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ANÁLISIS DE LA SENTENCIA

Resumen: Esta sentencia reviste importancia en cuanto a que en ella se revisan los
requisitos de ejercicio de la acción pauliana. Además, nos muestra el fin que se pretende
lograr con su ejercicio y la manera de fundarla. Un tema más específico, y controversial
en doctrina, es respecto de la anterioridad del crédito invocado por parte del acreedor
pauliano. En efecto, en esta sentencia este requisito no se da en los términos entendidos
por parte de la doctrina mayoritaria, pero de todas formas el tribunal concede la acción.
Finalmente, nuestra Corte Suprema revoca esta sentencia, la cual fue confirmada por la
Corte de Apelaciones, en el entendido de que no existe un crédito anterior al acto que el
demandante haya podido invocar.
Sentencia del Tercer Juzgado de Letras de Iquique: Import Export Carmen Ltda. c/
Import Export Viva Ltda. y otro.1
La empresa Imexcar Ltda., deduce demanda de acción pauliana en contra de
Importadora y Exportadora Viva Limitada (en adelante Importadora Viva) e Importadora y
Exportadora Sorome Chile S.A. (en adelante Importadora Sorome); todas estas empresas
usuarias de zona franca.
Imexcar Ltda., es dueña del Galpón N° 3, el que constituía el único establecimiento
donde se desempeñaba su giro. En dicho galpón, se encontraba toda la mercadería de la
empresa, la cual fue destruida por un incendio que afectó a ocho galpones ubicados en la
misma manzana, dentro de los cuales se encontraban los galpones de las empresas
demandadas. El referido incendio, se originó a consecuencia de unos trabajos que se
desarrollaban en el galpón N° 1, el cual era propiedad de la Importadora Viva, producto de
la utilización de equipos de oxígeno destinados a cortar estructuras metálicas. A raíz del
fuego utilizado, una chispa afectó al galpón vecino, produciéndose así el incendio que afectó
a toda la manzana.
Por lo anterior, se exige la responsabilidad civil extracontractual de la empresa
Importadora Viva, según lo dispuesto en el artículo 2314 del Código Civil, que establece la
obligación de indemnización a quien ha cometido un delito o cuasidelito que ha inferido
daño a otro, como también por lo dispuesto en el artículo 2320 que señala que toda persona
es responsable por el hecho de sus dependientes. Lo anterior también está establecido en
el Reglamento Interno Operacional de Zona Franca de Iquique, en su artículo 56 bis inciso
2, el cual señala que los usuarios serán solidariamente responsables con sus empleados,
mandatarios, agentes, contratistas o prestadores de servicios por los daños, pérdidas,
deterioros o averías que por acción u omisión éstos causaren en perjuicio de mercancías o
bienes de terceros, disposición que debe entenderse parte de los respectivos contratos que
suscriben los usuarios del sistema franco.
La parte demandante agrega, además, que ante los hechos señalados la demandada
Importadora Viva, deliberadamente provocó su insolvencia a través de tres contratos
1
Tercer Tribunal de Letras de Iquique, 08 de julio de 2009, Rol N° 2807-2006.
celebrados el 28 de octubre de 2005, y que por los cuales vende todos sus bienes
consistentes a la otra parte demandada, la Importadora Sorome.
Como argumentos de derecho, la parte demandante alega que se cumplen todos los
requisitos que hacen procedente la acción establecida en el artículo 2468: la existencia de
un crédito anterior al acto, dado por el ilícito civil del daño provocado por el incendio; los
actos fraudulentos configurados por los tres contratos celebrados; el perjuicio al acreedor
producto a la insuficiencia de activo de la demandada para pagar el crédito; y la mala fe
tanto en la Importadora Viva (deudora del crédito) como también respecto de la
Importadora Sorome (que sería el tercero), puesto que los contratos se celebraron después
del incendio, además de que esta última declara expresamente en las escrituras de los actos
cuya revocación se solicita de los compromisos financieros de la parte vendedora.
Ante esto, los demandados manifiestan que los actores carecen del presupuesto
básico que se requiere para ejercer la acción pauliana, esto es, que revistan de la calidad de
acreedores, ya que fundan su pretensión en una mera expectativa de obtener sentencia
favorable sobre indemnización de perjuicios. Terminan señalando que sus actuaciones se
ajustan a la buena fe.
El Tribunal de primera instancia, en virtud de los antecedentes y pruebas
entregadas, da por acreditado los supuestos de hecho alegados por la parte demandante.
