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PINTURA

La pintura románica fue muy importante en la época ya que todos los edificios debieron estar
policromados, puesto que por sus amplias paredes y murales, eran apropiados para la
decoración pictórica.

Entre sus características generales, tenemos: Las figuras son generalmente bidimensionales y se
presentan de manera frontal de modo que no hay profundidad. El fondo es liso, por lo que la
figura centra toda la atención del artista, por lo que es figurativa. El dibujo y los colores planos
se yuxtaponen para crear intensos contrastes cromáticos. La línea es el elemento predominante,
dibujando las figuras y definiendo las zonas donde se aplicarán los colores. Mantiene la ausencia
de la perspectiva y la actitud antinaturalista de etapas anteriores. Este arte se apartará de la
imitación de la realidad para dar una imagen interpretativa, un símbolo, en el que se busca la
esencia de lo que representa. La técnica más utilizada fue la del fresco, lo que requería una cierta
preparación del muro: estucado. También se pintó sobre tabla, para poner en los altares,
utilizando como aglutinante la leche o el huevo, lo que permite trabajar con más lentitud que
con la técnica del fresco. Se emplaza en muros, bóvedas y ábsides de iglesias, aunque también
aparece sobre tabla y alguna miniatura en manuscritos.

ESCULTURA

Sus peculiares características parten de una serie de premisas fundamentales:

Su recíproca interrelación con la arquitectura, finalidad didáctica no artística; (dar a conocer a


los fieles las figuras y verdades sagradas para la iglesia y que contribuyeran así a la instrucción
religiosa), en los relieves, la diferencia de tamaño significa la importancia del personaje.
Generalmente hay falta de expresión adecuada, sin embargo, cuando la hay, es muy exagerada.
Era exenta y adosada. Su tendencia al horror vacuii (horror al vacío), generalmente se rellena
todo el espacio compositivo. Entre sus temáticas están la profana, como fauna fantástica o
representaciones de lujuria y avaricia; y la religiosa, como el Pantocrator, quien es el Cristo en
majestad con actitud de juzgar. Suele representarse rodeado de un halo en forma de almendra
llamado mandorla. Era jerárquica, puesto que la diferencia de tamaño significa la importancia
del personaje.