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MODELOS DE DEMOCRACIAS

A. LIJPHART. RESÚMENES.

PRÓLOGO
El autor publica en 1984 “Las democracias contemporáneas”, un estudio comparativo de 21 democracias
(1945-1980), donde se destacan los resultados de que las principales normas institucionales y las practicas
democráticas modernas van desde el mayoritarismo a modelos mas consensuales. Por tanto, se puede
plantear un mapa conceptual bidimensional donde pueden colocarse las democracias.

El autor con este libro (“modelos de democracia”), trata de reforzar el marco teórico y empírico en el que
se basa su obra anterior, abarcando un periodo histórico mas extenso (hasta los 90), además incluye 15
países nuevos. Los cambios son:

- De los 36 países, mantiene los 21 países originales, los cuales son industrializados y occidentales
(excepto Japón). Incluye 4 naciones europeas nuevas, entre ellas España, pero 11 son países en
vías de desarrollo.

- El estudio se extiende desde 1945 hasta 1996, desde las primeras elecciones.

- Se introducen nuevas instituciones (en politica comparada funcionan como variables) como los
bancos centrales y grupos de interés. ( Dos grupos con 5 variables en cada uno).

- Revisión critica a la anterior operacionalización de las características con el objetivo de


maximizar la validez de los indicadores cuantitativos, para capturar una realidad mas fiable de
los fenómenos políticos.

- Divide dos épocas de 1945-1970 y 1971- 1996, en el libro anterior no fracciona el tiempo pero
en ésta, sí: considera dos periodos separados para recoger en su investigación comparativa los
posibles cambios acaecidos, y así, mostrar lo mucho o lo poco que han cambiado las diferentes
democracias.

- Comprende el éxito alcanzado por las distintas democracias. Esto lo divide en dos vertientes:
relación en el grado de democracia consensual y el éxito alcanzado en lo referente a la
macroeconomía y el control de la violencia. Por otra parte, estudia varios indicadores de calidad
democrática: representación de mujeres, igualdad…

- Añade ejemplos al modelo Westminster y al consensual.

- Introduce técnicas para una mejor comprensión del lector en su estudio. (Diagramas)

- Introduce apéndice con los valores de los indicadores.

Es de destacar por tanto la adaptación del autor a nuevas técnicas y nuevos métodos de comparación a
medida que ha ido avanzando la ciencia politica comparada. Ademas, emplaza a otros autores a emplear
los resultados que ha logrado para posteriores estudios. Nos atreveríamos a decir que lleva a cabo una
comparación de desarrollo, ya que existe un numero amplio tanto de casos, como de variables,
prolongadas un periodo de 50 años.

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CAPÍTULO 1 LIPHART
INTRODUCCIÓN

El autor define DEMOCRACIA como el gobierno DEL y PARA el pueblo, pero plantea una pregunta
fundamental de donde extraerá sus dos principales estados que toman las democracias: ¿Quién gobernara
y a los intereses de quien responderá el gobierno cuando el pueblo este en desacuerdo y tenga
preferencias divergentes?

- Modelo Mayoritario: lo que diga la mayoría. Es excluyente, competitivo y de confrontación.


- Modelo Consensual: del mayor numero de gente posible. Se basa en la inclusión, el
compromiso y la negociación para alcanzar pactos.

Ambos modelos hacen referencia a la forma en que las élites administran el Estado según un modelo
determinado, y entienden que el gobierno debe ser el de la mayoría con respeto a la minoría, pero el
modelo consensual trata de maximizar el tamaño de estas mayorías. Este caso se basa en el pacto y el
compromiso, a diferencia del modelo mayoritario que es excluyente y competitivo.
El autor divide en dos dimensiones las diez diferencias entre el mayoritario y los modelos consensuales,
por lo que introduce 10 variables a los 36 países que el desea estudiar; y por lo tanto, concreta un
esquema, donde las democracias irán tomando diversas formas.

(DIFERENCIAS EN HOJA DE APOYO DOS TIPOS DE SISTEMAS DEMOCRÁTICOS según Arend


Lijphart)

Dimensión ejecutivos- partidos (Organización del poder ejecutivo, sistemas de partidos, sistemas
electorales y grupos de interés):

1. Concentración del poder ejecutivo en gabinetes mayoritarios de partido único frente a la división
del poder ejecutivo en amplias coaliciones multipartidistas: mientras en un sistema mayoritario
el poder ejecutivo se concentra en un partido único, en un sistema consensual el poder ejecutivo
se organiza en base a pactos, acuerdos y apoyos entre partidos.
2. Relaciones entre el poder ejecutivo y el legislativo en las que el ejecutivo domina frente a un
equilibrio de poderes.
3. Bipartidismo frente a sistemas multipartidistas.
4. Sistemas electores mayoritarios y desproporcionados frente a la representación proporcional.
5. Sistemas de grupos de interés de mayoría relativa con competencia libre entre los grupos frente a
sistemas de grupos de interés coordinados y corporativistas orientados al compromiso y a la
concertación.

Dimensión federal-unitaria (Contraste entre federalismo y gobierno unitario):

1. Gobierno unitario y centralizado frente a gobierno federal y descentralizado.


2. Concentración del poder legislativo en una legislatura unicameral frente a la división del poder
legislativo en dos cámaras igualmente fuertes pero constituidas de forma diferente.
3. Constituciones flexibles que aceptan enmiendas mediante mayorías simples frente a
constituciones rígidas que únicamente pueden cambiar por medio de mayorías extraordinarias:
por lo tanto, en los sistemas mayoritarios el gobierno tiene mucho más poder, pues tiene más
influencia y control sobre la Constitución, que en los sistemas consensuales, en los que es más
difícil influir en la Constitución por el pluralismo de partidos, la proporcionalidad, la
distribución más equilibrada del poder y el contraste de intereses entre partidos políticos o
grupos de interés.
4. Sistemas en los que las legislaturas tienen la ultima palabra en lo referente a la
constitucionalidad de su propia legislación frente a sistemas en los que las leyes están sujetas a
una revisión judicial para analizar su grado de constitucionalidad mediante tribunales supremos
o constitucionales: en los sistemas consensuales, hay un mayor control de constitucionalidad
sobre el poder legislativo y sus iniciativas normativas por ser analizados por tribunales
independientes, que son los que tienen la última palabra.
5. Bancos centrales que dependen del ejecutivo frente a bancos centrales independientes.

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Algunos federalistas critican este modelo bidimensional, señalando que el federalismo se basa en la
división del poder garantizado entre gobierno central y el regional, y que las demás características son
secundarias (Constitución rígida, bicameralismo sólido, revisión judicial para la protección del sistema de
gobierno descentralizadoHB). Pero, en cambio, no explica la razón por la que esta dimensión se distingue
tan claramente de la otra dimensión, además, tampoco explica por qué la variable de la independencia del
banco central es parte de la dimensión federal unitaria.

Ante esta confrontación, el autor plantea el modelo bidimensional con la distinción “agencia colectiva” y
“responsabilidad compartida” frente a agencias y responsabilidades “divididas”. Ambas son formas de
difusión del poder pero la responsabilidad conjunta es un poder conjunto y se podría designar a la
primera dimensión, en cambio la responsabilidad dividida es un poder divido que correspondería a la
dimensión segunda, pero el autor mantiene sus etiquetas por su mas fácil empleabilidad.

Existen autores en la ciencia política que entienden a una oposición politica fuerte que quiere convertirse
en gobierno como una condicion sine qua non de la democracia; y no reconocen la democracia
consensual como una alternativa válida. Pero, en cambio, existen autores que ponen como base de la
democracia la alternancia de poder (“prueba de la doble alternancia” HUNTINGTON).

Este libro muestra que las democracias mayoritarias solo se han materializado en UK, Nueva Zelanda y
colonias del Caribe. La mayoría de la democracias tienen rasgos consensuales que pueden considerarse
mas democráticos.

Por tanto, esta introducción nos muestra el mapa en el que el autor se basara para determinar en un
ejercicio comparativo los tipos de democracia que toman los 36 países estudiados.

CAPÍTULO 2 LIPHART
MODELO MAYORITARIO

El modelo Westminster de democracia hace referencia al modelo mayoritario. Si bien es cierto que la
versión británica del modelo Westminster es el ejemplo más original y mejor conocido de este tipo de
democracia, muchos de sus rasgos han sido exportados a otros países como Canadá, Australia, Nueva
Zelanda y a la mayor parte de las antiguas colonias británicas de Asia, África y Caribe.

Los diez elementos interrelacionados que conforman el modelo Westminster, basados en la dimensión
ejecutivos-partidos y la dimensión federal-unitaria, quedan ilustrados con las características de tres
democracias que pueden contemplarse como prototipos del sistema mayoritario: Reino Unido, Nueva
Zelanda y Barbados.

 DIMENSIÓN EJECUTIVOS-PARTIDOS:

1. Concentración del poder ejecutivo en gabinetes de un solo partido y de mayoría escasa

Reino Unido:

El órgano del gobierno británico que goza de mayor poder es el Gabinete. Este está compuesto por
miembros del partido que ostenta la mayoría de escaños en la Cámara de los Comunes, y la minoría se ve
totalmente excluida. De este modo, el sistema británico encarna a la perfección el principio del gobierno
de la mayoría.

Nueva Zelanda:

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Desde 1935 hasta 1996 Nueva Zelanda ha tenido gabinetes de mayoría de un solo partido sin excepciones
ni interrupciones. Dos grandes partidos, el partido Laborista y el Partido Nacional, han dominado el
panorama político neozelandés y se han alternado en el poder.

Barbados:

Desde su independencia en el año 1996, Barbados ha tenido gabinetes de mayoría de un solo partido. Sus
dos partidos principales, el partido Laborista de Barbados (BLP) y el partido Laborista Democrático
(DLP), se han ido alternando en el poder sin ningún tipo de excepción.

2. Predominio del Gabinete

Reino Unido:

El Reino Unido presenta un sistema parlamentario de gobierno por el que el Gabinete depende de la
confianza del Parlamento. Teóricamente, la Cámara de los Comunes “controla” el Gabinete ya que puede
votar para que se le retire el poder, sin embargo, la realidad es que el Gabinete domina frente al
Parlamento puesto que al componerse el Gabinete de los líderes de un partido mayoritario cohesionado en
la Cámara de los Comunes, suele verse respaldado por la mayoría de dicha cámara, y de este modo puede
confiar en permanecer en el poder. Por lo tanto, el liderazgo del Gabinete depende de 1) el apoyo
mayoritario de la Cámara de los Comunes (la cámara baja) y 2) de la cohesión interna del partido
mayoritario; por lo que la ausencia de una o ambas condiciones puede suponer que los gabinetes pierdan
su posición dominante.

El que origina el predominio del ejecutivo no es tanto el sistema parlamentario sino más bien el
disciplinado sistema bipartidista, pues en los sistemas multipartidistas los gabinetes suelen tener una
menor predominancia. Esta concentración del poder en un gabinete dominante es lo que definía lord
Hailsham como “dictadura electiva”.

Nueva Zelanda:

La combinación del sistema parlamentario de gobierno y el sistema bipartidista de partidos cohesionados


hizo que el Gabinete predominara sobre el legislativo. Según el politólogo Stephen Levine, el sistema de
dos partidos rígidamente disciplinados ha contribuido a la concentración del poder en el seno del
Gabinete, formado por miembros del Parlamento que pertenecen al partido mayoritario.

Barbados:

Sus gabinetes han sido tan predominantes como en los casos de Gran Bretaña y Nueva Zelanda. Una
razón especial para tal predominio del Gabinete en Barbados es el pequeño tamaño de su legislatura.

3. Sistema bipartidista

Reino Unido:

En la política británica existen dos grandes partidos: el partido Conservador, que representa las
preferencias de centro-derecha; y el partido Laborista, que representa las de centro-izquierda. El sistema
de partidos es básicamente unidimensional, como es propio de los sistemas bipartidistas, y las diferencia
en los programas y políticas de los dos partidos predominantes reside en lo concerniente a las cuestiones
socioeconómicas. Hay otros dos partidos que también participan en las elecciones y obtienen escaños,
estos son el partido Liberal y el partido Demócrata Liberal, que se posicionan en la ideología de centro,
pero el Conservador y el Laborista son los que forman principalmente los gabinetes.

Nueva Zelanda:

Los dos grandes partidos, el partido Laborista y el partido Nacional, controlaban todo el sistema de
partidos y formaban los gabinetes durante las seis décadas de modelo de democracia mayoritario. La
política de partidos giraba básicamente en torno a cuestiones socioeconómicas, en la que los laboristas
representaban el centro-izquierda y los nacionales el centro-derecha.

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Los terceros partidos, a diferencia de Gran Bretaña, estaban prácticamente ausentes en la Cámara de los
Representantes, por lo que podemos hablar de un sistema bipartidista casi puro.

Barbados:

Los dos grandes partidos mencionados anteriormente han controlado la política desde la independencia de
Barbados y han formado la totalidad de los gabinetes. Estos dos partidos difieren entre sí por cuestiones
socioeconómicas: el BLP ocupa el centro-derecha y el DLP el centro-izquierda.

4. Sistema de elecciones mayoritario y no proporcional

Reino Unido:

La Cámara de los Comunes se rige por un sistema de elecciones mayoritario (realmente, de mayoría
relativa) y no proporcional. Está formada por miembros elegidos en distritos uninominales a través del
método de la mayoría relativa, es decir, que gana el candidato que obtiene mayoría de votos o, si no
consigue la mayoría, el que obtiene la minoría más amplia.

Este sistema provoca resultados muy desproporcionales que pueden llegar a producir un vencedor global
que no ha logrado obtener una mayoría de los votos. Por ello se ha intentado introducir varias veces
alguna forma de representación proporcional (RP), pero sin éxito puesto que la mayoría relativa del
sistema actual favorece grandemente a los dos partidos predominantes, por lo que se siguen aferrando al
mismo método no proporcional para que una reforma electoral en esa dirección no les fuera adversa.

Nueva Zelanda:

La Cámara de los Representantes era elegida mediante la mayoría relativa en distritos uninominales. Al
igual que en Reino Unido, este método ha producido resultados muy desproporcionales.

A partir de 1996 la situación en Nueva Zelanda cambió totalmente, abandonando en gran medida el
modelo británico de democracia, a raíz de la adopción por referéndum nacional de la Representación
proporcional (RP) en lugar de la mayoría relativa unicameral. Las primeras elecciones con este sistema,
las de 1996, trajeron grandes cambios al sistema político neozelandés: los resultados electorales fueron
más proporcionales, se generó un sistema multipartidista compuesto de seis partidos con representación
parlamentaria, ningún partido obtuvo la mayoría de los escaños (mayoría absoluta) y se formó un
gabinete bipartidista de coalición (Partido Nacional y Primero Nueva Zelanda). Fue a partir de esto
cuando se uede hablar de que Nueva Zenada fue mantuvo un modelo Westminster de democracia hasta
1996, pues a partir de entonces se convirtió en un modelo de consenso.