Luego se pronuncia sobre los argumentos de derecho, específicamente, en cuanto a si se
cumplen o no los requisitos de ejercicio de la acción pauliana. Para estos efectos, el Tribunal
da por acreditado que los actos ejecutados por la Importadora Viva son voluntarios y
onerosos, los que produjeron la transferencia de todos sus bienes a la Importadora Sorome.
Además, estima que el fraude se plasma en que estos actos fueron celebrados sólo 18 días
después del incendio, también que por el mérito de los instrumentos en que constan se
manifiesta la intención de concluir en Chile todos los negocios que tenga la Importadora
Viva, y por último el hecho de que no se tenía autorización por parte de la Zona Franca de
Iquique para celebrar dichos actos, como también de que la parte compradora no ostentaba
el carácter de usuaria del sistema franco, por lo que estos actos no tenían la aptitud
necesaria para producir inmediatamente efectos jurídicos, sino que tenían por objeto la
intención precisa y determinada de perjudicar a los acreedores.
En resumidas cuentas, se hace una enumeración de los requisitos para el ejercicio
de esta acción. En este sentido, el Tribunal, en el considerando duodécimo, indica que para
la procedencia de esta acción es necesario:
a) Que el acto sea susceptible de ser atacado por la vía de la acción pauliana, a su
respecto el artículo 2468 no hace distinción alguna, sólo se limita a los actos voluntarios del
deudor;
b) Que el acreedor tenga interés, y lo tendrá cuando su deudor disminuya su
patrimonio de tal manera que no pueda hacer frente a sus obligaciones o agrave el estado
de insolvencia en términos tales que los acreedores vean disminuidas aún más las
posibilidades de pagarse con los bienes del deudor. De este requisito, señala el Tribunal, se
desprende como consecuencia el carácter subsidiario de la acción;
c) El hecho de que el acreedor que entabla la acción pauliana, debe tener esta
calidad antes al acto o contrato que se trata de dejar sin efecto mediante su ejercicio. Esto
confirma lo que me refiero más adelante, respecto a que el Tribunal adecúa su
argumentación a lo establecido por la doctrina mayoritaria;
d) Por último, que el actuar del deudor sea fraudulento, esto es que haya ejecutado
el acto o contrato con el ánimo de perjudicar a sus acreedores. En caso de tratarse de un
acto oneroso, debe concurrir además el fraude pauliano, es decir, que tanto el deudor como
el tercero adquirente sepan del mal estado de los negocios del primero.
Es importante la argumentación del Tribunal respecto del requisito cuestionado, es
decir, respecto de la calidad de acreedor de la parte demandante. Para ello, los demandados
alegan que no puede existir un crédito en su contra sino media una sentencia firme y
ejecutoriada que los condene. Pero el Tribunal, considera que la obligación de
indemnización nace en el momento mismo del siniestro, según el tenor del 2314, sin que
sea admisible la alegación de los demandados en orden a no existir a la fecha de la
interposición de la demanda, por acción pauliana, una sentencia ejecutoriada que haya
declarado la existencia de la obligación que los convertiría en acreedores de la parte
demandante. Agrega, además, que el carácter del juicio en que se discute la obligación
derivada de responsabilidad extracontractual tiene el carácter de declarativo, de modo que
la obligación existe desde el instante en que concurren los requisitos legales y no desde la
dictación de la sentencia.
Por esas razones, termina acogiendo la demanda por acción pauliana, con el objeto
de revocar los tres contratos antes referidos. Apelada esta sentencia, la Corte de
Apelaciones de Iquique se limitó a confirmar el fallo de primera instancia sin agregar nuevos
argumentos.
Relevante es que el Tribunal no se refirió expresamente a la hipótesis de la
preordenación de la insolvencia en vista de un crédito futuro, al contrario, su
argumentación fue encaminada a modo de que se ajuste a lo que nuestra doctrina
mayoritaria establece, esto es, que el crédito invocado sea anterior al fraude. Si bien, el
Tribunal tiene razón en considerar que la responsabilidad por el incendio nace a la época
del mismo, por lo que nacería también un crédito a favor de los demandantes, lo que
claramente ajusta temporalmente el requisito de la anterioridad del crédito al fraude, ya
que los actos impugnados fueron celebrados con posterioridad al siniestro; podría a lo
menos tratado de morigerar este principio, según el cual el crédito debe existir antes del
fraude, argumentando que bastaría con que al momento del acto fraudulento el crédito
haya existido en su principio.