ayudarle a localizar
el título en cuestión. Y hay que decir que quien está aquella
noche en la fiesta es un servidor y un servidor es también quien
pasará a estar incluso más presente en la vida de ella –algunos
de vosotros sabréis que Ana y yo vivimos juntos a seis manzanas
de aquí. Hay que añadir una nota a pie de página a esta histo-
ria: el primer novio que tuvo mi ex mujer inglesa en la escuela,
con cinco años, se llamaba Paul Ham. El amor que ella sentía
terminó bruscamente el día en que Paul Ham se cagó encima.
Diez años después ella empezó a salir con un Paul Hammond
acostumbrado a no ensuciarse.
PAUL HAMMOND CRÓNICA DE SUCESOS

En realidad, hay una nota a pie de página a esta nota a pie ¿Hay alguien aquí que haya jugado aquel juego de mesa
de página: de niño, con cinco años, durante un semana estuve en el que, utilizando el Scrabble, haces un anagrama de tu
respondiendo al nombre de otro chico cada vez que pasaban nombre y apellido para descubrir tu “verdadera” identidad?
lista en el parvulario, hasta que la contradicción de no ser Paul (Pensar en Salvador Dalí como “Avida Dollars”en el invento de
Hammond llegó a ser tan angustiosa que tuve que admitir mi André Breton). En inglés mi nombre puede llegar a ser “Noah
subterfugio neurótico. Madlump”(o “Noé Pedazo Loco”). No me disgusta este alias.
“¿Qué importa un nombre?”es, cuando lo piensas, una No así el que le sale a Ana en español, todo hay que decir que
pregunta bastante compleja. Hay un misticismo egoísta, un añadiendo la letra “e”para que salga bien; es decir, “Napalm
narcisismo secundario asociado a nuestros nombres que es sufi- húmedo”. “¿Me representa?” le pregunté. “Sí, como tú, no
cientemente fuerte para mantenernos en un estado precons- sirve para nada,”respondió.
ciente de alerta, en un standby subliminal, acaso para rechazar al Si me he extendido un poco en el tema de los tocayos y de
impostor (el que lleva el mismo nombre), tal vez para medir su la casualidad es porque procedo por asociación, me dejo guiar
semejanza o diferencia respecto a nosotros mismos. Recuerdo por la intuición, por el placer, y porque sé que vosotros, al ser
que el surrealista inglés Conroy Maddox contó una vez que pro-surrealistas, estaréis automáticamente predispuestos a
cuando por fin, en tanto que fetichista doctrinario, topó con fenómenos tan aparentemente propicios. A oír hablar de ellos
una temprana edición de El monje de Matthew Gregory Lewis y a vivirlos, dado que este tipo de coincidencias y asociaciones
(1796), mucho antes de que fuera fácilmente accesible en los forman parte de una poesía vernácula que inventamos y que
años 50 del siglo pasado, quedó estupefacto al encontrar en las a la vez nos inventa a nosotros mismos. Por lo demás, no me
guardas la firma del primer dueño decimonónico del libro, un considero obligado, en aras de la divulgación, a profundizar en
tal Maddox. teorías surrealistas sobre, en este caso, el azar objetivo o sobre
En Inglaterra, Maddox es un apellido tan poco común como la plenitud nacida del aturdimiento momentáneo. Algunos de
Hammond, y en aquel entonces yo sólo había conocido a otra vosotros recordaréis que nuestro amigo Julio Monteverde alu-
persona que había usurpado mi propio nombre y apellido. Sin dió a tales teorías en su intervención La llama bajo los escombros
embargo, actualmente, como tengo acceso a la información el primer día de este ciclo. Por mi parte, me gustaría limitarme
telemática, he googleado y encontrado, entre los 14,5 millo- ahora a contar un ejemplo más del hecho de ser la persona ade-
nes de ciberreferencias a mi nombre, por lo menos dos Paul cuada en el lugar adecuado y en el momento adecuado.
Hammonds más que, como yo, son escritores. Me he planteado Ese momento ocurrió trece años antes de conocer a Ana
la posibilidad de ponerme en contacto con ellos para proponer- Forcada. Estoy viviendo aún en Londres, en un bloque de
les que escribiéramos un libro juntos firmado Paul Hammond, pisos en régimen de comunidad pública de vivienda (es la época
Paul Hammond y Paul Hammond. Tendría que ser un volu- justo antes del advenimiento de Margaret Thatcher; el Partido
men híbrido: yo escribo sobre el surrealismo y el cine; Paul Laborista está en el poder y tales experimentos populares exis-
Hammond sobre la literatura inglesa gay del siglo XVI, y ten todavía). La empleada de esta comunidad que nos interesa
Paul Hammond sobre teorías matemáticas de tensiones aquí es una mujer que se llama Linda Savage. Como estoy
superficiales en cuerpos sólidos. involucrado en la gestión del bloque, a veces voy al pub con

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PAUL HAMMOND CRÓNICA DE SUCESOS

ella. Una noche empieza a contarme la historia de un inquilino ficas tardías escritas por él en inglés, más algún opúsculo suelto
checo, un señor jubilado, que residía en otro bloque de pisos de poesía vanguardista de los años 20 y ciertas publicaciones de
administrado por la misma comunidad; se había muerto allí la primavera de Praga que hablan del arte moderno checo. A
solo, aparentemente sin herederos ni siquiera amigos, y como la sazón, como hoy en día, me carteaba con Petr Král, el poeta
ella tiene la responsabilidad de limpiar su apartamento, se ha y ensayista surrealista que había abandonado Praga después
llevado unas cositas a su casa; según me dice, puesto que nadie de la llegada de los tanques soviéticos y que vivía exiliado en
sabe leer checo, lo más probable es que los contenidos acaba- París. Le escribo sobre mi roce con el fantasma de Brouk. Quiso
sen tirándose a la basura, así que ¿por qué no? En este punto la suerte que en ese momento Petr ustuviera escribiendo la
menciona una carpeta de grabados que a ella le había gustado y entrada sobre Bohuslav Brouk para El diccionario del surrea-
que por eso se la había llevado, y cita el nombre del artista, que lismo y sus alrededores. Gracias a los buenos oficios de Linda,
escucho con gran conmoción. El artista es la artista Toyen (la pude investigar los papeles de Brouk a fondo y proporcionar a
carpeta es ¡Ocúltate, guerra!, la versión checa de 1946). Cuando Petr algún detalle que le faltaba sobre este miembro fundador,
me dice que el difunto inquilino se llamaba Bohuslav Brouk, en 1934, del grupo surrealista checo. Su entrada en el dicciona-
el nombre no me suena de nada. Por otra parte, le informo de rio te hace lamentar aún más el cruel anonimato y alienación de
quién es Toyen. Así pues, mi interlocutora tiene suerte: en el la ciudad. Cito a Petr:
Londres de aquel entonces (1978) somos pocos los que conoce-
mos la existencia de esta gran artista surrealista. Tras escuchar Curioso por todo, [Brouk] escribió tanto libros sobre el erotismo
como sobre el humor o las costumbres cotidianas; si el psicoanálisis
mi relato, Linda me invita a acompañarla a su próxima visita al
freudiano fue el eje de todo su pensamiento, sobrepasó su marco para
piso de Brouk. llegar, en sus mejores páginas, a un especie de discurso personal en el
El apartamento es el de un anciano recluso que ha prestado que denunciaba, con un escepticismo agresivo, tanto los mitos de la
muy poca atención a su bienestar material. Entre las mal enmar- ideología burguesa como los del humanismo en general.
cadas reproducciones (Picasso tenía una fuerte presencia), los
tres estantes de libros (decididamente no una biblioteca), y cier- Vi a Linda Savage una o dos veces más. Un día me dijo que sus
tos recuerdos turísticos (un par de lanzas aborigenes) hay algu- grabados de Toyen se habían estropeado por completo a causa
nas cajas de cartón con documentos: ensayos mecanografiados de un accidente vinícola.
por el antiguo inquilino, cartas, viejas facturas. Aunque no sé
nada de la trayectoria de Brouk, sí conozco los nombres de las Este relato y el de mi encuentro con Ana Forcada son, por decirlo
figuras más famosas del grupo surrealista checo: Teige, Styrsky, de algún modo, las máximas instancias del azar objetivo que he
Nezval y otros. E incluso sin poder leer ni una sola palabra de experimentado personalmente. No obstante, durante años he
checo, puedo ver que hay manuscritos en la caja que hablan de tomado nota de otros encuentros menos dramáticos, aquellos
dicho grupo. Entre las cartas hay una breve correspondencia instantes enigmáticos de sincronicidad o de incongruencia con
con el lingüista Roman Jakobson y una postal escrita por Toyen. que uno se topa –o que uno fomenta– en la vida cotidiana de
En la estantería hay una primera edición de los años 30 de un la ciudad. Estoy en una galería mirando un hiperbólico cuadro
libro del propio Brouk sobre psicología, y algunas obras cientí- de Julian Schnabel pintado sobre platos rotos cuando oigo el