Barbados:

Antes de la independencia, las elecciones se celebraban por mayoría relativa en distritos binominales, lo
que aumentaba la desproporcionalidad de los resultados de las elecciones, pues conforme aumenta el
número de representantes elegidos por distrito, aumenta la desproporcionalidad.

Sin embargo, desde 1971 todas las elecciones se han celebrado por mayoría relativa en distritos
uninominales, aunque aun asi seguía habiendo la característica desproporcionalidad del modelo
democrático mayoritario.

Barbados ha sido menos una democracia de mayorías relativas que Gran Bretaña y Nueva Zelanda.
Además, no ha pasado por la experiencia de que una mayoría parlamentaria haya vencido tras haber
quedado en segundo lugar en votos populares.

5. Pluralismo de grupos de interés

Reino Unido:

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El modelo mayoritario de democracia establece un modelo de gobierno contra oposición que da pie a la
competencia y el enfrentamiento. El sistema de grupo de interés en Gran Bretaña es el pluralismo
competitivo, e implica una multiplicidad de grupos de interés que ejercen presiones en el Gobierno de
forma competitiva y a menudo descoordinada. Este sistema, si no es corporativo, se debe a 1) la falta de
integración de patronatos, sindicatos y demás grupos de interés en ñas estructuras de toma de decisiones
políticas y 2) la aparente preferencia de los grupos de interés por los métodos de confrontación en
detrimento de la negociación y la coordinación conjunta.

Nueva Zelanda:

Se estima, dentro del espectro pluralismo-corporativismo, que Nueva Zelanda pertenece al pluralismo
extremo y que es ligeramente más pluralista que Gran Bretaña.

Barbados:

Barbados ha sido siempre más pluralista que corporativista, aunque en los últimos tiempos se ha
producido un giro hacia las prácticas corporativistas.

 DIMENSIÓN FEDERAL-UNITARIA:

6. Gobierno unitario y centralizado

Reino Unido:

Es un Estado unitario y centralizado. Los gobiernos locales forman parte del gobierno central y sus
poderes no están garantizados constitucionalmente. Es más, a nivel financiero dependen del gobierno
central y no existe una delimitación clara de competencias que les diferencie, lo que explica esa ausencia
de autonomía de los gobiernos locales (las únicas excepciones históricas han sido los gobiernos locales
de: Irlanda del Norte, Escocia y Gales, que en diferentes momentos tuvieron cierta autonomía y gozaron
de cierta “descentralización”).

Nueva Zelanda:

El actual sistema de gobierno es unitario y centralizado.

Barbados:

Posee una forma de gobierno unitaria y centralizada. En lo que se refiere a las otras cuatro características
de la dimensión federal-unitaria, no se ajusta al modelo Westminster:

 Tiene un cuerpo legislativo bicameral compuesto por una Cámara de Diputados elegida
popularmente y un Senado con derecho de demora.

 Existe una Constitución escrita que otorga expresamente a los tribunales el poder de revisión
judicial de las leyes.

 El Banco central posee un estatuto que le otorga un grado medio de autonomía en la política
monetaria.

7. Concentración del poder legislativo en una legislatura unicameral

Reino Unido:

El principio mayoritario de concentración del poder implica que el poder legislativo debe concentrarse en
una única cámara. A tal respecto, Reino Unido se desvía del modelo mayoritario puro. El Parlamento se
compone de dos cámaras: la Cámara de los Comunes (cámara baja, elegida por los ciudadanos) y la
Cámara de los Lores (cámara alta, compuesta por miembros hereditarios, nobles que heredan el puesto; y
los llamados pares vitalicios, designados por el Gobierno). La relación entre ambas es asimétrica: casi
todos los poderes legislativos pertenecen a la Cámara de los comunes. El único poder que retiene la

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Cámara de los Lores es el de demorar la entrada en vigor de la legislación. Las decisiones las toma la
Cámara de los Comunes y pueden ser demoradas por la Cámara de los Lores.

Realmente, el cuerpo legislativo bicameral de Gran Bretaña no se desvía tanto del modelo mayoritario,
pues cuando se habla de “Parlamento” se hace referencia casi exclusivamente la Cámara de los Comunes,
y el sistema bicameral marcadamente asimétrico puede llamarse cuasi unicameralismo.

Nueva Zelanda:

Presenta un sistema unicameral puro, desde que en 1950 se abolió el bicameralismo por ser cada vez más
asimétrico hasta llegar al punto en que la cámara alta designada perdió su valor.

8. Flexibilidad constitucional

Reino Unido:

Posee una constitución “no escrita”, no existe un documento escrito que defina la composición y los
poderes de las instituciones gubernamentales y los derechos de los ciudadanos. En su lugar, estas se
hallan recogidas en una serie de leyes básicas, los principios de derecho común, las costumbres y las
convenciones. Esto hace que la Constitución sea completamente flexible para ser modificada por el
Parlamento mediante mayorías regulares (en lugar de las mayorías cualificadas o supermayorías que se
requieren en otras democracias para modificar sus constituciones escritas), cuya única excepción a esta
flexibilidad sería la oposición de la Cámara de los Lores, que tendría como único efecto demorar los
cambios consitucionales durante un año.

Nueva Zelanda:

También carece de una constitución escrita. Su constitución ha consistido en una serie de leyes básicas y
diversas convenciones y costumbres. Algunas disposiciones clave de las leyes básicas están “protegidas”
y solo pueden ser modificadas mediante mayorías cualificadas de tres cuartas partes de los miembros de
la Cámara de Representantes o mediante el voto mayoritario en referéndum, aunque esta protección puede
ser anulada por el gobierno de la mayoría mediante mayorías regulares. Así pues, igual que en el caso
británico, el Parlamento de Nueva Zelanda es soberano.

9. Ausencia de revisión judicial

Reino Unido:

En lo relativo a modificar e interpretar la Constitución, es el Parlamento el que goza de autoridad última y


soberana. Como no hay una constitución formal como tal, no existe la posibilidad de someter las
inciiativas legislativas a revisión judicial constitucional. El Parlamento, aunque normalmente acepta esas
normas y costumbres no escritas (constitución no escrita) pese a que no está obligado formalmente a
aceptarlas, no recurre a estas para revisar formalmente nada, sino que tiene la última palabra sobre las
iniciativas legislativas y ya está.*

*Una excepción a esta soberanía viene dada por la entrada de Gran Bretaña en la Comunidad Europea por la que tuvo que aceptar
las leyes e instituciones comunitarias como autoridades por encima del Parlamento. Esta entrada de Gran Bretaña a UE también ha
introducido una medida de revisión judicial tanto para el Tribunal de Justicia Europeo como para los tribunales británicos.

Nueva Zelanda:

Los tribunales no están autorizados para la revisión judicial de las leyes, al igual que en Gran Bretaña. La
Cámara de los Representantes es el único juez de la constitucionalidad de su propia legislación.

10. Un banco central controlado por el ejecutivo

Reino Unido:

El Banco de Inglaterra no actúa con independencia sino que se encuentra bajo el control del Gabinete
(exceptuando que desde 1997 se le concedió la facultad independiente de fijar los tipos de interés).

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Nueva Zelanda

Históricamente Nueva Zelanda ha sido un país cuyo banco central apenas ha tenido independencia del
poder ejecutivo, incluso menos que en Reino Unido. No fue hasta 1989 cuando el banco central ganó algo
de autonomía, al serle conferida la tarea de garantizar la estabilidad de los precios limitando el porcentaje
de inflación, cuyo nivel exacto había de ser negociado entre el banco central y el ministro de Hacienda.

A raíz de esta mayor independencia del banco central, el nivel de inflación del país disminuyó
considerablemente, hasta situarse en un una media del 2% en 1997, gracias mayormente a esta mayor
independencia.

CAPÍTULO 3 LIPHART
MODELO CONSENSUAL

La democracia consensual hace hincapié en el consenso en lugar de la oposición, que incluya más que
excluya y que intente maximizar el tamaño de la mayoría gobernante en lugar de contentarse con una
mayoría escasa. Según Lewis, todos a los que afecta una decisión deberían tener la oportunidad de
participar en la toma de esa decisión de forma directa o a través de representantes políticos, lo cual no
quita que prevalezca la voluntad de la mayoría. Es un concepto de democracia distinto del tradicional, que
rompe con el principio clásico del gobierno de la mayoría del pueblo y que apuesta por la participación
en la toma de decisiones de los grupos políticos perdedores a pesar de serlo, pues entiende que en toda
democracia va a existir cierta fragmentación social que, naturalmente, dará lugar a visiones y propuestas
diversas y plurales en respuesta a aquello mejorable en una sociedad democrática, sin necesidad de ser
excluidas por las élites gobernantes.

Si hablamos de las sociedades plurales (que se hallen divididas internamente por motivos ideológicos,
religiosos, culturales, étnicos, lingüísticos o raciales en auténticas subsociedades separadas que cuentan
con partidos políticos, grupos de interés y medios de comunicación propios) es posible que el modelo de
democracia mayoritaria no sea posible de aplicar, pues bajo estas condiciones el gobierno de la mayoría
resulta antidemocrático e incluso peligroso, en el sentido de que la exclusión de las minorías puedan
desencadenar tensiones o incluso crisis internas que perjudiquen la estabilidad del régimen. En las
sociedades plurales, un modelo mayoritario acaba convirtiéndose en una dictadura de la mayoría que
excluye a las amplias minorías, por lo que la solución es un modelo democrático distinto, basado en el
consenso, la negociación y la inclusión: un modelo de democracia consensual.

El modelo consensual puede describirse mediante los diez elementos que contrastan frontalmente con
cada una de las diez características mayoritarias del modelo Westminster, vistas anteriormente.

Los ejemplos que usa el autor para ilustrar el modelo consensual son Suiza (el ejemplo más cercano al
modelo consensual puro), Bélgica y la Unión Europea.

 DIMENSIÓN EJECUTIVOS-PARTIDOS:

1. División del poder ejecutivo en los gabinetes de amplia coalición

Suiza y Bélgica:

El modelo consensual permite a todos o la mayor parte de los partidos importantes compartir el poder
ejecutivo en una coalición amplia.

UE:

Los miembros de la Unión se ven representados en la Comisión, que es una coalición de internaciones
permanente y amplia compuesta por comisarios designados por los Estados miembros y que une la
izquierda, el centro y la derecha bajo una misma institución internacional.

2. Equilibrio de poder entre el ejecutivo y el legislativo

Suiza y Bélgica:

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La separación formal de poderes permite que tanto el poder ejecutivo como el cuerpo legislativo disfruten
de mayor grado de independencia, con lo que su relación es mucho más equilibrada que las relaciones
entre Gabinete y Parlamento en el Reino Unido, Nueva Zelanda y Barbados.

En el caso suizo, el Consejo Federal es poderoso pero no supremo. Y en el caso de Bélgica, cuenta con
una forma de gobierno parlamentaria con un gabinete dependiente de la confianza de la legislatura, al
igual que en el modelo Westminster. Sin embargo, los gabinetes belgas no ejercen en absoluto un dominio
tan claro como sus equivalentes en el modelo mayoritario, y tienden a mantener una auténtica relación de
intercambio con el parlamento.

UE:

Tras cada elección parlamentaria, la nueva Comisión Europea tiene que ser aprobada mediante una
votación celebrada en el Parlamento Europeo. El Parlamento tiene poder también para disolver la
Comisión por una mayoría de dos tercios.

El Parlamento parece de menor importancia que el de la Comisión, sin embargo, cuando entra en escena
el Consejo de la Unión esta visión cambia. El consejo es también la más fuerte de las tres instituciones,
por lo que la Comisión se comporta más como socio igualitario del modelo consensual que como el
gabinete predominante del modelo Westminster de democracia.

3. Sistema multipartidista

Suiza y Bélgica:

Ambos países tienen sistemas multipartidistas sin ningún partido que se acerque a una posición de
mayoría.
Suiza tiene un sistema de cuatro partidos y en Bélgica los partidos principales se han dividido por motivos
lingüísticos, alcanzando preeminencia nuevos partidos lingüísticos y creando un sistema multipartidista
extremo.

La emergencia de sistemas multipartidistas en Suiza y Bélgica puede deberse a que los dos países son
sociedades plurales. En Suiza, la dimensión religiosa y la socioeconómica son las que provocan mayores
diferencias entre los partidos. En Bélgica a estas dos dimensiones se le añade la lingüística, que ha
provocado más rupturas.

UE:

La fragmentación política es incluso mayor de lo que se desprende de esta modelo multipartidista, puesto
que los partidos del Parlamento son menos cohesivos y disciplinados que los partidos de los parlamentos
nacionales. El Consejo de la Unión Europea cambia a la vez que los gabinetes de los países miembros, y
también depende del tema que se discute, el cual determina que ministro asistirá a una determinada
sesión.

4. Representación proporcional

Suiza y Bélgica:

La emergencia de los sistemas multipartidistas también puede deberse a que, pese a sus sistemas
electorales proporcionales, las divisiones societarias se reflejaran en divisiones en el sistema de partidos.

El principal objetivo de la representación proporcional (RP) es dividir los escaños parlamentarios entre
los partidos en proporción a los votos conseguidos. Las cámaras bajas de ambas legislaturas son elegidas
por RP.

UE:

El Parlamento Europeo ha sido elegido directamente desde 1979. El método que prevalece es una variante
de la RP, utilizada en todos los países miembros.

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El Parlamento Europeo combina en una misma cámara legislativa los principios de representación
proporcional y de igual representación nacional que, por ejemplo, en Suiza corresponden a dos cámaras
separadas de la legislatura.

5. Corporativismo de los grupos de interés

Suiza y Bélgica:

Existen dos variantes de corporativismo: el corporativismo social en el que predominan los sindicatos de
trabajadores y el corporativismo liberal en el que las asociaciones empresariales constituyen la fuerza
principal.

Ambos países muestran con claridad los tres elementos generales del corporativismo: la concentración
tripartita, los grupos de interés relativamente escaso y amplio, y la proliferación de asociaciones punteras.

UE:

No ha desarrollado aun un corporativismo completo porque, en gran medida, las decisiones


socioeconómicas más importantes se toman aún a nivel nacional, aunque sí es cierto que hay una
tendencia clara hacia un corporativismo mayor.

