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EL RAPTO Y LA TRIBULACIÓN

Introducción

Una razón por la que los miembros de la iglesia del Señor saben tan poco acerca del rapto
y la tribulación es porque la Biblia no hace mención de esos asuntos. Los mismos son el
resultado de la vívida imaginación del hombre y del complicado tejido del dogma
denominacional. Los institutos bíblicos sectarios han hecho presión sobre estos conceptos
para que coincidan con los aspectos dispensacionales de sus tendencias premileniales.
Nadie, leyendo la Biblia sola, encontraría estos asuntos en las sagradas páginas.
Necesitaría la “ayuda” de las fuentes sectarias —y una gran cantidad de ellas— para poder
hallar una insinuación de esa enseñanza en alguno de los 66 libros de la Biblia.
Ciertamente es sorprendente muchísimas de las comunidades religiosas de este
continente y del mundo construyan un alto porcentaje de sus creencias sobre cuestiones
que nunca se han encontrado en la Sagrada Escritura. Es evidente para cualquier
observador honesto que las notas de la “Biblia Scofield” ¡han tenido mucho más impacto
que las mismísimas palabras inspiradas en muchos de los corazones del mundo
denominacional! Harry Rimmer, uno de los más fervientes defensores de esa postura en
Estados Unidos, confesó una vez que lo que él creía acerca del fin del mundo no estaba
basado en la enseñanza bíblica sino en lo que Darby y otros maestros premileniales y sus
libros habían dicho. Una lectura honesta de los principales “textos de prueba” demostrará
que esto es cierto. Cuando permitimos que la Biblia diga las cosas en su correcto contexto,
los pasajes favoritos de los falsos maestros se desmoronan en el polvo del error a la luz de
la verdad sagrada. No hay manera en la que algún “doctor” en premilenialismo confunda a
una persona bien familiarizado con el texto bíblico. Lamentablemente, la mayoría de las
personas “yerran, no conociendo las Escrituras” (Mr. 12:24). ¡Miles prefieren el rutilante
error que la sencilla Verdad como lo afirma 2 Tes. 2:10-12!

I. EL RAPTO

La palabra rapto ni siquiera está en las Escrituras y la doctrina con ese nombre está
ausente de la Biblia. Los libros de I y II de Tesalonicenses, leídos honestamente en su
contexto, desaprueban claramente esta noción. Ambas epístolas fueron escritas para las
mismas personas y discute un punto principal: La venida del Señor. Ni una sola vez en los
ocho capítulos de los dos libros vemos ninguna indicación de más de una venida del
Salvador. Ningún lector cuidadoso de la Biblia ni siquiera podría encontrar todas las
venidas y juicios que los amigos premileniales abogan en su complicada doctrina. ¡Usted
pensaría —al escuchar su teología— que Pablo le dijo a los tesalonicenses cosas nunca
encontradas en ninguna parte de la Biblia! En I Tes. 1:10; 3:13; 4:13-18; 5:2-3 y II Tes. 2:3-
12 y 1:4-10 tenemos el registro inspirado concerniente al asunto y ninguno de estos
versículos enseña lo que la gente premilenial cree acerca del rapto y la tribulación. ¡De no
ser por la falsa doctrina que ha inventado tanta propaganda, esa enseñanza nunca habría
sido dada a conocer porque la Biblia misma no incluye dichos asuntos!

Resumiendo la correspondencia a los tesalonicenses tocante a la venida del Señor, Pablo


escribió estos contundentes puntos:

(1) Esperen pacientemente por Su venida.


(2) Él vendrá como ladrón en la noche.
(3) Los cristianos debieran confortarse por la venida del Señor.
(4) Cuando Él venga tratará con los justos y con los injustos.
(5) Aquellos que hayan muerto en el Señor se unirán con los cristianos que aún
estén vivos para reunirse con el Señor en el aire.
(6) Pero al mismo tiempo (Hch. 24:15, Jn. 5:28-29, II Tes. 1:4-10) los desobedientes
serán separados (desechados) de “la presencia del Señor y de la gloria de Su
poder”.
(7) No se menciona ninguna palabra acerca de 7 años de rapto para los santos y
una gran tribulación para quienes se queden en la tierra. Eso es un invento de
los hombres y no una enseñanza del cielo.

