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1900-1993 l
JU.6TO SIERRA Y ARGENTINA
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CIUDAD DE MÉXICO
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ESTUDIO INTRODUCTIVO, PREÁMBULOS


A LOS TRATADOS Y NOTAS AL TEXTO

POR

FRANCISCO LARROYO

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EDITORIAL PORRUA, S. A.
AV. REPUBUCA DE ARLENTINA, íS. MEXICO. 1993
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ARISTÓTELES

TRATADOS DE LOGICA
(EL ORGANON)

CATEGORfAS, PRECEDIDo DE LA'


ISAGOGE, DE PORFIRIO
PERI HERMENEIAS (DE LA PROPOSICIÓN)
PRIMEROS ANALlTICOS (DEL SILOGISMO)
SEGUNDOS ANALlTICOS (DE LA DEMOSTRACIÓN)
TÓPICOS (DE LA DIALÉCTICA)
REFUTACIONES SOFfSTICAS (DE LAS FALACIAS)

ESTUDIO INTRODUCTIVO, PRt:AMBULOS


A LOS TRATADOS Y NOTAS AL TEXTO

POR

FRANCISCO LARROYO

NOVENA EDlCION

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EDITORIAL PORRúA, S. A.
AV. REPÜBLICA ARGENTINA . .15
MEXICO, 1993
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Primera ediciÓn en la ColecciÓn "Se~, cuantos ... ", 1969

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Derechos reserVados .
ESTUDIO INTRODUCTIVO

LA LOGICA GRIEGA · HASTA

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·Copyright ©•1993

El estudio y las características de esta edición son pruple<Jad de la


Eó.ri'oRIAL PORRO A,· s. A~ ·
Av. República Argentina, 15, MéxiCÓ 1, ·o, F.
ARISTOTELES

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Qued!l hecho· el depó~ito que marca la ley

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ISBN 968-432-287~9

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IMPRESO EN MÉXICO
PRINTED IN MEXICO
Se declara con justicia que es Aristóteles el fundador de la lógica
a título de ciencia. Dos razones lo muestran y demuestran a satis-
facción.
Una:1 es el primero que con clara conciencia filosófica separa la
indagación lógica de todo otro saber. Aun en Platón, por ejemplo, la
dialéctica está en constitutivo nexo ,con la metafísica. ·
Otra: es quien, también por vez_priníéra, concibe y realiza una
exposición sistemática de los filosofemas lógicos. El mismo lo advierte
al reclamar, en el último capítulo de su tratado sobre las Refutaciones
Sofísticas, el mérito de haber creado una nueva disciplina frente al
arte, exento de principios universales, de los retóricos.
De cierto: Aristóteles encontró en su época no pocas elucidaciones
16gicas. Inclusive se menciona un tratado, perdido, de Demócritg, bajo.
el título de Pcri logikoon ee kanoon. (Acerca de la lógica o canónica.)
Hay más: el filosofar de Aristóteles es ya un filosofar histórico. No
sólo se informa de doctrinas pretéritas; las expone y recibe a benefi=-
cio de inventario. Es, sin linaje de duda, el primer historiador crítico
de la filosofía.
Aristóteles, sí, compila por esta vía, las ideas precedentes, pero
organiza éstas al lado de sus muchos hallaigos, en un cuerpo de doc-
trina, en un sistema. Para ello, vino en su ayuda también el desarrollo
ya alcanzado de la matemática y· de otras ciencias particulares, sobre
todo d.; la zoología y botánica, en cuyo progreso tuvo él mismo papel
decisivo y creador.
El presente estudio introductivo queda dividido en dos partes, aten-
diendo así a la relevancia de Aristóteles en tal dominio del saber,
como a los propósitos críticos y aleccionadores que aquí se persiguen:

l. La lógica prearistotélica
11. La lógica aristotélica

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t'·

LA LOGICA PREARISTOTELICA

Los primeros filósofos gríegos tratan de averiguar qué sean propia-


mente las cosas. Sus respuestas ya difieren de las opiniones populares .
.Éstas, a decir verdad, se habían obtenido directamente de la percep-
ción sensible. Propagadas de gent:racíón a generación habíanse fijs--
do y petrificado en fórmulas por obra del lenguaje. Cuando se superan
por el pensamiento humano -y en esto reside, al fin de cuentas, el
hecho científico- se logra pur las necesidades lógicas que se le impo-
nen en su faena explicativa de lo dado. Et filosofar nace, aunque no
se advierta ello por lo pronto, gracias a una incompatibilidad entre
observación sensorial y pensamiento: lo que se da en forma inmediata
a la representación parece insuficiente a las exigencias del pensar
conceptuaL

l. DOCTRINAS DEL PERÍODO COSMOLÓGICO

Se llama cosmológico al primer período de la filosofía griega, dado


que su preferente objeto de reflexión lo constituye el mundo externo
(cosmos). Se extiende del año 600 al 450 a. de C. y está representado
por variadas doctrinas: ·
a) El hilozoísmo. (de hyle, .materia, y zoone, vida), que enseña
que eL principio (arché) del mun~o es una materia vitaL Dentro de
.esta corriente se concibe como causa del mundo ya el agua o-lo hú- ·.
medo (.Tales de Mileto), ya el aire (Anaxímenes), ya algo indefinido,.
ápeiron (Anaximandro) ..
b) . El eleatismo (Jenofanes, Parménides, Zenón), que afirma que
la .causa de todo es algo. inmutable, invariable, sólo asequible a la ra-
zón; por tanto, por sobre toda experiencia y representación de los
sentidos. ·
e) El transformismo (Heráclito) que, contra el eleatismo, trata
de mostrar que todo cambia y muda conforme a una ley universal.
d) El dualismo (Anaxágoras) que admite como causa del uni-
verso un doble principio de explicación: el nous (espíritu) y la mate-
ria, constituida por partículas semejantes (homeomerias).

r XI
ESTUDIO INTRODUCTIVO XIII
XII TRATADOS DE LÓGICA

e) El eclecticismo (Diógenes de Apolonia), que admite tanto el 3. CUALIDADES SENSIBLES Y EXPLICACIÓN


aeer de Ana:timenes como el nous de Anaxágoras. La arché queda
definida a manera de éter divino. Otro estímulo de los orígenes de la lógica llegó a ser el problema
f) El pluralismo (Empédocles)'; que proclama la clásica doctrina de los caracteres cualitativos de las cosas. Empédocles sostenía que
de los cuatro elementos (agua, aire, tierra y fuego) a título de prin- las cosas eran mezclas de los elementos; pero no resolvió el problema
cipios de. las cosas, los cuales por amor y odio se unen y separan. de ahí derivado, a saber, cómo es posible comprender las cualidades
g) El atomismo (Leucipo), que reconoce infinitas partículas in- peculiares de los fenómenos partiendo de la· combinación de las pro-
divisibles (átomos) en movimiento a manera de factores reales de la piedades de los elementos y, en la medida en que la tradición nos in-
naturaleza. forma, ni siquiera se lo propuso. Tal vez afirmó con Parménides que
h) El pitagorismo (Pitágoras, Fil9lao), que postula el pensamien- toda suerte de cualidades específicas son mera ilusión de los sentidos.
to de que sólo por obra de relaciones matemáticas es concebible el También es probable que el viejo atomismo de Leucípo haya llegado
cosmos. Los números, así, se convierten en principios de las cosas? a la misma convicción. Puesto que las cosas singulares se componen
de átomos y lo verdaderamente real de éstos es la forma, disposición
y movimiento, las otras propiedades no constituyen sino un engaño
2. · OBSERVACIÓN SENSORIAL Y PENSAMIENTO
sensorial.
La reflexión lógica se origina en el período cosmológico justamen- Quizá todas estas dificultades empujaron a Anaxágoras a reco-
te cuando se advierte la diferencia entre observación empírica y pen- nocer la invariabilidad de las cualidades y el incontable número d~
samiento. En efecto: cuanto más se alejan las teorías explicativas de elementos. Pero a él se le presentaba la dificultad opuesta: si todo
las representaciones habituales, tanto más llegan sus autores a la con- está contenido en todo, ¿cómo es posible que cada cosa singular apa-
vicción -de ·que lo descubierto por ellos, poseía su fundamento en algo rezca con una de estas cualidades? En parte, explicó esto diciendo
diverso al de la creencia cotidiana. Atln, ciertamente, no tenían mucho que muchos elementos constitutivos de las cosas no son perceptibles
que decir sobre tal . problema: a la "verdad" oponían la opinión dada su pequeñez y que, por lo tanto, sólo el pensamiento nos puede
( doxa), y a menudo se afirmaba que sólo la propia doctrina era ver- informar sobre las verdaderas propiedades de los seres. También es
dadera; las otras, f~lsas. únicamente estaban seguros de que su doc- probable que haya compartido el pensamiento involucrado ya en el
trina era fruto del pensamiento, al paso que los demás hombres per- ápeiron (lo indeterminado)~ de Anaximandro, a saber, que una mezcla
manecían prisioneros en la apariencia de los sentidos. Sólo el pensar perfecta de cualidades determinadas produce algo indiferenciado. De
descubre la verdad, los sentidos suministran mentira y engaño. El este modo caracterizó la mezcla primitiva de todas las cosas, de la
' valor del pensamiento se exagera en extremo: no sólo se ve en éste que se ha originado el universo, como algo, por completo, exento de
la úqica fuente de lrt verdad; incluso se declara que sus adquisiciones cualidades; un pensamiento que le ha permitido, además, hacer ver
que los cuatro elementos de Empédocles no son p'ropiamente sustan-
pueden ser paradójicas a los sentidos.
Es curioso observar que el mismo aserto trata de justificarse en cias, sino mezclas. 2
forma directamente opuesta por dos pensadores, Heráclito y Parméni-
des, tan próximos en el tiempo. Aqúél ve el engaño de los sentidos 4. PERCEPCIÓN Y NÚMERO
y el error de las gentes en que la percepción burla al hombre con la
falsa apariencia de cosas invariantes; éste, en cambio, combate a los En cierto sentido, los primeros filósofos griegos acentúan el valor
....._sentidos porque tratan de persuadirnos de que, en verdad, existen mo- del pensamiento conceptual. Sólo la razón, el l6gos, es apta para cono-
vimiento y cambio, devenir y perecer, variedad y multiplicidad. Pre-
cisamente la doble forma en que aparece· semejante afirmación reveia
r cer. Esta orientación adquiere en los pitagóricos una forma específica.
?ara ellos, conocimiento es determinación conceptual. Si esto, por una
parte, implica estrechez metódica; por otra, significa un extraordinario
que no es el resultado de una pesquisa empírica, sino la expresión de
1
,
una exigencia lógica. ~ \V_ Windelband, Historia general de la filosofía. Traducción de F. Larra-
1 Cfr. F. Larroyo, Sistema e historia de las doctrinas filosóficas. Colabora- l yo. "El Ateneo". México-Buenos Aires, 1960.
ción de E. Escobar. Editorial Porrúa, S. A .. México, 1968.

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ESTUDIO INTRODUCTIVO XV
XIV TRATADOS DE LÓGICA

progreso; pues se llega a caracterizar, por vez primera, de modo posi- 6. EL FACTOR PSICOLÓGfCO
tivo, la función privativa del pensamiento frente a la de la percepción.
Sólo por medio del número, enseña Filolao, es posible conocer la esen- No obstante que el filosofar volvió su mirada en un principiO, fun-
cia de las cosas. En otras palabras: nus formamos un concepto de ellas damentalmente, al mundo externo, la actividad anímica del hombre
en la medida en que descubrimos su determinación matemática. Así lo también ha reclamado su atención. Esto se explica porque, al fin y al
habían aprendido en la música y en la astronomía y así lo exigían y' cabo, la psique y sus procesos tuvieron que ser considerados como ma-
buscaban en todos los demás territorios. Pero cuando advirtieron que nifestación y producto del universo entero. En efecto, el alma y su acti-
esta exigencia sólo podía ser satisfecha plenamente en el mundo per-
fecto de las constelaciones' sacaron la conclusión de que la ciencia sólo
tiene que: abarcar el reino del orden y de la perfección, y de que, paré;

,. vidad quedan incorporadas en el acontecer universal; son para estos
pensadores una de tantas cosas del cosmos; y puesto que aún piensan
como algo material el principio explicativo de la naturaleza, fundan,
el reino de lo imperfecto, del cambio desacompasado, esto es, para h1 , sea dicho con todo rigor, una psicología sbmática ..
Tierra. sólo puede hablarse de un arte empírico. ·El alma es ante todo fuerza motriz. Para Thales los magnetos y, en
genenil, el mundo entero están provistos de almas, esto es, "dioses";
La esencia del alma individual se identifica desde luego con aquello
5. LA PREHISTOHIA DEL PRINCIPIO DE CONTRADICCIÓN que se ha elevado a la categoría de principio motor de la realidad en-
tera: Anaxímenes la encuentra en el aire, Heráclito y Parménides, en
Otra determinación específica del pensar se vislumbra en las argu- el fuego; Leucipo también la ve en los átomos ígneos; Anaxágoras, en
mentaciones de Zenón de Elea, el polemista de la Escuela. Éste, en sus fin, en la materia racional propulsora del mundo (nous). Allí dondE:
polémicas, echó mano de razonamientos de acuerdo con un método falta un principio corporal semoviente, como ocurre en Empédocles, se
denominado dialéctico, que consistía en admitir a manera de hipóte- llama alma a la mezcla que circu;nda el organismo, a saber, la sangre.
sis lo que afirma el -adversario para sacar de ahí lógicamente conse- Diógenes de Apolonia halla la esencia del alma en el aire mezclado con
cuencias absurdas que lo confundían. Por ejemplo, Zenón acepta hipo- sangre, bien que bajo el imperio de lo racional. Los pitagóricos, por su
téticamente la multiplicidad y el movimientó para demostrar que tal parte, enseñan que el alma es un número.
pensamiento es absurdo. De las propiedades que hoy se atribuyen a lo "anímico"; los filó-.
Para refutar a sus adversarios urdió toda una serie de argumentos sofos presocráticos han destacado la. capacidad ,de representación de
-el más famoso de los cuales es el de Aquiles y la tortuga- contra cuanto atribuyeron al alma; lo cual eonfinna, una vez más, su vaca- ·
, la realidad del movimiento. Si una tortuga· parte con ventaja sobre -el ción teorétka.
raudo Aquiles •. qtre ·la-· sigue, éste no podrá alcanzarla jamás, porque
para hacerlo tendrá que llegar antes a la posición precedentemente OCU" 7. SABER. UN !VERSAL Y· ALMA .
pada por la tortuga, la.·cual, mientras tanto, se habrá desplazado otro
intervalo por .pequeño que sea; y así sucesivamente, de tal modo que Siendo el alma individual, como fuerza motrii, una parte de la
la distancia entre Aquiles .y el animal no se réducirá nunca a cero por fuerza que impulsa al universo entero, el saber individual no puede
mucho que se acorte~ Poco .importa-que los sentidos nos demuestren lo ser otra cosa que una parte del saber universal. De modo más claro
contrario: lo que interesa .es que el movimiento es. irracional, puesto se advierte esto en Heráclito y Anaxágon¡s: cada individuo no posee
que el concebirlo lleva a conclusiones absurdas. ni más ni menos saber que el que ha recibido de la razón universal
Como se advierte, elcriterio aquí empleado es el del principio lógico (el fuego en Heráclito, el nous en Anaxágoras). Incluso a Leucipo y a
de la contradicción: no puede afirm~rse y negarse lo mismo de algo. Diógenes de Apolonia no son ajenos estos pensamientos.
Por esta vía dialéctica se iniciaba el descubrimiento de las leyes del Heráclito, sin embargo, se aparta paulatinamente de semejante in-
pensar. 3 terpretación física del conocer que Anaxágoras había extremado hasta
un concepto cuantitativo. Esto significa que Heráclito vuelve al postu-
lado epistemológico. La razón cósmica de la que el hombre participa
.1 F. Larroyo, op. cit.

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¡~~', TRATADOS DE LÓGICA ESTUDIO INTRODUCTIVO XVII
XVI
¡, al conocer es siempre y en todo lugar idéntica a sí misma; el lógos de pueda existir entre su forma periférica y la de sus objetos de conoci-
~~ miento. Además, a los hechos psicofisiológicos. de ver, oír y oler aplica
li Heráclito y el nous de Anaxágoras se distribuyen por el universo entero
¡: a modo de una fuerza semoviente y homogénea. Saber, por lo tanto, su doctrina, haciendo gala, no pocas veces, de finas observí:tciones. 5
F significa percatarse de lo general; es la ley y el orden a que se tiene
que someter cada uno de los hombres. En el sueño, en la opinión sub-
jetiva, el individuo posee su propio mundo; el saber, en cambio, es 9. DE LA RETÓRICA A LA LÓGICA
común a todos: Dracias a este carácter de la ley universal, la noción
de saber toma su sentido regulativo; y la sumisión al orden cósmico, La segunda etapa de la filosofía griega (del año 400 al450 a. de C.),

r
a esta ley universal, aparece como un deber no sólo intelectual, sí que representada por los sofistas y Sócrates, es de señalada importancia en
el desarrollo de la lógica. Puede decirse que, con ella, comienza a des-
también político, moral y religioso. 4
lindarse el campo de esta última disciplina.
Los sofistas, convirtiendo la retórica de un arte tradicional en .una
técnica, realizan investigaciones lingüísticas y llegan a ser los creado-
8. LA EXPLICACIÓN MECÁNICA DEL CONOCER
res de la gramática y de la sintaxis: hacen estudios sobre las partes en
La razón humana, empero,, es una manifestación de la razón cós- la oración, el uso de los vocablos, la sinonimia y la etimología. Pró-
mica, para Heráclito. En el hombre despierto, dice, afluye la razón dico, Ripias y Protágoras se destacan sobre todos en estas faenas.
cósmica a través de los sentidos abiertos (la vista y el oído, sobre todo), La retórica, a Ía sazón, tenía un carácter oratorio. Así se vieron los
y, por ello, el hombre conoce, si bien sólo cuando exista en el hombre sofistas impulsados a bosquejar una doctrina del arte de probar .Y refu-
tanta razón o alma que vaya al encuentro de la que le llega por obra tar. Protágoras mismo escribió un tratado, tal vez el más importante,
del movimiento externo; pero el conocer consiste en esta acción recí- Sobre el arte de refutar, y formuló la ley de los juicios contradictorios
proca entre la razón externa y la interna. diciendo que para cada cuestión pueden darse dos proposiciones en
~ pugna. De este modo llegaba a descubrir teoréticamente el proceso
Por su parte, Parménides subraya la dependencia en que se encuen-
lógico que ya Zenón había aplicado en su dialéctica.
tra el pensamiento respecto de los fenómenos corporales; la naturaleza
de las mezclas de los elementos condicionan en cada caso el pensar de
t A veces no se trata de convencer a lm~ oyentes echando mano de
los hombres; lo que viep.e a confirmar, pur otra parte, la identidad recursos lógicos; más bien se actúa no dejando escapar ninguna equi-
de las funciones /corporales e intelectuales por él defendida. Con más vocidad del lenguaje, ninguna deficiencia de la expresión popular;
claridad aún rechaza Empédocles la diferencia psicológica entre pensar en una palabra, se buscan todos los medios para llevar al interlocutor
y percibir, cuando hace ver que toda variación corporal trae consigo
una variación racional y que la capacidad int~lectual del hombre es un
1 al absurdo. A menudo entran en juego retruécanos lingüísticos, gra-
maticales, etimológicos, rara vez lógicos; y mezclados a ellos bromas
groseras, exentas de agudeza.
producto de la peculiar mezcla de su sangre. 1
Estos pensadores evidencian aún más su interpretación echando
mano de hipótesis fisiológicas. Parménides enseñó en su física la idea 10. LA ERÍSTICA
de que lo semejante percibe lo semejante, lo caliente en el mundo
externo lo caliente en el hombre; incluso lo helado del mundo circun- 1 Tal afición a disputar se llama erística (de eristiké, disputa, y tech-
né, arte). Tuvo gran resonancia en un pueblo como el ateniense, lo-
dante, lo helado de un cadáver, y Empédocles llegó hasta afirmar, apro-
vechando su doctrina de las emanaciones y de los poros de los sentidos, r¡ cuaz y vanidoso: al lado de los dos hermanos Euthidemo y Dionisoro
según la cual cada órgano sólo puede ser afectado por aquella partícula !
señalados por Platón, la han cultivado los megáricos, cuyo jefe de escue-
cuyos efluvios se acoplan a sus poros, que cada elemento de nuestro la, Euclides, también se ocupó de un arte de refutar. Hiciéronse céle-
cuerpo capta igual elemento del mundc externo; esto es, explicó la bres sus discípulos Eubúlides y Alexino por sus sofismas, que provo-
energía de los órganos sensoriales por la relación de semejanza que 1~ caran gran admiración en la antigüedad. Entre éstos se encuentran

N. Abbagnano, Historia de la filosofía. I. Barcelona, 1955. 5 Cfr. W. Windelband, op. cit.


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XVIH TRATADOS DE LÓGIC/,
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dos, el del "montón" y el de la "calva". ¿Forman un montón dos, tres, ESTUDIO INTRODUCTIVO
[' cuatro granos, etc.? ¿En qué momento se produce el montón? ¿Cuándo
XIX
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se es calvo, esto es, la caída de qué pelo (el primero, el segundo, el Para Gorgias: P el ser (el ser de los eléatas, el ser invariante,
tercero, etc.) produce la calvicie? 6 inmutable) no existe; 2 9 aun en el caso de que existiera, no podría
Entre los erísticos son también habituales las preguntas de tor- conocerse, y }Q admitiendo que se conociera, no sería posible comu-
mento, cuya respuesta, lo mismo afirmativa que negativa, es absurda, nicarse de un hombre a otro.
impidiendo al que contesta emitir la conclusión deseada. He aquí ejem- Una resonancia importante, empero, tiene esta doctrina. Se trat:o;
plos típicos: ¿Acabas de matar a tu padre? ¿Has tirado ya los cuernos? nada menos que el planteo del problema de la· comunicación humar::.'.
¿Cómo se irasmii:c el saber? El conocer es un acto personal, dice Go -
gias, que cacia cual obtiene en su í uero interno. En la educación Po
11. POSIBILIDAD Y REALIDAD. LA IDENTIDAD nay, de fijo, un lr:Jsiado o enirega de un objeto de parte de qukn
habla (el m8ec:trcl) a quien escucha (el alumno). Ei conoce; es w
Diódoro Cronos, un megárico, renovó las pruebas contra el movi-
esfuerzo individuéii, una elaboración DersonaJ, guc supone l1J1<! adc<U:-
miento, bien que sin profundizarlas ni reforzarlas. Incansable en la
sición DrC'iÍa. íograóa de la prooi2 mane:·:·
invención de aporías, sofismas y contradicciones, descubrió el supues-
to argumento contra el concepto de la posibilidad. Afirmaba: sólo lo
real es posible; pues algo posible que no fuera real, sería, precisa-
mente, lo imposible. 13. EL RELATIVISMO LÓG!CO
En otro sentido hacen los sofistas próximos al eleatismo, una apli-
cación extrema del principio de contradicción y una .correspondiente Otra doctrina importante en la historia de las ideas, es la de Pro-
hipérbole del principio de identidad. Ya Gorgias parece que trataba tágoras (480-41 O). Se llama relativismo y, para fundarla, echa mimo
de descubrimientos psicológicos.
de justificar su doctrina de que todos los juicios son falsos, debido a
. que no se puede predicar de una cosa sino lo. que ella en sí misma 1
Protágoras niega al pensamiento toda superioridad sobre la per-
1
es; y los cínicos, así como Stilpon, el megárico, han hecho suyo seme- cepción, y partiendo de ello, llega a postular la identidad psicológica
jante pensamiento. De acuerdo con él, sólo los juicios de identidad
son verdaderos como lo bueno es lo~bueno, el hombre es el hombre, ·
l entre pensar y percibir.
Ahora bien, como la percepción es el producto de dos movimien-
etc. Por consecuencia, juzga:r y discutir es tan absurdo, como, según tos reCíprocos (el del objeto percibido y el del alma que percibe), es
el principio eleático, la pluralidé!d y el movimiento. Así como en la ella misma algo diverso del sujeto y del objeto. Condicionada por 8111-
metafísica de Parménides, que asoma en ocasiones tanto en la filosofía bos, es. sin embargo, heterogénea de ellos. En este descubrimiento, de
de los megáricos como en la de los cínicos, la carencia de conceptos trascendental importancia, radica la teoría dela subjetividad de. la per"
ontológicos de relación impide. el vínculo necesario entre unidad y di- cepción sensible.
versidad y conduce a la negación de lo múltiple, aquí, la falta de con- Sin embargo, tal doctrina. se mantiene dentro de ciertos, límites.
ceptos lógicos de relación hace imposible atribuir a un mismó sujeto Puesto que Protágoras· no admite, siguiendo a los pensadores preceden·
dos o más predicados. tes, que la conciencia pueda darse sin contenido alguno, enseña qúe
en aquel doble movimiento tiene lugar: primero, el percibir ( aís-
12. EL NEGATIVISMO LÓG~CO theesis) del hombre y; segundo, el contenido de la percepción (tó
aisthetón) del objeto. Por lo tanto, la percepción es el conocimiento
La actitud erística condujo directamente a un negativismo radical, adecuado de ·Jo percibido, pero nunca de las cosas mismas. Toda per-
con Gorgias (483-375), quien termina por declarar que explicar y cepción es verdadera siempre y cuando en el instante en que aparece
conocer la existencia es imposible. provenga de la cosa el contenido representado. El hombre no conoce
o Les penseurs greques avant Socrate. Traducción. estudio y notas por J. las cosas como SOil, sino como son para él, y sólo para él, en el mo-
Voilquin. París, !964. mento de la percepción: son en cada instante como él se las repre-
senta. fste es el sentido del relativismo protagórico, según el cual,
para cada individuo son las cosas como le aparecen; y que se expresa
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XX TRATADOS DE LÓGICA
ESTUDIO INTRODUCTIVO XXI
en el célebre postulado: "el hombre es la medida de todas las cosas,
de las que son en cuanto son, y de las que no son en cuanto no son". 7 poder divino, la misión del hombre es aspirar al saber") se torna, a la
postre, un disfraz pedagógico: su final objetivo es conducir al inter-
locutor, por propia reflexión, a la verdad moral. De esta suerte, Só-
crates viene a dar la debida respuesta al problema de la comunicación
14. LA FILOSOFÍA DEL CONCEPfO
docente, que había planteado Gorgias.
La doctrina de Sócrates (469-399) rechaza relativismo y escep- Esta segunda etapa del método consta, a su turno, de dos partes,
ticismo: su método tiene el designio de obtener conocimientos univer- destructiva y negativa una, creadora y positiva la otra. La ironía so-
salmente válidos. Sócrates hace del examen de sí mismo un método crática, la primera, es el arte de rebatir, de exhibir la ignorancia del
filosófico. Nosce te ipsum (conócete a ti mismo): he ahí su principio. aparente sabio y se llama eléntica (de elenchos, objeción); la segunda
En efecto, el examen de casos concretos, vividos por cada cual, es el es el arte de ,dar a luz ideas de cada cual, de descubrir la verdad, que
medio para descubrir las ideas generales, los conceptos. Para averiguar, debe orientar la vida y se llama mayéutica (de mayeuein, parir) o
por ejemplo, lo que sea la valentía moral, hace que su interlocutor heurística (de heuris ristiché, arte de descubrir).
reflexione sobre un hecho valeroso que haya experimentado, 'y me- Sócrates percibe con hondura que la meditación filosófica es auto-
diante un análisis pertinente, procura que ascienda al concepto (defi- actividad. Mediante preguntas pertinentes (forma dialogada) conduce
nición) de la virtud examinada, a la idea de la valentía, que todo el maestro a Jos discípulos a encontrar, por sí mismos, lo buscado.
hombre sensato puede reconocer. El criterio de verdad de Sócrates es Todo esto por un procedimiento que parte de la experiencia concreta
un antropologismo general (es verdadero lo que parece a todos ver- y singular para elevarse a las ideas generales. Por la circunstancia ·de
dadero). Con estas ideas se plantea y resuelve el problema filosófico conducir al interlocutor a la verdad, se le llama a tal procedimiento
epagogía (de epagoge, conducción) .8
de la definición de los conceptos.
Sócrates, como los sofistas, acude a la plaza pública a instruir a
sus conciudadanos. Se distingue de aquéllos en que no es un mercader 15. LA EPISTEMOLOGÍA MATERIALISTA DE LOS ÍDOLOS
de la sabiduría. No conversa como un hombre que oculta su ignoran-
cia con frases seductoras: quiere, en comunidad de trabajo, descubrir Demócrito (460-370 a. de C.), ya del período sistemático de la
la verdad, pues es consciente de que ignora demasiado, a diferencia filosofía griega, que se extiende desde la muerte de Sócrates (399)
de los sofistas que, creyendo saber todo, ni siquiera se dan cuenta de hasta la muerte de Aristóteles (322), formula de manera materialista
su ignorancia. la doctrina epistemológica de la copia, según la cuaL el conOcimiento
Ante todo, Sócrates trata de interesar vivamente al interlocutor consiste en reproducir, acaso copiar, en el alma, el objeto por conocer.
sobre el tema. Para ello, lo exhorta, mediante oportunos apóstrofes. Demócrito vio con claridad que el problema de la ciencia consiste
:B.sta es la primera etapa de su método, y se Ilamaprotréptica (de pro, en explicar mediante conceptos la realidad. Ahora bien, la realidad
primero, y trepo, cambiar, mudar), pues se tratá de hacer variar la verdadera, consta de átomos en movimiento. El mundo de los fenó-
conversión sacando al hombre de su cotidiana vulgaridad para intro~ menos, ello es, de cuanto aparece, tiene su radical explicáción en los
ducirlo en un diálogo filosófico. átomos y su desplazamiento. Lo que la conciencia humana reputa como
Acto seguido, se inicia la indagacion (segunda etapa), requiriendo variación cualitativa, no es en verdad sino relación cuantitativa de áto-
del interlocutor las respuestas que_éste considere correctas, pero que, mos (situación y movimiento de los mismos). La tarea de la ciencia
a menudo, resultan equivocadas. Para hacer notorio el error de estas no es otra que reducir toda mudanza cualitativa a cambio cuantitativo
soluciones y convencer a los oyentes de su ignorancia, se sirve Sócra- y de hacer ver en detalle qué determinaciones cuantitativas de la rea-
tes de hábiles preguntas, encaminadas a confundifÍo. :E:sta es la ironía lidad absoluta provocan los estados cualitativos de la realidad que
socrática (ironía significa en griego interrogació'1). Así el "no saber", aparece. Aquí se involucra claramente el prejuicio intuitivo de que la
que en un principio expresa la modestia del filósofo ("saber es sólo determinación espacial y el movimiento son algo más simple y natural
y menos problemático que la determináción y variación cualitativas.
1 f. Voilquin, op. cit. 3
W. Kranz, La filosofía griega. México, 1962.

_,_,",.,..r-/·~ - " ~- "<~ o><


ESTWJiO INTRODL'CTIVO XXH!
XXII TRATADOS DE LÓGICA
En efecto, la idea de que nuestras impresiones reproducen en minia-
Demócrito ha elevado a principio de explicación cosmológica, con tura las cosas externas no perdió para muchos su aparente verdad,
ejemplar energía, el referido postulado. merced a qc~ no se planteaba el problema de cómo las cosas emiten
El filósofo lleva esta idea, con rigor sistemático, al campo entero por el mundo sus imágenes infinitamente pequeñas. 9
de la empirie: para el atomismo, es efecto de la materia la vida psí-
quica y sus determinaciones positivas y Yalores. Por ello, la teorí~
explicativa tiene que fijar la norma y mo->imiento ck los f:tumo~ c;r.1cc 16. EL IDEALISMO LÓGICO
producen las vivencias subjetivas. Asi sE. G;e\.·a lü >TJaterir" él: r:o:·l;'>' 3.:
];; verdader2 y propia realidad, rebajando le vida espíritu:' :: ~,. ca,r::- La oposición entre Sócrates y los sofistas determinó el punto de
goría dl:-: tin[: realid20 derivada. Con elle e:í sistenJc dr r;ent6critc 1 partida de la filosofía platónica, la cual en su crítica de la sofística
se reveló como un hecho decisivo.
~.orna () carfi.ct;~r· de u:··¡ clsro y consci::;ntf:'
El alrn:.~ t·Hmbién e~ L:n comple.~o de ?.i~~:r•-¡()2·. l_,c2~ e~T't!Cl\;
La crítica parte, en lo esencial, del postulado socrátiCo: reconoce
~-·!u:_:.. [nnTt?:l :r~ psic;_t1r s~J:l d~, r;8turale7<~ i:7::·::r: , CCJTCIO Jo~ rn}~·
la relatividad del conocimiento sensible conforme el aserto de Pro-
Hnos: ligeru~:~ :' resbaladizos, Se encuentn3:t cs~1atcidos ]Jo!· ~r n1und·~, tágoras, pero encuentra que es insuficiente para. fundar una fil0sofía
de la virtud. Las opiniones no suministran el saber que la virtud exi-
entero: dlo ahí que los animales, las píanl9s y otros sere' sea:J. seres
ge, ya que se originan de los estados cambiantes del sujeto y objeto,
animados; pero en máxima proporción ~e a;.:umulan en el cuerpo hu-
poco importa que, incluso, sean el producto de una .meditada refle-
mano. Aquí, en efecto, cada átomo ígneo se mezcla con dos de especie
xión y justificación de tales percepciones. El referído saber tiene un
diversa durante la vida. Esta mezcla vital se conserva por obra de la
origen y objeto de conocimiento muy diversos. Del mundo corpóreo
respiración.
y sus mudables hechos no hay ciencia, sólo percepciones de valor re-
Con estas hipótesis, que recuerdan viejos sistemas, explica Demó- lativo: la filosofía tiene como objeto de investigación un mundo in-
crito el mundo de la apariencia. Gracias a la acción de las cosas so- material, que debe existir frente al mundo de los cuerpos, del mismo
bre los átomos ígneos (el alma) se produce la percepción y con ella modo como el conocimiento ( epistémee) existe frente al de la mera
las cualidades secundarias. Tal realidad aparente es un producto nece- opinión subjetiva e individual (doxa).
sario de la realidad· verdadera. De este modo Demócrito acoge y per- Las ideas son para Platón algo incorpóreo, susceptible de ser co-
fecciona la doctrina de la percepción de sus antecesores. Las emana- nocido por medio de conceptos. No se dan,, por ello, en el mundo de
ciones de las cosas que ponen en movimiento los órganos en y por los hechos empíricos; forman parte de otra realidad. Así se explica
los átomos ígneos, se llaman ahora ídolos ( eídoola), y no son sino que el conocimiento de ellas se adquiera mediante otros recursos.
copias infinitamente pequeñas de las cosas. La acción de los ídolos El conocimiento general es recuerdo ( anámnesís). A través de un
sobre los átomos es la percepción. La mejor percepción es la más se- principio matemático, el teorema de Pitágoras, muestra Platón que el
mejante al objeto percibido. conocimiento no se funda en la percepción sensible. B.sta sólo ofrece
Ahora bien, puesto que la presión y el choque son el principio de la ocasión para que el alma recuerde algo que ya ha existido con ante-
toda mecánica atómica, el tacto es el más originario de todos los sen- rioridad en ella, esto es, un conocimiento supratemporal y racional-
tidos. No todos los órganos pueden recibir toda suerte de ídolos; es mente válido. Lo prueba haciendo notar que las relaciones matemáti-
preciso que la forma y movimiento de éstos corresponda a la natura- cas no son dadas en la realidad corpórea y que el conocimiento de
leza de aquéllos. He aquí la doctrina de la energía específica de los ellas se origina en el hombre bajo el estímulo de percepciones; percep-
órganos sensoriales. De ella se desprende que hay cosas cuyas emana- cicnes que solamente tienen semejanza con los propios principios geo-
ciones no pueden afectar a ciertos órganos y que, por lo tanto, son im- métricos. Platón, empero, ha extendido a todo el ámbito del conoci-
perceptibles para el hombre. Con todo, puede darse el caso de que miento científico estos pensamientos, que de modo tan perfecto valen
sean asequibles a "otros sentidos". para la matemática.
La doctrina de los ídolos pareció muy plausible a los pensadores
" H. Langerberck, Estudios sobre la ética y teoría del conocimiento de De-
de la antigüedad. Trataba de justificar la opinión, aún hoy aceptada mócrito. Berlín, 1935.
por muchas gentes, de que las percepciones son "copias" de las cosas.

·,.<·"""~fe- ~'"7:·~.:,-
i
t, XXIV TRATADOS DE LÓGICA ESTUDIO INTRODUCTIVO XXV

La circunstancia de interpretar el conocimiento como un "recuer- de conectar el mundo de las Ideas con el de los fenómenos, estable-
1¡ do", pone de relieve que Platón no admite que la actividad de la con- ciendo una diferencia de valor entre aquéUas y éstos.
ciencia sea creadora y capaz de producir sus diferentes contenidos. En Hay, por otra parte, una doble relación entre las Ideas. Unas están
esto procede como todos sus predecesores. He aquí una limitación tea- comprendidas en otras; asimismo, unas poseen más valor o dignidad
rética de toda la psicología griega: en alguna forma debe darse al que otras (Men6n). Dicho en otro giro: las Ideas forman un organis-
alma el contenido de las representaciones. Ahora bien, si las Ideas no mo articulado, una serie en la cual las más bajas son como funda-
se ofrecen en la percepción y, sin embargo, las encuentra la conciencia mento y supuesto de otras más altas. Esta serie termina en una Idea
dentro de ella, es inconcuso que las ha recibido el alma con anterio- que no está comprendida en otra Idea más amplia o superior. Esta
ridad. Para elucidar semejante recepción echa mano el filósofo de un Idea suma, la "última en el conocimiento", fundamento supuesto de
mito. El alma ha contemplado las formas puras 'de_ la realidad en el todas las demás, es para Platón la Idea del Bien. En una bella imagen
mundo inmaterial ántes de habitar el cuerpo, y la Pt<rcepción de ob- la describe Platón. "Así comó el sol, dice en la Republica, es causa
jetos empíricos semejantes (según la ley general de la 'a&Qciación y re- de la visión y causa no sólo de que las ~osas sean vistas en la luz,
producción) evoca el recuerdo de aquellas imágenes olvidadas en el sino también de que crezcan y vivan, así el Bien posee tal fuerza y
i ajetreo cotidiano de la vida terrestre. 10 belleza que no sólo es causa de la ciencia en el alma, sino que con-
1,'
Lo que es en la doctrina del concepto de Sócrates método epagó- fiere verdad y ser a todas las cosas que pueden ser objeto de la ciencia,
gico, inductivo, se convierte ahora en intuición evocativa (synagoogée, y así como el sol no es la vista ni las cosas vistas, sino que está sobre
synopsis), en una más pura y elevada concepción de lo real. Pero el éstas; del mismo modo el Bien no es la ciencia ni la verdad, sino que
alma busca, estimulada por una diversidad de percepciones sensibles, está sobre éstas, del mismo modo el Bien no es la ciencia ni la verdad,
una pluralidad de Ideas; de ahí que la ciencia se proponga la difícil sino que está sobre ambas, y ambas no son el Bien, s1no sólo semejan-
tarea de descubrir las múltiples Ideas y sus mutuas reJaciones. Esto tes al Bien". La Idea del Bien, según esto, tiene valor absoluto y es la
significa un segundo avance de Platón sobre Sócrates, especialmente que suministra valor a todas las cosas. Es, a la vez, la última razón
importante, por el intento de fijar la conexión lógica de los conceptos del conocer y del ser, de la razón y de lo pensado, de lo subjetivo y
entre sí. Se trata de éstatuir las relaciones de subordinación y co- de lo objetivo, de lo permanente y de lo mudable, de lo ideal y lo
ordinación de ellos; la división de los géneros en especies tienen gran real. Conforme a este pensamiento, no parece admitir Platón la exis-
importancia ~n su doctrina; también se discute el problema de qué tencia de un dios personal. En otros diálogos, empero, habla de un
conceptos son reducibles o no a otros; y como recurso metódico reco- dios inteligente y reconoce la realidad ·de dioses menores. 11
mienda la disquisición hipotética de demostrar si un concepto dado,
por la aplicación de sus posibles sentidos, puec . reducirse a otro de
antemano conocido.
Y bien: ¿qué relación existe entre las ideas y el mundo de la ex-
periencia, el mundo de los hechos empíricos, de los fenómenos? No
hay una respuesta unánime en los diálogos. A veces se da a entender
que el mundo sensible es una ilusión subjetiva (Parménides); otras,
como en el Timeo, se ve aquel mundo como mezcla del ser éla ousía)
con el no ser, o se describen las Ideas, existentes en sí mismas, como
atravesando todas las cosas a manera de una cadena (Sofista). Cabe,
sin embargo, reconocer un predominio de la doctrina que asegura (so-
bre todo en los diálogos de madurez) que cada uno de los objetos
empíricos participa, bien que sólo en parte, de los caracteres de las
Ideas. Algo parecido dice el término "imitación", con el cual se trata
1 o Platón. Diálogos. Estudio preliminar de F. Larroyo. Editorial Porrúa,
S. A. Colección "Sepan cuantos . .. ", 8~ ed. México, 1969. 11
Cfr. Th. Gomperz, Pensadores griegos, Buenos Aires, 1951.
II

LA LOGICA ARISTOTELICA

Con Aristóteles culmina el período sistemático de :la 'filosofía grie-


ga.· Su doctrina acoge y asimila, dentro de una dásica orighialidad; los
grandes rendimientos de la filosofía precedente. Como ya quedó dicho,
él mismo es el primer filósofo que echa mano del método histórico.

1. S.INCRONÍA DE ARISTÓTELES
Año
384 Aristóteles pació a fineE¡ .de 384. a. de C., en Estagira, umi an-
Úgm1 ciudad de Macedonia.· Platón había nacido en Atenas
en 427.
367 Dionisias I de Siracusa muere en 367.
367/6 Platón se dirige a Siracusa y retorna dos años después a Ate-
nas. Durante su ausencia, Eudoxo de Knido fue el jefe de la
Academia.
366 Ingresa Aristóteles en la Academia a la edad de 18 años. Pa-
rece ser que Platón permaneció tres años en Atenas entre uno
y otro viaje a Sicilia.
361 Platón viaja por tercera vez a Sicilia, ahora en compañía de
Espeusipo, Xenóerates, Eudoxo y Helicón. Heráclides de Pon-
to se hace cargo de la Academia.
360 A fines de 360, vuelve Platón a Atenas.
356 Nace Alejandro Magno:
347 Demóstenes y el partido antimacedón toman el poder en Ate'
nas. Platón muere en mayo de 347. Aristóteles deja ·Atenas.
Se dirige a Atarneo y Assos para visitar a su amigo Hermias.
345 Aristóteles va a Mitilene y Lesbos, en donde trabaja en compa-
ñía de Teofrasto. (Cuándo deja Mitilene y cuándo, en com-
pañía de Teofrasto, retorna a Estagira, no se sabe.)
XXVII
XXVIII TRATADOS DE LÓGICA ESTUDIO INTRODUCTIVO XXIX o

343 Filipo rey de Macedonia, llama a Aristóteles para ocuparse de Las otras lecciones tenían un carácter popular. Se impartían a jó-
la educación de Alejandro, de 13 años de edad. venes de catorce a veintiún años. En su conjunto, representaban una
Los persas derrotan a Hermias, quien es ejecutado. Pitia, la formación de tipo secundario. También en este dominio, la influencia
341 de Aristóteles aumentó constantemente. Esta educación llegó a com-
hermana de Hermias, logra huir. Poco después se casa con
Aristóteles, que ahora vive en Estagira, laborando con Teo- prender la retórica, la historia, la filosofía, la política y las ciencias
naturales. Aristóteles pedía una formación encíclica, esto es, general.
frasto.
Una y otra vez subraya en sus obras que todo hómbre libre debe
340 Filipo comienza la guerra contra Bizancio. Alejandro llega a poseer todos estos conocimientos. o

ser regente. La organización del Liceo, así, fomentó, por una parte, el desarro-
339 Espeusipo, jefe de la Academia, a la sazón, muere. Lo susti- llo de las ciencias particulares, aunque nunca perdió su dirección
tuye Xenócrates. · filosófica y unítaria; por la otra, enriqueció el programa de estudios
de la educación secundaria superando la controversia acerca de las
338 Filipo derrota a los atenienses en Queronea. materias de estudio, suscitada por Isócrates y Jenofonte, quienes po-
336 Asesinato de Filipo. En julio de 336, se eleva al trono Ale- nían el acento en la mera formación filológica. 2
jandro, a la edad de 20 años. El Liceo se convirtió en el centro filosófico más importante de Gre-
335 Alejandro destruye Tebas. Aristóteles vuelve a Atenas, en da. Sólo la Academia tuvo parecida influencia durante la vida de Plª-
tón. Muerto Aristóteles, Teofrasto, su discípulo y amigo, dirigió. el
donde funda el Liceo.
Liceo de 322 a 288 a. de C., manteniéndose los prestigios docentes
323 Muere Alejandro. Epicuro llega a Atenas. Aristóteles huye a de la institución.
Calcis, acusado de impiedad. Estratón de Lampsaco, hijo de Arcesilao, sucedió como escolarca a
322" Muere Aristóteles. También en este año fallece Demóstenes. Teofrasto, de 287 a 269. Si Teofrasto era un polígrafo, Estratón fue
ante todo un físico experimentador, quien, a veces, rectificó a Aristó-
teles en este dominio del saber. Licón ocupa después la cabeza de la
2. EL LICEO escuela, la cual vino a menos bajo su gestión y la de Cristolao, mora-
lista y célebre orador, muerto hacia 155. Tampoco recupera el Liceo
Aristóteles, en compañía de Teofrasto, fundó el Liceo, en 335. Era su vieja reputación, cuando fueron jefes de la institución Diódoro
un jardín provisto de una galería para pasear al aire libre (de aquí, (muerto en 140) y Erimneo (muerto en 110 a. de C.), ni en los años
probablemente, el mote de peripatéticos dado a los discípulosr del Es- subsiguientes durante los cuales la tradición no informa de los nom-
tagirita, de peri, alrededor y pateo, pasear) y de salas de clase y habita- bres de sus jerarcas.
ciones. El Liceo (de aquí su nombre) fue instalado en las afueras de Hacia esta época, el Liceo sufrió toda suerte de inforte'lios. Sa-
la ciudad, cerca de un pequeño santuario consagrado a Apolo Licio queada varias veces durante las guerras (pues poseía una rica bibliu-
y a las musas. 1 teca y nutridas colecciones de plantas y animales), la escuela fue des-
Aristóteles daba dos tipos de lecciones: unas en que se ocupaba truida a mediados del siglo 1 a. de C. Su último escolarca fue Añcfró-
de cuestiones difíciles, dirigidas a los alumnos más aventajados, quie- nico de Rodas (muerto a fines del siglo r a. de C.).
nes, con el tiempo, se convertían en coinvestigadores. En esta comu- Al lado de los jerarcas, la tradición da noticia de otros peripaté-
nidad _de trabajo se originó un hecho importante: fue separándose la ticos destacados. En la mejor éyoca del Liceo (Aristóteles, Teofrasto,
filosofía de las ciencias particulares, pues hasta entonces la filosofía Estratón)o se mencionan los nombres de Eudemo, Aristoxeno, Dicear-
significaba tanto como ciencia. Aristóteles llamó primera filosofía al co, Fanias, Clearco, Menón, Demetrio y Falerio. Más tarde, aparecen
estudio del ser en general, y filosofías segundas a las diversas ciencias Jerónimo, Farmio y Sotio, entre otros.
particulares (matemáticas, física, zoología, astronomía, etc.).
z Cfr. L. Larroyo, Historia general de la pedagogía, JO~ ed. Editorial Po-
' H o Siebeck~ Aristóteles. Revista de Occidente. Madrid.
o
rrúa, S. A. México, !967.
XXX TRATADOS DE LÓGICA
ESTUDIO INTRODUCTIVO XXXI

3. LISTAS Y CLASIFICACIÓN DE LAS OBRAS Joctrina de Aristóteles no nació completa y lograda, sino que su pen-
¡: samiento sufrió crisis y mudanzas. Los fragmentos que poseemos de
¡¡ La obra arist9télica fue enciclopédica: lo mismo comprendía la tales diálogos nos muestran, en efecto, un Aristóteles que se adhiere
¡, filosofía que la física; la matemática y la astronomía que la psicolo- primeramente al pensamiento- platónico para alejarse después de él y
gía; la botánica y la zoología que el derecho, la política y la retórica. modificarlo; y que, paralelamente, transforma sus intereses espiritua-
l¡.
r Corría la conseja de que Aristóteles había compuesto . un millar de les, los cuales, orientados primeramente hacia los problemas metafí-
obras. En todo caso, las listas de obras que se le atribuyen son muy sicos, se van después concentrando en torno de los problemas cien-
nutridas. De estas listas, la tradición ha conservado tres importantes: tíficos particulares.
a) El Catálogo de Diógenes Laercío (siglo m d. de C.) en su En sus primeras obras, Aristóteles retoma temas de la Academia,
obra Vida, doctrinas y opiniones de los filósofos ilustres, libro V, que mclusive a veces, los propios nombres de diálogos platónicos. De ellas
registra 146 títulos. precisa mencionar un Banquete, un Político, un Sofista, un Menéxono;
b) El Catálogo anónimo, que contiene 192 títulos; de los cuales el Grifo (o De la Retórica), el Protréptico, el Eudemo y el De la filo-
132 figuras ya citados en el de Diógenes Laercio. Lleva tal nombre sofía. Destacan por su importancia las tres últimas. El diálogo De la
en virtud de que Hesiquio de Milete (siglo VI d. de C.) lo copió del filosofía, redactado hacia 344, marca el momento crucial en que Aris-
apéndice de una obra anónima acerca de la vida de Aristóteles. tóteles rompe definitivamente con h doctrina platónica.
e) El Catálogo de Ptolomeo, trasmitido en forma incompleta por
dos autores árabes. Esta lista, de 92 títulos, que reproduce mayormen-
te los títulos de las "tablas" de Andrónico de Rodas, consta de .tres 4. EL CORPUS
partes. La primera contiene los nombres de los diálogos y otras obras
exotéricas; la segunda, los de los tratados escolares (de la época del De las obras aristotélicas se llama el corpus al conjunto de las acro-
Liceo), y la tercera, los de los escritos hipomnemáticos, de las cartas amáticas. Conforme a ellas, Aristóteles hacía sus explicaciones en el
y de las Constitucione&. 3 Liceo. Su composición es muy heterogénea. En ciertos lugares no son
otra cosa que meras anotaciones esquemáticas; en otros, amplios y
Los escritos aristotélicos se dividen, a su vez, en tres grupos: completos desarrollos. Además, se advierten diversas redacciones del
mismo tema y no sería extraño que algunos discípulos hayan llenado
a) Los acroamáticos o esótéricos, llamados así por estar destina- las lagunas originarias con propios escritos. Se dice que Andrónico de
dos a los oyentes del Liceo y que constituyen el corpus aristotelicum. Rodas (siglo primero antes de Cristo) hizo la primera edición comple-
b) Los exotéricos o sea los que fueron compuestos para el pú- ta de las obras de Aristóteles, después de haberse recuperado un ma-
blico en general, y terial importante. Pero como en la dicha edición no se tuvo cuidado
e) Los hipomnemáticos, guías de trabajo destinadas al uso per- de ordenar, previa crítica, las diversas partes de cada tratado, han
sonal del filósofo. surgido muchos problemas de exégesis.
Puede distribuirse el corpus aristotelicum en seis apartados, sin
La forma literaria de las obras exotéricas es el diálogo, a lo Pla-
contar el grupo de las obras espurias:
tón; la de las hipomneínáticas, la nota, prontuario o memorándum
para tareas docentes y de investigación y, la de las acroamáticas, el
a) Tratados de lógica:
tratado didáctico. En estas últimas el pensamiento de Aristóteles se
presenta en forma sistemática. Leyéndolas, parece que en ellas, por lo l. : Categorías
menos a primera vista, Aristóteles no experimentó oscilaciones. Los ¡ 2. Peri hermeneias
escritos exotéricos permiten, por el contrario, darse cuenta de que la ! 3. Primeros Analíticos
1
4. Segundos Analíticos
195 l.
" Cfr. P. Moraux. Les listes anciennes des ouvrages d'Aristote. Lovaina, 1
¡ 5. Tópicos
i 6. Refutaciones Sofísticas
~
¡
¡_
XXXII - TRA'I ADOS DE LÓGICA ESTUDIO INTRODUCTIVC XXXIII
1
Filosofía poyética:
b) Filosofía primera (Metafísica). Colección de trabajos dispues-
tos en catorce libros (numerados en mayúsculas griegas,
!
-~
f)

l. Retórica
$
excepto el Il, ·que lleva alfa minúscula): ~ 2. Poética (fragmento)
l. III, IV, VI (ABGE): Historia, concepto y t·:mática de la
metafísica. g) Tratados espurios:
XI (K): Resumen del grupo anterior. l. Del mundo
XIII, XIV (M, N):
XII (L):
Teoría de los números y de las ideas.
De la filosofía como teología.
1 2.
3.
Del espíritu
De los colores
V (D): Vocabulario filosófico. 4. De lo audible
VII. VIII, IX (ZHTh): Tratado de la sustancia. 5. Los Phisiognomómica
11 (a): Introducción a la física especulativa. 6. De las plantas
X (1): De lo uno y lo múltiple. · 7. De mirabilibus auscultationibus
8. Mecánica
e) Filosofía y ciencia de la naturaleza: 9. Problemas
10. De lineis insecabilibus
l. Física 11. De Meliso, Jenófanes, Gorgias
2. Del cielo 12. Económica
3. De la generación y la: corrupción
4. De los meteoros
5. De la historia de los animales 5. Los COMENTADORES

6. De las partes de los animales


Andrónico de Rodas es el editor clásico de las obras aristotélicas;
7. De la generación de los animales
8. Del incesto de los animales 1
, fue también un comentador de las mismas, como lo prueban sus tra-
bajos de exégesis sobre la Física, Del alma, las Categorías . ..
Gracias a los comentadores, en verdad, ha sido posible establecer e
d) Psicología: interpretar los textos aristotélicos. Asimismo, tienen importancia en
l. Del alma tal faena los doxógrafos.
2. Parva naturalia, ·nombre colectivo que comprende: Del He aquí un catálogo de importantes comentaristas después de An-
sentido y lo sentido, De la memoria y la reminiscencia, drónico:
Del sueño, Del insomnio, De la larga y de la corta vidu, 1) Aspasio (muerto hacia 110 d. de C.): In Ethica.
1
De la vida y la muerte, De la respiración. A veces se 2) Alejandro de Afrodisias (muerto en 205 d. de C.), el exégeta
editan bajo el nombre De la juventud y de la senectud · por excelencia: In De Anima, In Analytica priora, In Metaphysica, In
fos dos primeros capítulos del tratado De la vida y la Meteora, In De sensu, In Topica. ·
muerte. 3) Porfirio (232-304), discípulo inmediato de Plotino: In Ca-
tegorías, Isagoge.
e) Filosofía práctica: 1' 4) Dexipo (muerto hacia 350): In Categorías.
5) Temistio (317-388): In Retorica.
l. Ihica eudemia 6) Siriano (muerto en 430): In Metaphysica.
2. Etica nicomaquea 7) Amonio (muerto en 485): In Analytica priora, In Catego-
3. Magna ética rías, In De Interpretatione.
4. Política 8) Anónimo: In Categorías.
5. Constitución de Atenas 9) Boecio (480-525): In De Interpretatione.
' .
~"" ~~·~~-~~_,_,,

TRATADOS DE LÓGICA ESTUDIO INTRODUCTIVO XXXV


XXXIV

10) Philopon (490-530): In Analytica priora, In De Anima, l11


í¡1 6. LA FILOSOFÍA
t!¡: Categorías, In De Generat et Corrupt, In Physica, In Metaphysica.
Aristóteles lleva adelante el concepto de filosofía sustentado por
11) Asclepio (siglo VI): In Metaphysica.
~l
Platón. Para éste, la filosofía se identifica con el saber; incluye dentro
,,; 12) Elías (siglo VI): In Categorías.
de sí a todas las ciencias. Pero éstas no se fundan sobre una mera
'; ~ 13) Olimpiadoro (siglo VI): In Categorías.
14) Simplicio (muerto en 549): In De Anima, In Categorías, In opinión ( doxa) sino sobre el conocimiento (epistéme). Además la fi-
losofía es una actividad virtuosa que trae consigo felicidad.
De Caelo, In Physica.
15) Alfarabí (980-950): De scientiis. . El Estagirita introduce una esencial especificación en dicho con-
16) Avicena (980-1037): In De Anima, In De mundo, In Meta- cepto. Llama "primera filosofía;' al estudio del ser en general (lo que
más tarde se llamó metafísica) y "segundas filosofías" a las ciencias
physica. especiales, encargadas de inventar las diversas provincias de la reali-
17) Averroes (1126-1182): In De Anima.
dad. Tanto la primera filosofía como las ciencias especiales, empero,
18) Maimónides (1135-1204): Cfr. su Vocabularium logicae.
están constituidas por conceptos. "Toda ciencia es ciencia de lo ge-
19) Alberto Magno (1193-1280): Opera. neral."
20) Tomás de Aquino (1225-1274): In Aristotelis Stagiritae, li-
Aristóteles llega a esta caracterización de la filosofía en su época
bros nonnullos commentaria. de madurez, después de su ruptura con la doctrina platónica. Todavía ·
21) Bessarion (siglo xv) : 1n Aristotelis opera. en el diálogo De la filosofía hace del saber filosófico el conocimiento
22) Aldo Manucio (siglo xv) : Editor de Aristóteles. Importante
de Dios, "motor de los cielos y causa final de las cosas",. ello es,. teo-
su ordenación de los escritos. logía. Incluso en algunos libros de la Metafísica aparece esta idea (lo
23) Sepúlveda (1490-1573): Producciones de opúsculos aristo- que pone de relieve que dicha obra, tal como se conoce,. se ha for-
télicos. mado por aditamento de textos de diversa época).
24) Zabarella, J. (1533-1589): Cfr. Opera. El concepto de primera filosofía como doctrina dd ser en cuanto
25) Pacio (siglo XVI): editor y comentador del Organun, de los
ser (libros VII, VIII y IX de la Metafísica) no tiene, en efecto, por
Parva naturalia y otras obras. . . .
objeto una realidad particular, ni siquiera sólo la más alta de todas,
2 6) Silvestre Maurus (siglo xvn): Perifrasis. De reconoctda tm-
sino la realidad en general, es decir la estructura fundamental y co-
portancia. , . mún de toda ella: el ser en cuanto tal. Toda ciencia con:;iJera un as-
. ,
27) Michelet, C. L. Examen crítico de la Metaf¡s¡ca de Anstote-
pecto particular del ser; por ejemplo, la matemática tiene por objeto
les 1844. . el ser como cantidad, la física el ser en movimtento. La filosofía con-
.
' 28) Schwegler, Alberto, autor de importante comentano sobre 1asidera el ser en su máxima generalidad, sólo en cuanto ser. De e~ta
Metafísica, 1848. suerte, la metafísica se liga a todas las demás ciencias, puesto -J.Ue
, .
29 ) Bonitz, Hermann: editor X . comentador, d~ la Metafts~ca,
todas estudian el ser, pero es mucho más extensa que todas ellas, ya
1849 . Su Index aristotelicum es un modelo de e~eges~s. qu.e con~idera el ser no bajo un aspecto particular, sino en su carácter
. ..
30 ) zeller, Eduardo (1814-1908) , clásico htstonador de la {!lo- ·
pnmordtal y fundamental.
sofía griega. Sus trabajos son regulativos en muchos ~onceptos.. Esta vinculación de la metafísica a las ciencias particulilrcs se va
1 .•.·.
11
) Bullinger, Ant. su obra Metafísica de Anstóteles s¡gue ' ::
acentuando en Aristóteles, en la última etapa de su vida, consagrada,
31
línea general del hegelianismo. con ~orprendente éxito, a investigar, en forma colegiada, las diversas
_·;
11
) Barthélemy de Saint-Hilaire, editor y comentador de Segu ·•
P;ovmctas de la realidad. En efecto, los resultados de estas inwst:ga-
32
do~ Analíticos y de la Física, 1862. , Cl~nes lo llevaron, nada menos, que a reconsiderar el concepto de
, ·c:r·
'
33
~n.mer motor: como lo prueba el capítulo 8 del libro XII de la Meta-
) Prantl, Carlos, 1820-1888, destacado historiador de la logt ·...
. t t• . stca, un capitulo redactado en los postreros años de vida del filósofo.
ans o e1tca. . E f M ta·. . , . . . ,
------~ -tt-os~··B-;--(18-7~-.-f--SI.L.te.x10_~om_et1.bl_rt_()__ci_e_la_4.---l"'e--,rl-n-~~~ee~o~ aspecto ,A.nsíe)!~~es vmo a_dif~n.r de P~~~~~ en ~~- _
física es imprescindible. ! Po e Tííosofía. Vara este ultimo, 1a i1losofía es saber, y,
~
XXXVI TRATADOS DE LÓGICA
ESTUDIO INTRODUCTIVO
XXXVII
a la vez, realización de la verdadera vida humana; es ciencia y, al una etapa platónica, teologizante; otra etapa ontológica, y una tercera
par, virtud y felicidad. Para Aristóteles, en cambio, la ciencia tiene etapa de madurez, mayormente vinculada a las ciencias especiales.
un expreso carácter teorético: no es vida virtuosa, es vida especu-
Tras la obra de Jaeger, que señala un hito en la historiografía aris-
lativa.4
totélica, otros, dentro de esta línea de pensamiento, han aportado
7. ETAPAS DEL SISTEMA. CRONOLOGÍA DE LAS OBRAS nuevas investigaciones, extendiéndolas a veces a estudios lnonográficos.
Puede aceptarse, en términos generales, la ~iguiente cronología:
Esta evolución del concepto de metafísica en. Aristóteles tiene deci-
siva importancia; es sintomática y paralela de cambios fundamentales 1~ etapa, platónica, en Atenas (hasta 348 a. de C.) . A ella perte-
en todas las disciplinas del sistema, como lo ha mostrado la crítica nece la mayoría de los diálogos (Grilo, Eudemo, Protréptico, De las
histórica. · Ideas . .. ) . Además, Física, libros 1 y II; parte de la Politica (libros '
La doctrina aristotélica, en efecto, evolucionó al correr de los VII y VIII). Según F. Nuyeri, La evolución de la psicología en Aris-
años. Justo: en sus obras se advierten evidentes diferencias de con- tóteles, 1948, también pertenece a esta etapa, los Trópicos y las Refuta-
cepto sobre un mismo tema, cuando no insobornables discrepancias, ciones Sofísticas, lo que es muy dudoso. Por su parte, lngerman Dür-
si se examinan objetiva e imparcialmente. Tales divergencias no sólo ing ubica aquí las Categorías, Peri hermeneias y los Analíticos; lo que
es improbable.
se confirman de unas obras a otras, por ejemplo, las que existen entre
el diálogo De la filosofía y la Metafísica, entre la Etica Eudemiana y 2~ etapa, independiente, en Assos, Lesbos, Mitilene y Macedonia
la Nicomaquea; sí que también, con frecuencia, dentro de una misma (hasta 335). Parte de la Metafísica (libros 1, II, IV, parte del VI,
obra. Así en la Metafísica, así en el tratado de la Física, en la Po- cap. 1, parte del XI, caps. 1-8, libro XII, excepto el capítulo 8; parte
lítica . .. del XIII, cap. 9 y 10 y todo el XIV; el diálogo De la Filosofía; Etica
Los compiladores de las obras no tomaron en cuenta un criterio eudemia, Física, libros III, IV, V, VI; De la generación y la corrup-
cronológico para ubicar las partes (libros, capítulos e incisos) dentro ción; Del cielo. Algunos incluyen Ia Política (libros II y III); Catego-
de cada tratado, pues éstas fueron incrustadas en una obra, muchas rías, Tópicos, I-VI; Segundos Analíticos, I, Peri hermeneias.
veces, sólo por referirse a un mismo tema, De ahí los delicados pro- 3~ etapa, de madurez, en Atenas (hasta su muerte 322): Tópicos, 1
blemas de interpretación. Por fortuna, en nuestro tiempo,· se logra I, VII,. VIII; Física, VIII; De juventute et senectute, Metafísica, li-
superar muchas diferencias· y discrepancias, recurriendo al método bros 11, IV, V, VII, VIII, IX, parte del VI, caps. 3, 4, parte del X, r
genético de ordenación y exégesis de los textos; lo que ha venido a
destruir la imagen unitaria y rígida del sistema.
cap. 8 del XII y parte del XIII) Meteorología, Refutaciones Sofísticas,
Segundos Analíticos, II; De motu animalium; De generatione anima-
f
¡/
W. Jaeger, el primero (en su obra, ya clásica, Aristóteles, bases
para la historia de su desarrollo intelectual, 1923. Versión española,
lium; De partibus animalorum. Del Alma, Parva naturalia, Pofítica
(libros IV, V, VI), Primeros Analíticos, Retórica, Poética, Ética Nico-
jl
1946) , muestra que las dichas dificultades, s~ deben, en efecto, a la maquea.5
falta de un criterio genético, ello es, a no tomar en cuenta que la doc-
trina del filósofo experimentó una evidente evOlución. "La principal
razón, dice Jaeger, de que no se haya intentado hasta ahora estudiar 8. RECIENTE CRÍTICA HISTÓRICA

el desarrollo de Aristóteles se debe, brevemente dicho, a concebir su


filosofía de manera escolástica, ello es, a pensarla como un sistema , Tras la interpretación evolutiva de Jaeger, de carácter general, se
estático de conceptos." han realizado también, como quedó dicho, trabajos de parecida ten-
dencia, referidos a ciertas disciplinas en particular. Federico Solmsen
Frente al Aristóteles rígido, a veces contradictorio, que ofrece la '
tradición, Jaeger advierte que la filosofía de aquél se desenvuelve en en su libro Evolución de la lógica y retórica aristotélicas, 1929, ha
tres Ptapas fundamentales, delimitadas por su pensamiento y obras: Puesto en práctica el principio genético para ordenar e interpretar los
textos de estas disciplinas con reconocido éxito. Lo propio ha hecho
4 Cfr. Aristóteles, Metafísica. Estudio introductivo y análisis de los libros
F. Nuyen en los dominios de la psicología, en obra ya señalada, y ~n
por Francisco Larroyo. Editorial Porrúa, S. A. Colección "Sepan cuañros · · · ",
México, 1969. " L. Robín, Aristote. París, 1944.
XXXVIII TRATADOS DE LÓGICA ESTUDIO INTRODUCTIVO XXXIX

donde da inusitada importancia a esta disciplina para comprender el la idea de presentar a Aristóteles dentro de un cuadro de saber tra-
sistema todo de Aristóteles. dicional, pero de ahí a creer que la versión clásica de la filosofía, in-
En relación con el tema de los escritos aristotélicos, el jesuita cluyendo los títulos de sus ramas fundamentales (lógica, filosofía pri-
Joseph Zürcher ha lanzado recientemente una tesis atrevida. Indica mera, ética, política, poética ... ) son inadecuadas para comprender a
que Aristóteles es autor sólo de un 25% de las obras contenidas en Aristóteles, hay una gran diferencia, toda vez que el propio pensador
el Corpus. Del resto, dice en su libro Obra y mente de Aristóteles, creó en mucha parte esta terminología.
1950, es autor Teofrasto, su discípulo. Bste habría completado todo El autor ofrece la doctrina aristotélica a través de estos apartados:
el Corpus elaborando los materiales dejados por el maestro. a) Lenguaje, opinión y verdad; b) Oratoria, poesía y tragedia; e) Los
Esta hipótesis, concluye Zürcher, resolvería las siguientes dificul- primeros principios; d) La querella de las Ideas; e) Movimiento y
tades: a) la circunstancia de que las obras exotéricas (diálogos y de- cambio como fenómenos fundamentales de la naturaleza; f) Cosmo-
más) reputadas como obras de juventud, parezcan ser obras de madu- logía. La teoría de los elementos; g) El Protréptico, elogio de la vida
rez; b) las referencias de los tratados del Corpus a las dichas obras intelectual; h) La filosofía de la vida social; i) Investigación de la
exotéricas; e) las evidentes discrepancias de los escritos; d) la exis- naturaleza y filosofía natural; j) El alma y los procesos psico-físicos;
tencia en el Corpus de expresiones de filosofía helenística (estoicas y k) Existencia y verdad.
epicúreas), y e) la semejanza de estilo literario de Aristóteles y Teo- Algunas apostillas. Llamar "investigación de la naturaleza" a la
frasto. física, o denominar filosofía de la vida social humana a cuestiones de
Contra esta tesis ingeniosa, algunos de cuyos aspectos han sido ética y política, no entona dentro de la terminología aristotélica. In-
considerados con anterioridad por L. Robín, está el peso de fuentes cluir el Protréptico, cuya reconstrucción ofrece in integrum el autor,
históricas, ubicadas antes y después de la muerte de Aristóteles. como título de sección, un diálogo de juventud, en el lugar en que se
Recientemente ha aparecido un nuevo liJJro importante sobre el encuentra, es romper con la debida exposición metódica y genética.
Estagirita que, en mucha parte,· viene a recoger y ponderar los resul- En cambio, situar, glosar e interpretar los escritos lógicos bajo el
tados de la crítica histórica iniciada desde la 2~ década del siglo xx. título general de Lenguaje, opinión y verdad, es de todo punto acep-
Se trata de la voluminosa obra (cerca de 700 págs.) de Ingerman Dür- tado. Los tres conceptos de este encabezado describen bien el origen
ing intitulada Aristoteles. Dastellung und Interpretation seines Denkens y desarrollo de la lógica aristotélica. ·
(Aristóteles. Exposición e interpretación de su pensamiento), 1966. Por lo que hace a la crítica externa e interna de los textos aristo-
El autor quiere dar, de un lado, una interpretación completa, inte- télicos, el libro es ejemplar en toda la línea. La imparcialidad de sus
gral, de Aristóteles; de otro, trata de romper con la exposición esco- juicios y la profundidad de sus interpretaciones, revelan un hondo
lástica, rígida y estereotipada, que se ha ido formando desde la Edad conocimiento de la materia.
Media, y a la cual han contribuido viejos y nuevos comentaristas. En fin, el intento de Düring cifrado en exponer la obra entera del
El libro presenta a Aristóteles a la vez como "pensador de pro- Estagirita como un interminable esfuerzo en torno de problemas y a
blemas, como hombre de ciencia y comd filósofo"; proporciona, en manera de doctrina viviente, es nada menos que la exigencia del con-
otras palabras, una imagen cabal de su personalidad intelectual; y, a cepto contemporáneo de historia de realizar ésta a título de conciencia
decir verdad, logra el autor tal propósito; lo que, por cierto, es con- Y sentido actuales del pasado (actualismo).
secuente. La doctrina de Aristóteles se halla esparcida en todas sus
obras: en su Física y en sus estudios biológicos hay ideas ontológicas;
en su Metafísica, filosofemas epistemológicos, etc. Además la evalua- 9. EDICIONES
ción del pensamiento aristotélico está necesitada de tal interpretación
integral, pues para captarlo históricamente precisa recorrer las tres Se han hecho muchas ediciones de las obras aristotélicas. Algunas
etapas de su desarrollo. Para comprender al filósofo precisa descubrir de dichas ediciones son regulativas tocante a la fidelidad del texto.
al científico; para comprender al científico, precisa descubrir al filósofo. Además, no pocas contienen comentarios ya clásicos.
Tocante a la circunstancia,de subestimar cuanto la tradición ha he-
cho, no deja de ser exagerado. Hace bien Düring en reaccionar contra
TRATADOS DE LÓGICA ESTUDIO INTRODUCTIVO XLI
XL

13. Etica eudemia, texto griego, traducción latitl.{t y comentario


A. Obras generales por A. T. H. Fritzsche, Ratisbon, 1851.
14. Etica nicomaquea, texto griego y traducción española por José
l. Aristotelis opera omnia. Berlín, nueva edición 1882-1906. vol. Gómez Robledo, México.
1 y 2, texto griego editado por l. Bekker (Fragmentos por V. Rose); 15. Política, 'texto griego y traducción española por José Gómez
Robledo, México.
vol. 3, traducciones latinas del Renacimiento; vol. 4, Scholia, ed. de
C. A. Brandís y H. Usener; vol. 5. Index Aristotelicum, de H. Bonitz. 16. Athenaion Política, texto griego y comentario por f. E. Sandys,
Londres, 1912.
2 .. Edición .de Firmin-Didot, París, 5 volúmenes (1848-1874).
17. Retórica, texto griego, traducción latina y comentario por L.
Texto griego y traducción l~tina. Spengel, 2 vols. Leipzig, 1867.
3. Edición de la Loeb classical Library, Londres, ·cambridge. Tex-
18. Ppética, texto griego y traducción latina por David García
to griego y traducción inglesa. Bacca, México, }946.
4. Edición de Teubner, Leipzig. Texto griego.
19. Meteorológica, texto griego, traducción latina y comentario por
5. La colección Belles Lettres, París, de la Asociación Guillaum~-
J. L. Ideler, 2 vols. Leipzig, 1836.
Bude. Texto griego y traducción francesa. 20. Dialogorum Fragmenta, texto griego y comentario por R. Wal-
zer, Florencia, 1934.

