Está en la página 1de 14

Scalabrini Ortiz y la dominación inglesa

Por Marcos Jesús Garcia

La década infame

El 6 de setiembre de 1930 un golpe cívico- militar encabezado por José Félix


Uriburu ponía fin al 2do período presidencial de Hipólito Yrigoyen. El país
golpeado por las consecuencias de la crisis financiera mundial iniciada en
1929, la movilización oligárquica con sus partidos y el periodismo adicto que
desprestigia al gobierno y crea una atmósfera favorable a su destitución junto
con las divisiones dentro del partido en el poder son las causas más
importantes del fin de un período en el que se había hecho un intento por
democratizar la renta agropecuario a favor sobre todo de los sectores
pequeños burgueses.

Luego del fracaso de los intentos corporativistas del General Uriburu es el


general Agustín P. Justo quién asume la presidencia en amañadas elecciones
donde rige el fraude y la proscripción de Yrigoyen. Con Justo vuelve al poder la
oligarquía terrateniente, liberal y pro-inglesa. En esas elecciones la estrategia
de Alvear es practicar la abstención electoral rehusándose al mismo tiempo a
organizar un movimiento subversivo, mientras los socialistas y demócratas
progresistas se presentan al proceso dándole un marco de legitimidad que en
realidad no tenía.

Así se inicia una década de entrega del país a los intereses extranjeros, de
corrupción y de grandes negociados. La década es la del Pacto Roca-
Runciman por el cuál se entregaba la soberanía nacional a cambio de que los
ingleses le aseguraran su cuota de exportación al reducido grupo privilegiado
de invernadores bonaerenses. El gabinete de Justo es conformado por muchos
directivos o abogados de empresas extranjeras o por miembros de la Sociedad
Rural; es más el propio presidente Ortiz –sucesor de Justo- es un ex-abogado
de empresas inglesas. Al imperialismo británico en decadencia se le otorgaron
todas las ventajas para dominar al país y sus resortes económicos; nos
convertimos más que nunca en el 6to dominio de Su Majestad.

Es época de decadencia del Imperio Británico y de su giro autárquico que lleva


a que la oligarquía tome ciertas medidas defensivas y dirigistas que favorecen
el desarrollo industrial, esto permite el surgimiento de una clase obrera
“nacional” producto de la migraciones internas del interior hacia el Gran Buenos
Aires, pero eso ya es otra historia………

La acción de FORJA

En 1935 se funda FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven


Argentina), sus miembros son jóvenes de la pequeña burguesía intelectual que
denuncian la penetración económica, cultural y política de los imperialismos, en

1
especial del inglés que era el de mayor injerencia en el país. Algunos de ellos
habían participado de la insurrección radical en Paso de los Libres en 1933.

Las ideas políticas de sus miembros tenían como ejes centrales la consecución
de la soberanía nacional y una política popular que se pueden ver como
antecesoras del peronismo. Soberanía y pueblo se unían por 1ra vez y se
expresaba en la fórmula: Pan, Patria y Pueblo. Para pertenecer a FORJA había
que ser afiliado a la UCR, el forjismo provenía del radicalismo yrigoyenista que
había sido excluido de la dirección del partido que estaba en manos del
antipersonalismo que era aliado de la oligarquía.

El lema de FORJA es: “Somos una Argentina colonial: queremos ser una
Argentina libre”. El nacionalismo democrático de FORJA encontró sus límites
en la propia incapacidad de la pequeña burguesía para encabezar un
movimiento de liberación nacional: la burguesía nacional era insignificante y el
proletariado no jugaba todavía un papel fundamental en la historia argentina.
Sin embargo este grupo de jóvenes intelectuales comenzó todo un proceso de
estudios sobre la realidad argentina desde una óptica de defensa de los
intereses nacionales que llevó a la revisión histórica de gran parte de los
supuestos que constituían el imaginario argentino de la época. FORJA
denunció la expoliación oligárquico-imperialista sin encontrar la fórmula práctica
para llevarla adelante en alianza con las masas populares.

Es por ello que muchos de los intelectuales de FORJA estarán al lado de Perón
al producirse el surgimiento de un movimiento nacional y popular que hacía
efectivas muchas de las políticas por ellos anheladas.

Es en el marco de este movimiento político- intelectual casi clandestino que se


reunía todos los días en un sótano de la calle Lavalle de la ciudad de Buenos
Aires donde hará su ingreso Raúl Scalabrini Ortiz y desde donde realizará su
actividad teórica de denuncia del imperialismo británico.

