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DOSSIER

LO INTERNACIONAL DE LA II GUERRA PÚNICA

La IGM de la Antigüedad
Por DAVID MARTÍN GONZÁLEZ

24 MUCHOS EN JUEGO
34 LAS GUERRAS DE ROMA
DOSSIER

MUCHOS
EN JUEGO
Por estas fechas se cumplen 2.200 años de la que podría
considerarse la Primera Guerra Mundial de la Antigüedad,
una contienda que implicó a múltiples pueblos.
DAVID MARTÍN GONZÁLEZ, PERIODISTA
DOSSIER

CASTILLO y teatro romano de Sagunto. En la pág.


anterior, grabado de Aníbal liderando a sus tropas.

L
levamos 2.200 años hablando de conflagración iniciada por romanos y car- maban parte de ligas unidas por intereses
ellos. Discutiendo si Aníbal fue tagineses, sí. Pero que afectó a una inmen- comunes. Las vidas de todos ellos cambia-
mejor general que Escipión el Afri- sa cantidad de pueblos de orígenes diver- ron para siempre al término del viaje que
cano. Comparando los ejércitos sos, lenguas distintas y culturas, a menudo, Aníbal decidió emprender al cruzar el Ebro.
que se enzarzaron en aquella bru- incompatibles. Aquella guerra no fue cosa Esta es la historia del viaje de esas gentes.
tal pelea por la supervivencia que fue la de dos. Aníbal, sin honderos baleares, gue-
segunda guerra púnica. Valorando como rreros iberos y jinetes númidas, no habría El germen peninsular
secundarios a aquellos soldados que, más pasado del Ródano en su camino hacia Todo empezó aquí. Sobre todo si lee estas
allá de las legiones de ciudadanos romanos Italia. Escipión, sin sus aliados italianos, líneas desde Sagunto. Tras la primera gue-
y de los más o menos brillantes oficiales griegos y, a medida que avanzó el conflic- rra púnica, los cartagineses necesitaban
púnicos, combatieron en escenarios situa- to, también iberos y númidas, jamás habría hacer caja para pagar la indemnización de
dos a miles de kilómetros de su lugar de llegado a vencer en la batalla de Zama. guerra correspondiente a los victoriosos
nacimiento. O cuyo lugar de nacimiento Multitud de pueblos participaron activa- romanos. Así que echaron un vistazo a su
se vio zarandeado por las dos superpoten- mente en el conflicto. Muchos de ellos se alrededor en busca de buenas oportuni-
cias de la época y su afán por ganar aquella abigarraban en espacios que hoy consti- dades para el saqueo, seleccionaron la
gran guerra mundial de la Antigüedad. tuyen un mismo estado, pero que entonces península ibérica como destino de una
Porque 2.200 años han pasado desde que, eran un conglomerado de tribus. Otros operación para obtener liquidez y desem-
en 218 a. C., se pusiese en marcha una eran meras colonias independientes o for- barcaron en aquellas costas.

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CARTAGO

Ejércitos plurinacionales
CUENTA POLIBIO QUE, justo des- en Cartago, uniéndose a 4.000 soldados de RESULTA COMPLICADO SABER
pués de la invasión de Sagunto, Aníbal pre- infantería libios desplegados en el territorio. con cuántos hombres partió Aníbal, pero su
paró una inscripción refiriendo los orígenes ejército también era plurinacional, con una
de los soldados que combatían con los car- ASDRÚBAL, AL MANDO de las fuer- importante representación de iberos, lusi-
tagineses. Así sabemos que África recibió zas de la península ibérica, contaba con alia- tanos y celtíberos, un acompañamiento de
antes de la invasión de Italia una fuerza com- dos de las tribus de la zona, así como con 21 infantería regular africana y un apoyo de ca-
puesta por 1.200 jinetes iberos y 13.850 in- elefantes, 2.550 jinetes, entre libios, fenicios, ballería númida y elefantes de guerra. Estos
fantes de la misma procedencia, apoyados ilergetes y númidas, y 12.650 soldados de in- datos muestran hasta qué punto la segunda
por 870 honderos de las islas Baleares. Un fantería, en su mayoría libios, pero reforzados guerra púnica fue mucho más que una gue-
destacamento similar se habría establecido con 300 ligures y 500 honderos baleares. rra entre Roma y Cartago.

Alóbroges s Volcas
A l p e GALIA Roma
Ródano

Tesino CISALPINA Imperio cartaginés


(218 a.C.) Po Insubros Aliados de Roma
Placentia Cremona Ciudades del sur que
Ligures Mutina se pasan a Aníbal
Trebia Boyos Batallas
Eb Pir (218 a.C.) IL
ro ine Marsella IR
os Trasimeno IA
Ilergetes (217 a.C.)
Rosas
IA
Iberos Ausetanos Ampurias
Lacetanos Roma
I TA N Cannas
LU S Tarraco Capua (216 a.C.)
MACEDONIA
Nápoles Tarento
Sagunto
CERDEÑA
LIGA
Oretanos ETOLIA
Is. Baleares Crotona
Tartesios Itálica Baecula (208 a.C.)
Ilipa (206 a.C.) Locri LIGA AQUEA
Turdetanos Cartago
Gades Nova SICILIA Leontini Mantinea
Útica Siracusa
(207 a.C.)
Cartago
NUMIDIA Cirta
REINO REINO Zama
DE SÍFAX (202 a.C.)
DE MASINISA
Mar Mediterráneo
0 200 km

Durante años se aplicaron en expoliar la general cartaginés, decidió completar sus Roma intentó frenar el golpe mediante la
península, dando buena cuenta de sus conquistas con la invasión de Sagunto. diplomacia. No salió bien. Desde que aca-
recursos mineros y sometiendo a los pue- Corría el año 219 a. C., y, según un tratado bara la primera guerra púnica, los cartagi-
blos que habitaban aquel lugar. El objetivo firmado previamente con los romanos en neses siempre habían cedido a las exigen-
no era solo económico. Los cartagineses 226 a. C., los púnicos no podían hacerse cias de los romanos. Incluso se avinieron
a perder Cerdeña en 238 a. C. Las cosas
habían cambiado. Ahora Aníbal tenía un
CARTAGO NECESITABA BUENOS SOLDADOS, Y LA ejército inmenso y preparado, formado por
PENÍNSULA IBÉRICA TENÍA GUERREROS DE SOBRA una combinación de tribus de la península
ibérica, libios, jinetes númidas, honderos
necesitaban buenos soldados. Y la penín- con territorios situados al norte del Ebro. de las islas Baleares y elefantes.
sula ibérica tenía de sobra. Además, aque- Sagunto, ayer y hoy, estaba al sur del Sagunto fue sometida, Roma declaró la
llas gentes eran sumamente belicosas, lo Ebro, en zona de influencia púnica. Pero guerra a Cartago y Aníbal cruzó el Ebro
que las convertía en guerreros experimen- hubo quien, aprovechando que no existía y puso rumbo a Italia. No conducía un
tados, capaces de afrontar cualquier con- Google Maps, habló de traición cartagi- ejército de mercenarios. Conducía un
flicto con buenas perspectivas de éxito. nesa cuando la ciudad pidió ayuda a ejército de aliados. Los guerreros tribales
Una vez que suficientes pueblos peninsu- Roma en cuanto vio que los soldados de de la península que luchaban a su lado lo
lares estuvieron de su parte, Aníbal Barca, Aníbal Barca se lanzaban sobre ella. hacían, en su mayoría, por miedo, por

