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NEGLIGENCIA Y DISTORCION DE LOS ROLES PATERNOS Y SU RELACION CON EL COMPORTAMIENTO ERRÁTICO EN LOS HIJOS.

NEGLIGENCE AND DISTORTION OF PATERNAL ROLES AND THEIR RELATIONSHIP WITH THE ERRATIC BEHAVIOR IN THE CHILDREN.

SOTO SAENZ, JOSE CARLOS

Política Criminal, Segunda Especialidad en Psicología forense y criminología, Universidad Nacional Federico Villarreal.

RESUMEN

El presente trabajo busca dar cuenta de la importancia de regular los roles de la paternidad en el medio familiar por medio de una real comprensión de las masculinidades y de la feminidad dentro del hogar peruano. Hemos visto como los distintos operadores de justicia, se ha podido verificar a través de las evaluaciones clínico forenses, los informes psico biográficos, genograma, etc. la característica definitoria y contundente de toda actividad criminal y delictiva, la cual recae en toda la serie de vínculos, y patrones de interacción que sucede en la familia, muchas de las investigaciones que se han realizado en materia familiar, han llegado a denominarse con la etiqueta de “familias disfuncionales”, “familias fragmentadas” entre otros términos similares, los cuales de manera aparente serían formas y medios explicativos de la génesis y desarrollo del fenómeno criminal. Decíamos común en el sentido que se ha reducido a ese termino para explicar conductas y comportamiento desadaptativos e incongruentes dentro del seno familiar, cuando en realidad el problema pasa por una serie de eventos socio históricos, como es el de la liberación femenina, el empoderamiento de las mujeres, la igualdad de género tan sonada en estos tiempos, que no han hecho sino devaluar de manera progresiva la imagen y responsabilidad paterna, en realidad es el comportamiento negligente, la auto atribución de la mujer de su suficiencia , así como del estilo de vida egoísta del hombre que desencadena una serie de respuestas, comportamientos, cogniciones y emociones totalmente contranaturales al orden moral, contrarios al propósito original , dentro de los vínculos relacionales en la familia y finalmente en la sociedad.

Indicadores: Vínculos, comportamiento negligente, incongruente.

ABSTRAC

The present work seeks to account for the importance of regulating the roles of fatherhood in the family environment through a real understanding of masculinities and femininity within the Peruvian household. We have seen how the different justice operators have been able to verify, through the forensic clinical evaluations, the psycho-biographical reports, the genogram, etc. the definitive and forceful characteristic of all criminal and criminal activity, which falls on the whole series of links, and patterns of interaction that happens in the family, many of the investigations that have been carried out in family matters, have come to be denominated with the label of "dysfunctional families", "fragmented families" among other similar terms, which apparently would be forms and explanatory means of the genesis and development of the criminal phenomenon. We said common in the sense that it has been reduced to that term to explain maladaptive and incongruent behaviors and behavior within the family, when in fact the problem goes through a series of socio-historical events, such as the liberation of women, the empowerment of women, the so-called gender equality in these times, which have only gradually devalued the image and paternal responsibility, in reality is the negligent behavior, the self- attribution of the woman of her sufficiency, as well as the style of selfish life of man that triggers a series of responses, behaviors, cognitions and emotions totally unnatural to the moral order, contrary to the original purpose, within the relational links in the family and finally in society.

Keywords: Links, negligent behavior, incongruous.

INTRODUCCION

“No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino”

La 'familia" es para el niño el primer trasmisor de pautas culturales, de normas, reglas y límites dentro del seno familiar y afuera de ella, por ende, es el pilar principal del proceso socializador del niño, ello estriba la vinculación esencial de la familia con la educación, la formación, la disciplina. Los padres pues son los principales responsables de la educación y/o formación de los hijos. No obstante con el progresivo desarrollo de la sociedad y la división del trabajo social, la familia ha ido cediendo funciones también en el terreno de la educación las cuales han pasado a la escuela, a medida que pasa los años y sigue evolucionando las sociedades se ha relegado dichas funciones primordiales a nidos, jardines y escuelas y asumiendo solamente funciones de proveer alimentos, techo y cubrir otras necesidades materiales que sustentan la vida que se le asigna generalmente al padre y esposo asumiendo únicamente el rol de proveedor, por el lado de la mujer asumiendo generalmente el rol de “ama de casa”, de sustentadora y cuidadora de los hijos.