B. Obras sueltas C. Obras espurias


1 Organon, texto griego, traducción latina y comentarios por 1. De mundo, texto por W.'L. Lorimer, París, 1933.
J. Pacius, 1597. 2. De coloribus, texto griego y comentario por C. Pranll, Munich,
2. Organon, texto griego y comentario por T. Waitz, 2 vols. 1849.
Leipzig, 1844-6. 3. Mechaniéa, texto griego y comentario por J. P. van Cappelle,
3. Physica, texto griego, traducción latina y comentarios, por Amsterdam, 1812.
]. Pacius, 1596. 4. Problemas de música, texto griego, traducción francesa y comen-
4. Physica, texto griego, traducción latina y comentarios por J~ tarios por F. A.
Zabarella, Venecia. · 5. De Melisso, Xenophane, Gorgias, texto griego por H. Diels,
5. De codo, De gen. et corr., Meteor, De mundo, Parva natu-. Berlín, 1900.
ralia, texto griego, traducción latina y com!-!ntarios por J. Pacius, 1601. · 6. Oeconómica, .texto griego y comentario por B. A. van Gronnin-
6. Historia animalium, texto griego; traducción alemana y gen,Leyden, 1933.
mentarías por H. Cubert y F. Wiemer, 2 vals. Leipzig.
7. De partibus animalium, texto y traducción inglesa por 10. DE LA GRAMÁTICA A LA LÓGICA
Og\e, Londres, 1882.
8. De anima, texto griego y-traducción latina por J. Pacius. 1 Aristóteles es el primer filós~fo que se propone la tarea de investigar
9. De generationes animalum, texto griego y traducción la estructura lógica de la ciencia, esto es, la doctrina de las formas del
por H. Aubert y F. Wiener, Leipzig, 1860. pensar científico, pues, por dialéctica se había entendido hasta entonces
10. De sensu y De memoria, texto griego, traducción inglesa la teoría de las Ideas en un sentido esencialmente metafísico. Ya los
comentarios por G. R. T. Ross, Cambrige. SOfistas Y Sócrates habían parado mientes acerca de la esencia de la
11. Metafí~ica, texto griego y comentario actividad científica, y sus agudas observaciones las habían conducido
Bonn, 1848-9. : Problema de escindir las meras formas del proceso cognoscitivo de
12. Metafísica, texto griego y comentario por \V. D. Ros~ 2 v s de su variable contenido. Aristóteles, como ya fue dicho, compila
Oxford, 1924. Y. lo que es más, elabora un sistema con todos estos ensayos dispersos
XLII TRATADOS DE LÓGICA
ESTUDIO INTRODUCTIVO
XLIII
(el propio Platón no habÍa ido más allá de ellos). Con tal obra el Es-
Peri hermeneias, de la proposición; en los Primeros Analíticos, del
tagirita se eleva al autoconocimiento de la ciencia griega y realiza un
silogismo; en los Segundos Analíticos, de la prueba científica; en. los
progreso notable en la filosofía. 6
Tópicos, de las inferencias dialécticas, y en los Elencos (o Refutacio-
De fijo, Aristóteles llega a esta perspectiva poco a poco, acaso en nes) Sofísticas, de los pseudorrazonamientos.
relación progresiva con el desarrollo de su doctrina entera. Los escri-
En todo caso, en la época culminante de su concepciún lógica, Aris-
tos del Organon, dice l. Düring, surgieron al filo de reflexiones sobre
tóteles se afinnó, sin lugar a dudas, en la idea de vincular los princi-
el uso y sentido del lenguaje en sostenido contacto con los sofistas y pios lógicos a la naturaleza del conocimiento científico.
retóricos de la época. El término "lógico" se inclinó en sus orígenes
Por ello, es correcto caracterizar la lógica aristotélica por ésta su
a su raíz de lagos-palabra. triple tarea: .
Sólo más tarde, en las Categorías y en el Peri hermeneias va to-
mando la doctrina- sentido noético, pero aun en estos dos tratados y a) El designio irtmediato de la lógica aristotélica es por completo
en los Tópicos, los filosofemas están recargados de reflexiones gra- metodológico. Semejante disciplina se propone mostrar el camino a tra-
maticales. vés del cual puede alcanzarse el conocimiento científico. Así como en
El tránsitº de una lógiea gramatical, por así decirlo, a una lógica la retórica se enseña el arte de persuadir, en la lógica se alecciona
noética tuvo efecto en torno del concepto de opinión. Este término fue sobre el arte de investigar, conocer y probar científicamente.
algo así como un gozne de la puerta que se abre. Ello recuerda los · b) ·De ahí que no considere Aristóteles entre las disciplinas filosófi-
conceptos platónicos de doxa (opinión) y epistémee (conocimiento) . cas a la lógica misma, no obstante que constituyó una de sus más gran-
Tal evolución se percibe no sólo en los llamados escritos lógicos. En des creaciones; sino que vea en ella una propedéutica en su actividad
el libro IV de la Metafísica, por ejemplo, ya se da a los principios de docente, y la designe su propia escuela, más tarde, con el nombre de
no contradicción y de tercero excluido un fundamento ontológico con órgano (instrumento) de la investigación científica. Lo que fue la mate-
mática para la Academia fue la lógica para el Liceo.
ocasión de refutar ei relativismo. Y, a la inversa, en las Categorías se
acepta el distingo metafísico entre primera y segunda sustancia; lo e) Un tercer carácter tiene la lógica aristotélica. Además de ser
que viene a confirmar que este tratado no pudo haber sido .escrito en metodológica y propedéutica, ventila los problema& del conocer cientí-
la primera época. En cambio, las alusiones al Peri hermeneias y a los fico y, por ello, la cuestión ontológica· de la verdad. De ahí que puede
Tópfcos, advertidos en el citado libro IV de la Metafísica, pone en decirse que la lógica aristotélica es también una lógica episteÍno!ógica.
duda aquella cronología de este último libro que lo sitúa en la segun-
da época. Por ello, tal vez Düring tenga razón aquí al ubicarlo en la
tercera. 12. LA CIENCIA Y SUS ESPECIES

11. LA TAREA DE LA LÓGICA Dado que existe una diversidad de ciencias, se plantea desde luego
el tema de la forma general del saber. Aristóteles habla de tres grupos
La evolución mencionada de la lógica se confirma cotejando ]os de ciencias: ciencias especulativas (filosofía, física, matemática), que,
nombres de ciertos escritos del Catálogo de Ptolomeo, en particular respectivamente consideran bien a1 ser en general (filosofía) , ya al-
de uno, titulado De los vocablos opuestos, y del cual dice Simplicio gunos de los fundamentales. aspectos de éste (física, matemática);
que contiene un buen número de aporías que aparecen. en el capítulo ciencias práctica~, .que 1íacen objeto de estudio la conducta del hom-
10 de las Categorías, usadas, en proporción considerable, en los 1 bre (política, etica)' y ciencias poyéticas, destinadas a comprender la
, Ctea<;i6n de objetos (retórica, poética) .
bros de los Tópicos redactados iniciillmente. 7 •

El ordenamiento de los llamados escritos lógicos se debe, al pare: • Ahora bien: ¿qué caracteriza la forma común de toda esta diver-
cer, a Andrónico de Rodas. Así procedió al advertir que Aristóteles sidad de ciencias? Dos rasgos: la abstracción y la apodeixis. Todas las
en las Categorías se ocupó del concepto, de la palabra aislada; en el ciencias proceden, en efecto, por abstracción, ello es, desposeen a
las COsas de estudio de todos los caracteres que no les interesan. El
•l W. Windelband, op. cit. ~temático despoja a las cosas de todas las cualidades sensibles (peso,
7 Fr. Solmsen, op. cit. . •gereza, dureza, etc.) con objeto de reducirlas a cantidad, o sea al
XLIV TRATADOS DE LÓGICA
ESTUDIO INTRODUCTIVO
XLV
número y a las formas geométricas. El físico abstrae todas las cualida-
Para muchos esta lógica de tres miembtos es todavía el cauce por
des no reductibles al movimiento, porque su finalidad es considerar
el que camina inclusive la logística o lógica matemática, la cual, como
únicamente el ser. en movimiento. Para constituir su ciencia, así el
se sabe, trata de reducir a un mero cálculo lodo posib]e razonamiento.
matemático como el físico, comienzan por establecer ciertos princi-
"Teniendo en cuenta, dice F. de P. Samaranch, er.tre otros, que los
pios generales o axiomas que se refieren justamente a ]a naturaleza
elementos primarios con que operó Aristóteles parz la estructuración
específica de su objeto y que sirven para definirlo distinguiéndolo del
formal del raciocinio son los conceptos que, en número de tres se
de las otras ciencias. 8 ·
articulan en dos proposiciones o premisas, de las que se deriva luego
Del mismo modo debe proceder la filosofía. Ésta debe estudiar
una nueva proposición, esta vez conclusiva --es decir, que aporta un
los muchos significados de la palabra ser, no como cantidad ni como
nuevo nexo de predicación antes de desconocido--, teniendo en cuen-
movimiento, ni bajo ningún 'otro aspecto, sino justa y solamente en
ta esto y que sólo es posible la conclusión a partir de tres conceptos
cuanto a ser.
y dos premisas, la lógica moderna ha recurrido a la representación de
En segundo lugar, las ciencias ya constituidas, todas ellas, ofrecen
estos elementos en un sistema de signos que permite operar y hacer
conjuntos de conocimientos ordenados deductivamente. Aristóteles tomó
cálculos con los elementos en un sistema de signos que permite op-
como modelo a la geometría. Deducción se dice en griego apodeixis.
rar cálculos con los elementos primarios del pensar como si fueran
En efecto, en las ciencias unos conocimientos han de derivarse de elementos matemáticos." 9
otros, de tal manera que no haya duda de su rigurosa secuencia, ello
es, han de obtenerse de manera apodíctica.
14. CoN Y CONTRA PLATÓN

13. LÓGICA DE TRES MIEMBROS Los seis tratados del Organon caen dentro de la segunda y de la
tercera etapa de la actividad filosófica de Aristóteles, pero, a no du-
La lógica de Aristóteles se ocupa fundam~ntalmente de tres domi- darlo, constituyen un desarrollo que se origina del pensamiento lógico
nios que, por constituir un cuerpo de doctrina, pueden ser calificados de Platón; lo que significa, al par, una sistematización y una rectifica-
de tres miembros. Estos dominios son: ción, sobre todo, de las implicaciones metafísicas de ciertos temas.
a) La doctrina del concepto. La doctr~na del Estagirita comparte aún en la última etapa mucho
b) La doctrina de la proposición. de la teoría de las Ideas de Platón. Para aquél como para éste, las esen-
e) La doctrina del razonamiento. cias son generales. Por ello, el concepto es instrumento de conocimien-
to. Lo que combate a Platón es que éste niega el vínculo real que me-
Este último apartado comprende tanto . los Primeros Analíticos y dia entre lo general y lo particular, error que no pudo superar ni en
los Segundos Analíticos, como la Tópica, Iá cual tiene que ver con el la última fase de su doctrina. Como causas finales del acontecer siguen
razonamiento epag6gico. El tratado de las Refutaciones Sofísticas es representando las ideas un mundo ,independiente (al lado) del de las
algo así como la contraíuz de toda la doctrina del razonamiento, pues apariencias. La objeción capital de Aristóteles contra la doctrina de
tiene a su cargo el estudio de los falsos razonamientos, para prevenir las Ideas se dirige, en suma, a esta separación de la esencia y de la
apariencia, del ser y del devenir. 10
del error.
En honor a la verdad, en los Primeros y Segundos Analíticos, Aris· Para Aristóteles, todo objeto consta de materia y forma (hilemor-
tóteles no solamente considera temas fundamentales de la demostración fismo). Esta última es la esencia del objeto, susceptible de conocerse
científica y del conocimiento, y reflexiona sobre ellos; también en es~ i'Ot el concepto. La forma es lo que hace que la cosa sea lo que es.
tas obras y otras, se asoma a una lógica de la interrogación ocasional~ Las esencias no están, por tanto, fuera de las cosas: son inmanentes
mente y busca con frecuencia un fundamento epistemológico a sus a ellas. No existen dos mundos, como enseña Platón: el de las Ideas y
11
doctrinas. 1n S M . Obras. Ediciones Aguilar, S. A. Madrid, !C)64.
Aristóteles,
1
s O. Hamelín, Aristóteles. Buenos Aires, 1944. Ott. · answn,
Lovaina. 1946.La critique de la théorie des ldées dans le TtEpl toEwv d'Aris-
TRATADOS DÉ LÓGICA ESTUDIO INTRODUCTIVO XLVII
XLVl

el de las cosas. Sólo háy uno que comprende por igual materias Y 5) el lugar, por ejemplo, en el Liceo, en el templo.
formas, cosas e Ideas. 6) el tiempo, por ejemplo, el año pasado, mañana.
En una for~a pintoresca formuia Aristóteles su objeción a la exis- 7) la acción, por ejemplo, corta, quema.
tencia de los dos mundos platónicos. La llama el argumento del tercer 8) la pasión, por ejemplo, es odiado, es herido .
. hombre. Si se admite el mundo de los hombres de carne y hueso y otro 9) la posición, por ejemplo, está ahí, sentado ..
· mundo ideal en dohde figura la idea del hombre, habría que admitir 10) el hábito, por ejemplo, está calzado, e.stá armado.
un tercer mundo, intermedio, el constituido por la semejanza existente
entre el mundo de las ideas y el inundo de los individuos concretos. Estas categorías corresponden a distinciones gramaticales. Se tra-
Pero, a su vez, este hombre; el tercero, podría compararse, hacia arri- ta, como puede advertirse, de ciertas partes de la oración. La categoría
ba, con la idea del hombre, y, hacia abajo, con cualquier hombre con- de sustancia corresponde al sustantivo gramatical; las categorías de
creto, dando lugar a un cuarto y a un quinto hombre, y así indefinida- cualidad, cantidad y relación, al adjetivo; las categorías de lugar y
mente; lo que es un puro absurdo. tiempo, al adverbio, y las categorías de acción, pasión, posición y
hábito, al verbo.
15. EL toNCEPTO Y LAS CATEGORÍAS Por esta circunstancia se ha dicho que Aristóteles puso en prác-
tica un método gramatical para derivar las categorías. Error. El hecho
La proposición se descompone en términos (conceptos), como ya fue diferente. El filósofo comenzaba· a ver, partiendo, sí, de la pala-
fue dicho. Éstos se estudian especialmente en el tratado de las Cate- bra y su función gramatical, cómo era posible concebir los términos,
gorías, redactado ya en la segunda etapa de la actividad filosófica de desde un nuevo punto de vista, el de su significación. Por esta vía, en
Aristóteles. 11 efecto, Aristóteles se elevó al concepto general de ser, a manera de
El concepto es el qué de tina cosa. Al observar un ser se puede género supremo; al de cantidad, como nota común de todo objeto,
decir que es un hombre. El conjunto de notas que caracterizan el ser etc.; y esto es mirar el problema desde un nuevo ángulo, el de la con-
hombre, es el concepto de hombre. templación conceptual, esto es, lógica.
Todos los conceptos se obtierteti por la abstracción, y pueden ser
más o menos generales. Bi concepto de hombre es menos general que
el concepto de animal, Pl.\~S este último se aplica a más serés que a los 16. EL LÓGOS APOPHANTIKÓS
hombres; posee mayor generalidad. Un concepto que es más general
respecto de otro se llama género; éi menos general, se designa especie. El Peri hermeneias, posterior a las Categorías, da un paso más
El concepto hombre es una especie de animal, pero, a su vez, es un en el tránsito de la lógica gramatical a la lógica noética. A ello contri-
género respecto de ateniense, espartano, macedonio, etc. buyó mucho la reflexión relativa al tema de lo verdadero y falso.
Para obtener el concepto de algo se pone en práctica la definición Ellógos, además de palabra, y en nexo con ella, significa la forma
(orismós), la que consiste en buscar el género próximo y añadir la del pensamiento. El lenguaje quiere reproducir así las diversas formas
diferencia específica. El hombre es un animal (género próximo) ra- de pensamiento como las diversas formas de la realidad. En advirtien-
cional (diferencia). do ésta su doble tarea se está a un paso de trasponer la consideración
Los conceptos más generales, ello es, los que no pueden figurar· gramatical.
como especies de otros conceptos, se llaman categorías. Aristóteles ha El lenguaje ofrece, primero, términos aislados, los que en un se-
establecido diez: gundo momento se enlazan entre sí formando el juicio o la proposi-
ción. Bsta tiene una unidad distinta de la palabra y es el órgano pro-
'\ la sustancia, por ejemplo, caballo. pio de lo verdadero, porque la verdad se encuentra en la composición
-•;r1ad, por ejemplo, de tres pies de largo. Y división de los términos, composición y división que tienen que
· "iemplo, blanco, ignorante. COrresponder a la realidad. ·
rlnble, más grande. La verdad y el error no tienen su sede en los conceptos y en su
París, 1939. ~ expresión (la palabra), sino· en el enlace o en la separación de los
ESTUDIO INTRODUCTIVO XLIX
XLVIII TRATADOS DE LÓGICA
proceso lógico, reside en derivar un juicio de otros, esto es, en la de-
conceptos; lo que tiene lugar cuando se afirma o se niega un predicado ducción ( syllogismós).
de un sujeto. Todo lo que es objeto de pensamiento, en definitiva, es La silogística (ti!oría de la deducción) se convirtió en el punto
objeto de afirmación o negación: pensar es afirmar o negar un predi- esencial de la lógica aristotélica: en ella converge todo lo que Aristó-
cado cualquiera de un sujeto. teles ha enseñado acerca de las estructuras generales del pensamiento
La proposición resulta entonces ser una expresión enunciativa,
deductivo.
lógos apophantikós, que, como tal, propone algo: una proposición Los principios capitales de esta doctrina, que ha llegado a ser la
que afirma o niega un predicado de un sujeto a través de la partícula sustancia de la lógica tradicional, hasta nuestros días, son los siguien-
sustantiva "es". tes:· concluir significa derivar un juicio de otros dos. Ahora bien,
Sobre esta noción de juicio se fundan las operaciones proposicio- puesto que en la conclusión se afirma un concepto (el predicado) de
. nales, de las cuales Aristóteles define particularmente la oposición otro concepto (el sujeto), es necesario, para fundar la predicación,
contraria, la oposición contradictoria, la subordinación y La conversión. echar mano de un tercer concepto (meson, medius terminus) que
Dos proposiciones son contrarias cuando sólo difieren en la cua- vincula lógicamente los dos primeros ( extremi). Este tercer concepto
lidad. debe encontrarse, por lo tanto, en determinada relación con los dos
Ejemplo: primeros, lo que acontece en los dos juicios iniciales del silogismo lla-
Todo hombre es justo (afírmativa). mados premisas (prótesis). En el siguiente silogismo:
Ningún hombre e¡; justo (negativa) .
Dos proposiciones son contradictorias cuando difiren tanto en cua- "Todos los hombres son falibles;
lidad como en cantidad. Los sabios son hombres;
Ejemplo: Los sabios son falibles";
Todo hombre es jysto (afirmativa universal).
Algunos hombres no son justos (negativa· particular) .
el concepto "hombre" es el término medio, y los conceptos "sabios"
Dos proposiciones son subalternas cuando difieren en la cantidad
y "falibles" son los extremos.
y tienen la misma cualidad. Sólo una de las posibles relaciones de los conceptos ha sido deci-
Todo hombre es justo (afirmativa universal). siva en la construcción de la silogística aristotélica según sus postula-
Algunos hombres son justos (negativa particular). dos más generales: la subsumción de lo particular en lo general. Para
La conversión consiste en intercambiar en una proposición
esta doctrina, en efecto, siempre se trata de ver cómo un concepto (el
sujeto y predicado. sujeto) puede o no subsumirse en otro (el predicado). La silogística
Ejemplo: descubre aquellas formas del pensamiento por medio de las cuales,
Todo hombre es justo. con ayuda de un concepto intermedio, es posible subsumir un concep-
Todo justo es hombre. to en otro o no. Aristóteles ha desenvuelto esta tarea en forma original;
en ello radica el valor permanente de su silogística, pero también sus
17. EL SILOGISMO Y LA APODEIXIS lfmites.
En consonancia con pareja faena ha tratado el filósofo en su obra
La piedra de toque de la ló~ica aristotélica es el concepto Peri hermeneias solamente de los dos caracteres del juicio que intere-
rivación ( apodeixis). Precisa señalar, primero, qué sea derivación; -~ san para este objeto: primero, la cantidad, que consiste en subsumir
después, qué implicación; esto es: exponer aquellas formas por medio e§; el sujeto en el predicado, según su extensión, y que permite distinguir
de las cuales el pensar descubre fa relación de dependencia entre lo entre sí los juicios universales, particulares e individuales; segundo, la
particular y lo general. cualidad, por la que se afirma o niega tal subsunción predicando la
Aristóteles ha dado esta teoría en los Analíticos, una obra funda· compatibilidad o separación de ambos conceptos.
mental que sistemáticamente trata de la deducción, en los Primeros, Y . ~e ahí que se clasifiquen las especies (schémata, figuras) de los
de la prueba y del conocimiento, en los Segundos. Pues el análisis de sllog1smos tomando en cuenta cómo las relaciones de subsunción de
las funciones cognoscitivas revela que la estructura fundamental del
L TRATADOS DE LÓGICA ESTUDIO INTRODUCTIVO Ll

los conceptos, dadas en las premisas, hacen posible la subsunción bus- Por otro lado, la ciencia no puede dar razón de los puntos de par-
cada entre el sujeto y el predicado de la conclusión. Tal relación se tida del conocimiento (axiomas, principios, hipótesis), pues estos pun-
expresa claramente por el lugar que ocupa el término medio en ambas tos de partida tienen validez incondicionada, inmediata.u
premisas (éste puede estar, primero, como predicado de la premisa Con esta doctrina, como ~e ha repetido, el Estagirita viene a negar
mayor y como sujeto de la menor; segundo, como predicado en ambas carácter científico a la historia y a la geografía, entre otras ciencias,
premisas, y tercero, como sujeto en una y otra). Para Aristóteles es la toda vez que éstas se ocupan de lo particular. La historia describe
primera la más valiosa y original de estas tres figuras, porque en ella hombres y hechos concretos; la geografía, regiones particulares.
brilla en todo su esplendor el principio de '1a subsumción, ya que el Pero aquí, como en otros dominios del saber, fue evolucionando
sujeto de la conclusión se subsume en el término medio y éste, a su la concepción aristotélica. Las investigaciones históricas de los últimos
vez, en el predicado; por caer dentro del círculo de su extensión res- años de su _vida, así lo incita a creerlo. Todavía en los Tópicos, como,
pectivamente.12 es explicabie, dada la época de su· redacción, acéptase el limitado con-
cepto de que no hay ciencia sino de lo general.
18. PRUEBA Y CONOCIMIENTO
19. LA EPAGOGÉE
Con el método de la apodeixis penetra Aristóteles en los temas de
los Analíticos Segundos: la prueba y el conocimiento científicos. La de- De la naturaleza del silogismo en general y de la derivación y de
mostración, dice, es un silogismo que suministra conocimiento, y cono- la prueba, en particular, es fácil comprender que el proceso de la cien-
cimiento (epistémee) es el saber por principios, por causas, ello es, cia radica en derivar conocimientos menos generales de otros más ge-
deriva siempre de premisas indubitables. En otros términos: todo sa- nerales; en otras palabras, la conclusión nunca puede tener el mismc
ber proviene en última instancia de premisas ya no demostrables, pero grado de generalidad que el de las premisas, mucho menos uno ma-
que constituyen supuestos de toda demostración. De éstos señala Aris- yor. Es exacto que en la ciencia deductiva, demostrativa y explica-
13
tóteles tres: los axiomas, las definiciones y- las hipótesis. tiva, a menudo los juicios que han servido de premisas en un silo-
Los axiomas son principios sin los cuales no es posible demostra- gismo se derivan (a título de conclusiones) de otras premisas más
ción alguna, por ejemplo, los principios lógicos supremos. Definiciones generales y así sucesivamente; pero, al fin, habrá de llegarse a juicios
son las determinaciones esenciales de conceptos, por ej. el triángulo que ya no sean susceptibles de obtenerse de principios de mayor ge-
es un polígono de tres lados. En fin: hipótesis son supuestos de que neralidad, que ya no puedan ser referidos a término medio alguno y
la existencia de ciertas cosas o sucesos corresponde a los términos cuya verdad, por lo tanto, sea algo inmediato (ámesa), indcrivable,
pensados. El geómetra, dice Aristóteles, supone la existencia de pun- indemostrable, primarios supuestos. Todo derivado implica un origi-
tos y líneas. Sin estos supuestos no es posible comprender principio nario; toda prueba, un fundamento improbado; toda explicación, una
geométrico alguno. causa última.
La ciencia en Aristóteles se desarrolla entre dos polos o extremos: El proceso apodíctico y explicativo de la ciencia tiene necesaria-
los principios indemostrables (dentro de los cuales precisa incluir las mente un límite; no es posible probar los últimos ·fundamentos de la
categorías) y los individuos y hechos singulares. prueba; no es posible explicar las causas últimas de la explicación.
En efecto, por un lado, la ciencia no puede descender hasta los Ahora bien, si la ciencia quiere cumplir su tarea (la explicación de lo
individuos, ya que, como lo reitera Aristóteles, "no hay ciencia sino particular mediante lo general), es preciso que se eleve cle alguna ma-
de lo general", pero tampoco "existencia sino de lo individual". No nera idónea a aquellos principios generales e indemostra b1es cuya
hay conocimiento apodíctico del individuo, pues el conocimiento ri- validez se ofrece en forma inmediata y absoluta. Según esto, debe
guroso se logra enumerando géneros y especies, y el individuo consta preceder a la tarea científica de la derivación, de la prueba y de la
de infinitos caracteres, que no es dable, por ello mismo, reducir a con- explicación, la búsqueda de los puntos de partida de todo proceso
ceptos generales en toda su integridad. derivativo, de los últimos fundamentos de toda operación demostr:l-
tiva, de los principios más elevados de toda deducción explicativa.
J2F. Enriques, Historia de la Lógica. Roma, 1923.
" O. Hamclin, op. cit. H W. D. Ross. Aristóteles. Buenos Aires, 1957.
TRATADOS DE LÓGICA ESTUDIO INTRODUCTIVO Llii
LII

Aristóteles llama dialéctica a la función inquisitiva de estos principios y a) el razonamiento apodíctico ello es, el que concluye partiendo
en los Tópicos consigna sus postulados fundamentales. de premisas verdaderas,
La búsqueda dialéctica de los principios no posee, ni con mucho, b) el razonamiento epagógico, cuya conclusión sólo es probable
la certeza apodíctica que caracteriza la derivación de consecuenias (dialéctica, en la acepción aristotélica),
partiendo de fundamentos ya encontrados. La investigación parte de e) el razonamiento erístico, contencioso, que procede de princi-
lo particular, dado en la percepción, y de las representaciones habi- pios que parecen probables, pero que no lo son. Se trata de un silo-
tuales propias, para ascender a lo general, de donde, a su vez, debe gismo aparente, vale decir, de un paralogismo.
ser explicado y probado lo singular. La investigación sigue, por lo El término erística (de eris, disputa) en sus orígenes significó el
tanto, el camino diametralmente opuesto al de la derivación: éste es arte de dialogar, bien que disputando. No tuvo entonces un sentido
deductivo; aquél, inductivo, epagógico. Éste va probando y explicando peyorativo. Con la sofística adquiere tal vocablo su acepción posterior.
de lo general a lo particular; aquél, buscando y ensayando de lo par- desdeñosa. En los sofistas, en efecto, la disputa llega a tener como fin
ticular a lo general. Sólo la ciencia conclusa es apodíctica; la que está la propia disputa, no la búsqueda de la· verdad, así sea ésta probable.
en formación, epagógica.'" Lo fecundo de la tarea aristotélica en el tratado de las Refutacio-
Para alcanzar por la epagogía estos conocimientos probables, es nes Sofísticas, es el haber dado una teoría de los falsos razonamientos,
obligado partir de determinados y comunes puntos de vista (topoi, una teoría acerca del error, ello es, acerca de los silogismos conten-
en la terminología aristotélica). Dicho de otra manera: para argu- ciosos, que toman lo falso como verdadero y recíprocamente.
mentar en favor de algo, es imprescindible encarar una cuestión (su- La frecuencia del error, a veces de manera intencionada, a veces
jeto o tema de conocimiento) desde un cierto ángulo, ello es, desde por limitación intelectual, obliga a formular no sólo una doctrina del
un lugar dialéctico. conocimiento verdadero, sino también una relativa al error. De esta
Ahora bien, estos puntos de vista fundamentales son los llamados suerte se protege el hombre amante de la verdad ya del sofista, ya de
predicables o categoremas (maneras de atribuir, atribuciones dialécti- los vicios en que se suele caer en la faena inquisitiva. Aristóteles se
cas, dice Aristóteles). De ellos señala el filósofo cuatro: el accidente, empeña en mostrar los caminos que conducen al error, para salva-
el género, lo propio y la diferencia que define. Si se arguye, al carac- guardar los que llevan a la verdad.16
terizar al hombre, por ej., que éste es un animal que camina sobre
dos pies, para refutar tal aserto, se echa mano del predicable de la
definición ( = género próximo + diferencia) . Lo que diferencia al 21. LA ORGANIZACIÓN DEL SABER Y LA METODOLOGÍA

hombre de los otros animales no es el hecho· de tener dos pies, sino En la tercera etapa de su evolución, Aristóteles organizó definitiva-
el ser racional. mente la ciencia. Al hacerlo, se vio obligado, por un lado, a concebir
20. PARALOGISMOS Y ERÍSTICA
nuevas formas de actividad docente y de investigación; y, por el otro,
a precisar y afinar los métodos de trabajo científico. Todo ello tuvo
La inferencia, recurso obligado de la ciencia, está expuesta a un efecto en su última estada en Atenas, desde la fundación del Liceo
peligro. A veces los razonamientos parecen verdaderos, y no lo son. (335).
Asimismo en los debates y polémicas, los ialsos sabios, los sofistas, A tenor de la tradición, la tarea aristotélica fue extraordinaria. No
suelen hacer caer al interlocutor en erróneas conclusiones. Atento a ~'
sólo se indagó en los territorios de las ciencias naturales (astronomía,
ello, Aristóteles redactó un trabajo, las Refutaciones Sofísticas, des- química, botánica, zoología ... ) , en la física, según terminología ge-
tinado a estudiar los falsos razonamientos. En dicho tratado se averi- nérica de la época; también, y no con menos buen éxito, en los domi-
gua en qué se distinguen estos argumentos, cuáles son sus clases y nios de las humanidades. A este período pertenecen su.s trabajos sobre
cómo pueden ser descubiertos. las Constituciones de Atenas, sus Didascalias (archivos de las repre-
Puede hablarse dentro de la lógica aristotélica de tres clases de sentaciones dramáticas) sus Problemas Homéricos, sus Pleitos de las
ciudades, etc.
razonamientos, desde el punto de vista de su validez:
16
J. M. Le Blond, op. cit.
'" W. Windelband, op. cit.

,_-,"!'..
LlV TRATAOOS DE LÓGICA

Con esta indagación arqueológica, cobra lo individual en la mente


del Estagirita una importancia decisiva, rectificándose, de hecho, el
viejo prejuicio de que sólo hay saber científico de lo general, que aún
se postulaba en los Segundos Analíticos. "Lo individual, exagera Jae-
ger, es ahora casi un fin en sí." 17
Las ciencias descriptivas ocupan un lugar destacado. Los nueve
libros que componen su Historia de los animales, asombran nada me-
nos que a Cuvier. Allí se lee: "Ningún animal terrestre se halla fijo
en el suelo". "Ningún animal que carece de pies, tiene alas". "Todos
los animales, sin excepción, tienen boca. y están dotados del sentido
TRATADOS DE LOGICA
del tacto (caracteres constitutivos de la animalidad)." Jales aforismos
y otros muchos descubrimientos, dice Cuvier, suponen un examen casi (EL ORGANON)
universal de todas las especies. ·
Las tareas de esta etapa de la actividad del filósofo~ llevan directa-
mente al método de la encuesta empírica, bien que especificándola en
consonancia con el tipo de saber que encara el investigador. Una es
la encuesta en la historia de los hechos humanos; otra, en la naturaleza
de las plantas, de los animales y del mundo inorgánico. $
.f.
Incluso los escritos conocidos bajo el nombre de Parva Naturalia, 5
:)
i:
que estudian las condiciones psico-fisiológicas de la vida, contienen $
;.~_

conceptos y clasificaciones obtenidos por la vía de la observación, y, ' i:"'

por ello, comprobados empíricamente. i


En fin, la metafísica misma se reconsidera, sobre todo el delicado ~~
tema del primer motor. Se trata de una revisión crítica. 'A ello lo lle- "'
van las observaciones empíricas de los astrónomos Calipo y Eudoxo.
No existe uno, sino muchos (55) motores inmóviles, asevera Aristóte-
les en el capítulo ocho del libro XII de la Metafísica. (Como se ha
mostrado, este capítulo es una inserción muy posterior en el mencio-
nado libro) . La realidad astral, confirmada de manera empírica, aporta
elementos para reconsiderar su concepción metafísica.18

" Op. cit. pág. 376.


IsAristóteles, Metafísica. Ed. Porrüa, S. A. Colección "Sepan cuantos ... ",
México, 1969.
• INTRODUCCION
A LAS CATEGORIAS, DE PORFIRIO
(LA ISAGOGE)

PREAMBULO

De acuerdo con la práctica seguida, de hacer preceder los 'tratados


de lógica de Aristóteles de la Introducción a las Categorías (Eisago-
[!ée els tas kategorías) de Porfirio, figura aquí este pequeño trabajo
del filósofo neoplatónico.
Porfirio declara sus propósitos en el proemio de su opúsculo. Quie-
re hacer comprensibles las categorías aristotélicas y, al propio tiempo,
aleccionar en la doctrina de la definición, de la división y de la prue·
ha, de tan necesitada urgencia en la vida intelectuaL
El contenido de la Isagoge es la doctrina de los predicables) ello
es, de los modos de relacionar, según Aristóteles, sujeto y predicado.
Porfirio habla de cinco predicables, a saber, género, especie, diferen-
cia, propio y accidente. (De ahí el nombre latino De quinque vocis
sive in Categoriae Aristotelis introductío).
Hay que distinguir, siguiendo también a Aristóteles, entre predica-
ble Ycategoría. Como forma de efectuar una predicación, el predicable
relaciona al sujeto con el predicado; en cambio, la categoría es la
determinación de un término en sí mismo, de manera independiente.
Pero hay una reladón entre los predicables (llamados también
¡te~or~mas) y las categorías (llamadas también predicamentos). Aqué-
los md1can las maneras fundamentales a través de las cuales éstas son
atribuidas a las cosas .
., El. género es lo común de las especies. Las especies "racional" e
.:rractonal" pertenecen por igual a1 genero "animal". Géneros y espe-
~ es .son términos relativos. El término "animal" es género del término
hclonal", pero espPr.i."e del término "corpóreo".
La d r ..
dia . e llllCión cU!'J,rste en determinar la esencia de una cosa, me-
br n~e el g~nero próximo y la diferencia específica. Ejemplo: El born-
e ~spec1e! es un animal (género) racional (diferencia).
Plrte d'PropiO _es una característica de una cosa, aunque no forma
qu(: ríe e su" ~~:ere~cia. En este ejemplo: El hombre es un animal
'
1 ns¡bJe es un propio.
' 0
INTRODUCCIÓN A LAS CATEGORÍAS 3
2 PORFIRIO
Cap. 7. Cotejo en particular entre el género y la diferencia.
c1 accidente de una cosa es una cualidad que dicha cosa puede o Cap. 8. Cotejo en particular entre el género y la especie.
no puede tener. Ejemplo: Este hombre tiene pelo lacio. Sin duda algu- Cap. 9. Cotejo en particular entre el género y lo propio.
na, pudo el dicho hombre haber nacido con pelo rizado. Cap. 10. Cotejo en particular entre el género y el accidente.
La clasificación consiste en des~ubrir las especies de un género. Cap. 1 l. Relaciones posibles entre los cinco predicables.
Esta puede ser dicotómicá, tricotómica, tetratómica ... cuando las es- Cap. 12. Cotejo en particular entre la especie y la diferencia.
pecies del género son dos, tres, cuatro. . . • Cap. 13. Cotejo en particular entre la diferencia y lo propio.
Partiendo del texto de la Isagoge, se ha construido el llamado A r- Cap. 14. Cotejo en particular entre la diferencia y el accidente.
bol de Porfirio, que consiste en la siguiente clasificación dicotómica, Cap. 15. Cotejo en particular entre la especie y lo propio.
la cual parte d~l género de sustancia (el más general) y desciende a Cap. 16. Cotejo en particular entre la especie y el accidente.
los individuos, pasando por las especies: Cap. 17. Cotejo en particular ~ntre lo propio y el accidente.

Sustancia: corpórea-incorpórea
corpórea: animada-inanimada
animada: sensible-insensible
sensible: racional-irracional
racional: Sócrates, Pla-
(hombre) tón, Aristóte-
les, Teofras-
to ...

La Isagoge no pretende (así lo aclara Porfirio) ahondar en ex-


plicaciones metafísicas, por ejemplo, respecto del tema de si los gé-
neros y especies existen en la realidad, acaso de manera corpórea o
incorpórea, o si existen en sí mismos sólo como ideas. Este problema
(que más tarde se llamó el problema de los universales) no tiene si-
tio en el opúsculo. Este no trasciende la consideración lógica de los .
cinco predicables.
Porfirio nace en 232 (o 233) d. de C.; muere en Roma en 304.
Fue discípulo de Plotino (205-270), el pensador más importante de la
filosofía helenístico-romano. Mereció ser llamado "la gloria de la es-
cuela". Además de la Isagoge, de una Vida de Plotino, de una Vida
de Pitágoras y de otros trabajos destinados a comentar escritos de
Platón y Aristóteles, Porfirio es el primer editor y comentador de Plo-
tino, cuyas obras dio a la estampa difundiendo así la doctrina del '
maestro.

La Isagoge consta de 17 capítulos:


Cap. l. Objeto y carácter de la obra. Exclusión de cuestiones
metafísicas.
Cap. 2. Del género y la especie.
Cap. 3. De la diferencia.
Cap. 4. De lo propio.
Cap. 5. Del accidente.
Cap. 6. Cotejo de los cinco predicables. Relaciones y diferen-
cias en general.

ji
INTRODUCCION
A LAS CATEGORIAS DE PORFIRIO 1


CAPITULO l cer. § 3. Me limitaré, pues, a expo-
nerte lo mejor que los antiguos, y
§ 1. Como sea indispensable, entre ellos los peripatéticos sobre
Chrisaoro, 2 para aprender la do·ctri- todo, han dicho acerca de este úl-
na de las categorías, dada a cono- timo punto y de los que hemos in-
cer por Aristóteles, · saber qué son dicado.
el género, la diferehcia, la especie,
lo propio y el accidente, y como este CAPITULO 2
conocimiento no es menos necesario
para dar definiciones, y en general 1§ 1. Las palabras género y es-
para comprender bien todo lo con- pecie no tienen, al parecer, una sig-
cerniente a la división y a la demos- nificación simple. § 2. Así el géne-.
tración, teorías que son muy útiles, ro expresa la coleq:ión de muchos
te haré una exposición concisa de individuos que tienen cierta rela-
ella, y trataré de resumir en pocas ción, sea con una unidad, sea en-
palabras, y por vía de introducción, tre sí. En este sentido se dice, por
lo que han dicho nuestros predece- ejemplo, el género, la raza de los
sores, procurando abstenerme de en- heráclidas, considerando que todos
trar en indagaciones demasiado pro- proceden de un solo antepasado, es
fundas, y tratando dentro de ciertos decir, de Hércules; y este nombre se
límites las que son más sencillas. aplica al conjunto..._ de todos aque-
§ 2. Por lo pronto, en lo que llos que están unidos entre sí por
respecta a los géneros y a las espe- una relación de parentesco común
cies, no me meteré a indagar si exis- que se remonta a este origen. Esta
ten en sí mismos, o si sólo existen denominación sirve para distinguir
como puras nociones del espíritu; esta raza de todas las otras. § 3.
y, admitiendo que existen por sí Género tiene además otro sentido,
mismos, si son corporales o incor- según el cual significa el principio
porales; y, en fin, si están separa- del nacimiento en general, ya nos
dos, o si sólo existen en las cosas remontemos al padre que ha pro-
sensibles de que se componen. Esta ducido, ya nos fijemos en el lugar
c~estión es muy profunda, y exigi- donde se ha nacido. Así se dice que
rla un estudio más detenido y muy Orestes deriva su género, su raza,
diferente del que me propongo ha- de Tántalo, e Hilo de Hércules; así
como que Píndaro es tebano de na-
1
La versión española de este tra~a­ cimiento, y Platón ateniense. Y es,
do de Porfirio y de los demás de Ans- que, en efecto, la patria es en cierta
tóteles que componen esta edición, se manera lo mismo que el padre; un
debe a Patricio de Azcárate. En el tex- principio de nacirr.iento para cada
~~ )!~iego, los capítulos no aparecen
diVIdidos en parágrafos numerados; lo cual. § 4. Esto mismo parece indi-
que se conserva de la dicha versión es- car el uso del lenguaje; y así se lla-
Pañola en obsequio de la mejor com- man heráclidas a los que genérica-
Prensión. mente descienden de Hércules, y
~ Patricio romano. discípulo de Por- cecrópidas a los que descienden de
f .lno.
Cécrope, así como a los padres
5
PORFIRIO
6
INTRODUCCIÓN A LAS CATEGORÍAS 7
que es una especie, se atribuye a
de los unos y de los otros. § 5. Tam- Sócrates y a Platón, entre los que
bién se llamó primero género, raza, no hay ninguna diferencia especí- diferencias y de ]os accidentes co- tremes, los más genéricés y los más
al principio del nacimiento de cada fica, y que sólo difieren numérica- munes, que se atribuyen a sus res- específicos, hay otros términos que
uno, y a la colección de todos aque- mente. Animal. que es un género, pectivos sujetos, no en esencia, sino son a la vez géneros y especies. El
llos que habían nacido de un mis- se atribuye al hombre, al buey, al en cua1idad o en otra cualquiera re- término generalísimo es aquel por
mo tronco, de Hércules, por ejem- caballo, que difieren entre sí, no lación. § 17. Nada sobra ni falta en encima del cual no puede haber gé-
la descripción de la idea del género nero que le supere; el término_ es-
plo. sólo en número, sino también en que acabamos de hacer.
§ 6. En otro sentido se llama pecialísimo es aquel por bajo del
igualmente género aquello a que especie. § 12. El género differe de lo
§ 18. La especie se dice de la cual no puede haber especie que le
está sometida la especie, nombre propio, en cuanto lo propio es atri- forma de cada cosa, y en este sen- sea inferior. Entre lo más genérico
que se le ha dado quizá a causa de buto de una sola especie, de la cual tido ha podido decirse: «la especie y lo más específico hay otros tér-
sü semejanza con los casos citados es propio, y de los individuos com- es la más digna de la supremacía». minos que son a la vez géneros y
más arriba porque el género en este prendidos en esta especie; y así la §, 19. Se llama también especie a especies, aunque relativamente en
sentido es a modo de principio para facultad de reír es propia del hom- lo que está colocado bajo un géne- verdad a términos diferentes. § 24.
todas las especies inferiores, y pare- bre en general y de cada hombre ro dado; y así se dice habitualmen- Mostremos claramente lo que que-
ce abrazar la multitud colocada baio en particular. El género, por el con- te, que el hombre es 11Íla especie de remos decir tomando una sola Ca-
animal, tomando el animal por gé- tegoría. La sustancia es género. Por
de éL trario, no es atributo de una sola
~ 7. Por lo tanto la palabra gé- especie: es el atributo de muchos nero. Lo blanco es una especie del bajo de ella está el cuerpo; por bajo
nero tiene tres significaciones, la términos específicamente diferentes. color, como el triángulo es una es- del cuerpo, el cuerpo animado bajo
tercera de las cuales es la que co- pecie de la figura. § 20. Pero si en
§ 13. El género difiere de la di-
rresponde a la filosofía. § 8. Para ferencia y de los accidentes comu- nuestra definición de género habla- el cual está el animal; por bájo del
animal, el animal racional bajo el
definir el género en este sentido, se nes. en cual).tO las diferencias y los mos igualmente de la especie, !ii- cual está el hombre; bajo el hom-
ha dicho, que es el atributo esen- ciendo que el género es el atributo
cial aplicable a muchas especies di- accidentes comunes, bien que se que se aplica esencialmente a mu- bre, Sócrates, Platón, y todos los
ferentes, como el atributo animal.B apliquen a muchos términos, no se chos términos diferentes en especie, hombres en particular. De todos es-
§ 9. En efecto, de estos atributos, aplican a ellos esencialmente, sino y si añadimos que la especie es lo tos términos, la sustancia es lo más
unos se aplican a un solo ser, como como simple cualidad. Prueba de que está colocado bajo un género genérico, lo único que no es más
los atributos individuales, Sócrates, ello que si se pregunta cuál es el dado, es preciso tener entendido que que género. El hombre es lo más es-
por ejemplo, tal hombre o tal cosa; término de que las diferencias y los el género, siendo el género de algu. pecífico, lo único que sólo es espe-
mientras que otros, por el contra- accidentes son atributos, se respon- na cosa, como la especie es la es- cie. El cuerpo es una especie de la
rio, se aplican a muchos seres, como de indicando el género. No se in-' pecie de algo, el uno es relativo al sustancia, pero es el g~nergdel cuer-
los géneros, las especies, las diferen- dican en este caso las diferencias otro, y es absolutamente necesario po animado. El cuerpo animado es
cias, los propios y los accidentes, ni los accidentes comunes, emplear recíprocamente el uno en una especie del cuerpo; pero es el
que son comunes a muchos y no no son atributos compren< la definición del otro. § 21. Tam- género del animal. El animal a su
especiales de un solo individuo. Así, la esencia, sino que· son más bién ha podido, por tanto, definirse vez es una especie de cuerpo ani-
por ejemplo. el género es. ser ani- atributos relativos a una cu la especie, diciendo que es lo que mado; r.ero es el género del animal
mal, la especie ser hombre, la di- del su.ieto. Por, ejemplo, si se pre-: está clasificado bajo el género, y raciona . El animal racional es una
ferencia ser racional, lo propio. ser gunta cuál es el hombre, se dice que que es aquello a que se atribuye el especie de animal y el género del
capaz de reírse, el accidente ser es racional; si se pregunta cuál es género esencialmente. Puede decirse hombre. En cuanto al hombre, es
blanco, ser negro,- estar sentado. § el cuérvo, se dice que es negro. asimismo, que la especie es el atri- ciertamente una especie del animal;
10. Los géneros difieren de los atri- cional es una diferencia; negro buto que se aplica esencialmente a pero ya no es el género de los hom-
butos que sólo se aplican a un solo un accidente. Pero si se nos muchos términos que difieren entre bres individuales; es simplemente
individuo, en que se atribuyen por ta qué es el hombre, al ~u~.é_ricamente. § 22. Esta últi~a especie; y todo lo que, siendo ante-
el contrario a muchos. § 11: Difie- que es un animal: porque defm~c~~~ cuadra bien a la espec1e rior a los individuos, se les atribuye
ren también los géneros de los atri- el género del hombre. espcc¡aiJsJma; es decir, que no es inmediatamente, no es más que es-
butos, que pueden aplicarse a mu- § 14. Por lo tanto el ser tnás que especie, y que no es géne- pecie, y cesa de ser género. Por tan-
chos, de las especies, por eiemplo, to de muchos términos es lo ro. la~ ~tras definiciones podrían to, así como la sustancia, que está
en cuanto las especies, si bien se separa al género de todos los COnvemr 1gualmettte ·a las especies, colocada en lo más alto, porque no
que no son especialísimas.4 hay género por encima ·de ella, es
atribuyen a muchos, sólo se atribu- butos individuales, que sólo se
yen a individuos entre los cuales no can a uno solo. § 15. El ser e'§ l3.° Podremos aclarar esto ha- el término generalísimo, de igual
~~n la ob~ervación siguiente. En modo el hombre, que es una espe-
hay ninguna diferencia específica, y de términos diferentes en
sí sólo numérica. Y así, hombre, lo que le separa de los términos u a Categona hay ciertos términos cie después de la cual no hay otra,
huidos como especies o como ~¡ 1¡ ~on generalísimos, otros espe- ni término alguno que pueda ser
11
" Esta es la definición de género que pios. § 16. El ser atribuido ese! SJrnos; luego, entre estos dos ex- dividido en especies, puesto que no
da Aristóteles en los Tóp1cos, libro 1, mente, es lo que le separa de ~ e hay más que individuos, y por indi-
de p 0°r~árese el esquema del Arbol viduos entendemos Sócrates, Platón,
cap. 5. 1
r r 10 • en el preámbulo ..
o tal cosa blanca, por ejemplo, así
INTRODUCCIÓN A LAS CATEGORÍAS 9

8 PORFIRIO sultar necesariamente, que 18. divi- podrá decirse de Sócrates, por con-
sión produzca la multiplicidad; siguiente, que es animal y sustancia.
el hombre, repito, no es más que esto, todos los términos anteriores cuando, por el contrario, se ascien- Esto consiste en que, como los atri-
especie; es la especie última, o, a los más específicos, hasta el más de a los más genéricos, necesaria- butos superiores se aplican a los tér-
corno hemos dicho, la especie espe- genérico, se llaman especies y géne- mente la multiplicidad se convierte minos inferiores, en igual forma la
cialísirna. En cuanto a los grados ros subordinados. § 31. Así Aga- en unidad. En efecto, la especie y especie se atribuye al individuo, así
intermedios, son especies de lo que mernnon es Atrida, Pelópida, Tantá- más aún el género reducen muchos como el género se atribuye a la es-
les precede, y género de lo que les lida, y se relaciona, por último, con términos a una sola y única natu- pecie y al individuo a la vez; el
sigue. § 25. Tienen por lo tanto dos Júpiter. § 32. En las genealogías se raleza. Los términos particulares e género más genérico se atribuye al
relaciones: una con lo que les pre- refiere las más veces el origen a un individuales, a la inversa, convier- género o a los géneros, si hay mu-
cede, y por esto son especies de los solo autor, por ejemplo, a túpiter. ten la unidad en multiplicidad. Por chos intermedios y subordinados, a
términos anteriores; y la- otra con Pero no sucede así con los géneros esto, a' causa de la participación en la especie y al individuo. El género
lo que les sigue, y por esto son gé- y las especies; porque el ser no es la especie, todos los hombres, por más genérico se aplica a todos los
neros de los términos posteriores. el género común de todo; todo no numerosos que se les SUf•mga, no géneros que están por bajo de él, a
§ 26. Los extremos, por el con- es homogéneo relativamente a un constituyen más que utio, el hombre las esp~cies y a los individuos. El
trario, no tienen más que una sola solo término, que sería el género específico; y mediante los hombres género, que precede a la especie es~
relación. El término generalísimo más elevado, como lo muestra bien particulares e individuales, este hom- pecialísima, se aplica a las especies
sólo tiene relación con los términos Aristóteles; sino que es preciso ad- bre único y común se hace en mu- especialísimas y a los individuos; y
que están por bajo de él, puesto mitir, como se hace en las Catego- chos. Lo particular divide siempre; la especie, que no es más que espe-
que es el género más elevado de to- rías, que los diez primeros géneros Jo común, por el contrario, reúne y cie, se aplica a todos los individuos.
dos. No puede tener relación con lo son corno diez primeros principios, unifica. El individuo no se aplica más que
que está por encima de él, puesto y bien que se les pueda dar a todos § 37. Una vez definidos el géne- a uno sólo de los seres particulares.
que es el término más elevado, el el nombre de ser, esto se hará por ro y la especie, y habiendo dicho § 38. Se llama individuo a Sócra-
primer principio, o, como hemos di- homonimia, como observa Aristóte- lo que es cada uno de ellos y mos- tes, por ¡;jemplo, o a esta cosa blan-
cho, el género por encima del cual les, y no sinonímicamente. Lejos de trando la unidad del género y la ca, o al hijo de Sofronisco, que se
no hay otro género que sea supe- esto, si el ser fuese el género multiplicidad de las especies, pues- apro;:ima, admitiendo que Sócrates
rior a él. § 27. El término especia- de todo, todas las cosas se Hama- to que el género se divide siempre fuese hijo único de Sofronisco. Se
lísirno, en igual forma, tampoco tie- rían seres sinonímicarnente. Pero en muchas especies, es prer;so aña- llaman estos términos individuos,
ne más que una sola relación; esto corno hay diez géneros primitivos, dir ahora que el género se 1tribuye porqu'! cada uno de ellos se com-
es, con los términos que le preceden esta comunidad de nombre es pu- siempre a la especie, y q:_.e todos pone de particularidades, cuyo con-
y de que es él la especie; mas la ramente verbal, y no puede llevarse los términos superiores se atribuyen junto no podría encontrarse de igual
relación, que sostiene con los térmi- a la definición que pudiera darse a los inferiores. Pero la especie no modo en ningún otro ser. Así las
nos que le siguen, es idéntica; por- de esta denominación. Los géneros se atribuye, ni al género que la pre- particularidades especiales de Sócra-
que se le llama especie de los indi- generalísimos son por tanto diez. § cede inmediatamente, ni a los géne- tes no pueden ser las mismas qu.:e
viduos. Es la especie de los indivi- 33. De términos especialísimos hay ros superiores, porque no hay reci- las de otro hombre. Lo cual no im-
duos, porque los comprende; es la cierto número, que tampoco es in- procidac;. En efecto, n0 hay térmi- pide que las particularidades espe-
especie de los términos anteriores, finito.5 nos iguales que puedan atribuirse a ciales al hombre, al hombre común
porque le comprenden a él. § 28. § 34. Por lo que hace a los in- término·. iguales, com:. el de ani- queremos decir, no puedan ser las
Se define, por lo tanto, el género dividuos que vienen después de los mal que relincha a cal: .J!Io, o térmi- mismas en muchos hombres, o más
generalísimo, diciendo que es géne- términos más específicos, son infi- nos más amplios que puedan atri- bien en todos los hombres, en tanto
ro y que no es especie, y que por nitos. § 35. Así Platón 6 recomienda buirse a términos menos amplios, que son hombres. § 39. Por tanto
encima de él no hay género que le que, cuando se desciende de los tér· como animal a hombre Pero nunca el individuo aparece envuelto por
exceda. § 29. Y se define la espe- minos más genéricos a los más es- términos menos amplios pueden atri- la especie; la especie por el género.
cie especialísima, diciendo que es pecíficos, nos detengamos en este buirse a términos más amplios, por- El género es un todo, el individuo
lo que es especie y no es género; lo límite y descendamos siguiendo los que no puede decirse que el animal una parte. La especie es a la vez
que, siendo especie, no puede ser intermedios que se dividen según las es hombre, como se dice que el hom- todo y parte; pertenece como parte
dividido en especies; y también lo diferencias especificas, sin cuidarse bre es animal. Los términos que tie- a otro que no es ella; y como todo
que es atributo esencial de muchos de los términos infinitos para los nen la especie por atributo, consien- no pertenece a otro, sino que está
términos, que sólo difieren entre sí cuales no hay ciencia posible. § 36. ten también necesariamente por en otros, porque el todo está en las
numéricamente. Cuando se desciende hasta los tér- atributo el género de la especie y el partes.
§ 30. En cuanto a los interme- minos especialísimos, tiene que re- género del género hasta el más ge- § 40. Esto es lo que teníamos
dios colocados entre los extremos, nérico. Porque si puede decirse de que decir sobre el género y la es-
5 El concepto de ser tiene, según Sócrates, que es hombre, puede tam- pecie, sobre los términos generalísi-
se los llama especies y géneros sub- Aristóteles, diferentes sentidos. Com-
ordinados, y se admite que cada uno bién decirse del hombre que es ani- mos y especialísirnos, sobre los tér-
párese Metafísica, libro V, caps. 1 mal, del animal que es sustancia; y minos que pueden ser a la vez gé-
de ellos puede ser género y especie; &
pero téngase entendido que es con
relación a •érminos diversos. Por
y
6 Véase de Platón, La República.
libro VI.
¡--
l'-
s.~,
10 I'ORFIRlO

neros y especies, sobre los, indivi- § 7. Por tanto las diferencias, INTRODUCCIÓN A LAS CATEGORÍAS 11
duos, y sobre las significaciones di- que hacen que el obj~o sea otro,
versas de las palabras género y e- son las que dan lugar a las divisio- inseparables las diferencias en sí de § 16. Por lo mismo que se la
pecie. las diferencias de accidente, es pre-
nes de los géneros en especies y a comprende de esta manera en la de-
las definiciones que se componen ciso añadir, que entre las diferen- finición, se dice que la diferencia
CAPITULO 3 del género y de estas diferencias. cias en sí hay unas que sirven para es aquello por lo que la especie se
Las diferencias, que sólo hacen al dividir los géneros en especies, y sobrepone al género. El hombre tie-
§ l. La palabra diferencia tiene objeto diferente, no dan lugar más otras que sirven para formar espe- ne en mayor grado que t:1 animal
un sentido común, un sentido pro- que a diversidades y cambios en su cies de estas divisiones. De .aquí las cualidades de racional y mortal.
pio, y un sentido que es aún más modo de ser. que, suponiendo que todas las dife- En efecto, el animal no es precisa-
propio que los demás. § 8. Tomando, pues, las cosas rencias esenciales del animal sean mente· ninguna de estas cosas, pues-
§ 2. Según el sentido común, se desde su origen, es preciso decir, las siguientes: animado y sensible, to que entonces, ¿de dónde habían
dice que una cosa difiere de otra que unas diferencias son separables racional y privado de razón, mortal de sacar las especies sus diferencias?
cuando presenta una alteración cual- y otras inseparables. Moverse, _,estar e inmortal, la diferencia: animado Tampo~o tiene todas las diferencias
c:uiera, ya con relación a ella mis- en reposo, estar enfermo, estar sano; y sensible, es constitutiva de la 'esen- opuestas, porque si lás tuviera, a
. ma, ya con relación a una cosa di- éstas y otras diferencias análogas cia del animal; pero las diferencias: una misma cosa se atribuirían los
ferente. Así, Sócrates difiere de Pla- son separables. Tener la nariz agui- mortal, racional y privado .de razón, contrarios. Pero, como se ha dicho
tón, porque es distinto; difiere de leña o chata, ser racional o estar sólo son diferencias que dividen el con mucha razón, el animal tiene
sí mismo, si se compara su infancia privado de razón, son diferencias in- género animal; porque en vista de en potencia todas las diferencias de
con su virilidad, si está en movi- separables. § 9. Entre las diferencias ellas dividimos los géneros en sus los términos inferiores; pero en acto
miento o si está en reposo; siendo inseparables, hay unas que están .de especies. § 13. Pero estas diferen- no tiene ninguna. Y de aquí que
siempre c¡onsiderado en las altera- suyo en el sujeto, y otras que es- cias, según las que se dividen los de lo que no existe no puede salir
ciones de su moqo de ser. tán en él por accidente. El ser racio- géneros, son complementarías y ninguna cosa, lo mismo que los
§ ·3. En el $entido propio, una nal es en sí la diferencia del hom- constitutivas de las especies. Así, el opuestos no pueden darse al mismo
cosa difiere de otra, cuando difiere bre, como lo son también la de ser animal se divide por la diferencia tiempo en un mismo sujeto.
por un accidente que no puede se- mortal y la de ser capaz de conocer. de ser racional e irracional, como § 17. Se define también la dife-
pararse de ella. Un accidente inse- Pero el tener aguileña la nariz y el se divide igualmente por la diferen- rencia diciendo, que es el atributo
parable es el color azul de los ojos, ser chato no son diferencias en sí, cia de ser mortal e inmortal. Las en cualidad de muchos términos
el achatamiento de la nariz, o la son puramente accidentales. § 10. diferencias de mortal y de racional que son entre sí específicamente di-
cicatriz indeleble de una herida. Las diferencias en sí están compren- se hacen las constitutivas del hom- ferentes. Así, el ser mortal es el atri-
§ 4. En el sentido más propio didas en la definición de la esencia, bre; las de racional y de inmortal buto del hombre, cuando se pregun-
se dice que una cosa difiere de otra, y hacen al sujeto otro. Las diferen- se hacen las constitutivas de Dios; ta cuál es la cualidad del hombre;
cuando es distinta por una diferen- cias de accidente no están compren- las de mortal y de irracional se ha- pero no cuando se quiere indagar
cia específica. Así, el hombre difie- didas en la definición esencial, y cen las constitutivas de los animales cuál es su esencia. En efecto, si se
re del caballo por una diferencia es- hacen al sujeto, no otro, sino dife- privados de razón. En la misma for- nos pregunta qué es el hombre, res-
pecífica, por su cualidad de ser ra- rente. ~ 11. En las diferencias en ma, considerando las diferencias de pondemos ordinariamente, que es
cional. sí no cabeq el más y el menos. Las animado y de inanimado, de sensi- un animal. Y si se nos vuelve a pre-
§ 5. En general, toda diferencia diferencias de accidente, por inse- ble y de insensible, y dividiendo la guntar; ¿pero qué animal? Respon-
al unirse a un ser cualquiera, 1~ al- parables que ellas sean, pueden au- sustancia más elevada, las diferen- demos oportunamente diciendo, ra-
tera de algún modo; las diferencias mentar o dism{nuir en intensidad. cias de animado y de sensible uni- cional y mortal. En efecto, compo-
comunes y propias le hacen diferen- Por esto, el género no es más o me- das a la sustancia bastan para for-
te; las diferencias más propias le nos atribuido al sujeto del cual es niéndose las cosas de materia y de
mar el animal, como las de anima- forma, o por lo menos teniendo una
hacen otro. § 6. Las que le hacen género, como no son atribuidas al
otro se llaman específicas; las que género las diferencias en que aquél do y de insensible bastan para for- composición, que corresponde, so-
le hacen diferente, se llaman sim- se divide. Ellas completan la defini- mar la planta. bre poco más o menos, a ]a mate-
plemente diferencias. Así la diferen- ción de cada cosa. Ahora bien, la § 14. Pero de otro lado, como ria y a la forma, como, por ejem-
cia de la condición racional al unir- esencia de cada 90sa, una e idén- las mismas diferencias tomadas de plo, la estatua, que se compone de
se al hombre, le hace otro, y cons- tica, no consiente aumento ni dis- cierta manera pueden ser constituti- una materia, que es el bronce, y
tituye una diferencia entre él y el minución; pero el ser chato o agui- vas, o servir meramente para divi- de una forma, que es la figura, es
animal. La diferenci¡¡ del movimien- leño, el tener cierto color, sí las dir los géneros, se las llama a todas preciso decir que también el hom-
to hace al objeto que se mueve di- consienten. específicas. § 15. Se las emplea, so- bre común, y aun el específico, se
ferente del que está en reposo; y bre todo, útilmente para diyidir los compone del género, que correspon-
~ 12. Después de haber recono-
por consiguiente aquella diferencia cido tres especies de diferencias y géneros y para formar las definicio- de a la materia, y de la forma que
le hace otro, pero ésta no le hace distinguido las diferencias separa- nes. Pero no pueden utilizarse de es la diferencia. El todo que de aquí
más que diferente. bles y las inseparables, y entre las igual modo las diferencias por acci- resulta, el animal racional mortal,
dente inseparables, y menos aún las es el hombre, como en el ejemplo
diferencias separables. citado, el todo era la estatua.

