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TEORIA POLÍTCIA: LIBERTAD,

AUTORIDAD Y JUSTICIA

PROFESOR: ANDRÉS ROSLER


ALUMNO: AGUSTÍN DE LUCA
El propósito de este trabajo es cuestionar los fundamentos del libertarianismo de Robert
Nozick, con el fin de demostrar las contradicciones en las que incurre su teoría.
Robert Nozick comienza el capítulo séptimo de su obra Anarquía, estado y utopía con
la afirmación de que el Estado mínimo es el Estado más extenso que se puede
justificar1. El libertarianismo que postula es una versión conservadora de liberalismo,
que defiende la no intervención del Estado en el libre mercado capitalista como la única
posición política justa y se propone demostrar que sea cual sea el punto de partida
distributivo de una sociedad determinada, siempre se desembocara en la teoría de
justicia como títulos que él defiende. A diferencia de otras teorías, como el utilitarismo,
que defienden el libre mercado de manera instrumental, entendiendo que aquél es la
mejor herramienta para aumentar el bienestar de todos o que es el mejor remedio contra
la tiranía, el libertarianismo de Nozick sostiene que el libre mercado es inherentemente
justo y que cualquier intervención del Estado que busque redistribuir los bienes es una
violación de los derechos de las personas y, en última instancia, debe equipararse al
trabajo forzado2. La justicia para Nozick no consiste en acordar unos principios justos
alcanzados intuitivamente mediante el “velo de ignorancia” , sino respetar los derechos
a la autopropiedad y a la propiedad sobre las cosas que poseen los individuos,
protegiendolos de interferencias injustificadas de parte de terceros.
El libertarianismo surgió como una respuesta al igualitarismo de John Rawls, quién
defiende un principio de justicia distributiva conocido como principio de la diferencia,
mediante el cual sostenía que las desigualdades entre los individuos solo podían estar
justificadas si dejaban a los que menos tienen en una mejor situación que la que estarían
ante una igualdad total. Rawls propone imaginar un contrato entre individuos que
desconocen su situación dentro de una sociedad equis. Los agentes de Ralws no
conocen su sexo, religión, filiación política ni situación económica, lo que les permite
actuar con independencia aún si procuran su propio interés. Para poder tener una idea
acerca de qué valorar, Rawls supone que sus agentes poseen una teoría mínima del
bien, que les permite reconocer el valor de la libertad, la riqueza, las
oportunidades y todo un conjunto de bienes necesario para cualquier tipo de vida.3

1 Nozick, Roberto. Anarquía, Utopia y Estado. La Justicia Distributiva. pag. 153.


2 Kymlicka, Will; Filosofía política contemporánea, cap. 4 Libertarismo, pag. 109/111.
3Rawls, John "La posición original" en Teoría de la justicia; Fondo de Cultura
Económica, México 135-136.
El núcleo de la teoría de Rawls, a la que Nozick se va a oponer, es que en dicha
situación los agentes optarían por dos principios de justicia:
1. Cada persona ha de tener un derecho igual al esquema más extenso de libertades
básicas iguales que sea compatible con un esquema semejante de libertades para los
demás (principio de libertad);
2. Las desigualdades sociales y económicas habrán de ser conformadas de modo tal que
a la vez que: a) se espere razonablemente que sean ventajosas para todos, b) se vinculen
a empleos y cargos asequibles para todos (principio de diferencia).
Estos principios se encuentran ordenados, teniendo el primero jerarquía por sobre
el segundo, de lo que se desprende que no se puede justificar la violación al
esquema de libertades báscias a partir de una mayor distribución de bienes
sociales y económicos4.
El fundamento de la crítica de Nozick es que estos dos principios establecidos por
Rawls (libertad y diferencia) son incompatibles entre sí, dado que toda
redistribución de la riqueza produce necesariamente una afectación a la libertad
de disponer sobre la propiedad. Rawls no estaría siendo lo suficientemente liberal,
al aceptar que el estado interfiera en la propiedad privada para reducir la
desigualdad. Si las personas de clase alta son caritativas con las de clase baja
deben hacerlo por su propia voluntad y no porque el Estado se los imponga a
través de un sistema de impuestos redistributivos.
Para sostener esto, Nozick parte de la constatación de que las personas son
diferentes entre sí, de lo que colige que cualquier esfuerzo por igualarlas va a
afectar, como mínimo, la libertad de que desarrollen sus diferencias y gozen de los
frutos obtenidos a través sus capacidades naturales. Según el autor, las diferencias
naturales o sociales entre los individuos pueden ser inequitativas, pero no son
injustas.5
Kymlicka sostiene que Nozick fundamente su primacía del derecho a la propiedad
privada en dos argumentos, uno de tipo intuitivo, con el que intenta demostrar que la
libertad de los individuos resulta incompatible con cualquier modelo redistributivo, y
uno de carácter filosófico, que deriva el derecho a la propiedad de un derecho más
general a la propiedad sobre uno mismo.