EL PENSAMIENTO POLÍTICO DE SCALABRINI ORTIZ

Raúl Scalabrini Ortiz (1898-1959) fue el primero en señalar y denunciar al


imperialismo británico, aquel que era dueño de ferrocarriles, de servicios
públicos, empresas y de casi la totalidad de la vida económica y financiera de
una semicolonia del sur del continente americano llamada Argentina. La acción
inglesa era señalada por nuestros ideólogos de entonces como civilizadora y
como agente de progreso, cada acción del capital inglés era un paso del país
hacia su modernización.

Scalabrini decide cambiar una promisoria carrera como escritor de los círculos
literarios porteños por denunciar el carácter ficticio de la riqueza del país que es
propiedad y está controlada por y para beneficio de capitales extranjeros, en su
mayoría ingleses. O sea mientras la intelectualidad argentina juega con
metáforas exquisitas extraídas de los libros europeos él decide denunciar al
imperialismo.

2
Por aquel entonces la economía argentina era complementaria a la del Imperio
Británico siendo su mayor proveedora de alimento (cereales y carnes). Se
decía que Argentina era el “granero del mundo” cuando en realidad era el
granero de Inglaterra; y se decía que Argentina era una de las naciones más
ricas y prósperas del mundo por esa alianza estratégica cuando en realidad
Inglaterra era una de las naciones más ricas del mundo por aquella alianza
mientras se impedía la diversificación de la economía argentina y se la sometía
a la dependencia.
Ante las izquierdas vernáculas que admiraban las revoluciones lejanas y
discutían sobre ellas y denunciaban al imperialismo norteamericano que era
más una amenaza que una realidad para nuestras tierras; Scalabrini decide
pensar la realidad nacional desenmascarando los mecanismos por los que
actúa el imperialismo inglés en el país y buscando entrever a partir del estudio
y comprensión de la realidad local las posibles formas concretas para alcanzar
la liberación nacional.

El papel de la diplomacia inglesa

Para Scalabrini Ortiz la diplomacia inglesa fue el principal instrumento del


Imperio Británico para expandir sus dominios y aumentar sus influencias. En
1806 y 1807 Argentina supo rechazar los regimientos invasores ingleses pero
no supimos evitar las argucias de su diplomacia en la posteridad; con ella
Inglaterra conquistó lo que no había podido con sus tropas y sus flotas.

Sus métodos son los mismos en Argentina, la India, Persia o Egipto. Fue la
principal arma que se valió el Imperio Británico para conquistar territorios e
influencias en el siglo XIX.
En América Latina se buscó disgregar los territorios antes unidos impidiendo la
formación de repúblicas poderosas y fuertes que sean una amenaza para su
hegemonía o capaces de resistir una posible intervención armada. Es así que
estos señores ingleses de buenos modales y oscuras intenciones incitan la
división del continente en un puñado de naciones mineras y agropecuarias
incapaces de evitar el predominio del gran Imperio por sí mismas.

Defienden la “LIBERTAD”, la libertad de comercio, la libertad religiosa, la


autodeterminación de los pueblos. Es la política invisible del Imperio que se
disfraza detrás de bellos discursos y palabras. Libertad que era necesaria para
comerciar libremente y ejercer su influencia sobre estos pueblos que estaban
bajo la égida tutelar del decadente Imperio Español.

Además de la disgregación política es también necesario que el poder político y


económico este concentrado en el radio que actúan los comerciantes ingleses,
es por ello que la Confederación es ahogada comercial y financieramente por
Inglaterra como así también es que el Interior mediterráneo es relegado al
ostracismo y la miseria más absolutas.

A la diplomacia se la respalda con la fuerza militar, con ese conjunto de bases


marítimas que rodean el continente americano, siendo Malvinas una de ellas.

3
Scalabrini señala que el primer arma de dominación económica es el
empréstito. El endeudamiento hacia Inglaterra de los nuevos pueblos debía
alcanzar el propio límite de la capacidad de pago, es así que cuando las rentas
del gobierno suben a 18 millones en 1872, el servicio de la deuda es de 6
millones, cuando las rentas alcanzan 38 millones el servicio de la deuda es de
12 millones. Es así posible que el acreedor imponga al deudor condiciones y se
vea este último imposibilitado de negociar en igualdad de condiciones;
imponiendo condiciones sobre donde dirigir sus compras y sus ventas por
ejemplo y a partir de este instrumento intervenir en la política interior so
pretexto de defensa de sus intereses.

Aunque el primer empréstito se contrae en 1824 es a partir de 1857 cuando la


política de endeudamiento adquiere ribetes notorios; con diversos pretextos –
modernizar el país, construir obras públicas, garantizar emisiones monetarias,
pagar deudas, etc.-; a la diplomacia inglesa nunca le faltan argumentos para
persuadir a los gobernantes locales sobre la conveniencia de contraer un
nuevo empréstito. Así nos vamos transformando en un país deudor.