1
!'
12 PORFIRIO
• INTRODUCCIÓN A LAS CATEGORÍAS 13

§ 18. Se dice también: la dife- y para el etíope; pero puede conce- cuervo y a cada cuervo en particu-
rencia es lo que naturalmente sepa- CAPITULO 4 birse un cuervo blanco y un etíope lar. El moverse, que es un accidente
ra los términos incluidos en el mis- que pierda su color, sin que por separable, se atribuye al hombre y
mo género. 7 Y así, la diferencia en- § l. Lo propio se divide en cua- esto el sujeto se destruya. al caballo; pero primordialmente se
tre ser racional y estar privado de tro especies. 8 § 2. En primer lugar, § 3. También se define el acci- atribuye a los individuos, y en se-
razón, separa al hombre del caba- lo que pertenece a una sola especie dente de este modo: el accidente es gundo lugar a los términos que com·
llo, que pertenecen al mismo géne- accidentalmente, sin pertenecer a la lo que puede darse o no en el mis- prenden a los individuos.
ro, al ammal. especie toda: así ejercer la medki· mo sujeto.
§ 19. · Se define igualmente la di- na, trabajar en geometría es propio § 4. Se dice asimismo que acci-
ferencia: aquello por lo que una del hombre. § 3. Después, lo que dente es lo que no es género, ni di- CAPITULO 7
cosa difiere de otra. Así el hombre pertenece a toda una especie sin per- ferencia, ni especie, ni propio, y que
y el caballo no difieí:]<n por el gé- tenecer a esta especie sola: el ser sin embargo se da siempre en ·el :§ l. Es una cualidad común al
nero, porque los caballos son ani- bípedo es propio del hombre. § 4. sujeto.9 ·
género y a la diferencia, la' de com-
males lo mismo que nosotros: pero También lo que pertenece a una prender especies; porque la diferen-
si añadimos la cualidad de racional, sola especie, a toda esta especie, y cia comprende igualmente especies,
basta para separarn9s de ellos. So- en cierto tiempo; así el encanecer, CAPITULO 6 si bien no encierra todas las que
mos racionales· nosotros y lo son los al llegar a la ancianidad, es propio encierra el género. Así, el término
ángeles; pero si se añade la cuali- de todo hombre. § 5. En cuarto lu- § l. Después de haber definido racional, aunque no comprende los
dad de mortal, nos separamos igual- gar, por último, viene lo que reúne los términos que nos hemos pro- seres privados de razón, como los
mente de los ángeles. a la vez todas estas condiciones: la puesto estudiar, esto es, el género, comprende el género animal, com-
§ 20. Los que con más esmero de pertenecer a una sola especie, la especie, la diferencia, lo propio prende sin embargo el ángel y el
se han ocupado de la teoría de la la de pertenecer a toda la especie, y el accidente, es -preciso ver qué hombre que son especies. § 2. Todo
diferencia dicen que no es indife- y la de pertenecer siempre a la es- tienen de común y qué de especial. lo que se atribuye al género en tan-
rentemente cualquiera de los térmi- pecie, como la facultad de reír, que § 2. La cualidad común a todos to que género, se atribuye igualmen-
nos distintos que separan los seres es propia del hombre. Aunque no ellos, es, como ya se ha dicho, la te a las especies compfendidas en
incluidos en el mismo género; sino ríe siempre, se dice que es capaz de poderlos atribuir a muchos suje- el género. Todo lo que se atribuye
que es aquello que contribuye a for- de reír, no porque ría siempre, sino tos. § 3. El género se atribuye a las a la diferencia en tanto que diferen-
mar el ser y la esencia de la cosa y porque naturalmente puede hacerlo. especies inferiores y a los indivi- cia, lo será igualmente a la especie
hace parte de ella. En efecto, el ser Es una cualidad que forma siempre duos, como se hace también con la por ella constituida. Asi, siendo el
capaz de navegar no es la diferen- parte de su naturaleza, como relin- diferencia; la especie se atribuye a animal el género, se le atribuye la
cia del hombre, si bien es una cua- char forma parte de la del caballo. los individuos que ella comprende; sustanCia en tanto que género, como
lidad propia del mismo; porque po- § 6. Todas estas cualidades se lo propio se atribuye a la especie se le atribuye el ser animado y el
dría decirse que entre los anima- llaman con razón propias, porque de que es propio y a los individuos ser sensible. Y estos atributos lo se-
les hay unos que son capaces na- son igualmente recíprocas respecto incluidos en esta especie; el acci- rán también de todas las especies
turalmente de navegar, y otros que de sus sujetos. Sí el caballo existe, dente se atribuye a la vez a las es- colocadas bajo el animal hasta los
no lo son, separando así el hombre hay tamb~én un ser que puede re- pecies y a los individuos. Y así el individuos. Siendo la cualidad de
de todos los demás. Pero el ser por linchar, y si hay un ser que puede término animal se aplica al caballo racional la diferencia, servirse de la
naturaleza capaz de navegar qo es relinchar, hay también un caballo. y al buey, que son especies; a tal razón es su atributo en tanto. que
una cualidad complementaria de la caballo y a tal buey, que son indi- diferencia: luego servirse de la ra-
sustancia, ni es una parte de ella; viduos. Irracional se aplica al ca- zón será no sólo el atributo de To
no es más _que una aptitud. En efec- CAPITULO 5 ballo y al buey, y a los. individuos racional, sino también de todas las
to, esta diferencia no es igual a las de estas dos especies. En cuanto a especies comprendidas bajo lo ra-
que se ll¡;¡man diferencias específi- la especie, es preciso decir que sólo cional.
cas. Debemos, por tanto, entender § l. El accidente es aquello que se atribuye, como el término hom-
por diferencias específicas todas puede sobrevenir y desaparecer, sin bre, por ejemplo, a los individuos. § 3. Es otra cualidad común a
aquellas que constituyen una espe- llevar consigo la destrucción del su- ambos
Lo propio se atribuye a la especie se el género la de que si llegan a destruir-
cie distinta y que son de la esencia jeto. y la diferencia, todo lo
de la cual es tal, y a los individuos
del sujeto. § 2. El accidente se divide en que constituyen la especie. Así, el que está colocado por bajo de ellos
§ 21. Lo dicho nos parece bas- dos especies, según que está sepa- poder reírse se atribuye al hombre se destruye igualmente. Así, como
tante por lo que hace a la diferen- rado del sujeto, o que es insepara- Y a los hombres individualmente.
cuando no hay animal, no hay ni
cia. ble de él. Así, dormir es un acci- ~~ ser negro, que es un accidente
hombre, ni caballo; de igual modo,
dente separable; ser negro es un mseparabl6, se atribuye a la especie si lo racional no existe, no hay ani-
accidente inseparable para el cuervo mal que haga uso de la razón.
" Accidente es algo que conviene al § 4. Es propio del género el atri-
7 En los Tópicos se da tal definición s Compárese los Tópicos, libro I, sl!ieto sin ser lo propio, ni género ni buirse a más términos que a los que
de diferencia específica, libro 1, cap. 4. cap. 5. dtferencia. Tópicos, libro 1, cap. 5. se atribuyen la diferencia, la espe-
PORFIRIO
- INTRODUCCIÓN A LAS CATEGORÍAS 15

14 a las especies; porque si hay algún ha dicho, la de atribuirse a muchos


ser que sea hombre, el animal exis- términos, ya sean los accidentes se-
cie, ·lo propio y el accidente. El tér- te; si hay alguna cosa que sea hom- parables o inseparables. Y así, el
mino animal se aplica al hombre, CAPITULO 8 bre, la facultad de reír existe. § 2. moverse se atribuye a muchos tér-
al caballo, al pájaro, a la serpiente, El género se atribuye de un modo minos, y el ser negro se atribuye a
§ 1. El género y la especie tie- igual a las especies; lo propio se los cuervos, a los etíopes, y a una
etc.; el de cuadrúpedo sólo a los nen de común, como ya hemos di-
seres que tienen cuatro pies; el de atribuye a los individuos que de él multitud de cosas inanimadas.
hombre sólo a los individuos. El cho, el de atribuirse ambos a mu- participan, porque el hombre y el ca- § 2. El género difiere del acci-
ser capaz de relinchar sólo se atri- chos términos; pero debe tenerse en ballo son igualmente animales; Ani- dente en que el género es anterior
buye al caballo y a los caballos en cuenta que la especie, de que aquí se to y Melito son igualmente capaces a las espeCies, mientras que los ac-
particular. El accidente se atribuye trata, es la que, no es más que espe- de reír. § 3. Tienen también de co- cidentes son posteriores a éstas. En
a menos términos que el género. cie, y no de la especie que puede ser mún, que el género se atribuye si- efecto, aunque se tome un acciden-
Téngase en cuenta que hablamos de también género, puesto que, en efec- nonímicamente a la especies que en- te inseparable, el sujeto a que per-
to, el mismo término puede ser a la cierra, y que lo propio se atribuye a tenece· el accidente es .siempre ante-
las diferencias que dividen al géne- vez especie y género. § 2. Lo que
ro, y no de las que son complemen- los términos de que es propio. rior al accidente mismo. § 3. Ade-
tarias de la esencia del género; sólo tienen ambos de común es que uno § 4. Difieren en que el género más, los términos, que participan
y otro son anteriores a los términos es anterior, y lo propio posterior; del género, participan de él igual-
se habla de las que dividen. a que se aplican. § 3. Además, cada
§ 5. Además el género encierra porque es preciso ante todo que mente, pero no participan igualmen-
uno de ellos forma un todo. haya animal, y en seguida que el te del accidente. La participación en
la diferencia por lo menos en po- § 4. Difieren en que el género
tencia. Y así el animal comprende animal se divida según sus diferen- los accidentes experimenta, en efec-
contiene las especies, y las especies cias y sus propiedades. § 5. El gé- to, aumento o disminución; no su-
lo racional y lo irracional, mientras están contenidas en los géneros y
que las diferencias no comprenden nero se atribuye a muchas especies; cede esto en la de los géneros. § 4.
no los contienen, lo propio sólo se atribuye a la es- Más aún; los accidentes están pri-
los géneros. § 5. También en que el género
§ 6. Los géneros son anteriores pecie de que es tal. § 6. Además, es mitivamente en los individuos; lo:;;
se atribuye más ampliamente que la posible la atribución recíproca entre géneros y las especies son natural-
a las diferencias que están bajo especie. § 6. Además, es preciso que
ellos. § 7. Por esta razón los géne- lo propio y el objeto de que es pro- mente anteriores a las sustancias in-
los géneros sean anteriores, y que, pio, mientras que para el género dividuales. § 5. Los géneros se atri-
ros arrastran en su destrucción las trasformados por las diferencias es·
diferencias, mientras que las dife- nunca puede tener lugar esta reci- buyen esencialmente a los términos
pecíficas, formen las especies; lo procidad. En efecto, de ql.!e exista inferiores; los accidentes se atribu-
rencias no llevan consigo la .de los cual hace también que los géneros
géneros. Y así, destruido el animal, un animal, no se sigue que exista yen sólo como cualidad o modo de
sean naturalmente anteriores. el hombre; de que exista un animal, ser. Si se pregunta qué cualidad
quedan destruidos lo racional y lo § 7. Los géneros, si se destru- no se sigue que la facultad de reír
irracional. Pero las diferencias no tiene el etíope, se dice que es negro.
yen, destruyen las especies, y no exista igualmente. Pero si existe un Si .se pregunta cómo está Sócrates,
llevan consigo la destrucción del gé· son destruidos por ellas; porque des- hombre, existe también un ser ca- se responde que padece o que está
nero; porque por mucho que se des- de el momento en que hay especie, paz de reír; y si existe un ser capaz
truyeran, aún podría concebirse la bueno.10
hay necesariamente género; pero de reír, existe igualmente un hom-
sustancia animada sensible, la cual desde el momento en que hay gé- bre. § 7. Asimismo lo propio afecta CAPITULO 11
constituye el animal. nero, no hay necesariamente espe- a toda la especie de que es lo pro-
§ 8. Además, el género forma cie. § 8. Los géneros se atribuyen pio, a ella sola y siempre; el género § l. Acabamos de decir cuáles
parte de la esencia: la diferencia es, sinonímicamente a las especies que afecta a toda especie, respecto de son las diferencias que separan el
por el contrario, un atributo de cua- están 'bajo ellos: mientras que las que es género, y siempre, pero no género de los otros cuatro términos;
lidad, como se ,ha dicho. especies no lo son recíprocamente a ella sola, como sucede con lo pro- pero cada uno de los otros cuatro
§ 9. Asimismo el género es uno a los géneros. § 9. Los géneros son P!o. § 8. En fin, destruidos los pro- términos difiere igualmente de to-
para cada especie; el género del más extensos, precisamente por lo· PIOs, no se destruyen con ellos los dos los demás. Así, como son cinco,
hombre es el animal. Las diferen- mismo que comprenden las especies Réneros: por el contrario, destrui- y cada uno difiere de los otros cua-
cias son múltiples; como racional, que hay bajo ellos. Las especies no dos los géneros, quedan destruidas tro, cuatro por cinco d(herían dar
mortal, capaz de pensar y de cono- exceden a los géneros sino en razón con ellos las especies a que se apli- veinte diferencias. § 2. Sin embar-
cer, diferencias todas que separan de las diferencias que tienen como can los propios. Y así destruidas las go, no sucede nada de esto. En efec-
al sujeto de todos los demás ani- propias. § 10. Además, la especie cosas a que van unidos los propios, to, como los términos que siguen
males. no puede hacerse generalísima, así lo s propios resultan destruidos con son siempre contados, y los segun-
§ 10. Por último, el género es como el género tampoco puede ha- e11 as. dos tienen una diferencia de me-
análogo a la materia, y la diferen- cerse especialísimo. nos, los terceros tienen dos, los cuar-
cia lo es a la forma. CAPITULO 10 tos tres, y los quintos cuatro, sólo
§ 11. Aunque hay otras relacio· dan un total de diez diferencias:
nes comunes y especiales entre el CAPITULO 9 .§ l. Una propiedad común al
género y la diferencia, basta con el genero y al accidente es, como se 10 Véase Tópicos, libros JI, III y IV.
estudio de las que quedan expli- ~ 1. El género y lo propio ti~­
nen la propiedad común de seguir
cadas.

16 PORFIRIO INTRODUCCIÓN A LAS CATEGORÍAS 17
cuatro, tres, dos, una. Así, respecto atribuye a la esencia. En efecto, se aplica solamente a la especie de § 2. La especie y lo propio tie-
al género, se ha dicho en qué difie- aunque pueda considerarse al hom- que es propio. § 4. La diferencia nen de común que pueden atribuir-
re de la diferencia, de la especie, bre como dotado de cierta cualidad, sigue a los términos respecto de los se mutuamente el uno al otro. Si
de lo propio y de lo accidente. Re- no se le califica de una manera ab- que es diferencia, pero no al con- hay hombre, hay algo capaz de reír;
sultan, por tanto, cuatro diferen- soluta, sino sólo en tanto que las trario; mientras que los propios pue- y si hay algo capaz de reír, hay
cias; pero se ha dicho en que la diferencias relativas al género le den reemplazar a los términos de hombre. Ya hemos dichQ repetidas
diferencia difiere del género, al de- constituyen. § 4. Además, la dife- que son los propios, porque son re- veces, que se debe entender por ca-
cir cómo el género difiere de ella. rencia se aplica con frecuencia a cíprocos respecto a ellos. paz de reír aquello a que la natu-
Queda, pues, por examinar có.mo la muchas especies, como el ser cua- raleza ha dado esta facultad. § 3.
diferencia difiere de la especie, de drúpedo se aplica a muchos anima- Otra cualidad común es que se dan
lo propio y de 'lo accidente; resul- les que difieren específicamente. La CAPITULO 14 igualmente en sus sujetos. Las espe-
tando así sólo tres diferencias. Ade- especie, por lo contrario, sólo se cies se dan igualmente en los térnli-
más, se ha .dicho en qué la especie . aplica a los individuos . de que se § l. La diferencia y el acciden nos que participan de ellas, y los
difiere de la diferencia, cuando se compone. § 5. También la diferen- te tienen la propiedad común de propios en los términos de que son
dijo cómo la diferencia difiere de cia es anterior a la especie que ella aplicarse a muchos términos. § 2. propios.
la especie. Se ha dicho en qué la es- constituye; porque una vez destrui- Y además, si sólo se tienen en cuen- § 4. La· especie difiere de lo
pecie difiere del género, cuando se da la diferencia racional, se destru- ta los accidentes inseparables, tie- propio en que la especie puede ser
dijo cómo el género difiere de la ye con ella el hombre; pero des- nen también la propiedad común de género respecto a otros términos,
especie. Sólo resta por decir cómo truido el hombre, no se destruye lo darse siempre en el sujeto y en todo mientras que es imposible que lo
la especie difiere de lo propio y de racional, porque aún subsiste el án- el sujeto. Así, el ser bípedo perte- propio sea lo propio de otros tér.
lo accidente; y sólo resultan por lo gel. § 6. En fin, la diferencia puede nece siempre .al hombre; y de igual minos. § 5. La especie además es
mismo dos diferencias. Nos faltará, unirse a otra diferencia como se · modo todos los cuervos son negros. anterior a lo propio. Lo propio se
pues, ver tan sólo cómo lo propio unen lo racional y lo mortal para une a la especie; porque es preciso
difiere del accidente, porque se ha constituir al hombre; pero la espe- § 3. La diferencia y el acciden-
te difieren en que la diferencia com- que el hombre exista para que sea
dicho anteriormente cómo difiere cie no se une a la especie para for- capaz de reír. § 6. Además, la es-
de la especie, de la diferencia y del mar otra especie. El caballo se une prende las especies, y no es c.om-
prendida por ellas. Así la diferen- pecie está siempre en acto en su
género, cuando se trató de la dife- en verdad con el asno para produ- sujeto; lo propio a ,veces está tam-
rencia entre él y cada uno de ellos. cir un mulo; pero, absolutamente cia racional comprende al ángel y
al hombre; mientras que los acci- bién en potencia. Sócrates es en acto
En resumen, si se toman cuatro di- hablando, el caballo unido al asno siempre hombre; pero no ríe siem-
ferencias del género relativamente a no constituirá nunca un mulo. dentes comprenden en un sentido
las especies, puesto que se dan en pre, aunque siempre sea por natu-
los otros términos, tres de la dife- raleza capaz de reír. § 7. Asimismo.
rencia, dos de la especie, y una en- muchas; y en otro sentido están
comprendidos por ellas, porque los los seres, cuyas definiciones son di-
tre lo propio y el accidente, sólo CAPITULO 13 ferentes, son diferentes también.
fesultarán diez en suma. Las cuatro sujetos reciben, no un solo acciden-
te, sino muchos. § 4. La diferencia Pero para definir la especie, se dice
diferencias que resultan de la .com- § l. Entre la diferencia y lo pro- que está bajo el género; y que se
paración entre el género y los otros pio hay de común el que los tienen no puede aumentar ni disminuir.
Los accidentes, por el contrario, son atribuye esencialmente a muchos
términos, ya las liemos expuesto. por igual todos los seres que Jos tie- términos que sólo difieren entre sí
nen. Así, todos los seres racionales susceptibles del más y del menos.
§ 5. Las diferencias contrarias no numéricamente, y se dan otras defi-
son igualmente racionales: todos los niciones análogas. Lo propio, por el
CAPITULO 12 seres capaces de reír son igualmen- pueden mezclarse unas con otras;
los accidentes contrarios, sí. contrario, se define diciendo, que
te capaces de reír. ~ 2. Tienen tam- pertenece a una sola especie, que
§ l. Diremos que la diferencia bién de común el darse siempre en § 6. Tal es el número de las cua- pertenece a toda la especie, que se
y la especie tienen de común el que el sujeto, y en el sujeto todo y ente- lidades que son especiales de ]a di- da siempre en ella.
participan de ellas igualmente los ro. Así, por mucho que se mutile un ferencia, o que son comunes a ella
términos a que se aplican. Así todos ser bípedo, no deja por eso de apli- Y a los otros términos.
los individuos hombres participan carse la idea de siempre a lo que CAPITULO 16
igualmente de la especie hombre y naturalmente debe de ser. Así, el ser
de la diferencia racional. § 2. Tam- capaz de reír tiene siempre esta fa- CAPITULO 15 § l. Un carácter común a la es-
bién tienen de común que se dan cultad, porque la tiene· por natura- pecie y al accidente es, que se atri-
siempre en los objetos que partici- leza, y no precisamente porque se § l. Ya hemos dicho en qué di- buyen a muchos términos. Las otras
pan de ellas. Sócrates está siempre ría siempre. fi.ere la especie del género y de la relaciones comunes son raras, por-
dotado de razón, y Sócrates es siem- § 3. Tiene de especial la dife- ·diferencia. cu1:ndo dijimos cómo el que hay una gran distancia entre el
pre hombre. rencia el que se ·aplica frecuente· género y la diferencia difieren de accidente y el sujeto del cual es
~ 3. . La diferencia tiene de espe- mente a muchas especies: y así, el los otros términos; faltándonos, por accidente.
cial que siempre se atribuye a la término racional se aplica al ángel tanto, sólo por decir cómo difiere § 2. Lo especial de cada uno es,
cualidad; mientras que la especie se y al hombre, mientras que lo propio de lo propio y del accidente. que la especie se atribuye esencial-
18 PORFIRIO

mente a los sujetos de que se com- sujetos en que' se encuentran no po-
pone la especie; y que lo propio se drían subsistir sin ellos. Así, el hom-
atribuye sólo según la cualidad o el bre no existe sin la facultad de reír,
m_odo de ser. § 3. Además, una sus- así como el etíope no existe sin Jo
tancia no participa nunca más que negro. § 3. Y así como lo propio se
de una sola especie, mientras que da en todo el sujeto y siempre en el
puede participar de muchos acci- sujeto,, de igual modo es también in-
dent_es, tanto separables como inse- separable el accidente. CATEGORIAS
parables. § 4. También es preciso § 4. Lo propio y el accidente
concebir las especies como anterio- difieren en que lo propio nunca per-
res a los accidentes, aunque sean tenece más que a una sola especie,
inseparables; porque es necesario como la facultad de reír que es pro- PREAMBULO
que el sujeto exista, , para que un pia del , hombre, mientras que el
accidente venga a unirse a él. Pero accidente inseparable, lo negro, por
los accidentes son naturalmente pos- ejemplo, no pertenece sólo al etíope, Los seis tratados de lógica de Aristóteles (Categorías, Peri herme-
teriores, y naturalmente se unen a sino también al cuervo, al carbón, neias, Primeros Analíticos, Segundos Analíticos, Tópicos, Refutaciones
la sustancia. § S. Por último, todos al ébano y a otros objetos.
los términos de la especie partici- Sojísticas) se recogieron por la tradición bajo el epígrafe de Organon.
pan igualmente de ella. Del acci- § 5. Además, lo propio es sus- Este vocablo griego significa instrumento, recurso. Por ello, responde
dente no participan todos lo mis- ceptible de atribución recíproca res-
pecto del objeto de que es propio, al propósito fundamental de Aristóteles, a saber, el de ser los tratados
mo, ni siquiera cuando es insepara-
ble. Así, un etíope puede, bajo el y lo es igualmente con el sujeto. El un instrumento adecuado así para pensar e investigar de manera cien-
punto de vista del color negro, te- accidente inseparable no es suscep- tífica, como para calibrar los razonamientos dialécticos (sólo proba-
nerlo más oscuro o menos que otro tible de atribución recíproca. § 6. bles) y los que únicamente tienen apariencia de verdad (sofismas).·
etíope. La participación en lo propio es
igual; la participación en los acci- Dada la composición de los tratados lógicos, de todos ellos, satu-
CAPITULO 17 dentes tan pronto es mayor como rados de yuxtaposiciones, a veces de épocas diferentes, no pocas ideas
menor. pertenecientes a un tratado por su contexto, figuran en otro. Hay qile
§ l. Sólo falta que hablemos de § 7. Existen todavía otras rela- contar con esta circunstancia en la lectura de las obras.
lo propio y del accidente; porque ciones y otras diferencias entre los
términos que hemos estudiado; pero Nombre, lugar e importancia de las Categorías, dentro de los tra-
hemos dicho ya cómo lo propio di·
fiere de la especie, de la diferencia las que quedan explicadas bastan tados, se comprende de suyo. La lógica es la doctrina del pensar me-
y del género. para distinguirlas bien y para fijar tódico, cuyo centro de estudio lo constituyen las leyes de la deduc-
§ 2. Lo propio y el accidente in- debidamente sus relaciones comu- ción, y, si ésta, 1~ deducción, opera a través de proposiciones, las
separable tienen de común que Jos nes.
cuales, a su turno, se forman de términos (conceptos), la lógica ha de
tener una teoría de la proposición (juicio) y otra del concepto.
En efecto, este tratado se ocupa de los conceptos, ello es, de las
ideas o nociones de los objetos. Aristóteles mismo no le intituló Cate-
gorías. Esto Jo hicieron Jos primeros comentadores y discípulos. Él se
refiere a este tratadó con el nombre de Formas de predicación.
Ahora bien, entre todos los conceptos. hay algunos de máxima ge-
neralidad. Son aquellos susceptibles de aplicarse a todos. los objetos,
reales e ideales. Así, de un hombre, un animal, un astro; una piedra,
se dice por igual que sori sustancias; y de los propios objetos se pre-
dica asimismo que todos ellos tienen determinada magnitud. Dichos
conceptos, sustancia, magnitud, de tal generalidad, justamente son ca-
tegorías, y de éstas y otras, ello es, de todas, se ocupa de preferencia
el presente tratado,
Las categorías son de fundamental importancia. Sin elias no es
posible formar proposiciones, ni definiciones, y proposiciones y defi-
niciones son los insustituibles instrumentos de la inf~rcnci~1. de lu prue-
ba y de la dqnostración. Dos ejemplo', en trc: muchos: lc1 física no

19
'·-!
CATEGORÍAS 21
ARISTÓTELES
20
Cap. 3. Función de los términos dentro de la proposición, a
puede construirse sin la definición de movimiento; la psicología, sin saber, de la función de los sujetos y atributos, de las
la definición de alma. diferencias de las cosas heterogéneas y de las de los gé-
El presente estudio de las categorías constituye un tratado de neros subordinados .
.lógica, no de metafísica. Es, en toda la k.terza del término, una con-
tribución para la metodología y la técnica del pensamiento. El trata-
do, en efecto, no averigua qué es la realidad en sus fundamentos 1, Sección segunda
ontológicos, metafísicos. Tampoco es el tratado un estudio de psico-
logía. No indaga cómo y por qué se originan los conceptos en la con- Cap. 4. Enumeración y ejemplificación de las diez categorías.
La función de las categorías.
ciencia humana y qué relaciones tienen sus representaciones con las
Cap. 5. La categoría de. sustancia. Sustancias primeras y sus-
cosas exteriores. Las Categorías no persiguen, en definitiva, otro pro-
tancias segundas.
pósito que el de señalar los conceptos supr~mos y encontrar las leyes La categoría de cantidad. Cantidad discreta y cantidad
Cap. 6.
conforme a las cuales éstos operan para llegar/ a conocimientos ver- continua. Igualdad y desigualdad.
daderos. Aristóteles reconoce aquí diez categO:r{ás: sustancia, canti- Cap: 7. La categoría de la relación. Los correlativos y las sus-
dad, cualidad, relación, acción, pasión, lugar, tiempo, situación; hábito. tancias.
El carácter metodológico que se advierte en la lectura de este tra- Cap. 8. La categoría de la cualidad. Forma y figura. Los gra-
tado, viene a confirmar la época de su redacción. Las Categorías caen dos. La semejanza y la desemejanza.
en la segunda época de los escritos: aquella en que Aristóteles comien- Cap. 9. Las cátegorías de lugar, de tiempo, de situación, de
za a orientarse hacia la ciencia particular y labora en tareas de inves- acción y de pasión.
tigación científica.
El tratado consta de quince capítulos, de los cuales los nueve pri-
meros son los esenciales; lo que ha llevado a la creencia de que cons- Sección tercera
tituyen los únicos redactados por Aristóteles. Los seis restantes están
Cap. 10. El pospredicamento de los opuestos. Sus cuatro espe-
destinados a estudiar los cinco pospredicamentos, a saber: la oposi-
cies. Sus relaciones con las categorías.
ción, la. prioridad, la simultaneidad, el movimiento y la posesión.
Cap. 11. El pospredicamento de los contrarios. Los contrarios y
Los primeros nueve capítulos pueden dividirse a su turno en los diversos.
partes: la primera, que comprende los tres primeros, suministra la ter·
Cap. 12. El pospredicamento de la prioridad. Las cuatro especies
minología y función general de los conceptos; la segunda (capítulos
de prioridad. La prioridad de naturaleza.
4 al 9) da propiamente la doctrina de las categorías. Cap. 13. El pospredicamento de la simultaneidad. Las tres espe-
Con el nombre latino predicamentum se tradujo el vocablo cies de simultaneidad.
ría. Por ello, los términos lógicos explicados como introducción Cap. 14. El pospredicamento del movimiento. Las seis especies
pítulos 1-3) y como complemento (capítu1os 10-15) se llamaron, del movimiento y sus relaciones.
pectivamente, antepredicamentos y pospredicamentos. Los Cap. 15. El pospredicamento de la posesión. Las ocho especies
camentos son los homónimos (equívocos), los sinónimos (unívocos) de posesión
los parónimos (derivativos) y los heterónimos (diversos).

He aquí el contenido del tratado por capítulos:

Sección primera

Cap. l. Los antepredicamentos o términos homónimos,


mos y parónimos.
Cap. 2. Estructura y ubicación lógica de los términos.
nos simples y compuestos. Sujetos y atributos.
CATEGORIAS
SECCION PRIMERA

CAPITULO 1 Unidas, cuando se dice, por ejem-


plo: el hombre corre, el hombre
§ l. Llámanse homónimos los triunfa; separadas cuando se dice:
seres- que sólo tienen de común un hombre, buey, corre, triunfa.
nombre igual, pero cuya definición § 2. Las cosas pueden decirse
es, bajo esta denominación idéntica, de un sujeto sin estar, sin embargo,
esencialmente diferente: por ejem- en ningún sujeto; por ejemplo: el
plo, se llama animal al hombre real hombre se dice de un sujeto, el cual
y al hombre representado por la es un hombre cualquiera, y sin em-
pintura. En efecto, sólo tienen de bargo el hombre no está en ningún
común la denominación; pero su sujeto. 2 Otras cosas pueden estar en
definición esencial es diferente bajo un sujeto, y no decirse, sin embar-
esta denominación; porque si se qui- go, de ningún sujeto. Digo que una.
siera definir lo que hace que sean cosa está en un sujeto, cuando, sin
un animal el uno y el otro, se haría ser parte de este sujeto en que se
una definición diférente para cada halla, no puede, sin embargo, exis-
uno de ellos. tir independientemente de él. Tome-
§ 2. Se llaman sinónimos los se- mos como ejemplo la gramática: la
res que tienen a la vez una deno- gramática está ciertamente en un
minación común, y, bajo esta deno- sujeto, que es la inteligencia del
minación, una definición esencial- hombre, y sin embargo, no puede
mente igual. Tales son el hombre y decirse de un sujeto cualquiera. De
el buey, pues a ambos damos el igual modo la blancura está cierta-
nombre de animal. El hombre y el mente en un sujeto, que es el cuer-
buey, en efecto, reciben la denomi- po en que se da, puesto que todo
nación común de animal, y su defi- colo• está en un cuerpo; y, sin em-
nición esencial es idéntica; porque bp,-go, no puede decirse esta pala-
si s~ quiere definir lo que hace que bra de cualquiera sujeto. Ciertas co-
ambos sean animales, se hará una sas pueden a la vez decirse de un
definición idéntica para ambos. 1 sujeto y estar en un sujeto: la cien-
§ 3. Se llaman parónimos los cia, por ejemplo, está en un sujeto,
seres que toman de otro su deno- que es la inteligencia humana, y al
minación con una diferencia de ter- mismo tiempo se dice de un sujeto
minación; como gramático que toma que puede ser la gramática. En fin,
la suya de gramática, y valiente que otras cosas no pueden, ni darse en
la toma de valor. un sujeto, ni decirse de un ·sujeto;
por ejemplo, un hombre, un caba-
CAPITULO 2 llo, son cosas que no están en nin-
gún sujeto, ni se dicen de ningún
~ 1. Las palabras pueden estar sujeto. En general, los individuos
unidas unas con otras o separadas. y todo lo que es numéricamente uno
1
Animal y hombre son conceptos ' Se dice: Sócrates es un hombre,
d_iferentes, pero el género "esencia sen- pero el hombre no está en Sócrates;
stble" es común a ambos. el ser hombre es su esencia.

23
24 ARISTÓTELES

no pueden decirse de ningún sujeto. § 2. En las cosas de géneros di- CATEGORÍAS 25


Pero nada obsta a que estén a ve- ferentes, cuando entre ellas no hay
ces en un sujeto: por ejemplo, la ninguna relación de subordinación, sustancias que se llaman primeras, atribuirá a un hombre cualquiera;
gramática es una de estas cosas que las diferencias son también especí- v no sólo las especies, sino también porque, si no se pudiese atribuir es-
están en un sujeto, y sin embargo ficamente desemejantes. Tomemos los géneros de estas especies; por pecialmente a ningún hombre, no
no se la dice de ningún sujeto. como ejemplo las diferencias del ejemplo, un hombre está en la es- podría decirse tampoco del hombre
animal y las de la ciencia. Las dife- pecie hombre; pero el género de la en general: Otro ejemplo: el color
rencias en cuanto al animal consis- especie hombrE es el animal: y así se da en el cuerpo, luego debe dar-
CAPITULO 3 ten en ser terrestre, bípedo, volátil, hombre, animal, son las llamadas se igualmente en un cuerpo cual-
acuático. La ciencia no ofrece nin- sustancias segundas.5 quiera; porque si no pudiese darse
§ 1. Cuando una cosa se atri- guna diferencia semejante; porque § 3. Se sigue evidentemente de en ninguno de los cuerpos particu-
buye a otra, como a su sujeto, todo una ciencia no se diferencia de otra lo que precede, que la denomina- lares, no se daría en modo alguno
lo que pueda decirse del atributo, ciencia en tener dos pies. § 3. Por ción y la definición de las cosas en el cuerpo. De aquí debemos con-
podrá decirse igualmente del suje- el contrario, en los géneros, subor- que se dicen de un sujeto, se atri- cluir, que todas las cosas distintas
to. Así el término hombre se atri- dinados pueden ser las diferencias bi:yen igualmente a este sujeto. Por de las sustancias primeras, o se di-
buye a un hombre cualquiera, y 'el semejantes. Los géneros superiores ejem~lo, diciéndose hombre de un cen de estas sustancias tomadas
de animal se atribuye al hombre; pueden servir de atributos a los gé- hombre cualquiera como sujeto, la como sujetos, o están en estas sus-
luego animal se atribuirá también a neros inferiores, de suerte que to- denominación por lo pronto es atri- tancias que les sirven de sujetos.
un hombre cualquiera; y en efec- das las diferencias del atributo PO·. buible, puesto que se puede atribuir Luego si no hubiera sustancias pri-
to, un hombre es a la vez hombre drán ser iguales en número a las el término hombre a tal hombre; meras, las otras tampoco podrían
y animal. del sujeto. y además, la definición del hom- existir.
bre se aplica igualmente con razón § 6. Entre las sustancias segun-
a este hombre cualquiera, puesto das, la especie es más sustancia que
que todo hombre es hombre y ade- el género; porque se aproxima más
más animal. Así, pues, la denomina- a la sustancia primera. En efecto, si'
SECCION SEGUNDA ción y la definición pueden ser atri- se quiere hacer comprender lo que
buidas perfectamente al sujeto. § 4. es la sustancia primera, se dará una
En cuanto a las cosas que, por el explicación más clara y más propia,
contrario, se dan en un sujeto, ni sirviéndonos de la especie con pre-
CAPITULO 4 mac10n o de negación. Mediante la su nombre ni su definición pueden ferencia al género. Por ejemplo; si
combinación de estas palabras, y no · atribuirse generalmente a este suje- se quiere definir un hombre, nos ha-
§ 1. Las palabras, cuando se to- de otro modo, se forman la afirma- to. Sin embargo, a veces la denomi- remos comprender mejor sirviéndo-
man aisladamente, expresan una de ción y la negación. En efect~, toda
nación puede ser atribuida; pero la nos de la especie hombre, que to-
las cosas siguientes: sustancia, cuah- afirmación, como toda negación,
debe ser verdadera o falsa. Por el definición es imposible que lo· sea mando el género animal. Aquélla,
tidad, cualidad, relación, l!Jgar, en caso alguno; y así la blancura, toca, en efecto, más de cerca a un
tiempo, situación, estado, acción, o, contrario, las palabras que no están
combinadas con otras, no expre, que está en un sujeto, en un cuer- hombre cualquiera; éste, por el con-
por último, pasión. 3 trario, es más general. Si se quiere
san ni verdad ni error; como, por po, se atribuye al sujeto, puesto que
§ 2. De la sustancia son ejem· se dice de un cuerpo que es blanco; definir un árbol, se dará uno mejor
plos, hombre, caballo; de la cuan· ejemplo, hombre, blancura, corré
triunfa.' pero la definición de la blancura a entender partiendo de la especie
tidad, de Jos codos, de tres codos; jamás será atribuida a este cuerpo. 6 árbol, que no del género vegetal. §
de la cualidad, blanco, gramatical; 7. Por otra parte, si a las sustancias
de la relación, doble, mitad, más CAPITULO 5 § 5. Todas las cosas distintas de
las sustancias se dicen de las sns- primeras se llama más especialmen-
grande; del lugar, en la plaza pú-
§. 1. La sustancia, en su acep· tancias primeras tomadas como su· te sustancias, es porque son el suje-
blica, en el liceo; del tiempo, ayer, jetos, o bien se dan en estas sustan-
el año pasado; de la situación, estar ción más exacta, la sustancia pri· to de todas las demás cosas, y todas
mera, la sustancia por excelencia, . cias que les sirven de sujetos. Esto las demás cosas o se atribuyen a
acostado, estar sentado; del estado, puede verse con evidencia exami-
es aquella que ni se dice de un su· ellas o se dan en ellas. La relación
estar calzado, estar armado; de la jeto, ni se encuentra en un sujeto: nando cada uno de los ejemplos ci- entre las sustancias primeras y to-
acción, cortar, quemar; de la pa- por ejemplo, un hombre, un caballo. tados. Así, se dice animal hablando
sión, ser cortado, ser quemado. das las demás es precisamente la de
§ 2. Se llaman sustancias segun· del hombre; por consiguiente, se la especie al género; porque los gé-
~ 3. Ninguna de estas palabras, das las especies en que existen las neros se atribuyen a las especies; y
que acabamos de enumerar, lleva 0
En griego sustancia se dice ousía. las especies no se atribuyen recípro-
consigo y por sí sola la idea de afir- 4 Las Categorías hablan de conc.ep· La sustancia es el ser por excelencia,
tos, el Peri hermeneias de juic1~s. 1 camente a los géneros, y por esto la
ya que en sí y por sí. El término hy- especie sirve de fundamento al gé-
3 Véase Tópicos, libro 1, cap. 9, en Aquel tratado precede a éste en el srs· · postasis (lo que está en la base) no
donde hace la misma enumeración tema, bien que su composición fue es usado por Aristóteles en tal sentido nero. De donde se deduce, que la
completa de las categorías. posterior, según algunos comentadores. ' metafísico. especie es más sustancia que el gé·
'' Distingo entre sustancia y acci- nero. § 8. En cuanto a todas las es·
Jente. pecies que no son géneros, no son,
CATEGORÍAS 27
26 ARISTÓTELES sustancia, puesto que el género y
§ 15. Las sustancias y las dife-
rencias tienen la propiedad de que la especie designan una sustancia
comparadas entre sí, más sustancias no está en un sujeto, ni se dice de todo lo que viene de ellas se nom- calificada de cierta manera. Pero la
unas que otras; porque no se hará ningún sujeto. En cuanto a las sus- bra sinonímieammte; porque todos definición es más cq_mprensiya para
uno comprender mejor definiendo tancias segundas, no es menos evi- Jos atributos que 1roceden de ellas el género que para fa especie; por-
el hombre para definir un hombre dente que no están en un sujeto. El se aplican a indi\1. uos o a especies. que se incluyen más cosas cuando
que definiendo el caballo para defi- hombre, en efecto, puede decirse de No hay categoría que se derive de se dice animal que cuando se dice
nir un caballo. 7 un hombre cualquie' a como sujeto, la sustancia primera, porque ésta no hombre.
§ 9. En igual forma, con respec- pero no está en este sujeto; porque se dice de ningún sujeto. Pero, en- § 18. Las sustancias poseen la
to a las sustancias primeras, no son el hombre no está en un hombre. propiedad de no tener contrarios.
tre las sustancias segundas, la es-
más sustancias unas que otras; un De igual modo del animal puede de- pecie se atribuye al individuo; el
En efecto, ¿dónde está lo contrario
hombre no es más sustancia que cirse de un hombre como sujeto, y gé11ero se atribuye a la vez a las es- de la sustancia primera, lo contra-
un buey. sin embargo, el animal no está en rio de un hombre, por ejemplo, de
pecies y a los individuos; las dife-
§ 1O. Con mucha razón, por tan- un hombre. Añadamos a esto que, un ánima!? Evidentemente no es
rencias están en el mismo ·caso, y.
to, después de las sustancias prime- por lo que hace a las cosas que es- aquí posible lo contrario. No hay
ras, no se reconocen, en todo lo de- tán en un sujeto, nada impide que se atribuyen a las especies y a los nada que sea lo contrario del hom-
más, como sustancias segundas más su denominación pueda a veces atri- individuos. Las sustancias primeras
bre ni del animal. § 19. Por lo de-
que las especies y los géneros; por- buirse al sujeto; pero es imposible pueden recibir la definición de las
especies y la de los géneros; la espe- más, este carácter no es propio ex-
que son, entre los atributos, los úni- que la definición pueda aplicársele clusivamente de la sustancia; sino
cos que expresan la sustancia pri- en caso alguno. En cuanto a las sus- cie admite igualmente ]a definición
del género, porque, en efecto, todo
que pertenece también a otras mu-
mera. Si se quiere, por ejemplo, de- tancias segundas, por el contrario, chas categorías, entre ellas, a la de
finir lo que es un hombre, se le la denominación y la definición se lo que se puede decir del atributo,
se puede decir igualmente del suje- la cuantidad. No hay contrarios
definirá perfectamente definiendo atribuyen igualmente al sujeto. En de dos codos, de tres codos; no
su especie o su género: sólo que se efecto, se atribuirá la definición dd to. En igual forma, las especies y
los individuos reciben la definición hay contrarios del número die:¡;,
nos comprenderá mejor, si tomamos hombre a un hombre cualquiera, y no hay contrarios de ninguna cosa
el hombre más bien que el animal. la del animal se le atribuirá igual- . de las diferencias. Más arriba he-
mos llamado sinónimas a las cosas del mismo género, a no ser que se
Pero si se definiese una cosa cual- mente. Por lo tanto, la sustancia no sostenga que lo poco es lo contra-
quiera entre todas las demás cosas, puede incluirse en el número de las cuyo nombre es común, y cuya de-
finición es idéntica. Y así todo lo rio de lo mucho, lo chico de lo
esta definición estaría por comple- cosas que están en un sujeto. grande~ Pero por lo que hace a las
to fuera de su lugar: por ejemplo, § 13. Todo esto, por lo demás, que se deriva de las sustancias y
de las diferencias, resulta expresado cuantidades definidas, no pueden
si se definiese blancura, corto, u no es peculiar de la sustancia, pues- darse jamás respecto de ellas con-
otra cosa semejante. Y así con ra- to que la diferencia es igualmente sinonímicamente.
§ 16. Toda sustancia parece de- trarios.
zón se reconocen, entre todas las una de las cosas que no están en un § 20. La sustancia no parece
demás cosas, solamente al género y sujeto, y así, terrestre, bípedo, se signar un objeto real. Respecto a las
sustancias primeras, es incontestable suscep_tible de ser más o menos. No
a la especie como sustancias. § 11. dicen del hm;nbre como sujeto, y quiero decir con esto que una sus-
Además, por lo mismo que las sus- sin embargo, no están en un su- que designan algo real, puesto que
lo que designan es siempre un in- tancia no pueda ser más o menos
tancias primeras son el fundamento jeto porque lo bípedo, lo terres- sustancia que otra, pues ya dijimos
de todas las demás cosas, y que to- tre no están en el hombre. La de- dividuo o una unidad numérica. En
cuanto a las sustancias segundas, que era así; sino que cada sustan-
das las demás cosas o son sus atri- finición de la diferencia se atribuye
aunque a causa de la forma misma cia no puede ser más o menos que
butos o están en ellas, se las llama al objeto del cual se dice esta di- lo que es. Por ejemplo, si tal sus-
sustancia por excelencia. Lo que es- ferencia:~ por ejemplo, si se dice de la denominación parece que de-
tas sustancias primeras son respec- signan igualmente una cosa especial, tancia es hombre, no será ni más ni
terrestre, hablando del hombre, la menos hombre; el hombre no será
to de todas las demás cosas, los gé- definición de terrestre se dice igual- como cuando se dice hombre, ani-
mal, no sucede así sin embargo. ni más ni menos hombre que él mis-
neros y las especies de estas sustan- mente del hombre; porque el hom- mo; no será ni más ni menos hom-
cias primeras lo son respecto todo bre es un animal terrestre. § 14. Por Más bien designan una cosa califi-
cada; en efecto, el sujeto en este bre que otro. En efecto, un hombre
lo demás; porque a ellos se atribuye lo demás, porque las partes de las
caso no es uno como la sustancia no es más hombre que otro a la
todo lo demás. Si se dice, por ejem- sustancias están en sus totalidades
como en sus sujetos, no debemos te- primera, puesto que hombre, ani- manera que una cosa blanca es más
plo, que un hombre es gramático, o menos blanca que otra, y que una
podrá decirse igualmente que el mer que esto nos obligue a excluir mal, se dicen de muchos hombres,
estas totalidades del número de las de muchos animales. § 17. Sin em- cosa bella es más o menos bella que
hombre y el animal son gramáticos,
sustancias; porque, al decir que ta- bargo, no designan tampoco en ab- otra. Puede decirse indudablemente,
v lo mismo en los demás casos. que una cosa tiene más o menos
· ~ 12. Es una propiedad común les cosas estaban en un sujeto, no soluto una cosa calificada, como lo
esto, o aquello, comparada con ella
a toda sustancia, la de no estar en por esto hemos pretendido decir que haría este término, lo blanco; c¡ue
estuviesen en él como están las par- no designa, en efecto, otra cosa que misma; y así, de un cuerpo blanco
un sujeto. 8 Así la sustancia primera se dice que es al presente más o me-
tes en un todo. 11na cualid<1d; sino que el género y
la especie limitan la cualidad a la nos blanco que era antes; de un
' Véase la Introducción de Porfirio,
cap. 2. mino del capítulo, Aristóteles estudia
' Desde este parágrafo hasta el tér- las seis propiedades de la sustancia.
28 ARISTÓTELES CATEGORÍAS 29

