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POLITICAS SOCIALES Y POBREZA

Carlos E. Aramburú y María Ana Rodríguez

Se apertura este texto con la clara distinción entre la reducción porcentual de la pobreza
y la reducción de la desigualdad en la distribución. Esto se evidencia al demostrarse que
pese a la reducción de la pobreza monetaria entre los años 2004 y 2009 la desigualdad en
la distribución apenas y mostro cambios positivos. Así mismo, el contraste entre la franja
costera y la sierra y selva del país es bastante marcado, especialmente en el sector rural:
“la indigencia afecta casi exclusivamente a la población rural de la sierra y la selva”.

Otra de las cuestiones que se plantean en el texto es el divorcio entre la política económica
y la social, cuestión que explica los impactos diferenciales en la reducción de la pobreza.
El marcado se centralismo se evidencia en que el descenso de la pobreza ha sido mayor
en Lima, en la costa y en ámbitos urbanos en todas las regiones.

Para alcanzar una reforma de los programas sociales se requiere de la reorganización de


los mismos según los objetivos del Plan Nacional para la Superación de la Pobreza que
consta de 3 ejes, el primero se alcanza mediante programas habilitadores, que incluyen
educación laboral y extensión técnica dirigida especialmente a los jóvenes de áreas
rurales, el segundo se trata de programas promotores del empleo y el último se refiere a
la protección de las capacidades, especialmente de las personas más vulnerables.

Para los autores el reto de disminuir la pobreza tiene rostro rural y la meta no debería
formularse solo a nivel del promedio, sino de la disminución de esta brecha; y con
respecto a las metas sociales la prioridad debería ser dotar de servicios públicos básicos
a las poblaciones con mayores carencias. También plantean medidas que permitan mayor
eficacia y eficiencia en la lucha contra la pobreza y que a su vez da a la política social, y
en especial a la lucha contra la pobreza, la importancia que merece, articula la política
económica y la social, define una rectoría clara en lo social y permite la participación de
los Gobiernos Regionales.

Por último, hacen recomendaciones de políticas entre las que encontramos, por ejemplo,
Incrementar la inversión en programas focalizados de lucha contra la pobreza, Fijar metas
nacionales de reducción de la pobreza monetaria a la mitad y la erradicación de la pobreza
extrema y reestructurar la institucionalidad pública encargada de la Política Social.