Hemos sido testigos de la evolución que ha venido dándose en las sociedades occidentales generalmente, el gran énfasis que durante años se ha puesto en conseguir la emancipación de la mujer, hablamos del feminismo, cabe señalar que igualdad no es equidad, el cual dicha terminología ha sido abusada en sobremanera, trastocándose los roles y funciones y prioridades dentro de la relación matrimonial, oscureciendo lo masculino, cierta indiferencia y relegándose a segundo plano. La función paterna ha sido devaluada progresivamente existiendo un convencimiento social generalizado de que el padre y la madre son intercambiables. El modelo social ideal y dominante ahora es consistente en la relación madre-hijo. Y el padre se considera prescindible (existe una tendencia generalizada a pensar que los padres no son necesarios para el correcto crecimiento y desarrollo personal de los hijos) o bien solo es valorado y aceptado en la

medida de que solo asuma su rol de proveedor. La masculinidad/paternidad está bajo sospecha y

es tratada muchas veces con hostilidad. En este ambiente, madres solteras, abandonadas, separadas o divorciadas intentan criar solas a sus hijos, en ausencia absoluta de un modelo paterno con la creencia infundada de que ellas se bastan y sobran, dicha realidad en cierto casos se debe

a la propia negligencia e irresponsabilidad del hombre, progenitor o padre en asumir y desarrollar su rol, no solo como proveedor o asumir solamente la alimentación o el vestido de sus hijos, puesto que la mayoría de estas situaciones se agravan cuando el padre es demandado por una situación de incumplimiento en la manutención de los hijos, o por abandono y luego la justicia penal sanciona y dicta sentencia para abonar a favor del o la agraviada.

El efecto de la ausencia del padre en la salud y bienestar de los niños es muy negativo. Diversos estudios muestran como la carencia de padre está en la base de la mayoría de los problemas sociales actuales mas urgentes, desde la pobreza y la delincuencia, hasta el embarazo de adolescentes, abuso infantil y violencia doméstica, y no solo ello sino también que cuando por negligencia del padre en asumir sus responsabilidad y liderazgo familiar, la esposa percibe amenaza, tanto a nivel económico, social, emocional, perdiendo el varón el respeto y consideración su rol e imagen, en las situaciones donde ambos están casados o conviviendo,

resulta ya difícil de por sí, y es aún más difícil cuando solo la mujer asume ambos papeles, el de proveedor, formador cuidador, siendo muchas veces la madre quien cuando asume los correctivo

o disciplina a sus hijos, éstas son erráticas, desproporcionadas e incoherentes , tornándose en el niño o niña las primeras cogniciones e improntas emocionales patológicas que se anidan en los hijos, manifestándose en la etapa adolescente el comportamiento difícil e inadaptado.

LA

FAMILIARES

Esta situación viene a ser uno de los desafíos más trascendentes al que se encuentra enfrentada la sociedad en el mundo contemporáneo el cual está dado por el progresivo replanteamiento del tradicional pacto de producción y reproducción en el ámbito laboral, el que usualmente se ha manifestado a través del modelo de "hombre proveedor y mujer cuidadora". Esta opción para la distribución de las responsabilidades laborales y familiares es, curiosamente, una clara consecuencia de la introducción de la protección jurídico laboral a comienzos del siglo XX, toda vez que la experiencia histórica muestra que durante el desarrollo de la Revolución Industrial las fábricas comenzaron a requerir una gran cantidad de trabajo asalariado, sin distinguir entre hombres, mujeres o niños.

