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UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR

FACULTAD DE JURISPRUDENCIA Y CIENCIAS


SOCIALES

DEPARTAMENTO DE DERECHO PRIVADO Y


PROCESAL

CICLO II/2018

CURSO DE DERECHO PROCESAL III

TEMA DE INVESTIGACIÓN: TÍTULOS EJECUTIVOS

ESTUDIANTES CARNÉ FIRMA

Alfaro Delgado, Carlos Francisco AD12005

Echeverria Escobar, Dayana Melissa EE15005

Flores Umanzor, Ricardo Balmore FU11005

Hernández Gutierrez, Josseline Gabriela HG16031

Rodríguez Vásquez, Alejandra Margarita RV13014

DOCENTE: Lic. Napoleón Armando Domínguez Ruano

GRUPO DE CLASE: N.° 6 SUBGRUPO: N.° 4

CIUDAD UNIVERSITARIA, MARTES 7 DE AGOSTO DE 2018


ÍNDICE

INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………………. iii
OBJETIVOS…………………………………………………………………………………. iv

TÍTULO EJECUTIVO……………………………………………………………………….. 5
Generalidades. Definición de título en sentido jurídico…………………………. 5
Definición de título ejecutivo……………………………………………………….. 6
Requisitos de existencia del título ejecutivo……………………………………… 7
LOS TÍTULOS EJECUTIVOS EN LA LEGISLACIÓN SALVADOREÑA……………… 8
Los instrumentos públicos………………………………………………………….. 9
Los instrumentos privados fehacientes………………………………………….. 11
Los títulos valores; y sus cupones, en su caso………………………………… 16
Las constancias, libretas o recibos extendidos por las instituciones legalmente
autorizadas, cuando reciban depósitos de ahorro o de cualquier
clase……………………………………………….........................................................19

TÍTULOS DE EJECUCIÓN………………………………………………………………. 22
Diferencia sustancial entre títulos de ejecución y títulos ejecutivos…………. 24

CONCLUSIONES……………………………………………………………………….. xxvii
BIBLIOGRAFÍA……….………………………………………………………………… xxviii
ANEXOS……..…………………………………………………………………………... xxix
INTRODUCCION

El tema que a continuación se tratara denominado “Títulos Ejecutivos” se


desarrollara a partir de las generalidades del mismo, puntualizando una serie de
acepciones claramente de naturaleza jurídica expresadas por diversos autores,
aclarando que sobre la base de ellas debe de entenderse por Titulo Ejecutivo:
“Aquel documento auténtico que da derecho al acreedor a exigir al sujeto que
en virtud de ese mismo documento le es deudor, el pago de una deuda líquida,
de cuyo cumplimiento se halla en mora y contra el cual no puede hacerse valer
ninguna impugnación”. Otro aspecto a tratar es lo que se refiere en cuanto a los
requisitos de existencia de los Títulos Ejecutivos, así como también la clasificación
de los mismos y su respectiva regulación en el ordenamiento jurídico vigente en El
Salvador.

Finalmente se tratara de manera breve el tema de los Títulos de Ejecución, concepto


y diferencias entre estos y los Títulos Ejecutivos.

iii
OBJETIVO GENERAL

Formular un análisis de carácter procesal civil y mercantil, referido a los Títulos


Ejecutivos contenidos en el Código Procesal Civil y Mercantil Vigente y otras leyes,
con el fin de conocer y diferenciar el título ejecutivo con los títulos de ejecución.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

Elaborar un marco doctrinario- Jurídico referentes al tema de títulos ejecutivos.

Recopilar algunos ejemplos de títulos ejecutivos para un mejor entendimiento y


aplicación en la práctica.

iv
TÍTULO EJECUTIVO

GENERALIDADES. DEFINICIÓN DE TÍTULO EN SENTIDO JURÍDICO

En sentido jurídico el vocablo “título” tiene varias acepciones. Significa según


Escriche: “La causa en cuya virtud poseemos alguna cosa; y el instrumento con que
se acredita nuestro derecho”1. Y según Pallares: “Causa o razón de algún derecho,
de alguna pretensión, origen o fundamento de algún derecho, de alguna obligación,
demostración auténtica del derecho que se tiene sobre algún bien. Documento que
justifica los derechos de alguna persona sobre algo”2.

El Dr. Humberto Tomasino en su tesis doctoral3, explica que la palabra instrumento


suele confundirse con la palabra título, tomándose la una por la otra; pero en rigor
son muy diversas y significan cosas distintas, la voz instrumento deriva del verbo
latino “instruere”, instruir, porque está destinado a instruirnos o informarnos de lo que
ha pasado. En sentido propio y riguroso no se entiende por instrumento sino el
escrito en que es perpetua la memoria de un hecho, el papel o documento con que
se justifica o prueba alguna cosa, la descripción memoria o nota de lo que uno ha
dispuesto o ejecutado o de lo que ha sido convenido entre dos o más personas. Y
que el título viene a ser lo mismo que la convención o contrato o la institución,
mientras que el instrumento no es otra cosa que la prueba escrita del título. Podemos
tener, pues, un título, sin tener instrumento y, por el contrario, podemos tener un
instrumento sin tener título.

Concretando criterios, se puede decir que el término “título” tiene dos acepciones
usuales en el campo jurídico:

1. Puede servir para significar una calidad como cuando se dice: posee a título de
propietario, habita a título de arrendatario, le corresponde a título de legatario, etc., y

1
Escriche, J. (1874). Diccionario Razonado de Legislación. Madrid, Imprenta de Eduardo Cuesta.
2
Pallares, E. (1966). Diccionario de Derecho Procesal Civil. México, Editorial Porrúa.
3
Tomasino, H. (1998). El Juicio Ejecutivo en la Legislación Salvadoreña (Tesis doctoral). Universidad de El Salvador, San
Salvador, El Salvador. Pág. 14

5
2. Se toma como el documento en que consta dicha calidad, como cuando se afirma:
presento mi título de dominio, exhibo mi título de crédito.

