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Pineau propone pensar la escuela no como un fenómeno natural y evolutivo, sino

histórico y contradictorio, como una de las tantas, y no la única opción posible. Piensa
la escuela como metáfora del progreso, como una de las mayores construcciones de
la modernidad, asegurando que “todos los hechos sociales fueron explicados como
sus triunfos o fracasos”.
El autor señala primeramente que el pasaje del siglo XIX al XX está marcado por la
expansión de la escuela como forma educativa hegemónica en el mundo, y se
genera en la mayoria de las naciones la legislación de educación básica y obligatoria.
Pineau también cuestiona los análisis explicativos del fenómeno “escuela”, desde
aquellos que la consideran como un resultado lógico del desarrollo educativo evolutivo
y lineal de la humanidad, hasta los que han buscado problematizarla.
Muchas de las interpretaciones sobre el proceso de escolarización lo funden
con otros procesos sociales y culturales como la socialización, la educación en
sentido amplio, la alfabetización y la institucionalización educativa. Para
Pineau, están en sintonía pero no en homología con la historia de la
escolarización.
La significación del texto escolar está dada por el contexto en que se inscribe.
Son los fenómenos extraescolares los que explican la escuela, que se vuelve
“producto” de estas causas externas. Para el autor, históricamente es
demostrable que si bien estos contextos cambiaron, el texto escolar resistió. La
eficacia escolar parece residir entonces en su interior y no en su exterior, ya
que este último se modificó fuertemente durante su reinado educativo sin lograr
destronar a la escuela.
Su condición de naturalidad es también una construcción históricamente determinada
que debe ser desarmada y desarticulada.
Su hipótesis es que “la consolidación de la escuela como forma educativa hegemónica
se debe a que ésta fue capaz de hacerse cargo de la definición moderna de
educación”. Así, el autor busca analizar sus particularidades e identificar una serie de
elementos que provocan rupturas en el devenir histórico- educativo, para sostener que
la escolarización es el punto cumbre de condensación de la educación como
fenómeno típico de la modernidad.
¿Qué es una escuela?
Piezas que se fueron ensamblando para generar la escuela y que dieron lugar a
contradicciones que reordenaron el campo pedagógico e impuso nuevas reglas de
juego:
Pineau, plantea su hipótesis de que “la constitución de la escuela no es un fenómeno
que resulta de la evolución lógica y natural de la educación, sino de una serie de
rupturas y acomodaciones en su devenir”. Pero, a su vez, la escuela puede
considerarse el punto cúlmine de la educación entendida como empresa moderna, en
tanto proceso sobre el que se apoya su naturalización.
Pineau propone examinar el periodo de institucionalización de la escuela , su historia,
comprender que se derrumba para distinguir, que se conserva. Desnaturalizar la
escolaridad ante todo.
El autor sostiene que durante pasaje del siglo XIX al XX se produce un
profundocambio social y pedagógico donde la escuela se expande transformándose en
la formade educación hegemónica en todo el globo, debido a que la mayoría de las
naciones delmundo legislaron una educación básica obligatoria. La escuela se
convierte en símbolo de progreso, a la que se le atribuyeron los éxitos y fracasos
sociales.
El autor considera que la condición natural de la escuela no es mas que un construcción
históricamente determinada y que debe ser desarmada y desarticulada para explicar el
porque el triunfo de la escuela, y plantea como hipótesis de trabajo que “el éxito de lae
scuela como forma hegemónica se debe a que fue capaz de hacerse cargo de la
definición moderna de educación”.
Afirma que la escuela no se constituyo como un fenómeno lógico y natural , sino que se
dio con rupturas y acomodamientos en su proceso. Pineau hace hincapié en una
educación de igualdad para todos ya que el define a la educación “ proceso por el cual
se involucran las personas, los conocimientos y valores que le resultan imprescindibles
para la vida social , por tratarse de normas y saberes que forman parte del bagaje
cultural colectivo que viven” mejor sociedad.

En el siglo Xviii, junto con otros autores que lo plantean , se refuerza, entonces, el
concepto de la educación como fenómeno humano, el de cambio social, progreso
individual y colectivo y se reafirma la infancia como periodo educativo.

Posteriormente , en el siglo XIX, Pineau plantea que la consolidación de la escuela, se


avala a la misma desde distintos estratos sociales, por distintas razones.