En realidad estos préstamos se utilizan para salvar déficits fiscales, siempre se


gastaba más de lo que se percibía, los empréstitos rara vez se utilizaban para
empresas productivas y solían las más de las veces invertirse en el
mantenimiento de una burocracia por demás compleja. La política del déficit fue
una conducta dictada solapadamente por la diplomacia inglesa para atar al país
al empréstito inglés.

La centralización de la riqueza en unas pocas manos y la inducción al consumo


ostentoso de esos pocos, quita toda posibilidad de generar el ahorro nacional
necesario para evitar la recurrencia periódica al préstamo. Toda la capacidad
de compra del país se disipó en bienes de lujo y de consumo. En palabras de
Scalabrini: “Las bebidas se pagaban con las rentas extraídas del suelo
nacional, acaparadas a favor de unos pocos. Los materiales ferroviarios con
empréstitos emitidos en Londres que endeudaban más al estado”.

Mientras al capital extranjero se les otorgaba toda clase de liberalidades para


invertir y actuar en el país, sin controles ni erogaciones impositivas, introduce
sus materiales libremente y remite sus ganancias como les plazca. El capital
extranjera es un producto del trabajo argentino, por lo que de esta forma se les
permite explotar y apropiarse del trabajo argentino bajo las condiciones que les
plazca, sin que nos quede un solo centavo.

Gracias a la habilidad financiera y diplomática la riqueza de la Pampa argentina


está bajo control inglés a través de la propiedad del transporte, de la imposición
de tarifas, de fletes, de seguros y reaseguros. Por ello el trabajo de los
argentinos sirve para alimentar a Inglaterra y para pagar las deudas con ellos
contraídas. La penetración inglesa en el Río de la Plata no necesito de armas
se impuso pacíficamente sin derramar una sola gota de sangre.

4
La naturaleza de las relaciones económico-comerciales entre Argentina e
Inglaterra

Argentina era la base del abastecimiento británico, nuestra exportación que se


componía por carne, lana, trigo, maíz y lino salía de nuestro país para ser
consumida por los ciudadanos de la isla británica. A partir de estadísticas
Scalabrini muestra como el nivel de vida en la Argentina era muy inferior al de
Inglaterra e incluso al de sus colonias privilegiadas como Canadá, Nueva
Zelanda o Australia. Los salarios que se percibían en la Capital Federal eran
sumamente bajos y los que se recibían en el Interior solo tenían punto de
comparación con los que se percibían en la India. Se creía que Argentina era
un país sumamente rico, pero en realidad su actividad productiva se
caracterizaba por la rusticidad de medios e instrumentos. En síntesis Argentina
era sólo un país rico si se tenía en cuenta el volumen de producción que
exporta al extranjero o la suntuosidad con que vive un grupo de pocos
privilegiados. Ahora veamos los mecanismos que hacían posible esta situación
que se tornaron evidentes con los efectos de la crisis del 29´.

Los efectos de la crisis de 1929 en realidad se sintieron más en Argentina que


en Inglaterra. Una vez terminada la crisis Scalabrini señala que Inglaterra será
más rica mientras nuestro país será más pobre que antes.

En Inglaterra lo único que se había estancado es el comercio y las industrias de


exportación, esto obviamente había tenido como saldo el incremento de la
desocupación y la disminución de la actividad económica, pero las industrias
que atienden al mercado interno no habían sufrido agotamiento alguno.
Durante los años de crisis en Inglaterra había aumentado la producción de
automóviles, la actividad del sector de la construcción y el consumo de
electricidad. Como si lo anterior no fuera poco había mejorado la alimentación
de la población inglesa.

Gran Bretaña es una isla cuya producción agropecuaria no alcanzaba ni para


alimentar a la mitad de su población, sin embargo gracias a la importación de
las cuarta quintas partes de su consumo alimenticio era una de las naciones en
donde sus habitantes poseían una dieta más nutritiva y balanceada.

En los años de crisis (del 29´ al 33´) los precios de las materias primas que
Argentina le vendía descendieron estrepitosamente, mientras los sueldos
ingleses sufrieron en promedio una pérdida del sólo el 5%. Esto significa que el
nivel de vida del ciudadano inglés se elevó gracias a los bajos precios de las
materias primas argentinas.

El desempleo y la miseria que produjo la crisis mundial en Argentina con sus 3


millones de inactivos que vegetaban por el país perseguidos por la policía y en
la pobreza es la forma en que Inglaterra mantenía el standard de vida de su
población en tiempos de crisis. Los costos de la crisis los transfiere a sus
colonias y semicolonias para que sus poblaciones sufran los efectos de crisis
que no generaron. Dice Scalabrini: “el pueblo argentino come poco y vive mal
para que el pueblo inglés coma mucho y viva bien”.

