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UNESCO OREALC – Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe

Reunión Regional sobre Revisión de Estrategias y Programas para el


Aprendizaje de Jóvenes y Adultos en América Latina y el Caribe.
(CREFAL, Pátzcuaro, México, 11 – 13 de septiembre de 2002)

Panel sobre sistematización de investigaciones

Bertha Salinas Amescua


Departamento de Ciencias de la Educación
Universidad de las Américas Puebla
México

La investigación en educación de adultos y jóvenes pobres en América Latina


¿Qué conocimiento sistematizar y para qué?

Intentaremos presentar algunas ideas que contribuyan a la formulación de una propuesta


de sistematización de la investigación sobre educación de jóvenes y adultos (EDJA), que
nos ha invitado a discutir la Oficina regional de UNESCO para América Latina
(OREALC). Entendemos que su inquietud es recibir ideas para desarrollar un proyecto
de sistematización a nivel regional que permita realizar un estado del arte sobre la
investigación. Agradezco la confianza y la invitación de la OREALC y del Instituto
Nacional de Educación para los adultos (INEA) de México, para sugerir algunas ideas en
este sentido.

Quisiera clarificar que mi aproximación a este tema estará teñido por dos tipos de
experiencias donde me he desenvuelto, por un lado la elaboración de estados del
conocimiento sobre Educación de adultos en México 1 y por otro la educación popular y
ciudadana en diversos programas de Centroamérica y México. Desde estas experiencias,
pues, es que presento algunas ideas para abonar a la discusión. En particular, intento

1
Impulsados por el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE). El trabajo producido en el
subcampo “Educación de Adultos” se ha desarrollado colectivamente junto con un grupo de destacadas
colegas conocedoras de este campo en México.

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formular alternativas de sistematización basadas en las características de la investigación
producida en América Latina, del conocimiento que surge de la práctica educativa y de la
urgente necesidad de mejorar el impacto educativo en los jóvenes y adultos pobres.

Hablar de sistematización de la investigación, requiere en primer término definir la


intencionalidad y la naturaleza del objeto. Surgen entonces las preguntas, ¿sistematizar
para qué? ¿qué características tiene la investigación sobre EDJA? ¿dónde se ubica el
conocimiento, quiénes lo tienen y cómo circula? Más aún, y considerando que la
investigación en el campo es limitada, podemos preguntarnos ¿cuál es el grado de
formalización y difusión del conocimiento en comparación con la gran cantidad de
acciones educativas en curso?

Definidas estas cuestiones, en segundo término es preciso, por supuesto, precisar el


método y las estrategias necesarias para la actividad sistematizadora deseada.

Sobre la Investigación y conocimientos generados sobre la EDJA

En orden lógico debemos preguntarnos primero por la intencionalidad de la


sistematización; sin embargo consideramos conveniente abordar primero las
características del objeto, ya que determina en cierta medida la decisión sobre la
intención. En otras palabras el qué, nos ayuda a definir el para qué. Por el momento sólo
diremos que la sistematización puede orientarse a fortalecer la investigación o la acción,
punto que discutiremos y matizaremos más adelante.
Mi percepción es que la investigación reconocida como tal por seguir los cánones
establecidos de algún paradigma legitimado en la investigación social y poseer un cierto
rigor teórico y metodológico, se ha desarrollado en América Latina en una diversidad de
condiciones, espacios y autores. Por supuesto con niveles de calidad, financiamiento y
difusión muy desiguales. Creo que podría clasificarlos, únicamente para los fines de esta
reflexión, de la siguiente manera:

2
ƒ Investigadores educativos consumados y reconocidos que temporalmente se dedican a
la EDJA, usualmente por invitación de organismos internacionales o nacionales y con
un adecuado apoyo financiero y técnico. Este tipo de iniciativas han sido impulsadas
por la misma UNESCO, CREFAL, INEA, gobiernos o Fundaciones europeas. Son
estudios que facilitan el análisis comparativo y visiones panorámicas amplias de
algún tema particular, que logran publicarse y difundirse ampliamente.
ƒ Investigadores consagrados a la EDJA, vinculados también a acciones educativas de
campo y que realizan estudios por iniciativa propia en ocasiones sin apoyos
institucionales o financiamiento. Los resultados de sus trabajos pueden tener o no
difusión, pero en general circulan en redes específicas y no son fáciles de obtener.
ƒ Tesistas y becarios –en su país o en el extranjero- que se dedican al estudio de la
EDJA usualmente asesorados por académicos conocedores del tema. Considero que
estos trabajos se conocen muy poco por lo que sería prematuro juzgar su rigor,
utilidad u originalidad. No obstante hay una fuga de esfuerzo y producción en esta
línea.
ƒ Educadores, promotores sociales y organismos civiles, que suelen producir
documentos y reflexiones sobre una temática actual o sobre su propia práctica. Esto
generalmente se da de forma coyuntural ante la necesidad de expresar sus posiciones
o propuestas ante algún interlocutor (Foros, consultas, debates, etc.) o para presentar
trabajos en seminarios y eventos diversos. Predominan los ensayos conceptuales o
relatos de la práctica de carácter reflexivo descriptivo.