cuerpo caliente, que está más o me- tado un cambio, puesto que se hace § 26. Terminemos con esto lo El sólido tiene igualmente un tér-
nos caliente. La sustancia, por el otro; de igual modo de negro se que concierne a la sustancia. mino común del mismo género; por-
contrario, jamás es ni más ni menos hace blanco, de bueno se hace malo; que puede considerarse ]a línea o la
sustancia; porque no puede decirse y Jo mismo. todas las demás cosas superficie como el término común
que un hombre sea ahora más hom- se hacen susceptibles de los contra- CAPITULO 6 en que se unen todas las partes del
bre que era antes. Y lo mismo debe rios, porque experimentan un cam- sólido. § 8. El tiempo y el espacio
decirse de todas las demás sustan- bio. Pero la palabra y el pensamien- § l. La cantidad es discreta o están en el mismo caso; porque de
cias. Por lo tanto, la sustancia no to permanecen absolutamente y continua. Se compone, ya de cosas una parte lo presente se relaciona
parece susceptible de ser más ni siempre inmutables; y si reciben los cuyas partes tienen entre sí una re- a la vez con lo pasado y con lo
menos. contrarios, es tan sólo porque el ob- lación de posición, ya de cosas cu- porvenir; § 9. y de otra, el espacio
§ 21. La propiedad más especial jeto muda. La aserción de que uno yas partes no tienen posición res- debe contarse igualmente entre las
de la sustanCia parece ser que, sin está sentado subsiste la misma; pero, pectiva. cuantidades continuas, puesto que
dejar de ser una sola y misma cosa, si muda la cosa, la aserción puede § 2. Son cantidades discretas, las partes del cuerpo, que mediante
puede recibir los contrarios. Res- ser sucesivamente falsa y verdadera. por ejemplo, el número y la· pala- su reunión van a parar a un térmi-
pecto de todas las demás cosas, que ' Lo mismo sucede con el· pensamien- bra; 9 son cantidades continuas, la no común, ocupan siempre un espa-
no son sustancias, no puede decirse to. Así, pues, en este sentido será línea, la superficie, el cuerpo, y ade- cio. Por consiguiente, las partes del
que una sola y misma cosa reciba una propiedad de la sustancia, es- más, el tiempo y el espacio. espacio, que ocupa cada una de las
los contrarios. Así, por ejemplo, el pecial por lo menos en la forma, la § 3. En efecto, no hay para las partes del cuerpo, se reúnen en este
color, que numéricamente es una de ser susceptible de los contrarios partes del número ningún término mismo término común en que se
sola y misma cosa, no será a la vez por el solo hecho de experimentar común en que ellas se unan. Asi, reúnen las partes del cuerpo mismo:
blanco y negro, lo mismo que una ella misma un cambio. § 24. Aun cinco es ciertamente una parte de
sola y misma acción no puede ser admitiendo que la palabra y el pen- luego el espacio es una cuantidad
diez, pero cinco y cinco no depen- continua, puesto que estas partes
al mismo tiempo buena y mala. Esto samiento son susceptibles de los den el uno del otro mediante nin-
se splica sin excepción a todas las contrarios, puede decirse que esta van a parar mediante su reunión <~;
gún término común: son ambos un término común.
cosas que no son sustancias. Pero opinión no es, sin embargo, del todo cantidades discret&s. Tres y siete
la sustancia, por el corrtrario, bien exacta. Si se dice que la palabra y tampoco se ligan mediante un tér- § 10. Además se ha dicho. que
que subsista una e idéntica, no por el pensamiento reciben los contra- mino común, y puede decirse en ciertas cuantidades se forman de co-
eso es menos susceptible de los con- rios, no es porque reciban realmen- general respecto al número, que no sas cuyas partes tienen entre sí una
trarios; y así, un hombre, un solo te en sí mismos algo; sino que de es posible ligar sus partes por nin- relación de posición, y que otras se
y mismo hombre, puede ser alterna- hecho se verifica el cambio en otro guna relación común; estas partes forman de cosas cuyas partes no tie-
tivamente blanco y negro, frío y ca- objeto. Sólo con que la misma cosa son siempre cuantidades discretas. nen posición. § 11. Así las partes
liente, bueno o malo. sea de tal o de cual manera, la aser- Por lo tanto, debe incluirse el nú- de ]a línea tienen, las unas con re-
§ 22. En las demás cosas nada ción puede ser calificada de verda- mero entre las cuantidades discre- lación a las otras, una posición,
semejante se descubre, a no ser que dera o de falsa, y no porque la pa- tas. ~ 4. También la palabra es una porque cada una de ellas está colo-
se sostenga que la palabra, el pen- labra misma sea susceptible de reci, de ellas. Por lo pronto es evidente cada en un lugar distinto; y podría
samiento, pueden admitir los con- bir los contrarios. No hay nada, en que la palabra articulada es una decirse e indicarse precisamente
trarios. Una misma aserción, en efecto, que pueda hacer mudar la cuantidad, puesto que se mide por dónde está puesta en el plano, y con
efecto, puede ser falsa y verdadera. palabra ni el pensamiento de suerte sílabas breves y largas; y no pueden qué otra parte se une. § 12. En igual
Por ejemplo, si se dice con verdad que no reciban los contrarios, en referirse las partes que la compo- forma las partes del plano tienen
de alguno que está sentado, esta cuanto ningún cambio sobreviene en nen a ningún término común. No cierta posición, y podía decirse
misma aserción será falsa, si esta aquellos. Por lo que hace a la sus- hay término común que 1,ma unas igualmente respecto de cada una de
persona se levanta. Lo mismo suce- tancia, por lo mismo que recibe ella sílabas con otras; porque cada una ellas el lugar preciso que ocupa, e
de con el pensamiento; porque si se misma los contrarios, puede decirse de ellas constituye una cuantidad indicar las que se unen c'on otras.
piensa una verdad pensando que que es susceptible de los contrarios. discreta. ~ 13. Y lo mismo puede decirse de
uno está sentado, este pensamiento En efecto, la sustancia recibe igual- § 5. Por el contrario, la línea las partes del sólido y de las partes
se hará falso si la persona se levan- mente la enfermedad y la salud, lo es una cuantidad continua, porque del espacio.
ta y se conserva, sin embargo, re- blanco y lo negro; y porque experi- es posible fijar un término común § 14. Con respecto al número
lativamente a ella el mismo pensa- menta ella misma todas las modi- a, qu~ se refieran sus partes, y este sucede todo lo c<mtrario; sería im-
miento. § 23. Aunque admitiéramos ficaciones de este género, se dice termmo es el punto. § 6. Lo mismo posible mostrar, ni cómo sus partes
esta objeción, siempre resultaría una que es susceptible de recibir los es para la superficie la línea; por- tienen entre sí una relación de po-
diferencia formal, y es que las sus- contrarios. qu_e todas las partes del plano se sición, ni dónde están, ni cómo se
tancias no son susceptibles de los ~ 25. Por lo tanto. es lo propio reunen en este término común. § 7. ligan las unas con las otras. La mis-
contrarios, sino como resu~tado de de la sustancia el que, permanecien· ma dificultad se produce respecto a
un cambio que ellas mismas expe- do idéntica y numéricamente una, 9
_En la Metafísica, libro V. cap. 13,
rimentan; y así el cuerpo, que de admite los contrarios mediante un no mcluye Aristóteles la palabra entre las partes del tiempo; porque nin:
caliente se hace frío, ha experimen- cambio que ella misma experimenta. las cantidades. guna de las partes del 1iempo es
30 ARISTÓTELES
CATEGORÍAS 31
permanente. Ahora bien; ¿lo que no § 18. La cuantidad, lo mismo
es permanente puede tener una po- que la sustancia, no tiene contra- otra, ¿cómo puede decirse que tie- ejemplo, una cosa de dos codos no
sición? Podría decirse más bien que rios.l0 Por lo que hace a las canti- ne contrarios? § 23. Más aún; si lo tiene estos dos codos ni más ni me-
las partes del tiempo tienen entre sí dades discretas, es evidente que no grande y lo pequeño fuesen contra- nos que otra de la misma dimen-
un· cierto orden, puesto que en el tienen contrarios: por ejemplo, dos rios, se seguiría que una sola y mis- sión. Lo mismo sucede con los nú-
tiempo esta parte es anterior y aque- codos, tres codos, superficie, y to- ma cosa podría recibir a un mismo meros: tres no es tres más que cin-
lla otra posterior. Lo mismo sucede das las cosas de este orden no los tiempo los contrarios, y que las co- co es cinco, y. recíprocamente. El
con el número, puesto que el uno tienen. § 19. Salvo que se pretenda sas serían contrarias a sí mismas. tiempo no es más tiempo que otro
va antes que el dos. y el dos antes que lo mucho es contrario de lo En efecto, una cosa puede ser a la tiempo. De todas las cuantidades
que el tres. Esto es, si se quiere, poco, y lo grande de lo pequeño. vez pequeña y grande; pequeña; que hemos enumerado, ninguna es
una especie de orden, pero no una § 20. Pero estas cosas no son cuan- con relación a este objeto; gran- más ni menos cuantidad que otra.
posición. § 15. Por último, lo mis- tidades; son más bien relativos. En de, con relación a aquel otro; de Luego la cuantidad no es suscepti-
efecto, no puede decirse de cosa al- suerte que una sola y misma cosa ble de más ni de menos.
mo sucede con las palabras. Ningu- guna que sea en sí pequeña o gran-
na de sus partes es permanente. ·puede ser grande y pequeña en el § 26. La propiedad más especial
de; porque no puede serlo sino con mismo acto, y recibir al mismo de la cuantidad es la de ser igual
Una vez pronunciadas, no es posi- relación a una tercera cosa. Se dice tiempo los contrarios. Ahora bien, y desigual. En efecto, puede decirse
ble recogerlas, de suerte que no es que una montaña es pequeña y que no hay en el mundo cosa alguna de cada una de las cuantidades de
posible posición alguna respecto de un mi.io es grande, porque éste es que hemos hablado, que es igual y
estas partes, puesto que no son per- que pueda admitir a un mismo tiem-
mayor que los objetos del mismo gé- po los contrarios. ¿Se dirá esto de desigual: el número, como el tiem-
manentes. nero, y aquélla más pequeña que los la sustancia? Ciertamente admite los po, se dice igual y desigual; y lo
R 16. Resulta. por tanto, que objetos análogos. Se da aquí por contrarios; mas, sin embargo, nin- mismo sucede con todas las cuanti-
ciertas cuantidades se forman de co- tanto una relación con otro objeto; gún set está a la vez enfermo y sano; dades antes citadas; puede decirse
sas cuyas partes tienen una posición, porque si estos objetos pudiesen ninguna cosa es a la par blanca y que son iguales y desiguales. En.
y otras de cosas cuyas partes no la ser en sí mismos grandes y peque- neg:ra. Entre todas las demás cosas cuanto a las cosas que no son cuan-
tienen. ños, no se diría que la montaña era no hay tampoco ninguna que admi- tidades, no podría decirse con exac-
R 17. Las cantidades propiamen- pequeña y el mijo grande. De igual ta al mismo tiemoo los contrarios. titud que son iguales y desiguales.
te dichas son las que hemos enun- modo se dice que una aldea tiene Resultaría también entonces que Por ejemplo, no puede decirse que
ciado; todas las demás son cuanti- mucha población y que Atenas tie- una cosa podría muy bien ser con- una disposición sea realmente igual
dades por accidente. Sólo en vista ne poca, por más que realmente sea traria a sí misma; porque si lo gran- y desigual; más bien debe decirse
de las primeras mencionamos éstas: la población en Atenas mucho más de es Jo contrario de lo pequeño, y que es semejante y desemejante. La
por ejemplo, se dice una gran blan- numerosa; y se dice también que una misma cosa puede ser a la vez blancura no puede decirse realmen-
cura, no por otro motivo sino por- hay mucha gente en una casa y grande y pequeña, esta cosa será te que es igual y desigual, sino más
que la superficie blanca es muy ex- poca en el teatro, por más que en contraria a sí misma; pero es im- bien que es semejante y desemejan-
tensa; se dice de una acción, que este último haya mucha más. § 21. posible que cosa alguna sea contra- te. Luego la propiedad especial de
es prolongada, porque dura mucho Consiste esto, repito, en que dos co- ria a sí misma. Luego lo grande no la cuantidad es la de poderse decir
tiempo su realización; en el mismo dos, tres codos, y otras cosas del es lo contrario de lo pequeño, ni lo de eJia que es igual y desigual.
sentido decimos también: un gran mismo género expresan una cuanti- mucho de lo poco; luego, aun admi-
movimiento. Ninguna de estas co- dad; pero lo grande y lo pequeño, tiendo que se refieran estas cosas,
sas, considerada en sí misma, puede por el contrario, no expresan una no a la relación, y sí a la cuantidad, CAPITULO 7
ser llamada cuantidad; porque si se cuantidad;; expresan más bien una no serán por eso contrarias. ~ l. Se llaman relativas las co-
quiere expresar la cuantidad de una relación. En efecto, lo grande y lo § 24. La cuantidad con relación
acción, es preciso determinarla por sas, cualesquiera que ellas sean, de
pequeño sólo se distinguen con re- al espacio es la que principalmente que se dice que son cosas de otras
el tiempo, y decir que dura un año lación a otro objeto; y es claro que parece tener contrarios. En efecto, a
cosas, o que se refieren otra cosa
u otro espacio ce tiempo. Lo mismo grande y . pequeño pertenecen a la se considera lo alto como Jo con- de esta o de aquella manera. § 2.
sucede con la blancura; si se quiere categoría de los relativos. § 22. Por trario de lo baio, llamando bajo a Por ejemplo, más grande, cualquie-
decir cuál es la cantidad de la blan- lo demás reconózcanse o no como lo que está hacia el centro, porque ra que sea el objeto en cuestión, se
cura, se la determinará por la su- cuantidades, ·puede decirse que ., el centro se halla a la mayor dis- dice con relación a otra cosa, pues-
perficie, y se medirá la cuantidad grande y pequeño no tiene!). contra- ... ¡:
tancia posible de los límites del to que debe decirse que es más
de la blancura por la cuantidad mis- ríos; porque, tratándose de una cosa ·~ mundo. De aquí se derivan, al pa- grande que tal otra cosa. De igual
ma de la superficie. Por tanto, las que no es posible tomar en sí mis- recer, todas las definiciones de Jos modo, doble sólo puede decirse con
únicas cantidades verdaderas, las ma, de una cosa que se refiere a demás contrarios; porque l2s cosas, relación a otra cosa, puesto que es
únicas cantidades en sí, son las que q~e dentro de un mi:;mo género es- el doble de otra cosa; y lo mismo
hemos dicho: todas las demás ·no 1 " Desde este parágrafo hasta el tér- tan entre sí más distantes, se llaman sucede con todas las demás de este
son cantidades por sí mismas. Jo mino del capítulo, Aristóteles señala contrarias. género. Son también relativos los si-
~on sólo por acciclcntc. las tres propiedades de la cantidad. § 25. La cuantidad no parece guientes: posesión, disposición, sen-
susccptihlc ele más y de menos: por sación, cicnci8. pcsición; rodas es-
CATEGORÍAS 33
32 ARISTÓTELES
es la nave del timón. Pero quizá el todos los hechos acciden1ales que
menos. Así, doble no es más ni me- uso de las palabras sería más exac- pueden referirse al dueño, por ejem-
tas cosas no son más que cosas de to, si se dijese, por ejerilplo: el ti- plo, el ser un animal de dos pies,
otras cosas, o tienen cierta relación nos doble; y lo mismo sucede con
todos Jos relativos de este último món es el timón de una cosa atimo- el ser capaz de conocer, el ser un
con otra cosa, y su valor no se fun- nada, o si se emplease otra expresión hombre, podremos siempre, deján-
da sino en esta relación. La pose- género. semejante, ya que no existe una pa- dole únicamente la propiedad de ser
sión, por ejemplo, es la posesión de § 9. Todos los relativos se apli-
can a cosas recíprocas: y así el es- labra especial. La reciprocidad eiis- señor, referir esclavo a señor; por-
algo; el conocimiento, es el conoci- te siempre si se hace una aplicación que el esclavo se dice esclavo del
miento de algo; la posición, es la clavo se dict, esclavo del señor; y
recíprocamente, el señor es señor de las palabras que sea legítima; en señor. § 15. Por el contrario, si la
posición de algo; y lo mismo acon- efecto, la cosa atimonada es atimo- aplicación de "la palabra no es le-
tece con todos los demás. Así, pues, del· esclavo. El doble quiere decir nada a causa del timón; y lo mismo gítima, aun teniendo cuidado de
los relativos son todas las cosas, el doble de lo que es la mitad; la
mitad es la mitad de lo que es do- sucede en los demás casos. Por descartar todas las demás circuns-
cualesquiera que ellas sean, que no ejemplo, cabeza se dirá más exacta- tancias, para sólo tomar en cuenta
se dicen sino de otras cosas, § 3, o ble; más grande es más grande que mente de un ser acabezado que del aquella. a que debería referirse ·.la
que se refieren, de cualquier mane- Jo que es más pequeño; más peque- animal; porque no ·tiene cabeza el palabra, aun supuesto todo esto; no
ra que sea, a otra cosa que ellas ño es Jo que es más pequeño que lo
más grande, y lo mismo sucede en animal en tanto que animal, puesto podrá emplearse la palabra con exac-
mismas. Se dice de una montaña que muchos animales no la tienen. titud. Por ejemplo, si referimos es-
que es grande con relación a otra los demás casos. Puede suceder, sin
montaña, y sólo se dice grande por embargo, que, en la enunciación, di- fi 12. De este modo pueden encon- clavo a hombre y ala a ave, y des-
relación. Semejante, se dice seme- trarse fácilmente palabras para ex· cartamos del hombre su cualidad de
fieran a veces las cosas recíprocas
jante a alguna cosa, y lo mismo su- por la terminación. Así, la ciencia presar cosas que no tienen nombre señor, ya no podremos decir esclavo
cede con todas las demás cosas aná- es la ciencia de lo que es sabido, y especial, derivándolas de las primi- con relación a hombre, pmque sin
logas; sólo se dicen con relación a lo que es sabido se sabe por la cien- tivas, com0 hemos hecho más arri- señor no hay esclavo. Y de igual
alguna cosa. § 4. En igual forma, el ba. formando de ala alado, y de ti- modo si se quita al ave su cualidad
cia; la sensación es la sensación del de ser alada, ala no será ya una cosa
decúbito, la postura en pie, la del objeto sentido, y el objeto sensible món atimonado.
que está sentado, son posiciones; y ~ 13. Por lo tanto, todos los re- de relación, puesto que sin animal
es sentido por la sensación.
la posición forma parte de los rela- § 1O. A veces esta reciprocidad lativos, si la aplicación de las pala- alado el ala no podría decirse de
tivos. Sin embargo, estar acostado, de los relativos deja de manifestarse, bras es exacta, deben decirse de las una cosa.
estar en pie, estar sentado, en sí mis- cosas que les son recíprocas; y sólo § 16. Por lo tanto es preciso ha-
cuando no se aplican exactamente
mas no son posiciones; pero se las las palabras y ríos equivocamos al cuando esta aplicación se hace a la ser la asignación de la palabra con
llama tales por derivación de las po- hacer esta explicación. Por ejemplo, ventura y no se refiere a la cosa relación a las cosas que pueden le-
siciones que acabamos de citar. si re refiere el ala a un ave, no .po- misma de que se dice, entonces la gítimamente reMbirla. Si existe un
~ 5. Los relativos tienen tam- drá decirse recíprocamente el ave. reciprocidad desaparece. A lo cual nombre especial, esta asignación es
bién la propiedad de los contrarios: de un ala. Esto consiste en que la añado que, aun entre las cosas cuya muy sencilla; si no existe, t;trá Qui-
y así, la virtud es lo contrario del primera aplicación de las palabras reciprocidad es notoria, y que se zá necesario ~rear una nueva. Con
vicio; y la virtud y el vicio son am- no es exacta, y que se refiere inde· pueden expresar por medio de pa- denominaciorres verbales hechas de
bos relativos; la ciencia es lo con- bidamente ala a ave. En efecto, no labras especiales, la corresoondencia esta suerte, és evidente que se pue-
trario de la ignorancia. § 6. Sin se habla de ala en tanto que es ave, cesa, si la denominación se hace en den decir t~dos los relativos de las
embargo, esta propiedad de los con- sino que se dice en tanto que es vista de cualquier accidente, y no cosas y redprocamente.
trarios no pertenece a todos los re- de la cosa misma de que se trata. § 17. ·Los relativos pueden exis-
alada; porque hay muchas cosas que
lativos; doble, triple y las demás tienen afus sin que por esto sean Por ejemplo, si se atribuye el escla- tir, al parecer, simultáneamente por
cosas del mismo género no tienen aves. La reciprocidad se restablece, vo, no al .señor, sino al hombre, al naturaleza, y esto es exacto respecto
contrarios.n ani~al bípedo, o a cualquier otro de la mayor parte de ellos. Doble y
si la aplicación que se hace es exac· mitad existen a la vez; existiendo
§ 7. Los relativos son igualmen· a~c1dente de este género, la recipro-
ta: así el ala es el ala de un animal
te susceptibles de más y de menos: alado, y el animal alado es alado a Cl?ad no existe ya, porque la deno- la mitad, el doble existe igualmen-
en efecto, a los términos semejante causa del ala. § 11. También es ne- mmación de las palabras es inexac- te; existiendo el señor, existe el es-
y desemejante se aplica el más y el cesario a veces crear una palabra ta. §. 14. Pero si se emplea una de- clavo; existiendo el esclavo, el due-
menos; igual y desigual están en especial, ·cuando no existe término ¡ommación debida con relación a ño existe, y lo mismo en los demás
el mismo caso; y todos éstos son re- a que pueda legítimamente referirse a ~sa. que debe ser objeto de ella, casos. Debe añadirse que estas co-
lativos; porque semejante se dice la cosa. Por ejemplo, si se quiere y, ehmmando todo lo que no es más sas se destruyen también recíproca-
semejante a algo, y desigual se dice referir timón a nave, la aplicación que accidente, sólo se considera mente: si no hay doble, no hay mi-
desigual respecto de una cosa. § 8. no es exacta; ·porque no se dice su aquello a que puede con razón apli- tad; si no ~ay #mitad, no hay do-
No todos los relativos. sin embar- ca~e la palabra, entonces la pala- ble, y lo m1smo sucede con todos
timón porque el objeto sea una
go, son susceptibles de más y de nave, puesto que hay naves sin ti· ~rb será siempre perfectamente apli- los demás. § 18. Sin embargo, esta
món. La reciprocidad en este caso ca le a la cosa. Y así, si referimos simultaneidad natural de existencia
11 Del parágrafo 5 al 21 Aristóteles el esclavo al seiior, y descartamos no se da respecto de todos los reJa-
formula las cuatro propiedades del re- desaparece, puesto que no puede
lativo (pros ti). decirse recíprocamente que la nave
34 ARISTÓTELES CATEGORÍAS 35
tivos: la cosa sabida parece ante- la sensación nace con el ser que primera definición de Jos relativos tenece precisamente esta cabeza, a
rior a la ciencia; porque en general siente; porque sólo cuando el ani- se aplica sin duda a todos los rela- quién pertenece esta mano. Estos no
sacamos las ciencias de cosas que mal nace, es cuando nace con él la tivos sin excepción; pero hay gran son relativos; y si no son relativos,
existen previamente. Son pocas' las sensación; pero los objetos sensibles diferencia entre ser relativo y no ser puede decirse con verdad que nin-
cosas, por no decir ninguna, en que existen antes de que haya animal y una cosa lo que es, sino en cuanto guna sustancia forma parte de los
aparece la ciencia formada al mis- sensación. En efecto, el fuego, el . se dice de otra cosa. relativos. ·
mo tiempo que la cosa que debe ser agua y todos los elementos análogos § 26. De lo di~ho se sigue evi- ~ 29. Por lo demás sería quizá
sabida. § 19. Además, si la cosa, de que se forma el animal, existen dentemente, que SI uno conoce un difícil afirmar en estas materias
que debe ser sabida, desaparece, antes de haber animal y sensación. relativo de una manera precisa, de cosa alguna sin examinarlas antes
desaparece con ella la ciencia; pero Por lo tanto, el obieto sensible pre- un modo preciso conocerá también muchas veces; pero de todos modos
si desaparece la' ciencia, no desapa- cede, al parecer, a la sensación. la cosa a que este relativo se apli- no ha sido inútil el haber discutido
rece la cosa que puede ser sabida. § 22. Puede preguntarse, si de ca. Esto es evident~ de suyo. Si cada una de estas cuestiones.
Sin la cosa que puede ser sabida, los relativos está excluida toda sus- uno sabe que tal cosa entra en ,el
no hay ciencia, porque sería la cien- tancia, como parece a primera vis- número de los relatjvos, y si la exis-
cia de nada; 'pero la cosa que debe ·ta, o si puede incluirse entre ellos tencia de los relativos es idéntica a CAPITULO 8
saberse puede muy bien existir sin algunas de las sustancias segundas. la relación que ellos tienen con una
la ciencia. Por ejemplo, la cuadra- Es cierto, por lo que hace a las sus- cosa, conoce igualmente la cosa con § l. Llamo cualidad a aquello
tura del círculo, si es una cosa que tancias primeras, que ni las sustan- que este relativo está en cierta re- que nos obliga a decir de los seres,
con el tiempo pueda saberse, existe cias enteras, ni sus partes, se expre- lación. Si no conoce absolutamente que son de_cierto modo.
corno cosa que puede saberse, si san nunca por relación: porque no: la cosa a que este relativo se refie- § 2. Por lo demás, la palabra
bien la ciencia de esta cosa no exis- se dice que tal individuo hombre . re, no sabrá tampoco si se refiere cualidad tiene muchos sentidos. 13
te aún.'" Añádase a esto que, si el es un hombre de tal cosa, que tal~' a algo. § 27. Esto no es menos evi- § 3. Así la capacidad y la dis-
animal hombre llegase a desapare- buey es un buey de tal cosa, ni tam- dente considerando ejemplos par- posición forman una primera espe-·
cer, no habría ya ciencia, por más poco se dice de sus partes, ·que tal ticulares. Si uno sabe positivamente cie de cualidad. § 4. La capacidad
que una infinidad de cosas suscep- mano es tal mano de alguno, sino.. que una cosa es el doble, sabe po- difiere de la disposición en que es
tibles de ser sabidas permanecerían la mano de alguno; ni se dice que . sitivamente de qué otra cosa es el mucho más durable, mucho más es-
en torno suyo. § 20. Lo mismo su- tal cabeza es tal cabeza de alguno,'> doble; porque, si no supiese qué es table; las ciencias y las virtudes es-
cede con la sensación; el objeto sen- sino la cabeza de alguno. Lo mismo el doble de una cosa determinada, tán en el mismo caso. En efecto, la
sible parece anterior a la sensación sucede respecto a las sustancias se- ,. tampoco sabría en modo .alguno que ciencia parece una de las cosas más
misma. Quitad, en efecto, el objeto gundas, por lo menos a las más de~\ ella era el doble. En igual forma, ~i estables y más fijas, a poco que se
sensible, y desaparecerá con él la ellas. Por ejemplo, el hombre no se/{ sabe que una cosa es más bella, posea, salvo el caso de enfermedad
sensación. Pero porque desaparezca dice el hombre de alguna cosa; el1i debe necesariamente saber sobre la o de cualquiera otra circunstancia
la sensación, no por eso desaparece buey no es el buey de alguna cosa;'!'i marcha y de una manera determina- análoga que determine en nosotros
el objeto sensible. Verdaderamente, la madera, la madera de alguna'é; da la cosa en comparación de la un gran cambio. Y en el orden de
las sensaciones se refieren a un cosa; sino que se dice que son la,<y cual es aqué!Ia más bella. No sabrá las virtudes, la justicia, por ejem-
cuerpo, y están en un cuerpo: des- propiedad de alguno. Es evidente, ~: plo, la prudencia o cualquiera otra
de una manera indeterminada que
truido el objeto sensible, el cuerpo por tanto. que las cosas de este gé<c. es más bella que una cosa más fea; semejante constituyen cierta cosa
mismo desaparece; porque el cuer- nero no figuran entre los relativos: >l porque en este caso sólo tendría uha que no es ni fácilmente variable, ni
po es uno de los objetos sensibles, Sin embargo, hay dudas respecto a_"' mudable. Las disposiciones, por el
c~nc~pció~ vaga y no sería una
y si no hay cuerpo, la sensación alguna~ de las sustancias segundas:,. contrario, son las cualidades que
misma desaparece; de suerte que Por ejemplo, la cabeza se dice la ca- { C1enc1a. NI aun sabría exactamente
que era más bella que una cosa más cambian sin dificultad y se modifi-
destruida la cosa sensible, se destru- beza ·de alguno, la mano se dice la \: can rápidamente, como sucede con
fea;_ porque podría suceder que en
ye con ella la sensación. La sensa- mano de alguno, y Jo mismo de lasf realidad no hubiese cosa menos be- el calor, el frío, la salud, la enfer-
ción, por el contrario, no arrastra cosas de este género que parecen·,· lla que ella. Es por lo tanto eviden- medad y todas las demás cosas aná-
en su destrucción la cosa sensible. logas. El hombre se encuentra en
Si el animal desaparece, la sensa- pertenecer a los relativos. § 23. ~ue·, ; 1<: Y. necesario, que lo que se sabe
cierto estado según estas diversas
ción desaparece con él; pero la cosa go, si la definición de los rel~ti~OS,;¡
Precisamente de los relativos, se
sabe . también precisamente de la disposiciones, y puede cambiar sú-
sensible subsiste; por ejemplo, que- es buena, es difícil, por no dec1r ¡m·:, bitamente pasando del calor al frío,
dan en el cuerpo el calor, la dul- posible, demostrar que ninguna sus· r eosa a que estos relativos se refie-
de la salud a la enfermedad, etc.
zura, la amargura, y tantas otras co- tancia entra en la categoría de lOS ~n. § 28. Puede saberse de una Pero si alguna de estas disposicio-
sas del mismo género que afectan relativos. § 24. Pero si la definición laa~era precisa lo que son la cabe-
nes se ha hecho, a causa de su lar-
a nuestros sentidos. § 21. Más aún; es insuficiente, y se dice que Jos r~· m~ a mano, y otras cosas del mis-
lativos son las cosas cuya existencia ga duración, en cierto modo natu-
no orden, que son sustancias; pero ral, irremediable o completamente
12 Según esto, Aristóteles no está se confunde con la relación de e.n¡s la OOr esto se sabe necesariamente
convencido de no encontrar la cuadra- a otra cosa, entonces sería poslte "- cosa a que corresponden y pue-
u;; rnu '" Acerca de los diversos sentidos de
tura del círculo. responder a esta objeción. § 25. 8 Y b'Ien Ignorarse
· '
a quién per- la cualidad, véase Metafísica, libro V.
36 ARISTÓTELES
CATEGORÍAS 37
inmutable, entonces se la puede lla- impotencia de mostrar esta misma
mar verdaderamente una capacidad. cualidad. ramento natural, de modo que la a las modificaciones que nacen de
§ 8. Un tercer género de cuali- naturaleza producirá un color del causas rápidas y sumamente pasaje-
§ S. Porque es claro que lo que mismo género.
es durable y más difícil de cambiar, dad es el de las cualidades afectivas ras. Por ejemplo, si a consecuencia
y de las afecciones, como la dulzu- § 12. Todas las modificaciones de un disgusto se hace uno más
debe- de ser denominado capacidad. análogas que provienen de alguna
Los que no están en plena posesión ra, el amargor, la acritud y todas las irascible, no se dice entonces que
cosas del mismo orden; así como afección pennanente e invariable, se el individuo, que es más irritable
de los principios de las ciencias, y llaman cualidades afectivas. Así, la
vacilan sobre muchos puntos, no también el calor, el frío, la blancu- bajo la impresión del disgusto, sea
ra, la negrura. § 9. Es evidente que blancura y la negrura se llaman cua- un hombre colérico; se dice más
puede decirse gue tengan una ver- lidades, ya resulten de una eonstitu· bien que experimenta un padeci-
dadera capacidad, aunque tengan todas éstas son cualidades; porque
en vista de ellas se dice que las co- ción natural, porque entonces hacen miento. Estas son afecciones, pero
más o menos aisposiciones para la sas que las reciben son taies o cua- que se nos califique al tenor de no cualidades.
ciencia. Por tanto, la disposición di- ellas de esta o de aquella manera; § 14. El cuarto género de cuali-
les. Así se llama dulce a la miel,
fiere de -la capacidad en que la una porque recibe la dulzura; y el cuer- ya sea que una enfermedád muy dad es el de la figura y la forma
es móvil, mientras que la otra es po se dice blanco, porque recibe la larga, o bien un calor abrasador, exterior de cada cosa. Es. además
más durable y está menos expuesta blancura; y lo mismo en los demás produzcan este mismo efecto, la la dirección en línea recta, en línea
a mudanzas. § 6. Las capacidades, casos. § 10. Llámanse estas cualida- blancura o la negrura, siendo difícil curva, y cualquiera otra propiedad
por lo demás son también disposi- des afectivas, no porque las cosas que estas dos cualidades desaparez- análoga. Cada una de estas propie-
ciones; pero las disposiciones no que las reciben resulten ellas mis· can, y pudiendo suceder hasta que dades, en efeCto, basta para califi-
son necesariamente capacidades. Las mas en modo alguno afectadas; por- permanezcan durante toda la vida car una cosa. El ser triangular o de
capacidades constituyen en cierta que la miel, y lo mismo puede de- det individuo. En este mismo caso cuatro lados basta para calificar
disposición a aquellos que las han cirse de cualquiera otra cosa de este son también cualidades, puesto que una cosa, ya se trate de un objeto
adquirido realmente; pero Jos que género, no se llama dulce, porque se nos califica de igual modo en recto, ya de un objeto curvo; y la ·
tienen la disposición no tienen ne- sea ella afectada de cierta manera; virtud de ellas. A todas las modifi- forma basta asimismo para califi-
cesariamente, y sólo por esto, una ni el calor o el frío se llaman cua- caciones que proceden de causas car una cosa, cualquiera que ella
capacidad. lidades afectivas, porque los cuer- que pueden fácilmente destruirse, y sea.
§ 7. Una segunda especie de cuyos efectos son pasajeros, se las § 15. Claro y espeso, tosco y
pos que reciben estas cualidades ex- puede llamar afecciones, pero no
cualidad es la que hace que diga- perimenten ellos mismos una modi- liso, son palabras que parecen in-
cualidades; porque no pueden deter- dicar alguna cualidad; pero todas
mos, por ejemplo, que los hombres ficación de cierto género, sino que minar una calificación para el indi-
son susceptibles de ser luchadores se las llama cualidades afectivas, estas cosas salen en realidad de las
viduo. No se dice que un hombre divisiones de la cualidad; porque
o corredores, de estar sanos o enfer- porque, con relación a las sensacio- es de color encarnado, porgue la
nes que ellas nos causan, cada una estas palabras expresan más bien la
mos; en una palabra, todo lo que vergüenza le ponga encamado; ni situación en que pueden encontrar-
es denominado en vista de la poten- de estas cualidades produce una se dice que un hombre es de color se las partes de un cuerpo. Espeso
cia o de la impotencia física. En afección particular; y así la dulzura pálido, porque el miedo le ponga se emplea cuando estas partes están
efecto, se califica de este modo a to- causa una afección en el paladar, pálido; ~e dice más bien que es próximas las unas a las otras; cla-
das estas gentes, no a causa de cier- el calor en e! tacto, y lo mismo to- afectado de cierta manera. Estas ro, cuando están distantes; liso,
ta manera de ser real, sino a causa das las demás. § 11. La blancura v mn, por tanto, afecciones y no cua- cuando están dispuestas en línea
de su poder o de su impotencia fí- la negrura, los colores, en una pa· lidades. recta; tosco, cuando, por el contra-
sica para obrar fácilmente o para labra, .qo se llaman cualidades afec- § 13. Hay igualmente en el alma rio, unas se elevan y las otras es-
no padecer. Por ejemplo, se llama tivas en el mismo sentido que las cualidades afectivas y afecciones. tán deprimidas.
a ciertos hombres luchadores, co- cualidades precedentemente nom- \ocio lo que desde la infancia pro- § 16. Puede haber todavía al-
rredores, no porque estén en cierta bradas; y la causa de esto es, que vrene de alguna afección inquebran- gún otro modo de la cualidad; pero
disposición, sino porque tienen el provienen ellas mismas de una afec- table, se llama cualidad. Por ejem- los que acabamos de citar son los
poder físico de ejecutar fácilmente ción. Es evidente, en efecto, que plo, el furor maniático, la cólera 1 principales y los más frecuentemen-
ciertos ejercicios. Se dicen hombres muchas veces las afecciones produ- e.t~., etc., porque, en efecto, se ca- te empleados.
sanos aquellos que tienen el poder cen cambios de color. El rubor hace lifica a uno en virtud de ellas de § 17. Las cualidades son, pues,
físico de resistir fácilmente todos ponerse a uno colorado; el temor, furioso o colérico. Otro tanto se las que hemos enunciado, § 18. En
los accidentes fortuitos; y valetudina- pálido, etc. Si llega el caso de expe- Puede decir también de los procede- cuanto a los objetos calificados, son
rios aquellos que por su constitu- rimentar una de estas afecciones res de diversos géneros, que no son éstos los que se denominan al tenor
ción son impotentes para sufrir fá- como efecto de ca<Isas naturales, se naturales, pero que por efecto de de estas cualidades, sea por deriva-
cilmente todos estos accidentes. En debe en tal caso tomar un color se- o~r~s circunstancias se hacen muy ción, sea de cualquiera otra mane.
el mismo sentido se llama esta cosa mejante; porque la disposición, que difrciles de mudar y hasta por com- ra. § 19. La mayor parte, y puede
dura, aquella blanda; dura, porque se producía con ocasión del pudor pleto inmutables. También de éstos decirse que casi todos, se denomi-
tiene la potencia de no dividirse en los elementos del cuerpo, puede se dice que son cualidades, porque nan por derivación. Así, blanco vie-
fácilmente; blanda, porgue tiene la producirla idénticamente un tcmpe- somos calificados al tenor de ellos. ne de blancura, gramatical de gra-
Pero el término afección .se limita mática, justo de justicia; y lo mis-
38 ARISTÓTELES
CATEGORÍ.1S
39
mo para todos los demás. § 20. dente, considerando en particular al uno ni al otro puede aplicarse la madas así especialmente, podrían
Pero algunos de estos objetos, como las otras categorías. Sea, por ejem- definición del círculo. En general, ser consideradas como cualidades,
las cualidades mismas no tienen plo, la justicia, que es contraria de salvo que los dos objetos puedan puesto que con relación a ellas se
nombre especial, no se les puede la injusticia; si justicia es un califi- admitir la definición de la cosa en nos denomina de tal o cual manera;
nombrar por derivación de estas cativo, la injusticia lo será igual- cuestión, no puede decirse ésta del pero por sí mismas no pertenecen a
cualidades. Así, corredor, luchador, mente; porque ninguna categoría uno más que del otro. Luego no to- la relación. § 33. Por lo demás, si
en tanto que calificaciones aplica- corresponderá a la injusticia, ni la · dos los calificativos consienten el una misma cosa puede ser a la vez
das a una éierta facultad física, no de la cuantidad, ni la de la relación, más y el menos.
ni la del lugar, ni ninguna otra, y si relación y cualidad, ningún absur-
son formadas por derivación de una § 29. En todo lo que llevamos do resulta de incluirla en uno y otro
cualidad, puesto que no existe pala- sólo la de la cualidad. Esta obser-
vación se aplica a todos los contra- dicho hasta ahora, no aparece la género a la par.
bra para expresar las facultades en propiedad especial de la cualidad.
virtud de las que se dan estas cali- rios que se refieren a la cualidad.
§ 26. Los· calificativos son sus- § 30. Esta propiedad peculiar
ficaciones, así como las hay para de las cualidades consiste en po- CAPITULO 9
las ciencias, cuya práctica hace que ceptibles de más y de menos: una derse decir de ellas que son seme-
se dé a las gentes los nombres de cosa blanca es más o menos blanca § l. La acción y la pasión ad-
que otra; una cosa justa es más o jantes y desemejantes; una cosa es
GOrredores, luchadores. En efecto, semejante a otra, porque es califi- miten los contrarios y el más y el
existe una ciencia que recibe el menos justa que otra; y estas cosas
cada de cierta manera; luego lo menos. § 2. Calentar, en efecto, es
nombre de Pugilato y de Palestra: reciben individualmente un aumen-
propio de la cualidad es, que lo lo contrario de enfriar; estar calien-
y los que a ella se consagran reci- to de cualidad; porque una cosa semejante y lo desemejante se apli- te, de estar frío; estar contento, de
ben una calificación derivada del blanca puede hacerse más blanca. quen a ella. estar disgustado; de esta manera la
nombre de estas ciencias. Sucede a § 27. Por lo demás, si éste no es
un caso general, es por lo menos en § 31. No se tema que se nos acción y la pasión reciben los con-
veces que, aun cuando exista un objete aquí que, queriendo tratar de trarios. § 3. Reciben igualmente el
nombre especial para la cualidad, el que se encuentra la mayor par-
no se califica el objeto mediante te de los calificativos. ¿Pero una la cualidad, hemos incluido en ella más y el menos: se puede uno ca-
una derivación de esta cualidad. justicia es más o menos justicia?, gran número de relativos, puesto lentar más o menos, estar más o
Honrado es el calificativo de vir- podría preguntarse; y lo mismo res- que las facultades y las disposicio- menos caliente, estar más o menos
tud, y se llama a uno honrado por- pecto de todas las demás disposicio- nes formaban en nuestra opinión disgustado. Por Jo tanto, la acción
que tiene virtud; pero su denomi- nes morales. Estas dudas han ocu- parte de los relativos. § 32. Esto yy la pasión son susceptibles de más
de menos.
nación no se deriva de virtud. Este rrido en efecto; no puede decirse consiste en que, en casi todos los
casos, los géneros se refieren a la § 4. No diré nada sobre estas
caso, sin embargo, no es frecuente. en modo alguno que una justicia dos categorías.
~ 22. Puede, por tanto, decirse que sea más o menos justicia, una salud relación, y las especies particulares
no se refieren a ella. Así, puede § 5. En cuanto a la de situa-
los calificativos son las palabras di- más o menos salud; y sin embargo,
chas en vista de las cualidades, sea decirse que la ciencia es un género ción, ya tratamos de ella al hablar
puede decirse que tal hombre tiene de los relativos, donde dijimos que
por derivación, sea de cualquiera menos salud, menos justicia que por sí solo, que es lo que es con
se expresaba por derivación de las
otra manera. otro. Esta observación puede exten- relación a otra cosa, puesto que se mismas posi_ciones.
§ 23. Los contrarios son tam- derse a la ciencia de la gramática, dice la ciencia de una cosa. Pero § 6. En fin, para las demás ca-
bién posibles respecto de la cuali- y a todas las demás facultades mo- en cuanto a las ciencias especiales, tegorías, el tiempo, el lugar, el es-
dad. Así, la justicia es lo contrario rales. Luego las cosas que son de- ninguna es lo que es mediante otra tado, como son perfectamente cla-
de la injusticia, la blancura de la cosa: y así la gramática no se dice ras, no añadiremos nada a lo dicho
nominadas al tenor de ellas, son
negrura, etc. Esto se aplica igual- la gramática de una cosa, ]a músi- al principio: a saber, que el estado
incontestablemente susceptibles de
mente a los calificativos formados más y de menos, puesto que se dice ca no se dice la música de una cosa; es, por ejemplo, el estar calzado, el
al tenor de estas cualidades. Por que tal hombre es más gramático; Y sin embargo, en razón del género, estar armado; el lugar, estar en el
ejemplo, lo justo es opuesto a lo in- más justo, más sano que tal otro. de que forman parte, son ellas tam- liceo, estar en la plaza, etc., y de-
justo; lo blanco a lo negro. § 24. bién relativos; y así la gramática es más explicaciones allí dadas. 1 "
§ 28; Por el contrario, un triángulo, la ciencia de una cosa, y no la gra-
Esta propiedad, sin embargo, no es un cuadrilátero o cualquiera otra fi- § 7. La discusión precedente es
general: y así encarnado, pálido o mática de una cosa; la música es bastante por lo que hace a los gé-
gura, no son al parecer susceptibles
cualquiera otro de los colores no de más y de menos; porque todo la .c!encia de una cosa, pero no la neros que nos hemos propuesto es-
tienen contrario, aunque sean tam- lllusJca de una cosa. Como se ve, tudiar.
lo que admite la definición de trián; Por lo tanto, cada una de estas cien-
bién calificativos.H gulo o de círculo, es círculo Y
§ 25. Si uno de los dos contra- cias en particular, no pertenece a
rios es un calificativo, el otro lo
triángulo de la misma manera; y en la r~Iación. Recibimos por otra par-
cuanto a las cosaf que no lo admi· te Ciertas calificaciones conforme a
será también; y esto se hace evi- ten, no son triángulos, ni círculos, ¡stas ciencias particulares, porque
ni Jo uno, ni lo otro. En efecto, un lls poseemos, y se nos llama sabios r;; Para completar la disertación de
14 Desde aquí hasta el término del
cuadrilátero no tiene más de círcU· Por el hecho sólo de poseer alguna estas categorías, véase Metafísica, li-
capítulo se habla de las cuatro pro- lo que un trapecio, puesto que ni bros V y XI. Además el tratado De
piedades de la cualidad. de estas ciencias en particular. To- generación y destrucción y en la Física.
40 ARISTÓTELES CATEGORfAS 41

no y lo malo, lo que no es ni bue- § 15. En igual forma lo que está


no ni malo. § 10. A veces los inter- sometido a la negación y a la afir-
medios tienen nombres especiales: mación no debe confundirse con la
SECCION TERCERA 16 por ejemplo, el color gris, el pálido negación y la afirmación; la afir-
y otros matices que hay entre lo mación es un juício afirmativo; la
negro y lo blanco. Otras, no sería negación un juicio negativo; mien-
fácil dar un nombre al intermedio, tras que la:;; cosas, que caen bajo
CAPITULO 10 las unas de las otras, por más que y entonces se le determina median- una de estas dos enunciaciones, no
sean entre sí contrarias. Así, el bien te la negación de uno y· otro: extre- puede decirse que son juicios, sino
§ 1. Ahora debemos hablar de no se le llama el bien del mal, sino mo: por ejemplo, cuando se dice de que son cosas. § 16. Pero puede de-
los opuestos, y decir de cuántas ma- lo contrario del mal; lo blanco no una cosa que no es , ni buena ni -cirse que .estas co&as son igualmen-
neras lo son por lo general. se dice lo blanco de lo negro, sino mala, ni justa ni injusta. te opuestas ~ntre sí, como la nega-
§ 2. Una cosa puede ser opues- lo contrario de lo negro. En esta § 11. La privación y la· posesión ción y la afirmación. En efecto, el
ta a otra de cuatro maneras diferen- forma difieren estas op>si:ciones · se dicen con relación a una sola y · modo de la afirmación es idéntico;
tes; o como lo son los relativo8, o unas de otras. misma cosa: por ejemplo; la cegue- porque así como en estas dos fra-
como los contrarios, o como priva- § 6. Siempre que los contrarios · ra y la vista se dicen hablando del ses: está sentado, no está sentado,
ción y posesión, o, por último, son de tal naturaleza, que uno de · ojo. Y, en general, se pueden em- la afirmación es lo opuesto a la ne-
como afirmación y negación. § 3. Y los dos debe encontrarse necesaria- plear alternativamente una u otra gación, en igual forma las cosas ~x­
para servimos de ejemplos, todas mente, o en las cosas que los po- respecto de la cosa misma, de que presadas en estas dos enunciaciones
estas cosas son opuestas entre sí, seen naturalmente. o en aquellas a la posesión es una cualidad natural. son opuestas: estar sentado', no es-
como en los relativos el doble lo las que se atribuyen, ·'O hay ínter, § 12. Cuando decimos de una cosa tar sentado.
es a la mitad; en los contrarios, el medio entre ellos. § 7. Pero si, por susceptible de posesión, que está
bien lo es al mal; en la privación § 17. Se ve sin difkultad, que
el contrario, uno de los Jos no debe afectada de privación, es por~ue no la privación y la posesión no. son
y posesión, la ceguera a la vista; y, de existir necesariamente, hay siem- se da ni en la cosa, ni en el ttempo,
en fin, en la afirmación y negación, opuestas entre sí, como lo son los
pre entre ellos un intermedio. § 8. en que debe naturalmente darse. No -relativos; porque aquí no se dice
estar sentado a no estar sentado. Así, la salud y la enfermedad se se dice que un ser es desdentado
§ 4. Todo lo que se opone como que la cosa es lo que es de la que
dan naturalmente en el cuerpo del sólo porque no tenga dientes, o que es su opuesta. La vista, por ejem-
relativo se dice que es lo que es de animal. Uno de los dos, enfermP.- es ciego sólo porque carezca de vis-
la cosa que le es opuesta, o se re- plo, no es la vista de la ceguera, ni
dad o salud, se da en él necesaria- ta, sino porque no tiene dientes ni puede decirse de la ceguera de nin-
fiere a ella de cualquiera otra ma- mente. En igual forma lo par y lo vista cua11do por su naturaleza de-
nera: por ejemplo, el doble se dice guna otra manera. Y de igual modo
impar son atributos del número, y bería tener una y otra cosa. Ciertos la ceguera no se dice la ceguera
que es lO- que es, se dice que es el es de toda necesidad que uno u. seres, en efecto, están en el momen-
doble de una cosa dfstinta de -él de la vista; porque se dice que la
otro, par o impar, estén en el nÚ·:-" to de su nacimiento privados de ceguera es la privación de la vista,
mismo. Es el doble de alguna cosa. mero. En estos casos, ni entre la sa- - dientes y de vista, y no por esto se
La ciencia se opone como relativo y no que es la ceguera de la vista.
lud y la enfermedad, ni entre lo pa~ · los llama desdentados o ciegos. § 18. Por otra parte, es sabido que
a la cosa que debe ser sabida, y la y lo impar se da intermedio algu· § 13. Estar privado y poseer no
ciencia se dice que es lo que es del deben confundirse con privación o todos los relativos se aplican a co-
no. § 9. Mas tratándose de aquellos sas recíprocas; y por tanto, si la ce-
objeto sabido; la cosa sabida no se contrarios, en que la alternativa no· posesión. La posesión es la vista;
dice lo que es sino con relación a la privación es la ceguera. Pero te- guera fuese un relativo, podría em-
es necesaria, existen intermedios: plearse respecto de él recíprocamen-
un opuesto, es decir, a la ciencia. por~ ejemplo, blanco y negro san· ner la vista no es la vista, ser ciego
En efecto, la cosa que es sabida, se cualidades naturales del cuerpo; no es la ceguera. La ceguera, en te la cosa a que se refiere; pero en
dice que es sabida por alguna otra efecto, es una privación: ser ciego el presente caso no hay_ semejante
pero no es indispensable que el uno reciprocidad, puesto que no se dice
cosa, por la ciencia. o el otro pertenezcan al cuerpo; es estar privado, no es la privación.
§ 5. Todas las cosas, por lo tan- puesto que no es todo cuerpo nece· Si la ceguera fuese lo mismo que que la vista sea la vista de la ce-
to, ~ue son opuestas como relativos, ser ciego, podrían atribuirse uno y guera.
sariamente blanco o negro. En igual
se dtce lo que ellas son de las cosas forma, se dice malo, bueno, hablan· otro al mismo sujeto: siendo así que § 19. Además, he aquí otra con-
que son a ellas opuestas; o estas co- do del hombre y de otras múchas se dice de un hombre que es ciego, sideración que demuestra que las
sas tienen entre sí cualquiera otra cosas; pero es indispensable que Y no podrá decirse que es la ce- cosas enunciadas por privación y
relación de reciprocidad. una de estas cualidades esté en los guera. § 14. Por lo demás, estar pri- posesión no son opuestas entre sí
Las cosas opuestas como contra- objetos a que se pueda atribuir, vado y poseer parecen opuestos en- como lo son las contrarias. Por lo
rias no se dice en modo alguno re- puesto que no son todas las cosas tre. sí como lo son privación y po- pronto, por lo que hace a los con-
cíprocamente que son lo que son necesariamente buenas o malas. En· sesión: el modo de la oposición es trarios entre los cuales no existen
tre estos contrarios existen interme- el mismo en ambos casos; y así términos medíos, es necesario siem-
1a Algunos comentadores, los menos, pre que uno de Jos dos exista en
dios: por ejemplo, entre lo blanco como la ceguera es opuesta a la vis-
no admiten que esta sección forme par· !~, el ser ciego es opuesto a tener las cosas en que está colocado por
te de las Catef{orías. Véase al respecto y lo negro, hay lo gris, lo pálido Y
otros varios matices; entre lo bue· · VIsta, naturaleza, o bien en aquellas a que
de Simplicio, Escolios.
CATEGORfAS
43
42 ARISTÓTELES

ninguno de los dos contrarios es


se atribuye; y debemos recordar que las reciba: y así, de un objeto Mas la privación y la posesión no verdadero; y cuando el objeto exis-
que no hay intermedios entre los hecho por naturaleza para tener ac- pueden nuncn mudar la una en la te, no se sigue que siempre el uno
contrarios cuando uno de los dos tualrnente vista, se dice que es cíe- otra. De la posesión puede pasarse sea verdadero y el ótro falso. Así,
debe encontrarse necesariamente en gq o que tiene vista, sin tener posi" ¡nuy bien a la privacion; pero no es Sócrates ve, Sócrates es ciego, son
el sujeto que le recibe. Hemos cita- tivamente una de estas propteda- posible el c9mbio de privación en dos proposiciones opuestas . cómo
do como ejemplos la enfermedad y des determinada, pudiendo tener la ~·. posesión: cuando uno se ha hecho posesión y privación. Admitiendo
la salud, lo par y lo impar. Sabe- una lo mismo que la otra, puesto una vez ciego, no recobra la vista; que Sócrates exista, no es por eso
mos también, que respecto de los que no es necesario que el ·ser sea; un hombre calvo jamás ha vuelto a necesario que uno de los términos
contrarjos. que tienen intermedios, ciego o que tenga vtsta, _y puede · . tener pelo, ni un desdentado dien- sea verdadero o falso, puesto que
no. es.necesario que·el uno o el otro indif~rentemente ser aquello .o :tener·_< tes. si el momento natural de la pose-
·estén en todo.. sujeto;· por ejemplo, ·'ésta. ··Lejos de ·esto,'·.en los.. contra• ~--! .. § 21. Los opuestos, que lo son sión no ha llegado aún, ambos son
no- es necesario; que'todó 'Sujeto,. ríos que tienen in~ermédiol;'¡·debe~, ··~ como negación o afirmación, no son falsos; y si Sócrates no existe, las
susceptible. de ,ser hf811CO y -~:e: 1Jer mos'. recordar que no. ~'nunca: .oo,' ,''t evidentemente opuestos de ninguna dos aserciones: que es ciego y que
' négto;·sea .blanco o negro•. nt tailh cesario qúe ·uno-- u otro·perr-enezcan ·;; de las maneras dichas hasta aquí; ve, son igualmente falsas. § 25. Por
póco caliente o frío. N áda hay;- en a todos los objetos qUe' pueden ad: _j· sino que respeC'to de estas cosas, y el contrario, tratándose de la nega-
eféct-O~··que se oponga a: que ftáy.a- mitirlos-~ sí. bien pueden pertenecer :; sólo respecto de ellas, es absoluta- ción y de la afirmación, exista o no
en' este ·caso intermedios. Reeorde- a algunos;. y estos objetos entonces : mente preciso que una de las dos el objeto, es preciso que la una sea
mos además, que· hay intermedios sólo tienen uno de una· manera es- sea verdadera y la otra falsa. § 22. verdadera y la otra falsa. Tomemos,
entre ·los contrarios ccuando urio u pecial y no indiferentemente una de .. En cuanto a los contrarios, no siem- por ejemplo, la afirmación: Sócra·
otro da ·dios no debe existir nece- ·Jos dos. Concluyamos, pues, ·que pre es necesario que uno de los dos "tes está enfermo, y la negación: Só-
sariamente en el sujeto que lo reci- evidentemente las cosas enunciadas .. sea verdadero y el otro falso, como crates no está enfermo; si Sócrates
be, a río ser en las cosas que sólo por privación y posesión, no ·.son tampoco en los relativos, ni en las existe, es absolutamente necesario
tienen una cualidad por naturaleza; opuestas entre sí de ninguna de las cosas de posesión y- de privación. que la una sea verdadera y la otra·
corno para· el fuego, por ejemplo, el dos maneras en que los contrarios Así, la salud y la enfermedad son falsa; y lo mismo sucede si no exis-
ser caliente; para la nieve, el ser pueden serlo. · contrarias, y sin embargo, ni la una te; porque, si no existe, estar enfer-
blanca. Tratándose de estas cosas, § 20. Además, los contrarios, ni la otra son verdaderas ni- falsas. mo es falso, no estar enfermo es
es de toda necesidad que uno de desde el momento en que hay un Lo mismo sucede con el doble y la verdadero. § 26. Por lo tanto, las
los dos contrarios sea propio de sujeto que los reciba, pueden mu- mitad, que son opuestos como rela- cosas que son opuestas al modo que
ellas especialmente, )' no el uno o dar el uno en el otro, a menos que tivos, no siendo ni uno ni otro ver- la negación y la afirmación, son las
el otro a la aventura, puesto que el uno de los dos sea únicamente una daderos ni falsos, lo mismo que las únicas que tienen esta propiedad
fuego no puede ser frío, ni la nieve necesidad física, corno el calor res- cosas de privación y de posesión, especial, que una de las dos debe
ser negra. Por lo tanto, no es nece- pecto del fuego. En efecto, el hom- . por ejemplo, la vista y la ceguera. ser siempre falsa o verdadera.
sario que uno u otro de estos con- brc sano puede hacerse enfermo, i En general, las palabras tomadas
trarios pertenezca a todo sujeto que el blanco puede hacerse negro, lo ''~ aisladamente no expresan ni ver-
los reciba; sino que esto es tan sólo frío puede hacerse caliente, lo ca- dad, ni error, y todas las palabras, CAPITULO l1
indispensable en las cosas que na- liente puede hacerse frío, lo bue- de que acabamos de ·hablar, se to-
turalmente sólo tienen uno de los no puede hacerse malo, y lo malo ~an sin combinación alguna. § 23. § 1. El mal es necesariamente
contrarios; en cuyo caso este con- bueno. Así el hombre perverso, ad- Sm embargo, podría creerse que contrario al bien; lo cual se ve con
trario único está en ellas de una quiriendo mejores hábitos y escu- esta observación se aplica sobre evidencia examinando casos particu-
manera determinada y no indiferenc chanclo mejores consejos, puede en- todo a los contrarios expresados lares. La enfermedad es contraria
temente. Ya se puede ver, que todo mendarse en algunos puntos, por mediante una combinación de pa- a la salud, la justicia a la injusticia,
lo que se ha dicho hasta aquí es poco importantes que sean: y si se labras, y por tanto que: Sócrates el valor a la cobardía, etc. § 2. Pero
inaplicable a la privación y a la po- enmienda una vez, por poco que está sano, es contraria a: Sócra· si el bien es lo contrario del mal, a
sesión. Por lo pronto, no es siern· sea, es evidente que mudará com- tes está enfermo. Pero ni aun res- veces también el mal· es lo contra-
pre necesario que una u otra se en- pletamente de conducta, o que por pecto de los contrarios de este gé- rio del mal: por ejemplo, el lujo.
cuentren en el sujeto que las puede lo menos habrá en él una gran me· nero es siempre necesario que· el que es un mal, es lo contrario de la
admitir: lo que naturalmente no ha jora. Adquiere más y más una ten- u~o ~ea verdadero, y el otro falso. miseria, que también es un mal; y
debido tener aún vista, no se llama dencia hacia la virtud, y por ligera S1 Socrates existe, lo uno será ver- un pasar regular, una medianía, que
ciego o no ciego. Por tanto, la pri- que sea la mejora que haya adver- dadero, y lo otro falso; si Sócrates es contraria a ambos, es un l);~n.
vación y la posesión no pertenecen tido desde el principio, es probable no existe, ambas cosas serán falsas; Esto por lo demás, es aplicable a
al número de los contrarios sin in· que se aumentará con el tiempo; Y puesto que, en efecto, si Sócrates muy te de
pocos casos; en la mayor par-
ellos el bien es lo contrario
termedios. Tampoco pertenecen a continuando siempre el adelanto, no , existe, no puede ser cierto que
aquellos que tienen intermedios; concluirá, a no detenerle el tiempo, esté enfermo, ni que esté sano. § del~ mal. 3. Además, en los contrarios,
f)Orque es de necesidad que uno de por llegar a una manera de ser to· 24 .. En las cosas de privación y po-
t:1!os se encuentre en todo objeto talmente diferente de la primera. sesión, cuando el objeto nó existe, la existencia del uno no entraña ne-
44 ARISTÓTELES CATEGORÍAS 45
cesariamente la del otro. Si todo el ridad pertenece a todas las cos.as mos que el hombre existe, es verda- género, son divisiones opuestas en-
mundo está sano, la salud existirá cuya existencia no se deduce recí- dero. Y la recíproca no es menos tre sí. El animal se divide, en efec-
y no existirá la enfermedad; y lo procamente la una de la otra. Así, exacta; porque si el juicio en que to, en todas es_tas clases: en volátil,
mismo si todos los objetos son blan- uno precede a dos, porque existien- declaramos que el hombre existe es en terrestre, en acuático; y de to-
cos, existirá la blancura, pero la ne- do dos, se sigue infaliblemente que verdadero, el hombre existe tam- das estas cosas, ninguna es ante-
grura no existirá. § .4. Más aún; sí: existe uno; mientras que existiendo bién verdaderamente. Pero un jui- rior o posterior a la otra; coexisten
Sócrates está sano, es contrario a: uno, nos~ sigue necesariamente que cio. por verdadero que pueda ser, naturalmente. Por lo demás, cada
Sócrates está enfermo; como no es existan dos; y del uno no se sigue no es causa de que una cosa exista; uno de estos géneros podría aún
posible que las dos cosas existan a recíprocamente la existencia de lo y la cosa, por lo contrario, parece descomponerse en especies diversas.
la vez en el mismo individuo, es im- demás. Por lo tanto, se dice que es ser en cierto modo la causa de la Jo mismo lo volátil. que Jo terres-
posible igualmente que, existiendo primera una cosa, cuando no se pro- verdad del juicio, puesto que, en tre y que Jo acuático. Por consi-
uno de los contrarios, exista el otro duce recíprocamente la existencia efecto, según que la cosa exista o guiente, se dicen simultáneas por
también; porque si este h~cho: Só- de otra. no· exista, el juicio será verdadero naturaleza las cosas que proceden
crates está sano, existe, este otro § 4. En tercer lugar, la idea de o falso. de un mismo género y están com-
hecho: Sócrates está enfermo, no prioridad se aplica a un orden cual- ~ 8. Por consiguiente, son cinco prendidas en una misma división.
existe. quiera, como en las ciencias y en Jos modos en que puede decirse que § 4. Los géneros, por lo demás,
§ 5. Es evidente que los contra· los discursos. En ]as ciencias de- una cma es anterior a otra. preceden siempre a las especies,
rios son naturalmente aplicables a mostrativas, tienen lugar la priori- porque no es recíproca entre ellos
un objeto idéntico, sea en género, dad y la posterioridad según cierto la necesidad de la existencia. Por
sea en especie. Así, la enfermedad orden: y así, Jos elementos prece- CAPITULO 13 ejemplo, desde el momento. en que
y la salud se dan naturalmente en den en orden a las demostraciones la especie acuática existe, el género
el cuerpo del animal; la blancura y en geometría; y en la gramática, las ~ 1. Se dice, en general y en el animal debe existir; pero el animal
la negrura no pueden menos de es- letras preceden a las sílabas, y lo sentido más especial de la palabra, puede existir sin que sea necesario.
tar en el cuerpo, así como la justi- mismo en los discursos, en los que que dos cosas coexisten cuando su que la especie acuática exista.
cia y la iniquidad están en el cora- el exordio es en orden anterior a la e¡:istencia tiene lugar a un mismo § 5. Por lo tanto, se llaman si-
zón del hombre. narración. tiempo. Ni la una es anterior, ni la multáneas por naturaleza las cosas
§ 6. Es de necesidad para todos § 5. Además de estas priorida- otra posterior; se dice que existen que, sien'clo recíprocas en cuanto a
los contrarios, que se den, o en gé- des, que acabamos de enumerar, a la vez en el tiempo.~' la suposición de la existencia, no
neros contrarios, o en el mismo gé- puede decirse que la mejor, la más ~ 2. Se llaman simultáneas por es la una causa de existencia de la
nero, o, en fin, que ellos mismos valiosa, ocupa por naturaleza el pri- naturaleza aquellas cosas en que la otra, y también lo son las cosas de
sean géneros. Negro y blanco perte- mer rango: así se dice generalmen-' existencia de una de ellas presupo- un mismo género separadas por di-
necen a un mismo género, puesto te, que el hombre a quien más se ne recíprocamente la de la otra, sin visiones opuestas. En general, se
que el color es el género de ambos: estima, a quien más se ama, es el que la una sea causa de existencia llaman simultáneas las cosas cuya
justicia e iniquidad están en géneros primero de los hombres. Pero de para la otra. Tales son, por ejem- existencia se produce al mismo
contrarios, porque el género del uno todos los modos de prioridad, este plo. el doble y la mitad; porque es- tiempo.
es la virtud, el del otro es el vicio. tas dos cosas son recíprocas, en
Por último, el bien y el mal no es- último es el menos común.
cuanto existiendo el doble, la mitad CAPITULO 14
tán en un género, pero son ellos § 6. Tales son, sobre poco más o·
menos, todos los modos de prioridad. existe; y recíprocamente existiendo
mismos géneros de Ciertas cosas. ~ l. Pueden distinguirse seis es-
§ 7. Pero quizá podría creerse, la mitad, el doble existe igualmente;
pero el uno no es la causa de la pecies de movimiento: nacimiento
que, además de todos éstos, existe o generación, destrucción, creci-
todavía otro. Así, en las cosas res- existencia de la otra.
CAPITULO 12 miento, decrecimiento, modificación.
pecto de las que la existencia de ]as ~ 3. Las cosas de un mismo gé- cambio de lugar.
§ t. Una cosa puede ser ante· unas presupone la de las otras y re- nero, pero colocadas en divisiones
u.ifcrentes. también se dice que son § 2. Evidentemente todos estos
rior a otra de cuatro modos dife- cíprocamente, la que de una mane·
rentes. ra cualquiera es causa de la exis· Simultáneas por naturaleza. Se dice movimientos difieren entre sí: el na-
§ 2. Por lo pronto, la manera tencia de otra, naturalmente deberá que están colocadas en divisiones cimiento no es la destmcciór el
difcn::n~es cosas comprendidas en
crecimiento no es el decrecimiento.
más especial es la que tiene lugar llamarse la primera. Evidentemente ni tampoco la mudanza de lugar, etc.
con relación al tiempo, cuando se hay ciertas cosas que son de este una m1sma división: por ejemplo,
lo volátil se divide por oposición ción, § 3. En cuanto a la modifica-
dice que una cosa es más vieja o género. Por ejemplo, cuando se puede preguntarse, si es indis-
más antigua que otra. En efecto, dice: el hombre existe, hay una re· ~n ~e!-rcstre y acuático: terrestre y
sólo por el hecho de pasar un es- ]ación recíproca entre la existencia •l<.:uat1co. que proceden del mismo pensabíe que lo que es modificado
lo sea por uno de los otros movi-
pacio de tiempo más considerable, del hombre y el juicio verdadero
se llama una cosa más vieja, más que se enuncia sobre esta existen· ': En griego la palabra "ém:sis tic- mientos. § 4. Pero esta suposición
lh: como el vocablo latino fieri la do- no es exacta. En todas nuestras sen-
antigua. cia. En efecto, si el hombre existe, hk significación de llegar a ser (deve- saciones-. o por lo menos en la ma-
§ 3. En segundo lugar, la prio- el juicio, mediante el cual declara· nir) o, simplemente. aconte~cr. yor pHrte de ellas. sucede que so-
46 ARISTÓTELES

mos modificados sin que ningún bién, en efecto, un cambio de cua-


otro movimiento venga a afectar- Jid;¡d: por tanto, el reposo en una
nos. No es en verdad necesario, que cualidad o el cambio en lo contra-
lo que es movido por una sensa- rio de esta cualidad serán opuestos
ción aumente o disminuya, ni que al movimiento en la cualidad; y así,
experimente ninguno de los demás hacerse blanco será opuesto a hacer-
movimientos. Por tanto, la modifi- se negro; porque entonces el objeto PERI. HERMENEIAS
cación es realmente un movimien- es modificado, puesto que el califi-
to diferente en aspecie de todos los cativo viene a mudarse en sus con- .·. (DE . LA PROPOSICION)
demás. Si fuese, un movimiento de trarios.
~-- ..... ;: -;; .
la misma naturaleza, sería preciso _;_

que en el acto la cosa modificada CAPITULO 15 -·. . . :.. " ; . '. _- -; -~· . , ; . ~- . ' . ' ....
aumentara o disminuyera, o expe- ,,¡
: .: : : PREAMBULO .... -·.-
rimentase uno de los otros movi- § L El térriüno tener se emplea ~ ·' ' .-. : ~
mientos; y no sucede nada de eso. de muchas maneras. § 2. Por lo
§ 5. Sería preciso de igual modo, pronto, como manera de ser, dispo-
que lo que crece o es afectado por sición o cualidad: se dice, en efec- · El nombre Perí hérnteneias describe bien el eón tenido de esta obr:a...
cualquiera otro movimiento fuese to, que un hombre tiene ciencia, Si la fógka se ocupa del ··pensamiento, este tratado averigua la hiter~
también modificado; pero hay cosas tiene virtud. § 3. En segundo lugar, pretación que a tnivés'del lenguaje se hace de lo pensado. (En. griego,
que crecen sin ser modificadas: por como cuantidad: por ejemplo, la ta-
ejemplo, un cuadrilátero, si se le lla que uno tiene; porque se dice dice Boetio, se· llama a este libro Peri hermeneias, Jo que en latín
aplica el gnomon,' 8 se hace cierta- que tiene tres codos, cuatro codos. sígnifka De· interpretatione), e

mente más grande, pero no deja de § 4. O relativamente a lo que ro- Aristóteles no designó Peri hermeneias a este tratado. Aunque fue
ser un cuadrilátero. Lo mismo pue- dea al cuerpo: así se dice que uno redactado, como las Categorias, en el segundo período, recuerda la
de decirse de todas las cosas de este tiene una capa, un vestido. § 5. O
discusión en torno del lenguaje de los diálogos platónicos el Cratilo,
;~¡ género. Así, pues, todos estos movi- con relación a lo que ·está en una
J, mientos son diferentes entre sí. parte del cuerpo: como cuando se el Teeteto y el Sofista, pero desarrollada en un plano intencionada-
¡¡:
§ 6. Hablando en absoluto, el dice que uno tiene un anillo en la mente lógico.
1: reposo es contrario al movimiento; mano. § 6. O relativamente a un¡¡ La forma común de expresar y comunicar un pensamiento es la
T parte del cuerpo: como cuando se
J¡ pero cada movimiento especial es proposición. Quien habla, suele proponer algo, expresar el vínculo
contrario a otro movimiento espe- dice que alguno tiene un pie, una
·~!\l cial: la destrucción a la generación, mano. § 7. O con relación a lo que que hay entre dos términos (sujeto y predicado) afirmando o ne-
:p! el decrecimiento al crecimiento; el está en una vasija: como cuando gando (predicando) el segundo del primero. Tras el tratado de las
reposo a la mudanza de lugar. La se dice que el modio tiene grano y Categorías, que se ocupan del término aislado, el Peri hermeneias está
!!;.'l mudanza a un lugar contrario po- el cántaro vino, porque se dice ver· destinado a considerar las expresiónes predicativas. Por ello, Ammo-
dría considerarse más que ninguno daderamente que el modio tiene
~fj grano y el cántaro vino; y se dice nio Hermias declara en su comentario que el propósito de esta obra
í·: de los otros movimientos, como una
::; oposición: por ejemplo, la trasla- que todas estas medidas tienen una no es otro que la doctrina de los enunciados predicativos ( peri apo-
ción a lo alto parece opuesta a la cosa en tanto que son vasijas. § 8. phantikou /ógou).
traslación a lo bajo, y recíproca- O, en fin, como propiedad: como Por otra parte, un enunciado como tal es la expresión de un jui-
mente. § 7. Mas tratándose de la cuando ::e dice que uno tiene una
casa, un campo. cio, a saber, de una predicación, la cual, por necesidad es verdadera
modificación, último de los movi- o falsa (en griego, prótasis, en latín enuntiatio). El Peri hermeneias,
mientos enunciados, no será fácil § 9. Se dice también que un
decir lo que puede ser su contrario. hombre tiene una mujer, y que una en efecto, no estudia otros pensamientos. No estudia el ruego, el
Nada, en efecto, parece contrario a mujer tiene un marido; pero este ; mandato, la pregunta, que, aunque expresiones, no son en sí verda-
él, a menos que se le oponga el re- modo de posesión parece el más le· " deras ni falsas.
poso con tal cualidad, o bien el jano de todos; porque ordinaria·
cambio de la cualidad en su contra- mente tener una mujer no significa .. El problema de lo verdadero encuentra aquí, consecuentemente,
ria, lo mismo que al cambio de lu- otra cosa que cohabitar con ella. :'.i' S~ sitio adecuado. Aristóteles formula claramente el concepto tradi-
gar se opone el reposo en el lugar, § 10. Quizá hay todavía otros ' flonal de verdad. La concibe a título de una correspondencia entre
modos de posesión; pero nosotros 0
o el cambio pasando a un lugar pensado y lo real. Si el pensar vincula las cosas que están unidas
contrario. La modificación es tam- hemos enumerado sobre poco más
o menos todos los que se emplean e_n la realidad, se llega a una proposición verdadera; si no es así, se
más habitualmente. 19 llene una proposición falsa.
" Gnomon. Es un cuadrado que se
construye agrandando dos lados per- 10 El t_ratado fu e re_putado ~a. por l?s antiguos un tanto di_fícil, co~o
pendiculares de otro cuadrado. '" Véase Metafísica, libro V, cap. 23 .. confnma el escoliasta anon1mo c1tado por C. A. Brand1s en Ans-

47
ARISTÓTELES
48
totelis opera omnia, Berlín, vol. 4. Empero, los comentarios de Tomás
de Aquino y del cardenal Cayetano así como las perífrasis de Silvestre
Mauro, han contribuido mayormente a explicitar el texto.
El Peri hermeneias constituye en su ordenamiento sistemático el "
segundo tratado de la lógica aristotélica, pero. sin lugar a dudas, no PERI HERl\fENEIAS
fue redactado antes de los Segundos Analíticos y los Tópicos. Consta
de catorce capítulos, los cuales pueden dividirse en dos partes: la pri-
mera, hasta el capítulo nueve, se ocupa de la proposición en sus ca-
racterísticas com_unes; la segunda, hasta el capítulo catorce, de aspec- > CAPITULO 1 1 por ejemplo, significa ciertamente
tos específicos a que dan lugar la cantidad, cualidad y modalidad de alguna cosa; pero no es aún ni ver-
§ l. Es preciso comenzar por .dadero ni falso, si no se ¡:¡ñade que
los juicios. El tratado asimismo discurre en consideraciones gramatíca- decir lo que es el nombre, lo que es este animal existe o que no existe,
les, sobre todo en los primeros capítulos. el verbo, y después lo que son la sea de una manera absoluta, sea en
negación y la afirmación, la enun- un tiempo determinado.
Relaciones entre lenguaje y pensamiento. Sólo el jui- ; ciación y el juicio. .
Cap. l. § 2. Las palabras expresadas
cío expresa lo verdadero o ialso. por la voz no son más que la ima- CAPITULO 2
Cap. 2. Elementos de la proposición. Los nombres simples y gen de las modificaciones del alma;
los nombres compuestos. Los nombres indeterminados.· y la escritura no es otra cosa que § l. El nombre es una palabra
Los casos del nombre. la imagen de las palabras que la que por convención significa algo
El verbo y la cópula. Relaciones y funciones. voz expresa. §·,3. Y así como la es- sin expresar tiempo, y ninguna de
Cap. 3. critura no es idéntica en todos los cuyas partes tiene separadamente
Cap. 4. Expresiones predicativas (enunciaciones) y expresiones hombres, tampoco las lenguas ·son significación por sí misma. § 2. En
no predicativas. Sólo de las primeras se ocupa este tra: · semejantes. Pero las modificaciones el nombre de Callippos, hippos no
tado. del alma, de las que son las pala- significa nada por sí solo, como sig-
Cap. 5. Formas proposicionales. Enunciaciones simples y enun- . bras signos inmediatos, son idénti- nificaría en esta frase: Kalos lúp-
ciaciones complejas. ; á, cas para todos los hombres, lo mis- pos. Esto consiste en que en los
mo que las cosas, de que son una
De la afirmación. De la negación. De la contradicción'.'~
nombres compuestos no sucede lo
Cap. 6. fiel representación estas modifica- que en los nombres simples: en los
Cap. 7. Proposiciones universales, particulares, indefinidas y~ ciones, son también las mismas primeros, una parte tomada por se-
singulares. Proposiciones contrarias. Proposiciones con7 1; para todos. § 4. De esto ya habla- parado no tiene ninguna significa-
mos en el Tratado del Alma; y en ción; en los otros, la parte parece
tradictorias. J efecto, esta materia pertenece a otro querer significar algo, y sin embar-
Cap. 8. Realidad y aparente unidad de las proposiciones. .t: tratado y no a éste. § 5. Del mismo go no significa nada, cuando apa-
Cap. 9. Proposiciones contradictorias respecto al futuro. ,~l modo que hay en el alma, así pen- rece aislada; y así en epactrokeles,
Cap. 10. La cualidad y cantidad de las proposiciones. Sus re:~:.' samientos que pueden no ser ni ver- keles no significa nada por sí mis-
laciones de oposición, contradicción y subordinación:,'). daderos ni falsos, como pensamien- ma.2 § 3. Hemos dicho más arriba
tos que necesariamente han de ser que por convención, en vista de que
Cap. 11. La interrogación dialéctica. Las proposiciones no sim~i lo uno o lo otro, lo propio sucede; las palabras no existen en la natu-
ples. Sus esoecies. Ji.: con la palabra; porque el error ·y la raleza y que sólo valen en cuanto
Cap. 12. Las proposiciones modales. De lo posible, lo imposihlll:1) verdad sólo consisten en la combi- se convierten en signos.: y tan cier-
lo contingente y lo necesario. Conceptos y especies. ;< nación y división de las palabras.
~ 6. Los nombres mismos y los ver-
to es esto, que los sonidos inarticu-
lados ·significan también algo; por
Secuencia de las proposiciones modales. Su relación con,;;
Cap. 13. b~s se parecen, por tanto, al pensa- ejemplo, los de las bestias, y sin
la potencia y el acto. ~•. miento sin combinación ni división, embargo no son palabras.
Cap. 14. Las proposiciones contrarias. Consideraciones comple;,;, ~or ejemplo: hombre, blanco, cuan- § 4. No-hombre no es un nom-
mentarías. }'
.~;e:;
o no se añade nada a estas pala- bre; porque no hay nombre que se
b:as. Aquí efectivamente nada es le pueda aplicar; tampoco es una
aun verdadero ni falso. He aquí una enunciación ni una negación; es lo
Prueba de ello: un hipocentauro, que llamaremos un nombre indeter-
1
Arist_óteles considera en este pri· 2 Callippos, hermoso caballo; epac-

grner.
cap¡tulo las relaciones entre len·
uaJe, psique y pensamiento.
trokeles, epactis y /celes son especies
de embarcaciones.