5
Y si miramos los estadísticos que ilustraban el nivel de vida en nuestro interior
mediterráneo esta situación se agudiza. Esto conllevaba a la elevada
mortalidad infantil, a las características biológicas inferiores del nativo con
respecto al extranjero, al bajo promedio de vida todo como consecuencia de
una alimentación insuficiente e incompleta que es consecuencia de los bajos
salarios necesarios para mantener un precio exiguo a las materias primas y
asegurar un alto nivel de ganancia a los inversores ingleses.

A pesar de la situación antedicha los agricultores ingleses no padecían la


competencia desleal de los precios de nuestros productos agrícolas, sus
cereales estaban defendidos por un arancel aduanero del 10% que se aplicaba
a los productos argentinos; el monto global de este arancel se distribuía como
subvención entre los agricultores ingleses. De este arancel estaban libres
incluso las propias colonias inglesas.

Así es que los agricultores ingleses no sufren la competencia de las carnes


argentinas, su carne mantiene un precio y una calidad supuestamente superior
para el gusto inglés mientras la carne argentina es vendida como carne de
segunda alimentando a las clases populares inglesas. El proletariado inglés
mantiene su alto nivel de vida relativo gracias a la rapiña del Imperio Británico.

Con la crisis se desequilibra la balanza de pagos de Inglaterra debido a que


disminuyeron sus rentas en el exterior por la moratoria de deudas en que
incurrieron numerosos países (no fue el caso de Argentina que siempre decidía
“honrar sus deudas” como fuera). Este descenso de las rentas exteriores
desequilibraría la balanza de pagos del país europeo ya que en el mismo existe
una diferencia entre las mercaderías que compra y las que vende, esta
diferencia en contra las cubre con las rentas que le otorgan los empréstitos que
ha colocado alrededor del mundo.

Entonces al cesar el pago de los mismas opta por el derrumbe de los precios
de las materias primas indispensables para su subsistencia, así disminuye el
monto dinerario de sus exportaciones pero no su volumen. Inglaterra mantiene
en equilibrio su balanza de pagos y alto su nivel de vida. El quebranto de las
rentas inglesas debe ser soportado por otras naciones, y en ese grupo siempre
ocupaba un lugar “privilegiado” la Argentina.

Esto lo puede realizar porque las cotizaciones del mercado internacional de


granos y carnes se regulaban desde Londres. Y sí al ser Inglaterra comprador
obligado poco pudiera influir en las cotizaciones poseía otro as de espada aún
mejor: un país productor de materias primas cuyas riendas económicas
estaban bajo su control absoluto. En Argentina los ferrocarriles que imponían
tarifas eran ingleses, la deuda pública residía en gran parte en Inglaterra, los
funcionarios consideraban un honor defender los intereses de las compañías
ingleses, los frigoríficos eran ingleses, la principal firma exportadora de
cereales –Bunge&Born- era inglesa, éramos un país sin asociaciones
gremiales poderosas y sin conciencia nacional. Resumidamente nos habíamos
convertido en una colonia de 2do orden del Imperio Británico por decisión
propia.

6
Por esta situación de dependencia absoluta Inglaterra podía hacer abaratar los
precios de los productos agrarios argentinos pudiendo así quebrar la
resistencia de sus colonias y abaratar los precios de sus consumos, siéndole
posible de esta manera rebajar el valor de sus importaciones en tiempos de
crisis sin disminuir su volumen.

Este mecanismo es el que le permitía a Inglaterra seguir disfrutando su


esplendor y su alto nivel de vida mientras hundía a los agricultores y ganaderos
argentinos y junto con ellos a todo nuestro pueblo. Gran Bretaña se llevaba
nuestra producción a precios de remate y nos cobraba sus servicios y sus
mercaderías a precios exorbitantes.

Los ferrocarriles, la clave de la dominación inglesa

La actividad comercial e industrial de una nación está íntimamente ligada a los


servicios públicos de comunicación y transporte. Así es como los ferrocarriles
son la llave fundamental de una nación.

Y esta llave en Argentina no fueron tendidas con un criterio de equilibrio y


unificación nacional sino con un sentido ajeno a las conveniencias nacionales
ya que su planeamiento y financiación fueron ofrecidas al capital extranjero. El
ferrocarril así se convirtió en instrumento de dominación y explotación
imperialista. Todo el sistema ferroviario confluía en el puerto de Buenos Aires
desde donde el trabajo acumulado de los argentinos se embarcaba hacia
Inglaterra.