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PAUL HAMMOND CRÓNICA DE SUCESOS

estruendo de una vajilla que cae al suelo en el restaurante de un mayor o menor periodo de tiempo. Después de conocer a la
al lado: eso es sincronicidad. Ha cesado de llover hace cinco Ana que ya poseía “mi”tarjeta, esta gran sacudida fue seguida
minutos, pero en el momento de pasar por debajo del puente por muchas de las pequeñas cuando al final de la fiesta la reté
ferroviario he de abrir mi paraguas para desviar las miles de a que nos guiáramos por un laberinto de calles londinenses que
gotas de agua retenidas por la superestructura del puente: eso ella nunca había pisado hasta llegar a mi apartamento, lo cual
es incongruencia. Cuando apunto tales incidentes en mi diario ella hizo infaliblemente durante los veinte minutos que tarda-
los clasifico mentalmente según mi percepción de una idea que mos. El encanto puede incluso palpitar durante horas. Voy al
encontré en la Nadja de André Breton, publicado en 1928. cine Méliès de Barcelona para ver una proyección de Perdición.
Como sabréis, Nadja es la narración en primera persona de En la desierta calle Villarroel hay un par de muletas apoyadas
una breve pero intensa serie de encuentros perturbadores entre contra un plátano (el árbol). O más correctamente, metidas en el
el poeta amoroso y una mujer psicótica, la Nadja del título, árbol, en una fisura profunda en su tronco. Perdición no es, como
cuyas visiones le transfiguran el paisaje tanto físico como men- yo creía, Vértigo de Alfred Hitchcock, sino Double Indemnity de
tal de París. Nadja es un insólito, incluso siniestro, catalizador Billy Wilder. Como anticipación del crimen que constituye el
de coincidencias; de «la aventura de los hechos», como dijo otro nudo de este film noir, la secuencia de los créditos consiste en
surrealista. En su relato Breton propone la clasificación de seme- un hombre silueteado con muletas, que cojea en dirección a la
jantes hechos –«hechos que, fuera del orden de la constatación cámara (es decir, nosotros). Volviendo a casa después de la peli,
pura, cada vez presentan todas las apariencias de una señal, veo que las muletas están todavía en el árbol. Justo al doblar en
sin que uno pueda decir exactamente de qué señal»– en una la calle Diputación, donde vivo, observo que la única persona
jerarquía de desorientación que sube en complejidad desde lo que hay es un viejo con muletas que viene hacia mí. Giro la
que él llama un “hecho-resbalón”hasta un “hecho-precipicio”. llave a toda prisa para que no me alcance.
Según esta topografía tentativa, los hechos-resbalón implican la En mi propia reorganización mental de la metáfora de hecho-
visión de objetos sumamente raros o el acto de llegar a un lugar
resbalón o precipicio imagino un Buster Keaton o un Harry
desconocido, ambos «acompañados por la muy clara sensación
Langdon resbalando con la piel de un plátano (la fruta) que
de que para nosotros algo grave o esencial está en juego». Por su
alguien ha tirado en la acera, luego se yergue estoicamente para
parte, los hechos-precipicio tienen que ver con concatenaciones
doblar la esquina y desaparece en seguida por la boca abierta de
circunstanciales que van mucho más allá de nuestra inmediata
comprensión y puedan provocar sensaciones de pavor. Hechos- un agujero de hombre. La noción de caer por el último es, posi-
resbalón son, o pueden ser, un acrecentamiento de pequeñas blemente, un sintomático añadido mío; Breton quiere que el
sacudidas. Hechos-precipicio son una sola gran sacudida: sujeto se balancee al borde del precipicio, saboreando, extasiado,
puede ser la consecuencia de la suma de las pequeñas, puede el vértigo. No puedo evitar pensar, aquí, en una entrevista que
ser que no. La gran sacudida es equivalente a la belleza con- leí con un trabajador municipal cuya tarea consistía en bajar en
vulsiva. Sean hechos-resbalón o hechos-precipicio, la imagen una cuerda por Beachy Head, un acantilado perpendicular en
es la de perder el pie, parcial o totalmente, frente a ellos. De el sudeste de Inglaterra que es muy popular entre los suicidas,
renunciar a la estabilidad, tanto física como psíquica, durante para recuperar sus cuerpos de las rocas abajo. Un día, mientras

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PAUL HAMMOND CRÓNICA DE SUCESOS

subía con un cadáver a cuestas por el precipio, a punto estuvo desde mi punto de vista. Si bien siguen definiéndose como
de convertirse, él mismo, en un suicida: la masa corporal de su surrealistas, su híbrido sistema de creencias –un credo más
próximo cliente le pasó volando a dos centímetros de su piel. avanzado que el de la mayoría de los grupos surrealistas actua-
Si bien en Nadja Breton subraya la gravedad y terror de la cita les, que viven en una autosuficiente reificación– ha necesitado
sin planificar (pero deseada) con lo incómodo, yo no veo ningún cortar muchas de las ramas del árbol surrealista. Por ejemplo,
motivo de no añadir la risa a la lista –efectivamente, comedia y desde hace mucho no incluyen imágenes de sus artefactos en
tragedia forman un caduceo. En una calle de Londres me cruzo Salamandra, y las mismas páginas carecen asimismo de la pre-
con una bruja desdentada y de mirada salvaje que anda a tran- sencia de una ostensible poesía-en-palabras. De aquí que estas
cos, su cabello gris y lacio estirado hacia atrás. Da unos soplidos intervenciones estén enfocadas a la “poesía por otro medios”.
increíblemente fuertes a su pitillo. Pero lo más sorprendente es Sin embargo, tal estrategia corre el riesgo de una poda tan
que su frente está cubierta, desde la raíz del pelo hasta las cejas, inexorable que el árbol se reduzca a un tronco, y que ni siquiera
se reconozca como árbol. O que el injerto de otra variedad
por una compresa cuajada de natillas. Vislumbrado en un aluci-
en el tronco cambie el aspecto del árbol hasta tal punto que
nante par de segundos, este agitado autómata llega a ser cómico
su identidad original se pierda totalmente. ¿No hay una pro-
y espantoso a la vez y no tengo otra salida que hacerme a un
funda contradicción entre el odio visceral de los situacionistas
lado para evitar su momento maníaco.
por la voluntad humana de sublimación estética en sí y el amor
orgánico de los surrealistas por la enunciación enigmática en la
Mi elección de Nadja como punto de referencia y mi táctica de
página, el lienzo o la pantalla?
no repetir las teorías surrealistas más tardías del azar objetivo
Parece que los amigos de Madrid han elegido el camino de
–teorías elaboradas ante todo por el propio Breton en libros
un abnegado –o renegado– ascetismo, que su prospección de
como Los vasos comunicantes o El amor loco en tanto que inter-
lo maravilloso cotidiano, que es sinónimo de la única poesía que
pretaciones freudo-hegelianas de los estallidos de clarividencia
vale la pena, se basa en la inocencia artificial de la mirada, en
sin explicar encontrados en Nadja– es intencional. Aparte del
hecho de que muchos de vosotros ya conocéis esta literatura, una ingenuidad intencionada respecto a los fenómenos. A partir
tengo la impresión, después de haber escuchado la mayoría de de los ejemplos que he ido citando de mis propias escaramu-
las charlas en este ciclo, de que el grupo surrealista de Madrid zas con los lapsus que procura la vida misma, queda claro que
y sus amigos –entre los cuales me cuento– ha emprendido quiero jugar al mismo juego, que sufro de la misma apertura,
una fase de su viaje que de algún modo refleja la “inocencia el mismo deseo de vivir en lo latente. No obstante, sigue que-
apasionada”del surrealismo de 1928. Lo refleja pero simul- dando la cuestión del valor de uso de esta “magia circunstan-
táneamente lo complementa, pues el propio surrealismo ha cial”. En suma, ¿qué puedes hacer con ella? Desde hace mucho
pasado por muchas superaciones desde el año de la publicación me he acostumbrado a registrar mis providenciales rendez-vous
de Nadja. Y además los compañeros de Madrid no son dogmá- en las páginas de mi diario, pero a pesar de todo no hago más
ticos, sino más bien gente que ha asumido las ideas del situacio- que contemplarlos con reverencia y orgullo. Y lo que he oído
nismo y de otros movimientos anticapitalistas. Correctamente, o leído de nuestros amigos son, como en mi propio caso, des-

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PAUL HAMMOND CRÓNICA DE SUCESOS

cripciones planas del encuentro azaroso, descripciones de una sale del espacio que queda entre el lomo y la encuadernación.
materia prima que nunca será elevada a una categoría más alta Mi sensación de asombro y de desorientación es instantánea,
de significación por la elaboración secundaria –como en las aunque difícil de comunicar. El valor de semejantes frágiles
páginas de los libros de Breton citados arriba– y eso debido, presagios reside en su capacidad de irritar la facultad de la enso-
sospecho, al miedo de no caer en la trampa de producir objetos ñación. Nos invitan a vivir en la incertidumbre, en lo implícito,
estéticos, objetos condenados a ser recuperados por el espectá- en lo vacilante, como un privilegiado estado existencial que
culo. ¿O es que las teorías para explicar el azar objetivo están está en desacuerdo con las mil y una afirmaciones explícitas
gastadas y nos sepultan en la mera repetición, en un intermi- y presuntas certezas de la supermodernidad. Es un programa
mínimo, una lotería, un retorno a los fundamentos, un combate
nable hipóstatización? Aunque parezca mentira, hemos estado
para cubrir una retirada, pero –como dice esa frase popular que
expuestos recientemente a la obra de un escritor que, si bien no
me encanta–, esto es lo que hay…
tiene nada que ver con el surrealismo, ha logrado transmutar
gran parte de lo que interesa a cualquier surrealista que siga el
rastro del encuentro aleatorio. Hablo del nomadismo melancó-
lico del desaparecido W.G. Sebald, autor de Vértigo –¡otra vez
esa palabra!– Los emigrados, Austerlitz, etcétera.
La mayor parte de lo que consideramos poesía por otros
medios indica la propensión –o más bien, la compulsión– que
tenemos de «traducir la vida como si fuera una criptograma» (la
frase es de Breton), de tratar los fenómenos sincrónicos o dia-
crónicos del mundo vital como signos de revelación. Cuando,
escuchando un programa de radio, oigo a un científico hablar
de la teoría de la deriva de los continentes, y simultáneamente
abro un paquete que llega de París y que contiene el nuevo libro
de Jimmy Gladiator, La Dérive des continents, creo que hay un
mensaje secreto y que soy el elegido para escucharlo. Lo que
recibo es la verificación de que hay un significado que existe
mas allá de la comprensión inmediata, un significado extra que
flota constantemente en la frontera de la cognición racional. Es
como si la vida misma nos proporcionara un atisbo cautivante
de su propia “latencia’, su propia polisemia. Por muy fugaces,
por muy irrisorios que sean tales atisbos, aparecen como tro-
feos arrancados de la “vida dañada”. Saco el Oxford English
Dictionary del estante y una enorme adormilada, mariposa

170 171
NOTAS SOBRE EL EROTISMO UNITARIO
Vicente Gutiérrez

INTRODUCCIÓN
No voy a hablar del erotismo tal y como lo conocemos hoy en
día, sino de una modalidad de erotismo más ambiciosa. El haber
escogido esta nomenclatura, erotismo unitario, para referirme a
él no es casual. Si el urbanismo unitario trataba de aglutinar
los medios llamados artísticos (música, pintura, poesía…) en
torno a la arquitectura y lo urbanístico con el fin de poetizar los
entornos de convivencia, en el erotismo unitario hay un intento
similar de aproximar lo poético al acto erótico, desvinculándolo
de los viejos traumas y prejuicios para que no se alimente de
éstos y brote así en absoluta libertad. Se trata de una poética de
lo erótico. Por lo tanto el adjetivo unitario, es más que un simple
guiño a Guy Debord.
Conviene comenzar advirtiendo, entonces, que el erotismo
unitario se proyecta en otra configuración distinta a la del ero-
tismo convencional y que me propongo desarrollar una crítica
del erotismo.