49
¡
1
50 ARISTÓTELES PERI HERMENEIAS
1 51
l-
1 minado. porque conviene igualmen- sente, mientras que los otros indican otra. ~ 2. La negación es la enun-
te a todo, al ser y al no-ser. tiempos accesorios. ~ 6. Los verbos CAPITULO 5
ciación que separa una cosa de otra
~ 5. Philonos, Philoni, y otras tomados aisladamente y en sí mis- § l. La afirmación es la prime- cosa. § 3. Cómo es posible enunciar
palabras de este género no son pre- mos son nombres y significan un ra de las frases enunciativas, que lo que es como no siendo, lo que
cisamente nombres; son casos del objeto especial; al pronunciarlos se . es una; a seguida viene la nega- no es como siendo, lo que es como
nombre. La definición de estas pa- fija el pensamiento del aue oye, el ción. Las demás no forman un todo siendo, y lo que no es como no sien-
lahras es t>ara todo lo demás la cual en el acto fija en ellos su eS· sino mediante el vínculo que las do, y cómo puede aplicarse esto
misma que hi del nombre: consis~ píritu. Pero .nada hay todavía que une. § 2. Toda frase enunciativa en- también a otros tiempos además del
ti-en<;lo la -diferencia en que, unidas exprese que la cosa es o no. es. Ser ~­ cierra necesariamente un verbo o un presente, se sigue que se puede afir-
a los verbos es. ha. sido; 'O será, es- o no ser .no es el signo. de la cosa ·" caso del verbo. Por ejemplo, esta mar todo lo que al principio se ha
tas palabras no expresan todavía- misma, como no lo es si se t:X,presa frase: el hombre, no es enunciativa negado y negar todo lo que al prin-
nada fa.lso, nada · verdadero, mien- _ el ser en sí y por completo aislado. ·· ' :

r
;l
tras que el m:ímbre:expresa siempre El verbo ser por sí solo no. es náda;' · ··•
alguna cosa~ -porejemolo, si se dice: sólo indica, además .de su sentido·
es o no es de- Philon; porque ni .lo · propio, cierta combinación, que de
uno ni lo otro es aún verdadero pi ninguna manera puede comprender-
falso. se independientemente de las cosas
si no se añade que el hombre es,
que ha sido, o que será, o cualquie-
ra otra circunstancia análoga. § 3.
Mas ¿cómo es que esta enunciación:
animal terrestre bípedo, constituye
cipio se ha afirmado. Luego es evi-
. dente que para toda afirmación hay
una negación opuesta, y para toda
negación una afirmación opuesta. §
4. Llamamos contradicción a la afir-
una sola enunciación, y no muchas? mación y a la negación que son
que la forman. Ciertamente no es tan sólo porque opuestas. 7 § 5. Digo, pues, que no
CAPITULO 3 las palabras se pronuncian las unas hay oposición sino respecto de la
1' !i¡ l. Elverbo es la palabra que, CAPITULO 4 a seguida de las otras. Pero esto per- proposición de lo mismo a lo mis-
ji tenece más bien a otro tratado." § 4. mo, pero no como efecto de una
además de su significación propia, La frase enunciativa es una, o por- simple homonimia, ni a causa de
¡\ abraza la idea de tiempo, y ninguna § l. Una frase es un enunciado
que tiene un sentido de convención, que enuncia una sola cosa, o por- ningún otro equívoco del mismo gé-·
de cuyas partes aislada tiene senti-
í' y cada una de cuyas partes separa- que está unida mediante el enlace nero, que señalaremos en las Argu-

11!
~
do por sí misma, siendo siempre el
signo de las cosas atribuidas a otras
cosas. § 2. Digo que abraza la idea
da significa por sí algo, § 2, como
simple enunciación, pero no como
negación o afirmación. Por ejemplo,
de las palabras. La frase es comple-
.ia cuando enuncia muchas cosas y
no una sola, o bien cuando las fra-
cias de los sofistas.

de tiempo además de su significa- ses están separadas unas de otras. CAPITULO 7


~ 1! ción propia, porque, por ejemplo, la digo que hombre significa alguna
~· il cosa, pero no significa que esta cosa § 5. El nombre y el verbo no son § 1. Las cosas son unas univer-
~1 salud, no es más que un nombre; por tanto otra cosa que una simple
~1 está sano, es un verbo, porque ex- sea o no sea. No habrá negación sales y otras individuales. Entiendo
voz, puesto que no es posible decir,
¡¡ presa además que la cosa se verifi- ni afirmación mientras no se añada
si el que hace una enunciación al·
por universal aquello que, por su
,:¡ ca en el momento actual. § 3. Al al~una otra cosa. § 3. Por Jo de- naturaleza, puede atribuirse a mu-
;J mas, una sílaba aislada de hombre articular algunos sonidos responde o chos; y por individual lo que no
propio tiempo es siempre el signo no a una pregunta anterior, o si ha-
,,;1 no tiene ningún sentido, lo mismo puede atribuirse de este modo. Hom-
de las cosas atribuidas a otras co- bla espontáneamente. Se puede dis-
" sas; por ejemplo, de cosas que se que en música mu no significa nada bre, por ejemplo, es una cosa uni-
;; por si, es tan sólo un sonido. Pero tinguir entre las enunciaciones: la versal; Callias es una cosa indivi-
dicen de un sujeto o que están en enunciación simple que tiene lugar
;,' en las palabras dobles la parte sig- dual. Se sigue de aquí, que necesa-
;1!, un sujeto. 3 cuando se atribuye una cosa a otra,
~ 4. No está sano, no está enfer- nifica algo, aunque no cuando está riamente la enunciación debe decir
sola. comq ya hemos dicho. o cuando se niega una cosa de otra; que una cosa afecta o no afecta a
mo, no son en mi opinión verbos; Y la enunciación compleja, que se
sin embargo, además de su signifi- § 4. Toda frase expresa algo, no otra, ya universalmente, ya indivi-
por su valor natural, sino, como ya compone de las primeras y forma ya dualmente.
cación propia, indica!). tiempo, y se un discurso compuesto. § 6. La
refieren necesariamente a algo. Pero he dicho, por convención. 4 § 5. No § 2. Luego, ~i de una cosa uni-
enunciación simple es aquella que versal se enunc1a de una manera
esta diferencia no ha recibido nom- toda frase es enunciativa; sólo lo afirma que tal cosa es o no es, se-
bre especial; le llamaremos, si se es aqueiJa en la que hay verdad universal que es o que no es, las
gún las diversas divisiones del tiem-
quiere, un verbo indeterminado, o error. Ahora bien; la verdad y el po." enunciaciones serán contrarias. En-
porque se aplica a todo, al ser como error no se hallan en todas las fra- tiendo que es enunciar una cosa uni-
al no-ser. § 5. En igual forma ha ses; así, una oración es una frase, CAPITULO 6 versal de una manera universal, de-
estado sano, estará sano, no son aunque no sea ni verdadera ni fal- cir, por ejemplo: todo hombre es
verdaderamente verbos, sino que son sa. ~ 6. Omitimos los demás géne- ~ l. La afirmación es la enun- blanco, ningún hombre es blanco.
casos del verbo; difieren de éste en ros de frases porque son objeto es- ciación que atribuye una cosa a § 3. Pero cuando se enuncia
que e1 verbo indica el tiempo pre- pecial de la Retórica o de hi Poéti- " Compárc:;c: Metafísica, libro VII,
una cosa universal de un modo que
ca. La frase enunciativa es la única cap_ 12.
7 Aristóteles ha fori:1do esta termi-
1
- El verbo sc:r puede tener sentido de que debemos ocuparnos aquí. .'; Ejemplo de proposición múltiple: 1,oiogía para el futLn-o. Ya se ha habla-
existencial o simplemente ntributivo s.ocratcs es falible, es ateniense, es fi- do de ;;u importancia en ~stc rcsrx:c¡u
losofo.
~ (copulativo). ' Cfr, el Ji:'llogo platónico Cratí/o. en el Estudio introductiPo. -
~
i!
PERI HERMENEIAS 53
52 ARISTÓTELES

dicción falsa o verdadera, y hemos ya hemos dicho. Mas por lo que


no es universal, las enunciaciones no las contradictorias individuales: Só- visto en qué condiciones y en qué
son contrarias; lo cual no empecc crates es blanco, Sócrates no es hace a las cosas univer~ales que
casos es verdadera o falsa. no están expresadas universalmen-
que las cosas designadas de esta ma- blanco. § 10. En cuanto a las con-
nera puedan a veces ser contrarias. tradictorias de cosas universales no te, esto no es necesario, y ya lo he-
Entiendo por enunciar .una cosa expresadas de una manera univ.:::- mos dicho también m¡js arriba. 9
CAPITULO 8 Ahora, si se trata de las cosas indi-
universal de una manera que no sal, no siempre son la una verdade-
es universal, decir, por ejemplo: el ra y la otra falsa. Así, puede decirse viduales que .están por venir, la
§ 1. Son afirmaciones simples y cuestión es muy distinta. § 2. En
hombre es blanco, el hombre no a la vez con verdad: el hombre es negaciones simples aquellas que
es blanco. El hombre ciertamente es blanco, y el hombre no es blanco; efecto, si toda afirmación, o nega-
enuncian una sola cosa de una sola ción, es falsa o verdadera, es abso-
una cosa universal,. mas, para expli- el hombre es hermoso, y el hombre cosa, ya se exprese o no, por otra
carlo, nos servimos de una enun- no es hermoso. En efecto, si es feo, lutamente necesario que todo sea o
parte, universalmente. Por ejemplo: no sea. Si, por ejemplo, se afirma
ciación que no es universal. En efec- no es hermoso; y si puede llegar a túdO hombre es blanco, todo hom-
to, todo indica, no que la cosa es ser una cosa, tampoco e.s esta cosa. que una cosa será, y otra persona
bre no es blanco; el hombre es blan- afirma que la misma cosa no será,
universal, sino tan sólo que se la · Podría creerse a primera vista que co, el hombre no es blanco; ningún
expresa de un modo universaL § 4. esto no es exacto, atendiendo a es necesario evidentemente que uno
hombre es blanco, algún hombre es de Jos dos diga verdad, si es exacto
Por lo demás, la proposición no que esta aserción: el hombre no es blanco; partiehdo siempre del su-
puede ser verdadera, cuando se atri- blanco, parece significar lo mismo que toda afirmación o negación es
puesto de que blanco expresa una verdadera o falsa. En casos de este
buye lo universal a un atributo uni- que ésta: ningún hombre es blanco, sola cosa. § 2. Si una sola palabra
versal: porque jamás cabe afirma- y por lo mismo coexisten. Sin em- género, las dos aserciones no po-
sirve para expresar dos cosas, que drán ser verdaderas simultáneamen-
ción verdadera cuando se da a un bargo, estas dos proposiciones no no forman una sola idea, enton-
atributo universal un atributo uni- tienen la misma significación y no te. En efecto, si se puede decir con
ces no hay ni una afirmación sim- verdad, por ejemplo, que una cosa
versal, como si se dice, por ejemplo: coexisten necesariamente. ple, ni una negación simple. Por
todo hombre es todo animal. § 11. Es claro, por otra parte, es blanca o que no es blanca, hay
ejemplo: si se quisiese tomar la pa- necesidad de que sea realmente
§ 5. Digo que la afirmación es que no hay más que una sola nega- labra vestido para expresar las ideas blanca o que no lo sea: y si es blan-
contradictoriamente opuesta a la ne- ción de una sola afirmación, porque de hombre y de caballo, y se dijese;
gación, cuando la primera indica es imprescindible siempre que la ne- ca o si no lo es, es cierto afirmarla
este vestido es blanco, se harían en o negarla. Si no es In que de ella se
que la cosa es universal, y la se- gación niegue la misma cosa que la tal caso más de una afirmación, más dice, se comete un error; y si se co-
gunda expresa que esta misma cosa afirmación ha afirmado, y la niegue de una negación. En efecto, esto mete un error, es prueba de que eiJa
no lo es. Por ejemplo: todo hom- respecto del mismo objeto, sea una equivale a decir, que el hombre y no es lo que se dice. § 3. He aquí
bre es blanco, algún hombre no es cosa particular, sea una cosa univer- el caballo son blancos, lo cual quie- cómo la negación o la afirmación
blanco; ningún hombre es blanco, sal, ya se la tome o no universal- re decir en otros términos: el hom- es necesariamente falsa o verdadera.
tal hombre es blanco. Las enuncia- mente; por ejemplo: Sócrates es bre es blanco, el caballo es blanco. Se sigue de aquí, que nada es, que
ciones son contrarias cuando la afir- blanco, Sócrates no es blanco. Pero Luego si estas últimas enunciacio- nada sucede casual ni arbitrariamen-
mación es universal, y la negación si se enuncia una cosa diferente de nes expresan muchas cosas, y si son te; que nada será o no será arbitra-
lo ((S igualmente; por ejemplo: todo la misma cosa, o bien la misma cosa múltiples, es evidente, en cuanto a riamente; sino que todo es por ne-
hombre es blanco, ningún hombre de una cosa diferente, entonces ya la primera, o que expresa muchas cesidad, sin que sea posible en este
es blanco; todo hombre es justo, no es una enunciación opuesta, es cosas, o que no tiene ningún senti- caso la alternativa. En efecto, o tie-
ningún hombre es justo. § 6. No es una enunciación distinta de la pri- do, porque no hay hombre que sea ne razón el que afirma, o la tiene
posible que estas dos enunciaciones mera. Así. de esta proposición: todo caballo. § 3. Resulta de aquí, que el que niega; de otra manera la cosa
sean ambas verdaderas al mismo hombre es blanco, es la proposición· en esta clase de enunciaciones, tam- lo mismo podría suceder que no su-
tiempo. 8 opuesta; algún hombre no es blan-
poco es necesario que una de las ceder; porque lo que es indiferente
§ 7. P e r o las enunciaciones co; y de ésta: algún hombre es contradicciones sea verdadera y la es o será lo mismo de esta manera
opuestas a éstas pueden ser a veces blanco, la proposición opuesta es: otra falsa. que de otra cualquiera. § 4. Ade-
verdaderas al mi8mo tiempo y res- ningún hombre es blanco; y, por más, si en este momento la cosa es
pecto de una misma cosa; por ejem- último, de ésta: el hombre es blan· CAPITULO 9 blanca, se estaba en lo cierto antes
plo: algún hombre no es blanco, tal co, la proposición opuesta es: ·el al decir que sería blanca, de suerte
hombre es blanco. hombre no .es blanco. ~ l. Tratándose de cosas que
§ 12. Queda, por tanto, sentado que se estaba en lo cierto al decir
§ 8. Luego en todas ]as contra- son o que han sido, es necesario de una de las cosas que indistinta-
dicciones universales de cosas uni- que no· hay para una sola afinna· que la afirmaciórr sea verdadera o mente se producen, que ella era o
versales, es de necesidad que una ción otro opuesto contradictorio que falsa o que lo sea la negación. En que sería. Pero si se decía siempre
do las dos sea verdadera o falsa. una sola negación, y queda dicho lo cuanto a las cosas universales ex- con verdad que ella era o sería, no
~ 9. Y lo mismo sucede respecto de
que son entonces las proposicion~s. P_resadas universalmente, la una es
Hemos añadido, que las proposic!o- es posible que esta cosa no sea o no
Siempre verdadera, la otra es siem-
' Fundamentos de algunos principios nes contrarias son diferentes, e m-
deba ser llegado un día. Ahora bien:
Pre falsa; y lo mismo sucede res-
de la inferencia, objeto preferente de dicado lo que ellas son: hemos di- Jlecto a las cosas particulares, según En el capítulo 7.
la lógica. cho adcmús. que no es toda conlnl· 9
PERI HERMENEIAS
54 ARISTÓTELES 55
ra que la afirmación, ni ésta más ha de ser verdadera, la otra falsa;
lo que no puede dejar de suceder, no su negación para diez mil años más que aquélla, y otras cosas se verifi- porque no sucede con lo que no
puede impedirse que sea, y lo que tarde; de manera que acontecerá ne- can de una manera más bien y más existe, o que puede existir o no exis-
no puede impedirse que sea, debe cesariamente una ú otra de estas veces que de otra, si bien pued~ tir, lo que con las cosas que real-
necesariamente suceder. Luego, repi- dos cosas, de que se podría enton- siempre suceder que la una se ven- mente existen. Aquellas cosas -son
to, todas las cosas del porvenir de- ces decir con verdad que se verifi- fique y la otra no se verifique_ § 12. como acabamos de ver_
ben verificarse necesariamente. Lue- caría. § 9. Importa poco, por lo de- Sí en verdad; lo que. existe, existé
go nada se produce arbitrariamente más, que la contradicción haya sido n¿cesariamente cuando existe; lo
ni por obra del azar; porque si la o no formalmente expresada; por- que no existe no existe necesaria-
que es claro que las cosas subsisten CAPITULO 10
cosa fuese producida por el azar, no mente, cuando no existe. Pero todo . .
siendo lo que son, aun cuando uno
sería ya necesaria. no lo afirmase ni el otro lo negase_ lo que existe no· debe necesa~ía- . · · § 1. La afirmación expresa que
§ 5. Por otra parte, tampoco es mente existir; todo lo que no exiSte- una .cosa es de otra, ya. sea deter-
Ni porque se las afirme, ni porque
posible decir, que ni lo uno ni lo se las niegue, las cosas dejarán por ~ci debe necesariamente :no existir;_ minada o indetermirrada ia cosa. Y
otro es verdad; decir, por ejemplo,
eso de verificarse o no verificarse, porque no es 1<? mismo deCir, f!.Ue lo que _form~ ~a afirmac~ón debe ser
que es igualmente falso, que la cosa todo lo· que· existe, cuando existe, . un objeto umco y aplicarse a un
será o no será. Porque desde luego lo mismo a los diez mil años que en
cualquier otro tiempo. Si en todo existe necesariamente; que decir objeto único. Ya hemos dicho pre-
resultaría que siendo la afirmación
tiempo ha debido ser verdadera una simplemeiíte 9ue existe rie<;esaria- cedent~mente lo. que es. uná cosa-
falsa, la negación no será verdade-
de las dos cosas, era preciso que mente, y lo mJsmo~puede-dectrse en determmada o mdetermrhada. No-
ra; y siendo la negación a su vez fal- cuanto a lo que no existe. hombre, por ejempl{), no es precisa-
sa, sucederá que la afirmación tam- llegara a realizarse, y todas las co-
sas que suceden siempre han existi- § 13. El mismo razonamiento se mente lo que yo .llamo un nombre,
poco será verdadera_§ 6. Además, si aplica a la contradicción. Es nece- es un nombre indeterminado; por-
se puede decir con verdad que una do, de tal suerte que necesariamente
habrían de realizarse; porque si se sario que toda cosa sea o no sea, Y que lo indeterminado expresa toda-
cosa es a la vez blanca y grande, es necesario que deba o no deba suce- vía en cierto modo tm objeto único.
preciso que estas dos cosas existan. ha dicho con verdad que una cosa
será, no era posible que dejara de der; mas, sin embargo, no es posi- Y en igual forma: no está sano, no
Si deben existir mañana, es preciso ser, y por consiguiente de una cosa ble decir positivamente cuál de las es un verbo, es un verbo indetermi-
que existan mañana, y si es cier- que ha sucedido, ha sido siempre dos es necesaria. Me explicaré: por nado. Toda afirmación y toda nega-
to que no existirán mañana, y que cierto decir que habría de suceder, ejemplo, es necesario que haya o ción se compondrán, o de un nom-
no pueden menos de existir mañana, ~ 10. Pero todo esto es imposible; que deje de haber mañana un com- bre o de un verbo determinados, o
no habría aquí nada de arbitrario: porque la experiencia nos demues- bate naval; esto no obstante, no es de un nombre y de un verbo inde-
por ejemplo, un combate naval; por- tra que muchas veces la causa de más necesario que mañana haya terminados.U § 2_ Sin verbo no hay,
que sería preciso a la vez que este las cosas del porvenir depende de combate naval que no que no lo ni afirmación, ni negación posible.
combate no existiese mañana, y que nuestra voluntad y de nuestros ac- haya. Sin embargo, es ciertamente Es, será, ha sido, llega a ser, o cual-
no pudiese menos de existir. tos; y que ert general, en cuanto a necesario que le haya o que deje quiera otra expresión análoga, son
§ 7. A estos absurdos y a otros las cosas cuya realidad no es per~ de haberlo. ~ 14. Como las enun- verbos, como se ha dicho más arri-
muchos del mismo género se va a petua, es tan posible que se verifi· ciaciones son verdaderas precisa- ba; ellos comprenden, además de su
parar, si es cierto que dadas una quen como que no se verifiquen_ En · mente al modo que lo son las cosas, significación propia, la idea de tiem-
afirmación y una negación opuestas estas cosas el ser v el no-ser son es evidente que en las cosas que po. ~ 3_ Así, la primera afirmación
sobre cosas universales tomadas uni- igualmente posibles-; y por consi· son de tal suerte que, de cualquier y la primera negación serán: el
versalmente, o sobre cosas indivi- guiente pueden realizarse o no rea- manera que ellas sean, es indispen- hombre existe, el hombre no existe;
duales, la una ha -de ser necesaria- lizarse .. Evidentemente son muchas sable que las contrarias sean posi- después: el no-hombre existe, el no-
mente falsa, y la otra verdadera; y las cosás que están respecto de nos· . b.les, es necesario que la contradic- hombre no existe; luego, todo hom-
si es cierto que no hay nada de ar- otros en este caso- Por ejemplo: e<;te · C!Ón esté en el mismo caso. Esto es bre existe, todo hombre no existe;
bitrario en lo que acontece, sino vestido puede ser cortado, y no lo lo .que sucede con las cosas que no todo no-hombre existe, todo no-
que todo sucede y existe necesaria- será; porque antes de serlo se gas· existen eternamente, o que no per- hombre no existe. El mismo razona-
mente. Según este razonamiento el tará. Pero es igualmente posible que Eanecen eternamente en el no-ser_ miento tiene lugar respecto de todos
hombre no podría ya deliberar ni no sea cortado; porque si no fuese " · n estas cosas, es preciso que una u los tiempos que no son del presente.
obrar, como lo hace cuando está posible el que no fuese cortado, mal' Otra parte de la contradicción sea § 4. Cuando el verbo es se atri-
persuadido de que si hace tal cosa, podría ser. gastado antes. Esto se \o'crdadera o falsa, no precisamente huye en tercer término, estas oposi-
resultará tal cosa, y que si no hace csta o aquella, sino indiferentemen- ciones pueden ser entonces dobles.
~c. La una tiene más probabilida- ~ 5. Digo, por ejemplo, que en esta
aplica a todos los demás hechos que
tal cosa, no resultará tal otra. 10 § 8_ se producen según una posibilidad
Nada empece, en efecto, que apla- del mismo género. · ~s de ser verda_der~ que la otra: afirmación: e~ hombre es justo, la
cen el uno su afirmación y el otro § 11. Así, pues, es evidente que Nro no es todav1a n1 verdadera n1 palabra es, llamcse nombre o ver·
asa. bo, está en tercer término; de sucr-
n. Por ~o tanto, es claro que no es te que por esto mismo hay aquí cua-
10 Se ha dicho que con este texto
no existe todo necesariamente ni su·
niega Aristóteles el libre albedrío.
cede necesariamente, sino que cíer· l! ~cesan o que. de toda afirmación y
Compárese Etica nicomaquea. libro TII, tas cosas son arbitrarias; de suerte ' luda negación opuestas, la una
cap. 1. que la negación no es más verdad~ '
1
Véansc antes capítulos 2 y :i.
!1!!
ll¡
li 56 ARISTÓTELES PERI HERMENEIAS 57
JI
tro enunciaciones, dos de las cuales los verbos: estar sano, andar, el ciones universales, por lo contrario, nombre y del verbo no impide que
se referirán por su orden a la nega- nuevo verbo, colocado en la misma la proposición de forma semejante la afirmación y la negación perma-
ción y a la afirmación, como pri- forma, llena la función que llenaría no es· verdadera, y la verdadera es nezcan siendo las mismas.
'~j vaciones de la una y de la otra; y el verbo es, si existiera en combi. la negación. Sea la pregunta siguien-
·¡ las dos últimas no se referirán. nación en la frase. te: ¿Todo hombre es sabio? No.
Quiero decir, que es se unirá a jus· Así decimos: todo hombre está Luego todo hombre es no sabio; lo CAPITULO 11
to o a no justo, lo mismo que se sano, todo hombre no está sano; cual es falso. La proposición verda-
podrá unir igualmente la negación. todo no-hombre está sano, todo no- dera es la siguiente: luego todo § 1. Cuando . se niega y cuando
Habrá por lo tanto cuatro casos. El hombre no está sano. hombre no es sabio. La última de se afirma una sola cosa de muchas
siguiente cuadro nos hará compren- § 12. Aquí, como se, ve, no hay estas proposiciones es la opuesta; cosas, o muchas cosas de una sola,
der esto: necesidad de decir: no todo hom-. la otra es la contraria. a menos que el sentido expresado
Sea la proposición: bre; sino que es preciso aplicar la . § 15. Las proposiciones opues- por todos estos términos sea uno,
;
. El hombre es justo, , negación no a hombre; porque la tas con nombres y verbos indeter- ni la afirmación ni la negación son
La negación es: el hombre no es palabra todo · no significa lo uni- simples. Cuando digo uno, no quie-
l¡ justo. versal, y sólo indica que nos expre-
minados, como no-hombre, no-justo,
son al parecer negaciones expresa- ro decir que haya un nombre único
¡,
El hombre es no .justo, samos de un modo universal. He impuesto a estas diversas cosas, sino
La negación es: ·el hombre no es das sin nombres ni verbos. Sin em-
aquí lo que lo prueba evidentemen- bargo, no es así; porque es preciso que resulte un todo formado con
·¡¡ no justo. te: el hombre está sano, el hombre·
siempre que la negación sea falsa o estas cosas. Por ejemplo, hombre re-
En estos diversos casos, como se no está sano; el no-hombre está
l··¡¡ ve, es y no es están unidos a justo sano, el no-hombre no está sano. verdadera. Cuando se dice no-hom- presenta a la vez: animal, bípedo y
y a no justo. Tal es el orden de es- bre, no se expresa más verdad o manso; y de todo esto resulta una
¡q Estas segundas fo.rmas difieren de
tas enunciaciones, como ya se ha las primeras, porque no están ex- error que cuando se dice hombre, sola y misma idea. Por lo contra-
:¡¡ y hasta se expresa menos, si se abs- rio, de blanco, de hombre y de an-
,. dicho en los Analíticos. 12 presadas universalmente. Y así todo
tiene uno de añadir otra cosa. § 16. dar, no resulta una sola y misma.
§ 6. Esto no varía aun cuando y ninguno no significan otra cosa
la afirmación del nombre sea uni- sino que la afirmación o la nega- Pero esta proposición: todo no-hom- cosa. Luego si se afirma una cosa
versal. ción del nombre se ioma universal- bre es justo, no es equivalente a única de todos estos objetos, no por
Así de: todo hombre es justo. mente. Pero, en cuanto a todo lo ninguna de las enunciaciones pre- esto resulta una afirmación única;
Es la negación: todo hombre no demás, es preciso añadir lo mismo cedentes; y lo mismo sucede con la no será más que una palabra, si se
es justo. en uno y otro casos. proposición opuesta a ésta: algún quiere, pero resultarán muchas afir-
Todo hombre es no justo; todo § 13 .. De esta afirmación: todo no-hombre no es justo.· Mas esta maciones. En igual forma, tampoco
hombre no es no justo: ser es .iusto, es la negación contra- proposición: todo no-hombre es no resulta una idea sola en el caso en
Observemos, sin embargo, que ria la siguiente: ningún ser es jus- justo, es equivalente a la siguiente: que se apliquen todas estas cosas
aquí las proposiciones diametral- to. Es evidente, que nunca podrán ningún no-hombre es justo. a un solo y mismo objeto; siem,pre
mente opuestas no pueden ser a la ser la una y la otra verdaderas a la § 17. El cambio de nombres y habrá muchas afirmaciones. § 2.
vez verdaderas, de la misma manera vez, ni relativas al mismo objeto: de verbos no muda el sentido de la Luego si la interrogación dialéctica
•j
que lo eran más arriba, bien, que pero las proposiciones opuestas a proposición. Por ejemplo: es blan- es la exigencia de una respuesta a
puedan serlo algunas veces. § 7. Es- éstas podrán serlo a veces: algún co el hombre, el hombre es blanco. la proposición misma o a una de
tas enunciaciones son opuestas dus ser no es justo; cierto ser es justo. En efecto, si no fuese así, habría las dos partes de la contradicción,
a dos. ~ 8. Las otras Jo son también He aquí cómo estas proposiciones muchas negaciones respecto de una y la proposición es siempre una par-
dos a dos, con relación a no-hombre se reladonan igualmente; de una sola y misma proposición; y hemos te de la contradicción simple, es
tomado como sujeto. parte, a: todo hombre es no justo, demostrado que no hay más que evidente que no se da en este caso
El no-hombre es justo: el no-hom- se refiere la proposición: ningún una sola negación para una sola una respuesta simple; porque la pre-
bre no es .iusto. El ·no-hombre es no hombre es justo; y de otra, a esta afirmación. De esta afirmación: es gunta tampoco ha sido simple, aun
justo; el no-hombre no es no justo. proposición; algún hombre es no blanco el hombre, será la negación: suponiendo que sea verdadera. De
~ 9. Tal es el número exacto de justo, se refiere la proposición no es blanco el hombre. Pero de esto, por lo demás, hemos tratado
todas las oposiciones posibles. § 10. opuesta: cierto hombre es justo. En ésta: es el hombre blanco, si no en los Tópicos. 13 § 3. Es claro al
Pero las últimas existen, por lo de- efecto, es de necesidad que algún fuese idéntica a la primera, es blan- mismo tiempo que esta pregunta:
más, sin las otras y por sí mismas, hombre sea justo. co el hombre, tendría como opues- ¿qué es esto? no es dialéctica; por-
empleando el no-hombre corno un ~ 14. Es evidente que. aun tra· tas estas negaciones: el no-hombre que es preciso que la interrogación
verdadero nombre. tándose de proposiciont:s individud no es blanco, o bien: no es el hom- dialéctica -deje escoger la parte de
§ 11. En los casos en que d les, si se puede neg:1r con verda bre blanco. Pero la una es la nega- la contradicción que se quiera to-
verbo es no puede emplearse, por respondiendo a una pregunta, ta~· ción de: es el no-hombre blanco; mar. El que hace la pregunta debe
ejemplo, cuando se echa mano de bién se podrá afirmar con verda · la otra de: es blanco el hombre. Y determinar además lo que es el hom-
Se3. por ejemplo esta prcgunt~: ~ así resultarían dos negaciones para bre, por ejemplo, o lo que no es.
12 En Primeros Analíticos, libro l, ¿Sócrates, es sabio? No. Luego Sq- una sola afirmación. Luego es evi-
último capítulo. cratcs es no sabio. En las proposl· dente que el cambio de lugar del 13 Tópicos, libro I.

&
PERI HERMENEIAS
59
58 ARISTÓTELES
de andar, puede igualmente no ser
mente a la cosa Jos atributos aisla- ·cortado, no andar. Y la razón de
§ 4. Pero ciertas cosas atribui- decirse con verdad que lo blanco es dos. Sin embargo, el no-ser, por lo esto es, que todo lo que es posible
das separadamente, pueden serlo músico, no sería por eso más verda- mismo que es racional, no puede no lo es siempre en acto, de suerte
también en conjunto, de manera dero reunir blanco y músico en un con verdad expresarse como exis- que llevá también en sí la negación.
que la totalidad de los atributos, que solo todo; porque blanco no es mú- tien'do; porque el pensamiento que En efecto, lo que es capaz de an-
estaban separados, forme un atribu- sico sino por accidente; de suerte de él formamos no es que existe, dar, puede muy bien no andar, y
to único al reunirse, mientras qu~ que blanco músico no forma un sino, por lo contrario, que no existe. lo que es visible, no ser visto. Sin
otros, por lo contrario, no pueden todo. Por esto mismo no puede de-
reunirse. ¿En qué consiste esta· di- cirse buen curtidor de ~ma manera embargo, es imposible que las afir-
ferencia? Se puede, hablando de un absoluta, pero puede decirse de una maciones y las negaciones contra-
CAPITULO 12 14 dictorias sean verdaderas con rela-
hombre, decir con verdad separada- manera absoluta animal bípedo; por-
mente que es un animal, que es que no se trata aquí de un acciden- ción a un solo y mismo objeto: lue-
§ 1. · Sentado esto, es preciso ver go la negación de poder ser,, no es
bípedo; o bien pueden reunirse es- te atribuido al hombre.
las ·relaciones entre las afirmacio- poder no ser. § 4. Porque de aguí
tas dos cosas en una sola. También § 7. En segundo lugar, tampoco nes y las negaciones, cuando expre- resulta, o que se afirma y se niega
se puede decir separadamente que pueden unirse los atributos que es-
san ·to posible y lo no posible, lo una misma cosa de un mismo obje-
es hombre, que es blanco; o reunir tán esencialmente en un sujeto; y
igualmente estas dos atribuciones. así, blanco no puede ser repetido, contiÓgente y lo no contingente, y, to a un mismo tiempo, o bien que
Pero de que sea uno curtidor y bue- por último lo imposible y lo nece- las enunciaciones añadidas, ser o
como se hizo antes, y el hombre no
no, no se sigue que sea buen curti- es tampoco el hombre animal, el sario. Esta materia ofrece más de no ser, no forman ni afirmación ni
dor. § 5. En efecto, si porque una y hombre bípedo; porque la cualidad una dificultad. negación. Pero si esto no puede ser,
otra enunciación, tomadas aparte, de animal, la cualidad de bípedo, § 2. En las pronosiciones cone- es preciso tomar otro partido, y de-
sean verdaderas, fuera preciso que están encerradas esencialmente en xas, las contradicciones opuestas cir: luego la. negación de poder ser
reunidas lo fuesen igualmente, se se- el hombre. son las que se forman mediante el es: no poder ser, y de ningún modo
guirían mil absurdos. Así, con re- § 8. Pero se puede con verdad. verbo ser o no ser. Por ejemplo, de poder no ser. El mismo razona-
lación al hombre, hombre e~ ver- y de una manera absoluta, separar esta proposición: el hombre es, la miento se aplica a ser contingente
dadero, blanco es verdadero tam- los atributos respecto de un sujeto negación es: el hombre no es, y no: y a su negación no ser contingen-
bién, el todo reunido lo sería igual- particular. Por ejemplo, de cierto el no-hombre es. Y la negación de te: y de igual modo a las demás
mente; y además, si blanco es ver- hombre puede decirse que es hom- ésta: el hombre es blanco, es: el formas, Necesario e Imposible. § 5.
dadero, el todo reunido lo es igual- bre, y de un hombre blanco que es hombre no es blanco, y no: el hom- Así como en las primeras frases, las
mente, y se tendría el hombre es el hombre blanco; esto, sin embargo, bre es no blanco. En efecto, puesto modificaciones recaen sobre ser y
hombre blanco, blanco; y así suce- no siempre es posible. que o la afirmación o la. negación no ser, y blanco y hombre perma·
sivamente hasta el infinito. También § 9. Si en el atributo que se respecto de toda cosa debe ser ver- necen siendo los sujetos, en igual
es otro ejemplo la reunión de estas añade hay alguna idea opuesta al dadera, se seguiría que se podría de- forma en aquella ser y no ser se
tres palabras: músico, blanco, an- sujeto y que envuelve contradicción, cir, por ejemplo: la madera es el hacen sujetos, poder y ser contin-
dar; se las podría también combi- la división no es verdadera, se hace hombre no blanco. Esto se aplica gente se hacen modificaciones, que
nar unas con otras hasta el infinito. falsa. Por ejemplo, de un hombre igualmente a los casos en que no determinan respecto de. las frases:
Más aún: si Sócrates es Sócrates y muerto es falso decir que es hom- es el verbo ser el que se añade. La ser posible, no ser posible, la ver·
es hombre, se seguiría que Sócrates bre. Si el atributo no lleva consigo palabra puesta en su lugar hará el dad o el error, como ser y no ser
es Sócrates hombre, y si es hombre contradicción, la división es verda- mismo oficio: por ejemplo, a esta la determinaban para Jos otros. § 6.
y bípedo, sería hombre bípedo. dera. § 10. Se puede preguntar: proposición: el hombre anda, la ne- En efecto, la negación de esta pro-
No podría, por tanto, decirse de cuando hay contradicción, ¿la divi- gación no será: el !lo-hombre anda, posición: posible de no ser, no es:
una manera general que estas com- sión es siempre falsa? Y cuando no sino: el hombre no anda. No hay, no posible de ser, sino: no posible
binaciones son posibles, sin incurrir hay contradicción, ¿no es siempre en efecto, ninguna diferencia entre de no ser. Y de esta otra: posible
en todos estos absurdos. verdadera? Homero es tal cosa, poe- decir que el hombre anda o que el de ser, la negación no es: posible de
§ 6. Veamos ahora qué principio ta, por ejemplo; ¿es o no es Ho- hombre es andante. Luego si esta no ser, sino: no posible de ser. Así
conviene asentar aquí. Los atributos mero? El es no se atribuye a Home- regla se aplica a todos los casos, la las proposiciones: fosible de ser.
y las cosas a que se aplican no pue- ro sino por accidente. porque sólo negación· de poder ser será poder posible de no ser, a parecer se co-
den estar nunca reunidos cuando se se le atribuye como poeta, pero no ser, y no no poder ser. § 3. Pero rresponden mutuamente. La misma
atribuyen como accidentes, ya se re- no se le atribuye a él mismo. § 11. parece que una misrna cosa puede cosa. en efecto, puede ser y no ser;
fieran a un mismo sujeto, ya se atri- Por consiguiente, en todus ·los atri- ser y no ser; porque todo Jo que porque éstas no son contradicciones
buyan de este modo el uno al otro. butos en que no hay contradicción. puede ser cort~cb. todo lo que pue- como posible de ser y posible de
Por ejemplo, en esta proposición: aun cuando las definiciones sustitu- no ser. Pero posible de ser y no po-
11 Los capltulos 12 y 13 se ocupan sible de ser, no pueden ser nunca
el hombre es blanco y músico, blan- yan a Jos nombres, y en que los atri-
de las prupmiciones modales. El 12 de dos proposiciones verdaderas a b
co y músico no pueden reunirse, por- butos son del sujeto por sí mismos su concepto, especies y oposición. El
que son dos accidentes de un solo y y no por accidente, se puede siem- vez respecto de un solo y mi~mo
l 3 dd enlace de unas con otras.
mismo sujeto. Aun cuando pudiera pre. sin engañarse, aplicar absoluta-
60
PERI HERMENEIAS 61
ARISTÓTELES

cho. § 5. Pero ¿es posible disponer enunciaciones que son ambas igual-
objeto, porque son contradictorias. sario, no necesario; verdadero, no de esta manera las contradiccio- mente falsas aplicadas a lo necesa-
En igual forma, posible de no ser y verdadero. nes de lo necesario? De esta suerte, rio. Mas por otra parte, parece que
,. no posible de no ser, nunca son dos
necesario es igualmente imposible: la misma cosa puede ser cortada y
1 proposiciones verdaderas a la vez
si no sería la negación la que sería no cortada; puede ser y no ser; y
respecto de un solo y mismo objeto. CAPITULO 13 de aquí habría de deducirse que:
§ 7. De un modo semejante, la preciso tomar en seguida, puesto que
negación de: necesario de ser, no es preciso de toda necesidad adop- necesario de ser, podría igualmente
§ l. Estas enunciaciones, por lo tar la una o la otra; de modo que, de una manera contingente no ser,
es: necesario de no ser, sino: no demás, se siguen las unas a las otras
necesario de ser. § 8. El mismo ra- si la cosa no es posible, entonces lo cual es falso. § 1O. Pero es evi-
ordenándose de esta manera: des- dente que todo lo que puede hacer
zonamiento puede aplicarse a im- pués de: es posible, viene contin- es imposible, y por consiguiente lo
posible de ser; su negación no es: necesario sería imposible, lo cual alguna cosa, ser o andar, no puede
gente, siendo el uno recíproco res- sólo por esto hacer las cosas con-
imposible de no ser, sino: no im- pecto del otro: a no imposible co- es absurdo. Pero a: es posible que
posible de ser. Y de la siguiente: sea, sigue: es imposible que sea, y trarias. Hay ciertos casos en que
rresponde no necesario: a posible
imposible de no ser, la negación es: de no ser, y contingente de no ser, a esta última enunciación corres- cesa esto de ser exacto; por lo pron-
no imposible de no ser. corresponden: no necesario de no ponde la siguiente: no es necesario to, respecto de las cosas cuya fuer-
§ 9. En general, repito, es pre- ser y no imposible de no ser: a ·no que sea; de suerte que resulta de za no es racional: por ejemplo, el
ciso conoiderar ser y no ser como aquí otro absurdo; que lo que es fu~go, que es caliente, y que tiene
posible y a no contingente corres-
sujetos, y coordinar con ser y no ponden: necesario de no ser e im- necesario no es necesario. § 6. Pero: una fuerza destituida de toda razón.
ser las palabras que constituyen la posible de ser: a no posible de no es necesario, no sucede tampoco a: Las fuerzas dotadas de razón pue-
negación o la afirmación: siendo ser, y no contingente de no ser, es posible; ni tampoco a: es nece- den, permaneciendo idénticas, eje-
preciso estimar como afirmaciones corresponden: necesario de ser e sario que no sea; porque la afirma- cutar más de un acto y ejecutar los
opuestas las siguientes: posible, no imposible de no ser. En el cuadro ción y la negación pueden convenir actos contrarios. Pero las fuerzas
posible; contingente, no contingen- siguiente puede verse lo que quere- ambas a lo posible. Pero cualquiera irracionales no están todas en este
te; imposible, no imposible; nece- mos decir: de las dos enunciaciones que sea la caso; porgue, lo repito, no es posi-
verdadera, sólo por esto las otras ble al fuego calentar o no calentar
Es posible que sea ........ . No es posible que no sea. no lo serán; porgue: es posible que indiferenteme:1te. Esta alternativa es
Es contingente que sea ..... . No es contingente que no sea. sea y es posible que no sea, son ver- igualmente imposible a todas las co-
No es imposible que sea .... . Es imposible que no sea. daderas a la vez. Pero, es necesario sas que están siempre e11. acto. Sin
No es necesario que sea .... . Es necesario que sea. que sea y es necesario que no sea, embargo, ciertas cosas dotadas de
Es posible que no sea ...... . No es posible que sea. no pueden ser nunca las dos posi- fuerza irracional pueden recibir
Es contingente que no sea .. . No es contingente que sea. bles. Queda, por tanto, finalmente igualmente los opu.ostos. Pero lo
No es imposible que no sea .. Es imposible que sea. que a: no es necesario que no sea, que aquí se quiere hacer constar es
No es necesario que no sea .. Es necesario que no sea. siga: es posible que sea. § 7. No tan sólo que no toda ¡:;vtencia es
es necesario que no sea, es cierto susceptible de los contrarios, ni aún
§ 2. Así, imposible y no impo- no necesario de ser. Esto consiste Igualmente que: es necesario que aquellas que son de la misma espe-
sible siguen contradictoriamente, y en que una y otra enunciación pue- sea. § 8. En efecto, esta misma pro- cie. § 11. Algunas potencias son ho-
a la inversa, a contingente y posi- den ser verdaderas respecto de un posición se hace la contradictoria mónimas. En efecto, posible no tic·
ble, no contingente y no posible; solo y mismo objeto, puesto que Jo de la que sigue: no es posible que ne un sentido absoluto. Ya se dice
porgue, después de posible de ser, que es nec_esario de no ser, no es sea; porque a esta enunciación su- de un objeto real, porque este obje-
necesario áe ser. § 4. Lo necesario
viene la negación de lo imposible:
no es imposible que sea. Por otra no sigue en el mismo orden que Jos
ceden: es imposible que sea, y es
necesario que no sea, cuya negación
to está en acto: por ejemplo, se dice
que un ser es capaz de andar,
J' ¡
demás, porque lo imposible es CS: no es necesario que no sea. Por porque anda; y en gen~ral, se dice
·r''1
parte, a la negación sucede la afir-
mación; porgue, a: no ser posible, enunciado contrariamente a lo ne- ~nlo, las contradicciones se siguen de una cosa que es posible, porque ;
'!
ir

sucede: ser imposible; y como se cesario para que tenga el mismo va· e la :r:anera indicada, y no hay en ya esta cosa que se dice posible es : ,¡

ve, ser imposible es una afirmación, lor. En efecto, si algo es imposible, tilo dificultad algu'na si se observa de hecho; ya se dice que una cosa rf
'i.
j
mientras que no ser imposible es por esto mismo es necesario, no de el orden trazado. ' es posible, porgue podría ser: por
ser, sino más bien de no ser. Lo bl§ 9. Puede preguntarse si posi- ejemplo, se dice que un ser es capaz
una negación. que es imposible de no ser, es ne· ·1
e de se_r sigue a necesario de ser; de andar, porque en efecto podría
¡1
§ 3. En cuanto a lo necesario,
tPO~quc
cesario de ser. Luego si las prime· SI no le sigue la contradic- andar. De estas dos potencias, la úl-
examinemos el orden que lleva. Por ras enunciaciones se siguen de una Ona·· no pos1ble ·e '
de ser, es la que tima se aplica sólo a los objetos mu-
lo pronto se ve que aquí no sucede
lo que más arriba, sino que son las
manera igual a lo posible y lo no entonces
t d . y s1. se pre-
d-l: b e seguir. dables; la otra se aplica también a ¡
posible, estas últimas siguen u~ or- r;~n, e ll.uc no es ésta la verdadera los objetos inmutables. Puede de-
!
enunciaciones contrarias las que se den contrario, porque necesar!o e n,r¡¡dic!or¡'a • es preciso . a d mitir
.. 1.

siguen, sin tener en cuenta las con- - cirse con igual verdad que una cosa il
imposible no significan una m1sma la 10 n~cs
"' ·
." . necesanamente que lo es es capaz de andar o capJZ de ser.
tradicciones. En efecto, la negación cosa, salvo que se tomen ambas e~ lo!gu¡ente: posible de no ser, sea que ande o exista de hcch o. sea 1
de lo necc,ario de no ser. no es: orden inverso, como ya hemos di·
62 ARISTÓTELES PERI HERMENEIAS 6:>

que pueda solamente andar. Este úl- § 2. Si las palabras correspon- tos al afirmar la existencia de lo tos otros: una cosa buena no es bue-
timo género de lo posible no es ab- den al pensamiento, y si la propo- que no es, y al negar la existencia na; una cosa que no es buena es
solutamente verdadero con respecto sición contraria es en el pensamien- de lo que es. § 7. Pero las contra- buena. Por tanto, ¿cuál será el- con-
a lo necesario; pero es verdadero el to el pensamiento de lo contrario, rias son las únicas que encierran trario de este pensamiento verdade-
otro posible. siendo así la proposición: todo error, y ellas son precisamente de ro que cree que una cosa que no es
~ 12. Lo mismo que lo particu- hombre es justo, la contraria de: las que proceden las generaciones buena, no es buena? No es cierta-
lar es seguido por lo universal, de todo hombre es injusto, lo mismo de las cosas. Ahora bien; las gene- mente el que pretende que la cosa
igual modo la necesidad de existen- debe de suceder en las afirmaciones raciones, y por consiguiente los es mala; porque este pensamiento
cia es seguida por la posibilidad de expresadas por la palabra. Pero si errores, vienen de los opuestos. § 8. ouede ser verdadero al mismo tiem-
existencia; pero esto, sin embargo, el pensamiento contrario no es aquí Luego si lo bueno es a la vez bueno po que el otro, y nunca un pensa-
no es exacto respecto de todos los y no malo, y es bueno por sí mismo miento verdadero es contrario a otro
el de lo contrario, la afirmación no
posibles. será tampoco contraria a la afirma- y no malo por accidente, porque el pensamiento verdadero. En efecto,
§ 13. Puede suceder también, Í10 ser malo es en él un accidente, lo que no es bueno es malo; y así
ción; sino que lo será la negación
que necesario y no necesario de la proposición, que se aplica a: la los dos pensamientos pueden ser
de que se ha hablado. § 3. Por tan-
no ser sean el principio de todas cosa en sí, es en todos los casos más verdaderos a la vez. Tampoco lo es
to, es preciso examinar qué pensa-
J
r~ . estas afirmaciones y de todas estas miento falso es contrario al pen- verdadera, y más falsa también, lo el pensamiento que asienta que la
{
l
.'
negaciones, y que el resto de las se-
ries deba ser considerada tan sólo
como una consecuencia de estos dos
samiento verdadero, y saber si es el
de la negación, o bien el que asien-
mismo que es verdadera. La propo-
sición: lo que es bueno no es bue-
no. es falsa con relación a lo que es
cosa no es mala; porque éste es
igualmente verdadero, puesto que
ambos pensamientos podrían exis-
'1 ta afirmativamente lo contrario. § 4. en sí. v la otra: la cosa es mala. tir a la vez. Por tanto, al pensamien-
términos.
1
~ 14. Conforme a lo que prece- Me explicaré. El pensamiento ver- es relativa al accidente. Así, el pen~ to: que lo que no es bueno, no es
de, es evidente que lo que es de dadero de una cosa buena, es que samiento negativo de lo bueno es bueno, sólo queda que oponer como
toda necesidad lo es igualmente esta cosa es buena; y este otro pen- más falso que el pensamiento de lo contrario éste: lo que no es bueno-
1 de hecho. Por consiguiente, si las samiento, que la cosa no es buena, contrario, y se comete un error, el es bueno; porque esta proposición
cosas eternas son las primeras, el es falso. Que esta cosa sea mala, es mavor posible, cuando se tiene res- es falsa; de suerte que este pensa-
también otro pensamiento. ¿Cuál de
l.¡: acto precede igualmente a la poten-
cia. Ciertas cosas son actos que nun- los dos pensamientos es el contrario
pecto a un objeto cualquiera el pen-
samiento contrario, puesto que los
miento: lo que es bueno no es bue-
no, será el contrario del siguiente:
ca existen en potencia, tales como al pensamiento verdadero? Y si no lo que es bueno es bueno.
l
; las primeras sustancias. 15 Otras van hay más que un contrario, ¿en cuál
contrarios son lo~ que en un mismo
género difiere11 más. Por tanto, uno § 11. Es evidente, que importa
• acompañadas de potencia; y éstas
pueden ser anteriores por naturale-
de estos dos se halla este contrario?
§ 5. Se incurriría en una gran equi-
de los dos pensamientos es contra-
rio, y si el de la negación es el más
muy poco que la afirmación sea
universal; porque entonces la nega-
za y posteriores por el tiempo. vocación si se creyera que los pen- contrario, es evidente que éste es el ción universal será la contraria. Por
t·l! Otras, por último, nunca son actos,
son tan sólo potencias. 16
samientos contrarios están determi- verdadero contrario. Pero este pen- ejemplo, de este pensamiento: todo
~
nados por el solo hecho de aplicarse samiento: lo bueno es malo, es com- lo que es bueno es bueno, será el
,l!!
a los contrarios. Así. decir, hablan-
do de una cosa buena, que es bue-
plejo; porque es preciso suponer ne-
cesariamente en el mismo pensa-
contrario; nada de lo que es bueno
:1 es bueno. Porque este pensamiento:
•!
CAPITULO 14 na, y de una mala que es mala, es, miento que la cosa no es buena . lo bueno es bueno, si lo bueno se
puede decirse, la misma proposición; § 9. Si esto debe aplicarse igual- toma universalmente, es idéntico a
§ l. ¿La afirmación es contraria y será verdadera, ya sea múltiple, ya mente a las demás cosas, hemos he- éste: lo que es bueno es bueno. Pero
a la negación, o la afirmación lo es sea única. Estas expresiones son sin cho bien en anticipar lo que antes este pensamiento no difiere en nada
a la afirmación? Por ejemplo, esta duda contrarias; pero las proposi- dijimos. Esta propiedad de la con- del siguiente: todo lo que es bueno
proposición: todo hombre es justo, ciones son contrarias, no porque se tradicción es real en todos los ca- es bueno. Y lo mismo ,sucede res-
es contraria a .esta otra: ningún apliquen a las contrarias, sino por- sos, o no lo es en ninguno. pecto de lo que no es bueno.
hombre es justo; o bien esta propo- que son expresadas contrariamente. Pero en las cosas que no tienen § 12. Si esto sucede en ·el pensa-
sición. Todo hombre es justo, es con- § 6. Si el pensamiento de ~!na cosa contrario, el pensamiento falso es el miento, y las afirmaciones y las ne-
traria a esta: ¿todo hombre es in- buena es que es buena; y SI es otro opuesto al pensamiento verdadero: gaciones expresadas en la palabra
justo? Otro ejemplo: Callias es jus- pensamiento el de que esta cosa no Por' ejemplo, se engaña uno si cree son el símbolo de lo que está en el
to, Callias no es justo, Callias es in- es buena; y si además hay alguna que el hombre no es hombre. Por espíritu, es evidente que la contraria
justo; ¿dónde está aquí la contraria? otra cosa que no es ni puede ser de consiguiente. si estas negaciones son de la afirmación es la negación res-
aquélla, ninguno de los otros pe~­ contrarias, los demás pensamientos pecto del mismo objeto tomado uni-
,-. Se refiere a las sustancias eter- samicntos debe ciertamente ser m1- · de la negación no lo son menos. versalmente. Por ejemplo, de esta
nas.
1'' Se refiere ahora a las sustancias
rado como contrario, ni Jos que afir- ~ 10. Además, son pensamientos proposición: todo lo que es bueno
engendradas y corruptibles y. en últi- man que lo que no es, es; ni los que tguales por la forma éstos: una cosa es bueno, o todo hombre es bueno.
mo lugar, a las que carecen de toda afirman lo que es, no es; porqu~ buena ~s buena: una cosa que no ser<Í !a contraria esta: nada es bue-
realidad. unos y otros son igualmente infim- es buena no es buena: así como es- no, o ningún hombre es bueno. Mas
M ARISTÓTELES

la proposkión contradictoria consis- trarias son las que expresan los


te en decir: algún bien no es bueno, opuestos. Las proposiciones particu-
algún hombre no es bueno. lares pueden ser verdaderas a la vez.
§ 13. Es ~ambién evidente, que Pero no es posible en ningún caso
ni un pensamíento ni una negación que las contrarias pertenezcan a la
verdadera pueden ser contrarios a vez a un solo y mismo objeto.~'
un p(;;nsamiento o a una negación
verdadera. Las p¡:oposiciones con- 17 Véase Categorías, cap. 11. PRIMEROS ANALITICOS.
(TEORIA DE LA DEDUCCION)

'
PREAMBULO
l :¡
jil

¡,l¡í Hace notar !ngemar. Düring (Aristoteles, Darste/lung und Jnter-


!
w
pretation seines Denkens, 1965) que el Estagirita se refiere a los Ana-
¡¡ líticos sin distinguir entre Primeros y Segundos. La separación de eHos
J: en dos tratados, agrega el propio autor, es probablemente obra de
Andrónico de Rodas. El ordenamiento, empero, dado a los cuatro
libros de que constan los dos tratados, es el aceptado por todos.
La materia de investigación de los Analíticos Primeros (o Analítica
Primera) es el silogismo, una de las aportaciones más originales de
Aristóteles. Ello se comprende por el lugar e importancia que tiene
~· ¡
la dicha inferencia dentro de todo el Organon.
llil La lógica aristotélica es, en efecto, una lógica silogística; vale de-
1
il

cir, el silogismo constituye, al par, el centro de gravedad y el centro
::t de irradiación de todo el sistema. Aristóteles advierte que la función
!j natural de la proposición (que, a su vez, consta de conceptos) reside

u 'i
en ser parte de un silogismo, y que, la propia doctrina de la demos-
lración científica (materia de estudio de los Analíticos Segundos) se
desenvuelve a los ojos del silogismo.
Los tratados lógicos, todos ellos, tal como se han establecido, tie-
n~n el aspecto de ser repertorios más o menos ordenados de diserta-
ttoncs, lecciones y comentarios (a veces, de notas). Esto se confirma
en los Analíticos Primeros, que, muy probablemente, fueron aumen-
!ados Y retocados una y otra vez; lo que se explica también por la
~tnportancia concedida a dicha obra. Su contenido y forma definitivos
accn de ella uno de los postreros tratados aristotélicos, dentro de la
letcera etapa.
d D_e _suyo se comprende el nombre de Analítica. Aristóteles trata de
.ijSCnb1r Y explicar las leyes del pensamiento acudiendo a la ciencia,
~.: 0 es, al conjunto de conocimientos; para lo cual precisa descompo-
n:r. analizar las conclusiones de las inferencias; lo que se logra po-
:~~nd~ ~n relación Jo concluido con lo propuesto en las premisas del
! tu ZOna miento. Puede decirse, así, que los Analítícos Primeros consti-
\leYenla, 1·.a doc t r~na
· que a¡ecc10na
· acerca d ~ 1a, f ~rmac10n
· ' o const1tuc1ón
· ·
- (:OnclusiOncs. en una palabra, la sdogJstlca.

65
66 ARISTÓTELES
PRIMEROS ANALÍTICOS 67
Considérese el siguiente silogismo:
¡na. la abducción, por ejemplo) a la forma silogística para suminis-
Todas las ciencias son demostrativas. trarles fuerza probatoria.
La matemática es ciencia. Respecto de la ordenación y contenido de los temas, es evidente
La matemática es demostrativa. que toda la segunda parte del libro Il, estaría mejor situada en el tra-
tado de las Refutaciones Sojísticas, en donJe se esboza un sistema de
]os sofismas y parasilogismos.
Ai analizar la conclusión, se advierte que el término "demostrati-
va" que se precÚca del término "matemática", también se afirma del
término "ciencia", de la cual la matemática es una de sus partes. Este
análisis, así, demuestra la validez de la conclusión. LIBRO I
El propio análisis revela que todo silogismo consta. de tres pro.
!;osiciones (dos premisas y la conclusión) y de tres términos (mayor, Sección primera: estructura del silogismo. Las f(guras
-.;cdio 3' menor) . Término medio es ei que sólo aparece en las premi-
o:::s, y como éste puede ser: Cap. l. Materia de estudio de los Analíticos. Definiciones de
proposición, término y silogismo. La subsumción.
a) Sujeto en la premisa mayor y predicado en la menor; Cap. 2. C6nversión de las proposiciones en general.
b) Predicado en las dos premisas; Cap. 3. Conversión de las proposiciones modales.
e) Sujeto en las dos premisas; Cap. 4. La primera figura del silogismo.
los E;ilogismos pueden tener una de estas tres figuras o esquemas: Cap. S. La segunda figura del silogismo.
Cap. 6. La tercera figura del silogismo.
H III Cap. 7. Conversión de los modos de la segunda y tercera figu-
ras a los de la primera.
BA NM SP Cap. 8. Silogismos de proposiciones modales. Ambas premisas
CB OM SR necesarias. Primera figura.
CA ON RP Cap. 9. Silogismos de proposiciones modales. Una premisa ne-
cesaria y otra absoluta (asertórica). Primera figura.
Aristóteles sólo desarrolla aquí estas tres figuras. La cuarta (en Cap. 10. Silogismos de proposiCiones modales. Una premisa ne-
donde el término medio ocupa el lugar de predicado en la mayor 'y cesaria y otra absoluta (asertórica). Segunda figura.
de sujeto en la menor), llamada galénica, fue estudiada más tard~. Cap. 11. Silogismos de proposiciones modales. Una premisa ne-
A su vez, cada figura consta de modos o sean las especies del silo- cesaria y otra absoluta (asertórica). Tercera figura.
gismo atendiendo a su cualidad (afirmativa o negativa) y a su cand· Cap. 12. Corolarios de los silogismos modales precedentes.
dad (universal o particular). Cap. 13. De la contingencia en general y de los silogismos de
Los Analíticos Primeros se desarrollan en dos libros, cada uno de premisas contingentes.
los cuales puede dividirse en tres capítulos atendiendo a su contenido. Cap. 14. Silogismos con ambas premisas contingentes.
El libro I, una vez señalado el asunto general, trata de la manera de Cap. 15. Silogismos con una premisa contingente y otra abso-
construir el silogismo. La primera sección instruye sobre la estructura luta (asertórica). Primera figura.
del silogismo y sus tres esquemas o figuras. La segunda sección discll· Cap. 16. Silogismos con una~ premisa necesaria y otra contingen-
rre sintética pero comprensivamente en torno del término medio y los te. Primera figura;
problemas que éste suscita; y la tercera toca ya los modos de las fi· Cap. 17. Silogismos con dos premisas contingentes. Segunda
guras, su variedad, habida cuenta de las clases de proporciones de qtit figura.
se componen y las conversiones de unos silogismos en otros. Cap. 18. Silogismos con una premisa absoluta (asertórica) y
El libro 11 contempla al silogismo ya construido. La primera sec- otra contingente. Segunda figura.
ción exhibe la fuerza probatoria y el alcance lógico del silogismo. ~~~ Cap. 19. Silogismos con una premisa necesaria y otra contin-
la segunda se caracterizan las deficiencias y vicios en que se pueat
gente. Segunda figura.
incurrir en esta clase de inferencias; y en la tercera se hace ver có~ Cap. 20. Silogismos con dos premisas contingentes. Tercera fi-
nay que reducir otras formas de razonamientos y prueba (el paradlf gura .

• ,,,'íí!i
PRIMEROS ANALÍTICOS 69
68 ARISTÓTELES
~
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n