Así fue que el ferrocarril promovió la extensión de áreas cultivables con


cereales y el perímetro de las praderas aprovechables para la cría de ganados
pero impidió el comercio interior y las industrias locales. Como señala
Scalabrini los ferrocarriles fueron el principal instrumento del Imperio Británico
para maniatarnos al primitivismo agropecuario.

Esto obedece a los intereses imperiales del Imperio Británico cuya política era
detener la industrialización de los países emergentes. Inglaterra los construía
para abrir regiones como fuentes productoras de productos alimenticios y/o de
materias primas; no para posibilitar el desarrollo local por un estímulo a las
industrias locales. La construcción de los ferrocarriles en los países periféricos
por los países centrales desnuda el carácter antiprogresista del imperialismo.

Según Scalabrini el ferrocarril ha cumplido en Argentina el mismo papel


destructor que en China, Persia, Arabia o Afganistán1. Toda industria argentina
significaba una competencia para el capital inglés y el potencial desplazamiento
de una industria inglesa similar. Por ejemplo el traje confeccionado en
Argentina disminuía la ganancia de una tejeduría inglesa y de las compañías
naviera y ferroviaria que lo transportaban al lugar de venta.

Desde su organización la vida económica argentina se desenvolvió


estrangulada por los ferrocarriles extranjeros, cuya influencia abarcaba todos
1
Cabe destacar que inclusive en algunas colonias británicas como Canadá los ferrocarriles
más importantes eran propiedad del estado local.

7
los ámbitos de la vida de la nación e impedía el crecimiento y la diversificación
de las actividades económicas. Fue el instrumento por el cual Inglaterra nos
impuso su hegemonía y el arma que utilizó en ese proceso fue la TARIFA.

De ese modo se podía impedir industrias, crear zonas de privilegio, fomentar


regiones, estimular cultivos o destruir ciudades florecientes. A través de las
abusivas tarifas ferroviarias en el país se impedía la extracción y
procesamiento de petróleo, de cal, de granito, de mármol mientras se
introducían estos mismos productos importados.

Estas tarifas abusivas llevaba a que las industrias emprendidas en el interior de


la república hasta por el más industrioso emprendedor debieran ser
abandonadas debido a que era imposible que las mismas alcanzaran algún
margen de rentabilidad.

Scalabrini nos ejemplifica en Política Británica en el Río de la Plata: “Hoy los


fabricantes de Diesel argentino pagan de 0,10 a 0,30 centavos por derechos de
importación del acero, según el grado de carbono. El motor fabricado en el
exterior paga solamente 0,08 por kilo. Es esta una verdadera prima a la
importación, que terminará por destruir la fábrica local”

El imperativo para los intereses ingleses era que la industria argentina no debía
progresar y si se descubría algún yacimiento metalífero se lo debía mantener
inactivo mediante la posesión sin laboreo o por la elevación inhibitoria de las
tarifas como sucede con el petróleo extraído en Jujuy.

En palabras de Scalabrini Ortiz: “Ahí están Jujuy y Mendoza, sobre todo la


primera, empeñada desde hace diecisiete años en la tentativa de explotación
de una de sus fuentes más ricas de producción: sus petróleos naturales. No
bien llega a oídos de la empresa de ferrocarril la exportación de una partida a
Buenos Aires o cualquier punto, se alza inmediatamente la tarifa, se alza como
un espectro y se alza tanto que el desfallecimiento tiene que invadir el corazón
del industrial más fuerte y más emprendedor”. Recordar que el petróleo era en
aquellos años una amenaza para la importación de carbón inglés, luego con la
creación de la Royal Dutch Shell algunas cuestiones cambiarían.

Gracias al ferrocarril las zonas de la Pampa y el resto del país no dependerán


del gobierno nacional sino de la voluntad imperial de Inglaterra, así si los
ingleses necesitan lino se bajarán los fletes para el lino y será negocio
sembrarlo.

Por otro lado se buscó CENTRALIZAR las industrias que son necesarias para
los intereses ingleses (por ejemplo las que procesan materias primas) cerca del
puerto de Buenos Aires desde donde salían los abastecimientos para la
“metrópoli” inglesa, nuevamente el mecanismo utilizado fue la tarifa que impuso
importes diferenciados para la harina molida en Buenos Aires y para la molida
en Córdoba; así también se impidió el comercio interior y el surgimiento de
algún polo industrial-urbano cuya producción fuera orientada hacia el mercado
interno y cuyo dinamismo pudiera amenazar la hegemonía porteña dentro del
país.

8
Fue el modo en que todas las actividades económicas del interior del país
murieron porque las tarifas ferroviarias le impedían procesar materias primas,
extraer recursos naturales o desarrollar alguna industria manufacturera sólo
persistieron aquellas actividades productivas que no constituían ninguna
amenaza para el interés británico. En el interior el ferrocarril destruyó las
industrias artesanales preexistentes pero no fomento ninguna, sólo permitió la
extracción de algunas riquezas naturales.