Los dispensacionalistas tratan desesperadamente de crear una distinción entre la venida


de Cristo por los santos y Su venida con los santos. Su versículo favorito para esta treta es I
Tes. 3:13 pero eso no funcionará por las siguientes razones:

(1) Muchos eruditos creen que aquellos que el Señor trae con Él (“los santos”) son
ángeles —no hombres— como lo presenta II Tes. 1:7-9. Leon Morris, en su
comentario, combina ángeles y santos de Dios como presentes con Cristo
cuando regrese.
(2) En Eclesiastés 12:7 aprendemos que cuando morimos nuestro espíritu vuelve a
Dios y nuestro cuerpo vuelve al polvo. Es interesante que tanto Daniel 12:2
como Mateo 27:52 nos informan que el cuerpo duerme en la tumba —no el
espíritu.
(3) En Hebreos 12:23 a los cristianos se les informa que estaban contados en los
cielos con “los espíritus de los justos hechos perfectos”.
(4) Evidentemente, entonces, cuando seamos levantados (Jn. 5:28-29) en el último
día (Jn. 12:48) nuestros cuerpos se levantarán de sus tumbas y se reunirán con
el Señor en el aire (I Tes. 4:17). Él se encontrará con nosotros y nuestros
espíritus volverán a sus cuerpos. Esto armoniza con Las Escrituras. ¡El rapto y la
tribulación chocan con la enseñanza bíblica!

Los dispensacionalistas proclaman que el período del rapto es de una duración de siete
años. Según su teoría los santos estarán en paz mientras los pecadores estarán en gran
tribulación en la tierra. Pero, el Señor Jesucristo enseñó en dos parábolas de Mateo 13
que no habrá separación de buenos y malos hasta el fin del mundo. Todos debiéramos
leer cuidadosamente las emocionantes lecciones contenidas en la parábola de la cizaña y
la de la red. Nuestro Salvador claramente dijo que justos e injustos permanecerán juntos
hasta que sean separados por toda la eternidad, unos al cielo y otros al infierno (Mat.
13:30-50). En Juan (6:39-54) Cristo mencionó que eso sucedería en el día final. No hay más
que una sola resurrección compuesta de tanto justos como injustos (Hch. 24:15). Una
lectura honesta de I Cor. 15:23-26 corresponde a este arreglo donde los justos y los
desobedientes serán llamados al mismo tiempo —o sea, en el fin de los días cuando venga
Jesús.

En I Tim. 6:13-14 y II Tim. 4:8 encontramos poderosas palabras la cuales claramente nos
enseñan que la resurrección de los muertos, la recompensa de los santos, la condenación
de los pecadores y la gloriosa aparición de Cristo (Tito 2:13) ocurrirán exactamente al
mismo tiempo (I Cor. 15:52).

Siempre me ha sorprendido que los premilenialistas no puedan ver su inconsistencia


tomando en cuenta la Gran Comisión. El bello y compasivo desafío que el Redentor dio a
Sus siervos involucra predicar el evangelio a los perdidos “hasta el fin del mundo” (Mat.
28.20). Pero, ¡la doctrina del rapto hace esto imposible si los santos son llevados a otro
lugar por siete años antes del fin del mundo! Hay tantos problemas relacionados con esta
teoría del rapto y la tribulación que los sinceros estudiantes de la Biblia deben ser capaces
de detectarlos. ¡Ciertamente este es uno de ellos! Jesús dijo que a quienes crean Él los
resucitaría en el día final (Jn. 6:54). Y, tanto en Juan 5:28-29 como en II Tes. 1:4-10 las
Escrituras enseñan que Él levantará a justos e injustos en el mismo momento. Ya que,
claramente, no puede haber más días después del último día las doctrinas del
premilenialismo, las del rapto y la tribulación se hunden en el polvo del error humano.
Uno de estos días, conocido sólo por Jehová (Mat. 24:36) el fin del mundo llegará.
Solamente aquellos que vivan y mueran en Cristo estarán preparados (Jn. 8:21; Apo.
14:13). El resto no será capaz de mantenerse en pie (Apo. 6.17). ¡Qué tragedia morir en el
error y no estar preparado para entonar la dulce canción de redención ante el trono
divino! El Dr. Robert Strong dio esta notable definición de la doctrina del rapto:

Con rapto nos referimos a la repentina y posiblemente secreta venida de Cristo en el aire
para llevar consigo a los cuerpos resucitados de aquellos que murieron en la fe y con ellos
a los santos que estén vivos

Sin embargo, según Apocalipsis 1:7 aprendemos que todo ojo verá al Señor cuando Él
venga. Sí, ¡hasta los perversos que traspasaron su costado! No habrá nada secreto al
respecto. No será algo silencioso. En II Pe. 3:10 y I Tes. 4 y II Tes. 1:4-10 leemos de un gran
estruendo, fuego y sonido de trompeta acompañando a la venida del Señor. En cambio,
distanciándose de estas revelaciones bíblicas, los premilenialistas han llegado a dramatizar
tanto su doctrina que hasta han creado calcomanías para sus autos donde se puede leer:

“En caso de rapto este auto quedará sin conductor”.

Me parece que las autoridades del tránsito debieran rehusarles la licencia a los amigos
que creen este tipo de doctrinas. ¡El error religioso convierte a la gente en conductores
peligrosos!

