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Escuela de ciencias agropecuarias

Embriología e histología

Anomalías en el cordón umbilical

Alumno: Andrea Blanco Vera

Docente: Danilo Vargas Lara

Fecha de entrega: 17.08.2018

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Índice

Introducción………………………………………………………………………………………………..3

Desarrollo
Origen embrionario del cordón…………….....……………………………………………….. 4
Desarrollo del cordón…………………………………………………………………………... 4
Estructura y función del cordón……………………………………………………………….. 5
Anomalías del cordón umbilical……...…………………………..………………………....… 6
Dimension………………………………………………………………………………. 6
Giros del cordón………………………………………………………………………... 7
Número de vasos………………………………………………………………………. 8
Inserción del cordón…………………………………………………………………… 9
Anomalías del cordón que pueden interferir en el flujo sanguíneo……………... 10
Conclusión…………………………………………………………………………………………........ 14
Bibliografía…………………………………………………………………………………………….... 15

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Introducción

El cordón umbilical conecta al bebé con la placenta. La placenta es un órgano que crece en el
útero materno y que suministra al bebé alimentos y oxígeno a través del cordón umbilical.
Al alejarse de la placenta, pero unida a ella mediante el cordón, el feto posee la total libertad de
movimiento permitiendo el adecuado desarrollo de todos los órganos de su cuerpo.

En raros casos el cordón es excesivamente corto, como también puede ser excesivamente
largo, dando origen a distintas anomalías que pueden ser inofensivas, como también en el peor
de los casos pueden causar la muerte si no se trata a tiempo.

Si bien, el cordón umbilical es una estructura de suma importancia, y puede presentar


anomalías que dificulten un buen funcionamiento y en algunos casos, un buen desarrollo del
feto.

Aquí se mostrará y analizará las anomalías que pueden existir en el cordón umbilical. Ya sean
de menor o mayor importancia clínica.

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Desarrollo

Origen embrionario del cordón

Es el resultado de la fusión del conducto


onfalomesentérico y el alantoides (​ ver figura 1)​. El
alantoides originado de la extremidad caudal del
intestino primitivo del embrión, contiene vasos que
forman las arterias y venas; pasa a situarse
ventralmente con el doblamiento caudal del
embrión, quedando posterior al pedículo del saco
vitelino. El pedículo embrionario es desplazado en
dirección al pedículo del saco vitelino, con el
desplazamiento embrionario y la expansión
amniótica, fusionando tales estructuras y formando
así el cordón umbilical.

Desarrollo del cordón

El saco vitelino y la vesícula umbilical donde se desarrolla son notorios en etapas tempranas
del embarazo. Al principio el embrión es un disco aplanado interpuesto entre el amnios y el
saco vitelino, puesto que la superficie dorsal crece a mayor ritmo que la ventral en relación con
la elongación del tubo neural. El embrión
protruye hacia el interior del saco
amniótico, y la parte dorsal del saco
vitelino se introduce en el cuerpo del
embrión para formar el intestino. El
alantoides se proyecta en la base del tallo
corporal desde la pared caudal del saco
vitelino y después desde la pared anterior
del intestino posterior ​(ver figura 2)​.

A medida que avanza el embarazo, el saco vitelino se hace más pequeño y su pedículo
relativamente más largo. Alrededor de la mitad del tercer mes, el amnios en expansión oblitera
al exoceloma, se funde con el corion leve y recubre al disco placentario protruyente y la
​ os
superficie lateral del tallo corporal. Este último se llama después ​cordón umbilical o ​funis. L
restos del exoceloma en la porción anterior del cordón pueden contener asas de intestino, que
continúan su desarrollo fuera del embrión. Aunque las asas después se retiran hacia la cavidad

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peritoneal, el ápex del asa del intestino medio conserva su conexión con el conducto vitelino
atenuado.