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LOS GALOS Y LOS ROMANOS en uno de sus


enfrentamientos. Dibujo coloreado del siglo XIX.

verdadera fe en la obtención de victorias nos, probablemente para evitar la deserción turando ganado en las áridas montañas
o porque Aníbal había dejado a buen re- de esas tribus de lealtad un tanto dudosa. de la Lusitania y la Celtiberia sin encontrar
caudo en determinadas ciudades, como No fue mal movimiento, como demuestran recompensa a vuestros trabajos y peligros.
Cartago Nova, rehenes tomados de entre los hechos. En cuanto se enteraron de que Ahora es vuestro momento de enfrentar
su gente. Tras cruzar el Ebro, aquel ejér- marchaban sobre Roma, 3.000 guerreros ricas y lucrativas campañas y conseguir
cito sometió a los ilergetes, los lacetanos oretanos que viajaban con Aníbal deser- premios que merezcan la pena”. En tra-
y los ausetanos. De todos ellos, solo los taron. El general licenció a otros 7.000 en ducción libre: seguidme a Italia, que allí
primeros se mantendrían fieles a Cartago el acto. No quería soldados que no estu- nos vamos a cubrir de oro.
hasta el final del conflicto. vieran dispuestos a seguirle en una de las Antes de llegar a las fértiles llanuras ita-
Antes de cruzar los Pirineos, Aníbal enco- mayores gestas de la historia militar. lianas y a esa promesa, aquellas tribus
mendó la defensa de los territorios penin- Oretanos aparte, el grueso del ejército de habrían de enfrentarse a otras gentes no
sulares a su hermano Asdrúbal, quien se Aníbal seguía siendo peninsular. Tito Livio menos belicosas que ellas. Los galos.
apoyó en africanos y honderos baleares. explica la afección que estos pueblos em-
Asdrúbal también contaba con los aliados pezaron a sentir hacia la causa del líder Que viene el coco
iberos, pero envió a África grandes grupos púnico recordando alguna de sus arengas: Si con alguien podía contar Aníbal en su
de guerreros oretanos, tartesios y turdeta- “Ya habéis pasado tiempo suficiente cap- lucha contra Roma, y al mismo tiempo no

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CARTAGO

podía contar del todo, era con los galos.


Aquella amalgama de tribus llevaba en
guerra con Roma desde hacía varios siglos. EL GENERAL DE LOS ELEFANTES
Se habían convertido en el temible “coco” De todos los grupos que lucharon en la segunda guerra púnica,
de la República después de que saquearan
la ciudad en 387 a. C. Los romanos, ren-
el más famoso ni siquiera era humano.
corosos de libro, llevaban desde entonces LOS ELEFANTES DE GUERRA uti- REALIDAD O LEYENDA de Sirio
sometiendo a todos los galos que se cru- lizados por Aníbal salieron en su mayoría aparte, los elefantes (abajo, en Zama)
zaban en su camino con la vieja excusa de las selvas del norte de África. En su causaron una fuerte impresión en las ciu-
del si vis pacem, para bellum. mayoría, porque al menos uno de ellos dades italianas, como atestiguan las mo-
Antes incluso de atacar Sagunto, Aníbal era de tierras mucho más lejanas. Se lla- nedas que algunas acuñaron mostrando
había iniciado una serie de acercamientos maba Sirio y es probable que fuera indio. la estampa de las aterradoras bestias.
diplomáticos con los pueblos galos. Inclui-
dos los que se encontraban más cerca de ESTE ELEFANTE, RECORDADO PERO LOS ROMANOS se quitaron
como el más valiente de aquellas bes- pronto el miedo a estas monstruosida-
Roma, en la Galia Cisalpina. Por lo general,
tias pese a que solo tenía un colmillo, des. Aprendieron a derrotarlos con depu-
el soborno y el odio a Roma funcionaron,
habría llevado a Aníbal a cuestas cuando radas tácticas, como la de quebrar sus
y Aníbal no tuvo mayores problemas en la el general perdió un ojo. Y, de ser real su piernas y tobillos a hachazos o lanzar
conducción de su plurinacional ejército procedencia, fue el más exótico de los cerdos envueltos en llamas contra ellos.
hasta que se topó con el Ródano. combatientes en la guerra y, sin duda, No podemos decir que los antiguos fue-
Al otro lado lo esperaba, en posición de el más viajado de todos. ran grandes defensores de los animales.
combate e impidiendo el cruce del río, un

POR LO GENERAL, EL
SOBORNO Y EL ODIO A
ROMA FUNCIONARON,
Y ANÍBAL CRUZÓ LA
GALIA SIN PROBLEMAS
pueblo céltico conocido como los volcas.
Aníbal seleccionó un grupo de soldados,
la mayoría de ellos iberos, y los envió río
arriba, donde encontraron un buen lugar
por el que cruzar, asistidos por flotadores
hechos con pellejos de animales. Para qui-
tarse el frío del cuerpo, aquel grupo de
soldados escogidos cayó sobre los volcas,
que huyeron despavoridos al verse sobre-
pasados de forma tan milagrosa.
Mientras tanto, los romanos intentaban
frenar la invasión. Al estallar la guerra,
habían enviado a los cónsules de aquel
año a Sicilia para preparar la conquista de
África, y a la península ibérica para atacar
los pulmones de los púnicos. Sin embargo,
el cónsul que iba a la península, Publio
Cornelio Escipión, viró hacia Marsella en
cuanto supo que Aníbal se encaminaba a
Italia. Intentó cazarlo, pero Aníbal se per-
dió en las sombras, y el cónsul embarcó
hacia Italia para intentar detenerlo antes
de que cayera sobre Roma.
El plan de Aníbal consistía en llegar a Ita-
lia cruzando los Alpes. Y por el camino