 DIMENSIÓN FEDERAL-UNITARIA:

6. Gobierno federal y descentralizado

Suiza y Bélgica:

Suiza es un Estado federal en el que el poder se encuentra dividido entre el gobierno central y los
gobiernos de veinte cantones y seis llamados medio-cantones. Es también uno de los Estados más
descentralizados del mundo.

Bélgica presenta un “federalismo singular” porque está formado por tres regiones geográficamente
definidas – Flandes, Valonia y Bruselas- y por tres comunidades culturales no definidas geográficamente
– las grandes comunidades flamenca y francesa y la pequeña comunidad de habla alemana- . La
superposición entre regiones y comunidades es considerable, pero no coinciden de forma exacta. Cada
una tiene su ejecutivo y su legislativo propios.

UE:

La UE supranacional se encuentra altamente unificada y centralizada; sin embargo, si la comparamos con


los Estados nacionales está claro que la UE es todavía más “confederal” que federal, a la vez que
extremadamente descentralizada.

7. Bicameralismo fuerte

Suiza y Bélgica:

La institución de un legislativo bicameral otorga una representación especial a las minorías en una
segunda cámara o cámara alta. Para que esta representación de la minoría sea válida se necesita el
cumplimiento de dos condiciones: la elección de la cámara alta debe llevarse a cabo de manera diferente
que la de la cámara baja y debe tener un poder real, idealmente tanto poder como la cámara baja.

Estas dos condiciones se cumplen en el sistema suizo. El consejo Nacional es la cámara baja y representa
al pueblo suizo y el Consejo de los Estados la alta y representa a los cantones. Tal como asegura Wolf
Linder, en Suiza la igualdad absoluta de las dos cámaras es una regla sacrosanta.

En el caso belga, se encuentra la Cámara de los Representantes y el Senado, aunque el bicameralismo


belga es, en lugar de fuerte, relativamente débil debido a cierta asimetría entre el poder de la Cámara
(poder fortalecido) y el del Senado (poder debilitado).

UE:

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La cámara alta (Consejo) se considera más poderoso que la cámara baja (Parlamento). Esta cierta
asimetría no casa del todo con el modelo consensual.

8. Rigidez constitucional

Suiza y Bélgica:

Tienen una Constitución escrita que solo puede ser cambiada por mayorías especiales. En lo que respecta
a las enmiendas, en Suiza solo pueden aprobarse enmiendas a la constitución a través de un referéndum
con una mayoría de votantes a escala nacional y con una mayoría de cantones; mientras que en Bélgica,
todas las enmiendas constitucionales necesitan la aprobación de mas de dos tercios de ambas cámaras
para salir adelante.

UE:

La “constitución” de la UE se basa en el fundacional Tratado de la Comunidad Económica Europea


(1957) y en una serie de tratados anteriores y posteriores. Puesto que son tratados internacionales, pueden
cambiarse solo con el reconocimiento de todos los signatarios, de ahi su extremada rigidez.

9. Revisión judicial

Suiza y Bélgica:

El Tribunal Federal de Suiza no tiene derecho a la revisión judicial, en este aspecto se aleja del modelo
consensual.

En el caso belga, el Tribunal de Arbitraje puede considerarse un auténtico tribunal constitucional.

UE:

El Tribunal de Justicia Europeo tiene derecho a la revisión judicial y puede declarar inconstitucionales
tanto leyes de la UE como las nacionales si violan los diversos tratados de la UE.

10. Independencia de Banco Central

Suiza y Bélgica:

El banco central suizo es uno de los bancos centrales más fuertes e independientes.

Bélgica fue siempre uno de los bancos centrales más débiles, sin embargo como resultado del Tratado de
Maastricht, su autonomía aumentó.

UE:

El Banco Central Europea fue ideado para ser un banco altamente independiente.

CAPÍTULO 4 LIPHART
TREINTA Y SEIS DEMOCRACIAS

En este capítulo Lijphart se dedica a explicar los criterios por los cuales selecciona los 36 países objeto de
su estudio comparativo. De esta manera buscará aclarar por qué pone como mínimo que la democracia de
esos países lleve al menos 19 años como modelo político, las características que determinan cada tipo de
democracia y los resultados democráticos de los 36.

Definiciones de democracia

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Para comenzar aclara el concepto de democracia y para ello recurre a la definición de Robert Dahl, en
relación a la famosísima de Lincoln (gobierno del pueblo y para el pueblo) en tanto que los requisitos que
determina Dahl como definitorios de democracia ya están implícitos en la definición de Lincoln. Si tales
requisitos son:

 Derecho a voto.
 Derecho a ser elegido.
 Derecho a la competición de los líderes políticos para conseguir apoyos y captar votos.
 Elecciones libres y justas.
 Libertad de asociación.
 Libertad de expresión.
 Acceso a medios de información alternativa.
 Que las instituciones de políticas públicas dependan de las preferencias de los votantes.

; en la definición de Lincoln el gobierno del pueblo implica el sufragio universal, la elegibilidad para
ocupar un cargo público y las elecciones libres y justas, por lo que para serlo requieren de libertad de
expresión y asociación; y el gobierno para el pueblo implica que el gobierno dependa de las preferencias
de sus votantes.

Lijphart expone en una tabla (Tabla 4.1.) los 36 países que, llevando ya al menos 19 años de democracia,
son considerados democráticos en 1996. Esta consideración la basa en los índices que la Freedom House
había elaborado sobre todos los países del mundo desde 1972 basándose en criterios similares a los que
propone Dahl, es decir en si hay derechos políticos y libertades civiles, para clasificar cada país en libres,
parcialmente libres o no libres, siendo los libres los indudablemente democráticos (por la propia lógica de
los criterios utilizados para la clasificación). Si bien es cierto que la Freedon House clasificaba a
Colombia, Nueva Papúa Guinea, Colombia y Venezuela como países parcialmente libres por la violencia
política y la corrupción en los mismos a principios de los noventa, Lijphart decide incluirlos como parte
de las democracias a estudiar por su particular contexto sociopolítico (gran población, bajo nivel de
desarrollo y las grandes diferencias étnicas). Además, recalca que países como Suiza, Australia o Estados
Unidos, pese a ser indudablemente democráticos en 1996, también tuvieron una tardía inclusión del
sufragio universal en sus democracias, y no por ello hay que obviarlas sino tratarlas con cierta indulgencia
en pos del estudio a realizar.

Al tratar el tema de por qué las democracias a estudiar deben haber mantenido ese sistema político
durante un cierto periodo de tiempo (en este caso 19 años), da dos razones:

1. Porque se requiere de tiempo para que no se considere algo coyuntural y se pueda llamar
SISTEMA democrático estable y consolidado.

2. Por razón práctica, porque por ejemplo no tiene mucho sentido estudiar datos de elecciones de
democracias que solo han tenido un único año electoral.

Además, en cuanto al número mínimo de población que estipula para que un país sea incluido (mínimo
250.000 habitantes) cabe señalar que mantiene cierta indulgencia porque, en realidad, los 36 países que
incluye ya suponen el 87% de la población mundial.

Treinta y seis democracias diversas

Las 36 democracias seleccionadas para el estudio incluye a representantes de las tres olas de
democratización que un estudio de Samuel Huntington identifica:

 PRIMERA OLA: 1828-1926

 SEGUNDA OLA: 1943-62

 TERCERA OLA: 1974-

Entre medias hay olas inversas de democratización (como la época colonial)

12
Ha habido veinte democracias que han mantenido tal condición ininterrumpidamente desde los años
cuarenta, presentando todas ellas características comunes:

 Son economías avanzadas, industrializadas y urbanizadas.


 Occidentales (menos Japón).
 Mundo judeocristiano occidental.
 Zona del Atlático Norte (la mayoría).

Sin embargo, la inclusión de las democracias de la segunda y tercera ola añade mucha diversidad. Estas
nuevas democracias rompen con la homogeneidad que mantenían las anteriores a raíz de tres grandes
diferencias entre ellas expuestas en forma de variables (tabla 4.3.):

 Pluralismo: Grado de división de la sociedad, basado en el número y tamaño relativos de los


grupos étnicos de los diferentes países. Sin embargo, esta forma de operacionalización del
pluralismo desestima: 1) otro tipo de divisiones que no sean étnicas (como religiosas o
lingüísticas, por ejemplo), 2) diferencias internas más sutiles (por ejemplo, diferencias entre
católicos practicantes y católicos no practicantes), 3) el grado de profundidad y relevancia de
estas divisiones (no existe la misma división lingüística en Gales que en Bélgica) y 4) la forma
de organizar esas divisiones (no se organiza igual internamente Israel, con su organización en
subsociedades, que España). Estas desconsideraciones, propias de tal operacionalización, sí que
son tenidas en cuenta en en la triple clasificación en sociedades plurales, semiplurales y no
plurales (que no homogéneas, pues una sociedad puede ser no plural pero mostrar una mínima
división interna).

 Desarrollo: Niveles de desarrollo socioeconómico, medidos a través del índice de desarrollo


humano (diseñado por el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas en 1997) que se
compone de tres variables: ingresos, esperanza de vida y nivel educativo. Esta forma de medir el
desarrollo es el indicador más riguroso posible al tener en cuenta más factores que otras formas
de medida alternativas (como el Producto Nacional Bruto per cápita). El índice de desarrollo
humano da como resultado una cifra que oscila entre el 0 y el 1, la cual muestra más desarrollo
cuanto más se aproxima al 1.

 Tamaño: el tamaño poblacional de los países es la diferencia principal. Dependiendo del tamaño
de la población de un país, es más adecuado un tipo de democracia u otro (por ejemplo, la
democracia consensual está especialmente recomendada para sociedades plurales o el
federalismo para países grandes).

Para finalizar explica por qué todas las variables que estudia en su libro son importantes en relación a que
pueden llegar a determinar profundamente la democracia y establece una pequeña correlación entre las 3
variables, de lo que saca las siguientes conclusiones:

 Las sociedades plurales tienden a ser menos desarrolladas.


 Los países más grandes están menos desarrollados que los más pequeños.
 Las democracias más antiguas son los países más ricos.

CAPÍTULO 5 LIPHART
SISTEMAS DE PARTIDOS

Conceptos

 Sistema de partidos: concepto teórico que hace referencia a un conjunto de partidos políticos
que interactúan entre si, con la sociedad y con el resto de elementos del sistema político.

Resumen

13
Como hemos visto en el capítulo 1, las diferencias entre democracia mayoritaria y consensual se basan
en diez variables. La primera y más importante de estas variables es la diferencia entre los gobiernos de
mayoría de un solo partido y las amplias coaliciones multipartidistas, porque resume el contraste entre
concentración y división del poder. Por lo tanto, sería lógico que fuera la primera variable analizada, pero
Lijphart decide dedicarle este capítulo a los sistemas de partidos por razones prácticas: porque la
clasificación de los gabinetes depende en gran medida del sistema de partidos. Además, los tipos de
sistemas de partidos también son un fuerte componente de la dimensión ejecutivos-partidos, puesto que
los sistemas bipartidistas representan el modelo mayoritario de democracia y los multipartidistas el
consensual. Los autores prefieren mayoritariamente el sistema bipartidista, porque consideran que ofrecen
ventajas sobre los multipartidistas: ofrecen al votante una elección clara entre dos opciones y tienen una
influencia moderadora (“un voto en el centro, robado al otro partido, es dos veces más valioso que un
voto perdido por abstención”), aunque esto provoca una elección entre dos opciones similares. Los
sistemas bipartidistas también son necesarios para la formación de gabinetes de un solo partido, que se
consideran más estables y efectivos porque cuanto mayor es el número de partidos discordantes que
forman la mayoría, más difícil resulta el contentarles a todos y más débil e inestable resulta la posición
del gabinete (axioma mayoritarista de Lowell).

El número efectivo de partidos

El bipartidismo, en su definición más estricta, es la presencia de únicamente dos partidos políticos en el


poder legislativo. Sin embargo, esto rara vez se produce en la realidad. En los sistemas bipartidistas como
Reino Unido o Nueva Zelanda ya vimos que, pese a la predominancia de dos partidos, había aun agunos
partidos pequeños adicionales. La cuestión entonces es determinar el número de partidos políticos en un
sistema de partidos y si los partidos pequeños deben contarse y, de ser así, qué tamaño debe tener un
partido para incluirlo en el recuento.

Para resolver las dudas acerca del número de partidos en un sistema, Giovanni Sartori propone una
solución ampliamente aceptada: excluir a los partidos sin representación parlamentaria, que la fuerza de
los partidos se mida en función de sus escaños y que solo los partidos “relevantes” en términos de 1)
tamaño y de 2) tener un “potencial de coalición o de chantaje” deberían contarse como incluidos en el
sistema de partidos (punto más polémico). Por lo tanto, Sartori utiliza dos variables, tamaño y
compatibilidad ideológica, aunque el tamaño es lo crucial porque el potencial de coalición o de chantaje
depende del mismo. Sin embargo Sartori no va más allá en las distinciones entre los partidos ya
considerados “relevantes”, de modo que no distingue entre dos socios de coalición aunque uno tenga
mayor tamaño que el otro, lo que es corregido por Jean Blondel en favor del tamaño de los partidos.
Blondel realiza una clasificación de los sistemas partidistas en cuatro sistemas basada tanto en número
como en tamaño relativos: sistemas bipartidistas, de “dos partidos y medio”, multipartidistas con un
partido dominante y multipartidistas sin partido dominante.

 Sistemas bipartidistas: están dominados por dos partidos grandes, aunque es posible que
existan otros partidos más pequeños en el parlamento.

 Sistemas de dos partidos y medio: hay dos partidos grandes dominantes pero también hay un
partido considerablemente más pequeño con potencial de coalición y un papel político
significativo.

 Sistemas multipartidistas: sistema en el que hay varios partidos, más de dos y medio, con
potencial de coalición y un papel político significativo. Puede dividirse en sistemas
multipartidistas con un partido dominante y multipartidistas sin partido dominante.

Los conceptos de partido dominante y de medio partido son muy útiles pero imprecisos. Para solucionar
esta imprecisión, Laakso y Raagepera elaboran el índice del número efectivo de partidos:
1
N= , donde s es la proporción de escaños del partido i. Este índice permite introducir
Σ S i2
decimales en los sistemas con partidos de diferente fuerza.