Resulta, pues, que se tiene título cuando se goza del respaldo jurídico para hacer
efectiva una calidad, y también se tiene título cuando se posee el documento que
acredita esa calidad.

La confusión aparente viene de que puede tenerse calidad jurídica sin documento e
inversamente, se puede tener documento sin calidad jurídica. El acreedor que ha
perdido la escritura mutuaria tiene el crédito y no el documento, y a quien se pagó
oportunamente pero retuvo la escritura mutuaria, tiene el documento, más no la
calidad de acreedor.

Para alejar dudas y apartándonos de sutilezas que para el caso carecen de


importancia, en el curso de este trabajo usaremos la palabra “título” para significar el:
Documento contentivo del derecho que se invoca, tal como lo encontramos en
nuestro Código Procesal Civil y Mercantil en el Libro Tercero, Título Primero al
reglamentar el juicio ejecutivo, es decir, que su concepto abarca tanto la calidad de
acreedor como el documento que tiene la condición de hacer prueba por sí mismo.

DEFINICIÓN DE TÍTULO EJECUTIVO

Algunos tratadistas sobre esta materia, definen al “Titulo Ejecutivo” de la siguiente


manera:

CHIOVENDA, J.: Es el presupuesto o condición general de cualquiera ejecución, y,


por lo mismo, la ejecución forzosa; nulla executio sine titulo. Título ejecutivo es
siempre una declaración, pero debiendo constar siempre esta declaración (ad
solemnitatem), por escrito.4

4
Chiovenda, J. (1925) Principios de Derecho Procesal Civil, Tomo II. Madrid, Editorial Reus S. A. pág. 512

6
PALLARES: Es el que trae aparejada la ejecución judicial o sea, el que obliga al juez
a pronunciar un auto de ejecución si así lo pide la persona legitimada en el título o su
representante legal.5

VELOSO CHÁVEZ: Es una declaración solemne a que la ley otorga específicamente


la suficiencia necesaria para ser el antecedente inmediato de una ejecución.6

Es así, tomando en cuenta las definiciones anteriores, podemos intentar formular la


siguiente definición:

El Título Ejecutivo es el documento auténtico que da derecho al acreedor a exigir al


sujeto que en virtud de ese mismo documento le es deudor, el pago de una deuda
líquida, de cuyo cumplimiento se halla en mora y contra el cual no puede hacerse
valer ninguna impugnación.7

REQUISITOS DE EXISTENCIA DEL TÍTULO EJECUTIVO

Chiovenda8 distingue entre requisitos sustanciales y requisitos formales; los primeros


se refieren al título como declaración de voluntad y los segundos al título como
documento, así:

Requisitos Sustanciales: Requisitos Formales:

a) Definitiva: Es decir, no sujeta a a) Documento suscrito por las personas


impugnaciones que tienen eficacia de que exige la ley, del cual resulta la
suspender la ejecución; declaración ejecutiva;
b) Completa: Es decir, líquida. Si la b) Dicho documento requiere ciertas
prestación debida consiste en cosas garantías de autenticidad; y

5
Pallares, E. Obra citada.
6
Veloso Chávez, R. (2001) Manual del Juicio Ejecutivo. Chile, Editorial Nascimiento. Pág. 12
7
Fernández, J. (2005). La letra de cambio y el cheque como títulos ejecutivos (Tesis de pregrado). Universidad de El Salvador,
El Salvador. Pág. 5
8
Chiovenda, J. Obra citada. Pág. 520

7
diferentes de una cantidad de dinero, la c) Su expedición debe serlo en forma
liquidación consiste en la precisa ejecutiva.
determinación si se trata de prestaciones
de hacer o no hacer, o de cosas no
fungibles; y en la designación por
número, calidad, peso, medida si se trata
de cosas fungibles;
c) Incondicionada: Cuando no está
sometida a limitaciones de ninguna
clase, ni a término ni a condición para su
ejecución.

LOS TÍTULOS EJECUTIVOS EN LA LEGISLACIÓN SALVADOREÑA

En la legislación salvadoreña, los instrumentos que traen aparejada ejecución se


encuentran señalados en el Libro Tercero: Procesos Especiales, Título Primero: El
Proceso Ejecutivo, Art. 457 del CPrCM, que nos dice:

“Son títulos ejecutivos, que permiten iniciar el proceso regulado en este


capítulo, los siguientes:

1°. Los instrumentos públicos;

2°. Los instrumentos privados fehacientes;

3°. Los títulos valores; y sus cupones en su caso;

4°. Las constancias, libretas o recibos extendidos por las instituciones


legalmente autorizadas, cuando reciban depósitos de ahorro o de cualquier
otra clase;

5°. Las acciones que tengan derecho a ser amortizadas, total o parcialmente,
por las sumas que hayan de amortizarse a cuenta del capital que incorporen;

8
6°. Las pólizas de seguro y de reaseguro, siempre que se acompañe la
documentación que demuestre que el reclamante está al día en sus pagos y
que el evento asegurado se ha realizado, así como la cuantía de los daños. Las
pólizas de fianza y reafianzamiento, siempre que se acompañe de la
documentación que demuestre que la obligación principal se ha vuelto
exigible;

7°. Los instrumentos públicos emanados de país extranjero, cuando se hubiere


llenado las formalidades requeridas para hacer fe en El Salvador; y

8°. Los demás documentos que, por disposición de ley, tengan reconocido este
carácter”

Pero para efectos de éste trabajo, solo estudiaremos del Ord. 1° al 4°

LOS INSTRUMENTOS PÚBLICOS:

Es imperante la necesidad de analizar lo que se entiende doctrinariamente por


instrumento público, y para algunos tratadistas se define como:

Para Salvat Raymundo es el otorgado con las formalidades que la ley establece, en
presencia de un oficial público a quien la ley le confiere la facultad de autorizarlo.9

