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IMPROCEDENCIA

La improcedencia en el juicio de amparo es la institución jurídica procesal en


la que, por razones previstas en la Constitución, en la Ley de Amparo o en la
jurisprudencia obligatoria, se desecha la demanda o se decreta
el sobreseimiento, sin resolver la cuestión controvertida constitucional planteada.

II: La improcedencia en la ley de amparo

El Diccionario de la Lengua Española define la “improcedencia” como “Falta de


oportunidad, de fundamento o de derecho”.
La Ley de Amparo no define ni la naturaleza ni los efectos de la improcedencia,
aclara el jurista Noriega Cantú; asimismo, que no hace viable el nacimiento de la
relación jurídico-procesal que producen la presentación de la demanda y el
informe justificado que debe rendir la autoridad responsable de las violaciones que
fundan y motivan la demanda inicial; y el hecho de que la jurisdicción
constitucional rechace de plano la demanda sin darle entrada, designa estas
eventualidades como crisis del procedimiento.
Improcedencia constitucional:

Son aquellas que encuentran su fundamento en el texto Constitucional, y se


manifiestan cuando se establece la imposibilidad de recurrir a cierto tipo de
resoluciones, atendiendo a la naturaleza de la materia a la que pertenece,
trascendencia nacional, y en consecuencia deben apartarse del accionar de los
particulares. Estas improcedencias difieren de las señaladas en la Ley de Amparo
y la jurisprudencia, en que están previstas para una aplicación absoluta y
necesaria, y para casos específicos que cumplan los supuestos previstos en la
Constitución.

Artículo 61 (ley de amparo): I. Contra adiciones o reformas a la Constitución


Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Improcedencia legal:

Son aquellas establecidas en el artículo 61 de la Ley de Amparo. En este artículo


se establece que el amparo será improcedente:

Contra actos de la Suprema Corte de Justicia.

Contra leyes o actos que sean materia de otro Juicio de Amparo.

Contra resoluciones dictadas en los Juicios de Amparo o en ejecución de las


mismas.
Si es interpuesto contra leyes o actos que hayan sido materia de una ejecutoria en
otro Juicio de Amparo, en los términos de la fracción anterior. Contra actos que no
afecten los intereses jurídicos del quejoso.

Contra leyes, tratados y reglamentos que, por su sola expedición, no causan


perjuicio al quejoso, sino que se necesite un acto posterior de aplicación para que
se origine tal perjuicio.

Contra resoluciones o declaraciones de los organismos y autoridades en materia


electoral.

Contra los resoluciones o declaraciones del Congreso Federal o de las Cámaras


que lo constituyen, de las Legislaturas de los Estados o de sus respectivas
comisiones o diputaciones permanentes, en elección, suspensión o remoción de
funcionarios, en los casos en que las constituciones correspondientes les
confieren la facultad de resolver soberana o discrecionalmente.

Contra actos consumados de un modo irreparable.


Contra actos emanados de un procedimiento judicial, o de un procedimiento
administrativo seguido en forma de juicio, cuando por virtud de cambio de
situación Jurídica en el mismo deban considerarse consumadas irreparablemente
las violaciones reclamadas en el procedimiento respectivo, por no poder decidirse
en tal procedimiento sin afectar la nueva situación jurídica.
Contra actos consentidos expresamente o por manifestaciones de voluntad que
entrañen ese consentimiento.
Contra actos consentidos tácitamente, entendiéndose por tales aquellos contra los
que no se promueva el Juicio de Amparo dentro de los términos que se señalan.
Se establece la improcedencia del juicio de amparo cuando éste se interpone
contra resoluciones judiciales o de Tribunales Administrativos o del Trabajo
respecto de las cuales conceda la ley algún recurso o medio de defensa, dentro
del procedimiento, por virtud del cual pueden ser modificadas, revocadas o
nulificadas, aun cuando la parte agraviada no lo hubiese hecho valer
oportunamente.
Improcedencia jurisprudencial:

Se refiere a que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ya sea en Pleno o en


Salas o por medio de los Tribunales Colegiados de Circuito, pueden establecer
jurisprudencia obligatoria para todos los demás órganos jurisdiccionales,
generando causales de improcedencia de acuerdo a cada caso específico no
planteado por el legislador.