Cuando se obliteran el alantoides el conducto vitelino junto con sus vasos, lo único que queda
en el cordón son los vasos umbilicales rodeados de gelatina de Wharton. Este tejido, rico en
proteoglucanos, funciona como capa protectora de los vasos sanguíneos.

En condiciones normales, el cordón contiene dos


arterias y una vena al término de la gestación ​(ver
figura 3).​ Por lo general, la vena umbilical derecha
desaparece en etapas tempranas del desarrollo fetal
y solo permanece la vena izquierda original. En
cortes de cualquier porción del cordón cerca del
centro se observa casi siempre el conducto de la
vesícula umbilical. La vesícula está revestida por
una sola capa de epitelio plano o cúbico. En cortes
practicados en la proximidad del ombligo se
encuentra en ocasiones otro conducto que
representa un vestigio de la alantoides.
La porción intraabdominal del conducto de la vesícula umbilical que se extiende del ombligo al
intestino suele atrofiarse y desaparecer, pero alguna veces se mantiene permeable y forma el
divertículo de Meckel.​ La anomalía vascular más frecuente es la ausencia de una arteria
umbilical (AUU), que puede vincularse con malformaciones fetales.

Estructura y función del cordón

El cordón umbilical o funis se extiende desde


el ombligo del feto hasta la superficie fetal de
la placenta o placa coriónica. Su exterior es
blanco mate y húmedo y está cubierto por el
amnios, a través del cual se pueden observar
tres vasos umbilicales ​(ver figura 4)​.
Su diámetro es de 0.8 a 2.0 cm, con una
longitud promedio de 55 cm y una variación de
30 a 100 cm. En general, una longitud del
cordón menor a 30 cm se considera
anormalmente corta (Benirschke y Kaufmann,
2000).
La plegabilidad y tortuosidad de los vasos, que son más largos que el cordón mismo, crean a
menudo nodulaciones en la superficie o falsos nudos.
La matriz extracelular es un tejido conjuntivo especializado conocido como ​gelatina de Wharton
que r​ ecubre y protege los vasos sanguíneos. Después de la fijación, los vasos umbilicales
aparecen vacíos, pero en condiciones normales no carecen de sangre. Las dos arterias son de
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diámetro más pequeño que la vena. El mesodermo del cordón, que es de origen alantoideo, se
funde con el amnios.

El cordón contiene tres vasos sanguíneos: dos arterias y una vena. La vena transporta oxígeno
y nutrientes desde la placenta al feto. Las dos arterias transportan desechos del feto hacia la
placenta. Los desechos pasan a la sangre de la madre y son eliminados por sus riñones.

La sangre fluye desde la vena umbilical y toma la vía de menor resistencia a través de dos
rutas dentro del feto. Una es el conducto venoso, que se vacía directamente en la vena cava
inferior. La otra vía consta de numerosas aberturas más pequeñas hacia la circulación
hepática.
La sangre sale del feto a través de dos arterias umbilicales, que son ramas anteriores de la
arteria ilíaca interna y se obliteran después del nacimiento. Se pueden observar sus vestigios
como ligamentos umbilicales mediales.

En términos anatómicos, el cordón umbilical


puede considerarse un componente de las
membranas fetales. Los vasos contenidos en
el cordón giran o se tuercen. Pueden
observarse en dirección dextrógira (a la
derecha) o levógira (a la izquierda). Boyd y
Hamilton (1970) señalan que dichos giros no
son espirales verdaderas, sino que más bien
son hélices ​(ver figura 5) ​se estima que hay un
promedio de 11 hélices en un cordón, las
hélices se deben a que las arterias umbilicales son de mayor longitud que la vena
umbilical.

Anomalías del cordón umbilical

El cordón umbilical se desarrolla en estrecha relación con el amnios, desempeña una función
vital, pero por desgracia puede enredarse, comprimirse y ocluirse.