4 Rawls, John; (1999); "Los principios de la justicia" en Teoría de la justicia; Fondo


de Cultura Económica, México 82-83.
5 Cfr. Swift, Adam ¿Qué es y para qué sirve la filosofía política? Nozick, la justicia como título, pag. 54 .
En primer lugar, Nozick argumenta que, siempre que punto del cual se parte sea
justo, el libre intercambio de los bienes que cada individuo poseía en un primer
momento también lo debe ser. Para explicar esto recurre a un experimento
intuitivo conocido como el ejemplo de Wilt Chamberlain.6
El autor nos propone partir de la distribución de bienes defendida por sus rivales
igualitaristas, que ellos deben considerar justa, denominandola D1. Luego, nos
propone imaginar que un éxitoso jugdor de Basquet, Wilt Chamberlain, acuerda
con un equipo que, por cada partido que juegue de local, veinticinco centavos de la
entrada serán para él. El club acepta y la gente paga sus entradas teniendo
conocimiento que está aportando veinticinco centavos directamente al jugador. Si
cuando la temporada termina un millón de personas fueron a ver a Chamberlain
jugar de local, el jugador habrá recaudado 250.000 dolares. La nueva situación
alcanzada es denominada D2. El argumento de Nozick se basa en que las personas
que asistieron podían haber gastado ese dinero en cualquier cosa, pero
voluntariamente decidieron gastar ese dinero para ver a Chamberlain jugar. Por lo
tanto, si D1 era un escenario justo y la gente pasó voluntariamente de D1 a D2, esta
última también debería ser necesariamente justa.
El ejemplo de Chamberlain busca demostrar que cualquier principio de
distribución requiere para mantenerse una intervención constante en las vidas de
los individuos, ya sea impidiendo a las personas que transmitan sus bienes de
manera que pueda afectar la distribución o tomando el excedente obtenido por
cualquier individuo para volver a la distribución inicial.
Una primera crítica posible al argumento, realizada por Will Kymlicka, radica en
los presupuestos de los que Nozick parte para alcanzar su conclusión.
Para demostrar como Nozick introduce sus propios principios en las posiciones
que adjudica a los igualitaristas, Kymlicka propoine descomponer ambas teorías en
tres elementos:
“(P) Los principios morales (verbigracia, el principio
de Nozick respecto del hecho «de ser dueño de uno mismo», o el
principio de Rawls acerca de la «arbitrariedad moral» de las
cualidades naturales).
(R) Las reglas de la justicia que rigen la estructura
básica de la sociedad (verbigracia, las tres reglas de Nozick sobre

6 Nozick, Anarquía, Utopia y Estado. La Justicia Distributiva. pag. 165.


la justicia en la apropiación, transferencia, y rectificación, o el
«principio de diferencia» de Rawls).
(D) Una distribución particular de las pertenencias en
un tiempo y lugar determinado (verbigracia, qué personas
particulares se encuentran actualmente con derechos sobre qué
recursos particulares).
Los principios morales (P) definen las reglas (R), que
a su vez generan una distribución particular (D) “7.