14
 CÓMO CALCULAR UN NÚMERO EFECTIVO DE PARTIDOS EN UN SISTEMA DE
PARTIDOS ELECTORALES Y PARLAMENTARIOS: se calcula con la fórmula
1
N= 2
ΣSi
EJEMPLOS HIPOTÉTICOS DE REPARTO DE ESCAÑOS Y SU CÁLCULO
(TABLA 5.1. CAPÍTULO 5):

 Sistema bipartidista (55% - 45%)

1 1 1 1
N= = 2 = = =1,98
0,550 +0,450 0,3025+0,2025
2 2 2 2
Σ S i 55 + 45

 Sistema de dos partidos y medio (45% - 40% - 15%)

1 1 1 1
N= = = = =2,59
Σ S i 0,45 + 0,40 + 0,15 0,2025+ 0,1600+0,0225 0,385
2 2 2 2

 Sistema multipartidista con un partido dominante (45% - 20% - 10% - 10%)

1 1 1 1
N= = = = =3,5
Σ S i 0,45 + 0,20 + 0,15 + 0,1 + 0,1 0,2025+ 0,04+0,0225+0,010 0,285
2 2 2 2 2 2

La fórmula
La fórmula es estadística, y se identifica con la fórmula clásica para calcular la desviación
típica.

Variables de la fórmula
N: número efectivo de partidos
S: porcentajes de escaños (de partidos electorales y de partidos parlamentarios)

Interpretación de resultados
Dependiendo de los resultados, se sabe en qué medida relativa se reparten en un sistema político
los partidos electorales.

EJEMPLOS:

 Sistema bipartidista: 2
 Sistema de dos partidos y medio: 2,6
 Sistema multipartidista con un partido dominante: 3,5
 Sistema multipartidista sin un partido dominante: 4,5

Partidos estrechamente aliados

Lijphart considera partidos políticos los que se autodenominan como tales. Esta consideración, aunque
acierta en la gran mayoría de los casos, presenta problemas en dos situaciones:

 Los partidos tan estrechamente aliados que parecen uno.


 Los partidos tan divididos que parecen dos o más.

15
Lijphart analiza cinco casos de partidos estrechamente aliados (la Unión Demócrata Cristiana y la Unión
Social Cristiana en Alemania, los partidos Liberal y Nacional de Australia, y los partidos Democristianos,
Liberales y Socialistas de Flandes y Valonia en Bélgica) a fin de encontrar un criterio que permita
dilucidar si estos partidos son, de hecho, dos partidos o bien solo uno. Para ello, se pueden aplicar cuatro
criterios:

1. Si compiten electoralmente entre sí.


2. Si forman un único grupo parlamentario.
3. Si se comportan como partidos separados en la formación de gabinete, es decir si están juntos
(ya sea en el gabinete o en la oposición) o si uno está en el gabinete y el otro en la oposición.
4. Si la colaboración es prolongada en el tiempo (es decir, que no se trate de alianzas electorales).

El problema es que los cinco ejemplos de partidos aliados, a la vista de estos criterios, se encuentran en
algún punto intermedio entre dos partidos y uno. Como solución, Lijphart propone calcular el número
efectivo de partidos teniendo en cuenta a estos partidos aliados como dos y como uno y hacer la media
entre los valores resultantes, de manera que se tendrían en cuenta como un partido y medio.

Partidos divididos

Los partidos divididos podrían definirse como aquellos partidos en cuyo seno interno hay facciones
divididas, tanto que a menudo parece haber varios partidos dentro de un partido. Este tipo de partidos
políticos pueden dar lugar a que un sistema con pocos partidos parezca un sistema multipartidista. Este
fenómeno político es ilustrado por el autor a través del estudio seis casos extremos de partidos divididos
(el Partido Demócrata de los Estados Unidos, el Liberal y el Conservador de Colombia, los
democristianos italianos, el Partido del Congreso de la India y el Liberal Demócrata de Japón), los cuales
presentan, como se viene diciendo, facciones internas que se comportan casi como partidos autónomos
incluso en la formación de gabinetes.

Estas fuertes facciones internas suelen operar como una especie de partidos políticos durante la formación
de gabinete y en los gabinetes de coalición. Del mismo modo que los gabinetes de coalición
convencionales tienden a ser menos duraderos que los de un solo partido, los gabinetes formados por
partidos divididos también suelen ser menos duraderos que los gabinetes de partidos más cohesionados.

Para contar los partidos divididos, la solución que se propone es la misma que para los partidos
estrechamente aliados, es decir, contar los partidos divididos como un partido y medio, es decir calcular el
número efectivo de partidos como si se tratase de dos partidos y como si se tratase de uno solo, y dar
como resultado la media de ambos.

Los sistemas de partidos de treinta y seis democracias

Lijphart presenta en una tabla el número efectivo de partidos en las treinta y seis democracias que
estudia en este libro. En esta tabla, se tiene en cuenta la composición partidista de la cámara baja en los
legislativos bicamerales o única en los unicamerales de las elecciones celebradas durante el período 1945-
1996. Los resultados van desde los 5´98 partidos de Papúa Nueva Guinea hasta los 1´35 de Botswana,
mientras que el promedio es de 3´16. Reino Unido, Nueva Zelanda y Barbados aparecen entre los países
con menos partidos, con cifras en torno a 2, como casos paradigmáticos del modelo de democracia
mayoritaria o de Westminster. Por otro lado, Suiza se acerca a Papúa Nueva Guinea con 5´24 y Bélgica, si
bien se encuentra en el octavo lugar, desde 1978 ocuparía la segunda posición con 5´82 partidos. La tabla
también señala el grado de variación al recoger los valores más altos y más bajos de los partidos en todas
las elecciones celebradas en cada país. Malta es la democracia que muestra una menor variación, con
valores siempre muy cercanos al 2, mientras que la más variable es Papúa Nueva Guinea, que pasa de los
2´69 de 1982 a los 10´83 tan solo diez años después. Varios países, además de Bélgica, han
experimentado una tendencia al multipartidismo, mientras que Portugal es el único caso de tendencia
hacia un menor número de partidos. Sin embargo, en la mayoría de los países las variaciones son poco
significativas o sin tendencia duradera.

Las dimensiones de temas del conflicto partidista

16
Para estudiar las dimensiones de temas de los sistemas de partidos, los programas electorales y los
manifiestos electorales de los partidos pueden ser útiles, pero deben leerse con cierto escepticismo. Se
pueden completar con los debates en conferencias del partido, los discursos de sus líderes y las políticas
que adoptan cuando están en el poder. No obstante, los programas de los partidos deben distinguirse de
los intereses de los votantes, aunque normalmente existe una relación mutua entre ambos. Por otro lado,
debe ponerse el foco de atención en las diferencias entre partidos, no dentro de ellos. Además, solo se
tratan los temas que dividen a los partidos que Sartori considera “relevantes” (como hemos dicho,
aquellos con potencial de coalición o de chantaje). Por último, la atención se pone en las dimensiones de
temas permanentes de los sistemas de partidos, ignorando las diferencias que solo aparecen en unas
elecciones. Las siguientes siete dimensiones de temas, ordenadas de mayor a menor importancia en el
conjunto de los sistemas de partidos analizados, pueden observarse al menos en uno de ellos:
socioeconómica, religiosa, étnico-cultural, urbana-rural, apoyo al régimen, política exterior y
postmaterialista. Otra tabla recoge la aparición e importancia (alta, media o nula) de cada dimensión en
los diferentes países.

1. Dimensión socioeconómica: es la más importante y está presente en todos los sistemas de


partidos democráticos en el período estudiado. La diferencia principal se da entre las políticas
socioeconómicas adoptadas por los partidos de izquierdas y de derechas, pero esta diferencia se
ha ido reduciendo desde la década de 1960, aunque aún tiene mucha importancia (solo en cuatro
países tiene una importancia media en lugar de alta).

DIFERENCIAS ENTRE POLÍTICAS SOCIOECONÓMICAS IZQUIERDA - DERECHA

Socioeconómicamente, y a diferencia de la derecha, la izquierda tiende sistemáticamente a


producir:

 Mayor índice de crecimiento en el sector público de la economía.

 Mayores presupuestos del gobierno central.

 Mayor igualdad de la renta.

 Mayores esfuerzos para reducir el desempleo.

 Más énfasis en la educación, la salud pública y las prestaciones sociales.

Por ello, Seymour Martin Lipset considera que las elecciones son “la expresión de la lucha de
clases democrática”.
2. Dimensión religiosa: es la segunda más importante y se encuentra en más de la mitad de las
treinta y seis democracias, aunque también ha descendido su importancia.
3. Dimensión étnico-cultural: tiene cierta importancia en los nueve países descritos como
sociedades plurales, excepto Israel. En el caso de India y Suiza, las diferencias étnico-culturales
son profundas pero se camuflan tras las religiosas, de manera que se tienen menos en cuenta
como tales.
4. Dimensión urbana-rural: aparece en todas las democracias, pero solo tiene cierta importancia
en algunos países. En los países nórdicos, donde más importancia llegó a alcanzar, los partidos
rurales ampliaron sus objetivos y se cambiaron el nombre a partidos de centro. En otros países,
como Suiza, Colombia o Australia, hay un partido que se considera representante de los
intereses del campo.
5. Dimensión de apoyo al régimen: se da en las democracias con partidos relevantes que se
oponen al régimen democrático, principalmente los partidos comunistas antes del
“eurocomunismo” (Francia, Italia, Islandia…) o su moderación en India y Japón. Colombia
también recibe una calificación media en esta dimensión por el papel del partido revolucionario
AD-M19.
6. Dimensión de la política exterior: en doce países, los partidos se han enfrentado por
cuestiones de política exterior, tales como la postura prosoviética de los partidos comunistas

17
europeos, la entrada en la OTAN (Francia e Islandia) o en la Unión Europea (Reino Unido,
Dinamarca…), las relaciones con Estados Unidos (Japón y Jamaica), con Australia (Papúa
Nueva Guinea) y con Libia (Malta), y la posición ante el problema de Irlanda del Norte en
Irlanda. No obstante, el único país con una puntuación alta en esta dimensión es Israel, por la
fuerte división entre los revisionistas maximalistas y los socialistas-sionistas con respecto a las
demandas territoriales.
7. Dimensión materialista frente a postmaterialista: esta última división gira en torno al
postmaterialismo, definido por Ronald Inglehart en función de una serie de cuestiones como el
medio ambiente, la democracia participativa o la estética del espacio público. Estos temas
tienen mayor importancia para los jóvenes europeos de clase media, pero aparece como
dimensión de manera reciente y tan solo en unos pocos países de los más ricos. Los partidos
postmaterialistas han permanecido irrelevantes salvo en Noruega y Suecia (transformación de
los valores rurales a los medioambientales), Países Bajos (Demócratas 66) y Alemania (Partido
Verde).

Dimensiones y sistemas de partidos

En la tabla de las dimensiones de temas del conflicto partidista, la última columna muestra el número de
dimensiones de temas de cada democracia, que podría oscilar entre 0 y 7, pero en la práctica lo hace entre
0´5 y 3´5. Existe un fuerte vínculo (una correlación de 0´84, estadísticamente muy fuerte) entre el número
de dimensiones y el número de partidos de un sistema político debido a dos razones: que en sociedad con
diversas dimensiones de conflictos se necesita un número mayor de partidos para expresar todas las
dimensiones, y que las dimensiones han sido definidas acerca de las diferencias entre los partidos y no en
cuanto a las diferencias internas. En consecuencia, los sistemas multipartidistas pueden adaptarse con
mayor facilidad a más dimensiones que los bipartidistas. La correlación entre estas dos variables (número
de dimensiones y de partidos) se puede expresar, según Taagepera y Grofman con la fórmula: N = D + 1,
donde N es el número efectivo de partidos y D el número de dimensiones de un país.

Según esto, el sistema bipartidista de Westminster solo contiene una dimensión de temas, y a cada
aumento del número de partidos le corresponde un aumento en el número de temas (¿no es el número de
temas la variable independiente?). La fórmula de estos dos autores es excelente, puesto que todos los
partidos están muy cerca de la recta de regresión, pero tiene el pequeño fallo de que existen más
dimensiones en la parte de abajo y menos en la de arriba.

El número de dimensiones de temas no es una variable institucional, por lo que no forma parte de la
dimensión ejecutivos-partidos, y además si lo hiciera tendría muy poco efecto, debido a su íntima relación
con el número de partidos.

CAPÍTULO 6 LIJPHART
GABINETES

Conceptos
Gabinete político: el gabinete es el conjunto de ministros, incluido el presidente o primer ministro, que
conforman el gobierno de un Estado democrático, por lo que constituye el poder ejecutivo del mismo.

Resumen
En este capítulo vamos a analizar la segunda de las diez variables descritas por Lijphart para diferenciar
las democracias mayoritarias de las democracias de consenso, en la dimensión ejecutivos-partidos. En
este sentido, por una parte nos encontramos a los gobiernos de un solo partido y mayoría estricta, en los
que el poder se encuentra concentrado, y por otro lado, los gobiernos de amplias coaliciones en las que el
poder se encuentra dividido.

18
Estos dos tipos de gabinetes se diferencian en base a dos cuestiones: en primer lugar, si se trata de un
gabinete de partido único o de un gabinete de coalición, y en segundo lugar, según el tipo de base de
apoyo parlamentario del que disfruta. Por lo que se refiere a la base de apoyo podemos diferenciar:

 Gabinetes ganadores mínimos: forman gobierno incluyendo el partido o los partidos


estrictamente necesarios para alcanzar el poder.

 Gabinetes sobredimensionados: forman gobierno incluyendo más partidos de los necesarios


para el apoyo mayoritario del legislativo.

 Gabinetes de minoría: forman gobierno pese a que no cuentan con el apoyo de la mayoría
parlamentaria.

Estos tipos de gabinetes se acostumbran a dar o no dependiendo del modelo democrático en el que nos
encontremos. Lo habitual es que se de la siguiente asociación modelo-gabinete:

 Democracia mayoritaria: partido único + gabinete de ganador mínimo

 Democracia consensual: coalición multipartidista + gabinete sobredimensionado o gabinete de


minoría

SISTEMA PARLAMENTARIO

Teorías de coaliciones

Por lo general, si un partido político cuenta con la mayoría de los escaños parlamentarios, formará un
gabinete de partido único. Sin embargo, no siempre ocurre así; en el caso de que ningún partido obtenga
una mayoría parlamentaria lo más lógico es que se forme un gabinete de coalición para sumar escaños y
formar gobierno. Evidentemente, todo esto lo enmarcamos en los sistemas de gobierno parlamentarios,
ya que los gabinetes que se forman deben contar con el apoyo de la mayoría parlamentaria, o al menos,
ser tolerados por ella. Entendido esto, es importante saber que la formación de un gabinete de coalición
puede darse de diversas formas y combinaciones. Esta variedad de posibilidades se recogen en las teorías
de coaliciones, que van a predecir los tipos de coaliciones que es más probable que se observen a la hora
de formar un gabinete de coalición:

1. Coaliciones ganadoras mínimas (William H. Riker)


Son coaliciones en las que solo participan aquellos partidos que sean mínimamente necesarios para
que el gabinete tenga mayoría en el parlamento (por ejemplo ABC en la tabla 6.1).

