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PRINCIPIOS DERECHO CONSUMIDOR VER

Autor: Morea, Adrián

Fecha: 5-mar-2018

Cita: MJ-DOC-12751-AR | MJD12751


Sumario:

I. Introito. II. Principios jurídicos (en particular). II.I. Principio


protectorio. II.II. Principio de sustentabilidad. II.III. Principio de
irrenunciabilidad de los derechos. II.IV. Principio de buena fe. II.V.
Principio de trato digno. III. Colofón.

Doctrina:

Por Adrián Morea (*)

I. INTROITO

El Derecho del Consumidor es la respuesta del campo jurídico a


las transformaciones sociales, políticas, económicas, culturales y
tecnológicas que atravesaron y atraviesan las sociedades
contemporáneas como consecuencia de la consolidación de la
llamada «sociedad de consumo».

En ese contexto de producción tecnificada y masificada,


estandarización y despersonalización de las condiciones de
comercialización de bienes y servicios, agresivas campañas de
publicidad, moda y prácticas comerciales, masificación del crédito
y situaciones de monopolio, oligopolio y poder de la «marca», las
relaciones entre quienes adquieren o utilizan bienes o servicios
para satisfacer necesidades domésticas y quienes proveen
bienes y servicios en el mercado se dan en un marco de
desigualdad estructural, caracterizada por la debilidad y
vulnerabilidad los consumidores y usuarios (1).

En este esquema, el Derecho del Consumidor se erige como un


sistema de normas principiológicas, de fuente constitucional, con
carácter esencialmente protectorio de la parte débil y vulnerable;
esto es, de aquellas que adquieren o utilizan bienes o servicios
para satisfacer necesidades domésticas (2).
Los principios juegan un papel destacado a la hora de realizar el
correcto diálogo de fuentes vertical y horizontal en materia de
Derecho del Consumidor, toda vez que los mismos comprenden,
contemplan, una serie indefinida de situaciones.Los principios
constituyen líneas directrices que informan algunas normas e
inspiran directa o indirectamente una serie de soluciones por lo
que pueden servir para promover y encauzar la aprobación de
nuevas normas, orientar la interpretación de las existentes y
resolver los casos previstos (3).

Los principios, como directrices políticas que suponen una


preferencia axiológica y poseen una dimensión valorativa
acentuada, cumplen un rol fundamental para asegurar la
autonomía de la disciplina y tienen, por tanto, carácter normativo
y su imperatividad no depende de lo que establezcan las reglas
de derecho positivo, sino que constituyen el armazón de la
disciplina, y pueden ser utilizados por los jueces para desactivar
aquellas reglas de derecho positivo que, en apariencia,
contradigan la finalidad protectoria del Derecho del Consumidor
(4).

II. PRINCIPIOS JURÍDICOS (EN PARTICULAR)

A continuación, aludiremos a los principios jurídicos más


relevantes que campean en el ámbito del derecho de los
consumidores.

II.I. Principio protectorio

Es uno de los principios fundamentales del Derecho del


Consumidor. Se fundamenta en la situación de debilidad y
vulnerabilidad estructural en la cual se encuentran los
consumidores en la «sociedad de consumo» (5).

En cuanto a su basamento normativo, encuentra su anclaje


constitucional en el art. 42 de la Ley Fundamental que, entre
otras importantes cuestiones, establece como deber de las
autoridades, entendidas como los poderes legislativo, ejecutivo y
judicial en los tres niveles de gobierno (federal, provincial y de la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal), proveer a la
protección de los derechos de usuarios y consumidores. El
principio protectorio trasciende, por tanto, lo estrictamente
jurídico, erigiéndose también como faro para el diseño e
implementación de políticas públicas.

En el plano infra-constitucional, el nuevo Código Civil y Comercial


lo ha receptado expresamente, en su art. 1094 , al establecer, no
sólo como criterio de interpretación, sino también de aplicación
del Derecho del Consumidor.

Respecto a su proyección funcional, el principio protectorio se


suele expresar en tres formas:a) regla in dubio pro consumidor; b)
regla de la norma más favorable; y c) regla de la condición más
beneficiosa.