En el interior miles de arrieros y troperos nativos perdieron sus trabajos por


obra del ferrocarril que no dio nuevo trabajo aquella mano de obra. Cuando
ante la ferocidad de las tarifas ferroviarias siguen actuando se encuentran con
el poder de la legalidad y el poder de policía que impone medidas restrictivas al
transporte a sangre que era una competencia para el ferrocarril.

El fenómeno de la centralización no escapo a los puertos. Los puertos de Mar


del Plata y Necochea que costaron 40 millones de pesos al estado nacional
fueron ignorados mientras todo el movimiento de producción se concentró en
Buenos Aires y Bahía Blanca. Señala Scalabrini en Historia de los ferrocarriles
argentinos: “La nación gastó más de 30 millones en construir un puerto de
aguas profundas en Mar del Plata, pero este puerto quedó aislado, porque
jamás las empresas le dieron acceso ferroviario. Los cereales y las carnes que
se producen en esa próspera zona, han de recorrer 450 kilómetros para ser
embarcados en Buenos Aires. La voluntad del Ferrocarril Sud pudo más que la
voluntad de la Nación”.

Las empresas ferroviarias inglesas centralizan y controlan de esta forma la


actividad comercial y económica de la República Argentina.

Sumado a todo lo anterior el ferrocarril inglés procedía sin control alguno en


busca de la mayor ganancia. En Argentina el control se ejercía mediante un
solo empleado por empresa que ganaba un sueldo mensual de $500, ante esto
Scalabrini se pregunta ¿Cómo es posible que 7 u 8 empleados fiscalicen rentas
que exceden a veces las de la Nación?

Efectivamente las rentas de las empresas ferroviarias muchos años superaron


a las de la propia nación.

Y eso que ante la condición impuesta en los contratos adjudicatarios de que


sus dividendos no superarían ciertos márgenes las empresas ferroviarias solían
fraguar sus declaraciones de capitales y beneficios con ingeniosas artimañas
que les permitían obtener exorbitantes dividendos que harían millonarios a
particulares ingleses ante los ojos ciegos de los funcionarios argentinos.

A los propietarios extranjeros se les otorgo toda serie de beneficios y


concesiones: tierras a los costados del ferrocarril que rápidamente se
valorizaban, exenciones de impuestos y aduanas, no se ponía plazo de
caducidad ni cláusulas de rescisión a los contratos, el estado argentino
garantizaba ganancias mínimas, etc. Todo ello con tal que vinieran a invertir los
que nos traían el progreso y la tecnología.

9
Además de todas estas liberalidades, los ingleses eran reacios a invertir en
empresas inciertas, así fue que el primer ferrocarril argentino –el Ferrocarril
Oeste en 1854- fue construido íntegramente con aportes argentinos, dando
excelentes beneficios y siendo un ejemplo de administración (sus tarifas eran
un 50% de las de los ferrocarriles privados ingleses y con beneficios de hasta
9% anual sobre el capital invertido). Cuando las tierras que lo rodeaban se
valorizaron y la empresa era un éxito seguro se instalo toda una campaña de
desacreditación ante la opinión pública y finalmente se vende en 1890 a un
grupo de ferroviarios ingleses en una confusa transacción en la que los mismos
no desembolsaron ni un solo centavo de capital en efectivo. Se postulaba como
hace 20 años acerca de la inconveniencia de que el estado sea administrador
de sus bienes.

Si repasamos los ejemplos abundan el estado argentino iniciaba la empresa


con sus inversiones en zonas alejadas y casi desiertas una vez que la energía
y la laboriosidad de los argentinos aseguraba la rentabilidad de las compañías
los capitales ingleses proponían sociedades mixtas o adquisiciones mediante
títulos de dudoso valor.

Como los ferrocarriles que quedaban en manos del estado atravesaban eriales,
campos incultos, zonas montañosas servirían para alimentar el mito de que los
argentinos son malos administradores en relación a sus pares ingleses.

A pesar de ello Scalabrini demuestra que los ferrocarriles del estado a pesar de
que la densidad del tráfico que trasladan es mucho menor, de ser inferior la
calidad de las mercaderías transportadas y los fletes correspondientes daban
dividendos apreciables y unían regiones alejadas que sí fuera por el capital
inglés nunca hubieran conocido el ferrocarril.

Mientras los ferrocarriles eran del estado se comenzaban a establecer talleres


en donde trabajaban ingenieros argentinos que cuando se privatizaron se
suplantaron por novatos extranjeros y los talleres de producción reducidos a
talleres de reparación. Así el negocio era redondo para Inglaterra ya que los
materiales ferroviarios –generalmente de segunda mano- se importaban de la
Gran Bretaña a través de sus barcos, seguros y fletes.