Si se analiza el Derecho del Trabajo desde una perspectiva de género, resulta evidente que el ordenamiento jurídico especial a que dio lugar se creó pensando en un trabajador hombre del sector industrial, a jornada completa, responsable del sustento económico familiar y que no precisaba de medidas de conciliación, porque no se le considera responsable de las tareas domésticas y de cuidado. Por lo tanto, se va configurando paulatinamente una tensión en la normativa laboral en su proyección con los cambios en la vida social y en la asunción de responsabilidades de familia, pues un análisis general nos muestra que cada vez que el legislador se ocupa del trabajador, lo hace teniendo como referencia un trabajador típico de sexo masculino, para quien su área de desarrollo vital es el laboral, siendo marginado como titular de derechos vinculados con sus responsabilidades familiares. En la actualidad, el cuestionamiento del arquetipo tradicional de distribución de roles laborales y familiares se intensifica con la creciente incorporación de la mujer al mercado de trabajo, lo que ha redundado en un aumento del número de mujeres que se dedican simultáneamente al trabajo fuera y dentro del hogar. Es así como las transformaciones que ha experimentado el trabajo a través del postmodernismo, los cambios tecnológicos y productivos, como a su vez mediante el notable desarrollo de modalidades atípicas de contratación laboral han abierto nuevas posibilidades de trabajo a las mujeres (aunque habitualmente más precario), pues en una época en que se preconiza la desregulación de las condiciones de trabajo y una mayor exigencia de disponibilidad de los trabajadores se dificulta o

Y

RECONCILIACIÓN

ENTRE

LAS

RESPONSABILIDADES

LABORALES

imposibilita la conciliación con sus responsabilidades familiares que sigue asumiendo prácticamente en solitario.

LA NIÑEZ VIENE SIENDO MALTRATADA DESDE EL VIENTRE

Encontramos un pasaje bíblico que es interesante colocar, “Si un hombre está recién casado, no deberá ir a la guerra ni se le hará cumplir ninguna otra clase de servicio durante un año; así podrá estar libre en su casa todo ese tiempo, para felicidad de su mujer. Dt 24:5, este principio que encontramos escrito hace más de 2500 años atrás, refiere acerca de la importancia del rol paterno, como esposo amante de su esposa en el inicio de su relación matrimonial.

En la actualidad podemos ver algo parecido que seguido de unas políticas publicas que buscan el bienestar de sus ciudadanos y acompañado de una vigente política de calidad de vida y del verdadero interés superior del niño, vemos como los países nórdicos verdaderamente han establecido la importancia del padre en la formación de los hijos, veamos por ejemplo en los países nórdicos y en general los europeos en los cuales los días de ausencia laboral por “paternidad” exceden los 110 días a diferencia de la realidad peruana, donde entró en vigencia la ley 30807, que modifica a la ley por licencia por paternidad, extendiendo los días de beneficio de cuatro a diez días para los padres, según refiere el diario El Comercio en su portada del 08 de Julio de 2018.

Para Bolduc (2001), sostiene que el desarrollo no sólo implica conocer el ingreso y progreso económico de cada país, sino también el desarrollo humano como elemento central en el desarrollo de las naciones. En ese sentido, el bienestar emocional de una persona ha dejado de pertenecer estrictamente a la esfera privada y ha pasado a ser de interés público. No es como antes se pensaba que mejores ingresos, bienes o acceso a más servicios generarían o permitirían mejores condiciones de desarrollo socio económico, está visto claramente que la mejora cuantitativa de las riquezas personales o familiares no mejoran en si la calidad del vínculo relacional que existe en el hogar, del porque es de suma importancia enfatizar la responsabilidad del rol paterno y la congruencia de estas en bien del desarrollo emocional saludable del niño, así las capacidades humanas empiezan a desarrollarse desde el nacimiento, el infante nace en una trama de relaciones familiares, que responde a los códigos de una determinada realidad sociocultural. Esta red de relaciones le da un significado al recién nacido envolviéndolo en una gama de afectos, lenguaje e interrelación que gradualmente irá siendo interiorizada. Así, el infante requiere de una figura materna y de un contexto familiar y social que lo pueda nutrir, sostener emocionalmente e introducirlo al entorno socio-cultural en el que sus capacidades y relaciones interpersonales y sociales se irán desenvolviendo (Aulagnier, 1997).