1. EL EROTISMO UNITARIO
1.1 PRELIMINARES
Mis primeras experiencias eróticas no tuvieron nada que ver
con el cuerpo humano. Era yo muy pequeño, paseaba con mi
abuelo por las proximidades de mi casa. Por aquel entonces
había muchas obras, demasiadas. Comenzaba a construirse
VICENTE GUTIÉRREZ NOTAS SOBRE EL EROTISMO UNITARIO

masivamente en las zonas colindantes con la Vaguada de las plantearse entonces nuevas modalidades de erotismo, de ahí el
Llamas (Santander). Recuerdo que nos deteníamos durante término erotismo unitario, que también he denominado exoero-
mucho tiempo ante los objetos que allí había; grúas, escava- tismo, por cuanto tiene de erotismo posible.
doras, palas y demás vehículos. El observar aquellos aparatos
pesados moviéndose tan lentamente fue para mí una expe- 1.2 LA TRANSGRESIÓN
riencia realmente nueva. Supuso sin duda una de mis primeras Hay un hecho incuestionable, que es el que me ha llevado a
experiencias eróticas. Entonces me di cuenta de que el ero- recelar del erotismo tal y como lo conocemos: el erotismo nece-
tismo tiene mucho de lentitud, de demora. Hay en él un ejer- sita de la prohibición. Cree superarlo mediante la transgresión,
cicio sigiloso y completo de los sentidos; actividad erótica como pero esa superación nunca se llega a producir. En este sentido,
experiencia de lo posible, un embadurnarse en pura evocación, la transgresión es un acto reaccionario en la medida en que
un perderse por los laberintos inexplicables de las sugerencias. regresa al punto de partida: no rompe con la prohibición. Hay
Ahora bien, más allá de esa experiencia individual e íntima con una adoración tácita hacia lo prohibido, que constituye el fun-
la realidad que conlleva lo erótico podemos preguntarnos cómo damento del erotismo. El erotismo unitario no se caracteriza por
puede esto transformar la vida. Se trataría también de localizar ese absurdo juego entre lo prohibido y la transgresión. Donde
y analizar la estrategia del sistema capitalista neoliberal; definir el erotismo plantea la transgresión limitada, el erotismo unitario
y coordinar nuestras propias líneas de actuación, de resisten- propone la transgresión permanente: la insurrección erótica.
cia y de construcción de un nuevo modelo de sociedad y como
agentes activos ejercer una intervención en la realidad indivi- 1.3 LA MUERTE
dual y colectiva. El carácter poético del erotismo reside en esa espera de lo
La imposición del modelo pornográfico exportador transna- aleatorio que lo constituye en experiencia de lo posible. Pero
cional, que no sólo manipula algo tan poderoso como la acción la misma dificultad que encontramos al intentar arrancar de
pasional sino que además potencia modelos simplificadores nuestro inconsciente las viejas normas represivas de la moral, la
de la realidad a gran escala, es quizá la mayor amenaza para el encontramos al tratar de eliminar de nuestras vidas el agrio con-
reencuentro colectivo del pensamiento poético y de la acción cepto de muerte, que durante siglos se nos ha ido inculcando
revolucionaria. Para imponer este modelo se ha militarizado el y nos ha impuesto un uso de la sexualidad dinamitado por sus
deseo erótico, se ha impuesto la criminalización de ciertos actos propias limitaciones. Es esa aceptación tan abrumadora de la
corporales y se han asentado en nosotros las reglas del juego que muerte la que nos lleva a percibir en el acto sexual y en parti-
priorizan el mercado y anulan los deseos colectivos e individua- cular el orgasmo, similitudes con la muerte. Pero si de lo que
les más fundamentales. Ante esto, lanzamos nuestro grito de se trata es de asimilar el acto erótico como una experiencia de
alerta y un claro llamamiento a resistir para continuar constru- lo posible, me resulta simplificador y banal el centrarse en esa
yendo una alternativa de vida poética que sea consecuente con única posibilidad. El ser reajusta este miedo mediante una con-
nuestros deseos más elementales y que rompa con toda simu- fusa oposición de vida-muerte que no deja de ser otra trampa
lación de las experiencias eróticas. El erotismo unitario declara cultural castrante. La muerte se constituye como otro complejo
su oposición sin tregua al capitalismo neoliberal y se opone al fatal –como también lo es el amor estereotipado– que atenta
dominio de las políticas que banalizan el erotismo. Conviene contra la recreación erótica.

174 175
VICENTE GUTIÉRREZ NOTAS SOBRE EL EROTISMO UNITARIO

Si en el erotismo convencional la voluptuosidad surge ante muerte, contrariando nuestros deseos revolucionarios y manteniendo
la perspectiva de la muerte, cuando el cuerpo y el ser se con- en nosotros una tensión ambivalente entre la vida y su contrario.
vulsionan ante la llegada aparente de la muerte, en el erotismo
unitario esto no ocurre; hay una voluptuosidad ante la pers- I.4 EL AMOR

pectiva misma de la vida. En ese sentido, el erotismo unitario El amor debe ser sometido a revisión y análisis también. El
tiene más de erotismo sagrado que de erotismo corporal, por amor humano es unión de dos seres en la finitud. Y aunque el
cuanto niega la muerte de raíz; ni siquiera la considera. En otro amor no nos otorga la continuidad del ser, aviva la contradic-
orden de cosas habría que aclarar que el erotismo unitario no ción que existe entre la finitud del ser y su afán de infinitud;
descarta la transformación de lo real, los sucesos aparentemente llevado al límite es el enfrentamiento del nunca y del siempre.
imposibles, los objetos que se convierten en otros o la alteración He aquí una de las paradojas pragmáticas del amor que debe-
de la percepción. Kalle Eklund en su Manifiesto erótico hace mos resolver por oposición. Pero también amar es hostilizar y
un llamado a esas otras posibilidades de lo erótico: «Cuando la romper con las prohibiciones y con los estorbos, y alojarse fuera
desnudez se vuelve sagrada, es cuando empiezo a ver versos y del orden religioso y social impuesto desde el poder. Amar tam-
líneas aparecer sobre la piel que rodea el vientre de mi mujer bién es actuar en contra de éste.
(…) Tú eres la carne y la seda a la vez». Y en el poema El inven-
Sin embargo, la noción que todos tenemos del amor se haya
tor del amor de Gherasim Luca encontramos esas posibilidades
contaminada por numerosos clichés, residuos idealistas y com-
mágico-físicas de lo erótico: «Si hago avanzar mi mano/ hacia
plejos edípicos que, desde las escuelas y los medios de comu-
el seno de la amada/ no me sorprendo/ de verle de pronto/
nicación de masas nos han ido inculcando. El erotismo unitario
cubierto de flores».1
El erotismo unitario, ante ese mismo desorden, también no puede desarrollarse de forma plena si no eliminamos esos
plantea en su recorrido permanente hacia la vida, la negación obstáculos. Se deben destruir todos esos residuos inconscien-
absoluta de la naturaleza. Para superar el desorden de la sexua- tes y aportar además una experiencia del amor que ayude a
lidad asociado a la muerte, el camino más efectivo es destruir el descubrir las contradicciones de la sociedad dividida en clases.
concepto actual que tenemos de la muerte. Citaré a Ghérasim Fundamentar cualquier forma de erotismo sin tener la precau-
Luca y Dolfi Trost, en un extracto de su célebre manifiesto ción de eliminar esos prejuicios y excrecencias culturales sería
Dialéctica de la dialéctica Mensaje dirigido al movimiento surrea- un error que sólo conduciría a una degradación de la experiencia
lista internacional escrito en Bucarest en 1945: erótica misma.
Para ello es necesaria una firme posición no-edipica,2 que
(...) si para negar la muerte, hay que negar la naturaleza, negaremos la implica la renovación erótica, la reinvención permanente del
naturaleza por completo (…) No podemos aceptar tampoco la biología
humana que refleja la naturaleza en sus aspectos más avanzados, amor. Citaré de nuevo a Gherasim Luca y Dolfi Trost, dos de
los axiomas celulares que nos rodean y que acaban fatalmente en la 2. El término no-edípico fue creado y utilizado por Ghérasim Luca a mediados
del siglo XX. En sus manifiestos no-edípicos se criticaban precisamente los com-
1. El inventor del amor. Ghérasim Luca. En Salamandra. Intervención surrea- plejos edípicos, como son el complejo de la madre modélica o del padre castrador.
lista. Imaginación insurgente. Crítica de la vida cotidiana. 11/12, Madrid, 2001. Estos complejos, para surrealistas como Ghérasim Luca o Dolfi Trost suponían un
Traducción de Jesús García Rodríguez. gran obstáculo para la liberación humana.