Funcionarios cipayos, empresas extranjeras ávidas de ganancias, la necesidad


del imperialismo de exportar capitales en nuevas tierras a las que utiliza como
proveedoras de materias primas permitieron este cuadro de situación descrito
de manera magistral por Scalabrini Ortiz cuya única solución a la vista era la
nacionalización de los ferrocarriles que se lograría poco después de lo escrito
por Scalabrini durante el gobierno peronista.

La política británica hacia el petróleo argentino

Desde los últimos decenios del siglo XIX con la invención del motor diesel a
petróleo se revoluciona la técnica, esto ve comprometida la hegemonía
marítima de Inglaterra ya que su flota estaba impulsada a carbón y este no
consigue los mismos rendimientos. Es así que la corona británica debe buscar

10
los medios para hacerse de petróleo de manera urgente ya que en esta disputa
la Standard Oil norteamericana le llevaba la delantera.

El primer hecho para destacar es que ni Inglaterra ni sus colonias poseen en


sus suelos petróleo en proporciones considerables, es así que debía
sustraérselo a otros países.

Es así que se conforma en 1907 el consorcio anglo-holandés de la Royal Dutch


Shell que se encontraba controlado por el gobierno británico. A partir de ese
momento Inglaterra busco disputarle la hegemonía en el mercado mundial a la
norteamericana Standard Oil.
Cuando en 1907 Argentina descubre reservas petrolíferas en Comodoro
Rivadavia Inglaterra opta por el combate indirecto. Dado que ellos no estaban
en condiciones de iniciar por sí mismos la explotación de petróleo desarrollan
toda una campaña contra la Standard Oil y a favor de la explotación del
petróleo por el estado argentino.

Es así que con el consentimiento británico en diciembre de 1910 se crea la


Dirección General de Explotación del Petróleo de Comodoro Rivadavia.

Entonces vemos que la política defensiva adoptada por el gobierno argentino


fue una maniobra inglesa para detener la intromisión de la Standard Oil en
territorio argentino. Obviamente la oligarquía en el poder fue condescendiente
con su aliado imperial inglés.

Esto explica porque se nacionalizó sólo una zona de 5 mil hectáreas alrededor
de los pozos petroleros descubiertos, pero no todo el territorio nacional ya que
Inglaterra no deseaba nacionalizar la explotación petrolífera sino sólo esperar
el momento oportuno para apropiársela.

Pero con el transcurso del tiempo algo sale mal ya que llega al poder con
apoyo popular un presidente que le iba a colocar algunas limitaciones al
imperialismo inglés, es Yrigoyen que en 1922 bajo la dirección del general
Enrique Mosconi funda Yacimientos Petrolíferos Fiscales.

Scalabrini señala con orgullo nacional: “Actualmente YPF cuenta con un capital
de 380 millones de pesos. Ese capital tiene su origen en la riqueza del
subsuelo argentino y en el trabajo de los ciudadanos. El único aporte dinerario
que se realizó fue de 8 millones para la construcción de las instalaciones
originarias que posibilitarían la extracción. Anualmente YPF cuenta con
beneficios anuales de 30 millones de pesos que utiliza para ampliar su flota,
aumentar sus plantas de destilación y sus agencias de venta y
comercialización”.

En 1927 la UCR propone una ley que busca nacionalizar el subsuelo y la


explotación y comercialización de hidrocarburos en todo el territorio nacional.
Esta ley se bloqueó en el Senado donde la mayoría conservadora fue
permeable a las presiones de los intereses de las compañías extranjeras.

11
En 1930 Yrigoyen es derrocado, dicha revolución es animada en las sombras
por la Standard Oil. En 1932 asume la presidencia el general Justo y es por
aquellos años cuando misteriosamente los intereses petroleros
norteamericanos abandonan sus pretensiones sobre la Argentina.

Scalabrini se pregunta ¿Qué negociados y acuerdos habrán existido de por


medio?, ¿Qué esferas de influencia habrá conseguido a cambio el imperialismo
norteamericano?

El plan era que el gobierno nacional adquiriera la Standard Oil para luego
fusionarse con la Royal Dutch Shell bajo la apariencia de una Coordinación
Petrolífera.
Sin embargo el parlamento no trato el convenio ya que la Royal Dutch Shell
decidió que era mejor comprar directamente a la Standard Oil local. En 1938 se
crea un Consejo Nacional de Petróleo en el que están representadas las
compañías particulares que actúan en el país, es decir la Royal Dutch Shell e
YPF, este Consejo manejará el petróleo argentino a su entero arbitrio. Por
mientras toda una campaña de prensa tiende a desprestigiar a YPF.