Una vez que trazamos esta división conceptual podemos observar que el
argumento de Nozick consiste en demostrar sus principios morales (P) y sus reglas
de justicia (R) a partir de que aceptemos intuitivamente su distribución particular
D2. El ejemplo de Chamberlain parece lograr esto en tanto afirma que aun
partiendo de un punto de distribución particular D1 (realizada a partir de los [P] y
[R] de sus rivales igualitaristas) podemos arribar a D2 a partir de acciones que
intuitivamente nos parece incuestionables.
Lo problemático de su argumento está en la forma en que interpreta la primera
distribución D1, dado que lo hace según sus propios principios morales (P) y sus
propias reglas de justicia (R). Nozick le concede al igualitarismo una distribución
de bienes, pero implicitamente supone que en esa distribución se dan derechos de
propiedad plenos sobre las pertenencias de los individuos. De esta manera
modifica la posición que adjudica a los igualitaristas, en tanto según los principios
y reglas que fundamentan la distribución D1 no se transfieren derechos plenos a
los individuos, sino que se asignan recursos particulares a las personas para
alcanzar el derecho a una partida equitativa, inherente a la teoría de Rawls.
A partir de ese análisis Klymica demuestra que Nozick ha tergiversado el
argumento igualitarista, al sostener que la distribución D1 implica una asignación
de derechos de propiedad incuestionables para luego sostener que no se puede
utilizar una redistribución impositiva para alcanzar el derecho a la partida
equitativa.
Una vez que aceptamos que Nozick ha introducido veladamente su noción de
derechos absolutos de propiedad, una segunda crítica posible, es que esta noción
parece dificil de justificar desde un punto de vista intuitivo. Pensemos la siguiente
escena:

7 Kymlicka, Will; Filosofía política contemporánea, cap. 4 Libertarismo, pag 116-118


Un ciudadano que gastó libremente todo el dinero que poseía en la situación D1
(por ejemplo, yendo a ver a Chamberlain de local) se encuentra ante una situación
apremiante en la que necesitara una suma equis de dinero, supongamos 100
dolares, para adquirir un medicamento que lo cure de una enfermedad que lo ha
afectado repentinamente. Si entendemos la propiedad en términos de un derecho
absoluto, como lo hace Nozick, deberíamos simplemente apiadrarnos de lo que al
hombre le ha tocado en suerte y recomendarle que la próxima vez, si es que tiene
la oportunidad, intente ser un poco más previsor. Por el contrario, si intuimos que
en una situación tal el Estado puede justificadamente afectar en una porción
mínima la propiedad de aquellos individuos cuyos ingresos superan el promedio
para poder salvar la vida del hombre, es porque la idea de la propiedad como un
derecho absoluto no resulta tan intuitiva como el autor parece creer. El argumento
de Nozick, si bien apela a nuestras intuiciones, incurre en una petición de principio
cuando nos exige que aceptemos una versión absoluta de la propiedad privada.
Por otro lado, el argumento intuitivo de Chamberlain puede ser criticado tanto por
el conocimiento que poseen los individuos que imagina. Nozick nos hizo suponer
que todos los asistentes sabían que estaban contribuyendo con 25 centavos a
aumentar la riqueza de Chamberlain, sin embargo, de la circunstancia de que cada
uno de ellos haya decidido voluntariamente entregar su dinero no se desprende
(como Nozick supone) que los individuos hayan aceptado la distribución