~
Cap. 21. Silogismos con una premisa absoluta (asertórica) y
Cap. 44. No hay propiamente reducción en las deducciones hi-
potéticas ni en las epagógicas.
~~~ otra contingente. Tercera figura. Cómo y cuándo es posible convertir una figura en otra.
. i¡ Cap. 22. Silogismos con una premisa necesaria y otra contingen. Cap. 45.
Cap. 46. La verdadera forma de los juicios contradictorios.
1,;_¡
~ te. Tercera figura.
~
Cap. 23. Reducción de todos los silogismos a los silogismos de
ij las tres figuras y, en definitiva, a los de la primera
! LIBRO II
figura.
;!
'1 Cap. 24. -Todo silogismo válido requiere una premisa afirmativa Sección primera: fuerza probatoria y alcance del silogismo
,,lj -y otra general.
~ Cap. 25. Todo silogismo válido consta de tres términos y dos Cap. l.Diversas conclusiones partiendo de ciertas premisas.

premisas. Cap. 2.Conclusiones verdaderas de premisas falsas. Primera
j~ Cap. 26. Recursos para demostrar y refutar conclusiones. figura.
¡,
¡, Cap. 3. Conclusiones verdaderas de premisas falsas. Segunda
¡: figura.
Sección segunda: el término medio en particular Cap. 4. Conclusiones verdaderas de premisas falsas. Tercera fi-
gura. Observaciones relativas a las tres figuras.
Cap. 27. Localización del término medio en gentral. Cap. 5. El alcance de los silogismos se revela también en la
Cap. 28. Localización del término medio atendiendo a la canti- demostración circular o recíproca. Primera figura.
dad y cualidad de las conclusiones. Cap. 6. La demostración circular. Segunda figura.
Cap. 29. Localización del término medio en los silogismos hipo- Cap. 7. La demostración circular. Tercera figura.
téticos y modales. Cap. 8. El alcance de las deducciones en las conversiones. Con-
Cap. 30. Significación del silogismo en las ciencias. Cómo en· versión de los silogismos. Primera figura.
contrar los principios supremos de las ciencias. Cap. 9. Conversión de los silogismos. Segunda figura.
Cap. 31. La dicotomía no es sucedáneo del silogismo. Cap. 10. Conversión de los silogismos. Tercera figura. Observa-
ciones relativas a las tres figuras.
:-:
Cap. 11. Reducción al absurdo. Primera figura.
Sección tercera: los modos en particular Cap. 12. Reducción al absurdo. Segunda figura.
Cap. 13. Reducción al absurdo. Tercera figura. Observaciones
Cap. 32. Manera de reducir los argumentos a forma silogística relativas a las tres figuras.
en las diversas figuras. Vicios en las premisas y térmi· Cap. 14. Cotejo entre la demostración directa y la demostración
nos de éstas. por reducción al absurdo.
Cap. 33. Otros vicios en relación con lo universal y lo indeter· Cap. 15. Conclusiones a partir de premisas contrarias y contra-
minado. dictorias.
Cap. 34. Otros vicios en relación con Ío abstracto y concreto de
los términos.
Cap. 35. Otros vicios en relación con la expresión de los tér· Sección segunda: vicios del silogismo
minos.
Cap. 36. Casos gramaticales de los términos. Cap. 16. De la petición de principio.
Cap. 37. Diversos modos de atribución de un término. Cap. 17. De la falsa causa.
Cap. 38. Los términos duplicados. Cap. 18. Del falso razonamiento.
Cap. 39. Cambios de palabras relativos a los términos. Cap. 19. Del argumento.
Cap. 40. Difere-ncia entre propiedad y esencia de los términos. Cap. 20. De la refutación.
Cap. 41. Lo universal. Utilidad de las fórmulas en el análisis. Cap. 21. El error y sus variedades.
Cap. 42. El análisis en los silogismos compuestos.
Cap. 43. El análisis de las definiciones.
70 ARISTÓTELES

Sección tercera: otras formas de argumentación y su reducción


a la forma silogística
PRIMEROS ANALITICOS
Cap. 22. De la reciprocidad.
Cap. 23. De la derivación de lo general a partir de lo particular.
Cap. 24. Del paradigma como forma de argumentación. LIBRO PRIMERO
Cap. 25. De la abducción como forma de argumentación.
Cap. 26. De la objeción como forma de argumentación. SECCION PRIMERA
Cap. 27. Del entimema y del silogismo fisiognómico.
contradicción; porqu~;;, para demos-
C'J P!TULO trar, no se hace una pregunta, sino
,::;]remo5 ante toJo cuál es que se asienta un principie. ;:;o,· lo
íu .·.·.ceria ·¡ cuál el. fin de e['te es- contrario, la oroposición dialéctica
!Uü.'(J: la mareria es la demostra- comprende en" una pregunta la con-
ctc•P: c;t fin es el conocimiento de tradicción toda y entera. Por lo de-
!a uetnostración. § 2. Luego definí- más, esta diferencia no influve en
remos las palabras siguientes: pro- nada para la formación del silogis-
posición, rérmino, silogismo; y mos- mo de una y otra proposición. En
traremos lo que es un silogismo efecto, que se demuestre o que se
compíeto y lo que es un silogismo interrogué, siempre se forma el si-
incompleto. 1 § 3. Y después expli- logismo asentando que una cosa es
caremos lo que debe entenderse o no es de otra. Por lo tanto, ha-
cuanáo decimos que tal cosa está o blando de una manera general, la
no e;1 la totalidad· de tal otra, y que proposición es silogística cuando
se atribuye a otra cosa, o que de afirma o niega una cosa de otra en
ningún modo se atribuye. una de las formas que acabamos de
§ 4. Así, pues, en primer lu~ar indicar. Es demostrativa cuando es
la proposición es una enunciactón verdadera y se deriva de las condi-
que afirma o niega una cosa de otra. ciones primitivamente sentadas. Es
§ 5. Es universal, particular, o in- dialéctica cuando en forma de pre-
determinada. La llamo universal, gunta comprende las dos partes de
cuando el atributo pertenece a toda la contradicción, o cuando bajo ia
la cosa, o no se dice de parte algu- forma del silogismo admite lo apa-
na de la cosa; particular cuando el rente y lo probable, como se dirá en
atributo se afirma o se niega de una los Tópicos. Los tratados siguien-
2

parte de la cosa, o bien cuando no tes harán comprender exactamente


pertenece a toda la cosa; indeter- la naturaleza de la proposición y
minada, cuando el atributo se afir- sus diferencias, según que sea silo-
ma o se niega del sujeto, sin indi- gística, demostrativa o dialéctica; lo
c~ción de universalidad ni de par- que acabamos de decir basta por
!tcularidad; por ejemplo, estas dos ahora.
proposiciones: la noción de los con- § 7. Llamo término al elemen-
trarios es una sola y misma noción: to de la proposición; es decir, al
el placer es un bien. § 6. Entre la atributo y al sujeto a que aquél se
propc:sición demostrativa y la pro- atribuye, ya se una a él, ya se se-
POSictón dialéctica hay la diferencia pare, la idea de ser o de no ser.
de_ que la proposición demostrativa § 8. El silogismo es una enun-
asienta una de las dos partes de la ciación, en la que, una vez sentadas
ciertas proposiciones, se concluye
1
La definición de término y juicio necesariamente en otra proposición
ss da también en Peri hermeneias, ca-
Pltulo 6. · 2 Librú I, cap. 10.

71
72 ARISTÓTELES PRIMEROS ANALÍTICOS 73

diferente, sólo por el hecho de ha- es preciso también que algún bien fuese nl!cesariamente a alguna A. A Jo contrario, respecto de las co~a~
ber sido aquéllas sentadas. Cuando sea un placer. ~ 4. Entre las propO- Jo sería también a alguna B. ~ 3. Si que se dicen contingentes, porque
digo sólo por el hecho de haber sido siciones particulares, la afirmativa· A es <~tribuida necesariamente a son más habitual y naturalmente de
sentadas las primeras proposiciones, se con vierte necesariamente en par- toda JJ o a alguna B, B lo será tam- este modo, que es en lo que consis-
quiero decir que a causa de ellas re- ticular; porque si algún placer es un bién necesariamente a alguna A; te la definición que hicimos de lo
sulta probada la otra proposición; y bien. es preciso igualmente que al- porque si no hubiese necesidad de contingente, no sucederá lo mismo
entiendo por esta última expresión, gún bien sea un placer. § 5. Pero no que lo fuese, A no lo sería tampoco en cuanto a las conversiones negati-
que no hay necesidad de un térmi- hay conversión necesaria respectp necesariamente a alguna B. § 4. En vas. Así que la proposición univel·-
no extraño para obtener la conclu- de la proposición privativa; en efec- cuanto a la proposición particular sal privativa no se convierte, y la
sión necesaria. ~ 9. Llamo, por tan- to, de que hombre no sea atribuible privativa, tampoco puede tener aquí ¡)!'Oposición particular se convierte.
to. silogismo completo aquel en que a algún animal, no se sigue que ani- Jugar la conversión por la misma Esto se hará más evidente cuando
no hay necesidad de ningún otro mal no sea atribuible a algún hom- razón que dijimos antes.< tratemos de lo contingente. limité-
dato además de Jos previamente ad- bre. ~ 5. En cuanto a las proposicio- monos aquí a hacer constar, en v'ts-
mitidos, para que la proposición ne- ~ 6. Se<~. pues, la proposición nes contingentes, como el término ta de todo lo que precede, que po-
cesaria aparezca en toda su eviden- universal negativa A 8: " si A no es (Ontingenle se toma en muchos sen- der no ser de ninguna cosa y podi::r
cia: ~ 10. Llamo incompleto aquel atribuida a ninguna B, /3 no lo será tidos. puesto que dijimos que lo ne- no ser de alguna cosa tienen la for-
en que se necesitan uno o más da- a ninguna A; porque si B lo es a cesario, .lo no necesario y lo posible ma de afirmaciones. Esto consiste
tos, que pueden ser precisos además alguna A. por ejemplo a e,
no será son contingentes, la conversión de en que el verbo poder está coloca-
de Jos términos sentados al princi- ya cierto que A no lo sea a ningu- todas las proposiciones afirmativas do en la proposición como el verbo
pio, pero que no han sido. sin em- na B. puesto que ese supone que se hará aquí del mismo modo. Lue- ser, y que el verbo ser, con sólo
bargo, formulados de un modo ter- es de la B. ~ 7. Pero, si A es atri- go si A puede ser atribuida a toda añadirle algunas atribuciones, for-
minante en las proposiciones. buida a tod<~ B. B lo será igualmen- B o a alguna B. B podrá serlo igual- ma siempre y absolutamente una
~ 11. Cuando se dice que una te a alguna A; porque, si no fuese mente a alguna A; porque si no pu- afirmación; por ejemplo, esto es no.
cosa está en la totalidad de otra, o a ningun<~. A no lo sería a ninguna diese serlo a ninguna, A no podría bueno, esto es no blanco; <J en JiC-
que una cosa se atribuye a otra H; y se ha supuesto que lo era a igualmcntL: decirse de ninguna B. neral, esto es no aquello. Por lo U..:-
toda y entera, estas dos proposicio- todas. ~ 8. La misma conversión Esto ya Jo hemos demostrado. ~ 6. más, de esta teoría volveremos a
nes tienen el mismo sentido. Decir cabe respecto de la proposición par- La tcgla cambia tratándose de la tratar v la confirmaremos más ade-
que una cosa se atribuye a otra toda ticular. En efecto, si A es atribuida conrcrsión de las negativas; pero es lante. Pero, en cuanto a las convt:r-
y entera. es decir que no se supone a alguna B. es de necesidad también toda\ÍJ lu misma para las proposi- siones, estas proposiciones cont h-
que haya parte alguna del sujeto de que 13 lo sea a alguna A: porque si óones en que las cosas se llam<~n gentes estarán en el' mismo caso q~•e
que no pueda decirse la otra cosa: no Jo es a ninguna, A no Jo será contingentes, sea porque necesaria- las demás proposiciones.
y lo mismo se entiende cuando no tampoco a ninguna B. ~ 9. Por últi- ¡nentc ellas no son, sea porque ellas
se atribuye a ninguna. mo, si A no es atribuida a alguná no son necesariamente. Por ejemplo.
B. no es necesario tampoco que B si se dice que el hombre puede no CAPITULO 4
no lo ~ea a algllna A; B.. por ejem- ser caballo y que la blancura puede
CAPITULO 2 plo. es animal, y A hombre; hombre no estar en ningún vestido, de estas ~ l. Sentado ya todo lo dichlJ.
no se dice de todo animal, pero ani- dos cosas la una necesariamente no digamos con qué elementos, en qué
::; 1. Como toda proposición ex- m<~l se dice de todo hombre. cs. la otra no es necesariamente. ocasión y bajo qué forma se pro-
presa que la cosa es simplemente, o Aquí por lo tanto la conversión tie- duce todo silogismo. Más tarde ha-
que es necesariamente, o que puede ne lugar de la misma manera. En blaremos de la demostración; pero
ser; y en toda especie de atribución, CAPITULO 3 efecto, si el ser caballo puede no antes es preciso tratar del silogismo,
las proposiciones son o <1firmativas pertenecer a ningún hombre, el ser porque el silogismo es más genenl
o negativas; y como. por otr<1 parte. ~ l. La misma regla se observa· hombre puede no pertenecer igual- que la demostración, que no es otm
las proposiciones afirmativ<~s o ne- rá también respecto de las proposi- mente a ningún caballo; y si la blan- cosa que una especie de silogismo.
g<~tivas son tan pronto univ\!rsales, ciones necesarias, es decir, que la c_ura puede no estar en ningún ves- mientras que no todo silogismo t::s
como particulares, como indetermi- universal privativa se convierte ttdo, el vestido igualmente puede no una demostración.
nadas, ~ 2. es necesario que l<1 pro- estar en ninguna blancur<1. De otra ~ 2. Cuando tres términos están
en universal, y cad<1 una de las dos
posición simple universal priv<~tiv<~ afirmativas se convierte en particu- n_¡anna, si hay necesidad que el ves- entre sí en tal relación, que el úll't-
pueda convertirse en sus propios lar. ~ 2. En efecto, si es necesario ltdo esté en alguna blancura, la mo esté en la totalidad del media,
términos; por ejemplo, si ningún que A no sea atribuid<~ a ninguna blancura también estará necesari<~­ y el medio esté o no en la totalidad
placer es un bien, es de necesidad /J. es necesario igualmente que H mente en algún vestido. Esto ya lo del primero, es de necesidad que s~
igualmente que ningún bien sea un no lo sea a ninguna A. porque si demostramos más an·iba. El mismo forme silogismo completo con los
placer. ~ 3. La proposición afirma- razonamiento tiene lugar respecto extremos. ~ 3. Llamo medio al !él-
tiva debe igualmente convertirse. no ·' Como ~e ~dvicrte, Aristóteles ha.:.: de la pmposición negativ<~. ~ 7. Por mino que. estando él mismo ence-
en universal, sino en particular; por uso del empleo simbólico de las letra>. rrado en otro. encierra él igualmén-
ejemplo. si todo pl<~cer es un bien. c¡uL' ha lomado de lm matcnHilicas. ' \'0a>c l'eri hern/Cileias, c<Jp. 9. tc otro tém1 in o. y se hace cntoncc~>
PRIMEROS ANALÍTICOS 75
74 ARISTÓTELES
el primitivo indeterminado, ya se le estén dispuestos como hemos dicho;
medio por su misma posición. Los está colocado en el extremo menor haga particular. § 19. C0mo, por si lo están así, hay silogismo; si lo
extremos son el término que está en tal caso necesariamente el silO: ejemplo, si A está en toda B, y B están de otra manera, no hav silo-
contenido en otro término y el tér- gismo es comrleto. El silogismo es no está en alguna C, o en toda C, gismo posible. · "
mino que contiene igualmente otro imposible si e universal está en la porque el ~érmin? en el cual el me; § 24. Es igualmente evidente
término. § 4. Por ejemplo, si A se menor, o los términos están coloca- dio no esta particularmente, tendra que todos los silogismos de esta fi-
atribuye a toda B, y B se atribuye dos de cualquiera otra manera,§ 10. al primero por consiguiente univer- gura son completos, puesto que to-
a toda C, es necesario que A se Llamo mayor el extremo en que está sal, ya sea afirmativo, ya negativo. dos concluyen con los datos priml-
atribuya a toda C. Ya hemos dicho el medio; y menor, el extremo que Supongamos que los términos sean: tivos.
más arriba lo que entendemos por es sujeto del medio. § 11. En efec- animal, hombre, blanco; y entre las § 25. Se ve igualmente que to-
atribuirse a todo. 5 § 5. En igual for- to, sea A atribuible a toda B y B a cosas blancas a que no es atribuible das las especies de conclusiones re-
ma, si A no se atribuye a ninguna alguna C; si atribuirse a todo es lo hombre, tomemos el cisne y la nie- sultan probadas por esta figura;
B, y B se atribuye a toda C, A no que dije al principio, es de necesj. ve. De una parte, el animal se atri- porque en ella se encuentra: ser
se atribuirá a ninguna C. 6 § 6. Pero dad que A lo sea a alguna C. 7 § 12.' buye a todo, y de otra parteno se atribuido a todo, no serlo a ningu-

si el primer término es consiguiente Y si A no se dice de ninguna B, y atribuye a ninguno; de suerte que no, serlo a alguno, no serlo a algu-
a todo el medio, y el medio no per- B se dice de alguna C, es necesario no habrá silogismo. § 20. Suponga- no. § 26. A esto llamo yo la primera
tenece en nada al último térmmo, que A no se diga de alguna C; por- mos también que A no sea atribuida figura.
no habrá silogismo de los extremos; que hemos explicado igualmente a ninguna B, y que B no lo sea a al-
porque no resulta nada necesario lo que entendernos por no atribuir- guna C; admitamos además que los
se a ninguno. En este caso, por tan- CAPITULO 5
de la disposición de estos términos. términos sean: inanimado, hombre
El primer término, en efecto, pue- to, el silogismo será completo.8 § 13. y blanco; tomemos luego entre las
de a la vez estar todo en el último Lo mismo sucedería si B C fuese § 1. Cuando un mismo término
cosas blancas a que no puede atri- se atribuye de una parte a todo el
y no estar nada en él; de suerte que indeterminada, con tal que fuese buirse hombre, cisne y nieve; inani- primer término, y de otra no se dice_
no hay conclusión necesaria, ni par- afirmativa; porque el silogismo per- mado se atribuye de una parte a en manera alguna del segundo, o
ticular, ni universal; y como no hay manecerá siendo el mismo, ya se todo y de otra a ninguno.§ 21. Ade-
ninguna conclusión necesaria, no haga a B e indeterminada, ya se más, como Psta proposición: B no bien cuando a la vez ,oe atribuye a
los dos por entero, o no se dice de
habrá silogismo con estos términos. le haga particular. e,
es atribuible a alguna es indeter-
Sean los términos para la afirma- § 14. Pero si la universal atri- minada; porque desde el momento ninguno de los dos, tiene lugar ]o
·¡ tiva universal: animal, hombre, ca- butiva o privativa está colocada en en que el término no se dice de nin- que llamo la segunda figura. § 2.
ballo; y para la negativa universal: el extremo menor, no habrá silogis· guna cosa o no se dice de todo, se Llamo medio en esta figura al téi-
animal, hombre, piedra. § 7. No ha- mo, aunque por otra parte la pro- está en lo cierto al decir que no se mino que se atribuye a los otros
brá aquí tampoco silogismo cuando posición indeterminada o particular dice de alguna cosa; tomando los dos. Llamo extremos a los términos
el primer término no se da en nin- sea afirmativa o negativa. § 15. Por términos de manera que no se atri- a que el medio es at.ri~uido; extre-
gún medio, ni el medio en ningún ejemplo, si A está o no en alguna buyan a ninguno, no hay silogismo, mo mayor el que esta colocado cer-
término último. Sean los términos B, y B está en toda e, Jos términos como ya se ha dicho; luego es evi- ca del medio, y extremo menor el
de la afirmación: ciencia, línea, me- de la afirmación son: bien, dispo- dente que no habrá silogismo, asen- que está más distante del medio.
dicina; de la negación: ciencia, lí- sición, prudencia; de la negación: tando los términos como se acaba § 3. El medio está colocado fuera
nea, unidad. § 8. Por tanto, cuando bien, disposición, ignorancia. § 16. de indicar; porque lo hubiera habi- de Jos extremos y es el primero en
los términos son universales, se ve Por otra parte, si B no se atribuye do también para los demás. La de- orden. § 4. No habrá, pues, en esta
claramente ios casos en que habrá a ninguna e, y A lo es o no a algu· mostración sería semejante si se su- figura silogismo completo. § 5. Pero
en esta figura silogismo, y aque- na B, :o no lo es a toda B, tampoco pusiese el universal privativo. § 22. el silogismo será aquí posible, sean
llos en que no lo habrá; se ve igual- resultará silogismo en este caso. Los_- No habrá tampoco silogismo si los o no por otra parte universales los
mente que si hay silogismo, los tér- términos de la afirmación universaL dos intervalos son particulares, afir- términos. § 6. Con términos univer-
minos deben necesariamente dispo- son: blanco, caballo, cisne; y de la mativos o negativos, o si uno es sales, habrá silogismo cuando el me-
nerse como hemos dicho; y si se negación universal: blanco, caballo,' afirmativo y otro negativo, o bien dio sea atribuido de una parte .a
ha hecho así, es evidente que el si- cuervo. § 17 . .Los mismos términos si uno es indeterminado y otro de- todo y de otra pa1te a ninguno,
logismo se producirá. pueden tomarse en el caso en que finido; o por último, si ambos son cualquiera que sea ele los dos tér-
§ 9. Pero si de los dos términos A B fuese una proposición indeter· indeterminados. En todos estos ca- minos el privativo. De otra manera
es _universal éste y particular aquél minada. sos. el silogismo es imposible; los no habrá silogisnJO. § 7. Por ejem-
con relación al otro, cuando el uni- § 18. Cuando el universal, sea 10r111inos comunes a todas estas su- plo, si M no es atribuida a ningu-
versal, ya sea afirmativo, ya priva- atributivo, sea negativo, está colo- posiciones pueden ser: animal, blan- na N y es atribuida a toda O, como
tivo, está colocado en el extremo cado en la mayor, y el particular co, hombre; animal, blanco, piedra. hay conversión de la proposicíón
mayor, y el particular afirmativo privativo Jo está en la menor, tam- ~ 23. Es por tanto evidente, en vis- privativa, N no será atribuida a nin-
poco habrá silogismo, ya sea haga ta de todo lo dicho, que cuando el guna M. Pero se supuso que M se
" Modus Barbara, de la mnemotec- silogismo es particular en esta figu- decía de toda O, lueRo N no se dirá
nica escolástica. En Darii. ra. es necesario que los términos de ninguna o. que es lo que ya se
G Silogismo en Celarent. R En Ferio.
76
ARISTÓTELES PRIMEROS ANALÍTICOS 77
ha demostrado.n § 8. Además, si M
es atribuida a toda N y no lo es a efecto, si M no es atribuida a nin- ninguna N, M tampoco será atribui- mo, y que si hay silogismo es de
ninguna O, O no lo será tampoco guna N y sí lo es a alguna O, es de da a ninguna O; pero se ha supues- toda necesidad que los términos se
to que lo era a alguna O. Luego no
a ninguna N, porque si M no lo es necesidad que N no lo sea a algu- den en estas relaciones. § 28. Es evi-
es posible encontrnr términos de este
a ninguna O, O tampoco lo será a na O, porque convirtiéndose la pro- dente además que todos los silogis-
género; pero es preciso demostrar
ninguna M; pero M se la ha supues- posición negativa, N no se dirá tam- mos de esta figura son incompletos,
to atribuida a toda N, luego O no poco de ninguna M; pero como se esto observando que la proposición puesto que todos concluyen median-
lo será a ninguna N, y de esta ma- supuso que M era atribuida a al- es indeterminada. En efecto, puesto te la adición de algunos datos, los
nera volvemos a la primera figura. guna O, N no Jo será a alguna O; que puede decirse también con ver- cuales están, o necesariamente in-
dad que M no es atribuida a algu-
Pero como la proposición negativa porque el silogismo entonces es de na O, hasta cuando no lo es a nin-
cluidos en los términos, o admiti-
se convierte, N no será tampoco la primera figura.U § 16. Además, dos como hipótesis, :::omo en el caso
atribuida a ninguna O, y entonces si M es atribuida a toda N y no lo auna, y como cuando no lo es . a en que demostramos por reducción
el silogismo será el mismo.'" § 9. es a alguna O, es necesario que N ~inguna O, no hay silogismo, es evi- al absurdo. § 29. Se ve, por último,
dente que tampoco lo habrá en el
También por reducción al absurdo no lo sea a alguna O, porque si es
atribuida a toda O, como M lo es a presente caso. § 22. Supongamos en
que en esta figura no hay silogismo
puede probarst: esto. § 10. Es por afirmativo,_ sino que todos son en
seguida que las dos proposiciones
tanto evidente que dispuestos de toda N, es preciso que M sea atri- sean atributivas y que la universal
ella privativos, así los universales .
esta manera los términos hay silo- buida a toda O; pero se ha supuesto ocupe siempre el mismo puesto; por
como los particulares.
gismo, pero no silogismo completo, que no lo era a alguna O. Además, ejemplo, que M sea atribuida a toda
si M es atribuida a toda N y si no
porque la conclusión necesaria no lo es a toda O, resultará este silo- N y a alguna O; N entonces puede CAPITULO 6
se forma únicamente con los datos gismo: que N no es atribuida a toda serlo a toda O o no serlo a ninguna.
primitivos; se necesitan además Los términos de la negación univer- § 1. Cuando, respecto a un mis-
otros elementos. § 11. Pero si M se O. La demostración en este caso es sal son: blanco, cisne, piedra. No lo mo término, los demás términos son,
atribuye a toda N y a toda O, no la misma Y § 17. Si M es atribuida habrá respecto a la afirmativa uni- el uno atribuido universalmente,
habrá silogismo. Sean los términos a toda O y no lo es a toda N, no versal por la razón que se dijo antes, y el otro negado en igual forma, o
habrá silogismo. Sean los términos
de la afirmación: sustancia, animal, y es preciso demostrar esto por lo cuando ambos son o no son univer'
hombre; de la negación: sustancia, para la afirmación: animal, sustan-
indeterminado de la proposición. § salmente atribuidos a este mismo
animal, piedra. Sustancia aquí es el cia, cuervo, y para la negación: a'li- 23. Con la universal unida al extre- término, llamo a esta figura la ter-
término medio. § 12. Tampoco hay mal, blanco, cuervo. § 18. Tampoco mo menor, suponiendo que M no cera. § 2. Denomino aquí medio el
silogismo cuando M no se atribuye lo habrá si M no es atribuida a nin- sea atribuida a ninguna O y que término a que atribuimos los otros
a ninguna N ni a ninguna O, como guna O y si lo es a alguna N. Tér- no lo sea a alguna N, N entonces dos; extremos, los términos atribui-
cuando los términos para la afirma- minos de la afirmación: animal, sus- puede serlo a toda O o no serlo a dos; extremo mayor, el que está más
ción son: línea, animal, hombre; tancia, piedra; de la negación: ani- ninguna O. Términos de la afirma- distante del medio, y extremo menor
para la negación: línea, animal, pie- mal, sustancia, ciencia. § 19. Así, ción: blanco, animal, cuervo; de la el que está más próximo. § 3. El
dra. § 13. Es por tanto evidente que pues, siendo lo universal de forma negación: blanco, piedra, cuervo. § medio está fuera de los extremos, y
para que haya silogismo con térmi- opuesta a la de lo particular, ya se 24. Pero si las proposiciones son por el puesto que ocupa es el últi-
ha dicho cuándo habrá silogismo y
nos universales, es preciso que estos cuándo no. atributivas, los términos de la nega- mo. § 4. En esta figura tampoco hay
términos estén dispuestos como he- ción serán: blanco, animal, nieve, silogismo completo. § 5. Pero el si-
mos dicho en un principio, porque § 20. Pero si las dos proposicio-
v de la afirmación: blanco, animal, logismo es posible, ya estén los tér-
no se obtiene conclusión necesaria nes son de la misma forma, ambas cisne. § 25. Es claro por tanto que minos unidos al medio universal-
si lo están de otra manera. privativas o ambas afirmativas, no
cuando las proposiciones son de la mente, ya no lo estén. § 6. Siendo,
§ 14. Si el medio sólo es uni- habrá silogismo. § 21. Supongamos misma forma, y son la una univer- por tanto, los términos universales;
versal en uno de los extremos, cuan- primero que son privativas, y que sal v la otra particular, no hay si- por ejemplo, siendo P y R atribui-
do lo es en la mayor, sea afirmati- lo universal esté unido al extremo logismo posible. § 26. Tampoco le das a toda S, resultará este silogis-
vamente, sea privativamente, y en mayor; por ejemplo, que M no sea hay si el medio es o no es atribuido mo: que P es atribuida necesaria-
la menor es particular y en oposi- atribuida a ninguna N y que no lo particularmente a uno y otro extre- mente a alguna R; porque convir-
ción con el universal, entendiendo sea a alguna O. N pued~igualmen­ mos, o bien si particularmente lo es tiéndose la proposición universal
por estar en oposición el caso en te serlo a toda O o no serlo a nin- al uno y no al otro, o bien si no afirmativa, S será atribuida a algu-
que siendo lo negativo lo universal guna. Términos de la negación uní-- lo es a ninguno de los dos por en- na R; mas puesto que P se dice de
sea lo particular afirmativo, o bien versal: negro, nieve, animal. No es tero, o si lo es de una manera inde- toda S, y S de alguna R, hay nece-
que siendo lo universal afirmativo posible encontrar términos para la terminada. Términos comunes en to- sidad de que P sea atribuida a al-
lo particular sea negativo, entonces, afirmación universal, puesto que M dos estos casos: blanco, animal, guna R; y entonces el silogismo se
digo, es necesario que el silogismo es a la vez atribuida a alguna O, y hombre; blanco, animal, inanimado. forma en la primera figura. Tam-
sea particular negativo. § 15. En no lo es a alguna otra O, porque si ~ 27. En resumen, se ve que, bién se puede hacer esta demostra-
N lo es a toda O, y M no lo es a
" En Cesare. cuando los términos son los unos ción por reducción al absurdo y por
11
10En Camestres. Festino reducido a Ferio. respecto de los otros lo que se ha la exposición; porque siendo atri-
'~ Baroco reducido a Barbara. dicho, hay necesariamente silogis· buidos los dos términos a toda S.
,,.
.

78 ARISTÓTELES PRIMEROS ANALÍTICOS 79


si se toma una de las SS, N por será a alguna R."'~ 13. En seguida,
ejemplo, P y R serán atribuidos a si R es atribuida a alguna S, y P a primera figura. convirtiendo la pro-
posición R S.'' § 18. Con la menor CAPITULO 7
esta S, de suerte que P lo será a algu- toda S, P será necesariamente atrj.
na R.'" § 7. Si R se atribuye a toda huida a alguna R.!'' El modo de privativa no habrá silogismo. Tér-
minos de la afirmación: animal, § l. No es menos evidente que
S, y P a ninguna S, resultará este demostración en este caso sería el en todas las figuras, en el caso en
silogismo: que necesariamente P no mismo. § 14. Lo mismo se puede hombre, salvaje; y de la negación:
animal, ciencia, salvaje; el término que no haya silogismo, si los dos
será atribuida a alguna R. El mis- demostrar por reducción al absurdo términos son afirmativos o privati-
mo modo de demostración sería po- y por la exposición, como en los rnedio en ambos es salvaje. § 19.. Si
]os dos términos son privativos, y el vos, o ambos particulares, no hay
sible convirtienC..:: la proposición casos precedentes. § 15. Pero, si uno consecuencia necesaria. § 2. Pero si
R S; y podría ..demostrarse igual- de Jos términos es atributivo v el uno es universal y el otro particu-
iar, no habrá tampoco silogismo. uno es atributivo y el otro privativo,
mente por reducción al absurdo otro privativo, y el atributivo es y el privativo se toma universalmen-
como en los casos precedentes. 14 ~ Con una menor universalmente uni-
el universal con el menor afirmati- te, hay siempre silogismo del peque-
8. Si R no se atribuye a ninguna S, vo, habrá silogismo. En efecto, si da al medio, los términos de la ne·
gación serán: animal, ciencia, sal- ño extremo, que es atribuido al
y P lo es a toda S, no habrá silogis- R es atribuida a toda S, y P no lp grande. § 3. Por ejemplo, si A es
mo. Términos de la afírmación: ani- es a alguna S, P necesariamente no vaje; y de la afirmación; animal,
hombre, salvaje. § 20. Si, por lo atribuida a toda B o a alguna B, y
mal, caballo, hombre; de la nega- Jo será a alguna R; porque si Jo
contrario, la mayor es universal y B no lo es a ninguna e; pudiéndose
ción: animal, inanimado, hombre. fuese a toda R. y R lo fuese a toda convertir las proposiciones, es nece-
s 9. Si los dos términos no son atri- S. P igualmente· lo sería a toda S, la menor particular, los términos de
la negación serán: cuervo, nieve, sario que e no sea atribuida a algu-
buidos a ninguna S, tampoco habrá lo cual es contrario a lo supuesto. na A. § 4. En igual forma, en todas
silogismo. Términos de la afirma- Esto mismo se puede demostrar sin blanco; mas los de la afirmación
no pueden encontrarse, si R se atri- las demás figuras el silogismo se ob-
ción: animal, caballo, inanimado; emplear la reducción al absurdo, SU· tiene siempre por la conversión.
de la negación: hombre, caballo, in- buye a tal S y no a tal otra; porque
poniendo una S a la cual P no es
si P es atribuida a toda R, y R lo
§ 5. También es evidente que la
animado: siendo el inanimado el atribuida.'' § 16. Con la mayor atri· proposición indeterminada, tomada
término medio. ~ 1O. Estos son Jos butiva no habrá silogismo; por
es a alguna S, P Jo será igualmen-
en lugar de la proposición particu- ·
casos en que, en esta figura. habrá te a alguna S; pero se había su-
ejemplo, si P es atribuida a toda lar atributiva, dará siempre un silo-
o no silogismo con términos univer- puesto que no lo era a ninguna. Es
S, ':l R no lo es a alguna S. Térmi- gismo igual a ella misma en todas
sales. En efecto, siendo los dos tér- preciso probar también esto por el
nos de la afirmación universal: ani- las figuras.
minos atributivos, resultará este si- carácter indeterminado de la pro-
mado, hombre, animal. Para la ne- § 6. Es igualmente claro que to-
logismo: que uno de los extremos gación universal, no se pueden en- posición. dos los silogismos incompletos se
será atribuido particularmente al 8 21. Tampoco es posible el si-
contrar términos, puesto que R es logismo si uno y otro extremo son completan por la primera figura,
otro extremo. Cuando son privati- atribuida a tal S y no a tal otra; porque todos concluyen, Íl ostensi-
atribuidos o no lo son particular-
vos, no hay silogismo; pero cuando porque si P es atribuida a toda S, y blemente, o por reducción al ab-
mente al medio; si el uno lo es y
el uno es privativo y el otro afirma- R a alguna S, P lo será igualmente surdo, y de ambos modos es la pri-
el otro no lo es; si el uno lo es par-
tivo, si es el mayor el privativo y el a alguna R; pero se había supuesto ticularmente al medio y el otro no mera figura la que ~e produce. Si
otro afirmativo, habrá este silogis- que P no era atribuida a ninguna lo es a todo medio; o bien si las se completan ostensib~emente, vie-
mo: que uno de los extremos no R. Es preciso proceder aquí como nen a concluir por la conversión, y
será atribuido particularmente al proposiciones son indeterminadas.
en los casos anteriores; porque como Términos comunes en todo~ estos hemos visto que la conversión daba
otro extremo; de otra manera no no ser atribuido a alguno es indeter· siempre la primera figura. Si se de-
habrá silogismo. casos: animal, hombre, blanco; ani-
minado, se está en lo cierto al decir, muestran por reducción al absurdo,
~ 1 1. Cuando, con relación al
mal, inanimado, blanco.
que lo que no es atribuido a nin- § 22. Tales son evidentemente el supuesto erróneo que se forma
medio, uno de los términos es uni- guno no es U.1mpoco atribuido a da el silogismo en la primera figu-
las condiciones mediante las que
versal y el otro particular, si ambos alguno; ahora bien. cuando no se ra. Sea, por ejemplo, un silogismo
en esta figura el silogismo es posi-
son atributivos, hav necesariamente atribuía a ninguno, no había silo- ble o no lo es. Si los términos están de la última: si A y B son atribuidas
silogismo, cualquiera que sea por gismo: luego es evidente que en este dispuestos como se ha dicho, habrá a toda e, A Jo es tamhién a alguna
otra parte el término que es uni- caso tampoco lo habrá. ~ 17. Si el n_ecesariamente silogismo; y si hay B, porque sr A no lo e:' a ninguna
versal.~ 12. Luego siR es atribuida privativo es el universal, y el par- B, y B no lo fuese a too'· C, A no
s!logismo, Jos términos serán nece-
a toda S, y P Jo es a alguna S. ne- li-:ubr es <tfirmati;o. con Úd que: la sariamente lo que se ha dicho. § 23. lo sería a ninguna e, y se había su-
J~ cesariamente P lo será a alguna R. mayor sea privatin1 y la menor atri· puesto que se atribuía a toda C. Y
Por la conversión de la afirmativa,
Es evidente además que en esta fi-
butiva. habrá silogis.mo; porque, si gura todos los silogismos son incom- lo mismo sucede en todos los demás
S lo será a alguna P; y puesto que !' no es atribuida a ninguna S, y R casos.
pletos; porque no concluyen si no
R lo es a toda S, y S a alguna P. R lo es a alguna S. P no lo será a al- ~ 7. También se pueden reducir
se les añade algún dato nuevo. § 24.
lo será igualmente a alguna !', de ¡!_una R: y de nuevo se tendrá la Se ve, por último, ouc no es posible todos los silogismos a los silogismos
donde resulta que 1' igualmente lo en esta figura obtener silogismo uni- universales de la primera figura.
,_-, Disamis reducido a /)arii. Y<::rsal, ni afirmativo, ni privativo. ~ 8. Por lo -pronto, los de la segun-
1
" Darapti reducido a Darii. 1
'; Datisi reducido a !Jurii. da se completan evidentemente por
1
' Fc/apton reducido a Ferio. 1
' Bocurdo reducido a fiar/Jaro. aquéllos, aunque no todos de la mis-
'' rrrison reducido a Ferio.
80 ARISTÓTELES PRIMEROS ANALÍTICOS SI

ma manera, sino los universales por de este: término; y si se concluye lo Y así, por Jo pronto, sup()ngamos
la conversión del privativo, y cada CAPITULO S necesario en cuanto ¡¡] término ex- que lo universal es necesario. y que
uno de los particulares por la re- puesto de esta manera, será igual- A sea necesariamente atribuida a
ducción al absurdo. ~ 9. En cuanto ~ l. Como son cosas muy úife. mente posible respecto de una par- toda 13, y que B lo sea simplemente
a los silogismos particulares de la rentes: existir simplemente, existir te del primer término; porque el a alguna C; es preciso entonces que
prime~a f_igura, éstos so!l completos necesariamente y existir de una ma- que se expone es precisamente una A lo sea necesariamente a 3lguna
por s1 m1smos; pero aun ser1a po- nera contingente, puesto que mu." pal'te de éL Por lo demás, cada C; porque C es sujeto de ll_. y se
sible demostrarlos, reduciéndolos al chas cosas existen sin existir nece- uno de los dos silogismos se forma suponía que A era atribuida necesa-
absurdo en la segunda figura. Por saria, y otras no existen ni necesaria en la figura que le es propia. riamente a toda B. § 7. Lo mismo
ejemplo, si A ~s atribuida a toda ni absolutamente, pero pueden exis- sucede si el silogismo es pr:ivativo,
B y B a alguna C, A Jo será igual- tir; se concibe sin dificultad, que el y la demostración será carnplcta-
mente a alguna C, porque si no lo silogismo será en cada uno de estos. CAPITULO 9 mente iguaL ~ S. Pero, si es la par-
es a ninguna C y lo es a toda B, B casos también diferente. y que los ticular la necesaria, la conclusión no
no lo será tampoco a ninguna C; términos no serán semejantes. Y así. ~ l. Algunas veces sucede tam" será de lo necesario; porque esto no
pero esto no lo -sabemos más que un silogismo se compondrá de tér- · bién, que siendo necesaria sólo una tiene nada de absurdo, como;, no Jo
por la segunda fi!!ura. La demostra- minos necesarios, otro de términos de las proposiciones, el silogismo lo tiene respecto de los silogismos uni-
ción sería también la misma para el absolutos, y otro, por último. de tér- es igualmente; pero no Jo ha de ser versales. ~ 9. La misma regla debe
privativo; porque si A no es atribui- minos contingentes. 1 " indiferentemente una de las dos pro- observarse en cuanto a Jos silogis-
da a ninguna B y B es atribuida a ~ 2. En cuanto a las proposicio- posiciones, sino que es preciso que mos particulares privativos. Sean
alguna C, A no lo será tampoco a al- nes necesarias, sucede poco más o lo sea la mayor. ~ 2. Por ejemplo, los términos: movimiento, animal,
guna C, porque si es atribuida a menos con ellas Jo que con las pro- si se supone que A es o no es atri- blanco.
toda C y no lo es a ninguna B, B posiciones de existencia absoluta; buida necesariamente a B, y que B
no lo será tampoco a ninguna C, y en efecto, estando dispuestos los tér- lo es simplemente a e, con proposi- CAPITULO 10
ésta es precisamente la figura me- minos del mismo modo, el silogismo ciones formadas de esta manera, A
se producirá y no se producirá igual- será o no será atribuida necesaria- ~ l. En la segunda figun. :-,[ la
dia. Por tanto, como todos los silo-
gismos de la figura media son re- mente, ya se trate de la simple exis- mente a e; porque, siendo o no proposición privativa es necesaria,
ducidos a los silogismos universales tencia, ya de la existencia necesaria siendo A atribuida necesariamente la conclusión será igualmente de lo
de la primera, y los silogismos par- afirmada o negada. La única dife- a toda B, y siendo C una de las B, necesario: si es la afirmativa la ne-
ticulares de la primera son reduci- rencia es, que a Jos términos se aña- es evidente que e revestirá necesa- cesaria. la conclusión no I<J ser!i.
dirá que la cosa existe o no existe riamente una u otra de estas formas. ~ 2. Supongamos en primer lugar
dos a los de la figura media, es cla-
ro igualmente que los silogismos necesariamente. § 3. El privativo, ~ 3. Pero si A B no es necesaria, y que la privativa es necesaria, y que
particulares de la primera serán re- en efecto, se convierte absolutamen- B e lo es, la conclusión HO será de A no puede ser atribuida a ninguna
te lo mismo; y conservaremos aquí. lo necesario; porque si Jo fu ese, A B, y lo sea si m plemcnte a C; como
ducidos a los silogismos univers¡¡Jes
en un sentido completamente aná- sería necesariamente atribuida a al- la proposición privativa se c.;,nvier-
de esta misma figura. § 1O. Por úl-
logo, las expresiones: estar en la guna B, en la primera y en la ter- te, B no puede serlo ya a ninguna
timo, los silogismos de la tercera, si totalidad, ser atribuido a todo. En A, pero A !o es a toda C: !u-c:go R
los términos son universales, se cera figura, lo cual es falso; porque
los demás casos se demostrará la B puede ser tal cosa que A no puede no puede serlo a ninguna e: porque
completan inmediatamente por es-
tos mismos silogismos. ~ 11. Y si conclusión de lo necesario precisa- serlo de ninguna manera. Puede ver- e es sujeto de A. ~ 3. Lo misrno SU·
mente de la misma manera, es de- se además, atendiendo sólo a los cede también si se supone C priva-
los términos son particulares, se cir, empleando la conversión, como tiva. En efecto, si A no puede ser
completan por los silogismos par- términos, que la conclusión no será
se ha hecho respecto de las conclu- de lo necesario; por ejemplo, sea A atribuida a ninguna c. e no puede
ticulares de la primera figura, redu- siones de existencia absoluta. Pero, serlo a ninguna A; pero· A lD es a
movimiento, B animal y C hombre;
ciéndose éstos a Jos universales. Y en la figura media, cuando la uni- toda B. de suerte que e no puede
el hombre es necesariamente ani-
así a ellos se reducirán también los versal es afirmativa y la particular mal; pero el animal no se mueve serlo a ninguna B; y aquí s10 pre-
silogismos particulares de la terce- es privativa; y en la tercera, cuan- necesariamente, como tampoco el senta de nuevo la primera fi;gura:
ra figura. § 12. Luego, en resumen, Juego B no podrá ser atribuid:; tan1·
do la universal es afirmativa y la hombre. ~ 4. Y lo mismo sucederá
todos los silogismo~ pueden redu- particular es privativa, la demos- suponiendo A B privativa; porque poco a e; porque aquí la conversión
cirse a los silogismos universales de tración no se hará del mismo modo; la demostración sería igual. ~ 5. En es igualmente posible. ~ 4. Si es la
la primera figura. sino que entonces será preciso ex- cuanto a Jos silogismos particulares, proposición atributiva la necesaria.
~ 13. Ahora sabemos ya cómo poner un término, al cual ni uno ni la conclusión no será de lo neccsa·
si la proposición universal es nece-
se forman los silogismos que afir- otro de los extremos se atribuyan, saria, la conclusión será de lo ne- rio. En efecto, ~upongamos que .4
man o niegan simplemente la exis- y construir el silogismo con rela- cesario igualmente; cuando, por lo sea atribuida necesariamente a toda
tencia. Hemos visto primero cada ción a él; porque habrá entonces contrario, es la proposición particu- B, y que no lo sea simplcmclte a
uno de ellos en una misma figur¡¡, conclusión de lo necesario respecto lar la necesaria, la conclusión no es ninguna C. convirtiendo la p•ivati-
y después sus relaciones cuando son ya necesaria, ya sea privativa o afir- Vll, se obtiene la primera fi~ra:
figuras diferentes. 1
" Véase cap. 2 de este libro. mativa la proposición universal. ~ 6. pero se ha demostrado qtJc, cu<muo
i PRIMEROS ANALÍTICOS 83
1,,,., 82 ARISTÓTELES
ninguna C; A necesariamente tam- la necesaria, la conc,usión no será
la proposición privativa en la ma- § 9. Supongamos ahora que la poco lo será á alguna B; porque B de lo necesario. § I l. Sea, por ejem-
yor no es necesaria, la conclusión proposición atributiva es la univer- es sujeto de C. !§ 5. Si la necesa- plo, B C particular y necesaria, y
no es tampoco de lo necesario; lue- sal y necesaria, y que la afirmación ria es la atributiva, la conclusión no sea A atribuible a toda C, pero no
go no lo será tampoco en el caso va unida a B. Si A es necesariamen- será de lo necesario. Sea, por ejem- necesariamente, haciendo la conver-
que aquí se supone. § 5. Además, si te atribuida a toda B, y no lo es a plo, B C atributiva y necesaria, y sión de B C, se vuelve a la primera
alguna C, es evidente que B no lo
1 la conclusión es de lo necesario, tie-
ne esta forma: C no es necesaria-
mente atribuida a alguna A; porque
será a alguna C, pero no necesaria-
mente; porque aquí los términos
A C privativa y no necesaria; con-
virtiéndose la afi¡mativa, e será
atribuida necesariamente a alguna
figura; y la proposición universal
no es necesaria, sino que es la par-·
ticular la que lo es. Con proposicio-
si B no lo es necesariamene a nin- útiles para la demostración serán B; de suerte que, si A no lo es. a nes de este género, la ·conclusión no
guna e, e no lo será necesariamente los mismos que en los silogismos ninguna C, y C lo es a alguna B, A era de lo necesario; ~ tampoco lo
a ninguna B; pero es necesario que universales. § 10. Pero aún en el no lo será tampoco a alguna B, pero es en este caso. ~ 12. Puede verse
B lo sea a alguna A, puesto que A caso en que la proposición privati· no necesariamente; porque se ha de-
!1 esto examinando solamente los tér-
era necesariamente atribuida a toda va necesaria es particular, la con- mostrado, en la primera figura, que minos: sea A vigilia, B bípedo y C
clusión no será de lo necesario; por
1

8: luego es necesario que C no sea
atribuida a alguna A; si bien nada lo demás la demostración tendría
si la proposición privativa no es ne-
cesaria, la conclusión tampoco es de
animal; es necesario que B sea atri-
buido a alguna C; pero A puede
obsta a que se tome A de tal mane- lugar con los mismos términos. lo necesario. § 6. Esto, por lo de-
1 serlo a toda C, y A no lo es nece-
ra que pueda ser atribuida a toda más, puede hacerse evidente sólo en sariamente a B; ·porqu~ no es nece-
11,¡ C. § 6. Es posible también, median- vista de los términos mismos. Por sario que algún bípedo esté dormi-
te tan sólo exposición de los térmi- CAPITULO 11 '· ejemplo, sea A bueno, B animal y do o despierto. ~ U. Esto mismo
'! nos, demostrar que la conclusión no
§ l. En la última figura, siendo
e caballo: puede suceder que bue- podría demostrarse ea vista de los
es absolutamente de lo necesario, y no no sea atribuido a ningún ca- términos, aun cuando la proposición
que sólo es de lo necesario con las los términos universales con rela- ballo; pero animal lo es necesaria-
ción al medio, y siendo atribuidas A C fuese particular nc~esaria.
condiciones que quedan sentadas. mente a todo caballo: sin embargo, § 14. Supóngase <Jhora uno de
Sea, por ejemplo, A animal, B hom- las dos proposiciones, basta que una no es necesario que algún animal
de las dos, indiferentemente, sea ne- los términos atributivo y el otro pri-
bre, e blanco, y sean las proposicio- no sea bueno, puesto que es posi- vativo; si el universal es privativo
nes de la misma forma; es posible cesaria, para que la conclusión sea ble, por el contrario, que todo ani-
también de lo necesario. Siendo la y necesario, la conclus:ón será igual-
que animal no se atrib_uya a ningún mal sea bueno; o bien, si esta últi-
,,¡:; ser blanco; hombre entonces no lo una privativa y la otra atributiva, ma suposición es admisible, es pre-
mente de lo necesario. For ejemplo,
si A no puede ser atribuida a nin-
il será tampoco a ningún ser blanco, si es la privativa la necesaria, la " ciso tomar otro término, como dor-
conclusión será igualmente de lo ne- guna C, y B es atribuica a alguna
fl pero no necesariamente; porque pue- mir o velar, atributos de que todo C, es necesario que A no lo sea a
tj de suceder que el hombre se haga cesario; y no lo será, si es la a tri- ·
;:¡ animal es susceptible. § 7. Se ve, alguna B. ~ 15. Si la ;¡firmativa es
blanco, pero no en tanto que animal butiva la necesaria. § 2. Suponga- pues, en qué casos la conclusión
l¡ mos primero que las dos proposi~ la necesaria, ya sea u1ivcrsal ya
no convenga a ningún ser blanco. será de lo necesario, cuando los dos particular, o si la privaliva es pa~­
i:J Una vez admitidas estas condicio- ciones sean atributivas, y que A y términos son universales relativa-
p nes,· la conclusión será de lo nece- B sean atribuidas a toda C, y que mente al medio.
ticular. la conclusión no será de lo
A e sea necesaria; puesto que B es necesario. Por lo demú. diremos
sario, pero no lo será absolutamente ~ 8. Supóngase ahora que uno
hablando. atribuida a toda e, e igualmente lo de los términos es universal y el
aquí lo que hemos dicho respecto
será a alguna B, porque la proposi- de los casos anteriores. Sean los tér-
§ 7. Lo mismo sucederá respec- otro particular; siendo las dos pro- minos, cuando el unív,_:rsal atributi-
to de los silogismos particulares. ción universal se convierte en par- posiciones atributivas, cuando el
ticular. ;Y así, siendo A atribuida vo es necesario: vigilia :Jnimal, hom-
Aquí también, cuando la proposi- universal es necesario, la conclu- bre, tomando hombre por término
ción privativa es universal y nece- necesariamente a toda e, y e a al- sión es igualmente de lo necesario.
guna B. necesariamente A !o será a medio; y cuando el necesario es el
saria, la conclusión será igualmen- La misma demostración precedente particular atributivo: -vigtlia, animal.
te de lo necesar,io. Si, por el contra- alguna B; porque B es sujeto de C.· tiene lugar aquí; porque la particu-
De esta manera volvemos a la pri- blanco. En cf ecto, es necesario que
rio, es la proposición atributiva la
mera figura. § 3. De la misma ma-
!ar atributiva puede convertirse animal se atribuya a <JlgLín ser blan-
que es universal y necesaria, y la 1guolrncnte: luego si B es necesaria- co; pero vigilia puede 10 sedo a
privativa es particular y no necesa- nera se demostrará si es B C la ne- mc:lte atribuida a toda C. y A es
cesaria; parque C puede convertir- ninguno: y tampoco es ncce~ario
ria, la conclusión no será de lo ne- suicw de e es necesario · nuc B que vigilia no lo sea a algún animaL
cesario. § 8. Sea, pues, la proposi- se en alguna A; de suerte que si B se <itribuya 'a alguna A; p~ro si
es atribuida necesariamente a toda Para el caso en que la proposición
ción privativa la universal y nece- !3 lo es a alguna A, es necesario particular privativa es ,E:esaria, los
saria: que A, por ejemplo, no pueda C, y C lo es a alguna A, B lo será Igualmente que A Jo sea a alguna
necesariamente a alguna A. § 4. Por términos serían: bípedD, movimien-
ser atribuida a ninguna B, pero que 13; porgue tiene aquí lugar la con- to, animal. óiendo animal e~ términv
lo sea a alguna e, pudiendo la pri- otra parte, se:m A C privativa Y versión. ~ g_ Lo mismo sería si 11 C medio.
vati·:a convertirse, B no podrá serlo B C afirmativa. y sea la privativ~ fuese I1l~ccsaria al mismo tiempo
tampoco a ninguna A: pero ;\ lo es necesaria: convirtiendo la afirmati- 9uc es universal; porque B es su-
a alguna C, luego 13 neL'CSariamente va. e será atribuida a alguna B; ¡eto de C. ~ 1O. Si es la particular
no lo es a alguna C. pero A necesmiamcnte no lo es a
J,
84 ARISTÓTELES
PRIMEROS ANALÍTICOS 85
sas, en efecto, es preciso que haya
CAPITULO 12 afirmación o negación. Por tanto, que depende del azar. En efecto, forma del silogismo; porque en este
lo contingente será no necesario, nada de esto existe por naturaleza caso son ambas proposiciones con-
~ l. Es por tanto evidente que y lo no necesario será contingente."" de una manera dada más bien que tingentes; pero cuando A puede atri-
no hay silogismo absoluto sino en § 4. Debe observarse que todas las de la manera contraria. § 6. Cada buirse a la cosa de que simplemen-
q uno de estos dos contingentes se te se dice B, una de las proposicio-
'1;¡ tanto que las dos proposiciones son proposiciones de lo contingente pue-
absolutas; mas para que haya silo- den convertirse unas en otras. Quie- convierte con las proposiciones nes es absoluta y otra contingente.
1
1; gismo de lo necesario basta tan sólo ro decir con esto, no que las afir- opuestas, pero no de la misma ma- Debemos comenzar aquí, como lo
que una de las dos sea necesaria. mativas se conviertan en negativas, nera. Lo contingente que es natural hemos hecho' en otra parte, por las
§ 2. En ambos casos es indispensa- sino que todas aquellas que tienen se convierte en contingente que no proposiciones de forma semejante.
ble que siendo privativos o afirma- la forma afirmativa se convierten existe necesariamente; por esto es
tivos los silogismos, una de las pro- mediante la oposición: por ejemplo, posible que el hombre no encanez-
posiciones sea igual a la conclusión. poder ser se convierte en poder no ca; el contingente indeterminado se CAPITULO 14 22
Al decir igual, entiendo que si la ser, poder ser de todo en poder no cG:wierte en contingente que no lo
1' conclusión es absoluta, una de las ser de nada, o en poder no ser de es m3s de una manera que de otra. § l. Cuando A puede ser atri-
proposiciones sea igualmente abso- todo, y poder ser de algo en poder no ~ 7. Nc hay ciencia ni silogismo de- buida a toda B, y B puede serlo a
luta, y que si la conclusión es de ser de todo. El mismo método es mostrativo con los contingentes in- toda C, se tendrá este silogismo com-
Jo necesario, una de las proposicio- aplicable a los demás casos. En efec- determinados, porque el término me- pleto: A puede serlo a toda C. Esto
nes lo sea igualmente. ~e 've asimis- to, no siendo lo contingente necesa- dio entonces no es cierto; pero los es claro en vista de la definición
mo que la conclusión no será ni de rio, y pudiendo lo no necesario no hay con los contingentes naturales, misma de lo contingente; porque
Jo necesario ni absoluta, a menos ser, es claro que si A puede ser atri- v casi todas nuestras indagaciones y en este sentido decíamos: poder ser·
que una de las proposiciones sea buida a B, puede igualmente no ser- iodos nuestros pensamientos no tie- atribuido a todo. § 2. En igual for-
necesaria o absoluta. § 3. Esto es, lo; y que si puede serlo a toda B, nen relación sino con los contin- ma, si A puede no ser atribuida a
sobre poco más o menos, lo que te- puede igualmente no serlo a toda B. gentes de este último género. Los ninguna B, y B puede serlo a toda
níamos que decir sobre lo necesario El mismo razonamiento puede apli- otros contingentes pueden muy bien C, el silogismo será que A puéde
y sobre la diferencia que lo separa carse a las afirmativas particulares, producir el silogismo, pero no es no serlo a ninguna C; porque decir
de lo absoluto. en las que la demostración sería por en ellos donde se suele buscar. que A podía no serlo a la cosa a
completo semejante. Esto consiste ~ 8. Todo esto, por lo demás, la que podía serlo B, era no omitir
en que la? proposiciones de este gé- recibirá mayor explicación en lo ninguno de los posibles sujetos de
CAPITULO 13 nero son afirmativas y no negativas, que sigue. Por ahora nos limitare- B. § 3. Cuando A puede ser atribui-
y que el verbo poder ocupa aquí mos a decir en qué casos, cómo, y da a toda B, y B puede no serlo a
~ 1. Después de lo dicho, trate- exactamente el puesto mismo del con qué ·elementos se forma el silo- ninguna e,no hay silogismo con las
mos de lo contingente y digamos verbo ser, como ya se ha dicho pre- gismo de las proposiciones contin- proposiciones primitivas; pero si se
cuándo, cómo, y con qué elementos cedentemente. gentes."1 § 9. Por lo pronto, esta convierte la proposición B C según
habrá silogismo. § 2. Ser contingen- § 5. Sentado esto, observemos proposición: es posible que tal cosa la regla de lo contingente, el silo-
te y contingente se dicen de una también que lo contingente tiene se diga de tal otra, presenta dos sig- gismo se hace lo que era antes. -En
cosa que no es necesaria, pero cuya dos significaciones. De una parte es nificaciones, puesto que expresa a efecto, puesto que B puede no ser
suposición no implica ninguna im- lo que es más habitual, pero sin la vez bien que esta otra cosa exis- atribuida a ninguna e, puede igual-
posibilidad; porque si decimos que carácter de necesidad: por ejemplo, te, o bien que puede existir. Y así mente serlo a toda C, que es lo que
lo necesario mismo es contingente, el encanecer el hombre, su creci- esta proposición: A puede decirse se dijo más arriba. Y así, pudiendo
es por homonimia. § 3. Que lo con- miento, 'SU decaimiento, y en gene- de aquello de que se dice B; indica B ser atribuida a toda C, y A igual-
tingente es esto que decimos, puede ral todo lo que está en el ordeon de igualmente o la cosa de que se dice mente a toda B, el silogismo resulta
verse sin dificultad en las negacio- la naturaleza; porque nada de esto B o la cosa de que se puede decir. también igual. § 4. Lo mismo sería,
nes y afirmaciones opuestas. Y así es de una necesidad constante, pues- Por lo demá:, esta proposición A si la negación fuese unida al con-
estas enunciaciones: no es posible to que el hombre no existe siempre; puede decirse de aquello de que se tingente en las dos proposiciones.
que esto sea, es imposible que esto pero desde el momento que el hom- dice B, equivale absolutamente a Quiero decir, por ejemplo, que A
sea, es necesario que esto no sea; bre existe, o es esto de necesidad, esta: A conviene a toda B. Luego puede no ser atribuida a ninguna
o son proposiciones equivalentes, o o por lo menos lo es ordinariamen- evidentemente, esta proposición: B, y B a ninguna C. Con las propo-
por Jo menos son correlativas las te. Por otra parte, lo contingente es puede suceder que A sea atribuida siciones primitivas es cierto que no
unas respecto de las otras. Luego también lo indeterminado, que pue- a toda B, tiene dos sentidos. Veamos se obtiene silogismo; pero, convir-
también las proposiciones opuestas de existir o no existir. Por ejemplo, en primer lugar el caso en que B tiéndolas, se encuentra de nuevo el
a éstas: es posible que esto sea, no que el animal se mueva, o que so- P~cda decirse de la cosa de que se mismo silogismo que antes. ·
es imposible que esto sea, no es ne- brevenga un temblor de tierra mien- dice C, y A de la cosa de que se dice § 5. Es, por tanto, evidente que,
cesario que esto no sea, o son equi- tras se mueve; y en general todo lo B; Y averigüemos la naturaleza y la suponiendo la negación unida, sea
valentes, o por lo menos se encade-
nan mutuamente. En todas las co- '0 Véase Peri hermeneias, cap. 9. " Véase Segundos Analíticos, libro "" Los capítulos 14-26 se ocupan d~
1, cap. 6. los silogismos modales.

·~
86 ARISTÓTELES
PRIMEROS ANALÍTICOS 87
al extremo menor, sea a las dos pro- mer término no es a la vez contin-
posiciones, o no hay silogismo, o sición del extremo menor es la con- que la regla es la misma para to-
gente respecto de ningún último, y dos. § 8. Además, cuando decimos
por lo menos, si le hay, no es com- lo es necesariamente respecto de tingente, todos los silogismos serán
pleto, puesto que la conclusión ne- incompletos; y los privativos serán, que existiendo A. B existe igualmen-
todo. Los términos comunes de to- te, no debe suponerse, que porque
cesaria sólo se obtiene por conver- dos estos casos son, en cuanto a la no de lo contingente, según la de-
sión. finición, sino de lo necesario, di- exista A, B existirá precisamente;
conclusión afirmativa de lo necesa- atendiendo que es imposible dedu-
§ 6. Si una de las proposiciones rio: animal, blanco, hombre; y en ciéndose ya de ninguno, ya no de
es universal y la otra particular, su- todo. En efecto, si una cosa no se cir nada de necesario de la existen-
cuanto a la conclusión negativa de cia de un solo objeto, porque se ne-
poniendo la universal en el extremo lo contingente: animal, blanco, ves- dice necesariamente de ninguna
mayor, el silogismo será completo. otra, o no se dice necesariamente cesitan por lo menos dos; por ejem-
tido. Se ve, por tanto, que, cuando plo, cuando las proposiciones son
§ 7. Porque, si A puede ser atri- los términos están en esta posición, de toda otra cosa, decimos que pue-
buida a toda B, y B a alguna C, A de suceder que no se atribuya a nin- lo que hemos dicho para formar el
no hay silogismo; porque todo silo- silogismo. Se ha visto, en efecto,
puede igualmente serlo a alguna C. gismo concluye, o que la cosa exis- guna, o que no lo sea a toda esta
cosa. § 2. Supongamos que A, por que siC es atribuida a D, y D a F,
Estd es evidente en vista de la mis- te simplemente,· o que existe necesa- C lo será también de toda necesi-
ma definición que se ha hecho de: riamente, o que puede existir. Pero ejemplo, pueda ser atribuida a toda
poder ser atribuido a todo. § 8. En B, y que B lo sea simplemente a dad a F. Suponiendo que ambos su-
en este caso el silogismo no conclu- puestos son posibles, la conclusión
igual fonna, si A puede no ser atri- ye ni en la existencia simple, ni en toda C. Siendo C sujeto de B, y pu-
diendo A ser atribuida a toda B, es será también posible. Luego si se
buida a ninguna B, y B puede serlo la existencia necesaria, porque el
evidente que A puede serlo igual- supone que las proposiciones están
a alguna C, es necesario que A pue- término negativo impide la conclu-
da no serlo a alguna C. La demos- mente a toda C, y resulta así un si- representadas por A y la conclusión
sión afirmativa, y el afirmativo im- por B, resultará, no sólo que siendo
tración en este caso es la misma. pide la negativa. Resta sólo la po- logismo completo. § 3. En igual for-
ma, si la proposición A B es priva- A necesaria, B !o será igualmente,
§ 9. Por el contrario, si la proposi- sibilidad de existencia; pero esto no sino que además, siendo A posible,
ción particular es privativa y la puede ser; porque se ha demostrado tiva, y B C afirmativa, y la primera
es contingente y la otra absoluta, se la otra lo será también. § 9. Proba-
universal afirmativa, conservando que, cuando Jos términos están dis- do esto, result? de aquí claramente
ambas siempre la misma posición; puestos de esta manera, el primero tendrá este silogismo completo: A
puede no ser atribuida a ninguna C. que partiendo de una hipótesis fal-
por ejemplo, si A puede ser atribui- se dice necesariamente de todo el sa, pero no imposible, la conclusión
da a toda B. y B ouede no serlo a § 4. Es claro, por tanto, que si
último, y no es contingente respecto obtenida conforme a la hipótesis
alguna C. con ·las proposiciones dis- el absoluto está en el extremo me-
de ninguno. No hay, por tanto, silo- será falsa, y no imposible; por ejem·
puestas de esta manera, el silogismo gismo de lo contingente; porque lo nor, los silogismos serán completos.
§ 5. Cuando sucede de otra manera, plo, que si A es falsa, pero sin em·
no es evidente; pero, convirtiendo necesario jamás ha sido lo contin- bargo no imposible, y si, existiendo
la proposición particular, y supo- gente. sólo por la reducción al absurdo
puede demostrarse la realidad de A, B existe igualmente, B será fal-
niendo que B pueda serlo a alguna ~ 11. Es. pues, evidente que sa, pero no imposible; porque se
C, la conclusión será la misma que los silogismos; y es evidente por esta
siendo los términos universales con misma razón, que serán incomple- ha demostrado, que si B existe por-
antes, como ya se ha dicho al prin- las proposiciones contingentes, el si- que A existe, siendo A posible, B
cipio. § 1O. Si la proposición del ex- tos, puesto que la demostración no
logismo se forma siempre en la pri- tiene lugar sólo mediante las propo- será igualmente posible; es así que
tremo mayor es particular. y la del mera figura, ya sean Jos términos se supone que A es posible, luego
menor universal, ya se suponga que siciones que primitivamente se han
atributivos. ya privativos; sólo que admitido. § 6. Es preciso, en primer B lo será igualmente; porque si fue-
ambas son afirmativas, o ambas pri- si son atributivos, el silogismo es se imposible, se seguiría que una
vativas, o de forma diversa. o bien lugar, decir que, si existiendo A, hay
completo; y si son privativos, es in- misma cosa sería a la vez posible e
ambas indeterminadas, o las dos
particulares, no habrá silogismo;
completo. s 12. Por lo demás, no
necesidad de que É exista; siendo
A posible, necesariamente B será· imposible.
puede tomarse lo posible en el sen- también posible. Sea, por ejemplo, § 10. Después de estas explica-
porque nada impide que 13 exceda tido en que son posibles las cosas ciones, supongamos que A sea atri-
a A. y que sea atribuida al mismo este caso: A posible y B imposible;
necesarias; v es pn:cioo entenderlo si lo posible, porque es posible, ha buida a toda B, y que B pueda serlo
,,cur,cro de suieto. Sea. por ejem- se2ún la definición oue ele él se ha a· toda C; luego necesariamentt A
plo. C aquello en que B supera ,. tenido lugar, lo imposible, porque
dado. lo cual se olvida a n'ccs. es imposible, no ·lo tendrá. Luego puede serlo a toda C. Supongamos,
1 · entonces .A -~ucdc no s?r c_onL;l-
si A es posible al mismo tiempo que en efecto, que no lo pueda ser, y
:~·,:~te cOf1 rciacwn a toda C. 111 serlo
B es imposible, A podrá realizarse que B sea atribuida a toda C; esto
;, ;1inguna C. ni scrío a alguna C. CAPITL!UJ h será falso, pero no imposible. Luego
:·,i no serlo a alguna C. puesto que sin B; y si puede realizarse, podrá
igualmente existir; porque lo que ha si A no puede serlo a· C, v B lo es
1as proposiciones de Jo contingente ~ 1. Cuando una de las propo- a toda C, A no puede serlo a toda
;;e convierten unas en otras, y B sucedido, cuando ha sucedido exis-
siciones es absoluta v la otra ClHl- te. ~ 7. Es preciso entender aquí 13; y entonces ya tenemos aquí el si·
puede ab:Jrcar más cosas que· A. tingentc, ,¡ la del c'xtrcmo nJa\'Or logismo de la tercera figura. Pero
Para convencerse de esto pueden por pusible e imposible, no sólo lo
expresa la contingencia, todos ·los que puede suceder, sino también hemos supuesto que podía serlo a
tomarse términos precisos. En efec- silogismos serán completos; y lo se- toda B; luego es indispensable que
to, cuando l<JS proposiciones están lo que se dice con verd2d. lo que
rán de lo contingente en el sentido l'\~i~te realmente. v todm ],y; demás A puedn serlo a todJ C; ¡wrquc con
uispuc,t:¡s de esta manera. el pri- de la definición '"cbda Si lJ propo- versos sentidos de lo pu~iblc; por- una hipóte;is fa]c~J. pero no imposi-

f
88 l'IUMEROS ANALÍTICOS 89
ARISTÓTELES

gente: por ejemplo, si A es o no


ble, la conclusión será imposible. cluye que el término no e~ net"CSll' pero habrá silogismo sí se convierte
También se puede reducir al absur- la proposición contingente. En efec- atribuida a toda B, y B puede no
ríamente atribuido a ninguno. En
do en la primera figura. suponiendo to, si A no es atribuida a ninguna serlo a alguna C; porque, si se con-
efecto, ésta es la contradicción de
que B es atribuida a C; porque si B. y C puede no serlo a ninguna C, vierte B C teniendo en cuenta la
la hipótesis admitida, toda vez que
B es atribuida a toda C, y A puede de estos datos no se puede sacar contingencia, tiene lug2r el silogis-
se había supuesto que A era atri-
serlo a toda B, A podrá serlo igual- conclusión necesaria. Pero si se su- mo. ~ 22. Pero cuando la proposi-
buida necesariamente a alguna C;
mente a toda C; pero hemos su- pone que B puede serlo a toda C. ción particular es absoluta privativa,
pero el silogismo reducido al ab-
puesto que no podía serlo a todas. lo cual es cierto, y que la proposi- no hay silogismo. Sean los términos
surdo da la contradicción opuesta.
~ 11. Es preciso entender estas pa- ción A B subsista sin mudar, se ob- de la afirmación: blanco. animal.
§ 14. También es evidente. to- nieve; y los de la negación: blanco.
labras: ser atribuido a todo, sin te- mando términos precisos, que la tendrá también el mismo silogismo.
ner en cuenta el tiempo, el presente; ::¡ 18. Si se ha supuesto que B no es animal, pez. Entonces es preciso ve·
conclusión no será contingente. Sea
por ejemplo, y sin referirlas a un atribuida a C, y no que no pueda rificar la demostración por lo inde-
A, por ejemplo, cuervo, B pensador.
momento dado; es necesario, por el 5erlo a C. no resultará silogismo, ya terminado. § 23. Pero, si la univer-
y C nombre. En este caso A no es
contrario. entenderlas ·de una ma- !!ea la proposición A C privativa. sal va unido al extremo menor, y la
atribuida a ninguna B, porque nin-
nera absoluta, porque hacemos silo- va sea afirmativa. Los términos co- particular al mayor, cualquiera de
gún ser pensador es cuervo; pero B
gismos con proposiciones de este gé- inunes de la afirmación de lo nece- los dos que sea privativo o afirma-
puede serlo a toda C, porque pensar
nero, mientras que, si referimos la sario son: blanco, animal. nieve; y tivo. contingente o absoluto, no ha-
puede pertenecer a todo hombre;
proposi~ión al momento presente, los de la negación de lo posible: brá silogismo. Tampoco le habrá, si
pero A necesariamente no lo es a
no se podrá ya formar el silogismo. blanco. animal, pez. las proposiciones son particulares o
ninguna C; luego la conclusión no
Y así, nada empece que hombre ~ 19. Es por tanto evidente que indeterminadas, ya se las suponga
es contingente. ¡;¡ 15. Pero tampoco
pueda aplicarse en un momento con términos universales, y siendo contingentes o absolutas, o la una
es siempre necesaria. En efecto, sea
dado a todo lo que es móvil; por una de las proposiciones absoluta y de una manera ~ la otra de otra. La