En Efesios 4:5 aprendemos que hay una esperanza para el cristianismo. Sin embargo, hay
quienes hoy esperan “la tierra glorificada por Dios” mientras otros esperan ansiosamente
un rapto. Pero los cristianos que respetan el Nuevo Testamento esperan el cielo como lo
afirman II Cor. 5:1 y He. 6:19-20. En I Tes. Capítulo 4 y II Tes. Capítulo 1, a la misma
audiencia —la iglesia tesalonicense— Pablo, por inspiración, escribió acerca de la venida
del Señor. En los dos capítulos, el apóstol habla de los santos, tanto los vivos como los
muertos, tanto los justos como los impíos, quienes en la venida de Jesús serán levantados
para recibir su recompensa según sus obras (II Cor. 5:10; Ro. 2:6; Apo. 22:12). Pablo nos
informa que cuando (adverbio de tiempo) el Señor venga Él será admirado por los
redimidos al mismo tiempo que los impíos serán abrumados por la ira de Dios. No hay
espacio ni tiempo para el llamado rapto (He. 9:27-28). El análisis gráfico y descriptivo de la
fraseología de la correspondencia tesalonicense vívidamente nos muestra que los justos
no serán tomados aparte antes del día del juicio sino que ellos estarán presentes junto
con los impíos hasta el tiempo en el que los malos reciban su castigo mientras los justos
reciban su gloriosa recompensa (Apo. 20:11-15).
II. LA TRIBULACIÓN

Ahora, prestemos atención a la fase de la herejía premilenial conocida como la gran


tribulación. John Darby, el padre del dogma dipensacional, citó cuatro pasajes en los
que según él se muestra que los malvados pasarían por una “tribulación sin paralelo”
pero de la cual la iglesia estaría exenta. Los versículos que Darby utilizó eran Jer. 30:7;
Mat. 24:21; Dan. 12:1 y Mr. 13:19. Sin embargo, un estudio cuidadoso de estos pasajes
tira por tierra la filosofía de Darby. El versículo en Jeremías definitivamente identifica
“el tiempo de la angustia de Jacob” como la cautividad babilónica. La referencia de
Daniel a un “tiempo de angustia” tiene que ver con la dominación seléucida 175 años
antes de Cristo cuando Antíoco profanó el templo en Jerusalén. De hecho, los judíos
de ese tiempo llamaban a la táctica profanadora de su maligno gobernante “la
abominación desoladora”. El pasaje que Darby citó en Mateo 24:21 concerniente a “la
gran tribulación” fue cumplido en “esa” generación (Mat. 24:35) con la destrucción de
Jerusalén. La referencia Marcos 13:19 ¡es un versículo paralelo de Mateo 24:21!

Veinte veces en el Nuevo Testamento Cristo y los apóstoles usaron la palabra


tribulación y la misma hacía referencia al sufrimiento, padecimientos y persecución
que en esta vida tiene que sufrir el cristiano por su fidelidad. En la muy popular
parábola del sembrador nuestro Señor enseñó que algunos “tropiezan y caen” debido
a la persecución y la tribulación. En Hechos 14:22, luego de que las rocas habían
golpeado su cabeza en Listra, Pablo mencionó que entrar al reino y la “mucha
tribulación” van juntos. En I Cor. 15:30-31 y II Cor. 1:9 el gran apóstol aclaró que él
estaba en peligro constantemente y una “sentencia de muerte” pesaba sobre él
diariamente. ¡En Juan 16:33 nuestro bendito Redentor dejó más claro que el cristal
que quienes fueran Sus discípulos tendrían tribulación en el mundo! En Ro. 8:18 y Filip.
1:29 Pablo dejó ampliamente claro que creer en Cristo y el sufrimiento por la causa del
Señor van de la mano “en este tiempo presente”. Ciertamente, sufrir con Él es reinar
con Él (II Tes. 2.11). En el Sermón del Monte (Mat. 5:10-12) y en Juan 16 nuestro
Salvador ligó la persecución y el hecho de seguirle de forma inseparable. Él anunció
claramente la situación en Juan 15:20, “Un siervo no es mayor que su señor. Si me
persiguieron a mí, también os perseguirán a vosotros”.