El in dubio pro consumidor como regla de interpretación del


Derecho, determina que cuando una norma, general o particular,
puede llevar a dos o más posibles interpretaciones, el intérprete
debe privilegiar aquella fuese más favorable al consumidor en el
caso concreto.

Se halla reconocido en el art. 3º de la LDC, en tanto que como


regla de interpretación convencional tenía ya su sustento en el
art. 37 de la LDC. Dicha regla constituía asimismo un criterio
interpretativo de otras vicisitudes de la relación de consumo,
como la oferta o la publicidad (art. 7º del dec. regl. 1798/1994), y
también resulta aplicable a la duda del juzgador en la valoración
de las pruebas aportadas por las partes en el procedimiento o
respecto a la subsunción de un hecho en la norma.

Concomitantemente, el in dubio pro consumidor se ha visto


fortalecido en el nuevo Código Civil y Comercial, al expresarse
también en el art. 1094 como regla de interpretación del derecho
y en el art. 1095 como regla hermenéutica de las relaciones de
consumo.

Por su parte, la regla de la norma más favorable establece que en


caso de haya más de una norma aplicable a una situación
jurídica, se opte por aquella que sea más favorable para el
consumidor, sin importar su jerarquía, generalidad o especialidad,
orden temporal o clasificaciones de otro tipo.

El art. 3º de la LDC y el art. 1094, 2º parte del nuevo Código Civil


y Comercial, le brindan sustento normativo y su aplicación se
extiende retroactivamente a las leyes supletorias, conforme prevé
el 3º párrafo del art. 7º del nuevo Código.

Por último, el principio protectorio se ve reflejado también en la


regla de la condición más beneficiosa.Dicha regla prescribe que
la aplicación de una nueva norma no puede implicar una
disminución de las condiciones más favorables en que pudiera
hallarse un consumidor.

Esta regla supone la existencia de una situación más beneficiosa


anterior, concreta y determinada, que debe ser respetada en la
medida que sea más favorable. Con lo cual, la aplicación de la
regla impone con carácter previo una lectura comparativa entre la
legislación anterior y la actual, a fin de determinar cuándo una
situación anterior es más beneficiosa para el consumidor. El fin
de la regla es, pues, que toda modificación normativa, general o
particular, debe ser para ampliar y no para disminuir derechos.

Dicha previsión encuentra su fundamento en el art. 26 de la


Convención Americana sobre Derechos Humanos y en el artículo
del 2.1 del Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales
y Culturales, que consagra los principios de progresividad y no
regresividad de los derechos humanos económicos, sociales y
culturales. El principio de progresividad de los derechos humanos
económicos, sociales y culturales, que resulta aplicable a los
derechos de los consumidores como derechos humanos de
tercera generación, contiene una doble dimensión: la primera a la
que podemos denominar positiva, lo cual «está expresado a
través del avance gradual en orden a la satisfacción plena y
universal de los derechos tutelados, que supone decisiones
estratégicas en miras a la preeminencia o la postergación de
ciertos derechos por razones sociales, económicas o culturales»
y la otra a la que podemos denominar negativa que se cristaliza a
través de la prohibición del retorno, o también llamado «principio
de no regresividad».

Entre otras manifestaciones del principio protectorio, podemos


mencionar: a) La previsión del art.14 in fine, que dispone que «la
ley no ampara el ejercicio abusivo de los derechos individuales
cuando pueda afectar al ambiente y a los derechos de incidencia
colectiva en general», b) la regulación del «abuso de posición
dominante» como supuesto especial de ejercicio abusivo del
derecho (art. 11); c) El reconocimiento expreso del derecho a la
integridad psicofísica del consumidor (arts. 51 y 52) (art. 54).

