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EL DERECHO DE LA MUJER INDÍGENA Y LOS ESPACIOS QUE HA OCUPADO EN LA

SOCIEDAD

Las mujeres de nuestra cultura tienen belleza, inteligencia, postura, entre otros
aspectos positivos, el país se integra por 24 grupos lingüísticos y 4 pueblos: maya,
Garífuna, Xinca y Mestizo o ladino. Los hechos muestran que cuando las mujeres tienen
acceso a una buena educación, a un buen empleo, a atenciones de salud, a una vida libre
de violencia, acceso a la tierra y a otras prestaciones básicas, no solo mejora su calidad
de vida y la de sus familias, sino también el crecimiento económico y la calidad de vida
en sus comunidades.

No es posible en el mundo, ni en ningún país, avanzar en el desarrollo si se excluye del


progreso a quienes representan a la mitad de la población, me refiero por cierto a las
mujeres. En 2007 se decía en el marco de la décima Conferencia Regional sobre la Mujer
de América Latina y el Caribe, que la paridad “es uno de los propulsores determinantes
de la democracia, cuyo fin es alcanzar la igualdad en el ejercicio del poder, en la toma
de decisiones, en los relaciones familiares al interior de los diversos tipos de familias,
las relaciones sociales, económicas, políticas y culturales, y que constituye una meta
para erradicar la exclusión estructural de las mujeres.

Tenemos aún muchos desafíos por delante para lograr la verdadera igualdad entre
hombres y mujeres en el ejercicio de sus derechos, la mujer indígena los espacios que
ha ocupado en la sociedad, el reto en las últimas dos décadas es juntar ese derecho que
se le atribuye la participación de las mujeres con mecanismos que garanticen la
representación en diferentes ámbitos. Son tantas las risas y lamentos que ha tenido que
ocultar la mujer indígena, igual que la belleza e historia que conocen y portan; opacadas,
enclaustradas por las burlas que hacen de sus creencias, de su identidad y ser. Las
mujeres pertenecientes a los pueblos indígenas en Guatemala continúan viviendo en
condiciones de discriminación, racismo, exclusión, pobreza extrema y machismo. Estas
condiciones siguen siendo impedimentos para desarrollar plenamente sus capacidades
y potencialidades.

Se han aprobado y ratificado cuestiones legales que buscan reconocer los derechos de
las mujeres como el Protocolo Facultativo de la Convención sobre la Eliminación de
Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, la cual había sido aprobada y
ratificada desde el año 1982 y es considerada a nivel internacional como la Carta Magna
de los Derechos de las Mujeres.

Sin embargo, es necesario seguir creando mecanismos institucionales para la


protección de los derechos de las mujeres indígenas guatemaltecas. Las mujeres
indígenas han desempeñado un papel esencial en los procesos, demandando del Estado
el cumplimiento de sus compromisos, así como han aportado con su participación y
propuestas, incidiendo en la creación de instituciones promotoras del avance de las
mujeres, como la Defensoría de la Mujer Indígena DEMI y la Secretaría Presidencial de
la Mujer SEPREM.
Las mujeres indígenas al igual que otras mujeres vivimos bajo opresión y
discriminación. Solo que nosotras por pertenecer a una comunidad indígena esta
opresión se triplica pues somos oprimidas "por ser mujeres, por ser pobres y por ser
indígenas". Sin embargo no hago esta referencia sobre la triple discriminación para
victimizarnos, sino para concientizarnos y concientizar a la población sobre la
problemática que nosotras vivimos cotidianamente.

Uno de los aportes dado dentro de las diferentes espacios es haber participado dentro
de la actualización de la política pública de las mujeres y la elaboración del Plan de
Equidad de Oportunidades 2008, ya que a raíz de la lucha de las mujeres indígenas antes
de la firma y después de la firma de la paz, donde las mujeres indígenas tenemos una
ideología política que busca profundizar y analizar la situación de subordinación de las
mujeres indígenas y nos propone formas diversas de ver y vivir nuestras propias vida,
con el poder de decidir sobre las cosas que queremos o no queremos hacer, lo que
significaría vivir en libertad.

Las mujeres indígenas estamos abriendo camino y brecha, para transformar nuestra
realidad a raíz de esta lucha constante se logró dentro de la Política Nacional de
Promoción y Desarrollo de las Mujeres.

Es decir dentro del contexto en que nos movemos las mujeres indígenas
cotidianamente, como ya mencione antes no es fácil asumirnos parte de esta
reiniciación de derechos de las mujeres indígenas y aquí me gustaría también hacer una
diferenciación, ya que considero que para las mujeres indígenas que vivimos en las
comunidades es mucho más difícil asumirse y el que hacer no es lo mismo decir soy
feminista en la ciudad que en el campo. Y no nos podemos olvidar que en Guatemala la
mayoría de mujeres indígenas vivimos en las comunidades.

Particularmente he tomado la decisión de ser sujeta activa y protagónica de la historia


y dejar de ser objeto de folklor, de discriminación y opresión.
Es por eso que considero relevante abordar temas que traten la situación de las mujeres
indígenas, respecto a la situación actual de las mujeres indígenas en Guatemala, es
necesario que se establezcan conceptos clave como el de mujer y a la vez, se reconozca
cuál ha sido su papel en la sociedad para entender el contexto bajo el cual se han
desarrollado las mujeres indígenas.

Se ha dicho que la mujer debería de ser toda persona de sexo femenino reconocida con
las mismas facultades, derechos y obligaciones que el hombre, sin hacer distinción
en edad, religión o cuestiones de carácter cultural y social. Sin embargo, a excepción de
la hipótesis de que en la época prehistórica predominaba el matriarcado, la condición
jurídica de la mujer y, especialmente de la casada, en todas las épocas se ha visto como
inferior a la del varón.

Esto desde la perspectiva de los códigos y las leyes, porque su influjo en el hogar y en
los destinos de los pueblos ha sido, es y será siempre decisivo, aun ejerciéndolo con
cautela o en la intimidad, por su acto, afecto o atractivo.

En cuanto a las mujeres indígenas, a pesar de que la participación de las mujeres en la


sociedad se ha conseguido por años de disputas y constantes conquistas por demostrar
que son capaces de ser titulares de sus deberes y derechos, siempre se han visto
vulneradas e indefensas ante los agraviantes de una situación social de particular
pobreza y explotación.

La Organización de Naciones Unidas ha establecido reiteradamente que la mujer


indígena sufre doble discriminación, como mujer y como indígena.

Las distintas formas de ser mujer en el mundo indígena están conformadas por las
construcciones particulares de género de los pueblos a los que pertenecen, por las
diversas realidades socio territoriales de cada uno de ellos, así como por las
adecuaciones en relación con la sociedad dominante.

La discriminación y la exclusión por motivos de género, condición social, edad y grupo


étnico, dificultan considerablemente el ejercicio de los derechos humanos, en particular
para los niños, las mujeres y la población indígena. Por lo mismo, la niña indígena puede
ser cuatro veces discriminada: por ser niña, menor de edad, indígena y pobre.

Por lo tanto, se puede inferir que la situación de la mujer en Guatemala está


caracterizada por múltiples muestras de inequidad y desigualdad en el libre acceso a
oportunidades, que contribuyen a un desarrollo desigual entre géneros, especialmente
en el área rural.

Es por esto que a pesar de que existe una mayor sensibilización y reconocimiento del
papel de las mujeres en sus comunidades, en sus países y en los foros
internacionales, estos avances siguen siendo insuficientes y limitados.