2. Coaliciones de tamaño mínimo


Estas coaliciones se derivan de la búsqueda de los partidos de mayorías lo más estrechas posibles
para obtener cuotas mayores de poder en el gobierno. Por lo tanto, según esta teoría, de todas las
anteriores son más probables los gabinetes de tamaño mínimo, es decir la coalición que más se
acerque al número de corte de la mayoría absoluta (si la mayoría absoluta se encuentra en 176
escaños, sería la coalición que más se acerque a ese número de escaños sin estar por debajo). Por lo
tanto, se diferencia de la anterior (ganadoras mínimas) en que este tipo de coaliciones buscan la
mayoría de escaños en su mínima expresión, sin depender del tipo de partidos que las compongan
sino del número de escaños que tengan.

3. Coaliciones con el menor número de partidos o ‘proposición ganadora’ de Leiserson.


La tendencia será hacia las opciones que impliquen un menor número de partidos posible, ya que así
las negociaciones son más fáciles de llevar a cabo y de conservar las coaliciones unidas.

19
4. Coaliciones de distancia mínima
Mientras que las coaliciones anteriores basan su estrategia en el número de escaños y de partidos, en
este tipo de coaliciones lo que predomina es la cercanía ideológica entre los partidos que la
componen. Esto se debe a que es más fácil que una coalición sea duradera y eficaz entre partidos si
estos tienen unas preferencias políticas similares. Como vemos en la tabla 6.1., y a diferencia de las
coaliciones anteriores, las coaliciones de distancia mínima se articulan en base a encontrarse en un
espectro político mínimamente distanciado, manteniéndose en la izquierda, en la derecha o en el
centro.

5. Coaliciones ganadoras conectadas y mínimas


Según esta teoría, son más probables las coaliciones conectadas, es decir, compuestas por partidos
adyacentes en el espectro ideológico, y mínimas, es decir sin socios innecesarios. En estas
coaliciones puede haber actores que sirvan como conector, como nexo de unión entre los partidos que
componen la coalición.

6. Coaliciones políticamente viables


Según esta teoría, el poder de un partido político se basa en las políticas públicas que emprende, es
decir que el poder real reside en el legislativo y no en la participación ni en los cargos que se ocupen
en el gabinete. Aparece la figura del partido ‘núcleo’ que contiene el miembro mediano en la escala
izquierda-derecha. En la tabla 6.1, es el caso del partido C ya que, ni los partidos de su izquierda ni
los de su derecha tienen la mayoría necesaria para aprobar ninguna política. Por lo tanto, las
coaliciones más viables son las coaliciones ganadoras mínimas que contienen tal partido, aunque lo
realmente importante para esta teoría es la relación de los partidos en el legislativo.

TABLA 6.1. Coaliciones de gabinete que se formarán según seis teoría de las coaliciones para una distribución
hipotética de escaños parlamentarios (Total de escaños: 100, es decir que se requieren 50+1 para la mayoría):

Partidos: A E
B C D
(Izquierda) (Derecha)
Escaños: 8 21 26 12 33
Teorías:
Coalición ganadora mínima ABC ADE BCD BE CE
Tamaño mínimo ADE
Proposición negociadora BE CE
Distancia mínima ABC BCD CE
Ganadora conectada y mínima ABC BCD CDE
Coalición políticamente viable ABC BCD CE

Incentivos para la formación de gabinetes de minoría y sobredimensionados

Las seis teorías que predicen las posibles formas de un gabinete de coalición están articuladas en base a
los gabinetes ganadores mínimos; esto es, articuladas de modo que solo se contemplan las coaliciones que
quieren formar gobierno con el estricto número de partidos necesarios para ello. Sin embargo, no siempre
los gabinetes de coalición buscan ser ganadores mínimos; se han dado numerosos casos de la formación
de gabinetes distintos: sobredimensionados y en minoría, que o son más de los que se necesitarían para
formar gobierno, o son menos y por lo tanto no pueden formarlo.

Por eso Lijphart nos ofrece una serie de factores que explican la gran cantidad de gabinetes
sobredimensionados y gabinetes en minoría que existen y que las teorías anteriores no tienen en cuenta:

 ‘El efecto de la información’ de Riker (gabinetes sobredimensionados): en las negociaciones


para formar un gabinete de coalición con el que formar gobierno, puede que exista cierta

20
incertidumbre sobre la lealtad o falta de confianza entre los partidos de la coalición, lo cual
puede solucionarse a través de la entrada de más partidos en la coalición como seguro contra
posibles deserciones y garantía de la condición de gabinete ganador, dando así lugar a un
gabinete sobredimensionado.
 Preferencias políticas (gabinetes sobredimensionados): Señala que las preferencias políticas
de los partidos ejercen, en realidad, fuertes presiones para aumentar en lugar de minimizar el
tamaño y la distancia de las coaliciones y por lo tanto, para formar gabinetes
sobredimensionados. Los partidos políticos prefieren formar un gabinete que responsa a sus
propias preferencias políticas, por lo que, al negociar una coalición, acostumbran a querer
posicionarse en un lugar determinado dentro del espectro ideológico interno de la coalición y
facilitan la entada de más partidos poíticos para conseguir ese efecto (por ejemplo, si se unieran
un partido comunista, un partido socialista y un partido de centro, ABC, el partido B pasaría a
parecer de centro y el C parecería que tiende a la derecha; sin embargo, si se añade un partido
con mayor inclinación a la derecha, D, la coalición pasaría a ser ABCD, donde C se sitúa en
una posición más céntrica pese a generar un gabinete sobredimensionado).
 Unión ante amenaza común (gabinetes sobredimensioandos): También pueden formarse
coaliciones sobredimensionadas si la intención primordial entre todos o gran parte de los
partidos es trabajar juntos para defender el país o el sistema democrático de una amenaza
inmediata que les afecte, ya sea externa o interna (por ejemplo, una guerra con otro país o una
revolución interna). Cuando se produce una amenaza de esas características, muchas veces los
partidos políticos deciden unirse en un gabinete de coalición sobredimensionado para poder
plantar cara a esa problemática común. (Ejemplo: Gabinete de Guerra de Churchill).
 Características institucionales (gabinetes de minoría): Además, a esto se le añade la
existencia de características institucionales que pueden favorecer la formación de gabinetes de
minoría y sobredimensionados. Por ejemplo, en aquellos países que carecen del requisito de
investidura será más fácil formar gabinetes de minoría puesto que para formar gobierno no se
requiere el voto parlamentario por el que formalmente lo apruebe, sino que basta con que la
coalición haya conseguido la mayoría (relativa) de los votos en las elecciones (Reino Unido).
Otra característica institucional que favorece a los gabinetes de minoría, y además la mñas
importante, es la fuerza de los comités parlamentarios, pues si estos comités tienen bastante
influencia en la elaboración de políticas públicas, el gabinete de minoría podrá sacar sus
propuesta adelante sin necesidad de contar con apoyo parlamentario.
 Estrategia electoral (gabinetes de minoría): Las teorías de la coalición parten de la
maximización del poder al que aspiran los partidos a través de la participación en el gabinete, sin
embargo, puede que en función del contexto, haya partidos que no siempre quieran participar en
el gabinete porque esto les reporte una ventaja electoral por ejemplo. Este comportamiento en
varios partidos puede dar lugar a la formación de un gobierno en minoría

Gabinetes de minoría
En siguiente lugar, el autor resuelve las dudas sobre los gabinetes de minoría, ya sean de un solo partido
o de coalición, y su posible encaje dentro de un modelo democrático u otro. Existen dos tipos de gabinete
de minoría:

- El gabinete en minoría genuino, que se ve obligado a la negociación constante con más


partidos para permanecer y sacar adelante las propuestas legislativas, al no gozar de la mayoría
parlamentaria. En el sentido de la negociación y el pacto se asemejan a los sobredimensionados,
por lo que aparecen como una característica más propia de las democracias de consenso.

- Los gabinetes de mayoría disfrazados son aquellos que han recibido el compromiso de apoyo
firme de otros partidos del legislativo, aunque estos han optado no participar en la formación del
gobierno.
Aun así, el tipo de gabinete de minoría más común es un gobierno de un solo partido que tenga la
necesidad de buscar el tipo de apoyo parlamentario adecuado dependiendo de la cuestión que se le plantee
(podría decirse que es un gabinete de minoría de un solo partido pragmático, que se adapta).

SISTEMA PRESIDENCIALISTA

21
Gabinetes presidenciales
En cuanto a los sistemas presidencialistas, Lijphart hace mención a los gabinetes presidenciales, aunque
estos se estudiarán en el siguiente capítulo.

En estos casos, el gabinete necesita el apoyo de la mayoría legislativa solo para sacar adelante las
propuestas legislativas del presidente, pero no para la supervivencia del gabinete. Así, para la aprobación
de esas propuestas podemos estar ante gabinetes ganadores mínimos, sobredimensionados o de minoría.

Además, a diferencia del sistema parlamentario, los gabinetes presidenciales son por definición de un solo
partido ya que se entiende que el ejecutivo de encuentra concentrado en la figura del Presidente (posición
constitucional preeminente).

Gabinetes en treinta y seis democracias (tabla 6.3)

Podemos observar que existe una fuerte correlación entre la formación de gabinetes ganadores mínimos
(columna 1 medidos por tiempo entre 1945 y 1996) y los de un solo partido (columna 2 medidos por
tiempo entre 1945 y 1996). Las puntuaciones altas nos indican que la mayoría de gabinetes de un solo
partido son también ganadores mínimos, ambas características propias de democracias mayoritarias.

En las puntuaciones más bajas observamos que los gabinetes sobredimensionados (también de minoría?)
son coaliciones por definición, y característicos de las democracias consensuales.

En cuanto a la parte intermedia de la tabla, nos encontramos combinaciones desiguales de los elementos.
En el caso de Islandia, Bélgica o Alemania, han tenido durante bastante tiempo gabinetes ganadores
mínimos, la mayoría en forma de coalición (puntuación baja en la segunda columna). En el caso de
España o Suecia podemos comprobar cómo han existido en ese tiempo muchos gabinetes de un solo
partido, pero pocos eran ganadores mínimos (tienen que ser en minoría).

Podemos decir que la tendencia a gabinetes ganadores mínimos es ligeramente más fuerte que la
tendencia a gabinetes de un solo partido: media de 64% frente a una media de 55%. De la misma forma,
si atendemos a la tercera columna, podemos decir que en general existe una tendencia de las democracias
al mayoritarismo en esta variable: 59,6%.

Gabinetes y sistemas de partidos

Por último, en cuanto a la relación entre la formación de gabinetes y el sistema de partidos (variable de
la semana pasada), podemos decir que existe una fuerte relación entre ambas (Figura 6.1).

A medida que aumenta el número efectivo de partidos en el parlamento (multipartidismo, característica de


las democracias de consenso), disminuye la presencia de gabinetes ganadores mínimos de un solo partido
(característica de las democracias mayoritarias). Es decir, que cuantos más partidos en el parlamento,
menos gabinetes ganadores mínimos de un solo partido. Por lo tanto, ambas variables que forman
parte de la dimensión ejecutivos-partidos del contraste entre democracia consensual y democracia
mayoritaria, están estrechamente relacionadas.

El poder del primer ministro

Hace el autor una última reflexión sobre el poder del primer ministro en el gabinete y la relación con el
tipo de gabinete. La conclusión es que los primeros ministros tienen mayor poder en los países con
gabinetes mayoritaristas, que en los consensuales.

CAPÍTULO 7 LIJPHART

22
RELACIONES ENTRE EL EJECUTIVO Y EL LEGISLATIVO

El modelo de democracia mayoritario presenta un dominio del poder ejecutivo, mientras que el modelo de
democracia de consenso se caracteriza por una relación más equilibrada entre el poder ejecutivo y
legislativo. Así pues, podemos destacar dos disposiciones formales en las relaciones ejecutivo-legislativo
dentro de los regímenes democráticos: el gobierno presidencial y el gobierno parlamentario.

Formas de gobierno parlamentario y presidencial

Entre estos dos sistemas de gobierno se pueden destacar tres diferencias fundamentales:

 En un sistema parlamentario, el jefe de gobierno y su correspondiente gabinete son


responsables ante el poder legislativo porque dependen de su confianza y apoyo, ya que pueden
ser destituidos de sus funciones en una votación de no confianza. En un sistema presidencial,
sin embargo, el jefe de gobierno es elegido para un período de tiempo constitucionalmente
establecido y, en circunstancias normales, no se le puede forzar a dimitir, cuente o no con el
apoyo de la cámara.

 El Presidente en un sistema presidencial es elegidos de forma directa por los ciudadanos


(mediante votación popular, directamente o mediante la elección de un colegio electoral),
mientras que el Primer Ministro de un sistema parlamentario es elegido por los ciudadanos de
forma indirecta, es decir a través de los representantes políticos que conforman el poder
legislativo.

 Los sistemas parlamentarios poseen un poder ejecutivo colectivo o colegiado, mientras que
los sistemas presidenciales poseen un poder ejecutivo unipersonal encarnado en la figura del
Presidente.

Además de los tipos puros de parlamentarismo y presidencialismo, existen seis formas híbridas de
gobierno, aunque lo habitual es que la democracia de un país se enmarque en un tipo puro. De hecho, de
las treinta y seis democracias estudiadas, solo Suiza encaja en un tipo híbrido de democracia (el primero,
concretamente).

 Híbrido I: el gabinete es elegido por el parlamento, pero los consejeros permanecen en sus
cargos por un período de cuatro años y no pueden ser destituidos por la no confianza del
legislativo
(es el caso de Suiza). De este modo, el poder ejecutivo se elige de forma indirecta a través de la
votación de los representantes políticos que componen el poder legislativo (propio del sistema
parlamentario), pero una vez elegido, el gobierno no depende de la confianza del legislativo
sino que tiene una duración determinada independientemente del apoyo que le brinde la cámara
(propio del sistema presidencial).

 Híbrido II: Se da un poder ejecutivo unipersonal (propio del sistema presidencial) pero que
depende de la confianza del legislativo para poder gobernar (propio del sistema parlamentario).

 Híbridos III y V: no dependen de la confianza del legislativo.

 Híbrido IV y VI: ejecutivo elegido por los votantes que depende de la confianza del legislativo.

Contrastes adicionales entre sistemas parlamentarios y presidenciales

Además de las tres diferencias mencionadas con anterioridad, existen algunas otras diferencias entre el
sistema parlamentario y el sistema presidencial de democracia.