Al respecto, la Cámara Civil y Comercial de Mar del Plata


determinó ante el incumplimiento del pago de un seguro colectivo
de vida que el cónyuge del asegurado inició acción de daños. La
sentencia condenó a la aseguradora demandada. La Cámara
confirmó el decisorio de grado: «El conflicto existente entre una
cláusula inserta en un formulario de adhesión a un seguro
colectivo de vida y aquella incluida en las condiciones generales
de la póliza, la que establece una fecha de inicio de cobertura
anterior a aquélla, debe ser resuelto a favor del asegurado, ello
por imperio de lo dispuesto en la normativa de defensa del
consumidor, máxime cuando la primera derivó de una
modificación unilateral no consensuada con el tomador del
seguro…». En particular, la Alzada puntualiza: «La ley 24.240
desde el enfoque imperativo de un plexo de orden público, se
articula como bisagra en las relaciones de consumo, avanzando
sobre el Derecho Público, en cuanto no parte de la igualdad y
libertad de las personas involucradas, sino que trata de lograr esa
igualdad o posibilitar una mayor libertad. Como surge del art. 42
de la Constitución Nacional, el consumidor y/o usuario es
protegido en sus derechos patrimoniales y la ley 24.240 asume
este enfoque y le reconoce una serie de acciones que aquél
puede ejercitar a fin de mantener incólumes sus derechos frente
al proveedor…» (6).

II.II. Principio de sustentabilidad

Subsume dos contenidos básicos: el derecho de acceso al


consumo y el derecho al consumo sustentable.

El derecho de acceso al consumo es el primer derecho de


«entrada» al sistema.Constituye un derecho mínimo de inclusión
de todo persona humana, y por tanto de acceso al consumo de
determinados bienes y servicios básicos garantizados por el
Estado (alimentación, vivienda, salud, educación, etc.), que
permitan un estándar de vida digno, de modo de cubrir sus
necesidades indispensables. De esta manera se garantiza a toda
persona un estándar razonable de calidad de vida, para la
satisfacción de sus necesidades básicas y las de su familia, como
elementos imprescindibles de la autonomía individual que permita
alcanzar el desarrollo humano, entendido como el desarrollo de la
plena potencialidad del ser (7).

El consumo sustentable es también un derecho «de cierre», por


cuanto implica que las necesidades de bienes y servicios de las
generaciones presentes y futuras se satisfacen de modo tal que
puedan sustentarse desde el punto de vista económico, social y
ambiental (8).

El principio de sustentabilidad tiene una clara proyección en el


diseño de políticas públicas. Un ejemplo prístino se dio en el año
2006 cuando el Estado Nacional sancionó y reglamentó la Ley
26.093 , por la cual se establece que a partir del 1° de enero de
2010 todas las naftas comercializadas en el país deberán
contener al menos un 5% de etanol y el gasoil un 5% de
biodiesel, como así también se estableció un régimen de
estabilidad fiscal para todas las inversiones necesarias para
alcanzar este objetivo (9). Hete aquí una aplicación cabal de la
función directiva de los principios jurídicos.

II.III. Principio de irrenunciabilidad de los derechos

Se fundamenta en que las normas de defensa del consumidor


integran el orden público de protección. Por ser normas de orden
público, los derechos de los consumidores son irrenunciables y
las normas de protección a los consumidores deben ser aplicadas
por las autoridades públicas administrativas y jurisdiccionales,
aun de oficio, y aun cuando aquellos hayan renunciado expresa o
tácitamente a la tutela de sus intereses jurídicos (10).

Este principio encuentra respaldo normativo en el art.37 de la ley


de defensa del consumidor. También se ha visto reforzado con
las previsiones de los arts. 12 y 13 del nuevo Código Civil y
Comercial, que consagra que las convenciones particulares no
pueden dejar sin efecto las leyes en cuya observancia está
interesado el orden público, y que está prohibida la renuncia
general de las leyes y que los efectos de la ley pueden ser
renunciados en el caso particular, excepto que el ordenamiento
jurídico lo prohíba, situación esta última de aplicación al Derecho
del Consumidor por su carácter de orden público de protección.
Un típico caso de irrenunciabilidad cayó bajo la órbita de la
Cámara Nacional de Apelaciones. Se trató de una entidad
financiera que había financiado una operación de compraventa
de automotor y que, ante el incumplimiento, promovió el
secuestro prendario. El juez declaró oficiosamente su
incompetencia y sostuvo que debía entender el magistrado del
domicilio real del consumidor, más allá de la existencia de una
cláusula de prórroga de jurisdicción. La Cámara confirmó el
decisorio: «Tratándose de una operación de financiación para el
consumo regida por la Ley 24.240 —en el caso, adquisición de un
automotor instrumentada en formulario preimpreso—, cabe
aplicar la regla de competencia específica prevista en el art. 36
de la normativa mencionada, esto es, que debe entender el
magistrado del domicilio real del consumidor, siendo nulo
cualquier pacto en contrario» (11).