Así se preparaba la futura enajenación de la riqueza pública. El dominio del


petróleo británico es vital para el rearme británico, el Imperio buscaba que
siguiéramos importando su carbón pero exportáramos petróleo con el
agravante de que al petróleo lo extraerían y se lo llevarían los ingleses por sus
propios medios sin que quedara beneficio alguno para nuestro país.

Así es que la incapacidad y la falta de patriotismo de los directivos de YPF


durante la década infame, algunos de los cuáles eran simultáneamente
directores de ferrocarriles y empresas británicas locales, permitió que esa
maniobra fuera germinando en silencio y al margen del conocimiento público.

Luego este plan siniestro descripto por Scalabrini se frustraría primero con la
revolución Juniana del 43´ y más tarde terminaría por hacerse pedazos cuando
el gobierno nacional y popular del general Perón accede al control del aparato
estatal.

12
CONCLUSIONES

Como señalo Arturo Jauretche Scalabrini Ortiz permitió pasar del


antiimperialismo abstracto que abundaba en las izquierdas locales hacia el
antiimperialismo concreto: estudio y busco comprender los mecanismos por los
que el imperialismo actuaba en Argentina como paso previo para intentar
transformar la situación.

Ante la pregunta que todavía nos hacemos los argentinos ¿Cómo es posible
que en un país productor de enormes cantidades de cereales y carnes haya
hambre? Scalabrini nos brinda una clara respuesta es la propiedad de nuestras
riquezas (ferrocarriles, puertos, empresas de servicios públicos, etc.) lo que
determina que los ingleses se llevarán nuestras riquezas a precios bajos y nos
vendieran productos elaborados encarecidos, se agobie nuestra industria
nacional, se paguen bajos salarios y se nos ate a la dependencia.

La clave de la expoliación imperialista se encontraba en el ferrocarril que


arruinó a las economías artesanales del interior con sus mercancías que se
esparcieron por el conjunto de la república enriqueciendo a los comerciantes
ingleses. Ferrocarriles que se entregaron al extranjero que con capitales
ínfimos y facilidades de todos los tipos inició sus actividades en nuestros
suelos, subiendo y bajando tarifas según las conveniencias imperiales.

Este país sin flota mercante propia transportaba sus mercaderías en los barcos
ingleses que le cobraban toda clase de fletes y seguros por lo que el
mecanismo que existía en tierra con los ferrocarriles se prolongaba en el mar.

Estudia el papel de la diplomacia inglesa, historia de engaños, mentiras y


sobornos con excelentes modales. Es un precursor en los estudios sobre las
relaciones entre el centro y periferia, del intercambio desigual y la explotación
que estas conllevaban.

El imperialismo buscaba apropiarse de nuestras riquezas y dirigir nuestra


economía según sus conveniencias, Scalabrini dedica su vida a denunciarlo, a
ponerlo en evidencia; esto le vale que la superestructura que acompañaba al
régimen neocolonial del capital inglés aliado con la oligarquía terrateniente local
lo silencie y lo aísle.

A pesar de ello nos legó en sus obras un pensamiento nacional vivo cuya
actualidad no se ha perdido aunque las situaciones y los dominadores de ayer
y hoy sean distintos, el imperialismo sigue actuando por mecanismos muy
parecidos y la segunda independencia sigue siendo una necesidad para que
nuestro pueblo alcance un mejor nivel de vida acorde con las riquezas de
nuestro territorio.

13
"Todo lo que nos rodea es falso e irreal. Es falsa la historia que nos enseñaron.
Falsas las creencias económicas que nos imbuyeron. Falsas las perspectivas
mundiales que nos presentan y las disyuntivas políticas que nos ofrecen. Irreales
las libertades que los textos aseguran. Todo lo material, todo lo venal, transmisible
o reproductivo, es extranjero o está sometido a la hegemonía financiera
extranjera." Raúl Scalabrini Ortiz

BIBLIOGRAFÍA

SCALABRINI ORTIZ, RAÚL (1981). Política Británica en el Río de la Plata, 9na


edición, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires. 1ra edición de 1936.

SCALABRINI ORTIZ, RAÚL (1974). Historia de los ferrocarriles argentinos, 6ta


edición, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires. 1ra edición de 1940.

SCENNA, MIGUEL ÁNGEL (1972). FORJA, Una aventura argentina, Ediciones


La Bastilla, Buenos Aires.

RAMOS, JORGE ABELARDO (1973). Revolución y contrarrevolución en la


Argentina, 5ta edición revisada, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires.

GALASSO, NORBERTO. Raúl Scalabrini Ortiz extraído de www.discepolo.org

14