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siguió garantizándose la lealtad de los


galos, apoyando a facciones políticas de-
terminadas dentro de cada pueblo, tiran-
do de los recursos de su cartera y realizan-
do promesas propias de cualquier labor
diplomática. Y, si todo aquello fallaba,
recurría al terrorismo de guerra.
Los alóbroges sufrieron esta táctica tras
causar problemas con su indefinición y sus
ataques puntuales. Una mañana, Aníbal
llegó a uno de sus campamentos y lo arra-
só. Aquella demostración de fuerza surtió
el efecto deseado, pero, como el general
púnico no terminaba de fiarse de los galos,
se hizo con una buena colección de pelu-
cas con las que disfrazarse cuando iba a
visitarlos. Por si acaso alguno de aquellos
pueblos decidía cambiar sus lealtades
por la idea del magnicidio.
Finalmente, llegó con su exótico ejército al
otro lado de los Alpes, donde los galos de
la Cisalpina se le unieron en el acto. Muchos
de los pueblos de la zona, como los boyos
y los insubros, ya habían aprovechado el
inicio de las hostilidades para, con Roma
mirando a otro lado, lanzarse sobre las
colonias romanas de Placentia y Cremona,
obligando a los supervivientes a refugiar-
se en Mutina, la actual Módena.
Los galos de la Cisalpina estaban encan-
tados con la llegada de Aníbal. Era la
ocasión de devolverles a los romanos la
indeseada visita de los años precedentes.
Y de obtener un gran botín, algo a lo que
se dedicaron con entusiasmo tras las ba-
tallas del Tesino y del Trebia, saqueando
junto a los númidas todas las tierras al
norte del río Po. Pero, tras el cruce de los
Alpes y las primeras batallas, Aníbal ha-
bía perdido soldados. Necesitaba incre-
mentar su hueste de salvajes con un
nuevo aliado en el que había basado el
éxito de su campaña. Los italianos.

Segundones entre pares


La estrategia de Aníbal se asemejaba bas-
tante a la que usarían posteriormente otros
grandes generales como Napoleón. Avan-
zar lo más rápido posible, penetrar en
territorio enemigo y sobrevivir a costa de
sus recursos. Aunque Aníbal contaba con
que su hermano Asdrúbal lo seguiría a
Italia con refuerzos, a medio plazo tenía
que obtener suministros y hombres por sí
solo. Para ello necesitaba ganarse a los
italianos, cuyo único factor de cohesión

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CARTAGO

de miles de caídos en el bando romano.


ANÍBAL CONTABA CON La mayoría de ellos, italianos.
EXPLOTAR A SU FAVOR Roma afrontaba el desastre. Y, como bui-
tres al olor de la carroña, los galos aumen-
VIEJOS RENCORES Y taron el número y la intensidad de las
AMBICIONES ENTRE LOS incursiones sobre territorio romano. Los
esfuerzos por contener a aquellas tribus,
PUEBLOS ITALIANOS además de distraer tropas del enfrenta-
miento con Aníbal, no arrojaron buenos
era que Roma los había aglutinado alre- resultados. Fue el caso del pretor Postu-
dedor de su poderío. Y muchos de ellos no mio, quien, enviado a la Galia Cisalpina
parecían estar muy de acuerdo con aque- para contener a los galos, cayó en una
lla centralización del poder. O esa era la emboscada, y sus dos legiones y los aliados
esperanza de Aníbal, que contaba con italianos correspondientes sufrieron una
explotar viejos rencores, ambiciones pa- terrible matanza. Postumio fue decapita-
trias particulares y el supuesto yugo de do, y su cráneo, tras ser descarnado y
Roma para “liberar” a los italianos. adornado con gusto tribal, sirvió como
Había caldo de cultivo. Tras derrotar uno cáliz ritual en las ceremonias galas.
a uno a todos los pueblos que rodeaban Casi al mismo tiempo, Aníbal empezó a
Roma, esta pasó a considerarlos aliados, conseguir su objetivo de sumar territorios
pero rara vez ciudadanos de pleno dere- italianos a su causa. Sucumbieron Apulia,
cho. Y, cuando estallaba una guerra, Samnio y otras partes de Italia central y
estos aliados estaban obligados a alimen- meridional. Roma se venía abajo. Pero
tar con recursos a Roma y a proveer sus no terminaba de caer.
ejércitos con soldados. Solo en la segun- Aníbal sabía cómo derrotar a los romanos,
da guerra púnica, los italianos entrega- cómo aprovechar las cualidades diferen-
rían 600.000 hombres a Roma. ciadas de su plurinacional ejército para
En un primer momento, estos soldados infligirles derrota tras derrota. Pero espe-
aliados corrieron a enfrentarse a los bár- raba una paz a la antigua, en la que Roma
baros de Aníbal. Estuvieron en todas las capitularía en cuanto viera al enemigo
masacres que anunciaron la llegada de las cerca de sus murallas. Desconocía el primer
tropas de Cartago. En Tesino, en Trebia, mandamiento de las leyes de comporta-
en Trasimeno y en la terrible batalla de miento romanas: o victoria o muerte.
Cannas, en 216 a. C., donde los 6.000 hom- La cercanía de las tropas de Aníbal a la
ANÍBAL en el paso de los Alpes, tapiz, c. 1570.
A la dcha., escena de la batalla de Cannas. bres que perdió Aníbal, 4.000 de ellos ciudad de Roma generó pánico, pero
galos, estuvieron muy lejos de las decenas también un auténtico espíritu de Dun-

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Confiando en que el exótico ejército de