Por lo tanto, toda renuncia expresa o tácita del consumidor a sus


derechos, tanto de manera previa como posterior, se tendrá por
no convenida (art. 37 de LDC).

II.IV. Principio de buena fe

Se trata de un principio general de derecho, presente en todos los


campos del Derecho y las relaciones jurídicas. De raíz
constitucional, emerge en el nuevo Código del art. 9º , en general,
y en el artículo 961 en materia contractual.La buena fe engendra
una norma jurídica completa que se eleva a la categoría de
principio general del derecho, de suerte que todas las personas
deben obrar de buena fe en sus reciprocas relaciones, adoptando
un comportamiento leal. En tal sentido, la buena fe baliza el
ejercicio de los derechos y compone una verdadera válvula del
sistema por donde surge el elemento moral, posibilitando no sólo
la constante adecuación a la realidad socio-económica, sino
también la efectiva realización de la justicia contractual (12).

En cuanto a sus expresiones típicas, cabe distinguir entre buena


fe subjetiva, también conocida como concepción psicológica de la
buena fe y buena fe objetiva.

Esta última funciona como regla de conducta o comportamiento,


fundada en la honestidad, en la rectitud, en la lealtad y en la
consideración de los intereses de la otra parte, especialmente en
el sentido de no ocultarle informaciones relevantes. En el campo
del Derecho del Consumidor, el principio de buena fe juega como
obligación en cabeza tanto del proveedor como del consumidor.

La buena fe subjetiva se expresa en la confianza que suscita en


el consumidor de la sociedad de consumo la publicidad, la
difusión de la marca y la imagen corporativa, las promociones y
otras configuraciones y prácticas de mercado, al generar diversas
expectativas respecto de la solvencia, la calidad, la seriedad y
eficiencia de las empresas de las que adquieren o utilizan bienes
o servicios. Por tales configuraciones, los consumidores, de
manera lógica y razonable, depositan su confianza en los
proveedores de estos bienes y servicios (13).

El principio de confianza encuentra su especial arraigo en el


nuevo Código en el art. 1067 , como pauta de interpretación de
los contratos y en el art. 1725 , para la valoración de la conducta
en supuestos de responsabilidad civil.Asimismo, el principio de
transparencia se vincula también con la actuación en el mercado
de los proveedores en cuanto a generan una plena accesibilidad
a la información a los consumidores acerca de los productos o
servicios que ofrecen.

La Cámara de Apelaciones Civil y Comercial de Jujuy tuvo


oportunidad de aplicar este principio, al hacer lugar parcialmente
al recurso interpuesto por un usuario contra una empresa de
telefonía, iniciada a fin de obtener el resarcimiento de los daños y
perjuicios ocasionados por los cargos indebidamente cobrados
por la no instalación de la línea telefónica contratada y el servicio
de internet en su domicilio y la devolución de ciertos gastos
abonados. En tal sentido, los magistrados resolvieron: «La
empresa de telefonía debe abonar una indemnización en
concepto de daño punitivo (art. 52 bis , Ley de Defensa del
Consumidor) porque su conducta afectó los derechos básicos del
consumidor por las pautas de información y trato equitativo,
siendo que ante la falta de instalación de la línea telefónica más
el servicio de internet contratado, no registró ni atendió los
reclamos ni respondió las notas cursadas por la autoridad
administrativa, atendiendo el reclamo recién luego de transcurrido
un año desde la solicitud del consumidor (…) en el desarrollo del
contrato debe regir el principio de buena fe contractual de modo
imperativo (Art. 1198 del anterior Código Civil) y de trato digno
(art. 8 bis L.D.C y art. 42 Constitución Nacional) fórmula esta
última cuya amplitud permite subsumir múltiples comportamientos
que despliegan en el mercado los comerciantes en el desarrollo
del contrato debe regir el principio de buena fe contractual de
modo imperativo (Art. 1198 del anterior Código Civil) fórmula esta
última cuya amplitud permite subsumir múltiples comportamientos
que despliegan en el mercado los comerciantes» (14).

