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Colección Documental de la Independencia del Perú – Comisión Nacional del

Sesquicentenario de la Independencia del Perú - Tomo I: Los Ideólogos (Volumen VI)

Cartas Americanas: Sobre el trato con los esclavos(pág.51)

El que escribe la carta no menciona su nombre, pero por la descripción y el buen manejo de
la palabra podría inferir que es un filósofo, ya que menciona en un primer párrafo antes de
adentrarse al tema de fondo sobre algunos filósofos como Sócrates, Cicerón y Hobbes
recalcando sus obras acerca de los opresores y oprimidos.

El remitente muestra indignación de las Américas, y para ejemplificar su sentir cuenta una
anécdota en la que dice que fue a visitar a la casa de uno de sus amigos y él se encontraba
con su esposa, hijos y criados(as) tocando con ellos un instrumento y divirtiéndose con su
baile; se conocía la diferencia de su clase por su color, lo caracterizó en ese momento como
un acto de bajeza. Desaprueba altamente en su interior todo método doméstico, y menciona
que le fue muy difícil mostrar un buen semblante en la diversión que se estaba dando. Optó
por retirarse del lugar recalcando que el ambiente era tan falso e hipócrita.

Cuanta ignorancia hay en la sociedad, recalca en todo momento. Analiza al antiguo romano,
cuando el gobierno de Luis XIV y de Luis XV veían a sus siervos como compañeros, unos
amigos. Cita a Montesquieu “a la religión católica se le debe que haya desaparecido la
servidumbre en Europa”, pero que vino a refugiarse en América.

Fundamenta claramente que no debemos buscarles origen a los colores, ni que realicemos
un objeto de desprecio por ello. Negros, blancos y amarillos, hombres maso menos oscuros,
todos somos de la misma especie: nuestras necesidades y pasiones no se diversifican sino por
la educación y las costumbres.

Cartas Americanas: Sobre la autoridad que tiene el marido sobre la mujer (pág. 92)

Deduzco al igual que la carta anterior que el que escribe es un filósofo, su nombre es de
anonimato, en este caso habla de la mujer, menciona que ha sido objeto de estudio de muchos
sabios, entre ellos Rousseau y Montesquieu, hace un recuento de los estragos que sufrieron
las mujeres, la discusión entre si debían estudiar o quedarse de amas de casa, inclusive relata
que un protestante del siglo XVI escribió probando que no eran racionales, y que no podían
entrar al paraíso, finalmente esta obra fue prohibida por la Inquisición.

Menciona que, entre los egipcios, griegos, persas, había una dominación casi perfecta entre
la relación del marido con su esposa. No concuerdo en nada con el que escribe la carta pues
hay una parte en la que dice que le agrada las prácticas que se cometían en el tribunal
doméstico en el que se castigaba a la mujer por incumplir en sus deberes, que eran penas de
leve rigor, muy prudentes. Finalizando este párrafo aclara que no es seguidor del castigo,
entiendo esa línea como sarcasmo, y relata también que la práctica de brutalidad fue llevada
a cabo en América por los indios, más no traídas por los europeos.

La mujer tiene que estar sujeta al marido, y quiere eso, pero es porque el sigue las leyes de
Dios, sigue escribiendo en líneas siguientes que en todo pueblo o comunidad que la mujer
estuvo subordinaba las costumbres fueron buenas. Pero esto no pasa en Lima, pues describe
que las mujeres son unas engreídas y caprichosas y por ello es que han de dar a la patria
malos ciudadanos.

Las madres (el mayor elogio que pueden recibir), no pueden educar bien a sus hijos siendo
tan vanidosas, prejuiciosas y que cometen crímenes escandalosos; esta es la consecuencia de
la falta de autoridad y desacato por parte del marido.

Las mujeres nada son de por sí: reciben las impresiones que les dados, dice. Prosigue diciendo
que debe haber una reforma general y que no es tarea de uno sino de todos para coaccionar
el actuar de estas mujeres.

Mi postura al respecto es de total desacuerdo como ya lo mencioné líneas atrás, como una
persona tan letrada, puede expresarse así del sexo opuesto. Es muy probable que sea un
clérigo por hablar de Dios y decir que sigue lo que dice, pero, aun así, opino que debería
tener un poco de tino al expresarse.
Cartas Americanas: Carta a una antigua amada (pág. 95)

Esta carta romántica trata acerca del aquejo de dos amantes por pertenecer a una melancolía
infinita pero expandible en el tiempo, que solo el autor de esta carta puede comprender en
sus lúgubres expresiones de amor, y que por más envidiables y directas que retumben las
declaraciones de desamor en la mente del lector, este no deja de ser un amor no
correspondido.

Luego de un breve resumen que es redactado a través de versos pesados y nostálgicos que
dicta el ensayista, que a su vez trata de explicar cómo su vitalidad es aturdida por
contrariedades que el hado le ha puesto como símbolo de represalia, este relata también la
conservación de su propia eternidad y la narcosis que es la fuente de su propio ser por volver
a ver a su antigua amada.

La carta finaliza con una querella en forma de disgusto que tiende a ser una directriz que
rompe de manera irónica sus quejas de vida, tan solo por la exigencia viva que es volver a
ver a su amada, empero el destino no deja su rol discriminador por aquellos que no saben lo
que les depara una mañana más, que para el autor no es más que un desconcierto inconsciente
del amor