Para Spota Alberto, tiene por principal nota característica que ha sido otorgado ante
un órgano estatal (agente administrativo o funcionario) que posee atribución por la
ley para darle autenticidad, es decir, para conferirle los efectos propios de la fe
pública en lo que atañe a las circunstancias de haberse formulado la declaración de
voluntad y realizado los hechos jurídicos cumplidos por el mismo, o que ante él
sucedieron.10

Frente a la posición adoptada por el maestro Alberto G. Spota, aparece la crítica que
le hace Luis María Boffi Boggero, quien señala que esta definición no es correcta

9
Salvat, Raymundo (1954). Tratado de Derecho Civil Argentino. Parte General. 10ª Edición, Editorial TEA, Buenos Aires,
Argentina. Pág. 38
10
Spota, Alberto (1964). Derecho Civil, tomo III. Segunda edición, Editorial Depalma, Buenos Aires, Argentina. Pág. 33

9
cuando dice que la principal nota característica es haber sido otorgado ante un
órgano estatal (agente administrativo o funcionario) porque en los casos de dichos
incisos no hay tal intervención, sin embargo, Spota reconoce tales excepciones y
reconoce que la ley los asimila a esos efectos a los funcionarios públicos. 11

Pero existe una distinción doctrinaria entre el documento y el instrumento. El primero


es el género; el segundo es la especie. El documento puede constar por escrito o,
gráficamente, como un contrato o un plano, siendo indiferente la forma en que se
extendió. En cambio el instrumento es siempre un documento escrito que contiene
una manifestación o acto que surte efectos jurídicos. Podemos decir entonces que
todo documento es instrumento pero no todo instrumento es documento.12

De lo anterior, se puede decir que el Instrumento Público es: Es el autorizado con las
solemnidades exigidas por la ley, por un funcionario competente tanto en razón de la
materia como en razón del territorio, y firmado por todos los intervinientes, tal y como
lo establece el Art. 1570 del CC: “Instrumento público o auténtico es el autorizado
con las solemnidades legales por el competente funcionario.

Otorgado ante Notario o Juez cartulario e incorporado en un protocolo o registro


público, se llama escritura pública” en relación al Art. 331 del CPrCM: “Instrumentos
Públicos son los expedidos por notario, que da fe, y por autoridad o funcionario
público en el ejercicio de su función”

En cuanto a su valor probatorio el Art. 341 en su Inc. 1° del CPrCM nos manifiesta:
“Los Instrumentos Públicos constituirán prueba fehaciente de los hechos, actos o
estado de cosas que documenten; de la fecha y personas que intervienen en el
mismo, así como del fedatario o funcionario que lo expide”

11
Boffi Boggero, Luis (1962). Instrumento Público. Editorial Abeledo-Perrot, Buenos Aires, Argentina. Pág. 122
12
Cañón Ramírez, Pedro Alejo. Práctica de la prueba judicial, Medios de Prueba, Pág. 245.

10
LOS INSTRUMENTOS PRIVADOS FEHACIENTES:

Es todo escrito que deja constancia de un hecho, otorgado por particulares sin la
intervención de algún funcionario público, donde solo bastará la firma de las partes y
la justificación de una o varias obligaciones o su extinción. El Art. 332 del CPrCM lo
define de la siguiente manera: “Instrumentos Privados son aquellos cuya autoría es
atribuida a los particulares.

También se considerarán Instrumentos Privados los expedidos en los que no se han


cumplido las formalidades que la ley prevé para los Instrumentos Públicos”

Dicho en otras palabras, los instrumentos privados fehacientes también constituyen


título ejecutivo, siempre que de los mismos resulte obligación de pago, exigible,
líquida o liquidable, o cuando estén referidos a deudas genéricas u obligaciones de
hacer, entendiendo como deudas genéricas a aquellas cuyo objeto no está
determinado individualmente, sino tan solo por sus características generales, en el
caso de que la cosa objeto de la obligación o deuda se pierda por fuerza mayor antes
del cumplimiento de la obligación; en otras palabras hablamos de deuda genérica
cuando el deudor está obligado a entregar no un bien determinado, sino cualquiera.

Algunos ejemplos sencillos podrían ser: cien kilos de trigo, quinientas yardas de tela.
Tratándose de obligaciones genéricas éstas no se extinguen por perecimiento del
objeto, el deudor continúa obligado, es decir que la obligación genérica versará
generalmente sobre cosas fungibles, y por ello, es posible pedir el cumplimiento de la
obligación en vía de ejecución a expensas del deudor.

En ese sentido, la ley no establece directamente las formas que ha de llenar el


Instrumento Privado y por ello no existe ningún precepto en el CC o en el CPrCM en
que se exija imperativamente la firma de la persona de quien emana; pero
analizando algunos preceptos del citado Código concluye que su existencia es
esencial para el documento, para ello tenemos el:

Art. 1573 del CC: “El Instrumento Privado, reconocido judicialmente por la parte a
quien se opone, o que se ha mandado tener por reconocido en los casos y con los

11
requisitos prevenidos por ley, tiene el valor de Escritura Pública respecto de los que
aparecen o se reputan haberlo suscrito, y de las personas a quienes se han
transferido las obligaciones y derechos de éstos”

Art. 1574 del CC: “La fecha de un instrumento privado no se cuenta respecto de
terceros sino desde el fallecimiento de alguno de los que lo han firmado, o desde el
día en que ha sido copiado en un registro público, o en que conste haberse
presentado en juicio, o en que haya tomado razón de él o le haya inventariado un
funcionario competente, en el carácter de tal”

Art. 1575 del CC: “Los asientos, registros y papeles domésticos únicamente hacen fe
contra el que los ha escrito o firmado, pero sólo en aquello que aparezca con toda
claridad, y con tal que el que quiera aprovecharse de ellos no los rechace en la parte
que le fuere desfavorable”

Art. 1576 del CC: “La nota escrita o firmada por el acreedor a continuación, al
margen o al dorso de una escritura que siempre ha estado en su poder, hace fe en
todo lo favorable al deudor.