resultante. Para poder afirmar esto sería necesario que los asistentes tuvieran el
conocimiento de que al aceptar comprar su entrada estarían consintiendo en
modificar el equilibrio distributivo que rige su sociedad. Si ese conocimiento se
encuentra ausente, la modificación de la distribución resultante deja de ser
voluntaria por la falta de información de los actores intervinientes.
Al mismo tiempo, cabría cuestionar el argumento de Nozick a partir de la situación
de todos aquellos que han decidido no gastar su dinero en Wilt Chamberlain. Si
bien uno podría pensar a primera vista que la situación de estos terceros no se ve
afectada, en tanto mantienen la misma cantidad de bienes que poseían al comienzo
de la distribución D1, debe considerar que su situación se ha visto modificada en
sentidos importantes por la acción de los demás, en tanto su nivel de bienes en
términos relativos a disminuido considerablmente por el enriquecimiento de
Chamberlain. Tal como señala el profesor Rosler, las consecuencias de D2
afectarían también a las generaciones futuras, que no han tenido la posibilidad de
oponerse al cambio en la distribución, por lo que esta no les podría resultar
oponible.
Descartado el argumento intuitivo por las razones mencionadas hasta el momento,
resta analizar el argumento filosófico, según la clasificación realizada por
Kymlicka. Este argumento intenta justificar los aspetos menos atractivos del
liberianismo al sostener que estos son consecuencias inevitables del principio de
ser dueño de uno mismo, derivado del principio kantiano de tratar a las personas
como fines en si mismas. Kymlicka destaca que tanto Rawls como Nozick aceptan
este principio y derivan de él ciertos límites respecto a los modos en los que uno
persona puede ser utilizada para beneficiar al resto de la sociedad. Lo que
diferencia una postura de la otra es el tipo de derechos que se consideran
esenciales para tratar a las personas como fines en sí mismas. Mientras que para
Rawls cada individuo debe tener derecho a una porción determinada de los
recursos de la sociedad, Nozick identifica un derecho más amplio a ser “dueño de
uno mismo”. De acuerdo con el este último, la noción de autopropiedad es
incompatible con un sistima redistributivo. Si yo soy dueño de mi mismo también
soy dueño mis posesiones y de todo lo que produzco a partir de ellas y cualquier
injerencia del Estado sobre mi propiedad es una injerencia sobre mi persona. La
posición de Rawls se basa en considerar que las circunstancias favorables son
producto del azar y que, por ello, son moralmente neutras. Dado que no se les
puede adjudicar a los menos favorecidos una responsabilidad por lo que los tocó
en suerte, se puede identificar una obligación moral de quienes más tienen hacia
ellos. En la teoría de Rawls, esta se traduce en el principio de diferencia, que
establece que los más favorecidos solo podrán beneficiarse de una mejor situación
en tanto esta mejore la posición de los que menos tienen. Nozick considera que
esto es incompatible con la propiedad sobre uno mismo, en tanto toma las
circunstancias naturales favorables de algunos individuos en beneficio del resto.8
Para poder responder la objeción de Nozick, es necesario analizar su afirmación
de que el derecho a la propiedad privada deriva necesariamente del de ser dueño
de uno mismo. Según la teoría del autor, el derecho sobre un bien externo se
fundamenta en haber adquirido libremente ese derecho de un tercero mediante

