Está en la página 1de 7

El aprendizaje autónomo es fundamental para el ejercicio

profesional

El proceso de enseñanza y aprendizaje es un proceso constante a lo largo de


la vida de los seres humanos pues nacemos con facultades cognitivas e
incluso instintivas para poder vivir en los primeros meses de vida pero luego
se va haciendo importante para poder seguir viviendo la adquisición de
conocimientos, uno de los primeros que logramos es el lenguaje a través del
cual se van desarrollando otras más tal como el pensamiento lógico, la
escritura, la lectura, entre otros, claro está todos tienen su propio proceso de
desarrollo y aprendizaje de allí la importancia del desarrollo de las diversas
competencias del conocimiento unas de las más importantes es la
competencia comunicativa y el aprendizaje autónomo.

Los seres humanos desde la infancia adquieren y desarrollan una capacidad


relacionada con el hecho de discernir cuando se puede hablar o cuando se
debe callar, también como el contexto en que se presenta, es decir, con
quien, donde, para qué y en qué forma, es decir, se refuerza la estructura
social de la cual se forma parte desde nuestra niñez y se constituye una
identidad social por lo que se puede decir que desde niños obtenemos un
conocimiento de la gramática de nuestra lengua materna y también
aprendemos las variantes de ella, las cuales están condicionadas por factores
socioculturales, que nos permiten autorregular nuestra forma de hablar, es
decir, de acuerdo a la situación comunicativa aprendemos a usar diferentes
registros lingüísticos que nos permiten participar en eventos comunicativos y
a la vez evaluar nuestra forma de comunicarnos y la de los demás.

“La competencia comunicativa es el término más general para la capacidad


comunicativa de una persona, capacidad que abarca tanto el conocimiento
de la lengua como la habilidad para utilizarla. La adquisición de tal
competencia está mediada por la experiencia social, las necesidades y
motivaciones, y la acción, que es a la vez una fuente renovada de
motivaciones, necesidades y experiencias.” Hymes (1971).

Este concepto nos da muestra como el desarrollo de las competencias


comunicativas es un proceso integral debido a que involucra un conocimiento
implícito y un uso contextualizado de ese conocimiento, es decir, que
involucra actitudes, valores y motivaciones relacionadas con la lengua, con
sus características, en el proceso de adquisición de la competencias
comunicativas se encuentra la capacidad comunicativa del niño y su habilidad
para participar en la sociedad no sólo como un miembro parlante, sino
también como un miembro comunicante, por esta razón se puede establecer
un modelo de lengua que no sólo debe expresar los aspectos de la
competencia lingüística como tal sino también los factores sociales y
culturales que contienen al hablante-oyente en su vida social y en su
comunicación, para la producción e interpretación del habla socialmente
apropiada.

Con el apropiamiento del lenguaje y las competencias comunicativas estamos


definiendo las bases de las otras formas de aprendizaje que desarrollamos a
lo largo de nuestra vida y una de ellas y q es tal vez la más importante y que
ocupa el tema central de este trabajo es el aprendizaje autónomo como eje
fundamental para el ejercicio profesional, pues en primera medida se puede
apoyar esta tesis desde el desarrollo cognitivo del ser humano teniendo en
cuenta que el aprendizaje se genera siempre y cuando exista una motivación
por conocer algo que ignoramos y que queremos aprender, lo que exige un
nivel de intervención muy grande por parte de la persona interesada. En el
caso de la educación el aprendizaje autónomo condiciona al estudiante a
trazar una meta y un plan de ejecución para poder alcanzarla a través de
establecimiento de objetivos, metodologías, recursos, momentos de
aprendizaje y evaluación dando así un nivel de importancia mucho más
significativo al aprendizaje autónomo.

Para hablar de aprendizaje es importante hablar de su objetivo el cual es el


conocimiento, este compromete mucho más que órganos receptores y
neurotransmisores e implica procesos de pensamiento que conducen a la
elaboración de ideas, conceptos, nociones, asociaciones proposiciones, pero
también de sentimientos, afectos, intereses, cosmovisiones, compromisos,
que generan acciones tanto internas como externas, el conocimiento es un
proceso situado, socio-histórico; un proceso interno, dinámico, personal e
intransferible en el sentido de que nadie aprende por otro y que requiere una
intencionalidad; y la manera de conocer produce una experiencia de
aprendizaje que está ligada a cada persona y al contexto social donde se
desenvuelve.