Estas condiciones en que se produce la investigación y el conocimiento desde la práctica,


que hemos constatado en el caso mexicano, podrían ser válidas para la región
latinoamericana. Algunas conclusiones derivadas de esta situación, que ayudan a perfilar
las características de la investigación sobre la EDJA serían:
ƒ Que contamos con un cuerpo de estudios rigurosos realizados en distintas épocas (yo
diría desde fines de los años setenta) sobre temáticas focalizadas y como esfuerzos
discontinuos. Es necesario realizar un balance de los hallazgos de esta investigación
formal y analizar su consistencia con los resultados de estudios recientes, publicados
en la última década.

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ƒ Que existe una cantidad importante de estudios dispersos, que al no publicarse y
circular en medios prestigiados de la investigación educativa (incluidas las tesis), son
poco conocidos y valorados. Por tanto, deberían ser objeto de una recopilación y
análisis ya que pueden tener un valor descriptivo, histórico y focal.
ƒ Que entre educadores, promotores y funcionarios existe un conocimiento implícito
derivado de la práctica y la gestión de programas, que merece ser recuperado.
ƒ Que en términos generales, la investigación sobre la EDJA es escasa, incipiente,
discontinua y poco apoyada. Ante esta situación de precariedad, resulta fundamental
recuperar todo tipo de productos, tanto de la investigación legitimada
institucionalmente, como del conocimiento tácito que surge de la operación cotidiana
de los programas.

Sobre la intencionalidad

Para establecer el propósito de un esfuerzo de sistematización sugiero que debemos tener


presentes dos ideas, una que la investigación es incipiente, dispersa y tácita, y otra que las
políticas y acciones educativas en el campo de la EDJA enfrentan retos apremiantes por
lo que deben ser retroalimentadas por la investigación y el conocimiento existente en
nuestra región.

Se mencionó anteriormente que una decisión importante radica en decidir si la


sistematización deberá fortalecer a la investigación o a la práctica. Si bien no son
objetivos excluyentes, considero que se requiere definir un énfasis y prioridades, ya que
éstas determinarán la dirección del esfuerzo, su metodología y los actores participantes.
La pregunta entonces es ¿queremos una sistematización que apuntale a la investigación o
una sistematización que nutra a las prácticas y políticas públicas?

Para apuntalar la investigación sugiero al menos dos objetivos:


ƒ Facilitar la acumulación de conocimiento sobre temas específicos y promover la
generación de teoría
ƒ Definir vacíos para delinear una prospectiva y líneas de investigación prioritaria

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Para fortalecer las prácticas y orientar las decisiones de política educativa, los objetivos
serían:
ƒ Verificar un conjunto de hipótesis de acción que han surgido de las prácticas
educativas, con el fin de obtener principios probados para aumentar las
probabilidades de éxito de los programas.
ƒ Generar lecciones de la investigación y de los saberes de los actores educativos para
determinar las condiciones contextuales necesarias que faciliten la aplicación de los
nuevos lineamientos mundiales de la EDJA. Por ejemplo, ¿cómo implementar el
principio de “aprender a aprender” o el de aprendizaje a lo largo de la vida,
considerando los procesos cognitivos y los aprendizajes sociales de los adultos reales
latinoamericanos, en sus contextos particulares?.

El hecho de optar por algunos de estos cuatro objetivos como énfasis principal, podría
contribuir en cierta medida a los otros. Sin embargo, considero que se requiere elegir uno
central porque la intencionalidad orienta el tipo de acciones, recursos y estrategias a
desarrollar. Desde mi punto de vista, es urgente que la UNESCO priorice una
sistematización orientada a alimentar la acción, tanto por su naturaleza como organismo,
como por la enorme urgencia que tenemos de dar respuestas de calidad sustentadas en el
conocimiento que hemos acumulado en las últimas tres décadas.