¡Esta es la gran tribulación de la cual habían salido los santos que Juan vio en
Apocalipsis 7:14! Ellos habían superado la impureza del mundo y habían contado esos
sufrimientos y padecimientos como bendiciones que les acercaban al corazón de Dios
(Stgo. 1:2-3; I Pe. 4:16). Amigos, esta es la manera en la que la Biblia habla de la
tribulación. ¡La falsa doctrina de La Gran Tribulación no tiene nada que ver con la
verdad! Como Boettner punzantemente declara en la página 177 de su brillante libro
The Millennium [El Milenio] así lo vemos también:

“En ninguna parte de la Biblia está la palabra ‘tribulación’ conectada con un período
de siete años al fin de la presente era, o mientras la iglesia está aún en la tierra… o
después de que la iglesia ha sido removida de la tierra, como sostienen los
dispensacionalistas. En cambio, se usa para describir (1) los sufrimientos del cristiano
durante esta presente era, (2) los sufrimientos infligidos sobre los que rechacen a
Cristo, y (3) los sufrimientos profetizados especialmente de la nación judía en varias
ocasiones en su pasada historia. El uso más generalizado es el de describir los
sufrimientos de los cristianos durante esta presente era”.

Uno de los aspectos inusuales de la teoría concerniente a la gran tribulación tiene que
ver con la obra de los judíos durante ese tiempo, y especialmente el concepto de que
el Espíritu Santo no estará allí para ayudarlos —¡sin embargo ellos tendrán éxito de
todos modos! Qué punto de vista más extraño la verdad. El presidente de la Biblical
Research Society [Sociedad Bíblica de Investigación] dijo en la página 34 de
“Portadores de antorcha”:

“El más grande avivamiento de todas las eras ocurrirá en la tribulación —luego de que
la iglesia haya sido removida de la tierra mediante el rapto”.

Este es un buen momento para recordarles a estos amigos lo que dicen Heb. 3:15 y II
Cor. 6:2, “Ahora es el tiempo propicio; he aquí, ahora es el día de salvación”. Esta
insensata y antibíblica doctrina de la segunda oportunidad, hace de la predicación del
evangelio una farsa. Los falsos maestros no pueden derrotar a la verdad bíblica.

En la publicación de Moody Press, Great Doctrines of the Bible [Grandes Doctrinas de


la Biblia], la bandera dispensacional ondea alto. En la página 320, S.M. Coder
enfáticamente dice lo siguiente cuando discute sobre la tribulación:

“Más espacio se le dedica en el Antiguo Testamento que en la venida de Cristo. Todos


los escritores del Nuevo Testamento hacen referencia a ella. Apocalipsis es una amplia
descripción de sus eventos… toda la naturaleza está orientada a enfatizar los terrores
de esos años”.

¡Luego el escritor cita las palabras del Señor concernientes a la destrucción de


Jerusalén y aplica esas enseñanzas a la tribulación! Esta es una práctica normal y
desastrosa en un predicador dispensacional. ¿Será que los cristianos del primer siglo
quienes fueron los receptores del Apocalipsis se maravillaban de saber que la
tribulación que sufrían bajo los romanos no era nada en comparación con la
tribulación a la que se refería Juan?

Quizá el error más grave del sistema premilenial —incluyendo el rapto y la


tribulación— tiene que ver con la poderosa naturaleza de los eventos en el calvario y
la gloria de Pentecostés (Hch. 2:36-41). La misma idea de algo más importante o
precioso que la sangre derramada de Cristo y que la prístina belleza de la iglesia del
Señor raya en la blasfemia de la clase más profunda. Cualquiera que se atreva a sugerir
que el llamado de la verdad —a través de las Escrituras—ahora, no puede alcanzar a
los perdidos como sí puede hacerlo un período inventado por el dogma sectario ¡es un
miserable sacrilegio!

I Tes. 4 no dice nada en cuanto a que los santos serán raptados para encontrarse con
el Señor y que estarán con Él “por siete años”. La Biblia enseña en 4:17

“Y así estaremos con el Señor siempre”

En la parábola de las vírgenes sabias y las insensatas se nos enseña en una forma muy
interesante que cuando el novio venga la puerta será cerrada a los que no estén
preparados mientras los justos disfrutarán la cena de bodas. Esa misma es la lección
de Juan 5:28-29. Sí, cuando Jesús regrese todos los que estén en la tumba serán
levantados en ese mismo momento. Será un momento de recompensa para los justos
y de retribución para los impíos. Ningún período de siete años nos separará del juicio
ni tampoco un período de 1,000 años. El Premilenialismo, con sus errores
característicos, el rapto y la tribulación, simplemente no puede mantenerse en pie
ante la luz de la enseñanza bíblica. Alabemos a Dios por la sencillez de la Verdad (Jn.
8:32).

II Tesalonicenses, capítulo uno, enfáticamente destruye el concepto que cuando el


Señor venga Él dará a los pecadores en rebeldía otra oportunidad de obedecer. Al
contrario, ¡los versículos 7-9 nos informan que los impíos serán castigados en ese
momento! Esforcémonos para que cuando el Maestro venga no tengamos de qué
lamentarnos y que el cielo pueda ser nuestro hogar. Esta ha sido siempre la única
esperanza de los cristianos (Filipenses 1:23; 3:20).