Debido a que el aprendizaje autónomo se refiere a un trabajo individual, la


personalidad del alumno vista desde este enfoque es asumida no como simple
dimensión de las diferencias individuales sino como el sistema o un todo
integrador y auto-regulador de los elementos cognitivos y afectivos que
operan en el sujeto, y además como configuración única e irrepetible de la
persona. El aprendizaje autónomo es un aprendizaje estratégico en el que la
persona toma decisiones claves sobre su propio aprendizaje: auto-
dirigiéndolo en función de unas necesidades, metas o propósitos, auto
regulándolo (seleccionando alternativas, acciones, tiempos) y
autoevaluándolo, de acuerdo con los recursos y escenarios de que dispone y
de las exigencias y condiciones del contexto, es decir, el aprendizaje
autónomo tiene sentido en la búsqueda de un aprendizaje significativo, que
implique una participación activa del sujeto cognoscente, una experiencia de
construcción de sentidos y de cambios en la forma de entender y comprender,
una manera diferente de relacionarse con el mundo y de actuar, y que
además asuma integralmente a la persona abarcando todo su ser y mirando
su perfeccionamiento. En el ejercicio profesional el aprendizaje autónomo es
donde toma una gran importancia significativa el nivel moral y ético de las
personas puesto que esto requiere gran capacidad de auto-disciplina,
respeto, responsabilidad y compromiso consigo mismo, con los demás, con
la institución a la cual se pertenece y con la sociedad en general.

Según Aebli (2001) Los tres pilares del aprendizaje autónomo: saber, saber
hacer y querer, El alumno debe estar convencido de la utilidad del
procedimiento de aprendizaje y querer aplicar prácticamente los
procedimientos de aprendizaje. El aprendizaje autónomo es una actividad con
la cual se pretende que los seres humanos, en un rol de seres sociales, la
debe realizar por sí mismos y la puedan dirigir correctamente, por tanto el
objetivo de este tipo de aprendizaje es la auto orientación de este proceso,
para ello el saber se debe convertir en saber hacer, la persona no debe solo
hablar sobre el proceso sino que debe estar en la capacidad de orientar su
correcta realización.
Con el aprendizaje autónomo la persona aprende a aprender gracias al
desarrollo y uso de competencias o habilidades cognitivas, afectivas e
interactivas así como de habilidades metacognitivas. De acurdo con Amaya
(2008) estas competencias se distinguen una de las otras por orientar
diferentes procesos tal como se describen a continuación:

 En las competencias cognitivas se distinguen la capacidad de


escuchar, de leer comprensivamente, de escribir con sentido y con una
estructura discursiva, hasta otras más complejas como la capacidad de
buscar información, de enlazar y conectar conceptos y proposiciones,
de analizar, sintetizar, abstraer, de preguntar, formular hipótesis,
resolver dudas, investigar, hacer rectificaciones, juicios y reflexiones
críticas y propositivas.

 En las habilidades afectivas e interactivas, encontramos


habilidades que facilitan la comunicación, el intercambio con los
demás, el respeto por las ideas de los demás la colaboración en el
trabajo, la capacidad de negociar y resolver conflictos, la capacidad de
postergar y de manejar los propios impulsos o el autocontrol y de
pensar en el bien para sí y para los demás, aquí se involucra la
dimensión de conexión e identidad consigo mismo: la automotivación
o capacidad de la persona para mantenerse involucrado en una tarea,
de persistir y esforzarse en la consecución de unas metas y de convertir
el proceso de aprendizaje en parte del proyecto de vida que también
busca el goce y la realización personal.

 En las habilidades metacognitivas que son esenciales y sin las


cuales no es factible el aprendizaje autónomo pues tratan de esa
capacidad exclusivamente humana de autorreflexión, de pensar sobre
los propios pensamientos, de examinar qué estrategias utilizamos
cuando aprendimos, cuáles fueron exitosas y bajo qué condiciones, y
cuáles se deben replantear de haber resultado fallidas. La capacidad
de autoevaluación que aquí está presente, es la que facilita la
autocorrección, el redireccionamiento y la introducción de cambios por
parte del alumno y por ende, la voluntad de automejoramiento
continuo.

El aprendizaje autónomo además de ser una conducta observable también es


un proceso que interviene la modificación y transformación de las estructuras
mentales en unas mucho más ricas y complejas, según diversas teorías
pedagógicas, en este ensayo mencionare dos de las más importantes dentro
del modelo pedagógico constructivista, teniendo en cuenta que en el
aprendizaje autónomo gran parte del conocimiento es desarrollado desde un
nivel personal.