NO TODO ERA
Aníbal acabaría desgastándose sin botín
de guerra y sin victorias decisivas. La ba-
DUNKERQUE talla en Italia pasó a ser una lucha entre
el ejército de Aníbal, obligado a proteger
Roma también se las vio a los italianos que habían traicionado a
con corruptos y desertores. Roma, y los romanos, que intentaban
recuperar las ciudades aliadas perdidas.
SIEMPRE SE HA destacado el Una guerra de posiciones. De asedios. De
gran espíritu de resistencia de los ro- marchas y contramarchas. Una guerra de
manos cuando cayeron sobre ellos desgaste en la que un nuevo jugador podía
las hordas de Aníbal Barca. Pero decantar la balanza a favor de uno u otro
aquel “espíritu de Dunkerque”, tan bando de forma decisiva. Filipo V de Ma-
similar al de los británicos en la Se-
cedonia quiso ser ese jugador.
gunda Guerra Mundial, no invadió
todos los corazones por igual.
Apuesta al caballo ganador
EN 213 A. C., por ejemplo, salió Filipo V ya había chocado años atrás con
a la luz un terrible escándalo de co- Roma, cuando la República intervino en
rrupción. Un grupo de empresarios, las costas de Iliria (territorio que hoy está
que habían sido contratados por la repartido entre Albania, Croacia, Bosnia
República para enviar suministros a y Montenegro) en una operación contra
los soldados que combatían en la pe- la piratería que afectó a territorios que
nínsula ibérica, no solo estaban falsi- interesaban al macedonio. Que, por si las
ficando sus cuentas de resultados
para cobrar más, sino que hundían
sus barcos vacíos en el Mediterráneo
para poder reclamar así las pérdidas
FILIPO V PENSÓ QUE
al Estado. Se escudaban en las tor- CARTAGO IBA A SER LA
mentas que azotaban sus navíos en
aquellas peligrosas travesías.
NUEVA DUEÑA DEL
MEDITERRÁNEO, Y SE
POCOS AÑOS DESPUÉS, los RESTOS arqueológicos de la antigua colonia griega
censores elegidos en 209 a. C. de- ALIÓ CON ANÍBAL de Ampurias, en la actual Costa Brava.
tectaron que determinados miem-
bros del orden ecuestre de mayor moscas, no levantó airadas quejas al res- La guerra en Grecia iba a caer sobre los
rango, teniendo 17 años o más cum-
pecto. Se limitó a esperar una oportunidad hombros de griegos, macedonios e ilirios.
plidos en 218 a. C., no habían servido
en campaña alguna. Fueron todos
para devolvérsela a los romanos. La opor- Pero Roma mandó para controlar la si-
ellos castigados, siendo degradados tunidad llegó tras la matanza de Cannas, tuación a un pretor, Marco Valerio Levi-
a un rango inferior. en 216 a. C. Parecía que Roma estaba al no, acompañado de una legión y una
borde del colapso, y Filipo V pensó que flota. El objetivo fundamental de Levino
ESTE ABSENTISMO NO fue los cartagineses iban a ser los nuevos due- era evitar a cualquier precio que los ma-
lo habitual. La mayoría de los ro- ños del Mediterráneo. Nada más razona- cedonios desembarcaran en Italia para
manos se lanzaron con entusiasmo ble que aliarse con Aníbal. prestar apoyo a Aníbal. Si el pretor fra-
sobre las espadas del enemigo in- Filipo V declaró la guerra a Roma mon- casaba, Roma estaba perdida.
dependientemente de su clase so- tando una flota de barcos del tipo que
cial. Roma era lo primero.
utilizaban los piratas ilirios para sus sa- El mundial se juega en España
queos. Luego intentó levantar a los estados En la otra punta del Mediterráneo, una
griegos contra Roma. La Liga Aquea, que victoria romana también era esencial. An-
kerque entre los ciudadanos. Los esclavos agrupaba a las gentes del Peloponeso, se tes de viajar a Marsella para dar caza a
fueron armados, por primera vez en años posicionó a su lado. Pero no todos los grie- Aníbal, Publio Cornelio Escipión había
se sacrificaron humanos a los dioses, las gos iban a remar en la misma dirección, enviado un sólido contingente para esta-
mujeres donaron sus joyas al erario pú- y los romanos también hicieron sus debe- blecer una cabeza de puente en la penín-
blico y la ciudad entera se preparó para res diplomáticos, consiguiendo una alian- sula ibérica. Su hermano Cneo, alias “el
combatir hasta la extinción. za con la Liga Etolia, que aglutinaba a las Calvo”, estaba al mando de la expedición.
Pero Aníbal no atacó, y la guerra se con- gentes de Grecia central, y pactando con Cneo llegó a Ampurias, colonia griega pe-
virtió en otra cosa. Roma pasó a una tác- los espartanos, con Pérgamo y con un ninsular y aliada de Roma, para encon-
tica defensiva, dilatando el conflicto. puñado de caudillos de Iliria. trarse con que, entonces sí, África empe-

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zaba en los Pirineos. Poco después llegaría llos pueblos de unírseles frente a Cartago. En la misma medida en que los Escipiones
su hermano Publio, tras fracasar en el Solo tuvieron problemas serios con los ganaban aliados, Asdrúbal los perdía,
intento de derrotar a Aníbal, pero con el lusitanos y los ilergetes. Estos últimos teniendo incluso que enfrentarse a rebe-
mandato del Senado de mantener clavados iniciaron una campaña contra todo aquel liones puntuales de gentes como los tar-
en la península los refuerzos cartagineses que se aliaba con Roma, así que los Esci- tesios. El avance de los romanos y sus
que necesitaría el general enemigo. piones tuvieron que castigar a los ilerge- aliados peninsulares parecía imparable.
Hasta aquel momento, poco conocimien- tes mientras contactaban con otros pue- Tanto que Cartago tuvo que enviar re-
to habían trabado los romanos con aquellos blos, como sus vecinos celtíberos, a los fuerzos desde África para tapar los hue-
territorios. Sus contactos se limitaban a la que reclutaron como aliados en ocasiones cos que dejaban las derrotas y las defec-
relación con las comunidades griegas de- y como mercenarios en otras. ciones en el ejército púnico.
pendientes de Marsella, como Ampurias En cuanto a los griegos de Marsella, resul- A los Escipiones se les terminó la suerte
y Rosas. Apoyados por estas colonias, los taron fundamentales a la hora de contener en 211 a. C. Habían reclutado a 20.000
Escipiones derrotaron a los púnicos en los al ejército que Asdrúbal quería llevar a celtíberos como mercenarios y, cuando
primeros combates y consiguieron some- Italia. Los barcos que enviaron para apoyar estaban a punto de enfrentarse a Asdrú-
ter a muchos pueblos situados al norte del a los romanos fueron decisivos en una ba- bal Barca, estos les abandonaron. La lu-
Ebro. Asdrúbal poco pudo hacer en aquel talla que tuvo lugar en la desembocadura cha, que se sucedió de forma confusa en
primer envite, más allá de mandar alguna del Ebro en 217 a. C. Gracias a esta victoria, escenarios diversos, acabó en una matan-
puntual expedición de castigo. los Escipiones se hicieron con el control za en la que perecieron los dos hermanos.
Los Escipiones iniciaron sus operaciones del mar. También consiguieron recuperar La caballería númida, al mando de Masi-
con una intensa labor diplomática entre Sagunto, y de paso liberar a los rehenes nisa, se dedicó a cazar a los romanos y a
los pueblos peninsulares. Necesitaban encerrados entre sus muros. Los enviaron sus aliados como conejos. Ya no había
adeptos entre las tribus. La destreza bé- a sus casas como gesto de buena voluntad nada entre Italia y los ejércitos cartagi-
lica romana convenció a muchos de aque- para conseguir nuevos amigos. neses de la península ibérica.

