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Delirios y trastornos mentales.

Para comenzar a hablar de los delirios y los trastornos mentales se debe tomar en

cuenta lo que significa un trastorno mental definido por varios autores como “(…) un

síndrome caracterizado por una alteración clínicamente significativa del estado

cognitivo, la regulación emocional o el comportamiento del individuo que refleja una

disfunción de los procesos psicológicos, biológicos o del desarrollo que subyacen en su

función mental.” (Asociación Americana de Psiquiatría (APA)., 2013,p.20 ).

Basado en esto se puede tomar como referencia que los trastornos mentales serán un

conjuntos de síntomas que afectan las salud del individuo mientras que los delirios, los

cuales se han definido con anterioridad como la convicción ferviente de una creencia

falsa, enmarcandose como un síntoma. Siguiendo está logíca que podría decir que los

delirios son los síntomas referenciales presentes para catalogar a los trastornos mentales.

Debido a que varios autores consideran que “los delirios están presentes en una

amplia variedad de trastornos psicológicos, neurológicos y médicos. (…). Por tanto, la

relevancia que tienen los delirios para el diagnóstico es evidente.” (Belloch, Sandín, &

Ramos, 2008, p.232). Al mismo tiempo, esto ha llevado a incluir a los delirios en los

criterios de inclusión y exclusión en los diagnósticos de entrevistas estructuradas y

manuales de diagnóstico, por la relevancia que estos supone. Tomando como ejemplo

en el último caso, al DSM-IV y el CIE-10. (Belloch, Sandín, & Ramos, 2008, p.233).

Sin dejar de lado que existen ciertos temas delirantes que se manifiestan con mayor

frecuencia en los trastornos. (Belloch, Sandín, & Ramos, 2008, p.233). Sobre estos dos

temas ya mencionados se los puede contrastar en la tabla 1 y 2. Por otro lado, los

delirios no solo pueden aparecer en los trastornos mentales, sino que pueden yacer en un

origen biológico, abuso y uso de drogas ilegales y legales (efectos secundarios).

(Belloch, Sandín, & Ramos, 2008, p.234).


A su vez, estos delirios relacionados a uso de sustancias que alteran el sitema

nervioso. Encierran a las drogas psicodelicas cuyos efectos se relacionan a la psicosis

tóxicas porque se caracterizan por soñar despiertos donde las alucionaciones y delirios

son frecuentes, llegando a relacionarse sonc el delirio onírico. (Eguíluz Uruchurtu &

Segarra Echebarría , 2005,p. 114). En la tabla 3 se ilustra de mejor manera los deliros y

su relación con las drogas.

Simultáneamente, debido a que los delirios son muy inespecíficos, los delirios de

segundo tipo que entrarían en los trastornos mentales, ya que algunos autores defienden

que “se trata de delirios que surgen en relación con, o secundariamente a, otros

trastornos, tanto psiquiátricos como no psiquiátricos” (Vallejo Ruiloba, 2015, p.e85).

Esto pone en relación a los delirios y los trastornos afectivos también debido a que

según Jaspers (citado en Eguíluz Uruchurtu & Segarra Echebarría , 2005) el hecho de

que se los pueda entender a los delirios a en base al estado de ánimo, los clasifica en

delirios secundarios. Cabe recalcar, que los delirios en relación con el estado afectivo

manifestarán su intensidad en forma directamente proporcional a la intensidad del

estado afectivo. (Eguíluz Uruchurtu & Segarra Echebarría, 2005, p.127).

Conviene destacar, que sobre los delirios de los trastornos orgánicos, las

enfermedades que suelen provocar diversos delirios hacen pasar por desapercibida la

enfermedad de carácter organico. Dando como resultado que la enfermedad sea tratada

como un trastorno psiquiatrico. Dando a su vez un diagnostico y tratamiento erroneo a

la génesis del problema. (Eguíluz Uruchurtu & Segarra Echebarría, 2005,p.125).

De los diversos delirios que pueden aparecen por algún trastorno orgánico, el más

relevante son las ideas delirantes que aparencen delirium o episodio confusional agudo,

donde las ideas se encuentran desorganizadas en su lógica interna y son inconscientes

en el tiempo, apareciendo y desapareciendo en breves instantes. Oscilando a su vez en


delirios emprocedios e ideas poco comprensibles. Junto al otro extremos donde el

paciente presenta pensamientos extremadaente ricos en imaginación, recuerdos y

fantasías. Finalmente, estas ideas delirantes pueden mezclarse de manera imperceptible

con las ilusiones y aluciones.

Tabla 1: Trastornos mentales en los que aparece el delirio como criterio

diagnóstico, según el DSM-IV y la CIE-10.

Fuente: (Belloch, Sandín, & Ramos, 2008, p.233).

Tabla 2: Patrón de temas delirantes más frecuentes en algunos trastornos mentales.

Fuente: Tomado de Ludwig (citado en Belloch, Sandín, & Ramos, 2008, p.234).
Tabla 1: Condiciones y enfermedades en las que aparecen delirios.

Fuente: Tomado de Maher y Ross (citado en Belloch, Sandín, & Ramos, 2008, p.233).
Bibliografía

Asociación Americana de Psiquiatría (APA). (2013). MANUAL DIAGNÓSTICO Y

ESTADÍSTICO DE LOS TRASTORNOS MENTALES 5ta. EDICIÓN DSM-5. Estados

Unidos de América: American Psychiatric Publishing.

Belloch, A., Sandín, B., & Ramos, F. (2008). Manual de Psicopatología (Vol. 1).

Madrid, España: McGRAW-HILL/INTERAMERICANA DE ESPAÑA.

Eguíluz Uruchurtu, I., & Segarra Echebarría , R. (2005). Introducción a la

Psicopatología (Primera ed.). Ars Médica.

Vallejo Ruiloba, J. (2015). Introducción a la Psicopatología y a la Psiquiatría (8

ed.). Barcelona, España: Elsevier.