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VICENTE GUTIÉRREZ NOTAS SOBRE EL EROTISMO UNITARIO

los surrealistas que más ardientemente han tratado de elaborar En teoría el resultado del trabajo debe ser la ganancia.
un concepto revolucionario del amor: Enriquece económicamente y eso nos da una falsa seguri-
dad, pero produce un empobrecimiento en cuanto a pérdida
Proclamamos al amor, liberado de sus coacciones sociales e individuales, de tiempo. Es el odioso ahorro de tiempo buscado constante-
sicológicas y teóricas, religiosas o sentimentales, como nuestro principal
método de conocimiento y de acción. Su exasperación metódica, mente por la sociedad moderna. El resultado del juego erótico
su progresión sin límites, su conmovedora fascinación, (…), ofrecen es la búsqueda voluptuosa de ese animal que aún poseemos. Y
los intervalos monstruosos y los escandalosos esfuerzos, que ponen esa búsqueda requiere una utilización plena y exhaustiva del
a nuestro alcance, y al de todo revolucionario, los medios de acción
tiempo.
más eficaces. (…) Este amor dialectizado y materializado constituye
el método revolucionario relativo-absoluto que el surrealismo nos ha La banalización del erotismo es una consecuencia más del
revelado, y en el descubrimiento de nuevas posibilidades eróticas, que uso impersonal del trabajo y de su propia negación simétrica:
rebasen el amor social, médico o psicológico. el llamado tiempo libre. Si hay algo que evidencia el erotismo
es que hay mucho de nuestra vida cotidiana que escapa a todo
El erotismo unitario se articula en torno a ese amor liberado, control y a toda supervisión efectiva, y con más razón a las
que es ejercido hacia la realidad y desde la realidad. Amor como
disciplinas coercitivas; destapa aspectos del ser humano hasta
amor a la realidad.
ahora desconocidos. Podemos imaginar una sociedad bien dis-
De la misma forma que la huelga definitiva destruirá para
tinta, en la que no dependamos del reloj y cada instante sea
siempre el trabajo asalariado, el erotismo unitario hará lo propio
con las limitaciones edípicas que revolotean en torno al con- paladeado en su justa medida. Creo que es esencial realizarse
cepto actual de amor, así como con las imposiciones de la moral con total plenitud en el juego erótico, en esa ebriedad que el
tradicional, que nos infunde una vergüenza y un remordimiento trabajo útil nunca nos aportaría. Podemos intuir las posibilida-
que no debemos sentir. des que se abrirían ante nosotros: eternizar la mirada en cada
rincón, en cada pared, en cada cuerpo humano; olernos sin des-
1.5 EL TRABAJO canso, cerrando los ojos para oler o sentir sin prisas la ebriedad
Yo soy un holgazán. Tengo por mi oficio holgazanear y creo de una caricia. Cabe preguntarse por la velocidad con la que,
poder decir que la verdadera libertad es incompatible con estadísticamente, la mayoría de las parejas hacen el amor. Cabe
el trabajo. El trabajo, a diferencia de realizarnos como seres, lamentarse por ello, porque la imposición de esta cultura de la
nos reduce a cosa que trabaja. La sexualidad, en cambio, nos
instantaneidad frente a la duración impredecible que el deseo,
devuelve el valor de que existimos como sujetos, nos permite
la mirada y el tacto requieren, es una tragedia. La incompatibi-
jugar, improvisar y experimentar sin ningún tipo de rutina cas-
trante. También nos permite conocernos y reconocernos. En un lidad de, por un lado, el trabajo, que sistematiza los instantes,
sentido opuesto sorprende y es muy habitual escuchar una per- fragmentando el tiempo en diminutas celdas, y por otro lado, el
versa y para nada gratuita inversión de este fenómeno; aquella juego erótico, que relativiza un concepto tan lapidario como el
que asegura que es el sexo nos reduce a cosas y que el trabajo de tiempo hasta el punto de aspirar a una forma de eternidad
nos dignifica como sujetos de provecho. que suspende el aliento, evidencia la imposibilidad de convertir

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VICENTE GUTIÉRREZ NOTAS SOBRE EL EROTISMO UNITARIO

uno en otro o viceversa. El recorrido del erotismo es esencial- pues, plantea nuevos problemas que deben resolverse a nivel
mente el del juego que responde de muchas formas y a ritmos político, económico y urbanístico. También sugiere nuevas for-
diversos a la pasión. mas de vida que sean experimentadas a otro nivel bien distinto
Es evidente que para poder desarrollar un erotismo pleno del aceptado.
haría falta reapropiarse, además de los medios de producción, El erotismo aparece en lo social tanto como un efecto de
de los medios de socialización y en consecuencia de los entornos esas relaciones humanas cuanto como un determinante de ellas.
de convivencia. Y evidentemente, del uso de nuestro propio Una puesta en práctica social del erotismo se establecería en dos
tiempo. También, insisto, haría falta terminar de una vez por niveles bien diferentes; uno, el que tiene que ver con esa forma
todas con el trabajo asalariado, tal y como lo conocemos; vivir de mirar eternizante, indagadora, antes descrita, y otro que
experimentando la vida plenamente, sin depender de hora- consiste en un enriquecimiento de la vida cotidiana mediante
el juego erótico, bien sea ejercido en la intimidad, bien en luga-
rios de ningún tipo. En este sentido, el erotismo unitario es un
res públicos. Seré concreto; creo que el espacio apropiado para
agente más que tenderá a debilitar el sistema de control por
la sexualidad es el espacio social. Lo cierto es que caminar por
parte del poder.
calles, túneles o campos a cualquier hora del día con el pene
erecto al aire, eyaculando aquí y allí sin más pretensión que la
1.6 LO PÚBLICO Y LO PRIVADO
mera felicidad; embadurnar las paredes, las barandillas o los
Tras la II Guerra Mundial se propagó por todo el mundo un
semáforos con flujos corporales muy olorosos; penetrar a una
tipo de moral erótica en apariencia libre, que al menos puso en
mujer junto a un río lleno de bañistas, o solamente acariciarla
duda los fundamentos del sistema capitalista, entre ellos el de la
en mitad de un zoológico tratando de captar la atención de los
represión sexual. El sexo devino en materia de debate político.
animales o en las gradas más elevadas de un campo de fútbol,
Ese periodo duró más o menos hasta el célebre mayo del 68, a
ante la mirada –o indiferencia– de miles de personas serían
partir del cual comenzó su decadencia. El liberalismo econó-
mico no tardó en convertir el erotismo en un negocio; hizo del acciones eróticas que a mi modo de ver enriquecerían la vida
cuerpo humano mera mercancía con la que comerciar y con la cotidiana actual. Estas son algunas posibilidades que, sin pre-
que monopolizar los impulsos sexuales. Además erigió en torno tender que su probable carácter polémico o escandaloso oculte
al erotismo un aparato de propaganda inmenso, con el que la belleza misma de las acciones, se me ocurren ahora. Quizá
domesticar de otra forma más efectiva al ser humano. no sea necesario señalar que esta construcción de situaciones
En el estadio monopolista del erotismo, la contradicción eróticas no tiene nada que ver con las numerosas acciones tea-
fundamental entre el carácter social y el carácter privado de su tralizadas que el espectáculo ha puesto tanto de moda en las
puesta en práctica, así como los medios para resolverlos toman últimas décadas. Porque se podría caer en la tentación de con-
formas nuevas. Estas formas nuevas se traducen en un reajuste fundir ese erotismo impredecible, único, irrepetible, inesperado
de sus funciones reservadas al matrimonio y a la procreación, así y lleno de mismidad, con el erotismo tolerado socialmente que
como a la permisividad de ciertos eventos sociales donde el sexo encontramos en algunos festivales “eróticos” o en numerosos
es tolerado dentro de los parámetros del mercado. El erotismo, anuncios publicitarios. No debemos olvidar que este aparente