II.V.Principio de trato digno

Significa que los proveedores de bienes y servicios deben


adoptar medidas para que el consumidor sea atendido como una
persona humana con dignidad, contemplando la situación de
quienes tienen capacidades diferentes o son menores o no tiene
la instrucción necesaria para comprender el funcionamiento de lo
que se les ofrece.

El trato digno al consumidor o usuario debe reflejarse en la


eliminación de prácticas y cláusulas abusivas incluso aquellas
que llevan a la confusión o restringen los derechos del
consumidor.?

La Sala II de la Cámara Civil y Comercial Federal ha resuelto, en


este sentido, que: «El artículo 8 bis de la ley 24.240 establece:

‘Trato digno. Prácticas abusivas. Los proveedores deberán


garantizar condiciones de atención y trato digno y equitativo a los
consumidores y usuarios. Deberán abstenerse de desplegar
conductas que coloquen a los consumidores en situaciones
vergonzantes, vejatorias o intimidatorias. No podrán ejercer sobre
los consumidores extranjeros diferenciación alguna sobre precios,
calidades técnicas o comerciales o cualquier otro aspecto
relevante sobre los bienes y servicios que comercialice. Cualquier
excepción a lo señalado deberá ser autorizada por la autoridad
de aplicación en razones de interés general debidamente
fundadas. En los reclamos extrajudiciales de deudas, deberán
abstenerse de utilizar cualquier medio que le otorgue la
apariencia de reclamo judicial. Tales conductas, además de las
sanciones previstas en la presente ley, podrán ser pasibles de la
multa civil establecida en el artículo 52 bis de la presente norma,
sin perjuicio de otros resarcimientos que correspondieren al
consumidor, siendo ambas penalidades extensivas
solidariamente a quien actuare en nombre del proveedor’.
(Artículo incorporado por art. 6º de la Ley N° 26.361 B. O.
7/4/2008). En el caso bajo estudio, no está controvertido por la
encartada la situación fáctica que consistió en la colocación de
carteles adhesivos en los medidores de 2.238 usurarios de color
rojo con letras blancas de un tamaño de 12 x 20 cm. con la
leyenda “cliente moroso-» (15).

III.COLOFÓN

De lo expuesto precedentemente, es dable concluir que los


principios jurídicos del derecho del consumidor son principios de
igualación. Esto significa que, asumiendo la asimetría económica
y cognoscitiva entre los dos polos de la relación de consumo,
estos principios estructuran una tutela preferencial en favor del
consumidor, para ampararlo frente al mayor poder negocial del
proveedor.?

Esta protección establecida por los principios consumeristas no


se reduce a una mera equiparación técnica de los consumidores
en la órbita de la relación de consumo, sino que privilegia el
respeto de la dignidad de la persona humana.

Finalmente, es importante considerar que este cúmulo de princi


pios trasciende el plano meramente individual o convencional que
importa la relación de consumo, para generar un contexto
favorable de mercado que asegure el acceso al consumo, la
optimización de las condiciones de comercialización de bienes y
servicios, y la sustentabilidad de las diferentes prestaciones
ofrecidas. Esta perspectiva económica que incorpora el derecho
del consumidor desquicia los límites tradicionales del paradigma
contractual iusprivatista, cuyas normas quedaban circunscriptas a
la relación jurídica particular sin contemplar las repercusiones
sobre la economía general.