23
 Independencia de poderes: la separación de poderes en el sistema presidencial no sólo
significa la independencia entre poder ejecutivo y poder legislativo, sino también la regla de que
la misma persona no puede ejercer en ambos al mismo tiempo.

 Disolución del legislativo: los presidentes (sistema presidencial) no gozan del derecho de
disolver el legislativo, mientras que el primer ministro (sistema parlamentario) y sus gabinetes
sí disfrutan de él.

 Jefatura de Estado y de Gobierno: Los sistemas parlamentarios por lo general poseen dos
ejecutivos: un jefe de Estado simbólico y ceremonial que dispone de escaso poder, y un primer
ministro que es el jefe del gobierno y que, junto con el gabinete, ejerce la mayoría de los
poderes ejecutivos. En los sistemas presidenciales el presidente suele ser al mismo tiempo jefe
de gobierno y de Estado (esto no implica que no existan excepciones en los casos estudiados,
como Botswana y Sudáfrica).

Separación de poderes y equilibrio de poder

La distinción parlamentario-presidencial no se refiere directamente a la distribución del poder en las


relaciones ejecutivo-legislativo.

Los poderes presidenciales provienen de tres fuentes:

 Constitución: es la constitución la que establece los límites del poder del presidente, que
consiste en poderes de acción y de reacción.
 Partido: parte del poder del presidente proviene de la fuerza y la cohesión que tengan los
partidos que apoyan al presidente en el legislativo.
 Legitimidad: el poder del presidente también proviene de haber sido nombrado en virtud de una
elección popular directa, por lo que son los ciudadanos en su mayoría quienes le dan el poder.
De las tres fuentes de poder del presidente, la más importante es la del partido, pues es de la que más
depende su capacidad de actuación en la práctica. El apoyo del partido al presidente es fundamental para
su gobierno, hasta tal punto que es condición indispensable para que el presidente pueda mantener su
poder y sacar adelante sus proyectos. Esta fuerte dependencia es la razón de que el sistema presidencial
sea menos estable que los sistemas parlamentarios.

Medición de los grados de dominio y de equilibrio de poder

Según algunos autores como Paul V. Warwick, en los sistemas parlamentarios el mejor indicador es la
duración del gabinete. Este punto de vista está tan equivocado como extendido. Mattei Dogan, por otro
lado, argumenta que la estabilidad del gabinete no es un indicador válido indicando que la principal razón
es que en la mayor parte de los sistemas con gabinetes aparentemente inestables existe un «núcleo»
altamente estable de personal ministerial.

Finalmente Lijphart decide que la duración de un gabinete puede utilizarse como indicador del
predominio del ejecutivo, pero ¿cómo medimos esa duración? Observando los factores por lo que se
termine la vida de un gabinete y llegue el comienzo de otro nuevo. Esto es:

 Elecciones parlamentarias.
 Cambios en la figura del primer ministro.
 Cambios en las situaciones de mayoría mínima, de sobredimensionamiento o de minoría del
gabinete.

Las relaciones entre ejecutivo y legislativo de treinta y seis democracias

La tabla 7.1 muestra las treinta y seis democracias en orden ascendente de predominio del poder
ejecutivo. La segunda columna de la tabla se basa en la definición estricta de duración de gabinete que

24
emplea cuatro criterios para señalar el final del mismo, es decir que el dominio del gabinete puede acabar
debido a:

 Cambio en la composición de partido.


 Cambio en la figura del primer ministro.
 Cambio en el estatus de la coalición.
 Nuevas elecciones.

Por otro lado la primera columna se centra en el criterio de la composición de partido y la tercera
columna muestra las medias de las dos primeras. Hay que trasladar dichas medias de la tercera columna a
una cuarta columna, que es un índice de predominio del ejecutivo, y para ello se requieren dos ajustes
importantes:

1) En primer lugar, algunos de dichos promedios asumen valores extremos como Botswana, que
tuvo gabinetes de un solo partido. El gabinete británico es el más predominante en el modelo
Westminster, por lo que cualquier valor superior a 5,52 se ha tenido que reducir en la cuarta
columna. Se han tenido que reducir considerablemente tanto Botswana como otros países.

2) Esto ha llevado a que la duración del gabinete ofrezca una impresión equivocada del grado de
predominio del ejecutivo, como ha pasado con Suiza, ya que el predominio del ejecutivo es falso
porque tiene equilibrio entre ejecutivo y legislativo. Por tanto, se le asigna un valor simbólico de
1,00 años. Este mismo procedimiento es apropiado para otros países como Estados Unidos o
Costa Rica.

Tipos de gabinete y su duración

Pasamos a analizar los tipos de gabinete del capítulo anterior respecto al predominio del ejecutivo. Hay
tres razones para esperar una relación positiva entre gabinetes ganadores mínimos y gabinetes de un solo
partido de un lado, y dominio del ejecutivo por otro. Por un lado ambas variables pertenecen a la
dimensión ejecutivos-partidos, por otro en los sistemas parlamentarios los gabinetes de minoría poseen el
legislativo por encima del ejecutivo. Por último afirmamos que los gabinetes con mayoría escasa reciben
mayor apoyo de sus partidarios en el parlamento, mientras que los gabinetes con gran mayoría suelen
encontrarse con que su propio partido es más rebelde.

Esto lo comprobamos en la tabla 7.2, que muestra la fuerza de las relaciones. Clasifica los gabinetes que
han estado en el poder en treinta y un sistemas parlamentarios de acuerdo con los cinco tipos básicos de
gabinete, y presenta la duración media de estos gabinetes.

Según la tabla los gabinetes de un partido con mayoría mínima tienen el tiempo medio de vida más largo.
Y ambos tipos de gabinete con mayoría mínima duran más que los gabinetes en minoría o
sobredimensionados. Los gabinetes de coaliciones sobredimensionadas y los gabinetes en minoría de un
solo partido tienen de hecho duraciones muy similares. Las coaliciones minoritarias son las que presentan
la vida más corta (esto se debe a que en los sistemas multipartidistas, tales coalición es suelen ser algo
parecido a gobiernos provisionales tras la caída de un gabinete). El resultado de la tabla 7.2 muestra que
los países con más gabinetes de un solo partido surgidos con mayoría mínima tienden también a ser los
países con mayor dominio del ejecutivo.

Apéndice: monarcas y presidentes

Por último encontramos las diferentes clases de jefes de Estado y sus respectivos poderes. En las treinta y
seis democracias prácticamente la mitad de ellas son monarquías. Normalmente los monarcas son reinas o
reyes, pero también pueden darse casos de duques o emperadores. La explicación de que tantas
democracias sean monárquicas es que son monarquías constitucionales en las que el poder del monarca
está seriamente restringido porque actúa como jefe de Estado, es decir como un símbolo apolítico e
imparcial de unidad, mediación y diplomacia.

Si hablamos de democracias semipresidenciales hemos de decir que funcionan fundamentalmente como


sistemas parlamentarios pero que poseen un jefe de Estado (del mismo corte simbólico que los monarcas

25
constitucionales) elegido por vía popular directa. El peligro aparece cuando la elección popular pueda
proporcionar un jefe de Estado que, amparándose en su legitimación democrática, usurpe o tome el
liderazgo del gobierno, modificando con ello la naturaleza del sistema parlamentario.

Por último Lijphart explica que es posible instaurar un sistema presidencial con un presidente que ejerza
de jefe de gobierno y un monarca que sea el jefe del Estado. Pero no existen ejemplos empíricos de dicho
sistema.

CAPÍTULO 8 LIJPHART
LOS SISTEMAS ELECTORALES

Definiciones clave

 Circunscripción uninominal: Una circunscripción uninominal es una circunscripción


electoral de la que resulta electo un único miembro para un órgano compuesto por múltiples
miembros, como un parlamento.

 Circunscripción plurinominal: Una circunscripción plurinominal es una circunscripción


electoral de la que resultan electos dos o más miembros para un órgano compuesto por múltiples
miembros, como un parlamento.

 Lista de partido: una agrupación de candidatos políticos a un cargo electo, por lo general en
los sistemas electorales proporcionales. Una lista electoral puede ser registrado por un partido
político o bien tratarse de un grupo de candidatos independientes.

 Sistema electoral español (Cámara baja): sistema de representación proporcional con 52


circunscripciones/distritos plurinominales proporcionales (cada circunscripción, identificada con
una provincia, tiene garantizado como mínimo dos escaños, siendo los 248 restantes
proporcionales a la población de derecho de cada una).

Resumen

Antes de entrar en materia, es importante hablar del sistema electoral característico de cada modelo
democrático. El sistema electoral típico de las democracias mayoritarias es el sistema de elección por
mayoría absoluta o relativo en distritos uninominales, mientras que en las democracias consensuales
suelen utilizar la representación proporcional (RP).

 Mayoría absoluta o relativa en distritos uninominales (sistema mayoritario):


“el que gana se lo lleva todo”. El candidato con mayor número de votantes es quien gana las
elecciones y forma gobierno, mientras que el resto de votantes se quedan sin representación.

 Representación proporcional (sistema parlamentario):


los votos se traducen de forma proporcional en escaños, por lo que tanto las mayorías como las
minorías se ven representadas.

Esta clasificación es tan fundamental como básica, pero quedarse ahí sería ahondar mas bien poco en la
complejidad de estos sistemas. Dentro de esta dicotomía entre mayoría absoluta o relativa en distritos
uninominales y representación proporcional hay siete atributos que permiten clasificar los sistemas
electorales de una forma mucho más detallada y precisa. Estos atributos son:

(los más importantes)

 Fórmula electoral.
 Magnitud del distrito.
 Umbral electoral.

26
(los menos importantes)

 Número total de miembros del órgano a elegir.


 Influencia de las elecciones presidenciales en las elecciones legislativas.
 Reparto no equitativo de escaños.
 Vínculos electorales entre partidos.

Lijphart, basándose en estos atributos, va a tratar de clasificar los sistemas electorales con más detalle
según se utilizan en las treinta y seis democracias estudiadas desde el enfoque del grado de
proporcionalidad en la conversión de los votos a escaños y en los efectos que esto tiene sobre el número
de partidos políticos en los sistemas de partidos.

Dicho esto, comencemos por el primer atributo.

Fórmulas electorales

La clasificación en base a la fórmula electoral que se emplee es la siguiente (figura 8.2.):

Las FÓRMULAS DE MAYORÍA RELATIVA o ABSOLUTA pueden subdividirse en tres clases :

 Fórmula de Mayoría relativa (gana el más votado): El candidato que reciba más votos, ya sea
de manera relativa o absoluta, es el elegido.
Se ha utilizado en Gran Bretaña, Venezuela, Islandia, Costa Rica y Colombia.

 Fórmula mixta (absoluta-relativa con distritos uninominales): esta fórmula requiere de una
mayoría absoluta, de modo que cuando ninguno de los candidatos la tiene se celebra una
segunda vuelta a la que solo tienen acceso los candidatos que tengan un porcentaje mínimo de
votos. En esta segunda vuelta gana el candidato que obtenga la mayoría de los votos, aunque sea
relativa.
Se ha utilizado en Francia (Asamblea Nacional), Austria, Portugal, Colombia y Finlandia.

 Fórmula de Voto alternativo (fórmula mayoritaria): los ciudadanos, a la hora de votar, deben
ordenar a los candidatos de acuerdo con sus preferencias, de más preferido a menos preferido. Al
realizarse el escrutinio, inicialmente se cuentan solo las primeras preferencias de los votantes. Si
un candidato obtiene entonces más de la mitad de los votos (es decir, mayoría absoluta), ese
candidato es proclamado vencedor. Si por el contrario ningún candidato ha obtenido mayoría
absoluta, se produce entonces la segunda vuelta instantánea: se elimina al candidato con menos
apoyos y se recuentan sus votos, de modo que recibe un voto el segundo candidato preferido de
cada papeleta cuya primera preferencia era el candidato eliminado. Este proceso se repite hasta
que un candidato gane obteniendo la mayoría absoluta de los votos.
Se ha utilizado en Australia e Irlanda.

EJEMPLO GRÁFICO

En el supuesto en el que, tras la primera votación en la que no hay ningún candidato con la
mayoría absoluta, Pedro Sánchez es el candidato con menos votos recibidos, sucedería esto con
cada papeleta en la que figurase como primera preferencia:

PAPELETA PREFERENCIAL

3
Mariano Rajoy Como la segunda preferencia es Albert
Rivera, el voto iría para él.
1 Pedro Sánchez
Esta redistribución de los votos se hace
con todas las papeletas en las que Pedro
Sánchez (el candidato eliminado) figure
como primera preferencia hasta, que
27 gane un candidato por mayoría
absoluta.
4 Pablo Iglesias

2 Albert Rivera

En las FÓRMULAS DE REPRESENTACIÓN PROPORCIONAL cabe distinguir tres tipos:

 Fórmula de Representación Proporcional de lista : los partidos presentan listas de candidatos


en distritos multinominales, así los votantes emiten el voto a una de las listas. Los escaños se
asignan a las listas de partidos en proporción al número de votos que han obtenido, según
fórmulas matemáticas. (la fórmula más comúnmente utilizada para trasladar votos a escaños de
forma proporcional es la fórmula d’Hondt, aunque favorece ligeramente a los partidos grandes).
Se ha utilizado en la mitad de las treinta y seis democracias en algún momento comprendido
entre 1945 y 1996.

 Fórmula Mixta nominal-proporcional: cada votante dispone de dos votos, uno para un
candidato de distrito y otro para una lista de partido. Los escaños de representación proporcional
de lista compensan la falta de proporcionalidad producida por los resultados de escaños de
distrito.
Se ha utilizado en Nueva Zelanda, Venezuela y Alemania.

 Voto único transferible: los votantes optan por candidatos individuales en lugar de por lista de
partido, con una papeleta similar a la del voto alternativo porque se ordenan los candidatos por
preferencia, aunque el procedimiento para determinar los candidatos ganadores es algo más
complicado. Este se compone de dos fases:

-1ª fase: los votos excedentes que no sean necesarios para los candidatos que ya han
alcanzado un porcentaje mínimo de votos se transfieren a a los siguientes candidatos
preferidos en las papeletas en cuestión.

-2ª fase: el candidato con menos votos queda eliminado, y los votos de sus papeletas se
trasladan al resto de candidatos de la misma forma.

Todo esto hasta conseguir cubrir todos los escaños.


Se ha utilizado en Irlanda y Malta.

En las FÓRMULAS SEMIPROPORCIONALES, hay tres tipos:

 Voto limitado: se basa en distritos plurinominales y los candidatos ganadores son simplemente
aquellos que logran más votos. Los electores tienen más de un voto, pero menos votos que el
número de escaños a ocupar.