Winnicott (1981) mencionaba acerca de la calidad del vínculo primario con la figura materna y las personas significativas del entorno es un factor determinante en el desarrollo emocional de una persona. propone que el sostenimiento (holding) es central en el desarrollo afectivo temprano; Este mismo autor subraya el estado de vulnerabilidad y dependencia en que se encuentra el infante en sus primeros meses, así como la capacidad de una madre suficientemente buena para responder a las necesidades de su hijo y protegerlo de las amenazas del mundo externo. La figura materna, en consecuencia, es portadora de seguridad, significado y afectos fundamentales en el desarrollo emocional del ser humano, a o cual podemos añadir que es debido a este tipo de relación en la que es primordial la imagen simbólica (más que material o física) que se exterioriza a través del cumplimiento efectivo y longitudinal de los roles y funciones de la figura paterna.

Stern (1991) señala que, a través de los vínculos intersubjetivos establecidos en el contexto familiar, un niño(a) logra un sentido integrado de sí mismo, base indispensable para la formación de una identidad personal. Cabe recalcar que la figura paterna y el entorno socio-cultural son

instancias determinantes en el contexto de las relaciones de afecto y significado que el niño va interiorizando en el camino hacia la formación de su identidad (Aulagnier 1997). Como bien conocemos en la realidad objetiva, muchas veces se ha fracaso en esa primera instancia de la formación y cohesión de los vínculos relacionales llegando las primeras crisis en la etapa matrimonial.

El diario Perú 21 en su portada del 06 de Enero de 2018, refiere que las cifras de atenciones en los Centros de Emergencia Mujer demuestran que la problemática es muy grave, pues mientras en 2016 se atendieron 7,867 casos de violencia física y 9,279 casos de violencia psicológica contra niños y adolescentes, en 2017 la cantidad aumentó a 9,121 casos de violencia física y 12,498 casos de violencia psicológica, es decir casi un 25%. Cada día se presentan unos 60 casos de violencia contra niños y adolescentes y de esta cifra el 60% de víctimas son mujeres. Germán Guajardo, director de la Fundación Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR), señaló que, según las denuncias reportadas a través del teléfono que tiene la institución, el 51.9% de las víctimas de maltrato sufre violencia hace más de un año; y en el 34.9% de casos, el maltrato se da todos los días. Además, en casi el 50% de casos son los propios padres los que ejercen violencia contra sus hijos.

La Encuesta Nacional de Hogares 2015 arroja más cifras reveladoras: el 39% de madres y el 31% de padres usa golpes para educar, el 20% cree que esa práctica es necesaria y un 44% de niños y adolescentes considera que sus padres tienen derecho a pegarles. Cobeña indicó que la aprobación de leyes no es suficiente para enfrentar esta grave problemática. “Se requiere que las normas se apliquen en la realidad y que se creen mecanismos adecuados para acompañar a los padres en las formas de educar con afecto, para así prevenir y reducir la violencia, pues de ninguna forma la disciplina puede ejercerse con violencia”, aseveró, todas éstas denunciadas no toman en consideración la cifra negra que en la mayoría de los casos rebasa a las cifras oficiales, así tenemos que en el año 2017 9,121 casos de violencia física y 12,498 casos de violencia psicológica contra ni9ño y adolescentes fueron atendidos este año por los Centros de Emergencia Mujer, y un 35% de adolescentes peruanos de 12 a 17 años fueron víctimas de violencia sexual. Cabe señalar que en el abuso psicológico se encontraron abusos verbales o palabras soeces, ridiculizar al niño, aislar al niño del resto de sus pares e ignorar al niño.

INCREMENTO DE LOS DIVORCIOS Y CRIMINALIDAD

Así mismo podemos señalar que en los 6.325 que divorcios fueron inscritos entre enero y setiembre de este año en el Registro de Personas Naturales de la Sunarp esta cifra solo representa un incremento de 26.92% respecto al número de separaciones inscritas en el mismo periodo durante el año 2016 (5,567), por otro lado podemos señalar que en este último decenio apareció el “Divorcio Rápido” o Procedimiento no contencioso de Separación Convencional y Divorcio Ulterior (Ley N° 29227) es una de las maneras en las que una pareja puede disolver su vínculo matrimonial. Este demora en promedio de 2 a 3 meses, la realidad es que el estado en sí mismo está empecinado en destruir el núcleo de toda sociedad y ésta es la familia, no en sí mismo que creamos la razones por las cuales se dan el proceso contencioso del divorcio, bajo la cual el estado argumenta protección o interés superior del niño , niña y adolescente, la situación es delicada y urge medidas mucho más profundas de carácter estructural y no medidas erráticas y cocinadas a la orden de la situación campante donde vivimos, es como una situación de tipo bomberil, donde la característica principal de esta labor no es prevenir , sino sofocar, atacar, poner paños fríos o “curita”, en tanto la enfermedad y el agente causante siguen ahí. La criminalidad en el país sigue en aumento, la sensación subjetiva de percepción interna de inseguridad en las calles, y aun en el propio domicilio generar toda una serie de reclamos, y medidas vecinales, municipales y nacionales acerca de este problema, en definitiva no podemos implementar un plan de seguridad ciudadana, una medida judicial mas punitiva o construir más cárceles, sino se requiere trabajar con planes integrales y a nivel estructurales en la sociedad peruana, en el vecindario, y la familia, comenzando desde los roles y propósitos de la paternidad y maternidad.