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VICENTE GUTIÉRREZ NOTAS SOBRE EL EROTISMO UNITARIO

erotismo que he denominado erotismo policiaco, se caracteriza bien distintas. La pornografía tal y como la conocemos no es
ante todo por el uso mercantil que se hace de él, y que es desde más que puro espectáculo. Los pseudoacontecimientos que se
esos parámetros desde donde es concebido y tolerado. Si alguna presentan en la dramatización pornográfica no han sido vivi-
actividad merece ser considerada como erótica tendríamos que dos por quienes han sido reducidos a meros espectadores. No
preocuparnos de que no sea asimilada como un engranaje más se experimentan. Son vividos por otros. No hay acceso crítico
del espectador a sus propias reacciones. El acto sexual se paro-
por el control del mercado o del estado.
dia y es olvidado en beneficio de la falsa memoria espectacu-
Pienso que arrinconar el erotismo en la intimidad no nos lle-
lar. El deseo erótico que suscita en nosotros la publicidad y la
varía a ningún lado. Habría que desarrollar un proyecto colec-
pornografía es puramente visual, surge de imágenes. Sentidos
tivo que fomente la poetización de los pueblos, las ciudades y
como el tacto, el olfato, el gusto, incluso la experiencia acús-
sus instantes. Donde el marxismo ve la necesidad de la consti-
tica quedan a la sombra de lo que se visualiza. Además, esta
tución de un Partido, el erotismo unitario afirma la necesidad
vivencia individual de la vida cotidiana separada queda aislada
de constituir un Frente Erótico3 que sepa fusionar, en su deseo
de su puesta en juego colectiva. Cada cual, en la intimidad de
imperioso de libertad, sexualidad y política, y que sepa destruir
su casa, escondido. De este modo, el efecto principal de la por-
los viejos convenios sociales relativos a la propiedad y las jerar-
nografía es la anulación del deseo, saturando al espectador con
quías, al sexo y la moral.
una permanente falsa satisfacción. El poder encontró, quizá sin
pretenderlo, en ciertas vertientes de la pornografía una manera
1.7 LA PORNOGRAFÍA
efectiva de insensibilizar al proletariado, de eliminar de sus vidas
El papel que desempeñaban el erotismo y la pornografía ha ido
esa experiencia tan legítima que el erotismo juega a eternizar.
alterándose a medida que avanzaban las conquistas sociales y
Si algo faltaba para completar tan enorme mecanismo de
los descubrimientos tecnológicos, de manera que éstos hubie-
control y adaptarlo a los tiempos que corren, fue asignarle cierto
ron de ser modificados por importantes concesiones. Su tole-
carácter de prohibición y monopolizar esa falsa prohibición. La
rancia fue extendiéndose y canalizándose mediante las leyes del
pornografía, sin ser ilegal, trata de infundir en el consumidor la
mercado. Tal fue así que hoy en día, tanto la pornografía como
idea de que está visualizando algo prohibido. Así se logra infun-
el erotismo, separados de gran parte de su potencialidad gozan
dir en el consumidor un falso sentimiento de transgresión, que
de una cierta permisividad.
no es más que la absurda transgresión de lo permitido. Este ero-
El erotismo unitario, por el contrario, es una experiencia de
tismo policiaco, se constituyó evidentemente como un control
apertura, de exploración; una expectación y un medio de auto-
mecánico de los impulsos sexuales. Cuando éste se generaliza,
conomiento, pero es ante todo una actividad irreductible desa-
se socializa y se infiltra en la cotidianidad, anula toda posibili-
rrollada al margen de lo económico y por supuesto al servicio del
dad de vivencia y por lo tanto de conocimiento, anulando gran
placer. Frente a este erotismo se erige el imperio pornográfico.
parte de las capacidades del ser humano, entre éstas la del espí-
Me centraré en la modalidad de pornografía más extendida,
ritu de revuelta.
siendo consciente de que hay otras modalidades minoritarias
Las experiencias asociadas al erotismo unitario son el medio
3. El término Frente Erótico fue usado por Kalle Eklund en su Manifiesto erótico
en Salamandra. Intervención surrealista. Imaginación insurgente. Crítica de la vida
donde el ser humano se realiza perdiéndose, buscando la verdad
cotidiana 13/14, Madrid, 2001. de sí mismo. La pornografía, que es su contrario, es la alienación

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VICENTE GUTIÉRREZ NOTAS SOBRE EL EROTISMO UNITARIO

dominante que somete al espectador a un presenta ajeno, sepa- Lamer penes, masturbarse, cortarse las uñas o toser a un
rándolo de raíz de su propio tiempo. cristal serán como un intento de hacer reír a la naturaleza.
El proyecto revolucionario de una sociedad sin clases es el
proyecto de la descomposición de la vivencia de la sexualidad
2. EXPERIENCIAS ERÓTICAS sin tiempo, en beneficio de un modelo lúdico de sexualidad irre-
versible de los individuos y de los grupos, modelo en el cual
Todo lo anteriormente expuesto me lleva a realizar una caracte-
están simultáneamente presentes vivencias independientes fede-
rización, al menos momentánea, del erotismo unitario.
radas.
Es confirmado por un tratamiento diferenciado del plantea-
miento erótico anteriormente expuesto.
Es también, al mismo tiempo, un efecto de la instancia cor- He aquí dos muestras de lo que puede ser entendido como
poral. puesta en práctica del erotismo unitario:
Es objeto de una práctica específicamente social.
Bebe de la víspera de la consumación sexual: intensificación EXPERIENCIA 1. EL REENAMORAMIENTO ONÍRICO
del deseo. Frente a la pornografía que es, de hecho, la consuma- Uno de los proyectos más ambiciosos que han apuntado hacia
ción primitiva de cualquier deseo, acelerada por la visualización la liberación absoluta del ser humano ha sido el de fusionar vida
de imágenes. diurna y vida nocturna. Ghérasim Luca y Dolfi Trost en su
Consiste en embadurnar el acto sexual de mismidad. La manifiesto Dialéctica de la dialéctica. Mensaje dirigido al movi-
improvisación debe empapar cada instante que intervenga en
miento surrealista internacional dejaron constancia de esa aspi-
la actividad erótica.
ración:
Es el intento de hacer que el acto sexual sea tan extraño
como una rueda de molino, o como un batiscafo. Investigando al mismo tiempo el funcionamiento onírico en la vida
Consiste en restablecer las relaciones necesarias entre el diurna, con todas sus consecuencias explosivas, nos aproximamos
deseo y el universo, consideradas desde el punto de vista cos- a la confusión completa de la existencia diurna y de la existencia
mológico, es decir, vinculando el acto sexual con la mayor fuerza nocturna, por la negación de su separación artificial, de la que sólo el
cósmica del universo conocido. sonambulismo, el automatismo y algunos otros estados excepcionales
nos han ofrecido los primeros pasos.
El absurdo permanente es el acto erótico por excelencia.
La obscenidad debe dejar de ser obscenidad, para ser más
Una experiencia erótica que me surgió de forma casual guarda
obscenidad.
estrecha relación con esto.
Debe ser un gran chiste.
En el erotismo unitario no existe homosexualidad, hetero- Durante una larga estancia en el extranjero, tuve la ocasión
sexualidad o bisexualidad, sólo seres sexuales. Los impulsos de compartir habitación en una residencia para extranjeros con
sexuales no son catalogados ni ordenados en cajas. una novia con la que llevaba ya más de dos meses de relación.
Asumir cada instante de la actividad erótica como tiempo Vivíamos en una pequeña habitación, en la que había dos camas
separado de la economía. separadas por escasa distancia. El hecho de no vivir limitado

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VICENTE GUTIÉRREZ NOTAS SOBRE EL EROTISMO UNITARIO

por ningún horario así como el de no tener la obligación de rea- 1º etapa


lizar más tarea que la de limpiar y hacernos la comida, provocó Duración: Semana y media.
en mí unos estados de conciencia alterados no conocidos hasta Durante las primeras dos semanas convivimos en absoluta nor-
entonces. En aquellas primeras semanas de convivencia pude malidad. Cada día nos levantábamos y nos acostábamos a horas
experimentar lo que nunca antes podía haber experimentado: distintas. Aquellos desajustes provocaron en mí la aparición de
el acercamiento de la vida diurna y la vida nocturna. Esto se unos sueños de gran contenido sexual, que nunca antes había
concretó primeramente en una confusión cada vez más intensa tenido. También recordaba los sueños con mucha facilidad.
de sueños con vivencias reales. Traté de profundizar, investi-
gando en esa dirección. Uno de mis principales objetivos fue el 2º etapa
de mezclar el terreno onírico con la vigilia. Incluso me llegué a Duración: Semana y media.
documentar al respecto sobre si científicamente era posible crear Esta segunda etapa comienza un día en el que ella me informa
un estado intermedio tal. Al parecer, el organismo genera dos de que la noche anterior me había levantado de la cama para
sustancias: la melatonina y la cortisona, de efecto tan contrario meterme en la suya. Aquello me sorprendió, porque nunca
que difícilmente pueden convivir sin que uno anule los efectos había sido sonámbulo y, además, no recordaba haber hecho
del otro o viceversa. También había que considerar los efectos nada de lo que me decía. Lo interesante fue que aquello se repi-
nocivos que la falta de sueño podía provocar en el organismo. A
tió en días sucesivos, en los que aparte de entrar en su cama,
pesar de eso no rechacé la posibilidad de experimentar.
según ella, hablaba.

La célebre frase «el amor es un fenónemo soñado» de Lacan


3º etapa
cobra aquí especial protagonismo. Antes de continuar me gus-
Duración: dos semanas.
taría confesar que mis primeros enamoramientos, allá en mi Cierto día me levanto con el recuerdo de haber entrado en su
preadolescencia, surgían en los sueños. Recuerdo que en el cama la noche anterior. Son recuerdos vagos. Esto se repitió
colegio, cuando me enamoraba de alguna chica, no era por el durante los días sucesivos, pero los recuerdos del día siguiente
hecho de convivir físicamente en el mismo aula, sino porque se fueron haciendo cada vez más fuertes. Incluso alguna de
había soñado con ella la noche anterior; en aquel estado tan aquellas noches, llegué a ser consciente de estar levantándome
intenso del sueño, en el que los procesos psíquicos se potencia- de mi propia cama, en un estado intermedio de sueño.
ban sin ningún tipo de interferencias externas, me enamoraba. Esta etapa fue la más interesante. Cuando me metía en su
De alguna u otra forma, en el sueño, dimensionaba la persona- cama la abrazaba. Y sentía cómo brotaban en mí sentimientos
lidad de la amada. de amor que nunca antes había sentido hacia ella. Puedo ase-
Lo que voy a contar guarda mucha relación con estos gurar que me encontraba en un estado de semiconsciencia, más
enamoramientos oníricos que años atrás había vivenciado. A próximo al sueño que a la vigilia. De hecho apenas percibía mi
continuación describiré las 3 etapas en las que se divide esta propio cuerpo sino mi cuerpo psíquico. Era mi mente la que
experiencia: la estrechaba entre mis brazos. Puedo asegurar que cada vez