 Voto único no transferible: cada elector tiene un voto, pero hay varios escaños que cubrir en
cada distrito y los candidatos con el número más alto de votos son quienes los obtienen. Esto
significa que, por ejemplo, en un distrito de cuatro miembros, en promedio uno necesitaría
solamente lograr apenas el 20% de la votación para ser elegido. Esto permite la elección de
candidatos de partidos minoritarios y mejora la proporcionalidad parlamentaria en general.

 Sistema paralelo de mayoría relativa: los sistemas paralelos usan tanto las listas de
representación proporcional como los distritos uninominales de mayoría relativa (en los que el
ganador se lleva todo). Los sistemas paralelos han sido ampliamente adoptados por las nuevas
democracias en África y por los antiguos estados soviéticos.

28
Este sistema solo es propio de Japón, donde los tres tipos de fórmulas semiproporcionales se han
utilizado sucesivamente durante distintos periodos.

Magnitud del distrito

La magnitud de un distrito indica el número de candidatos a elegir en el mismo, es decir el número de


escaños de una circunscripción. No debemos confundirlo con el tamaño geográfico o el número de
votantes. La magnitud es un factor determinante en el grado de distorsión de la proporcionalidad y en el
número de partidos. Su enorme importante reside en dos razones:

 Influencia en Mayorías Relativas o Absolutas: al aumentar la magnitud crece la


desproporcionalidad, lo que supone una ventaja para los partidos grandes. Por eso en los
sistemas de mayorías relativas cada vez es más raro encontrarnos con distritos de más de un
miembro, a excepción de Mauricio debido a cuestiones étnico-religiosas.

El autor pone un Ejemplo muy aclaratorio:


si en las elecciones se enfrentan los partidos A y B (siendo A ligeramente más fuerte en
un área en particular), si esa área es un distrito de 3 miembros probablemente A
obtendrá los 3 escaños, mientras que si esa misma área se divide en 3 distritos
uninominales (de 1 solo miembro cada uno), B podría ganar en uno de los tres distritos
y obtener un escaño. Por lo tanto, en los sistemas de mayorías relativas o absolutas,
cuanto más miembros tenga el distrito mayor desproporcionalidad habrá.

 Influencia en la Representación Proporcional: al aumentar la magnitud crece la


proporcionalidad y los partidos pequeños se ven favorecidos.

El autor pone un Ejemplo muy aclaratorio:


un partido que represente una minoría del 10% es improbable que logre un escaño en
un distrito de 5 miembros, pero lo logrará en uno de 10.

Umbrales electorales

Los distritos de gran magnitud con representación proporcional tienden a maximizar la proporcionalidad
y a facilitar la representación incluso de los partidos pequeños, especialmente en los distritos de rango
nacional. Para evitar que estos partidos pequeños dispongan de esas facilidades, todos los países que
utilizan distritos de ámbito nacional aplican unos umbrales mínimos de representación preestablecidos, es
decir, un número mínimo de escaños conseguidos en los distritos de nivel inferior y/o un porcentaje
mínimo del total nacional de votos. De este modo, todo aquel partido que no supere un determinado
número mínimo de votos no podrá tener representación nacional. Estos umbrales pueden ser poco
estrictos, como es el caso de Holanda (0,67%) o Israel (1%) o realmente altos, como en Alemania Suecia
y Noruega (4%) o Alemania (5%).

Como dato interesante, en España existe un umbral electoral del 3 %, es decir, un partido necesita
obtener al menos el 3 % de los votos válidos emitidos en la circunscripción para optar al reparto de
escaños. En la práctica, el porcentaje mínimo de votos del 3 % para considerar una candidatura solo tiene
implicaciones en las circunscripciones grandes en las que se eligen un gran número de diputados (Madrid,
Barcelona y Valencia) De hecho, solamente se ha aplicado una vez, en 1993, cuando en virtud de esta
norma se negó la entrada de Centro Democrático y Social (CDS) al hemiciclo por obtener el 2,99% de los
vots, otorgando el escaño que le hubiera correspondido al PSOE.

El debate sobre el aumento de esta cláusula de barrera es bastante recurrente últimamente por el tema del
independentismo catalán, que tanta polémica ha generado en los últimos meses. Se ha hablado en los
medios en varias ocasiones de si se debería subir este umbral o no, por la sobrerrepresentación
parlamentaria de los partidos nacionalistas que pueda conllevar que hay, así como por la limitación que
supone para los partidos mayoritarios de carácter nacional con opciones de formar gobierno, que ven

29
mermada su capacidad de gestión política y la consecución de sus programas de gobierno por las cesiones
que deben de hacer a partidos minoritarios.

Preguntas: ¿Habría que aumentar el umbral electoral del 3% en España? ¿Afecta a la


estabilidad parlamentaria nacional?

Continuando con lo que dice Lijphart, el tope explícito impuesto contra los pequeños partidos por un
umbral tiene la misma función que el tope implícito impuesto por la magnitud del distrito (PÁG 150):

75
U=
M +1

Variables de la fórmula

U: umbral electoral
M: magnitud media de distrito (número medio de escaños por distrito de un país)

Interpretación de resultados

El resultado será el porcentaje mínimo de los votos válidos emitidos en la circunscripción que se
requieren para optar al reparto de escaños.

EJEMPLO CÁLCULO ESPAÑA

M en España: 350/52 = 6,73 escaños de media

75
Aplicación de la fórmula: U= =9,7
6,73+1
¿POR QUÉ 9,7%?

Otros atributos del sistema electoral

Hay otros atributos del sistema electoral:

 Tamaño del órgano a elegir. el número de escaños disponibles es importante en cuanto a


proporcionalidad electoral se refiere porque:

o Cuanto más grande sea el órgano legislativo, más proporcionalidad electoral habrá.

o Si los territorios muy poblados tienen, por lo general, un órgano legislativo grande, con
gran número de escaños, mientras que las poblaciones pequeñas tienen un órgano
legislativo pequeño, el tamaño de los órganos legislativos tiende a ser LA RAÍZ
CÚBICA de la población. Por lo tanto, las elecciones de mayoría relativa tenderán a
ser aun más desproporcionales cuando el número de miembros que componen el
legislativo es significativamente inferior a la raíz cúbica de la población.

 Influencia de las elecciones presidenciales en las elecciones legislativas: los sistemas


presidenciales suelen reducir el numero efectivo de partidos representados en el parlamento. La
elección popular directa del presidente favorece que, en un sistema en el que los partidos
compiten entre sí por la presidencia de sus candidatos, los partidos más grandes con más
recursos sean los que verdaderamente tienen oportunidad de conseguirlo, aunque sea a dos
vueltas.

30
 Reparto no equitativo de escaños: en los distritos uninominales, el reparto no equitativo
supone poblaciones de votantes desiguales; y en los distritos multinominales, el reparto no
equitativo corresponde a una magnitud distinta a la que corresponde a su población de votantes.
En los sistemas de mayoría relativa con distritos uninominales, el reparto no equitativo resulta
desproporcional, aunque este problema es menor en los sistemas de representación proporcional
con distritos multinominales porque los escaños pueden asignarse a unidades geográficas
preexistentes como provincias (caso de España) o cantones. Este problema queda solucionado
totalmente cuando las elecciones se celebra en un solo distrito de rango nacional, como
Alemania o Suecia.

 Vínculos electorales entre partidos: algunos sistemas de representación proporcional de lista


permiten lo que se conoce en francés como apparentement, un mecanismo por el que los partidos
pequeños, que están infrarrepresentados, se agrupan electoralmente con listas vinculadas para
obtener el máximo beneficio electoral posible y verse, así, favorecidos. De este modo se reduce
la distorsión proporcional y aumenta el número efectivo de partidos.

Grados de desproporcionalidad

Muchos son los factores que influyen en el grado de desproporcionalidad y en el número efectivo de
partidos de cada sistema de partidos. Para medir la distorsión global de la proporcionalidad de unas
elecciones, se utiliza el índice de desproporcionalidad de Gallagher (pág 154).

U=
√ 1
2
Σ( v i−S i)2

Operación
Variables de la fórmula
Se elevan al cuadrado las diferencias entre los porcentajes de
Vi: porcentajes de votos votos y los porcentajes de escaños de cada partido, y
Si: porcentajes de escaño posteriormente se suman; ese total se divide entre dos y se calcula
la raíz cuadrada del resultado.
Desproporcionalidad electoral en
las democracias presidenciales

Hasta ahora nos estamos centrando en las elecciones legislativas, pero en las democracias presidenciales
las la elección del presidente tiene tanta, sino más importancia que la elección del órgano legislativo. Las
elecciones presidenciales carecen de proporcionalidad por naturaleza, a causa de dos propiedades del
sistema electoral:

 Fórmula electoral, que para la elección de un miembro se tiene que proceder


necesariamente mediante la fórmula de Mayoría relativa o absoluta.

 Tamaño del órgano a elegir, que es el mínimo absoluto de uno.

Así, el partido que logra la presidencia gana todos los escaños, el único disponible, y los partidos
perdedores no disponen de ninguno. Por eso las democracias presidenciales tienen al modelo mayoritario
por su propia naturaleza.

La tabla 8.1 (pág. 156) presenta los índices de desproporcionalidad en las elecciones presidenciales de
seis sistemas presidenciales. Se puede observar cómo las elecciones legislativas son menos
desproporcionales que las elecciones presidenciales. Los 5 primeros casos su porcentaje de
desproporcionalidad legislativa es menor a 5%. Francia es el ejemplo de desproporcionalidad en ambas
elecciones. El autor utiliza la media geométrica, ya que es la forma mas apropiada para valores de
magnitudes muy diferentes, pues con el promedio aritmético la desproporcionalidad de las elecciones
presidenciales se impondrían sobre las legislativas.

31
Grados de desproporcionalidad en treinta y seis democracias

Tabla 8.2.(pág, 158) La media es 8,26% y la mediana es 8,11%.

En esta tabla nos encontramos con el grado de desproporcionalidad electoral de las treinta y seis
democracias estudiadas, viendo claramente la diferencia entre la desproporcionalidad de los sistemas de
representación proporcional y la de los sistemas de mayoría absoluta y relativa.

En cuanto a España, que se encuentra en la línea divisoria entre ambos sistemas, no mantiene un sistema
demasiado proporcional para tener un sistema de representación proporcional, aunque sigue siendo menos
desproporcional que las mayorías relativas o absolutas. Japón, con un sistema semiproporcional, llama la
atención. Aparece situada entre sistemas de representación proporcional, con una media del 5,03% muy
inferior a las de Grecia y España (8,08% y 8,16%), lo que da que pensar. Resulta evidente que el sistema
de representación proporcional tiene un grado muy reducido de desproporcionalidad, pues la mayoría de
los casos se sitúan entre el 1% y el 5% (casos ejemplares: Bélgica y Suiza).

En lo que se refiere a la mayoría relativa y absoluta, cerca de la línea divisoria se encuentra Australia, con
una desproporción electoral muy cercana a la de España pese a su sistema de mayoría absoluta.
Exceptuando Australia (fórmula de voto alternativo), todos los casos de este sistema se encuentran entre
el 10-20%. Los cuatro sistemas parlamentarios con mayor desproporcionalidad son Bahamas, Barbados,
Mauricio y Jamaica, debido a sus pequeños órganos legislativos y el sistema de mayoría relativa. Reino
Unido y Nueva Zelanda se encuentran entre los menos desproporcionales con sistemas de mayoría
relativa.

Si hablamos de democracias presidenciales, se identifican con los dos casos de mayor


desproporcionalidad dentro del sistema de representación proporcional (Colombia y Costa Rica),
mezclándose con los sistemas de mayoría relativa y absoluta. En el caso de Estados Unidos que en las
elecciones legislativas tiene una desproporcionalidad baja sobre todo debido a que tiene elecciones
primarias, tiene una desproporcionalidad muy alta en sus elecciones presidenciales. Por su parte, y como
es habitual, Francia posee el sistema más desproporcional, en ambas tablas se puede observar.

Sistemas electorales y sistemas de partidos

Los sistemas electorales poseen impactos diferentes en los sistemas de partidos, pero también tienen
efectos comunes. En todos los sistemas electorales se tiende a sobrerrepresentar a los partidos grandes y a
infrarrepresentar a los pequeños. Cabe destacar tres tendencias al respecto:

 Todos los sistemas electorales tienden a generar resultados desproporcionales. Esto se


puede ver en la tabla 8.2., donde vemos que incluso Holanda genera un 1,30% de
desproporcionalidad pese a ser el Estado democrático menos desproporcional.

 Todos los sistemas electorales tienden a reducir el número efectivo de partidos


parlamentarios en comparación con el número efectivo de partidos electorales. La
proporcionalidad es sistemática, favorece a los partidos más grandes y perjudica a los más
pequeños.

 Todos los sistemas electorales pueden fabricar una mayoría fabricada, es decir una
mayoría que se forma cuando un partido que no logra una mayoría de los votos obtiene una
maypría de los escaños, lo que hace posible la formación de gabinetes de un solo partido
(sobre todo en modelos mayoritarios). Estas mayorías fabricadas pueden ser contrastadas
con las mayorías ganadas (un partido tiene mayoría en votos y consecuentemente en
escaños) y con las minorías naturales (ningún partido logra una mayoría, ni de votos ni de
escaños).

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La tabla 8.3 (pág. 162), que presenta las mayorías fabricadas, las mayorías ganadas y las
minorías naturales en los tres tipos de sistemas electorales, ejemplifica perfectamente esto:
vemos que tanto las mayorías fabricadas como las mayorías ganadas tienden a darse en en
los sistemas de mayoría absoluta y relativa, mientras que las minorías naturales se dan más
en los sistemas de representación proporcional.

Según la Figura 8.2. (Pág 164), existe una relación negativa entre desproporcionalidad del sistema
electoral y el número efectivo de partidos parlamentarios. Esta relación implica que, viendo el coeficiente
de correlación (-0,50%), la desproporcionalidad aumenta en un 5% ante cada reducción de medio partido
(del el número efectivo de partidos total). Por lo tanto, comprobamos cómo cuantos menos partidos
políticos hay mayor es la desproporcionalidad electoral.

CAPÍTULO 9 LIJPHART
LOS GRUPOS DE INTERÉS

El sistema de grupos de interés es la 5ª diferencia entre las democracias consensual y mayoritaria. El


grupo común en las democracias mayoritarias es un pluralismo competitivo y no coordinado de grupos
independientes, mientras que en las democracias consensuales lo es el corporativismo coordinado y
orientado al compromiso.