Lamentablemente estamos en una situación critica a nivel mundial, se ataca a la familia, se

desvaloriza el rol paterno, disminuyéndose su importancia de su rol en el hogar, los mismos niños

y adolescentes crecen en una situación donde ven claramente la desidia no solo del padre, sino

también de la madre, a percepción que emanan de inseguridad, de irrespeto, e infidelidad al pacto matrimonial, figuran como elementos desencadenantes de la reacción hostil que manifiesta en adolescente mimetizándose muchas veces en comportamientos tóxicos, lesivos y autolesivos en

las que incurre el niño, niña y adolescente.

No se trata de medio, se trata de uno, se trata de asumir cada quien con responsabilidad la propia libertad de hacer o no hacer, de cometer , o infraccionar situaciones, roles, responsabilidades, deberes, para consigo mismo, para con los de su familia y la sociedad, lamentablemente el hombre voluntariamente y por desidia ha ido entregando a la mujer o dejando a la mujer sus responsabilidades, sus deberes, sus roles como figura de autoridad, de respeto, de liderazgo familiar y se las ha dado a su esposa, quien debido a la carga familiar de los hijos en cuanto a su alimentación, vestido, educación , salud y entre otros, llegar a absorber las capacidad de respuesta de ésta , sustituyendo el amor de pareja, por el amor desmedido a los hijos, generándose nuevamente una tergiversación y/o distorsión del orden establecido, siendo impropio en su

naturaleza. En cuanto a aplicar las medidas correctivas, disciplinarias y de formación, estas llegan

a ser erráticas, insuficientes o desproporcionadas e incongruentes con la falta debido a la

inestabilidad emocional de la madre, quien muchas veces se encuentra agotada, y exhausta y debido a eso la reacción es desproporcional, generándose una situación que desestabiliza la psiquis del infante, debido a la incongruencia de la respuesta de la mujer ante su hijo, siendo

afectiva en unas, punitiva en otras, y finalmente generando una situación de culpabilidad frente

al llanto del niño.

PROPUESTAS DE INTERVENCION: VOLVAMOS A LAS BASES

Como hemos señalado vemos que a lo largo de las últimas décadas lamentablemente se ha visto un crecimiento del maltrato y la violencia contra la mujer generalmente, parte de ello es el tipo de prensa que se le ha estado dando a este tipo de informaciones, con titulares mediáticos y sangrientos, en las cuales de manera evidente de viene devaluando la imagen paterna, “el rol paterno” que de cuidadores y proveedores y líderes del hogar, han llegado a ser etiquetados de maltratadores, violentos y feminicidas, no quiero decir con ello, que dichos delitos no existan, sino que me voy más a la dimensión y al giro que este tipo de “ informaciones” en los medios escritos , televisivos y radiales que le dan una “mala” prensa al hombre, y en realidad al rol como padre y esposo. Por otro lado, hablamos de una responsabilidad propia del hombre, del varón, del padre de familia, puesto que de manera gradual, consciente o inconsciente ha ido relegando sus responsabilidades como las de educar a los hijos, las de proveer tanto material, económicas, emocional a los hijos y la esposa, el cual se requiere que el esposos asuma el liderazgo de la familia con una autoridad no autoimpuesta, porque cuando el esposo ama a su esposa y la honra, la cuida y la valora y satisface el lado emocional de su esposa, ella se encuentra en ua situación del deber de sujetarse voluntariamente a su esposo.

