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I.

Introducción
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April 16, 2012

Definición
La arquitectura se define comúnmente como el arte de proyectar y construir edificios o
espacios para el uso del hombre, siendo considerada «arte» desde el momento en
que conlleva una búsqueda estética. No obstante, las definiciones de arquitectura son
tantas como teóricos y arquitectos las han intentado.

Situada sobre una cascada, la casa Kaufmann


(1934-1936) está construida a partir de un núcleo
vertical situado en la fachada posterior. De él
salen en voladizo, gracias a un audaz uso del
hormigón armado, una serie de volúmenes
flotantes que se proyectan en el espacio. A nivel
estilístico hallamos influencias del Cubismo y De
Stijl. Esta obra, que se funde armónicamente con
la naturaleza que la rodea, ha sido calificada
como la última construcción romántica de Wright.
La imagen permite captar los valores superficiales y volumétricos del edificio: se aprecia
asimismo con claridad el juego de volúmenes en voladizo de la edificación.

Ya Vitruvio, en De Architectura (siglo I a.C.), señalaba como características de la


arquitectura la firmitas, o seguridad a nivel técnico y constructivo, la utilitas, o función a que
se destina, y la venustas o belleza que posee. Por su parte, Leon Battista Alberti, en De re
aedificatoria (1450-1485), afirmaba que la arquitectura consistía en la realización de una
obra de manera que el movimiento de los pesos o cargas y el conjunto de materiales
elegidos, fuese útil al servicio del hombre. En el siglo XIX, Eugène Viollet-le-Duc
consideraba que la arquitectura o arte de edificar constaba de dos partes igualmente
importantes: la teoría y la práctica. Mientras la teoría abarcaba el arte, las reglas
heredadas de la tradición y la ciencia que podía ser demostrada por fórmulas invariables,
la práctica era la perfecta adecuación de la teoría a los materiales, al clima, a las
necesidades que se pretendía cubrir en cada caso. John Ruskin, el autor de Las siete
lámparas de la arquitectura (1849), especialmente preocupado por cuestiones
socioculturales y económicas, definía la arquitectura como el arte de decorar y componer
edificios cuya contemplación debía contribuir a la salud, a la fuerza y al placer del espíritu
humano. De una manera más práctica y moderna, Sigfried Giedion definió la creación
arquitectónica como la correcta aplicación de los materiales y de los principios económicos
a la creación de espacios para el hombre. Dentro de esta variedad de definiciones del
hecho arquitectónico, sobre cuyas interpretaciones más adelante nos extenderemos, no
podemos dejar de mencionar la existencia de otras basadas en el aspecto semántico de la
arquitectura.

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En San Carlo alle Quattro Fontane (Roma),
Borromoni utiliza formas cóncavas y convexas
que se articulan en un muro ondulante, lo que da
como resultado un espacio interior dinámico. La
cubierta de este complejo organismo es una
cúpula ovalada sobre un área de transición de
pechinas. Los motivos del artesonado del interior
de la cúpula, octógonos, hexágonos y cruces,
disminuyen progresivamente de tamaño en
dirección a la linterna, con lo que se crea una ilusión óptica de mayor profundidad. La luz
proviene de dos puntos: de la linterna y de las ventanas situadas sobre el anillo ornamental
que remata la cornisa que da paso a la cúpula: «de este modo, la cúpula, con su brillante
blancura y su luz uniforme sin profundas sombras, parece estar suspendida sobre las
formas sólidas y compactas del edificio en las que el espectador se mueve» (Wittkower).
[Más imágenes]

Se deriva de estas definiciones que la arquitectura presenta ciertas peculiaridades que


la diferencian de las demás artes. Un de ellas es la preponderancia de los aspectos
materiales y técnicos. técnica constructiva es aquella parte de la arquitectura que se
ocupa de la correcta utilización de los materiales en función de sus cualidades y de su
naturaleza, de modo que cumplan satisfactoriamente las condiciones de solidez, aptitud y
belleza. Las tecnologías con que cuenta la arquitectura son diversas y pueden darse solas
o combinadas. Siguiendo a Alexandre Cirici, diremos que existe la arquitectura de madera,
así como la textil, la de tierra cocida, la de piedra, la de ladrillo, la metálica, la del hormigón
armado y, finalmente, la que utiliza el plástico y la fibra de vidrio, con las técnicas
inherentes a cada una de ellas. a técnica constructiva de una sociedad depende, entre
otras cosas, del nivel tecnológico que esa sociedad posea y de las necesidades que se
pretendan cubrir en cada caso y que son, obviamente, variables según las épocas y las
culturas.

En 1579, la Academia degli Olimpici de Vicenza


decidió construir un teatro y en el año 1580, el
arquitecto Andrea Palladio comenzó las obras que
terminaron en 1585 bajo la dirección de
Scamozzi. Su mayor curiosidad reside en el
escenario perspectivístico en el que se
representan cinco calles. Esta perspectiva es la
plasmación plástica de las arquitecturas ilusorias
iniciadas en el Quattrocento

El aspecto funcional es otra de las características diferenciadoras de la arquitectura. Que


una arquitectura debe servir para aquello para lo que ha sido creada es evidente y será
precisamente este aspecto funcional el que originará las múltiples tipologías de edificios
según su finalidad.