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VICENTE GUTIÉRREZ NOTAS SOBRE EL EROTISMO UNITARIO

que esto se repetía, me reenamoraba. Este reenamoramiento emborronar lo que había escrito momentos antes. Me gustaría
adquiría características distintas cada vez. Era capaz de extraer aclarar que, a pesar de las similitudes evidentes, esto no tiene
elementos diferentes e incuso contradictorios de su personali- nada que ver con el vulgar bodypainting ni con ningún proyecto
dad, que construían un nuevo sentimiento de atracción. artístico de los que tanto se ha nutrido el arte contemporáneo.
Los siguientes días repetimos la misma acción pero con
Todo esto concluyó con el siguiente hecho maravilloso: una de ligeros cambios. Estas veces iba pronunciando en voz alta las
las noches en las que, sonámbulo, me había levantado de mi palabras que escribía sobre ella. Mediante una grabadora pude
cama para acudir a la suya, hicimos el amor. Como era verano, registrar algunas de las frases que iba improvisando sobre su
dormíamos prácticamente desnudos y la escasa ropa que llevá- piel. Lo que expongo a continuación son extractos de estas gra-
bamos no supuso obstáculo alguno. Tuve la suerte de ser cons- baciones:
ciente, aunque dormido, de todo lo que iba sucediendo durante
el acto. Y puedo asegurar que jamás he amado como aquel día; Hoy quiero que veas como me arrastro por el pasillo.
todo era intensidad y aturdimiento. La consciencia no me pedía Al menos hoy.
digerir ni asimilar nada: era puro presente. La pasión y en los Quiero volcar sobre ti
sentimientos aparecían y desaparecían como un torrente incon- todas estas figuras de ajedrez.
tenible. Al besarla y penetrarla podía sentir como ella misma se Todas estas figuras de ajedrez que he chupado.
iba transformando; de adolescente en mujer adulta, de adulta Y quiero también que te subas a una banqueta,
y que eleves los brazos
en niña, de niña en otra cosa que adoptaba formas abstractas.
y que sostengas una sábana, o un gran globo terráqueo
Podía percibir cómo su cuerpo se fragmentaba en una estimu-
o un pedal de bicicleta
lante suma de cuerpos, procedentes de otras personas distintas
y juegues a lanzarlo para que caiga debajo de la cama.
(incluso animales), pero que de alguna forma eran ella.
Mañana te amaré de otra manera.
EXPERIENCIA 2. EL POEMA-PIEL
Mañana o más tarde.
Algo que, apareciendo de forma azarosa e inesperada, ha enri-
O no querrás amarme
quecido mis experiencias eróticas ha sido la de la escritura del
y yo tampoco te amaré.
poema-piel.
Una noche nos encontrábamos mi amada y yo en la cama. Quiero abrazarte medio dormido
Comenzamos a acariciarnos; ella sentada sobre mí, y yo tum- para que el fenómeno psíquico al que te traslado
bado. Encima de la mesita había un lápiz de ojos negro. Con tenga otras estructuras
un impulso instintivo lo cogí y sin pensarlo empecé a trazar no sólo la de mujer
garabatos sobre sus pechos de forma automática, después sobre no sólo la de ti.
sus brazos. Los garabatos iban formando letras y así comencé a
escribir palabras, las primeras que me venían a la cabeza: MANOS Debo olerte dormido,
EN EL ALMA. Mientras escribía, la acariciaba, hasta el punto de para que este fenómeno psíquico al que te traslado

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VICENTE GUTIÉRREZ NOTAS SOBRE EL EROTISMO UNITARIO

tenga múltiples orillas Lánzame una última mirada


tenga múltiples rostros y dime que te vas.

para que ese fenómeno psíquico Tu piel es un Marte en el que practicar,


seas tú y no seas tú juguemos al ajedrez sobre tu piel.
y aflores siendo varias personas a la vez
siendo pedazos de animales Y justo ahora,
pedazos de personas que desconozco quiero verte patinar, y al mismo tiempo
o sutiles préstamos de los recuerdos más aletargados. con estos utensilios que no sé lo que son

* lápiz de ojos negro


Ahora lápiz de labios rojo
eleva los brazos
a la misma altura que los hombros
escribir sobre tu pecho eso que llaman poesía
túmbate sobre mí
brazo derecho arriba,
deja que te penetre
cuando digo ya es ya.
Te amo.
y mueve la cadera en círculos concéntricos pero
Déjame que te dibuje muchos ojos
no hagas los círculos tan grandes,
a lo largo del brazo,
mira al frente, y ahora haz lo que te de la gana:
escúpeme por ejemplo; que no se van a parecer entre sí.
puedes escupirme Ahora
quiero que me escupas todas las patinadoras que hay en ti
donde tú quieras se descalzan.
donde tú nunca me escupirías pero
no bajes tanto la espalda ¿Cómo te llamas?
déjame que rodee el cuello con mis manos ¿Te molesta que te lo diga?
y que apriete Hombros luminosos
Hombro totalmente abierto
no puedo distinguirte ya de los objetos Cadera abierta.
eres el pan último forjas el último pan en mí.
Echa los hombros para atrás Estira la rodilla. Repliégate.
y haz los círculos más pequeños. Coloca los brazos sobre el pecho

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VICENTE GUTIÉRREZ

Cuando digo ya es ya.


Te amo.
BRANCA DE NEVE
Quiero que hagamos el amor Persistencia del nuevo espíritu
en la cocina de un zoológico. Eugenio Castro

Seguid patinando.
Sueltas ya las riendas del sentido común, un sentido de otro orden,
Desnudas, perseguidas por perros. insistente y adivinatorio, conduce al hombre hacia donde quiere ir
sin saberlo. ¡Cada vez más lejos! En tal dirección a lo desconocido es
necesario que consienta en dejarse llevar antes que llevarse él mismo.
Nada de árboles ni de auroras. Es preciso renunciar a ese bien que por mucho tiempo fue conside-
Ni de rocío derramándose. rado como el más precioso de todos: la inteligencia crítica de sus actos.
La lucidez es la gran enemiga de la revelación. Sólo cuando ésta ya se
ha producido puede autorizarse a aquella a hacer valer sus derechos.
Nada de lobos. André Breton
Lo maravilloso contra el misterio

Eres una niña. Llena de manos en el alma.


Llena de manos. 18, 19 DE FEBRERO DE 2006
Los amigos del Grupo surrealista de Madrid se reúnen en
Nada de manos. esta ciudad. A iniciativa de Eugenio Castro, tal y como pre-
viamente se había acordado, se proyecta, ya en la madrugada
Tú cara es un remolino. Escúpeme. del día 19, la película Branca de Neve, del director portugués
Te amo. Joao Cesar Monteiro. Este filme discurre durante 75 minutos
con la pantalla en negro, tornándose en ocasiones, durante
unos segundos, cenicienta; o abriéndose en otras a un cielo
azul ocupado por ligeras nubes blancas. Estos momentos son
acompañados por una música estridente. En el transcurso de la
película se oyen las voces de cinco actores que encarnan sendos
personajes de la obra homónima de Robert Walser: La Reina,
Blancanieves, el Príncipe extranjero, el Cazador y, más tarde, el
Rey. Naturalmente, la «comedia en verso» de Robert Walser,
en la que se inspira la película, a su vez se basa en el cuento de
los Hermanos Grimm.
A escasos minutos de dar comienzo la película, y al tiempo
que el cansancio general se tornaba atención, una fuerte tor-
menta de lluvia y viento se desata sobre Madrid.

192
EUGENIO CASTRO BRANCA DE NEVE

Julio Monteverde se queda dormido durante la proyección. Llegó el autobús. Me bajé en la parada desde la que encami-
También lo hace Vicente Gutiérrez, aunque se despierta un narme hasta mi casa. El trayecto transcurrió en la mayor oscuri-
poco después. dad: todas las farolas de la zona estaban, por algún motivo muy
poco frecuente, apagadas.
MARTES, 21 DE FEBRERO
Noé Ortega envía un correo electrónico en el que nos participa MARTES, 21 DE FEBRERO.
el siguiente relato: Eugenio Castro responde al mensaje de Noé Ortega en los
siguientes términos:
El viernes le comenté a Eugenio Castro, en su casa, que desde hace
tiempo tengo una obsesión con las láminas negras. Comenzó hace Ayer tarde, hacia las 18.00 horas, mientras hablaba con Lurdes
más de un año, a partir de dos hechos que prácticamente coincidie- Martínez por teléfono miré a la pantalla del televisor y advertí la
ron en el tiempo: la lectura de un poema de Antonio Gamoneda en imagen de un edificio que se había derrumbado. Tuve la impresión
el que aparece la imagen de la lámina negra; y una lámina negra de conocerlo, y, en efecto, así era, pues se trataba de un inmueble
enmarcada que pude ver en una exposición de arte portugués. El situado en Santander, exactamente sobre un túnel, en un lateral de
sábado me di cuenta de que esto guardaba relación con Branca de la plaza en la que se encuentran, frente a frente, las estaciones de
Neve. tren y de autobús. Este inmueble siempre ha sido para mí el icono
Al llegar a Santander, de regreso de Madrid, me dirigí hacia la con el que asocio mi llegada a esta ciudad, puesto que desde que
parada de autobús del Ayuntamiento donde debía coger el autobús empecé a ir a ella en los años ochenta, la primera visión que tuve
que me llevaría hasta mi casa. Había llovido muchísimo. Estaba de la misma fue la de ese edificio. Pero achaco su persistencia en
llegando a la parada cuando vi en el suelo de la plaza lo que parecía mi memoria a un elemento que lo corona, el cual, con ocasión de
ser un marco de hierro. Estaba doblado. No había absolutamente dos nuevos viajes que hice (muchos años después) a esta ciudad, en
nadie en la calle. Me acerqué y advertí que en uno de los lados julio y septiembre de 2005, se me impuso con fuerza al salir de la
metálicos había un gurruño de tela empapada. Lo toqué y comencé estación de ferrocarril, reavivando mis recuerdos. Ese elemento es
a extenderlo. Era una tela negra del tamaño del marco. Me puse a un cisne blanco que lo corona. Si no me equivoco, mientras miraba
extenderla del todo hasta que ocupó la casi totalidad de la superficie a la imagen del edificio caído en la pantalla, pude advertir que el
del marco y así lo dejé: una ventana negra en el suelo. cisne se mantenía en su sitio, sobre la pared del inmueble que no
Después de un rato mirándolo, me encaminé de nuevo hacia la lo había acompañado en su derrumbamiento. Esta circunstancia
parada de autobús. Vi entonces un panel roto. Me acerqué a él y se la hago notar a mi interlocutora. A su vez, ella me hace notar
descubrí que se trataba del marco que formaba parte de un panel que, en el momento en que empezamos a ver la película comenzó
publicitario en el que se anunciaba la propia empresa que lo había a soplar con intensidad el viento y a llover abundantemente. Le
fabricado. Era ese tipo de paneles luminosos que, mediante una comento que yo también aprecié este hecho, y cómo el mismo resti-
nueva técnica, conseguía una iluminación intensa y uniforme. Pero tuía a ese momento la atmósfera de los cuentos que se nos narraban
alguien lo había roto, privándolo precisamente de la función de en la infancia. Se dice que este edificio (de antemano maltratado),
iluminar, dejando sólo el marco con la tela negra. pudo caer por la acción del viento y de la lluvia. Y no dejaba de

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EUGENIO CASTRO BRANCA DE NEVE

resultar conmovedor que la imagen del cisne blanco permaneciera como ya escribí en mi relato de azar objetivo Otra casa poco sólida
en pie, en la parte del inmueble que resistió al derrumbe. publicado en el número 13-14 de la revista Salamandra.
Sin embargo, lo más sorprendente, y que casi me da un sopon-
MARTES, 21 DE FEBRERO. cio, fue “mal-reconocerme” en la figura del hombre que, de espal-
Noé Ortega envía un nuevo comunicado con algunos fragmen- das, contempla el edifico derrumbado, como se aprecia en la foto
tos de noticias de prensa en los que se alude a esta posibilidad. enviada por Noé Ortega. Ese hombre parezco yo, pero yo no estaba
Por ejemplo, este: ese día allí.