A móvil, B ciencia, y C hombre; A
ejemplo, si ningún otro ser que el la otrs contingente, si la contingen- demostración sería la misma que .en
no será atribuida a ninguna 11, pero
hombre se moviese; pero móvil lo te es la menor, siempre hay silogis- Jos casos precedentes. Los términos
B puede serlo a toda C. v la con- comunes de ser necesario son: ani-
mismo puede convenir a todo ca- clusión no será de lo i1cccsario, mo. ya con las mismas proposicio-
ballo, mientras que hombre no pue- nes, ya mediante la conversión. Por mal, blanco, hombre; de no se.r po-
puesto que no es necesario que nin-
de convenir a ningún. caballo. Su- lo demús. ya hemos dicho más arri- sible: animal. blanco, vestido.
gún hombre se mueva, ni tampoco
pongamos que el primer término es ba cuándo- tiene lugar cada uno de ~ 24. Es, pues, evidente, que es·
necesario que algún hombre esté en
animal; el medio, móvil, y el últi- estos casos. y en qué condiciones. tando lo universal unido al extremo
movimieruo. Luego es claro, que la
mo, hombre; las proposiciones se ~ 20. Siendo uno de los inter- mayor, hay siempre silogismo, y que
conclusión expresa que la cosa no
dispondrán de una manera seme- valos universal y el otro particular, no lo hay cuando va unido al ex-
es necesariamente. Por lo demás aún
jante, pero la conclusión será de lo podrían escogerse términos más cu<mdo el universal del extremo ma- tremo menor.
necesario y no de lo posible; por- claros. yor se supone contingente. sea ne-
que necesariamente el hombre es ¡;¡ 16. Pero si se supon.~ la pri- gativo. sea afirmativo, y el particu-
animal. Por esto se ve, que es pre- lar es afirmativo y absoluto. el silo- CAPITULO 16
vativa en el extremo que expresa
ciso tomar la universal de una ma- la contingencia, no habrá silogismo gismo es completo como cuando los
nera absoluta y sin ninguna limi- términos son universales; y la de- ~ 1. Cuando una de las propo·
sólo con las proposiciones dadas,
tación de tiempo. ~ 12. Supongamos mostración es la misma que prece- stcione·s afirma o niega lo necesario,
pero le habrá mediante la conver-
que AB es proposición universal dentemente. ~ 21. Cuando el miem- y la otra expresa lo contingente, el
sión de la proposición contingente,
privativa, y que, no siendo A atri- bro del extremo mayor es el que es silogismo tendrá lugar, si los térmi-
como se;ha hecho en los casos pre-
buida a ninguna B, B pueda serlo a univcrsul. pero absoluto y no con- nos son de la m"tsma m<mera; v será
cedentes. Así, supongamos que A
toda C; en este supuesto, hay nece- tingente. y el otro es p<~rticular y completo si lo necesario va "unido
sea atribuida a toda B, pero que B al extremo menor. Siendo los térmi-
sidad de que A pueda no serlo a pueda no serlo a ninguna C; con los contingente. ya sean por otra parte
ninguna C. Supongamos, en efecto, las dos proposiciones negativas o nos afirmativos, la conclusión será
términos dispuestos de esta manera.
que esto no pueda ser, y que B sea afirmativas, o una negativa y otra de lo contingente y no de lo abso-
no habrá conclusión necesaria; pero
atribuida a C como antes; en este alirmativa. resultan necesariamente luto. lo mismo si son universales
convirtiendo B C, y suponiendo que
caso es de necesidad que A lo sea silogismos incompletos; sólo que los que si no lo son. Si uno es afirma-
B pueda ser atribuida a toda C, re-
a alguna B, y el silogismo tiene lu- ur~os serán demostrados por reduc- tivo y el otro negativo. siendo el
sultará, silogismo como más arriba;
gar en la tercera figura; pero la cJon al absurdo, y los otros lo serán afirmativo de lo necesario, la con-
porque los términos tienen una po-
conclusión es imposible; luego A por conwrsión de la proposición clusión será de lo contingente y no
sición completamente semejante. !:i
puede no serlo a ninguna C, puesto contingente. como se ha hecho pre- de lo absoluto negativo. Si es el pri-
17. Lo mismo. sucedería si los dos
que de una suposición falsa, pero cedentemente. Habrá silogismo por vativo el de lo necesario. la conclu-
intervalos fuesen privativos, y si
no imposible, se sacaría una con- conwrsión cuando la proposición sión será del contingente negativo y
A B. por ejemplo, expresa: no ser,
clusión imposible. ~ 13. El silogis- universal. unida al extremo mavor. :le! absoluto negativo; pudiendo los
y 13 C expresa: poder no ser abso-
mo en este caso no concluye lo po- lutamente. Con las proposicion~s ds- C:\prcsc: ser o no ser, y la pélrticu- términos, po1· lo demás. ser o no
sible. seg(m la definición, pero con- lm cuntingcntc es privativa contin- universales. En este caso contingen-
das, no hay conclusión llL:CL'Saria.
\,j¡

1
90 ARISTÓTELES
PRIMEROS ANALÍTICOS 91
te debe tomarse en la conclusión en no puede esto reducirse al absurdo.
el mismo sentido que en los casos En efecto, si se supone que A sea rán: animal, blanco, cisne; y de lo dad que B pued~ no serlo a ningu-
precedentes. Pero no habrá silogis- atribuida a alguna C, y que pueda no contingente: animal, blanco, nie- na A. Supongánoslo, en efecto, y
mo concluyendo que necesariamente no serlo a ninguna B, de aquí no ve. § 13. Si las proposiciones son que B pueda no serlo a ninguna A.
la cosa no es; porque es muy dis- resultará ninguna imposibilidad. § indeterminadas, o ambas particula- Como las afirnaciones contingen-
tinto ser no necesariamente de nece- 6. Si el privativo, unido al extremo res, tampoco habrá silogismo. Sean tes se convierten en negaciones, las
sariamente no ser. § 2. Es, por tan- menor expresa la contingencia, ha- Jos términos comunes de la afirma- contrarias lo ~i¡mo que las opues-
to, claro, que no hay conclusión de brá silogismo mediante la conver- ción: animal, b.'~nco, hombre; de la tas, y B puede 110 ser atribuida a
lo necesario cuando los términos sión como precedentemente. § 7. negación: animal, blanco, inanima- ninguna A, es eridente que podría
son afirmativos. Supongamos, en Pero no le habrá, si expresa la no do. En efecto, animal se atribuye a suceder también que B lo fuese a
efecto, que A necesariamente es contingencia. El silogismo tampoco algún ser blanco, y blanco a algún toda A. Pero es!(. es falso. En efec-
atribuida a toda B, y que B pueda tendrá lugar cuando las dos propo- ser inanimado necesariamente, y no to, de que tal <osa pueda decirse
serlo a toda e, habrá silogismo in- siciones son privativas, a no ~er en de una manera contingente. Lo mise de tal otra cosa, no se deduce que
completo, concluyendo que A pue- el caso en que el contingente esté mo sucede respecto de los contin- necesariamente é¡ta se· diga de aqué-
de serlo a toda C; y la demostración unido al extremo menor. Los tér- gente-s, y los términos pueden servir lla; por consiguiente, la privativa
prueba que es incompleto; porque, minos, por lo demás, son los mis- para todos los casos diversos. § 14. no se convierte. ~ 3. Por otra parte,
Dara demostrarlo, será preciso va.- mos; para la afirmación: blanco, Es evidente, conforme a lo que pre- nada impide que .4 pueda no ser de
t ierse del mismo medio -que prece- animal, nieve; y para la negación: cede, que estando dispuestos los tér- ninguna B, mien1ras que B necesa-
kf dentemente. § 3. Que A pueda ser
atdbuida a toda B, y B !o sea nece-
blanco, anima!, pez.
§ 8. Lo mismo sucederá con los
minos en esta forma en las proposi-
ciones absolutas y en las proposicio-
riamente no es de ninguna A. Por
ejemplo, la blancna puede no con·
¡
i sariamente a toda C. Habrá cierta- silogismos particulares; cuando el nes necesarias, el silogismo tiene lu- venir a todos lo~ hombres, porque
!' mente silogismo, concluyendo que privativo es necesario, la conclusión gar o no de la misma manera. Sólo es posible tambié-t que les com•en-
¡¡

r A puede ser atribuida a toda C, será negativa absoluta. Si, por ejem~ que si la proposición privativa es ga; pero no es exacto decir que
¡
¡; pero no que lo sea realmente; y este plo, A puede no ser atribuida a nin- contingente absoluta, la conclusión puede suceder que hombre no con·
silogismo será completo y no incom- guna B, y B puede serlo a alguna es contingente, y si la privativa es venga a ningún sfr blanco; porque,
pieto, porque concluye directamen- C, es necesario que A no lo sea a necesaria, la conclusión es a la vez de hecho, hay mu:hos seres blancos
L
('
te con las proposiciones iniciales. alguna C, porque si lo es a todas contingente y absoluta negativa. § a los que necesaliamente no perte-
§ 4. Pero, si las proposiciones no y puede no serlo a ninguna B, B 15. También es evidente que todos
¡; son de forma semejantes, y la pri- igualmente puede no serlo a ningu- los silogismos son incompletos, y
nece; ahora bien, Qosotros no hemos
confundido lo necesario con lo con·
vativa es necesaria, y necesariamen- na A; luego si A lo es a toda C, B que se completan mediante las figu- tingente. § 4. Tanpoco podría de-
1\Íi te A puede no ser atribuida a nin- puede no serlo a ninguna C; pero ras indicadas más arriba. mostrarse por el absurdo que la con-
\l'l guna B, y B pueda serlo a toda C, se ha su puesto que podía serlo .: , versión tiene luga:; por ejemplo, si
será necesario que A no lo' sea a alguna C. § 9. Cuando el _ porque es falso qte B pueda no ser
ninguna C. Admítase, en efecto, que afirmativo es necesario en el CAPITULO 17 atribuida a ningura A se pretendie-
lo sea a toda C, o a alguna C; pero gismo privativo, por ejemplo, se que era cierto que no puede no
ya se había supuesto que podía no o cuando es el universal en el § l. En la segunda figura, cu~n­ serlo a ninguna; porque éstas son
serlo a ninguna B. Puesto que el gismo afirmativo, como A B, do ambas proposiciones son contm- una afirmación y ma negación. Pero
privativo se convierte, B puede brá conclusión absoluta. La gentes, no hay silogismo, ya se la_s si esto es así, ento~ces es cierto que
igualmente no ser atribuida a ningu- tración en este caso sería la haga afirmativas O'· privativas, um- B es atribuida necesariamente a al-
na A; pero se supone que A lo es que la hecha más arriba. § 10. versales o particulares. Siendo una guna A, y por cmsiguiente que A
a toda C, o a alguna C; luego B no supone el' universal unido al de las proposiciones absol~ta y. la lo es igualmente a alguna B; lo cual
puede serlo a ninguna e o a toda mo menor, sea afirmativo, otra contingente, si es la ahrmattva es imposible; porGue de que B no
C; pero se supuso al principio que vativo y contingente, y si la absoluta, no habrá silogismo; pueda no ser atrbuida a ninguna
lo era a toda C. Es, pues, evidente particular necesario va pero .si _es la universa_l privativa, 1? A no se sigue q~e necesariamente
que hay igualmente silogismo de: tremo mavor, no habrá habra stempre. Lo mismo, sucedera
Sean los términos de lo lo sea a alguna A. Esto consiste en
poder no ser, cuando le hay de: no cuando una de las proposiciones sea que: no poder nc ser atribuido a
ser. § 5. Supongamos, por otra par- afirmativo: animal, blanco, necesaria y la otra contingente; pero ninguno tiene do1 significaciones,
te, que la proposición afirmativa de lo no contingente: anin es preciso entender en este caso lo
sea necesaria, que A pueda no ser co, vestido. § 11. Cuando el una de las cuales expresa que la
tont_ingente que aparece en las con- cosa necesariamen1e es atribuida a
atribuida a ninguna B, y que B lo sal es necesario y el partícu clus¡ones en el sentido en que lo
sea necesariamente a toda C; el si- tingente, siendo el univers~I alguno; y la segunca, que necesaria-
hemos entendido precedentemente. mente no lo es a a~guno. En efecto,
logismo en este caso será completo, tivo, los términos de la afirmaciV" § 2. Por lo pronto es preciso de-
no en el sentido de: no ser, sino en son: animal, blanco, cuervo; de que tal cosa nfcesariamente no
'!!Ostrar aquí que la Privativa con- sea atribuida a algma A, no se de-
el de: poder no ser: porque la pro- la negación: animal, blan.co, hngcn_tc no puede convertirse; si,
posición del extremo ,mayor ha re- ~ 12. Si el universal es afl~atlVQ, duce que pueda nc serlo a toda A,
los términos de la afirmacwn ~·; CJemplo, A puede no ser atri- así como no será tampoco exacto
cibido esta forma. Por lo demás, Ulda a ninguna B, no es de necesi- decir que lo que e¡ atribuido a una
92 ARISTÓTELES PRIMEROS ANALÍTICOS 93
cosa necesariamente, pueda serlo ria. Supóngase A blanco, B hombre en C. § 4. Si ambas proposiciones buida a ninguna B, pero que pueda
igualmente a toda esta cosa. Luego y C caballo. A, es decir, blanco pue- son privativas, y la una expresa: no serlo a toda C; convirtiendo la pro-
si se pretendiese que C, no pudien- de pertenecer al uno por entero, y ser, y otra: la posibilidad de no ser; posición privativa, B no lo será tam-
do ser atribuida a toda D, necesa- puede no pertenecer en nada al estos datos por sí solos no suminis- poco a ninguna A, pero A podía
riamente no lo es a alguna D, se in- otro; pero no es contingente tam- trarán una conclusión necesaria; serlo a toda C. Tendremos, por tan-
curriría en un error, ·porque es atri- poco ni que B sea atribuido a C, ni pero convirtiendo la proposición to, un silogismo de la primera fi-
buida quizá a toda D; pero como que no lo sea. Por lo pronto, que contingente, hay silogismo que con- gura, que concluye que B puede no
lo es necesariamente a alguna D, no puede ser que lo sea, es de toda cluye que B. puede no ser atribuida ser atribuida a ninguna C. Al mismo
decimos que puede no serlo a toda evidencia, puesto que ningún caba- a ninguna C, como en los casos pre- tiempo es claro que B no lo es a
D. Y así para esta proposición: po- llo es hombre. Pero tampoco es con- cedentes: porque en este caso ten- ninguna C; porque supongamos que
der atribuirse a todo; hay dos opues- tingente que no lo sea, atendido a drá también lugar la primera figura. lo sea, y resultará que: si A puede
tas, que son: serlo necesariamente que es necesario que ningún caba- § 5. Si las dos proposiciones son no serlo a ninguna B, y B lo es a
a alguno, y, no serlo necesariamen- llo sea hombre; es así que nosotros afirmativas, tampoco habrá silogis- alguna C, A no puede ser atribuida
te a alguno; e igual oposición apa- · nunca hemos confundido lo nece- mo. Sean los términos para la afir- a alguna C; pero la suposición que
rece respecto de ésta: poder no atri- sario con lo contingente, luego no mación: salud, animal, hombre; y se hizo fue la de que podía serlo a
buirse a ninguno. Luego evidente- hay aquí silogismo. § 7. La demos- para la negación: salud, caballo, toda C. § 3 _ De la misma manera
mente, comprendiendo lo contingen- tración sería completamente igual si se haría la demostración, si la pri-
te y lo no contingente en el sentido se tomase la negación en un orden hombre.
§ 6. Lo mismo sucederá respec- vativa se aplicase a C.
de nuestra definición anterior, es inverso, o si se hiciese que fuesen to de los silogismos particulares. En § 4. Supongamos que el afirma-
preciso admitir como opuesta, no las dos proposiciones, ya afirmati- efecto, cuando la afirmativa es ab- tivo sea necesario y el otro miem-
sólo: ser necesariamente atribuido vas, ya privativas. La demostración soluta, sea universal o particular, bro privativo y contingente; que A
a alguno, sino también la siguiente: tiene lugar con los mismos términos. no hay silogismo. Esto podría de- pueda no ser atribuida a ninguna
no ser necesariamente atribuido a § 8. Si una de las proposiciones es mostrarse de la misma manera y B, y que lo sea necesariamente a
alguno. Una vez admitido este sen- universal y la otra particular, o am- con los mismos términos que pre- toda C; estando así dispuestos los
tido, no resulta ya imposibilidad al- bas particulares o indeterminadas, o cedentemente. § 7. Cuando es la pri- términos, no habrá silogismo; por-
guna; y por consiguiente, no hay ya se combinen de cualquiera otra vativa la absoluta, el silogismo tie- que la consecuencia es que B nece-
silogismo. § 5. Es, pues, evidente, manera, la demostración podrá ha- ne lugar por la conversión, como en sariamente no es atribuida a C.
en vista de lo que precede, que en cerse siempre con los mismos tér- los casos anteriores. § 8. Pero si se Sean, por ejemplo, A blanco, B
este caso la privativa no puede con- minos. § 9. Es por lo tanto evidente suponen privativos los dos interva- hombre, y C cisne. Blanco es nece-
vertirse. que con dos proposiciones contin- los, y el absoluto privativo es uni- sariamente atribuido a cisne y pue-
§ 6. Probado esto, supongamos gentes no habrá silogismo posible. versal, no habrá conclusión necesa- de no serlo a ningún hombre; y
que A no pueda ser atribuida a nin- ria sólo con estos solos datos. Pero hombre necesariamente no conyie-
guna B, pero que pueda serlo a toda si es convertido el contingente, como ne a ningún cisne. Es claro, por lo
e_ No tendrá aquí lugar el silogis- CAPITULO 18 en los casos precedentes, habrá si- tanto, que no hay silogismo de lo
mo por medio de la conversión, por- logismo. § 9. Si la privativa es ab- contingente; porque lo necesario no
que se ha dicho que una proposi- § 1. Cuando una de las proposi- soluta y es particular, no habrá si- era lo contingente. Tampoco lo hv
ción de este género no es susceptible ciones es absoluta v otra contingen- logismo, aun cuando la otra propo- de lo necesario; porque lo necesa-
de conversión. Pero tampoco habrá te, si es la afirmativa la absoluta y
sición sea afirmativa o privativa. rio resultaba, o de dos proposi~io­
silogismo por reducción al absurdo; la privativa la contingente, tampoco § 10. Tampoco le habrá si son am- nes nccesari as, o de una privativa
porque suponiendo que B pueda ser habrá silogismo, ya sean por otra
bas indeterminadas, ya sean afirma- necesaria. Puede suceder también,
atribuida a toda C, no tendrá esto parte los términos universales o par- tivas, o negativas, o particulares. La con estos datos, que B sea atribu[da
nada de falso, puesto que A podría ticulares; la demostración sería la demostración es la misma y con los a C; porque nada obsta a que C sea
serlo a toda C, y no serlo a ningu- misma y con los mismos términos. sujeto de B, y que A pueda ser atri-
Pero si es la afirmativa la contin- mismos términos.
na. Luego, en general, cu2ndo hay buida a toda B, y lo Sé' a necesa ·ia-
silogismo, es claro que es un silogis- gente, y la privativa la absoluta, ha- mente a C; como si, por ciem~lo,
mo de lo contingente, puesto que brá silogismo. ~ 2. Supongamos, en CAPITULO 19 e es despierto, B animal' y A mCIVÍ-
ninguna de las proposiciones es ab- efecto, que A no sea atribuida a nin- miento; porque necesariamente t~do
soluta, silogismo que por lo demás guna B, pero que pueda serlo a § 1. Cuando una de las propo- animal despierto tiene movimierto,
sería, ya afirmativo, ya privativo; toda C. Convirtiendo la proposición stciones es necesaria y la otra con- lo cual puede convenir a todo <ni-
pero no es posible que sea de nin- privativa, B no lo ser:í a ninguna tingente, si es privativa la que es mal; se dirá que todo ser despiet·to
guno de estos dos modos, porque A: pero se suponía que A ~'''día ser- necesaria, habrá silogismo, conclu- es un animal. Es por lo tanto chro
si se supone afirmativo, se demos- lo a toda e, y en este casu : ·hrá yendo, no sólo que la cosa puede que tampoco hay conclusión nq~a­
trará por medio de los términos que silogismo concluyendo que lJ !l·J no ser, sino también que no es; con tiva absoluta, puesto que es ncct$<l-
1a conclusión es negativa contingen- puede serlo a ninguna C, en la pri- la afirmativa necesaria, no hay silo- ria la afirmación absoluta con tos
te: y si es privativo, que la conclu- mera figura. ~ 3. En igual forma se gismo. ~ 2. Supongamos, en efecto, -términos dispuestos de esta mantra.
sión cs. no contingente, y sí necesa- verificaría si se colocase la privativa que A necesariamente no sea atri- Tampoco hay silogismo con las pro-
PRIMEROS ANALÍTICOS 95
94 ARISTÓTELES

mente la primera figura. § 3. Si A si los términos están dispuestos


posiciones opuestas a éstas; luego ministrar una conclusión necesaria, puede no ser atribuida a ninguna como en Jos ejemplos anteriores. §
no tiene aquí lugar ningún silogis· pero habrá silogismo, como en los C, y B puede serlo a toda e, es ne- 2. Supongamos primero que son afir-
mo posible. § 5. De la misma ma- casos precedentes, mediante la con- cesario que A pueda no serlo a al- mativas; que A es atribuida a toda
nera podría hacerse la demostra- versión de la proposición contingen- guna B. Aquí aparece también la C, y que B pueda serlo a toda C;
ción, si se supusiera la afirmativa te. § 14. Si ambas son indetermina- primera figura por medio de la con- convirtiendo B C se tendrá la pri-
colocada a la inversa. § 6. Pero, das o particulares, no habrá silogis- versión. § 4. Si las dos proposicio- mera figura, y la conclusión ser<>
siendo las proposiciones de la mis- mo; la demostración en este caso nes son privativas, no resultará con- que A puede ser atríbuida a alguna
ma forma, si son ambas privativas, es la misma, y se hace con los mis- clusión necesaria con los datos ini- B; porque cuando en la primera fi-
hay siempre silogismo, convirtiendo mos términos. ciales; pero habrá silogismo como gura una de las proposiciones ex-
la proposición contingente como en § 15. De todo lo dicho se des- orecedentemente, mediante la con- presa la contingencia, se ha visto
los casos precedentes. § 7. Porque, prende, que siendo la privativa uni- ~·ersión de las proposiciones. En que la conclusión ia expresa igual-
supongamos que A necesariamente versal y necesaria, hay siempre si- efecto, si A y B pueden no ser atri- mente. § 3. En igual forma, si B e
no sea atribuida a 13, y que pueda logismo, concluyendo no sólo en: buidas a e,, r;onvirtiendo: pod~r no es absoluta y Á C contingente, y
no serlo a e; convirtiendo las pro- poder no ser, sino también en: no ' '·'·· 'e tenora de nuevo la pnmera también siendo A_ C privativa ~/ !3
posiciones, B no es atribuida a nin- ser. Por lo contrario, coa la afir- D .::ausa de esta conversión. e ¡¡fírm3l:.va, cmJC!:uier~ ere clla.s
guna A, y A puede serlo a toda C. mativa nunca hay silogismo. § 16. s; ;::-:o de ios términos es uni- que SP.a Pe'~· ..--...tr& "2 p·\-e ~·--, pror-osr·
Resulta, por tanto, otra vez la pri- También es evidente que, estando ·c;·s8~ v el otro o:>rticular. estando ción ·~bs¿j~;a,- j;, c~n~lusiÓn ·~n;-·uno
mera figura. § 8. En igual forma se dispuestos los términos en igual for- d' 'lJuesÍos !os térininos de Ía misma y otro caso será siempre contingen-
verificaría, si se une el privativo a ma en las proposiciones necesarias ''"'anera que en eí caso del absoluto, te. En efecto. aoui también este caso
C. § 9. Pero si las proposiciones son y en las absolutas, puede haber y habrf y no habrá silogismo. § 6. Y se vuelve a la primera figura, y se
afirmativas, no habrá silogismo. Por no haber silogismo. § 17. En fin, es asf, si A puede ser atribuida a toda ha demostrado que en esta figura
lo pronto es evidente que no se ten- también claro que todos estos silo- C, y '1 a <~lguna e, aparecerá la pri- basta que una propo:-ición exprese
drá por conclusión ni: no ser, ni: gismos son incompletos, y que se mera figura. convirtiendo la propo- lo contingente para que la conClu-
necesariamente no ser, porque no completan mediante las figuras in- s:ci(m particular; porque si A puede sión sea igualmente contingente. § 4
hay aquí proposición negativa, ni dicadas. ser atribuida a toda e, y C a algu- Si lo contingente privativo va unido
absoluta, ni necesaria. Tampoco se na B, A puede serlo igualmente a al extremo menor, o los dos miem-
tendrá; poder no ser, porque dada CAPITULO 20 alguna R § 7. Lo mismo sucede si bros son privativos, no habrá silo-
esta disposición de los términos, B se aplica el universal a B C. § 8. Lo gismo con los datos iniciales; pero
necesariamente no será atribuida a ~ 1. En la última figura habrá mismo también si A e es privativa le habrá convirtiéndolos como en
C; por ejemplo, sean A blanco, B silogismo si las dos proposiciones y B e afirmativa. En efecto, me- los casos precedentes.
cisne, y C hombre. No tendrá lu- son contingentes, o lo es sólo una diante la conversión se encontrará § 5. Si una de las proposiciones
gar silogismo de las enunciaciones de ellas. Luego si las dos proposi- siempre de nuevo la primera figura. es universal y la otra particular,
opuestas, puesto que se ha demos- ciones expresan lo contingente, la § 9. Si ambas proposiciones son pri- siendo ambas afirmativas, o bien si
trado que necesariamente B no es conclusión será igualmente contin- vativas, la una universal, la otra la universal es privativa y la par-
atribuida a e; lu~~o no habrá en gente, y lo mismo será cuando la particular, con estos datos no ha- ticular afirmativa, los silogismos se
modo alguno silogismo. una sea contingente y la otra abso- brá, es cierto, silogismo; pero le ha- formarán de la misma manera, por-
§ 10. La misma regla tiene lu- luta. Pero si una de las dos es ne- brá como nrecedentemente si se ve· que todos concluirán según la pri-
gar respecto de los silogismos par- cesaria y además es afirmativa, no rifica la cÓnversión. § 10. Si ambas mera figura. Luego evidentemente
ticulares. En efecto, cuando la pri- habrá conclusión posible, ni nece· son indeterminadas o particulares, el silogismo concluirá en lo contin-
vativa es universal y necesaria, ha- saria, ni absoluta; si es privativa, la no habrá silogismo, porque es de gente y no en lo absoluto. § 6. Si la
brá siempre silogismo de lo contin- conclusión ~erá negativa absoluta, necesidad que en tal caso A sea atri- afirmación es universal y la priva-
gente y de lo absoluto negativo; como sucedía antes. Pero aquí es buida a toda B y que no lo sea a tiva particular, la demostración se
esto podría demostrarse por la con- preciso comprender en el mismo ninguna B. Sean los términos de la hará por reducción al c.bsurdo. Si
versión. § 11. Cuando es la afirma- sentido la contingencia de las con- afirmación: animal, hombre, blan- B, por ejemplo, es atribuida a toda
tiva la necesaria, nunca habrá silo- clusiones. co; los de la negación: caballo, e, y A puede no serlo a alguna C,
gismo. Esto se demostraría de la § 2. Supongamos, en primer lu- hombre, blanco; siendo blanco el es indispensable que A pueda no
misma manera por Jos modos uni- gar, que las dos proposiciones son término medio. ser atribuida a alguna B, porque si
versales y mediante los mismos tér- conringentes, y que A y B pueden A lo es necesariamente a toda B,
minos. §. 12. Tampoco hay silogis- ser atribuidas a toda C. Como la y se supone que B deba serlo a toda
mo si ambas proposiciones son afir- afirmativa se convierte en particu- CAPITULO 21 C, A lo será necesariamente también
mativas; y la demostración de esto lar, y B puede s..:r atribuida a toda a toda C, que eí }o que precedente-
se podría hacer lo mismo que en C, C puede serlo igualmc:nte a al- ~ l. Si una de las proposiciones mente se ha demostrado; pero la
los casos anteriores. ~ 13. Si ambas guna B; luego si A puede ser atri- es absoluta y la otra contingente, la suposición era que A podría no ser-
son privativas, y la absoluta priva- buida a toda e y e a alguna B. A conclusión s'crá contingente y no ab- lo a alguna C. ~ 7. Si ambas propo-
tiva es universal y necesaria, los necesariamente puede serlo igu:.d- soluta, y el silogismo tendrá lugar siciones son indeterminadas o par-
datos iniciales no bastarían para s;_¡- men:c a alguna B. Esta es precisa-
96 AR 1STÓTELES PRIMEROS ANALÍTICOS 97
ticulares, no habrá silogismo. La sición privativa se hace necesaria; cho, en que no cabe silogismo de
demostración es la misma que en porque, cuando las proposiciones CAPITULO 23 un término a otro, a menos que no
los modos universales y mediante los estaban de este modo dispuestas, se se tome algún término medio que
mismos términos. tenía en la conclusión que A podía § 1. Es evidente, en vista de lo por atribución pueda referirse a los
no ser atribuida, y también que no_ dicho, que los silogismos concluidos dos primeros de una manera cual·
lo era a alguna C; luego hay necesi- en estas figuras son completados por quiera. En efecto, el silogismo por
CAPITULO 22 dad igualmente de que A no lo sea Jos silogismos universales de la pri- punto general se compone de pro-
a alguna B. ~ 6. Si el privativo está mera, viniendo todos a reducirse a posiciones; y el silogismo relativo a
~ l. Si una de las proposiciones unido al extremo menor, con tal que ellos. Ahora vamos a probar que tal cosa se compone de proposicio-
es necesaria y la otra contingente. sea contingente, habrá silogismo sucede absolutamente lo mismo que nes relativas a tal cosa; y el silo-
siendo los términos afirmativos, ha- convirtiendo la proposición como con cualquiera otro silogismo, ha- gismo de tal cosa, atribuida a tal
bní siempre silogismo de lo contin- antes. ~ 7. Si el privativo es nece- ciendo ver que todo silogismo se otra cosa, se compone de proposi-
gente. 'Pero cuando uno es afi-rma- sario. no habrá silogismo; porque forma en una de estas figuras. ciones de tal cosa atribuida a tal
tivo y otro privativo; si es el afir- entonces es necesario que sea atri- ~ 2. En primer lugar, es necesa- otra cosa. Es, por lo tanto, imposi-
mativo el necesario. habrá silogis- buido a todo, y puede no serlo a rio' que toda demostración y todo ble, que haya una proposición rela-
mo de: poder no ser. Si es privati- ninguno. Sean los términos para: silogismo demuestren que el objeto tiva a B, si no. se afirma ni se niega
vo. habrá silogismo, a la vez de: ser atribuido a todo: sueño, caballo existe o que no existe; que este ob- nada de ella. Tampoco cabe propo-
poder no ser, y de: no ser. Pero no dormido, hombre; y para: no ser jeto es universal o particular, y que sición de A a 8, si no se asienta
habrá silogismo de: necesariamente atribuido a ninguno: sueño. caba- lo demuestren,. sea ostensivamente, nada que sea común a ambas; y si
no ser, como no lo había en las llo, despierto, hombre. sea por hipótesis; porque la demos- no se hace otra cosa que afirmar o
otras figuras. § 2. Supongamos. por ~ 8. Lo mismo será, si uno de tración por absurdo no es más que negar, respecto de las dos, cosas es-
lo pronto, que los términos son afir- los términos es universal y el otro una parte de la demostración hipo- peciales de ellas. Es preciso que en-
mativos. Que A sea necesariamente particular. con relación al medio; tética. tre ambas haya un término medio
atribuida a toda C, y que B pueda porque si ambos son afirmativos, § 3. Ocupémonos ante todo de que anude las atribuciones para que
serlo a toda C; puesto que A Jo es habrá el silogismo de: poder ser, y Jos silogismos ostensivos, porque haya silogismo de tal cosa relativa-
necesariamente a toda C. y que C no el de: ser. Y lo mismo sucede una vez probado este punto respec- mente a tal otra. ~ 8. Luego si es
pueda serlo a alguna B. A podrá cuando uno de los dos es privativo to a estos silogismos, se compren- necesario tomar algún término co-
serlo igualmente a alguna B; y no y el otro afirmativo, y el afirmativo derá fácilmente con relación a Jos mún a los dos; y si además esto no
será conclusión absoluta, porque es necesario. Pero si el necesario es que concluyen por el absurdo y en puede tener lugar sino de tres ma-
esto es lo que se obtenía por la pri-
mera figura. ~ 3. La misma demos-
el privativo, la conclusión será de: general respecto de todos Jos silo- neras: atribuyendo A a C, y e a B,
no ser. El modo de demostración ' !(ismos hipotéticos. o C a las dos, o las dos a C; siendo
tración podría hacerse tomando B sería el mismo, ya sean o no uni- § 4. Cuando es preciso concluir éstas las tres figuras que hemos di-
C necesaria, y A e contingente. ~ 4. versales los términos; porque es pre- A de B. es decir, que A es o no es cho, es evidente que todo silogismo
Por otra parte, supongamos la una ciso completar siempre estos silo- atribuida a B, es necesario suponer debe formarse según una de estas
afirmativa y la otra privativa, y que gismos mediante la primera figura; una cosa de otra. ~ 5. Si se atribuye tres figuras. ~ 9. El razonamiento
la afirmativa sea necesaria; y por de suerte que en éstos el re:-oultado A a B. se vuelve, precisamente al es por completo el mismo, si A se
tanto. que A pueda no ser atribuida es el mismo que en los dcm5s. ~ 9. PU!l!o de partida. ~ 6. Pero si se une a B por muchos medios; porque
a ninguna C, pero que B lo sea ne- Si la negativa, tomada universal- qutere concluir A de C. y C no es por numerosos que éstos sean, la fi-
ccsnriamente a toda C. Aquí tiene mente. va linida al extremo menor. a~ribuida a ningún otro término, ni gura subsiste la misma.
lugar la primera figura; y la conclu- habrá silogismo por medio de la nmgún otro término es atribuido a ~ 10. Es por lo tanto incontes-
sión será contingente y no absoluta, -conversión cuando la negativa es ella, así como ningún otro a A, no table que los silogismos ostensivos
porque la proposición privativa es contingente. ~ 10. Si es necesaria. habrá silogismo, mediante a que no se forman según las figuras ante-
contingente. Por consiguiente, se ve no habrá silogismo; y esto podría f'C$Ulta nada necesario de que se su- riormente indicadas.~ 11. Vamos a
que la conclusión será también con- demostrarse de la misma manera, y Ponga una sola cosa de otra sola probar ahora que los silogismos que
tingente; porque cuando en la pri- con los mismos términos que en los cosa. Luego es preciso añadir otra concluyen por el absurdo se com-
mera figura las proposiciones esta- casos universales. § 11. Hemos vis- Proposición. ~ 7. Si se atribuye A pletan igualmente según ellas. En
ban dispuestas de esta manera, la to, por tanto, cuándo y cómo habrá il otro objeto. u otro objeto a A. u efecto, todos los silogismos que de-
conclusión era contingente. ~ 5. Si silogismo en esta figura, ya de lo \Jtro objeto a C. nada obsta en vcr- muestran por medio del absurdo.
es la proposición privativa la nece- contingente, ya de lo absoluto.§ !2. u~d a 9UC haya ClllOnCCS silogismo; concluyen lo falso por medio del
saria. la conclusión será: poder no Es evidente igualmente que todos Pt:t_o solo con estos datos no lo ha- silogismo; pero demuestran el dato
ser atribuido a :dguno. y: no serlo. estos silogismos son incompletos, v bra lOd'dVJa . . a B Cuan-
. con re ]acJOil inicial por hipótesis. probando que
Supongaml'S, por ejemplo, que A que todos son completados por la do
: e" ~:-. atn'b u1'd a a otro o b ..¡eto. y encierra un absurdo la suposición
necesariamente no sea atribuida a primera figura. '*~a otro. v este último tan1biéll i1 de la contradictoria. He aquí un
C. y que H pueda serlo a todn e; si lHro. sin que· ninguno se rdicra a /3; ejemplo: se prueba que el diámetro
se convierte la afirmativa B C, se /' !' cU rc:-.u 1tara SI·¡ OgiSlllO
l<nnno. L, · 1
(C
"
/·1 es inconmensurable. porque si se le
tiene ln p¡-in]cra figuril. y la propo- J L~h_) l·~._)n~i~tc. cun1o \~a hen1u~ Ji- su pusiera conmensura blc. se seguí-
99
98 ARISTÓTELES PRIMEROS ANALÍTICOS

ría que el par es igual al impar. Se fiere ya al objeto en cuestión. En bien. como se ha supuesto más arri-
concluye, pues, por silogismo, que fin, si se dice que lo es el mismo CAPITULO 25 ba, la misma conclusión saldrá d¡;
el impar debería ser igual al par; placer de la música, se incurre en más de tres términos; pero si es un
y no se demuestra entonces sino por una petición de principio. Esto es ~ l. Es también evidente que término diferente de aqué\1os, habrá
hipótesis, que el diámetro es incon- más evidente todavía en las figuras toda demostración se hace median- muchos silogismos pero sin enlace
mensurable, porque la contradicción geométricas. Por eiemplo, suponga- te tres términos y no más; ~ 2, lo e
entre sí. Si no está con D en una
de esto conduce a un error eviden- mos que se intenta demostrar que cual no obsta a que una misma con- relación tal que puedan formar un
te. En efecto, razonar por absurdo los lados del isósceles apoyados en clusión pueda obtenerse por diferen- silogismo, estos datos serán inútiles,
consiste precisamente en hacer ver la base son iguales; sean las líneas tes términos, y que E, por ejemplo, a menos que no se hayan tomado
la imposibilidad ,que resulta de la A B, que pasan por el centro; si se pueda ser demostrada por A B y por para sacar de ellos una inducción.
hipótesis admitid¡.¡ al principio. Pero forma el ángulo A e igual a B D, C D, o por A B y A e y B e; por- o para disimular sus intenciones, o
como en los silogismos que conclu- sin haber sentado que los ángulos que puede suceder que haya muchos para cualquier otro fin . análogo.
yen por absurdo se demuestra el de las semicircunferencias son igua- medios para las mismas conclusio- Pero si E no es la conclusión dedJ-
error mediante un· silogismo osten- les; si además se toma el ángulo e nes; pero, en este caso, hay, no un cida de A B. y lo es otra distinta. y
sivo, y el mismo dato inicial se de- como igual a D, sin haber añadido silogismo único. sino muchos silo- de e D se concluye uno de estos dos
muestra hipotéticamente; y como que todos los ángulos de una sec- gismos. § 3. Lo mismo sucede si términos o algún otro diferente. re-
por otra par\e hemos :dicho que los ción son iguales; y si, por último, éada una de las dos proposiciones: sultan muchos silogismos que no se
silogismos ostensivos se forman se- se admite que E F son ángulos igua- A. B, se demuestra por silogismo: relacionan con el sujeto en cuestión;
gún nuestras tres figuras, es eviden- por ejemplo, A por D E, y B por porque hemos supuesto que la con-
les, porque ambos son restos de án-
te también que los silogismos por gulos iguales disminuidos en canti- F H: o también si se demuestra una clusión sería E. Si no se saca nin-
absurdo se forman igualmente me- dades iguales, se incurrirá en una por inducción y otra por silogismo. guna conclusión de e D. ninguna
diante estas figuras. § 12. Y lo mis- Pero también de esta manera resul- utilidad han producido, y entonces
petición de principio, a menos que
mo sucede con todos los demás si- tan muchos silogismos; porque hay no hav silo~ismo referente a la pro- ·
no se siente desde luego que los res·
logismos hipotéticos, puesto que en igualmente muchas conclusiones aue posición primitiva. Luego es eyiden-
ros son iguales cuando se quita una
todos se forma el silogismo en re- c:;:mtidad igual a cantidades iguales. son A, B y C. ~ 4. Si hay un sólo tísimo que toda demostración y todo
lación a la proposición añadida; y silogismo y no muchos. puede suce- silogismo se forman mediante tres
Es por tanto evidente que en todo
el dato inicial resulta probado, ya der que la misma conclusión se ob- términos solamente.
silogismo debe aparecer lo univer- ~ 6. De aquí resulta claramente.
por asentimiento, ya por cualquiera sal. S 2. Es sabido además que se tenga por más de tres términos. ~ 5.
otra hipótesis. § 13. Pero si esto es concluye lo universal cuando todos Pero para demostrar e por A B, es que el silogismo tiene lugar median-
exacto, es necesario que toda de- imposible que haya más de tres tér- te dos proposiciones y no más; por-
los términos son universales; y lo que Jos tres términos forman dos
1j mostración, todo silogismo, tenga particular; con términos de una y. minos. Supóngase E, por ejemplo.
lugar en las tres figuras de que se otra especie. Luego si la conclusión demostrado por A B e D. Es nece- proposiciones, a menos que no se
añada alguna otra, como se ha di-.
ha hablado; y demostrado esto, es ~s universal, es preciso que los tér· sario que uno de estos términos se
claro que todo silogismo se comple- pon'ga en relación con el otro, to- cho anteriormente, para completar
minos sean también universales; los silogismos ..~ 7. Es por lo tanto
ta mediante la primera figura, y pero siendo los términos universales, mándose uno como todo y otro
puede reducirse a los silogismos como parte: porque se ha demos- evidente que tratándose de un ra-
puede suceder que la conclusión no zonamiento silogístico en que las
universales de la misma. trado precedentemente que, cuando
lo sea. § 3. También es claro que proposiciones que producen la con-
en todo silogismo es preciso 'que las hay silogismo. es necesario que cier-
tos términos estén en esta relación. clusión principal no son pares. y en
CAPITULO 24 dos pwposiciones, o por lo menos Si A está en esta relación con B: que es a veces necesario que las pro-
una de ellas, sea semejante a la con· desde este acto hay una conclusión posiciones salgan de conclusiones
§ 1. Es preciso además en todo clusión. Quiero decir que, no sólo Que sale de estos términos. ya sea antecedentes, este razonamiento, o
silogismo que uno de los términos debe ser igual en tanto que es afir· f:. Y<l uno de los dos términos e O no es silogístico, o bien ha exigido
sea afirmativo y que se dé en él lo mativa o privativa, sino también en f?. o ya otro malquiera diferente de uno para su tesis más de lo que ha-
universal. Sin universal, o no habrá tanto que es necesaria, absoluta O estos. Si resulta ser E, el silogismo bía necesidad. 8 8. Pero no consi-
silogismo, o no lo habrá con rela- contingente. Aquí, por lo demás, se· se formará sólo con los términos A derando los silogismos sino en sus
ción a la cuestión, o se incurrirá en ría preciso examinar también Jos B. Si e D son entre sí de tal modo proposiciones esenciales, todo silo-
una petición de principio. Y así, si otros modos de atribución. Que el uno es tomado como todo y gismo se forma de proposiciones pa-
tratándose de demostrar que la mú- ~ 4. Hemos visto, en general, e? el otr(> como parte. se deducirá de res y de términos impares. Los tér-
sica es un placer honesto, se dice qué casos habrá silogismo y en cua· minos son siempre uno más que las
sólo que el placer es honesto, sin les no lo habrá; aquellos en que es el . .alguna conclusión·' y esta con-
ellos
proposiciones: las conclusiones son
us1on será entonces o E, o uno
decir: todo placer, no habrá silogis- posible y aquellos en que es com· de. los dos términos A B, o cual- siempre la mitad de las proposicio-
mo. Por otra parte, si se dice que pleto; y resulta, por último, q~e QUitra otro término diferente de nes. ~ 9. Si se concluye por medio
cierto placer es honesto, y esto· se cuando hay silogismo, es necesariO ~llos. Si la conclusión es E o uno de prosilogismos, o empleando otros
refiere a otro placer distinto del de que los términos estén dispuestos de: e .los dos términos A 13. o rcsul- muchos medios: por eiemplo. A B
la música. el razonamiento no se re- uno de los modos indicados. lar"ll
" , 1onces mue h os SI. 1og1smos;
lll . o por e V por D. el n'úmero de los
100 ARISTÓTELES PRIMEROS ANALÍTICOS 101

términos superará siempre en uno figuras y en más casos, será fácil; todo silogismo, con cu4ntos térmi- conclusiones obtenidas en cada fi-
1 al de las proposiciones. En efecto, po.r el contrario, la que se obtiene nos y proposiciones se forma, en gura, cuáles son las que se demues-
.1 o el término añadido está fuera de en menos figuras y en menos casos qué relación están unas proposicio- tran en más figuras, y, en fin, cuá-
los extremos, o es intermedio; de se probará más difícilmente. § 2. La nes con otras, cuáles son además las les se demuestran en menos figuras.
todas maneras, los intervalos serán afirmativa universal sólo se demues-
uno menos que los términos. El nú- tra en la primera figura, y de una
mero de las proposiciones será sola manera en esta figura; la pri-
siempre igual al de los intervalos; mitiva se demuestra en la primera
sin embargo, no serán siempre aqué- y en la figura media: en la prime- SECCION SEGUNDA
llas pares, ni los. términos siempre ra, de una sola manera, y de dos
impares; sino que alternativamente, en la segunda; la afirmativa par~
cuando las proposiciones sou pares, · ticular, en la primera y en la últi, CAPITULO 27 remontándose a los términos supe-
'i los términos .serán impares; cuan- ma: de una sola manera en la pri- riores, hay un límite <;londe es pre-
1

q do los términos son pares, las pro- mera, y de tres en la última; la § l. ¿Cuáles son los medios de ciso detenerse; pero aquí contenté-
posiciones serán impares. En efec- primitiva particular se demuestra en~ontrar siempre, caso necesario, monos con haber sentado este prin-
to, a cada término que se añade, se en todas las figuras, pero una sola los silogismos relativos a la cues- cipio. § 4. Respecto a estas cosas
! añade una proposición, cualquiera vez en la primera, dos veces en la tión plantead?? ¿Cuál es el camino superiores, no se puede demostrar
que sea el lugar que ocupe este nue- segunda y tres en la última. que debe conducirnos al conoci- que alguna otra cosa les sea atribui-
vo término; y, puesto que, siendo § 3. Es por tanto evidente que miento de los principios especiales da, sino por pura suposición; y an-
las proposiciones pares, son impares la universal afirmativa es la más di- de cada cuestión? He aquí los pun- tes por el contrario, ellas son las que
los términos, es evidente que deben fícil de asentar y la más fácil de re- tos de que debemos tratar ahora. se atribuyen a las demás cosas. Los
mudar de condición cuando se les futar; y por punto general, las pro- En efecto, quizá no debe bastar es- individuos jamás se atribuyen a las
añade la misma cuantidad. Por lo posiciones universales son más fáci- tudiar la formación de los silogis- demás cosas, mientras que las de-
demás, las conclusiones no tendrán les de destruir que las paniculares. mos, sino que es preciso poseer la más cosas se atribuyen a los indi-
ya la misma relación ni con los tér- En efecto, las proposiciones de este facultad de hacerlos. viduos. En cuanto a los términos
r minos, ni con las proposiciones. género son refutadas por la negativa § 2. Hay entre las cosas algunas intermedios, es claro que pueden
Añadiendo un término, se añaden universal y por la negativa particu" que no pueden ser jamás atribuidas emplearse de dos maneras; porque
conclusiones que son una menos que lar, una de las cuales, la particular a otras con verdad de una manera sirven de atributos a las demás co-
los términos anteriores: porque sólo negativa, se demuestra por todas las universal; por ejemplo, Cleon, Ca- sas, y reciben las demás cosas como
¡, para el último no habrá conclusión; figuras; y la otra, la universal ne- llias, y todo lo que es individual y atributos. Por lo demás. sobre los
1: pero la habrá para todos los de!T\ás. gativa, se demuestra en dos. La mis: perceptible por los sentidos. A és- términos de este género vienen casi
Q'' Por ejemplo, si se añade Da A B·C, ma observación tiene lugar respecto tas, por lo contrario, pueden atri- únicamente a recaer las discusiones
l:¡ se añaden al mismo tiempo dos con- de las universales negati1ras; la pro> buirse las demás cosas; así los dos y las indagaciones.
l
¡:
clusiones, la una relativa a A, la posición inicial es refutada a la vez
otra relativa a B; y lo mismo suce- por la afirmativa unÍ\'ersal y por la·
dería con todas las demás que pue- afirmativa particular. Es decir, que
seres que acabamos de citar son, lo § 5. Por lo tanto, es preciso to-
mismo el uno que el otro, hombre mar, las proposiciones relativas a
l' dan añadirse. Si se añade el término lo son en dos figuras. En cuanto a
y animal. Ciertas cosas se atribuyen cada objeto, sentando primero este
a otras, sin que otras puedan, sin objeto mismo, así como sus defini-
con carácter de intermedio, subsis- las particulares, por el contrario, no embargo, ser atribuidas anteriormen- ciones y todo lo que le es propio;
tirá también la misma relación; por- hay más que una sola manera de 1~ a ellas. Otras, en fin, pueden ser- en seguida, todo lo que es consi- ·
que sólo con relación a un solo tér- refutarlas, por la universal afirma· VIr de atributos a otras y recibir guiente a este objeto; después, todo
mino no tendrá lugar el silogismo; tiva o negativa. Pero también las ellas mismas atributos; así, hombre aquello de que es él mismo consi-
y el número de las conclusiones será oarticulares son mucho más fáciles puede ser eL atributo de Callias, y guiente; y, por último, todo aquello
mucho mayor que el de los términos de asentar, porque son obtenidas en recibir el atributo: anima\.0 3 § 3. Es, que no le puede pertenecer. En
y el de las proposiciones. muchas más figuras y de un numeró por tanto, evidente que ciertas co- cuanto a las cosas a que el objeto
mayor de modos. § 4. No hay que sas no pueden por su misma natu- mismo no puede pertenecer, es in·
olvidar que puede rdutarse la una raleza ser atribuidas a ninguna otra; útil distinguir, puesto que !a priva·
CAPITULO 26 por la otra, la universal por la pa:· Y en este caso se encuentra la ma- tiva se convierte. § 6. Es preciso
ticular, y la particular por la unJ· Yor parte de las que caen bajo nues- observar también entre Jos consi-
§ l. Puesto que sabemos de qué versal; pero no se puede fundar la ~ro~ sentidos; no pueden ser jamás guientes los que se refieren a la
elementos se forman los silogismos, universal mediante la particular, atnbutos sino impropiamente; así esencia misma de la cosa, y los que
cuáles son las conclusiones obteni- mientras que ésta puede serlo me- Podemos decir algunas veces que son atribuidos, ya como propios, ya
das en cada figura, y de cuántas ma- diante la primera. ~ 5. No es menos esta Persona blanca es Sócrates, y como accidentes; y entre estos atri-
neras se pueden obtener, compren- claro que destruir una proposición qu;; éste que se acerca es Callias. butos, cuáles son ios sólo supuestos
deremos claramente también cuál es siempre más fácil que asentarla. Mas adelante hmcmos ver que. aun y cuáles los verdaderos; porque
conclusión es fácil y cuál difícil de ~ 6. Todo lo que precede ha de· cuanto más se conozcan los atribu-
probar. La que se obtiene en más biclo mostrarnos cómo se produce ~' Vé8se Categorías. cap. 11. tos, tanto más pronto se encontrará ·
102 ARISTÓTELES

PRIMEROS ANALÍTICOS 103


ía conclusión; y cuanto más ciertos animal las cosas de que hombre es
sean, tanto más perfecta será la de- el consiguiente; porque, necesaria-
mostración. § 7. No debe escogerse, mente si animal sigue a hombre, En efecto, cualquiera de estos tér- buida a alguna E. § 11. Si G l' B
por lo demás, los consiguientes de debe igualmente seguir a todo aque- minos que sea el idéntico, la cosa son idénticos, el silogismo será al
una parte de la cosa, sino los con- llo que sigue a hombre; pero esto debe universalmente no ser atribui- contrario; porque G será atribuido
siguientes de la cosa toda y entera. forma más especialmente parte de da a otra; porque el silogismo se a toda A, puesto que B Jo es a A, y
Y así es preciso tomar, no el con- la indagación de los antecedentes de forma tan pronto en la primera fi- E será atribuido a B, porque se su-
siguiente aplicable en particular a hombre. § 12. Es preciso escoger gura como en la media. § 4. En fin, pone que B es idéntica a G. Pero
tal hombre, sino el consiguiente apli- igualmente los consiguientes y ante, .. para probar una negación particu- no es necesario que A sea atribu[da
cable a todo hombre; porque el si- cedentes más habituales; porque lar, es preciso, en lo que concierne a toda E, y sólo basta que lo sea a
logismo sólo se forma con proposi- para las conclusiones que expresan al término a que la cosa debe no alguna E, porque la atribución uni-
ciones universales. Cuando la pro- lo más habitual, el silogismo se for- ser atribuida, atender a los antece- versal se convierte en atribución
posición es indeterminada, .no se ma también de proposiciones que dentes a que él sigue; y con respecto partícular. § 12. Por lo tanto, es da-
sabe si es universal; si es determi- expresan lo más habitual, ya sean ·al término que debe no ser atribuí- ro que es preciso en cada cuestión
nada, por el contrario, se sabe sin todas o solamente algunas de este . do a la cosa, es preciso mirar a los atender respecto a los dos término~
dificultad. ~ 8. También deben dis- género. La conclusión es en cada que no pueden pertenecerle; porque a las circunstancias que acabarnm
tinguirse las cosas de que ésta es silogismo igual a los principios. § si uno de estos términos es idén- de decir, puesto qae mediante ellas
universalmente el consiguiente, por 13. Por último, no deben tomarse tico, es necesario que la conclusión se forman los silogismos.
Jos mismos motivos que acabo de los consiguientes de todos los térmi- sea negativa particular. § 5. He aquí § 13. Se debe igualmente, en¡re
decir. § 9. En cuanto al consiguien- nos, porque no darán silogismos; y una exposición que hará más claro los consiguientes y los antecedentes
te mismo, no debe ser tomado en la razón de esto aoarecerá con cla- sin duda lo que se acaba de decir. de cada cosa, considerar sobre todo
su universalidad; por ejemplo, hom- ridad en el capítulo siguiente. Supongamos, por ejemplo, los con- los primeros y los más universales.
bre no tiene por consiguiente todo siguientes de A representados por B, Así, por ejemplü, respecto de E, es.
animal; música no tiene por con· las cosas de que es el mismo con- preciso atender a K F más bien qLie
siguiente toda ciencia; debe tomarse CAPITULO 28 siguiente representadas por e, y las solamente a F; y respecto de A, rui-
sólo de una manera absoluta como que no pueden pertenecerle por D. rar más a K e que tan sólo a C;
en las proposiciones ordinarias; por- § l. Cuando se quiere afirmar Por otra parte, supongamos que las porque si A se dice de K F, se dice
que esta adición es inútil, y además una cosa de otra toda entera, es pre- cosas que pertenecen a E sean re- igualmente de F y de E; y si no es
imposible; por ejemplo: todo hom· ciso considerar los sujetos de la cosa presentadas por F, aquellas de que e! consiguiente de K F, puede _seriD,
bre es todo animal; o, la justicia es que se afirma y todos los consí· E es el consiguiente representadas sm embargo, de F. Debe aphcat;e
toda virtud. La cosa de que otra es guientes del objeto a que deba ser por G, y en fin, las que no pueden un examen análogo il los términos de
el consiguiente es la que puede re- atribuida; porque si uno de ellos es pertenecerle representadas por H. § que la cosa en cuestión_es el comi-
cibir el sello de universalidad. § 10. idéntico, habrá necesidad de que la 6. Si alguna de las e es idéntica a guiente; porque si es el consiguiente
Cuando el sujeto está contenido en primera de estas cosas sea atribuida una de las F, es necesario que A sea de Jos primeros, lo es igualmente de·
otro término, cuyos consiguientes es a la otra. § 2. Si se quiere probar, atribuida a toda E, porque F Jo es los términos subordinados a aqué-
preciso tomar, no se deben buscar no una afirmación universal, sino a toda E, y A lo es a toda e; luego llos, y sin seguir a los primeros té~­
en Jos consiguientes del atributo los sólo una afirmación particular, es A es atribuida a toda E. § 7. Si C y minos, puede seguir a aquellos que
que son o no universales, porque se preciso atender a los antecedentes G son idénticos, es necesario que A están a éstos subordinados. § 14. Se
les toma ya en los consiguientes del de las dos cosas; porque si uno de sea atribuida a alguna E: A es, en ve, pues, claramente que todo El
sujeto; en efecto, todo lo que es con- estos; antecedentes es idéntico, es efecto, consiguiente de toda e, y E examen .queda reducido a tres tét-
siguiente de animal lo es igualmente necesario que la cosa sea atribuida !o es_ de toda G. § 8. Si F y D son minos y dos proposiciones. § 15.
de hombre. La regla es la misma a una parte de la otra. § 3. Cuando Idénticos, A no será atribuida a nin- Resulta también que todos los silo-
para todo lo que haya de negarse se quiere probar una negación uní· guna E, conforme al prosilogismo; gismos se forman según las figura>
del atributo. Pero es preciso tomar versal, es preciso, por lo que toca en. ef~cto, pudiendo convertirse la indicadas más arriba; porque se de-
con cuidado todo lo qué es propio al término a que la cosa debe no ser Prtvatrva, si F es idéntica a D, A no muestra que A es atribuida a tod~
de la cosa; porque hay ciertas pro- atribuida, atender a los consiguien· ser~ atribuida a ninguna F, y F lo E, cuando se supone una de las C
piedades que pertenecen a la espe- tes, y por lo que toca al términ~ ~~a a toda E. § 9. Si B y H son y una de las F idénticas; C F será
cie con exclusión del género; y en que debe no ser atribuido, es precJ• Jdcnt¡cos, A no será aún atribuida el medio, y los extremos serán A }
11
efecto, es necesario que ciertas pro- so mirar a las cosas que no pueden ninguna E. }JOrque B lo será a E, y por consiguiente, es la primera
piedades sean especiales de las dife- serie atribuidas; o a la inversa, por toda A y no lo será a ninguna E;
rentes especies. § 11. Tampoco es lo que toca al término a que la cos~ figura. Se demuestn la particular
ahora bitn: B era idéntica a H, y afirmativa suponiendo a e y G
preciso tomar por antecedentes del debe no pertenecer, es preciso m1· ~~ no ~ra atribuida a ninguna E. idénticas, y resulta la última figura,
universal las cosas que tienen por rar a las cosas que no pueden se~le ~ 1 ~- S¡ D y G son idénticos, A no porque G es medio. Se demuestra
consiguiente el término comprendi- atribuidas; y por lo que toca al ter· ~ra atribui?a a alguna E; porque la universal negativa, si D y F son
do en el universal; por ejemplo, no mino que no puede pertenecer, es . no lo sera a G. puesto que no lo
deben tomarse por antecedentes de preciso mirar a los consiguientes. idénticas, y resulta a la vez la pri-
:sdtarnpoco a D; pero G está sub-
ur 'nada a F:; luego A no será atri- mera figura y la med1a: la primera,
porque A no es a tribu ida a ninguna
PRIMEROS ANALÍTICOS 105
104 ARISTÓTELES

minos. En uno y otro caso la inda- do no hay otra diferencia que la de


F, convirtiéndose la privativa, y E en primer lugar, porque esta inda- gación es la misma, puesto que lo que en el ostensible las dos proposi-
es atribuida a toda F; y la media, gación se aplica al medio, y debe que se demuestra ostensivamente ciones se suponen verdaderas, y en
porque D no es atribuida a ningu- tomarse el medio, no diferente, sino puede serlo igualmente por el ab- el otro una de ellas es falsa.
na A, y lo es a toda E. Se demues- idéntico. § 19. En segundo lugar, surdo y con los mismos términos; y § 5. Esto, por lo demás, resul-
tra la particular negativa cuando D en los casos en que el silogismo recíprocamente, lo que es demostra- tará aclarado más adelante cuando
y G son idénticos; pero es la última puede formarse, tomando ya lo con- do por reducción al absurdo, puede tratemos del silogismo por reduc-
figura, porque A no es atribuida a trario, ya los términos que no pue- demostrarse ostensiblemente. § 2. ción al absurdo. Por ahora conten-
ninguna G, y E lo es a toda G. Es, den servir a la vez de atributo al Sea, por ejemplo: A no es atribuida témonos con saber, que es preciso
pues, evidente que todos estos silo- mismo término, se reducirán todos a ninguna E; y supongamos que lo atenerse igualmente a estas conside-
gismos tienen lugar en las figuras a los casos precedentes. § 20. Por sea a alguna E. Puesto c¡pe B es raciones, ya se quiera formar un
enunciadas precedentemente. § 16. ejemplo, si B y F son contrarios, o atribuida a toda A y A lo es a al- silogismo ostensible, ya se quiera
Se ve además que no es preciso to- si no pueden ser atribuidos a un guna E. B será igualmente atribuida concluir por el absurdo. ~ 6. En los
mar consiguientes aplicables a to- mismo objeto, con datos de este gé- a alguna E; pero se suponía que no demás silogismos hipotéticos, ya se
dos los términos, porque no se ob- nero habrá silogismo, concluyendo Jo era a ninguna. También se prue- formen por subsumpción, ya por
tiene así silogismo; puesto que ya que A no puede ser atribuida a nin- ba que A es atribuida a alguna E; asumpción, será preciso atender, no
: r; se ha demostrado que no se podría guna E. Pero esta conclusión se saca, porque si A no lo es a ninguna E, a los sujetos primitivos, sino a los su-
concluir afirmativamente sólo con no de los datos iniciales, sino pOI y E lo es a toda G, A no lo será a jetos asumidos, y el modo de inda-
consiguientes. Tampoco se puede el procedimiento anteriormente in- ninguna G; pero se suponía que lo gación será también el mismo .. § 7.
conclutr negativamente con los con- dicado; v así, siendo B atribuida a era a toda C. La misma observación Además, es preciso considerar cuán-
siguientes de los dos términos, por- toda A y no siéndolo a ninguna E, tiene lugar en los demás casos; por- tas especies de silogismos hipotéticos
que es preciso que sean uno afirma- es necesario que B sea idéntica a que en todos la demostración por hay, y distinguir unos de otros.
tivo y otro negativo. § 17. Es por alguna H. § 21. En igual forma, si absurdo se saca siempre de los con- § 8. Puede, por tanto, demos-
tanto igualmente claro que todas las B y G no pueden ser atribuidas al
siguientes y de los antecedentes de trarse cada especie de conclusión
indagaciones, que no sean éstas, re- mismo objeto, se habrá de concluir los do> términos. § 3. También pue- de la manera que se ha dicho; pero
lativas a la elección de los términos, que A no es atribuida a alguna E; de decirse que para cada especie es posible también obtener algunas
son inútiles para formar silogismos; porque de esta manera también se
de conclusión, la indagación es la de otra manera. Así, las conclusio-
como, por ejemplo, si los consi- tendrá la figura media, porque sien- mis;~,,a, ya se quicm demostrar os- nes universales pueden obtenerse
guientes son idénticos para uno y do B atribuida a toda A y no sién-
tensiblemente, ya se quiera reducir hipotéticamente por la consideración
otro término; o bien, si las cosas de dolo a ninguna G, es necesario que al absurdo, puesto que las dos de- de lo particular. Si, por ejemplo, C
que A es consiguiente son idénticas B sea idéntica a alguna H; y real- mostraciones se hacen con los mis- y G son idénticos, y E se supone
a las que no se aplican a E; o bien, mente no hay ninguna diferencia
mos términos. Y así, por ejemplo, se atribuida sólo a G, A sería entonces
por último, si hay identidad entre entre decir que B y G no se atribu-
demostrará que A no es atribuida a atribuida a toda E. En igual forma,
las cosas que no pueden convenir yen al mismo objeto, y decir que B
ninguna E, porque resulta que B lo si D y G son idénticos, y E sólo es
a ninguna de las dos, porque en es idéntica a alguna H, puesto que
es a alguna E; lo cual es imposible. atribuida a G. A no lo será a nin-
ninguno de estos casos se forma si- H representa todas las cosas que no
Si se supone que B no es atribuida guna E. También de esta manera se
logismo. En efecto, si los consiguien- pueden ser atribuidas a E.
a ninguna E, y que lo es a toda A, puede obtener la indagación.
tes B y F. por ejemplo, son idénti- § 22. En fin, como puede ver·
e~ claro que A no será atribuida a § 9. Es evidente que se puede
cos, se obtiene la figura media con se. ele estas últimas indagaciones no
nmguna E. Por otra parte, si se ha aplicar también este método a los
las dos proposiciones atributivas. Si se puede sacar ningún silogismo;
concluido ostensiblemente que A no silogismos formados de proposicio-
hay identidad entre aquellas de que porque' si B y F son contrarias, es
preciso que B sea idéntica a alguna
es atribuida a ninguna E, se. demos- nes necesarias y contingentes; por-
A es consiguiente y aquellas que no t~ará por absurdo que no lo es a
pueden ser atribuidas a E, por ejem- H, para que estos dos términos pue· que la indagación es la misma, y el
nmguna, después de haber supuesto silogismo se hace con los términos
plo, G y H. entonces resulta la pri- dan formar un silogismo; pero to-
g~c lo era a alguna E. El razona- dispuestos en el mismo orden, ya se
mera figura con la proposición del mando de esta manera las contra-
mtento es el mismo respecto de to- trate de lo absoluto, ya de lo con-
extremo menor privativo. Si hay rias se equivoc8 el camino, porque
dos los demás casos; en todos es tingente. ~ 10. Es preciso considerar
identidad entre las cosas que no se omite a veces la identidad de 8
Prec_c¡;," suponer siempre un término igualmente como contingentes las co-
convienen ni a uno ni a otro tér- \' Jf. con,,:.,,, diferente de los términos da-
mino, como D y l-1, las dos propo- sas que no existen, pero que podrían
do:;, :- ~1 cucil se refiere el silogismo existir; porque ya se ha probado que
siciones serán privativas, ya en la CAPITULO 29 qt:,: ' _,, cluy~.~ Pl error, de tal suerte
primera figura, ya en la figura me- el silogismo de Jo contingente se for·
dia, y de esta manera tampoco hay ~ 1. Las reglas de los silogismos qué· ·_·._ :','¡~¡~'~1~;;~~~:~~\~}'[~ 1~,~,s;l'::i~f J :na también con tales cosas. ~ 11.
Lo mismo sucedcrú. respecw de los
silogismo. ostensivos se a pi ican igualmente 8 ':.:tcc o:;it~:·¡~~i::-;]rrnc:ntc L:(ln
~ 18. Debe observarse también los silogismos que concluyen por el dcrn¿_].s Jnodo~ de atribu.ción~ 2 ~
,;x_,::_;
que en esta indagación es preciso absurdo; porque éstos se forman ··:::-: ~ :l : ;~ ~
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~· . \/:~a:-;r.:: /fr i': he.'tnr:?r1eicl'i, i'.J~S< 1 .. '
tomar los términos idénticos y no también mediante los consiguient:s ,--j~-J] ~'
.:: ~ ~ t:..~, · ~~ _. ¡_;c.:· l-t .
los término" diferentes o contr:1rios: y los antecedentes ele los dos ter-

1
106 ARISTÓH.LES
107
PRIMEROS ANALÍTICOS
§ 12. Es por lo tanto claro, con- CJpiOs en cada una de ellas. Por
forme a lo que acaba de dr:cirse, ejemplo, la experiencia astronómica gismo la existencia de alguna cosa, pre obligados a tomar el universal
que no sólo todos los silogismos suministra Jos principios de la cien- es preciso procurar siémpre que el por término medio; y para ellos son
pueden formarse por este método, cia astronómica; y sólo después de término medio que forma el silogis- los extremos los que deben demos-
sino que es imposible que se for- haber observado durante largo tiem- mo sea menos extenso que el pri- trarse así como las diferencias. En
men siguiendo ningún otro. En efec- po los fenómenos, es posible llegar mero de Jos extremos, y que no se fin, no dicen claramente lo que el
to, se ha probado que todo silogis- a las demostraciones de la astrono- le atribuya universalmente. La di- hombre, o aquello que es el objeto
mo se producía en una de las figu- mía. Todas las artes, todas las cien- visión, por el contrario, tiende a un de la indagación, de manera que
ras expuestas; es así que estas fi- cias están en este caso. Pero desde resultado completamente opuesto, resulte una consecuencia necesaria.
guras no pueden formarse sino me- el momento en que se han adquiri- toda vez que toma el universal por Esto nace de que siguen un camino
distinto del verdadero, y no sospe-
diante los consiguientes y los ante- do los principios relativos a cada medio. Supongamos~ por ejemplo, chan que hay recursos de que a este
cedentes de cada objeto, puesto que objeto, nosotros podemos sacar de animal representado por A, mortal fin pueden disponer. ~ 4. Es eviden-
de ellos sólo proc~den asL las pro- ellos demostraciones regulares. Si en por B, inmortal·por C; y el hombre, te que siguiendo este método no se
posiciones como el medio; luego el la observación no se ha omitido cuya definición· se trata de dar, re- puede negar jamás; ni tampoco se
silogismo no es posible por otros nada de lb que pertenece realmente presentado por D. La división su
procedimientos que por éste. al objeto, podremos, en todo lo que puede asentar silogismos relativos a
pone que todo animal es mortal o lo propio, a Jo accidental. al género,
es susceptible de ser demostrado, inmortal; en otros términos, que lo y a todos estos casos en que no se
descubrir la demostración y expo- que es A es por entero B o C. Ade- sabe si la cosa es de esta o de aque-
CAPITULO 30 nerla; y si la demostración es natu- más, siguiendo este método de di- lla manera; por ejemplo, si el diá-
ralmente imposible, esto mismo po- visión, se asienta siempre que el metro es o no conmensurable. En
§ l. El método subsiste siempre dremos nosotros hacerlo evidente. hombre es animal, es decir, que se efecto, suponiendo que toda exten-
el mismo, ya se le aplique a la filo- § 4. Hemos dicho de una mane- supone que A se dice de D. Resulta, sión es conmensurable o inconmen-
sofía, ya al arte, ya a la ciencia. ra general y sumaría cómo se hace por tanto la conclusión, que toda surable, y que el diámetro es una
Siempre es preciso reunir en torno la elección de las proposiciones. D es B o C; es decir, que es pre- extensión, se tiene por conclusión,
de cada sujeto propuesto lo que le Pero esta materia la hemos tratado ciso admitir que el hombre es mor- que diámetro es conmensurable o
es atribuido, y aquello a que él mis- con toda la exactitud que podría de-
mo puede serlo; siempre es preciso tal o inmortal, puesto que es nece- inconmensurable. Si se admite que
searse en nuestra obra sobre la Dia-
el mayor número posible de estas sario que el animal sea mortal o es inconmensurable, se admitirá pre-
léctica.
relaciones; siempre es necesario es- inmortal; pero no es absolutamente cisamente lo que se trata de probar;
tudiarlas mediante tres términos, de necesario que el hombre sea mortal; y de esta manera no es posible en
CAPITULO 31 simplemente se supone. Ahora bien, rriodo alguno demostrarlo, porque es
este punto de vista para refutar la
proposición, de aquel otro para esto es precisamente lo que era pre- éste un método que hace imposible
§ l. Puede verse sin dificultad, ciso demostrar. Sea A animal mortal, toda demostración. Supongamos, por
asentarla, tomando Jos atributos ver que la división en· géneros _no es más
daderos para razonar con toda cer- B sin pies, C con pies, y D el hom- ejemplo, que conmensurable o in-
que una muy débil parte del mé- bre: aquí se supone igualmente que conmensurable está representado por
tidunJbre, y limitándose en los si- todo que acabamos de indicar. Esta
logismos dialécticos a la simple pro- A es B o C; porque todo animal A, extensión por B, el diámetro
división no es más que un silogis-
babilidad. mo impotente; supone lo mismo que mortal tiene pies o no los tiene: y por C. § 5. Es evidente que este
§ 2. Hemos explicado también se intenta demostrar, y concluye se supone que A se aplica a D, toda modo de indagar no puede conve-