Sin embargo, la paradoja surge al comprobar que, a pesar de su funcionalidad, que nos
lleva a vivir en permanente contacto con ella, el lenguaje de la arquitectura parece ser el
más desconocido, el más lejano para la mayoría de nosotros. La mayor dificultad radica en
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sus formas no figurativas, en su abstracción. En este aspecto, el aprendizaje al que nos ha
sometido la pintura abstracta contemporánea resulta especialmente importante, por cuanto
nos ha hecho comprender el valor intrínseco de las formas desnudas de significaciones
figurativas. La arquitectura posee pues un sentido comunicativo, en el que se mezclan
factores referenciales de todo tipo: religiosos, políticos, populares, históricos, etc.

Pero aun conviniendo en que la arquitectura sea el arte de diseñar y construir edificios, en
que la preeminencia de los elementos materiales y técnicos y los valores funcionales sean
características diferenciadoras, y en que posea un lenguaje formal abstracto susceptible
de ser interpretado, no es en estos rasgos donde se halla su esencia. El elemento que
verdaderamente caracteriza el fenómeno arquitectónico, diferenciándolo de las demás
artes, es el espacio. Espacio interior que, definido por unos límites físicos —muros—,
determina un volumen, al tiempo que posibilita la función arquitectónica y el recorrido
interior del edificio. De es a posibilidad de un recorrido interior se desprende un nuevo
factor: el temporal, el del tiempo invertido en la realización del mismo.

Estas características de la arquitectura conllevan graves problemas de representación y


esto repercute, lógicamente, en el desconocimiento generalizado que se tiene de ella. Si
no puede decirse que se conoce un edificio hasta que se ha experimentado su interior y
analizado las relaciones de éste con el exterior, es evidente que nuestra experiencia
arquitectónica es reducida. Las publicaciones sobre arquitectura utilizan planos de plantas,
cortes transversales y longitudinales, dibujos de fachadas, perspectivas axonométricas,
fotografías, etc., que, si bien constituyen poderosos auxiliares y cada uno de ellos posee
reconocidos valores, resulta insuficientes para representar de manera satisfactoria el
espacio e intentar sustituir la múltiple experiencia personal del edificio. Así, la planta de un
edificio es una de las informaciones más valiosas que podemos poseer para juzgarlo
puesto que además de permitirnos conocer su forma, nos comunica datos sobre el sistema
de cubrición utilizado, pero quedan muchas incógnitas. Los cortes transversales y
longitudinales nos proporcionan informaciones parciales acerca de la distribución interior
del edificio, pero siempre de una manera fragmentaria, tal como ocurre con los dibujos de
las fachadas. Estas representaciones frontales únicamente pueden reproducir dos
magnitudes y no tienen posibilidad de representar de forma adecuada las diferentes
cualidades de los materiales, ni la diversa incidencia de la luz sobre ellos, cualidades que
fueron importantes para los arquitectos que las construyeron y que la fotografía sí tiene la
potencionalidad de recoger.

Construida en ladrillo y terracota para un


fabricante de estos materiales, la Casa Feilner
presenta algunos invariantes de las
construcciones realizadas a partir del lenguaje
clásico: simetría, repetición de elementos,
predominio de las superficies…Las
representaciones frontales que sólo reproducen
dos magnitudes, presentan inconvenientes evidentes. La imposibilidad de representar
adecuadamente los volúmenes, así como las diferentes calidades de los materiales y la
diversa incidencia de la luz sobre ellos, hace que la información que nos proporcionan
resulte parcial, insuficiente.
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Para el diseño de la planta de Sant’Ivo, Borromini recurrió,
como en otras ocasiones, a la geometría del triángulo
equilátero. En este caso superpone dos triángulos, uno de
ellos invertido, formando un hexágono regular estrellado. Las
plantas son uno de los medios de representación
arquitectónica más útiles de que disponemos. A partir de
ellas podemos juzgar el organismo arquitectónico, ya que
nos permite conocer su forma, distribución y su sistema de
cubrición.
El corte transversal de un edificio nos aporta una información
válida, aunque fragmentaria, de la distribución
interior de una construcción. En esta ilustración se
evidencia la falta de especificidad de los espacios
creados en las diversas plantas del Centre
Georges Pompidou. Ha sido necesario construir
otro edificio dentro del primer volumen estructural,
a fin de proporcionar superficie mural suficiente y
recintos adecuados para los servicios que el
edificio estaba destinado a albergar: exposiciones
artísticas, bibliotecas, centros de la
documentación, etc. En la actualidad, a pocos
años del veinticinco aniversario del edificio, se
impone una renovación de su estructura, así
como una reordenación de sus espacios.

Las perspectivas axonométricas, por su parte,


enriquecen nuestro conocimiento de la
arquitectura sujeto de estudio al darnos una visión volumétrica de la misma. Otros medios
de representación arquitectónica son las maquetas tridimensionales y el cine. Las
maquetas son útiles en cuanto que reflejan las relaciones volumétricas existentes en el
edificio, tanto en su interior como, en ocasiones, con el exterior, pero engañosas respecto
a la escala humana. El cine, por su parte, puede suplir al ojo humano y sus recorridos, con
múltiples puntos de vista, en el interior del edificio.

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La vista axonométrica brinda mayor información que
el dibujo frontal de la fachada y que los cortes
transversales o longitudinales del edificio por cuanto
añade la representación volumétrica. Mackintosh alojó
los espacios destinados a estudios en el cuerpo
principal del edificio, que queda situado tras la fachada
principal, compensándolo con otros volúmenes
posteriores dedicados a biblioteca, museo, etcétera. El
resultado final fue un plano en forma de «E»
mayúscula.
Escuela de Arte (1869-1909). Glasgow

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