8 Cfr. Kymlicka, Will; Filosofía política contemporánea, cap. 4 Libertarismo, pag 120-122
una transferencia legítima, como ilustraba el ejemplo intuitivo de Chamberlain. Al
mismo tiempo, para que una transferencia sea legítima es necesario que el
individuo que transfiere haya adquirido los bienes legitimamente a su vez. Sin
embargo, para evitar un regreso al infinito, debería encontrarse un momento en el
que un bien que no era propiedad de nadie fue adquirido por primera vez. La
teoría de la adquisición original legítima de Nozick, derivada de la de John Locke,
estipula que una apropiación de un bien que previamente era de uso común se
encuentra justificada siempre y cuando esta no empeore la situaición material del
resto de las personas respecto del momento en el que el bien se encontraba
disponible para el uso general. A modo de ejemplo, podemos imaginar que Aldo y
Ana trabajan una parcela de tierra y que obtienen de la misma una ganancia de
doscientos pesos cada uno. Un buen día Ana se apropia de la tierra que los dos
trabajaban. Cuando Aldo va a reclamarle, Ana le responde que a partir de ahora,
siempre que él lo deseé, va a tener la posibilidad de trabajar para ella y obtener
una ganancia de doscientos cincuenta pesos, por lo que, en caso de aceptar, estaría
recibiendo cincuenta pesos más de los que recibía cuando trabajaban la tierra en
forma común. Ana por su parte, aumentó su ganancia en un proporción mayor a la
de Aldo, lo que le permite pagarle el salario sin problemas.
De acuerdo con Nozick, la presente apropiación sería legítima y no habría nada que
se pudiera objetar, en tanto Aldo se encuentra en una mejor situación de la que se
encontraba cuando el bien era de uso común.
Ahora bien, la teoría de adquisición legítima de Nozick es suceptible de ser criticada
desde diversos aspectos.
En primer lugar, si Nozick desea fundamentar el derecho a la propiedad con una
extensión del derecho de control sobre uno mismo, esto debería haber sido tenido en
cuenta al definir qué significa encontrarse en una peor situación en términos materiales.
Desde el momento en que Ana pasa a poseer la tierra y Aldo a trabajar para ella, este
debera trabajar según las condiciones que la primera estipule, perdiendo el control sobre
sí mismo y sobre su tiempo que poseía antes de la apropiación. En su justificación de la
apropiación, la autonomía de Aldo resulta irrelevante.
En segundo lugar, no resulta tan claro que la situación material de Aldo haya mejorado
luego de la apropiación de Ana pues, como indica Kymlicka, se habrá producido a su
respecto a una reducción injustificada de oportunidades. Antes de la apropiación inicial,
Aldo podía haberse apropiado de la tierra y aumentar considerablemente sus ganancias,
o la tierra podría haber sido apropiada por los dos o hasta podrían haber acordado
cedersela a un tercero a cambio de condiciones más ventajosas, todas esas alternativas
han desaparecido para Aldo desde el momento en que la tierra ha sido apropiada por
Ana y, para empeorar las cosas, esta última apropiación no responde a ningún tipo de
mérito, sino que ha sido simplemente una cuestión de quién ha llegado primero o quien
ha tenido primero la idea.
Otro punto importante señalado por Kymlicka, es que la teoría de la apropiación
legítima de Nozick parte de una falsa dicotomía entre una sociedad de mercado
capitalista y una sin propiedad privada. Si una persona muere de hambre en la sociedd
capitalista porque nadie quiere comprar su fuerza de trabajo, Nozick responderá que en
un mundo sin apropiación privada esta persona también habría muerto. Esto nos lleva a
preguntarnos por qué motivo otro tipo de sociedad intermedia en las que el Estado
intervenga regulando la propiedad privada y subvencionando a los menos favorecidos
no aparece como una opción relevante a la hora de decidir si determinada apropiación
mejora o no las circustancias de un individuo determinado.
Finalmente, la teoría de la adquisición de Nozcik postula que en un momento anterior a
la adquisición inicial los bienes comunes no eran poseídos por nadie. Sin embargo, si
los bienes se encontraban accesibles y disponibles para el uso común, por qué no
afirmar que ellos eran propiedad de todos los interesados, de modo que cualquiera de
ellos podría ejercer un poder de veto si algún otro quisiera apropiarselo. Si los bienes
exteriores son una condición necesaria para el ejercicio de la propia libertad, por qué no
aseguraros de apropiaciones arbitrarias garantizandoles a todos un derecho común sobre
todas las cosas, en lugar de plantear un sistema arbitrario que estipula que el primer en
llegar priva de la propiedad a los demás.
A modo de cierre, podemos concluir que tanto los fundamentos intuitivos como los
filosóficos del libertarianismo de Nozick adolecen de graves problemas y
contradicciones internas .
Respecto al primero de estos argumentos, centrado en el famoso ejemplo de Wilt
Chamberlain, hemos demostrado que para poder sostener que cualquier acuerdo inicial
lleva necesariamente al tipo de distribución defendido por Nozick el autor debe falsear
la posición de su contrincante, adjudicandole su propia concepción del carácter absoluto
de los derechos de propiedad. En segundo lugar, postulamos un ejemplo hipotetico para
mostrar que esa misma concepción resulta poco atractiva desde un punto de vista
intuitivo. Se recalcó también que el ejemplo de Chamberlain falla al valerse de la
ignorancia de quienes prestan su consentimiento, pues lo que los individuos aceptan es
desprenderse de una pequeña porción de sus ingresos para ver a un jugador que es
gusta, no cambiar las pautas de distribución de su sociedad de manera perjudicial para sí
mismos. Finalmente se mencionó que este acuerdo no podría ser oponible a terceros que
no hayan participado y, muchos menos, a las generaciones futuras.
En relación al argumento filosófico, que intenta derivar el derecho a la propiedad sobre
las cosas como una extensión del derecho de auto control, se mostró cómo la teoría de la
adquisición inicial defendida por Nozick adolece de serias contradicciones, al no tomar
en cuenta las diversas formas en las que la apropiación de un bien determinado afecta a
quienes antes poseían su uso común (perdido de control sobre uno mismo, limitación de
opciones) y al reposar en la implausible hipotesis de que el mundo, antes de la
adquisición original, no era poseído por nadie.