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nadie nace por casualidad

Hay muchos casos de nacimientos que pudieran parecer casuales. Por ejemplo: cuando nacen
niños de jovencitas solteras, otros, producto de una aventura y aquellos indeseados por sus
padres, marginados desde tan corta edad. No puede ser casual ningún nacimiento, si es casual,
porque se trata de un proceso cuidadosamente planeado, dirigido por la Divina Presencia de
quien va a nacer. En este trabajo intervienen seres de altísima Evolución, como el Deva
Constructor de la Forma y el Director Elemental.

Además del cuerpo físico, han de ser creados de nuevo los otros vehículos: Mental, Emocional
y Etérico. Esto no resulta una tarea tan fácil y sencilla. Hay que reactivar, igualmente, los
Átomos Permanentes que permanecieron esperando en el Cuerpo Causal.

Si el hombre supiera los amorosos cuidados y esfuerzos que precisa la formación de una vida
humana, valoraría más la existencia que tiene, y por nada llegaría al suicidio.

Mirando con los ojos de la carne, muchas experiencias parecen injustas, absurdas y el hombre
común no aprecia la vida, porque piensa que es inútil o sin sentido. No encuentra explicación a
lo que pasa y a lo que sus ojos ven.

Por infeliz, desgraciado, o marginado que pueda parecer un nacimiento, nunca sucede de una
manera casual. El ser que viene al mundo, si es de una evolución normal o superior, se ha
preparado él mismo esas experiencias, las ha aceptado en ese rendir cuentas con su Divina
Presencia y ante el Tribunal Karmático. Él conoce plenamente que son necesarias para su
evolución y progreso. Ha cargado con el peso del Karma que le corresponde pagar en esa vida
y ha solicitado el permiso para nacer, pues tal cosa resulta un privilegio que no todos logran.

Cuantos más sufrimientos y pruebas se pasen, tanto más pronto llegará la liberación de
merecer una existencia superior en los Planos de Luz. Hay comprensión aceptación en todo;
aunque después de nacer, nada se recuerda. Toda vida ha sido cuidadosamente planeadas,
incluso la más infortunada y desgraciada. Muchas experiencias, duras y difíciles, son las más
convenientes. "Arriba" se proyecta la familia que uno va a tener, se escogen los padres, los
hijos, los esposos, que resultan frecuentemente antiguos conocidos de vidas pasadas.

Ni siquiera un leproso nace por casualidad, un loco o el hombre más infeliz. Esas son pruebas
que han de pasar, debido a deudas karmáticas. Así como aquí las cosas materiales de pagan
con dinero, todo también tiene un pago y un cobro en el proceso de Reencarnación. El pago
puede ser de sufrimiento, esfuerzo y trabajo; el cobro, de alegría y felicidad, de riqueza
material, oportunidades de trabajo, amor y compañía, etc., si lo que hizo en el pasado fue
bueno.

Cuando una persona es de evolución inferior, no elige sus condiciones de vida ni sus familiares,
sino que, a ella, la impulsan a ocupar el lugar que le corresponde por Ley de Justicia.

Siempre se obtiene algo especial, por Misericordia y Gracia de la Divina Presencia. Si hay
merecimientos, todo no resulta tan malo.

Los niños muertos al poco tiempo de nacer están pagando una deuda karmática por haber
causado, en tiempos pasados, la muerte de alguien, debido a negligencia o descuido y sin mala
intención. Los negligentes no son asesinos; así que, su deuda es menor y puede ser saldada
pronto. Tal sucede cuando, por ejemplo, alguien arroja un fósforo al suelo después de fumar,
sin fijarse que hay hierbas secas, papeles o algo que arda. Se prende el incendio y esto
ocasiona la pérdida de vidas inútilmente inmoladas.

Si el niño muere en el vientre materno y el nacimiento no llega a efectuarse, entonces sucede


otra cosa: La entidad por nacer ha examinado las condiciones que se presentan y, al ver algo
que no conviene o va a perturbar su evolución, derivado de la forma de comportarse de los
padres o de alguna interferencia no prevista, que últimamente se ha presentado, entonces
decide retirarse, no nacer. Esto no supone muerte alguna, porque el ser no llegó a respirar el
Aliento Divino, que es el que da la vida; por lo tanto, no ha vivido en el Plano Material. El
proceso de nacimiento no se completó. Nunca, el ser está vivo dentro del vientre materno,
pues se alimenta de la sustancia y la energía de la madre, siendo un aparte de ella, todavía, sin
expresión propia. Nadie se angustie, porque ha perdido un hijo en estas condiciones.
Simplemente, la entidad no quiso nacer y se retiró.