Según Piaget, producto del intercambio con el medio en el cual operan dos
movimientos intelectuales: La asimilación o integración de conocimientos y
la acomodación o reformulación de las estructuras mentales preexistentes,
consecuencia de la incorporación que le precede. En este sentido el
aprendizaje requiere de la organización e integración particular de la
información para ir más allá de los simples datos, hacia la construcción de
nuevos significados; pero el aprendizaje también es producto, de esta manera
se genera el conocimiento que perdura y que se manifiesta mediante
actuaciones observables, precisas, concretas y contextualizadas.

Para David Ausubel y su teoría del aprendizaje significativo, el conocimiento


verdadero solo puede nacer cuando los nuevos contenidos tienen un
significado a la luz de los conocimientos que ya se tienen. Es decir, que
aprender significa que los nuevos aprendizajes conectan con los anteriores
de un modo que se crea un nuevo significado, en este sentido, ya en un
sentido práctico y no tanto teórico, de manera que el conocimiento nuevo
encaja en el conocimiento viejo, pero este último, a la vez, se ve
reconfigurado por el primero. Es decir, que el nuevo aprendizaje aunque no
es asimilado del modo literal en el que consta en los planes de estudio, la
nueva información asimilada hace que los conocimientos previos sean más
completos.

El hecho de reconocer la importancia del rol del alumno en las nuevas


estructuras del proceso enseñanza y aprendizaje resulta fundamental, con
esto se logra conseguir el desarrollo de las aptitudes y actitudes en el alumno
para que consiga estructurar sus niveles de autonomía en el aprendizaje, en
el cual se considera el comportamiento y las destrezas y habilidades del ser
humano, generando un espacio de participación, interrogación y reflexión, así
como la capacidad de generar aportes todos orientados bajo un
comportamiento autónomo lo que permite una mayor comprensión,
adaptación al entorno y el fortalecimiento de las relaciones interpersonales.

A modo de conclusión podemos ver como el aprendizaje autónomo más allá


de ser una teoría pedagógica o práctica del conocimiento también es una base
muy importante en el desarrollo de la vida humana, puesto que todo
conocimiento que se adquiere va formando del crecimiento cognitivo de cada
ser, ya sea la escuela o la universidad mediante esta actividad conjunta entre
estudiantes y profesores, o entre los propios estudiantes, debe desarrollar
una adecuada comunicación pedagógica y un clima afectivo, uniendo lo
cognitivo con lo afectivo, respetando la individualidad, desarrollando
conocimientos, habilidades, intereses, cualidades de la personalidad, afecto
y formas de comportamientos deseados. Por lo tanto, el estudiante es
considerado como objeto y sujeto de su aprendizaje, ocurre una participación
activa y responsable de su propio proceso de formación.

El aprendizaje autónomo requiere un replanteamiento de los procesos


tradicionales de enseñanza y aprendizaje, pero igualmente de una
capacitación a los docentes sobre estrategias que originen el desarrollo de
habilidades para el aprendizaje autónomo del estudiante, la búsqueda real de
un aprendizaje autónomo implica no solo una participación más relevante del
estudiante en su proceso de conocer, lo cual exige abandonar su rol pasivo
de receptor para convertirse en planificador y constructor de su trabajo
intelectual y su conocimiento, además de llegar a ser un evaluador del mismo.
Por otro lado implica una intervención más independiente del profesor, con
un rol motivador, de acompañante, tutor y guía, lo que implica trabajar más
por el lado afectivo y humano al conocer más profundamente a sus
estudiantes y conocer sus intereses, diferencias y estilos para aprender. El
aprendizaje autónomo exige una manera diferente de planear y ejecutar los
espacios, medios, recursos y estrategias de comunicación e interacción
pedagógica, y especialmente un cambio en la manera de acercarse a los
objetos de conocimiento.
BIBLIOGRAFÍA

AEBLI, Hans. Factores de la enseñanza que favorecen el aprendizaje


autónomo. NARCEA Ediciones, 2001.

AMAYA DE OCHOA, Graciela. Aprendizaje autónomo y competencias.


Congreso nacional de pedagogía, CONACED, 2008.

HYMES, Dell. Acerca de la competencia comunicativa, 1971. Traducido por


Juan Gómez Bernal. Departamento de Lingüística. Universidad nacional de
Colombia, 1996.

KAMIL, Constance. La autonomía como finalidad de la Educación:


implicaciones de la Teoría de Piaget. Universidad de Illinois, USA.
http://fundacies.org

TORRES, Arturo. La Teoría del aprendizaje significativo de David Ausubel.


https://psicologiaymente.net

UANL. Competencias del Modelo Educativo. http://www.uanl.mx

Universidad del Valle. Encuentros de Educación Superior y Pedagogía 2005.


Editorial Universidad del Valle, Colombia, 2007.