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LAS
GUERRAS
DE ROMA
A partir de cierto momento, la
fortuna de la contienda se decantó
por Roma. Esta supo retener a los
pueblos italianos, contener el pulso
griego e inmiscuirse en el acuerdo
de los númidas con los cartagineses.
La victoria romana cambiaría por
completo el orden mundial.
DAVID MARTÍN GONZÁLEZ, PERIODISTA

ANÍBAL JURA vengar la muerte de Asdrúbal. Lienzo de Ary Scheffer, siglo XIX.
DOSSIER

La isla de los inventos

R
esulta difícil determinar exac- ambiciones propios, y Roma o Cartago eran
tamente en qué momento Car- Cuando Aníbal cruzó el Ebro, la zona no- herramientas para satisfacerlos.
tago empezó a perder la gue- roeste de Sicilia estaba controlada por Una serie de asesinatos acabaron con la
rra. Lo que sí parece cierto es Roma, mientras que el resto dependía de familia real en pocos meses. Así que dos
que Roma se dio cuenta rela- Siracusa, ciudad gobernada por el tirano influyentes hermanos, Hipócrates y Epi-
tivamente rápido de que podía ganarla. Hierón II, un fiel aliado de Roma que du- cides, que habían viajado a Sicilia para
Porque aunque los ejércitos de Aníbal rante 217 y 216 a. C. envió refuerzos y gran lograr un acuerdo favorable a Cartago
permanecieran invictos, los romanos y cantidad de grano a Italia. Pero el anciano con los herederos de Hierón II, se queda-
sus aliados eran capaces de vencer en la tirano murió entre 216 y 215 a. C., tras lo ron sin trabajo. En 214 a. C., los hermanos
mayoría de los teatros de operaciones cual comenzó una complicada sucesión decidieron reconvertirse y cambiaron la
fuera de la península italiana. Incluso que a menudo se ha tendido a simplificar diplomacia por la política, siendo elegidos
cuando viejos aliados pasaban a mejor como una pugna entre los sicilianos fa- para ocupar dos magistraturas importan-
vida generando nuevos frentes de batalla vorables a los romanos y los adictos a Car- tes en Siracusa. Pero otros dirigentes
en los que mandaban el caos y la incer- tago. Lo cierto es que cada uno de los in- proclives a Roma empezaron a constituir
tidumbre, como ocurrió en Sicilia. volucrados en la lucha tenía intereses y una amenaza para ellos.

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CARTAGO

los romanos. Consiguieron convencerles

LO ÚTIL DE LAS
de que cambiaran de bando apoyándose
en los rumores que circulaban sobre una
terrible masacre en Leontini y volvieron
a Siracusa, donde mataron a sus rivales y
MATEMÁTICAS
se hicieron con el poder. EN 213 A. C., los romanos se
En 213 a. C., Marcelo lanzó un potente lanzaron sobre Siracusa confiando en
ataque contra Siracusa, pero no logró que la ciudad no tardaría mucho en
rendir la ciudad. La culpa fue en buena caer. Parte del plan consistía en ata-
parte del mítico Arquímedes, vecino de car las murallas que daban al mar
la localidad e inventor de una serie de con barcos equipados con escalas de
ingenios bélicos que destruían los barcos asalto. Arquímedes (abajo), el señor
que pidió un punto de apoyo para
romanos como si fueran nueces y aplas-
mover el mundo, les fastidió el plan.
taban a los soldados enemigos con una
precisión nunca vista. Pese a que la ciudad INGENIERO, FÍSICO, matemá-
no cayó en aquel primer envite, los car- tico, astrónomo e inventor, Arquíme-
tagineses no lograron prestar ayuda efec- des era también un fiel servidor de
tiva a sus nuevos aliados. Fue inevitable su ciudad natal, Siracusa. Para de-
que, tras un largo asedio, Marcelo toma- fenderla, organizó un despliegue de
ra la ciudad. El comandante romano or- artillería nunca visto, utilizando ca-
denó que se respetara la vida de Arquí- tapultas y proyectiles de diversos
medes durante el asalto. Pero este se tamaños que sus conciudadanos em-
encontraba resolviendo sobre el polvo de pleaban contra fuerzas específicas
señaladas por el ya anciano genio.
la calle un problema matemático, y, al
negarse, como buen Sheldon Cooper de EL MÁS SUFRIDO de sus arte-
la época, a interrumpir la operación, un factos fue un sistema de ganchos
enloquecido legionario lo acuchilló. capaz de levantar los barcos roma-
La caída de Siracusa provocó el hundi- nos que se aproximaban a las mura-
miento de toda Sicilia. Algunos de los llas. Aquel invento sacaba una nave
aliados tradicionales de los cartagineses, del agua, lanzaba a la tripulación por
como 300 númidas que se amotinaron en los aires y a continuación dejaba
caer la nave contra el agua, destro-
zándola. Corrió la leyenda de que
CARTAGO PERDÍA SICILIA también ideó un sistema de espejos
capaz de incendiar los barcos ene-
COMO BASE PARA AYUDAR migos desde la distancia, pero este
A ANÍBAL, Y A FILIPO V DE fenómeno ha sido imposible de de-
mostrar en experimentos recientes.
MARCELO conquista Sicilia para Roma. Fresco
MACEDONIA TAMPOCO
EL PÁNICO DE los romanos lle-
del italiano Jacopo Ripanda, inicios del siglo XVI. LE IBA DEMASIADO BIEN gó a tal extremo que, cada vez que
veían asomar una viga o una polea
Hipócrates acabó por tomar la guarnición Heraclea Minoia, o un grupo de iberos que en las murallas, salían corriendo.
de Leontini con una mezcla de mercena- se pasaron a los romanos y acabaron asen-
rios y desertores romanos procedentes del tándose en la isla, ya habían decidido
oeste de Sicilia. Tras ello, declaró la inde- montárselo por su cuenta. Con aquel pa-
pendencia de la ciudad y, una vez que su norama, Cartago perdía las esperanzas de
hermano se le unió, empezaron a lanzar establecer una base en Sicilia desde la que
incursiones contra las posiciones de los prestar ayuda a Aníbal en Italia.
romanos. Estos enviaron a Marcelo como
comandante de las tropas destinadas en Salvado por la campana
la isla. Lo primero que hizo fue arrasar La guerra tampoco iba muy bien para Fili-
Leontini y capturar a la guarnición, azo- po V de Macedonia. Sus ejércitos eran in-
tando y decapitando a los desertores. capaces de quebrar el espinazo del enemi-
Hipócrates y Epicides lograron escapar go, pese a la moral que él mismo insuflaba
cruzándose en su huida con 8.000 solda- en sus hombres combatiendo, cual Alejan-
dos de Siracusa enviados para apoyar a dro Magno, en primera línea de batalla.

