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En la época de velazco, que no va más allá de la década de 1980, porque lo anterior,

incluida la presencia destacada de Mariátegui, son influencias e intentos esporádicos,


tenemos la gran preocupación política por los problemas sociales del país. Una
preocupación puesta nuevamente sobre el tapete, luego de la crisis de los años treinta, por
las movilizaciones campesinas y populares de la época y por los nuevos partidos populistas y
reformistas es que los universitarios empiezan a tomar pensamientos radicales de izquierda
así lo reconoce Julio Mejia.
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En la Universidad de San Marcos, el movimiento estudiantil asume posiciones cada vez más
radicales de izquierda y presiona por desarrollar una sociología de orientación claramente
marxista. Un proceso similar, aunque en menor medida, se desarrolla en la Universidad Católica
con el desplazamiento de los profesores extranjeros, quienes son reemplazados por nacionales. >>
(Mejia 2005:12)

Sin embargo cabe recalcar que si no fuera por el pésimo gobierno y los profesores
nacionales que planteaban ideologías radicales que posteriormente los universitarios
adoptarían como suya, la realidad en el país hubiera sido diferente.

El pensador y activista social José Carlos Mariátegui propuso un estatuto y programa


de lucha social como por ejemplo que, la explotación capitalista producto de la
propiedad privada sobre los medios de producción, afecta principalmente a las clases
trabajadoras y en forma general a toda la nación peruana así lo indica Mike González.
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No era casual, entonces, que en noviembre del año activísimo de 1928, Mariátegui fundara el
periódico Labor como expresión de un creciente movimiento obrero. Esto se adelantaba a la
formación del Congreso General de Trabajadores Peruanos (CGTP), proceso en el cual
Mariátegui tomaría un papel dirigente en mayo de 1929. Para entonces la fuerza de trabajo
consistía en 58,000 trabajadores industriales (principalmente en Lima pero también en la ciudad
sureña del Cuzco) y unos 28,000 mineros. Una tercia parte de los trabajadores estaba
sindicalizada; en las minas la construcción de los sindicatos resultó mucho más dura, ya que las
compañías mineras extranjeras despedían en seguida a cualquier trabajador que intentara formar
un sindicato. Al mismo tiempo había que reconocer que 1,5 millones de personas seguían en las
comunidades rurales e indígenas o recién migraban hacia la agricultura o las minas. >> (Gonzalez
2007:20)
La CGTP reconoce que se orienta y basa su práctica en el principio de la lucha de
clases. Además, las marchas de protesta, huelgas, plantones y otras formas de acción,
las presenciamos cotidianamente. Los trabajadores exigen mejores salarios,
cumplimiento de sus derechos conquistados históricamente, y leyes que garanticen
elementales normas de justicia social.

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En todos sus escritos Mariátegui investigaba las implicancias de esa estructura social para la
organización política. Como marxista, y conocedor de la obra de Lenin, Mariátegui reconocía el
papel central de la clase trabajadora; al mismo tiempo, insistía en que un movimiento en el Perú
reconociera la necesidad absoluta de construir un frente único de lucha capaz de incluir y
movilizar a la mayoría de los explotados en la sociedad. Su insistencia en ese aspecto es
precisamente lo que explica la originalidad e importancia de la aportación de Mariátegui al
desarrollo del marxismo latinoamericano.>>(Gonzalez 2007:20)

Mejia, Julio (2005). El desarrollo de la sociología en el Perú. Notas introductorias, Porto


Alegre, Brasil: revista sociologías pag.12.