los principios generales de los silo- vez que se ha supuesto que el hom- nir a toda especie de investigacio-
siempre en uno de Jos términos su-
gismos y dicho lo que son, y se ha bre. es un animal mortal. Y así es nes, y que no es siquiera aplicable
periores. § 2. En primer lugar, nin-
indicado el medio de descubrirlos guno de cuantos han empleado este necesario que el hombre sea un ani- a aquello a que al parecer podría
para no tomarse el trabajo de exa- método ha tomado en cuenta este de· mal con pies o sin pies: pero no convenir mejor.
minar todas las palabras, ni de re- es necesario que tenga pies, porque § 6. Se ve. pues, por lo que pre-
fecto; y se han esforzado en probar
currir a los mismos elementos para que se puede demostrar la sustancia ésta es una suposición que era pre- cede, cuáles son Jos elementos de
deshacer o fundar un razonamiento, misma y la esencia de las cosas: y cisamente lo que había que demos- las demostraciones, cómo se forman,
ya se le funde o refute universal o así no han comprendido, ni cómo trar. Por Jo tanto, ]os partidarios y cuáles son los puntos que deben
particularmente; y para que se li- pueden hacerse silogismos por divi- del método de división se ven siem- tenerse presentes en cada cuestión.
mite la indagación a objetos menos sión, ni tampoco que pueden muy
numerosos y determinados. § 3. bien hacerse siguiendo el método
Cualquiera que sea el objeto en que nosotros hemos expuesto.'" SECCION TERCERA
cuestión, hay siempre una elección § 3. En las demostraciones,
que hacer; por eiemplo, entre el cuando se quiere probar por silo-
bien y la ciencia. En todas las cien- las figuras enunci3das más arriba:
CAPITULO 32 Esta es, en efecto. la umca parte
cias los principios son en su mayor 2" Esta doctrina se refuta también
parte especiales; y a la experiencia ~ 1. Después de todo lo expli- de nuestro estudio que nos resta con-
en los Segundos Analíticos, libro JI, siderar; porque si conociendo ya la
corresponde suministrar estos prin- caps. 4, 5, 6 y 7. cado es preciso indicar la manera
de reducir todos los silogismos a formación de los silogismos, y te-
PRIMEROS ANALÍTICOS
109
108 ARISTÓTELES

niendo la posibilidad de descubrir- conclusión, y aquí faltan proposi- claro que debe examinarse, no to- da a esta .otra, y decir: esta cosa es
los, aprendemos además, una vez ciones. Supóngase también que, exis- das las figuras, sino sólo la figura atribuida a toda esta otra cosa.
construidos aquéllos, a resolverlos tiendo el hombre, es de necesidad especial de la conclusión en cues-
en las tres figuras, quedará perfec- que el animal exista también; y qq.e tión; y cuando la conclusión se ob-
tamente cumplido el objeto que al existiendo el animal, hay necesaria- CAPITULO 34
tiene en muchas figuras a la vez,
principio nos propusimos. Al mis- mente sustancia. Luego en este caso reconoceremos siempre la figura por
mo tiempo esto contribuirá a con- la existencia del hombre lleva con- § l. Muchas veces podrá tam-
la posición del término medio. bién incurrirse en equivocación por
firmar e ilustrar todo lo que precede sigo también la de la sustancia ne-
con lo que va a seguir, porque todo cesariamente. Sin embargo, aquí no no haberse expresado bien los tér-
hay verdaderamente silogismo, pues- minos de la proposición; por ejem-
lo que es verdadero debe ser de CAPITULO 33 plo, sea A !a salud, B la enferme-
todo punto consecuente consigo to que las proposiciones no son lo
mismo. que hemos dicho. Lo que nos alu- § l. Muchas veces, por tanto, se dad y C el hombre. Es cierto que
§ 2. Ante todo debe procurarse cina en este caso es que de estos incurre eri equivocaciones en los ra~
A no puede ser atribuida a ninguna
segregar las dos proposiciones del datos sale una consecuencia necesa- B, porque la salud jamás es atribui-
zonamicnto a causa de este mismo da a la enfermedad, y que B es atri-
silogismo. La división, en efecto, es ria, y que el silogismo nos da tam- carácter de necesidad de que acabo
más fácil hacerla en partes grandes bién una de este género. Pero lo de hablar; pero a veces también son buida a toda e, porque todo hombre
que en partes pequeñas, y los com- necesario es más amplio que el silo- efecto de la semejanza en la forma es susceptible de enfermedad. Lue-
puestos son siempre mayores que gismo, porque todo silogismo es ne, de los términos, cosa que no debe go parecería resultar de aquí que la
sus elementos. § 3. En seguida es cesario, y todo lo necesario no es perderse de vista. § 2. Supongamos, salud no podría ser atribuida a nin-
preciso indagar qué proposición es silogismo. No debemos por tanto por ejemplo, que A es atribuida a gún hombre. La causa de este error
universal, y cuál es particular. § 4. apresurarnos a resolver inmediata- B, y B a e; podría creerse que con consiste en que los términos no han
Y si se ha descuidado el fijar am- mente sólo porque de ciertos datos sido bien sentados en la enuncia-
términos dispuestos de esta manera
bas, es preciso restablecer la que resulte una consecuencia, sino que hay silogismo; y sin embargo, ni hay ción; porque mudando los términos
falte. Muchas veces, en efecto, sea es preciso ffi:!te todo segregar las dos que expresan la disposición, ya no
consecuencia necesaria, ni hay silo-
escribiendo, sea discutiendo, se ol- proposiciones. gismo. § 3. Por ejemplo, que A re- habrá silogismo. Por ejemplo, pón-
§ 6. En seguida he aquí cómo gase, en lugar de salud, sano, y en
vida, después de haber sentado la presente: existir siempre; B: Aris-
lugar de enfermedad, enfermo; en-
proposición universal, el expresar se las dividirá en términos. § 7. En- tómenes imaginable, y e: Aristóme-
la particular que ella encierra; o tre los términos se tomará como nes. Es claro que A es atribuida a tonces ya no es cierto decir que no
bien al expresar tales proposiciones, medio el que se repite en las dos B, porque Aristómenes es siempre es posible que sano se diga de en-
fermo. Pero si no se hace este cam-
se omiten las que hacen que las proposiciones; porque el medio, y imaginable; pero, además, B es atri-
primeras sean concluyentes y se esto tiene lugar en todas las figuras, buida a C, porque Aristómenes es bio, sólo tiene lugar un silogismo
debe encontrarse en las dos propo- de lo contingente, es decir, de lo
formulan respecto de otras inútiles Aristómenes imaginable; pero A no
exigencias. Es preciso por lo tanto siciones. § 8. Luego si el medio es lo es a e, porque Aristómenes es que no es imposible; y en efecto, es
examinar si se ha empleado alguna atribuido a otro término, u otro mortal. En efecto, hemos visto que posible que la salud no se dé en
proposición inútil, y si se ha des- término se le atribuye; o bien si es no hay silogismo con términos de ningún hombre. § 2. Este error pue-
preciado acaso otra necesaria, aña- él afirmado de un término y otro esta forma; era preciso que la pro- de producirse igualmente en la fi-
diendo una y quitando otra, hasta se niega de él, es la primera figura. posición A B fuese universal. Pero gura media. Y así la salud no puede
que se llegue por fin a las dos pro- Si es afirmado él mismo y negado s~ría un error el creer que todo Aris-
atribuirse a ninguna enfermedad,
posiciones; porque sin esta proposi- respecto de. algún otro término, es tomenes imaginable es inmortal, pero puede serlo a todo hombre;
ción no es posible resolver los razo- la figura media. Si los otros térmi- ·puesto que Aristómenes es mortal. luego la enfermedad no se dice de
namientos presentados de esta ma- nos le son atribuidos o si se niega § 4. Sean también e: Micale; B Mi- ningún hombre. § 3. En la tercera
nera. § 5. En ciertos casos es fácil de él el uno y se afirma el otro, es cale músico, y A: inorir mañana. B figura, la conclusión falsa se da en
ver lo que falta; pero a veces cuesta la última; porque ésta es la posición P,uede ser en verdad atribuida a e, forma contingente; porque la salud
trabajo descubrirlo, y se cree que que el medio ocupaba en cada fi- porque Micale es Micale músico; y la enfermedad, la ciencia y la ig-
norancia, y en general, las contra-
hay silogismo porque, en efecto, re- gura. Poco importa por otra parte be~o A puede igualmente ser atri-
sulta de los datos algo necesario. que las proposiciones no sean uni- mda a B. porque Micale músico rias, pueden darse en un todo y mis-
Por ejemplo, si se supone que, des- versales; la definición del medio mo_rirá mañana; pero es un error mo objeto, pero es imposible que se
truyéndose lo que no es sustancia, subsiste siempre la misma. § 9. Es, a.tnbuir A a C. Este ejemplo es idén- atribuya la una a la otra. Esto, por
no se destruye la sustancia, pero pues, evidente que en un razona- lic? al primero, porque no es cierto lo demás, está en contradicción con
que destruyéndose los elementos miento en que un mismo término unJVersalmcnte que Micale músico una observación precedente; porque
de que una cosa se forma, precisa- 'lO es repetido muchas veces, no hay morirá mañana; sin esta universali- se ha sentado que cuando muchas
mente ha de destruirse la misma silogismo, porque no hay medio. dad no habi:t silogismo. ~ 5. El error cosas pudiesen ser atribuidas a una
cosa. Sentado esto, es nece~ario, en ~ 10. Por otra parte, como sabe- en este caso procede de una dife- sola y misma cosa, podrían serlo
efecto, que la parte de la sustancia mos qué conclusión se encuentra en rencia apenas sensible; esto es, en igualmente las unas a las otras.
sea también sustancia. Pero los da- cada figura, y en qué figura es uni- ~ 4. Es por tanto claro que en
que concedemos que no hay ningu-
tos no bastan para suministrar esta versal, y en cuál es particular, es l1a entre decir: esta cosa es atribuí-
todos estos casos el error resulta tan
PRIMEROS ANALÍTICOS
110 ARISTÓTELES 1 1

sQio del enunciado de los términos. ser y no ser atribuido. ~ 2. Por ejem. de tal cosa, o que no pertenece a tal
y que permutando los que expresan plo, cuando se dice: la noción de cosa !:i 7. Por ejemplo: no hay ni CAPITULO 38
la disposición, ya no hay wncJusión los contrarios es única. Supóngase movimiento de movimiento, ni pro-
errónea. Y así es evidente que en que es A la noción única y B los ducción de producción; pero hay § l. Toda nocibn duplicada en
las proposiciones de este género es contrarios recíprocos; A es entonces movimiento y producción del pla- las proposic!ones debe ir siempre
preciso sustituir siempre el derivado atribuida a B; pero por esto no se cer; luego el placer no es ni pro- unida al pnmer e:•tremo, y no u
de la disposición a la disposición pretende que los contrarios sean una ducción ni movimiento. O también: medio. § 2. Por ej<mplo, si en fOJ-
misma y tomar este derivado por sola noción; quiere decirse tan sólo puede haber signo de reír, pero no ma de silogi~m? se concluyese que
término. que se puede afirmar de ellos, COil hay signo del signo~ luego el reír hay el conoc~rnrentl) de que la jus-
no es signo.§ 8. Y lo mismo sucede ticia ·es un bien, se~ía preciso colo
verdad, que la noción que los pro-
en todos los demás casos en que se car: que es un bien o en tanto qut
duce es única. ~ 3. Puede suceder.'
CAPITULO 35 que el primero sea atribuido al me- refuta la conclusión, haciendo ver es un bien, en el primer extremo.
que el género le es atribuido de una Sea A, por ejemplo, el conocitnientc
dio, y que el medio no pueda serlo
~ l. Tampoco es preciso tratar manera cualquiera. § 9. Sea también de que tal cosa es Ílll bien, B el bien,
al tercero. Por ejemplo: si la sabi- y e la justicia. A puede ser con ver-
de encontrar siempre para los térmi- duría es la ciencia. y suponiendo este otro ejemplo: la ocasión no es
nos una palabra especial; porque el tiempo oportuno; porque la oca- dad atribuida a B; porque se sabe
que haya: sabiduría del bien; la con-
hay muchas nociones que no tienen sión existe igualmente para Dios; del bien que es el bien; pero B pue-
clusión será que hay ciencia del
palabras especiales; y entonces es mas para él el tiempo no puede ser de ser -con igual verdad atribuida a
bien. Pero el bien no es en modo al- C; porque _la justi~i~ es lo que es el
muy difícil resolver semejantes si- guno la ciencia, es la sabiduría.~ 4. oportuno, porque para la divinidad
logismos. Podemos engañarnos a ve- no hay jamás nada que le sea útil. bien; y as1 se venflca la resolución
Y puede suceder que el término me- del silogismo. Pero ¡;i se une a B:
ces si buscamos de este modo una dio sea atribuido al tercero, sin que Los términos son aquí: la ocasión,
palabra que no existe. Por ejemplo, que ella es un bien. la aserción y~
d primero Jo sea al medio. Por ejem- el tiempo oportuno y Dios; pero la
se creerá que hay silogismo con pro- no es verdadera. S~Tá muy cierto
plo, si tenemos: ciencia de un ob- proposición debe formarse en el
posiciones sin términos medios. Su- que A es atribuida a B; pero no lo
jeto cualquiera o de un contrario, y caso acomodado del nombre.
pongamos dos ángulos rectos repre- será en manera alguna que B Jo sea
el bien es a la vez un contrario y ~ JO. Decimos, por tanto, de
sentados por A. triángulo por 13. una manera general y absoluta, que
a C; porque at~ibuir ~ la justicia que
tal objeto cualquiera, la conclusión el bien es el b1en, es un error y un
isósceles por C. A es atribuida a C es: hay ciencia del bien. Mas el bien es preciso poner siempre los térmi-
mediante B, pero lo es a 13 sin que contrasentido. § 3. L~ misma obser-
no es en modo alguno la ciencia, ni nos acomodados a la designación vación tendría lugar si se preten-
sea mediante ningún otro término; rampoco tal bien ni su contrario; directa de los nombres. Y así se
porque el triángulo vale en sí dos diese demostrar que una cosa salu-
smo que el bien sólo es el que es dirá, el hombre, el bien, los contra-
ángulos rectos; luego aquí no ha- bre puede ser c?nocida en tanto que
todo esto. ~ 5. A las veces puede rios; y no: del hombre, del bien, de
brá término medio para A 13, que bien; que el chivo-ciervo es inteligi-
suceder también que el primero no los contrarios. En cuanto a las pro- ble en tanto que no e~ste; o, en fin,
sin embargo es demostrable. Es por posiciones, es preciso emplear en
sea atribuido al medio ni éste al que el hombre es tnortd en tanto que
tanto evidente que no hay que creer
que el medio ha de estar represen- tercero; pudiendo, por lo demás, er' ellas los diversos casos que exige
cada palabra. Así se dice: igual a
es sensible. En efecto, en todos los
tado siempre por una palabra dis- primero decirse y no decirse del ter~ casos en que se aña:le algo a la
cero. Por ejemplo, cuando se dice: esto; doble de esto, hiriendo o vien- atribución, es preciso 11nir la noción
tinta; a veces es toda una proposi· do esto; o también: este hombre,
ción, como sucede en el ejemplo si hay ciencia de tal cosa. hay igual· compleja a la mayor.
est~ animal; o, en fin, se toma cual-
que se acaba de citar. men te género de esta cosa; es así § 4. La posición ~e los térmi-
aue hay ciencia del bien; luego la 9U!era otro giro que la palabra exi-
Jil en la proposición.
no~ no subsiste la m sma, cuando
c'onclus~ón es: hay género del. bien; se ponen en el silogi1mo nociones
CAPJTULO 36 pero en este caso ningún térmmo es absolutas que cuando se limita la
atribuido a otro. Otro caso: la cosa noción mediante un t restricción
de que hay ciencia es igual.mente CAPITULO 37 cualquiera de naturale2a o de exten-
~ l. Cuando se dice que el pri-
mer término es atribuido al medio, género; es así que hay ciencra ~el sión; por ejemylo, cuwdo se con-
bien, luego la conclusión es: el b1en § 1. Cuando se dice que tal cosa cluye que el bJCn es cognoscible, y
y éste al último, no se quiere decir es atribuida a tal otra, y que tal
que estos términos deban ser siem- es igualmente género. De esta_ ma· cuando se concluye de ana cosa que
nera el primer término se atnbuyc eosa se dice con verdad de tal otra, se puede c~nocer que ella es un
pre atribuidos de la misma manera:
al último; pero no son atribuidos el ~tas expresiones tienen tantos sen- bien. § 5. SI se demu¡stra de una
el primero al medio y éste al últi-
lídos como géneros de atribuciones manera absoluta que el bien es cog-
uno al otro ..~ 6. De la misma ma·
mu; observación que se aplica igual-
mente a la negación; sino que cuan- nera es pr-eciso razonar respecto 8 ~ay, ya sean éstas limitadas o abso- noscible, cosa será el té1mino medio.
la negación; y cuando se dice que u~as, simples o complejas. Y lo § 6. Pero si se demu(stra que se
tas significaciones pueda tener el ITI1smo se entiende en cuanto a la puede conocer que una cosa es un
verbo: ser, y cuantas significaciones
verdaderas pueden darse a esta ex-
tal cosa no es atribuida a tal otra¡ r!e~ación. Esto por lo demás merece bien es preciso tomar (ntonces por
no se quiere decir siempre que Jll llfla determinación y un examen más
presión: tal cosa es tal otra cosa, co~a no es t;Jl otra cosa, si no qut Precisos. medio esta cosa especioJ. Sea A. el
otras tantas tienen las expresiones: quiere decirse, ya que tal cosa no C) conocimiento de que estt cosa es tal
112 ARISTÓTELES
PRIMEROS ANALÍTICOS 113
cosa, D esta cosa misma, y C el bien. contrario, que es un bien, es preciso
Se puede atribuir con verdad A a para sacar de ellas razonamientos. los datos iniciales, puesto que con-
tomar por término: un bien. Y lo En general, siempre que no se re- cluyen no por silogismo, sino sólo
B, porque se sabe de tal cosa que mismo sucede en todos los demás
es tal cosa; pero se puede atribuir fiere un término a otro como el todo como resultado de una convencióu
casos análogos. a su parte o como la parte a su todo, admitida por ambas partes. Por
igualmente B a C, porque C es esta
cosa misma; de suerte que A será no se puede llegar, hágase lo que ejemplo, si después de haber supues-
atribuida igualmente a C; y se sa- CAPITULO 41 se quiera, a demostrar nada, porque to que no siendo única la potencia
brá por consiguiente del bien que entonces no hay silogismo. Nosotros de los contrarios·, la noción que de·
§ l. No hay identidad, ni en er·· recurrimos aquí por tanto a la ex- ella se adquiere no lo es tampoco,
es el bien; porque la cosa especial fondo ni en la forma, entre estas dos
era el signo mismo de la esencia. posición de los términos al hablar se demuestra que hay más de una
expresiones: A es atribuida a toda : potencia de los contrarios, de lo sa-
§ 7. Pero si se tomase cosa como cosa a que es atribuida B, y A es) al discípulo, lo mismo que si ape-
término m:edio, y se uniese a la ma- atribuida a toda cosa a que por ene.· láramos al testimonio de sus senti- lubre y de lo insalubre, por ejemplo,
yor cosa, pero tomada absolutamen- dos; pero no decimos que sea im- porque de otra manera una sola y
tero es atribuida B; porque puede·~
te, y no la cosa especial, se conclui- posible hacer una demostración. sin misma cosa podría ser a la vez sa-
suceder muy bien que B sea atribuí- '
ría silogísticamente, no que se sabe este auxilio, como sería imposible lubre e insalubre; se ha demostrádo
da a C, sin que lo sea, sin embargo; formar un silogismo sin las proposi- perfectamente que la potencia de lm
del bien que es bien, sino sólo que a toda C. Sea, por ejemplo, B algo
existe. Sean, por ejemplo: A el co- ciones de que se deduce. contrarios no es única; pero no se
bello y C blanco. Si algo bello es
nocimiento de que la cosa existe, B ha demostrado aún que su noción
atribuido a algo blanco, se está en •
la cosa, y e el bien. § 8. -Es por tan- lo cierto al decir que bello es atri-
no lo sea; y sin embargo, hay nece-
to evidente que así es como deben CAPITULO 42 sidad de convenir en ello: pero esto
buido a blanco; pero quizá no es
disponerse los términos en los siJo. exacto decir que lo es a todo lo que no es por medio del silogismo, sino
gismos limitados. § l. No olvidemos que en un sólo por hipótesis. No es posible
es blanco. § 2. Luego si A es atri- mismo silogismo no todas las con-
buida a B, pero no a todo &quello resolver este último silogismo; pero
clusiones pertenecen a la misma fi- se puede resolver el otro silogismo,
CAPITULO 39 de que se dice B, sea que B se atri- gura; sino que una tiene Jugar en
buya a toda C, o en especial a algu- concluyendo que no hay una poten·
ésta, otra en aquélla; de donde re- cia única de los contrarios, por-
§ 1. Algunas veces es preciso na C, no sólo no es necesario que sulta que de la misma manera deben
también permutar los términos de que éste es un silogismo verdadero,
A sea atribuida a toda C, sino que hacerse las resoluciones. § 2. No se mientras que el otro no es más que
un mismo valor, ya unas palabras no lo es en modo alguno a C. § 3. Si
con otras palabras, ya unas proposi- encuentran todas las conclusiones una hipótesis. § 2. El mismo razona·
A es atribuida a toda cosa de que en todas las figuras; sino que, te- miento tiene lugar respecto de los
ciones con otras proposiciones, o con verdad se diga toda B, resultará ,r, , niendo cada figura conclusiones pro- silogismos que concluyen por reduc,
una palabra con una proposición; y que A será atribuida a todo cuanto :, · pias, la naturaleza de la conclnsión ción al absurdo; tampoco pueden
tomar siempre una palabra en lugar se atribuya toda B. ~ 4. Por lo tan-, indicará siempre en qué figura es resolverse. Sólo puede resolverse la
de una proposición entera; porque to, si A se dice de la cosa a qu~''' preciso buscarla. conclusión misma que es absurda,
entonces se puede hacer más fácil- toda B pertenece, nada obsta a que porque está demostrada por un silo-
mente el deslinde de los términos. B sea atribuida a C, a la que no se
§ 2. Por lo tanto, si no hay diferen- CAPITULO 43 gismo: pero no se puede hacer esta
atribuye toda A, o a la cual no se,:_
respecto a la otra conclusión,. que
cia alguna entre decir, que lo conje- atribuye en modo alguno. ~ 5. Se ve,
tural no es el género de Jo proba- pues, mediante tres términos, que § l. Cuando se trata de argu- sólo es obtenida hipotéticamente. §
ble, o bien que lo probable no es mentar contra una definición, y los 3. Estos silogismos difieren de los
esta expresión: A es atribuida a toda
esencialmente lo conjetural, atendi- cosa a que es atribuida B, quiere argumentos han recaído sobre uno precedentes en que en ellos es pre-
do que el sentido es el mismo, en decir, que A es atribuida a todas las de los elementos de la definición, ciso hacer un convenio de antema-
lugar del juicio entero enunciado al cosas a que B es atribuida. Si B es es preciso tomar como término este no para ponerse en seguida de-
principio, será preciso tomar como atribuida a toda la cosa, A Jo será elemento único, y no toda la defi- acuerdo; se conviene, por ejemplo,
términos: conjetural y probable. igualmente, y si B no es atribuida a nición; porque entonces se verá uno en que, si se demuestra que sólo
toda la cosa, no es necesario que A mucho menos embarazado por la hay una potencia de los contrarios,
Jo sea tampoco. prolijidad de los detaiies. Por ejem- se habrá demostrado que tampoco
hay para ellos más que una noción.
CAPITULO 40 ~ 6. No se crea por lo demás plo, si se ha demostrado que el agua
que esta exposición de los términos es un líquido potable, es preciso Pero en los otros silogismos nos po-
§ 1. Pero como no es en modo nos conduzca a error; porque no tornar únicamente por términos: po- nemos de acuerdo sin haber conve-
alguno lo mismo decir: el placer es aplicamos a seguida lo que de esta table y agua. nido nada previamente, porque el
un bien, que decir: f! placer es el error es de toda evidencia; y así si,
bien, es preciso fijarse cuidadosa- manera encontramos, sino que imi-
tamos al geómetra que supone que por ejemplo, se supone el diámetro
mente en esta distinción en los tér- CAPITULO 44 conmensurable, resulta de aquí que
minos; y si el silogismo es: el placer tal línea tiene un pie de largo, que
t:s recta, y que no 1ienc latitud, aun-
el impar es igual al par. § 4. Hav
es el bien, es necesario tomar por ,~ l. No hav necesidad de tratar todavía otros muchas silogismos que
término: el bien. Si se dice. por el que no haya naJa de c;sto, sin_ que de anc,]izar los silogismos hipotéti- concluyen por hipótesis, y que- es
se sirva de ioc~3s esta~, su~o~t;..:Jones cos: porque, no podría hacerse CO!l preciso examinar y explicar clara-
}~ .

114 ARISTÓTELES
I'RIMBROS ANALÍTICOS 115
mente. Más adelante diremos cuáles la privativa está unida al extremo
cer lo mismo. Y así, si B es atribui- únicos que concluyen por absurdo.
son las diferencias que hay entre mayor, se le reducirá a la primera
ellos y cuáles las maneras según que figura. Por ejemplo: si A no es atri- da a toda e, y A a ninguna C, e lo § 26. Se ve, pues. cuáles son,
será entonces a alguna B, y A no conforme a lo que precede, los me-
los silogismos hipotéticos pueden buida a ninguna B, pero lo es a al-
formarse. Por ahora limitémonos a Jo será a ninguna C; y en este caso dios de resolver los silogismos y de
guna C; convirtiendo la privativa,
saber que no es posible resolver esta se tendrá la primera figura; porque e será el término medio. § 17. y lo reducir unas figuras a otras.""
especie de silogismo, y ya hemos IJ no es atribuida a ninguna A, pero mismo sucede si la privativa es uni-
dicho por qué causa. A lo es a alguna C. § 8. Cuando la versal, y la afirmativa es particular;
porque A no será atribuida a nin- CAPITULO 46
afirmativa está unidn al extremo ma-
yor, no hay resolución posible. Por ' auna C. pero C lo será a alguna B.
~ 18. Si la privativa es tomada par- ~ l. Importa mucho, sea que se
CAPITULO 45 ejemplo, cuando A es atribuida a
ticularmente, no habrá resolución mantenga una proposición, sea que
toda B, pero no a toda C; porque A se la refute. saber si estas expresio-
~ 1. Todas las conclusiones que B no admite conversión, y no hay posible. Por ejemplo: si. B es atri-
se demuestran en muchas figuras, buida a toda C, y A no lo es a al- nes: no ser tal cosa, v: ser no tal
silogismo ni aun cuando se haga la cosa, tienen una significación idén-
desde· el momento que se prueban conversión. guna C; porque convirtiendo B C,
silogísticamente en una, pueden las dos proposiciones serán particu- tica o diferente: por ejemplo, si hay
§ 9. En igual forma los silogis- identidad o diferencia entre: no :oer
igualmente reducirse silogísticamen- mos de la tercera figura no pueden lares. § 19. Es también evidente que,
te a la otra. Por ejemplo: la con· para resolver una de estas dos figu· blanco, y: ser no blmco. ~ 2. En
resolverse todos en la primera, pero
clusión ·privativa, en la primera, ras en la otra, es preciso convertir efecto, estas expresiones no tienen
todos los de la primera lo pueden
puede reducirse a la segunda; y la en cada una de ellas la proposición un sentido absolutame'lte igual; y la
ser en la tercera. ~ 1O. Supóngase,
privativa, en la figura media, a la que va unida al extremo menor. Una negación de ser blanco no es: ser
en efecto, que A es atribuida a toda
primera. Esto, sin embargo, se apli- vez cambiado el puesto de esta pro- no blanco; sino que e~: no ser blan-
t: B. y B a alguna C. Puesto que la co."' § 3. La razón de esto es que.
ca, no a tc,dos Jos silogismos, sino afirmativa particular se convierte, e. posición, el tránsito de una figura
sólo a algunos; como se verá luego a otra puede verificarse. esta proposición: puede andar, está
será atribuida a alguna B, pero A lo . con esta otra: puede no andar, en
claramente. ~ 2. Si A, en efecto, no era a toda B; y aquí aparece ya la § 20. De los silogismos de la fi-
es atribuida a ninguna B, y B !o es tercera figura. § 11. Lo mismo su- gura media, el uno se resuelve en la la misma relación que: es blanco.
a toda C, A no lo es a ninguna C. cede cuando el silogismo es priva- tercera, y el otro no se resuelve. § está con: no es blancJ; y esta pro-
Esta es la primera figura; y si se tivo; porque la proposición particu- 21. Cuando la universal es privati- posición: sabe el bien, con esta:
convierte la privativa, se tendrá la lar afirmativa se convierte; y A no va, se: resuelve; porque si, por ejem- sabe el no bien. En 'in. esta locu-
figura media; porque B no es atri- es atribuida a ninguna B, pero C lo _ : plo, A no es atribuida a ninguna B, ción: sabe el bien, y esta otra: es
buida a ninguna A, sino que lo es será a alguna B. '' pero sí a alguna e; los dos extremos sabedor del bien no difieren en
a íoda C. ~ 3. Lo mismo sucede si § 12. En cuanto a los silogismos , · se convierten Jo mismo relativamen- nada, en la misma fotma que: pue-
la conclusión, en lugar de ser uni- de la última figura, sólo uno no se · te a A. de suerte que B no es atri- de andar, no difiere de: es capaz de
versal, es particular; si, por ejemplo, resuelve en la primera, que es cuan-- buida a ninguna A, y C lo es a al- andar. Y lo mismo wcede en las
A no es 'ltribuida a ninguna B, y B do la privativa no es universal; pero guna A; A en este caso se torna oposiciones: no puede andar, no es
lo es a alguna C; porque, convir- todos los cjemás pueden resolverse. como término medio. ~ 22. Pero capaz de andar. Luego si esta pro-
tiendo la proposición privativa. se ~ 13. Y así, si A y B son atribuidas
cuando A es atribuida a toda B. v posición: no es capaz de andar, ex-
¡' obtendrá la figura media. a toda C, C será convertida particu- no lo es a alguna C, no hay resolÚ- presa lo mismo que: es capaz de no
~ 4. Entre los silogismos de la larmente con uno y otro extremo; ción posible: porque ninguna de las andar, estas dos cosas se darán a la
segunda figura, los universales pue- luego ser&. atribuida a alguna B. En- dos proposiciones se hace universal vez en un mismo objeto: porque el
den reducirse a la primera, y sólo tonces se tendrá la primera figura; por la conversión. ~ 23. Los silogis· mismo individuo puece andar y no
uno de los dos en los silogismos porque A es atribuida a toda C, y mos de la tercera figura se resolve- andar; así como sabe- el bien v el
particulares. ~ 5. Supóngase que A C a alguna B. § 14. Y si A es atri- rán igualmente en la media. cuando no bien. Pero la afirmíJción y ]u
no es atribuida a ninguna B, y sí a buida a toda C, y B a- alfSUna C, el . la privativa es universal. Por ejem- negación opuestas de a misma cosa
toda C. Convirtiendo la privativa, razonamiento será el mismo; porque plo: si A no es atribuida a ninguna no pueden ser a la vez verdadcrJs.
se tiene, en la primera figura, que B se convierte relativamente a C.· C, y B lo es a alguna C. o a toda C. Luego como no es ur a sola y mis-
B no es atribuida a ninguna A, y ~ 15. Pero si B es atribuida a toda
entonces C no lo será a ninguna A. ma cosa no saber el bic:n v saber
que A lo será a toda C. § 6. Si la C. y A lo es a alguna C, B debe to- P.ero lo será a alguna B. § 24. Pero el no bien. en igual forma' no es
afirmativa está unida a B; y la pri- marse como primer término; porque st. la privativa t'S particular, el silo- tampoco ser no bueno una cosa
vativa a e, es preciso tomar e por B es atribuida a toda C; y C lo es gtsmo no se resolverá; porque la idéntica a no ser bu ellO; porque si
primer término; porque no es atri- a alguna A; de suerte que B es atri- n.e_gativa particular no tiene conver- entre cosus que están en proporción,
buida a ninguna A, y A lo es a toda buida a alguna A: y como la par- ston posible. ~. 25. Es evidente que
fi: luego C no lo será a ninguna B; ticular se convierte, A será igual- los mismos silogismos que no se re- "'; Véase de Tcofrastc su tratado De
y H tampoco lo será a ninguna C. mente atribuida a ::llguna B. ~ 16. Si solverían en la primera figura, no se /u afirmación.
puesto que la privativa se convierte. el silogismo es privativo, siendo los re;;olvcrán tampoco en Jas.olras dos; :: Estudio dé las [)llJ[JOS!CIOllCS 111
~ 7. Si el silogismo es particular. y trrminos universales. es preciso ha· ~ l{U~ lus otros silogismos, rcducién- dLtcrminada~. v¿asc flrri hcrn?e,'h)id\.
uc,,· a la primera figura, son los ca¡._\ JO.
j';
t.j

116 ARISTÓTELES PRIMEROS ANALÍTICOS 117

unas son diferentes, las otras debe- no es no blanco. Sin embargo. A no co, no es: es verdadero decir no opuestos, de los cuales uno debe ser
rán serlo igualmente. ~ 4. Tampoco puede decirse de toda D; porque de blanco. sino más bien: no es verda- atribuido necesariamente a todo ob-
es lo mismo ser no igual que no ser lo que no es en modo alguno ma- dero decir blanco. Si se quiere de- jeto. Por ejemplo, supongamos que
igual; porque en un caso se subor- dera, no puede_ decirse A, es decir, mostrar que es verdadero el decir que A y B no pueden darse a la vez en
dina algo a ·lo que no es igual, y que es madera blanca. Y así D es todo lo que es hombre es músico o el mismo objeto, pero que el uno
este algo es lo desigual, mientras verdadero; pero no lo es A, a saber, no músico, es preciso suponer que necesariamente se da en aquello en
que en el otro no se subordina nada. que es madera blanca. Es claro todo lo que es animal es músico o no que el otro no se da, y además que
Esto consiste en que efectivamente igualmente que A e no pueden ser músico, y la demostración será com- e y D están en la misma relación,
todo no es igual o desigual; pero atribuidas a la vez a un mismo tér- pleta. Pero si se quiere probar que siendo A consiguiente de toda e; si
todo es igual o no iguaL § 5. De mino, aunque B y D puedan a ve- rodo lo que es hombre no es músico, de aquí se concluye que B se da ne-
igual modo: hay madera no blanca ces decirse ambas de un término se demostrará por la negativa de las cesariamente en lo que se da D, se
y no hay madera blanca, son dos idéntico. § 8 .. Lo mismo sucedería tres maneras que se ha dicho. incurre en un error. Supóngase, en
aserciones que no pueden existir a respecto de la serie de privaciones § 11. En general, cuando A y efecto, la negación de A V repre-
la vez; porque, si hay madera no relativamente a las atribuciones B son entre sí de tal manera que sentada por F, y la de e D por H.
blanca, hay por tanto madera; pero opuestas. Supóngase igual represen- no pueden decirse a. la vez del mis- Es necesario que A o F sean atri-
cuando no hay madera blanca, no tado por A; no igual, por B; des- mo objeto, y una de ellas debe de- buidas a todo objeto, porque es pre-
hay necesidad de que haya madera. igual, por e; no desigual, por D. cirse necesariamente de todo, y ade- ciso que haya afirmación o nega-
~ 6. Luego evidentemente la nega- § 9. Además, en muchos casos, en más cuando e y D están en la mis- ción. y lo mismo respecto a e o a
ción de esta proposición: es bueno. que una misma cosa se dice de un ma relación, si A es consiguiente de H, porque son la afirmación y la
no es: es no bueno. Y como es ab- término y no de otro, la negación C y no recíprocamente, D será igual- negación. Ahora bien: se ha supues-
solutamente preciso que, tratándose puede ser igualmente verdaderá: mente consiguiente de B y no recí- to que A es atribuida a todo a que
de un objeto cualquiera, la afirma- que todo no es blanco, o que cual- · procamente tampoco, y entonces A lo es e, y H lo será igualmente ~
ción o la negación sea verdadera, quiera cosa es no blanca, mientras y D podrán darse en el mismo ob- todo aquello a que lo es f. Además,
si la negación no lo es, es claro que que la afirmación es falsa: que cual- jeto; pero B y e no podrán darse. puesto que uno de los términos F B
la afirmación lo será de algún modo. quiera cosa es no blanca, o que to- Por lo pronto, he aquí la prueba de es atribuido a todo objeto, y a uno
Además, para 'toda afirmación hay das las cosas son no blancas. Lo que D es consiguiente de B, siendo de los términos H D le sucede lo
negación; y en este caso, por ejem- mismo sucede con la siguiente afir- uno de los dos términos e D atri- mismo, siendo H consiguiente de F,
plo, la negación es: no· es no bueno. mación: todo animal es blanco, pues buido necesariamente a todo, y no B lo será igualmente de D, que es
§ 7. He aquí el orden en que se la negación no es: todo animal es pudiendo serlo e a aquello a que lo que ya sabíamos. Luego si A es
dan estas oposiciones. Supongamos no blanco·; porque estas dos asercio- · es B, mediante a que lleva consigo consiguiente de e, E lo será de D,
que: ser bueno, está representado nes son falsas; sino más bien: todo a A, y que A y B no pueden darse lo cual es falso, porque el orden de
por A; no ser bueno por B; ser no animal no es blanco. en un mismo objeto, es evidente que consecuencia era a la inversa para
bueno por e, subordinada a B; y § 1O. Ahora que es bien eviden- D será el consiguiente. Además, los términos que se dan en esta relac
no ser bueno por D, subordinada a te que estas dos proposiciones: es' puesto que e no es recíproco de A, ción. § 13. Esto prueba quizá que
A. A o B se dirán de todo, y no se no blanco y no es blanco, tienen y que e o D se dicen de todo, es
no es necesario que A o F sean atri-
dirán ambas de un mismo término; una significación diferente, y que la posible entonces que A y D se den
buidos a todo objeto, así como tam-
e o D se dirán igualmente de todo, una es una afirmación y la otra una en el mismo objeto; pero B y e no
poco F o B, mediante a que F no es
y las dos juntas no se dirán de un negación, es claro igualmente que pu¡cden darse en el mismo objeto,
la negación de A, porque la nega-
mismo término; y todo lo que es e la manéra de probar la una y la porque A es consiguiente de e; de
debe ser igualmente B; porque, si dDnde resulta álgo que es imposible. ción de: es bueno, es: no es buenc.
manera de probar la otra deben de Pero esta proposición: no es bue-
es cierto que el objeto no es blan- ser también diferentes. Por ejemplo, Es, pues, evidente que B no es recí-
co, es también cierto decir que no proco de D, puesto que A D pueden no, no tiene el mismo valor que esta
no se probarán lo mismo estas dos otra: no es bueno, ni no bueno. La
es blanco. Es imposible, en efecto, proposiciones: todo lo que es ani· darse al mismo tiempo en el objeto.
que sea a la vez blanco y no blan- ~ 12. Sucede también a veces que demostración sería igual respecto de
mal no es blanco, o bien, puede no
co; o bien que la madera sea a la ser blanco; , puede decirse con ver- n?s equivocamos a propósito de esta e D, porque las negaciones de más
vez no blanca y blanca. Luego si dad no blanco, es decir, que es no disposición de los términos, porque arriba serían entonces dos para una
no hay afirmación, hay negación. blanco: Mas para estas aserciones: no se han tomado bien los ténninos sola afirmación.
Pero e no sigue siempre a B; por- es verdadero decir que es blanco, o
que lo que no es en modo alguno bien: que es no blanco, el modo de
madera, no es tampoco madera nc demostración es el mismo, porque es-
blanca. Mas, por el contrario, todo tas dos proposiciones son demostr~­
lo que es A debe ser igualmente D: das afirmativamente en la primera Íl·
porque es o e o D; pero, como el gura. Esta adición: es verdadero.
objeto no puede ser a la vez blanco está colocada aquí lo mismo que el
y no blanco, será D: en efecto, de verbo es, porque la negación de esta
lo que es blanco ::?S cierto decir que proposición: es verdadero decir blan·
PRIMEROS ANALÍTICOS 119
118 ARISTÓTELES
B. sin que sea esto mediante el silo- que se obtiene es una conclusión; y
gismo precedente. § 9. Lo mismo lo menos que se flecesita pma for-
sucede respecto a todas las demás mar una conclusión, son tres térmi-
LIBRO SEGUNDO figuras; no habrá conclusión nece- nos, que forman dos intervalos o
saria para lo que está bajo la con- proposiciones. Luego si es cierto que
clusión; pero la habrá para lo que A es atribuida a todo aquello a que
SECCION PRIMERA lo es B, y B a aquello a que lo es
está baio el medio, sin que se haga
esto por este silogismo, lo mismo C, es necesario que A sea atribuida
que en los silogismos universales se a todo a lo que es C; y esto no pue-
CAPITULO términos que están bajo el medio o de ser falso; porque entonces la mis-
ha probado lo que estaba bajo el
bajo la conclusión, si se coloca a és- medio por la proposición que no ha- ma cosa sería y no sería a la vez.
~ l. Acabamos de explicar las tos en el medio o a aquellos en la Por lo tmto, A, tomada como tér-
figuras del silogismo, la naturaleza bía sido demostrada. Y así, no habrá
conclusión.' ~ 4. Por e.iemplo, sí A conclusión necesaria para los silo- mino único, encierra dos proposi-
y número de las proposiciones que B es concluida mediante C, es ne- ciones reunidas. Lo mismo sería
le componen, los casos y las formas gismos universales, o bien la habrá
;}[ cesario que A sea atribuida a todos también para los particulares. respecto de las pr()posiciones priva-
en aue se produce. Además, hemo~ los términos subordinados a B o a tivas; es decir, que con ellas, par-
i],i
señalado los puntos en que es pre- C; porque si D está en la totalidad tiendo de proposiciones verdaderas.
ciso fijarse, sea que se sostenga, sea de B, y B en la de A, D estará igual- no se puede tampoco llegar a una
que se r~fute una proposición, e in- CAPITULO 2
·:r: mente en la de A; además, si E está conclusión falsa.
dicado· los métodos que deben em- en la totalidad de C, y C en la de
plearse en el examen del objeto,
§ l. Puede suceder que las pro § 4. Pero puede concluirse la
A, E estará igualmente en la totali- posiciones con que se forma el silo- verdad de proposiciones falsas, sien-
cualquiera que él sea. En fin, he- dad de A. ~ 5. Lo mismo sucedería
~H mos demostrado por qué camino se si el silogismo fuese privativo. § 6.
gismo sean ambas verdaderas, como do falsas ambas proposiciones, o
puede llegar a los principios en cada puede suceder que ambas sean fa!- siéndolo solamente una de las dos;
;r cuestión. § 2. Puesto que unos silo-
En la segunda figura sólo es posible ;as, o bien que una sea falsa y otra mas no tomada al azar, sino que
concluir lo que está subordinado a··
l gismos son universales y otros par-
ticulares, todos los universales pue-
den tener muchas conclusiones; y
la conclusión. Por ejemplo, si A no·
es atribuida a ninguna B, y sí lo es
verdadera. La conclusión necesaria-
mente es verdadera o falsa. § 2. No
es posible deducir una conclusión
debe ser la segunda, si se la supone
falsa por entero; pues puede ser in-
diferentemente la una o la otra, si
a toda C, la conclusión será que B falsa de proposiciones verdaderas; no se la supone falsa en toda su
entre los particulares los afirmativos no es atribuida a ninguna C. Luego
tienen muchas, los negativos nunca pero puede salir una conclusión ver- extensión. § 5. Supongamos que A
si D está subordinada a C, es evi- dadera de. proposiciones falsas, sino es atribuida a toda C, pero a ni n-
tienen más que una. Esto nace de dente que 13 no es atribuida a D.
que las proposiciones, fuera de es- con relación a la causa, por lo me- guna B, y que B no lo sea tampoco
Pero no es evidente, por silogismo.' nos con relación al hecho mismo. a C. Tomando, para hacer la apli-
tas últimas, pueden convertirse, pero que no sea atribuida a los términos No hay efectivamente silogismo de cación un ejemplo, se tiene: animal
la privativa particular no se con- subordinados a A; sin embargo, no· la causa que pueda salir de propo- no es atribuido a ninguna piedra, ni
vierte; y la conclusión es una pro- lo será a E, si está subordinada a A. siciones falsas; y la razón de esto piedra a ningún hombre. Luego si
posición que expresa una cosa de Pero se ha demostrado por silogis- la daremos más adelante." se supone que 4 es atribuida a toda
otra. Todos los demás silogismos mo, que B no podía serlo a ninguna
pueden tener también muchas con-
§ 3. Por lo pronto, he aquí la 8, y B atribuida a toda C. A será
C; y se ha admitido, sin demostra- prueba de que de proposiciones ver- igualmente atribuid<! a toda C: y de
clusiones. Por ejemplo: si se ha de- ción, que no lo era a A; luego no daderas no puede salir una conclu- dos proposiciones falsas se sacará
mostrado que A es atribuida a toda resulta de este silogismo que B no sión falsa. En efecto, si existiendo una conclusión verdadera; porqrre
!J. o a alguna B, es necesario igual- sea atribuid.J a E. ~ 7. En los silo- A, es necesario que B exista, no todo hombre es animal. § 6. Lo mis-
mente que B sea atribuida a alguna gismos particulares· no habrá nece- existiendo B. hay una necesidad, no mo sucede con la wnclusíón priva-
A. Y si A no es atribuida a ninguna sidad de concluir lo que está ya menos evidente, de que A no exis- tiva. Supongamos que ni A ni B pue-
B, 13 no lo es a ninguna A; y esta bajo la conclusión; porque aquí no ta. Luego si A es verdadera, B lo den ser atribuidas a ninguna C; y
conclusión es distinta que la .. prece-hay silogismo; puesto c¡ue esta pro- será necesariamente también, o re- que, sin embargo, A lo sea a loda
dente. Pero si A no es atribuida a posición es particular. Pero habrá sultaría la contradicción absurda de 8, y que, por ejemplo, conservando
alguna B, no es en modo alguno n-:- necesidad de concluir respecto a q~e una misma cosa es y no es a un los mismos términGs, se tome hom-
ccsario que 13 no lo sea a alguna A; todo lo que está bajo el medio; sólo mrsmo tiempo. Pero de que A apa- bre por término medio. Animal, lo
porque es .posible que sea atribuida que no será por este silogismo; § 8, rezca aquí como término único, no mismo que hombre. no conviene a
a toda A. Es, pues, una causa común por ejemplo, cuando A es atribuida de?e. suponerse absolutamente que ninguna piedra: pero animal convie-
la que hace que todos los silogismos a toda B y B a alguna C; porgue no exrstrendo una sola cosa, otra cosa ne a todo hombre·. luego, si se su-
nucclan tcncr muchas conclusiones, habrá conclusión de lo que está bajo resulte de necesidad: porque esto no pone que ;:mi mal no conviene a nada
ya sean universales, ya particulares. C; pero la habrá de lo que está bajo es posible. El resultado necesario de aquello a que C()nviene, y por el
~ 3. También se puede demostrar contrarío que conviene a todo aquc-
c>to de otra manera respecto de los ~ En los Seg1mdos A11alíticos !lo a que no convim~. la conclusión
' De nuevo se aplica el concepto (;k c;l
silogismos universales; porque habrá subsumción, esencial en la lógica aris- pirulo l'i. scrú verdadera. ·¡ r1abrá salido t<1m·
un mismo silogismo para todos los totélica.
120 ARISTÓTELES PRIMEROS ANALÍTICOS 12!

bién de dos proposiciones falsas. va; porque puede acontecer que A § 17. Lo mismo sucede siendo la te, la conclusión será Ve¡¡dadera,
§ 7. Esto mismo se demostrará de sea atribuida a alguna B, y que no proposición A B privativa; porque siempre que B C sea. Verdadera
igual manera si se suponen sólo fal- lo sea a ninguna e, mientras que 8 puede suceder que A no sea atri- igualmente; porque nada In-tpide que
sas en parte las dos proposiciones. es atribuida a toda C; por ejemplo, buida a ninguna B, ni a ninguna C, A sea atribuida a alguna ,E y a al-
§ 8. Suponiendo falsa sólo una de animal es atribuido a algún ser blan- y que B lo sea, sin embargo, a al- guna e, y que B lo. sea a a]~una C;
las dos, si es la primera la que lo es co y no lo es a ninguna nieve; pero guna C, como por ejemplo: el gé- que animal, _por eJemplo, sea atri-
pór entero, por ejemplo A B, la con- blanco lo es a toda nieve. Luego si J1ero que no es atribuido a la espe- buido a algun ser bellG y a algún
clusión no será verdadera; pero lo se supone que A no es atribuida a cie y a la diferencia que son de un ser grande, y que bello lo lea a al-
será si es la proposición B C la que ninguna B, y que B lo es a toda e, género diferente. Así, animal no gún ser grande. Po~ t~nto, si se su-
conviene a ninguna sabiduría, ni a ypone que A es atnbUlda !1 lod& B,
se supone falsa por entero. Entiendo A no será atribuida a ninguna C. § B a alguna C, la proposición A B
por . proposición falsa por entero la 14. Si la proposición A B es por ninguna sabiduría teórica, pero sabi-
que es contraria a la proposición entero verdadera y B C por, entero duría conviene a alguna sabiduría será falsa en parte~ Y la PrqJosición
teórica. Luego si se ha supuesto que
. B e verdadera, as.t comp la conclu-
verdadera: por ejemplo, cuando una falsa, el silogismo será verdadero;
cosa que no conviene a nada se su- porque nada impide que A sea atri- A no conviene a ninguna B, y que sión. § 22. Lo mtsmo .sucede si la
pone que conviene a todo, o cuando buida a la vez a toda B y a toda e B conviene a toda C, A no conven- proposicióp. ~ B es pnvati\,la; por-
aun cuando B no sea atribuida ~ drú a ninguna C; pero esto era ya que Jos te~mmos seran. los mü;mos
la que conviene a todo se supone y estarán dtspuest?~ de 1gua] manera
que no conviene a nada. § 9. Su- ninguna C, como sucede, por ejem- verdadero.
§ 18. En cuanto a los silogismos para ]a demostracton. § 23. 4demás
póngase, en efecto, que A no con- plo, con todas las especies que son
particulares, cuando la primera pro-
si A B es verdadera y B C :falsa ¡;
posición es por entero falsa y la otra concl~siór: será verdadera; porgue
. viene a ninguna B, y que B convie- del mismo género, pero que no están
ne a toda C. Si suponemos que es subordinadas; porque animal es atri- nada 1mpide que A sea atr. huida a
es verdadera, puede suceder que la
conclusión sea verdadera. Lo es tam- toda B y a al~una e, Y que B no sea
verdadera la proposición B C y A buido a hombre y a caballo; pero
B falsa por entero, es decir, que A es caballo no es atribuido a ningún
bién siendo la proposición A B falsa atribuida a mr:gul!a C. Animal, por
atribuida a toda B, es imposible que hombre. Luego si se supone que A en parte, siendo la proposición B C
ejemp_lo, es atnbmdo a to~o cisne y
la conclusión sea verdadera; porque es atribuida a toda B, y B a toda e, de\ todo verdadera, siendo la par- a algun ser r:egr?; pero Clslle no es
se había supuesto que A no era atri- la conclusión será verdadera, por atribuido a nmgun ser negr(). Luego
ticular falsa, y, en fin, siendo las dos
buida a ninguna C, puesto que A más que la proposición B C sea por si se supone que A es atribuida a
proposiciones falsas. § 19. Porque
no era atribuida a nada de a9.u~llo entero falsa. § 15. Lo mismo sucede nada obsta a que A no sea atribui- toda B y B a algun.a C, la conclu-
a que Jo es B, y que B era atribuida cuando 1? proposición A B es pri- da a ninguna B y lo sea a alguna C. sión será verdadera, au nq ae B e
a toda C. § 10. Lo mismo tiene Ju- vativa; porque puede suceder que y que B lo sea a alguna C; por ejem- sea falsa. §. ~~· Lo misrnc sucede
gar si A es atribuida a toda B, y B A no sea atribuida a ninguna B ni plo, animal no es atribuido a nin- si )a propostcion A f3 se ha~e priva-
a toda C, y la proposición B C se a ninguna C, y que B no lo sea a guna nieve, pero lo es a algún ser tiva; y así p~ede a~ontece 1 que A
supone verdadera, y A B falsa por ninguna C; por ejemplo, el género blanco, y la nieve es atribuida a al- no sea atributda a nmgu_na rJ y que
entero, y que A no es atribuida a es muy distinto tratándose de las es-' gún ser blanco. Luego si se toma la no lo sea a alguna C, y srn t'lnbargo,
nada de aquello a aue lo es B; en pecies de un gér¡ero diferente; por- nieve como medio, siendo el primer que B no Jo s_ea a mnguna C; por
tal caso esta conclusión será falsa, que el animal no es atribuido ni a término animal, y se supone que A ejemplo, el genero resp~ctD de la
porque A será atribuida a toda C, la música, ni a la medicina. Supo- es atribuida a toda B, y B lo es a especie que es de otro ~enero y del
puesto que se ha supuesto que A es niendo, pues, que A no es atribuida <1lguna C, la proposición A B será acciden~e de sus prOtlla~ especies.
atribuida a todo aquello a que lo a ningun~ B, y que B lo es a toda por entero falsa, y B C será verda- Así. ammal no es atnbuidr. a nin-
es B, y B a toda C. § 11. Es claro, C, la conclusión será verdadera. § dera Jo mismo que la conclusión. gún número_. pero lo es a. algún ser
por lo tanto, que cuando se supone 16. Si la proposición B C no es falsa ~ 20. Lo mismo sucede si la propo-
blanco: y numero no se dJc( de nin-
que la primera proposición es por por entero, y lo es sólo en algún sición A B es privativa. porque pue- gún ser blan~o. _Luegü ?i 3e toma
entero falsa, sea afirmativa, sea pri- punto. la conclusión será aún verda~ de acontecer que A sea atribuida a número por ,termino medio, y se 'U·
vativa, y que la otra es verdader,.,, dera de esta manera. En efecto, nada toda B y no lo sea a alguna C. aun pone que A no es atributda a nin-
la conclusión no puede ser ve~da­ obsta a que A sea atribuida a toda c~anclo 8 Jo sea a alguna C; por guna B. pero que B e.~ atrbuidJ a
dera. § 1 2. Será verdadera, si la pro- B y a toda C, y que B. sin embargo, <.:¡cmplo, animal es atribuido a todo alguna C, A no lo sera a a15 una C:
posición no es falsa por entero. En Jo sea .a alguna C; por ejemplo, el hombre, y no es el consiguiente de lo cual era ya verdadero. 'e' 2 sí la
efecto, si A es atribuida a toda C género es atribuido a la especie y a cualquier ser blanco. por mús que proposici~n., A B es verd: dera, y
y a alguna B, y B a toda C; por la diferencia; porque animal con- hombre convenga a algún ser blan- la propoSIC!On B e es Ealsa_-§ 25. Si
ejemplo, animal a todo cisne v a al- viene a todo hombre y a todo ser c?· Luego si tomando liombre como A B es falsa en partey íl C ¡0 es
gún ser blanco, y blanco a toclo cis- dotado de pies, mientras que hombre krmino medio se supone que i\ no igualmente, la conclm1on ~:::rá ver-
ne; si se supone que A es atribuida conviene a algunos seres dotados de es atribuida a ninguna H. y que B dader<J; porque nad8 obsta 3 qu ..: /\
<l toda /J, y B a toda C. A lo será r·ies, pero no a todos. Luego si se lo es a alguna C. ht conclusión será seiJ atribuida a algllll<i [i y li.arc'Jién
tanlbi~n 'vt;rdadcr&nlcntc a tcxia e;; Si.ijJ<Jnc que A cunvicnc a toda B. Y ~~;·<Jaclera, por n1ús que 18 proposi- a alguna C. V su.c U nc los' a a nin-
B 2. tod.ii e i1 COl! \/Cndr;í igualmen· uon A B s~ea pur entero falsa. ~ 21. guna (': por e_¡c:mplo, ~~ B e lo con-
• ~ • • 1
purq:Je lUOO ClSíl~ CS 3i1!JTt3l.
L(; n1i3rno SliCt;.ode :,; A l-J es L: a l()Ja C'': 1o cual t:I"[~ yerd;idero. St i\ ¡¡ no es falsa m6s que en pm- tr<tr'10 de C. y an1bas mn <iec::idc:nlco
122
ARISTÓTELES PRIMEROS ANALÍTICOS 123

ae un mismo género; porque animal mismos términos. ii 7. Igual resul- atribuida a toda B. v que no lo es a
es atribuido a algún ser blanco y a que sea, de otro lado, la falsa; ·ra tado se obtendrá si la proposición alguna C, la proposición universal
algún ser negro, pero blanco no lo ambas falsas en parte; ya una coin. afirmativa es falsa en parte y la pri- A B será enteramente falsa, y la pro-
es a ningún ser negro. Luego si se pletamente verdadera y otra falsa vativa por entero verdadera; porque posición A C será verdadera, lo mis-
ha supuesto que A es atribuida a en parte; ya sean, por último, una nada obsta a que A sea atribuida a mo que la conclusión. ~ 12. Lo mis-
toda B y B a alguna C, la conclusión completamente falsa y la otra ver. alguna B, y qw' no lo sea a toda C,
será verdadera. § 26. Lo mismo su- dadera en parte; todo lo cual es y que. B no lo s~a a ningun~ C_; así,
mo sucede si se supone la proposi-
ción universal verdadera, y la par-
cede haciendo la proposición A B aplicable lo mismo a los silogismos por eJemplo, ammal es atf!bUido a ticular falsa. En efecto, nada impide
privativa. Los términos quedarán los universales que a los silogismos par- algún ser blanco, pero no lo es a que A no sea consiguiente, ni de
mismos y estarán colocados en igual ticulares. § 2. En efecto, no atribu~ ninguna pez; y blanco no lo es ninguna B, ni de ninguna C, y que
forma para la demostración. § 27. yendo A a ninguna B, y atribuyén. a ninguna pez. Luego si se ha su- B no sea atribuida a alguna C; por
Siendo las dos proposiciones falsas, dola a toda C; por ejemplo, no atri- puesto que A es atribuida a toda B ejemplo, animal no es consiguiente
la conclusión podrá todavía ser ver- buyendo animal a ninguna piedra y · v no lo es a ninguna C, A B será de ningún número ni de ningún ser
dadera; porque puede suceder que sí a todo caballo; si se sientan las falsa en parte, y A C será por entero inanimado; y número no es consi-
A no sea atribuida a ninguna B y proposiciones bajo forma contraria, verdJdera; y lo será igualmente la guiente de algún ser inanimado.
que lo sea a alguna C; y sin embar- y se supone A atribuida a toda B y conclu5ión. ~ 8. Si las dos proposi- Luego si se ha supuesto que A no
go, que B no lo sea a ninguna C; a ninguna C, la conclusión será ver. ciones son falsas en parte, la con- es atribuida a ninguna B y que lo es
por ejemplo, el género respecto de dadera, bien que sacada de dos pro- clusión será también verdadera; a alguna C, la conclusión será ver-
la especie que es de otro género y posiciones completamente falsas. § porque A puede ser atribuida a al- dadera, así como la proposición uni-
del accidente de sus propias especies. 3. Lo mismo sucederá si A es atri- guna B y a alguna C. y B no serlo versal; pero la particular será falsa.
Animal, en efecto, no es atribuido a buida a toda B y no lo es a ninguna a ninguna C; como animal es atri- ~ 13. Lo mismo sucede suponiendo
ningún número, pero lo es a algún C; porque el silogismo será el mis- buido a algún ser blanco y a algún la universal afirmativa; porque pue-
ser blanco, y el número no lo es a mo. § 4. Lo mismo sucede también ser negro, pero blanco no lo es a de suceder que A sea atribuida a
ningún ser blanco. Luego si se su- siendo una enteramente falsa y otra ningún ser negro. Luego si se ha toda B y a toda C, y, sin embargo.·
pone que A es atribuida a toda B enteramente verdadera; porque nada supuesto que A es atribuida a toda que B no sea consiguiente de algú-
y B a alguna C, la conclusión será obsta a que A sea atribuida a toda B y que no lo es a ninguna C. las na C; como acontece, por ejemp1o,
verdadera, aunque ambas proposi- B y a toda C, y que B no lo sea, sin dos proposiciones serán igualmente con el género relativamente a la es-
ciones sean falsas. § 28. Lo mismo embargo, a ninguna C; como suce- falsas, y la conclusión será verda- pecie y a la diferencia. En efecto,
sucede siendo A B privativa; porque de, por ejemplo, con el género res- dera. § 9. El rríismo resultado se animal es consiguiente de todo hom-
nada obsta a que A sea atribuida a pecto a las especies no subordina- obtendrá variando el puesto de la bre y de todo ser dotado de pies;
toda B. y que no lo sea a alguna das. Y así, animal es atribuido a · privativa y con los mismos términos. pero hombre no es el consiguiente
C, ni que B no lo sea a ninguna C; todo caballo y a todo hombre, y nin- § 10. Es también evidente que de todo ser dotado de pies. Lue~o
por ejemplo, animal conviene a todo gún hombre es caballo. Luego si se estas reglas son aplicables a los si- si se ha supuesto que A es atribuida
cisne y no conviene a cualquier ser ha supuesto que animal es atribuido logismos particulares; porque nada a toda B, y que no lo es a alguna
negro, y cisne no conviene a nin- al uno por completo, y que no lo es impide que A sea atribuida a toda C, la universal será verdadera, la
gún ser negro. Luego si se ha su- en manera alguna al otro, una de las B y a alguna C. y que B no lo sea particular falsa,. y la conclusión ver-
puesto que A no es atribuida a nin- proposiciones será enteramente fal- a alguna C; como, por ejemplo, ani- dadera. § 14. Es evidente que de dos
guna C, y que B lo es a alguna B, sa y la otra enteramente verdadera; mal es atribuido a todo hombre v oroposiciones falsas podrá sacarse
A no lo será a alguna C. La conclu- estando la negación indiferentemen- a cualquier ser blanco; pero hombre una conclusión verdadera; por ejem-
sión es, por tanto, verdadera; pero te en una ;u otra de las proposicio- no lo será a cualquier ser blanco. plo, si A puede ser atribuida a toda
las proposiciones son falsas. nes. § 5. Lo mismo sucede si la una Luego si se ha supuesto que A no B, y no lo es a ninguna C, sin que B
es falsa en parte, y la otra por en- es atribuida a ninguna B. y que lo sea, sin embargo, el consiguiente de
tero verdadera; porque A puede ser es a alguna C. la proposición uni- alguna C; porque si se ha supuesto
CAPTTULO 3" atribuida a alguna B y a toda C, y versal será por entero falsa, y la que A no es atribuida a ninguna B
B, sin embargo, no serlo a ninguna Particular será verdadera. así como y que lo es a alguna C, las dos pro-
§ l. En la figura media pueden C; por ejemplo, animal es atribuido la conclusión. ~ 11. El mismo resul- posiciones serán falsas y la conclu-
formarse siempre silogismos verda- a algún ser blanco y a todo cuervo, tado se obtendrá si se toma la pro- sión será verdadera. § 15. Lo mismo
deros con proposiciones falsas, ya y blanco no es atribuido a ningún posición A B afirmativa; porque sucede siendo la proposición univer-
sean las dos enteramente falsas, va cuervo. Luego si se ha supuesto que Puede suceder que A no sea atri- "11 afirmativa y la particular priva-
lo sean una u otra sólo en parte; A no es atribuida a ninguna B, pero buida a ninguna B y no lo sea a tiva; porque puede suceder que A
ya una por entero verdadera, y la que lo es a toda C, la proposición alguna C; y que B no lo sea a algu- no sea atribuida a ninguna B, y que
otra por entero falsa, cualquiera A lJ será falsa en patte, A C es por na C. Y así, animal no es atribuido sea el consiguiente de toda C, y que
a ningún ser inanimado, v no lo es B no sea atribuida a alguna C: por
" En este capítulo (continuando el
entero verdadera, y la conclusión a algún ser blanco; pero inanimado eiemplo, animal no es atribuido a
2) y en el 'ubsiguiente se dan las ba- será igualmente verdadera. § 6. Lo no es atribuido a algún ser blanco. ninguna ciencia, pero es consiguien-
ses de las leves del silogismo. mi:-mo sucede variando la negación: Luego si se ha supuesto que A es te de todo hombre. por más que ¡_,,
y la demostración se hará con los
124 PRIMEROS ANALÍTICOS 125
ARISTÓTELES

ciencia no sea el consiguiente de verdadera. § 5. Asimismo sucede si a todo hombre, y bello lo es a al- algunos; y que, cuando aquélla es
todo hombre. Luego si se ha supues- se supone A C privativa; porque gún bípedo. Luego si se supone que verdadera, no es necesario que sean
to que A es atribuida a toda B, y nada impide que A no sea atribuida A y B son atribuidas a toda e, la verdaderos, ni algunos, ni todos.
que no es consiguiente de alguna C, a alguna C, que B lo sea a alguna proposición B C será verdadera por Pero puede suceder que no siendo
las proposiciones serán falsas; y sin C, y que A no lo sea a toda B; por entero, y la proposición A C será verdadero ningún elemento del si-
embargo, la conclusión será verda- ejemplo, blanco no es atribuido a falsa en parte; pero la conclusión logismo, la conclusión lo sea, sin
dera. será verdadera. § 11. Lo mismo su- que por eso lo sea necesariamente.
algún anim'al. pero Lello lo es a al~
gún animal; y blanco no es atribui- cederá ~i A C es verdadera, y B e § 16. La razón de esto es que, cuan-
CAPITULO 4 do a todo ser bello. Luego si se ha es falsa en parte; se hará la demos- do dos cosas se dan una con otra
supuesto que A no es atribuida a tración con los mismos términos, ha- en tal relación, que existiendo la
§ l. En la última figura se conc ninguna C. y que B es atribuida a ciéndolos variar de lugar. § 12. El una es de necesidad que la otra
cluirá igualmente la verdad con pro- toda C, las dos proposiciones serán mismo resultado se obtendrá, si una exista, no existiendo la segt!nda la
posiciones falsas, ya lo sean las dos falsas en parte; pero la conclusión-.' es privativa y otra afirmativa; por- otra no existirá tampoco; pero por-
por entero, ya ambas en parte, ya será verdadera. § 6. El mismo resul- · que, puesto que B puede ser atri- que ~xista la segunda, no e~ de ne·
una por entero verdadera y la otra tado dará si es una por entero ver- buida a toda e y A a alguna C, es- cesidad que la otra exista. § 17. Pero
falsa, ya una falsa en parte y otra dadera y otra por entero falsa; por- tando dispuestos de esta manera los es imposible que una misma cosa
verdadera por entero, o la inversa; que puede suceder que A y B sean términos, A no es atribuida a toda exista necesariamente, según que
y, en fin, de cualquier otra manera consiguientes de toda C. y sin em- B. Luego si se ha supuesto que B otra misma cosa exista o no exista.
que sea posible modificar las pro- bargo, que A no lo sea de alguna es atribuida a toda C, y que A no Por ejemplo, quiero decir que es
posiciones. § 2. En efecto, nada B; por ejemplo, animal y blanco son lo es a ninguna C, la privativa será imposible que, si siendo A blanco,
impide que, ni A ni B sean atribui- consiguientes de todo cisne; y sin falsa en parte; y la otra será por debe ser B grande de toda necesi-
das a ninguna C, y que, sin em- embargo animal no lo es de todo ser entero verdadera, Jo mismo que la dad, no siendo A blanca, B sea tam-
bargo, A lo sea a alguna B; por blanco. Tomando, pues. estos tér- conclusión. § 13. Además, como se bién grande de necesidad. En efec-
ejemplo, ni hombre, ni dotado de minos, si se ha supuesto que B es ha probado ya que no siendo A to, puesto que, siendo esta cosa A
pies, son consiguientes de ningún atribuida a toda C, y que A no lo es atribuida a ninguna e, y siéndolo blanca, es necesario que esta otr:.J
ser animado; pero hombre, sin em- a toda C. la proposición B e será B a alguna C, A puede no serlo a cosa B sea grande, y siendo B gran-
bargo, es atribuido a algún ser do- por entero verdadera, la proposición alguna B. es evidente que siendo de, que C no sea blanca. es necesa-
tado de pies. Luego si se ha supues- A C por entero falsa, y la conclu- A C por entero verdadera y B e rio que, si A es blanca, C no lo sea.
to que A y B son atribuidas a toda sión verdadera. § 7. Lo mismo su- falsa en parte, la conclusión puede Y si se suponen dos cosas respecto
e, las proposiciones serán falsas por cede si B C es falsa y A C verdade- aún ser verdadera; porque si se ha de las que es necesario que una de
entero; pero la conclusión será ver- ra. Los términos para la demostra- supuesto que A no es atribuida a ellas exista mediante la existencia
dadera. § 3. Lo mismo se verifica si ción serán los mismos: negro, cisne, ninguna C. pero que B Jo es a toda de la otra, no existiendo la segun-
la una es privativa y la otra afir- inanimado. § 8. El resultado no va- C, A C es por entero verdadera, y da, es una necesidad que la primera
mativa; porque puede suceder que ría, aunque se hagan las dos pro- B e es falsa en parte. no exista. Luego, no siendo B gran-
B no sea atribuida a ninguna C, y posiciones afirmativas; porque nada § 14. No es menos evidente que de, no es posible que A sea blanca;
A lo sea a toda C. y que A no lo sea impide que B sea consiguiente de respecto a los silogismos particula- pero si no siendo A blanca, es ne-
J:j a alguna B; y así, negro no es atri- toda e, pero que A no sea atribui- res también se llega a obtener la cesario que B sea grande, resulta de
h1: buido a ningún cisne; pero animal da a C. y que Jo sea a alguna B. Por verdad por medio de proposiciones toda necesidad, que no siendo B
lo es a todo cisne, y animal no es ejemplo. animal es atribuido a todo falsas. Será preciso tomar los mis- grande, la misma B es grande, lo
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atribuido a todo ser negro; de suer- cisne, m:~ro no lo es a ningún cisne,
te que, si se ha supuesto que B es y negro lo es a algún animal. Luego
mos términos que en las proposicio- cual es absurdo. Porque, si B no es
nes uní versales, afirmativos para las grande, A necesariamente no será
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atribuida a toda C y que A no lo es si se ha supuesto que A y B son conclusiones afirmativas, privativos blanca. Luego si no siendo A blan-
a ninguna C, A no lo será a alguna atribuidas a toda C. la proposición para las privativas; porque no re- ca, B es grande, resulta de aquí.
B; y la conclusión será verdadera B C será verdadera por entero, pero sulta ninguna diferencia, cuando la como con los tres términos. que sí
por más que las dos proposiciones A C será por entero falsa, y la con- proposición es universal negativa, si B no es grande, esta misma B es,
sean falsas. § 4. Si ambas son falsas clusión será verdadera. § 9. Lo mis- s~ supone que es universal afirrna- sin embargo, grande.
en p·arte, la conclusión sení aún ver- mo sucederá si se supone que A C ltva; o cuando es afirmativa particu-
dadera; porque nada impide que A es verdadera; y la demostración se lar, se supone que es universal. en
y B sean atribuidas a alguna C. y hará con los n1ismos términos. § 1O. CAPITULO 5"
lo que concierne a la exposición de
que A lo sea a alguna B; que, por El mismo resultado se obtendrá, si los términos. Por lo demás, el mé- ~ 1. Demosttar circular y recí-
ejemplo. blanco y bello sean atri- una es por entero verdadera y otra todo es el mismo para los silogismos procamente es concluir, por medio
buidos a algún animal, y blanco a falsa en parte; porque puede suce- privativos.
algún ser bello. Luego si se ha su- der que B sea atribuida a toda C. y . § 15. Es claro, por lo tanto, que 1 La demostración circular y sus cir-
puesto que í \' n son atribuidas a A a alguna C. y A a algun:.1 fJ. Por s¡ la conclusión es falsa, es preciso cunstancias. Aristóteles analiza cuidado-
toda C. las propusiciuncs serán fal- ejemplo. bípedo es atribuido a todo que los elementos de que se deriva samente cslc tipo de argumentos, que
sas en parte; pero la conclusión será hombre. pero bello no es atribuido sean todos falsos. o por lo menos aplica en las tres figuras del silogisn1o.
126 ARISTÓTELES PRIMEROS ANALÍTICOS 127

de la conclusión y de una de las Y así, en estos dos silogismos, la § 12. En los silogismos particu- que A no lo sea a ninguna C; por-
proposiciones, cuya atribución es proposición C A aparece sin demos- lares no es posible demostrar la pro- que ésta es la segunda figura; y B
trocada, otra proposición que se trar, mientras que todas las demás posición universal por las otras, es el medio. § 4. Si A B es privativa
toma del silogismo anterior. § 2. son demostradas; y si nosotros las pero se puede demostrat la particu- y la otra proposición afirmativa,
Por ejemplo, si debiendo demostrar· demostráramos, aparecerían demos- lar. § 13. Claramente se ve por qué será la primera figura, porque e es
se que A es atribuida a toda C, se tradas todas unas por otras. Luego no es posible hacer esto respecto a