H I STO R I A Y V I DA 37
DOSSIER

El macedonio tuvo un golpe de suerte Tras años de guerra, Roma vio la necesidad Aníbal no logró su objetivo de transmitir
cuando, en 210 a. C., Levino fue elegido de centrarse en la eliminación de Cartago, a los italianos la idea de que era su liber-
cónsul y regresó a Roma. El Senado di- y Filipo V la de rehacerse y evitar una más tador. Roma había conseguido crear un
solvió entonces la legión establecida en que posible derrota a largo plazo. Ambos denominador común entre aquellos pue-
Grecia y envió a Publio Sulpicio Galba a contendientes firmaron la paz. Así acabó blos, y algunas ciudades consideraban
sustituir a Levino. Este se encontró sin cualquier esperanza de Aníbal de recibir que la tropa de Aníbal, compuesta en
prácticamente hombres que mandar y ayuda del otro lado del Adriático. buena parte por gentes extrañas, no era
con Filipo V ganando terreno ante aquel sino una horda de bárbaros que venían
inesperado vacío militar. Poco después, Sangre y fuego a destruir la civilización. Además, los
en 207 a. C., los aliados aqueos de los En Italia, ni Aníbal lograba atraer a su aristócratas de las poblaciones italianas
macedonios derrotaron a los espartanos causa a una ingente cantidad de italianos tenían muchos intereses económicos y
en la que sería la única batalla campal ni Roma conseguía expulsar al cartaginés políticos que los ligaban a Roma.
del conflicto en Grecia, la de Mantinea. y a sus veteranos de los territorios cap- Desesperado, Aníbal arrasó la región de
Tras este suceso, los aliados de Roma turados. La guerra en aquella península Campania, avanzó hacia el Adriático y se
firmarían la paz con Macedonia. se convirtió en una lucha de marchas y movió por toda Italia solo para ver cómo,
Para no complicar más las cosas, Roma se contramarchas. De asedios y liberaciones. si conseguía un aliado, los romanos acu-
decidió a enviar en 205 a. C. un contingen- De territorios que cambiaban una y otra dían inmediatamente a devolverlo a la
te de 11.000 soldados para borrar a Filipo vez de manos, siendo repetidamente sa- verdadera fe. No todo fue un fracaso.
del mapa griego, algo que no consiguieron. queados y arrasados por el camino. Aníbal logró que se levantaran los sam-

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CARTAGO

horno que calentaba el agua. Los prisio-


neros murieron asfixiados.
Tarento sería la segunda ciudad en impor- LA CANALLA
tancia en pasarse a Aníbal. Y su caso tenía
un componente estratégico fundamental,
DE ESCIPIÓN
pues la ciudad contaba con un puerto ex- El salvajismo de algunos
celente para recibir posibles refuerzos. romanos con sus vecinos.
Pese a las traiciones, los romanos se em-
plearon a fondo para recuperar todas y BUENA PRUEBA de lo que su-
cada una de las ciudades perdidas. En el frieron los habitantes de Italia en la
caso concreto de Capua, su reconquista guerra la encontramos en Locri. A fi-
fue seguida de un buen escarmiento. Algo nales de 205 a. C., un grupo de pri-
sioneros locrios ofrecieron a Escipión
que debían olerse los líderes afines a Car-
entregar su ciudad mediante trai-
tago, pues se suicidaron antes de la entra-
ción. El general aceptó y envió 3.000
da de los romanos. Después, cuando estos hombres a cargo del legado Quinto
ya controlaban las calles, 53 senadores de Pleminio y de los tribunos Marco
la ciudad fueron arrestados y ejecutados. Sergio y Publio Matieno.
El resto del vecindario se salvó porque se
necesitaban brazos para recoger la cosecha. LA CIUDAD CAYÓ con facilidad,
Capua perdió por su traición la indepen- tras lo cual los romanos se dieron al
dencia y todos los derechos que había saqueo de casas y templos, asalta-
acumulado en las décadas precedentes en ron a los ciudadanos y violaron a
todas las mujeres.
su relación con Roma, y pasaría a ser go-
A CONTINUACIÓN, la guarni-
CARTAGO NO RETUVO A ción formó dos bandas rivales. Una
dirigida por los tribunos y otra por
SUS ALIADOS EN ITALIA, Y Pleminio. La situación degeneró en
una batalla entre ambos grupos y
UN ESCIPIÓN IBA A PONER Pleminio ordenó que se flagelara a
LAS COSAS DIFÍCILES EN los tribunos, lo que los partidarios
de estos se tomaron muy mal, dán-
LA PENÍNSULA IBÉRICA dole una buena paliza al legado.

AL ENTERARSE de la situación,
bernada por un magistrado romano. Poco
LA ARENA del anfiteatro de Capua, ciudad aliada Esicipión partió a la ciudad, apoyó a
de Aníbal durante la segunda guerra púnica. después de su caída, se rendirían otras Pleminio y encadenó a los tribunos
comunidades, como Atella y Calatia, y con para enviarlos a Roma. Pero cuando
el correr del tiempo Roma recuperaría las el general se fue, el legado se dedi-
nitas, los abruzos y otros pueblos. Y en ciudades que no terminaban de rendirse. có a torturar a sus adversarios y
ciudades como Crotona, Locri y Metapon- En aquel ambiente de éxito también creció después los ejecutó.
to se dio muerte a las guarniciones roma- un clima de hastío. Los aliados italianos
nas. La más importante de aquellas de- que siempre habían sido fieles a Roma LOS LOCRIOS CONSIGUIE-
fecciones fue la de Capua. estaban exhaustos. Tras la toma de Taren- RON finalmente colar una embajada
to en 209 a. C., 12 de las 30 colonias alia- en el Senado de Roma, que, infor-
Al horno con ellos mado de los hechos, los investigó.
das de Roma revalidaron su lealtad a la
El Senado libró de toda culpa a Esci-
La población de Capua tenía la ciudadanía República, pero declararon que no podían
pión, pero envió a Pleminio a la ciu-
romana, pero sin derecho a voto o a al- aportar más recursos y hombres. dad para ser juzgado.
canzar magistraturas. Quizá esto influyó Ya daba igual. Aníbal apenas contaba con
en su traición. O quizá sus habitantes cre- aliados en Italia, y los intentos de enviar-
yeron, como tantos otros a su alrededor, le tropas de refuerzo habían quedado en calientes, llegó su sustituto. Publio Corne-
que Cartago iba a ser la primera ciudad nada. Por si fuera poco, un nuevo Escipión lio Escipión, hijo del general del mismo
del Mediterráneo, y ellos querían conver- estaba a punto de echar a los cartagine- nombre y sobrino de su hermano Cneo.
tirse en la primera ciudad de Italia. Sea ses de la península ibérica. Como sus ancestros, Escipión desembarcó
como fuere, un buen día, las gentes de en Ampurias. Después se dirigió a Tarraco
Capua apresaron a los romanos de la ciu- La primera piedra de Hispania e inició los contactos diplomáticos con los
dad, los encerraron en una casa de baños Dos Escipiones habían mordido el polvo caudillos peninsulares. Cuando recompu-
y metieron una buena carga de leña en el allí. En 210 a. C., con sus cadáveres aún so las relaciones, posicionó sus tropas en