Dimensión del cordón


● Longitud
Casi todos los cordones umbilicales tienen entre 50 y 60
cm de longitud y muy pocos son anormalmente cortos o
largos.
Los ​cordones cortos (​ ver figura 6) p
​ ueden asociarse a
una evolución perinatal adversa, como restricción del
crecimiento fetal, malformaciones congénitas, sufrimiento
durante el parto y aumento al doble del riesgo de muerte.

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Los ​cordones en extremo largos ​(ver figura
7) ​tienen más posibilidad de relacionarse con
prolapso del cordón o formación de nudos,
así como con anomalías, sufrimiento y
pérdidas fetales.
Tanto el volumen del líquido amniótico como
la movilidad del feto influyen de manera
positiva en la longitud del cordón.
Miller et al (1981) identificaron tasas más
altas de cordones con acortamiento notorio
cuando había una limitación fetal crónica debida a oligohidramnios o reducción del
movimiento fetal, como el que se observa con el síndrome de Down o disfunción de las
extremidades.

● Diámetro
La determinación de la longitud del
cordón umbilical antes del nacimiento
plantea limitaciones técnicas. Debido a
esto, los investigadores estudiaron el
diámetro del cordón umbilical como un
indicador capaz de predecir la condición
del feto. Aunque los cordones
umbilicales delgados se relacionan con
crecimiento fetal deficiente, y aquellos
que tienen un diámetro mayor ​(ver figura
8)​, con macrosomía, la utilidad clínica de
este parámetro todavía no queda clara.

Giros del cordón umbilical


En casi todos los casos, los vasos umbilicales se distribuyen en espiral por el cordón, y es
posible determinar un número predecible de giros por unidad de longitud.
En términos clínicos, un número reducido de giros se asocia a pérdida fetal, en tanto que un
número elevado se relaciona con restricción fetal (​ ver figura 9),​ así como acidosis y asfixia
fetales durante el parto.
Las dos anomalías se relacionan con trisomías y arteria umbilical única.

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Número de vasos
● Arteria umbilical única
La incidencia aumenta mucho en mujeres con diabetes, epilepsia, preeclampsia, hemorragia
preparto, oligohidramnios o polihidramnios y anomalías cromosómicas.
Aunque existen varias teorías, la que se acepta con más frecuencia como etiología es la atrofia
de una arteria umbilical que antes era normal.

En la mayor parte de los fetos, un cordón con sólo dos


vasos ​(ver figura 10) constituye un hallazgo aislado y no
se asocia a otras anomalías. Sin embargo, hasta en una
tercera parte de todos los recién nacidos con una sola
arteria umbilical hay anomalías asociadas. El riesgo de
restricción del crecimiento en fetos por lo demás normales
pero con arteria umbilical única son contradictorios.
Si la existencia de un cordón con dos vasos no constituye
un hallazgo aislado, aumenta el riesgo de aneuploidía.
Hay varias anomalías vinculadas, y Martínez-Frias (2008)
informó un incremento asociado de la frecuencia del
agenesia renal, ano imperforado y defectos vertebrales.

● Cordón umbilical con cuatro vasos


La inspección cuidadosa puede revelar un
remanente venoso ​(ver figura 11)​. Estos
restos son raros y su vínculo con algún
aumento del riesgo de anomalías congénitas
no está bien definido.

● Arteria umbilical fusionada


Durante el desarrollo embrionario, en ocasiones
excepcionales la arteria umbilical deja de dividirse
y, como resultado, se forma un lumen común
fusionado ​(ver figura 12).​ Esta fusión puede
extenderse a todo lo largo del cordón, pero de ser
parcial, se encuentra de forma característica en el
extremo cercano a la inserción del cordón en la
placenta. Fujikura (2003) observó tasas más altas
de inserción velamentosa de cordón, pero no
anomalías fetales congénitas.