Propuestas

En base a las ideas hasta aquí expuestas, sobre la naturaleza de la investigación producida
y sobre las intencionalidades sugeridas para su sistematización, procederé a discutir las
acciones, alcances e implicaciones de cada uno de los objetivos antes mencionados.

a) Estado del arte

Para acumular conocimiento y generar teoría.

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Una posible acción sería realizar un estado del arte, de los estados del conocimiento
hasta ahora producidos en los países.
Ello implica la tarea de sistematizar los esfuerzos nacionales o subregionales de
recopilación y análisis de la investigación sobre educación de jóvenes y adultos.
Conocemos el caso de México, donde durante las últimas 3 décadas se han realizado
estados del conocimiento en 3 momentos, 1981, 1993 y 2002.

Mi balance al respecto es que se ha dado un gran paso que permite una visión de
conjunto de todos los temas investigados y ofrece referencias amplias de autores y
publicaciones. Sin embargo, la utilización de los resultados y su difusión dejan
mucho que desear. Queda pendiente un análisis integral de todos los subcampos
2
abordados ya que las limitaciones de apoyo y tiempo con que se elabora no han
permitido superar la división temática hacia un análisis más global.
A nivel de especialistas y reconocidos investigadores en el área deberían discutirse
los resultados en un metanivel de análisis para generar teoría de la EDJA en
América Latina. Para lograrlo es necesario establecer preguntas fundamentales de
carácter conceptual que puedan ser respondidas a partir del corpus de los estados del
conocimiento identificados en un conjunto de países.
Una actividad complementaria que estimo necesaria sería la recopilación y análisis de
estudios dispersos muy puntuales así como de tesis realizadas en universidades
latinoamericanas y extranjeras. Este corpus yo lo llamaría la investigación invisible.
Estas acciones implican la formación de un equipo de investigadores consolidados y
representativos de las distintas etapas de producción investigativa y de varios países.
Supone también un trabajo de recopilación y síntesis de los trabajos en base a una
ficha analítica encaminada a rastrear preguntas fundamentales que superen el nivel
descriptivo. La elaboración de una base de datos inteligente sería necesaria. La
difusión de los resultados de este metanálisis debe asegurarse, tanto en su versión

2 En el más reciente estado del conocimiento, actualmente en proceso de revisión para su publicación este
año 2002, se incluyeron: Alfabetización y educación básica, trabajo, familia, ciudadanía y formación de
educadores. Fue coordinado por Enrique Pieck y participamos como responsables de subcampos, Judith
Kalman, Gloria Hernández, Ana Ma. Méndez, Mercedes Ruiz, Carmen Campero, Mercedes Suárez y
Laura Ma. de Jesús Archer y Bertha Salinas.

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académica extensa como en un formato de divulgación sintético que sirva a los
tomadores de decisiones y a los actores educativos.
A fin de facilitar la difusión de los hallazgos más relevantes y consistentes, se sugiere
publicarlos de forma sencilla mediante aseveraciones muy breves que reflejen la
esencia de las conclusiones más contundentes.

b) Prospectiva de la investigación

Para detectar vacíos e impulsar un programa de fomento a la investigación sobre la


EDJA en América Latina
Esto supone la recopilación de los estados del arte existente como un insumo, es decir
con un propósito muy delimitado como el de identificar las líneas sugeridas.
Asimismo convendría realizar consultas donde a partir de las prioridades de las
políticas actuales se establecieran temáticas de investigación para fortalecerlas.
Finalmente se requerirían acciones de difusión, promoción y estímulo para incentivar
entre instituciones y personas el desarrollo de las líneas propuestas.

c) Verificación de hipótesis de acción

Para iluminar la práctica y a la vez definir áreas de evaluación prioritaria.


Esta alternativa de sistematización exige un trabajo cuidadoso para establecer
primeramente una serie de hipótesis de acción. Estas provienen de dos fuentes, una,
las estrategias operativas de los programas y otra, los resultados de la investigación.
En efecto, existen supuestos que están subyacentes en muchos programas y en
decisiones de política educativa de amplio alcance.

Por otro lado existe ya un corpus de principios normativos, a veces implícitos, que
guían las prácticas basándose en resultado de la investigación o bien producto de las
sistematizaciones de la práctica que se socializan en encuentros, seminarios e
intercambios de experiencias.