Sin embargo existen argumentos innegables y que muestran que el concepto


postmoderno fue aplicado a la educación para la creación de lo que hoy conocemos
como la escuela, y residen en que se denomina las corrientes del liberalismo y el
positivismo. El primero, inmiscuye al sujeto en la lógica de deberes y derechos. “El fin
de la educación liberal es la formación del ciudadano como sujeto portador de derechos
y obligaciones a partir de la delegación de su soberanía en los organismos electivos. En
este juego es donde surge la concepción de estado docente y su deber de educar a sus
ciudadanos, que se da en derecho y obligación educativa, de donde surge también la
obligatoriedad escolar, sustentando la hipótesis inicial, en cuanto la escuela se funda en
base a los preceptos modernos de educación un derecho y un deber q acoge la escuela.
También es relevante el hecho que el liberalismo aporta a la comprensión de la
educación como vía de ascenso social, que se basa, aunque no se argumenta
detalladamente, pero principalmente en el estado docente , el derecho de todo
ciudadano, sea de la clase social q sea, de educarse, como dice Pineau, bajo la igualdad
de oportunidades. Lo que es relevante debido a que menciona, y esto es lo que en
definitiva legitima las desigualdades, que se sustenta en esta constante tensión entre el
derecho común y la meritocracia. La segunda corriente , el positivismo, entrega otro
gran legado bajo su perspectiva educativa, el cual buscaba validar mediante desde el
punto de vista evolutivo biológico.
La escuela no es un fenómeno que resulta de la evolución lógica y natural de la
educación, sino de rupturas y acomodaciones en su devenir, y representa el punto
culmine de la educación entendida como empresa moderna.
De las piezas que se entremezclaran para conformar la escuela, la Edad Media aporta la
matriz eclesiástica y los siglos XII y XVII aportan la constitución del campo
pedagógico (como saber de gubernamentabilidad sobre la población; Foucault, 1981),
avances en la alfabetización, segregación de la infancia y establecimiento de los
saberes básicos. En el siglo XVIII, Immanuel Kant retoma el pensamiento pedagógico
y lo entronca con la Ilustración y en conjunto con otros autores tales como Locke,
Condorcet, Voltaire y Russeau desplegaron las premisas educativas modernas que
definieron a la educación como: fenómeno esencialmente humano piedra de toque del
cambio social y de los procesos de superación o progreso individual y colectivo,
reafirmando la infancia como periodo erario educativo por excelencia. El siglo XIX
fue el laboratorio de pruebas de la escuela y el pensamiento educativo moderno se
reproceso principalmente a partir de tres discursos propios de éste nuevo siglo:
liberalismo : plantea la constitución de sujetos libres por medio de las prácticas
educativas como condición de existencia del mercado y de la ciudadanía como
ejercicio de sus derechos. La educación liberal es la formación de ciudadanos como
sujeto portador de derechos y obligaciones, doble juego que dio lugar a su mayo
aporte a nivel educativo: el estado docente (derecho a educación, la que debe ser
provista por el estado) y la obligatoriedad escolar (obligación). Además, aporto la
comprensión de la educación como capital cultural institucionalizado (vía de
ascenso social y de legitimación de desigualdades, en una tensión entre la igualdad
de oportunidades y la meritocracia). Finalmente, marco el camino de construcción
de las naciones y el sentimiento de adscripción a ellas. Estas debían ordenar la
totalidad de las practicas escolares sea al estilo Francés o Alemán.
positivismo : estableció la escuela como institución evolutivamente superior de
difusión de la cultura válida (según la ideología) como instancia de
disciplinamiento social que permitiera el desarrollo y el progreso ordenado de la
humanidad. Además estableció el cientificismo como único criterio de validación
pedagógica, que condujo a una serie de reducciones en la comprensión del hecho
educativo, primero a lo psicológico y luego a lo biológico (darwinismo social).
Además, presuponía la existencia de un método pedagógico científico, eficaz y
universal en cualquier condición (detallismo metodológico). Buscó sin éxito el
establecimiento de un currículo científico. Consideraba que el saber estaba acabado
lo que llevo a repetición de pasos científicos para llegar a resultados
predeterminados sin la posibilidad de variación ni de construcción de nuevos
saberes.
aula tradicional : ordeno las prácticas cotidianas mediante el método
simultaneo, gradual o frontal, organizando espacio tiempo y control de los cuerpos.
El docente ocupo un lugar privilegiado en el proceso pedagógico, de modo tal que el
aprendizaje queda fundido en la enseñanza. Privilegio de procesos intelectuales
sobre los corporales. Anormalidades comprendidas desde el punto de vista
biologicista como enfermedades.
Todo ello llevo en el siglo XIX a la instauración del método simultaneo, la
constitución del sistema educativo basado en tres niveles (primario medio y
universitario), la aparición del estado docente, la feminización del cuerpo docente, y
el triunfo y expansión de la escuela por todo el mundo, cambiando los fines
trascendentales y metafísicos de la pedagogía kantiana y herbartiana (S. XVIII), por
fines propios del liberalismo, nacionalismo y cientificismo
Esto llevo a que el proceso de aprendizaje quedara conformado alumno pasivo y
vació, reductible a lo biológico y asocial (control del cuerpo
y formación de su mente) docente fundido en el método (reducido a un robot
enseñante); y saberes científicos acabados y nacionalizadores
El S. XX (ya tempranamente desde 1880) arraigó, expandió, y validó académica y
teóricamente el modelo escolar. Esto último principalmente por obra de Emile
Durkheim (Educación y sociología; 1911) quien redefine el concepto moderno de
educación, despegándola del fenómeno trascendental y esencialmente humano (Kant) a
un fenómeno esencialmente social (moral social).delimitando el lugar del educador en el
adulto y del educando en el infante, a quien no sólo lo considera un sujeto inacabado
(Kant), sino además un sujeto social. reforzando el papel de la educación en la
represión/liberación (dominación de instintos “salvajes” y egoístas y desarrollo de fines
mas “altos”, rasgo distintivo de la fisonomía humana).
Además, naturaliza la escuela como heredera de la evolución pedagógica previa
(niega su historia llena rupturas) y la pone bajo el control estatal, sosteniendo al
estado como garante de la producción y distribución de un conjunto de saberes a
todos los integrantes de la comunidad para que puedan ser parte de ella, en una
ecuación donde Educación = Escuela y Sociedad = Estado, de fomra que su
enunciación fundante “la educaron es un proceso social” se desplaza a “la escuela
debe ser estatal”.
Pese a revisiones y replanteos, la matriz de ésta definición aún sigue en pie y debe
su fortaleza a que ha sido capaz de condensar y potenciar, como ninguna otra, la
concepción moderna de educación.