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TEORÍA JURÍDICA

MIGUEL ANGEL MONTESINOS CERVERA


CAPÍTULO 7. LA APLICACIÓN DEL DERECHO

La aplicación del derecho significa emplearlo, lo que para los jueces implica hacerlo mediante
un silogismo, es decir, un razonamiento lógico. Para ello se debe realizar un juicio de valor en las
normas aplicables de las que no lo son para la resolución de sus problemas jurídicos. Por ello el
Derecho no tiene un criterio absoluto de verdad, sino un criterio relativo de finalidad. Además de que el
juez está obligado a emitir una decisión al problema planteado, esté regulado o no, lo que se conoce
como el principio de plenitud hermética del orden jurídico.
Así, para dar solución a los problemas de imprecisión o insuficiencia de la norma jurídica, hay
que entender al ordenamiento jurídico. Como ya sabemos no es un sistema deductivo, pues no se hace
una abstracción de los hechos ni la realidad; tampoco es un sistema empírico, donde se clasifican los
casos semejantes conforme a la experiencia; sino es una totalidad ordenada compuesta de normas
compatibles; pues en este tipo de sistema la incoherencia de sus normas se resuelve eliminando la
norma o normas incompatibles. Existen dos tipos de contradicciones o antinomias, las propias y las
impropias. A saber, las propias son las que aparecen en un ordenamiento jurídico cuando dos normas
pertenecientes a éste coinciden, prescribiendo conductas opuestas en cualquiera de sus ámbitos de
validez: espacio, tiempo, personal o material, que de acuerdo a su grado pueden ser total-total, total-
parcial, y parcial-parcial. Las impropias son las antinomias de principio y las de valoración. Las
primeras son cuando existen principios que se enfrentan; las antinomias de valoración son cuando el
sistema atribuye a un caso una valoración, y debería tener otra, en función de ciertas pautas valorativas.
El juez deberá atender a las reglas de jerarquía, cronología y especialidad. Existen teorías que dicen que
no existen lagunas, como la que dice que las lagunas son en realidad un espacio jurídico vacío (norma
general excluyente), o la que dice que es un espacio jurídico pleno, en donde lo no regulado que se
asemeje a lo regulado (norma particular inclusiva) deberá ser tratado como tal (norma general
inclusiva). Para el caso de las lagunas existen las lagunas propias y las impropias. Las primeras se
dividen en objetivas y subjetivas, las objetivas de carácter social, política, económica que hagan
obsoleto el ordenamiento, las subjetivas por errores involuntarios del legislador. Las lagunas impropias
se dan cuando la insuficiencia de un ordenamiento jurídico resulta del análisis respecto de un
ordenamiento ideal, como el Derecho natural, o sea, la falta de una solución satisfactoria.
Por otra lado, interpretar es el medio en que se le asigna o extrae el significado a la norma, el
discurso interpretativo consta de tres elementos: el enunciado interpretativo es lo que adscribe
significado a un texto normativo (T significa S); la disposición que es el enunciado normativo objeto de
interpretación (la ley); y la norma que es el el resultado de interpretación. La interpretación en sentido
estricto sólo se realiza en presencia de enunciados normativos oscuros o discutibles, la interpretación
en sentido amplio se da con cualquier tipo de enunciados. Las tres familias teóricas para interpretar son
la cognitiva o formalista, la escéptica y la mixta. Según Zagrebelsky las reglas principales para
interpretar son 1) la interpretación tiene las mismas reglas de la lingüística, 2) la interpretación del
Derecho está ligada a la posición institucional del intérprete. Las dos formas de interpretar son la
filológico-histórica que sostiene que el sentido de la ley no es sino la voluntad del legislador, y la
lógico-sistemática, que sostiene que el sentido objetivo de una ley posee dentro del sistema al que
pertenece. Existen dos tipos de integración, la heterointegración donde se recurre a otro ordenamiento
distinto al que se quiere completar, y la autointegración que se acude a la fuente de derecho dominante
vía analogía o a los principios generales de derecho. Otras formas de integración que pertenecen a la
lógica como la analogía son la interpretación exclusiva, la mayoría de razón y la analogía iuris.