… No se descarta que el temporal de viento y agua del fin de semana MARTES, 21 DE FEBRERO
tuviera algo que ver. Un portavoz aludió a que en los últimos días Vicente Gutiérrez cerró este día de comunicados con un asom-
había “ventanas abiertas”. El domingo, Santander registró vientos de brado relato:
hasta 117 kilómetros por hora, según indicó el Centro Meteorológico
Territorial.
Hace unos meses recibí una propuesta de juego que ya conocéis,
procedente del Grupo surrealista de París. Se trataba de superpo-
Asimismo adjunta fotografías del inmueble y del cisne, panorá- ner la Constelación del Cisne sobre el mapa de una ciudad, con el
micas y en detalle. Y añade: «Efectivamente, el cisne se man- fin de realizar recorridos psicogeográficos, en función de las coin-
tiene en pie». Este cisne es la imagen de una casa comercial de cidencias de los brazos de la constelación y las calles. Al poco de
colchones que, dado su estado ruinoso, ha perdido por completo recibir la invitación al juego, me puse manos a la obra. Al solapar
su función publicitaria. De hecho, hace años que han dejado de la constelación con el mapa de Santander, traté de que coincidiera
venderse muebles en ese edificio. uno de sus puntos centrales con el “Palacio del mueble” (edificio
donde se ubica el cisne), pero por la disposición de calles, me fue
MARTES, 21 DE FEBRERO imposible colocarlo, pues algunos de los brazos de la constelación
Julio Monteverde muestra su interés por lo acontecido y “caían” en la bahía santanderina, así que desistí.
escribe: El domingo pasado llegué a Santander a las 16:15. Hacía
un sol intenso, a pesar de la tormenta posterior. En la parada
de autobuses, al lado del “Palacio del mueble”, me esperaba una
Ayer, cuando vi la noticia por televisión inmediatamente me inte-
amiga. Fuimos a pasear por la zona del parque Sotileza, que está
resó. El edificio lo reconocí como un dejá-vu, es decir, sabía que lo
pegado al lugar del derrumbe. Ya habíamos paseado varias veces
había visto cuando estuve en Santander pero no sabía exactamente por ahí, fijándonos en los edificios de alrededor. Le comenté que
cuándo. Después de hablar con Eugenio Castro, esta mañana, me me gustaría vivir en esa zona, que tiene cierto toque de decadencia
hizo caer en la cuenta de que me lo había mostrado, señalándome lisboeta. Recuerdo que le señalé el edificio que ayer se derrumbó,
específicamente el cisne, el cual estuvimos inequívocamente admi- curiosamente la parte que ha quedado en pie. Le dije que me gusta-
rando durante un buen rato. ría vivir allí. Incluso señalé las dos ventanas más altas.
No es arbitrario que la noticia me interesara. Tengo una sen- Más tarde, estando en su coche, mi amiga me pre-
sibilidad muy agudizada hacia los edificios que se derrumban, guntó qué tal fue todo en Madrid. Saqué la cámara de video

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EUGENIO CASTRO

donde había grabado las intervenciones. Rebobiné un poco


la cinta. Al pulsar el botón play no apareció imagen alguna, sólo
voces. Rebobiné otro poco más, y al dar al play de nuevo la panta-
lla siguió estando negra. “No se ve nada”, dijo mi amiga. Sólo se
oían nuestras voces, en ese momento la de Eugenio Castro. Entonces
recordé lo que había ocurrido. Cuando quise grabar la intervención
de José Manuel Rojo, él se negó en redondo a aparecer y tuve que posar
la cámara en la mesa, para que sólo se grabara el sonido. Una parte,
casualmente, no grabó imagen alguna. Tal vez alguno de los libros,
botellas o el brazo de alguien tapó el objetivo durante un buen rato.
Recuerdo que la cámara la dejé sobre la mesa, grabando las voces. ...un cisne blanco que lo corona...

JUEVES,23 DE FEBRERO
José Manuel Rojo anota lo siguiente:

En la mañana del jueves 23 de febrero, al salir a la calle para ir


a trabajar, lo primero que me encontré fue una nevada ligera pero
persistente que caía sobre Madrid. Desde hace años no es quizás
extraordinario que nieve en Madrid en febrero, pero tampoco muy
habitual, a pesar de lo que diga el calendario.
Doy clases en un instituto. Delante de mí, o detrás, según me
ubique, hay una pizarra con la superficie negra. Fuera veo, a tra-
vés de la ventana, la nieve.

LUNES, 27 DE FEBRERO
Jesús García Rodríguez aporta esta comunicación:

Ayer, en las primeras horas del domingo, después de que cayera


sobre Madrid, según parece, la mayor nevada de la década, regre-
saba a casa, en la madrugada, caminando sobre una gruesa y fúl-
gida capa de nieve blanca como el cisne. Al llegar a un recodo, pude
ver una hilera de huellas posadas sobre la nieve, describiendo el
caminar de algún paseante anónimo sobre la hierba ahora blanca, El Palacio del Mueble
una muda estampa solitaria iluminada por las farolas de la calle.
De inmediato recordé los primeros fotogramas de Branca de Neve,

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BRANCA DE NEVE EUGENIO CASTRO

en los que aparece el poeta Robert Walser literalmente derrumbado ...con una muchacha que miraba hacia atrás a cada instante, aunque
sobre la nieve. Fue una imagen rápida a la que apenas presté no parecía esperar a nadie… Un poco antes de la calle Jacob, hizo
como si se interesase por el escaparate de una tienda de grabados
importancia, pero horas después desperté y miré el correo electró- permitiendo que un transeúnte increíble, inmundo, que se había
nico y pude leer, con estupor, los mensajes de Noé, Julio, Eugenio fijado en ella, le dirigiese la palabra. Caminaron juntos un trecho y
y Vicente. Quisiera añadir, además, que desde siempre el cisne y la se pararon para charlar, mientras yo me detenía a alguna distancia.
nieve, como sabéis algunos de vosotros, han sido imágenes a veces Pronto se separaron y la muchacha me pareció aún más desorientada.
Dio vueltas sobre sí misma un momento y divisando a un tipo de
obsesivas en mis poemas, hasta dar lugar al menos a dos ciclos de aspecto subalterno que atravesaba la calle, se dirigió bruscamente a él.
poemas. Unos segundos después cogían el autobús Clichy-Odéon (...) A Aragon
parecía sobre todo haberle impresionado la belleza de la desconocida,
* a Breton su aire correcto, ese aspecto extraordinariamente extraviado
(...) A ambos les costó mucho comprender el interés apasionado que
Quisiera decir que no es el propósito de esta comunicación el de experimentaban por esa aventura frustrada.
querer interpretar los hechos que la preceden (aún menos hacer
una exégesis de la película que los ha inspirado). No se desea Poco después se encontrarían con André Derain, al que «no
reducir su enorme sugestión mediante una explicación que pudieron resistirse a participarle su emoción»:
tendiera a establecer una relación de causa-efecto. Tal vez esto
suceda en el plano personal, pero sería muy aventurado, además Un vestido a cuadros, exclamó, pero si acabo de econtrármela delante
de la verja; estaba con un negro que reía y al que he oído decir
de ocioso, pretenderlo en el plano colectivo. Esto sería forzar de textualmente: “Habrá que cambiar”. Y añadía Derain: “Estoy seguro
tal manera los hechos que se acabaría por diluir su incalculable de no haberla visto nunca por aquí, y sin embargo conozco a todas las
fortuna. No se trata, en efecto, de positivar (y menos aún volver chicas del barrio”.
positivista) el grado de correspondencia de tal acontecer, sino
más bien de abrazarlo como experiencia en sí mismo. Por otra Hacia las seis, Aragon y Breton salieron a su encuentro y explo-
parte, no es inútil preguntarse si de verdad nos creeríamos capa- raron una parte del distrito VI, pero no dieron con ella.
ces de poder dar con la clave que pondría en relación todos los
hechos (reitero, en el plano colectivo). Bastaría sólo con salir en Hoy, la resonancia de ese suceso retroalimenta el mito surrea-
su búsqueda para que su enigma nos burlara, para que la poten- lista de la experiencia poética de la realidad. Queremos decir
cia de lo acontecido se disipara merced a tan vana conquista de con esto que, lejos de toda especulación (¡qué importa imagi-
exactitud. (No es la ciencia el hábitat del relámpago, aunque el nar lo que hubiera ocurrido de haberla encontrado!), la fuerte
relámpago cruce el laboratorio de la ciencia). atracción de ese suceso reside en su atmósfera, la cual no sólo no
Traigo hasta el presente, en el marco de mi observación, ha disminuido con el tiempo sino que, en el nuestro, adquiere
un célebre episodio vivido por André Breton, Louis Aragon y casi un valor paradigmático, más aún cuando sobre la vida se
André Derain, relatado por el primero con el título de El nuevo ha impuesto una simulación que tiende a restar, escandalosa-
espíritu. Narra cómo en el escaso margen de unos minutos, hacia mente, experiencia, y todavía más una experiencia de este tipo.
las 17, 10 horas, los dos primeros se encontraron, por separado, Insisto, por lo tanto, en que no solamente no es la visión de la
en la calle Bonaparte de París: mujer, ni su comportamiento, ni su aire “extraviado” lo que