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DOSSIER

El general y la doncella
LA LIBERACIÓN DE DETERMINADOS REHENES FUE
LA ESTRATEGIA DE ESCIPIÓN PARA GANAR ALIADOS
LA CAÍDA DE Cartago Nova dejó en ma- devolviéndolos a sus familias para ganarse su
nos de los romanos un botín en forma de má- afecto y aproximarlos a su causa.
quinas de guerra, oro púnico y una buena
cantidad de prisioneros. Diez mil hombres fue- EL GENERAL ROMANO trató especial-
ron capturados. De todos ellos, los ciudadanos mente bien a las mujeres, como fue el caso de
fueron puestos en libertad, se convirtió en es- la cuñada del caudillo Indíbil de los ilergetes.
clavos públicos a los artesanos no ciudadanos Según Tito Livio, la doncella estaba prometida
mientras durase la contienda y al resto, que en a un joven noble y temía que este no la acepta-
su mayoría eran ya esclavos, se les condenó a ra, al creer que habría sido mancillada por los
ejercer de remeros en la flota romana. romanos tras su captura. Escipión en persona
habló con el joven, tranquilizándolo sobre la in-
APARTE DE AQUELLOS hombres, los tegridad de la virtud de su novia y arreglando el
romanos liberaron a 300 rehenes de familias asunto de boda (a la dcha., La clemencia de Es-
nobles de los pueblos de la península ibérica. cipión, de Poussin). Gestos así contribuyeron a
Escipión los trató a todos con suma cortesía, expulsar a los cartagineses de la península.

el Ebro y llegó, tras seis días de marchas su independencia. Al recobrarse, Escipión


forzadas, a Cartago Nova, la colonia central ejecutó a los cabecillas del motín e infli-
de los cartagineses en la península. gió una terrible derrota a los ilergetes,
Una vez allí, convenció a sus soldados de tras lo cual consiguió la rendición del
que Neptuno estaba de su parte y de que último reducto púnico en la península,
había que atacar Cartago Nova a través de Gades, que cayó sin lucha en 206 a. C.
una marisma que daba a los muros peor La guerra mundial se reducía a un puña-
defendidos de la ciudad. Lo cierto es que do de tierra alrededor de Cartago.
unos pescadores de Tarraco le habían chi-
vado cómo funcionaban las mareas en La caballería determinante
aquellas marismas, y Escipión sabía que A lo largo de este relato, los númidas han
sus hombres no perderían pie. La ciudad, ido apareciendo y desapareciendo como
apenas defendida porque los cartagineses los fantasmas que quizá eran. O más bien
estaban muy ocupados tratando de man- como la mejor caballería de la época que
tener el control de diversas tribus, cayó resultaron ser. Desde el inicio de las ope-
como fruta madura. Y con ella el mejor de raciones de Aníbal, estuvieron junto a los
los botines: 300 rehenes que Escipión de- cartagineses. No hay una sola batalla im- Algunos años antes, los númidas ya habían
volvió a sus familias, consiguiendo así portante de Aníbal en Italia en la que no amagado con traicionar su tradicional
ganar unos cuantos aliados más. participaran. Junto a las tribus de la pe- alianza con Cartago y pasarse a los roma-
La derrota de Cartago era solo cuestión nínsula ibérica y los galos, constituyeron nos. Sífax, el gran líder de los masasulios,
de tiempo. Las batallas de Baecula, en
208 a. C., y de Ilipa, en 206 a. C., confir- ESCIPIÓN, QUE SABÍA LO IMPORTANTE PARA ANÍBAL
maron la estrella ascendente de los ro-
manos. Escipión combatía por entonces DEL APOYO DE LOS NÚMIDAS, NEGOCIÓ CON ELLOS
con una amalgama de tribus entre las
que se encontraban componentes de los el grueso de las fuerzas desplegadas en la tribu más importante de los númidas,
mismos pueblos que años atrás habían Italia. Sin su apoyo era casi imposible ob- se rebeló contra Cartago cuando Cneo
vendido a su padre y a su tío. tener una victoria decisiva. Escipión, que y Publio Cornelio Escipión aún vivían.
Solo sufrió un contratiempo cuando, tras lo sabía, inició las negociaciones con estas Su movimiento hizo que Cartago tuviera
caer enfermo, se sublevaron al mismo gentes mientras estuvo en la península que enviar un contingente a su reino pa-
tiempo 8.000 romanos, cansados de años ibérica combatiéndolos. Aquellos jinetes ra hacerle entrar en razón.
de peleas, y los ilergetes, quienes, al man- bien podían cambiar de bando antes de la También contribuyó a su lealtad el que
do de un tal Indíbil, decidieron recuperar esperada invasión de África. lo casaran con Sofonisba, hija del general

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CARTAGO

cartaginés Asdrúbal Giscón. Sofonisba niente Lelio en una expedición de castigo raron el desembarco de Escipión, quien,
tenía las dotes necesarias para convencer que le sirvió también para entrar en con- nada más llegar, puso asedio a la ciudad
a su marido de que trabajase siempre en tacto con Masinisa, a quien no le estaba de Útica. Allí aparecieron los cartagineses
favor de Cartago. El único problema era yendo demasiado bien en la guerra civil y los númidas de Sífax, levantaron un
que previamente había estado prometida que había entablado con Sífax. El númida desordenado campamento de chozas de
a otro líder númida, Masinisa, que lleva- llegó herido al campamento de Lelio a caña y se dispusieron a pasar el invierno
ba combatiendo al frente de sus tropas sumarse a los romanos con entre 200 y bloqueando a los romanos.
durante toda la guerra. Esto, junto a los 2.000 hombres. Una miseria, si lo compa- Escipión aprovechó la cercanía de Sífax
acercamientos de Escipión y a la derrota ramos con los aproximadamente 60.000 para intentar ganárselo y, finalmente, le
que sufrieron Cartago y sus aliados en soldados que Sífax fue capaz de movilizar indujo a creer que quería la paz con los
Ilipa en 206 a. C., haría que Masinisa se a favor de los cartagineses. cartagineses. Lo que realmente hizo fue
replantease su posición. Pese al número, la presencia de Masinisa aprovecharse del conocimiento del terre-
empezó a notarse rápidamente. Los en- no de Masinisa y sus hombres, lanzar un
Última parada, África gaños y emboscadas generados por los ataque sobre los campamentos enemigos
Tras la caída de Gades, Escipión reunió un númidas en batallas anteriores contra los y perpetrar una matanza nocturna que
fuerte contingente en Sicilia con el fin de romanos, ahora los padecían las espaldas casi se lleva por delante al propio Sífax.
invadir África. Primero partió su lugarte- cartaginesas. Los númidas y Lelio prepa- Aquel ataque aumentó la presión sobre