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Inserción del cordón
● Inserción marginal
El cordón suele insertarse en el centro de la cara fetal de la
placenta o cerca del mismo. La inserción del cordón en el borde
de la placenta ​(ver figura 13) en ocasiones se denomina ​placenta
de battledore ​o ​placenta raqueta de tenis. ​Se observa en cerca
del 7% de las placentas de término. A excepción de que el
cordón pueda avulsionarse durante el alumbramiento, tiene poca
importancia clínica.

● Inserción bifurcada
En esta anomalía infrecuente, el sitio de inserción es normal pero los vasos umbilicales pierden
su gelatina de Wharton protectora poco antes de unirse a la placenta. En consecuencia, se
encuentran cubiertos sólo por amnios y tienden a comprimirse, torcerse y experimentar
trombosis.

● Inserción velamentosa
Este tipo de inserción tiene importancia
clínica considerable. Los vasos umbilicales
se abren dentro de las membranas a cierta
distancia del borde placentario, el cual
alcanzan circundados sólo por un pliegue
de amnios (​ ver figura 14)​. Como resultado,
los vasos son vulnerables a la compresión,
lo cual puede inducir anoxia fetal. Aunque
su incidencia se acerca al 1% la inserción
velamentosa se desarrolla con más
frecuencia en caso de placenta previa y
gestaciones múltiples.

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Anomalías del cordón que pueden impedir el flujo sanguíneo
Hay varias anomalías mecánicas y vasculares del cordón umbilical que pueden alterar el flujo
sanguíneo fetoplacentario.

● Nudos
Los ​nudos falsos ​(ver figura 15)
se observan como abultamientos
que sobresalen de la superficies
del cordón y corresponden a la
redundancia localizada de un
vaso o de la gelatina de Wharton,
sin importancia clínica.

En el caso de los ​nudos verdaderos (​ ver figura 16),​


los movimientos activos del feto pueden hacer que el
cordón se anude. La incidencia de nudos verdaderos
se acerca al 1% y son más frecuentes en gemelos
monoamnióticos. El riesgo de óbito aumenta entre
cinco y 10 veces en el caso de los nudos verdaderos.
En los fetos vivos, si bien aumentan las anomalías de
la frecuencia cardiaca durante el trabajo de parto
cuando existe esta complicación, los valores
acidobásicos de la sangre del cordón suelen ser
normales.

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● Circulares
Es frecuente que el cordón se enrede en torno a parte fetales, y esto es más común con los
cordones largos. Las asas que se forman en torno al cuello se denominan c​irculares al cuello
(ver figura 17).​
Durante el trabajo de parto, 20% de los fetos que tiene una circular al cuello cursa
desaceleraciones variables de la frecuencia cardiaca de intensidad moderada o intensa, y
también tiene mayor probabilidad de presentar un pH más bajo en la arteria umbilical. Por
fortuna, el enrollamiento del cordón en torno al cuello es una causa infrecuente de evolución
perinatal adversa.

● Estenosis del cordón umbilical


Se trata de un estrechamiento localizado del
diámetro del cordón, que por lo general se
desarrolla en la región en que éste se inserta en
el feto ​(ver figura 18).​ La ausencia de gelatina
de Wharton y la estenosis u obliteración de los
vasos del cordón en el segmento estrecho son
hallazgos patológicos característicos. La mayor
parte de los fetos son mortinatos.

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● Presentación funicular
En casos excepcionales, el cordón umbilical puede ser la parte que se presenta durante el
trabajo de parto ​(ver figura 19) y la mayor parte de las veces se asocia a presentación fetal
anómala. El prolapso del cordón o las anomalías de la frecuencia cardiaca fetal constituyen un
hallazgo asociado durante el trabajo de parto, aunque la presentación funicular puede
identificarse antes del mismo con ecografía Doppler de flujo a color. En caso de existir durante
el trabajo de parto, es característico que se indique cesárea.

