Está en la página 1de 5

¿Cómo se define el arge en Anaximandro?

Hubo un elemento primordial dentro del pensamiento de Anaximandro, y ese fue el


que denominó ápeiron; este término griego significa “aquello que no tiene límites”.
Según Anaximandro, el ápeiron representaba aquel elemento del cual nacen todas
las cosas; se trataba del principio de todo y era un ente inmaterial.
Anaximandro consideró el origen de las cosas (arjé) como una realidad unitaria
eterna que subsiste por debajo de los cambios y alteraciones, puesto que constituye
también el término mismo de la destrucción o corrupción de los seres existentes. Por
lo tanto, puede fundarse en Anaximandro la concepción milesia del arjé como origen
y fundamento permanente de la Naturaleza. El nombre que este principio recibe en
Anaximandro es el (to ápeiron), que puede traducirse por indefinido, ilimitado,
inmedible etc esto es, falto de límites o determinación alguna porque encierra todas
las posibilidades. Este elemento primero es material pero inconcreto, infinito o
ilimitado, ingénito e imperecedero, origen y fin de todo lo que existe, que abarca y
dirige todas las cosas y también es divino. Ahora bien, allí mismo donde hay
generación para las cosas, allí se produce también la destrucción, según la
necesidad; en efecto, pagan las culpas unas a otras y la reparación de la injusticia,
según el orden del tiempo.
La solución de Anaximandro al problema de la physis (arjé) supone un gran avance
con relación a su antecesor Tales, en vez de explicar todos los estados de la materia
en términos de otro estado, los deduce de una sustancia primaria sin cualidades
particulares que de esta forma puede convertirse o dar paso a cualquier otro
producto de la Naturaleza. Esto supone un gran progreso hacia la comprensión
abstracta de la materia. La sustancia fundamental (arjé) no es algo visible o un
estado de la materia tangible, sino una especie de repetición básico de todas las
cosas sensibles al que se llega mediante un proceso de abstracción
Anaximandro, al igual que tales busco el elemento primordial para explicar el arge,
el llego a la conclusión de que no podía estar constituido por ninguno de los
elementos conocidos, como el agua, ni tampoco por ninguna clase particular de
materia. Si ese primer elemento era la causa material de todo lo existente había de
ser la causa, por lo tanto, de toda materia particular, por lo que dicho principio no
podía identificarse con ninguna materia particular.
Siendo su principio, su comienzo, su fuente, había de ser algo necesariamente
distinto; pero dado que nosotros sólo conocemos las formas particulares de materia
que emanan de ese primer principio hemos de concluir que el arjé tiene que ser una
materia desconocida para nosotros y, en cuanto tal, una materia indeterminada,
indefinida, ilimitada, a la que Anaximandro da el nombre de "ápeiron". Eso es lo
que parece transmitirnos alguno de los fragmentos conservados de Anaximandro.
Tal como lo plantea Anaximandro, el ápeiron se caracteriza por ser de naturaleza
infinita y por tener potestad y poder sobre todo lo que rodea a los seres. La idea de
este concepto era distinguir entre religión y mito, en cuanto a qué era lo que
explicaba el origen de todas las cosas. El ápeiron no estaba asociado a ninguno de
los elementos de la naturaleza, sino que era en infinito mismo, también contemplado
como un elemento indefinido, específicamente en cuanto a lo espacial.
El “ápeiron” fue considerado cuantitativamente infinito por Anaximandro, ante el
depósito que ha de contener de cuerpos complejos y los contrarios existentes, pues
ser y perecer es un proceso circular y lo que perece no desaparece sino que toma
materia diferente, de modo que toda nueva existencia ha de aportarla, por
consiguiente, el ápeiron de su reserva. Anaximandro lo consideró, en efecto, como
una masa enorme que rodea la totalidad de nuestro mundo, a modo de esfera
descomunal que se confunde con lo indeterminado, aunque acaso con una
indeterminación interna más que con la infinitud espacial.
Tal como lo plantea Anaximandro, el ápeiron se caracteriza por ser de naturaleza
infinita y por tener potestad y poder sobre todo lo que rodea a los seres. La idea de
este concepto era distinguir entre religión y mito, en cuanto a qué era lo que
explicaba el origen de todas las cosas. El ápeiron no estaba asociado a ninguno de
los elementos de la naturaleza, sino que era en infinito mismo, también contemplado
como un elemento indefinido, específicamente en cuanto a lo espacial. En definitiva,
el ápeiron representaba aquello que no puede ser destruido, que es el que lo crea
todo y que, al mismo tiempo, no puede ser generado, porque no tiene límites en
ningún sentido: no tiene fin ni comienzo.
En definitiva, el ápeiron representaba aquello que no puede ser destruido, que es el
que lo crea todo y que, al mismo tiempo, no puede ser generado, porque no tiene
límites en ningún sentido: no tiene fin ni comienzo y todo lo que existe tiene que
estar dentro de el. Según Anaximandro el apeirón es el que da origen a todo; por
ende, es el elemento que une todo lo que existe dentro de sí mismo, el apeiron es
visto por Anaximandro como el comienzo y el fin del cosmos.
Entre todos los elementos que son creados por el ápeiron está lo frío (la tierra) y lo
caliente (el fuego). Anaximandro anuncio que el cosmos se formó como
consecuencia de un fuerte movimiento rotatorio generado desde el ápeiron, que trajo