H I STO R I A Y V I DA 41
DOSSIER

tal Tycheo, pariente de Sífax, para que


se uniera a Cartago y a su ejército de ve-
teranos iberos, galos y africanos. Pero ni
siquiera el genio de aquel gran general
iba a poder salvar su patria. En la batalla
de Zama, en 202 a. C., ya no funcionó
ninguna de sus estratagemas anteriores.
El mundo era romano.
Las consecuencias de esta derrota final
fueron terribles para Cartago. Además
de quedar anulados como nación, los
cartagineses tendrían durante años una
espada de Damocles sobre la cabeza que
pocos años después acabaría por cerce-
narlos de la historia, tras una tercera y
decisiva guerra púnica.
Roma, por el contrario, se alzó por encima
de las aguas del Mediterráneo. Se convir-
tió en una especie de Estados Unidos de
la época. La potencia a la que todas las
naciones recurrirían para solventar sus
conflictos internos. El árbitro que ahora
tenía vía libre para ajustar cuentas con
quienes habían intentado jugársela du-
rante la guerra con Cartago.
Fue el caso de los macedonios, a quienes
los romanos declararían la guerra algunos

Útica y desató el pánico en Cartago, que


reclutó en el acto a 4.000 mercenarios cel- ROMA SE CONVIRTIÓ EN
tíberos. Poco iban a durar aquellos celtíbe- UNA ESPECIE DE ESTADOS
ros. En un choque en una batalla posterior,
los númidas de Masinisa y la caballería de UNIDOS DE LA ÉPOCA, EL
aliados italianos expulsaron a sus adver- ÁRBITRO CON VÍA LIBRE
sarios en la primera carga. Después todo
fue un sálvese quien pueda, excepto para PARA AJUSTAR CUENTAS
los celtíberos, que aguantaron estoicamen-
te hasta que perecieron. Es probable que años después, para acabar sojuzgándolos
tampoco supieran en qué dirección huir. en pocas décadas junto a la totalidad de
Tras esta victoria, Escipión mandó a Lelio Grecia. O de los galos, pues, aunque algu-
y a Masinisa, reforzado con nuevos re- nos de ellos continuarían resistiendo al
clutas númidas, a buscar a Sífax, que los mando de un cartaginés llamado Amílcar
esperaba en la capital de su reino, Cirta. en la Galia Cisalpina, finalmente serían
No fue muy difícil capturarlo. A él y a sometidos a la autoridad romana.
Sofonisba, con la que finalmente acabó También sufriría las consecuencias de la
por desposarse Masinisa. Aquello no gus- victoria romana la península ibérica. Ro-
tó a Escipión, que temía la influencia que ma no quería que otra potencia pudiera
Sofonisba pudiera ejercer sobre Masinisa, utilizar aquellas tierras en el futuro, así
y se lo hizo saber al númida. Este le envió que se lanzó a conquistarlas y a enfren-
a su mujer un potente veneno como re- tarse a las tribus que habían sido sus
galo de bodas. El amor de Roma debió aliadas hasta que las transformó en His-
de parecerle más rentable. pania, con la ayuda de muchos viejos
soldados romanos que llevaban más de
Todo es Roma un decenio combatiendo en aquellos te-
ESCIPIÓN desembarca en África, por Michiel
Aníbal volvió a la carrera desde Italia con rritorios y decidieron quedarse a morir Coxcie, c. 1555. A la izqda., Sífax, rey númida.
sus veteranos y consiguió convencer a un en nuevas colonias, como Itálica.

42 H I STO R I A Y V I DA
CARTAGO

Sicilia y Cerdeña también pasarían a ser-


vir en exclusiva a los fines de Roma, sien-
do la primera su principal granero duran-
te años. Algo parecido ocurrió con los
territorios italianos, que, lejos de sacudir-
se el yugo de la República, como les pro-
metió Aníbal, sufrieron largamente las
secuelas de la sangrienta guerra. Aníbal
había arrasado 400 ciudades y asesinado
a unos 300.000 italianos durante su visi-
ta. Eso, sumado al saqueo constante de
unos y otros, transformaría la Italia rural
por completo, entregando la tierra de los
traidores a grandes terratenientes que la
cultivarían con el mayor de los botines de
la segunda guerra púnica: los esclavos.
Las consecuencias de este cambio social
provocarían desajustes en Italia durante
prácticamente dos siglos.
Los únicos que, junto a los romanos, sa-
lieron ganando de todo aquello fueron
los númidas. Masinisa fue el gran vence-
dor de la conflagración mundial. Ganó
una guerra civil, el trono de Numidia y
una larga vida como amigo de los roma-
nos, que lo apoyarían incondicionalmen-
te hasta el día de su muerte.
¿Y qué fue de Aníbal Barca? Lo que le que-
dó de vida lo pasó inmerso en una huida
constante de Roma, sirviendo a reyes que
querían convertir sus dominios en grandes
potencias, hasta que, un buen día, los
romanos exigieron su muerte. Y Aníbal,
que había tenido la República a sus pies,
se suicidó para escapar de la venganza
de sus rencorosos enemigos.

PARA SABER MÁS


CLÁSICOS
POLIBIO. Guerras de Aníbal. Madrid: Gredos,
2011.
TITO LIVIO.Historia de Roma desde su fun-
dación (Libros XXVI-XXX). Madrid: Gre-
dos, 1993.
ENSAYO
BEARD, Mary. SPQR. Una historia de la
antigua Roma. Barcelona: Crítica, 2016.
GOLDSWORTHY, Adrian. La caída de Carta-
go. Las guerras púnicas (265-146 a. C.).
Barcelona: Ariel, 2008.
LANE FOX, Robin. El mundo clásico: la
epopeya de Grecia y Roma. Barcelona: Crí-
tica, 2007.
NOVELA
POSTEGUILLO, Santiago. Trilogía Africanus.
Barcelona: Ediciones B, 2017.

H I STO R I A Y V I DA 43
LA
CATEDRAL
DEL MAR
En 2006, el best seller de Ildefonso Falcones hizo
de Santa María del Mar un lugar más mítico de lo
que ya era. Ahora, una serie lleva la novela a la
televisión. Pero ¿cuál es la historia del edificio?
MARÍA PILAR QUERALT DEL HIERRO, HISTORIADORA

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