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Una vez definidas las hipótesis de acción más generalizadas y recurrentes, habría que
contrastarlas –o someterlas a prueba- mediante el análisis de los hallazgos más
consistentes de la investigación publicada y también mediante un esfuerzo de
recuperación del conocimiento tácito desde la práctica. Dicho conocimiento lo tienen
generaciones de educadores intelectuales consagrados a este campo con una rica
experiencia, así como promotores y educadores de base con larga trayectoria en el
trabajo con adultos. La selección de estas personas claves no sería una tarea fácil,
pero es posible y plausible. Un mecanismo para sistematizar este conocimiento tácito
podría ser los seminarios a condición de que sean estructurados y dirigidos a
responder preguntas de investigación claramente establecidas. En este sentido,
considero importante superar el formato tradicional de exposición de experiencias y
casos.

Me permito sugerir ejemplos de algunos hallazgos de investigación contra los cuales


podrían analizarse las hipótesis de acción previamente identificadas.

ƒ La mayor efectividad de educadores o promotores originarios de las mismas


comunidades.
ƒ La importancia de incorporar los saberes cotidianos de los adultos para lograr
aprendizajes efectivos.
ƒ La conveniencia de impulsar procesos educativos desde grupos organizados más que
desde individuos.
ƒ El valor de los aprendizajes sociales ciudadanos adquiridos en la práctica cotidiana
de los grupos como superior al que se aprende a partir de contenidos curriculares.
ƒ Las acciones educativas con adultos son reforzadoras –más que generadoras- de
procesos de transformación económica y política más integrales.

d) Lecciones para impulsar la innovación

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Para profundizar en las particularidades individuales y contextuales de los jóvenes y
adultos, que faciliten la aplicación creativa y pertinente de principios innovadores de
la EDJA.

Indudablemente las orientaciones pedagógicas contemporáneas sobre de la EDJA


constituyen un avance importante que superan su histórico carácter marginal y
compensatorio. Sin embargo su implementación efectiva en nuestras realidades
comunitarias heterogéneas y cambiantes requiere un serio trabajo de adecuación a los
contextos locales. En esta línea, parto de la idea de que la investigación y los saberes
acumulados podrían dar algunas luces para una innovación pertinente.

Existen diagnósticos locales sobre necesidades de aprendizaje y problemáticas


comunitarias, así como estudios sistemáticos sobre percepciones, significados y
procesos de aprendizaje de los adultos. Por otro lado los actores educativos poseen
observaciones importantes sobre las motivaciones, obstáculos y facilitadores de las
acciones educativas con jóvenes y adultos pobres. Estas constataciones emanadas de
la cotidianeidad resultan claves para introducir innovaciones adecuadas a la realidad.

Un posible subproducto de este tipo de sistematización sería la definición de variables


del contexto y de los sujetos que tienen un peso específico en la aplicación exitosa de
ciertas innovaciones. Lo cual ofrecería una base realista para desarrollar estudios
comparativos.

Recomendación final

Las cuatro alternativas de sistematización propuestas son necesarias y útiles, y no del


todo excluyentes. Para elegir la más oportuna me parece que necesitamos considerar
que en el campo de la EDJA, la investigación tiene un carácter aplicado y
generalmente ha buscado tener un impacto social en beneficio de los jóvenes y
adultos pobres. Además no creo que la investigación por sí misma, vaya a recibir un
fuerte apoyo en los próximos años. Por otro lado, si consideramos que los gobiernos

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y la sociedad civil, enfrentan la urgencia de dar respuestas innovadoras y de calidad
en el campo de la acción, y que el desarrollo de la EDJA ha estado marcado por el
empirismo y la buena voluntad, estamos en un buen momento para aprender de
nuestro propio quehacer y recuperar la memoria histórica. Por estas razones, me
inclino por otorgar prioridad a las dos últimas alternativas de sistematización, es
decir, la orientada a la verificación de hipótesis de acción y aquélla que busca
obtener lecciones para impulsar la innovación.

Conclusiones

Para proponer opciones de sistematización de la investigación sobre la EDJA


producida en América Latina debemos considerar la naturaleza y características del
conocimiento resultante del trabajo académico riguroso y del conocimiento tácito de
educadores experimentados. Igualmente, es preciso definir la intención de la
sistematización, que en este trabajo planteamos como aquélla que apuntala la
investigación per se, o la que fortalece la acción. En el primer caso, se propusieron
dos objetivos, la elaboración de un estado del arte de la investigación y una
prospectiva para impulsarla. En el segundo caso, se esbozaron dos modalidades,
verificación de hipótesis de acción y lecciones para impulsar la innovación. Estas
últimas se sugieren como prioritarias, ante la urgente necesidad de mejorar la
incidencia de las políticas y programas, y ante el limitado apoyo que tiene la
investigación en nuestro campo.

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