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Opinión

Ciencia insurrecta

Miércoles, 29 de Agosto de 2012, Diario La Hora

Por : Jorge Oviedo Rueda


A lo largo de la Historia se evidencia que las ideas dominantes han sido siempre
las de las clases sociales que han detentado el poder político. En la Grecia
helénica se impusieron las ideas de los arcontes esclavistas, en el medioevo las de
los señores feudales, en la sociedad capitalista la de los señores burgueses en
todas sus variantes, que van desde los industriales hasta la actual Plutocracia
financiera mundial.

La visión platónica-aristotélica subyace en la cultura política de occidente. San


Agustín en el s. IV de n.e y Santo Tomás armonizan el cristianismo hebreo con el pensamiento
clásico griego, creando los paradigmas irreductibles del mundo occidental. La revolución científica
del siglo XVI, encabezada por Descartes, supera el método escolástico e introduce el método
científico. Epistemológicamente el desarrollo del conocimiento cartesiano está asociado al
desarrollo de la razón y de la economía capitalista. Estos fundamentos gnoseológicos y nuevos
paradigmas son los que impusieron los colonialistas europeos a los pueblos americanos. El
resultado es el caos actual.

A estas alturas nada de esta civilización es defendible. El mundo platónico-cartesiano se está


derrumbando. La ciencia oficial ahora se refugia en la Universidad. Hoy más que nunca se necesita
un pensamiento alternativo, no sólo una renovación disfrazada de excelencia del mismo
pensamiento.

El pensamiento alternativo puede ahora parecer una locura, pero ha comenzado a levantarse desde
las raíces de los Andes. No está en falsas ciudades del conocimiento, como la Yachay correista ni
en las universidades funcionales a su proyecto político.

Viene de la Historia y se proyecta al futuro, como ciencia insurrecta, para construir una nueva
civilización.