como consecuencia que se separa lo frío de lo caliente. El gran descubrimiento de
Anaximandro es el concepto de "Cosmos "entendido como la interdependencia de
todo el mundo visible, en el cual se hace patente un orden sistemático.
Todo está regido por una ley poderosa que se denomina ley del Cosmos. Además
desarrolla claramente la esencia del concepto Arjé: para él no es lícito buscar el
origen de las cosas en los elementos visibles, que continuamente se transforman
unas en otras; Anaximandro busca el arjé detrás de esa capa aparencial y por
abstracción de lo sensible concluye que el arjé es lo ápeiron (lo infinito) en el
sentido de "materia infinita". Cómo repercute en la formación del mundo: concibe al
infinito como una masa uniforme e indeterminada de la que, por separación surgen
los contrarios: caliente (cielo) - frío (aire) y seco (tierra) - húmedo (mar).
Entonces, según Anaximandro en ese momento también se creó el planeta: la Tierra
representaba el elemento frío, y un área de aire caliente junto con una capa ígnea se
encontraban rodeando este planeta. De algún modo, la capa ígnea se resquebrajó, y
como consecuencia de esto se generaron las estrellas, el Sol y la Luna. Estos últimos
eran contemplados por Anaximandro como aros fogosos y de aire que se
encontraban alrededor del planeta Tierra.
Este filósofo griego indicaba que, una vez que el planeta fue creado, el elemento a
partir del cual nacieron las especies animales fue el agua, que recibía calor por parte
del Sol. Una vez creadas en las aguas, estas especies comenzaban a acercarse a la
tierra. De estas aproximaciones se percibe que, según Anaximandro, los seres
humanos provienen de los peces.
La forma en la que lo explicaba es que eventualmente el Sol se encargó de evaporar
toda el agua del planeta, y lo que resultó fueron justamente las primeras especies de
las que viene el hombre. En este sentido, Anaximandro estimaba que el hombre
debía provenir de los peces debido a que estas eran de las criaturas más protegidas,
capaces de sobrevivir toda la dinámica particular que se supone existía en el origen
del planeta.
Para Anaximandro los “contrarios” son entidades, como el agua, y entre ellos hay
oposición por exceso de uno y, luego, del otro, a lo que Anaximandro aplica el
modelo de los comportamientos humanos, con injusticias de uno y castigo
correspondiente aplicado por el otro contrario, ya que siempre actúan en parejas. El
motivo de la injusticia es que se ha roto un plan equilibrado previo. Al final, todo se
disuelve en el apeiron, para, a continuación, volver a empezar. Esto se inspira en
modelos indoiranios sobre el mundo. Como consecuencia de este equilibrio entre
opuestos, la Tierra, que es de forma cilíndrica según Anaximandro, se mantiene
suspendida “por la equidistancia de las cosas”, sin moverse ni ir hacia algún punto.
El concepto de pluralidad de mundos tiene relación con el de cosmos mencionado
anteriormente. Según este concepto, existe un movimiento perpetuo a través del cual
los elementos son apartados unos de otros; este movimiento es el que hace que
existen a la vez distintos mundos, separados entre sí.
Dado que el movimiento se considera eterno, esta creación de mundos también lo es,
y los mundos como tal también son infinitos; Anaximandro explicaba que no es
posible saber cuántos mundos existen, dado que estos son innumerables. Además,
cada uno de estos se origina o muere en momentos determinados, pero de forma
constante e infinita se están originando mundos, como respuesta al dinamismo
perenne .Algunos de los intérpretes de Anaximandro han determinado que no está
muy claro si este filósofo se refería a la existencia de mundos generados uno
después del otro, de manera sucesiva, en el tiempo; o si, en cambio, se refería a
distintos mundos que cohabitaban al mismo tiempo.
La cuestión principal que surge acerca de los contrarios es cuando Anaximandro
prefiere la explicación de los contrarios, y al ser tales, estos no pueden ser infinitos,
pero al mismo tiempo, algo que no es infinito, no puede garantizar la perpetuidad del
mundo, porque se agota, lo que obliga a buscar una sustancia fuera de los elementos,
o cosas conocidas, de modo que ese sería el motivo de que Anaximandro llamara
apeirón a la materia primigenia del orbe y no exactamente lo equivalente a lo
infinito.
Los fundamentos de la cosmología según Anaximandro son los siguientes: Entiende
la realidad como un cosmos, esto es, como una inmensa unidad estructurada en
todas sus partes por inflexibles lazos de regularidad y jerarquía matemática (las
leyes de la naturaleza).
2. La separación de contrarios a partir de la sustancia fundamental (arjé) en un
proceso que se extiende a toda la realidad existente. 3. El sentido eternamente
cíclico de este proceso omnigenerador. 4. El geocentrismo en su imagen del
universo. 5. La absoluta necesidad e interdependencia de todos los fenómenos
cósmicos.
La destrucción de unos seres engendra otros, y este es un proceso necesario, regular
e inevitable en el cosmos: “Ahora bien, a partir de donde hay generación para las
cosas, allí también se produce la destrucción, según la necesidad; en efecto, pagan
las culpas unas a o tras y la reparación de la injusticia según el orden del tiempo”.
Los seres surgen del apeirón y retornan a él. Los seres aparecen y desaparecen
siguiendo una ley de equilibrio entre los opuestos.