Lo mismo se extenderá a la nota escrita o firmada por el acreedor, a continuación, al


margen o al dorso del duplicado de una escritura, encontrándose dicho duplicado en
poder del deudor.

Pero el deudor que quisiere aprovecharse de lo que en la nota le favorezca, deberá


aceptar también lo que en ella le fuere desfavorable”

Ahora bien, si se pretende volver Fehaciente un documento privado de obligación,


existen tres vías que son:

1. POR VÍA NOTARIAL: La Ley de Notariado en su Art. 52 nos dice: “Cualquiera


persona puede comparecer ante notario para dar valor de instrumento público
a los documentos privados de obligación, de descargo o de cualquier otra
clase que hubiere otorgado. El Notario levantará, a continuación del
instrumento que se le presente o en hoja separada, un acta con las
formalidades de los instrumentos públicos, en la que identificará el documento

12
con expresión de las cláusulas esenciales del mismo, tales como las que
tratan de cantidades, plazos e intereses y en la que dará fe de que la firma
puesta al pie del mismo es de la persona que lo suscribió a su presencia o que
la reconoce ante él, si hubiese sido puesta antes, o de que reconoce la
obligación o contenido de dicho documento, si éste estuviere suscrito por otra
persona a ruego del compareciente.
Los documentos privados reconocidos de conformidad con este Art., harán fe,
pero su fecha no se contará respecto de terceros sino desde que se otorgó el
acta de conformidad con el Art. 1574 CC y cuando fueren documentos de
obligación, tendrán fuerza ejecutiva”
En relación al Art. Art. 1574 del CC: “La fecha de un instrumento privado no
se cuenta respecto de terceros sino desde el fallecimiento de alguno de los
que lo han firmado, o desde el día en que ha sido copiado en un registro
público, o en que conste haberse presentado en juicio, o en que haya tomado
razón de él o le haya inventariado un funcionario competente, en el carácter
de tal”
Cuando el Art. 52 de la Ley de Notariado, hace mención de “Acta”, debemos
entender que se refiere a lo que dice el Art. 50 del mismo: “El notario levantará
actas de los hechos que presencie o que personalmente ejecute o compruebe,
cuando interponga sus oficios por disposición de la ley o a requerimiento de
los interesados.
Las actas notariales se referirán exclusivamente a hechos que por su índole
no puedan calificarse como contratos; no se asentarán en el protocolo y
cuando se refieran a actuaciones que la ley encomienda al notario, tendrán el
valor de instrumento público. En los demás casos, tendrán el valor que las
leyes determinen.
Se extenderá acta notarial cuando la ley lo exija o permita, por ejemplo: del
protesto de cheques y letras de cambio, de la sustitución de poderes y de las
cancelaciones de hipotecas.

13
En relación al Art. 51 del mismo: “El acta notarial se otorgará con las
formalidades establecidas para los instrumentos públicos, en lo que fueren
aplicables. Además, se hará en ella relación circunstanciada de su objeto, de
lo que los interesados expongan y, en caso de que el acta se escribiese en
varias hojas, del número de hojas de que se compone, cada una de las cuales
llevará la firma y sello del Notario. Si alguno interviniere en representación de
otra persona, se aplicará lo dispuesto en el Art. 35”

2. POR CITACIÓN A RECONOCIMIENTO DEL DOCUMENTO PRIVADO: Para


efectos del reconocimiento judicial de un Instrumento Privado, podrá resultar
necesaria las diligencias preliminares, que menciona el Art. 255 del CPrCM
que nos dice: “Con el fin de preparar el proceso, el futuro demandante o quien
con fundamento prevea que será demandado podrá pedir la práctica de
diligencias necesarias para la presentación de la demanda, para la
preparación de la defensa o para el eficaz desarrollo del procedimiento” en
relación al Art. 256 del CPrCM: que nos dice: “Sin perjuicio de las que
específicamente puedan prever las leyes especiales materiales o procesales,
las diligencias preliminares podrán tener por objeto:
9° La citación a reconocimiento del documento privado, por aquél a quien se le
atribuya autoría o firma, bajo apercibimiento de tenérselo por reconocido”
Y en caso de producirse el reconocimiento expreso o tácito por parte del
obligado o su representante, se habrá configurado el Título Ejecutivo y podrá
reclamarse el cobro del crédito a través del Proceso Ejecutivo.

3. PROMOVIENDO UN JUICIO DE DILIGENCIAS DE FIRMAS Y


OBLIGACIONES.

En cuanto al valor probatorio del Instrumento Privado, el Art. 341 Inc. 2° del CPrCM
nos manifiesta: “Los Instrumentos Privados hacen prueba plena de su contenido y
otorgantes, si no ha sido impugnada su autenticidad o ésta ha quedado demostrada.

14
Si no quedó demostrada tras la impugnación, los instrumentos se valorarán conforme
a las reglas de la sana crítica”

Dicho todo lo anterior, podemos mencionar algunos ejemplos de Instrumentos


Privados: Los contratos privados, pagarés, letras de cambio, cheques, memorándum
bancarios, recibos y demás finiquitos, facturas mercantiles o civiles, cartas misivas y
de contestación, telegramas.

También cabe mencionar que en todo contrato bilateral hay una condición resolutoria
y que esta se realiza cuando una de las partes incumple sus obligaciones; en cuyo
caso el interesado puede pedir la resolución del contrato o reclamar su ejecución por
lo que en este orden de ideas el arrendante, podría ante el incumplimiento del pago
de la renta, acudir al Órgano Jurisdiccional y solicitar la ejecución de esa parte del
contrato.