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BRANCA DE NEVE EUGENIO CASTRO

más alcance podría hoy tener (tal cosa no deja de pertenecer al fieste, y sobre todo la conciencia que de ello se tenga, es lo que
plano de lo particular); lo que llega hasta el presente es la estela señalaría la diferencia para que esa sensible alteración sea un
que ha dejado este hecho, la cual impregna con su profunda agente de conocimiento, un intensificador de vida o una simple
carga afectiva, por un lado, el espíritu de cualquier persona, y rareza a la que apenas se presta atención y a la que la fuerza de
por otro, todo el campo de lo posible, activando, a causa de su la costumbre terminaría por indiferenciar y finalmente sepultar
persistencia en la memoria, una potencia de ilusión que hallará (algo muy parecido ocurre con el sueño). Estimo, pues, que por
la manera de materializarse bajo un nuevo aspecto y bajo una estos resquicios, comunes a todos, se libera una comunicación
experiencia nueva. Dicho de otro modo, esa estela, que es lo intuitiva, pre-conceptual, pre-textual y no intelectualizada. Y
duradero, desplaza una promesa de retorno, depositando su no es imprescindible verbalizar esa comunicación, pues basta
maravilla sobre el discurrir diario en el tiempo y en el espacio. que todo el aparato afectivo se estimule en su contacto para que
Tal estela, que se extiende y se transmite de modo impre- la experiencia obtenida llegue a impulsar una transformación
visible, contribuye a formar una experiencia de lo desconocido de los propios comportamientos aceptados.
que insufla a una vida un sentimiento poético no conocido, o Este plano sensacional de la experiencia sensible es capital
nunca antes tenido, pues un fenómeno así es, en su mismo ori- porque hace de eje en la comprensión de una experiencia poé-
gen, inédito e intransferible. Sin embargo, no puede decirse que tica de la realidad que, a la vez que erosiona su acepción elitista,
no se pueda experimentar como algo común. Ya lo demuestra favorece el anhelo de que «sea experimentada por todos, no por
el relato evocado, el cual podría tomarse como síntoma de que, unos». Esta consideración de la celebrada frase de Lautréamont
una experiencia de este tipo, aunque limitada a un número no la anula, sino que la hace, acaso, avanzar, de acuerdo con el
reducido de personas, podría contemplarse como un reflejo, asi- salto dialéctico hegeliano. Pues, en efecto, el ser humano puede
mismo limitado, pero no por ello menos cierto, de una experien- poner en juego toda su afectividad para conceder a su vida un
cia que todo ser humano puede tener, tiene o ha tenido, hasta sentido que, cuando menos, responda contra las condiciones
el punto de darle el sentido pleno a una vida. En todo caso, no psico-sociales que querrían fijarlo a una esfera de resignación
ha de confundirse el hecho de que ciertas experiencias sean el y de miseria, tanto emocional como material; y “por todos”
fruto de una práctica experimental con lo que tienen de común porque la exacerbación de los sentidos, incluso si se produce
a cada hombre y mujer, lo cual pertenece, a la vez que al orden una sola vez y ésta se carga con todas sus potencias de revela-
de los sentidos, a las leyes del azar, que parece ser, en última ción, anuncia mediante su fuerza subterránea la abolición de un
instancia, el que ordena las vicisitudes de toda vida. equívoco mayor, el cual consiste en interpretar la sugerencia de
Desearía abrir aquí un paréntesis para incidir sobre este Lautréamont como que todo el mundo sería poeta porque todo
asunto, ya que intuyo que al hombre le asiste una especie de el mundo escribiría poemas. Es urgente deshacer este equí-
sensible alteración (que suele llamarse en otro contexto «estado voco tan ingenuo como nocivo, para lo cual hay que empezar
secundario» y que se suele aplicar a lo poético) que le lleva a diciendo que no por escribir poemas se es poeta.
establecer con lo otro unas relaciones, al menos en ese plano de Lo que se plantea, por tanto, no es una atribución identita-
la percepción segunda, que inducen la experiencia de una vida ria a una especialización, una autoría que sería, al fin y al cabo
que merece la pena ser vivida. El grado en que esto se mani- el afianzamiento de un elitismo; lo que se da es el vislumbre de

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BRANCA DE NEVE EUGENIO CASTRO

que la poesía se realiza, verdaderamente, por todos los sentidos, allí. Me contestó que era largo de contar, y que lo haría otro día.
no por uno solo; en consecuencia, insistimos, se experimenta por Mas no pasó un minuto y pareció sentirse impelido a hacerlo en
todos, no sólo por unos. ese instante. Lo que sigue es su relato, que después de haberlo
Branca de Neve querría ser, al respecto, un testimonio, todo verbalizado le pedí, si no tenía inconveniente, que me lo escri-
lo parcial que se quiera, pero no por ello menos verdadero, de biera. Lo transcribo literalmente. (He de decir, por lo demás,
esta realización; así como una pequeña gran revancha contra que en ningún momento yo le había comentado nada a propó-
todo mecanismo desintegrador y atomizador que potencia el sito del contenido de lo que estaba escribiendo y el sentido que
mal de la «dividuación» (G. Deleuze). lo confería).
Si las consecuencias de unas prácticas experimentales -que
entre los surrealistas son una constante de sus dinámicas- favo-
Hacia mi último año de Liceo en un internado, cuando tenía 17
recen, en la vida corriente, un cruce de correspondencias en tal
años, empecé a tener un sueño recurrente. Soñaba que tenía que cru-
grado de afinamiento, habremos entonces de concederles el cré-
dito que se merecen, sobre todo si se presentan como eso, como zar unas montañas para apagar un fuego que estaba consumiendo
un síntoma de transformación de los mecanismos de relación, y una iglesia.
si de ello se desprende la posibilidad, nada desdeñable, de una El sueño se reproducía aproximadamente cada 2 semanas con
renovación del propio estar en la vida, hasta el punto de que muy pocas variaciones: a veces era verano y resultaba fácil cruzar
pudiera uno encontrarse, ahí, de súbito, con el sentido crucial las montañas; a veces era invierno y tenía que pelearme contra la
de una vida, o uno de ellos. nieve y el frío.
Bien, acababa de redactar el manuscrito de este texto, exac- Después de 7 meses el sueño dejó de visitarme.
tamente el último párrafo (el día 25 de mayo, a las 21,30 horas), 10 años más tarde, mientras terminaba mis estudios de perio-
cuando un conocido mío, de nombre Peter Wessel, danés afin- dismo y estaba en casa con gripe, vi un anuncio en un periódico
cado en España desde hace casi veinte años, hacía su entrada americano (The International Herald Tribune) para la venta
en el Café Doré de Madrid, más conocido como “la cafetería de de una casa medieval en un pueblo en el sudeste de Francia
la Filmoteca”. Frecuento a diario este lugar desde hace años, (Conques).
y esta ocasión era la segunda en la que me encontraba en él No tenía medios para comprar nada, pero sentí la necesi-
con este hombre. Después de saludarnos e intercambiar unas dad de conocer aquel pueblo. Fui a la tienda de libros francesa
palabras de cortesía, me hizo saber que había pasado unos días (en Copenhague) y encontré un libro sobre el Macizo Central. Allí
en Francia apenas unas semanas atrás. A mi pregunta de en había una foto de un pueblo perdido en un valle estrecho cubierto
qué parte del país, y presuponiendo que se trataría de un lugar de montañas. Tan escondido estaba que sólo se percibía la iglesia,
en la costa, me respondió que no, que los pasó en las cercanías una altísima iglesia románica que me parecía conocida, pero sabía
del Macizo Central, exactamente en Conques, precisándome, que nunca había estado en esta región.
además, que tiene allí una casa en propiedad. Sorprendido, y Llamé a un amigo y le propuse viajar en coche los 2000 mil
acaso un poco impertinentemente (llevado sin embargo por una kilómetros para ver la casa y el pueblo. Salimos 2 horas más
cierta confianza) le pregunté que cómo es que tenía una casa tarde.

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BRANCA DE NEVE

En París visitamos al propietario de la casa, que nos dijo en


qué casa del pueblo buscar las llaves, y que allí habría una persona
que podría llevarnos hasta la casa y enseñárnosla.
Dormimos en Moulins, a 4 horas en coche de Conques (Cuenca,
concha), y llegamos al pueblo a las 11. Cuando vi la iglesia delante
de mí, la reconocí: era la iglesia de mi sueño de 10 años atrás. Paré
el coche y le dije a mi amigo que sabía exactamente dónde estaba la
casa y paramos delante antes de visitar al señor de las llaves.
Cuando volvimos con las llaves le dije a mi amigo que le iba a
explicar exactamente la disposición de la casa y qué había en cada
habitación. Creía que le estaba tomando el pelo, claro, pero una vez
dentro pudo comprobar que mi descripción había sido exacta.
Dormimos allí y sentí que era la casa de mi infancia. 3 años
después, en 1980, compré la casa.
Desde entonces este pueblo ha sido el escenario de muchos de
mis sueños.

Toda teoría crítica sobre la creación de un nuevo imaginario que


se desee emancipador corre a su fracaso si la primera no se for-
mula y el segundo no se genera sobre la base de su experiencia
y de su experimentación.

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