Lamentablemente el esposo, ama su estilo de vida y se escabulle en el rol atributivo de solo proveedor y que eso lo convierte en un padre responsable, en los mejores casos, pero en el común de los matrimonios, vemos esposos que siguen y persisten en sus estilos de vida tóxicos, parasitarios que desestabiliza el hogar, por el cual la mujer percibe inseguridad, se siente insegura, desconfiada y muchas veces se siente en l necesidad de “obrar”, queriendo ordenar al varón, queriendo controlarlo y esto no es visto para el típico “macho”, que debido a la concepción de masculinidad que rige en el Perú y en toda Latinoamérica, surge una lucha de poderes. Mi propuesta parte de que el estado y por ende desde los gobiernos locales, podamos enfatizar la importancia del rol paterno, como hemos podido constar en el común de las sociedad, las familias, muchas veces y por no decir generalmente hemos visto a la mujer asumir el rol de padre y madre en el hogar, claro ejemplo lo vemos cuando se convoca a reuniones en el kinder, en la escuela y los colegios, podemos ver la mayoritaria asistencia de la mujer, cuando por ejemplo las reuniones

o talleres para padres de familia dice “ Escuela para padres”, a lo cual los padres, han considerado de responsabilidad o deber de la madre este tipo de reuniones, o que el cuidado de los hijos, que incluye su educación, formación, asistencia a reuniones, actividades, etc., son de entera responsabilidad de la madre, vemos a ello que actualmente se maneja un concepto interiorizado equivocado de masculinidad en el Perú, y en especial en las serranías peruanas, donde impera el machismo, la discriminación y disminución de la mujer como madre, mujer y esposa. Dichas situaciones en definitiva es un arraigo idiosincrático profundo, que necesita ser implementado dentro de las políticas publicas y en especial de las políticas criminológicas del estado.

Entonces siendo especifico, se requiere en primer lugar desde las escuelas, comunidades, gobiernos locales, la implementación de grupos de trabajo donde se pueda de manera consensuada ver en los talleres o reuniones comunales, de los gobiernos locales, la importancia de entender las masculinidades del hombre y la feminidad de la mujer, las cuales no deben ser entendida desde la cultura o el contexto donde viven o se desenvuelven, sino desde la propia naturaleza emocional de la mujer, desde la naturaleza propia de la función, del principio de finalidad en el desarrollo familiar, comunal, regional y nacional de la mujer.

CONCLUSIONES

El declive de la relación familiar, quiérese decir, convivencia, crianza, formación y desarrollo de los hijos se produjo con mayor notoriedad en la segunda mitad del siglo XX, con la primera y segunda revolución industrial, el establecimiento y crecimiento de las grandes urbes modernistas capitalistas, y por consecuencia la asistencia económica, urbanística y de desarrollo por parte del conglomerado de instituciones publicas y privadas que empezaron a emerger y junto a ellas el auge de las grandes ciudades cosmopolitas.

La devaluación creciente y sistemática de la figura parental, del rol paterno en si mismo, muchas veces ocasionado por negligencia de si mismo.

Las crisis migracionales que se vinieron dando por este nuevo auge de los grandes capitales, que repercutió en la movilización de mano de obra nacional y extranjera, pero principalmente en nuestra realidad la migración del hombre del campo a la ciudad, en busca de mejoras en su calidad de vida, en sus expectativas de desarrollo, por una clara percepción negativa del estado hacia el poblador peruano.

Declive de las responsabilidades del varón en el hogar, asumiendo solamente el rol de “proveedor” y la madre de “ama de casa”, siendo en si incompletas las funciones y roles en el matrimonio.

La madre asume casi totalmente el rol de crianza y formación de los hijos, conjuntamente con roles adicionales de ser madre, cuidadora, y formadora, las cuales por lo general viene siendo llevadas de manera incompleta o inconsistentes, generando crisis emocionales entre la madre y el adolescente infractor.

Hijos que a tempranas edades dejan el hogar, por intolerancia al control o reglas ejercida por los padres en respuesta al comportamiento ya irresponsable por parte de su hijo.

REFERENCIAS

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