Por otro lado podemos mencionar que, el Art. 1954 del Código Civil Salvadoreño que
nos dice: “El mutuo o préstamo de consumo es un contrato en que una de las partes
entrega a la otra cierta cantidad de cosas fungibles con cargo de restituir otras tantas
del mismo género y calidad”

Casi siempre al mutuo le sigue accesoriamente las cauciones o garantías,


comúnmente llamadas fianza (personal), la hipoteca y la prenda. En el mutuo se
puede establecer plazo e intereses si así se desea, el interés puede ser estipulado
en dinero o cosas fungibles; y en caso que se estipulan intereses sin especificar
cuota, se deberá pagar el interés legal. Como se sabe el mutuo es uno de los
contratos que tiene fuerza ejecutiva, y puede pedirse el pago judicialmente, siempre
y cuando el deudor se ha constituido en mora, por lo que el acreedor pide el pago por
medio de un Proceso Ejecutivo.13

13
Cervantes Ahumada, Raúl, Títulos y Operaciones de Crédito, Tomo I, 4º Edición, Editorial Herrero, S.A., México, D.F., 1964,
pág. 1.

15
LOS TÍTULOS VALORES; Y SUS CUPONES, EN SU CASO:

Se trata en esencia de instrumentos privados suscritos por el obligado, pero con


características especiales derivadas de la regulación sustantiva, que dan origen al
denominado juicio ejecutivo cambiario (o mercantil).

Las diferencias esenciales del proceso ejecutivo cambiario (o mercantil) respecto del
ejecutivo común, se concretan en la preparación o características del título y en las
defensas admisibles. Los caracteres distintivos de estos títulos, son la literalidad,
autonomía y abstracción, y se proyectan en el plano procesal determinando la
limitación de las defensas o motivos de oposición.

La teoría respecto a lo establecido por el ordinal 3° del Art. antes mencionado, dice:
En la historia moderna de la vida jurídica comercial, uno de los fenómenos de mayor
importancia es el nacimiento y desarrollo de esta categoría de cosas mercantiles que
son los títulos valores; puede decirse que en la actualidad un gran porcentaje de la
riqueza comercial se representa y maneja por medio de tales títulos.

Sin embargo se debe saber que el surgimiento de estos no fue meditado por los
juristas, sino que su desarrollo se ha venido desenvolviendo en la práctica comercial
que ha producido las diversas especies de títulos (letras de cambio, cheque, pagaré,
certificado de depósito, etc.), para llenar una necesidad comercial típica.14

De acuerdo con lo previsto en el El Art. 623 del Código de Comercio nos da una
pequeña definición de lo que es “Título Valor” y nos dice: “Son títulos valores los
documentos necesarios para hacer valer el derecho literal y autónomo que en ellos
se consigna” es decir; el Derecho que deriva del Título Valor se encuentra adherido
al título, sin el cual este derecho no puede circular, por eso la incorporación del
derecho al documento hace más fácil y segura la circulación de los derechos.

Cuando se hace referencia al derecho literal autónomo que en ellos se incorpora,


puede ser de contenido crediticio, corporativo o de participación y de tradición o
representativo de mercancías. En cuanto al primero de los aspectos señalados,

14
Código de Comercio, Decreto número 671 Editorial jurídica salvadoreña, 5º edición, 1995, Pág. 125.

16
corresponderá distinguir según se trate de un cheque, letra de cambio o pagaré,
siguiéndose las reglas previstas en el Código de Comercio, que pueden hacer
necesario el protesto para conservar las acciones cambiarias respectivas.

Clasificación de los títulos valores:

Con la finalidad de facilitar el estudio y compresión de los títulos valores, en este


estudio, se clasificarán de la siguiente manera:

A. Por la forma de creación de los títulos son singulares o en serie: Los


singulares son creados uno sólo en cada acto de creación, como la letra de cambio,
cheque, etc., y los de seriales llamados títulos en masa, son los que se crean en
serie, como las acciones y las obligaciones de las sociedades anónimas. O sea,
cuando varios títulos derivan de una misma operación y son destinados a pluralidad
de adquirentes, a los que investirán de iguales derechos. Los bonos u obligaciones
negociables constituyen el caso típico de títulos valores emitidos en serie.15

B. Por el sujeto que los crea, los títulos son públicos o privados: Los públicos
son los suscritos por autoridades judiciales o administrativos, como bonos del Estado
y los privados corresponden a los suscritos entre personas naturales o jurídicas, los
más comunes son la letra de cambio, el pagaré, el cheque, hay otros no comunes
como los certificados de depósitos de participación

C. Por el objeto del derecho incorporado, los títulos valores son personales,
reales y obligacionales: Los personales también llamados corporativos, son
aquellos cuyo objeto principal no es un derecho de crédito, sino la facultad de atribuir
a su tenedor una calidad personal de miembros de una corporación. El titulo típico de
esta clase es la acción de la sociedad anónima, cuya función principal consiste en
atribuir a su titular la calidad de socio o miembro de la entidad colectiva.

Los reales son los que confieren al poseedor legítimo un derecho real sobre una
cosa. Estos títulos también reciben el nombre de títulos representativos de
mercancías, para indicar que las cosas a las cuales se refieren se encuentran

15
Cervantes Ahumada, Raúl, Ob. Cit. Pág. 5.

17
incorporadas en los títulos. Estos no representan moneda sino mercancías, para
documentar la circulación y el transporte de las mismas, permiten la negociación de
las mercancías y su circulación sin que sea necesario el desplazamiento material de
ellas, pues la posesión del título equivale a la posición de las mercancías. Ejemplo de
este tipo de título valor es el certificado de depósito que expiden los almacenes
generales de depósito por las mercancías a ellos confiadas.

Y los obligacionales o títulos valores propiamente dichos son aquellos cuyo objeto
principal es un derecho de crédito y en consecuencia, atribuyen a su titular acción
para exigir el pago de las obligaciones a cargo de los suscriptores, el titulo clásico
obligacional es la letra de cambio.

E. Por los efectos de la causa en la vida de los títulos, estos pueden agruparse
en causales y abstractos: En los causales, la causa está deliberadamente
expresada en el documento y no se separa de él para ningún propósito, y en los
abstractos, la causa es desvinculada del título, aunque esté indicada en él, no tiene
ninguna relevancia ulterior en la vida de éste.

