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UNIVERSIDAD DE CHICLAYO

ESCUELA DE PSICOLOGIA: CICLO 2018 II


“Formación Estudiantil para la Excelencia y Calidad Profesional”
Docente: Mg. Manuel Perales Quiroz.

COMPETENCIAS DEL DOMINIO PROFESIONAL DEL PSICOLOGO:


DOMINIO PROFESIONAL
1.-Realiza investigación en el área de la psicología.
2.-Realiza diagnóstico y evaluaciones a través del empleo de métodos y
técnicas de la psicología.
3.-Comprende e Interviene ante problemas psicológicos de los seres
humanos de acuerdo a su contexto histórico, social cultural y económico
4.-Media o negocia en distintos ámbitos de la práctica psicológica.
5.-Realiza asesoría y orientación psicológica en diferentes áreas.
6.-Diseña y desarrolla programas que promuevan el bienestar psicológico
en personas, grupos o comunidades.
7.-Proporciona información clara sobre los resultados de sus acciones
profesionales de evaluación, intervención e investigación a diferentes
públicos.
Fuente: Metaperfiles Tunning-2014.

Competencias Blandas para el ejercicio profesional:


1.-Competencias Personales Básicos
 Pensamiento Crítico
 Pensamiento Creativo
 Autoeficacia
 Capacidad para Aprender
2.-Competencias de Manejo de la Acción
 Sentido de Planificación
 Fijación de Metas
 Sentido de Decisión
 Motivación de Logro
3.- Competencias de Manejo del Entorno
 Adaptación al Cambio
 Manejo del Estrés
 Autorregulación emocional
 Responsabilidad Social
4.-Competencias de Manejo Interpersonal
 Comunicación Interpersonal
 Trabajo en Equipo
 Comprensión Interpersonal
 Disposición al Cliente
5.- Competencias de Manejo de la Influencia
 Manejo del Conflicto y la Negociación
 Influencia en los demás
 Desarrollo de los Colaboradores
 Desarrollo de Liderazgo
Diferentes Autores 2017.
“El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche,
ni por la cantidad de libros leídos en un semestre.
Estudiar no es un acto de consumir ideas.
Sino de crearlas y recrearlas”
Paulo Freire

APRENDIZAJE EXPERIENCIAL, UNA HERRAMIENTA ESTRATÉGICA PARA EL


DESARROLLO
DE COMPETENCIAS PROFESIONALES

Las instituciones de formación han tenido serias dificultades de asimilar o incorporar, en su currícula,
alguno de los planteamientos basados en la reflexividad. Hasta no hace mucho, la epistemología
dominante del aprendizaje profesional ha sido la «racionalidad técnica», concibiendo la actividad
profesional como una resolución de problemas instrumentales a partir de un conocimiento científico
especializado. Esta racionalidad técnica entiende el conocimiento profesional como un desarrollo
jerárquico en la que «los principios generales» (o ciencia básica) ocuparían el nivel más alto, mientras
que la «concreta solución del problema» el más bajo (Schön, 1998: 35 – 36). Este modelo jerárquico de
transmitir el conocimiento profesional se deriva otras consecuencias como la dificultad para promover
el desarrollo de las principales competencias profesionales o personales.

En la actualidad se trata de desarrollar programas de Formación Profesional que, continuamente,


reenvíen información al sistema, entendiendo por tal la propia actividad de formación. Por lo tanto,
debemos concebir la acción educativa como una estrategia, en el sentido en que la concibe Edgar Morin
(1994: 113), esto es: la posibilidad de imaginarnos un cierto número de escenarios para la acción,
escenarios que pueden realizarse, consolidarse o eliminarse, en función de las informaciones que nos
vayan llegando en el curso de la acción. Se trata, entonces, de pensar la Formación Profesional como
una «ecología de la acción»; un proyecto de investigación que se mantiene vigilante durante el proceso
de creación del saber, de forma que la información que se vaya obteniendo del sistema, nos permita
cuestionar, alterar, modificar o reconstruir lo planificado. La formación práctica, entonces, deviene en
investigación: una estructura que recoge permanentemente información de los procesos que se
produzcan en su seno (Lagos García C. 2012).

El aprendizaje experiencial se considera un proceso continuo basado en la reflexión, que es


modificado permanentemente por nuevas experiencias. El ciclo comienza cuando un individuo se
involucra en una actividad, reflexiona sobre su propia experiencia, entonces deriva el significado de la
reflexión y finalmente pone en acción la percepción recién adquirida a través de un cambio en
comportamiento o actitud. El trabajo de investigadores como David Kolb, Kurt Lewin y Carl Rogers
confirma que la gente aprende mejor cuando participa activamente en un proceso reflexivo basado en
una experiencia de vida particular.

El ciclo de aprendizaje experiencial tiene cuatro etapas y aunque éstas se presentan en un orden
específico, el aprendizaje en realidad puede comenzar en cualquier etapa del ciclo. Sin embargo, para
maximizar las oportunidades de aprendizaje es ideal completar las cuatro etapas. Este enfoque de
educación tiene numerosos beneficios para los participantes porque es un equilibrio entre aprendizaje
afectivo (emocional), conductual y cognitivo (basado en el conocimiento). Además, el aprendizaje es
inductivo, lo que significa que los participantes llegan a sus propias conclusiones sobre la experiencia y
contenido, lo que hace más fácil para ellos aplicar directamente su aprendizaje a situaciones del mundo
real. Las siguientes cuatro etapas deben estar presentes en un taller o diseño de capacitación para
completar el ciclo de aprendizaje: Experiencia Concreta, Observación Reflexiva, Conceptualización
Abstracta y Experimentación Activa.
Que esta pequeña introducción además de exponer nuestra manera de desarrollar el curso, sirva
para que ustedes alumnos, tengan una experiencia de autoevaluación reflexiva y sincera para
determinar en una hoja aparte: ¿Qué competencias blandas necesitarían ustedes desarrollar? Esto
nos ayudaría a perfilar mejor el proceso enseñanza-aprendizaje y juntos lograr el tan ansiado
aprendizaje significativo, efectivo y funcional, coadyuvando al desarrollo de sus competencias
profesionales específicas, agregando calidad a su desempeño en general.