Según Schmitter, ambos tipos funcionan por igual. Hay una compatibilidad estructural entre
corporativismo y concentración ya que históricamente, los elementos de centralización, representación
monopólica, etc., han aparecido primero y han preparado el camino hacia una concentración política
inicial que, a su vez, ha facilitado una mayor corporatización de las asociaciones de interés.

sistema de grupos de interés en los que éstos están agrupados en


organizaciones punteras nacionales
significado de
corporativismo
incorporación de los grupos de interés al proceso de formación de
políticas públicas

El corporativismo comporta que:

1) los grupos de interés sean relativamente grandes en tamaño y poco numerosos

2) estén muy coordinados en organizaciones punteras nacionales

3) la concertación conlleva una consultación regular por parte de los líderes de estas organizaciones
punteras nacionales llegar a acuerdos exhaustivos que sean vinculantes para las tres partes de la
negociación (los llamados pactos tripartitos).

El pluralismo de los grupos de interés se puede identificar también por las características definidas por
oposición; una multiplicidad de pequeños grupos de interés, la inexistencia o debilidad de organizaciones
punteras, poca o inexistente consulta tripartita, y ausencia de pactos tripartitos.

Katzenstein añade otra serie de características diferenciadas del corporatismo; «una ideología de
compañerismo social» y la ausencia de «una mentalidad de ganador total»

¿Declive del corporativismo?

A partir de los 70’, el estudio de los grupos de interés se ha centrado en el corporativismo y su contraste
con el pluralismo. El corporativismo parecía producir un sistema económico superior ya que los

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resultados macroecónomicos medidos en términos de alto crecimiento, bajo desempleo y baja inflación
fueron superiores a los de los sistemas pluralistas de grupos de interés. Sin embargo, en los 90’ los
expertos comenzaron a discrepar de esta interpretación y a hablar del «declive» del corporativismo.
Lijphart no considera las afirmaciones anteriores como una justificación para abandonar la distinción
entre los sistemas de grupos de interés corporativistas y pluralistas, dando 6 explicaciones: 1) “Declive
del corporativismo” suele significar que la eficacia de las estructuras corporativistas y la frecuencia de su
uso ha menguado, no que estas estructuras hayan desaparecido o hayan sido desmanteladas. 2) el declive
que se ha experimentado en algunos países ha sido simplemente una cuestión de grado. 3) en el estudio de
Alan Siaroff sobre los cambios del corporativismo, en ninguna de las 21 democracias se da declive
alguno. 4) Howard J. Wiarda expone que el corporativismo evoluciona hacia nuevas áreas. 5) la
globalización económica es un factor utilizado por Armingeon para explicar el declive del
corporativismo, al limitar la capacidad del gobierno para actuar de forma efectiva en la política
económica, en especial en la gestión macroeconómica; Pero Katzenstein usa el mismo factor para explicar
el crecimiento del corporativismo, sugiriendo que la influencia negativa de la globalización en el
corporativismo no es ineludible y que, a largo plazo, cambiará de dirección. 6) según Armingeon, el
declive del corporativismo podría estar en el nivel de erosión en la integración de los individuos con
organizaciones de interés y partidos políticos.

Finalmente, Schmitter da un punto de vista a largo plazo, señalando que el corporativismo de grupos de
interés tiene una especie de continuidad dinástica marcada por fallecimientos periódicos y posteriores
resurrecciones.

Grados de pluralismo y corporativismo en 36 democracias

Los análisis de medición en un número grande de países del grado de pluralismo o corporativismo tienen
un interés limitado para los objetivos del estudio de Lijphart. La multiplicidad de estudios muestra que,
aunque las medidas expresadas en los diferentes estudios coinciden, éstas se encuentran lejos de alcanzar
el acuerdo. Otros puntos débiles de estas medidas son que la mayoría de ellas constituyen rígidas
clasificaciones que tienden a cubrir breves períodos y sólo de quince a dieciocho países, haciendo
hincapié en las democracias industrializadas.

La tabla 9.1. está basada en el estudio de Siaroff toma 8 aspectos básicos del contraste entre
corporativismo y pluralismo y evalúa las 24 democracias mediante una escala de 5 puntos. Hace una
media de sus resultados hasta llegar al resultado global de cada país para los periodos de 1963 a 1970 para
21 países y de 1983 a 1990 para los 21 + España, Portugal y Grecia. Problema: los doce países en vías de
desarrollo no se incluyen ni en el estudio llevado a cabo por Siaroff ni en los estudios comparativos
realizados con anterioridad. los grupos de interés de los países en vías de desarrollo no son uniforme ni
puramente pluralistas y el grado de pluralismo o de corporativismo puede medirse en base a las opiniones
expresadas por los expertos de cada país. El que tiene un sistema de grupos de interés más corporativista
es Mauricio.

John A. Peeler describe los sistemas de grupos de interés de Colombia, Costa Rica y Venezuela como
«ampliamente corporativistas, con varias incrustaciones de pluralismo». Generalmente, Venezuela está
considerada como el país más corporativista de los tres. Michael Coppedge se refiere a su estructura
institucional como «virtualmente idéntica a la de dos Estados de corporativismo societario, Alemania y
Austria», aunque señala que el proceso está menos institucionalizado y que los sindicatos venezolanos
son menos autónomos que los de los casos europeos.
En Papúa-Nueva Guinea y Botswana, el sistema de grupos de interés no está ampliamente desarrollado y
los sindicatos son débiles. Sin embargo, en la opinión varios expertos «Botswana evoluciona hacia un
corporativismo democrático tan evidente en la Europa occidental. Las otras democracias de la
Commonwealth —los países caribeños y Malta— han sido siempre pluralistas, aunque Barbados ha
evolucionado hacia prácticas corporativistas en los últimos años.

El sistema de grupos de interés de la India ha sido siempre de tradición eminentemente pluralista. El


sector de la agricultura constituye la única excepción, aunque ésta es muy significativa, dado que la India
todavía es un país primordialmente rural y agrícola.
Los resultados de la tabla son valores de pluralismo, oscilando de un teórico 4 a 0, pero realmente la
franja es más estrecha ya que el país más pluralista es Canadá con 3.56 y el menos, Noruega con 0.44. La
puntuación media es 2.24 (entre India, Colombia y Costa Rica) y la mediana 2.50 (Colombia y Costa

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Rica), que indica que las 36 democracias son en general más pluralistas. Reino Unido y Suiza están en los
límites pluralista y corporativista, respectivamente y el resto de democracias prototipo se encuentran
cerca de la mitad de la tabla.

Sistemas de grupos de interés, sistemas de partido


y tipos de gabinete

El sistema de grupos de interés difiere de otras variables de la dimensión ejecutivos-partidos en que no


existe una clara conexión causal que la vincule a las otras cuatro variables, mientras que estas últimas
gozan de tales conexiones.

Las figuras 9.1 y 9.2 muestran las relaciones entre los sistemas de grupos de interés de las treinta y seis
democracias, así como sus tipos de gabinetes y sistemas de partidos. las democracias que tienen más
gabinetes de un solo partido y ganadores mínimos son también los países con más sistemas de grupos de
interés pluralistas; los países con mayor multipartidismo tienden a ser menos pluralistas. El coeficiente de
correlación es más fuerte para el vínculo entre gabinetes y grupos de interés que para el vínculo entre
partidos y grupos de interés. Los principales casos que se alejan de esta pauta recogidos en la figura 9.1
son los tres sistemas más corporativistas —Austria, Noruega y Suecia—, que tienden mucho más hacia el
consenso en esta cuestión que en relación a sus gabinetes usuales. Italia y Portugal son, en cambio,
considerablemente menos corporativistas de lo esperado en base a sus poco frecuentes gabinetes de un
solo partido y mayoría mínima.

La figura 9.2 muestra una pauta aproximadamente similar: Austria, Noruega y Suecia, todas ellas
corporatistas, se salen de nuevo del patrón establecido, al igual que lo hace Italia. El caso de Italia se
exlica porque antes de las reformas de 1994, ésta era una partitocrazia con mucha participación de los
partidos y con inclinación a buscar un consenso. El consenso alcanzado fue tal que no fue necesario el
corporativismo. Una sólida cooperación entre partidos puede, por consiguiente, compensar la debilidad en
la coordinación de los grupos de interés.

El tipo de sistema de grupos de interés está también correlacionado con el sistema electoral y, en menor
grado, con el predominio del ejecutivo.

CAPÍTULO 10 LIJPHART
DIVISIÓN DEL PODER

El autor comienza explicando la distinción entre la democracia mayoritaria y el modelo consensual


diciendo que en la democracia mayoritaria la concentración del poder se encuentra en manos de la
mayoría y que en el modelo consensual no hay concentración del poder.

En las democracias es necesaria una división aunque sea mínima del poder entre gobiernos centrales y no
centrales pero en la democracia mayoritaria el gobierno no debe controlar sólo el aparato central sino
también demás gobiernos no centrales que le puedan suponer competencia. De aquí sacamos que el
gobierno mayoritario es unitario y que el consensual es federal-descentralizado, en la práctica son
gobiernos fuertemente descentralizados. Este capítulo habla concretamente acerca del federalismo.

Federalismo y descentralización

Siguiendo con la definición de William H. Riker: “El federalismo es una organización política en la que
las actividades del gobierno están divididas entre los gobiernos regionales y el gobierno central de modo

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que cada tipo de gobierno tiene ciertas actividades en las que toma decisiones finales”. En cada país el las
regiones federales toman distintos nombres: cantones (Suiza), provincias (Canadá), estados (Estados
Unidos), etc. Hay que ver el poder federal como la distribución del mismo entre varios centros, no la
derivación del poder desde un poder central hacia abajo (Elazar). Esta es la primera característica. Otras
características o, mejor dicho, garantes del federalismo son: legislatura bicameral con una cámara que
represente las regiones, y una constitución difícil de modificar por un Tribunal supremo o un tribunal
constitucional que pueda protegerla.

La tabla 10.1 divide 36 democracias en unitarias y federales, y cada una de esas categorías las divide en
centralizada o descentralizada. También introduce una categoría semi-federal para aquellas democracias
que no pueden ser calificadas de ninguna de las dos formas. Además, se le asigna a cada categoría un
número para poder cuantificar el federalismo.

Otros indicadores de federalismo y descentralización

Para confiar plenamente en el anterior índice debemos tener en cuenta otros dos factores: la proporción de
los impuestos totales del país en manos del gobierno central y el índice de autonomía institucional de
Lane y Ersson, pero no pueden emplearse en las 36 democracias antes señaladas.

Para la proporción de los impuestos suponemos que se puede calcular el grado de actividad de los
gobiernos centrales y no centrales mediante los ingresos y los gastos. En este caso se utiliza los ingresos
por impuestos. La centralización del gobierno se calculará viendo el porcentaje total de impuestos
recaudados por gobiernos no centrales y el gobierno central que se encuentra en manos del mismo. El
autor escoge 21 países argumentando que sólo hay datos para dichos países y estos son los pertenecientes
a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, a excepción de Nueva Zelanda y
Luxemburgo. Escoge el período 1980-1992 porque empezar en 1980 permitía la inclusión de España,
Grecia y Portugal, y 1992 es el año más reciente del que se tienen datos.

El índice de autonomía institucional de Lane y Ersson tiene en cuenta el federalismo, el federalismo


sociológico, la autonomía territorial para regiones en particular y el grado de discrecionalidad del
gobierno local y regional. Con este estudio, Lane y Ersson utilizan únicamente 16 democracias de entre
países grandes y medianos de Europa occidental. Sin embargo, comparando este nuevo gráfico de las 16
democracias que saldría con el gráfico anterior, observan que el coeficiente de correlación entre ambos es
de 0,82 (muy fuerte).

Federalismo y autonomía étnica

El federalismo suele darse en dos tipos de países: los grandes (relativamente, al menos) y las sociedades
plurales. Los dos países más grandes en lo que respecta a población que entran en el estudio del autor
(tabla 4.3, pág. 66) son India y Estados Unidos, ambos federales. Suiza ocupa el puesto de la federación
menos poblada. De entre los sistemas federales de la tabla 10.1, aparecen recogidos en la tabla 4.3 como
sociedades plurales, donde el federalismo otorga autonomía a las minorías étnicas, Bélgica, Canadá,
India y Suiza.

La función de otorgar autonomía a las minorías étnicas es analizable conociendo los conceptos de
federalismo congruente e incongruente. El federalismo congruente es aquel que “está compuesto por
unidades territoriales con unas características sociales y culturales similares en cada una de las unidades y
en la federación como conjunto”; y el federalismo incongruente “tiene unidades con una composición
social y cultural que difiere de las otras y del país en su conjunto”. Otra forma de explicarlo es
comparando las fronteras sociales y políticas. Básicamente la idea con la que considero que tenemos que
quedarnos es que las fronteras sociales y las fronteras políticas coinciden en un federalismo incongruente,
y en un federalismo congruente no coinciden. En el incongruente hablamos de heterogeneidad en el
sistema federal en sí pero homogeneidad en las unidades componentes del mismo, esto ocurre en Suiza,
Canadá y Bélgica, por ejemplo.

Federalismo y experimentación institucional

Parte de la autonomía de las unidades que forman una federación es que éstas tienen sus propias
constituciones, que son independientes aunque acotadas por ciertos límites por la Constitución federal.
Generalmente, tiende a haber un “isomorfismo”, como dice el autor, en la forma de gobierno entre las

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unidades componentes y el gobierno central (explicar un poco). La autonomía de crear su propia
Constitución, conlleva a que puedan elegir tener un sistema presidencial o parlamentario, el autor pone el
ejemplo de Estados Unidos, en el cual todos los estados cuentan con “presidentes” (llamados
gobernadores), se ha dado más experimentación con el sistema electoral, ámbito en el que se pude hablar
de Illinois que optó desde 1978 hasta 1980 por un sistema semi-proporcional.

Es necesario mencionar que Cyndia Mckinney introdujo la Ley de Elección para el Votante en 1997 que
“permite a los estados utilizar distritos multinominales en lugar de uninominales para la elección de la
Cámara si se aplican sistemas de representación proporcional o semi-proporcionales en estos distritos”
(explicar). A continuación el autor pone unos ejemplos como Suiza donde se utiliza el método de
representación proporcional tanto a nivel nacional como regional excepto en algunos cantones que usan
métodos mayoritarios. Hay que destacar que se refleja un mayor isomorfismo en lo que respecta a la
elección entre sistemas parlamentarios o presidencialistas, pero en el libro aparecen como excepciones
Suiza y Alemania. En Alemania, por ejemplo, todos los “Länder” tienen un sistema parlamentario pero
Baviera no destituye al primer ministro por un voto de no confianza.

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