F. Por su forma de circulación, los títulos valores se dividen en nominativos, a


la orden y al portador. Es la clasificación que lleva a cabo la propia ley. En los
nominativos o directos son aquellos que señalan como titular a una persona
determinada. Para la trasmisión del título es necesario que se cumplan las reglas de
cesión de créditos. Circulan cambiariamente por cualquier motivo de trasmisión
incluso el endoso que conste en su texto y se anote en el registro que el emisor lleva,
y son los que han sido redactados a favor de determinada persona, la trasmisión
puede hacerse por compra, venta, donación, herencias, adjudicaciones, sentencia
judicial, pero esto no basta pues siempre hay que hacer la inscripción en los libros
registrados del deudor o emisor pues solo se reconoce como tenedor legitimo al que
figure en el documento.

En los de orden, son los que señalan como beneficiario a una persona determinada o
cualquier otra que ésta indique. La trasmisión de los títulos a la orden se verifica por
medio del endoso y por la entrega del documento. Este puede ser objeto de

18
negociación por medio distinto al endoso. Este circula cambiariamente solo por
endoso simple, siempre son expedidos a persona determinada.

En los de portador, son aquellos que designan como titular al portador o aquellos en
que la falta de designación implica atribución al portador. El que no indica titular
alguno, por lo que su simple posesión permite a su tenedor el ejercicio del derecho
incorporado al título. Este tipo de títulos puede transmitirse por la simple tradición del
documento ya que no se indica nombre de un poseedor determinado.

G. Por la naturaleza de los derechos incorporados, los títulos valores crediticios


incorporan un simple derecho de crédito, que permiten tener una prestación de
dinero, entre los cuales se puede mencionar: el cheque, letra de cambio y el pagaré.

LAS CONSTANCIAS, LIBRETAS O RECIBOS EXTENDIDOS POR LAS


INSTITUCIONES LEGALMENTE AUTORIZADAS, CUANDO RECIBAN
DEPÓSITOS DE AHORRO O DE CUALQUIER CLASE:

Cuando se reciba depósitos de ahorro o de cualquier otra clase, debe tomarse en


consideración lo dispuesto en el Art. 1207 Código de Comercio el cual nos dice que:

“El depósito en cuenta de ahorro se comprobará con las anotaciones que el banco
haga en la libreta que deberá proporcionar gratuitamente a los ahorrantes.

La libreta deberá ser autorizada con la firma de un oficial del banco y con el sello de
la institución; llevará impreso un extracto de las disposiciones legales pertinentes y
de las condiciones especiales del contrato. Además, contendrá la firma del ahorrante
o su impresión digital.

La libreta legalmente expedida es intransferible y constituirá título ejecutivo contra el


banco a favor del portador legítimo, sin necesidad de reconocimiento de firma ni más
requisito previo, que un requerimiento judicial de pago, por el saldo que arroje la
cuenta”

19
Los Art. 55 y 56 literal “e” de la Ley de Bancos y Financieras establecen
sucesivamente que cada banco deberá elaborar normas que regulen lo relacionado a
los depósitos a la vista, a plazo, en cuentas de ahorro, etc.

Dichas normas deberán ser aprobadas por el Banco Central de Reserva en lo


referente a la transferencia o negociabilidad y al plazo; y deberán ser de
conocimiento público en relación a los plazos, interés, capitalización de intereses,
recargos, comisiones y otras condiciones que impliquen beneficios o costos
significativos para los usuarios y por otro lado el literal e) del Art. 56 de la ley antes
mencionada establece que para la realización de las normas que habla el artículo
anterior los bancos deberán de tomar en cuenta que las cantidades depositadas en
cuenta de ahorro no tendrán límite y devengarán intereses desde la fecha de su
entrega.

El tipo de interés será fijado y publicado por la institución de que se trate y que podrá
elevarse en cualquier tiempo de acuerdo con esta Ley, pero que no podrá
disminuirse sino es mediante aviso publicado con un mínimo de ocho días de
anticipación a su vigencia.

En este último caso, los ahorrantes podrán retirar sus depósitos sin previo aviso; las
publicaciones a que se refiere este literal deberán realizarse por una sola vez en dos
diarios de circulación nacional.

En este proceso la ley no exige que el juez compruebe por medio de inspección
personal si los documentos presentados confrontan con los del Banco.

Las acciones que tengan derecho a ser amortizadas, total o parcialmente, por las
sumas que hayan de amortizarse a cuenta del capital que incorporen. El Art. 50 Inc.
5º de la citada Ley de Procedimientos Mercantiles regulaba las condiciones en las
cuales las acciones con derecho a ser amortizadas tendrían fuerza ejecutiva, sin
embargo esos requisitos no se reiteraron en la nueva regulación procesal. De
conformidad con lo anterior, el ordinal en estudio se refiere a las acciones que tengan
derecho de ser amortizadas; pues tal situación guarda relación estrecha con lo que
se llama Disminución de Capital en las sociedades de capital. Un ejemplo sería si

20
una sociedad de capital nota que una parte del capital no representa más que un
patrimonio inactivo por carecer de posibilidades de invertirlo, dicha sociedad puede
acordar una disminución de capital a fin de adaptarlo al valor real del patrimonio,
haciendo así posible el reparto de beneficios.

La disminución de capital de la que se habla en el párrafo anterior puede hacerse de


dos maneras y son las siguientes: a) disminución del número de acciones, operación
que se realiza o puede realizarse de dos maneras diferentes: 1) amortización; ó 2)
amortización con emisión de certificados de goce y b) disminución del valor nominal
de la acciones existentes.16

16
Mesquita, Mario Ernesto (1974). El Juicio Ejecutivo en materia Mercantil (Tesis de grado), Universidad de El Salvador, San
Salvador, El Salvador, 1974. Pág. 122

21
TITULOS DE EJECUCION

La expresión títulos ejecutivos, designa una serie de documentos mercantiles


distintos, pero con una característica común: contienen la declaración unilateral de
una persona que se obliga a realizar una prestación determinada a favor de otra
identificada por la tenencia legítima del documento. Desde el punto de vista
comercial los mecanismos previstos para el desarrollo del tráfico patrimonial se
encuentran lentos y burocráticos. La circulación de los derechos exige la notificación
de transferencia al deudor. El derecho común introduce un elemento de inseguridad,
ya que al consignarse y apoyarse una operación, en la notación subjetiva pierden
solidez, determinadas garantías accesorias.