———-

(1) ARIAS CÁU, Esteban J. y BAROCELLI, Sergio S.: Necesaria


acreditación de una relación de consumo para los daños
punitivos. Publicado en LA LEY 05/09/2014.
(2) Cf. BAROCELLI, Sergio S.: Seguros, derecho del consumidor
y daños punitivos. Publicado en Revista de Derecho Comercial,
del Consumidor y de la Empresa, La Ley, febrero de 2014, págs.
80 y ss., 94.

(3) PLÁ RODRÍGUEZ, Américo: Los Principios del Derecho del


Trabajo, Buenos Aires, Ed. Ediciones De Palma, 1978, Pág. 9.

(4) BAROCELLI, Sergio: Principios y ámbito de aplicación del


derecho del consumidor en el nuevo Código Civil y Comercial.
Publicado en DCCyE 2015 (febrero), 24/02/2015, 63 Cita Online:
AR/DOC/412/2015.

(5) TOLEDO, Omar T.: El principio de progresividad y no


Regresividad en materia laboral. Publicado en Revista Derecho y
Cambio Social, Nº 23,
en http://www.derechoycambiosocial.com/revista023/progresividad_y
_regresividad_laboral.pdf.
(6) Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Mar del
Plata, sala II (CCivyComMardelPlata) (SalaII), in re «R., D. O. c.
Nación Seguros S.A. s/ daños y perjuicios». Publicado en:
LLBA2014 (octubre), 1031 – DJ31/12/2014, 93 – RCyS2015-I,
227 – RCyS2015-II, 269, Fecha: 11/08/2014. Cita Online:
AR/JUR/41433/2014.

(7) JAYME, Erik: Identitéculturelle et intégratio: le


droitinternational privé postmoderne. Publicado en Recueil des
Tours, 1995, T. 251, pág. 136.

(8) Cf. RUSCONI, Dante (coordinador): Manual de Derecho del


Consumidor, Bs. As., Ed. AbeledoPerrot, 2009, p. 70.

(9) MARTÍNEZ, Ulises: Biocombustibles: ¿energía sustentable?.


Publicado en: Sup. Amb. 16/12/2008, 16/12/2008, 3, Cita Online:
AR/DOC/2542/2008.

(10) Cf. Conf. BIDART CAMPOS, Germán J.: Una mirada


constitucional al principio de la buena fe, en CÓDOBA, Marcos
M., (director) GARRIDO CORDOBERA, Lidia M. R. y KLUGER,
Viviana: Tratado de la buena fe en el Derecho, Buenos Aires, Ed.
La Ley, 2004, 45 y ss.
(11) Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, sala
D(CNCom)(SalaD), in re «Banco Comafi SA c. Prolongo, Pablo
Sergio s/ secuestro prendario», 23/12/2013. Publicado en: La Ley
Online; Cita Online: AR/JUR/96583/2013.

(12) FARIA DE CARVALHO, Diógenes y GONZAGA E. CASTRO,


Ingrid P.: La buena fe objetiva y la responsabilidad civil
contractual en el derecho brasileño, Revista Jurídica de Daños,
Nº 2, 14/03/2012, IJ-LI-485.

(13) Cf. FALCO, Guillermo E.: Cuantificación del daño punitivo.


Publicado en LA LEY 23/11/2011, 1.

(14) Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Jujuy, sala


II, in re «José Alberto García c. Telecom Argentina S.A. s/ acción
emergente de la ley de consumidor». Publicado en: La Ley
Online; Cita Online: AR/JUR/69369/2015.

(15) Cámara nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial


Federal. Sala II, in re «EDENOR SA c. DNCI- DISP. 338 /11».– 8
de mayo del 2012.

(*) Abogado (Diploma de honor), UCA. Especialización para la


Magistratura. Doctorado en Derecho (tesis en preparación).
Curso de posgrado en Derecho de Familia, Niñez y Adolescencia,
UBA. Curso de posgrado en Gnoseología Aplicada a la
Investigación, Programa de Formación de Investigadores.
Coautor del libro «Derecho de Familia. Jurisprudencia comentada
de la Cámara Civil y Comercial de Pergamino».

N. de la R.: Artículo publicado en Juris, Jurisprudencia Rosarina


Online.