● Hematoma
Estas acumulaciones de sangre ​(ver figura
20) se relacionan con cordones cortos,
traumatismos y enredamiento. Pueden
deberse a la rotura de una várice, por lo
general de la vena umbilical, hay fuga de la
sangre el interior del cordón. Los
hematomas también pueden deberse a la
punción de algún vaso umbilical

● Quistes
Los quistes del cordón en ocasiones pueden encontrarse
a lo largo del mismo y se denominan quistes verdaderos o
seudoquistes, de acuerdo con su origen. Los ​quistes
verdaderos s​ on remanentes del alantoides cubiertos por
epitelio ​(ver figura 21) y pueden coincidir con persistencia
del uraco.

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En contraste, los ​seudoquistes son más
frecuentes y se forman a partir de la
degeneración focal de la gelatina de
Wharton. Ambos tienen una apariencia
similar en la ecografía ​(ver figura 22)​.

Los quistes únicos del cordón umbilical que


se identifican en el primer trimestre tienen a
resolverse en su totalidad, en tanto que los
quistes múltiple pueden producir el aborto
natural o la aneuploidía.

Por otra parte, los seudoquistes que persisten después de este periodo pueden relacionarse
con defectos estructurales o cromosómicos, en especial trisomías 18 y 13.

● Trombosis
La trombosis intrauterina de los vasos del cordón umbilical constituye un episodio infrecuente.
Alrededor del 70% es de tipo venoso, 20% es venoso-arterial y 10% es arterial. Las trombosis
venosas tienen tasas de morbilidad y mortalidad más bajas que las arteriales. Estas últimas se
relacionan con restricción del crecimiento fetal y pérdida del producto.

● Dilatación vascular
Una ​udrice venosa umbilical es una dilatación intensa localizada que puede
desarrollarse dentro de la región intraamniótica de la vena umbilical o en su porción dentro del
abdomen fetal. Los que se ubican en posición intraabdominal se asocian al incremento de las
tasas de pérdida fetal, anomalías estructurales y aneuploidías. Las complicaciones más
frecuentes son la rotura o la trombosis de la várice, la compresión en la arteria umbilical y la
insuficiencia cardiaca fetal debida al aumento de la precarga.

Un ​aneurisma de la
arteria umbilical c​ orresponde a
un adelgazamiento congénito
raro de la pared del vaso, con
disminución del soporte que
deriva de la gelatina de Wharton
(ver figura 23)​. De hecho, la
mayor parte de estas lesiones se
desarrolla en, o cerca de, la
inserción del cordón en la placenta, donde se carece de soporte.
Hay una asociación con arteria umbilical única, trisomía 18, restricción del crecimiento
fetal y mortinatalidad. Se sugiere que estos aneurismas desencadenan la hipoxia y la muerte
del feto por efecto de compresión de la vena umbilical.

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Conclusión

Según los estudios analizados se concluye que: el cordón umbilical es el nexo entre el feto y la
madre, en el cual se encuentran vasos sanguíneos, que llevan nutrientes y oxígeno que son
importantes para el crecimiento y desarrollo del feto. No obstante, existen distintas anomalías
que pueden perjudicar un correcto funcionamiento de este, como así también, el feto en
muchos casos puede verse gravemente afectado por estas anormalidades. Estas se pueden
detectar durante un examen de ultrasonido y en otros casos, se detectan después del parto al
momento de examinar el cordón.

Lamentablemente, las anomalías del cordón no se pueden prevenir, ni tampoco tratar, pero si
se puede tratar al feto interviniendo el embarazo con una cesárea programada siempre y
cuando sea realmente necesario, donde corre riesgo la vida del feto.

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Bibliografía

● Norberto López Serna. (2013). Biología del desarrollo. EEUU: McGraw-Hill

● Williams. (2011). Obstetricia. México: Mc Graw hill.

● T.W. Sadler. (2016). Embriología médica. Barcelona (España): Wolters Kluwer.

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