Por otra parte el ejercicio de los derechos se realiza con procedimientos judiciales
complejos, dificultosos y lentos. Estos inconvenientes son los que dan lugar a la
aparición de los títulos ejecutivos. La clave de su operatividad descansa en la
incorporación de los derechos a un soporte documental que delimita sus
características y permite trasmitir, el derecho incorporado mediante la simple
circulación del documento. De esta forma se produce una relación entre el titulo
(cosa corporal) y el derecho que refleja (cosa incorporal). El poseedor del documento
está legitimado para ejercitar el derecho incorporado. Además como el titulo refleja el
contenido del derecho documental, la actividad probatoria necesaria para su ejercicio
se simplifica bastante, reduciéndose a la presentación del título. Los procedimientos
declarativos ordinarios se sustituyen por los procesos ejecutivos por ser más rápidos.

Se denomina como Titulo Ejecutivo, el documento que por sí solo, basta para
obtener en el juicio correspondiente la ejecución de una obligación. En términos
forenses se los denomina títulos que traen aparejada ejecución y que son
sustancialmente conocidos en doctrina, tales como los instrumentos públicos
presentados en forma; los instrumentos privados suscritos por el obligado,
reconocidos judicialmente o cuya firma esté certificada por Notario con intervención
del obligado y registrada la certificación en el protocolo; la confesión de deuda líquida
y exigible prestada ante el juez competente para conocer en la ejecución; la cuenta
aprobada o reconocida como consecuencia de una diligencia preparatoria de la vía

22
ejecutiva; la letra de cambio, factura conformada, vale o pagaré, el cheque y la
constancia del saldo deudor de cuenta corriente bancaria, siempre que se hayan
cumplido determinados requisitos, principalmente el protesto, etc.

Las sentencias firmes son de ejecución, así como las transacciones hechas entre las
partes de un litigio, después que hayan sido debidamente homologadas, las multas
procesales y el cobro de honorarios en concepto de costas. De acuerdo a esta
definición se hace referencia a los títulos ejecutivos extrajudiciales, que son aquellos
a los que la ley asigna efectos equivalentes a los de una sentencia de condena,
regulando a su respecto un procedimiento autónomo, aunque sustancialmente
análogo al que rige en materia de ejecución de sentencias. Lo anterior es en cuanto
a que existen dos clases de títulos ejecutivos a saber, los judiciales y los
extrajudiciales, en cuanto extrajudiciales encontramos: los convencionales y los
administrativos. A nivel doctrinario, en la primera categoría se incluye a determinados
documentos que comprueban el reconocimiento, por parte del deudor, de una
obligación cierta y exigible y que, en razón de las formalidades de que se hallan
rodeados, cuentan con una presunción favorable respecto de la legitimidad del
derecho del acreedor (instrumentos públicos o privados reconocidos, letras de
cambio, pagarés, cheques, etc.). En cambio constituyen títulos ejecutivos
administrativos ciertas constancias y certificaciones expedidas por la administración,
de las cuales surge la existencia de una deuda exigible y cuyo cobro por la vía
ejecutiva obedece a la necesidad de simplificar los procedimientos tendientes a la
más expedita recaudación de la renta pública.

Existen también los ya mencionados Títulos Ejecutivos Judiciales (llamados también


títulos ejecutorios) los que se hallan representados por una sentencia que ha
declarado la legitimidad del derecho del acreedor, y que por su certeza supera a la
de los títulos ejecutivos extrajudiciales. Y es tal circunstancia la que incide, como se
destacará más adelante, en la índole de las defensas que el deudor puede oponer,
en el proceso de conocimiento posterior, a la ejecución. En efecto mientras que el
proceso de conocimiento posterior a la ejecución de sentencia, sólo puede fundarse
en hechos sobrevivientes al pronunciamiento de aquélla, por cuanto los anteriores se

23
hallan a cubierto de toda discusión como consecuencia de la cosa juzgada, en el
proceso de conocimiento posterior al juicio ejecutivo el deudor puede invocar,
cualquier hecho que acredite la inexistencia o la extinción del derecho del acreedor
de un título que traiga aparejada ejecución se demande, en ese sentido se debe
entender lo siguiente: "por obligación exigible de dar cantidades líquidas de dinero o
fácilmente liquidables". Por consiguiente, la condición inexcusable de este tipo de
proceso la existencia de un título ejecutivo, los requisitos intrínsecos de admisibilidad
de la pretensión que en él se hacen valer, deben determinarse con arreglo a las
constancias del título respectivo y a los presupuestos que condicionan su fuerza
ejecutiva.

DIFERENCIA SUSTANCIAL ENTRE TÍTULOS DE EJECUCIÓN Y LOS TÍTULOS


EJECUTIVOS

En algunos sistemas legales tienen un mismo significado, pero al ser el proceso


ejecutivo establecido como un proceso especial diverso del trámite previsto para la
ejecución forzosa, se entiende que los títulos ejecutivos, previstos en el Art. 457
CPrCM, dan lugar al proceso ejecutivo y los títulos de ejecución, previstos en los
Arts. 554 y 555 de este mismo código, darán lugar a la ejecución forzosa. Y es en tal
sentido que el capítulo segundo del Código Procesal Civil y Mercantil se refiere a los
títulos de ejecución, haciendo también distinción entre títulos nacionales y
extranjeros.

Es en virtud del precepto nulla executio sine titulo (sin título no puede promoverse la
ejecución), que el título constituye un presupuesto de la ejecución forzosa, y en
consecuencia sólo la ley puede determinar qué documentos tienen esa calidad y que
el núcleo conceptual constituye la obligación, misma que debe estar contenida en los
documentos previstos en la ley para tal efecto. El Art. 554 CPrCM, nos dice: “Para
que la ejecución forzosa tenga lugar, a fin de garantizar el resultado de un proceso,
dar efectividad a la protección jurisdiccional otorgada en el proceso declarativo, se
necesita un título que la lleve aparejada.

Son títulos de ejecución:

24
1º. Las sentencias judiciales firmes.

2º. Los laudos arbitrales firmes.

3º. Los acuerdos y transacciones judiciales aprobados y homologados por el juez o


tribunal.

4º. Las multas procesales.

5º. Las planillas de costas judiciales, visadas por el juez respectivo, contra la parte
que las ha causado, y también contra la contraria, si se presentaren en unión de la
sentencia ejecutoriada que la condena al pago.

6º. Cualesquiera otras resoluciones judiciales que conforme al Código u otras leyes,
lleven aparejada ejecución”

Sentencia Como Título de Ejecución, debe tratarse de una sentencia firme, es decir,
que haya pasado en autoridad de cosa juzgada, puesto que no admiten ejecución las
sentencias declarativas y constitutivas (Art. 559 C.P.C.M.), ya que en esos casos la
eficacia de la tutela jurisdiccional se obtiene con la sentencia, sin necesidad de
ulterior actividad coactiva sobre la parte vencida. Se entiende por sentencia a aquel
“Acto judicial que resuelve heterocompositivamente el litigio ya procesado, mediante
la aceptación que el juez hace de alguna de las encontradas posiciones mantenidas
por los antagonistas luego de evaluar los medios confirmatorios de las afirmaciones
efectuadas por el actor y de la aplicación particularizada al caso de una norma
jurídica que preexiste en abstracto, con carácter general”; ahora bien, debe hacerse
notar la diferencia que existe entre el cumplimiento de la sentencia y la acción
ejecutiva basada en ejecutoria, puesto que esta estriba en que con la ejecutoria se
puede entablar la ejecución forzosa ante cualquier juez, reclamando lo que está en la
ejecutoria. Es en la medida que la ejecución de sentencias se realiza mediante el
proceso de ejecución forzosa, que se comprende la ejecución de títulos judiciales
(sentencias y actos equiparados). El Art. 554 ord. 1º C.P.C.M. se refiere a las
sentencias judiciales firmes, en concreto a las dictadas en cualquier proceso
declarativo, al igual que en un proceso especial, siempre que se encuentren firmes.

25
Desde una perspectiva técnica, la interpretación de la norma puede plantear dudas
en relación con algunas resoluciones judiciales, a fin de establecer si constituyen
títulos de ejecución comprendidos en el ord. 1º del Art. 554. En ese sentido se hace
referencia a las resoluciones dictadas en el proceso ejecutivo y en los procesos
monitorios, no existiendo ningún inconveniente para ejecutar la sentencia dictada en
el proceso ejecutivo, ya sea por falta de oposición del demandado (Art. 465
C.P.C.M.) o la que desestime la oposición (Art. 468 C.P.C.M.)

En cuanto al proceso monitorio, la ejecución del mandato de pago o de cumplimiento


de la obligación está prevista expresamente en los arts. 493 y 495 C.P.C.M., y aún si
se entendiera que esas resoluciones no ingresan en la previsión del ord. 1º del Art.
554, estarían comprendidas en la referencia final del Art. 554 de dicho código, en
cuanto que estipula que son títulos de ejecución “cualesquiera otras resoluciones
judiciales que conforme a este Código u otras leyes, lleven aparejada la ejecución”.
Además, se hace necesario mencionar la posibilidad de ejecutar las providencias
cautelares, con arreglo a lo previsto en el Art. 454 C.P.C.M.; solución que procura
asegurar la eficacia de la tutela cautelar: En conclusión, las sentencias, para ser
ejecutables, deben contener una condena, quedando excluidas del régimen de
ejecución forzosa las sentencias de mera declaración, así como las sentencias
constitutivas, sin perjuicio de que sean inscritas o anotadas en Registros Públicos
cuando por su contenido lo requieran (Art. 571 C.P.C.M.).

26
CONCLUSIONES

Es necesario terminar de comprender y concluir de como la legislación salvadoreña,


regula los instrumentos que traen aparejada la ejecución, ósea en términos
generales los títulos ejecutivos que permiten iniciar el proceso; como grupo
estudiamos y explicamos cuatro: los instrumentos públicos los otorgados por un
funcionario público con las formalidades que la ley establece; Los Instrumentos
Privados fehacientes son aquellos documentos que las personas han presentado
ante notario para que los autentiquen, razón por la cual la ley ha establecido que los
documentos privados reconocidos harán fe y cuando fueren documentos de
obligación tendrán fuerza ejecutiva; Títulos Valores los cuales también pueden
constituir títulos ejecutivos. Estos tratan en esencia de instrumentos privados
suscritos por el obligado, pero con características especiales derivadas de la
regulación sustantiva, que dan origen al denominado juicio ejecutivo y por último Las
constancias, libretas o recibos extendidos por las instituciones legalmente
autorizadas, cuando reciban depósitos de ahorro o de cualquier otra clase
relacionados con el art 1207 del código de Comercio y el los artículos 55 y 56 literal
“e” de la Ley de Bancos y Financieras.

xxvii
BIBLIOGRAFÍA

 Tesis: Análisis comparativo del Proceso Ejecutivo basado en Títulos Valores y el


iniciado por otra clase de Títulos Ejecutivos, Universidad de El Salvador, Facultad
de Jurisprudencia y Ciencias Sociales, Seminario de Graduación Ciencias
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 Mesquita, Mario Ernesto (1974). El Juicio Ejecutivo en materia Mercantil (Tesis de
grado), Universidad de El Salvador, San Salvador, El Salvador, 1974.

xxviii
ANEXOS

xxix